Qué es un satélite En astronomía, un satélite es un objeto que orbita
alrededor de otro objeto de mayor tamaño. Existen dos tipos de satélites, los
naturales y los artificiales. Con respecto a los naturales, solo en nuestro
Sistema Solar hay varios cientos de satélites naturales. Para nosotros, el más
conocido es la Luna, pero Saturno tiene al menos 53 satélites naturales y
además, entre los años 2004 y 2017 tuvo orbitando un satélite artificial, la
sonda Cassini, que estuvo explorando tanto el planeta como sus lunas. La Era
Espacial A mediados del siglo pasado, en plena guerra fría, los científicos
comenzaron a explorar la posibilidad de poner en órbita satélites artificiales.
El primer satélite artificial creado por el hombre fue lanzado el 4 de octubre
de 1957 por los rusos. Bautizado como Sputnik-1 (compañero de viaje) se
trataba de un dispositivo muy simple: una bola de aluminio del tamaño
aproximado de los balones Nivea con los que jugábamos en la playa, con 4
antenas y baterías. Dentro del satélite se instalaron transmisores de radio
que enviaban un beep-beep-beep que podía ser escuchado en todo el
mundo. Con un peso aproximado de 80 kilos, su funcionalidad era muy
sencilla, pero permitió demostrar la posibilidad de enviar elementos que
orbitaran alrededor de nuestro planeta, por lo que lo importante en ese
momento era comenzar a pensar en funcionalidades que podían ser
cubiertas por los satélites. El lanzamiento del Sputnik supuso el inicio de la
Era Espacial. 4 El Sputnik-1 Muy poco después, el 3 de noviembre de 1957 los
soviéticos de nuevo lanzaron un satélite más grande, el Sputnik-2 que llevaba
una importante carga a bordo: la perrita Laika. ¿Os imagináis que en este
momento se realizara algo así, lanzar una perrita que sabemos que moriría
en el espacio? Desde luego lo vemos ahora como una aberración, pero en
esos momentos el trato hacia los animales era diferente y primaba el probar
como se comportaban los seres vivos en el espacio de cara a iniciar las
primeras misiones tripuladas humanas. Los Estados Unidos, que también
pugnaban en la carrera espacial lanzaron poco después su primer satélite, el
Explorer-1, el 31 de Enero de 1958. El Explorer-1 pesaba 30 libras (13.6 kilos),
de las cuales, más de 18 se trataban de instrumentos científicos, que incluían
un detector de rayos cósmicos, detectores de temperatura y un micrófono
para escuchar a los micro-meteoritos que pudieran alcanzar el satélite. El
lanzamiento en 1957 del Sputnik-1 supuso el inicio de la Era Espacial. 5 El
satélite estuvo mandando datos a la Tierra durante 4 meses, cesando sus
comunicaciones el 23 de mayo de 1958. Se mantuvo en órbita durante más
de una década, reentrando en la atmósfera terrestre el 31 de marzo de 1970.
El Explorer-1 es recordado no solo por ser el primer satélite estadouniense,
que además demostró la posibilidad de poder hacer ciencia desde el espacio,
sino porque gracias a él se descubrieron los Cinturones de Van Allen (en las
siguientes misiones Explorer se fueron descubriendo más detalles acerca de
la naturaleza de estos Cinturones). Esto fue posible porque una de las cargas
de pago científica que llevaba el satélite era un contador Geiger, un aparato
diseñado para detectar radiación, diseñado por un equipo de la universidad
de Iowa liderado por James Afred Van Allen. Con estos hitos se inició la
denominada Era Espacial, que se caracterizó por el muy rápido desarrollo
rápido de nuevas tecnologías (como misilería, ciencia de materiales o
informática) en la llamada Carrera Espacial, mantenida entre los Estados
Unidos y la Unión Soviética. Gran parte de la tecnología desarrollada
originalmente para aplicaciones espaciales ha sido aplicada a otras
aplicaciones. En la actualidad, el término "Era espacial" todavía tiene
connotaciones de novedad e innovación. La Era espacial alcanzó su auge con
el programa Apolo, que sirvió de alimento a la imaginación de buena parte de
la población mundial. El alunizaje del Apolo XI, que es sin duda uno de los
momentos clave del siglo XX y fue un acontecimiento que vieron más de 500
millones de personas a lo largo del globo terráqueo, y está ampliamente
reconocido como uno de los momentos clave del siglo XX. Desde entonces, y
con el fin de la carrera espacial debido al hundimiento de la Unión Soviética,
la atención del público se ha desplazado a otras áreas. Durante la década de
1990, los fondos destinados al ámbito espacial decayeron súbitamente tras la
desintegración de la unión Soviética, dado que la NASA no tenía competencia
directa. Además, la percepción pública de los peligros y el coste de la
exploración espacial en los Estados Unidos se vio gravemente afectada por el
accidente del transbordador espacial Challenger de 1986. Sin embargo, en el
año 2000 aumentaron exponencialmente el número de lanzamientos de
satélite, manteniéndose esa tendencia actualmente. Desde entonces la
participación en lanzamientos espaciales ha implicado a más gobiernos y a
los intereses comerciales. Desde la década de 1990, el período actual ha
recibido el nombre de Era de la 6 información, más que Era espacial, dado
que las tecnologías relacionadas con la exploración espacial han pasado a ser
algo común para una parte significativa del público. Todos los satélites
artificiales que se lanzan son registrados por una institución Norteamericana
llamada Space Surveillance Network (SSN), que permite conocer la
localización de los satélites para entre otros, evitar colocar satélites en el
mismo punto y evitar choques entre ellos. La SSN tiene registrado cualquier
objeto fabricado por el hombre que esté orbitando nuestro planeta, con más
de 10 cm de tamaño. Desde su primer registro en 1957 ha registrado más de
24.500 objetos orbitantes. La gran parte de ellos ya han finalizado su
operación, por lo que han seguido una órbita inestable y se han desintegrado
o fragmentado al reingresar en nuestra atmósfera. En la actualidad, muchos
países no tienen programas espaciales. Hay muchos satélites con propósitos
científicos y comerciales en uso, y muchos países albergan planes de enviar
humanos en órbita. Los satélites actuales son mucho más complejos, se
diseñan para que sean muy ligeros y robustos (¡no es posible ir a reparar un
satélite al espacio!) Sabías que… Los Cinturones de Van Allen son dos zonas
de la magnetosfera terrestre donde se concentran grandes cantidades de
partículas cargadas de alta energía, originadas en su mayor parte por el
viento solar capturado por el campo magnético terrestre. Estos cinturones
son áreas en forma de anillo de superficie toroidal en las que protones y
electroes se mueven en espiral en gran cantidad entre los polos magnéticos
del planeta. Los Cinturones de Van Allen proporcionan una protección a
nuestro planeta que permite la vida tal y como lo conocemos. Pero para la
vida humana fuera de la Tierra son perjudicales. La permanencia prolongada
en los Cinturones de Van Allen es un riesgo para la salud. La órbita de la
Estación Espacial Internacional (ISS) hace Según los últimos datos de la NASA
y de Online Satellite Calculations, en la actualidad hay cerca de 3.500
satélites artificiales en funcionamiento. 7 que pase directamente por la
Anomalía del Atlántico Sur (SAA) que es la región donde los Cinturones de
radiación de Van Allen se encuentran a menor distancia de la superficie
terrestre (a unos 200 km) por lo que la intensidad de radiación solar es más
elevada que en otras regiones. Esta es una de las razones por la que los
astronautas que la habitan hacen estancias no excesivamente prolongadas
(en media de unos seis meses). En ese tiempo, sus cuerpos reciben la misma
cantidad de radiación que un operario industrial puede recibir en un año de
trabajo. En los casos en los que las misiones espaciales han supuesto
atravesar los Cinturones, las trayectorias han sido meticulosamente
calculadas para pasar por zonas estrechas y de menor flujo, de forma que los
tiempo de exposición son pequeños. Los Cinturones de Van Allen y su
localización alrededor de la Tierra Además los Cinturones de Van Allen
producen un efecto desastroso para los componentes eléctricos. Un satélite
situado en una órbita dentro de los Cinturones de Van Allen quedaría
completamente destruido. Por ello los componentes que equipan las
misiones espaciales suelen llevar una protección anti-radiación para evitar
alteraciones debido a las radiaciones cósmicas, pero cuando pasan por los
Cinturones es mejor que vayan apagados para no sufrir daños significativos. 8
Además se debe seleccionar el punto en el que se ubican los satélites para
que no ocupen la áreas de más alta radiaciones. Así, la localización de los
satélites se divide divididos en tres áreas. - Satélites Geoestacionarios (GEO),
situados a altitudes cercanas a 36.000 Km y se utilizan para transmisión de
comunicaciones y análisis meteorológicos. La órbita geoestacionaria es una
órbita circular que tiene una inclinación de cero grados, es decir, que orbita
en el plano ecuatorial, siguiendo la dirección de rotación de la Tierra. Otra
característica de este tipo de órbita es que posiciona los satélites a altitudes
cercanas a los 35.790 km, lo que hace que el periodo orbital sea igual al
periodo de rotación de la Tierra. De esta forma se consigue que los
instrumentos a bordo de estos satélites sean capaces de escanear de manera
continua las mismas regiones sobre la superficie terrestre. - Los Satélites de
Órbita Media (MEO) como el GPS se encuentran entre los 10.000 y los 15.000
Km. - Y los Satélites de Órbita Baja (LEO) empleados entre otras aplicaciones
para telefonía, observación de la Tierra o geología, se sitúan situados entre
los 500 y los 1.500 Km. Sabías que… El satélite artificial más grande que
orbita la Tierra es la Estación Espacial Internacional (ISS – International Space
Station). Sabías que… Una sonda espacial es un artefacto aeroespacial muy
parecido a un satélite espacial, pero que en lugar de orbitar alrededor de un
planeta, viaja por el espacio obteniendo datos y realizando fotografías. Como
ejemplo, la sonda Voyager-1, lanzada el 5de septiembre de 1977, es la que
más lejos (con respecto a nuestro planeta) ha llegado. Sigue operativa en la
actualidad, prosiguiendo su misión extendida de localizar y estudiar los
límites del Sistema Solar. ¡En julio de 2020 estaba a [Link],3 km del
Sol!