Clima.
Abarca los valores estadísticos sobre los elementos del tiempo atmosférico en una
región durante un período representativo: temperatura, humedad, presión, vientos y
precipitaciones, principalmente. Estos valores se obtienen con la recopilación de forma
sistemática y homogénea de la información meteorológica, durante períodos que se
consideran suficientemente representativos, de 30 años o más. Estas épocas necesitan ser más
largas en las zonas subtropicales y templadas que en la zona intertropical, especialmente, en la
faja ecuatorial, donde el clima es más estable y menos variable en lo que respecta a los
parámetros climáticos.
Los factores naturales que afectan al clima son la latitud, altitud, continentalidad, relieve,
corrientes marinas, vegetación, vientos y rayos solares. Según se refiera al mundo, a una zona
o región, o a una localidad concreta se habla de clima global, zonal, regional o local
microclima, respectivamente.
El clima es un sistema complejo por lo que su comportamiento es muy difícil de predecir. Por
una parte hay tendencias a largo plazo debidas, normalmente, a variaciones sistemáticas como
el aumento de la radiación solar o las variaciones orbitales pero, por otra, existen
fluctuaciones más o menos caóticas debidas a la interacción entre forzamientos,
retroalimentaciones y moderadores. Ni siquiera los mejores modelos climáticos tienen en
cuenta todas las variables existentes por lo que, hoy día, solamente se puede aventurar una
previsión de lo que será el tiempo atmosférico del futuro más próximo. Asimismo, el
conocimiento del clima del pasado es, también, más incierto a medida que se retrocede en el
tiempo. Esta faceta de la climatología se llama paleoclimatología y se basa en los registros
fósiles; los sedimentos; la dendrocronología, es decir, el estudio de los anillos anuales de
crecimiento de los árboles; las marcas de los glaciares y las burbujas ocluidas en los hielos
polares. De todo ello los científicos están sacando una visión cada vez más ajustada de los
mecanismos reguladores del sistema climático.
Contenido
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1 Clima y tiempo, dos conceptos distintos
2 Elementos del clima
3 Factores que modifican el clima
4 Diferentes tipos de clima
o 4.1 Cálidos
o 4.2 Templados
5 Efectos sobre la temperatura atmosférica
o 5.1 Latitud
6 Efectos sobre las precipitaciones
o 6.1 Altitud
7 Orientación del relieve
8 Continentalidad
9 El clima en Cuba
10 Véase también
11 Fuentes
Clima y tiempo, dos conceptos distintos
Básicamente las variaciones anuales o estaciónales y los patrones caóticos de diferentes
frecuencias de variación son los que hacen que de un año para otro, así como de un día para
otro, el tiempo sea tan cambiante y tan variable. El clima presenta también las dos facetas.
Tendencias regulares que se empiezan a apreciar a las pocas décadas de realizar mediciones, y
oscilaciones de tipo caótico que subyacen en el fondo.
A escala más grande puede permanecer oculto un patrón regular como los ciclos de
Milankovich. Y si nos vamos aún a escalas mayores la variación puede tornarse caótica de
nuevo, ya que aumenta la dependencia de las características geofísicas de la Tierra.
La diferencia fundamental entre ambos conceptos radica en la escala del tiempo cronológico.
Mientras el tiempo meteorológico nos habla del estado de las variables atmosféricas, de un
determinado lugar, en un momento determinado, el clima informa sobre esas mismas
variables, promedio, en el mismo lugar, pero en un periodo temporal mucho más largo,
usualmente 30 años o más.
Para conocer cómo evoluciona el clima a lo largo del tiempo geológico hay que tener en
cuenta la influencia de los aspectos capaces de alterarlo a lo largo de un período más o menos
largo. Según la importancia de los factores externos al propio clima, en cada momento el
sistema climático será más o menos caótico. En cualquier caso, a largo plazo la previsión se
hace imposible, ya que muchos de los forzamientos externos, por ejemplo la Deriva
continental, se rigen por sistemas caóticos o, a los menos, muy difíciles de conocer.
Los forzamientos externos pueden implicar ciertas periodicidades, como variaciones orbitales
y variaciones solares, y a su vez presentar tendencias globales en un sólo sentido por encima
de las fluctuaciones de más alta frecuencia. Este es el caso de la variación solar, que mientras
presenta fluctuaciones regulares en cortos períodos, a largo plazo presenta un aumento
sistemático del brillo solar. Asimismo, dicha variación presenta acontecimientos, tormentas
magnéticas, manchas solares o períodos anormales de actividad solar. En muchos casos la
apariencia caótica de una variación puede encubrir una regularidad de muy baja frecuencia
para la cual no ha pasado suficiente tiempo para que haya podido ser observada.
Estos forzamientos muchas veces son demasiado pequeños o muy lentos para causar cambios
que sean perceptibles en el clima. Por otra parte, no debemos olvidar que la climatología se
basa en un análisis estadístico de la información meteorológica que se va recopilando, por lo
que las variaciones temporales que se presentan en los parámetros del clima, se van
incorporando a los promedios estadísticos, los cuales no suelen mostrar el efecto
retroalimentador (tanto positivo como negativo) de esos forzamientos.
Elementos del clima
Los Elementos climáticos constituyentes del clima son temperatura, presión, vientos,
humedad y precipitaciones. Tener un registro durante muchos años de los valores
correspondientes a dichos elementos con respecto a un lugar determinado, nos sirve para
poder definir cómo es el clima de ese lugar. De estos cinco elementos, los más importantes
son la temperatura y las precipitaciones, porque en gran parte, los otros tres elementos o
rasgos del clima están estrechamente relacionados con los dos que se han citado. Ello
significa que la mayor o menor temperatura da origen a una menor o mayor presión
atmosférica, respectivamente, ya que el aire caliente tiene menor densidad y por ello se eleva
(ciclón o zona de baja presión), mientras que el aire frío tiene mayor densidad y tiene
tendencia a descender (zona de alta presión o anticiclón). A su vez, estas diferencias de
presión dan origen a los vientos (de los anticiclones a los ciclones), los cuales transportan la
humedad y las nubes y, por lo tanto, dan origen a la desigual repartición de las lluvias sobre la
superficie terrestre.
Temperatura
Presión atmosférica
Viento
Humedad
Precipitaciones
Factores que modifican el clima
Latitud
Altitud
Orientación del relieve
Masas de agua
Distancia al mar
Dirección de los vientos planetarios y estaciónales
Corrientes oceánicas
Diferentes tipos de clima
Cálidos
Clima ecuatorial
Clima tropical)
Clima subtropical árido
Clima desértico y semidesértico
Templados
Clima subtropical húmedo
Clima mediterráneo
Clima oceánico o atlántico
Clima continental
Muy fríos.
Efectos sobre la temperatura atmosférica
Latitud
La latitud determina la inclinación con la que caen los rayos del Sol y la diferencia de la
duración del día y la noche. Cuanto más directamente incide la radiación solar, más calor
aporta a la Tierra .
Las variaciones de la insolación que recibe la superficie terrestre se deben a los movimientos
de rotación (variaciones diarias) y de traslación (variaciones estaciónales)
Las variaciones en latitud son causadas, de hecho, por la inclinación del eje de rotación de la
Tierra. El ángulo de incidencia de los rayos del Sol no es el mismo en verano que en invierno
siendo la causa principal de las diferencias estaciónales. Cuando los rayos solares inciden con
mayor inclinación calientan mucho menos porque el calor atmosférico tiene que repartirse en
un espesor mucho mayor de atmósfera, con lo que se filtra y dispersa parte de ese calor.
Fácilmente se puede comprobar este hecho cuando comparamos la insolación producida en
horas de la mañana y de la tarde (radiación con mayor inclinación) con la que recibimos en
horas próximas al mediodía (insolación más efectiva por tener menor inclinación). Es decir,
una mayor inclinación en los rayos solares provoca que estos tengan que atravesar mayor
cantidad de atmósfera, atenuándose más que si incidieran más perpendicularmente. Por otra
parte, a mayor inclinación, mayor será la componente horizontal de la intensidad de radiación.
Efectos sobre las precipitaciones
Altitud
La altura del relieve modifica sustancialmente el clima, en especial en la zona intertropical,
donde se convierte en el factor modificador del clima de mayor importancia. Este hecho ha
determinado un criterio para la conceptualización de los pisos térmicos, que son fajas
climáticas delimitadas por curvas de nivel que generan también curvas de temperatura
(isotermas) que se han establecido tomando en cuenta tipos de vegetación, temperaturas y
orientación del relieve. Se considera la existencia de cuatro o cinco pisos térmicos en la zona
intertropical:
Macrotérmico (menos de 1 km de altura), con una temperatura que varía entre los 27°
al nivel del mar y los 20°
Mesotérmico (1 a 3 km): presenta una temperatura entre los 10 y 20 °C, su clima es
templado de montaña.
Microtérmico (3 a 4,7 km): su temperatura varía entre los 0 y 10 °C. Presenta un tipo
de clima de Páramo o frío.
Gélido (más de 4,7 km): su temperatura es menor de -0 °C y le corresponde un clima
de nieves perpetuas.
El cálculo aproximado que se realiza, es que al elevarse 160 m, la temperatura baja 1 °C. Si es
en la zona intertropical, en la que el espesor de la atmósfera es bastante mayor, la temperatura
desciende 1° C, no a los 160 m de ascenso, sino a los 180 aproximadamente.
Orientación del relieve
La disposición de las cordilleras más importantes con respecto a la incidencia de los rayos
solares determina dos tipos de vertientes o laderas montañosas: de solana y de umbrí[Link]
norte del Trópico de Cáncer, las vertientes de solana son las que se encuentran orientadas
hacia el sur, mientras que al sur del Trópico de Capricornio las vertientes de solana son,
obviamente, las que están orientadas hacia el norte. En la zona intertropical, las consecuencias
de la orientación del relieve con respecto a la incidencia de los rayos solares no resultan tan
marcadas, ya que una parte del año el sol se encuentra incidiendo de norte a sur y el resto del
año en sentido inverso.
La orientación del relieve con respecto a la incidencia de los vientos dominantes (los vientos
planetarios) también determina la existencia de dos tipos de vertientes: de barlovento y de
sotavento. Llueve mucho más en las vertientes de barlovento porque el relieve da origen a las
lluvias orográficas, al forzar el ascenso de las masas de aire húmedo.
Continentalidad
La proximidad del mar modera las temperaturas extremas y suele proporcionar más humedad
en los casos en que los vientos procedan del mar hacia el continente. Las brisas marinas
atenúan el calor durante el día y las terrestres limitan la irradiación nocturna. En la zona
intertropical, este mecanismo de las brisas atempera el calor en las zonas costeras ya que son
más fuertes y refrescantes, precisamente, cuanto más calor hace (en las primeras horas de la
tarde).
La continentalidad es el resultado del alto calor específico del agua, que le permite
mantenerse a temperaturas más frías en verano y más cálidas en invierno. Es lo mismo que
decir que el agua no es diatérmana ya que se calienta con los rayos solares aunque posee una
gran inercia térmica: tarda mucho en calentarse, pero también tarda más en enfriarse por
irradiación, en comparación con las áreas terrestres o continentales. Las masas de agua son,
pues, el más importante agente moderador del clima.
El clima en Cuba
Según la clasificación de Köppen, en la mayor parte de Cuba el clima predominante es del
tipo cálido tropical, con estación lluviosa en el verano. En general es bastante aceptado
expresar que el Clima de Cuba es tropical, estacionalmente húmedo, con influencia marítima
y rasgos de semicontinentalidad. Sin embargo, en el país se reporta también la presencia de
otros tipos climáticos. Por ejemplo, en las zonas más altas de los principales sistemas
montañosos existe el clima de tipo tropical húmedo de selva, lluvioso durante todo el año; o el
observado en la franja costera sur de las provincias de Santiago de Cuba y Guantánamo, el
cual clasifica como tropical relativamente seco con pocas lluvias.
Como factores determinantes en la formación del clima de Cuba se identifican la cantidad de
radiación solar que se recibe, las particularidades de la circulación atmosférica sobre el país, y
la diferente influencia de las características físico-geográficas propias del territorio nacional.
En Cuba, las temperaturas son generalmente altas. Los valores medios anuales van desde los
24ºC en las llanuras hasta 26ºC y más en las costas orientales, reportándose magnitudes
inferiores a los 20ºC en las partes más altas de la Sierra Maestra. La temporada de noviembre
a abril es menos calurosa y se conoce como «invierno», mientras que los meses de mayo a
octubre, más calurosos, reciben el nombre de «verano». Las temperaturas máximas y mínimas
absolutas registradas son de 38.6ºC (Guantánamo, 7 de agosto de 1969) y 0.6ºC (Bainoa, 18
de febrero de 1996), respectivamente. Como es típico en los climas tropicales, la variación
diaria de la temperatura es mayor que la anual.
El elemento que más varía en el Clima de Cuba son las precipitaciones. En la mayor parte del
territorio, se reconocen dos temporadas fundamentales: lluviosa (de mayo a octubre) y poco
lluviosa (de noviembre a abril). En la primera cae aproximadamente el 80% del total de lluvia
anual. En el nordeste de la región oriental y en las zonas montañosas, estos por cientos
cambian, debido a que durante los meses de noviembre a abril es cuando se producen los
mayores totales de lluvia. Es precisamente en esa zona del país donde se localizan las áreas
con mayor pluviosidad, con valores por encima de los 3 000 mm al añ[Link] cambio, en el
litoral sur de las provincias de Guantánamo y Santiago de Cuba, a sotavento de la Sierra
Maestra y del Grupo Sagua-Baracoa, se reportan 600 mm y menos, con condiciones de aridez.
Los mayores volúmenes de lluvia están asociados a algunos de los fenómenos meteorológicos
más importantes (ciclones tropicales, frentes fríos, ondas tropicales, etc.) o tienen su origen en
el calentamiento diurno, ocurriendo casi siempre en horas de la tarde en forma de episodios de
corta duración. En presencia de sistemas meteorológicos de gran escala pueden producirse
períodos de grandes lluvias, sobre todo en los meses de mayo-junio y septiembre-octubre.
Cuba posee valores altos de Evaporación, que llegan hasta los 2300 mm en el Valle del Cauto
y en la costa sur de Guantánamo. Las magnitudes más bajas se registran en las zonas
montañosas (1100 mm anuales). En general, se incrementa de occidente a oriente, y en su
distribución espacio-temporal influyen la latitud y estructura del relieve, la distancia a la
costa, el grado de exposición al viento, entre otros.