Desde mi posición epistémica logicista (Kline, 1994) considero que la matemática
se reduce a una lógica formal, que se deducen bajo los axiomas lógicos, que, en
mi experiencia, no deja cabida a dudas ya que al usar un lenguaje universal me
permite definir todos los conceptos básicos que se presentan, además en su uso
me permite evitar cualquier ambigüedad, dando seguridad a la ciencia. Ahora bien,
también considero desde mi perspectiva euclideana (Gascón, 2001) que el
conocimiento matemático se deduce lógicamente de un conjunto finito de
proposiciones ya establecidas, en otras palabras, los resultados son
incuestionables ya que se reducen a una base muy simple y segura, por lo que me
permite asumir que existe una verdad dogmática absoluta. Así mismo desde mi
posicionamiento epistémico (Andonegui, 2010), la matemática la observo como un
objeto de conocimiento, me permite considerarla como un campo de conocimiento
que indaga en la naturaleza y está presente en el día a día.
Desde mi posicionamiento epistémico sobre la educación matemática, considero
que la matemática debe enseñarse a través del uso de operaciones básicas con el
ejercicio rutinario ya que me da el control absoluto sobre los estudiantes además
de asegurarme pautas claras y visibles (concepción tecnicista, Gascón, 2001), así
como también considero que la matemática debe enseñarse bajo la memorización
directa de fórmulas haciendo uso de la repetición constante para simplificar las
evaluaciones y automatizar las destrezas de los estudiantes (concepción
mecanicista, Andonegui, 2010).