1.
Job era un hombre justo
“Hubo en tierra de Uz un varón llamado Job; y era este
hombre perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del
mal.”
— Job 1:1
Job tenía una gran familia y muchas riquezas. Tenía ovejas,
camellos, bueyes y muchos siervos. Todos lo respetaban
porque era un hombre bueno y fiel a Dios.
2. Satanás pone a prueba a Job
“¿Acaso teme Job a Dios de balde?”
— Job 1:9
Satanás le dijo a Dios que Job solo era fiel porque tenía
muchas bendiciones. Entonces Dios permitió que Job fuera
probado, pero no permitió que le quitaran la vida.
3. Job pierde todo
Llegaron mensajeros a decirle a Job que sus animales
habían sido robados y que sus siervos habían muerto.
Después vino otro mensaje aún más triste: un fuerte viento
derribó la casa donde estaban sus hijos y todos murieron.
“Entonces Job se levantó, y rasgó su manto, y rasuró su
cabeza, y se postró en tierra y adoró.”
— Job 1:20
Y dijo:
“Jehová dio, y Jehová quitó; sea el nombre de Jehová
bendito.”
— Job 1:21
4. Job enferma
Satanás volvió a poner a prueba a Job. Entonces Job se
llenó de llagas dolorosas desde la cabeza hasta los pies.
“Y tomaba Job un tiesto para rascarse con él, y estaba
sentado en medio de ceniza.”
— Job 2:8
Su esposa le dijo que maldijera a Dios, pero Job
permaneció fiel.
5. Los amigos de Job
Tres amigos de Job fueron a visitarlo: Elifaz, Bildad y Zofar.
Al verlo tan enfermo y triste, lloraron con él.
Ellos pensaban que Job sufría porque había pecado, pero
Job decía que él no había hecho maldad.
6. Job habla con Dios
Job comenzó a hacer muchas preguntas sobre su
sufrimiento. Entonces Dios respondió desde un torbellino.
“¿Dónde estabas tú cuando yo fundaba la tierra?”
— Job 38:4
Dios mostró su grandeza y poder sobre toda la creación.
7. Job reconoce el poder de Dios
Job entendió que Dios es sabio y poderoso.
“De oídas te había oído; más ahora mis ojos te ven.”
— Job 42:5
Entonces Job se humilló delante de Dios.
Dios bendice nuevamente a Job
Dios bendijo otra vez a Job. Recuperó su salud y recibió el
doble de todo lo que tenía antes. También tuvo hijos
nuevamente y vivió muchos años.
“Y bendijo Jehová el postrer estado de Job más que el
primero.”
— Job 42:12
Enseñanza final
La historia de Job enseña que debemos confiar en Dios aun
en los momentos difíciles, porque Él nunca abandona a
quienes permanecen fieles.