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Unidad Ii

El documento aborda el concepto de patrimonio en el contexto de la relación jurídica, definiéndolo como el conjunto de derechos y obligaciones de una persona con valor económico. Se distingue entre derechos patrimoniales, que son susceptibles de apreciación pecuniaria, y derechos extrapatrimoniales, que no lo son. Además, se exploran las características del patrimonio como atributo de la personalidad y su clasificación en patrimonios generales y especiales.

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Unidad Ii

El documento aborda el concepto de patrimonio en el contexto de la relación jurídica, definiéndolo como el conjunto de derechos y obligaciones de una persona con valor económico. Se distingue entre derechos patrimoniales, que son susceptibles de apreciación pecuniaria, y derechos extrapatrimoniales, que no lo son. Además, se exploran las características del patrimonio como atributo de la personalidad y su clasificación en patrimonios generales y especiales.

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UNIDAD II: OBJETO DE LA RELACIÓN JURÍDICA

El patrimonio: concepto. El patrimonio concebido como atributo de la personalidad.

Toda relación jurídica se entabla entre dos o más sujetos, entre una persona y otra –como partes del
todo social– y en tal caso la relación ha de estar gobernada por la justicia conmutativa, o entre una
persona –como parte– y la comunidad o el Estado –como todo–, y en tal caso, la relación está regida
por la justicia general si el sujeto obligado es la persona, o por la justicia distributiva si el obligado es
el Estado. Este vínculo entre el todo y sus partes se forma a raíz de “hechos” o circunstancias que –
por así decirlo– “enlazan” a las personas en la relación. Este vínculo entre personas humanas y
personas jurídicas públicas o privadas recae sobre ciertos elementos de la realidad práctica, bienes y
cosas.
La relación jurídica se instaura entre dos o más personas, a través de hechos y circunstancias, sobre
elementos de la realidad, bienes y cosas. Para que los bienes y las cosas integren el patrimonio,
deben ser susceptibles de valor económico.
A los bienes patrimoniales se vinculan los “derechos patrimoniales”, que constituyen potestades
jurídicas subjetivas tendientes a la protección de los bienes del patrimonio.
Por oposición, se denominan “derechos extrapatrimoniales” los que no integran el patrimonio (los
derechos personalísimos, como la imagen, o el derecho a reclamar la paternidad de un hijo). Y así
también se distingue, en el ejercicio de taller derechos, tal el caso de la Capital Federal, por un lado,
los juzgados “patrimoniales” y, por el otro, los juzgados “extrapatrimoniales” o “de familia”, que
tienen competencia en las cuestiones relacionadas con el estado de las personas.

❖ El patrimonio: definición nominal (nomen)


La palabra “patrimonio” deriva del latín patrimonium, que era el conjunto de bienes de los
paterfamilias (patres) o de la República (patria). La palabra se encuentra vinculada, en su etimología,
al término pater, padre.

❖ El patrimonio: definición real (res)


Art. 2312 del Código Civil de Vélez Sarsfield: “El conjunto de los bienes de una persona constituye
su patrimonio”.
El patrimonio de una persona es la universalidad jurídica de sus derechos reales y sus derechos
personales, bajo la relación de un valor pecuniario. El patrimonio forma un todo jurídico, una
universalidad de derechos que no puede ser dividida sino en partes alícuotas, pero no en partes
determinadas por sí mismas, o que pueden ser separadamente determinadas.
Vélez Sarsfield define al patrimonio como una universalidad o una masa de bienes que se considera
un “todo”, es decir, un “algo” distinto de sus “partes”, las cuales pueden aumentar o disminuir, entrar
o salir del patrimonio sin que el mismo quede alterado como todo. A este “todo” lo denomina Vélez
Sarsfield “universalidad”; ésta puede ser de dos clases: universitas facti (“universalidad fáctica” o “de
hecho”) y universitas iuris (“universalidad jurídica” o “de derecho”). La primera se constituye por la
acción humana, como por ejemplo armar una biblioteca, la cual, como es sabido, constituye un todo

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distinto de cada uno de sus libros y, como tal, es algo distinto, que puede ser vendido, donado, etc.
La universitas iuris es, en cambio, constituida por el Derecho, como el patrimonio, que por mandato
legal es considerado como algo distinto de cada uno de los bienes que lo integran.

❖ Concepto:
“Se denomina patrimonio al conjunto de los derechos y obligaciones de una persona, susceptibles de
apreciación pecuniaria.”
El patrimonio: es una universalidad de bienes y deudas que “la ley” trata como un todo,
independientemente de los elementos que lo componen, los que pueden cambiar o disminuir. Su
unidad proviene de la ley.

❖ El patrimonio y las deudas: un problema conceptual


La doctrina francesa: consideraba que el patrimonio estaba integrado por las
relaciones jurídicas tanto activas como pasivas (deudas).
La doctrina argentina: ha estado dividida, parte de ella siguió el criterio francés
(Salvat, Spota) y parte lo rechazó, afirmando que tal concepto choca contra la realidad
misma de las cosas, pues las deudas no hacen otra cosa que disminuir el patrimonio
al denominarlo como un conjunto de bienes (Borda, Cordeiro Álvarez).
El Código Civil de Vélez Sarsfield era claramente opuesta a la doctrina francesa. Sin embargo, en la
nota, al definir al patrimonio como una universalidad de derecho (universitas iuris), se alineaba con
la doctrina francesa, pues en esta universalidad quedaban comprendidos tanto los bienes como las
deudas.
Borda intentó una solución al explicar que la razón de la transmisión de las deudas en el patrimonio
no obedecía al hecho de que las mismas lo integraban, sino a un “motivo de equidad [...] que justifica
que quienes reciben los bienes de una persona deban pagar sus deudas”.

❖ El patrimonio en el Código Civil y Comercial: ubicación, conceptualización


En el Título preliminar, cuyo artículo 15 dice: “Las personas son titulares de los derechos individuales
sobre los bienes que integran su patrimonio conforme lo que se establece en este Código”. Esta
norma abona la posición hoy prevaleciente de hacer consistir el patrimonio sólo de bienes, quedando
las deudas excluidas de su concepto.

❖ El patrimonio como atributo de la personalidad


De esta cualidad, se derivan los efectos siguientes:
1. Es una universalidad jurídica
2. Es necesario
3. Es único e indivisible
4. Es inalienable
5. Es idéntico a sí mismo, aunque cambie el contenido.

❖ El patrimonio general y los patrimonios especiales

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Llambías distinguiendo dos clases de patrimonio. Por un lado, el “patrimonio general”, que reuniría
los caracteres de la posición clásica, y, por otro lado, el “patrimonio especial”, que podría coexistir
con el general en aquellos casos en los cuales una misma persona fuera titular de más de una masa
de bienes.
El patrimonio general es para este autor un atributo de la personalidad y presenta los siguientes
caracteres:
1) es una universalidad jurídica (universitas iuris), los elementos que componen dicha unidad
los determina el Derecho vigente;
2) es necesario, toda persona tiene un patrimonio general;
3) es único, toda persona tiene un solo patrimonio general, sin perjuicio de los patrimonios
especiales que, por excepción, pueda llegar a tener;
4) es inalienable, pueden enajenarse los bienes particulares que integran el patrimonio, pero
no éste como todo.
El patrimonio especial es un conjunto de bienes afectados a un fin determinado y sometidos a un
régimen legal especial. Ej. La masa de los bienes del deudor que ha sido desapoderado de sus bienes
por efecto del concurso civil o de la quiebra. Sólo tiene de común con el general el carácter de ser
una universitas iuris; tiene, en cambio, una existencia transitoria y está destinado por lo general a
desaparecer en el patrimonio general.
Caracteres de los patrimonios especiales: 1) y 5) y es de existencia transitoria.
el patrimonio de la herencia si los acreedores hacen valer la separación de patrimonios;
el patrimonio de la herencia aceptada con beneficio de inventario;
el patrimonio del muerto presunto durante el período de prenotación del dominio
transmitido a los herederos;
la masa de bienes del deudor desapoderado en el concurso o quiebra;
la masa de bienes integrantes del fondo de comercio.

❖ El patrimonio colectivo
Todo sujeto es titular de un patrimonio según la doctrina civilista clásica, más nada impide que un
mismo sujeto sea, además, titular transitorio de varios patrimonios especiales.
Tampoco existe impedimento en que un solo patrimonio tenga por titulares a varias personas. En
estos casos, estamos ante un “patrimonio colectivo” o de “mancomunidad” (“mano común”), en el
que sus titulares reciben el nombre de “comuneros”. En la mancomunidad la titularidad y el ejercicio
de los derechos sobre los bienes corresponde a todos los comuneros, cuyas decisiones deben ser
tomadas conjuntamente. El conjunto de los comuneros forma, pues, una unidad en la que radica la
titularidad del derecho y de la que debe proceder toda disposición sobre los bienes. Por regla general,
cada uno de los comuneros carece de capacidad para actuar con independencia de los demás, por lo
que no tiene un derecho individual sobre los bienes de dicho patrimonio. Un ejemplo de ello lo
constituye la herencia en estado de indivisión, en la cual aún no se ha realizado la partición
(asignación de los bienes a cada heredero). Otro ejemplo es el caso del régimen patrimonial del
matrimonio sujeto a la ganancialidad de los bienes.

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En virtud de su carácter de patrimonio especial, el colectivo está separado del patrimonio general de
cada comunero y no sólo por su titularidad sino también por su finalidad específica y su sujeción a
un régimen distinto.

❖ El patrimonio y el fin de la existencia de la persona


Al ser los atributos de la personalidad cualidades jurídicas inherentes a la condición de persona y, en
tanto tales, inseparables de ésta, por regla general se extinguen con la muerte.
Con el patrimonio se da asimismo una situación especial. Porque, en tanto atributo, no puede inherir
en una persona muerta; sin embargo, como universalidad, masa o unidad de bienes, como
patrimonio, subsiste hasta que, mediante el juicio sucesorio, se produce su desmembramiento en
partes, las que serán adjudicadas a los sucesores. Hasta el momento llamado “partición”, que ocurre
en el marco de un juicio sucesorio, el patrimonio de la persona muerta sigue siendo una unidad,
aunque, como se dijo, ya no pueda hablarse de atributo de la personalidad. Hasta que ocurra la
partición o adjudicación de los bienes que lo integran, existe sobre el patrimonio el llamado “estado
de indivisión” (art. 2323 CCC); esta indivisión concluye, como se dijo, con la partición o distribución
de los bienes entre los sucesores (art. 2363 CCC).
Derechos patrimoniales: a) Derechos personales; b) Derechos reales; c) Derechos intelectuales. Su
naturaleza y caracteres

❖ Los derechos patrimoniales


Con el nombre “derechos patrimoniales” se identifican en sentido estricto las potestades subjetivas
que tienen los titulares de bienes o intereses valuables económicamente. Son aquellos que sirven
para la satisfacción de las necesidades económicas del titular y que son apreciables en dinero
El derecho patrimonial es, pues, un poder subjetivo, una potestad o facultad que se ejerce sobre
determinados bienes apreciables en dinero. El patrimonio está compuesto por bienes, estos bienes
constituyen las partes de un todo unitario creado por el Derecho (universitas iuris), y este todo es
reconocido como tal por el Derecho. las partes de este todo patrimonial son los bienes y estos bienes
se llaman tales –en el derecho patrimonial– si son susceptibles de apreciación pecuniaria. A su vez,
en el lenguaje jurídico se identifican estos “bienes” con los “derechos” que garantizan su ejercicio, y
así tenemos “derechos personales”, “derechos reales” y “derechos intelectuales”. Puédese, así,
hablar de “bienes patrimoniales” protegidos por derechos subjetivos o, simplemente, de “derechos
patrimoniales”.

❖ Los derechos personales


Recibe el nombre de “subjetivo” por su referencia directa al “sujeto” (subjectum) y, en este sentido,
consiste en una conducta o acto humano permitido por el Derecho y, a la vez, protegido por éste.
Este poder se suele denominar “facultad” cuando la posibilidad de actuar o no actuar constituye una
posibilidad lícita, se denomina “potestad” cuando ese poder de actuar constituye no sólo un derecho
sino también un deber, un “derecho-deber”.
Todos los Derechos Subjetivos conllevan para una de las partes de la relación jurídica (sujeto activo),
la facultad o potestad de exigir de la otra parte (sujeto pasivo) determinada conducta. cuando se

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habla de derecho personal se utiliza el término derecho en su aspecto subjetivo. Así, se puede decir,
con Llambías, que los “derechos personales son aquellos que establecen relaciones entre personas
determinadas, en razón de las cuales el respectivo titular puede exigir de alguien la prestación
debida”.
Es la facultad que se tiene de exigir de otra persona el cumplimiento de una obligación. Es una
vinculación jurídica que une a dos personas o grupo de personas en virtud de la cual el deudor debe
satisfacer al acreedor la prestación debida. Ejemplo: la obligación de pagar una suma de dinero.
Existen en ella tres elementos:
Un titular o sujeto activo, el acreedor, que goza de la prerrogativa de exigir el cumplimiento
de la prestación debida.
Un sujeto pasivo o deudor: es quien está constreñido a efectuar la prestación
Un objeto: la prestación que el deudor debe satisfacer a favor del acreedor que puede ser:
dar, hacer o no hacer.
Son relativos, se tienen contra personas determinadas, que son el o los deudores. Las acciones
personales solo pueden dirigirse contra ellos y tienden a la extinción del derecho, una vez cobrado el
crédito, cesa la obligación.
El titular de la cosa no goza del privilegio que tienen los derechos reales.
Supone una completa igualdad para sus diversos titulares, salvo en el caso de los privilegios.
Nacen o se transmiten sin ningún requisito formal.
No es concesible la posesión.
TÍTULO I. Obligaciones en general.
ARTÍCULO 724.- “Definición. La obligación es una relación jurídica en virtud de la cual el acreedor
tiene el derecho a exigir del deudor una prestación destinada a satisfacer un interés lícito y, ante el
incumplimiento, a obtener forzadamente la satisfacción de dicho interés”.
TÍTULO II. Contratos en general
ARTÍCULO 957. “Definición. Contrato es el acto jurídico mediante el cual dos o más partes
manifiestan su consentimiento para crear, regular, modificar, transferir o extinguir relaciones
jurídicas patrimoniales”.
ARTÍCULO 958. “Libertad de contratación. Las partes son libres para celebrar un contrato y
determinar su contenido, dentro de los límites impuestos por la ley, el orden público, la moral y las
buenas costumbres.

❖ Los derechos reales


Son los que conceden al titular un señorío inmediato sobre la cosa. A diferencia de los derechos
personales, que exigen a “determinada persona” una conducta jurídica, que está obligada a cumplir,
los derechos reales crean, por así decirlo, un “lazo” jurídico entre su titular y la cosa en virtud del cual
los sujetos obligados frente a la relación “persona-cosa” no son “determinadas personas” sino “todas

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las personas”, es decir que los derechos reales pueden hacerse valer “frente a todos” (erga omnes).
El derecho real “persigue” a la cosa en poder de quien se halle. El ius persequendi, no obstante, sufre
excepciones, entre las cuales la de mayor relevancia es la adquisición del inmueble por un tercero de
buena fe (arts. 2412 CC y 1895 del CCC). Otra característica, aunque no absoluta, del derecho real es
el ius preferendi, en virtud del cual su titular desplaza a los acreedores que ostentan un derecho
personal cuando ambos pretenden cobrar su crédito sobre el mismo bien.
Es un poder o facultad que se tiene directamente sobre una cosa. El típico es la propiedad. Importa
un poder de señorío, de goce y de disposición de la cosa.
Encontramos dos elementos: el titular y la cosa sobre la cual se ejerce el derecho.
Se llaman absolutos en el sentido de que tienen Erga omnes, contra cualquiera que pretenda
perturbar al titular en el goce de la cosa.
El titular goza de la facultad de hacerlo valer contra cualquiera que se halle en posesión de la cosa.
Es inherente al derecho real el ius preferendi, en virtud del cual descarta a todos los derechos
crediticios, y determina su rango según su antigüedad.
Solo pueden ser creados por la ley y su número es limitado. Pueden ser creados por leyes extra
código.
Son los que conceden al titular un señorío inmediato sobre las cosas (ius in re).
Puede ser pleno (plena in re potestas): en el dominio; menos pleno en las desmembraciones del
dominio (usufructo, servidumbre, etc.)
y en los derechos sobre cosa ajena (iura in re aliena)
La ley reglamenta las formalidades requeridas para la transmisión de los derechos reales, que son
más rigurosas para el caso de inmuebles. Se requiere de escritura pública, inscripción y tradición.
ARTÍCULO 1882.- “Concepto. El derecho real es el poder jurídico, de estructura legal, que se ejerce
directamente sobre su objeto, en forma autónoma y que atribuye a su titular las facultades de
persecución y preferencia, y las demás previstas en este Código.” Enumeración: art. 1887
Puede señalarse, como una diferencia entre los derechos reales y los personales, que los primeros
son de constitución legal, en tanto es la ley la que los determina, los clasifica y los regula
específicamente (arts. 2503 CC y 1887 CCC); los segundos, en cambio, son constituidos por las partes
y no están –ni podrían ser– clasificados ni enumerados exhaustiva- mente por la ley. Son susceptibles
de adquirirse por usucapión. Tienen duración ilimitada y no se extinguen por el no uso.

❖ Derechos intelectuales
Este conjunto, si bien con rasgos comunes, está integrado por dos grupos de derechos:
Los de “propiedad intelectual”, regulados por la Ley No 11.723, y
Los de “propiedad industrial”, regulados por las Leyes Nros. 22.362, de “marcas y
designaciones”, y 24.481, de “patentes de invención”. Incluiremos dentro del rótulo
“derechos intelectuales” ambas categorías, si bien los especialistas distinguen la “propiedad

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intelectual” –relativa a obras literarias, artísticas y científicas– de “propiedad industrial” –
relativa a marcas y patentes.
Los derechos reales, suponen siempre la existencia de una cosa (res), que en su significado propio
refiere una cosa corpórea. ideas en tanto plasmadas en creaciones o producciones merecieron en su
hora la atención y protección del Derecho, que asumió la necesidad de regularlas. Tales obras,
productos, inventos, descubrimientos de la inteligencia humana debían también, en su aspecto
inmaterial, integrar el patrimonio de su autor y ser protegidos por el Derecho. La Constitución
Nacional incluyó estos derechos intelectuales en el artículo 17 otorgándoles la misma protección
jurídica que a la propiedad corpórea, y haciéndolos integrar consecuentemente el patrimonio.
ARTÍCULO 17: “Todo autor o inventor es propietario exclusivo de su obra, invento o descubrimiento,
por el término que le acuerde la ley”.
Una característica que distingue la propiedad corpórea de la propiedad intelectual es que la primera
es perpetua y la segunda es temporaria. Es decir, en el caso de la propiedad corpórea el paso del
tiempo no modifica el derecho real; en cambio, el derecho intelectual se conserva por el período que
la ley establece.
Los derechos intelectuales recaen sobre objetos inmateriales que el Código Civil y Comercial
denomina “bienes” (art. 16) y, en tanto tales, son valuables económicamente. Si bien son creaciones
de la inteligencia humana y como tales incorpóreas, cuando tales ideas son materializadas en obras,
son susceptibles de apropiación y protección por el Derecho. Está protección esta dada por leyes
específicas. En tanto integran un patrimonio, los derechos intelectuales pueden ser de titularidad de
una persona física o jurídica, ya sean parte de un patrimonio especial, ya lo sean de un patrimonio
individual o un patrimonio colectivo.
Cuenta con algunos defensores, que destacan la circunstancia de que el autor tiene el disfrute de su
idea, puede reproducirla, venderla, etc. Los derechos intelectuales tienen un objeto: la obra, sea
invento, descubrimiento, escrito. Pero la obra no como materia sino en tanto creación de la
inteligencia. No hay como en la propiedad un objeto que puede poseerse y ser aprovechado. Son
esencialmente temporarios. Pueden ser morales (paternidad (derecho a ser vinculado siempre a su
obra), integridad (no se puede modificar la idea del autor sin su permiso), inédito)

❖ Propiedad intelectual: el derecho de autor. Ley No 11.723


La ley exige la “expresión” de la idea como objeto de protección jurídica; así lo dice el artículo 1 en
el segundo párrafo: “La protección del derecho de autor abarcará la expresión de ideas,
procedimientos, métodos de operación y conceptos matemáticos, pero no estas ideas,
procedimientos, métodos y conceptos en sí”.
La protección de los derechos de autor, según lo explicado y lo establecido en la Constitución
Nacional (art. 17, últ. parte), no es ni debe ser a perpetuidad. El artículo 5 de la Ley No 11.723
establece que “la propiedad intelectual sobre sus obras corresponde a los autores durante su vida y
a sus herederos o derecho habientes hasta setenta años contados a partir del 1 de enero del año
siguiente al de la muerte del autor”; en el caso de obras en colaboración, el término comenzará a
correr desde la misma fecha posterior a la muerte del último autor. Sin embargo, tal derecho de los
sucesores se encuentra condicionado a su efectivo ejercicio; el artículo 6 dispone que los herederos

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no podrán oponerse a que terceros reediten las obras del autor fallecido cuando dejen transcurrir
más de diez años sin publicarlas. Tampoco podrán oponerse a que se realicen traducciones después
de los diez años de fallecimiento. El artículo 5 establece que, si el autor no tuviera descendientes o
herederos testamentarios, los derechos intelectuales pasarán al Estado. El artículo 8 exige la
autorización expresa del autor para publicar obras inéditas.
La violación de los derechos intelectuales constituye un delito contra la propiedad y da lugar, en el
ámbito civil, a una indemnización por daños (art. 12, Ley No 11.723) y, en el ámbito penal, a una
sanción punitiva (art. 71, Ley No 11.723).

❖ El llamado “derecho moral del autor”


Se suele indicar una parte del propio derecho de autor, la que el mismo tiene y conserva sobre su
idea, es decir, la que implica su paternidad sobre la obra, que, en tanto tal, constituye un derecho
personalísimo. Es el primer derecho del autor. Le permite al autor velar por la integridad de aquélla,
impedir su adulteración o mutilación e inclusive modificarla, sin perjuicio del derecho de los
adquirentes a ser indemnizados si correspondiere. Si bien estamos ante un derecho personalísimo,
nada obsta a que se transfiera a sus herederos y en su virtud ser éstos quienes deban velar por la
conservación íntegra de la obra y accionar para remediar cualquier abuso según las disposiciones del
Derecho común.
La protección jurídica de los derechos de autor se efectiviza a través de su registración en la Dirección
Nacional del Derecho de Autor (DNDA), dependiente del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos
de la Nación, dentro de los tres meses de la aparición de la obra (art. 57, Ley No 11.723).

❖ Propiedad industrial: derecho de marcas y patentes. Leyes Nros. 22.362 y 24.481


Si bien se han incluido dentro del nombre genérico de “derechos intelectuales”, los derechos de
“propiedad industrial” contienen una regulación específica y distinta de los que, en sentido estricto,
denominamos de “propiedad intelectual” (literarios, científicos y artísticos). Dos leyes nacionales
gobiernan la regulación de la propiedad industrial, la N° 22.362 –de marcas y designaciones– y la N°
24.481 –de patentes de invención.
La Ley N° 22.362, de 1980, dedica su Capítulo I a las “marcas”; su artículo 1 establece: “Pueden
registrarse como marcas para distinguir productos y servicios: una o más palabras con o sin contenido
conceptual; los dibujos; los emblemas, los monogramas; los grabados; los estampados; los sellos; las
imágenes; las bandas; las combinaciones de colores aplicadas en un lugar determinado de los
productos o de los envases; los envoltorios; los envases; las combinaciones de letras y números; las
letras y números por su dibujo especial; las frases publicitarias; los relieves con capacidad distintiva
y todo otro signo con tal capacidad”. En el Capítulo II, se regulan las “designaciones”, que constituyen
signos o nombres que identifican una actividad y que en el artículo 27 son consideradas susceptibles
de propiedad: “El nombre o signo con que se designa una actividad, con o sin fines de lucro,
constituye una propiedad para los fines de esta ley”.
La Ley N° 24.481, de 1995, regula las “patentes de invención” y los “modelos de utilidad”. El artículo
4 establece: “[...] serán patentables las invenciones de productos o procedimientos, siempre que
sean nuevas, entrañen una actividad inventiva y sean susceptibles de aplicación industrial”; el mismo

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artículo, en su inciso “a”, considera “invención” a toda creación humana que permita transformar
materia o energía para su aprovechamiento por el hombre. Tampoco este derecho es concedido a
perpetuidad. El artículo 35 establece que “la patente tiene una duración de veinte (20) años
improrrogables, contados a partir de la presentación de la solicitud”.
La protección jurídica de los derechos de propiedad industrial se efectiviza a través de su registración
en el Instituto Nacional de Propiedad Industrial (INPI), dependiente del Ministerio de Desarrollo
Productivo.
El patrimonio como garantía de los acreedores (arts. 242 y 243 y concordantes CCC). Distintas clases
de acreedores. Acciones de los acreedores en resguardo de la integridad del patrimonio. Bienes
excluidos de la garantía común (arts. 743-745 CCC). La protección de la vivienda en el nuevo CCC
(art. 244 y concordantes CCC).

❖ El patrimonio y los acreedores


El patrimonio como garantía común de los acreedores
“el patrimonio es la prenda común de los acreedores”, lo cual quiere decir que todos los bienes del
deudor responden por las deudas que él tenga; o, en otros términos, que, si el deudor no paga, sus
acreedores podrán pedir la venta judicial de sus bienes y cobrarse de allí sus créditos, en tanto no se
inicie el proceso de ejecución y se trabe embargo. el patrimonio, como totalidad, unidad, masa o
universalidad, no puede ser agredido por los acreedores. Estos sólo pueden atacar los bienes
individuales que lo integran. Frente a los acreedores, el patrimonio no se presenta como un conjunto
sino como un cúmulo o sumatoria de bienes dotados de valor económico susceptibles de responder,
uno a uno, por la deuda. No hay posibilidad jurídica alguna de embargar, ejecutar o secuestrar “el
patrimonio” de una persona, sino de embargar, ejecutar o secuestrar, por caso, el automóvil, el reloj
o el dinero de su caja fuerte. Independientemente de los bienes que lo integren en uno y otro
momento, el patrimonio seguirá siendo la garantía de los acreedores.
ARTÍCULO.15: “Las personas son titulares de los derechos individuales sobre los bienes que integran
su patrimonio conforme lo que establece este código.”
ARTICULO 242.-Garantía común. Todos los bienes del deudor están afectados al cumplimiento de sus
obligaciones y constituyen la garantía común de sus acreedores, con excepción de aquellos que este
Código o leyes especiales declaran inembargables o inejecutables. Los patrimonios especiales
autorizados por la ley sólo tienen por garantía los bienes que los integran.
ARTICULO 243.-Bienes afectados directamente a un servicio público. Si se trata de los bienes de los
particulares afectados directamente a la prestación de un servicio público, el poder de agresión de
los acreedores no puede perjudicar la prestación del servicio.
ARTÍCULO 743.- “Los bienes presentes y futuros del deudor constituyen la garantía común de sus
acreedores”.
La ejecución de las deudas
Frente al deudor que no ha cumplido su obligación tiene el acreedor la posibilidad de iniciar un
procedimiento judicial que le permitirá ejecutarle los bienes. El objeto de tal proceso no es
“quedarse” con los bienes del deudor sino procurar al acreedor el equivalente pecuniario de la

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prestación que le es debida, a través de la venta forzosa de tales bienes. La ley, en el ejercicio de su
fin –el bien común–, procura garantizar que la venta de los bienes del deudor se realice en forma
transparente y eficaz, para lo cual establece un procedimiento complejo, regulado en la ley procesal,
que culmina en la subasta de los bienes que componen el patrimonio del deudor.
Los acreedores pueden accionar contra el deudor a través de un juicio singular, es decir,
individualmente; o de un juicio universal, es decir, colectivamente. La ejecución individual presenta
dos notas características: la primera es que el acreedor que promueve la acción lo hace por su
exclusiva cuenta y en su propio beneficio, es decir, no en interés de los demás acreedores; la segunda
es que, si llegasen a existir varias acciones y, por lo tanto, varios embargos individuales, quien haya
procedido primero a la traba de la medida, es preferido a cualquier otro, aun cuando la deuda del
último fuera anterior en el tiempo o de vencimiento anterior (art. 745 CCC). La ejecución universal
de los bienes del deudor parte de un presupuesto distinto, pues no es suficiente el no pago de una
deuda; tiene que configurarse el supuesto que la ley llama cesación de pagos, es decir, un estado de
incumplimiento generalizado de sus obligaciones. En vista de este hecho, la ley ha previsto este
remedio de ejecución universal en sus dos formas: “concurso” y “quiebra”, regulados ambos por la
Ley N°. 24.522. Tanto en el concurso como en la quiebra, quedan sometidos a la garantía común
todos los bienes del deudor, que conforman la llamada “masa concursal”. En el concurso, el deudor
puede proponer a los acreedores una forma de pago de las deudas que, si es aceptada y cumplida,
dará fin al proceso concursal; de lo contrario, el deudor irá a la quiebra. En la quiebra, a diferencia
del concurso, se produce el “desapoderamiento” de los bienes del deudor no excluidos de la garantía;
es decir que los bienes quedan bajo la administración y disposición del juez, que designa un
funcionario del proceso llamado “síndico” para dicha tarea. El juez ordenará la venta forzosa de tales
bienes y distribuirá el producido entre los acreedores según su clase.
Cualquier persona, física o jurídica, puede ser demandada individualmente o colectivamente. El
concurso sólo procede a pedido del propio deudor; la quiebra, en cambio, puede ser pedida por el
deudor o por un acreedor.
Distintas clases de acreedores
El privilegio: es el derecho dado por la ley a un acreedor para ser pagado con preferencia a otro. Es
de interpretación estricta, es accesorio del crédito principal, se otorga en virtud del interés general.
El artículo 743 del Código Civil y Comercial dispone en su parte final que “todos los acreedores
pueden ejecutar los bienes en posición igualitaria, excepto que exista una causa legal de preferencia”.
Puede ocurrir que los bienes del deudor no alcancen a cubrir sus obligaciones. En tal caso, no sería
justo que todos los acreedores se satisfagan en un mismo pie de igualdad. Ha sido preciso establecer
un orden de preferencia. De ahí que existan distintas clases de acreedores: privilegiados, con
derecho real de garantía y comunes o quirografarios.
Son acreedores privilegiados aquellos que tienen un derecho preferente al cobro dado por la ley.
Expresa el artículo 2573 del Código Civil y Comercial que el “privilegio es la calidad que corresponde
a un crédito de ser pagado con preferencia a otro” y el artículo 2574, que “los privilegios resultan
exclusivamente de la ley”. Los privilegios pueden ser “generales” y “especiales”, según la manera de
impactar en los bienes del patrimonio.

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a) Los privilegios generales recaen sobre la generalidad de los bienes del deudor, sin afectar
ninguno principal ni particularmente ([Link]., el crédito por los gastos de justicia en un proceso
o el crédito del Fisco por impuestos).
b) Los privilegios especiales permiten al acreedor cobrar sobre el producido de determinados
bienes, afectados al pago, v. gr., los gastos hechos para la construcción, mejora o
conservación de una cosa, se pagan en primer lugar sobre el producido de ésta.
Son acreedores quirografarios los que no gozan de ninguna preferencia en el cobro. Estos acreedores
deben aguardar a que los privilegiados cobren sus acreencias, generalmente la totalidad de su crédito
y, una vez ocurrido ello, sobre el remanente percibirán sus créditos a prorrata, si no alcanzaran los
bienes para satisfacerlos en su totalidad; v. gr., recibirá cada quirografario un 40 % de su respectivo
crédito.
ARTÍCULO 2581. “Créditos quirografarios. Los acreedores sin privilegio concurren a prorrata entre sí,
excepto disposición expresa en contrario de este Código.”
Munidos de garantía real son aquellos acreedores que tienen garantía real de hipoteca (art. 2205),
de prenda (art. 2219), de anticresis (art. 2212).
Los derechos reales de garantía son también causa legítima de preferencia.
Son de origen convencional (art. 2185) y accesorios (art. 2186)
Acciones y medidas de tutela de la garantía común
Los bienes que constituyen el patrimonio de un deudor son la garantía común de los acreedores.
Ante la posibilidad de que el deudor, por falta de cuidado o mala voluntad, pudiere disminuirlo o
perderlo, concede el Derecho al acreedor diversas acciones y medidas. Entre las acciones, cuenta el
acreedor con las de:
1) Simulación
Débese distinguir, en primer término, la simulación o acto simulado de la acción de simulación. El
primero es un acuerdo de partes para engañar a terceros por intermedio de un acto aparente o
ficticio; la segunda es la herramienta que otorga el Derecho al acreedor engañado para
desenmascarar o deshacer el acto simulado. La simulación puede ser lícita o ilícita. Es lícita cuando
no es reprobada por la ley ni es efectuada para eludir una obligación frente a terceros; es, en cambio,
ilícita en caso contrario; el efecto jurídico de la acción de simulación es obtener la nulidad el acto
simulado. Por otra parte, puede la simulación ser absoluta o relativa. Es absoluta cuando el acto
aparentemente celebrado nada tiene de real, es relativa cuando las partes celebran un acto bajo
apariencia de otro, es decir, hay un acto real y uno fingido.
ARTÍCULO. 333 CCC: “La simulación tiene lugar cuando se encubre el carácter jurídico de un acto
bajo la apariencia de otro, o cuando el acto contiene cláusulas que no son sinceras, o fechas que no
son verdaderas, o cuando por él se constituyen o transmiten derechos a personas interpuestas, que
no son aquellas para quienes en realidad se constituyen o transmiten”.
2) Acción de fraude, revocatoria o pauliana

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Los deudores son dueños de vender, gravar o de realizar cualquier otra forma de enajenación de los
bienes, mientras un juez no haya dictado medidas para impedirlo. Esta situación posibilita que el
deudor inmoral se insolvente para no pagar sus deudas, o que lo haga aun sin esta última intención.
En caso de haberse producido dicha salida del bien del patrimonio del deudor, el acreedor tiene a su
disposición la acción revocatoria o pauliana. El artículo 338 del Código Civil y Comercial habla de
“actos celebrados en fraude” y “renuncias al ejercicio de los derechos o facultades con los que
hubiese podido mejorar o evitado empeorar su estado de fortuna”. El artículo 339, inc. “b”, del
Código Civil y Comercial, coloca entre los requisitos de la acción de fraude “que el acto haya causado
o agravado la insolvencia del deudor”. Así, v. gr., si alguien vende el único inmueble que tenía para
perjudicar a su acreedor en el cobro de la deuda, la acción pauliana torna inoponible a él dicha venta.
“Inoponible” quiere decir que el acto –en este caso, la venta– no será válido frente al acreedor que
promovió la acción pauliana y obtuvo sentencia favorable; pero el acto seguirá siendo válido para las
partes del mismo y los demás terceros.
3) Acción subrogatoria u oblicua
No se trata de una conducta dolosa y fraudulenta del deudor, sino de una inacción. Ejemplo: una
persona tiene créditos, pero no los cobra para que el acreedor no los cobre por él. el deudor se
abstiene de hacer valer un derecho cuyo resultado sería un aumento actual de su patrimonio; el
deudor busca evitar que el bien ingrese a su patrimonio, pues sabe que una vez allí dentro, le será
ejecutado por el acreedor. No debe olvidarse que el crédito ya es parte del patrimonio del deudor y
como tal “garantiza” ya a sus acreedores, y es precisamente por ello que el acreedor goza de esta
acción. Pero puede ser que el deudor se demore en su cobro e, inclusive, que pierda la acción para
reclamarlo por el no uso de ella (caso de prescripción); también puede ocurrir que espere que se
extinga la acción de su acreedor y así luego ejercer la suya no extinguida. El Derecho viene, pues, a
remediar esta “inacción” del deudor con la “acción” subrogatoria u oblicua a favor del acreedor. El
accionante por la vía oblicua ejerce personalmente los derechos del deudor remiso y demanda al
deudor de su deudor.
El Código Civil y Comercial regula la acción subrogatoria en los artículos 739 a 742. El artículo 739
describe la acción subrogatoria de la siguiente manera: “El acreedor de un crédito cierto, exigible o
no, puede ejercer judicialmente los derechos patrimoniales de su deudor, si este es remiso en hacerlo
y esa omisión afecta el cobro de su acreencia”. El artículo 740 establece la obligación de citar a juicio
al deudor cuando se ejerce esta acción. El artículo 741 excluye de la acción algunos derechos del
deudor, a saber, los de sólo ejercicio por el titular; los excluidos de la garantía común y las meras
facultades, excepto que puedan mejorar la situación patrimonial del deudor. El artículo 742 concede
al tercero demandado (no deudor del accionante) la posibilidad de ejercer todas las defensas
legítimas que hubiere podido oponer él mismo a su verdadero acreedor.
4) Acción directa
El Código Civil y Comercial da una definición descriptiva en el artículo 736: “[...] acción directa es la
que compete al acreedor para percibir lo que un tercero debe a su deudor, hasta el importe de su
propio crédito. El acreedor la ejerce por derecho propio y en su exclusivo beneficio”. Sólo demanda
al deudor de su deudor “hasta el importe del propio crédito” y el dinero no ingresa al patrimonio de
su deudor sino al suyo propio. Esta acción –señala el artículo 736 del Código Civil y Comercial– “es de

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carácter excepcional, es de interpretación restrictiva y sólo procede en los casos expresamente
previstos por la ley”.
El artículo 736 establece los requisitos para su ejercicio:
o que exista un crédito exigible;
o que haya una deuda correlativa de un tercero;
o que se dé homogeneidad de ambos créditos, es decir, que se trate de la misma clase de
acreencias,
o que ninguno de los dos créditos (el del demandante y el del demandado) haya sido objeto de
embargo previo a la promoción de la acción directa;
o que sea citado el deudor del accionante.

El artículo 738 del citado código de fondo señala los efectos de la acción directa:
▪ la notificación de la demanda tiene efecto de embargo a favor del demandante;
▪ el reclamo sólo habrá de prosperar hasta el monto menor de las dos acreencias;
▪ el tercero demandado puede oponer todas aquellas defensas que tenga contra su propio
acreedor y contra el demandante;
▪ el monto percibido por el demandante ingresa a su propio patrimonio;
▪ el deudor real del demandante se libera hasta el quantum de lo pagado por el demandado.

❖ Medidas procesales
El Derecho concede al acreedor, además de acciones, ciertas medidas de naturaleza procesal,
tendientes a garantizar la integridad del patrimonio. Estas se pueden hacer valer antes y después de
la sentencia que habrá de admitir o no la acción. En el primer caso, se llaman “medidas cautelares o
precautorias”, y en el segundo, “medidas ejecutivas”.
A. Medidas preventivas
Las medidas preventivas, llamadas “cautelares” o “precautorias”, son las que tienen por fin asegurar
“interinamente” el cumplimiento de una sentencia aún no dictada. Tienen una duración temporal,
hasta la sentencia definitiva, dictada la cual, de subsistir la medida, será ya ejecutoria y no cautelar.
Se pueden solicitar en el momento inicial del proceso judicial que persigue el cobro, antes o durante
aquél. Ello sucede cuando los derechos o los bienes sobre los que se reclaman derechos “corren
peligro” y el “retardo” que necesariamente conlleva un proceso puede llegar a frustrar la futura
sentencia. Las medidas cautelares están contempladas en los códigos procesales.
B. Medidas ejecutivas
Las medidas ejecutivas, comprensivas, como género, de las llamadas “ejecutorias”, tienden a
asegurar el cumplimiento de una sentencia judicial (medidas ejecutorias) o a garantizar la integridad
del patrimonio en determinados procesos en los que el acreedor cuenta con determinado respaldo
documental (medidas ejecutivas). En el primer caso, se está ante el trámite de “ejecución de
sentencia” y, en el segundo caso, ante el “juicio ejecutivo” o “ejecuciones especiales”.
En el primer caso (medidas ejecutorias) estamos ante resoluciones judiciales que buscan asegurar el
patrimonio del deudor y cuentan con una sentencia judicial que reconoce un derecho que, en cuanto

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tal, es asimilable al derecho de propiedad. En segundo caso (medidas ejecutivas), ante los procesos
de ejecución –que son el juicio ejecutivo y las ejecuciones especiales–; por el carácter abreviado de
los mismos y la relevancia del título con el cual reclama el acreedor, la ley procesal concede medidas
anticipadas para garantizar la integridad del patrimonio del deudor.
De todas ellas, las más comunes son las de embargo e inhibición general de bienes

❖ Bienes excluidos de la garantía común


El patrimonio del deudor está “dividido” en dos partes:
bienes que integran el patrimonio y que, a la vez, garantizan el pago de las deudas de su titular
y que, por lo tanto, pueden ser ejecutados por los acreedores;
bienes que integran el patrimonio del deudor pero que no garantizan el pago de sus deudas
y que, por lo tanto, no pueden ser atacados por los acreedores.

❖ Código Civil y Comercial


La regla general en materia de ejecución de los bienes del deudor, sentada en el artículo 743, dice
que el acreedor sólo puede ejecutarlos “en la medida necesaria para satisfacer su crédito”. Esta regla
tiende claramente a evitar abusos que son más frecuentes de lo imaginable.
Las reglas especiales están agrupadas en el artículo 744, que declara excluidos de la garantía de los
acreedores los siguientes bienes y derechos:

a) las ropas y muebles de uso indispensable del deudor, de su cónyuge o conviviente, y de sus
hijos;
b) los instrumentos necesarios para el ejercicio personal de la profesión, arte u oficio del deudor;
c) los sepulcros afectados a su destino, excepto que se reclame su precio de venta, construcción
o reparación;
d) los bienes afectados a cualquier religión reconocida por el Estado;
e) los derechos de usufructo, uso y habitación, así como las servidumbres prediales, que sólo
pueden ejecutarse en los términos de los artículos 2144, 2157 y 2178.
f) las indemnizaciones que corresponden al deudor por daño moral y por daño material
derivado de lesiones a su integridad física;
g) la indemnización por alimentos que corresponde al cónyuge, al conviviente y a los hijos con
derecho alimentario, en caso de homicidio;
h) los demás bienes declarados inembargables o excluidos por otras leyes.
En lo relativo al embargo, el artículo 745 del Código Civil y Comercial regula su alcance y ordena las
prioridades en el caso de que recaigan varios sobre un mismo bien. Establece que el embargo trabado
cubre el crédito, los intereses y las costas con preferencia a los acreedores no embargantes, en los
procesos individuales; en los procesos universales esta preferencia no rige. En el caso de varios
embargantes de un mismo bien, se aplica el tópico prior in tempore potior in iure (“anterior en el
tiempo, mejor en el derecho”), es decir, que el rango se determina por la fecha de la traba de la
medida; si se trata de un bien registrable se tendrá en cuenta la fecha de su anotación en el registro.

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ARTÍCULO. 745: “Prioridad del primer embargante. El acreedor que obtuvo el embargo de bienes de
su deudor tiene derecho a cobrar su crédito, intereses y costas, con preferencia a otros acreedores.
Esta prioridad sólo es oponible a los acreedores quirografarios en los procesos individuales. Si varios
acreedores embargaron el mismo bien del deudor, el rango entre ellos se determina por la fecha de
la traba de la medida. Los embargos posteriores deben afectar únicamente el sobrante que quede
después de pagados los créditos que hayan obtenido embargos anteriores.”

❖ Código Procesal Civil y Comercial de la Nación


El patrimonio como prenda común de los acreedores recibe también limitaciones de la ley procesal.
En el ámbito de la Capital Federal y las jurisdicciones federales rige el Código Procesal Civil y
Comercial de la Nación (Ley N° 17.454), cuyo artículo 219 enuncia 3 incisos como bienes
inembargables:
a) El lecho cotidiano del deudor, de su mujer e hijos, las ropas y muebles de uso indispensable,
los instrumentos necesarios para la profesión, arte u oficio que ejerza.
b) Los sepulcros, salvo para los créditos correspondientes a la venta, construcción o suministro
de materiales
c) Los demás bienes exceptuados por las leyes.

❖ Otras leyes
De diversas leyes surgen otras limitaciones a la regla del patrimonio como garantía. Las siguientes
leyes establecen supuestos de inembargabilidad:
o Ley N° 13.246 (art.15): Arrendamientos y aparecerías. Son inembargables, inejecutables y no
afectados al privilegio del arrendador los muebles, ropas y útiles domésticos del arrendatario;
las maquinarias, enseres, elementos y animales de trabajo, rodados, semillas y otros bienes
necesarios para la explotación rural y los de subsistencia para el arrendatario y su familia
durante un año.
o Ley N° 20.094 (art.541): Navegación. No pueden ser objeto de embargo ni interdicción de
salida:
a) Los buques de guerra nacionales o extranjeros y los buques en construcción
destinados a objetivos militares:
b) Los buques afectados a un servicio público nacional o extranjero;
c) Los buques cargados, prontos para zarpar, salvo que la deuda respectiva haya sido
contraída para reparar, aprestar y aprovisionar el buque para ese viaje o sea posterior
a la carga del buque.

o Ley N° 22.326 (art. 34): Banco Hipotecario Nacional. No se podrán embargar los créditos
otorgados por el Banco o sus cuotas, destinados a la construcción, adquisición, ampliación,
reforma, refacción y conservación de inmuebles para vivienda y sus obras complementarias,
aun en el caso de los créditos de los proyectistas, directores de obra, contratistas,
proveedores, obreros o empleados.

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o Ley N° 23.302 (art.11): Comunidades aborígenes. Que las tierras que se adjudiquen a los
pueblos indígenas en virtud de su ocupación ancestral, dentro del régimen que la norma
contempla, son inembargables e inejecutables.
o Ley N° 23.111 (art.3°): Convención internacional sobre embargo de aeronaves. Exceptúa la
posibilidad de trabar un embargo preventivo en los casos:
a. Las aeronaves afectadas al servicio del Estado, inclusive el correo, salvo en caso
comercial;
b. Las aeronaves que prestan efectivamente servicios en una línea regular de transportes
públicos y las aeronaves de reserva indispensables;
c. Toda aeronave afectada al transporte de personas o de bienes cuando se encuentra
lista para partir, salvo que se trate de una deuda contraída para el viaje o de una deuda
originada en el transcurso del viaje.

o Ley N° 25.963 (ART.S 1° Y 2°): Inembargabilidad de Prestaciones Asistenciales. Establece la


inembargabilidad de todas las sumas de dinero carácter asistencial. El alcance de la
inembargabilidad se aplica hasta el monto de un salario mínimo, vital y móvil; las sumas que
superen el mismo podrán embargarse en la siguiente proporción:
a) Si no son superiores al doble del salario mínimo, en un 10% sobre el excedente;
b) Si son superiores al doble, el 20% del importe que excede dicho doble.

❖ La protección de la vivienda
El inmueble queda protegido para las deudas posteriores a esa inscripción, o sea para las deudas
futuras. Las deudas posteriores a la inscripción no pueden atacar mi patrimonio.
Libro Primero. Parte General. Capítulo 3. Vivienda, arts. 244 a 256.
El nuevo régimen sustituyó al del bien de familia de la ley 14.394.
La persona humana es inescindible de la familia; el “hogar”, que es su sede, no sólo en sentido
material sino también espiritual, es objeto también de protección por el Derecho y ésta debe ser
amplia. Esta protección se deriva del principio de dignidad de la persona. La personalidad, como tal,
viene necesariamente acompañada de la nota de sociabilidad, y ésta, a su vez, es condición de
posibilidad del Derecho, porque el Derecho es algo exclusivamente humano y los hombres son
sociales por naturaleza. El primer ámbito en el que se manifiesta esta sociabilidad es la familia, la
sociedad doméstica.
La protección de la vivienda, que es sede del hogar, recibe el nombre de “bien de familia”.

❖ Constitución Nacional (art. 14 bis.)


Expresa que “la ley establecerá: […] la protección integral de la familia, la defensa del bien de familia;
la compensación económica familiar y el acceso a una vivienda digna.

❖ Ley N° 14.394 (art. 34 a 50)


“Toda persona puede constituir en ´bien de familia´ un inmueble urbano o rural de su propiedad cuyo
valor no exceda las necesidades del sustento y vivienda de su familia” (art. 34). “Se entiende por

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familia la constituida por el propietario y su cónyuge, sus descendientes o ascendientes o hijos
adoptivos; o en defecto de ellos sus parientes colaterales hasta el tercer grado inclusive de
consanguinidad que convivieren con el constituyente” (art. 36). La citada ley disponía que “el bien
de familia no será susceptible de ejecución o embargo por deudas posteriores a su inscripción como
tal” (art. 38). Los efectos quedaban garantizados desde su inscripción en el “Registro inmobiliario
correspondiente” (art. 35)

❖ Código Civil y Comercial (arts. 244 a 256)


El Código dedica un capítulo a la “vivienda”, en el que regula todo el tema del bien de familia, a lo
largo de varios artículos, desde el 244 al 256. Su régimen legal es:
i. Afectación (art. 244). “puede afectarse un inmueble destinado a vivienda, por su totalidad o
hasta una parte de su valor, la afectación se inscribe en el registro de la propiedad; no puede
afectarse más de un inmueble y si alguien resulta propietario de dos o más inmuebles
afectados al régimen, deberá optar por uno. Se protege la vivienda y no necesariamente la
familia, cualquier persona que viva sola puede afectar un inmueble “o una parte de su valor”,
si se ejecuta el inmueble, el beneficiario del régimen conservará en su patrimonio esa parte
del valor total de la venta.
ii. Legitimados (art. 245). Dispone quienes están legitimados a afectar el inmueble al régimen
de vivienda: el titular registral, quien figure en el registro de la propiedad como titular del
dominio; si es un condominio, deben solicitarlo todos los condominios conjuntamente; se
puede disponer por acto de última voluntad; en el caso de haber incapaces o de personas con
capacidad restringida, puede disponer la afectación el juez, a pedido de parte o del Ministerio
Público, o de oficio.
iii. Beneficiarios (arts. 246, 247). El art. 246 establece que los beneficiarios son el propietario, su
cónyuge, conviviente, ascendientes o descendientes y en defecto de ellos, los parientes
colaterales hasta el tercer grado que convivan con el constituyente. El art. 247 establece que
al menos alguno de los beneficiarios “resida” efectivamente en el inmueble, no es necesaria
su permanencia definitiva y menos que el inmueble afectado sea su domicilio real.
iv. Subrogación real (art. 248). “poner una cosa en lugar de otra”. La subrogación real del
régimen de la vivienda o bien de familia consiste en transmitir los efectos del instituto, la
exclusión del bien afectado a la garantía de los acreedores, a una cosa distinta, que, según la
ley, puede ser:
a. Una nueva vivienda
b. El importe que reciba el beneficiario en concepto de indemnización
c. El precio recibido
v. Efecto principal (art. 249). El efecto principal de la afectación al régimen de vivienda es la
exclusión del bien del alcance de los acreedores de causa posterior a la constitución de dicho
régimen; de manera que si la deuda es anterior a la afectación del bien, la misma es inoponible
a tales acreedores. Existen varias excepciones al régimen que la ley establece por razones de
bien común, ellas son:
a) Obligaciones por expensas comunes, impuestos, tasas y contribuciones que gravan
directamente al inmueble;

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b) Obligaciones con garantía real sobre el inmueble constituidas en cumplimiento de lo
establecido en el artículo 250, viviendas afectadas a dichas garantías con el
consentimiento del cónyuge o conviviente inscripto o del juez;
c) Obligaciones originadas en la construcción o mejora de la vivienda afectada;
d) Obligaciones alimentarias del titular a favor de hijos menores, incapaces o personas
con capacidad restringida.
Estas excepciones no varían en caso de que el deudor sea ejecutado mediante un
proceso individual o universal.
vi. Efectos concomitantes (arts. 251 a 254). El artículo 251 dispone que los frutos del inmueble
son embargables o ejecutables si no son indispensables para los beneficiarios. El artículo 252
exime la vivienda afectada del impuesto a la transferencia si ella es hecha a favor de algunos
de los posibles beneficiarios. El artículo 253 impone a la autoridad de aplicación del régimen
del bien de familia la gratuidad y el deber de facilitar los trámites y el artículo 254 limita los
honorarios de los profesionales intervinientes en el trámite al uno por ciento del valor del
bien.
vii. Desafectación (art. 255). La desafectación y cancelación de la inscripción al régimen de
vivienda o bien de familia está regulada con detalle en el artículo 255, previendo los distintos
supuestos de procedencia:
a. A solicitud de los constituyentes, con el consentimiento del cónyuge o conviviente
inscripto, o en su defecto del juez;
b. A solicitud de la mayoría de los herederos, si la afectación se dispuso por acto de última
voluntad, si además no se opone el cónyuge supérstite o el conviviente inscripto
mientras no existan beneficiarios incapaces o con capacidad restringida.
c. A solicitud de los condóminos, cuando exista mayoría proporcional (no cuantitativa),
con los mismos límites que en el inciso “b” anterior.
d. A solicitud de cualquier interesado, si desaparecen las limitaciones mencionadas en
los anteriores casos, o fallece el constituyente y los beneficiarios;
e. Por expropiación, reivindicación o ejecución en los casos previstos.
viii. Inmueble rural (art. 256). El inmueble rural puede ser afectado siempre que no exceda el
carácter de “unidad económica”, de acuerdo con lo que establezcan las reglamentaciones
locales.
Bienes y cosas: concepto. Cosas muebles e inmuebles (arts. 225-227 CCC). Importancia de la
distinción. Cosas muebles registrables

❖ Código Civil y Comercial


ARTÍCULO 16.- Bienes y cosas. Los derechos referidos en el primer párrafo del artículo 15 pueden
recaer sobre bienes susceptibles de valor económico. Los bienes materiales se llaman cosas. Las
disposiciones referentes a las cosas son aplicables a la energía y a las fuerzas naturales susceptibles
de ser puestas al servicio del hombre.
Entonces el artículo 16 llama a las cosas “bienes materiales” y habla de otros “bienes” susceptibles
de valor económico. Hay bienes materiales susceptibles de valor económico, las cosas, y bienes
inmateriales susceptibles de valor económico.

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ARTÍCULO 15.- Titularidad de derechos. Las personas son titulares de los derechos individuales sobre
los bienes que integran su patrimonio conforme con lo que se establece en este Código.
ARTICULO 17.- Derechos sobre el cuerpo humano. Los derechos sobre el cuerpo humano o sus partes
no tienen un valor comercial, sino afectivo, terapéutico, científico, humanitario o social y sólo pueden
ser disponibles por su titular siempre que se respete alguno de esos valores y según lo dispongan las
leyes especiales.
ARTICULO 18.- Derechos de las comunidades indígenas. Las comunidades indígenas reconocidas
tienen derecho a la posesión y propiedad comunitaria de las tierras que tradicionalmente ocupan y
de aquellas otras aptas y suficientes para el desarrollo humano según lo establezca la ley, de
conformidad con lo dispuesto por el artículo 75 inciso 17 de la Constitución Nacional.

❖ Cosas inmuebles y muebles


La primera y más importante división es en inmuebles y muebles. El criterio empírico sobre el cual se
funda esta distinción es que, mientras algunas cosas son tales que, por naturaleza, pueden
transportarse por fuerza propia o ajena de un lugar a otro sin alteración de su sustancia física, otras
presentan la característica opuesta. Las del primer tipo son “muebles”, las del segundo son
“inmuebles”.

❖ Cosas inmuebles
El Código Civil y Comercial le dedica los artículos 225 y 226.

❖ Inmuebles por naturaleza


ARTICULO 225.- Inmuebles por su naturaleza. Son inmuebles por su naturaleza el suelo, las cosas
incorporadas a él de una manera orgánica y las que se encuentran bajo el suelo sin el hecho del
hombre.
Son inmuebles por naturaleza, en primer lugar, el suelo y, en segundo lugar, las cosas incorporadas a
él de manera orgánica. Estas cosas, una vez separadas del suelo, se convierten en muebles. Si una
cosa se encuentra bajo tierra por el hecho del hombre continuará siendo mueble.

❖ Inmuebles por accesión


ARTICULO 226.- “Inmuebles por accesión. Son inmuebles por accesión las cosas muebles que se
encuentran inmovilizadas por su adhesión física al suelo, con carácter perdurable. En este caso, los
muebles forman un todo con el inmueble y no pueden ser objeto de un derecho separado sin la
voluntad del propietario.
No se consideran inmuebles por accesión las cosas afectadas a la explotación del inmueble o a la
actividad del propietario”.
En el primer párrafo están comprendidas las construcciones levantadas en un terreno con la finalidad
de permanecer en él. El criterio de calificación de la accesión tendrá siempre una cuota subjetiva,
que quedará a la decisión del juez; sin embargo se ha tomado como pauta objetiva el hecho de que
la separación pudiese producir un daño a la cosa o un menoscabo de su valor.

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El segundo párrafo se trata de una clase de bienes muebles que la doctrina del Código Civil llama
“inmuebles por destino”. El Código Civil y Comercial los considera muebles siempre que no lo sean
por accesión.

❖ Cosas muebles. Semovientes


ARTÍCULO 227.- Cosas muebles. Son cosas muebles las que pueden desplazarse por sí mismas o por
una fuerza externa.
En el caso de los animales, ocupa un lugar especial es de los utilizados para explotaciones ganaderas,
llamados “semovientes”. Si bien son considerados muebles, su manera de trabsmitirlos en propiedad
no es la misma que para el resto de los muebles, para los cuales es suficiente la tradición. En
protección de esta actividad económica existe una forma especial de identificar y transmitir la
propiedad del semoviente en todo el territorio nacional, forma que regula la Ley N° 22.393, de marcas
y señales; la primera se coloca sobre el cuero y la segunda consiste en un corte en la oreja, para el
traslado del animal se requiere una autorización, otorgada por la oficina local de Senasa, llamada
“guía”.
El caso de los automotores es también un supuesto especial dentro de los muebles.

❖ Cosas muebles registrables


Los inmuebles son cosas registrables en todos los casos. No sucede así con los muebles, algunos de
los cuales se registran y otros no. La registración de los primeros consiste en la inscripción de la
titularidad del bien en una oficina pública o de instancia privada, llamada Registro. Existen varios
registros de bienes muebles; creados y regulados por leyes específicas.

❖ Importancia de la distinción entre inmuebles, muebles y muebles registrables


La naturaleza de los bienes, inmuebles y muebles, registrables o no, exigen, por razones de bien
común, un tratamiento jurídico diferente en varios puntos.

❖ Ley jurisdicción aplicables


a) Derecho aplicable a inmuebles (arts. 2663; 2667): La calidad de inmueble y la ley que le es
aplicable se determinan por el lugar en que se encuentran.
b) Jurisdicción aplicable a inmuebles (art. 2664): Las acciones reales sobre inmuebles se
tramitan ante el juez donde se encuentran los bienes.
c) Derecho aplicable a muebles registrables (art. 2668): Los derechos reales sobre los bienes
registrables se rigen por la ley del lugar en que se encuentra el registro.
d) Jurisdicción aplicable a muebles registrables (art. 2665): Las acciones reales sobre los
muebles registrables se tramitan ante el juez del lugar del registro.
e) Derecho aplicable a muebles no registrables (arts. 2669, 2670): Hay que distinguir aquellos
de situación permanente sin intención de transportarlos de aquellos otros carentes de
situación permanente. Los primeros se rigen por la ley del lugar de situación en el momento
de los hechos; los segundos, los que su propietario lleva consigo o que tiene para vender o

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transportar, se rigen por el derecho del domicilio de su dueño y en caso de ser éste
desconocido o controvertido, por el de su situación.
f) Jurisdicción aplicable a los muebles no registrables (art. 2666): Las acciones reales sobre los
muebles no registrables tramitan ante el juez del domicilio del demandado o del lugar de
situación de los bienes.

❖ Forma
ARTICULO 1017.- Escritura pública. Deben ser otorgados por escritura pública:
a) los contratos que tienen por objeto la adquisición, modificación o extinción de derechos reales
sobre inmuebles. Quedan exceptuados los casos en que el acto es realizado mediante subasta
proveniente de ejecución judicial o administrativa.

❖ Garantías reales
El Derecho concede al deudor la posibilidad de ofrecer garantías especiales, acompañadas de
privilegios para el acreedor. Estas garantías pasan a constituir Derechos Subjetivos del acreedor que
se denominan derechos o garantías reales:
La hipoteca: recae sobre inmuebles (art. 2205 CCC)
La prenda: recae sobre muebles, registrables o no (arts. 2219 y 2220 CCC)
La anticresis: puede recaer sobre inmuebles o muebles registrables (art. 2214 CCC)

❖ Prescripción. Usucapión
Razones de bien común exigen otorgar al paso del tiempo efectos sobre las relaciones jurídicas. Así,
puede, en algunos casos, generar adquisición de derechos y, en otros, liberación de obligaciones. La
adquisición del derecho real de dominio por el paso del tiempo recibe el nombre de prescripción
adquisitiva o usucapión.
o En el caso de los inmuebles, el dominio se adquiere mediante la posesión continua con justo
titulo y buena fe a los diez años (art. 1898 CCC); si falta al poseedor alguno de ambos, la
posesión continua debe ser de veinte años (art. 1899 CCC).
o En el caso de los muebles no registrables, la posesión de buena fe de cosas no hurtadas ni
perdidas hace presumir el dominio (art. 1895 CCC y art. 2412 CCC). Si so hurtadas o perdidas
y la posesión es de buena fe y con justo título, el derecho de dominio se adquiere a los dos
años. Y si son hurtadas o perdidas y la posesión no es de buena fe o con justo título, el
derecho de dominio puede adquirirse a los veinte años (art. 1899 párr. 1°CCC)
o En el caso de los muebles registrables, para la adquisición del dominio hay que distinguir: si
el título está registrado y es justo, el plazo es de dos años a partir de dicha registración (art.
1898 CCC); si el titulo no está registrado y la cosa no es hurtada ni perdida y es recibida de su
titular registral o de un cesionario de éste, el plazo es de diez años (art. 1899 CCC, párr. 3°)

❖ Clasificación de las cosas

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El Código Civil y Comercial divide las cosas en los artículos 228 a 234 en grupos bimembres: divisibles
e indivisibles; principales y accesorias; consumibles y no consumibles; fungibles y no fungibles; frutos
y productos; bienes dentro y fuera del comercio.
Clasificación de las cosas (arts. 228-234 CCC). Cosas divisibles. Cosas principales y accesorias. Cosas
consumibles. Cosas fungibles. Frutos y productos. Bienes fuera del comercio.

❖ Cosas divisibles e indivisibles


ARTÍCULO 228.- “Cosas divisibles. Son cosas divisibles las que pueden ser divididas en porciones
reales sin ser destruidas, cada una de las cuales forma un todo homogéneo y análogo tanto a las otras
partes como a la cosa misma.
Las cosas no pueden ser divididas si su fraccionamiento convierte en antieconómico su uso y
aprovechamiento. En materia de inmuebles, la reglamentación del fraccionamiento parcelario
corresponde a las autoridades locales”.
La parte que se separa del todo debe poder reproducir, en modo proporcional, la sustancia y utilidad
del todo; de otro modo será indivisible. Los inmuebles rurales pueden dividirse aplicando el mismo
criterio valorativo, a saber, que no se conviertan en antieconómicas las unidades productivas.
Ejemplos de divisibles: las sustancias alimenticias, las bebidas, el dinero
Ejemplos de indivisibles: un cuadro, una silla, un caballo

❖ Cosas principales y accesorias


ARTÍCULO 229.- Cosas principales. Son cosas principales las que pueden existir por sí mismas.
ARTÍCULO 230.- “Cosas accesorias. Son cosas accesorias aquellas cuya existencia y naturaleza son
determinadas por otra cosa de la cual dependen o a la cual están adheridas. Su régimen jurídico es
el de la cosa principal, excepto disposición legal en contrario.
Si las cosas muebles se adhieren entre sí para formar un todo sin que sea posible distinguir la
accesoria de la principal, es principal la de mayor valor. Si son del mismo valor no hay cosa principal
ni accesoria”.
Ejemplo: un molino es un accesorio del campo en el que está instalado y no podrá reivindicarse, es
decir, reclamar un tercero su dominio sin hacerlo de la cosa principal que es el campo.

❖ Cosas consumibles y no consumibles


ARTÍCULO 231.- “Cosas consumibles. Son cosas consumibles aquellas cuya existencia termina con el
primer uso. Son cosas no consumibles las que no dejan de existir por el primer uso que de ellas se
hace, aunque sean susceptibles de consumirse o deteriorarse después de algún tiempo”.
Las cosas consumibles son aquellas cuyo destino es “ser consumidas”, no puede hacerse un uso de
ellas adecuado a su naturaleza y destino sin que se destruyan o inutilicen; no son susceptibles de un

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uso repetido. Las consumibles no siempre llevan intrínsecamente el carácter de ser destruidas o
inutilizadas por el consumo, pero sí por el uso que de él hace su titular.
Ejemplos de cosas consumibles: habanos, el combustible, un perfume, el dinero.

❖ Frutos y productos
ARTÍCULO 233.- “Frutos y productos. Frutos son los objetos que un bien produce, de modo
renovable, sin que se altere o disminuya su sustancia. Frutos naturales son las producciones
espontáneas de la naturaleza.
Frutos industriales son los que se producen por la industria del hombre o la cultura de la tierra.
Frutos civiles son las rentas que la cosa produce.
Las remuneraciones del trabajo se asimilan a los frutos civiles.
Productos son los objetos no renovables que separados o sacados de la cosa alteran o disminuyen su
sustancia.
Los frutos naturales e industriales y los productos forman un todo con la cosa, si no son separados”.
El criterio de distinción radica en la renovabilidad que caracteriza al fruto como “cosa” y la no
renovabilidad del producto, que a medida que se extrae, va agotando la fuente.
Ejemplos: la yerba, los limones, el grano, son frutos de la plantación; las piedras de una cantera, los
minerales de un yacimientos son productos.
Los civiles no se obtienen directamente del bien, sino a través de una relación jurídica constituida a
tal fin.

❖ Fungibles y no fungibles
ARTÍCULO 232.- “Cosas fungibles. Son cosas fungibles aquellas en que todo individuo de la especie
equivale a otro individuo de la misma especie, y pueden sustituirse por otras de la misma calidad y
en igual cantidad”.
No son fungibles aquellas cosas en las que un individuo de la especie no equivale a otro y no pueden
sustituirse unas por otras.
El carácter fungible o no fungible no se asocia a la voluntad o decisión de las partes.
Ejemplos: el dinero (típicamente fungible), un caballo de carrera (no fungible).

❖ Cosas dentro y fuera del comercio


El criterio de distinción está basado en la posibilidad de transmisión o no de la propiedad de una cosa,
sea por disposición de la ley o de las partes y, en este último caso, sea por actos entre vivos o de
última voluntad.
ARTÍCULO 234.- Bienes fuera del comercio. Están fuera del comercio los bienes cuya transmisión está
expresamente prohibida:

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a) por la ley;
b) por actos jurídicos, en cuanto este Código permite tales prohibiciones.
Ejemplos: los bienes de dominio público son inajenables por disposición de la ley.

Bienes en relación a las personas (arts. 235-239 CCC). Bienes del Estado: dominio público y privado.
Bienes de la Iglesia. El tema en el nuevo CCC. Bienes de particulares. Aguas de particulares
v Bienes con relación a las personas
De modo general, la titularidad de dominio de los bienes, según el Derecho Privado, puede
pertenecer:
a) al Estado federal, a las Provincias, a la Ciudad de Buenos Aires y a los Municipios;
b) a la Iglesia católica;
c) a los particulares, sean personas jurídicas o humanas.
El Código Civil y Comercial regula este tema en los artículos 235 a 239.
v Bienes del Estado
Tanto los bienes del Estado federal como los de los demás estados (provincial, municipal y de la
Ciudad de Buenos Aires) se subdividen en dos categorías diferentes entre sí en su régimen, una
formada por los “bienes del dominio público” y la otra, por los “bienes del dominio privado” del
Estado. Los primeros están regulados por el Derecho Público y los segundos por el Derecho Privado.
v Bienes del dominio público del Estado
ARTÍCULO 235: “Bienes pertenecientes al dominio público. Son bienes pertenecientes al dominio
público, excepto lo dispuesto por leyes especiales:
a) el mar territorial hasta la distancia que determinen los tratados internacionales y la legislación
especial, sin perjuicio del poder jurisdiccional sobre la zona contigua, la zona económica
exclusiva y la plataforma continental. Se entiende por mar territorial el agua, el lecho y el
subsuelo;
b) las aguas interiores, bahías, golfos, ensenadas, puertos, ancladeros y las playas marítimas; se
entiende por playas marítimas la porción de tierra que las mareas bañan y desocupan durante
las más altas y más bajas mareas normales, y su continuación hasta la distancia que
corresponda de conformidad con la legislación especial de orden nacional o local aplicable en
cada caso;
c) los ríos, estuarios, arroyos y demás aguas que corren por cauces naturales, los lagos y lagunas
navegables, los glaciares y el ambiente peri glacial y toda otra agua que tenga o adquiera la
aptitud de satisfacer usos de interés general, comprendiéndose las aguas subterráneas, sin
perjuicio del ejercicio regular del derecho del propietario del fundo de extraer las aguas
subterráneas en la medida de su interés y con sujeción a las disposiciones locales. Se entiende
por río el agua, las playas y el lecho por donde corre, delimitado por la línea de ribera que fija
el promedio de las máximas crecidas ordinarias. Por lago o laguna se entiende el agua, sus
playas y su lecho, respectivamente, delimitado de la misma manera que los ríos;

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d) las islas formadas o que se formen en el mar territorial, la zona económica exclusiva, la
plataforma continental o en toda clase de ríos, estuarios, arroyos, o en los lagos o lagunas
navegables, excepto las que pertenecen a particulares;
e) el espacio aéreo suprayacente al territorio y a las aguas jurisdiccionales de la Nación
Argentina, de conformidad con los tratados internacionales y la legislación especial;
f) las calles, plazas, caminos, canales, puentes y cualquier otra obra pública construida para
utilidad o comodidad común;
g) los documentos oficiales del Estado;
h) las ruinas y yacimientos arqueológicos y paleontológicos.
ARTÍCULO 237: “Determinación y caracteres de las cosas del Estado. Uso y goce. Los bienes públicos
del Estado son inenajenables, inembargables e imprescriptibles. Las personas tienen su uso y goce,
sujeto a las disposiciones generales y locales.
La Constitución Nacional, la legislación federal y el derecho público local determinan el carácter
nacional, provincial o municipal de los bienes enumerados en los dos artículos 235 y 236”.
Lo que dice el primer párrafo es que, en primer lugar, el Estado no tiene facultades de desprenderse
de su dominio (salvo que se recurra al Derecho Administrativo y se cumplan determinadas
condiciones sustanciales y formales); en segundo lugar, que el Estado no responde con ellos por sus
deudas y, en tercer lugar, que nadie puede adquirir su dominio por usucapión.
v Bienes del dominio privado del Estado
El bien del dominio privado del Estado se halla sujeto en principio al régimen del Derecho Privado;
sin embargo, mientras se encuentre afectado a un servicio público la aplicación de este régimen no
es del todo perfecta.
Al regirse por el Derecho Privado, estos bienes están dentro del comercio y el Estado titular puede
realizar contratos sobre ellos, v. gr., otorgar la concesión para explotar un yacimiento mineral, dar en
locación un edificio. Así pues, podemos decir que estos bienes:
a) se rigen por el Derecho Privado, pero no de manera perfecta, v. gr., para su venta;
b) por regla general, se encuentran dentro del comercio, pero excepcionalmente pueden salir de
dicho ámbito mediante su afectación a un servicio público.
En cuanto a su enajenabilidad, poseen un régimen mixto público-privado, pues deberá aprobarse la
misma mediante aplicación del Derecho Administrativo; normalmente se requerirá de un llamado a
licitación. En cuanto a su embargabilidad o prescriptividad, el Código Civil y Comercial no las impide;
sin embargo, se impone la aplicación analógica de la norma del artículo 243, relativa a los bienes
particulares, según la cual, “si se trata de los bienes particulares afectados directamente a la
prestación de un servicio público, el poder de agresión de los acreedores no puede perjudicar la
prestación del servicio”; es decir que, mientras el bien no sea desafectado de la utilidad pública, no
se podrá ejecutar. El régimen de estos bienes se extiende tanto al Estado Nacional como a las
provincias y los municipios (art. 236, inc. “e”).
ARTÍCULO 236: Bienes del dominio privado del Estado. Pertenecen al Estado nacional, provincial o
municipal, sin perjuicio de lo dispuesto en leyes especiales:

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a) los inmuebles que carecen de dueño;
b) las minas de oro, plata, cobre, piedras preciosas, sustancias fósiles y toda otra de interés
similar, según lo normado por el Código de Minería;
c) los lagos no navegables que carecen de dueño;
d) las cosas muebles de dueño desconocido que no sean abandonadas, excepto los tesoros;
e) los bienes adquiridos por el Estado nacional, provincial o municipal por cualquier título.
v Bienes de la Iglesia
El alma tiene, además de un fin natural que alcanza unida al cuerpo, un fin sobrenatural. Y este fin
sobrenatural necesario impone también deberes naturales; son deberes para con Dios. El culto a Dios
es este deber y su nombre es “latría”
El carácter social de la naturaleza humana evidencia, asimismo, la necesidad de cumplir este deber
no sólo de manera privada sino también pública. Hay objetos materiales que son los símbolos de la
religión, que la naturaleza humana pide y el hombre tanto valora. El Derecho romano los atendió en
primer orden, les dio un rango superior entre los demás bienes, los sustrajo al comercio y castigó
muy severamente a quien se atreviera a causarles daño. Llamaban a estos bienes, los romanos, rei
divini iuris, “cosas de derecho divino”, y las dividían en:
Ø res sacrae: eran las cosas dedicadas al culto, los templos, el terreno en el que se habían
construido éstos, las donaciones.
Ø res religiosae: eran los sepulcros y los objetos enterrados en ellos.
Ø res sanctae: eran los muros y puertas de la ciudad y los límites de los campos.
Dichos lugares y cosas, permiten al ser humano conectarse con lo divino que tiene en sí y con lo
divino trascedente, y en esta inteligencia han sido tales bienes merecedores de un tratamiento
jurídico especial desde tiempos muy antiguos, porque la vida en la polis los hacía necesarios.
v El Código Civil y Comercial
Desoyendo las tradiciones románicas y patrias, y descuidando necesidades religiosas, que son a la
vez políticas, según se explicó antes, el codificador de 2015 ha optado por eludir toda regulación
sobre los “bienes eclesiásticos”. Sin embargo, el artículo 146, inciso “c”, mantiene el carácter de
persona pública de la Iglesia Católica, tal como lo hacía el artículo 33 del Código Civil.
v Bienes de los particulares
ARTÍCULO 238: “Bienes de los particulares. Los bienes que no son del Estado nacional, provincial, de
la Ciudad Autónoma de Buenos Aires o municipal, son bienes de los particulares sin distinción de las
personas que tengan derecho sobre ellos, salvo aquellas establecidas por leyes especiales”.
Define los bienes particulares residualmente; son los que no están comprendidos entre los
anteriormente explicados, Estado e Iglesia. La novedad está dada por la inclusión entre los
organismos oficiales de la “Ciudad Autónoma de Buenos Aires”, la cual no está mencionada en el
artículo 236, ni al principio ni al final, en el inciso “e”.
v Aguas

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Le dedica el Código Civil y Comercial cuatro incisos del artículo 235, un inciso del artículo 236 y todo
el largo artículo 239.
Jurídicamente es un “bien” y, en tanto tal, su tratamiento corresponde al Título Tercero del Libro
Primero. Es, además, una “cosa” (art. 16 CCC), que puede ser mueble o inmueble según esté o no
inmovilizada (arts. 225 y 226 CCC).
El agua tiene en el Código Civil y Comercial un estatuto triple.

• En primer lugar, constituye un bien del dominio público del Estado con la forma de los incisos
“a”, “b” y “c” del artículo 235 CCC.
• En segundo lugar, es un bien del dominio privado del Estado en la forma de: lagos no
navegables que carecen de dueño (art. 236. inc. “c”).
• en tercer lugar, puede ser un bien de los particulares si cumplen los requisitos que establece
la ley (art. 239):
a) que surjan en terreno particular;
b) que no formen cauce natural, es decir, que el curso de agua corra por un cauce construido
por el hombre.
El Código Civil y Comercial ha señalado, asimismo, otras restricciones más generales en el uso de las
aguas, inclusive sobre las de carácter privado:
Ø están sujetas al control y restricciones por causas de interés público (art. 239);
Ø deben usarse en la medida del derecho de cada uno (art. 239);
Ø no pueden alterarse los cursos de agua naturales (art. 239);
Ø no se pierde el carácter de bien público por el uso particular (art. 239);
Ø en el caso de correr tierra abajo las aguas públicas, no confieren derecho alguno a los dueños
de los terrenos inferiores (art. 239);
Ø el ejercicio de los derechos individuales no debe afectar los derechos de incidencia colectiva,
entre ellos: “el funcionamiento ni la sustentabilidad de los ecosistemas de la flora, fauna, la
biodiversidad, el agua [...]” (art. 240);
Ø constituye un abuso del derecho en específico cualquier afectación al medio ambiente (art.14
in fine).
Bienes con relación a los derechos de incidencia colectiva (arts. 240-241 CCC).

v Bienes con relación a los derechos de incidencia colectiva


Genéricamente serían bienes, no de personas particulares o públicas, sino de toda la comunidad; por
ello se habla de bienes “comunes” o “colectivos”. La protección de estos bienes comunes o colectivos
está garantizada por la potestad subjetiva de los llamados “derechos de incidencia colectiva”.
Los derechos de incidencia colectiva buscan proteger los bienes vinculados a las necesidades del
hombre en su vital existir, tanto material como espiritual. Y así, versan sobre los bienes culturales y
naturales o medioambientales. Subyace, en el fondo, la idea de preservar el patrimonio cultural y
natural, de evitar que resulte comprometido por la generación presente el destino de las futuras. se

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incluyen entre los “derechos de incidencia colectiva” otros vinculados a la vida práctica de las
personas, a sus necesidades económicas, de salud, de consumo, de servicios públicos.
su ejercicio no sólo está en manos de su titular, sino de cualquier persona que se sienta directa o
indirectamente afectada, de las asociaciones que tengan por objeto velar por los mismos fines y de
la misma autoridad pública, aún contra actos propios.
ARTÍCULO 240: Límites al ejercicio de los derechos individuales sobre los bienes. El ejercicio de los
derechos individuales sobre los bienes mencionados en las Secciones 1ª y 2ª debe ser compatible
con los derechos de incidencia colectiva. Debe conformarse a las normas del derecho administrativo
nacional y local dictadas en el interés público y no debe afectar el funcionamiento ni la
sustentabilidad de los ecosistemas de la flora, la fauna, la biodiversidad, el agua, los valores
culturales, el paisaje, entre otros, según los criterios previstos en la ley especial.
ARTÍCULO 241: Jurisdicción. Cualquiera sea la jurisdicción en que se ejerzan los derechos, debe
respetarse la normativa sobre presupuestos mínimos que resulte aplicable.

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