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Capítulo V Ariel Echeverry Hernández Jaime Cubides-Cárdenas

El documento aborda los retos y desafíos del posconflicto en Colombia, centrándose en la construcción de paz y la integración del sector empresarial tras el acuerdo con las FARC-EP. Se discuten las transformaciones sociales, políticas y económicas necesarias para lograr una paz duradera, así como la importancia de la reinserción de excombatientes y la lucha contra la corrupción. Además, se enfatiza la necesidad de un enfoque colaborativo entre el gobierno y la sociedad para enfrentar problemas como el narcotráfico y la violencia.

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Capítulo V Ariel Echeverry Hernández Jaime Cubides-Cárdenas

El documento aborda los retos y desafíos del posconflicto en Colombia, centrándose en la construcción de paz y la integración del sector empresarial tras el acuerdo con las FARC-EP. Se discuten las transformaciones sociales, políticas y económicas necesarias para lograr una paz duradera, así como la importancia de la reinserción de excombatientes y la lucha contra la corrupción. Además, se enfatiza la necesidad de un enfoque colaborativo entre el gobierno y la sociedad para enfrentar problemas como el narcotráfico y la violencia.

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Retos y desafíos para el posconflicto y la construcción de paz en Colombia

144

Capítulo V
Ariel Echeverry Hernández
Jaime Cubides-Cárdenas
Retos y desafíos para el posconflicto y la construcción de paz en Colombia

Del posacuerdo a la atención del fenómeno migratorio:


aportes para la generación de política pública y la
integración del sector empresarial

Introducción

El estudio de la disciplina de las relaciones internacionales lleva en su


ADN26 todos los aspectos que conforman el denominado Sistema Inter-
nacional; percibido como interdependiente y complejo (teoría de las rela-
ciones internacionales27): un mundo en constante cambio y construcción
(Figueroa, 2012). La convergencia de tantas transformaciones, aconteci-
mientos y su carácter global marcan e in!uyen en las decisiones políticas
internacionales, en los hábitos y tendencias de los seres humanos y prácti-
camente en el diseño y rumbo de la humanidad (Dallanegra, 2014).
Mientras los países muchas veces se encierran en sus problemas do-
mésticos sin mirar fuera de sus fronteras, el resto del mundo experimenta
cambios y sufre con!ictos de diferentes índoles. Solo cuando alguno de
esos problemas o eventos internacionales afectan directamente, genera
145
la preocupación o el interés por conocer sobre ellos, tratando de buscar
respuestas apropiadas o elementos que permitan entender lo que sucede y
ayuden a enfrentar circunstancias futuras en la geopolítica mundial.
Algunos autores como Barbé (2007) legitiman el término de socie-
dad internacional y esa transición del siglo XX al XXI. Todos los tipos de
actores que se relacionan entre sí lo hacen de manera cooperativa o con-
!ictiva, pero al "nal son relaciones de lucha por el poder. Esto vuelve al
estudio de las relaciones internacionales un campo de vital importancia.
Por ejemplo, el "n de la Guerra Fría implicó una disminución importante
del nivel de antagonismo de ideas.
Por otra parte, el cambio de naturaleza de la competencia básica: de
una disputa política, militar e ideológica, a una in!uencia que se obtiene a
través del éxito comercial y el liderazgo industrial y cientí"co. Asimismo,
el ascenso a la agenda global de temas que habían ocupado en el orden
anterior un lugar subordinado: deterioro del medio ambiente, pobreza,

26
El ácido desoxirribonucleico (ADN) es el nombre químico de la molécula que contie-
ne la información genética en todos los seres vivos. En este contexto hace referencia a la
esencia a lo que forma la disciplina de las relaciones internacionales.
27
En relaciones internacionales la idea de interdependencia compleja es una teoría de
Robert Keohane y Joseph Nye en donde los Estados y sus fortunas están inseparable-
mente unidos.
Retos y desafíos para el posconflicto y la construcción de paz en Colombia

población, proliferación, migraciones, narcotrá"co, terrorismo, naciona-


lismos, con!ictos, entre otros.
Uno de los principales debates de "nales del siglo XX era si se vivía
en un mundo globalizado; si la primacía del derecho internacional estaba
por encima del derecho interno; si el mercado de capitales y el comercio
mundial signi"caban el debilitamiento del Estado, la abolición de las fron-
teras, o si se podía tener una condición de ciudadanos del mundo (modelo
cortiniano) (Cortina, 2000). Algunos de estos debates aún se tienen en la
actualidad; sin embargo, el central sobre la globalización fue dirimido
por completo y ya hace parte de la vida de todos los seres humanos.
En aquella época se tenían más dudas que certezas acerca del tema;
se vivía en un mundo de transición y de cambios realmente estructurales
en la historia. En el ocaso del siglo XX y en los albores del XXI los ciuda-
danos del mundo se vieron inmersos en un sistema lleno de actores con-
solidados que eran una realidad, todos igual de relevantes en la dinámica
mundial (Tarazona, 2011). Tanto los Estados, como los organismos in-
ternacionales, las empresas multinacionales, organizaciones no guberna-
mentales (ONG) de carácter internacional, la sociedad civil organizada,
los grupos al margen de la ley, los medios de comunicación, las personas 146
y líderes mundiales, todos con alta capacidad de in!uir y generar cambios
en millones de personas.
Siguiendo a Tarazona, desde el punto de vista económico se tienen
los cambios organizacionales tanto en las empresas públicas como priva-
das, en cuanto a la propagación de innovaciones tecnológicas, procesos de
reingeniería, revoluciones "nancieras y nuevas políticas laborales. Esto va
acompañado de un crecimiento de las actividades económicas y comer-
ciales de los gobiernos, que a través de los mecanismos de integración y
bajo formas bilaterales promueven su inserción en el mundo de los nego-
cios internacionales.
Por su parte, Drucker (2002) hace un análisis de la transformación
del capitalismo hacia el siglo XXI. En este caso la sociedad actual no es
ni capitalista ni socialista, sino poscapitalista. De ahí que Dierckxsens
(2008) y otros autores mencionen que estos cambios estructurales pueden
ser vistos no como una amenaza, sino como una oportunidad, ejempli-
"cando las grandes crisis mundiales de 1930 y 2008. En esos contextos
resalta la transformación del capitalismo, que pasó de acumular dine-
ro a usarlo y ponerlo en circulación por medio de unos intermediarios
Retos y desafíos para el posconflicto y la construcción de paz en Colombia

mediante un proceso de trabajo que repercuta en diferentes sectores de


la sociedad. Esto implica un cambio del concepto económico dejando a
un lado lo material, familiarizándose con valores como la solidaridad,
justicia y sostenibilidad social y ambiental, postulados que distan de la
realidad mundial (Monsalve, 2009).

Consideraciones iniciales sobre la construcción de paz

La obtención de la paz ha sido un anhelo constante en la historia de la hu-


manidad; siempre se ha buscado en diferentes formas y estructuras, des-
de el comienzo de las civilizaciones hasta el nacimiento y desarrollo del
Estado moderno. La palabra paz se utiliza a diario en todos los rincones
del planeta y se habla de ella como el más grande propósito. Sin embargo,
explicarla y entenderla teórica y cientí"camente genera un esfuerzo mu-
cho mayor.
Si se compara la guerra y la paz, se estará más inclinado hacia la
primera, principalmente porque con esta se ha vivido y crecido. Quizá
se pueda decir que es la huella indeleble y el re!ejo de una humanidad
147 confundida por sus propios egos y el afán de poder (López Becerra, 2011).
En ese sentido, explicar la paz no es un menester por demás expedito o
sencillo. Por esta razón es importante encontrar contextos que permi-
tan identi"car elementos y actores más visibles y tangibles que, a su vez,
conduzcan a plantear opciones y alternativas que aporten a la historia de
manera positiva y ayuden a la construcción de la paz estable y duradera,
desde la teoría, la práctica y las acciones humanas.
De igual manera, hablar de paz y sus de"niciones también tomaría
unas buenas líneas. Sin utilizar referente teórico o conceptual alguno, se
puede decir que la paz tiene que ver con todo lo que nos rodea: bienestar
social, acceso a la salud, educación, servicios básicos, recreación, nivel de
vida, buenas carreteras, respeto por la diversidad, seguridad, trabajo, y
la lista puede ser mayor. Sin embargo, es igual de importante mencionar
que obtener estas condiciones no hace parte exclusiva de un gobierno de
turno: por el contrario, incluye todo un proceso de construcción social.
Cuando un gobierno no es capaz de garantizar las condiciones bási-
cas de bienestar para todos sus miembros se con"guran formas y estruc-
turas paralelas que buscan suplir esa ausencia, falta de gobernabilidad y
cohesión social (Oñoro, 2011). Las nuevas mega tendencias del mundo
Retos y desafíos para el posconflicto y la construcción de paz en Colombia

moderno, como el desarrollo tecnológico, el cambio climático, las cam-


biantes formas del crimen transnacional, los con!ictos religiosos, políti-
cos, sociales, económicos y ambientales a escala planetaria, la corrupción
y en la actualidad el impacto del fenómeno migratorio; son algunos de
los temas que estructuran la agenda internacional28 y generan retos en la
administración de un Estado.
Colombia no ha sido ajena a esta dinámica. En el caso particular del
país se suman una serie de problemas, como el narcotrá"co, la violencia
en todas sus formas y el peor de todos: la corrupción (Álamo, 2016). Esta
última se pasea por todos los estratos y estamentos del estado y su socie-
dad en conjunto, solo por mencionar algunos; situaciones que han creado
décadas de inestabilidad y con!icto en el país (Cepeda, 2000).
El momento actual debe ser asumido con gran responsabilidad his-
tórica, pero sobre todo debe tener una enorme dosis de objetividad y re-
!exión social. Después de décadas de con!icto el Gobierno del expre-
sidente Juan Manuel Santos se encaminó hacia la búsqueda de la paz.
Comenzó y culminó una negociación con el principal grupo guerrillero
del país y el más antiguo del mundo: las Fuerzas Armadas Revolucio-
narias de Colombia-Ejército del Pueblo (FARC-EP), hoy convertidos en 148
partido político.
Ahora bajo el Gobierno de Duque son muchas las críticas y los in-
terrogantes sobre el futuro del proceso de paz y, en general, el rumbo del
país. Podría discutirse si el problema es de falta de voluntad política o de
ine"ciencia administrativa y operativa en la implementación de los acuer-
dos. En cualquiera de las dos situaciones el directamente responsable es
el actual Gobierno y, por supuesto, toda la sociedad colombiana quien al
"nal es la que elige sus mandatarios.
En teoría, la "rma de los acuerdos debe verse re!ejada en una dismi-
nución de la violencia en el país, promoviendo el desarrollo y crecimiento
de todas las regiones. No solo porque el Estado podrá redistribuir en me-
jor forma los recursos, sino porque en este escenario se fortalece el sector pro-
ductivo (Orjuela, 2000), facilitando el acceso a la educación y promoviendo

28
“La sociedad internacional de nuestros días vive en un estado de incertidumbre y de
conmoción. Las transformaciones en materia de seguridad (terrorismo, crimen trans-
nacional, violación masiva de los derechos humanos) en la posguerra fría convergen con
fenómenos propios de la globalización (nuevas tecnologías, cambio climático y desequi-
librio económico) creándose lo que algunos autores han dado en llamar ‘nuevo tiempo
mundial’. Nuevo tiempo mundial que nos lleva a "jar nuestra atención en hechos (priva-
tización de la guerra), en conceptos (gobernanza) o en objetivos (desarrollo sostenible)
que constituyen desafíos apasionantes para el analista de las Relaciones Internacionales”
(Barbé, 2007, p. 885).
Retos y desafíos para el posconflicto y la construcción de paz en Colombia

la igualdad social y crecimiento económico. En este punto se debe hablar


de la forma como se ha generado la reinserción de excombatientes y la re-
paración de las víctimas, empezando por su inclusión al mercado laboral,
para evitar el surgimiento de nuevos grupos al margen de la ley (Alarcón,
2015).
Colombia ha vivido transformaciones sociales a lo largo de su his-
toria, las cuales han tenido una constante mezcla de violencia y poder.
La adopción de sistemas políticos y modelos económicos ha traído un
choque entre los niveles centrales de administración y las realidades re-
gionales y locales (Ochoa y Rodríguez, 2015), que en la gran mayoría de
los casos distan abismalmente de las políticas del gobierno central.
El con!icto armado colombiano se ha transformado signi"cativa-
mente pasando de la violencia política entre liberales y conservadores,
hasta la violencia estructural29. Esta última se ve representada en diferen-
tes manifestaciones y acciones violentas que siguen siendo estudiadas y
enfrentadas de forma simultánea (Molano, 2016), dejando grandes reper-
cusiones sociales, culturales, políticas, económicas y ambientales (Sán-
chez y Díaz, 2005).
149 Hablar de los ciclos de violencia en Colombia daría para varios li-
bros. El aporte investigativo del presente escrito comienza en el momento
en que se inicia la negociación en La Habana, Cuba, como una nueva
etapa en la historia del con!icto en el país. Asimismo, manteniendo el
estudio en las relaciones entre el estado y las empresas; además de su cre-
ciente participación en los modelos y planes de gobierno de las últimas
tres décadas.
Desde el año 2012, cuando se da inicio la negociación para "nalizar
el con!icto armado entre las FARC-EP y el Gobierno colombiano, en la
ciudad de La Habana; se han generado propuestas para la reconstrucción
económica, social, política, cultural y ambiental del país. No solo con lo
consignado en los puntos "nales del Acuerdo Final para la Terminación
del Conflicto y la Construcción de una Paz Estable y Duradera (2016), sino
a través de la participación de diferentes actores nacionales e internacionales.
Durante toda la negociación siempre existió un tema que vale la
pena mencionar y debe hacer parte de la re!exión general. Tiene que ver
con esa incompatibilidad entre la base ideológica y el proyecto político

29
El término violencia estructural es aplicable en aquellas situaciones en las que se pro-
duce un daño en la satisfacción de las necesidades humanas básicas (supervivencia,
bienestar, identidad o libertad), como resultado de los procesos de estrati"cación social,
es decir, sin necesidad de formas de violencia directa.
Retos y desafíos para el posconflicto y la construcción de paz en Colombia

que tienen las FARC-EP y el proyecto y modelo económico de los gobier-


nos en las últimas cinco décadas; principalmente en lo relacionado con la
inversión extranjera directa, ya que se entiende que son dos proyectos que
van en diferentes direcciones (Chaudhuri y Mukhopadhyay, 2014).
Una parte importante de lo que trata este texto tiene que ver con
lo acordado entre el Gobierno colombiano y las FARC-EP, desde las ga-
rantías económicas establecidas. En este caso, estarían de"nidas hacia la
reinserción de sus miembros y su vinculación a la sociedad, para lo cual se
debe garantizar, entre otros, el derecho al trabajo, la oposición política30 y
mantener la seguridad31 de sus miembros32.
El tercer punto recoge los acuerdos económicos que recibieron los
excombatientes de las FARC-EP reincorporados a la vida civil. Según in-
formación reunida por el portal "nanzas personales (Olarte, 2016), el mo-
vimiento político será "nanciado para facilitar el tránsito a la actividad
política legal con una suma equivalente al 10% anual de la apropiación
presupuestal para el funcionamiento de los partidos y movimientos po-
líticos. También se debe "nanciar la difusión y divulgación de su plata-
forma ideológica y programática asignándosele un 5% anual de la apro-
piación presupuestal para el funcionamiento del partido político entre la 150
fecha del registro y el 19 de julio de 2022. Es decir, las FARC-EP reciben
un 15% anual de la apropiación presupuestal para el funcionamiento del
partido político. Para ir más en detalle, al respecto de las garantías eco-
nómicas vale la pena revisar el Acuerdo (2016) "rmado en su numeral
[Link], el cual habla de las garantías para una reincorporación económica
y social sostenible, que textualmente menciona:

Renta básica: Cada uno (a) de los hombres y mujeres hoy pertene-
cientes a las FARC-EP a partir de la terminación de las Zonas Vere-
dales Transitorias de Normalización (ZVTN) y durante veinticuatro

30
Derechos y garantías plenas para el ejercicio de la oposición política en general, y en
particular para los nuevos movimientos que surjan luego de la "rma del Acuerdo Final.
Acceso a medios de comunicación. Derechos y garantías para el ejercicio de la oposición
política en general.
31
Garantías de seguridad para líderes y lideresas de organizaciones y movimientos so-
ciales y defensores y defensoras de derechos humanos.
32
Son en total 297 páginas que desarrollan los siguientes puntos: Reforma rural integral
(pp. 8-29), Participación política (pp. 30-49), Fin del con!icto (pp. 50-87), Solución al
problema de las drogas ilícitas (pp. 88-111), Acuerdo sobre las víctimas del con!icto (pp.
112-170), Implementación, veri"cación y refrendación (pp. 171-192), Protocolos y anexos
(pp. 193-295), Firmas (pp. 296-297).
Retos y desafíos para el posconflicto y la construcción de paz en Colombia

(24) meses, recibirán una renta básica mensual equivalente a 90% del
SMMLV33, siempre y cuando no tengan un vínculo contractual que
les genere ingresos.

A este respecto la creación de oportunidades de trabajo, emprendi-


mientos y cualquier tipo de negocio que le permita a estos miembros te-
ner un sustento por cuenta propia va a ser una tarea básica, para que este
compromiso no se convierta en una relación asistencialista. Sobre todo,
se deberá tener un control rígido de todos estos bene"cios. Letra seguida
el texto dice:

(…) con posterioridad a este término, se otorgará una asignación


mensual de acuerdo con la normatividad que se expida para ese efec-
to y no menor a la que haya estado vigente siempre y cuando el be-
ne"ciario acredite que ha continuado su ruta educativa en función
de los propósitos de reincorporación. Para lo anterior, el Gobierno
constituirá un encargo "duciario.

151 Las FARC-EP reciben "nanciación y asesoría jurídica y técnica para


que fortalezcan organizaciones de economía social y solidaria, denomi-
nada Economías Sociales del Común (ECOMUN)34.
Por otro lado, según lo acordado cada desmovilizado recibe por una
sola vez la suma de $8.000.000 para el “Desarrollo y ejecución de progra-
mas y proyectos productivos sostenibles” (p. 54). Igualmente, al momento
de la terminación de las Zonas Veredales Transitorias de Normalización
(ZVTN) cada uno de los desmovilizados de las FARC-EP recibirá una
asignación única de normalización equivalente a $2.000.000 y se les ga-
rantizará el pago de la seguridad social por concepto de salud y pensiones
para quienes no se encuentren vinculados a actividades remuneradas du-
rante 24 meses.
Haciendo cuentas, $2.000.000 por desmovilizarse, $8.000.000 para
aquellos que iniciaron un proyecto productivo sostenible, aproximada-
mente $743.288 mensuales durante 24 meses (haciendo un promedio con
el SMMLV de los años 2016, 2017 y 2018), suman $17.838.912. En total se
podría decir que el costo de la integración en términos de garantías eco-
nómicas costó $27.838.912 por cada desmovilizado de la guerrilla, mien-
tras que su partido político tendrá una "nanciación estatal aproximada
de $5200 millones hasta el año 2026.
33
Salario mínimo mensual legal vigente (SMMLV).
34
Página 64 del Acuerdo Final.
Retos y desafíos para el posconflicto y la construcción de paz en Colombia

Más allá de las cifras que pueden incluso variar en algunos casos, lo
importante en el proceso es que los desmovilizados encuentren posibili-
dades de reconstruir sus vidas dejando a tras las prácticas que les genera-
ban sustento, como el narcotrá"co, la minería ilegal y el mismo negocio
del crimen en todas sus modalidades. Al haber estado inmerso en ese
mundo durante varios años va a hacer una tarea exigente que comienza
con la existencia de nuevas oportunidades y escenarios alternativos, tra-
tando de aprovechar sus saberes, conocimientos y sobre todo gustos y
anhelos en los diferentes sectores formales del Estado y de las empresas.
Seguramente sectores como el agrario, la producción de alimentos
y la vida rural serán uno de ellos. De ahí la importancia de potenciar el
sector, capacitarlos en técnicas y procesos, el mantenimiento y conserva-
ción del medio ambiente, de las reservas ecológicas y naturales del país, el
desarrollo del turismo ecológico, emprendimiento, etc. (El Tiempo, 2016).
La clave de todo este proceso es el desarrollo de planes, proyectos
y programas sociales, que deben darse de acuerdo con los resultados del
censo socioeconómico. Un elemento fundamental es la educación, forma-
ción y capacitación (básica, media, técnica, tecnológica y universitaria);
así como de validación y homologación de saberes y conocimientos. 152
Los recursos económicos aportados por la cooperación internacio-
nal , el sector privado, fundaciones y por organismos multilaterales para
35

los proyectos de reincorporación económica de los hoy miembros las


FARC-EP a la vida civil; además de los recursos de cooperación técnica
para estos; no disminuirán los montos a que se re"eren los numerales an-
teriores. En otras palabras, incrementan los recursos económicos puestos
a disposición por el Gobierno nacional para la ejecución del acuerdo de
reincorporación.
A este respecto es indispensable que la ayuda internacional vaya di-
reccionada hacia los conceptos de sostenibilidad y empoderamiento. Es
decir, ir mucho más allá del carácter de obligatoriedad de los acuerdos;
como tampoco concentrarse exclusivamente en reinsertados y víctimas.
En cambio, debe dar respuesta integral a in"nidad de factores generadores
de violencia, inequidad, exclusión y pobreza, y aprovechar para optimizar
el proceso de integración de los grupos migrantes (Portafolio, 2016).

En el numeral [Link], del Acuerdo Final se habla de “Otros Recursos para proyectos
35

de reincorporación económica”.
Retos y desafíos para el posconflicto y la construcción de paz en Colombia

Debilidad de política pública migratoria versus el


incremento de la migración venezolana

Para abordar el otro tema que convoca el presente artículo, es relevante


mencionar que los movimientos migratorios han sido una constante en la
historia de la humanidad y han in!uenciado en el desarrollo y evolución
de los pueblos. Esto ha condicionado la forma de relacionarnos, comuni-
carnos y, en general, de organizarnos en sistemas y estructuras que arti-
culan la convivencia, obligándonos a reinventarnos constantemente para
poder dar respuesta a las necesidades de los seres humanos. Por eso, al
tratar el tema migratorio es imperativo hacerlo desde la propia condición
humana, entendiendo que es un proceso irreversible e inevitable.
Una de las principales di"cultades en el estudio migratorio tiene que
ver con la veracidad de los datos y la obtención de estadísticas certeras
sobre entradas y salidas de un determinado territorio. Por eso se hace ne-
cesario corroborar no solo los datos o"ciales, sino la información que se
pueda recopilar de organizaciones de la sociedad civil, organismos inter-
nacionales, asociaciones gremiales, entre otras. Esto con el único objetivo
153 de tener mayores elementos de análisis en el diseño e implementación de
planes integrales para la gestión de la migración.
Colombia era un país que se caracterizaba por ser emisor de migra-
ción, desde las primeras oleadas migratorias (salida de connacionales) en
las décadas de 1960 y 1970, pasando por un aumento vertiginoso los de-
cenios de 1980 y 1990. Fueron años de un recrudecimiento de la violencia
y terrorismo por parte de diferentes actores, razones su"cientes para que
los colombianos buscaran un mejor bienestar en otras partes del mundo.
Destinos como Estados Unidos, España y Venezuela se convirtieron en
territorios predilectos en épocas de bonanza y desarrollo económico sos-
tenido; particularmente en el caso del país hermano en donde la diáspora
colombiana alcanzó los seis millones viviendo en territorio venezolano.
Sin embargo, pensar que nuestro país se convertiría en un destino
escogido por un extranjero para vivir y construir futuro no estaba en los
presupuestos de la gran mayoría. Lo que sí se ha contemplado histórica-
mente es el fomento del turismo y la inversión, buscando la llegada de
inversionistas, turistas con capacidad de consumo, o profesionales cali-
"cados. A juzgar por los datos de la Asociación Colombiana de Viajes
Retos y desafíos para el posconflicto y la construcción de paz en Colombia

y Turismo (ANATO), el registro histórico de turistas pasó de 1.195.000


extranjeros visitantes en el 2007 a 2.698.000 en el 2016. Es decir, un cre-
cimiento del turismo del 126%. Impulso generado a partir de “la per-
cepción de mejores condiciones de seguridad”, en el Gobierno de Álvaro
Uribe Vélez; desde luego con el impacto internacional que tuvo el proceso
y la "rma del acuerdo con las FARC-EP en el Gobierno de Juan Manuel
Santos.
Sin embargo, ambos gobiernos se concentraron en sus agendas po-
líticas y sus eternos debates entre la paz y la guerra, modelos económicos
o simplemente entre visiones de Estado. Los esfuerzos en materia migra-
toria se concentraban en la creación de una política pública para los co-
lombianos residentes en el exterior, la cual se enmarcó en el Plan Nacio-
nal de Desarrollo 2010-2014 “Prosperidad para todos” y en el programa
Colombia nos Une, liderado por la cancillería; al igual que la creación
de la Unidad Administrativa Especial Migración Colombia mediante el
Decreto 4062 de 2011. Entre otros temas, esta política integral migratoria
buscaba hacer una buena administración de las remesas internacionales,
el retorno, la gestión operacional de la migración y estrategias de coope-
ración internacional en materia migratoria. 154
También es de resaltar el documento CONPES 3603 de 2009 (Polí-
tica Integral Migratoria), al igual que el CONPES 3805 de 2014 (Prospe-
ridad para las fronteras de Colombia). Sin embargo, todos estos esfuerzos
se han quedado cortos frente al actual escenario. En consecuencia, es de
entender que la idea de Colombia (país receptor de migración) fue sub-
estimada y poco discutida, incluso desde el mismo diseño de la política y
su alineamiento con la dinámica internacional. Esto implicó un aumento
de migrantes en el mundo en un 41% en los últimos 15 años, en términos
de cifras ya son alrededor de 240 millones. Allí se ha puesto en discusión,
incluso el modelo de integración europeo, y en Estados Unidos el endu-
recimiento de las políticas y controles migratorios, solo para dar algunos
ejemplos.
La crisis política, económica y social de Venezuela obliga a sus ciu-
dadanos a huir de esta. Las opiniones sobre si es mejor un sistema capi-
talista o socialista, o cualquier otro, al "nal no le interesa al ciudadano
de a pie, a quien se le debe garantizar sus derechos fundamentales y el
mejoramiento del bienestar general.
Escuchar a diario la venta de productos en los sistemas masivos de
transporte de las grandes ciudades, en los semáforos, o simplemente en
Retos y desafíos para el posconflicto y la construcción de paz en Colombia

cualquier calle de las ciudades, es una situación que experimentan los co-
lombianos a diario y de manera creciente. Condición aún más dramática
en zonas de frontera como Arauca, Cúcuta o Maicao, en donde la llegada
de venezolanos alcanza los 25.000 ingresos diarios. La creación de la tar-
jeta de movilidad fronteriza, con vigencia de dos años una vez expedida,
buscaba exclusivamente facilitar y permitir el ingreso de los venezolanos
al territorio nacional con el "n de transitar por la zona de frontera y abas-
tecerse de víveres, alimentos y medicinas, lo cual ya no interesa porque
no están retornando.
Por consiguiente, hoy en día esta oleada migratoria de venezolanos
al país se ha desbordado a tal punto que se vive el comienzo de una crisis
humanitaria que, de no tomarse las medidas oportunas, puede causar un
daño enorme en la estabilidad política y social del país. Entonces, sur-
gen tres preguntas que deben ser resueltas de alguna manera. La prime-
ra: ¿Cómo garantizar el acceso a servicios básicos, hospitales, centros de
alimentación, vivienda, atención escolar, entre muchas otras condiciones
que ni siquiera a los propios colombianos el Estado es capaz de garantizar?
La segunda: ¿De qué manera controlar los delitos conexos que comenza-
155 ron a evidenciarse inicialmente en zonas de frontera, pero que hoy en día
ya son sistemáticos y generalizados a lo largo y ancho del país? Estamos
hablando de la con"guración de bandas criminales, aumento del con-
trabando, narcotrá"co, trá"co de armas, animales y personas; así como
prostitución, mendicidad, aumento de enfermedades de transmisión se-
xual, drogadicción, entre otros. Tercera: ¿De qué manera hacer para que
los brotes de violencia, xenofobia y rechazo social no se conviertan en una
manifestación y desde luego en un problema adicional para la sociedad
colombiana?
Algunos gobernantes y los mismos ciudadanos pueden llegar a pen-
sar que lo que se debe hacer es frenar la entrada de nuevas personas, apli-
car las "guras de deportación, buscar el apoyo de la Agencia de Naciones
Unidas para los Refugiados (ACNUR), la Organización Internacional para
las Migraciones (OIM) y organismos humanitarios, o simplemente cons-
truir muros a lo largo y ancho de las fronteras. En el contexto colombiano
dichas medidas se convierten en paliativos poco efectivos e insostenibles.
Por eso las respuestas a estos grandes interrogantes deben buscar
integrar gran parte de lo que se ha mencionado en este texto sobre las
dinámicas migratorias modernas y las diferentes formas de gestionarlas.
Retos y desafíos para el posconflicto y la construcción de paz en Colombia

Administrar un Estado como el colombiano no es tarea fácil, sin embar-


go, en materia migratoria se está reprobando. Esto se da principalmente
porque no se ha consolidado una política integral migratoria que vincule
la mirada de país receptor y las estrategias por crear para que la migra-
ción no se convierta en sinónimo de problema y retraso; al contrario, que
sirva como un activo importante en el desarrollo del país.
La construcción de una política pública con enfoque diferencial ha-
cia la gestión migratoria es urgente y necesaria para poder entender que
es un fenómeno que ocurre de manera natural. Al no existir una política
conjunta en el manejo migratorio, la única opción que tiene el Estado y la
sociedad colombiana es comenzar a repensarse de manera multicultural
y dinámica. No solamente por la migración venezolana, sino por la lle-
gada de africanos, asiáticos y de muchas partes del mundo, quienes por
diversas razones, motivos o circunstancias ingresan al país, unos para
quedarse y otros para continuar su travesía migratoria que les permita
encontrar mejores condiciones de vida en otros destinos.
Vale la pena reforzar el concepto de que la migración es tan antigua
como la humanidad. Además, los movimientos migratorios han in!uido
sobre el desarrollo de los pueblos y han condicionado la forma de relacio- 156
narnos, comunicarnos y organizarnos. Cada país se ha visto obligado a
reinventarse constantemente para dar respuesta a las necesidades de las
personas que recibe.
Desde el punto de vista migratorio, a medida que avanza el siglo
XXI el número de personas en movimiento ha aumentado por diferentes
razones, viéndose forzadas a cortar sus raíces y trasladarse a otro lugar.
De ahí que este movimiento creciente de hombres, mujeres y niños que
salen de su país por diferentes problemáticas se vuelve aún más compli-
cado con el tiempo debido a que este fenómeno de movilización llamado
migración genera impacto tanto en los países “expulsores” como en los
países “receptores”.
Históricamente, Venezuela fue un país de inmigrantes, pero el “so-
cialismo del siglo XXI” modi"có la dinámica migratoria. El 2 de febre-
ro de 1999 el líder de la revolución bolivariana, Hugo Chávez, inició su
mandato presidencial en Venezuela que duró alrededor de 14 años bajo
la in!uencia del pensamiento socialista que defendía aquel mandatario.
En ese sentido, para el año 2002 se dieron !ujos migratorios, cuando los
Retos y desafíos para el posconflicto y la construcción de paz en Colombia

trabajadores de la empresa Petróleos de Venezuela (PDVSA)36 detuvie-


ron la producción para exigir la renuncia del presidente Hugo Chávez.
Sin embargo, por pérdidas de más de 10.000 millones de dólares, Chávez
despidió de forma fulminante a 18.000 empleados, iniciando la primera
diáspora de venezolanos hacia Colombia. Según Semana (2014): “Fue una
fuga de cerebros, ingenieros de petróleo y geofísicos que llegaron para im-
pulsar la economía con empresas como Paci"c Rubiales, Alange y Vectra”.
Para el año 2010 se da una segunda ola migratoria de venezolanos
hacia Colombia con la llegada de empresarios y personas de clase alta
que huían de Venezuela con la idea de proteger su capital de la política
de expropiación implementada por Hugo Chávez y de una alta in!ación
producida por la frecuente devaluación del bolívar.
En realidad, Colombia y Venezuela siempre han tenido una dinámi-
ca migratoria activa, debido a su historia como países vecinos que com-
parten miles de kilómetros de frontera. Ya fuese por la bonanza petrolera
o cafetera que en su momento vivió el vecino país, por la búsqueda de
mejores oportunidades de vida o por turismo; el movimiento migrato-
rio siempre fue constante (migración pendular)37. Pero hay un momento
157 coyuntural en la historia: la muerte del presidente Hugo Chávez en el
año 2013, motivo por el que se realizaron nuevas elecciones, llevando al
poder a Nicolás Maduro como nuevo presidente de Venezuela, iniciando
una nueva época manteniendo al chavismo como eje del sistema político.
Entonces, la población venezolana se fragmenta entre quienes apoyan “la
revolución bolivariana” continuada por Maduro, y quienes expresan el
descontento y el rechazo frente a este régimen.
Adicionalmente, con el paso del tiempo Venezuela se ha sumergido
en una crisis económica bastante fuerte. A pesar de vivir alrededor de
diez años de prosperidad petrolera, acabó con sus reservas y multiplicó
su deuda externa, cuando el Estado comenzó a acumular impagos con ae-
rolíneas extranjeras, comerciantes, empresarios, incluso con las empresas
farmacéuticas (Lozano, 2019). Esto dio paso a la declaración de estado de

36
La estatal venezolana inició operaciones en enero de 1976, tras la nacionalización
del petróleo, como un conglomerado que abarcaba las distintas empresas extranjeras
estatizadas, cuyas estructuras se fueron fusionando en un proceso que solo a "nales de
1997 terminó en la conformación de una única empresa. Cuando Chávez llegó al poder
en 1999 empezaron a surgir fricciones entre él y la gerencia de la empresa que llevaron a
un gran choque en 2002 (Bermúdez, 2019).
37
Migración pendular o cotidiana: No hay cambio de residencia. Ocurre entre los luga-
res de residencia y los sitios de trabajo, estudio, y/o acceso a los servicios. Se realiza con
cierta periodicidad, por lo general se cubren travesías de ida y retorno y son movimien-
tos de carácter repetitivo (Alfonso y Mena, 2018).
Retos y desafíos para el posconflicto y la construcción de paz en Colombia

excepción y emergencia económica, debido al mal gobierno, la corrup-


ción y las políticas erróneas del presidente Nicolás Maduro y su predece-
sor, Hugo Chávez, pues ha desatado una in!ación desenfrenada que ha
clausurado empresas y, de una u otra forma, destruye al país (Kurmanaev,
2019).
Por lo anterior, entre otras cosas, es que Venezuela presenta un des-
equilibrio interno bastante serio, pues el mayor impacto ha sido para
su población, debido a que las migraciones de venezolanos a diferentes
países del mundo siguen en aumento. En relación con Colombia, para el
año 2014, según Migración Colombia38 la dinámica migratoria entre con
Venezuela no cambió mucho, ya que la entrada de ciudadanos venezola-
nos alcanzó los 291.539 registros, mientras que las salidas fueron 274.739.
(Migración Colombia, 2019).
La situación cambia realmente en el año 2015, como lo establece Mi-
gración Colombia en el informe llamado “Radiografía de la migración
venezolana”, debido a que Venezuela toma la decisión de cerrar su fron-
tera con Colombia y deporta a más de 2 mil colombianos, ocasionando el
retorno de más de 18 mil connacionales.
158
En agosto de 2015 Colombia vivió una de las peores crisis migrato-
rias de la historia del país. Miles de colombianos fueron deportados
de Venezuela y otro tanto se vio obligado a regresar, incluso con sus
familias, por miedo a represalias (…) indicó Krüger Sarmiento. (Mi-
gración Colombia, 2019)

Los procesos migratorios son uno de los acontecimientos sociales


más importantes de nuestro tiempo, ya que poco a poco se han venido
posicionando como un fenómeno de gran interés entre los estudiosos del
tema, quienes abordan su explicación desde diferentes marcos analíticos.
Una de las grandes líneas de trabajo que han guiado los desarrollos teóri-
cos en el estudio de las migraciones es la iniciada por el geógrafo Ravens-
tein (1834-1913) a "nales del siglo XIX.
Esta teoría examina los desplazamientos de población desde un en-
foque sociodemográ"co y económico (macro y micro). A partir del aná-
lisis de censos de población. Ernest Georg Ravenstein estableció unos
principios o leyes sobre las causas de las migraciones, las cuales han sido

38
Migración Colombia es el organismo encargado de ejercer las funciones de autoridad
de vigilancia y control migratorio y de extranjería del Estado Colombiano, dentro del
marco de la soberanía nacional y de conformidad con las leyes y la política que en la
materia de"na el Gobierno Nacional.
Retos y desafíos para el posconflicto y la construcción de paz en Colombia

de"nidas como un conjunto de proposiciones empíricas generales, que


describen las relaciones migratorias entre orígenes y destinos a partir de
la observación de una serie de regularidades en los procesos migratorios
(Arango, 1985).
Para Ravenstein, la principal causa de las migraciones son las des-
igualdades económicas entre los países de origen y los de destino. Así, el
motor de las migraciones, son las disparidades regionales en niveles de
renta y volumen de empleo, además de la inadecuada distribución terri-
torial de la fuerza de trabajo. El autor de forma implícita fue quien utilizó
por primera vez el marco analítico atracción-repulsión, o factores pull y
push; teniendo en cuenta que la decisión de emigrar puede ser adoptada
respondiendo a factores que operan en el lugar de residencia o de partida,
a factores que operan en el lugar de destino o a una combinación de am-
bos (Micolta, 2005; Kofman, 2014).
Uno de los postulados compartidos en ésta misma línea tiene que ver
con la importancia creciente del sector empresarial, y nos referimos a él,
contemplando las grandes, medianas y pequeñas empresas, como aquel
que en muchas ocasiones ejerce presión sobre los Estados para que éstos
159 direccionen sus políticas hacia la consecución de sus intereses corporati-
vos que en la gran mayoría de los casos se ubican en la maximización de
las utilidades y el crecimiento de sus modelos de negocio. Incluso en los
últimos años ha ganado fuerza el concepto de la gerencia de lo público,
queriendo vincular metodologías y enfoques desde lo privado hacia lo
público (Guerrero, 2004), tratando de ver al Estado como una empresa
que debe incorporar en su administración algunos supuestos y técnicas
del orden privado, y aunque no es menester de este escrito debatir acerca
del tema, si es importante mencionarlo como ejemplo de esa creciente
relación entre los dos sectores39.

39
Pensar globalmente y actuar localmente es una premisa que de"nitivamente se debe
aplicar en la generación de política pública
Retos y desafíos para el posconflicto y la construcción de paz en Colombia

Lazos que unen los intereses del estado con los intereses
empresariales: el rol de Naciones Unidas

Existe vasta literatura sobre el rol de las empresas multinacionales como


agentes importantes en la dinámica mundial. Ahora es el momento de
concentrarnos en el rol que cumplen las empresas colombianas especí"-
camente en el tema que convoca el presente artículo.
Los modelos de negocios varían de acuerdo con las condiciones polí-
ticas, económicas, sociales y ambientales. Las empresas colombianas han
seguido una dinámica de crecimiento claramente in!uenciada por los
modelos occidentales de administración y negociación. Desde diferentes
análisis puede ser bueno o malo, dependiendo desde donde se mire.
La vinculación entre el sector público y privado va mucho más allá
de lo que se conoce desde lo local. Por el contrario, la articulación de los
temas de la agenda mundial de"nida en el seno de Naciones Unidas por
parte de los líderes y gobernantes del mundo ha impactado directamente
a las empresas. De ahí que los objetivos y resultados deseados requieren
de la articulación de todos los actores del sistema40. Claro ejemplo de este
vínculo es la concreción en el seno de Naciones Unidas con la creación 160
del Pacto Mundial, anunciado por el secretario general Ko" Annan en el
Foro Económico Mundial (Foro de Davos) en su reunión anual en el año
de 1999.
Su "n es promover el diálogo social para la creación de una ciudada-
nía corporativa global, que permita conciliar los intereses de las empre-
sas, con los valores y demandas de la sociedad civil, los proyectos de las
Naciones Unidas, los planteamientos de sindicatos y ONG. Lo anterior
sobre la base de diez principios en áreas relacionadas con los derechos
humanos (DDHH), el trabajo, el medio ambiente y la corrupción.
El Pacto Mundial de las Naciones Unidas es una gran iniciativa y
ha tenido una importante acogida entre empresas, sindicatos, entidades
educativas y ONG; sin embargo, su principal debilidad es tener un carác-
ter más voluntario y no de obligatoriedad. En 2013 el Pacto Global llevó a
cabo consultas con la participación de una amplia gama de partes intere-
sadas, incluyendo sus redes locales, empresas, inversionistas, entidades de

40
Los once temas sobre los que se realizaron las consultas de la agenda post 2015 fue-
ron: Con!icto y fragilidad, educación, sostenibilidad del medioambiente, gobernanza,
crecimiento y empleo, salud, hambre, nutrición y seguridad alimentaria, desigualdades,
dinámicas de población, energía y agua.
Retos y desafíos para el posconflicto y la construcción de paz en Colombia

la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y organizaciones de la so-


ciedad civil. Las consultas multi-actor se materializaron posteriormente
en la creación de Business for Peace (B4P, en español negocios por la paz),
plataforma caracterizada por un gran compromiso de las redes locales
como facilitadoras y catalizadoras del trabajo del sector privado para ser
una fuerza transformadora que posibilite entornos seguros y sostenibles.
Además, cuenta con la participación de 38 países, entre los cuales Colom-
bia y 29 de sus empresas han suscrito su compromiso con la iniciativa.
En la actualidad Pacto Global Colombia trabaja en el involucramien-
to de las empresas en la construcción de paz. B4P apoya las empresas en
la implementación de prácticas empresariales responsables alineadas con
los principios del Pacto Global en zonas afectadas por con!ictos o de alto
riesgo. La aplicación también cataliza acciones colaborativas prácticas
que promuevan la paz, por medio del apalancamiento de la in!uencia de
las empresas en el espacio de trabajo, en los mercados y en las comunida-
des locales.
Especí"camente en el caso de la implementación de los acuerdos y
la construcción de la paz, las actividades en el año 2016 se dirigieron a la
161 priorización estratégica con las empresas adheridas a B4P. Esta identi"có
cuatro temáticas de trabajo prioritarias:

• Apoyar el desarrollo de alianzas multi-actor.


• Promover un diálogo público privado con el gobierno en mate-
ria de construcción de paz.
• Diseñar estrategias para comprender el concepto de reconcilia-
ción.
• Herramientas para desarrollar el compromiso empresarial con
el Objetivo de Desarrollo Sostenible (ODS) 16.

En el proceso de implementación de los acuerdos se ha buscado la


participación del sector empresarial, buscando la inclusión de los excom-
batientes, reinsertados y, en general, víctimas del con!icto armando. En
sus inicios esto se vislumbraba como un escenario alentador, no solamente
por la difusión en medios de comunicación, sino a través del incremento
de programas de responsabilidad social empresarial que apoyaban el pro-
pósito. Sin embargo, con la llegada de comunidades migrantes pareciera
que este tema se trasladara a un segundo plano; entonces, pasamos de un
Retos y desafíos para el posconflicto y la construcción de paz en Colombia

discurso sobre la paz a uno sobre la migración. Casi de manera inespe-


rada los colombianos se ven inmersos entre estos dos temas de la agenda
pública, igualmente de importantes y que requieren ser afrontados con la
misma urgencia.

La misión empresarial, el socio constructivismo y la


construcción social. Hacia un rediseño de la agenda pública

A pesar de que tanto el constructivismo como el socioconstructivismo


son en esencia herramientas pedagógicas y metodologías de construcción
del pensamiento (Vigotski, 2004) al hablar de ellos lo que se busca es en-
tender los fenómenos sociales sin entrar a de"nir sus diferencias funda-
mentales (Palincsar, 1998).
En esencia podríamos a"rmar que en la vida de los seres humanos
existen tres entidades en las cuales nos formamos y crecemos a lo largo de
los años. La primera de ella, sin lugar a duda la más importante, es la fa-
milia; luego la escuela en todas sus etapas, desde la primera infancia hasta
el nivel profesional, y tercero la empresa, en donde nos desarrollamos pro-
fesionalmente. Estas tres entidades con!uyen dentro de un determinado 162
entorno social. En este contexto el rol de las empresas adquiere valiosa
importancia, no solamente por su deber social; también porque al "nal es
el resultado de los dos escenarios previos. Según Wendt (1999) toda teoría
debe basarse en agentes, procesos y estructuras sociales.
Ahora bien, haciendo una observación desde el socioconstructivis-
mo, se debe entender la magnitud de libertad económica, política y so-
cial que puede tener el estado colombiano y su cohesión con el sector
empresarial. Por tanto, es importante resaltar las suposiciones de Wendt
(1999), acercándose más hacia el concepto de identidad que se compone
de estructuras sociales conforme a unos intereses comunes, más que de
políticas coyunturales. Esto signi"ca que el sector empresarial debe ac-
tuar conforme a unas necesidades en este cambio de contexto que se irá
presentando a corto, mediano y largo plazo.
Por ese dinamismo e in!uencia social las empresas colombianas
deberían realizar mayores esfuerzos para ser referentes de construcción
social, a pesar de lo que ya se ha dicho frente a las posiciones sobre el re-
sultado "nal de la negociación, la implementación de los acuerdos y ahora
el fenómeno migratorio. La orientación hacia la construcción de la paz no
Retos y desafíos para el posconflicto y la construcción de paz en Colombia

depende de gobiernos de turno o posiciones políticas; la actual coyuntura


del posacuerdo y la migración debería impulsar a las empresas a conec-
tarse con un propósito colectivo, un proceso de identificación.
Para hacer un análisis desde el constructivismo se debe observar
cómo se estructuran las ideologías y comportamientos dentro del Estado
desde el posacuerdo, la construcción de la paz y la migración. De esta ma-
nera, determinar cómo es la relación entre el Estado/Gobierno, empresas,
victimas, reinsertados e inmigrantes (refugiados, asilados, etc.), y cómo
se pueden ayudar entre sí, entendiendo que cada actor puede repercutir
en la estabilidad y desarrollo social.

Los programas de responsabilidad social, una herramienta


potencial para la transición del discurso humanista a la
práctica social y construcción de política pública

El concepto de responsabilidad social ha evolucionado en los últimos 15


años, más allá de que ha existido desde hace mucho en diferentes formas
y con diferentes nombres; es solo hasta con la llegada de la globalización
163 que el término comenzó a hacer parte del debate, la investigación y el
discurso mundial, y a partir de allí su aplicación en el sector corporativo.
A pesar de que existen diferencias entre los conceptos de responsabili-
dad social empresarial y responsabilidad social corporativa (Moon, 2014);
su diferencia no es relevante en el sentido en que cualquiera de los dos
conceptos y su aplicación en programas de responsabilidad empresarial
o corporativa serán útiles para el propósito de vincular a las empresas
en el posacuerdo y la gestión migratoria. El Gobierno nacional ha hecho
principal énfasis en los bene"cios tributarios que tendrán las empresas
que contribuyan en el marco del posacuerdo, lo que aún no está claro en
el tema migratorio.
Aún existen muchos vacíos y dudas respecto el carácter dinámico
que tienen las empresas, sobre todo porque no se puede dejar todo al vo-
luntarismo y la persuasión a través de campañas, comerciales y de comu-
nicación. Tampoco será su"ciente el sin número de foros, seminarios y
eventos convocados por los diferentes gremios y sectores industriales y
productivos del país. Se necesitan más y mejores estrategias que obliguen
a las empresas a comprometerse de mejor manera; sin decir que las cam-
pañas pedagógicas y de sensibilización no sean importantes, pero en la
Retos y desafíos para el posconflicto y la construcción de paz en Colombia

práctica son poco efectivas cuando al "nal no existen bene"cios claros


para las empresas.
Teniendo en cuenta que la responsabilidad social empresarial es re-
lativamente reciente en el país; se ve como todo un desafío la participa-
ción activa de pequeñas y medianas empresas (pymes) que para el 2015
representaban el 99% del total empresarial en Colombia (Gómez-Restre-
po, 2003). En el contexto presentado, la participación de organizaciones
asesoras o consultoras en temas relacionados con la responsabilidad so-
cial empresarial será fundamental. Mediante la generación de conoci-
miento sobre este tema se promueve el trabajo cooperativo entre el sector
empresarial y el tercero (no lucrativo: ONG); así como el poscon!icto y
el fenómeno migratorio pueden servir como insumo para la prosperidad
empresarial.
Las empresas generalmente pierden interés en generar programas de
responsabilidad social si estos no se ven re!ejados en sus estados "nan-
cieros. Mucho menos las pymes, concentradas en mantener su negocio
activo, pagar impuestos, cumplir a sus empleados, conseguir clientes y
crecer de manera medianamente sostenible en medio de tanta obligación.
Por tanto, si existe un margen de utilidad, los rubros de inversión y distri- 164
bución se encaminan a la compra de equipos, mejorar su infraestructura
o en el mejor los escenarios generar incentivos para sus trabajadores.
Para darle más dientes a esta propuesta se debe hacer de los pro-
gramas de responsabilidad social un requisito legal, lo que aún no se ha
podido consolidar. Así las cosas, Colombia debería integrar a su ordena-
miento jurídico una gran variedad de normas de carácter internacional
que permitan a los empresarios contar con un marco de referencia para
cubrir las necesidades que en esta materia se han encontrado en nuestro
país (Borré, 2015).
En este orden de ideas, y considerando que la responsabilidad social
empresarial se ha constituido como un “plus” para las empresas que la
implementan; como organismo nacional de normalización, el Instituto
Colombiano de Normas Técnicas y Certi"cación (Icontec) inició el pro-
ceso de creación del documento Guía Técnica Colombiana de Responsabi-
lidad Social (GTC 180), cuya de"nición de este término indica:

Es el compromiso voluntario que las organizaciones asumen frente


a las expectativas concertadas que en materia de desarrollo humano
Retos y desafíos para el posconflicto y la construcción de paz en Colombia

integral se generan con las partes interesadas y que, partiendo del


cumplimiento de las disposiciones legales, les permite a las organi-
zaciones asegurar el crecimiento económico, el desarrollo social y el
equilibrio ecológico.

De manera posterior se aprobó la norma ISO 26000 de 2010, cuya


aplicación es de carácter voluntario y no exime a las organizaciones del
cumplimiento de las disposiciones legales vigentes aplicables. En con-
secuencia, una empresa socialmente responsable resulta ser aquella que
además de ofrecer productos y servicios, generar utilidades, empleos y
pagar impuestos; identi"ca los problemas que aquejan a su comunidad y
propone alternativas para su solución.
Las empresas deben apoyar y respetar la protección de los DDHH
proclamados en el ámbito internacional; así como propender por su cum-
plimiento. Entendiendo la política del Gobierno Duque de mantener esta
línea frente a la migración, urge que esta decisión política se acompañe de
una articulación mucho más clara y decidida con los sectores que mueven
la economía nacional.
165 Lo anteriormente esbozado constituye el marco de referencia nor-
mativa con la que cuenta Colombia en materia de responsabilidad social
empresarial. En este sentido no sobra insistir que la misma se erige como
un tópico voluntario al que se adhieren las empresas. Por consiguiente,
la participación del sector empresarial es importante en la estimulación
y creación de habilidades para subsistir de forma digna dentro del con-
texto que exige la situación actual. El Sistema Nacional de Atención y
Reparación Integral a Víctimas (SNARIV) estimula programas rurales
y urbanos para la integración laboral, mediante un trabajo mutuo con el
Servicio Nacional de Aprendizaje de Colombia (SENA) y otras entidades.
Pero ¿Realmente las empresas están dispuestas a cooperar con el Gobier-
no para la integración de las víctimas y ahora de los inmigrantes? Deter-
minar los ordenamientos jurídicos para este proceso es fundamental para
clari"car los bene"cios que se pueden obtener.
En el 2015 la Cámara de Comercio de Bogotá en asociación con la
Fundación Ideas para la Paz y el Instituto Catalán para la Paz, hicieron un
sondeo sobre el rol empresarial y la inclusión social, para determinar los
aportes tangibles de este sector en el poscon!icto. Claramente, no se in-
cluyó el tema migratorio. El sondeo fue realizado a 1328 empresarios en el
Retos y desafíos para el posconflicto y la construcción de paz en Colombia

que se resaltó la disparidad de opiniones: el 55% de los empresarios espera


apoyar en el poscon!icto, mientras que el 45% restante no. Resaltan en
que el 85% reconoció que la integración de víctimas en el sector empresa-
rial incrementará de forma notable la inversión extranjera, mientras que
el 72% dice que esto producirá un crecimiento acelerado en la económica
colombiana.
Aun así, solo el 53% de los empresarios apoyaría en el poscon!icto
con la estimulación de empleo a actores directos del con!icto armado.
Las razones tienen que ver con la descon"anza producida por ser actores
de guerra; segundo, por un escepticismo en cuanto a las negociaciones de
paz; tercero, por el desconocimiento de los bene"cios tangibles de la res-
ponsabilidad social empresarial y la ley de víctimas. Analizando estos re-
sultados, no es difícil deducir el previsible frente al fenómeno migratorio.
Uno de los enfoques de la responsabilidad social empresarial es el
que plantea el profesor Porter (1980). Menciona que no es su"ciente la
responsabilidad clásica de los empresarios, ni la "lantropía para respon-
der con efectividad a las necesidades sociales (Novela, 2016); se debe re-
de"nir el propósito de las empresas porque de eso depende su progreso y
existencia. Dicha diferencia debería verse re!ejada por la capacidad de las 166
empresas de generar valor y riqueza económica, ambiental y social, con
sus grupos de interés (generación de clústeres).
Si se quiere hablar de reintegración y reparación de víctimas se debe
tener claro la importancia de la responsabilidad social empresarial, debi-
do a que el sector privado podrá intervenir de una forma más fácil y e"-
ciente en al actual escenario, incentivando a la promoción de los DDHH
y la construcción de paz (Prandi y Lozano, 2010). El sector privado, por
medio de la responsabilidad social empresarial, debe garantizar la satis-
facción de las necesidades básicas de la comunidad, trabajando de forma
conjunta con gobiernos y organizaciones para articular una política pú-
blica acertada y que vincule los actuales acontecimientos (Acevedo-Pra-
da et al., 2015). Es imperativo realizar un trabajo articulado y coordina-
do para la integración de excombatientes y de los migrantes, generando
oportunidades sociales y laborales para el auto sostenimiento económico
desde la legalidad. A su vez, fomentando su empleo justo y digno, según
las exigencias rurales y urbanas, contribuyendo a las misiones organiza-
cionales y respondiendo al interés nacional del país.
Retos y desafíos para el posconflicto y la construcción de paz en Colombia

Conclusiones

Adicional a la aplicación y desarrollo de los acuerdos establecidos en La


Habana, de tener una realidad migratoria única en la historia, y de ser
claramente fenómenos independientes; se hace necesario proponer meto-
dologías o alternativas basadas en procesos formativos que generen el em-
poderamiento y conocimiento adecuado a todos los actores de la sociedad
colombiana y lograr de manera sostenible responder efectivamente en los
dos escenarios. Técnicamente, se propone la optimización del trabajo y
avances en la implementación de los acuerdos para apalancar la gestión
integral migratoria.
Como ya se ha dicho, para lograrlo se requiere de la asistencia ex-
tranjera efectiva, principalmente con modelos de cooperación de empo-
deramiento social y menos asistencialista. Una manera de prevenir el re-
surgimiento de la violencia y el con!icto tiene que ver con la capacidad
que debe tener el Estado de brindar alternativas sostenibles en los ámbitos
económico, político y social. A lo largo del texto se han mencionado los
bene"cios de una relación consistente y armónica entre empresas, Go-
167 bierno y comunidades locales. Por encima de la revisión y comentarios
realizados basados en conceptos y enfoques es de vital importancia gene-
rar ideas que puedan ser aplicadas en algún momento y por aquellos que
tienen la posibilidad de tomar decisiones y generar cambios reales, espe-
cialmente en formulación de política pública. A continuación, se postulan
algunas ideas que pueden ser contempladas en algún momento.
A su vez, es necesario fortalecer el capítulo especial dentro del Pacto
Global (2016) capítulo Colombia, con un claro y visible componente de
integración a los migrantes, utilizando la iniciativa de B4P y la vincula-
ción de más empresas de todos los sectores. Otra propuesta que debería
ser estudiada no solo para su aplicación en el caso colombiano, sino a ni-
vel mundial; tiene que ver con inclusión dentro del United Nations Stan-
dard Products and Services Code (UNSPDC)41, por sus iniciales en inglés,
o para el caso colombiano se conoce como la clasi"cación de bienes y
servicios; de una categoría, grupo y familia especí"ca que tenga que ver
con programas de responsabilidad social, con énfasis en el posacuerdo
y construcción de la paz (en este mismo se puede integrar la atención a
la población migrante). Aunque esta recomendación puede ser compleja
de implementar en la práctica, podría ser una oportunidad para obligar

41
Sistema de cifrado que clasi"ca productos y servicios para "nes comerciales a escala
mundial. La gestión y desarrollo de UNSPSC está coordinado por GS1 US y respaldado
por la ONU desde 2003.
Retos y desafíos para el posconflicto y la construcción de paz en Colombia

a las empresas a tener dentro de sus actividades comerciales y Registros


Únicos de Proponentes (RUP); un requisito que los condicione a desarro-
llar sus programas de manera e"ciente y sostenible. Al menos sería una
manera de incluir desde lo público a las empresas con la contratación de
este sector.
Por otra parte, diseñar una metodología basada en la ejecución de
procesos formativos que generen el empoderamiento y conocimiento
adecuado. Lo anterior, para mantener de manera sostenible los modelos
productivos en zonas donde tradicionalmente se evidencia la violencia y
al mismo tiempo hacen presencia los diferentes grupos migrantes. Esto
permitirá reducir el impacto de la delincuencia, el trá"co de drogas ilega-
les y la conformación de bandas criminales.
El proceso debe derivar en un modelo pedagógico en promoción de
valores hacia una sana convivencia y cultura de la legalidad, basado en un
diagnóstico territorial y conceptual a través de algunas acciones, como
pueden ser: primero, evaluar el actual modelo educativo, el enfoque de
la cátedra de la paz y la inclusión de la migración dentro del concepto de
construcción de paz. Segundo, inclusión del componente cultural dife-
renciando las acciones y los proyectos de intervención en los territorios. 168
A su vez, mayor participación de organizaciones sociales y comuni-
tarias para el fortalecimiento del componente de generación de ingresos
(microeconomías y economía naranja en concordancia con la política de
Gobierno). Una vez se tengan per"lados y de"nidos los actores para cada
municipio, realizar talleres enfocados en competencias. De esta manera,
se promueve la participación ciudadana en relación con el cooperativis-
mo, formulación de proyectos y emprendimiento. Todo dentro de mode-
los de convivencia ciudadana y resolución de con!ictos; así como en la
inclusión y sensibilización vinculada con el fenómeno migratorio.
En adición, reinsertados, víctimas y migrantes con contrato laboral
distribuidos en los municipios de priorización a través de acciones como:
primero, identi"cación y gestión de empresas por cada ciudad con pro-
gramas de responsabilidad social para su alineamiento e inclusión de los
grupos objetivo. Segundo, identi"cación de empresas que puedan tener
dentro de sus actividades principales de negocios algún relacionamiento
con proveedores locales, trabajadores y sociedad civil en general, buscan-
do su integración a un modelo de desarrollo de economías solidarias y su
formalización a través de gestión directa con cada empresa (esta gestión
Retos y desafíos para el posconflicto y la construcción de paz en Colombia

deberá ser focalizada para cada municipio). Tercero, establecer el nivel


formativo y cultural de la población objetivo que intervienen en las cinco
principales cadenas productivas de los municipios del proyecto, obtenien-
do de esta forma las herramientas básicas para identi"car oportunidades
reales de crecimiento y formalización laboral.
Para el caso de las comunidades migrantes sacar adelante el Permiso
Especial de Permanencia del sector agrícola. Este permitirá incrementar
el número de unidades productivas del sector asesoradas para fortalecer
su capacidad administrativa y comercial, adicionando la identi"cación de
capacitaciones técnicas requeridas para el mejoramiento de su potencial
productivo. Para lograrlo se proponen las siguientes acciones. Primero,
identi"car las unidades productivas para cada ciudad y revisar las posi-
bilidades de crecimiento (sector agrícola, manufacturero y de servicios,
otros). Segundo, focalización de talleres de acuerdo con las necesidades
propias de cada unidad productiva. Tercero, profundizar en habilidades
como liderazgo, coaching, mercadeo, incremento en ventas, generación
de clústeres, fuentes de "nanciación, formulación de proyectos, relacio-
namiento con actores internacionales, entre otras.
169 Por consiguiente, es elemental contar con una matriz e indicador
de gestión del programa a partir del proceso de reingeniería que pueda
garantizar el monitoreo y las actividades de mejora a que haya lugar. Asi-
mismo, per"lamientos laborales y ocupacionales de participantes, adi-
cionando la identi"cación de capacitaciones requeridas para mejorar su
per"l laboral.
Identi"car las prácticas exitosas en materia de integración social de
migrantes de otros países y realizar un comparativo de tendencias inter-
nacionales. Consolidar la participación de otras instituciones públicas y
privadas del orden nacional e internacional para que se puedan fortalecer
y concretar las iniciativas a partir de los diferentes mecanismos de la Coo-
peración Internacional.
Ahora bien, se debe perseverar en la negociación con el Ejército de
Liberación Nacional (ELN). No lograrlo sería un proceso a medias y con
grandes riesgos para la construcción de la paz. De otro lado, a través de la
participación activa de las empresas se podrán generar proyectos alterna-
tivos buscando empoderar a las unidades productivas de los territorios y
zonas de consolidación. Gran parte de los enfoques están dirigidos preci-
samente al aprovechamiento de las relaciones generadas entre los distintos
Retos y desafíos para el posconflicto y la construcción de paz en Colombia

actores, ampliando y generando cadenas de valor y clústeres de desarrollo


desde lo local. A partir de estos resultados y evidencias las comunidades
en riesgo podrán demostrar su compromiso y liderazgo en la consecución
de resultados reales y medibles en la solución de sus problemas. A su vez,
se contribuye a lograr una paz estable y duradera desde su territorio.
La implementación de los acuerdos y la migración, en su percepción
inicial, podrían considerarse como fenómenos independientes y con poca
relación. Sin embargo, en la práctica son más los vínculos y las relaciones
que se generan; incluso se deben tomar como una oportunidad para re-
vertir una historia de guerra, con!icto y violencia en el país.
La anhelada paz se obtendrá por encima de todo cuando los niños
(colombianos o venezolanos) no mueran de hambre ni en La Guajira,
en el Chocó, ni en el sur o norte; cuando no estén pidiendo monedas
en los semáforos, sino permanezcan en las escuelas y colegios. Cuando
los parques se utilicen para la práctica deportiva y el esparcimiento y no
como centros de consumo de drogas. Cuando los indígenas no estén en
los puentes o calles de las grandes ciudades, sino en sus resguardos o te-
rritorios. Cuando la vida de una persona valga más que un celular, que un
carro, una joya o una cosa cualquiera, por más que represente un valor 170
monetario. Cuando podamos vestir las camisetas del equipo que quera-
mos sin miedo a ser violentado. Cuando celebremos el día de la madre, del
amor y amistad, el año nuevo, o algún triunfo de la selección de fútbol de
Colombia, sin amanecer con un solo muerto.
En ese sentido, que los que ostentan el poder tanto en lo público
como en lo privado pre"eran ejecutar el 100% del contrato y los presu-
puestos asignados, sin necesidad de auto asignarse el 10%, el 20% o 50%.
Por último, cuando la enorme brecha social que tiene este país disminu-
ya paulatina y gradualmente, sin discursos populistas tanto de izquierda
o derecha, pero sí repensando el mundo del siglo XXI, con proyección,
crecimiento y visión a largo plazo; entre muchas cosas más construirán
verdaderamente un buen proyecto de país.

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