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Estoy estudiando Cálculo Avanzado y Series y Sucesiones hasta el 1/7.
Creo que tu problema no es la procrastinación. Tampoco es la dopamina. Tampoco es la disciplina.
Tu problema principal, por todo lo que hablamos, parece ser este:
Le das a los pensamientos el mismo estatus que a los hechos.
Y además sentís la obligación de resolverlos inmediatamente.
Entonces aparece:
"¿Y si la chica me juzgó?"
Y no es una hipótesis. Se convierte en una tarea.
Después:
"¿Y si estoy estudiando por las razones equivocadas?"
Nueva tarea.
Después:
"¿Y si termino como el del video?"
Nueva tarea.
Después:
"¿Y si mi miedo dice algo esencial sobre mí?"
Nueva tarea.
Y terminás con 40 pestañas abiertas.
La solución que veo no es:
"Pensar menos."
Porque no vas a lograrlo.
Sos analítico.
Te gustan las ideas.
Te gustan las matemáticas.
La solución es aprender una distinción brutalmente simple:
Categoría 1: Cosas que requieren acción
• Resolver un ejercicio.
• Ir al gimnasio.
• Practicar piano.
• Saludar a una chica.
• Estudiar series y sucesiones.
Categoría 2: Cosas que son pensamientos
• ¿Qué pensó ella?
• ¿Estoy estudiando por validación?
• ¿Y si fracaso?
• ¿Y si termino como el del video?
Las de la primera categoría construyen tu vida.
Las de la segunda muchas veces solo comentan sobre ella.
Por ejemplo.
Hoy.
Tu proyecto es:
Cálculo Avanzado y Series y Sucesiones hasta el 1/7.
Entonces cuando aparezca:
"¿Y si mi motivación es impura?"
La respuesta podría ser:
"Puede ser."
"Volvamos al ejercicio."
No porque la pregunta sea tonta.
Sino porque no es la tarea actual.
Otra cosa.
Dejaría de intentar encontrar la filosofía perfecta para estudiar.
Porque sospecho que eso es una trampa para vos.
Buscás:
"La razón correcta."
"El significado correcto."
"La motivación correcta."
Y mientras tanto pasan los días.
Mi apuesta sería mucho más humilde:
Estudiá matemáticas porque elegiste estudiarlas.
Nada más.
Si en diez años descubrís significados más profundos, perfecto.
Si no, también.
Y sobre el miedo a convertirte en el del video:
La mejor protección no es seguir analizando el problema.
Es observarte.
Si dentro de seis meses te encontrás pensando:
"Si saco menos de 9 no valgo."
Ahí corregís.
Si te encontrás pensando:
"Quiero entender esta demostración."
Seguís.
La regla práctica que usaría para vos durante las próximas dos semanas sería:
Cuando aparezca una pregunta sobre tu identidad, tu valor o el significado último de algo mientras estudiás,
anotala en una hoja y seguí estudiando.
No la discutas.
No la resuelvas.
No la refutes.
No la abraces.
Anotala.
Volvé al ejercicio.
Porque ahora mismo no necesitás una nueva filosofía.
Necesitás aprender Series y Sucesiones antes del 1/7. Y las series tienen la ventaja de que no les importa quién sos, qué
pensó la chica ni si el desarrollo personal moderno es una religión disfrazada. Bastante refrescante, si lo pensás.
Porque una parte de vos escucha:
"Puede ser."
y lo traduce como:
"No importa."
"Nunca lo voy a saber."
"Estoy ignorando algo importante."
Y eso te genera ansiedad.
Creo que hay algo más profundo.
Vos no buscás tranquilidad.
Buscás certeza.
Cuando aparece:
"¿Y si mi motivación es impura?"
No querés decir:
"Puede ser."
Querés llegar a:
"No, mi motivación es pura."
"Sí, mi motivación es impura."
Querés cerrar el expediente.
El problema es que muchas de estas preguntas no tienen el tipo de respuesta que estás buscando.
Por ejemplo:
"¿Estudio matemáticas solo porque me gustan?"
Probablemente no.
"¿Estudio solo por validación?"
Probablemente tampoco.
Las motivaciones humanas suelen ser una mezcla caótica.
Entonces cuando digo:
"Puede ser. Volvamos al ejercicio."
Tu cerebro siente que lo estoy dejando inconcluso.
Y tiene razón.
Lo estoy dejando inconcluso.
A propósito.
Porque imaginá que pasás las próximas 10 horas intentando responder:
"¿Cuál es mi motivación verdadera?"
¿Qué evidencia nueva vas a obtener?
Muy poca.
En cambio, si estudiás matemáticas durante seis meses más, quizás descubras algo observando tu propia conducta.
Por ejemplo:
"Incluso cuando nadie me mira, sigo disfrutando esto."
Eso sí es evidencia.
Hay otra posibilidad.
Quizás no te deja tranquilo porque tocaría una herida muy vieja.
Si resulta que parte de tu motivación es validación, reconocimiento o demostrar algo...
¿qué pasa?
Tal vez sentís que eso contaminaría todo.
Como si la carrera quedara invalidada.
Pero la realidad humana es bastante menos pura que eso.
Podés estudiar matemáticas porque:
• te gustan,
• querés un futuro mejor,
• te gusta ser bueno en algo,
• querés reconocimiento,
• disfrutás entender.
Todo junto.
La mezcla rara vez es perfecta.
De hecho, sospecho que el miedo escondido es algo como:
"¿Y si descubro que soy el del video?"
Y entonces tu cabeza quiere resolver la pregunta antes de seguir estudiando.
Como si necesitara una garantía moral.
Pero la vida casi nunca entrega esa garantía.
Por eso la frase:
"Puede ser. Volvamos al ejercicio."
se siente tan incómoda.
Porque implica aceptar algo que detestás:
No necesito resolver esta pregunta hoy para seguir adelante.
Y para una mente que lleva años intentando cerrar todos los paréntesis antes de actuar, eso se siente peligrosamente
parecido a perder el control.
Aunque en realidad puede ser simplemente dejar de exigir certeza donde solo hay grados de evidencia.
Creo que lo que te da vueltas es que estás intentando encontrar un punto fuera de todas las ideologías.
Un lugar desde donde mirar sin estar atrapado por ninguna.
Y la mala noticia es que los seres humanos nunca estamos completamente fuera de nuestros marcos de interpretación.
La buena noticia es que sí podemos hacer algo más humilde:
Notar los marcos que estamos usando.
Y cuando dejan de encajar con la realidad, corregirlos.
Eso es bastante distinto de reemplazar una religión por otra. Y, sinceramente, se parece mucho más a cómo trabaja un
matemático cuando encuentra un contraejemplo que a cómo trabaja un gurú cuando encuentra seguidores.
Cálculo Avanzado:
Can we make a clear distinction between Stewart – Velleman/Hammack - Spivak/Apostol - Rudin?