DISERTACIÓN: PODER JUDICIAL, JURISDICCIÓN Y ORGANIZACIÓN DE LOS TRIBUNALES
Buenos días. En esta exposición me referiré al Poder Judicial, la jurisdicción, su diferencia
con las demás funciones del Estado, la organización de los tribunales, sus facultades, la
independencia judicial, el estatuto de los jueces y la superintendencia de la Corte
Suprema.
Para comenzar, es necesario distinguir dos conceptos relacionados, pero no idénticos:
jurisdicción y Poder Judicial.
La jurisdicción es una función del Estado que consiste en conocer, resolver y hacer ejecutar
lo juzgado en conflictos de relevancia jurídica.
En cambio, el Poder Judicial es el conjunto de órganos que ejercen principalmente esa
función, esto es, los tribunales establecidos por la ley.
Esta distinción es importante porque, en un Estado de Derecho, ninguna autoridad actúa por
sí misma ni fuera del marco normativo.
El artículo 6 de la Constitución establece que los órganos del Estado deben someter su
acción a la Constitución y a las normas dictadas conforme a ella. Esto significa que el juez,
aunque independiente, no actúa según su voluntad personal, sino sometido a la
Constitución, a la ley, al procedimiento y a la competencia que el ordenamiento jurídico le
entrega.
Por eso, la jurisdicción es una función estatal reglada. No cualquier autoridad puede
juzgar, no cualquier tribunal puede conocer cualquier asunto y no cualquier procedimiento es
válido. Su ejercicio exige competencia, procedimiento legal, imparcialidad y respeto al
debido proceso.
En este punto conviene diferenciar las funciones clásicas del Estado.
La función legislativa consiste en crear normas generales y abstractas destinadas a regular
conductas de manera permanente. En Chile, corresponde principalmente al Congreso
Nacional, con participación del Presidente de la República como colegislador.
La función administrativa consiste en ejecutar la ley, gestionar intereses públicos y
satisfacer necesidades colectivas a través de los órganos de la Administración del Estado. Se
vincula principalmente con el Gobierno y la Administración, encabezados por el Presidente
de la República.
La función jurisdiccional, en cambio, consiste en aplicar el Derecho a un caso concreto,
resolviendo un conflicto jurídico mediante una decisión obligatoria y susceptible de
cumplimiento. Dicho de forma simple: el Legislativo crea la norma general, el Ejecutivo
administra y ejecuta la ley, y el Judicial aplica el Derecho para resolver casos concretos.
La fórmula clásica de la función jurisdiccional aparece tanto en la Constitución como en el
Código Orgánico de Tribunales: los tribunales tienen la facultad de conocer las causas
civiles y criminales, juzgarlas y hacer ejecutar lo juzgado.
Esta fórmula debe entenderse en tres momentos.
Primero, conocer: el tribunal toma conocimiento del asunto dentro de un procedimiento
legalmente establecido, recibiendo antecedentes, actuaciones, alegaciones y pruebas.
Segundo, juzgar o resolver: el tribunal decide el conflicto conforme a Derecho, aplicando la
norma jurídica al caso concreto mediante una resolución fundada.
Tercero, hacer ejecutar lo juzgado: la jurisdicción no se agota en declarar quién tiene la
razón, sino que permite transformar la decisión en una realidad concreta, incluso mediante
los mecanismos coercitivos o de imperio que la ley autoriza.
El artículo 76 de la Constitución refuerza esta idea al establecer que la facultad de conocer
de las causas civiles y criminales, resolverlas y hacer ejecutar lo juzgado pertenece
exclusivamente a los tribunales establecidos por la ley.
El mismo artículo dispone que ni el Presidente de la República ni el Congreso pueden ejercer
funciones judiciales, avocarse causas pendientes, revisar los fundamentos o contenido de
las resoluciones judiciales, ni hacer revivir procesos fenecidos. Con ello se protege la
separación de funciones y la independencia del ejercicio jurisdiccional.
Asimismo, el artículo 76 consagra la inexcusabilidad: reclamada legalmente la
intervención de un tribunal en asuntos de su competencia, este no puede excusarse de
ejercer su autoridad, ni aun por falta de ley que resuelva la contienda.
También reconoce el imperio de los tribunales, al permitirles impartir órdenes directas a la
fuerza pública o ejercer los medios conducentes para hacer ejecutar sus resoluciones.
En cuanto a la organización de los tribunales, el ordenamiento jurídico los estructura para
distribuir adecuadamente el ejercicio de la jurisdicción. Desde el punto de vista de su
naturaleza, los tribunales pueden ser ordinarios, especiales o arbitrales.
Los tribunales ordinarios integran la estructura común del Poder Judicial. Entre ellos se
encuentran la
1 Corte Suprema,
2 las Cortes de Apelaciones,
3 los Juzgados de Letras,
4 los Juzgados de Garantía
5 los Tribunales de Juicio Oral en lo Penal.
Los tribunales especiales conocen materias determinadas por la ley. Algunos forman
parte del Poder Judicial, como
1 los Juzgados de Familia,
2 los Juzgados de Letras del Trabajo,
3 los Juzgados de Cobranza Laboral y Previsional y
4 los Tribunales Militares en tiempo de paz.
5 Los tribunales arbitrales son servidos por jueces árbitros, en los casos en que la ley
permite someter un asunto a su decisión.
Desde el punto de vista jerárquico, la organización judicial distingue entre tribunales
superiores e inferiores. Entre los superiores se encuentra la Corte Suprema, que es el tribunal
de mayor jerarquía dentro de la organización judicial ordinaria. También están las Cortes de
Apelaciones, que son tribunales superiores con jurisdicción dentro del territorio que la ley les
asigna. Entre los inferiores se encuentran los tribunales de base o de primera instancia,
que conocen, por regla general, los asuntos desde su inicio.
Desde el punto de vista de su composición, existen tribunales unipersonales y colegiados.
Los unipersonales son servidos por un solo juez; los colegiados están integrados por varios
jueces o ministros que conocen y resuelven conjuntamente.
Desde el punto de vista de la instancia, los tribunales pueden conocer en única, primera o
segunda instancia, según si la ley permite o no la revisión de lo resuelto por un tribunal
superior. Esta clasificación se vincula directamente con los recursos procesales.
Respecto de las facultades de los tribunales, debe distinguirse la
función jurisdiccional propiamente tal de las facultades conservadoras, disciplinarias y
económicas.
1 Las conservadoras resguardan la Constitución, las garantías fundamentales y los
derechos de las personas.
2 Las disciplinarias permiten mantener la corrección, disciplina y buen comportamiento
dentro del ámbito judicial.
3Las económicas se vinculan con la organización, administración y buen funcionamiento del
servicio judicial.
La independencia judicial es una base esencial del Poder Judicial. Significa que los jueces
deben resolver los asuntos sometidos a su conocimiento sin presiones del Poder Ejecutivo,
del Poder Legislativo, de otros tribunales, de las partes o de la opinión pública.
Sin embargo, independencia no significa arbitrariedad. El juez es independiente frente a
presiones externas, pero está sometido a la Constitución, a la ley, al procedimiento y al
mérito del proceso. En ese sentido, el juez no es independiente de la ley; es independiente
para aplicar la ley.
El estatuto de los jueces comprende las normas que regulan su nombramiento,
responsabilidad, cesación en el cargo e inviolabilidad.
1El nombramiento determina la forma en que acceden al cargo; la responsabilidad
establece consecuencias jurídicas por faltas o infracciones;
2 La cesación regula las causales por las cuales dejan de ejercerlo;
3 y la inviolabilidad protege al juez frente a persecuciones indebidas por el contenido de
sus decisiones, sin perjuicio de las responsabilidades que la ley establece.
Este estatuto busca asegurar que el juez actúe con imparcialidad, probidad e independencia.
Por eso existen reglas sobre responsabilidad judicial, implicancias, recusaciones,
prohibiciones y deberes funcionarios.
Finalmente, la Corte Suprema ejerce la superintendencia directiva, correccional y
económica sobre todos los tribunales de la Nación, con las excepciones que la Constitución
establece, como el Tribunal Constitucional, el Tribunal Calificador de Elecciones y los
Tribunales Electorales Regionales.
Esta superintendencia es directiva porque permite orientar el funcionamiento general del
sistema judicial; correccional, porque permite ejercer control disciplinario frente a faltas o
abusos; y económica, porque permite adoptar medidas para la mejor administración del
servicio judicial.
Pero esta superintendencia no autoriza a la Corte Suprema a ordenar a un juez cómo fallar un
caso concreto. La Corte puede ejercer funciones de dirección, corrección y
administración judicial, pero ello no elimina la independencia jurisdiccional del juez al
resolver.
En conclusión, el Poder Judicial es uno de los pilares del Estado de Derecho. La jurisdicción
es una función estatal; los tribunales son los órganos establecidos por la ley para ejercerla
principalmente; los jueces deben actuar con independencia, pero sometidos al
ordenamiento jurídico; y la Corte Suprema, como máximo tribunal de la organización judicial
ordinaria, cumple un rol central tanto jurisdiccional como de superintendencia.