Platón
Contexto sociopolítico y cultural
Platón, nacido en Atenas en 427 a.C. y discípulo de Sócrates, fundó la Academia y trató de
reformar el gobierno de Siracusa sin éxito. Su vida transcurrió en el contexto de la guerra del
Peloponeso (431-404 a.C.), que debilitó a Atenas tras su derrota ante Esparta, lo que llevó a un
gobierno corrupto conocido como los Treinta Tiranos, entre los cuales estaban familiares de
Platón. Tras la restauración de la democracia y la ejecución de Sócrates, Platón se alejó de la
política y se dedicó a la filosofía.
Atenas nunca recuperó su poder y Grecia vivió una época de crisis y conflictos, lo que fue
aprovechado por los macedonios, quienes, liderados por Filipo y Alejandro Magno,
conquistaron Grecia. Artísticamente, hubo un cambio hacia el naturalismo y las
representaciones humanas en la escultura, con escultores como Praxiteles y Escopas. En las
letras, sobresalieron Sófocles, Esquilo, Aristófanes y Jenofonte. La oratoria también floreció con
Isócrates, Lisias y Demóstenes, mientras que los avances científicos en matemáticas,
astronomía y medicina, con figuras como Pitágoras, Eudoxo y Hipócrates, marcaron esta
época.
Las fuentes de la filosofía platónica
Platón continuó la tradición filosófica presocrática, que buscaba explicar la naturaleza, pero la
reorientó hacia temas universales. Aunque se interesó por la ética y la política, consideró que
estas debían fundamentarse en una concepción global de la realidad (ontología). Platón se
enfrentó a las limitaciones de la filosofía presocrática, especialmente las paradojas de
Parménides, quien no logró explicar la multiplicidad y el cambio.
Platón distinguió entre dos tipos de conocimiento: el sensible (basado en los sentidos) y el
intelectual (mundo de las ideas). Para él, solo este último podía llevar al conocimiento
verdadero, superando así el escepticismo de los sofistas. Platón recibió influencias de varios
filósofos:
Pitágoras: La inmortalidad del alma (aprender es recordar). La importancia de las matemáticas
y los entes matemáticos como ideas.
Heráclito: El cambio continuo del mundo sensible.
Parménides: La distinción entre dos formas de conocimiento y la prioridad de la razón.
Anaxágoras: La inteligencia ordenadora del mundo sensible.
Demócrito: El caos previo a la ordenación de la materia.
Sofistas: El conocimiento sensible mutable y convencional.
Sócrates: La búsqueda de lo universal y el uso del diálogo como método de conocimiento.
Dualismo Ontológico (el mundo sensible y el mundo inteligible)
Platón, influenciado por los diálogos de Sócrates, buscó definiciones universales de los valores
morales para combatir el relativismo sofista, pero reconoció que su maestro no logró hallarlas.
También observó que los filósofos presocráticos habían fracasado en encontrar una causa
última para la realidad natural, lo que llevó al desaliento y al abandono de este objetivo.
Platón propuso que el error de sus predecesores radica en asumir que solo existía la realidad
material del mundo físico. Sugirió que, además de esta realidad sensible, existía una realidad
inmaterial y sobrenatural que solo se puede captar mediante la inteligencia. Esta realidad
suprasensible contendría las causas que explican la existencia del mundo natural y las
definiciones que buscaba Sócrates.
Es fundamental destacar que Platón no se refería a un lugar físico, sino a dos modos diferentes
de ser:
1. Mundo físico: Compuesto por seres materiales, múltiples y cambiantes, accesibles a través
de los sentidos.
2. Mundo inteligible: Formado por entidades universales, inmutables y perfectas, que son la
causa última de los seres del mundo físico y se comprenden solo mediante la mente.
La propuesta de Platón fue innovadora al extender la reflexión sobre la realidad más allá de lo
físico hacia lo inmaterial y suprasensible, estableciendo la distinción entre lo material e
inmaterial, lo sensible e inteligible. Esta distinción no existía antes y marcaría el debate
filosófico hasta nuestros días.
La teoría de la ideas
La teoría de las ideas de Platón sostiene que el mundo inteligible está poblado por entidades
inmateriales llamadas "ideas" o "formas", que son realidades universales captadas solo por la
inteligencia. Las características clave de las ideas son:
1. Esencias: Las ideas representan la esencia de las cosas; por ejemplo, la idea de belleza es
la belleza en sí misma, lo que define a las cosas como bellas.
2. Existencia independiente: Las ideas existen separadas de las cosas particulares y son
entidades reales e independientes, no meros conceptos en la mente.
3. Objeto del pensamiento: Las ideas son el auténtico objeto del pensamiento, definidas y
designadas por palabras, y son fundamentales para la ciencia y la comprensión de los seres
sensibles.
4. Características del ser: Cada idea es única, eterna e inmutable, mientras que las cosas
particulares son múltiples, temporales y mutables. Las ideas son únicamente inteligibles y no se
captan por los sentidos, tal como decía Parménides sobre la idea del ser.
5. Jerarquía: El mundo inteligible está organizado jerárquicamente, con la idea del Uno o el
Bien en la cúspide, seguida por ideas generales (ser, movimiento, etc.), virtudes morales, seres
vivos y objetos naturales, y finalmente, ideas de entes matemáticos y figuras geométricas.
6. Relación con los seres sensibles: Desde el mundo sensible, las cosas particulares
"participan" o "imitan" las ideas; por el contrario, las ideas son los modelos que las cosas
sensibles intentan imitar.
Esta teoría enfatiza la importancia de las ideas como realidades fundamentales que
trascienden el mundo material.
La cosmología
La cosmología platónica expone que las ideas son la causa última del mundo natural, donde los
seres sensibles imitan sus modelos inteligibles. A través de su diálogo "Timeo", Platón presenta
su doctrina cosmológica, combinando mitos y elementos de otras filosofías, como la pitagórica
y la de Empédocles.
Elementos en la formación del cosmos:
1. Las ideas: Actúan como principio formal que ordena la realidad sensible, siendo la esencia
de cada ser natural. Sin embargo, como son inmateriales, no pueden ser la causa de la materia
de los seres naturales.
2. La materia originaria: Este es el principio material del cosmos, una masa caótica que
adquiere orden al ser moldeada por las ideas. Es eterna y preexiste a la creación del cosmos.
3. El espacio: Funciona como el receptáculo que contiene la materia originaria y luego el
cosmos formado. Es un elemento pasivo y eterno, existiendo antes de la formación del cosmos.
4. El demiurgo: Es el creador que da forma al cosmos, actuando entre las ideas y la materia
originaria. Su función es ordenar la materia caótica según el modelo de las ideas, buscando la
belleza en su creación. Aunque el resultado es hermoso, no es perfecto, ya que depende de la
imperfección de la materia.
Platón, así, presenta un cosmos ordenado y bello, estructurado a partir de ideas eternas, pero
siempre consciente de la limitación de la materia utilizada.
Antropología (la doctrina sobre el alma)
La concepción del ser humano de Platón es dualista, considerando que está compuesto por
dos elementos: el alma y el cuerpo. Para Platón, el alma, como parte inmaterial, tiene
preeminencia sobre el cuerpo, que es visto solo como su morada temporal. El alma se sitúa
entre el mundo sensible y el inteligible, y su verdadera función es contemplar las ideas del
mundo de las ideas.
Platón sostiene la inmortalidad y la preexistencia del alma, argumentando que su unión con el
cuerpo es antinatural, y que esta vida es un estado transitorio. La purificación del alma es
fundamental, buscando alejarse de lo sensible para acercarse a lo inteligible. Platón desprecia
el cuerpo, considerándolo una prisión que impide la contemplación.
A medida que desarrolla su filosofía, Platón matiza su dualismo, sugiriendo que los conflictos
morales surgen de tensiones internas del alma en lugar de ser solo un conflicto entre cuerpo y
alma. Para explicar la estructura del alma, introduce la teoría de la tripartición, distinguiendo
tres partes: la racional, la irascible (fuente de pasiones nobles) y la concupiscible (fuente de
pasiones innobles). Esta idea se ilustra en el mito del carro alado, donde el auriga representa la
razón y los caballos simbolizan las diferentes tendencias del alma.
Finalmente, Platón aborda el destino del alma después de la muerte, influenciado por la
doctrina pitagórica, proponiendo la reencarnación. El cuerpo en el que el alma se reencarna
depende de su vida anterior, y aquellas almas que se purifican a través del conocimiento
pueden liberarse de la rueda de reencarnaciones y ascender al mundo de las ideas para
contemplarlas eternamente.
Epistemología (la teoría del conocimiento)
La teoría del conocimiento de Platón enfrenta un desafío epistemológico: ¿cómo se puede
conocer las ideas si pertenecen a un mundo separado? Para abordar este problema, propone
tres fundamentos clave:
● Las cosas del mundo sensible imitan o participan de las ideas.
● El alma actúa como un intermediario entre el mundo sensible y el de las ideas.
● Las ideas están interconectadas entre sí.
La doctrina de la anamnesis
Platón introduce la teoría de la anamnesis o reminiscencia para resolver la paradoja del
conocimiento, que se plantea en el diálogo Menón. La paradoja sugiere que es imposible
buscar algo que ya se conoce o que no se conoce. Platón argumenta que el conocimiento es
en realidad un recuerdo de lo que el alma ya conocía antes de unirse al cuerpo, refiriendose a
esto con la frase “conocer es recordar”.
A través de esta teoría, se explica la eficacia de la mayéutica socrática, donde Sócrates no
transmite conocimientos, sino que ayuda a su interlocutor a recordar lo que ya está en su
interior. En sus diálogos posteriores, Platón añade precisiones:
● El alma debe haber conocido las ideas en una existencia anterior separada del cuerpo.
● El olvido ocurre al nacer, cuando el alma se une al cuerpo en el mundo sensible.
● El contacto con los seres sensibles actúa como un disparador para recordar las ideas
que el alma conoció anteriormente.
● El conocimiento de las ideas surge de la afinidad entre el alma y las entidades
inteligibles, dado su carácter inmaterial.
La dialéctica platónica
Platón considera que el conocimiento es un proceso que lleva de la ignorancia al saber.
Aunque la anamnesis explica la posibilidad de conocer, no detalla cómo se produce el avance
hacia el conocimiento. Esta explicación la proporciona la doctrina de la dialéctica.
En sus primeros diálogos, la dialéctica se refiere al método socrático de preguntas y
respuestas, pero en La República, Platón transforma el concepto para describir los distintos
grados de conocimiento y su relación con los grados de ser. Utiliza el símil de la línea para
representar estos grados y mostrar el camino hacia la sabiduría, el culmen del conocimiento.
Platón divide el conocimiento en dos grandes modos: opinión (doxa) y ciencia (episteme).
1. Opinión (doxa):
● Imaginación o conjetura: el nivel más bajo, centrado en las imágenes de los seres
sensibles.
● Creencia: enfocada en los objetos del mundo físico. Para Platón, esto no es ciencia
verdadera porque se ocupa de lo sensible y mutable.
2. Ciencia (episteme):
● Conocimiento discursivo: se basa en la razón matemática, partiendo de hipótesis y
utilizando imágenes visibles para llegar a conclusiones.
● Dialéctica: asciende hasta los primeros principios no hipotéticos, sin recurrir a
imágenes, alcanzando el conocimiento de las ideas, especialmente de la idea del bien,
que es el principio supremo y hace inteligible todo lo demás.
La dialéctica permite conocer el mundo de las ideas, que está jerarquizado, y una vez
alcanzado el conocimiento de la idea suprema (el bien), el dialéctico desciende, encadenando
todos los objetos inteligibles y logrando un saber verdadero y bien fundado.
La alegoría de la caverna
La alegoría de la caverna es un relato creado por Platón para ilustrar su teoría sobre el
conocimiento y la realidad. En este mito, los prisioneros encadenados dentro de una caverna
solo pueden ver sombras proyectadas en una pared, creyendo que estas sombras son la
verdadera realidad. Las sombras representan las percepciones limitadas y engañosas de
aquellos que no han sido educados.
Un prisionero es liberado y obligado a salir de la cueva, enfrentándose a un proceso doloroso
debido al deslumbramiento del fuego y la luz del sol. Fuera de la cueva, descubre la verdadera
realidad y se da cuenta de que ha vivido engañado. Siente el deber de regresar para liberar a
los demás prisioneros, pero cuando lo hace, sus compañeros no entienden su nueva
percepción. Ellos, convencidos de que su ceguera temporal es una prueba del peligro, lo
rechazan y, finalmente, lo matan.
Este mito ejemplifica las diferencias entre la ignorancia y el conocimiento verdadero, así como
la resistencia al cambio y la dificultad de la educación. Además, refleja las ideas de Platón
sobre la realidad, la moral y la política, resaltando el papel del filósofo como alguien que busca
la verdad y enfrenta incomprensión y rechazo.
Ética y política
Platón, influenciado por la injusta condena de Sócrates, abandonó su deseo de participar en la
política activa y decidió dedicarse a la reflexión filosófica sobre la ética y la política. Para él,
estos dos campos no podían separarse, ya que el ser humano solo alcanza su plenitud dentro
de la comunidad. Por lo tanto, la reflexión ética sobre el bien individual debe estar ligada a la
política sobre cómo organizar la sociedad de manera justa.
Platón planteó dos objetivos fundamentales respecto a la virtud:
1. Definir la virtud (areté) y cómo el alma humana puede adquirirla para guiar la conducta.
2. Adquirir virtudes para practicar la política justa.
Platón afirmó que los valores morales existen como entidades universales y objetivas, y se
puede conocer y definir la virtud a través del conocimiento verdadero, no solo de la opinión, que
es lo que enseñaban los sofistas. Para Platón, la virtud tiene dos significados:
● Virtud como sabiduría: el conocimiento del bien impulsa a hacer el bien.
● Virtud como justicia: la justicia es la principal virtud porque armoniza las demás.
Platón identifica cuatro virtudes cardinales que corresponden a las partes del alma:
● Prudencia: relacionada con la razón, permite elegir la acción más adecuada.
● Fortaleza: ligada al ánimo, da valor para enfrentar dificultades.
● Templanza: regula los deseos sensibles, vinculada al apetito.
● Justicia: es la armonía de todas las partes del alma, lograda cuando cada una tiene la
virtud que le corresponde.
En resumen, para Platón, una sociedad justa depende del desarrollo de las virtudes en los
individuos, ya que solo a través de la virtud es posible una política justa y equilibrada.
(prudencia+ fortaleza+ templanza= justicia).
La teoría política platónica
La teoría política de Platón se desarrolla principalmente en La República, donde el tema central
es la justicia, entendida como la armonía tanto en el individuo como en el Estado. Platón
sostiene que para que un Estado sea justo, debe organizarse en función de las capacidades de
sus ciudadanos, y que cada grupo social cumpla su función adecuada.
Platón identifica tres grupos sociales en función de las necesidades del Estado:
1. Productores (artesanos, labradores y comerciantes): son responsables de producir
bienes y cubrir las necesidades económicas básicas de la sociedad. Incluyen desde
agricultores hasta comerciantes y artesanos, quienes facilitan el intercambio de bienes.
2. Guardianes (soldados y policías): encargados de defender la polis de amenazas externas
e internas. Viven en campamentos, bajo un régimen comunitario, y son seleccionados por su
aptitud y preparación especial. No poseen bienes y deben ser célibes para dedicarse
exclusivamente a su tarea.
3. Gobernantes (filósofos): seleccionados entre los mejores guardianes, los filósofos deben
gobernar porque poseen el conocimiento del bien y la justicia. Platón sostiene que solo
aquellos que conocen la verdad y poseen sabiduría están capacitados para dirigir el Estado de
manera justa.
En resumen, para Platón, un Estado justo es aquel donde cada clase social cumple su función
de acuerdo con sus capacidades, y los más sabios, los filósofos, son quienes deben gobernar.
La ciudad ideal para Platón
En la ciudad ideal de Platón, la educación es fundamental para garantizar un Estado justo,
donde cada individuo desempeñe la función para la que tiene una capacidad natural. Dado que
el alma tiene tres partes (razón, ánimo y apetito) y las proporciones pueden cambiar a lo largo
de la vida, la educación debe identificar y desarrollar esas capacidades para evitar desórdenes
que afecten al bienestar del Estado.
Platón propone un sistema educativo estatal dividido en dos etapas:
1. Infancia a los 20 años: formación de los futuros militares en gimnasia (para el cuerpo y
el carácter) y en arte (para el alma).
2. 20 a 35 años: los mejores militares reciben formación filosófica, basada previamente en
matemáticas, para prepararlos como futuros gobernantes.
Platón aboga por una monarquía o aristocracia de filósofos, donde el gobernante debe ser un
sabio que conozca las ideas y esté guiado por su saber, sin limitaciones legales, ya que las
leyes podrían obstaculizar su acción justa. La misión del gobernante es llevar al Estado a la
justicia plena y mantenerla.
En cuanto a la propiedad, los guardianes y gobernantes no deben poseer bienes ni formar
familia, para evitar que se dejen llevar por el apetito y así desarrollar únicamente las virtudes
del ánimo y la razón.
Finalmente, Platón no considera a las mujeres inferiores, salvo en fuerza física, y cree que
deben participar en las mismas tareas que los hombres dentro del Estado ideal.