CAPÍTULO II: CONSEJO NACIONAL DE MAGISTRATURA (CNM)
La Constitución peruana de 1993 se señalo tanto el Consejo Nacional de la
Magistratura como la Academia de la Magistratura. El Consejo se encarga de la
selección, ratificación y sanción de los magistrados, mientras que la Academia se
dedica a su formación y capacitación. En contraste con otros países como Argentina,
Bolivia y Colombia, donde la administración del Poder Judicial se asigna a un consejo,
en Perú esta función recae en el Consejo Ejecutivo del Poder Judicial, dado que el
Poder Judicial y el Consejo Nacional de la Magistratura funcionan de manera
independiente. A continuación, este trabajo se centrará principalmente en los trabajos
de designación y nombramiento de magistrados, para finalizar con un análisis breve de
la administración interna del Poder Judicial.
2.1. Antecedente Historico
La Constitución peruana de 1933 desarrolló un sistema de selección de magistrados
mantuviendose sin cambios durante treinta y cinco años, inclusive el golpe militar de
octubre de 1968 liderado por el general Velasco Alvarado. En este sistema, el máximo
nivel (la Corte Suprema) dependía completamente del poder político tanto para las
propuestas como para la selección. Los vocales y fiscales de la Corte Suprema fueron
elegidos por el Congreso de entre una lista de diez candidatos presentados por el
Poder Ejecutivo. En niveles inferiores, el propio Poder Judicial hacía las propuestas: el
Poder Ejecutivo nombraba a los vocales y fiscales de las cortes superiores a partir de
una terna doble propuesta por la Corte Suprema, y los jueces y fiscales de primera
instancia eran designados de forma similar. , pero a propuesta de las cortes superiores
respectivas. Los jueces de paz, tanto letrados como no letrados, eran elegidos
directamente por las cortes superiores.
Tras tomar el poder en 1968, el gobierno militar mostró desconfianza hacia los
jueces, considerados como conservadores y demasiado formalistas. Con la Ley de
Reforma Agraria, se creó un sistema jurisdiccional especializado, el Fuero Agrario,
para tratar conflictos derivados de la ley. Este fuero contaba con dos instancias: la
primera a cargo de jueces de tierras y la segunda, el Tribunal Agrario, cuya membresía
no requería título de abogado y podía incluir ingenieros agrónomos, aunque esta
disposición se cambió más adelante.
Seis meses después de implementar la Ley de Reforma Agraria, el gobierno
removió a todos los miembros de la Corte Suprema, designando nuevos por decreto y
creando, como una experiencia inicial, un consejo de la judicatura llamado Consejo
Nacional de Justicia. Este organismo, establecido por el decreto ley 18060 el 23 de
diciembre de 1969, tenía la responsabilidad de seleccionar magistrados para todo el
Poder Judicial, salvo los jueces de paz.
El Consejo Nacional de Justicia se componía de dos representantes del Poder
Ejecutivo, dos del Poder Legislativo, dos del Poder Judicial, un delegado de la
Federación Nacional de Colegios de Abogados, uno del Colegio de Abogados de
Lima, y uno por cada facultad de derecho. de las dos universidades nacionales más
antiguas del país. Esto le daba al gobierno control sobre el consejo, ya que no había
Congreso y los jueces de la Corte Suprema, elegidos por el gobierno, elegían a sus
dos representantes. Así, el gobierno contaba con seis votos seguros (dos del Poder
Ejecutivo, dos del Legislativo y dos del Poder Judicial). Este control se fortaleció aún
más al reducir el número de consejeros a ocho, eliminando a los representantes del
Colegio de Abogados de Lima y de la Universidad Nacional del Cusco. Así, el Consejo
Nacional de Justicia actuó como un órgano para el control del Poder Judicial,
supervisando tanto la selección y evaluación periódica de magistrados como las
posibles sanciones, que incluían destituciones.
Aunque el gobierno militar podía ejercer cierto control sobre el Poder Judicial
mediante el Consejo Nacional de Justicia, cabe resaltar que los integrantes de este
consejo, incluidos sus presidentes, fueron respetados juristas que conservaron su
prestigio incluso después del retorno a la democracia en 1980. Este consejo reflejó
una sintonía entre el gobierno y el sector intelectual, muchos de cuyos miembros se
involucraron activamente en el desarrollo de reformas.
El Consejo Nacional de Justicia proponía un solo candidato para cada puesto
judicial al Poder Ejecutivo, que generalmente respetaba esas propuestas. Sin
embargo, en 1976, el gobierno ignoró una recomendación y designó a un candidato
que no había sido propuesto, lo que generó controversia y llevó a la renuncia de los
líderes del consejo. Esto evidencia la necesidad de que tanto la elección como el
nombramiento sean independientes del poder político.
La Constitución de 1979 introdujo nuevos consejos de la magistratura,
diseñados para reducir la influencia directa de otros poderes del Estado. Sin embargo,
el Senado aún debía ratificar a los vocales de la Corte Suprema, y el presidente tenía
la facultad de seleccionar magistrados de entre ternas propuestas por los consejos de
la magistratura.
El Consejo Nacional de la Magistratura incluyó al fiscal de la nación, dos
representantes de la Corte Suprema, representantes de colegios de abogados y dos
académicos de derecho. También se prepararon consejos distritales en cada corte
superior, integrados por fiscales y abogados locales.
A medida que el Consejo Nacional de Justicia ganó experiencia, adoptó
facultades adicionales para mejorar la selección de magistrados. Esto incluye la
posibilidad de elegir candidatos destacados de concursos anteriores, suplir cargos
vacantes con candidatos anteriores, y establecer criterios de calificación más rigurosos
para los postulantes.
2.2. La Constitución Politica de 1993
La Constitución de 1993 inició el Consejo Nacional de la Magistratura con
características innovadoras respecto a sistemas anteriores:
1. Se creó un único consejo nacional, eliminando la estructura dual de consejos
nacionales y distritales de la Constitución de 1979. Este consejo centralizado
se encarga de la selección y nombramiento de jueces y fiscales de todos los
niveles a nivel nacional.
2. Su composición es distinta: incluye siete miembros elegidos de manera secreta
por diversas instituciones, como la Corte Suprema, la Junta de Fiscales
Supremos, los colegios de abogados, otros colegios profesionales y rectores
de universidades nacionales y particulares. Esta estructura puede ampliarse a
nueve miembros con representantes de los sectores laboral y empresarial.
3. El consejo tiene funciones más amplias, incluyendo la selección, ratificación
cada siete años, y sanción de destitución de jueces y fiscales en todos los
niveles.
4. Para asegurar la independencia, el consejo elige directamente al ganador de
cada concurso y le otorga el título oficial, sin intervención del Poder Ejecutivo ni
ratificación del Congreso.
5. Se promueve la elección popular de jueces de paz y, potencialmente, de jueces
de primera instancia.
6. La formación judicial especializada es parte integral del proceso de selección;
el artículo 151 establece que la Academia de la Magistratura se encarga de la
capacitación requerida para el ascenso de jueces y fiscales.
2.3. Plan Estratégico Institucional
El Consejo Nacional de la Magistratura es un organismo autónomo, cuyas funciones
están definidas por la Constitución Política del Perú de 1993 y reguladas por su ley
orgánica, Ley Nº 26397.
La Constitución le asigna funciones clave que se
Designar a los jueces y fiscales de todos los niveles mediante concursos
públicos de méritos y evaluaciones.
Confirmar en sus cargos a los jueces y fiscales de todos los niveles cada siete
años.
Imponer la sanción de destitución a los vocales de la Corte Suprema y a los
fiscales supremos, así como a jueces y fiscales de todos los niveles a petición
de la Corte Suprema o de la Junta de Fiscales Supremos, según corresponda.
2.4. Reforma Constitucional
La reforma constitucional aprobada en el referéndum del 9 de diciembre de 2018 dio
lugar a para la creación de Junta Nacional de Justicia (JNJ), reemplazando al antiguo
Consejo Nacional de la Magistratura (CNM), creado por la Constitución de 1979 y
reorganizado en la de 1993. La propuesta de cambio fue liderada principalmente por la
congresista Rosa Bartra de Fuerza Popular, y su texto final fue aprobado por
unanimidad en el Congreso, con 112 votos, para luego ser sometido a referéndum.
El CNM tenía como funciones la evaluación, nombramiento y ratificación de jueces y
fiscales a nivel nacional cada siete años. La nueva JNJ asume estas
responsabilidades y, además, se encarga de nombrar al jefe del Registro Nacional de
Identificación y Estado Civil (RENIEC) y de la Oficina Nacional de Procesos
Electorales (ONPE).
A diferencia del CNM, cuyos miembros eran designados por instituciones que
nominaban a sus representantes, los integrantes de la JNJ serán elegidos por el
concurso público de méritos. Ahora cualquier abogado con al menos 25 años de
ejercicio, experiencia docente de igual duración, o que sea investigador acreditado,
puede postularse.
La reestructuración del órgano surgió tras un escándalo de corrupción, cuando se
difundieron audios que implicaban a algunos miembros del CNM, así como a jueces y
fiscales, en posibles actividades ilícitas. Como respuesta, el Congreso destituyó a los
miembros del CNM y declaró al organismo en emergencia el 23 de julio de 2018.