Fallo
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JUZGADO CIVIL 39
Buenos Aires, de marzo de 2026.
Y VISTOS:
Estos autos caratulados: “LOZZA HERNANDEZ, IGNACIO
AMARÚ C/ NIEUWEUHUYZE, RUBEN DARIO Y OTRO S/
DAÑOS Y PERJUICIOS (ACC. TRAN. CON LESIONES O
MUERTE) -ORDINARIO-" (Expte Nº: 24.716/20) en trámite ante
este Juzgado Nacional de Primera Instancia en lo Civil n° 39, que se
encuentran en estado de dictar sentencia definitiva, de las que:
RESULTA:
1)Con fecha 17 de julio de 2020 se presenta Ignacio Amarú
Lozza Hernández, por apoderado y promueve formal demanda por
daños y perjuicios con más sus intereses, costas, costos y eventual
depreciación monetaria contra Ruben Dario Nieuweuhuyze y Gabriela
Miriam Camponovo y/o contra quien resulte propietario y/o tenedor
y/o usuario y/o usufructuario y/o civilmente responsable del vehículo,
Volkswagen Fox, dominio JMP-734, al 06 de agosto de 2017.
Pide la citación en garantía en los términos del art. 118 de la ley
17.418 de “Provincia Seguros S.A.”.
Relata que el día referido, siendo alrededor de las 000:45 hrs.,
se encontraba circulando a bordo de su motocicleta, marca Suzuki,
dominio 438-LVF por la Av. Caseros de esta Ciudad, en sentido este
-oeste, con el semáforo en verde a su favor. Dice que en dichas
circunstancias y en la oportunidad que se encontraba cruzando la
intersección con la Av. Chiclana, un automóvil marca Volkswagen
Golf, dominio JMP-734, conducido por el codemandado Ruben Dario
Nieuweuhuyze y de propiedad de la codemandada Gabriela Miriam
Camponovo, que circulaba por su misma avenida, pero en sentido
contrario realizó un giro antirreglamentario hacia su izquierda, dado
que no tenía giro habilitado para ello y provocó así el violento
impacto entre ambos rodados.
Sigue relatando que debido al impacto la motocicleta realizó un
giro hacia la derecha mientras el automóvil del demandado continuó
en movimiento generando que el motociclista golpee violentamente
contra la parte derecha del automóvil y cayera sobre la cinta asfáltica
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sufriendo graves lesiones. Agrega que luego de la conmoción inicial,
el motociclista que nunca perdió el conocimiento notó que tenía una
fractura expuesta de muñeca y una lesión contuso cortante en la
misma zona, además de diversos golpes y escoriaciones producto de
la calle.
Señala que inmediatamente se hizo presente en el lugar un
agente de la policía de la ciudad de Buenos Aires quien prestó
asistencia al motociclista y al conductor del vehículo hasta que arribó
una ambulancia del Same que trasladó al primero al “Hospital Penna”
de esta ciudad. Indica que allí le diagnosticaron fractura expuesta de
muñeca y fue intervenido de urgencia para realizarle la primera
toilette de la herida con anestesia local. Refiere que en dicha
intervención además se encontró una lesión en la arteria cubital que
ameritó amoliar el borde de la herida, estabilizándole la fractura
mediante un clavo e inmovilizando la muñeca mediante una valva y
cabestrillo.
Agrega que estuvo internado hasta el 7/07/17, fecha en la que se
le otorgó el alta y que el 09/08 ingresó mediante su obra social al
Hospital Británico donde se programó una nueva intervención
quirúrgica para el día 23/08/19, con el fin de remover el clavo
endomedular colocado consolidando al cabo de un tiempo la fractura
ratio, pero no así la fractura de osteoides cubital.
Denuncia que por el hecho tomó intervención el Juzgado de
Instrucción en lo Criminal y Correccional N° 57, Secretaría N° 61,
dónde tramitó la causa n°48597/17.
Atribuye la exclusiva responsabilidad en el accidente al
conductor demandado por no haber guardado el dominio del rodado a
su cargo y provocar los daños que se reclaman en los términos de los
art. 1757 y 1758 del Código Civil y Comercial de la Nación.
En cuanto a los daños y perjuicios reclama por: a)reparación del
rodado la suma de $28.000; b)privación de uso la suma de $16.000; c)
desvalorización del rodado la suma de $15.000; d)incapacidad
sobreviniente física la suma de $2.100.000; e)incapacidad
sobreviniente psicológica la suma de $1.400.000; f)tratamiento
psicológico la suma de $600.000; g)tratamiento kinesiológico la suma
de $40.000; h)consecuencias no patrimoniales la suma de $600.000;
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i)gastos médicos, farmacéuticos y por trasporte la suma de $200.000 y
j)gastos de vestimenta la suma de $15.000.
Ofrece prueba, funda en derecho y solicita se haga lugar a la
demanda, con más sus intereses y costas. Formula reserva del caso
federal.
2)Con fecha 11 de noviembre de 2021 se presenta el Dr. José
Gabriel Rezncik, en su carácter de letrado apoderado de “Provincia
Seguros S.A.”, conforme que acompaña.
Contesta la citación en garantía y reconoce que en la época del
accidente el vehículo marca Volkswagen Golf, dominio JMP734, se
encontraba asegurado en la compañía de seguros que representa.
Denuncia el límite de cobertura.
Luego, niega todos y cada uno de los hechos afirmados en la
demanda que no fueran objeto de reconocimiento expreso y
desconoce la autenticidad de la documentación acompañada.
Se adhiere a lo denunciado por el demandado principal en las
oficinas de la aseguradora, en el sentido que “…circulaba por la calle
Caseros al llegar a la intersección con Chiclana intentó esquivar al
tercero que circulaba por la misma mano norte-sur debido a la alta
velocidad que venía el mismo hizo que no puede evitar la colisión…”.
Dice que el demandado Nieuweuhuyze circulaba por la Av.
Caseros y en la intersección con la Av. Chiclana habiendo ya
traspuesto la misma y continuando su camino por la nombrada Av.
Caseros -casi a la mitad de cuadra-, observó a un motociclista que
circulaba en contramano por el carril que ocupaba el automóvil y a fin
de intentar eludirlo volanteó hacia su izquierda pero no puede evitar la
colisión y la moto impactó en el lateral derecho del vehículo.
Imputa la exclusiva responsabilidad en la ocurrencia del hecho
al actor, configurándose así el eximente de responsabilidad que se
invoca, el de la culpa de la víctima.
Niega, impugna y cuestiona cada uno de los rubros y montos
objeto de reclamo.
Ofrece prueba, y solicita el rechazo de la demanda, con costas.
Formula reserva del caso federal.
3) Con fecha 16de marzo de 2022 se presenta el Dr. José
Gabriel Rezncik, en su carácter de letrado apoderado de los
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demandados Mariela Miriam Camponovo y Ruben Dario
Nieuweuhuyze a mérito del poder que acompaña.
Se adhiere en un todo a la contestación efectuada por la citada
en garantía.
Solicita el rechazo de la demanda, con costas. Formula reserva
del caso federal.
4)Con fecha 01 de agosto de 2022 abrí la causa a prueba por el
término de 40 días, posteriormente se produjeron las pruebas ofrecidas
por los litigantes y proveídas conforme da cuenta el certificado de
fecha 18 de febrero de 2025.
5)Con fecha 03 de septiembre de 2025 declaré clausurada la
etapa probatoria y ordené poner los autos en Secretaría a los fines del
art. 482 del CPCCN, habiendo hecho uso del derecho de alegar
únicamente la parte actora con fecha 22/09/25. Alegato incorporado
digitalmente a las actuaciones en la oportunidad del llamamiento de
autos para sentencia.
6)Con fecha 28 de noviembre de 2025 llamé autos para
sentencia, providencia que a la fecha se encuentra debidamente
consentida y,
CONSIDERANDO:
I.-Conforme resulta de los escritos introductorios, la parte
actora, la citada en garantía y en su adhesión los demandados, se
encuentran contestes respecto de la existencia del accidente ocurrido
el día 06 de agosto de 2017 sobre la Av. Caseros y su intersección con
al Av. Chiclana de esta ciudad en el que participaron la motocicleta,
marca Suzuki, dominio 438-LVF conducida y de propiedad del actor
y el automóvil marca Volkswagen Golf, dominio JMP-734, conducido
por el codemandado Ruben Dario Nieuweuhuyze y de propiedad de la
codemandada Gabriela Miriam Camponovo; pero discrepan en cuanto
a las circunstancias que lo ocasionaron, a la mecánica del hecho,
como así también respecto de la existencia de los daños, su extensión
y causalidad con el siniestro denunciado (conf. art. 356 inc. 1º del
CPCCN).
El actor atribuye al conductor demandado la exclusiva
responsabilidad en la producción del hecho dice que éste, que
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circulaba por la misma arteria pero en sentido contrario, realizó en
forma imprevista un giro prohibido hacia su izquierda y provocó el
violento impacto entre los rodados. Por su lado, la citada en garantía y
en su adhesión los demandados, argumentan que fue el conductor de
la moto quien circulaba por el carril que ocupaba el automotor y que a
fin de eludirlo el conductor demandado volanteó hacia su izquierda,
pero no pudo evitar la colisión.
II.- Normativa aplicable:
II.- 1) Sentado ello y por encontrarse ambas causas para dictar
sentencia, corresponde en primer término formular la siguiente
consideración en función de la entrada en vigencia, con fecha 1 de
agosto de 2015, del Código Civil y Comercial de la Nación, aprobado
por la ley 26.994 y la aplicación del art. 7 de dicho cuerpo legal.
En este punto cabe destacar que la ley que rige la relación
generada por el hecho ilícito dañoso es la vigente al momento de su
producción. De allí que la mayoría de las reglas previstas en los arts.
1708 y s.s. del CC y C se aplicarán a los daños producidos después de
agosto de 2015 (Aída Kemelmajer de Carlucci, “La aplicación del
Código Civil y Comercial a las relaciones y situaciones jurídicas
existentes”, Rubinzal-Culzoni, Editores, pág. 158, apartado & 56.4,
Santa Fe, abril 2015) y este es el supuesto que se da en la especie,
dado que por tratarse el hecho debatido en autos de un accidente
ocurrido el día 06 de agosto de 2017, la cuestión se regirá por las
prescripciones contenidas en el Código Civil y Comercial de la
Nación.
II.- 2) En orden a las características del hecho debatido en
autos, en el que participaron una moto y un rodado, no cabe duda que
la cuestión debe regirse por las prescripciones contenidas en el art.
1769 del CCCN que regula el supuesto de la responsabilidad especial
derivada de accidentes de tránsito.
Ahora bien y en principio, cabe destacar que en el Código
vigente a partir del 1° de agosto del 2015, las reglas básicas de la
responsabilidad civil no han cambiado esencialmente y sí se acuerda
otra función a la responsabilidad además de la resarcitoria que es la
preventiva (art. 1708 y 1710 y ss.).
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Tratándose de la función resarcitoria el art. 1716 establece el
deber de reparar, en tanto la violación del deber de no dañar a otro, o
el incumplimiento de una obligación, da lugar a la reparación del daño
causado. En el art. 1717 se define la antijuridicidad como cualquier
acción u omisión que causa un daño a otro es antijurídica si no está
justificada y se admiten los factores de atribución del daño tanto
objetivos o subjetivos, y, en ausencia de normativa, el factor de
atribución es la culpa (art. 1721), definiéndose sus alcances en los
arts. 1722, 1723 (objetivos), 1724 y 1725 (subjetivos).
El art. 1726 se refiere a la relación causal, disponiendo que son
reparables las consecuencias dañosas que tienen nexo adecuado de
causalidad con el hecho productor del daño y se unifica la extensión
del resarcimiento dado que excepto disposición legal en contrario, se
indemnizan las consecuencias inmediatas y las mediatas previsibles.
En el art. 1727 se definen los tipos de consecuencias y la regla en
materia de prueba de la relación de causalidad está contenida en el art.
1736.
El daño resarcible se conceptualiza en el art. 1737: hay daño
cuando se lesiona un derecho o un interés no reprobado por el
ordenamiento jurídico, que tenga por objeto la persona, el patrimonio,
o un derecho de incidencia colectiva y la regla en materia de prueba
del daño está prevista en el art. 1744.
Específicamente en los supuestos especiales de responsabilidad
se contempla en el art. 1769 el caso de los accidentes de tránsito y en
este punto se prescribe que a los daños causados por la circulación de
vehículos se aplicarán los artículos referidos a la responsabilidad
derivada de la intervención de las cosas (arts. 1757 y 1758).
En estos supuestos la responsabilidad es objetiva y son sujetos
responsables del daño causado por las cosas el dueño y el guardián en
forma concurrente (arts. 850 a 852). Conforme el art. 1758 se
considera guardián a quien ejerce, por sí o por terceros, el uso, la
dirección o el control de la cosa, o a quien obtiene un provecho de ella.
Tratándose de un factor de atribución de responsabilidad
objetivo la culpa del agente resulta irrelevante a los efectos de tal
atribución y en tales casos el agente se libera demostrando la causa
ajena, excepto disposición en contrario (cf. art. 1722 del CCCN).
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A modo de síntesis he indicado las normas del nuevo Código
Civil y Comercial de la Nación aprobado por la ley 26.994, en materia
de responsabilidad civil y no dejo de destacar que en este caso serán
aplicables las normas que regulan el daño resarcible (arts. 1737 y s.s.)
y la responsabilidad derivada de la intervención de las cosas (arts.
1757, 1758, 1769 y conc.).
III.- Conforme estos lineamientos le incumbe al agente
demostrar la causa ajena para liberarse, tal como desde siempre
sostuvo nuestro máximo Tribunal en torno a la obligación a su cargo
de demostrar los eximentes de responsabilidad que invoque (CSJN, in
re: "Empresa de Telecomunicaciones c./ Provincia de Buenos Aires,
22/5/87, "L.L.", 1988 D 285 y nota de Alterini, Atilio A.,
"Presunciones concurrentes de causalidad en la colisión plural de
automotores"), pues al damnificado en un accidente de tránsito sólo le
corresponde acreditar el hecho; el causante del daño carga con el
deber de probar la responsabilidad de la víctima o de un tercero
(CNCiv., Sala E, 7/8/73, "L.L.", 153 449, fallo 31.076 S; Sala, D,
8/2/94, "L.L.", 1994 D 393 y 13/5/98, "L.L.", 1999 D 211, comentado
por Areán, Beatriz, "Colisión plural", en "Revista de Derecho de
Daños", 2002 1 37; Sala G, 2/8/93, "L.L.", 1994 C 85). Esta
presunción, si bien juris tantum, debe ser destruida por prueba
categórica aportada por aquel sobre quien recae, y que acredite
acabadamente alguna de las causales de exoneración que contempla la
citada disposición legal, toda vez que, incluso un estado de duda, es
insuficiente a los fines indicados (conf. Kemelmajer de Carlucci, en
Belluscio, "Código Civil Comentado, Anotado y Concordado", t. 5, p.
393, ap. f y jurisprudencia citada en notas 33 a 35).
Sentado ello, en orden a los hechos expuestos y a la
responsabilidad que mutuamente se atribuyen las partes con motivo
del accidente de tránsito, analizaré la prueba producida en autos a la
luz del principio de la sana crítica contenido en el art. 386 del CPCCN.
Cabe destacar, al respecto, que los jueces no están obligados a
analizar todas y cada una de las argumentaciones de las partes, sino
tan solo aquéllas que sean conducentes y posean relevancia para
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decidir el caso (ver CSJN “Fallos”: 258:304; 262:222; 265:301;
272:225; Fassi-Yañez “Código Procesal Civil y Comercial de la
Nación, Comentado, Anotado y Concordado”, T 1, pág. 620).
Asimismo, en sentido análogo, tampoco es obligación del
juzgador ponderar todas las pruebas agregadas, sino únicamente las
que estime apropiadas para resolver el conflicto (art. 386, in fine, del
ritual; CSJN “Fallos”: 274:113; 280:3201; 144:611).
IV.- Análisis de la prueba producida:
IV.-1) Causa penal:
IV.- 1) a) La causa penal caratulada “Nieuweuhuyze, Rubén
Darío s/Lesiones culposas (art.94 del Cód. Penal)” expte.
nro.48597/17, que tramitó ante el Juzgado Nacional en lo
Correccional n°57, Secretaría n°61, fue remitida físicamente con fecha
10/03/22 y ofrecida como prueba por la parte actora.
De sus constancias surge que si bien inicialmente se dispuso el
procesamiento sin prisión preventiva de Rubén Darío Nieuweuhuyze
(fecha 12/04/18), luego a pedido del imputado/codemandado, se le
concedió el beneficio de la suspensión del juicio a prueba por el
término de un año en el que se dispuso el cumplimiento de distintas
reglas de conducta (fecha 14/06/19).
IV.-1) b) En principio, corresponde señalar que la conclusión
de la causa por sometimiento del procesado al régimen de “probation”
determina que no exista obstáculo, en orden a la prejudicialidad de la
acción criminal, para el dictado de esta sentencia, pues de
conformidad a lo establecido en el art. 76 quater de la ley 24.316, la
suspensión del juicio a prueba hará inaplicables al caso las reglas de
prejudicialidad de los artículos 1101 y 1102 del Código Civil y
aquéllas también contenidas en el Código Civil y Comercial; dado a
que si bien los artículos referidos resultaron derogados con la entrada
en vigencia del nuevo cuerpo normativo, la prejudicialidad penal se
encuentra prevista en los artículos 1775 y siguientes y en lo que
respecta a los aspectos centrales existe -en rasgos generales- una
similitud en cuanto a la obligatoria suspensión del dictado de la
sentencia civil hasta la conclusión del proceso penal.
Sin embargo, en el nuevo código se tienen en consideración
aquellos aspectos que fueran adoptados como criterio por la doctrina y
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jurisprudencia mayoritaria, a saber, supuestos de excepción a la
prejudicialidad: a) si median causas de extinción de la acción penal; b)
si la dilación del procedimiento penal provoca, en los hechos, una
frustración efectiva del derecho a ser indemnizado; c) si la acción civil
por reparación del daño está fundada en un factor objetivo de
responsabilidad, Cabe concluir que el nuevo Código Civil y
Comercial resulta más clarificador en cuanto a las distintas
oportunidades de aplicación y a las excepciones en torno a la
prejudicialidad, habiéndose receptado la interpretación efectuada por
la doctrina y jurisprudencia mayoritaria al momento de su dictado
(Marcelo Nieto Di Biase, “Prejudicialidad penal en sede civil –
Régimen actual y en la nueva codificación”, Citar: [Link] -
DC1E2D, Publicado el 03/12/2014, Copyright 2015 - [Link] -
Editorial Abremática).
En cuanto a la “probation” se ha dicho que “a diferencia de la
condena condicional, no configura una pena, puesto que no se llega al
pronunciamiento de tal, ni, por las mismas razones -entre otras,
obviamente- una medida de seguridad...no implica una condena en
sentido específico sino que es la renuncia a la potestad punitiva del
Estado; no es una sentencia, es una medida revocable que abre un
estatus procesal específico que suspende el procedimiento
sancionatorio común, otorgando una oportunidad de reforma y al
mismo tiempo una posibilidad de condena en caso de incumplimiento
de las condiciones a que la somete el juez. Más allá de las distintas
opiniones sobre si la probation es una especie de condena o no, de
todos modos, nada impide que en sede civil pueda debatirse y
resolverse sobre la procedencia de la responsabilidad…” (conf. fallo
54.893, CNCiv., Sala F, marzo 13-2007, “Sners, Laura Susana c/
Garda Olaciregui, Pedro María y otros s/ daños y perjuicios”,
publicado en el diario “El Derecho”, con fecha 10 de Septiembre de
2007).
El acogimiento por parte del imputado a este régimen de
suspensión del proceso criminal a prueba no implica confesión ni
reconocimiento de la responsabilidad civil correspondiente (conf.
Caramelo, Gustavo, “La suspensión del proceso penal a prueba
–probation-. Sus efectos sobre la acción resarcitoria civil”, en Revista
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de la Asociación de Magistrados y Funcionarios de la Justicia
Nacional, n° 18/19/20, pg. 29 a 45. Buenos Aires, 1998), por lo que
corresponde estarse a lo que resulte probado en este proceso, entre
cuyos elementos se cuenta con lo actuado en sede penal.
Por su parte, las referencias y apreciaciones realizadas en el
sumario penal en nada coartan mi libertad como juzgadora en tanto
estoy llamada a pronunciarme sobre la responsabilidad civil del
accionado beneficiario, valorando esas constancias y las que se
aporten al juicio, con mi criterio.
IV.- 1) c) Respecto del proceso penal señalaré que con fecha 06
de agosto de 2017, el oficial interventor integrante de la policía de la
ciudad refirió que en momentos de encontrarse recorriendo el radio
jurisdiccional, y cuando se encontraban circulando por la Av. Caseros
fue que al llegar a la Av. Chiclana observó la presencia de un
motovehículo marca Zuzuki, dominio 438 LFV, tirado sobre la Av.
Caseros en medio de la cinta asfáltica y a su lado advirtió que se
encontraba un masculino también tendido en el suelo junto a otro
sujeto que lo estaba asistiendo. Dice que detuvieron su marcha y en
primer momento observaron que el lesionado presentaba una fractura
expuesta de la mano a la altura de la muñeca, que fue identificado por
Ignacio Loza, quien además manifestó que cuando venía circulando
en su moto sorpresivamente impactó contra el rodado del masculino
que lo estaba asistiendo y resultó lesionado. Seguidamente
identificaron al otro masculino como Darío Nieuweuhuyze, quien
refirió ser el conductor del automotor particular marca Volkswagen
Fox, dominio JMP-734, el que se encontraba detenido sobre la Av.
Chiclana. Refiere que en forma inmediata se solicitó una ambulancia
del Same, que arribó y trasladó al lesionado al Hospital Penna con
diagnóstico de fractura expuesta de mano derecha. Deja constancia
que como los vehículos habían sido removidos previo a su llegado se
prescindió de la pericia de ingeniería vial.
Con relación al lugar del hecho dice que la calzada presentaba
buen estado de uso y conservación, seca sin baches ni construcciones
que obstruyeran el libre tránsito, que la luz artificial era óptima al
igual que el clima; destaca que había gran cantidad de tránsito
vehicular. En la intersección se observó la presencia del semáforo que
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funcionaba correctamente, además se observó un “domo”,
desconociéndose si funcionaba.
A fs. 10 obra un croquis ilustrativo realizado a mano alzada por
el inspector interventor dónde se ubicó la intersección de las avenidas
en las que se produjo el hecho, también se ilustró el sentido de
circulación de cada una de las avenidas y se ubicaron los lugares
dónde estaba tirada la moto y estacionado el rodado. Además, se
ubicó el semáforo, el domo y el metrobús.
A fs. 37 obra la declaración testimonial Ignacio Amarú Lozza
Hernández, quien relató lo sucedido en el mismo sentido que lo
narrado en su demanda civil y agrega que cuando circulaba por la Av.
Caseros hacia la arteria Chiclana y teniendo el semáforo en verde fue
que decidió cruzarla y resultó impactado por un vehículo que venía en
sentido contrario de la Av. Caseros, dobló de golpe hacia la izquierda
hacia la Av. Chiclana. Se aclara que no había giro que habilitara dicha
maniobra, que la moto fue colisionada que hizo un pequeño giro hacia
la izquierda por lo que golpeó el vehículo con su cuerpo del lado
derecho. Señala que sintió el fuerte impacto en la mano derecha, que
cayó de inmediato hacia atrás, que quedó boca arriba y que no perdió
en ningún momento el conocimiento. Dice que a los pocos minutos
arribó la policía de la Ciudad, que fue traslado por una ambulancia del
Same al Hospital Penna, que una vez allí fue ingresado al quirófano y
que quedó internado hasta el otro día cuando le dieron el alta. Al ser
preguntado por la instrucción si era su deseo instar la acción penal
contestó afirmativamente.
A fs. 47/55 el Hospital Penna remite copia de la historia clínica
por la internación de Ignacio Lozza.
A fs. 56/64 obra el informe pericial elaborado por el técnico de
accidentología vial de la policía de la Ciudad que arroja como
conclusiones que no puede establecer una mecánica del hecho en
virtud que los vehículos fueron removidos de sus posiciones finales y
secuestrados, por lo que no existen los elementos objetivos suficientes
y necesarios para establecer las trayectorias previas al momento del
impacto, punto de impacto, velocidades relativas, posiciones finales y
trayectoria post impacto.
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También expone que considerando la ubicación, la orientación
y la magnitud de los daños, deformaciones y secuelas que presentaron
los vehículos partícipes del hecho, puede inferir el carácter de agente
embistente físico mecánico de la motocicleta y de agente embestido
mecánico al rodado.
A fs. 79 obra informe del médico forense quien concluye que
las lesiones que Ignacio Amarú Lozza Hernández presentó reconocen
un tiempo de curación mayor al mes, habiendo sido el periodo de
inutilidad laboral –mayor al mes a partir de la fecha de sucedido el
hecho-. En lo que atañe al mecanismo de producción se reconoce el
choque, golpe o roce con o contra objetos o superficies duras.
A fs. 89 -conforme surge del disco compacto con imágenes de
las cámaras de seguridad tipo domo del Gobierno de la Ciudad de
Buenos Aires-, se informa que se procedió a reproducir las imágenes
aportadas, de las que si bien no es posible captar el instante en que
ambos vehículos involucrados colisionaron, en la hora 12:55:39, en el
preciso momento en que la cámara giró sobre su eje, se percibió a una
motocicleta circulando por la Av. Caseros próxima a atravesar la Av.
Chiclana, pudiéndose deducir de la secuencia de las imágenes que
dicho rodado lo hacía con la luz del semáforo a su favor. Se refiere
que al regresar la cámara al lugar de los hechos se pudo observar ya
varios vehículos detenidos y atravesados sobre la intersección
señalada, habiéndose divisado entre ellos a una motocicleta y a un
cuerpo recostado a su lado sobre la cinta asfáltica, habiéndose podido
identificar además a unos metros a un vehículo de color oscuro con
características similares al involucrado en este proceso.
A fs. 118/119 obra la declaración indagatoria de Rubén Darío
Nieuweuhuyze, conductor del rodado Volkswagen Fox, dominio JMP
-734. Éste dijo que el día del hecho se encontraba conduciendo el
rodado por la Av. Caseros sentido sur, que en ese momento iba con su
pareja Miriam Gabriela Camponovo, que dicha avenida tiene doble
sentido de circulación y que no recuerda si tiene dos o cuatro carriles
de cada lado. Dice que circulaba en el primer carril junto a la doble
línea amarilla. Preguntado para que diga si en el lugar hay semáforo
de giro, respondió que no y que de todos modos no era su intención de
girar. Aclara que al llegar a la intersección con la Av. Chiclana se
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detuvo porque el semáforo estaba en rojo, cuando se habilitó la
marcha avanzó despacio y repentinamente una moto que venía
velozmente por Caseros en sentido contrario, se le vino encima
cuando estaba casi en la mitad de la intersección. En ese momento dio
un volantazo hacia la izquierda para tratar de esquivarla y la moto
impactó contra la puerta delantera derecha del vehículo.
Niega rotundamente el hecho que se le imputa dado que destacó
no haber violado el deber objetivo de cuidado por cuanto avanzó con
la luz del semáforo en verde para los rodados que circulaban por la
Av. Caseros y nunca tuvo intención de girar hacia la Av. Chiclana.
Dice que la colisión se produjo porque la moto se le vino encima, tal
vez porque su conductor quiso doblar hacia Chiclana, pero que
tampoco podría afirmarlo, o perdió el control de la moto por motivos
que desconoce. Realizó en dicha oportunidad un croquis.
A fs. 120/122, el Juez interviniente decretó el procesamiento sin
prisión preventiva de Rubén Darío Nieuweuhuyze considerándolo
autor penalmente responsable del delito de lesiones culposas graves.
Asimismo, ordenó trabar embargo sobre los bienes de Rubén Darío
Nieuweuhuyze hasta cubrir la suma de $ 9.000.
A fs. 128/130 el agente fiscal requirió la elevación del juicio a
prueba de Rubén Darío Nieuweuhuyze, por contar con elementos de
convicción suficientes para el ejercicio de la acción y que además se
encontraba justificada la existencia del delito en cuestión.
A fs. 170/173 el defensor particular de Nieuweuhuyze solicitó
la suspensión del juicio a prueba.
A fs. 183/184, -como indiqué precedentemente- se resolvió la
suspensión del juicio a prueba por el término de un año y se impuso al
imputado fijar domicilio, someterse al control de la asistencia y
control de ejecución penal, a realizar cuarenta y ocho horas de tareas
comunitarias no remuneradas y fuera de sus habituales de trabajo en el
centro “Cet y Mago” y además, inhabilitarlo durante el tiempo de la
probation para conducir cualquier tipo de vehículo automotor.
Finalmente, se declaró razonable el ofrecimiento de reparación
económica efectuado por el imputado de $2.000 a depositarse en la
sede de ese tribunal y a cuenta del reclamo civil que pudiera iniciar la
presunta víctima en ese proceso.
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Con fecha 04 de octubre de 2021 se tuvieron por cumplidas las
medidas de conducta "probation" impuestas por lo que Tribunal
resolvió declarar extinguida la acción penal y el sobreseimiento del
imputado en orden al delito previsto y reprimido en el art. 94 del C.P.
IV.- 2) Análisis de las pruebas producidas en este proceso.
Análisis de la responsabilidad conforme CCCN:
Tal como fue indicado en los apartados precedentes no se
discute la ocurrencia del hecho, sí su mecánica y su forma de
producción y a fin de esclarecer la conducta de cada uno de los
participantes analizaré las pruebas producidas en este proceso.
Ahora bien, la citada en garantía y en su adhesión los
demandados alegaron que el impacto se produjo cuando la
motocicleta conducida por el accionante, circulaba en contramano por
el carril que ocupaba el rodado asegurado, por lo que el conductor
codemandado Rubén Darío Nieuweuhuyze, intentó eludirlo
volanteando hacia su izquierda, pero no logró evitar la colisión e
impactó la moto contra el lateral derecho del vehículo . Adelanto, que
nada de ello resulta efectivamente probado (cf. art. 377 del CPCCN).
En este punto, analizare la única prueba producida con relación
al hecho, la prueba pericial mecánica acompañada con fecha 05 de
septiembre de 2023, que no fue cuestionada ni impugnada por
ninguna de las partes. En consecuencia, la admito y valoro con los
alcances indicados a continuación, a la luz de lo dispuesto por los arts.
386 y 477 del Código Procesal.
El experto indicó que la pericia fue realizada sobre la base de la
documentación aportada en autos, la inspección del lugar del hecho y
las constancias de la causa penal.
Respecto de la mecánica del accidente, el experto describe que
éste habría ocurrido en la oportunidad que el actor conducía la
motocicleta Suzuki por la Av. Caseros, con sentido hacia el suroeste
de la ciudad y que, por la misma arteria, pero en sentido contrario se
desplazaba el automóvil Volkswagen Fox al mando del demandado.
Dice que cuando el birodado se encontraba cruzando la Av. Chiclana
se produjo la colisión con el automóvil VW Fox, que ensayaba un giro
a la izquierda con el aparente propósito de seguir por esta última
arteria con sentido hacia el norte.
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Concluye que el impacto se habría producido en forma angular,
que la parte frontal derecha de la motocicleta fue la primera en tomar
contacto con el lateral derecho del vehículo demandado, afectando
principalmente su puerta y el lateral trasero con orientación de
adelante hacia atrás. Agrega que la diferencia de masas entre ambos
rodados, cómo así también la velocidad que poseían al momento de
impactar, generaron lo que técnicamente se denomina “cantidad de
movimiento” -que es el que transfiere un vehículo al otro- en el
momento del impacto.
Finalmente refiere que en la intersección de las arterias no
existen semáforos que permitan el giro a la izquierda (punto pericial
a).
Acompaña un croquis dónde realizó una representación gráfica
de la probable posición relativa de los rodados participantes en el
momento de la colisión. Aclara que no fue posible determinar el lugar
exacto de los vehículos sino una probable posición relativa entre sí al
momento de la colisión, asimismo, detalla que las distancias con
respecto a los bordes de arterias resultan esquemáticas y al sólo efecto
interpretativo ya que no están precisadas en el expediente por lo que
no resulta posible realizar un croquis más certero o que se ajuste a la
realidad (punto pericial b).
En función de ello, estimo que el perito fue concluyente y el
informe técnico avala el relato de los hechos descripto en la demanda
y le otorga verosimilitud.
Dicho extremo fue indicado por el Juez en lo Criminal y
Correccional interviniente en la resolución de fecha 12 de abril de
2018, en la que dispuso el procesamiento del demandado Rubén Darío
Nieuweuhuyze.
El magistrado interviniente analizó la versión brindada por el
imputado, quien sostuvo que no tuvo intención de girar desde la Av.
Caseros hacia Chiclana y que la maniobra realizada obedeció a un
intento de esquivar al motociclista. Sin embargo, al valorar las
constancias reunidas en la investigación, el juez fue contundente al
señalar que tal explicación no resultaba consistente con las
circunstancias objetivas del hecho, en tanto el motociclista circulaba
por la Av. Caseros en sentido contrario al indicado por el imputado, lo
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que tornaba inexorable la colisión frente a ese relato, máxime cuando
la única maniobra elusiva posible para el conductor de la motocicleta
hubiera sido hacia la derecha.
Asimismo, se destacó que de las vistas fotográficas extraídas de
los soportes ópticos remitidos por el centro de monitoreo urbano de
esta ciudad, incorporadas en la causa penal surge que luego del
impacto la motocicleta quedó tendida en el centro del cruce de las
avenidas Casero y Chiclana, mientras que el vehículo Volkswagen
Fox se encontraba detenido en diagonal respecto de aquélla, sobre la
senda peatonal, extremo también consignado por el preventor
interviniente.
Tales circunstancias fueron valoradas como concordantes con la
mecánica del accidente denunciada por la parte actora y también
puede concluirse que resultan compatibles con las conclusiones a las
que arribó el experto en su informe pericial.
Todo ello refuerza la convicción acerca de la dinámica del
accidente y la responsabilidad que cabe atribuir al conductor
demandado en su producción.
Por otro lado, y con relación a la póliza y denuncia de siniestro
correspondiente al rodado asegurado, la citada en garantía únicamente
reconoció su condición de aseguradora más no acompaño ni la póliza
ni la denuncia de siniestro y habiéndose cursado la intimación con
fecha 07/11/23, frente a tal incumplimiento, corresponde hacer
efectiva a su respecto la previsión contenida en el art. 388 del
CPCCN.
De esta forma, la prueba producida en este proceso valorada en
conjunto con las constancias de la causa penal, resulta suficiente para
tener por acreditada la mecánica del accidente invocada en la
demanda y para atribuir a los demandados conductor y titular del
rodado (en conjunto) la responsabilidad exclusiva en la producción
del evento dañoso.
Frente a ello y ante la ausencia de actividad probatoria tanto de
los demandados como de su aseguradora, corresponde rechazar el
eximente de responsabilidad invocado, toda vez que no se encuentra
acreditada la versión de los hechos sostenida por aquéllos, en cuanto
afirman que fue la motocicleta que circulaba en contramano por el
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carril que ocupaba el automóvil y si bien su conductor intentó eludirla
fue imposible evitar la colisión.
Cabe destacar que para que la culpa de la víctima tenga aptitud
para liberar por completo al dueño o guardián de la cosa viciosa o
riesgosa es fundamental que éste pruebe que la negligencia de aquélla
constituyó la única causa del daño, y ello en modo alguno -reitero-
aconteció en este proceso a la luz de la normativa aplicable (cf. art.
377 del CPCCN), de allí que pesará sobre la parte demandada y su
aseguradora los efectos negativos de la orfandad probatoria indicada.
Por todo ello, concluyo en la exclusiva responsabilidad en la
producción del evento dañoso de Ruben Dario Nieuweuhuyze y
Gabriela Miriam Camponovo, en sus caracteres de conductor y
propietaria y asegurada -respectivamente- del vehículo marca
Volkswagen Golf, dominio JMP-734 (ver constancias de la causa
penal fs. 20) al momento de producirse el accidente (conf. lo
prescripto por los arts. 1721, 1722, 1723, 1725, 1757, 1758, 1769 y
cc. del CCCN), por lo que deberán responder por las consecuencias
del accidente, en tanto medie adecuado nexo de causalidad entre el
evento y los daños probados (cfr. arts. 1726, 1727, 1734, 1736, 1737,
1739 y cc. del CCCN).
La condena se hace extensiva a “Provincia Seguros S.A.”
conforme surge en los términos del contrato de seguro y con el
alcance establecido en los arts. 118 y c.c. de la ley 17.418.
V.- Rubros resarcitorios:
Acto seguido, corresponde considerar la procedencia y
extensión de los rubros que integran la pretensión resarcitoria de la
actora, quien reclama por: a) reparación del rodado la suma de
$28.000; b) privación de uso la suma de $16.000; c) desvalorización
del rodado la suma de $15.000; d) incapacidad sobreviniente física la
suma de $2.100.000; e) incapacidad sobreviniente psicológica la suma
de $1.400.000; f) tratamiento psicológico la suma de $600.000; g)
tratamiento kinesiológico la suma de $40.000; h) consecuencias no
patrimoniales la suma de $600.000; i) gastos médicos, farmacéuticos
y por trasporte la suma de $200.000 y j) gastos de vestimenta la suma
de $15.000.
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En cada uno de los casos se indicaron los montos en forma
estimativa y se reclama lo que en más o en menos resulte de la prueba
a producirse en autos.
Ahora bien, en primer término es preciso indicar que para la
procedencia de la indemnización debe existir un perjuicio directo o
indirecto, actual o futuro, cierto y subsistente (cf. art. 1739 del
CCCN), por lo que deberá rechazarse la procedencia de la
indemnización reparatoria cuando el juez no puede fundarla en daños
que presenten tales características.
La falta de prueba, ha de operar en perjuicio de la parte
accionante. Precisamente, es el damnificado quien debe tratar de
establecer con la aproximación que sea factible, la entidad del daño,
ya que se ha decidido que la deficiencia en la prueba referente al
monto de los mismos, gravita en contra de quien tenía la carga de
aportarla (conf. Llambías, J. J. “Tratado de Derecho Civil –
Obligaciones”, t. l, p. 309, n°248).
Por otra parte, el principio de la reparación integral que
contemplaba en su art. 1083 el Código Civil derogado ahora se
denomina de “reparación plena” (conf. art. 1740 del CCCN) y
consiste en la restitución de la situación del damnificado al estado
anterior al hecho dañoso, sea por pago en dinero o en especie.
De manera tal que constituye también un arbitrio interpretativo
de jerarquía constitucional y supraconstitucional, al que se acude para
fundamentar la determinación del daño, por un lado, y su
cuantificación, por el otro, en tanto que de lo que se trata finalmente
es de establecer una “justa indemnización” (conf. Corte
Interamericana de Derechos Humanos, 18/9/2003, “Bulacio c.
Argentina”, La Ley 2004-A-682). En consecuencia, en este
entendimiento serán tratados a continuación los rubros reclamados.
V.-1) Incapacidad sobreviniente física, incapacidad
sobreviniente psicológica y gastos por los tratamientos
kinesiológico y psicológico futuros reclamados por el actor:
V.-1) a) Establece el art. 1738 del CCCN que la indemnización
comprende la pérdida o disminución del patrimonio de la víctima, el
lucro cesante en el beneficio económico esperado de acuerdo a la
probabilidad objetiva de su obtención y la pérdida de chances.
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Específicamente, tratándose de una indemnización por lesiones
o incapacidad física o psíquica el art. 1746 del CCCN señala que en
caso de lesiones o incapacidad permanente, física o psíquica, total o
parcial, la indemnización debe ser evaluada mediante al
determinación del capital, de tal modo que sus rentas cubran la
disminución de la aptitud del damnificado para realizar actividades
productivas o económicamente valorables y que se agote al término
del plazo en que razonablemente pudo continuar realizando tales
actividades.
Se contempla la procedencia de la indemnización por
incapacidad permanente aunque el damnificado continúe realizando
una tarea remunerada y aun cuando otra persona le deba prestar
alimentos (art. 1746, última parte del CCCN).
Este artículo reemplaza el art. 1086 del Código Civil derogado
y contempla el daño patrimonial por incapacidad permanente
recogiendo el criterio amplio aceptado por la doctrina y la
jurisprudencia en cuanto a que la incapacidad psicofísica importa la
alteración a la plenitud humana.
Tal es así que desde un punto de vista genérico, Matilde Zavala
de González define a la incapacidad como “la inhabilidad o
impedimento, o bien, la dificultad apreciable en algún grado para el
ejercicio de funciones vitales” (Zavala de González, Matilde,
“Resarcimiento de daños”, Hammurabi, Buenos Aires, 1996, t. 2a, p.
343).
Jurisprudencialmente se ha entendido que la incapacidad
sobreviniente abarca todo menoscabo en la vida, la salud e integridad
o armonía física o psíquica de la persona humana, por lo que el daño
debe ser resarcido por tratarse de una disminución en la capacidad
vital, aún en los casos en los que esa merma o deterioro físico no
dificulte la realización de tarea alguna (CNCiv., Sala C, agosto
31/1993, LL. Tomo 1994-B, pág. 613, fallo n° 92.215; ídem., Sala C,
junio 6/2002, “Maidana, Javier Y. c/Reina, Carlos E. s/Ds. y Ps.”, L.
342.607).
La indemnización por incapacidad sobreviniente comprende la
merma genérica en la capacidad futura del damnificado, que se
proyecta en todas las esferas de su personalidad y constituye por tanto,
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un quebranto patrimonial indirecto; debiendo apreciarse todo daño
inferido a la persona, incluida la alteración y afectación de su ámbito
psíquico, de manera que importe también éste un menoscabo a la
salud, considerada en su aspecto integral y computándose también la
incidencia o repercusión que todo ello, en alguna medida, pueda
aparejar sobre su vida, sin desconocer que no todo ataque contra la
integridad corporal o la salud de una persona genera incapacidad. A
tal efecto es menester la subsistencia de secuelas que el tratamiento o
asistencia prestados a la víctima no logran enmendar o no lo
consiguen totalmente (CNCiv., Sala B, “Centurión Mirta Silvia c/
Gral. Tomás Guido S.A.C.I.F. y otro s/ daños y perjuicios (Acc. trán.
c/ les. o muerte)”, del 29/11/2013, cita: MJ-JU-M-83845-AR,
MJJ8384, MJJ83845).
Por su parte y siendo que el porcentaje incapacitante que
pudiere padecer el damnificado repercute unitariamente en su persona,
ello aconseja que se fije una partida indemnizatoria que abarque los
aspectos “físico y psíquico”, porque -en rigor- si bien conforman dos
índoles diversas de lesiones, las mismas se traducen en el mismo
daño, que consiste en la merma patrimonial que sufre la víctima por la
disminución de sus aptitudes y para el desempeño de cualquier trabajo
o actividad productora de beneficios materiales (CNCiv., Sala A,
“Guerra, Jorge G. c/Transporte Automotor s/Ds. y Ps.”, Expte
37.463/1, del 19/11/13, del voto del Dr. Hugo Molteni y sentencias
libres de la misma Sala nº 261.021 del 2/3/2000).
Sentado ello, a fin de evaluar este rubro indemnizatorio
adoptaré un criterio fluido que contemple la incidencia que las
lesiones y secuelas padecidas han proyectado sobre las actividades
concretas de la víctima, aquéllas que ésta se vio privada de ejercer con
la debida amplitud y libertad, que afectaron su personalidad integral y,
consecuentemente, su patrimonio.
En las indemnizaciones por incapacidad o muerte el citado art.
1746 del Código Civil y Comercial de la Nación nos fija un patrón en
torno a su cuantificación. El empleo de fórmulas matemáticas
proporciona una metodología común para supuestos similares y su
resultado nos aproxima al perjuicio patrimonial experimentado por el
damnificado.
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Así para utilizar criterios matemáticos debemos ponderar los
ingresos de la víctima –acreditados en el expediente- , las tareas que
desarrollaba al momento del hecho, cuales se vio impedido de seguir
realizando y las posibilidades de ingresos futuros, ello arrojará una
suma final que invertida en alguna actividad productiva permita a la
víctima obtener una renta mensual equivalente a los ingresos
frustrados por el ilícito, de manera que el capital de condena se agote
al final del periodo de vida económica activa del damnificado. Así se
tiene en cuenta, por un lado, la productividad del capital y la renta que
puede producir, y por el otro, que el capital se agote o extinga al
finalizar el lapso resarcitorio (Zavala de González, Resarcimiento de
daños. Daños a las personas, Hammurabi, 1993, T. 2a, pág. 523).
Cabe señalar también que si bien existen diversas fórmulas de
cálculo (ej. “Vuoto”, “Marshall”, “Las Heras-Requena”, etc.) se trata
en esencia de la misma fórmula, con variantes, para obtener el valor
presente de una renta constante no perpetua (Acciarri, Hugo - Testa,
Matías I., “La utilidad, significado y componentes de las fórmulas
para cuantificar indemnizaciones por incapacidad y muertes”, La Ley
del 9/2/2021, pág. 2).
En este punto, entiendo que este cálculo no tiene por qué atar al
juzgador, sino que conduce únicamente a una primera aproximación,
o sea, una base, a partir del cual el juez puede y debe realizar las
correcciones necesarias atendiendo a las particularidades del caso
concreto (Pizarro-Vallespinos, op. cit., T 4, pág. 318; Zavala de
González, op. cit., T 2a, pág. 504). Por ende, no corresponde otorgar a
la víctima, sin más, la suma que en cada caso resulte de la aplicación
rígida de la fórmula mencionada, sino que ella servirá simplemente
como pauta orientadora para un resarcimiento pleno. Es sabido que
cuando se trata de una incapacidad provocada por lesiones, el daño
emergente no puede medirse sólo en función de la ineptitud laboral,
sino que ello también debe ser ponderado a partir de toda la vida de
relación de la víctima, en consideración a sus condiciones personales,
como el sexo, la edad y el estado civil, entre otras. En ese orden de
ideas, se decidió que la indemnización por incapacidad sobreviniente
procura el resarcimiento de aquellos daños que tuvieron por efecto
disminuir la capacidad vital de la persona afectada, no sólo en su faz
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netamente laboral o productiva, sino en toda su vida de relación y, por
ello, no pueden establecerse pautas fijas por cuanto habrá de atenerse
a circunstancias de hecho, variables en cada caso particular pues para
que la indemnización sea justa y equitativa deben apreciarse diversos
elementos y circunstancias de la víctima, tales como edad, sexo,
formación educativa, ocupación laboral y condición socioeconómica
(CNCiv., Sala H, in re “Jara Trinidad Agustín y otro c/ Sfiligoy
Adrián José Francisco y otros s/ Daños y perjuicios” Expte. N°
110.022/2009, agosto de 2015) (CNCiv., Sala H, “Griguelo Patricia
Miriam C/ Velasco César Pablo y otro S/ Daños y perjuicios”, Expte.
N° 11865/2018, del 17/11/2021). A la luz de estas consideraciones en
los apartados siguientes trataré el tema relativo a la cuantificación de
esta partida.
V.- 1) b) Además de lo expuesto en orden a lo establecido por
el art. 1746 del CCN, señalaré que el daño psicológico es definido por
Matilde Zavala de González como "una perturbación patológica de la
personalidad, que altera el equilibrio básico o agrava algún
desequilibrio precedente del damnificado. Se entiende que comprende
tanto las enfermedades mentales como los desequilibrios pasajeros,
pero sea como situación estable o bien accidental y transitoria, implica
en todo caso una faceta morbosa, que perturba la normalidad del
sujeto y trasciende en su vida individual y de relación" (Zavala de
González, Matilde, "Daños a las personas: integridad psicofísica",
tomo II a, Ed. Hammurabi, Bs. As., página 231).
Jurisprudencialmente ha sido establecido que el daño
psicológico es la perturbación transitoria o permanente del equilibrio
espiritual preexistente, de carácter patológico, producida por un hecho
ilícito, que genera en quien lo padece la posibilidad de reclamar
indemnización por tal concepto a quien la haya producido o deba
responder por él ("Miguez González, Tomas vs. Torres, Carlos
Alberto s/ daños y perjuicios", CNCiv., Sala M, 07/06/2004,
webrubinzal, jupri: 254.4.9.r64).
También es preciso señalar que, comparto el criterio doctrinario
y jurisprudencial que entiende que el daño psíquico no queda
comprendido dentro del daño moral y debe ser ponderado a los fines
de cuantificar la indemnización en concepto de incapacidad
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sobreviniente, en tanto aquella dolencia representa una alteración y
afectación del cuerpo en lo anímico y psíquico, con el consiguiente
quebranto espiritual, importando un menoscabo a la salud considerada
en su concepto integral ("B., Y. c/ Vergottini, Osvaldo Darío y otro",
CNCiv., Sala M, 21/10/2008, La Ley 2008-F-400).
En el mismo sentido se ha sostenido que el daño moral y el
daño psicológico resultan conceptos diferentes que deben ser
considerados con autonomía.
La confusión entre el daño psíquico y el daño moral es
inadmisible…Uno constituye un menoscabo patológico de la salud
psíquica, que integra el concepto de incapacidad sobreviniente,
mientras que el otro repercute con los sentimientos o en la interioridad
del damnificado, donde lo dañado son benes de goce, afección y
percepción emocional y física (CNCiv. Sala F, octubre 26/2004,
“Molina Silvia Sandra c/ Línea 37 cuatro de septiembre y otros s/
daños y perjuicios”, ídem., Sala F, “Gruner, Mariana y otros c/ Alonso
Marcelo Omar s/ daños y perjuicios”, del 01/10/09).
V.- 1) c) El actor reclama por incapacidad física la suma de $
2.100.000, por incapacidad psicológica la suma de $1.400.000 y en
concepto de gastos por tratamiento kinesiológico la suma de $ 40.000
y por tratamiento psicológico la suma de $ 600.000.
Expone que como consecuencia del choque golpeo
violentamente contra la parte derecha del automóvil y cayó sobre la
cinta asfáltica. Dice que nunca perdió el conocimiento y notó que
tenía una fractura expuesta de muñeca y una lesión contuso cortante
en la misma zona, además de diversos golpes y escoriaciones
producto de la calle.
Señala que inmediatamente se hizo presente en el lugar un
agente de la policía de la ciudad de Buenos Aires quien le prestó
asistencia al actor hasta que arribó una ambulancia del Same que lo
trasladó al “Hospital Penna” de esta ciudad. Indica que allí le
diagnosticaron la fractura expuesta de muñeca y heridas y fue
intervenido de urgencia para realizarle la primera toilette de la herida
con anestesia local. Refiere que en dicha intervención además se
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encontró una lesión en la arteria cubital que ameritó amoliar el borde
de la herida, estabilizándole la fractura mediante un clavo e
inmovilizando la muñeca mediante una valva y cabestrillo.
Agrega que estuvo internado hasta el 7/07/17, fecha en la que se
le otorgó el alta y que el 09/08 ingresó mediante su obra social al
Hospital Británico donde se programó una nueva intervención
quirúrgica para el día 23/08/19 con el fin de remover el clavo
endomedular colocado consolidando al cabo de un tiempo la fractura
ratio, pero no así la fractura de osteoides cubital. Estima que presenta
una incapacidad física del 30%.
En su faz psicológica dice que en la actualidad presenta temores
a deambular por la calle, inhibición a viajar en colectivos y
automóviles, pesadillas intrusivas dónde vuelve a revivir todo su
accidente de manera reiterada.
Conforme surge de la causa penal, el oficial interventor
integrante de la policía de la ciudad refirió que al arribar al lugar del
accidente observó la presencia de un motovehículo tirado sobre la
cinta asfáltica de la avenida y a su lado se encontraba un masculino
también tendido en el suelo, quien se encontraba lesionado,
presentaba una fractura expuesta de la mano a la altura de la muñeca y
fue identificado por Ignacio Loza. Refiere que en forma inmediata se
solicitó una ambulancia del Same que trasladó al lesionado al Hospital
Penna con diagnóstico de “fractura expuesta de mano derecha”.
A fs.47/55 de dicha causa obra la historia clínica del Hospital
Penna por la internación de Ignacio Lozza.
Asimismo, a fs. 79 obra el informe del médico forense, quien
concluye que las lesiones que presentó Ignacio Amarú Lozza
Hernández reconocieron un tiempo de curación mayor al mes, con un
período de inutilidad laboral mayor al mes a partir de la fecha de
sucedido el hecho. En lo que atañe al mecanismo de producción dice
que éste reconoció choque, golpe o roce con o contra objetos o
superficies duras.
Por otro lado, en el marco de esta causa con fecha 07/11/24
Fernando Gabriel Hernández prestó declaración testimonial en virtud
del interrogatorio oportunamente acompañado por la parte actora.
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Dicha declaración no fue cuestionada por lo que la admito en
los términos de los arts. 386 y 456 del CPCCN.
El deponente da cuenta que es el tío del actor y que luego del
accidente lo veía frecuentemente ya que además vivía a pocas cuadras
de su casa.
Refiere que previo al hecho tenía como actividad tocar el saxo,
jugaba al football y estudiaba musico terapia, dice que luego del
accidente tuvo que dejar todo porque no estaba en óptimas
condiciones, no podía jugar al fútbol y estaba deprimido, no estaba
bien, que hubo un antes y un después del accidente, no tenía la misma
capacidad ni las ganas.
Por otra parte, cabe señalar que el informe pericial médico
presentado el 15 de mayo de 2023 fue cuestionado por el actor con
fecha 31 de mayo del mismo año, y cuyas explicaciones requeridas
fueron acabadamente contestadas por el experto el 19 de junio de
2023. En virtud de ello, admito y valoro el informe, con las
explicaciones brindadas, en los términos de los arts. 386 y 477 del
Código Procesal.
Tras evaluar al actor y la realización de los exámenes
complementarios solicitados se concluye que Ignacio Amaru Lozza
Hernández padeció un accidente de tránsito el día 06 de agosto de
2017, que por la fractura expuesta de muñeca derecha que sufrió se le
realizó toilette de en ella y que operaron para reducción y colocación
de material de osteosíntesis de radio, con alta hospitalaria el día
07/08/17 y con ingreso por su obra social el día 09/08/17 al Hospital
Británico donde lo re-operaron de la fractura reducida el 23/08/17.
Describe que presenta al examen físico actual, hombro derecho
sin limitaciones funcionales 0%, codo derecho sin limitación
funcional 0%, antebrazo derecho sin limitaciones funcionales 0% pero
con material de osteosíntesis 2% ,muñeca derecha con limitaciones
funcionales a la desviación radial 1% y a la desviación cubital 1%,
dedo pulgar derecho y resto de los dedos de mano derecha sin
limitaciones funcionales y con funciones de la mano conservadas:
puño, pinza, aro, garra 0% y sin parestesias en miembro superior
derecho 0%.
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Además, presenta cicatrices en miembro superior derecho
secuelas del accidente y de las cirugías posteriores 6% y que el actor
es diestro 0,5% .
De esta forma determina que el actor presenta una incapacidad
física del 10,5%.
Por otro lado, y teniendo en cuenta el psicodiagnóstico
elaborado con fecha 06/11/22 por la Lic. María Victoria Losada, el
perito médico legista determina que el actor no presenta incapacidad
psicológica.
En las explicaciones brindadas, el experto ratifica en un todo su
informe preliminar.
De manera tal, en virtud de lo expuesto por el perito y por no
encontrarse acreditado el daño psíquico corresponde su rechazo (cf.
art. 377 del CPCCN).
Asimismo, en cuanto a los gastos por tratamientos
kinesiológicos y psicológicos futuros reclamados, cabe señalar que el
perito no se expide acerca de la necesidad de realizar tratamientos
futuros y ello no fue cuestionado la parte actora, en consecuencia, por
no encontrarse acreditada esta partida (cf. art. 377 del CPCCN),
también corresponde rechazar los gastos por tratamientos médicos
futuros reclamados.
V.- 1) d) Con relación el porcentaje que otorga el perito por las
lesiones cicatrizales derivadas del accidente y de las cirugías
posteriores a las que se sometió y que fueran descriptas
precedentemente, señalaré que el daño estético configura un daño
patrimonial cuando incide en las posibilidades económicas del
lesionado o cuando es factible su supresión o mitigación de la
deformidad por vía quirúrgica, ya que el costo de la operación indica
un daño cierto.
En el caso, no ha sido reclamada cirugía futura alguna.
En este sentido se ha entendido que no cualquier cicatriz que
queda en la víctima como secuela de daños físico debe ser objeto de
indemnización. El daño estético no representa un ítem independiente,
ni debe ser valorado dentro de la partida por incapacidad
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sobreviniente, sino que ha de ser ponderado conjuntamente con el
daño moral cuando por sí mismo no ocasiona una merma en los
ingresos del damnificado.
La lesión estética puede ser fuente de daño económico no sólo
frente a la grave hipótesis que implica la pérdida de la aptitud
laborativa (total o parcial), sino cuando genera dificultades en el
campo del trabajo por perturbar la vida social o cuando se produzcan
pérdidas de oportunidades productivas, por la inseguridad que se crea
en el sujeto/víctima y la desventaja comparativa con otros.
En el caso, no resultan acreditados en modo alguno estos
extremos citados, ni que las afecciones cicatrizales lo haya limitado en
su posibilidad de conseguir empleo o de desempeñar alguna tarea.
Nada de ello se informa en la demanda.
Por todo ello, incluiré la consideración de las cicatrices
descriptas al ser valorado –más adelante- el daño
moral/extrapatrimonial para lo que tendré especialmente en cuenta las
circunstancias y condiciones personales propias de la víctima.
Asimismo, descontaré el porcentaje que se acuerda por las cicatrices
del porcentaje final estimado en concepto de incapacidad física parcial
y permanente.
V.-1 e) En orden a las pautas de valoración de las lesiones,
también se ha sostenido que los porcentajes de incapacidad fijados por
los peritos son meros orientadores para el sentenciante, quien en
definitiva debe convencerse de la índole de las secuelas que afectan al
reclamante y sopesar la real incidencia que éstas podrán tener en todos
los aspectos que hacen al vivir de ese damnificado (CNCiv., Sala M,
L.302604, “Lesme, Enciso Antonio Esteban c/ Transportes
Metropolitanos General Roca S.A. s/Ds. y Ps.”, del 5/02/01).
En el caso "Mosca" la Corte Suprema señaló que para evaluar el
monto del resarcimiento por la disminución de las aptitudes físicas y
psíquicas no era necesario recurrir a criterios matemáticos ni tampoco
eran aplicables los porcentajes fijados en la ley de accidentes de
trabajo -aunque puedan ser útiles como pauta genérica de referencia-,
sino que debían tenerse en cuenta las circunstancias personales del
damnificado, la gravedad de las secuelas y los efectos que éstas
puedan tener en el ámbito de la vida laboral de la víctima y en su vida
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de relación (Fallos 320:1361 y 325:1156; CSJN "Mosca, Hugo c/
Pcia. de Buenos Aires" (06/03/2007).
También señaló el máximo Tribunal en el caso "Aquino" que
resultaba inconstitucional una indemnización que no fuera "justa",
puesto que: "indemnizar es eximir de todo daño y perjuicio mediante
un cabal resarcimiento", lo cual no se logra "si el daño o el perjuicio
subsisten en cualquier medida" (Fallos 268:112,114, considerando 4º
y 5ª); y que: "[...] Más aún, la incapacidad debe ser objeto de
reparación, al margen de lo que pueda corresponder por el menoscabo
de la actividad productiva y por el daño moral, pues la integridad
física en sí misma tiene un valor indemnizable (CSJN, "Aquino, Sacio
c/ Cargo Servicios Industriales SA", 21/09/04, Fallos 308:1109, 1115).
En el precedente "Coco" (CSJN C 742 XXXIII "Coco, Fabian
c/ Pcia. de Bs. As. s/ daños y perjuicios" 29/6/04 Fallos 327:2722), la
Corte Suprema señaló que "Cuando la víctima resulta disminuida en
sus aptitudes físicas o psíquicas en forma permanente, esta
incapacidad debe ser objeto de reparación, al margen de lo que puede
corresponder por el menoscabo de la actividad productiva y por el
daño moral, ya que la integridad física tiene por sí misma un valor
indemnizable y su lesión comprende a más de aquella actividad
económica, diversos aspectos de la personalidad que hacen al ámbito
doméstico, cultural o social con la consiguiente frustración del
desarrollo pleno de la vida. También se agregó en esta causa que:
"Para evaluar el monto del resarcimiento por la disminución de las
aptitudes físicas o psíquicas no es necesario recurrir a criterios
matemáticos ni tampoco son aplicables los porcentajes fijados en la
ley de accidentes de trabajo, aunque pueden ser útiles como pauta
genérica de referencia, sino que deben tenerse en cuenta las secuelas,
los efectos que éstas puedan tener en el ámbito de la vida laboral de la
víctima y en su vida de relación (Del voto de los ministros Petracchi,
Belluscio, Boggiano, Vázquez, Maqueda y Zaffaroni).
A ello agrego que debe considerarse que es relativo el valor
probatorio de los porcentajes periciales de incapacidad, porque si bien
los mismos constituyen un dato de importancia a los efectos de
orientar al juzgador, lo cierto es que no obligan a éste, a quien, en
definitiva, lo que le interesa a los fines de precisar la cuantía
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resarcitoria, es determinar previamente la medida en que la disfunción
puede repercutir patrimonialmente en la situación de la víctima, a
cuyo fin no podría sujetárselo a estrictas fórmulas matemáticas que,
en general, no son aptas para traducir fielmente el verdadero perjuicio
que el ilícito provoca en los damnificados. Los porcentajes de
incapacidad fijados por los peritos no conforman datos decisivos para
establecer la pérdida experimentada por la víctima a raíz de sus
limitaciones, sino que constituyen meros criterios orientadores que
deben ser conjugados con otros factores de la realidad, que permiten
apreciar con mayor exactitud la mengua económica que
conjeturalmente sufriera el damnificado por arrastrar una falencia
física durante el ignoto número de años que restan de vida útil (Elena
I. Highton, Daño Resarcible en caso de lesiones, Revista de Derecho
de Daños, Accidentes de tránsito, pág. 42, Editorial Rubinzal-
Culzoni).
De allí que y a fin de cuantificar esta partida tendré en cuenta
no solo los porcentajes de incapacidad otorgados (en orden a las
previsiones descriptas) sino también qué posibilidades de actividades
le restan al damnificado y cuáles ha perdido como consecuencia del
hecho.
Acciarri señala que para indemnizar lo referente a las
actividades económicamente valorables “corresponde encontrar el
costo de sustitución, el ‘precio sombra’ de esas actividades para las
cuales, cuando se realizan, no se percibe dinero, pero sí hay que
pagarlo si no podemos hacerlas y debemos contratarlas de terceros. Se
trata, en síntesis, del costo de servicios tales como limpieza y cuidado,
transporte, mantenimiento, etcétera, que la víctima realizaba para sí y
su grupo de personas significativas, y que ahora deberá sustituir por
contrataciones ordinarias de mercado, total o parcialmente” (Acciarri,
Hugo, “Cuantificación de incapacidades desde la vigencia del Código
Civil y Comercial”, Revista de Derecho de Daños, 2021-1, p. 42/44)
(Del voto del Dr. Sebastián Picasso, CNCiv., Sala A, “Casco, Oscar
Maximiliano c/ Hurtado, Julio Cesar s/ Daños y perjuicios”, Expte. n.°
1775/2019, del 10 de febrero del 2022).
Ahora bien, debo destacar que en el escrito de demanda el actor
hace referencia que en el momento del accidente trabajaba en la
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empresa Skyonline de Argentina S.A., como empleado administrativo,
que debió abandonar el trabajo un mes después del accidente dado la
imposibilidad de cumplir con sus tareas habituales a causa de las
lesiones sufridas y en particular del cuadro depresivo que vivenció
luego del accidente.
Dice que además se encontraba cursando el CBC para la carrera
de musicoterapia en la UBA, carrera que continúa cursando pero que
sufrió un lógico retraso al perder el cuatrimestre que le tomó su
recuperación.
Por otro lado, en el marco del expediente homónimo sobre
beneficio de litigar sin gastos n° 24.716/20/1 con fecha 11 de febrero
de 2025, en su declaración jurada informó que trabaja en relación de
dependencia para la empresa A.R.L. S.A., pero sin especificar cúal es
su actividad. Acompañó al respecto tres recibos de sueldo de los
meses de octubre, noviembre y diciembre de 2024 por las sumas de $
310.265; $ 320.541 y $ 342.541 respectivamente.
A ello agrego que si bien el perito describe las secuelas que
presenta el accionante, nada dice en cuanto a su estado actual, ni
menciona las actuales afectaciones de su desempeño, ni que tenga
dificultad para la realización de sus tareas habituales con normalidad,
ni que su estado actual le impida pasar un examen preocupacional.
Es decir que, el perito no hace referencia a que, éste -en orden a
su incapacidad- se encuentre impedido de realizar las llamadas
“actividades económicamente valorables”; de allí que entiendo que no
corresponde fijar monto alguno correspondiente a esta incapacidad
vital.
Sentado ello, agrego que a los fines de la cuantificación,
además de lo previsto por el art. 1746 del CCCN, corresponde aplicar
el prudente arbitrio judicial, por lo que tendré en cuenta las secuelas
físicas derivadas del accidente -en función de lo analizado
precedentemente- que efectivamente afectaron a la víctima que es
soletero y vive solo conforme lo informado en la declaración jurada
referida precedentemente.
En orden a lo expuesto y para formular el cálculo pertinente a
través de - CAMARA NACIONAL DE APELACIONES EN LO
CIVIL – tendré en cuenta los siguientes datos: a) que el accionante si
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bien denunció en la demanda el ejercicio de una actividad lucrativa,
luego informó que debió dejar de trabajar en esa empresa y que en la
actualidad trabaja en otra empresa en relación de dependencia, sin
especificar cuáles son sus tareas específicas; de allí que considero
acreditado el hecho del trabajo en dependencia, mas no su ingreso
actual (cf. art. 377 del CPCCN). Véase que de los recibos de sueldo
que acompaña, el más actual es del mes de diciembre de 2024 y por la
suma de $ 342.541, en consecuencia y siendo que no se encuentra
probado un ingreso más cercano a esta fecha, tendré en cuenta para el
cálculo el salario mínimo vital y móvil vigente a la fecha de este
pronunciamiento -marzo de 2026- de $ 352.400 (cf. Resolución n°
9/2025 de la Secretaría de Trabajo, Empleo y Seguridad Social -
[Link]
). Éste será el ingreso mensual actualizado del demandante por lo que
anualizado, con más el SAC, el monto asciende a $ 4.581.200; b) que
el accidente acaeció cuando el actor tenía 26 años, por lo que le
restaban 49 años de vida productiva –considerando como edad
máxima la de 75 años–; c) que corresponde emplear una tasa de
descuento del 4 % anual, (expresión como porcentaje y decimalizada);
equivalente a la ganancia pura que se podría obtener de una inversión
y, d) que la incapacidad física parcial y permanente estimada, en el
caso, es del 4,5 % (teniendo en cuenta que al porcentaje final se le
dedujo el 6 % otorgado por las cicatrices).
En consecuencia, todas estas variables aplicadas a cualquier
fórmula de renta constante no perpetua de base anual (cualquiera sea
su nombre), arroja el monto de $ 4.399.630.
Ahora bien, entiendo que este monto no puede ser admitido en
su totalidad dado que en modo alguno resulta probado que el
accionante no pueda seguir realizando actividades laborales en orden
a las secuelas incapacitantes señaladas. De hecho, denunció que se
encuentra trabajando en relación de dependencia para la empresa
A.R.L. S.A.
A su vez, a ello agrego la improcedencia, en el caso, de la
denominada incapacidad vital. De allí que considero apropiado y
ajustado a las constancias referidas tomar el 90 % de la suma
indicada, por lo que admito la partida en tratamiento y fijo su cuantía
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de conformidad con lo establecido en el art. 165 del CPCCN, en la
suma de PESOS TRES MILLONES NOVECIENTOS
CINCUENTA Y NUEVE MIL SEISCIENTOS SESENTA Y
SIETE ($ 3.959.667.-).
No dejo de advertir que este monto resulta superior al
reclamado en la demanda pero entiendo que es el que mejor se
compadece con las constancias de la causa y tengo en cuenta también
que el actor sujetó su reclamo a lo que en más o en menos resulte de la
prueba a producirse en autos.
Refiero también que liquidé el importe de esta partida según
valores al tiempo de la sentencia (art. 772 del CCCN).
V.- 2) Daño extrapatrimonial/moral:
El actor reclama por este concepto la suma de $ 600.000.
El art. 1741 del CCCN, en base al distingo entre daño-lesión y
daño-consecuencia, se refiere al daño no patrimonial que debe
entenderse como equivalente al daño extrapatrimonial o moral por
oposición al patrimonial y en cuanto a este concepto me referiré a lo
sostenido por la doctrina y la jurisprudencia.
Así se ha entendido que el daño moral no es sino la lesión en
los sentimientos que determina dolor o sufrimiento físico, inquietud
espiritual y agravio a las afecciones legítimas y, en general toda clase
de padecimientos no susceptibles de apreciación pecuniaria (conf.
Bustamante Alsina Jorge: "Teoría General de la Responsabilidad
Civil", ed. Abeledo Perrot, 4ta. Edición, núm. 557, p. 205).
Por su parte, en orden al concepto del daño jurídico del art.
1737 del CCCN se puede concebir al daño moral como la lesión a los
derechos y a los intereses lícitos no reprobados por la ley que
repercuten en la esfera extrapatrimonial de la persona: se conjuga la
tesis del daño-lesión (al interés lícito) y del daño-consecuencia (que
atiende a las repercusiones o efectos en el patrimonio moral de la
persona) (Lorenzetti, Ricardo, “Código Civil y Comercial de la
Nación”, Comentado, Tomo VIII, comentario al art. 1741, pág. 501).
No es de fácil traducción económica, toda vez que se trata de
medir algo tan inconmensurable como el dolor humano, que se
traduce en el sufrimiento que experimenta la persona en sus intereses
morales tutelados por la ley o el que se infiere a los sentimientos, a la
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integridad física o intelectual, o a las afecciones legítimas, es decir,
que se causa a los bienes ideales de las personas por lo que es
condición esencial para esa indemnización que él exista o se haya
producido (conf. Llambías, Jorge Joaquín ob. cit. t º I, pág.271, núm.
243; Cazeaux en Cazeaux-Trigo Represas, ob. cit. t º I, pág. 215;
Mayo en Belluscio-Zannoni, ob. cit. Tº II, pág. 230; Zannoni, Eduardo
"El daño en la responsabilidad civil", pág. 287, núm. 85; Bustamante
Alsina, "Teoría General de la Responsabilidad Civil", pág. 179, núm.
556/7; Orgaz, Alfredo "El daño resarcible", pág. 223, núm. 5).
Con relación al "quantum" indemnizatorio por este concepto, la
jurisprudencia ha sostenido que “el daño moral debe ser establecido
por el juzgador conforme a las circunstancias de autos y con arreglo a
su soberano criterio” (SC Pcia. de Bs. As. ED 34-129). Por su parte,
no depende de la existencia y extensión de los perjuicios
patrimoniales, pues no media interdependencia entre tales rubros en
tanto cada uno tiene su propia configuración. El mismo no requiere
más prueba que la del hecho principal habida cuenta que se trata de un
daño “in re ipsa” (conf. Llambías, “Código Civil anotado”. T. II-B
pág. 329 y CNCiv., Sala H, 04/03/92, “Rojas c/ Bernhard y otro”, J.A.
1993-II-pág. 72), sin encontrarse supeditado a la entidad del daño
material.
No cabe duda alguna que en la especie resulta procedente
acceder al daño moral.
El detrimento y los padecimientos sufridos por el actor desde el
mismo momento del accidente, con sus consecuencias inmediatas
resultan de la prueba realizada en autos. Ésta da cuenta de las lesiones
sufridas, el tratamiento médico recibido, las operaciones quirúrgicas a
las que fue sometido con motivos de las graves lesiones padecidas y
ello es sólo un aspecto de los padecimientos sufridos, dado que surge
del estudio de la causa, que en la actualidad presenta y padece
secuelas físicas derivadas del accidente sufrido, con más secuelas
cicatrizales no solo derivadas del hecho sino también de las
intervenciones a las que fue sometido.
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Con seguridad tal penosa situación que debió atravesar al
producirse el evento y con posterioridad, junto a los dolores físicos
padecidos, tuvieron entidad para perturbar sus justas susceptibilidades
y ocasionar agravio moral indemnizable.
En virtud de ello, sin perjuicio de reconocer el carácter
estimativo de la cuestión, teniendo en cuenta la dolencia que debió
soportar la víctima (a nivel físico y espiritual) y sus circunstancias
personales, con más sus secuelas cicatrizales; considero apropiado
admitir la procedencia de este rubro y fijar su cuantía en un monto que
entiendo procura satisfacciones compensatorias y sustitutivas, que fijo
en la suma de PESOS TRES MILLONES QUINIENTOS MIL ($
3.500.000.-) (cf. art. 165 del CPCCN).
No dejo de advertir que este monto resulta superior al
reclamado en la demanda pero entiendo que es el que mejor se
compadece con las constancias de la causa y tengo en cuenta también
que el actor sujetó su reclamo a lo que en más o en menos resulte de la
prueba a producirse en autos.
V.-3) Gastos de farmacia, asistencia médica, traslados y
vestimenta:
En estos acápites, el actor expone que, como consecuencia del
accidente debió afrontar numerosos gastos de traslado, farmacia y
asistencia médica. En tal sentido, reclama la suma total de $ 200.000.
Asimismo, manifiesta que a raíz del siniestro sufrió pérdida de
sangre y el desgarro de sus prendas de vestir, lo que ocasionó que
parte de su indumentaria quedara totalmente inutilizada, motivo por el
cual reclama la suma de $15.000.
En este punto cabe indicar que así son considerados en forma
integral en el art. 1746 del CCCN que establece que se presumen los
gastos médicos, farmacéuticos y por transporte que resulten
razonables en función de la índole de las lesiones o la incapacidad.
Sabido es que los gastos médicos y farmacéuticos deben ser
admitidos, ya que si bien pueden no estar acreditadas las erogaciones
que se afirma haber realizado, las lesiones sufridas presuponen
necesariamente la existencia de tales gastos, pues aunque la víctima
haya sido tratada en un establecimiento gratuito o dependiente de una
obra social, los gastos en medicamentos corren por cuenta del
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interesado (CNCiv., Sala A, 2- 7-90, L.L. l990-E-297; id. id. 20-6-89,
LL 1991-C-65; id. Sala C, 2l-9-89, L.L. l990-A-677, 38.l25-S; id. id.
l0-l0-89, L.L. l990-B-l9l; id. Sala K, 21- 12-89, LL 1991-E-617).
En cuanto a los gastos de traslado no será necesario agregar
documentos que acrediten tales erogaciones. No se requiere, entonces,
una prueba fehaciente para ser admitidos, sino que ellos se deducen de
las lesiones sufridas por la víctima y la atención médica que requiere
(CNCiv., Sala D, “Alvarez, Alejandra M. c/ Bertero, Luis A. s/daños y
perjuicios”, 11/6/99).
Conforme lo expuesto y meritando la naturaleza de los daños
padecidos resulta razonable concluir que como consecuencia del
accidente debieron realizarse erogaciones en concepto de asistencia
médica, farmacia y traslados.
Por otro lado, y ante el reclamo de gastos de vestimenta y lo
expresado por el actor al solicitar el presente rubro, en el sentido que
como consecuencia del accidente sufrió el desgarro de sus
vestimentas, señalaré que si bien ello no surge efectivamente
acreditado es razonable que ante la caída del accionante al asfalto se
haya producido algún daño en la vestimenta de la víctima, por lo que
este aspecto del reclamo será también acogido.
En orden a lo expuesto, fijo el monto por este rubro de
conformidad a lo establecido por el art. 165 del CPCCN, en la suma
de PESOS SEISCIENTOS QUINCE MIL ($ 615.000.-), que se
discrimina en $400.000 por gastos médicos y de farmacia y de
traslado y $ 215.000.- por gastos de vestimenta.
No dejo de advertir que este monto resulta superior al
reclamado en la demanda pero entiendo que es el que mejor se
compadece con las constancias de la causa y tengo en cuenta también
que el actor sujetó su reclamo a lo que en más o en menos resulte de la
prueba a producirse en autos.
V.- 4) Daños materiales de la motocicleta:
Bajo este rubro el actor reclama la suma de $ 28.000 en su
carácter de propietario de la motocicleta Suzuki, dominio 438-LVF,
extremo acreditado con el informe obrante en la causa penal -fs.20/21-.
En los juicios por indemnización de daños y perjuicios se busca
colocar al damnificado en la situación que se encontraba con
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anterioridad a la producción del hecho dañoso, o bien compensar
económicamente los perjuicios ocasionados. En consecuencia,
acreditadas las averías en el rodado del actor, resulta irrelevante la
circunstancia de que el accionante haya efectivizado el pago o no de
los arreglos (CNCiv., Sala L, 27/6/96, “Bogatello, Julio c/ Barrientos,
Adrián s/ sumario”).
Ahora bien, en orden al reclamo se acompaña un presupuesto
que habría sido emitido por taller “Morello” expedido a nombre del
actor de fecha 16/08/17, donde se indican las piezas a reemplazar y
los trabajos de mano de obra por la suma total de $14.500; pero dicho
presupuesto no fue reconocido por su emisor dado que la parte actora
desistió con fecha 26 de septiembre de 2024, de producir la prueba
informativa correspondiente.
En cuanto a los daños sufridos por la moto siniestrada éstos
resultan de las fotografías adjuntas en el informe técnico obrante a fs.
56/64, que fueron tenidas en cuenta por el perito ingeniero mecánico
al elaborar su informe pericial. Éste detalla que los daños sufridos por
la motocicleta se ubicaron en su parte frontal y lateral derecho
comprendiendo entre otros, los siguientes elementos: manubrio,
manillar, tablero, óptica, horquilla, pedal de freno, luz de giro y batería
.
Por otro lado, realizó un presupuesto al momento de la
elaboración de su informe, teniendo en cuenta los repuestos a
reemplazar y la mano de obra por la suma total de $ 613.868. Destaca
que como fuente para los costos utilizó el listado de concesionarios
oficiales y de los periódicos compulsados, mientras que en cuanto a
los valores para la mano de obra dice que los obtuvo de los guarismos
individuales para la hora de taller mecánico brindado por AIIA
-puntos periciales d) y e)-.
En consecuencia, y teniendo en cuenta lo informado
pericialmente, admito la partida por la suma indicada por el experto a
la fecha de presentación de su dictamen y de conformidad con lo
establecido en el art. 165 del CPCCN, fijo su monto, en la suma de
PESOS SEISCIENTOS TRECE MIL OCHOCIENTOS
SESENTA Y OCHO ($ 613.868.-).
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No dejo de advertir que este monto resulta superior al
reclamado en la demanda pero entiendo que es el que mejor se
compadece con las constancias de la causa y tengo en cuenta también
que el actor sujetó su reclamo a lo que en más o en menos resulte de la
prueba a producirse en autos.
V.-5) Privación de uso de la moto:
El actor reclama por este rubro la suma de $16.000 y estima el
tiempo de reparación en 40 días.
El hecho de la privación de uso del rodado por si sola produce
daño y en esa condición resulta fuente de resarcimiento, ello por
cuanto la cosa tiene por finalidad, ya sea el esparcimiento o su
utilización como medio de producción de otros bienes que inciden
frente a la supresión en forma negativa en el patrimonio de la víctima,
involucrando por ende el derecho a ser indemnizado. Si bien es
pacífica la jurisprudencia en lo que respecta a la admisión de este
rubro, reiteradamente se ha sostenido que lo que cabe indemnizar no
es todo el lapso en que el damnificado dejó de utilizar su vehículo,
sino aquel que pueda encontrarse en relación de causalidad con el
accidente, como imputable al autor del hecho. Debe tenerse en cuenta
el tiempo razonable que demanda concretar la reparación (CNCiv.,
Sala I, Cucinde S.A.I.C. c/Estado Nacional y/u otros s/Sumario”, del
19/12/90, C. 081236).
Ahora bien, el perito no se expresa en cuanto a la cantidad de
días que se requieren para el arreglo de la moto, pero es lo cierto que
al realizar el presupuesto estima 15 días para la mano de obra. Por lo
que teniendo en cuenta ello, y los fijados en casos análogos considero
apropiado sumar tres días para la búsqueda del presupuesto y la espera
de turnos y demoras -ver punto pericial e) presupuesto-. De allí que a
los fines de la cuantificación de la partida tendré en cuenta un total de
18 días
En consecuencia, teniendo en cuenta lo expuesto en cuanto al
tiempo estimado por el experto, en orden a lo prescripto por el art. 165
del CPCCN, fijo el monto por este concepto en la suma que estimo
razonable de PESOS UN MILLÓN QUINIENTOS CINCUENTA
MIL ($ 1.550.000.-).
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No dejo de advertir que este monto resulta superior al
reclamado en la demanda pero entiendo que es el que mejor se
compadece con las constancias de la causa y tengo en cuenta también
que el actor sujetó su reclamo a lo que en más o en menos resulte de la
prueba a producirse en autos.
V.- 6) Desvalorización del rodado:
El actor señala que como consecuencia del hecho su
motocicleta sufrió serios deterioros cuyos rastros habrán de perdurar
más allá de la calidad de las reparaciones realizadas que afectan su
valor de reventa. Es por ello que reclama por la pérdida de valor venal
la suma de $ 15.000.
En cuanto a este rubro nuestros Tribunales han sostenido que
para su procedencia es requisito importante la inspección por parte del
experto para que su opinión acerca de las secuelas del choque se
encuentre fundada en la observación directa de aquellas y no en meras
generalidades, máxime cuando el siniestro no ha provocado daños en
partes estructurales de la unidad, sino en su carrocería y accesorios”
(CNCiv., Sala H, 21/09/2007, “Maciel, Manuel c. Igarzabal, Hernán y
otro”).
En este caso en concreto el experto no se expide en cuanto a este
aspecto, extremo que no fue cuestionado por el accionante. En
consecuencia y siendo que no se ha sido justipreciado este perjuicio
(cfr. art. 377 del CPCCN) considero que corresponde desestimar la
partida.
VI.- Intereses:
VI.-1) En primer término cabe señalar que de conformidad con
lo dispuesto por la doctrina plenaria del 16-12-58, "Gómez, Esteban
c/Empresa Nacional de Transportes", (L.L. 93-667) –la que
comparto-, los intereses correspondientes a las indemnizaciones
derivadas de delitos o de cuasidelitos, se liquidarán desde el día en que
se produce cada perjuicio objeto de reparación y éste es el criterio que
el CCCN establece para determinar el curso de los intereses en
materia de responsabilidad civil en su aspecto resarcitorio en el art.
1748.
Ahora bien y hasta la fecha consideré adecuado aplicar -desde
ese hito temporal y hasta la fecha de pago- para el cálculo de los
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intereses una única tasa: la activa cartera general préstamos nominal
anual vencida a treinta días del Banco de la Nación Argentina
conforme lo establecido por la doctrina plenaria “Samudio”. Sostuve
este criterio en orden a la obligatoriedad de los fallos plenarios (dado
que el art. 4 de la ley 27.500 derogó –a su vez- la ley 26.853 –con
excepción de su art. 13- y reinstauró el recurso de inaplicabilidad de
ley y la obligatoriedad de los fallos plenarios) y con fundamento en la
doctrina y en los fallos referidos en los pronunciamientos definitivos
dictados hasta la fecha.
Pero, a la fecha, considerando la actual situación económica del
país y los criterios que vienen sosteniendo las distintas Salas que
componen la Excma. Cámara Nacional de Apelaciones en lo Civil en
función (y algunas con anterioridad) de lo resuelto por la Corte
Suprema de Justicia de la Nación en la causa “Barrientos” (CIV
28577/2008/1/RH1, sentencia del 15 de octubre de 2024), resulta
decisivo cambiar el criterio hasta aquí sostenido y sobre este punto,
recordaré el principio asentado desde el caso “Cerámica San Lorenzo”
de 1985 (Fallos: 307:1094) en cuanto a que los tribunales inferiores
deben conformar sus decisiones a las sentencias de la Corte Suprema
de Justicia de la Nación.
En “Barrientos” en el voto impersonal se destaca que “5°)
resulta necesario distinguir las obligaciones de dar dinero, en las que
el deudor debe una cierta cantidad de moneda, determinada o
determinable al momento de su constitución (art. 765, Código Civil y
Comercial de la Nación); de las obligaciones en que la deuda consiste
en un cierto valor (art. 772 del código antes citado). En las
obligaciones de dar dinero, puede existir una desvalorización de la
moneda desde el tiempo de su constitución. En las de valor, el monto
resultante debe referirse al valor real al momento que corresponda
tomar en cuenta para la evaluación de la deuda (art.772 del Código
citado). De manera que el valor no sufre deterioro inflacionario
porque no es dinero. Una vez que es cuantificado en dinero, entonces,
puede considerarse la desvalorización ya que, recién a partir de ese
momento se le aplica el régimen de las obligaciones de dar dinero (art.
772 antes citado)”.
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Así consideró que “...fijada la indemnización a “valores
actuales” –o reales en los términos del art. 772 del Código Civil y
Comercial de la Nación, no tiene sustento la aplicación de una tasa de
interés que contemple, entre otras variables, una compensación por
desvalorización de la moneda. La aplicación de este tipo de tasas
sobre un “valor actual” altera el significado económico del capital
reconocido al acreedor y provoca el enriquecimiento de una de las
partes en detrimento de la otra…”.
Como juzgadora me corresponde estimar y cuantificar los
rubros indemnizatorios a valores actuales (cf. art 772 del CCCN) y en
este tipo de obligaciones el objeto debido no es el dinero sino un
determinado “valor”, “utilidad” o “ventaja patrimonial” que debe
procurar el deudor al acreedor, pero que en definitiva se reparará con
una suma de signos monetarios destinada a cubrir el valor debido
(CNCiv., Sala I, “Caracciolo, Daniel Roque c. Galeno Argentina S.A.
y otros s. daños y perjuicios – resp. prof. médicos y auxiliares”, expte.
nº 110.205/2011 del 3 de septiembre de 2020 y sus citas).
Dado que el monto de la obligación será determinado conforme
al valor que ella reviste en el momento de la cuantificación en la
sentencia corresponde que sea aplicada una tasa pura, que no contenga
componentes inflacionarios y luego una vez que la deuda quede
finalmente consolidada en dinero, se aplicará una segunda tasa como
la activa que compute la depreciación de la moneda.
En consecuencia, corresponde que en el caso y con relación a
las partidas indemnizatorias que se admiten (con exclusión del monto
reconocido por el daño material de la moto), los intereses se liquiden
desde el día en que se produjo el perjuicio objeto de la reparación (art.
1748 del Código Civil y Comercial), es decir, el 06/08/17 y hasta la
sentencia de primera instancia a la tasa del 8% anual, y desde allí
hasta su efectivo pago a la tasa activa cartera general (préstamos)
nominal anual vencida a treinta días del Banco de la Nación Argentina
de conformidad con la doctrina sentada en el fallo plenario “Samudio”
dictado el 20 de abril de 2009 por la Cámara Nacional de Apelaciones
en lo Civil y lo dispuesto por el art. 768, inc. c) del Código Civil y
Comercial de la Nación.
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VI.-2) Con relación a la suma que se reconoce en concepto de
daño material de la moto, toda vez que se trata de la presupuestada por
el perito en su informe del 01/09/23, los intereses comenzarán a correr
a partir de dicha fecha y hasta la del efectivo pago.
VI.-3) Atento lo que surge del considerando V) y de los
apartados precedentes la suma por la que prospera la demanda, con
más los intereses establecidos que en este acto calculo desde la fecha
del hecho 06/08/17 al 11/03/26, asciende a la de $ 16.246.437.- ($
9.624.667.- de capital con más la de $ 6.621.770.- por intereses).
A este monto sumaré el correspondiente al daño material del
rodado, con más los intereses desde el día 01/09/23 hasta el
11/03/2026, que asciende a $ 737.920.- ($ 613.868.- de capital con
más $ 124.052.- por intereses conforme el cálculo de los intereses
establecido en el acápite V.- 4).
Por todo ello, el monto total por el que prospera la demanda
(capital e intereses) asciende a $ 16.984.257.- que es el que tomaré a
los fines regulatorios.
VII.- Imposición de costas:
Atento como resuelvo la cuestión y las circunstancias que se
verifican en el caso, impongo las costas del proceso a la parte
demandada y a la citada en garantía tanto por la demanda que
prospera como por aquélla que se rechaza (arts. 68 y 69 del CPCCN).
Dada la naturaleza resarcitoria de las costas, ellas integran la
indemnización y deben ser impuestas en su totalidad al demandado,
aun cuando la demanda no prospere íntegramente (CNCiv., Sala D,
17/11/1983, E.D., t. 109, p. 185 -Rev. LA LEY, t. 1985-D, p. 562,
fallo 36.960-S-; sala C, 16/6/83, E. D., t. 105, p. 256; sala E, 3/5/82,
E. D., t. 100, p. 556 -Rep. LA LEY, t. XLIII, A-I, p. 584, sum. 78-,
etc.).
VIII.-Por estas consideraciones, normas legales, doctrina y
jurisprudencia citadas; FALLO: I.-Hacer lugar a la demanda
promovida por Ignacio Amarú Lozza Hernández contra Ruben Dario
Nieuweuhuyze y Gabriela Miriam Camponovo; II.-En consecuencia,
condenar a Ruben Dario Nieuweuhuyze y Gabriela Miriam
Camponovoy a su aseguradora “Provincia Seguros S.A.”, en los
términos del contrato de seguro y con el alcance establecido en los
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arts. 118 y c.c. de la ley 17.418 a abonar al actor Ignacio Amarú
Lozza Hernández la suma de PESOS DIEZ MILLONES
DOSCIENTOS TREINTA Y OCHO MIL QUINIENTOS
TREINTA Y CINCO ($ 10.238.535.-) con más sus intereses
conforme a lo establecido en el considerando VI) y en el plazo de diez
días de quedar firme la presente sentencia bajo apercibimiento de
ejecución; III.- Imponer las costas a la parte demandada y a la citada
en garantía vencidas; IV.-REGULACION: a) En orden a lo dispuesto
por la ley 27.423 -Ley de Honorarios Profesionales de Abogados,
Procuradores y Auxiliares de la Justicia-, publicada en el B.O. el
22/12/17 y el valor de la unidad de medida arancelaria (UMA)
instituida en el art. 19 de la ley nro. 27.423, suministrado por la Corte
Suprema de Justicia de la Nación por medio de la Acordada n° 13/18,
del 3 de mayo de 2018 y comunicado con fecha 9 de mayo de 2018
por la Excma. Cámara de Apelaciones en lo Civil, tomaré el valor de
la UMA (unidad de medida arancelaria) que equivale a $89.875 a
partir del primero de enero de 2026 (conf. Acordada C.S.J.N. 2/2026
del 3 de marzo de 2026, y resolución 235/2026 de la Secretaría
General de Administración de la Corte Suprema de Justicia de la
Nación del día 5 de marzo de 2026); b) En consecuencia, valoraré el
monto comprometido en este proceso que asciende a la suma de $
16.984.357 -en concepto de capital e intereses-, la que representa la
cantidad total de 188,98 UMA; c) Además, consideraré la naturaleza,
importancia, eficacia, calidad y extensión de la labor profesional
desarrollada, la responsabilidad que pudiere derivarse para los
profesionales, el resultado obtenido y la trascendencia jurídica y
económica de las cuestiones planteadas, las etapas cumplidas y las
demás pautas establecidas en los arts. 1, 14, 15, 16, 20, 21, 22, 23, 24,
29, 51, 52, 54, 59 y conc. de la ley 27.423; por todo ello, REGULO:
los honorarios del Dr. Guillermo Marcelo Molinari, en su carácter de
letrado apoderado del actor por su intervención en las tres etapas del
proceso, en la cantidad de 57,12 UMA, que representa la suma de
PESOS CINCO MILLONES CIENTO TREINTA Y TRES MIL
SEISCIENTOS SESENTA ($ 5.133.660.-) y los honorarios del Dr.
José Gabriel Reznick, en su carácter de letrado apoderado de los
demandados y de la citada en garantía por su intervención en la
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primera y segunda etapa del proceso, en la cantidad de 36,26 UMA,
que representa la suma de PESOS TRES MILLONES
DOSCIENTOS CINCUENTA Y OCHO MIL OCHOCIENTOS
SESENTA Y SIETE ($ 3.258.867.-); d)También corresponde regular
los honorarios de los peritos que han intervenido en el proceso, para lo
que tendré en cuenta la naturaleza de la peritación realizada, su
calidad, importancia, complejidad, extensión y mérito técnico
científico, como la proporcionalidad que deben guardar estos
emolumentos con relación a los de los letrados actuantes en el juicio.
En consecuencia, REGULO:los honorarios del perito ingeniero
mecánico, Héctor Andrés Bendera por su informe de fecha 01/09/23,
en la cantidad de 15,12 UMA que representa la suma de PESOS
UN MILLÓN TRESCIENTOS CINCUENTA Y OCHO MIL
SETECIENTOS CUARENTA ($ 1.358.740.-) (cf. arts. 76, 77 y 80
de la ley 14.467, conf. ley 21.165) y los honorarios del perito médico
legista, Dr. Edgardo José María Almeida por sus informe de fecha
15/05/23 y la explicaciones brindadas con fecha 19/06/23, en la
cantidad de 17 UMA, que representa la suma de PESOS UN
MILLÓN QUINIENTOS VEINTIOCHO MIL QUINIENTOS
NOVENTA Y DOS ($ 1.528.592.-) (cf. art. 478 del CPCCN); e)
Finalmente, fijo los honorarios de la Dra. María Laura Álvarez, en su
carácter de mediadora, según constancias acompañadas, en la suma
de PESOS TRESCIENTOS TREINTA Y NUEVE MIL
SEISCIENTOS OCHENTA Y SIETE ($ 339.687.-) ,
equivalente a la fecha de este pronunciamiento a 28,86 UHOM (cf.
art. 7 decreto 1467/11, su anexo III, sustituido por decreto 2536/15
(B.O. 30/11/15) art. 2, categoría G) (conf. valor de la UHOM ($
11.770.-) desde el [Link] marzo de 2026 art. 28 decreto 1467/11,
actualizado por Decreto 696/2025); f) Se hace saber que los
honorarios fueron fijados sin tener en cuenta la alícuota del I.V.A. en
caso de corresponder. En consecuencia, se hace saber a los
beneficiarios de las regulaciones de honorarios que de encontrarse
inscriptos como responsables del impuesto al valor agregado, deberán
acreditarlo y notificar tal circunstancia a los obligados al pago y, a
estos últimos, que a las sumas reguladas deberá adicionarse la
proporción pertinente que corresponda a dicho impuesto (CSJN, junio
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16-993 C. 181 XXIV R. de H.,"Cía. General de Combustibles S.A.
s/Recurso de Apelación"); g) Fijar para el pago de los honorarios el
plazo de diez días; V.- Comunicar al Centro de Informática Judicial en
la forma de estilo. REGISTRESE, NOTIFÍQUESE personalmente o
por cédulas electrónicas a las partes y a la mediadora interviniente y
oportunamente ARCHÍVESE.
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