El clima
Se define como las condiciones meteorológicas medias que caracterizan a un
lugar determinado.[1][2] Es una síntesis del tiempo atmosférico, obtenida a partir
de estadísticas a largo plazo. Los elementos meteorológicos a tomar en cuenta
son la temperatura, la presión, el viento, la humedad y la precipitación.[3]
El clima difiere del tiempo meteorológico en que la meteorología solo describe las
condiciones de corto plazo de estas variables en una región dada. Así, el clima de
un lugar o una región está constituido por los datos estadísticos de la meteorología
de dicho lugar o región analizados a lo largo de un plazo relativamente largo, de
30 años o más, como señala F. J. Monkhouse (1978).[4][5] Los componentes
meteorológicos que suelen tomarse como elementos climáticos son cinco, como
ya se ha indicado arriba.
El clima de una ubicación está afectado por su latitud, altitud, orientación del
relieve, distancia al mar y corrientes marinas, que constituyen lo que se conoce
como factores modificadores del clima. Los climas pueden clasificarse según la
media y las gamas típicas de los cinco elementos señalados, principalmente
temperatura y precipitación. El esquema de clasificación más utilizado la
clasificación climática de Köppen, originalmente desarrollada por Wladimir
Köppen, es la utilizada en el mapa que acompaña esta introducción con datos
actuales de 1980 a 2016.[6] El sistema Thornthwaite, en uso desde 1948,
incorpora la evapotranspiración junto con la información de temperatura y
precipitación y se utiliza en el estudio de la diversidad biológica y los efectos
potenciales de cambios de clima sobre ella.[7] Los sistemas de clasificación de
Bergeron y Spatial Synoptic se centran en el origen de las masas de aire que
definen el clima de una región.
La paleoclimatología es el estudio de los climas antiguos. Ya que no se dispone de
observaciones directas del tiempo antes del siglo XIX, los paleoclimas se infieren a
partir de variables (indicadores paleoclimáticos) que incluye pruebas no bióticas
como los sedimentos encontrados en lechos lacustres y núcleos de hielo, y prueba
biótica como los anillos de árbol y coral. Los modelos climáticos son modelos
matemáticos de climas del pasado, presente y futuro. Un cambio climático puede
ocurrir durante periodos largos y cortos a partir de una variedad de factores; el
calentamiento reciente se trata en Calentamiento global. El calentamiento global
produce redistribuciones. Por ejemplo, «un cambio de 3 °C en la temperatura
media anual corresponde a un cambio en las isotermas en aproximadamente 300-
400 km en latitud (en la zona térmica) o 500 m en elevación. Por lo tanto, se prevé
que las especies se muevan hacia arriba en elevación o hacia los polos en latitud
en respuesta a los cambios de las zonas climáticas».[8][9]
Parámetros climáticos
Para el estudio del clima hay que analizar los elementos del tiempo meteorológico:
la temperatura, la humedad, la presión, los vientos, la precipitación, nubosidad,
brillo y visibilidad.[5] De ellos, las temperaturas medias mensuales y los montos
pluviométricos mensuales a lo largo de una serie bastante larga de años son los
datos más importantes que normalmente aparecen en los gráficos climáticos.
Hay una serie de factores que pueden influir sobre estos elementos: la latitud
geográfica, la altitud del lugar, la orientación del relieve con respecto a la
incidencia de los rayos solares (vertientes o laderas de solana y umbría) o a la de
los vientos predominantes (Sotavento y barlovento), las corrientes oceánicas y la
continentalidad (que es la mayor o menor lejanía de una región respecto del
océano o del mar).
Estudio del tiempo atmosférico
Artículo principal: Meteorología
Hay muchas clases de tiempo: cálido o frío, húmedo o seco, despejado o
tormentoso, las cuales resultan de diferentes combinaciones de las variables
atmosféricas de temperatura, presión, viento, humedad y precipitación. El tiempo
siempre ejerció poderosa influencia sobre las actividades humanas, y durante
siglos el hombre ha estudiado la atmósfera, tratando de comprender su
comportamiento. La meteorología es la rama de la ciencia que estudia esta
envoltura de aire en torno de nuestro planeta.
Las variaciones a corto plazo de la atmósfera (que llamamos tiempo
meteorológico), se relacionan con nuestra vida cotidiana. La lluvia que riega
nuestras cosechas y llena nuestros embalses es parte del tiempo, lo mismo que
los huracanes y tornados que dañan nuestras ciudades y el rayo que puede
fulminarnos en un segundo.
En un principio, los hombres simplemente observaban el tiempo; luego trataron de
emplear sus observaciones como base para la predicción y anticipación de las
condiciones meteorológicas; finalmente aprendieron que no podían pronosticarlas
con mucho éxito sin comprender su funcionamiento. Y cuando finalmente se
consiguió cierto conocimiento de los procesos atmosféricos, se comenzó a pensar
en el intento de alterarlos. Estos son los tópicos que consideramos aquí: los
esfuerzos humanos para observar, predecir, entender y aminorar los efectos
negativos del tiempo atmosférico.
Elementos del clima
Una nube cumulonimbus bastante desarrollada vista hacia el este en el sureste de
Caracas, Venezuela. Un buen ejemplo del flujo de energía (térmica, eléctrica,
físico-química, etc.) en el seno de la atmósfera.
Los elementos constituyentes del clima son: temperatura, presión, viento,
humedad y precipitación. Tener un registro durante muchos años de los valores
correspondientes a dichos elementos en un lugar determinado, nos sirve para
poder definir cómo es el clima de ese lugar. De estos cinco elementos, los más
importantes son la temperatura y la precipitación, porque en gran parte, los otros
tres elementos o rasgos del clima están estrechamente relacionados con los dos
que se han citado. Ello significa que una mayor o menor temperatura da origen a
una menor o mayor presión atmosférica, respectivamente, ya que el aire caliente
tiene menor densidad y por ello se eleva (ciclón o zona de baja presión), mientras
que el aire frío tiene mayor densidad y tiene tendencia a descender (zona de alta
presión o anticiclón). A su vez, estas diferencias de presión dan origen a los
vientos (de los anticiclones a los ciclones), los cuales transportan la humedad y las
nubes y, por lo tanto, dan origen a la repartición de las lluvias sobre la superficie
terrestre.
Temperatura atmosférica
Artículo principal: Temperatura atmosférica
Se refiere al grado de calor específico del aire en un lugar y momento
determinados. El clima depende de la manera en que la energía de la radiación
solar se reparte entre la atmósfera y la superficie terrestre. El clima es más cálido
donde llega más energía a la superficie, y más frío donde menos.
Esta insolación depende de dos tipos de factores:
Factores planetarios: el movimiento de rotación terrestre (que origina el día y la
noche, con las diferencias térmicas que ello conlleva) y el movimiento de
traslación de la Tierra alrededor del Sol, que da origen a las estaciones (épocas de
mayor o menor exposición de la radiación solar debido a la inclinación del eje
terrestre con respecto a la eclíptica u órbita terrestre).
Factores geográficos. Son aquellos que dependen de las condiciones específicas
del lugar con respecto a las características térmicas del aire en dicho lugar. Son: la
latitud (que explica la mayor o menor radiación solar en función de la inclinación
del eje terrestre a lo largo del año); la altitud, que da origen a la diferenciación
térmica de la atmósfera dando origen a lo que se conoce como pisos térmicos,
aspecto fundamental en el estudio del clima; la mayor o menor distancia al mar
que afecta la mayor o menor oscilación o amplitud térmica del aire,
respectivamente; la orientación del relieve de acuerdo a la insolación (vertientes o
laderas de solana, más cálidas, y de umbría, más frías, ambas consideradas a una
altitud y latitud equivalentes) y las corrientes marinas, que proporcionan una forma
muy importante de trasladar calor de la zona intertropical a las zonas templadas y
polares, haciendo más suave el clima en estas últimas zonas geoastronómicas.
Estos cinco factores no afectan solamente a la temperatura atmosférica, sino
también al resto de los elementos del clima: la presión atmosférica, los vientos, la
humedad y la precipitación.
Presión atmosférica
Artículo principal: Presión atmosférica
Es la presión que ejerce el peso de las masas de aire en todas direcciones, y varía
inversamente con la altitud y directamente con la temperatura, es decir, en
condiciones normales, a mayor altitud, menor temperatura, menor presión.
Viento
Artículo principal: Viento
Es el movimiento de masas de aire de acuerdo con las diferencias de presión
atmosférica. En sentido general, el viento es el vehículo por el medio del cual se
realiza el transporte de energía en el seno de la atmósfera y, por lo tanto, ayuda a
distribuir más equitativamente esa energía. El viento constituye un elemento
fundamental en el ciclo hidrológico que, a su vez, resulta imprescindible para
sustentar la vida en la Tierra.
Humedad
Artículo principal: Humedad
Se denomina humedad al agua que impregna un cuerpo o al vapor presente en la
atmósfera. El agua está presente en todos los cuerpos vivos, ya sean animales o
vegetales, y esa presencia es de gran importancia para la vida.
Precipitación
Artículo principal: Precipitación
Es cualquier forma de hidrometeoro procedente del agua atmosférica en forma de
nubes que cae a la superficie terrestre por medio de las diferentes formas de
precipitación (lluvia, nieve, granizo, etc.).
Factores que determinan el clima
Partes constitutivas del sistema climático terrestre.[10]
Latitud
Altitud
Distancia al mar
Corrientes oceánicas
Orientación del relieve
Dirección de los vientos planetarios y estacionales
Latitud geográfica
Artículo principal: Zonas térmicas
Efectos sobre la temperatura atmosférica:
La latitud determina la inclinación con la que caen los rayos del Sol y la diferencia
de la duración del día y la noche. Cuanto más directamente incide la radiación
solar, más calor aporta a la Tierra.
Las variaciones de la insolación que recibe la superficie terrestre se deben a los
movimientos de rotación (variaciones diarias) y de traslación (variaciones
estacionales).
Las variaciones en latitud son causadas, de hecho, por la inclinación del eje de
rotación de la Tierra. El ángulo de incidencia de los rayos del Sol no es el mismo
en verano que en invierno siendo la causa principal de las diferencias
estacionales. Cuando los rayos solares inciden con mayor inclinación calientan
mucho menos porque el calor atmosférico tiene que repartirse en un espesor
mucho mayor de atmósfera, con lo que se filtra y dispersa parte de ese calor.
Fácilmente se puede comprobar este hecho cuando comparamos la insolación
producida en horas de la mañana y de la tarde (radiación con mayor inclinación)
con la que recibimos en horas próximas al mediodía (insolación más efectiva por
tener menor inclinación). Es decir, una mayor inclinación en los rayos solares
provoca que estos tengan que atravesar mayor cantidad de atmósfera,
atenuándose más que si incidieran más perpendicularmente. Por otra parte, a
mayor inclinación, mayor será la componente horizontal de la intensidad de
radiación. Mediante sencillos cálculos trigonométricos puede verse que: I
(incidente) = I (total) • cosθ. Es así que los rayos solares inciden con mayor
inclinación durante el invierno por lo que calientan menos en esta estación.
También podemos referirnos a la variación diaria de la inclinación de los rayos
solares: las temperaturas atmosféricas más frías se dan al amanecer y las más
elevadas, en horas de la tarde.
Efectos sobre las precipitaciones:
La latitud determina la localización de los centros de acción que dan origen a los
vientos: anticiclones (centros de altas presiones) y ciclones (áreas de baja presión
o depresiones). Los anticiclones son áreas de alta presión, donde el aire
desciende de cierta altura por ser frío y seco (el aire frío y seco es más pesado
que el cálido y húmedo), mientras que los ciclones son áreas de baja presión
donde el aire se eleva por su menor densidad. La ubicación de los mayores
centros de acción determina la dirección y mecánica de los vientos planetarios o
constantes y por consiguiente, las zonas de mayor o menor cantidad de
precipitación. Los cuatro paralelos notables (Trópicos y círculos polares) generan
la existencia de grandes zonas anticiclónicas y depresiones de origen dinámico, es
decir, originadas por el movimiento de rotación terrestre y de origen térmico
(originadas por la desigual repartición del calentamiento de la atmósfera).
Altitud del relieve
Artículo principal: Pisos térmicos
La altura del relieve modifica sustancialmente el clima, en especial en la zona
intertropical, donde se convierte en el factor modificador del clima de mayor
importancia. Este hecho ha determinado un criterio para la conceptualización de
los pisos térmicos, que son fajas climáticas delimitadas por curvas de nivel que
generan también curvas de temperatura (isotermas) que se han establecido
tomando en cuenta tipos de vegetación, temperaturas y orientación del relieve. Se
considera la existencia de cuatro o cinco pisos térmicos en la zona intertropical:
Macrotérmico (menos de 1 km de altura), con una temperatura que varía entre los
27 °C al nivel del mar y los 20°.
Mesotérmico (1 a 3 km): presenta una temperatura entre los 10 y 20 °C, su clima
es templado de montaña.
Microtérmico (3 a 4,7 km): su temperatura varía entre los 0 y 10 °C. Presenta un
tipo de clima de páramo o frío.
Gélido (más de 4,7 km): su temperatura es menor de 0 °C y le corresponde un
clima de nieves perpetuas.
Algunos autores subdividen el piso mesotérmico en dos para lograr una mayor
precisión debido a que la diferencia de altitud y temperatura entre 1 y 3 km es
demasiado grande como para incluir un solo piso climático. Quedaría así un piso
intermedio entre 1000 y 1500 m que se le ha denominado piso subtropical, aunque
se trata de un nombre poco apropiado ya que este término se refiere a una latitud
determinada y no a un piso térmico determinado por la temperatura. Y el piso
ubicado entre los 1500 y 3000 m constituiría el piso templado, al que le seguiría el
piso de páramo hasta los 4700 m s. n. m.
El cálculo aproximado que se realiza, es que al elevarse 160 m, la temperatura
baja 1 °C. Como se puede ver en el artículo principal sobre los pisos térmicos, la
disminución de la temperatura con la altitud varía según las zonas geoastronómica
en la que nos encontremos. Si es en la zona intertropical, en la que el espesor de
la atmósfera es bastante mayor, la temperatura desciende 1 °C, no a los 160 m de
ascenso, sino a los 180 m aproximadamente.
Orientación del relieve
La disposición de las cordilleras con respecto a la incidencia de los rayos solares
determina dos tipos de vertientes o laderas montañosas: de solana y de umbría.
Al norte del trópico de Cáncer, las vertientes de solana son las que se encuentran
orientadas hacia el sur, mientras que al sur del trópico de Capricornio las
vertientes de solana son, obviamente, las que están orientadas hacia el norte. En
la zona intertropical, las consecuencias de la orientación del relieve con respecto a
la incidencia de los rayos solares no resultan tan marcadas, ya que una parte del
año el sol se encuentra incidiendo de norte a sur y el resto del año en sentido
inverso.
La orientación del relieve con respecto a la incidencia de los vientos dominantes
(los vientos planetarios) también determina la existencia de dos tipos de
vertientes: de barlovento y de sotavento. Llueve mucho más en las vertientes de
barlovento porque el relieve da origen a las lluvias orográficas, al forzar el ascenso
de las masas de aire húmedo.
Continentalidad
Artículo principal: Continentalidad
La proximidad del mar modera las temperaturas extremas y suele proporcionar
más humedad en los casos en que los vientos procedan del mar hacia el
continente. Las brisas marinas atenúan el calor durante el día y las terrestres
limitan la irradiación nocturna. En la zona intertropical, este mecanismo de las
brisas atempera el calor en las zonas costeras ya que son más fuertes y
refrescantes, precisamente, cuanto más calor hace (en las primeras horas de la
tarde).
Una alta continentalidad, en cambio, acentúa la amplitud térmica. Provocará
inviernos fríos y veranos calurosos. El ejemplo más notable de la continentalidad
climática lo tenemos en Rusia, especialmente, en la parte central y oriental de
Siberia: Verjoyansk y Oimyakon rivalizan entre sí como los polos del frío durante
los largos inviernos boreales (menos de 70 °C bajo cero). Ambas poblaciones se
encuentran relativamente cerca del océano Glacial Ártico y del océano Pacífico en
su parte más septentrional (al norte del círculo polar ártico), pero muy lejos de las
zonas occidentales del ecuador térmico tanto del Atlántico como del océano
Pacífico, que es de donde proceden los vientos dominantes cargados de humedad
(vientos del Oeste).
La continentalidad es el resultado del alto calor específico del agua, que le permite
mantenerse a temperaturas más frías en verano y más cálidas en invierno. Es lo
mismo que decir que el agua no es diatérmana ya que se calienta directamente
con los rayos solares aunque posee una gran inercia térmica: tarda mucho en
calentarse, pero también tarda más en enfriarse por irradiación, en comparación
con las áreas terrestres o continentales. Las masas de agua son, pues, el más
importante agente moderador del clima.
Corrientes oceánicas
Artículo principal: Corriente marina
Las corrientes marinas o, con mayor propiedad, las corrientes oceánicas, se
encargan de trasladar una enorme cantidad de agua y, por consiguiente, de
energía térmica (calor). La influencia muy poderosa de la corriente del Golfo, que
trae aguas cálidas desde las latitudes intertropicales hace más templada la costa
atlántica de Europa que lo que le correspondería según su latitud. En cambio,
otras zonas de la costa este de América del Norte, situadas a la misma latitud que
las de Europa presentan unas temperaturas mucho más bajas, especialmente en
invierno. El caso de Washington D. C., por ejemplo, puede compararse con
Sevilla, que está a la misma latitud, pero que tiene unos inviernos mucho más
cálidos. Y esta diferencia se acentúa más hacia el norte, porque al alejamiento de
la corriente del Golfo hay que sumar la influencia de las aguas frías de la corriente
del Labrador: Oslo, Estocolmo, Helsinki y San Petersburgo, capitales de países
europeos, se encuentran a la misma latitud que la península del Labrador y la
bahía de Hudson, territorios prácticamente deshabitados por el clima
extremadamente frío. Otro interesante ejemplo de que las temperaturas no
guardan una correspondencia estricta con la latitud, cuando se tratan de corrientes
oceánicas frías o cálidas se encuentra en el hecho de que las aguas oceánicas en
España y Portugal son más cálidas que en las costas de Canarias y Mauritania, a
pesar de la menor latitud de las costas africanas, por el hecho de que en ambos
casos están incidiendo los efectos de dos corrientes distintas: la corriente del
Golfo en las costas europeas y la de las Canarias en las costas africanas.
Las corrientes frías también ejercen una poderosa influencia sobre el clima. En la
zona intertropical producen un clima muy árido en las costas occidentales de
África y de América, tanto del norte como del sur. Estas corrientes frías no se
deben a un origen polar de las aguas (algo que se señala en algunos textos desde
hace mucho tiempo), que no se explicaría en el caso de las corrientes frías de
California y de Canarias ya que ambas están ubicadas entre corrientes cálidas a
mayor y a menor latitud. La frialdad de las corrientes se debe al ascenso de aguas
profundas en dichas costas occidentales de la Zona Intertropical. Ese ascenso de
las aguas, lento pero constante, es muy evidente en el caso de la Corriente de
Humboldt o del Perú, una zona muy rica en plancton y en pesca, precisamente,
por el ascenso de aguas profundas, que traen a la superficie una gran cantidad de
materia orgánica. Como las aguas frías producen alta presión atmosférica, como
se explica en los artículos sobre la Guayana Venezolana y sobre la diatermancia,
la humedad relativa en las áreas de aguas frías es muy baja y las lluvias son muy
escasas o nulas: el desierto de Atacama es el más árido del mundo.
Los motivos de la surgencia de las aguas frías se deben a dos razones
relacionadas con el movimiento de rotación de la Tierra:
En primer lugar, a la dirección de los vientos planetarios en la zona intertropical y a
la propia dirección de las corrientes ecuatoriales. En ambos casos, es decir, en el
caso de los vientos y de las corrientes marinas, el desplazamiento se produce de
este a oeste (en sentido contrario a la rotación terrestre) y alejándose de la costa.
A su vez, este alejamiento de la costa de los vientos y de las aguas superficiales,
crea las condiciones que explican en parte el ascenso de las aguas más
profundas, que vienen a reemplazar a las aguas superficiales que se alejan. Por
último, en la zona intertropical, los vientos son de componente Este, debido al
movimiento de rotación de la Tierra, por lo que en las costas occidentales de los
continentes en la zona intertropical soplan del continente hacia el océano, por lo
que su humedad es muy escasa. En otra escala mucho más reducida, este
fenómeno puede comprobarse en las playas levantinas españolas: cuando sopla
el viento de Poniente, el Mediterráneo se encuentra sin olas (rizado, cuando
mucho) pero las aguas en la playa se notan mucho más frías de lo normal. Y en el
caso de la isla de Margarita es mucho más evidente, porque en ella soplan los
vientos del Este durante todo el año y a cualquier hora: la temperatura de la playa
de La Galera en Juan Griego es mucho más fría, aunque sin ningún oleaje
perceptible, que la de Playa El Agua o la Playa de El Tirano, en las costas
orientales de la isla, ubicadas apenas a unos 15 km hacia el Este.
En segundo lugar, el propio movimiento de rotación es el responsable directo del
ascenso de las aguas frías en las costas occidentales de los continentes en las
latitudes subtropicales. El proceso es relativamente sencillo: debido al movimiento
de rotación terrestre, de oeste a este, las aguas del fondo oceánico, que se
desplazan conjuntamente con la parte sólida de las cuencas oceánicas, se ven
forzadas a ascender cuando el talud continental actúa como una especie de pala
(inmóvil con relación al resto de la litosfera) que las obliga a subir. En realidad,
este segundo motivo es el más importante, mientras que la dirección de los
vientos de este a oeste con las corrientes marinas frías no es una causa de éstas
sino que también se debe al movimiento de rotación terrestre. Más aún, en el caso
de la Corriente de Humboldt, los vientos de este a oeste no coinciden con la
corriente ya que ésta va de sur a norte y cuando se acerca al ecuador terrestre se
desvía hacia el noroeste. Precisamente, la falta de coincidencia entre las
direcciones de los vientos y de las corrientes es una demostración de que no se
trata exactamente de las mismas causas. El artículo corrientes oceánicas frías
explica estas ideas con mayor amplitud.
Clasificaciones climáticas
Artículo principal: Clasificación climática de Köppen
Clasificación climática de Köppen en función de: temperatura, precipitación y
vegetación.
Las temperaturas mensuales promedio de la superficie de 1961-1990. Este es un
ejemplo de cómo el clima varía con la localización y la temporada.
Imágenes globales mensuales de la NASA Observatorio de la Tierra. (SVG
interactiva)
Manchas nubladas y soleadas del mundo. Mapa del Observatorio de la Tierra de
la NASA utilizando los datos recogidos entre julio de 2002 y abril de 2015.[11]
La obra principal de Köppen (o Kœppen) con respecto a la Climatología se titula
Die Klimate der Erde (Los climas de la Tierra) publicada en 1923,[12] y en la que
describe los climas del mundo en función de su régimen de temperaturas y de
precipitaciones. Constituye la primera obra sistemática sobre Climatología y que
marcó la pauta para introducir distintas mejoras que la convirtieron en la
clasificación climática más conocida. Emplea un sistema de letras mayúsculas y
minúsculas cuyo valor está establecido en torno a ciertos umbrales en cuanto a las
temperaturas medias anuales para separar los climas tropicales (letra A) de los
templados (letra C) y a estos de los continentales (letra D) y polares (letra E). La
letra B la destina a los climas secos con dos tipos: BS, clima semidesértico o
estepario y BW, o clima desértico propiamente dicho. Por último, la letra H la
emplea para los climas indiferenciados de alta montaña, aspecto en el que, con el
diseño de una clasificación de pisos térmicos, es decir, con la división de las fajas
altitudinales empleando curvas de nivel de una altitud determinada, se introdujo
una mejora sustancial y que ha venido a sustituir a esos climas indiferenciados de
montaña.
Resumiendo la clasificación climática de Köppen se puede señalar los siguientes
tipos de clima:
A – Climas Macrotérmicos (Cálidos, de la zona intertropical).
B – Climas secos (localizados en las zonas subtropicales y en el interior de los
continentes de la zona intertropical o de las zonas templadas). Se divide en dos
tipos: Desértico (BW) y semidesértico o estepario (BS).
C – Climas Mesotérmicos o templados.
D – Climas fríos (localizados en latitudes altas, próximas a los círculos polares y
donde la influencia del mar es muy escasa).
E – Climas polares. Se localizan en las zonas polares, limitadas. hacia el ecuador
por los Círculos polares.
H – Climas indiferenciados de alta montaña.
Para determinar los subgrupos o subtipos se añaden otras letras minúsculas:
f – Lluvias todo el año sin estación seca definida, p. ej., en la zona intertropical Af
= Clima de selva.
w – Lluvias en verano, también en la zona intertropical, p. ej., Aw = Clima de
sabana.
m – Lluvias de monzón. Similar al Aw, pero con lluvias más intensas originadas
por la diferencia acentuada de las presiones atmosféricas entre el océano y los
continentes. Solo se presenta en el sur y sureste del continente asiático. Las
lluvias suelen ser muy intensas y prolongadas durante la época de calor, cuando
las bajas presiones continentales atraen a los vientos procedentes del océano
Índico cargados de humedad, que se descargan en las vertientes meridionales del
Himalaya y otras cordilleras provocando desbordamientos de los grandes ríos de
la zona, como el Indo, el Ganges, el Bhramaputra, el Irawaddy, el Saluen y el
Mekong, así como otros ríos del sur de China.
s – Lluvias en invierno. Corresponde al clima subtropical seco o clima
mediterráneo (Csa según Köppen), localizado en las latitudes subtropicales de las
costas occidentales de los continentes.
La clasificación por tipo de vegetación utiliza letras mayúsculas y son:[13]
S – Estepa, por ejemplo BS
W – Desierto, por ejemplo BW
T – Tundra
F – Hielos perpetuos
B – De alta montaña
Entre las principales modificaciones al sistema ideado por Köppen pueden citarse
las de Trewartha[14] y la de Thornthwaite,[15] que ha sido considerado por
Strahler como un sistema aparte.
En función exclusivamente de la temperatura
Climas sin inviernos: el mes más frío tiene una temperatura media mayor de 18
°C. Corresponde a los climas isotermos de la zona intertropical en áreas inferiores
a los 1000 m de altitud, aproximadamente.
Climas de latitudes medias: con las cuatro estaciones.
Climas sin verano: el mes más caluroso tiene una temperatura media menor a 10
°C.
En función de la altitud
Artículo principal: Pisos térmicos
En la Zona Intertropical existen 4 pisos térmicos (también llamados pisos
climáticos o pisos bióticos) ya que los cinco elementos o parámetros del clima que
se han indicado varían con la altitud. Algunos autores añaden un piso intermedio
(también llamado subtropical) entre el macrotérmico y el mesotérmico, ya que este
último abarca una diferencia considerable de altura. Como se ha indicado, estos 4
pisos son:
Macrotérmico, con las temperaturas siempre elevadas y constantes, ubicado entre
el nivel del mar y los 800 a 1000 m s. n. m. (metros sobre el nivel del mar), según
los criterios de distintos autores.
Mesotérmico o piso templado, entre los 800 a 1000 m, hasta los 2500 a 3000 m de
altitud.
Microtérmico o piso frío (llamado en algunos países hispanoamericanos como
«piso de páramo»), desde los 2500 o 3000 m s. n. m. hasta el nivel de las nieves
perpetuas (aproximadamente, a los 4700 m s. n. m.)
Gélido, helado o de nieves perpetuas, a partir de los 4700 m de altitud, cota donde
se ubica, aproximadamente, la isoterma de los 0 °C.
Y a medida que avanzamos en latitud, el número de pisos climáticos va
disminuyendo porque la influencia de la altitud va siendo sustituida por la de la
misma latitud. Esto significa que el primer piso que desaparece (ya en las zonas
templadas) es el piso macrotérmico. Y la diferencia esencial entre los pisos
térmicos o climáticos en la zona intertropical y en otras zonas geoastronómicas es
que en aquella solo encontramos climas isotermos, es decir, con las temperaturas
semejantes a lo largo de todo el año mientras que en las zonas templadas, las
temperaturas varían considerablemente durante las estaciones debido a la distinta
inclinación de los rayos solares durante el año y, por ende, a las distintas
cantidades de energía solar que recibe la superficie terrestre a lo largo del año.
En función de la precipitación
Árido
Semiárido
Subhúmedo
Húmedo
Muy húmedo
Con relación a los umbrales que separan unos climas de otros según las
precipitaciones respectivas, existen diversas interpretaciones (según distintos
autores), que deberían estar basadas, además de los montos pluviométricos de
las estaciones ubicadas en un clima dado, en las temperaturas medias mensuales
de esas mismas estaciones, tal como se indica en el artículo sobre el índice
xerotérmico de Gaussen ya que no es lo mismo una pluviosidad de 40 mm para un
mes determinado en una estación meteorológica de un clima cálido que si se trata
de un clima frío. De hecho, una escasa precipitación en un mes de apenas un litro
de agua por m² (es decir, 1 mm) no tendría ningún efecto cuando se trata de un
clima cálido, ya que ese valor de la precipitación quedaría anulado rápidamente
por la evaporación: pero si hablamos de un clima de tundra durante el invierno, en
el que las temperaturas medias fueran inferiores a los 0 °C, ese litro de agua
permanecería en el suelo en forma líquida o sólida, por la casi ausencia de
evaporación que se presenta con esas temperaturas.
En el caso de España, por ejemplo, la pluviosidad disminuye de noroeste a
sureste, desde unos 1500 mm anuales en una gran parte de Galicia hasta los 300
mm o menos en las costas de Almería, con una aridez extrema en los valles
internos de la provincia por el efecto de sotavento de las alineaciones
montañosas, como sucede, por ejemplo, en el valle de Tabernas. Y el ejemplo de
las laderas occidentales de la Sierra de Grazalema, en Cádiz, con una pluviosidad
aún mayor que la de Galicia servirían para aclarar un poco la idea ya indicada de
la influencia de la temperatura con respecto a la efectividad de las lluvias. Si no se
toma en cuenta la Sierra de Grazalema en lugar de Galicia para definir la
gradación progresiva de los climas según su mayor o menor aridez es porque esta
Sierra, que fue declarada en 1977 Reserva de la biosfera por la UNESCO,
representa un caso especial y muy localizado, e inverso al de Tabernas, en el
sentido de que se trata de un área expuesta a los vientos del oeste, es decir, a
barlovento, lo que incide en la ocurrencia de lluvias orográficas. En cambio, en el
valle de Tabernas, con un clima desértico y ubicado en el extremo oriental de
Andalucía, en Almería, se trata de una zona a sotavento de los vientos del oeste,
por lo que la humedad es muy escasa.
Clasificación genética
Clasifica en función de las masas de aire que le dan origen:
Clima I: vaguada ecuatorial y clima seco.
Clima II: controlado por la zona de contacto de viento tropical y polar.
Clima III: controlado por vientos polares y árticos y tundras
Tiene el problema de ser excesivamente sintético y los detalles, es decir, la
innumerable gama de variaciones continentales, regionales y locales,
prácticamente se dejan de tener en cuenta.
Diferentes tipos de clima por temperatura
En el mundo los tipos de clima por su temperatura se clasifican en tres grupos (no
confundir con los pisos térmicos arriba descritos).
Cálidos
Los climas cálidos se encuentran dentro de la zona intertropical, siendo climas
tropicales en su mayoría. Su temperatura media es siempre superior a los 22 °C y
no se presentan las estaciones, son isotérmicos y la temperatura disminuye con la
altura. La continentalidad no tiene efecto aquí y la precipitación varía entre desde
400 mm en los áridos hasta superar los 8000 mm en el ecuatorial.
Clima ecuatorial (región amazónica, parte oriental de Panamá, península de
Yucatán, centro de África, occidente costero de Madagascar, sur de la península
de Malaca e Insulindia).
Clima tropical de sabana (Caribe, Llanos y costas de Colombia, Costa Rica y
Venezuela, costa del Ecuador, costa norte del Perú, la mayor parte del este de
Bolivia, noroeste de Argentina, norte de Paraguay, centro y sur de África, sudeste
asiático, norte de Australia, sur y parte del centro de la India, la Polinesia, etc., y la
costa surcentral del Pacífico de México).
Clima subtropical árido (suroeste de América del Norte, norte y suroeste de África,
oriente medio, costa central y sur del Perú, norte de Chile, centro de Australia). Se
ubica entre los climas desérticos subtropicales y las franjas de clima mediterráneo,
del cual se distingue por una pequeña diferencia en cuanto a la lluvia recibida.
Clima desértico cálido y semidesértico cálido. La mayor parte del Sáhara y Medio
Oriente, zonas del norte de México, la Guajira y el Zulia en el norte de Sudamérica
y la costa peruana.
Templados
Los climas templados son los propios de latitudes medias, y se extienden entre los
paralelos 30 grados y 70 grados aproximadamente (zona templada). Su carácter
procede de los contrastes estacionales de las temperaturas y las precipitaciones, y
de una dinámica atmosférica condicionada por los vientos del oeste.
Excepcionalmente, aparecen en zonas altas intertropicales aunque de carácter
isotérmico (sin oscilación térmica anual relevante). Las temperaturas medias
anuales se sitúan alrededor de los 15 °C y la precipitación va desde 300 a más de
1000 mm anuales, dependiendo de factores como la exposición del relieve a los
vientos y a la insolación, la distancia al mar o continentalidad y otros.
Dentro de los climas templados distinguimos dos grandes conjuntos: los climas
subtropicales, o templados-cálidos, y los climas templados propiamente dichos, o
templados-fríos. A su vez, dentro de cada uno de esos grandes conjuntos se
engloban varios subtipos climáticos.
Clima desértico templado y frío y semidesértico templado y frío, este último
también llamado clima estepario, se ubican en el interior de los continentes en la
zona templada (Asia Central, centro-oeste de América del Norte, Mongolia, norte y
oeste de China).
Clima subtropical húmedo (sudeste de Estados Unidos y Australia, Noreste de
México, sur de China, noreste de Argentina, sur de Brasil, sur de Paraguay y
Uruguay, norte de la India y Pakistán, Japón y Corea del Sur).
Clima mediterráneo (zona del Mediterráneo, California, norte de Baja California,
centro de Chile, sur de Sudáfrica, suroeste de Australia).
Clima oceánico o atlántico (zona atlántica europea, costas del Pacífico del
noroeste de Estados Unidos y de Canadá, sureste de Australia, Nueva Zelanda,
sur de Chile, costa de la provincia de Buenos Aires, Argentina, ).
Clima templado de montaña o tropical de montaña (sitios de no más de 3000 m de
altura de los Andes intertropicales (Colombia, Ecuador, Perú y Venezuela), zonas
altas de Centroamérica y México, macizos de África Oriental e Insulindia).
Clima continental (centro de Europa y China y la mayor parte de Estados Unidos,
norte y este de Europa, sur y centro de Siberia, Canadá y Alaska).
Fríos
Climas polares (al norte del círculo polar ártico y al sur del círculo polar antártico y
montañas nevadas).
Clima de tundra (en zonas subpolares y montañas altas).
Microclimas
Clima urbano: Es un tipo de microclima originado por el calentamiento del aire por
las actividades domésticas de tipo urbano, la industria, el transporte, la calefacción
y otras causas. También produce un clima más seco y con mayores extremos
meteorológicos.
Incendios: ver tormenta ígnea. El lugar donde se producen incendios forestales
suele tener unos efectos similares a los de los climas urbanos debido al
calentamiento del aire en esos lugares.
Erupciones: las erupciones volcánicas pueden producir lluvias torrenciales, nubes
de polvo y agua, con tormentas eléctricas producidas por el ascenso violento de
aire con gases y vapor muy calientes.
Un microclima es un clima local de características distintas a las que están en la
misma zona en que se encuentra. El microclima es un conjunto de valores
meteorológicos que caracterizan un contorno o ámbito reducido y que se
diferencian de los que existen en su entorno.
Los factores que lo componen son la topografía, temperatura, humedad, altitud,
latitud, insolación y la cobertura vegetal.