Un yogur en mal estado colmó mis
ansias gástricas y para colmo,
cuando traté de sacar de la cartera
la factura para impugnar la venta,
un aspirante a delincuente se
apoderó de mis emolumentos,
privándome de cartera, de
recuerdos y de una forma digna de
regresar a casa (¿quién me
mandaría a mí comprar hoy una
nueva tarjeta para el transporte
público?). Desilusionado, confuso y
con bastante frío, tuve que pasear
mi deleznable trasero magullado por
media ciudad. A la postre resultó ser
una anécdota graciosa en
comparación con la desazón
producida en mí por el cartel que
me encontré sobre la puerta de mi
casa al llegar a
esta: "no has perdido las llaves, las
tenemos nosotros".
Seguramente mañana tendré un día
bastante mejor que hoy. De todas
formas, admito que este que acaba
ha sido plenamente satisfactorio
dado que en plena crisis culinaria,
alrededor del medio día, tú me
llamaste por teléfono y estuvimos
hablando durante cinco minutos.
Ese breve lapso de tiempo fue
suficiente para dar sentido a un
buen puñado más de semanas como
esta. En fin, te escribo por eso, para
darte las gracias por alumbrar mi
vida, por darle sentido, porque sé
que tú no te hubieras reído de mí de
haberme visto pasear en calzoncillos
por mitad de la calle.
10.
Hoy Mamá me ha llevado al Cole
muy temprano. Hemos estado
jugando con plastilina y haciendo
dibujos de fútbol. Después he
comido tortilla da patatas y he
bebido una coca-cola. Yo quería
beber otra también, pero Mamá no
me ha dejado porque decía que me
iba a poner malo. Por la tarde volví
al Cole y estuve coloreando con
témpera una cartulina, para el
cumpleaños de la Seño. Me he
puesto los dedos muy sucios y he
tenido que lavarme las manos.
Después del Cole he estado viendo
la Tele. Los Reyes me han traído un
coche de bomberos. Después de ver
La Banda del Sur he merendado.
Hace frío y Mamá me ha obligado a
ponerme unos calcetines muy
gordos, que son del Betis. Me he
puesto muy contento porque Tete
ha venido y me ha traído gominolas.
He comido gominolas y he hecho los
deberes.
He estado haciendo
multiplicaciones, pero me he
equivocado muchas veces y me he
puesto triste porque se me da muy
mal. He hecho muchos tachones y
Mamá me ha dicho que me va a
quedar el cuaderno muy feo. Yo lo
he borrado muy bien, pero la goma
del lápiz era muy mala y ha
quedado un poco mal. Mañana la
Seño me va a echar una bulla
porque dice que soy muy
desordenado.
Ahora vamos a cenar. Después iré a
la cama. Te escribo porque me han
regalado un cuaderno nuevo y
quería estrenarlo ya. Hoy estabas
muy guapa. La camiseta rosa era
muy chula. Creo que me gustas.
¿Quieres ser mi novia?
Mi Mamá me llama para que ponga
el mantel y tengo que ir. Te mando
un besito muy fuerte. Mañana iré
temprano al Cole. ¡Tengo muy mala
letra! ¡Perdóname también por los
tachones!
11.
Hace frío y, sin embargo, siempre
que me voy a la cama tengo una
manta que me abriga. A pesar de
que muchos sangran y mueren, yo
vivo tranquilo en un lugar
hermoso. Ya ves: con frecuencia a
demasiados se les quiebra la voz y
dejan de ser tenidos en cuenta,
mientras a mí se me escucha
demasiado. Los hospitales están
repletos, otros duermen en la
calle... ¡y yo jamás los visito! Al fin
y al cabo, mientras las
ambulancias crepitan, se
precipitan y se deslizan en torno a
mi calma, yo miro la tele y me
quejo del tedio.
Muchos sufren, pelean, escupen y
odian sin motivo. Sin embargo, mi
país es libre, visitado y apreciado
por gentes de todo el mundo. A
pesar de lo cual, yo jamás lo
valoro y recorro las calles sin
separar la vista del suelo. Por todo
eso, y por muchas otras cosas,
quería darte las gracias hoy. Por
todas esas, por aquellas que jamás
descubriré que tengo (pero que las
disfruto cada día), por todo lo que
paso por alto, por las cosas que
considero pequeñas, pero sin las
cuales todo sería distinto.