Hola, ¿cómo estás?
Me presento, soy Mateo y sabes, me siento algo mal, hice algo que no
debía. En clases tuvimos una prueba dificilísima y la profesora
mencionó que estaba prohibido copiar; yo quería hacer bien la
prueba, quería hacerla de forma honesta, pero en algún momento, la
profe se descuido y todos empezaron a copiar y yo al ver eso,
también terminé copiando y siendo deshonesto en la prueba que di;
esto me hacen sentir mal.
Pero sabes, también me lleva a pensar algo, ¿por qué si quiero hacer
lo bueno, termino haciendo lo malo? Y no solo yo, sino que todos en el
curso terminamos haciendo lo mismo. No hubo nadie justo, nadie
pudo hacer la prueba de forma honesta. ¿Por qué si sabemos que
hacer el bien es correcto, no lo hacemos? ¿Y sabiendo que hacer el
mal es incorrecto, por qué en muchas ocasiones terminamos
haciéndolo? Pareciera que somos huidores de lo bueno y esclavos de
lo malo, esclavos del pecado. Y esta condición tiene su origen, en el
Génesis, el primer libro de la Biblia, cuando Dios, por su inmenso
amor, crea el universo y hace al hombre a su imagen y semejanza y
lo bendice; también le da un mandamiento diciendo: “De todo árbol
del huerto podrás comer, mas del árbol de la ciencia del bien y del
mal no comerás, porque el día que de él comieres ciertamente
morirás” (Génesis 2:16 y 17). No obstante, Adán quebrantó el
mandamiento de Jehová y pecó contra él, y este pecado pasó como
herencia a toda la humanidad. En Romanos 5:18 dice: “Por tanto,
como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la
muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos
pecaron”.
Parece algo difícil de creer, pero déjame hacerte un diagnóstico con
los siguientes mandamientos, son 10 mandamientos. Te los leeré y en
tu mente pensarás si los has quebrantado o no.
- Lee los mandamientos y comenta de ellos.
Esto es terrible, hemos roto todos los mandamientos de Dios y la
Biblia dice que todos hemos pecados, todos somos pecadores, y hay
una consecuencia. En Romanos 3: 23 dice: “Por cuanto todos pecaron
y están destituidos de la gloria de Dios”. Por nuestro pecado, estamos
separados de Dios, es decir, vamos camino al infierno, a un infierno
eterno. Dios es un Dios Santo, Santo y Santo como dice en Apocalipsis
4:8 y un Dios tres veces Santo repugna el pecado y no pasará por
inocente al culpable.
No obstante, la Biblia dice que Dios es amor en 1 Juan 4:8. Y Dios no
se quedó de brazos cruzados, el sabía que el hombre iba a pecar
contra ÉL y de su corazón nació el plan para la salvación del hombre.
¡Qué gran amor el de Dios! Salvar a aquellos que se rebelaron contra
su nombre. ¿Y cuál era el plan? La Biblia dice que sin derramamiento
de sangre no hay remisión de pecados. Y Dios se proveyó de un
sacrifico agradable, perfecto y sin mancha: Jesús. Jesús es el Hijo de
Dios y Dios lo entregó por amor a nosotros, para que él tome sobre
sus hombros nuestro castigo y sufra la separación de Dios, separación
que cada uno de nosotros merecía justamente. En Mateo 20:28 dice
que Él vino para dar su vida en rescate por muchos.
Para entender mejor esto, es necesario considerar los atributos de
Dios, Dios es amor, pero también es Justo, pero él es 100% amor y
100% justicia, no puede ser más amor que justicia porque siempre
pecaríamos y Dios nos perdonaría; y no puede ser más justicia que
amor porque a la primera que pecamos, moriríamos. En la cruz se
unen ambos atributos. Jesús satisfizo la justifica de Dios al pagar Él el
castigo eterno que todos merecíamos y también muestra el amor de
Dios: De tal manera amó Dios al mundo que ha dado a su Hijo
Unigénito para que todo aquel que en Él cree, no se pierda, mas
tenga vida eterna.
Dios da a todos la oportunidad de ser salvos, pero no obliga a nadie a
hacerlo, porque no quiere robots, sino personas que en verdad le
amen y adoren. Jesús dice en Apocalipsis 3:20: “He aquí, yo estoy a la
puerta y llamo; si algo oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y
cenaré con él, y él conmigo”. Una vez que sabes tu condición de
pecador y que Dios te da la oportunidad de salvar tu alma, ¿qué
harás?
Si deseas recibir a Jesucristo como tu Señor y Salvador, la Biblia nos
dice como y es fácil. Romanos 10:9-10 dice: “Que si confesares con tu
boca que Jesús es el Señor y creyeres en tu corazón que Dios le
levantó de los muertos, serás salvo. Porque con el corazón se cree
para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación”. Dios quiere
tener una relación contigo, pero tu pecado lo impide. Solo en Cristo
hay perdón de pecados.
Oremos.