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Los Sacramentos

El documento describe los siete sacramentos de la Iglesia Católica, que fueron instituidos por Jesucristo y tienen fundamentos bíblicos. Cada sacramento, como el Bautismo, Eucaristía, Confirmación, Matrimonio, Orden Sacerdotal, Reconciliación y Unción de los Enfermos, tiene su propio significado, símbolos y rituales específicos. Se enfatiza la importancia de estos sacramentos en la vida espiritual y comunitaria de los fieles.

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Los Sacramentos

El documento describe los siete sacramentos de la Iglesia Católica, que fueron instituidos por Jesucristo y tienen fundamentos bíblicos. Cada sacramento, como el Bautismo, Eucaristía, Confirmación, Matrimonio, Orden Sacerdotal, Reconciliación y Unción de los Enfermos, tiene su propio significado, símbolos y rituales específicos. Se enfatiza la importancia de estos sacramentos en la vida espiritual y comunitaria de los fieles.

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Para la Iglesia, los sacramentos fueron instituidos por Jesucristo.

Los
argumentos se encuentran en diferentes pasajes de los evangelios y
en las cartas de los Apóstoles, en la Biblia. A continuación, veamos en
qué consiste cada sacramento, su significado, sus símbolos y
fundamentos bíblicos.

1. Bautismo

Bautismo de un bebé. La fotografía documenta el momento en que se


derrama el agua sobre su cabeza, en señal de su nacimiento
espiritual a la vida cristiana.

El bautismo es un sacramento de iniciación en el cual el contrayente


recibe el Espíritu Santo, inicia el seguimiento del evangelio y se
integra a la Iglesia. El ministro suele ser un obispo, sacerdote o
diácono. Sin embargo, en caso de peligro de muerte, cualquier
bautizado puede administrar un bautismo de emergencia. El bautismo
está dirigido tanto a niños como a adultos.

Significado del bautismo


La ceremonia del bautismo representa la purificación del pecado
original y convierte al bautizado en templo vivo de Dios. Por lo tanto,
el bautismo constituye una invitación a la santidad y a la Iglesia, y el
comienzo de una vida fundada en el Evangelio.
El signo visible y obligatorio del bautismo es el agua, que
representa la purificación y la renovación de la vida. La Iglesia
practica el bautismo por ablución, que consiste en derramar agua
sobre la cabeza del bautizando.

La oración o forma que sella la eficacia del bautismo es la siguiente:


«Yo te bautizo en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo».

Existen otros elementos complementarios de la liturgia bautismal,


tales como la unción del óleo y el Santo Crisma; la luz del cirio
pascual y las vestiduras blancas. El óleo es aceite de oliva que se
unge en el pecho para transmitir el don de fortaleza. El Santo Crisma
es aceite perfumado que se unge en la cabeza en representación del
Espíritu Santo.

La luz del cirio pascual es una vela larga y gruesa que representa a
Cristo resucitado y el deber cristiano de irradiar su luz. En el
bautismo, se transmite a padres y padrinos para que aumenten la
fe del bautizado. Las vestiduras blancas son el símbolo de la santidad
y de la entrada al «rebaño» de Cristo, o sea, a la Iglesia (por eso
antiguamente se confeccionaba en lana de ovejas).

Fundamentos bíblicos del bautismo


El fundamento del bautismo está en los evangelios. Según estos, Juan
el Bautista administraba el bautismo de inmersión en las aguas del río
Jordán. Jesús fue bautizado por Juan antes de iniciar su vida pública
(ver Mateo 3, 13-17; Marcos 1, 9-11; Lucas 3, 21-22; Juan 1,29-34).

Los evangelios señalan también que Jesús encomendó a los apóstoles


bautizar: “Vayan, pues, y hagan discípulos a todas las gentes
bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo”
(Mateo 28, 19). Otras referencias son: Marcos 16, 16 y Juan 3, 5; los
Hechos de los Apóstoles y las cartas pastorales de Pablo y Pedro.

Profundiza en: Bautismo.

2. Eucaristía
Eucaristía. La fotografía documenta el momento en que el sacerdote
se prepara para llevar a cabo la consagración del pan y el vino, los
cuales se encuentran en el copón y el cáliz respectivamente.

La eucaristía consiste en el memorial de la vida, pasión, muerte y


resurrección de Jesús, por medio del ofrecimiento (consagración) del
pan y el vino a Dios. También recibe el nombre de comunión.
Asimismo, la ceremonia en que se recibe el pan y el vino por primera
vez se llama Primera Comunión. El ministro de la eucaristía es el
sacerdote. El sacramento va dirigido a toda la comunidad de fieles.
Los bautizados y preparados pueden consumir el pan en forma de
hostia.

Significado de la eucaristía
La eucaristía es el sacramento por excelencia del catolicismo, ya que
resume toda la fe cristiana. La eucaristía es el signo visible de la
presencia de Jesús en medio de la comunidad de creyentes. El pan y
el vino consagrados recuerdan el sacrificio de Cristo y se consideran
su cuerpo y su sangre. De este modo, son verdadera presencia de
Jesús, alimento material y espiritual para los fieles.

El signo visible de la eucaristía es el pan y el vino, mezclado


con un poco de agua. El pan representa el fruto del trabajo cotidiano.
El vino representa la plenitud de la vida y lo divino. Una vez
consagrados, pan y vino son cuerpo y sangre de Cristo. El agua
representa a la humanidad, lo que implica que los fieles están
presentes en la ofrenda.
La oración que consagra el pan y el vino como cuerpo y sangre de
Cristo es la siguiente: «Tomen y coman todos de él, porque esto es mi
Cuerpo que será entregado por ustedes». «Tomen y beban todos de
él, porque ésta es mi Sangre. Sangre de la alianza nueva y eterna que
será derramada por ustedes y por todos los hombres para el perdón
de los pecados».

Fundamentos bíblicos de la eucaristía


El fundamento bíblico de la eucaristía se encuentra en las narraciones
evangélicas de la Última Cena. Según los evangelistas, Jesús tomó el
pan y el vino, los bendijo y los repartió como signo de su cuerpo y
sangre. Hecho esto, les pidió repetir este gesto en su memoria (ver
Mateo 26, 17-30; Marcos 14:12-25; Juan 13, 1-15; Lucas 22, 7-20).
Otras referencias son: Juan 6, 30-35; Juan 6, 48-58; Primera Carta a
los Corintios 10, 16 y 11, 23-29.

3. Confirmación

Ceremonia de confirmación. El obispo unge el Santo Crisma en la


frente del joven confirmando, mientras su padrino coloca su mano
derecha sobre su hombro, como símbolo de apoyo y orientación en la
fe.

La confirmación es un sacramento de iniciación que consiste en la


renovación de las promesas bautismales. Entre ellas, el rechazo del
pecado, el seguimiento del evangelio y el compromiso con la Iglesia.
El ministro es el obispo, quien pueden delegar la función en un
sacerdote. El sujeto puede ser cualquier persona bautizada que haya
tomado la primera comunión.

Significado de la confirmación
La confirmación simboliza la reafirmación de la fe y del compromiso
cristiano, acrecentados por los dones del Espíritu Santo: sabiduría,
inteligencia, consejo, fortaleza, ciencia, piedad y temor de Dios.

La materia o signo visible de la confirmación es la unción del


Santo Crisma, un aceite perfumado que simboliza el fortalecimiento
de la fe y el llamado a ser testimonio. Imposición de manos, la cual
transmite la bendición de Dios.

La oración por la cual se sella el sacramento de la confirmación es:


«Recibe por esta señal el don del Espíritu Santo». Una vez
pronunciada por el obispo, la persona ya está confirmada.

Otros elementos complementarios de la liturgia de confirmación son:


la luz del cirio pascual y el beso de la paz. La luz es símbolo del
Espíritu Santo que da vida. El beso es señal de la comunión del obispo
con los fieles.

Fundamentos bíblicos de la confirmación


El principal fundamento bíblico de la confirmación se encuentra en el
pasaje de Pentecostés, de los Hechos de los Apóstoles (Hechos 2, 1-
13). Según el libro, después de la muerte y resurrección de Jesús, los
apóstoles se escondieron por miedo.

Al final de cincuenta días, el Espíritu Santo se derramó sobre ellos,


fortaleció su fe, los colmó de dones y los envió a predicar el
Evangelio. Otras referencias son: Hechos de los Apóstoles 19, 1-6.
Segunda Carta a los Corintios 1, 21-22. Efesios 1, 13. Hebreos 6, 1-2.

4. Matrimonio
El matrimonio es un sacramento de servicio que consiste en la unión
entre el hombre y la mujer ante Dios, con el propósito de fundar una
familia cristiana. Cualquier persona confirmada y soltera puede
contraer matrimonio eclesiástico. Si un miembro de la pareja no es
católico, se puede solicitar un permiso especial, el cual es otorgado
por el obispo y recibe el nombre de dispensa.

Significado del matrimonio


El matrimonio simboliza el amor y la entrega mutua de la pareja en
un proyecto de vida común, basado en la fidelidad y el servicio. La
familia que se constituye por el matrimonio representa la unidad
primordial de la Iglesia y la sociedad, ya que en ella se enseñan y
multiplican los valores de convivencia.

Por esto, el matrimonio es el único sacramento en que los


contrayentes actúan a la vez como ministros, sujetos y signo visible.
Solo en este caso, el sacerdote actúa como testigo cualificado y
transmite la bendición de Dios a la pareja.

La expresión que sella el sacramento del matrimonio es el


consentimiento mutuo de la unión, que se produce cuando los
miembros de la pareja dicen: «Sí, acepto».

Los símbolos complementarios del bautismo son los anillos y las


arras. Los anillos simbolizan la alianza amorosa y la entrega mutua
de los esposos. Las arras (monedas)simbolizan la comunión de los
bienes materiales y espirituales de la pareja.

Fundamentos bíblicos del matrimonio


El fundamento bíblico del sacramento del matrimonio se encuentra en
el libro del Génesis (capítulos 1 y 2), donde se habla de la formación
de la primera pareja, Adán y Eva. El evangelio también sustenta el
sacramento del matrimonio. Allí, Jesús refrenda el vínculo sagrado
entre hombre y mujer, y se pronuncia en contra del acta de repudio
(Mateo 5, 31-32; Mateo 19, 1-12; Marcos 10, 1-12; Lucas 16, 18).

5. Orden sacerdotal

Ordenación sacerdotal. En el centro y sobre la alfombra, se


encuentran los aspirantes a sacerdotes en posición de postración, en
señal de entrega absoluta y humildad. Fotografía original de la Oficina
de Información del Opus Dei.

El orden sacerdotal es un sacramento de servicio por medio del cual


un aspirante (varón bautizado) se convierte en presbítero (sacerdote)
al servicio de la Iglesia. Sus funciones principales son evangelizar y
administrar los sacramentos. El ministro que impone el orden
sacerdotal es el obispo. El sujeto que puede recibirla es el varón
varón soltero, bautizado y confirmado.

Significado del orden sacerdotal


El orden sacerdotal simboliza la consagración absoluta de la persona
al seguimiento de Jesús. Tanto el sacerdocio como otras formas de
ordenación religiosa expresan el compromiso exclusivo y permanente
con la fe cristiana, el servicio a la Iglesia y la evangelización.

La materia o signo visible del sacramento es la imposición de


manos del obispo sobre el aspirante. La oración que se pronuncia
para sellar el sacramento recibe el nombre de oración consecratoria.
Reza de la siguiente forma:
«Te pedimos, Padre Todopoderoso, que confieras a estos siervos
tuyos la dignidad del presbiterado; renueva en sus corazones el
Espíritu de santidad; reciban de Ti el sacerdocio de segundo grado y
sean, con su conducta, ejemplo de vida».

Fundamentos bíblicos de la ordenación sacerdotal


La ordenación sacerdotal tiene sus fundamentos en el evangelio,
particularmente en los relatos de la Última Cena. De acuerdo con este
pasaje, Jesús le pidió a sus apóstoles repetir el memorial de la Santa
Cena en su nombre y servir a sus semejantes, para lo cual dio el
ejemplo al lavarles los pies (ver Mateo 26, 17-35; Marcos 14, 12-22;
Juan 13; Jn 15; Lucas 22).

Otras referencias son: Lucas 10, 16. Hechos de los Apóstoles 6, 6.


Hechos de los Apóstoles 15, 2-6. Hechos de los Apóstoles 20, 17.
Hechos de los Apóstoles 21, 18. Primera Carta de Timoteo 4, 14.
Carta a Tito 1, 5.

6. Reconciliación

Sacramento de la reconciliación, celebrado en un espacio al aire libre.


La estola morada representa la función que cumple el sacerdote para
otorgar el perdón en nombre de Dios.
La reconciliación es un sacramento de curación que consiste en
confesar los pecados y recibir el perdón de Dios a través del
sacerdote. También recibe el nombre de confesión o penitencia,
aunque este último ya no se usa. El ministro es el sacerdote común.
En caso extraordinario y según la gravedad, puede ser el obispo o el
Papa. El sacramento está destinado a todo bautizado que se sienta en
falta (pecado).

Significado de la reconciliación
La reconciliación representa la misericordia infinita de Dios frente a la
fragilidad humana y la oportunidad de caminar hacia la santidad. Es
asimismo fuente de paz de conciencia y auxilio espiritual ante la
tentación.

El signo o materia visible de la reconciliación es la


confesión de los pecados ante el sacerdote. La persona debe
preparar un buen examen de conciencia, hacer un acto de contrición
(arrepentimiento); tener propósito de enmienda (reparar el daño) y
cumplir la penitencia.

Para dar la absolución de los pecados y sellar el acto de


reconciliación, se puede usar una oración corta o una oración larga.
Estas oraciones son:

 Forma corta: «Yo te absuelvo de tus pecados en el nombre del


Padre, del Hijo y del Espíritu Santo».

 Forma larga: «Dios, Padre misericordioso, que reconcilió


consigo al mundo por la muerte y la resurrección de su Hijo y
derramó el Espíritu Santo para la remisión de los pecados, te
conceda, por el ministerio de la Iglesia, el perdón y la paz. Y yo
te absuelvo de tus pecados en el nombre del Padre y del Hijo y
del Espíritu Santo».

Fundamentos bíblicos de la reconciliación


Para los católicos, el Nuevo Testamento autoriza a los sacerdotes a
transmitir el perdón de Dios a los penitentes. Por ejemplo: «Recibid el
Espíritu Santo; a quienes les perdonéis los pecados, les son
perdonados; a quienes se los retengáis, les son retenidos» (Juan 20,
22-23).

También: «A ti (Pedro) te daré las llaves del Reino de los Cielos; y lo


que ates en la Tierra quedará atado en los Cielos, y lo que desates en
la tierra quedará desatado en los Cielos» (Mateo 16, 19).

Otras referencias se pueden encontrar en: Mateo 18, 18. Lucas 15,
18-19. Juan 20, 21-23. Hechos de los Apóstoles 19, 18. Primera Carta
a los Corintios 5, 3-5. Segunda Carta a los Corintios 2, 6-11. Carta a
los Corintios 5, 18-20. Carta de Santiago 5, 16. Primera Carta de Juan
1, 8-9.

7. Unción de los enfermos

Escena de unción de los enfermos (antiguamente extrema unción). El


sacerdote es acompañado por un joven acólito que lo asiste en su
servicio.

La unción de los enfermos es un sacramento de curación que consiste


en transmitir la gracia de Dios, el consuelo y la fortaleza a las
personas enfermas de gravedad (no necesariamente en peligro de
muerte). El ministro es el sacerdote. El sacramento está dirigido a
cualquier persona bautizada que se encuentre enferma, incapacitada
o en peligro de muerte.

Significado de la unción de los enfermos


El sacramento de la unción de los enfermos transmite la presencia de
Cristo. Brinda fortaleza y consuelo en la enfermedad, da paz de
conciencia en el lecho de muerte y otorga el perdón de las culpas
para la vida eterna.

El signo visible del sacramento (materia) es la unión de los


Santos Óleos, que consiste en aceite de oliva bendecido que se
aplica sobre el sujeto haciendo la señal la cruz.
La oración que sella el sacramento de la unción de los enfermos es:
«Por esta santa Unción (se unge el aceite con la señal de la cruz) y su
benignísima misericordia, te perdone el Señor todo lo que has pecado
por medio de la vista, el oído, el olfato, el gusto y la palabra, el tacto,
el andar. Así sea».

Fundamentos bíblicos de la unción de los enfermos


Las bases de este sacramento se registran en los pasajes bíblicos
según los cuales Jesús atendió a los enfermos. Para la Iglesia católica,
Jesús hizo sentir la presencia de Dios al confortar y sanar a los
enfermos (ver Marcos 6,13; Lucas 13, 12-13).

Por otra parte, la Carta de Santiago instruye sobre asistir a los


enfermos para llevar sanidad física y/o espiritual, signos de la gracia
divina (Santiago 5,14-15). Otras referencias son: Hechos de los
Apóstoles 9, 17-18; Primera Carta a los Corintios 12, 9.

Clasificación de los sacramentos


Los siete sacramentos se clasifican de acuerdo a su función en
sacramentos de iniciación, de servicio y misión y de curación.

 Sacramentos de iniciación: son aquellos que introducen a las


personas en la fe cristiana y las reafirma en el seguimiento del
evangelio. Se incluyen el bautismo, la eucaristía y la
confirmación.

 Sacramentos de servicio y misión: son aquellos que


expresan una vocación o un proyecto de vida. Se incluyen el
matrimonio y el orden sacerdotal.

 Sacramentos de curación: son aquellos que transmiten la


presencia consoladora de Dios en el sufrimiento y la sanidad
física y espiritual. Incluye la reconciliación y la unción de los
enfermos.

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