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Sally Ride

Sally Ride fue la primera mujer estadounidense en viajar al espacio, destacándose en la misión STS-7 del transbordador Challenger en 1983. A lo largo de su vida, promovió la educación científica y la igualdad de género en campos dominados por hombres, fundando Sally Ride Science para inspirar a jóvenes, especialmente a niñas, a seguir carreras en ciencia y tecnología. Su legado perdura como un símbolo de innovación y lucha por la equidad en la ciencia.

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Sally Ride

Sally Ride fue la primera mujer estadounidense en viajar al espacio, destacándose en la misión STS-7 del transbordador Challenger en 1983. A lo largo de su vida, promovió la educación científica y la igualdad de género en campos dominados por hombres, fundando Sally Ride Science para inspirar a jóvenes, especialmente a niñas, a seguir carreras en ciencia y tecnología. Su legado perdura como un símbolo de innovación y lucha por la equidad en la ciencia.

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Actividad 3.

Biografía de grandes mujeres en la ciencia: Sally Ride


Sally Kristen Ride nació un 26 de mayo de 1951 en Encino, California, EE. UU. Fue
una astronauta estadounidense, la primera mujer estadounidense en viajar al
espacio en las misiones del transbordador espacial Challenger de 1983, 1984 y
1986, precedida por las rusas Valentina Tereshkova y Svetlana Savitskaya, en la
antigua Unión Soviética. Desde la infancia, Sally tuvo una afición especial por la
ciencia, motivada por sus padres Carol Joyce y Dale Burdel Ride, profesor de
ciencias sociales, quienes le regalaron un juego de química y un telescopio, y le
consiguieron una suscripción a Scientific American, una de las revistas de ciencia y
tecnología de más renombre, con publicaciones ininterrumpidas desde 1845. Tanto
Sally como su hermana fueron animadas a seguir sus sueños y los objetivos que se
propusieran lograr.
​ En un principio, Sally Ride estaba más orientada en el camino del deporte.
Empezó a jugar tenis desde los 10 años y durante el resto de su adolescencia, lo
que la llevó a competir en múltiples torneos juveniles del sur de California y ganarse
una beca parcial para estudiar en la prestigiosa Westlake School for Girls de Los
Ángeles, donde conoció a la Dra, Elizabeth Mommaerts, quien fuera su maestra y su
inspiración para dedicarse al mundo de la ciencia. Su talento la llevó a posicionarse
entre las 20 mejores jugadoras del circuito juvenil de tenis a nivel nacional
Tras graduarse de Westlake, se matriculó en Swarthmore College en 1968,
donde ganó en dos ocasiones el Campeonato Universitario del Este de tenis. Sin
embargo, en su segundo año decide abandonar la universidad para dedicarse de
llenó en el tenis, ya que a pesar de estar becada, no recibió mucho apoyo por parte
de la institución, pues el tenis femenil no era de tanta importancia para las
universidades. Así, en enero de 1970 regresó a su estado natal para empezar a
prepararse como tenista profesional. Y lo logró, se convirtió en jugadora de
categoría a nivel nacional.
No obstante, prefirió preponderar sus estudios y se volvió a inscribir en el
nivel superior, pero ahora en la Universidad de Stanford en otoño de 1970. Estudió
Física, donde fue una de las pocas mujeres en matricularse para esa carrera.
Obtuvo su título en Inglés y Física en 1973. Posteriormente continuó sus estudios en
Stanford, en 1975 recibió su título de maestría y en 1978 el doctorado, mientras
realizaba una investigación en astrofísica y en el láser de electrones libres. Su
investigación doctoral trató de la interacción de los rayos X con el medio interestelar,
bajo la dirección de Arthur B.C. Walker Jr., un importante físico solar afroamericano
y pionero de la óptica EUV/XUV, que es fundamental para la fabricación de
semiconductores y en la investigación científica.
Su gran oportunidad para viajar al espacio empieza en 1977, cuando observó
en el periodico estudiantil The Stanford Daily la convocatoria de la Administración
Nacional de Aeronáutica y el Espacio, conocida como NASA por sus siglas en
inglés, que anunciaba que estaba contratando nuevos astronautas. Hasta ese
momento, la mayoría de los astronautas eran hombres, que se habían
desempeñado como pilotos militares anteriormente. Ahora, la NASA buscaba
científicos e ingenieros para trabajar como especialistas de misión en un
transbordador espacial. Lo importante de este anuncio fue que por primera vez, las
mujeres podían postularse para entrar a la prestigiosa institución, hecho que Sally
Ride no pasó por desapercibido, animándose a postularse.
La NASA recibió casi 9,000 mil solicitudes de aspirantes a astronautas. En
1978, tras meses de espera, Sally recibió la noticia de su selección, junto con otros
treinta y cuatro nuevos astronautas, de los cuales solo seis eran mujeres. Ese
mismo año comenzaron sus entrenamientos de resistencia física, que incluían salto
en paracaídas, supervivencia en el agua, ingravidez, comunicaciones por radio y
navegación, entre otras cosas. Su primera aportación estando dentro de la NASA
fue el desarrollo de un brazo robótico que los transbordadores espaciales y la
misma Estación Espacial usarían para lanzar y recuperar satélites artificiales.
Cabe señalar que para este momento, Estados Unidos y la URSS estaban en
plena Guerra Fría y la continuidad de la carrera espacial se hizo presente con la
selección de los treinta y cinco astronautas, incluida Sally Ride. La Guerra Fría,
termino acuñado por el periodista Herbert B. Swope, fue un período histórico que se
caracteriza por la pugna de la hegemonía mundial entre las dos superpotencias,
Estados Unidos y la URSS, y el temor al conflicto armado entre ellos, después del
fin de la Segunda Guerra Mundial (Léon-Millán, s. f.).
En la lucha entre estos dos vencedores del conflicto mundial, ambos
utilizarían a terceros actores internacionales para enfrentarse; o bien disputas en
ámbitos científicos y tecnológicos, con el desarrollo de armamento nuclear,
desarrollo industrial, y, claramente, la conquista espacial. En este contexto, la
carrera espacial empieza cuando el 4 de octubre de 1957, la Unión Soviética lanzó
con éxito el Sputnik 1, el primer satélite artificial creado por el ser humano de la
historia. Este acontecimiento sorprendió a Estados Unidos y generó temor por el
posible uso militar de la tecnología espacial, ya que estaba vinculada al desarrollo
de misiles balísticos intercontinentales (Castro, 2024).
De esta manera, los ciudadanos norteamericanos quedaron consternados por
aquel adelanto y exigían que el país también empezará a lanzar satélites. Cuatro
meses después, se lanzó el primer satélite de los Estados Unidos, el Explorer I, con
el propósito de medir la radiación del cinturón de Van Allen. La respuesta definitiva
del gobierno estadounidense fue la creación de la NASA en 1958, con un doble
objetivo además de la exploración espacial, que era “el uso militar del espacio y
reestablecer el prestigio y la supremacía norteamericana con la llegada de un
hombre a la Luna”. (León-Millán, p.15).
Pese a esto, la URSS tomó la delantera durante los primeros años, cuando
en 1961, Yuri Gagarin se convierte en el primer ser humano puesto en órbita, y en
1963, cuando Valentina Tereshkova es la primera mujer en llegar al espacio. Los
logros de los soviéticos no desalentaron a los norteamericanos, pues desde la
creación de la NASA, se había puesto en marcha un proyecto a largo plazo: el
hombre en la Luna; con ayuda del Programa Pioneer y Programa Surveyor, los
programas bases del Apollo (León-Millán, s. f.). En 1961, el entonces presidente
John F. Kennedy anunció el objetivo de llevar al humano a la Luna antes de que
terminará la década. Y así fue, en 1969, Neil Armstrong y Buzz Aldrin llegaron a la
Luna durante la misión Apollo 11. Este triunfo fue un golpe simbólico que
reposicionó a Estados Unidos como líder tecnológico y político (Castro, 2024).
Aunque la rivalidad continuó, la fase más intensa terminó en los años 70. El
Apollo-Soyuz Test Project de 1975, una misión conjunta entre EE. UU. y la URSS,
significó el inicio de cooperación en la exploración espacial. A partir de entonces, la
indagación acerca del espacio se orientó más hacia proyectos científicos y
colaborativos, como en los que Ride sería partícipe, con el transbordador espacial
Challenger.
Regresando con Sally, su inteligencia y capacidad atlética durante los
entrenamientos de astronautas la llevaron a sobresalir y en 1981, fue elegida como
la primera mujer CAPCOM (comunicadora de cápsula), es decir, la voz encargada
del Centro de Control de Misión que se comunicaba con los astronautas en el
espacio. Ella guió a los astronautas en las misiones STS-2 (1981) y STS-3 (1982).
El 19 de abril de 1982, es escogida para formar parte de la tripulación del
transbordador Challenger, como especialista de misión para la misión STS-7.
El Challenger despegó el 18 de junio de 1983, y con esto, Sally Ride se
convirtió en la primera mujer estadounidense y la persona más joven, con 32 años,
en llegar al espacio. Durante los seis días que duró la misión, hizo uso del brazo
robótico que desarrolló, para desplegar y volver a recuperar un satélite. La misión
fue todo un éxito, y Sally demostró que las mujeres tenían cabida en las misiones
espaciales. Cuando regresó a la tierra el día 24, comentó su experiencia diciendo
“Lo que más recordaré del vuelo es que fue divertido. De hecho, estoy segura de
que fue lo más divertido que jamás haré en mi vida”. (UC San Diego, s. f.).
Posteriormente, el 5 de octubre de 1984 volvió a subirse al transbordador
espacial, junto con Kathryn Sullivan, la primera mujer estadounidense en realizar
una caminata espacial, durante la misión STS-41G. La tripulación realizó
importantes observaciones científicas de la Tierra y lanzó un satélite especial para
investigar cómo nuestro planeta absorbe y luego refleja la energía del Sol. También
esta misión se realizó con éxito.
Sin embargo, el gran desafío de la astronauta estando en la NASA sucedió
el 28 de enero de 1986, en la tercera misión del Challenger, cuando explotó
súbitamente durante el despegue, lo que causó el fallecimiento de los siete
tripulantes a bordo. Ride estaba preparándose para lo que sería su tercer abordaje,
pero, tras el accidente fue nombrada parte de la comisión presidencial para
investigar que originó el desastre. Fue la responsable de sacar a la luz que la NASA
sabía de las fallas que el transbordador podía tener a bajas temperaturas.
Asimismo, desarrolló la primera planificación estratégica de la NASA con su informe
Leadership and America´s Future in Space (El liderazgo y el futuro de Estados
Unidos en el espacio), mejor conocido como Informe Ride; y fundó la Oficina de
Exploración de la NASA.
Como las expediciones espaciales habían quedado suspendidas, en 1987,
decide retirarse de la NASA para trabajar en el Centro Internacional para la
Seguridad y Control de Armamentos en la Universidad de Standford, donde se
desempeñó en el trabajo de verificación del arsenal de ojivas nucleares de la Unión
Soviética. Después, en 1989 se dedicó a la docencia en la Universidad de California
y fue directora del Instituto Espacial de California. Posteriormente se le nombró
como miembro del Comité Asesor Presidencial sobre Ciencia y Tecnología y formó
parte del Consejo Asesor del Museo Nacional de Historia de la Mujer.
Junto a su pareja, Tam O´Shaughnessy, trabajaron en la escritura de libros
de ciencia para jóvenes. Su libro “El tercer planeta: Explorando la Tierra desde el
espacio” ganó el premio de escritura científica infantil del Instituto Americano de
Física en 1995. Igualmente, se propuso impulsar a las niñas y adolescentes a
estudiar carreras de ciencia e ingeniería, para lo cual en 2001 fundó Sally Ride
Science; durante años posteriores la compañía creó programas STEM, organizó
más de 100 festivales de ciencia y publicó 90 libros de ciencia para estudiantes de
educación básica.
En 2003 fue requerida nuevamente por la NASA para investigar el accidente
del transbordador Columbia, que se desintegró durante su reentrada en la
atmósfera. Se convirtió en la primera persona en investigar las dos tragedias de los
transbordadores espaciales de la NASA.
En 2011 se le diagnosticó cáncer de páncreas, y falleció el 23 de julio de
2012, con 61 años de edad. Un año después fue condecorada póstumamente con la
Medalla Presidencial de la Libertad por el entonces presidente Barack Obama. Tras
su fallecimiento se dio a conocer su relación pública con Tam, por lo que Ride es la
primera astronauta abiertamente lesbiana de la historia.
En suma, Sally Ride es una referente en la ciencia, al ser la primera mujer
estadounidense al espacio, rompe una barrera histórica en un campo dominado por
hombres. Su participación en la misión STS-7 del transbordador Challenger no solo
representa un avance tecnológico dentro de la carrera espacial, sino también un
símbolo de igualdad de género en la ciencia y la ingeniería. Más allá de este gran
logro, Ride dedicó su vida a promover la educación científica entre la juventud,
especialmente niñas, y se convirtió en referente cultural y social al visibilizar tanto la
presencia femenina como la diversidad en ámbitos científicos. Su legado combina
innovación, lucha por la equidad y compromiso con la formación de nuevas
generaciones.

Referencias
Anderson, A. (2018). Sally Ride (1951-2012). Museo Nacional de Historia de la
Mujer.
[Link]
Castro, M. (2024, 1 de octubre). Origen e historia de la carrera espacial.
RedHistoria. [Link]
Editores Britannica. (2026, 2 de abril). Sally Ride: astronauta estadounidense.
Britannica. [Link]
Mujeres con Ciencia. (s. f.). Volando a las estrellas, Sally Ride (1951-2012).
[Link]
1-2012/
León-Millán, J. M. (s. f.). La Guerra Fría y la carrera espacial. Un breve análisis
histórico. En La carrera espacial: Recuerdo a Neil Armstrong. pp. 13-20 I. E.
S. Antonio de Mendoza. [Link]
Sally Ride Science. (s. f.). Dra. Sally Ride. División de Estudios Continuos de la UC
de San Diego.
[Link]

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