El relojero que vendía tiempo
En un pueblo junto al mar vivía un relojero llamado Mateo. Su tienda estaba llena de relojes
antiguos, pero había uno especial escondido en un cajón.
Una tarde llegó una mujer anciana y le pidió:
—¿Puede devolverme una hora de mi vida?
Mateo abrió el cajón y sacó el reloj secreto.
—Puedo hacerlo, pero debes elegir cuál.
La mujer pensó unos segundos.
—La última hora que pasé con mi hermano antes de que se marchara.
Mateo giró una aguja dorada. La mujer cerró los ojos y volvió a sentir el olor del café, la risa
de su hermano y el calor de aquella tarde.
Cuando abrió los ojos, estaba llorando.
—Gracias.
—No te devolví el pasado —respondió Mateo—. Solo te recordé que nunca lo habías
perdido.
Desde entonces, la gente acudió a la tienda buscando tiempo. Pero todos salían con algo
diferente: recuerdos, esperanza o valentía para seguir adelante.