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Doc1 Imperio Inca

El Imperio Inca, conocido como Tahuantinsuyu, fue un vasto Estado precolombino que existió en Perú entre 1400 y 1533 d.C., abarcando un territorio extenso y una población diversa. Su organización política era una monarquía teocrática centrada en Cuzco, con un sistema económico basado en la agricultura y la ganadería, y una rica vida religiosa politeísta que incluía rituales y sacrificios. Los Incas también veneraban a civilizaciones anteriores y controlaban su religión a través de templos y ceremonias, integrando a los dioses de los pueblos conquistados en su panteón.

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Doc1 Imperio Inca

El Imperio Inca, conocido como Tahuantinsuyu, fue un vasto Estado precolombino que existió en Perú entre 1400 y 1533 d.C., abarcando un territorio extenso y una población diversa. Su organización política era una monarquía teocrática centrada en Cuzco, con un sistema económico basado en la agricultura y la ganadería, y una rica vida religiosa politeísta que incluía rituales y sacrificios. Los Incas también veneraban a civilizaciones anteriores y controlaban su religión a través de templos y ceremonias, integrando a los dioses de los pueblos conquistados en su panteón.

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IMPERIO INCA

El imperio Inca o dicho en quechua Tahuantinsuyu “El imperio de las cuatro


partes”, fue un Estado precolombino de los Andes. Que existió en Perú entre
1400 d. C. y 1533 d. C., y el mayor Estado de toda la América precolombina.

La leyenda de origen
La leyenda cuenta que el dios Viracocha creó a un hombre y una mujer (manco
capac y mama ocllo) en el lago Titicaca y les entrego una vara, diciéndoles que
fundaran una ciudad donde la vara se hundiera en el suelo. Después de viajar
muchos años finalmente llegaron al actual Cuzco, donde la vara se hundió y
entonces ellos fundaron la ciudad.

Ubicación geográfica
El imperio Inca controló un extenso territorio, desde Quito, Colombia, en el
norte, hasta Santiago de Chile, en el sur. Gobernando un Estado de más de 2
millones de kilómetros cuadrados y sobre una población de unos 10 millones
de habitantes que hablaban más de 30 lenguas.

Organización Territorial
El imperio Inca se dividía en cuatro provincias, de ahí su nombre,
Tahuantinsuyu.
Cada provincia era dirigida desde la capital, Cuzco, por un gobernador.
Así mismo, cada provincia se dividía a su vez en departamentos, que
correspondían a antiguos Estados preincaicos. Estos a su vez se dividían en
sectores y solía haber dos. Un Sector alto y un Sector bajo.
Finalmente, cada sector se dividía en distintos Ayllus.
Organización política o social
El imperio se conformó como una monarquía teocrática, absolutista, militarista,
expansionista y multinacional. Aunque algunos investigadores piensan que
pudo ser una diarquía, ósea que había dos líderes, y que las mujeres pudieron
tener alguna relevancia en la política. El centro del poder Inca se encontraba en
la ciudad de Cuzco.
El líder del imperio era el Sapa Inca. Que gobernaba de forma absoluta, era
considerado máximo representante del sol en la tierra y era tan sagrada su que,
al morir, su cuerpo era momificado y almacenado en templo de Cuzco. Su
esposa recibía el nombre de Coya y su heredero el nombre de Auqui. Luego
estaban las familias nobles o panacas, las familias del inca anterior al actual, así
como un grupo de familias que no eran de sangre Inca, pero que habían
obtenido esa distinción por derecho. Por debajo de la nobleza estaban los
gobernadores y en la base se encontraban los Ayllus, que eran agrupaciones de
familias con un antepasado común y dirigidos por un curaca.

Modelo económico
El imperio Inca basaba su economía en la agricultura y la ganadería.
La agricultura la hacían en terrazas, que eran peldaños gigantes donde podían
cultivar. Los Incas cultivaban Maíz, papa, olluco, oca, tomate, frijol, zapallo, ají y
maní (de donde obtenían aceite), camotes, yucas, mashwas, pimientos, nueces
de la India, jitomates, cacahuates, pepinos, quínoa, guajes, algodón, tarwis,
algarrobo, chirimoyas, lúcumas, guayabas y aguacates. Y criaban llamas,
alpacas y vicuñas.
Como los Incas no conocían la moneda, los impuestos eran en especie
(alimentos, metales preciosos, textiles, plumas exóticas, tintes y conchas de
spondylus. Pero también en trabajadores que eran trasladados donde eran
necesarios, sistema conocido como mita),y la tierra era dividida en tres , las
tierras de los sacerdotes o del sol, las tierras del soberano y las tierras del
pueblo. Para llevar las cuentas, los Incas usaban Quipus. Collares de nudos que,
según su color, ubcación, estilo, orientación, entre otras cosas, servían como
registro.
Creencias religiosas
Los Incas eran politeístas, es decir, creían que todo elemento de la naturaleza
era un dios. Los principales dioses fueron:
Inti (el Sol)
Quilla (la Luna)
Viracocha (la creación)
Illapa (el Rayo)
Pachamama (la Tierra)
Mamacocha (el Mar)

También creían en la existencia de tres mundos:


Hanan pacha (El mundo de arriba)
Kay pacha (El mundo de aquí)
Uku pacha (El mundo de abajo).
Los Incas rendían culto a los dioses en el templo coricancha y el máximo
representante de la fe era el sumo sacerdote o willac uma, que solia ser un
hermano del Inca.
También sentían respeto y adoración por los imperios predecesores de ellos,
los Wari y los Tiawanako, por lo que hacían peregrinaciones a Tiawanako y el
lago Titicaca. También incluían a los dioses de los pueblos sometidos a su
panteón en un secuestro político, porque los andinos creían que los dioses
vivían en la estatua, de modo que, si un pueblo se revelaba, los Incas destruían
la estatua, matando al dios y acabando con su protección divina.

Los incas tenían una gran veneración por dos civilizaciones anteriores que
habían ocupado casi el mismo territorio: los wari y los tiwanakotas. Como
hemos visto, los lugares de Tiwanaku y el lago Titicaca desempeñaban un papel
importante en los mitos de la creación incaica, por lo que eran especialmente
venerados. Los gobernantes incas peregrinaban regularmente a Tiwanaku y a
las islas del lago, donde se construyeron dos santuarios para Inti, el dios del Sol
y deidad suprema inca, y la diosa de la luna Mama Kilya. También en el
complejo de Coricancha, en Cuzco, estas deidades estaban representadas por
grandes obras de arte de metal precioso que eran atendidas y adoradas por
sacerdotes y sacerdotisas dirigidos por la segunda persona más importante
después del rey: el Sumo Sacerdote del Sol (Willaq Umu). Así, la religión de los
incas se preocupaba por controlar el mundo natural y evitar catástrofes como
los terremotos, las inundaciones y las sequías, que inevitablemente
provocaban el ciclo natural del cambio, el giro del tiempo que implica la muerte
y la renovación que los incas llamaban pachakuti.

También se establecieron lugares sagrados, a menudo aprovechando


características naturales prominentes como cimas de montañas, cuevas y
manantiales. Estas huacas podían utilizarse para realizar observaciones
astronómicas en determinadas épocas del año. Las ceremonias religiosas se
realizaban según el calendario astronómico, especialmente los movimientos
del sol, la luna y la Vía Láctea (Mayu). Las procesiones y ceremonias también
podían estar relacionadas con la agricultura, especialmente con las épocas de
siembra y cosecha. Junto con la Isla del Sol del Titicaca, el lugar más sagrado de
los incas era Pachacamac, una ciudad-templo construida en honor del dios del
mismo nombre, creador de los seres humanos, las plantas y responsable de los
terremotos. Una gran estatua de madera del dios, considerada un oráculo,
atraía a peregrinos de todos los Andes para rendir culto en Pachacamac. Los
chamanes eran otra parte importante de la religión inca y estaban activos en
todos los asentamientos. En Cuzco había 475, siendo el más importante el
yacarca, el consejero personal del gobernante.

Los rituales religiosos de los incas también incluían el culto a los antepasados,
tal y como se aprecia en la práctica de la momificación y la realización de
ofrendas a los dioses de comida, bebida y materiales preciosos. También se
realizaban sacrificios -tanto de animales como de personas, incluidos niños-
para apaciguar y honrar a los dioses y asegurar la buena salud del rey. El
derramamiento de libaciones, ya sea de agua o de cerveza chicha, era también
una parte importante de las ceremonias religiosas incas.

Los incas impusieron su religión a las poblaciones locales construyendo sus


propios templos y lugares sagrados, y también requisaron reliquias sagradas de
los pueblos conquistados y las conservaron en Cuzco. Almacenadas en el
Coricancha, quizás se consideraban rehenes que garantizaban el cumplimiento
de la visión inca del mundo.

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