Clase Seminario 3, la Psicosis. Segunda parte.
En esta clase continuaremos trabajando la cuestión de la psicosis tal como Lacan la desarrolla a la altura del
seminario 3. Habíamos comentado que Lacan a menudo es ubicado en el movimiento estructuralista, podemos
decir que esta es la etapa más estructuralista de Lacan. En definitiva, lo que Lacan busca es la estructura de la
psicosis, que la diferencia de la estructura de la neurosis, y cuál es el mecanismo principal en la génesis de ambas
estructuras.
El iniciador de la corriente estructuralista ya lo nombramos, es Saussure, recuerden el cambio que produce
Saussure. Hasta Saussure la lingüística estudiaba en líneas generales los tipos de lenguas, las comparaba, seguía su
evolución a partir de la historia de cada lengua, buscaba etimologías, etc. Es Saussure quien se pregunta qué es lo
que estructura realmente a una lengua, cuales son los elementos y sus interacciones que le dan posibilidad y
producen su funcionamiento. Aparecen así los conceptos de significante y significado, de lengua y habla, de
diacronía y sincronía.
Otro de los autores que Lacan utiliza para realizar su retorno a Freud es Levy Strauss, quien desarrolla la
antropología estructural. Strauss es un gran pensador del siglo XX, en uno de sus trabajos investiga científicamente
qué estructura a una sociedad, que es lo que determina el intercambio cultural, cual es la célula elemental. Llega
así a la Ley de prohibición del incesto, como ley cultural y artificial, lo que insta a un clan primitivo al intercambio
de miembros y de bienes. El antropólogo francés llega así a la ley estructurante, a partir de la cual los distintos
fenómenos culturales son efecto de esa estructura.
La ley de prohibición del incesto, utilizada en Psicoanálisis, es un gran hallazgo de Lacan, ya que nos permite
pensar de otra manera el complejo de Edipo. El Edipo pasa a ser la forma en que se inscribe, se estructura, una ley
cultural y artificial en la singularidad de cada sujeto, en la novela familiar de cada persona, y que permite a cada
sujeto EL ACCESO A LA CULTURA Y AL DESEO EXOGÁMICO. Veremos cómo, si esta inscripción falla, si no se produce,
tiene efectos de estructura.
Si nos detenemos en el tema que nos convoca, Lacan está buscando el mecanismo primero que explica luego el
funcionamiento psicótico, y que lo diferencia de la estructura neurótica. Advertirán ustedes que estas cuestiones
tienen elevada relevancia en el tema del diagnóstico diferencial. Para este desarrollo, habíamos anticipado que
Lacan propone el mecanismo de la FORCLUSION como el decisivo de la estructura psicótica. Dicha forclusión, en la
psicosis, se da respecto a un significante (elemento de lo simbólico) que lacan denomina SIGNIFICANTE DEL
NOMBRE DEL PADRE. Esto suena un poco enigmático, pero lo iremos desarrollando.
Recuerden que Lacan rescata de Freud la intuición que lo llevo a realizar un DESCIFRAMIENTO del texto de
Schreber, el principal de Freud en la cuestión de la psicosis, pero advierte (clase 2 del seminario 3) que Freud
utilizaba las mismas categorías y mecanismos que para leer la psicosis que en las neurosis. Es verdad, que cuando
se lee a Freud desde el retorno que propone Lacan, uno se puede preguntar, por ejemplo, cómo se produce el
mecanismo de proyección en forma tan masiva como para generar una paranoia, cuando lo “inconciliable” es
similar que en la neurosis.
Habíamos esbozado, a partir del texto la negación en Freud, como se puede pensar una instancia lógica donde
el psiquismo afirma primordialmente determinada dimensión, y rechaza en cambio representaciones que son
inconciliables, agresivas o amenazantes. En términos de Lacan, lo que se rechaza o acepta, en esa simbolización
primaria, son significantes (recuerden, perdón la insistencia, que un significante no siempre coincide con una
palabra, sino que es un elemento que cobra su valor, por diferenciarse de los otros elementos, dentro de un sistema
simbólico).
Nos vamos a detener ahora en la clase XV del seminario, denominada por Miller “Acerca de los significantes
primordiales y de la falta de uno”.
Lacan comienza caracterizando una serie de fenómenos que Freud y otros autores desarrollaban. Da el ejemplo
del complejo de Edipo, del Edipo invertido, con sus consecuencias de amenaza de castración, de imágenes, deseos
y de instintos que van pululando. Describe y pinta toda una serie de efectos y situaciones que corresponden, según
Lacan, al plano imaginario. ¿Por qué de plano imaginario? Recordemos que Lacan ubica, y utiliza para ello las
observaciones animales, a la libido, instintos, proyecciones e introyecciones que se dan a partir del otro en tanto
imagen desencadenante. Lacan plantea que nadie se pregunta por las leyes que subyacen a estos fenómenos, si
son leyes biológicas o de otro orden. Y recuerda el valor estructurante del significante en la base de los fenómenos
subjetivos:
Durante días y clases, intenté hacer entrever por todos los medios lo que provisoriamente podemos llamar la autonomía del
significante, a saber, que hay leyes que le son propias. Sin duda, son sumamente difíciles de aislar, porque siempre ponemos
en juego al significante en significaciones. (p. 281)
El significante, a diferencia del significado, tiene sus propias leyes de funcionamiento:
El resorte del descubrimiento analítico no está en las significaciones llamadas libidinales o instintivas vinculadas a toda una
serie de comportamientos. Es cierto, existen. Pero en el ser humano las significaciones más cercanas a la necesidad, las
significaciones relativas a la inserción más animal en el medio circundante en tanto nutritivo y en tanto cautivante, las
significaciones primordiales están sometidas, en su sucesión e instauración mismas, a leyes que son las del significante. (p. 282)
Dia y noche, oscuro y claro, sólido y líquido, etc. Son ejemplos de pares de significantes que, a partir de su
existencia en cuanto tales, modifican lo real para el hombre. Para que un ser humano, por ejemplo, salga a comer
a la noche, tenga una habitación para dormir de noche, espere la noche en tanto tranquilidad, tenga miedo a la
noche, etc. Para que todos estos fenómenos sucedan, que implican todo una serie de comportamientos, actitudes,
fantasías, reacciones, relacionadas con la noche, EL SER HUMANO TIENE INCORPORADO EL ELEMENTO
SIGNIFICANTE NOCHE. Ahora bien, ese elemento significante noche, que se asienta en la palabra arbitraria noche,
cobra un significado, a partir par de la oposición con el significante día, allí tenemos el efecto de significado.
¿Qué sucede con el par significante hombre y mujer? Ese par significante es importante para el psicoanálisis. Para
Lacan este par es más que lo que denominaba Freud con activo-pasivo. Incluso hoy en día, en una época de
deconstrucción de las identidades sexuales. Lacan nos dice que debe haber algo más detrás de este par significante.
Volviendo a la diferencia entre significado y significante, Lacan esboza que lo que ocurre en la psicosis atañe a la
relación del sujeto con el significante en cuanto tal. Recuerden algunas cuestiones trabajadas en psicopatología con
respecto al fenómeno de la psicosis, también recuerden el texto freudiano relacionado a Schreber. Se dan una serie
de fenómenos que tienen que ver, si nos permiten, con la materialidad de la palabra: neologismos, palabras que se
interrumpen, interceptaciones, alusiones, palabras o términos que aluden a una significación, que el sujeto no
conoce, pero que intuye que existe. Lo que Lacan está marcando es que, a nivel del significante, no se produce en
la psicosis un ordenamiento un ordenamiento de los significantes como existe en la neurosis.
Lacan nos dice que hay determinados significantes que son privilegiados en tanto permiten el orden de el resto
del conjunto significante. En la psicosis se da una falta a nivel del significante. Lacan intenta dar cuenta de ese vacío,
un agujero. En la neurosis se dan cuestiones, dudas, preguntas, de cuya respuesta el sujeto nada quiere saber, ya
que está reprimida, escondida, se escurre en el decir. El psicótico, cuando se enfrenta a determinadas cuestiones,
se encuentra ante un vacío. Esto es importante, EN LA PSICOSIS TENEMOS QUE CONCEBIR QUE EL SUJETO SE
ENFRENTA A UN AGUJERO, DONDE NO HAY SIGNIFICANTE ante determinada pregunta, no es que falta la respuesta
en el sentido freudiano del olvido de nombres propios. Aquí hablamos de una falta más radical, el sujeto se
encuentra ante un abismo.
Aquí se puede marcar la cuestión de la DIACRONÍA en la psicosis, cuestiones que hacen a una estructura psicótica
estabilizada, y cuando dicha estructura se desencadena, lo que en psiquiatría se denomina brote psicótico. Cuando
una psicosis se desencadena hay un momento 0, donde ocurre una caída de la realidad de ese sujeto (pre-psicosis),
y posteriormente desencadena en los fenómenos floridos de la psicosis, como tendencia a una reconstrucción.
El sujeto se asienta en determinadas garantías significantes, en determinadas certezas en donde asienta su
realidad. Aquí Lacan da el ejemplo que dábamos en clase del taburete de tres patas, se sostiene, pero cuando la
persona requiere de la apoyatura de un significante en particular, aparece la desestabilización. Aquí Lacan nos dice
algo importante: dijimos que el significante forma una especie de red, donde el valor es relacional, por la negativa
(en su estructura mínima, no hay noche sin día). Cuando el ser hablante se encuentra ante la falta de un significante,
se produce un efecto en cadena donde toda la cadena significante es puesta en cuestión. Es un momento
clínicamente importante, donde el conjunto re referencias se ese sujeto se pierde, es el momento 0 o
desencadenamiento de la psicosis.
¿Qué sucede si falta el significante que se requiere para simbolizar la función de un padre? ¿Qué representa, en
la cadena significante, en el conjunto de elementos significantes, un padre? Comencemos con palabras de Lacan.
El padre no es simplemente un generador. Es también quien posee el derecho a la madre, y, en principio, en paz. Su función es
central en la realización del Edipo, y condiciona el acceso del hijo -que también es una función, y correlativa de la primera- al
tipo de la virilidad. ¿Qué ocurre si se produjo cierta falta en la función formadora del padre? (p. 291)
Si se sigue lo que se planteó a propósito de Levy Strauss, el Complejo de Edipo tiene una serie de cuestiones
imaginarias y libidinales, esto es una dimensión y tiene sus consecuencias. Pero el Edipo también, a nivel simbólico,
es LA INSTAURACIÓN DE UNA LEY. Digamos que es, “la novela familiar de un neurótico”, pero a partir de ella se
inscribe una estructura particular, donde la FUNCION DEL PADRE es la que permite el acceso al orden de la cultura,
del deseo y de los significados comunes. Dijimos función, esto es importante, ya que no importa si es una pareja de
dos mujeres, de dos hombres, si el padre está ausente, etc.
¿Qué sucede si falta el significante Padre en el sujeto? Porque la diferencia es más sutil, no es que el sujeto no
perciba al padre. Lacan nos dice, que cuando falta el significante padre, con todas sus funciones, LO QUE QUEDA
ES LA IMAGEN DE ESE PADRE. Es una imagen que no representa un elemento triangular en el conflicto edípico, no
se produce esta simbolización que Freud había advertido con respecto a la máxima “tu madre no es para ti, busca
por fuera de la familia”.
Pero por la tendencia a la alienación especular que habíamos esbozado en el estadio del espejo, el sujeto se
sostiene en esa imagen (Psicosis estabilizada). Cuando esta imagen es desmesurada, eclipsante, cuando esa imagen
del padre es amenazante, aparecen toda una serie de fenómenos de agresividad y de erotización de esta relación,
no se produce el PACTO que produce la palabra. Es por ello que Freud advertía como importante en la paranoia
una tendencia homosexual, pero esas son otras cuestiones que iremos desarrollando.