1.
Alicia
19 de junio, quedaban solo 2 días para que acabara mi tercer curso
en el instituto, en realidad no sabía si quería que acabara, había
estado bien este curso, pero también tenía muchas ganas de
empezar el nuevo verano digamos que tenía esperanzas de que
fuera un buen verano, uno para recordar. Mis amigos y yo nos
picamos clase ese día, total ya nos habían dado las notas y ¿qué
más daba si nos ponían falta?, quedamos sobre las 11 en el parque
que estaba justo debajo de mi casa, cuando estuvimos todos allí,
nos fuimos al río ya que hacía un calor insoportable, cuando
llegamos allí pusimos las toallas en la orilla y Marcos y Hugo se
metieron nada más dejar la toalla, Marta y yo nos quedamos un rato
tomando el sol en la orilla.
- ¿Sabes ya cuando te vas a ir al pueblo? - me preguntó
- Pues no lo se seguro, pero como mucho en una semana. - Todos
los años pasaba la mayoría de mi verano en mi pueblo no estaba
lejos de donde vivía tan solo a un cuarto de hora en coche, pero
Marta sabía que en cuanto me fuera allí y llegara todo mi grupo,
apenas volvería.
-¿Tan pronto? - dijo quejándose
- Anda chica que no es para tanto, que puedo volver eh, que estoy a
15 minutos - le respondí a sabiendas de que no lo haría al menos
no para quedarme mucho tiempo, como mucho 3 o 4 días
- Ya, pero ambas sabemos que no vas a hacerlo - respondió
leyéndome la mente - bueno, me estoy muriendo de calor, ¿te
vienes ya al agua?
- Vamos - respondí
Nos levantamos de la toalla fuimos a un pequeño acantilado que
estaba allí al lado y nos tiramos al agua las dos juntas.
Estuvimos allí toda la mañana, los cuatro, cuando llegaron las 2
recogimos las cosas y nos fuimos cada uno para su casa. Marcos y
yo vivíamos prácticamente en la misma calle por lo que volvimos
juntos a casa.
- ¿Cuándo te vas? - fue lo primero que me dijo en cuanto nos
separamos de Marta y Hugo
- Todos igual - dije - ¿Tanto me echáis de menos cuando no estoy o
qué?
- Hombre, pues sí, se te echa de menos - respondió con seguridad
como si nada.
Me quedé un poco parada antes de responderle, nunca demostraba
mis sentimientos y mucho menos lo decía en voz alta, un par de
segundos después simplemente le respondí con una tímida sonrisa,
él pareció no darse cuenta de mi pequeña pausa, cambié de tema
para responder la pregunta anterior.
- Pues me iré dentro de una semana más o menos - dije
- Bien, - respondió - ¿Oye y si mañana nos picamos clase otra vez y
damos una vuelta o te vienes a casa?
- Vale, como quieras - le respondí - pero el último día de clase
vamos eh
- Que sí pesada - me respondió
Le sonreí y justo en ese momento llegamos al portal de mi casa.
- Chau, luego hablamos - le dije mientras sacaba mis llaves y abría
la puerta
- Vale, adiós
Después de eso entre al portal subí por la escaleras hasta el cuarto
piso donde vivía y cuando abrí la puerta me encontré con que mi
casa estaba vacía, sabía que mis padres estarían todavía
trabajando pero ¿donde estaba mi hermano?
Lo llame inmediatamente y no me respondió, respire hondo
intentando tranquilizarme tenía un mal presentimiento pero intente
no prestarle atención seguramente habría salido a dar una vuelta o
a ver a Miriam su novia.
Entré a su habitación para mirar si había dejado una nota o algo
pero no había absolutamente nada, empecé a sacar la toalla de la
mochila y a quitarme el bikini para ponerme el pijama y poner todo a
tender.
Mientras ponía todo en el tendedor de mi terraza, escuché como la
puerta se abría salí al pasillo y me encontré a mi hermano a punto
de echarse a llorar y destrozado, lo primero que pensé fue ¿Que
coño le había pasado? Pero no se lo pregunte en voz alta, primero
le di un abrazo al que me respondió abrazándome muy fuerte como
si fuera lo único a lo que podía aferrarse, tras varios segundos me
separé un poco para poder verle la cara y supe que lo que fuera
que le había pasado le había dolido y mucho, no recordaba haber
visto a mí hermano llorar así nunca tenía la mirada perdida como si
estuviera reviviendo en bucle lo que le había pasado, no sé cómo
acabamos sentados en la cama de su habitación, uno junto al otro y
en completo silencio.
No sabía si debía preguntarle sobre el tema, y antes de poder
decidir qué hacer sonó de nuevo mi teléfono.
- Hola - dijo mi madre al otro lado de la línea en cuanto cogí la
llamada
- Hola mama - le dije intentando aparentar un tono de calma
bastante convincente, siempre había sido una persona muy fría y
era muy difícil saber cómo estaba en realidad
- Papa y yo vamos a llegar tarde, si queréis podéis picar algo e ir
poniendo la mesa
- Vale - le respondí un poco seca ya que estaba pensando en mí
hermano y no en poner la maldita mesa y mucho menos en comer
- ¿A llegado ya Tato a casa? - me preguntó
- Sí, acaba de llegar - le dije, poniéndome un poco de los nervios
por no poder acabar ya la llamada
- Vale, te mando un mensaje cuando vayamos a ir para casa
- Vale mama, adiós -le respondí y colgué sin esperar respuesta
alguna.
Dejé el móvil en la cama y me senté en la silla del escritorio la moví
para estar en frente de él
- ¿Que te ha dicho? - me preguntó mi hermano pillándome algo
desprevenida por esa pregunta, pensé que simplemente ignoraría la
llamada.
- Nada, - dije - que van a llegar tarde
- Bien - respondió
- ¿Quieres hablar del tema? - le pregunté, sabía que había sido muy
directa, pero prefería no andarme con rodeos, además el tacto
nunca había sido uno de mis puntos fuertes.
- Ahora no - me respondió algo seco.
No insistí mas, al menos por ahora, quería darle su espacio, aunque
me moría por saber que le había pasado y sobre todo si había sido
por Miriam o algo relacionado con ella. Miriam me caía muy bien era
maja, guapa y agradable y además los dos estaban muy
enamorados, no me podía imaginar que podía haber pasado entre
ellos para que mi hermano se pusiera así y me extrañaba mucho
que lo hubieran dejado, pero ¿Que más podría haber dejado a mi
hermano así?
Mi hermano no era una persona que se enfadara con facilidad y que
estuviera así me había extrañado, sabía que detrás de toda esa
tristeza había un enfado por el que había comenzado todo. No lo
entendía, pero no quería presionarlo más, le daría un tiempo y esta
tarde le volvería a preguntar.
Me fui a la cocina a poner la mesa y cuando acabe, me llegó un
mensaje de mi madre que me decía que ya estaban volviendo a
casa, miré a ver si mi hermano estaba presentable y no se le notaba
que había llorado y efectivamente ya aparentaba estar bien, no
creía que a él le apeteciera mucho que nuestros padres se
enteraran de que le había pasado algo y de que estaba mal, en ese
sentido nos arecíamos bastante.
Minutos más tarde sonó la cerradura y mis padres entraron, mi
hermano y yo nos sentamos en la mesa y mis padres sirvieron la
comida, después todos nos sentamos a comer.
- ¿Que habéis hecho hoy en clase? - me preguntó mi madre, mis
padres no sabían que me picaba clase desde hace por lo menos
una semana
- Nada, lo de siempre, hemos visto una peli y poco más - dije sin
darle mucha importancia y sin preocupación por qué me pillaran,
sabía mentir muy bien y nunca me habían pillado, pero aún así
cambié de tema por si acaso- Y vosotros ¿Que tal en el trabajo?
- Bien - dijeron mis padres
Después de eso nadie volvió a hablar, mi hermano ni siquiera había
levantado la cabeza del plato, pero o mis padres no se habían dado
cuenta o lo habían dejado pasar.
Acabamos de comer una media hora más tarde y mi hermano y yo
nos fuimos cada uno a su habitación, más tarde cuando mis padres
volvieron a trabajar, fui a la habitación de mi hermano.
- Pasa - dijo mi hermano, cuando llame a su puerta.
Estaba casi a oscuras, tumbado boca arriba en su cama y con la
mirada completamente perdida, cuando entré me senté a su lado.
- ¿Me puedes decir que ha pasado? - le pregunté en un tono neutro
intentando camuflar la preocupación que me carcomía por dentro,
no entendía que le podía a ver pasado para que estuviera así
- Es Bianca - dijo con un deje de tristeza en la voz
- ¿Bianca? - dije muy sorprendida, era su mejor amiga siempre
habían estado juntos ni si quiera se me había pasado por la cabeza
que hubiera podido pasarle algo con ella - ¿Que ha pasado?