Resumen de Edipo Rey
Obra trágica escrita por Sófocles.
Narra la historia de Edipo, rey de Tebas, que busca salvar a su pueblo de una peste.
Para lograrlo, investiga el asesinato del rey anterior, Layo.
Poco a poco descubre una verdad impactante: él mismo mató a Layo (su padre) y se casó con Yocasta (su madre), cumpliendo
una profecía.
Al revelarse la verdad, Yocasta se quita la vida y Edipo se castiga cegándose.
⭐ Idea principal
El ser humano no puede escapar de su destino, y la búsqueda de la verdad, aunque necesaria, puede traer consecuencias
dolorosas.
🔑 Puntos clave
La peste en Tebas simboliza el desorden moral.
Edipo busca justicia sin saber que él es el culpable.
La verdad se revela progresivamente (estructura de investigación).
El orgullo (hibris) de Edipo contribuye a su caída.
El reconocimiento final (anagnórisis) cambia todo.
🎭 Temas principales
Destino vs. libre albedrío: el destino es inevitable.
Búsqueda de la verdad: conocer la verdad puede ser doloroso.
Culpa y castigo: Edipo se castiga a sí mismo.
Orgullo (hibris): exceso de confianza en uno mismo.
Ceguera y visión: Edipo ve físicamente, pero no entiende la verdad hasta el final.
🌍 Temas que siguen vigentes hoy
Personas que intentan evitar problemas pero terminan enfrentándolos.
La importancia de aceptar la verdad, aunque duela.
Consecuencias de las decisiones impulsivas.
Liderazgo y responsabilidad (como gobernantes actuales).
El orgullo humano que puede llevar a errores graves.
🏛️Estructura de Edipo Rey
La obra sigue la estructura clásica de la tragedia griega:
Prólogo: Se presenta el problema (la peste en Tebas).
Párodos: Entrada del coro.
Episodios: Desarrollo de la historia mediante diálogos.
Estásimos: Reflexiones del coro entre episodios.
Éxodo: Desenlace trágico (caída de Edipo).
📚 Importancia para la literatura griega
Es una de las tragedias más perfectas según Aristóteles.
Ejemplo ideal de estructura dramática (inicio, desarrollo y desenlace).
Introduce elementos clave como la anagnórisis (reconocimiento) y la catarsis (purificación emocional del público).
Influyó en el teatro occidental y sigue estudiándose hoy.
Representa los valores y creencias de la antigua Grecia sobre el destino y los dioses.
Resumen
Hoy voy a hablarles de la tragedia griega Edipo Rey. Y antes de comenzar quisiera hacerles una pregunta. ¿Alguna vez han
escuchado la frase la ignorancia es felicidad? ¿Sí? ¿No? Esta frase significa que hay cosas que si nosotros las supiéramos nos
podrían atormentar, nos podrían generar angustia, tristeza y es mejor no saber. Es mejor ignorar ciertas cosas. Imagínate que
tú supieras cuándo va a morir un ser querido. Te atormentaría mucho esa información. Es mejor no saberla. La ignorancia es
felicidad en esas circunstancias. Ahora, imagínate adicionalmente a esto que tu destino esté escrito desde antes que tú nazcas
y que tú no puedas hacer nada para cambiar el destino. Los antiguos griegos, en su cultura, creían que el destino de cada
persona estaba definido desde su nacimiento y que no había forma de cambiar el destino. Y es más, si tú intentabas de algún
modo cambiar ese destino, ese destino se iba a ir contra ti. Igual iba a ocurrir, pero de una manera mucho más dura y mucho
más trágica. La historia de Edipo Rey combina estos dos conceptos. El concepto de que la ignorancia es felicidad y el concepto
de que tu destino está marcado y no hay nada que tú puedas hacer contra él. Edipo Rey ha sido considerada por muchos
expertos de la literatura la tragedia perfecta. porque combina los factores más importantes de la tragedia. Un hombre
ignorante de su destino, un hombre que sin darse cuenta se va acercando, se va acercando y se va acercando él mismo sin
saberlo a un destino trágico. Pero Edipo Rey se basa en una tragedia que los antiguos griegos conocían. Ten en cuenta que
estamos hablando de teatro, una obra de teatro. En la Grecia Antigua, Había obras de teatro, entonces la gente iba, veía las
obras de teatro que se representaban con máscaras. Entonces de ahí salen las famosas máscaras que representan el teatro,
una máscara feliz y una máscara triste, porque los personajes comenzaban felices, porque eran personajes a los cuales les iba
bien, pero conforme la obra avanzaba, Esa felicidad, ese éxito se transformaba en una tragedia muy grande. Por lo tanto, los
actores se cambiaban de máscara, de la máscara feliz a la máscara triste. Las tragedias griegas se basaban en obras, o perdón,
en leyendas que el pueblo conocía. Es decir, cuando la gente iba a ver Edipo Rey, la gente ya sabía la historia de Edipo. Esta
leyenda o esta obra, esta obra de teatro no les contaba la leyenda de Edipo, ellos ya la sabían. Entonces, ¿cuál era el chiste de
ir a ver una obra que tú ya conocías el final? El chiste era desde qué ángulo se toma esta obra y cómo contamos la tragedia. Es
como que tú fueras a ver la película sobre un hecho histórico. Igual vas a verla y tú quieres ver cómo la han contado. Y tal vez
los comentarios de la gente que ha visto la película te dicen, oye, es excelente cómo han abordado esta historia. Hay muchas
películas basadas en casos reales, algunas excelentes, algunas mediocres. Entonces, por ahí va la historia. La gente ya sabía la
historia de Edipo Rey. Por lo tanto... Yo tengo que contarte primero la leyenda de Edipo antes de contarte la obra. Es muy
importante que entiendas la diferencia entre la leyenda de Edipo y la obra Edipo Rey de Sófocles. Porque los espectadores iban
a ver la obra ya sabiendo la leyenda, porque todo el pueblo griego sabía la leyenda. Así que tú primero tienes que saber la
leyenda. Y pues bien, la leyenda de Edipo cuenta que su padre, Layo, el rey de Tebas, un día fue al oráculo y el oráculo le dijo
que su hijo iba a matarlo a él, a su padre. Tu hijo te va a matar y tu hijo se va a casar con tu esposa, es decir, con su propia
madre. ¿Te imaginas lo horrendo que es un hijo casándose con su madre y teniendo hijos con su madre? Horrendo, terrorífico.
Entonces, Layo, muy mortificado, lo que hizo fue que apenas nació el niño, ordenó que lo maten. La esposa, Yocasta, le dio el
niño amarrado por los tobillos y las manos a un pastor. Le dijo al pastor, llévatelo lejos y mátalo. Pero el pastor, pues, no tenía
el corazón para matar un bebé. ¿Quién tendría el corazón para matar un bebé? No se atrevió. Se lo llevó muy lejos y se lo
entregó al pastor de otro pueblo, pensando que nadie nunca jamás iba a enterar. Pasaron los años y Edipo creció en otro
pueblo, en el pueblo de Corinto, con Pólivo y Mérope como si fueran sus padres. Sus padres reales eran Yocasta, la madre, y
Layo, el padre. Pero en Corinto... Pólivo, el padre, y Mérope, la madre, fueron quienes lo criaron. Y él creció creyendo que ellos
eran sus padres reales. Sin embargo, un día cuando Edipo ya era adulto, un borracho le dijo, tú no eres hijo de tu padre, ¿de
dónde te habrán sacado? Eso atormentó muchísimo a Edipo, así que él fue al oráculo. El pueblo griego creía en los oráculos.
Entonces, él va al oráculo y le hace la pregunta, quiero saber quién es mi padre, quiero saber mi descendencia. Y el oráculo, en
vez de decirle, Pólivo es tu padre o Pólivo no es tu padre, le responde algo enigmático. Porque, ojo, en la antigua Grecia, el
oráculo nunca te decía directamente las cosas. El oráculo te lo decía de una forma que tú tenías que interpretarlo. Ya en otro
momento les contaré más detalles de cómo era la cultura griega. Muy interesante. El punto es que el oráculo le dice lo mismo
que le había dicho a Layo. Pero obviamente desde el punto de vista de Edipo le dice, vas a matar a tu padre, te vas a casar con
tu madre y vas a tener hijos con tu madre, que a la vez van a ser tus hermanos. Imagínate que a ti te digan eso. Horrible.
Solamente imaginarlo en tu cabeza. Entonces Edipo dice, no, eso no va a pasar. No va a pasar. Yo no vuelvo a mi casa. me voy
para siempre y no volvió a su casa al salir del oráculo se fue se alejó de su casa no volvió a ver a su padre ya su madre con sus
padres adoptivos no pero no lo sabía entonces se fue se alejó y alejándose se fue a tebas sin saber el que realmente se estaba
acercando a sus padres verdaderos y a cumplir el destino del oráculo increíble en ese tiempo Tebas estaba siendo asolada por
una esfinge que traía una peste. La esfinge era un monstruo con cuerpo de león, con cabeza de mujer y esa esfinge traía una
peste. Entonces el rey Laio había salido a buscar al oráculo para que el oráculo le diga cómo vencer a este esfinge, cómo
quitarnos la peste. Y cuando Layo sale disfrazado, no con un sequito real, no con todos sus súbditos, sino simplemente con
cuatro o cinco personas que lo acompañaban y un solo carro, se cruza con Edipo. Edipo venía. Se cruza el carro del rey de
Tebas, Layo, que era el papá de Edipo. Se cruza y como el camino era muy angosto, empujan a Edipo. Edipo se enoja, discute y
Layo le da con su bastón en la cabeza a Edipo. Enojado el rey, ¿no? No sabían que eran padre e hijo. Entonces Edipo, muy
enojado, salta contra ellos, los golpea, golpea a los soldados y termina matándolos a todos. Le agarra la locura a Edipo y
termina matándolos a todos. Primero el anciano. En ese momento Edipo no lo sabía, pero ya se había cumplido la mitad de su
profecía. Había matado a su propio padre. Uno de los siervos, de los sirvientes del rey, huyó. Salió despavorido y Edipo no lo
logró matar. Edipo no sabía que era el rey, pensó que era un grupo de tontos que hacían pleito y ya. Así que siguió su camino y
llegó a Tebas. En Tebas se encontró con la Esfinge. Y la Esfinge le dice a Edipo, Edipo, te voy a hacer una adivinanza. Si tú la
adivinas, liberaré al pueblo de Tebas de esta peste, pero si no la adivinas, te voy a matar. Edipo dijo, está bien, échale la
adivinanza. Y la Esfinge le dice, esta es la adivinanza, Edipo, ¿cuál es el animal adivinado? que al amanecer camina en cuatro
patas, al mediodía camina en dos y al atardecer camina en tres. Edipo se queda pensativo y dice, el animal que al amanecer en
cuatro, al mediodía en dos y al atardecer camina en tres. Lo piensa un rato y al final le responde, el hombre. Porque el hombre
al amanecer de su vida camina en cuatro patas porque gatea, él no sabe caminar. Al mediodía de su vida, cuando es un adulto
fuerte, camina en dos patas. Y al atardecer de su vida, cuando ya es un anciano, necesita un bastón para apoyarse y camina en
tres patas. El hombre es la respuesta. Les finge, le dice, has acertado, Edipo, eres un hombre sabio. Así que en honor a mi
promesa voy a liberar al pueblo de Tebas de la peste. Y dicho y hecho, libera al pueblo de Tebas de la peste. Otro dato con la
cultura griega antigua, una promesa se cumplía. Si tú dabas una promesa y no la cumplías, te podían caer grandes maldiciones.
Qué bueno sería, ¿no? Para los políticos, ¿no? Que les caigan las maldiciones griegas. Bueno. Entonces Edipo entra a la ciudad
de Teba recibido como un superhéroe, como el salvador. Porque claro, los había salvado de una peste, había vencido a la
maldita esfinge. Entonces todos están felices. ¿Y qué crees? La reina estaba viuda porque el rey Layo acababa de morir.
Entonces, ¿qué crees? Nuestro salvador Edipo debe ser el rey. Y oh casualidad, la reina está viuda. ¿Por qué no los casamos?
¡Los casan! se acababa de cumplir la segunda parte de la profecía. Faltaba la tercera, que era que tenga hijos con su madre,
que al final se cumplió también. Esa es la historia de Edipo que ya conocía el pueblo griego cuando iba a ver la obra "Edipo
rey". Así que vamos directamente a la obra. Aquí comienza "Edipo rey de Sófocles". Esta obra es del año... déjame ver por
acá... 429 a. C. Recuerda que el año lo puedes googlear, no pasa nada. Lo importante es que entiendas cuál es el significado de
la obra, de qué se trata, qué importancia tiene. Eso es lo realmente importante, los años los puedes googlear. Bueno, esta obra
de hace 2.500 años, impresionante. Bueno, Edipo Rey, su nombre mismo lo dice, Edipo Rey ya es rey de Tebas. Ya han pasado
unos 10 años aproximadamente de los hechos en que vence al esfinge y se casa con la mamá, etc. Así que ya él es un rey feliz
en Tebas. ¿Te acuerdas lo que te dije al inicio de este video? La ignorancia es felicidad. Él ignora lo que pasó, así que él es feliz.
Es amado por su pueblo porque siempre ha sido un buen rey. Y la obra comienza con los sacerdotes de Tebas yendo a Edipo a
pedirle que por favor los libere de una nueva peste. Así como los liberó antes de la peste del esfinge, ahora hay una nueva. Y le
dicen, libéranos Edipo, tú que eres como un padre para nosotros, usa tus propias artes o apóyate en un dios. Pero libéranos de
esta peste. Y Edipo le responde, no se preocupen, ancianos sacerdotes. Yo ya he pensado en esto. Yo me preocupo por mi
pueblo. Y he mandado a mi cuñado Creonte a que vaya al oráculo para saber qué debemos hacer para liberarnos de esta peste.
Oh, miren, ahí viene justo mi cuñado. Y lo veo de buen semblante. Probablemente me traiga buenas noticias. Ven, cuñado,
cuéntame, ¿qué te ha dicho el oráculo? Y Creonte le dice... Me ha dado una noticia que por un lado es buena y por otro lado es
difícil de cumplir. Me ha dicho que debemos encontrar al asesino del antiguo rey y matarlo o desterrarlo, castigarlo por su
asesinato. Y Edipo piensa y dice, el asesino del antiguo rey está sin castigo. ¿Cómo no nos van a castigar los dioses? Tenemos,
es él el asesino, ¿no? Tenemos que castigarlo, tenemos que encontrarlo. ¿Hay algún testigo? Me parece que hay uno, dice
Creonte. Pero entonces, ¿por qué no se hizo nada cuando el rey murió? Bueno, porque teníamos la peste del esfinge, el esfinge
nos impedía hacer nada. Bueno, tenemos que descubrir quién es ese asesino, porque él es un asesino de reyes. Y aparte de la
peste, seguramente va a querer matarme a mí también, porque yo soy el nuevo rey. Y no lo voy a permitir. Vamos a descubrir
quién es el asesino. Y le pregunta al coro. En las obras griegas había un coro, un coro de ancianos, que se encargaba como que
de responder al unísono a los actores y también en los intermedios hacían cánticos que era como una reflexión, como avivar
más la tragedia, se lamentaban de lo que estaba pasando. Bueno, la cosa es que los actores interactuaban con el coro y Edipo
le dice al coro, ¿Alguno de ustedes sabe quién mató al antiguo rey? ¿O alguna pista que nos lleve a descubrir al asesino? Y el
coro le dice, no, no lo sabemos. Pero sí sabemos quién debe saber el adivino Tiresias. El adivino Tiresias lo sabe todo. No hay
nada que él no sepa. Consúltale a él. Y Edipo dice, es verdad. El adivino Tiresias es muy sabio. Voy a pedir que lo llamen. Pide
que lo llamen y luego viene Tiresias con un niño, porque Tiresias era ciego, porque vio desnuda una diosa y la diosa lo castigó
con la ceguera. Es otra historia que no es parte de este libro, pero ya en otro momento te cuento, es muy interesante. La cosa
es que llega Tiresias con el niño, que es su guía, con un bastón, porque Tiresias ya era anciano. Llega Tiresias y Edipo le
pregunta justamente por el asesino del antiguo rey. Le dice Tiresias, sabio, anciano, tú que todo lo sabes, dime, ¿quién asesinó
al antiguo rey Layo? Necesito saberlo para liberar a este pueblo de esta peste. Tiresias le dice, no me lo hagas decir, viviremos
más felices tú y yo si yo no te lo digo. Tiresias lo sabe, obviamente, pero sabe lo que va a venir si es que él habla. Edipo se enoja
porque Edipo en su ignorancia cree que él, Edipo, es un hombre justo que busca la justicia. No sabe que realmente se está
torturando a él cuando se sepa la verdad. Entonces le insiste, le dice, ¿no vas a hablar? Fíjate que toda la ciudad, toda la ciudad
está en peligro. Tú tienes en tus manos salvar esta ciudad y no vas a hablar nada. No, señor, dice, no voy a hablar. Es mejor
para todos que yo no hable. Entonces Edipo se enoja y le dice, si no vas a hablar, solamente me queda pensar que tú eres el
asesino. Oh, no, no, no, no, tú no puedes ser el asesino porque tú no ves, no tienes ojos. Tú has sido cómplice del asesino. Si tú
tuvieras ojos, diría que tú fuiste el asesino. O sea, lo empieza a insultar, lo empieza a agredir de una manera bastante dura. Ese
insulto hace que Tiresias se enoje y le diga, muy bien, así que quiere saberlo. El asesino del antiguo rey es ahora el nuevo rey.
Edipo se enoja, le dice, ¿qué me estás queriendo decir? ¿Estás diciendo que yo soy el asesino? Eso estoy diciendo, señor. Eso es
imposible. Escuchan ustedes, mirando el coro, escuchan ustedes lo que me está diciendo este anciano. Me está acusando a mí
de asesino. Ah, ya sé, ya sé. Tú te has aliado con mi cuñado Creonte para quitarme el reino. Claro, qué casualidad. Creonte me
dice, oye, ¿por qué no voy yo al oráculo a consultar? Luego Creonte viene diciéndome, hay que conseguir al asesino del antiguo
rey. Y Creonte me recomienda que te traiga a ti. Ahora tú vienes y me dices que yo soy el asesino. Ah, claro, claro, ya me di
cuenta de su plan. ¿Qué creían ustedes? Que no iba a ser capaz de darme cuenta. Pero no se van a salir con la suya. Adivino,
¿de qué eres adivino tú? Cuando la Esfinge los azotaba con aquella peste, ¿dónde estabas tú, gran adivino? Tuvo que llegar
Edipo, de afuera, que no tiene artes adivinatorias, y Edipo resolvió el acertijo de la Esfinge y lo salvó a ustedes. ¿Dónde estabas
tú que tanto sabes adivinar? Tiresias indignado le dice, me insultas por ser ciego, pero tú lo eres más. Tú no sabes ni de dónde
vienes ni a dónde vas. Edipo cada vez más enojado, porque es el rey y se siente muy poderoso, le dice, Si hubieras sabido que
ibas a venir a hablar estupideces, no te hubiera traído. Eres un anciano estúpido. Tiresias le responde, tú me dices estúpido,
pero tus padres decían que era un sabio. ¿Mis padres? Pregunta Edipo. ¿Tú conociste a mis padres? No entiendo lo que quieres
decir. Tiresias le responde, el que te engendró hoy día te matará. Eripo no entiende lo que quiere decir y le dice, ¿por qué
hablas con esas frases tan enigmáticas? ¿Por qué me hablas con acertijos? Dime claramente lo que me quieres decir, anciano,
no te entiendo. Y Tiresias aprovecha para burlarse y le dice, ¿no es que eres un gran adivino? Adivina entonces. Y se va, le dice
al niño, niño, llévame, no quiero estar más aquí. Y el niño se lo lleva. dejando a Edipo confundido y enojado a la vez, pensando
él que realmente es un complot entre su cuñado Creonte y Tiresias para quitarle el reino. En ese momento regresa Creonte
que había escuchado que Edipo lo estaba acusando de complotar contra él. Creonte está indignado porque él no ha
complotado nada, él quería ayudar de buena voluntad al pueblo. Edipo lo ve y le dice, ¿cómo te atreves todavía a venir
después de que he descubierto el complot que estás haciendo contra mí? ¡Qué descarado eres! Yo sé que el oráculo dijo, el
destierro o la muerte. Pero ¿sabes qué? Para ti no va a haber destierro. Para ti solamente quiero la muerte. Creonte no lo
entiende y le dice, ¿por qué me hablas de esa manera? Tú no tienes ninguna prueba de que yo esté complotando contra ti, de
que yo haya hecho algo malo. Simplemente son tus alucinaciones, simplemente son cosas que se te ocurren. Porque sí, hay
mucha gente que alucina cosas, ¿no? En serio, ya se acusacen sobre alucinaciones. Entonces Creonte le dice, muéstrame
alguna prueba, Edipo, muéstrame alguna, si es que la tienes. Yo sí te voy a dar una prueba. Tu esposa Yocasta, mi hermana,
¿verdad? ¿Tiene los mismos privilegios y comodidades que tú? Sí, dice Edipo. Yo, tu cuñado, ¿tengo o no tengo los mismos
privilegios, las mismas comodidades y riquezas que tú? Sí, es verdad, las tienes. Entonces, ¿para qué yo voy a querer el reino?
Tengo las mismas comodidades que tú, pero sin las preocupaciones. A mí no me llegan los ancianos a decirme, libérame de
esta peste. A mí no me llega la gente a contarme sus problemas. Yo no tengo que estar cargando con el peso de dirigir, de
gobernar un pueblo. Yo solamente veo las comodidades. ¿Por qué yo voy a querer tu reino? Estás hablando tonterías. En ese
momento sale Yocasta, mamá y esposa a la vez de Edipo. Sale Yocasta y le dice, ¿qué les pasa a ustedes dos discutiendo aquí?
¿No les da vergüenza frente a todo el público? Creonte le dice, tu esposo me acusa de querer quitarle el reino, a ver si le haces
entrar en razón. Y se va, enojado. ¿Qué pasa Edipo? Le dice Yocasta. Y Edipo le dice, Tiresias me ha acusado a mí de matar al
antiguo rey. ¿Puedes creerlo? No hay otra explicación de que tu hermano haya complotado con él. ¿Qué otra explicación?
Porque ha sido tu hermano el que me ha traído las noticias de que hay que matar o desterrar al asesino. Y, oh, casualidad,
resulta que yo soy el asesino. Imagínate. Yocasta muy tranquila le dice, ah, tonterías. Le dice, no le creas a los adivinos. Yo hace
muchos años que no le creo a los adivinos. ¿Sabes por qué? Porque los adivinos, el oráculo, dijo que al antiguo rey su hijo lo iba
a matar. Pero no fue así. Fue asesinado por unos delincuentes en el cruce de tres caminos. No lo mató su hijo. El cruce de tres
caminos, dice Edipo, que empieza a sospechar algo peligroso porque justamente él mató al anciano en el cruce de tres
caminos. El cruce de tres caminos. Eso no me sienta bien esa noticia. Cuéntame más cómo fue. Fueron unos asaltantes.
"Bueno, si fueron unos asaltantes no pasa nada", pensando para sí mismo, "porque yo soy uno, unos asaltantes son varios". Y
le dice: "¿Y quedó algún testigo de ese hecho?". Sí, quedó un testigo, un sirviente que huyó, pero justo dio la casualidad de que
cuando tú llegaste al reino, el sirviente me pidió que por favor lo envíe a los montes a trabajar con las ovejas, porque no quería
estar aquí en la ciudad. Porque sería, porque había visto al asesino. ¿Podrían traer a ese sirviente? Quiero preguntarle
directamente a él. Y Yocasta le dice, pero ¿por qué? ¿Qué es lo que te pasa? ¿Qué es lo que te sucede? ¿Qué te preocupa? Te
veo preocupado porque Edipo ya se estaba poniendo preocupado. Así que Edipo le cuenta su historia a Yocasta y le dice, mira,
yo vivía en Corinto con mis padres Pólivo y Mérope y un día un borracho me dijo que yo no era hijo de mi padre Pólivo. Así que
yo me fui al oráculo a preguntarle, pero el oráculo me dijo algo que me dejó confundido. Me dijo que yo iba a matar a mi padre
y casarme con mi madre. Así que yo huí, no volví a mi casa para no cumplir con esa profecía maldita. Huí. Y en el camino me
encontré con un anciano que venía acompañado de unas personas y me encontré justo en el cruce de tres caminos. Él me
atacó, yo le devolví el ataque y terminé matándolo y matando a más personas por el enojo. Así que me preocupa si realmente
yo fui el asesino. Pero si este testigo dice que efectivamente fueron varios los asaltantes que mataron al rey, pues yo estoy
libre de toda culpa. Porque al final yo soy uno. Los asaltantes son varios. Podría ser simplemente una casualidad. Eso es lo que
me tiene muy atormentado. Pero Yocasta intentando consolarlo le dice, no hagas caso de adivinos, Edipo. El adivino dijo que
mi hijo iba a matar a su padre. a mi difunto esposo Layo, pero mi hijo está muerto y Layo fue asesinado por unos delincuentes.
Deja de preocuparte por eso. Edipo sale de escena y se queda Yocasta sola y en ese momento llega un mensajero diciendo que
trae noticias de Corinto y es que el rey Pólivo, padre de Edipo, acababa de morir. Entonces él trae las noticias para Edipo para
que Edipo pueda volver y ayudar en los funerales de su padre. Yocasta le dice a una sirvienta, anda, corre y trae al rey Edipo
para que se entere de esto. Edipo sale nuevamente a escena y habla con el mensajero. Y el mensajero le da esta noticia y Edipo
dice, me entristece mucho la muerte de mi padre. Por un lado, estoy tranquilo porque el oráculo me dijo que yo lo iba a matar,
pero no lo he tocado. Él ha muerto por su vejez, por una enfermedad. Pero todavía queda la otra parte de la profecía, que yo
me voy a casar con mi madre, por lo tanto yo no voy a volver a Corinto. No. Yo casta, le dice, oye, pero los funerales es algo
muy duro, tu madre necesita ayuda, tu madre estará triste, tienes que ir a verla. Y Edipo dice, sí, yo amo a mi madre, pero
prefiero extrañarla a la distancia que volver y que esa profecía maldita se cumpla. Yo me quedo acá. Y el mensajero le dice,
señor, si no es molestia, si no es intromisión, ¿qué es lo que le impide a usted volver? Y Edipo le explica justamente esa
profecía de que iba a matar a su papá y casarse con su mamá. Así que el mensajero le dice, bueno, no hay problema, señor,
porque Polivo no era su padre. ¿No era mi padre? Al menos no lo engendró. Lo crió como si fuera su hijo, pero no lo engendró.
No es su padre real. ¿Y tú cómo lo sabes? Le dice. Lo sé porque yo mismo lo llevé a usted de bebé a Pólivo y a Mérope, porque
ellos no podían tener hijos. Y un pastor me entregó a usted bebé amarrado por los tobillos, con los tobillos doblados por las
sogas. A mí me dio mucha pena y se los llevé. Y ellos, como no podían tener hijos, lo criaron a usted como su propio hijo,
amándolo como si fuera su propio hijo. Pero no hay ningún... Ninguna afinidad. Ellos no lo engendraron a usted. Edipo,
conmovido por la noticia, le dice, dices que un pastor me entregó a ti. ¿De dónde era ese pastor? Era un pastor del antiguo rey
Layo, le responde el mensajero. Un pastor del antiguo rey Layo. Y que yo tenía los tobillos atados. ¿Por qué me hicieron tanto
daño? No comprendo. En ese momento, Yocasta logró armar el rompecabezas y ya entendió lo que está pasando. Edipo aún
no. Esa es la gran tragedia de esta obra. Edipo es ignorante hasta el final. Yocasta ya armó el rompecabezas y le dice a Edipo,
no preguntes más. Déjalo ahí, déjalo ahí, por favor, Edipo, deja de preguntar cosas, deja de atormentarte, ya sufriendo Yocasta.
Y Edipo le dice, no, no, no, no, yo quiero saber quiénes fueron mis verdaderos padres. Seguramente mis verdaderos padres
fueron unos esclavos. No me importa porque mírame, ahora soy rey. Ya ascendí. No me importa si mis padres fueron esclavos.
No me importa si no soy de nobleza. Yo quiero saber la verdad. Él cree que esa es la verdad, que él no viene de la nobleza. Pero
Yocasta sabe que no, que ya se dio cuenta que él es su hijo, que mató al rey, que la profecía se cumplió. Yocasta ya armó la... el
rompecabezas y está sufriendo pidiéndole que deje de preguntar pero Edipo insiste así que Yocasta sale apesadumbrada sale
porque ya no puede soportar esa escena que la remuerde Edipo que se queda solo con el mensajero le dice necesito conocer a
ese pastor que me entregó a ti necesito saber alguien de ustedes lo sabe preguntándole al coro y el coro le dice Creo que es el
sirviente que tú mandaste a llamar, que justo ahí viene, ¿se acuerdan? Que había mandado a llamar el sirviente, el
sobreviviente de la muerte de Layo, que luego se hizo pastor, ¿se acuerdan? Él mismo, que ya era un anciano, lo manda a traer.
El pastor, obviamente, se asusta al ver a... a Edipo y Edipo le dice, ¿reconoces a este hombre? Señalándole al mensajero
porque supuestamente él le había dado el bebé al otro, pero pues bebé, habían pasado tantísimos años que es muy difícil que
se acuerde. Y el pastor dice, no, no, no recuerdo, no recuerdo. Mírame bien, le dice el mensajero, mírame bien, ¿no me
recuerdas? Hace muchos años pastábamos afuera de la ciudad y nos encontrábamos muy seguido y tú una vez me entregaste
un bebé. ¿Recuerdas? Y el pastor dice, sí, me parece recordarlo. Tú vienes de Corinto, ya te recordé. Y Edipo le dice, ya te
acordaste, ese bebé era yo. Yo quiero saber quién me entregó a ti, quiénes son mis verdaderos padres. Tú lo sabes y tú tienes
que decirme. No me importa si me dices que mis padres eran esclavos, si mis padres eran pobres, no me importa. Yo quiero
saber mi verdadero origen. Dímelo, pastor. Y el pastor, que también sabe la historia, todos saben menos Edipo. Es como el
refrán que dice que el último en enterarse del agua es el pez, aunque está nadando en el agua. El pastor le dice, no me hagas
hablar, no, por favor no me hagas hablar. Edipo está enojado y le dice, átenle las manos y llévenselo para apresarlo y
castigarlo. Y el pastor, asustadísimo, porque ya es un anciano y lo van a atar y lo van a maltratar, dice, te lo diré. El bebé me fue
entregado por Yocasta para matarlo. ¿Para matarlo? Sí, le dice. ¿Por qué? porque pesaba una maldición contra ese bebé. La
maldición decía que iba a matar a su padre y se iba a casar con su madre. Así que Yocasta me lo entregó atado y me dijo,
llévatelo lejos y mátalo. Pero yo no tuve el corazón para matar a un bebé. Me daba mucha tristeza. Así que le entregué a este
hombre que ves acá para que él le dé una buena vida lejos de aquí y pueda estar tranquilo el niño. En ese momento ocurre en
Edipo la anagnórisis, que según Aristóteles era el momento en que el héroe o el personaje principal de la tragedia reconocía su
destino. El momento en que dejaba la ignorancia y entendía todo lo que había pasado a su alrededor y que era la víctima de su
destino, porque uno no se puede escapar de su destino. Edipo se va. Y el coro se queda lamentándose, ¿te acuerdas que el
coro cantaba? Y ellos empiezan a lamentarse de cuántas tragedias le han venido a este hombre, cuántas tragedias a la ciudad,
eso era un intermedio. Debo recordarte que en aquellos tiempos griegos no había lo que tenemos ahora para fingir una
muerte, no tenían esa logística. Entonces todo ocurría detrás de bambalinas, por decirlo de alguna manera. Actualmente ya se
puede hacer eso. Entonces, ¿cómo se hace la muerte de Yocasta? Viene un mensajero, viene un mensajero, o el mismo
mensajero, ya hace un momento, perdón, viene el mismo mensajero gritando desesperado y dice, Yocasta ha muerto, la reina
ha muerto, desesperado él. Y el coro le responde, ¿cómo ha muerto? ¿Qué ha pasado? Y dice que ella, en el momento que
salió, ¿se acuerdan que le decía a Edipo, deja de hacer preguntas, deja de hacer preguntas? Yocasta se fue corriendo, jalándose
los pelos como loca y se encerró en su habitación y en su habitación empezó a llamar a su difunto esposo Layo. Layo, Layo, la
profecía se cumplió, nuestro destino se cumplió, somos unos desgraciados, tu hijo te mató, tu hijo no fue muerto, se cumplió la
profecía. Y en ese momento Edipo. También entró corriendo como loco buscando a su madre y esposa porque él ya se dio
cuenta que él es el desgraciado, él es la persona que se buscaba. Entonces él empieza a buscar y se da cuenta que la esposa y
madre está en su habitación y está como loco Edipo, está como loco que adquiere una fuerza sobrehumana y empieza a
golpear la puerta y la logra tumbar, la logra sacar de sus bisagras porque Yucasta le había echado cerrojo. Cuando entra,
encuentra a Yocasta ahorcada. Se había atado del cuello y se había colgado. Ya estaba muerta. Edipo va, la saca, saca el cuerpo.
saca unos broches del vestido de Yocasta, saca unos broches y él dice que no debe ver nunca más el mundo, porque el mundo
está maldito para él o él está maldito para el mundo, pero nunca más quiere ver el mundo. Así que coge los broches que tienen
unos alfileres en los extremos, los coge y se empieza a clavar los ojos. Se empieza a clavar los ojos, gritando como loco y de los
ojos salían sangre, sangre negra salpicando. Es una escena horrenda y todo eso lo cuenta el mensajero, como Edipo se
golpeaba varias veces los ojos para no ver nunca más el mundo. El coro canta, apesadumbrado, acongojado canta el coro.
Imagínate en ese momento, el teatro griego, la gente conmovida por la historia. Luego de un momento sale Edipo con las
heridas muertas. Y Edipo lanza un monólogo diciendo que todas las desgracias han caído contra mí. Yo que dije que iba a
castigar al asesino del rey. Yo que dije que nadie lo ayude, que la persona que lo ayude sería castigada también con la muerte.
Todas mis amenazas regresaron a mí. Soy un maldito en estas tierras, no merezco vivir. Él mismo se culpa. Cosa curiosa, él no
tenía culpa suya. Es decir, sí tenía culpa, pero no fue consciente. Es como si fuera una víctima de un destino escrito de
antemano. Es triste y eso causa mucho pesar. Yo, dice que era amado por mi pueblo, yo que salvé a este pueblo de la peste, yo
que traté a este pueblo como mis hijos. Ahora soy el monstruo, soy el más aborrecido de todo este pueblo. ¿Cómo ha
cambiado mi fortuna? Y justo llega Creonte. Y te acuerdas que Edipo había acusado a Creonte de complotar contra él e incluso
había dicho que merecía morir. Lo había amenazado con la muerte. ¿Ahora qué dirá Creonte de mí? Dice Edipo. Y justo viene
Creonte y Creonte le dice, no he venido a atacarte, no he venido a burlarme de ti o a hacer más duro tu sufrimiento. Ya tienes
bastante sufrimiento, le dice. Dejemos que los dioses decidan, pero los dioses ya han decidido, le dice Edipo. Los dioses dijeron
destierro o muerte. Permíteme el destierro. No voy a ver más nunca este mundo. Por eso me he arrancado los ojos. Bueno,
técnicamente no se arrancó los ojos. Ojo con eso, porque a veces dicen Edipo se arrancó los ojos y ni que tuviera algún aparato
para coger el ojo y sacarlo. Es imposible sacarse los ojos. Ojo con eso. Ese es un error muy común cuando cuentan esta obra. El
coge unos alfileres y se los clave en los ojos. Es muy diferente. Bueno. Edipo pide ser desterrado, pide que no le den la muerte.
Creón te acepta y Edipo le dice, mis hijos. Mis dos hijos varones pueden estar bien, pueden cuidarse solos, pero Creonte, por
favor, prométeme que vas a cuidar de mis dos hijas, Antígona e Ismene. Prométeme que las vas a cuidar porque ellas van a
sufrir una tragedia. Cuando ellas vayan a alguna reunión social, las van a señalar con el dedo y les van a decir tú eres la hija de
aquel que mató a su padre y se casó con su madre y nunca van a vivir felices en su vida. Prométeme que las vas a cuidar. Te lo
prometo, le dice Creonte. Y sacan a las hijas para que estén un último momento con Edipo. Edipo las abraza, se lamenta de su
historia y le dice a Creonte, por favor, permíteme irme con mis hijas. Creonte se lo niega y le dice, ya te concedí el destierro,
Edipo. No pienses ganar en todo. Así que Edipo tiene que irse solo. No se va con sus hijas. Se va solo y en ese momento termina
la obra. No termina exactamente ahí, hay siempre un cierre del coro, el coro como que te ayudaba a reflexionar, cantaba y
diciendo qué gran tragedia hemos visto, qué tristeza nos oprime el corazón. Ya te imaginas todo lo que dice el coro, no como
para que la tragedia sea más profunda y les rompa el corazón a los espectadores. La cosa es que en ese momento termina
Edipo Rey. Edipo Rey es una obra maravillosa. Edipo Rey es un clásico y como te digo, muestra de manera perfecta la creencia
griega de que tú no puedes escapar de tu destino. Edipo huyó para escapar de su destino, pero al final volvió. El rey Layo
mandó a matar a su hijo para escapar de su destino, pero al final su destino ocurrió. De una forma o de otra, tu destino iba a
ocurrir. Y hay varias historias en la literatura griega que te voy a contar en otros videos que justamente coinciden en este tema
de que el destino no se puede eludir. Y los dioses no se pueden eludir. Si los dioses deciden algo para ti, ya está hecho. Ya su
decisión está tomada. Eso es todo por hoy. Espero de corazón que este video te haya gustado mucho. Esta historia es una de
mis historias favoritas. Es de hace 2.500 años y aún está vigente como el primer día. Es maravilloso cómo la literatura puede
traspasar siglos y milenios incluso. Si te ha gustado esta historia, por favor, compártela con tus conocidos y nos vemos en un
próximo video. Yo soy Álvaro Felipe. Hasta la próxima. Chau.