1
Aquel día en el que te conocí, me había extraviado en un lugar tan desconocido
para mí, a lo lejos te escuché, con tu melodiosa voz y tu cálida sonrisa, me
tomaste de la mano y me brindaste tu sonrisa, tan cálida que secaron mis
lagrimas las cuales se resbalaban por mis mejillas. Aún recuerdo tu voz
preguntando si me encontraba bien. ¿Sabes?, daría todo por regresar a ese día de
abril en el que no sabía que pasaría en el futuro, pero no me arrepiento de
haberte conocido ya que me hiciste mucho bien, de alguna forma alegraste mi
triste vida. Si ese día no me hubieras encontrado, me hubiese perdido en las
profundidades del lago tarma para así ahogarme, junto con mis penas.
…
—¿Crees qué la primavera seguiría siendo bonita, aunque fuera la estación más
fría de todas?, pero aun así a pesar del frio intenso aun florecerían las flores para
dar color a ese clima tan helado—cuestionó con una expresión algo dudosa.
—Yo creo que la primavera a pesar de todo el frio o el calor más intenso que se
presencie va a seguir siendo la más linda ante mis ojos, ya que tiene ese algo que
lo hace tan especial, poder hacer florecer flores sin importar la temperatura ya de
por si es algo maravilloso y hermoso, ¿sabes, Hari? Yo creo que esa primavera es
como tú, aunque vea sol o frio, haces florecer las flores más hermosas que he
visto en mi vida, tú a pesar de las dificultades, siempre sacas el lado positivo de
las cosas, esa es una de las miles de razones por la cuales te amo y te aprecio
tanto—comentó algo sonrojado.
Aún recuerdo esas palabras tan bonitas que me dijiste, están en mi mente
marcadas y no las puedo olvidar, pero creo que te equivocaste, no puedo sacarle
el lado positivo a todas las cosas, yo…ya no puedo.
Era una noche iluminada con unas cuantas estrellas y una luna resplandeciente,
el reflejo de la luna se podía apreciar por aquel lago inmenso, las luciérnagas
bailaban bajo el resplandor de la luz de la luna, su luz me abrazaba
indirectamente, me consolaba. “Morir ahogada bajo la luz de la luna, luciérnagas
observando la caída de un cuerpo que en vida no hizo nada más que arruinar lo
único que le quedaba”, pues suena bien, vale la pena morir teniendo esa
descripción tan linda…
¿Debería ir a casa?, estoy segura de que si mamá llamase pidiendo que vuelva,
con gusto regresaría, la abrazaría, le diría lo mucho que la amo y por supuesto
ella de seguro me diría que todo iba a estar bien, que ella estaría siempre para mí
y nunca me dejaría, pero mamá no llamó, mamá no sabe lo que estoy sufriendo,
quizás muera sin antes haber hablado con ella, nunca creí que terminaría así.
2
—Ren… ¿Eres tú?, ¡Ren —Grité y grité, pero solo podía ver como su silueta se
alejaba cada vez más, no podía moverme, mis extremidades estaban paralizadas,
no pude evitar bajar la mirada, la oscuridad estaba fusionándose conmigo y no me
dejaba avanzar…
—Es increíble como los pensamientos pueden llegar a crear esto, a base de tus
remordimientos, ¿no lo crees?
—¡No!, él dijo que me quería y que nunca dejaría de hacerlo.
—Pero es inevitable pensar que se hartó y ya no te quiere.
Esa voz me aturdía en cada pesadilla que tenía, no la podía reconoce.
Pasaron los días y la misma pesadilla seguía apareciendo, veía al mismo chico
alejarse siempre de mí, no mostraba su rostro o cuando estaba a punto de verla
simplemente despertaba.
—Mamá, buenos días—la salude con un cálido abrazo y un beso en la cien. Mi
madre era lo único que me quedaba en esta vida y bueno ella me tenía a mí y a mi
padrastro. Mi papá falleció en un incendio, en ese entonces yo no nacía, papá
arriesgó su vida, para salvar a mi madre y pudiese vivir, ya que no podía dejar
que su esposa a quien tanto amaba y su rayo de sol, quien se encontraba dentro
del vientre de ella murieran.
Cuando cumplí los nueve, mi mamá se volvió a casar, yo no estaba de acuerdo con
aquella boda, pero pensé en mi madre, ella merecía ser feliz después de nueve
años de soledad, ella más que madre también era mujer y merecía ser feliz como
tal. Asano era un hombre mayor de apariencia amblé, casi nunca simpaticé con él
y digo casi porque es buen esposo.
—Cariño no olvides que tienes que ir al trabajo pronto, date prisa—expresó aquel
rostro ya marcado por los años, con una cálida sonrisa.
—¡Claro!—mamá solía recordarme las cosas a menudo ya que mi mente era frágil.
Salí de casa mientras me dirigía al trabajo de medio tiempo que había
encontrado, mientras me cuestionaba sobre aquel hombre que aparecía en mis
sueños.
—¡Hey, Ame!, oye quítate los audífonos te estoy llamando.
—¡Ah!, lo siento juro que no te escuché.
—Pero en que andas pensando, será mejor que te concentres en tu trabajo si no
quieres que te despidan.
No respondí, ciertamente ese chico me caía mal y por alguna razón sentía que
algo malo iba a pasar, solía pasarme desde antes, no tan seguido, pero la mayor
parte de veces que pasaba acertaba y eso no me gustaba.
—Hola bonita, ¿por qué tan pensativa? —comentó aquel chico, con un tono
sarcástico, reposado un brazo en el marco de la puerta de aquella tienda,
sosteniendo su cuerpo y el otro en el bolsillo de la chaqueta, dejando que su
mechón de cabello rizado caiga sobre su rostro, con una mirada fija en mí.
—Mike, ¿qué haces aquí? —Él no solía venir a mi trabajo, por no decir que nunca
lo había hecho, eso me preocupaba mucho. Mike y yo llevamos un año de
relación, mamá solía decirme que él era un chico desagradable y de malos
hábitos, pero cuando se dio cuenta de que era un hombre de buena fortuna
aceptó que esté con él sin dudarlo, sé que está mal hablar así de mi madre, pero
ella veces era así y eso no me agradaba para nada. Mike viene del extranjero, eso
explica el nombre, lo conocí en un trabajo temporal de mesera que tuve, todo
pasó rápido y de un momento para otro ya éramos novios…
—Pues nada solo pasaba a ver…
—Sé que no pasaste solo a ver—él era muy malo mintiendo.
—Bueno, seré directo. Tengo que hablar contigo. —expresó con una expresión
seria, pero más que serio parecía triste, en sus ojos se podía notar la tristeza
oculta tras esas palabras.
¿Solo vino por eso?, debe de ser algo muy importante para que venga hasta mi
trabajo solo para decirme eso, pudiendo decírmelo por texto. —será...No, no creo,
pero hay posibilidades que sea eso—se dijo para si misma algo triste.
—¿Pasó algo?, me asustas.
—No, no. No te preocupes. —dijo agitando las manos algo nervioso, llevando una
mano a la nuca.
—Bueno, por favor espérame unos minutos que la tienda está por cerrar, ¿okey?
Él solo asintió con la cabeza y se retiró a un lado fuera de la tienda para fumar.
Los cigarros eran la debilidad de Mike, Ame se preocupaba mucho por su salud,
así que intento que lo deje, pero no tenía remedio, Mike prometió que no lo haría
cerca o en frente de ella. Eran una bonita pareja, Mike era detallista y atento, era
como el chico “perfecto”, le gustaba que Ame sea tan “única” y de alguna forma
lo tranquilizaba.
—Perdona la espera, ¿fue mucho? —preguntó limpiándose el sudor de la frente.
—Que va, si no ha sido mucho, ven vamos. —hizo un ademan con la mano
indicando que lo siguiese al carro.
Solo asentí con la cabeza, me dirigí al carro de Mike, seguía tan brillante como
siempre. Subí al carro, por dentro estaba muy impecable quizás había llevado su
auto a lavarlo, no solía estar así de limpio todo el tiempo.
—Linda, tengo que decirte algo—expresó con una mirada triste. Se podía oír con
un bajo volumen Wicked Game de fondo. Era la canción favorita de Mike.
—¿Sí?, dime que pasa. Me estoy empezando a preocupar—Baje la mira y note que
las palabras que me decía Mike, extrañamente se sincronizaron con una frase de
la canción.
“I’d never dreamed that I’d meet somebody like you” —Nunca soñé que conocería
a alguien como tú— “And I’d never dreamed that I’d lose somebody like you” —Y
nunca soñe que perdería a alguien como tú—Vi su rostro, él estaba llorando. —
¿Por qué me dices eso?, ¿qué pasa?
—Me detectaron cáncer en los pulmones, ya no me queda mucho tiempo de vida—
los doctores afirmaron que posiblemente me queden unos tres meses más de vida
o menos.