Escuela Técnica y de Capacitación para Profesionales de Golf
Asignatura : ORATORIA
Clase 9
El Tono, la Intensidad, el Timbre de la voz
El Tono: Dimensión de las cuerdas vocales
El tono es el modo de expresas sentimientos, emociones y estados de ánimo. Juega un
papel fundamental en todo tipo de comunicación oral, mucho mayor, todavía, cuando se
trata de un discurso. El tono “viste” lo que decimos, a veces expresa mejor los
sentimientos y las emociones que las mismas palabras.
Una regla básica para la buena comunicación es la de cambiar el tono de voz; esta tarea no
deja de ser dificultosa y no todos los oradores saben cómo hacerlo. Sin embargo esa
cualidad es necesaria para dar la entonación adecuada a cada expresión, con el fin de que
la gente “sienta” mejor lo que se dice y lo que se escucha.
Si comenzamos una conferencia con un tono y seguimos con el mismo, los que nos
escuchan dejan de estar atentos al poco tiempo. La monotonía es uno de los más graves
defectos de un conferenciante. En un discurso, aún de cortar duración, hay que cambiar de
tono. La nota fundamental debe ser lo que más convenga a cada uno, pero de vez en
cuando es útil subir o bajar el tono. Esto no hay que confundirlo con hablar más bajo o
más alto (intensidad o volúmen).
El tono debe ser adecuado a lo que se va diciendo: subirlo cuando se quiere recalcar una
afirmación; bajarlo cuando se quiere hacer una especie de confidencia al público o al
oyente. Esto da una variación, como suele haber en una conversación, pero con algo más
de fuerza. Lo importante es no caer en la monotonía. Para ello hay que enfatizar las
palabras y los pensamientos que se expresan conforme con lo que se está diciendo.
Quien naturalmente tiene una buena voz, clara y sonora, tanto mejor. Pero quien no la
tiene no debe afligirse. Hoy disponemos del micrófono, y éste puede compensar la falta de
volumen de la voz y ayudar, incluso, a variar el tono con un esfuerzo mucho menor.
A veces se puede cambiar el tono en una misma frase; para ello se recomienda marca un
tono más agudo para las tres o cuatro últimas palabras, al final o en la mitad del período.
La impresión producida es fuerte cuando se hace correctamente.
Todo individuo tiene a su disposición cierto número de notas que emite con mayor o
menos facilidad y que constituyen la “extensión” de su voz. A esa extensión los cantantes
la llaman “tesitura”, esto es, “el conjunto de sonidos que mejor convienen a una voz
determinada”. En general, las voces masculinas se clasifican en tres categorías: tenor,
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barítono y bajo. Esta regla general implica muchas categorías intermedias; por ejemplo,
tenor baritonante o barítono tenorizante. Con las voces femeninas ocurre lo mismo: entre
las categorías sopreno y contraalto existen otras, como la mezzosoprano. En la escala de
los sonidos, las voces van del grave (vibraciones menos frecuentes) al agudo (vibraciones
más frecuentes).
Conviene tener presente la voz de cada uno para reconocer los sonidos que podemos
emitir con más facilidad, o los que generan dificultad para desarrollar. Estos es importante,
ya que hay voces que se elevan a tanta altura que se hacen desagradables. Las voces de
falsete son incómodas, al igual que algunas que parecen salir de la parte más profunda del
vientre del orador.
La Intensidad: Fuerza de emisión de la voz, el volumen sonoro
Mientras que el tono depende de la dimensión de las cuerdas vocales, la intensidad tiene
por origen la capacidad de inspiración de aire en la caja toráxica, la presión del aire que
emitimos y el número de vibraciones vocales. Es útil para esto, realizar con cierta
repetición, trabajos de respiración.
Un orador con voz débil puede compensar esta desventaja con una buena articulación;
aunque la mejor ayuda, serán siempre el micrófono y el amplificador, como ya fue dicho.
Gracias a estos medios es posible que un auditorio numeroso pueda oírnos sin necesidad
de que nuestra voz tenga mucha intensidad.
El Timbre: Matiz personal de la voz
Cada persona tiene un timbre particular, cuyas características dependen casi
exclusivamente del grado de aproximación de las cuerdas vocales. Tener un buen timbre
de voz es un don muy preciado por todo orador. Contrariamente a lo que se piensa, el
timbre de voz se puede mejorar. El timbre constituye lo que da originalidad y personalidad
a nuestra voz.
Atendiendo a las cualidades del timbre, las voces pueden clasificarse de acuerdo con los
siguientes criterios:
El color: voces claras y oscuras
El grueso: voces delgadas y espesas
La mordiente de la voz (brillo) voces bien timbradas (netas, armoniosas), y voces sin
timbre (blancas, reducidas casi a lo fundamental).
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Colocar la voz
Este es un primer trabajo indispensable para todo el que pretenda ser un buen orador:
aprender a colocar la voz, no desde el punto de vista musical, sino desde la oratoria. Es
decir, encontrar el nivel apropiado de fuerza vocal y desarrollar la resonancia vocal
adecuada.
Dentro de la jerarquía de los sonidos hay que cultivar la nota en la cual la propia voz suena
mejor y en la que se puede permanecer el mayor tiempo con el mínimo de fatiga. La
ronquera de la mayoría de los oradores se debe a que fuerzan constantemente su voz por
encima de su propia tesitura; en otros casos se quedan afónicos.
Para que la manera de hablar atraiga a nuestro auditorio, hay que ser variado en la forma
de hablar, en el registro de la voz, en el tono y en el ritmo. Para conseguirlo hay que
mejorar la variabilidad de la entonación y la fuerza, lo que permite expresar significados y
sentimientos con más efectividad.
También es necesario conocer la propia voz. El sonido que nos proviene simultáneamente
del interior y del exterior por el oído intermedio y que expelemos por la boca, se parece
poco al que creemos y el que oyen nuestros interlocutores. La confirmación experimental
de los que decimos, es la impresión que nos produce la primera vez que escuchamos
nuestra voz en una grabación magnetofónica.
La Fonética
Es la rama lingüística que estudia la producción natural física y percepción de los sonidos
de una lengua.
Sus principales ramas son: Fonética Experimental, Fonética Articulatoria y Fonética
Acústica.
Experimental: Estudia los sonidos orales desde el punto de vista físico. Reuniendo los
datos y cuantificando los datos sobre la emisión y la producción de las ondas sonoras.
Articulatoria: Estudia los sonidos de una lengua desde el punto de vista fisiológico. Es
decir, describe órganos orales que intervienen en su producción. En que posición se
encuentran y como esas posiciones varían los distintos caminos que puede seguir el aire
cuando sale por la boca, nariz o garganta, para que se produzcan sonidos diferentes.
Acústica: Es el estudio de la fonética desde el punto de vista de las ondas sonoras.
Se ocupa de la medición científica de las ondas de sonido que se crean en el aire cuando
hablamos.
Auditiva: Concibe a la fonética desde el punto de vista del oyente (receptor). La audición
comienza en el oído y termina en el cerebro.
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Los órganos que intervienen en la articulación de los sonidos son móviles y fijos.
Son Móviles: labios, la mandíbula, la lengua y las cuerdas vocales.
Con su ayuda el individuo modifica la salida del aire que procede de los pulmones.
Son Fijos: los dientes, el paladar duro, el paladar blando.
Los sonidos se producen cuando se ponen en contacto dos órganos articulatorios.
Ejemplo: El bilabial que exige el contacto entre los dos labios.
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