Potencial de
hidrógeno
Universidad Autónoma Agraria Antonio Narro
Odaliz Merari Pérez Castillo
Diego Ibraim Pastor Rojas
Marely Sarai Morales Mata
Yasbeth Pérez Matías
Valeria Elizabeth Ramírez González
Maestra: Iris del Carmen Morales Espinoza
Materia: Edafología
Fecha: 5-11-25
Introducción
El pH del suelo es una de las propiedades químicas más importantes, ya que
influye directamente en la disponibilidad de nutrientes, la actividad microbiana y el
crecimiento de las plantas. Se define como la medida de la concentración de iones
hidrógeno (H⁺) en una solución del suelo. En una escala de 0 a 14, los valores
menores a 7 indican acidez, 7 corresponde a neutralidad y valores mayores a 7
reflejan alcalinidad.
El pH puede determinarse mediante métodos potenciométricos, utilizando un
potenciómetro con electrodo de vidrio, o por métodos colorimétricos, mediante el
uso de tiras indicadoras. Esta propiedad está influenciada por factores como el
tipo de material parental, el contenido de materia orgánica, el drenaje y el manejo
agrícola.
Objetivo
Determinar el pH de una muestra de suelo utilizando los métodos potenciométrico
y colorimétrico, con el fin de interpretar el grado de acidez o alcalinidad y
relacionarlo con la fertilidad y las condiciones químicas del suelo.
Materiales
Agua destilada
Muestra de suelo seco y tamizado (2 mm)
Vaso de precipitados de 100 ml
Varilla de agitación
Probeta de 100 ml
Potenciómetro (pH-metro)
Tiras de papel colorimétrico
Cronómetro
Metodología
1. Pesar 20 g de suelo seco y colocarlos en un vaso de precipitados de 100
ml.
2. Agregar 40 ml de agua destilada (relación 1:2).
3. Mezclar con una varilla de vidrio durante 2 minutos.
4. Dejar reposar la suspensión por 60 minutos.
5. Calibrar el potenciómetro con soluciones patrón de pH 4 y 7.
6. Medir el pH sin introducir el electrodo en la parte sedimentada.
7. Repetir la medición cinco veces y obtener un promedio (diferencias < ±0.5
pH indican buena precisión).
8. Limpiar el electrodo con agua destilada después de cada medición.
9. Realizar una medición adicional con tiras colorimétricas y comparar el color
con la escala estándar.
Desarrollo
La medición cuidadosa permitió observar diferencias mínimas entre los métodos,
confirmando la validez de la técnica. Este proceso es fundamental para determinar
la capacidad del suelo de suministrar nutrientes a las plantas y para ajustar su
manejo agrícola mediante encalado o aplicación de fertilizantes correctivos. La
cual se desarrolló de la siguiente forma:
1. Preparación de la muestra de suelo
Primero se tomó la muestra de suelo y se aseguró que estuviera seca al
aire y limpia de restos grandes de materia orgánica (ramitas, hojas).
Después se tamizó con una malla de 2 mm para obtener solo las partículas
finas del suelo, porque esas son las que se utilizan en el análisis de pH.
Esto es importante porque las partículas grandes pueden alterar la lectura o
atascar el electrodo.
2. Pesado del suelo
Con una balanza se pesaron exactamente 20 gramos de suelo seco. Ese
suelo se colocó dentro de un vaso de precipitados de 100 mL.
Se anota el peso porque la relación suelo/agua debe ser siempre la misma
(1:2 en masa/volumen) para que el resultado sea comparable con normas
como la NOM-021.
3. Adición de agua destilada
Con una probeta se midieron 40 mL de agua destilada y se agregaron al
vaso con el suelo.
o Se usa agua destilada y no agua de la llave porque el agua común
puede traer iones que cambian el pH.
4. Mezcla de la suspensión suelo-agua
Con una varilla de vidrio se agitó la mezcla durante aproximadamente 2
minutos, hasta que el suelo quedó bien disperso en el agua y se formó una
suspensión homogénea.
Aquí básicamente estamos “sacando” los iones H⁺ del suelo hacia el agua
para poder medirlos.
5. Reposo de la suspensión
Después de mezclar, la suspensión se dejó en reposo 60 minutos sin
moverla.
o Durante este tiempo, parte del suelo se sedimenta (se va al fondo) y
la fase líquida de arriba se estabiliza.
o Este reposo es necesario para que la medición sea más estable y no
esté cambiando cada segundo
6. Calibración del potenciómetro (pH-metro)
Antes de medir, se calibró el potenciómetro usando soluciones patrón
conocidas (por ejemplo pH 4.00 y pH 7.00).
Esto es súper importante: si el equipo no está calibrado, los datos no sirven.
Esta parte se anota en el reporte como evidencia de buen control.
7. Medición de pH con potenciómetro
o Se introdujo el electrodo del potenciómetro en la parte líquida clara
de la suspensión (NO se mete hasta el fondo donde está el
sedimento).
o Se esperó hasta que la lectura se estabilizara.
o Se registró el valor de pH.
Evitar el sedimento es clave porque tocar el sedimento puede dañar el
electrodo y también dar lecturas falsas (muy variables).
8. Repetición de lecturas
Esta medición con potenciómetro se repitió al menos 5 veces sobre la
misma muestra, limpiando el electrodo con agua destilada entre cada
lectura.
o Si las lecturas difieren menos de ±0.5 unidades de pH entre sí, se
considera que la técnica fue correcta y los datos son confiables.
o Con esas lecturas se obtiene un promedio de pH del suelo, que es el
dato que va en Resultados.
9. Medición de pH con método colorimétrico (papel indicador)
Además del método con potenciómetro, se hizo una segunda forma de
medición para comparar:
o Se introdujo una tira de papel colorimétrico en la misma solución del
suelo.
o Se esperaron ~5 segundos para que el papel cambiara de color.
o Luego se comparó el color obtenido con la escala patrón del
fabricante para asignar un valor aproximado de pH.
Este método es menos preciso, pero es rápido y útil en campo.
10. Registro y organización de datos
Finalmente, se anotaron todas las lecturas: las de potenciómetro y la del
papel colorimétrico.
Se calculó el promedio del potenciómetro.
Se comparó si el valor aproximado del papel coincide más o menos con el
promedio del potenciómetro.
Se describió el suelo como ácido, neutro o alcalino según ese valor (pH <7
ácido, =7 neutro, >7 alcalino).
Resultados
Durante la práctica, después de realizar la medición con el potenciómetro, se
obtuvo un valor de pH = 8.16, mientras que la medición con tiras colorimétricas
mostró un valor aproximado de pH 8.0. Ambas mediciones fueron muy similares,
lo cual indica una buena precisión en el procedimiento y una correcta calibración
del equipo.
El valor de 8.16 señala que el suelo analizado es ligeramente alcalino, es decir,
con una concentración baja de iones H⁺ y predominio de iones OH⁻. Este tipo de
suelos generalmente se asocia con regiones áridas o semiáridas, donde existe
baja precipitación y acumulación de sales.
En la observación visual durante la preparación, la suspensión mostró un color
marrón claro y una textura fina, con rápida sedimentación después del reposo, lo
que permitió una lectura clara del potenciómetro
Análisis de resultados
Un suelo con pH 8.16 se considera alcalino, lo cual puede tener varios efectos
sobre la fertilidad:
Disminuye la disponibilidad de nutrientes como hierro (Fe), zinc (Zn), cobre
(Cu) y manganeso (Mn), generando deficiencias en las plantas.
Favorece la presencia de carbonatos y bicarbonatos, que neutralizan los
ácidos del suelo.
Puede reducir la actividad microbiana que favorece la descomposición de
materia orgánica.
De acuerdo con la FAO (2023) y la NOM-021-RECNAT-2000, los suelos agrícolas
óptimos deben mantener un rango de pH entre 6.0 y 7.5 para una mejor
disponibilidad de nutrientes. En este caso, un valor de 8.16 indica que el suelo
requeriría enmiendas correctivas, como la aplicación de materia orgánica, sulfato
de hierro o azufre elemental, para reducir su alcalinidad.
Asimismo, según el USDA (2022), este tipo de suelo es común en zonas donde
hay poca lluvia o uso excesivo de agua de riego con alto contenido salino. Si no se
controla, el pH elevado puede afectar el crecimiento de cultivos sensibles como el
maíz, el frijol o el tomate, aunque otros cultivos como la alfalfa o la cebada pueden
desarrollarse sin problemas.
Conclusiones
El pH promedio obtenido del suelo fue de 8.16, lo que indica que se trata de
un suelo alcalino.
Este valor sugiere una baja concentración de iones H⁺ y una mayor
presencia de iones OH⁻, característica de suelos con alta acumulación de
sales o carbonatos, comunes en regiones áridas o con exceso de riego.
Los suelos con pH por encima de 8.0 pueden presentar deficiencias de
micronutrientes como hierro (Fe), zinc (Zn) y manganeso (Mn), lo cual
puede afectar el desarrollo de ciertos cultivos.
A pesar de su alcalinidad, algunos cultivos como la alfalfa o la cebada
pueden adaptarse bien a estas condiciones, mientras que otros más
sensibles podrían requerir correcciones químicas o aplicación de materia
orgánica para mejorar la disponibilidad de nutrientes.
La práctica permitió aplicar correctamente el método potenciométrico y el
uso del papel colorimétrico, demostrando la importancia de la calibración y
la precisión en la medición.
Con base en los resultados y referencias técnicas (FAO, NOM-021 y
USDA), se concluye que este tipo de suelo puede mejorarse mediante la
incorporación de materiales acidificantes o un manejo de riego adecuado
para mantener un equilibrio químico más favorable a los cultivos.
Referencias
Edafologí[Link] (2023). Introducción a la Edafología. Recuperado de:
[Link]
Ortiz Solorio, C. A. (2019). Edafología. Editorial Trillas.
Norma Oficial Mexicana NOM-021-RECNAT-2000. Diario Oficial de la
Federación.
Thompson, L. M. & Troeh, F. R. (2021). Los suelos y su fertilidad. Reverté.
FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la
Agricultura). (2023). Guía para la gestión del pH del suelo. Disponible en:
[Link]
USDA Natural Resources Conservation Service (NRCS). (2022). Soil pH
and Plant Nutrients. [Link]