FICHA DE IDENTIFICACIÓN DE TRABAJO DE INVESTIGACIÓN
Título ARTROSIS
Autor/es Nombres y Apellidos Código de estudiantes
Quintero Pino Anthony Farid 89384
Fecha 28/10/2025
Carrera Medicina
Asignatura Reumatología
Grupo F4
Docente Telma Flores Luna
Periodo Académico 2025-II
Subsede Cochabamba
Artrosis
Resumen
La artrosis (osteoartritis, OA) es una enfermedad articulares crónica, degenerativa y
multifactorial que afecta al cartílago articular, al hueso subcondral y a las estructuras
periarticulares, y constituye una de las principales causas de dolor y discapacidad en
adultos mayores. Su prevalencia e impacto han aumentado en las últimas décadas por el
envejecimiento poblacional y la creciente incidencia de factores de riesgo modificables
(obesidad, trauma). En Bolivia existen datos locales que muestran prevalencias
radiográficas elevadas en muestras hospitalarias/regionales, mientras que los estudios
regionales latinoamericanos muestran variabilidad entre países y escasez de datos
poblacionales amplios. El manejo es multidisciplinario: prevención primaria (control de
peso y ejercicio), medidas no farmacológicas (rehabilitación, ortesis), terapia
farmacológica dirigida al dolor y, en fases avanzadas, cirugía articular (artroplastia).
Definición
Artrosis (sinónimo: osteoartritis) es un proceso articular crónico caracterizado por la
pérdida progresiva del cartílago hialino, remodelado del hueso subcondral y cambios en
los tejidos blandos periarticulares (sinovia, ligamentos, cápsula y músculos), que suele
manifestarse clínicamente con dolor mecánico, rigidez breve y limitación funcional. La
artrosis puede catalogarse como primaria (idiopática) o secundaria cuando existe una
causa identificable (trauma, malformación, enfermedad metabólica).
Epidemiología de la artrosis
La artrosis constituye un problema de salud pública creciente. A nivel mundial, se estima
que en 2019 había unos 528 millones de personas viviendo con artrosis, cifra que se ha
duplicado desde 1990 debido al envejecimiento poblacional y al aumento de la obesidad.
Aproximadamente el 73% de los afectados tienen más de 55 años y cerca del 60% son
mujeres. En términos de discapacidad, la artrosis es una de las afecciones
musculoesqueléticas que más contribuye al total de años vividos con discapacidad.
En Bolivia no existen estudios epidemiológicos nacionales amplios, pero investigaciones
locales sugieren prevalencias elevadas. Por ejemplo, un estudio en Sucre (gestión 2016)
halló una prevalencia radiológica global del 47% en una muestra de 2.385 pacientes, con
predominio femenino (63%). A nivel regional latinoamericano los datos disponibles
provienen sobre todo de artrosis de rodilla, mostrando variaciones importantes: se han
reportado prevalencias sintomáticas de artrosis de rodilla entre 1.6% (Perú) y 7.4%
(Ecuador) en población adulta, mientras que la prevalencia radiográfica (grado ≥2)
alcanza el 22-25% en adultos mayores de 39-40 años en Brasil y México. En resumen, la
artrosis aumenta marcadamente con la edad y es más frecuente en mujeres en toda
Latinoamérica (al igual que en el resto del mundo).
Etiología
La artrosis es multifactorial. Se clasifica como primaria (idiopática), cuando no existe una
causa identificable clara, o secundaria, cuando se asocia a condiciones predisponentes.
En la artrosis primaria el factor desencadenante exacto es desconocido, aunque la genética
y hormonas (menopausia) juegan un rol. La artrosis secundaria se vincula con alteraciones
previas del microambiente articular: traumatismos o lesiones articulares (fracturas,
rupturas de menisco o ligamentos), anomalías anatómicas congénitas (displasias
articulares) o deformidades, defectos metabólicos (por ejemplo, hemocromatosis,
enfermedad de Wilson) y enfermedades crónicas articulares (artritis reumatoide, artritis
por cristales como gota). De modo general, se considera que fuerzas mecánicas anormales
(sobreuso laboral o deportivo, traumatismos) o procesos biológicos inflamatorios/
metabólicos (por ejemplo, mediadores adipocitarios liberados en la obesidad) inician un
desequilibrio en la síntesis y degradación del cartílago articular. En consecuencia, se
rompe progresivamente la integridad del cartílago y se desencadena el proceso
degenerativo articular característico.
Fisiopatología
La fisiopatología de la artrosis involucra todos los tejidos de la articulación. En
condiciones normales el cartílago hialino resiste las cargas sin dañarse gracias a ciclos de
compresión y liberación que facilitan el intercambio de fluidos y nutrientes. En la artrosis,
los condrocitos responden al daño (mecánico o bioquímico) aumentando inicialmente la
síntesis de matriz (proteoglucanos, colágeno) pero también activando metaloproteinasas
y citocinas inflamatorias. Este proceso genera un círculo vicioso: las enzimas liberadas
degradan el cartílago y las citocinas perpetúan la inflamación articular, conduciendo a la
muerte (apoptosis) de condrocitos y pérdida progresiva del cartílago. Conforme el
cartílago desaparece, el hueso subcondral expuesto desarrolla esclerosis (rigidez) y puede
formar quistes subcondrales. En los bordes articulares aparecen osteofitos (crecimientos
óseos marginales) que intentan estabilizar la articulación. A su vez, la membrana sinovial
suele inflamarse de forma leve y aumentar la producción de líquido articular menos
viscoso; los ligamentos y tendones periarticulares pueden hipertrofiarse, y los músculos
alrededor de la articulación se debilitan por la inactividad. En conjunto, estos cambios
estructurales aumentan la fricción y el dolor, complejizan el movimiento y perpetúan la
degeneración articular.
Factores de riesgo
Los factores de riesgo de artrosis incluyen componentes no modificables y modificables.
Se destacan los siguientes:
Edad avanzada: el riesgo aumenta con la edad y la mayoría de los casos
sintomáticos aparecen después de los 50-55 años.
Sexo femenino: las mujeres, especialmente en la posmenopausia, presentan
mayor prevalencia que los hombres.
Obesidad y sobrepeso: elevan la carga mecánica sobre rodillas y caderas, además
de asociarse a procesos inflamatorios sistémicos (mediados por adipocinas) que
dañan el cartílago.
Traumatismos articulares previos y uso excesivo: fracturas articulares, lesiones
deportivas repetitivas o trabajos que exigen movimientos forzados predisponen al
desgaste temprano de la articulación.
Enfermedades articulares o metabólicas previas: afecciones como la artritis
reumatoide, artritis gotosa u otras enfermedades (diabetes, hemocromatosis)
pueden alterar la estructura articular y acelerar la artrosis.
Genética y factores hereditarios: existe predisposición familiar; mutaciones o
variantes genéticas que afectan la forma de las articulaciones (p. ej., rodillas en
valgo o en varo) aumentan la susceptibilidad.
La combinación de varios de estos factores incrementa notablemente el riesgo de
desarrollar artrosis en una articulación determinada.
Manifestaciones clínicas
Los síntomas más característicos de la artrosis son dolor articular de inicio insidioso y
componente mecánico (se intensifica con la actividad y disminuye con el reposo), rigidez
matutina breve y ocasional inflamación localizada (leve hinchazón o derrame). Con el
tiempo el dolor limita el rango de movimiento y suele acompañarse de crepitación
(sensación de roce o crujido articular) y, en algunos casos, deformidad leve por osteofitos.
Como consecuencia de la inmovilidad dolorosa, la musculatura periarticular (por
ejemplo, cuádriceps en la rodilla) se atrofia, lo que empeora la estabilidad. Las
articulaciones más frecuentemente afectadas son la rodilla, la cadera, las articulaciones
interfalángicas distales de la mano y las vértebras lumbares o cervicales. La artrosis es
típicamente crónica y de progresión lenta; cuando avanza mucho puede inutilizar la
articulación causando dolor incluso en reposo. En conjunto, estos síntomas pueden llegar
a limitar significativamente las actividades cotidianas y deteriorar la calidad de vida del
paciente.
Diagnóstico
Diagnóstico clínico
El diagnóstico se fundamenta en clínica (dolor mecánico, rigidez breve), con apoyo
radiológico. Las guías ACR (2019/2020) describen criterios clínico-radiológicos para
OA de rodilla, cadera y mano que combinan edad, dolor y hallazgos de imagen/
exploración.
Imagenología
Radiografía simple: es la prueba de elección inicial (proyección anteroposterior y
lateral según articulación). Hallazgos: estrechamiento del espacio articular, osteofitos
marginales, esclerosis subcondral y quistes subcondrales. Grado según Kellgren-
Lawrence (0–4). La RMN detecta cambios tempranos en cartílago, meniscos y hueso
subcondral pero no suele ser necesaria en la rutina.
Laboratorio
No existen marcadores serológicos diagnósticos específicos; se realizan pruebas (VSG,
PCR, factor reumatoide, ácido úrico) cuando se sospecha proceso inflamatorio o
enfermedad sistémica concomitante. En artrosis pura los reactantes de fase aguda suelen
ser normales o discretamente elevados.
Tratamiento
El tratamiento de la artrosis es integral y va dirigido a aliviar el dolor, mejorar la función
articular y retrasar la progresión del daño. No existe cura, por lo que se combinan medidas
no farmacológicas y farmacológicas. En todos los casos se enfatiza la educación del
paciente, el ejercicio dirigido y el control de peso como bases terapéuticas. Cuando los
síntomas son severos y limitantes, se puede considerar la cirugía de sustitución articular
(artroplastia), especialmente en rodilla o cadera, lo cual suele mejorar significativamente
la función y el pronóstico. El tratamiento farmacológico se usa para aliviar el dolor y
facilitar la actividad.
Tratamiento farmacológico
Analgésicos simples (paracetamol): analgesia de primera línea para dolor leve o
moderado.
Antiinflamatorios no esteroideos (AINE): especialmente en episodios de dolor
intenso. Se prefieren formulaciones tópicas (geles) para rodilla/ codo y orales para
dolor difuso. Se asocian con protección gástrica en pacientes mayores.
Opioides débiles o adyuvantes: tramadol o tapentadol en casos de dolor muy
intenso que no responde a AINE. Su uso debe ser cauteloso por riesgo de efectos
adversos.
Infiltraciones intraarticulares: para la rodilla o cadera muy dolorosa, se pueden
infiltrar corticoides de depósito para alivio temporal del dolor. También se
emplean ocasiones ácido hialurónico (viscosuplementos), aunque su beneficio es
controvertido.
Co-analgésicos: en algunos casos se prescribe duloxetina (antidepresivo con
efecto analgésico) para dolor neurálgico o persistente.
Condroprotectores y suplementos: productos como glucosamina o condroitina
son popularmente usados, pero la evidencia científica no apoya su eficacia
significativa en artrosis. Tampoco se recomienda el uso de opioides potentes,
terapias con células madre ni otras intervenciones experimentales en la artrosis.
Tratamiento no farmacológico
Ejercicio terapéutico y rehabilitación: programas supervisados de
fortalecimiento muscular (cuadríceps, glúteos) y ejercicios de bajo impacto
(natación, bicicleta estática) mejoran la fuerza, la estabilidad articular y reducen
el dolor. Un fisioterapeuta puede guiar ejercicios de flexibilidad y balance.
Control de peso: reducir el sobrepeso es esencial para aliviar la carga mecánica
sobre rodillas y caderas. Se recomienda dieta equilibrada y manejo nutricional
para alcanzar un índice de masa corporal adecuado.
Ortesis y ayudas técnicas: el uso de bastón, plantillas ortopédicas o rodilleras
puede redistribuir el peso y estabilizar la articulación durante la marcha. Esto
ayuda a disminuir el dolor al caminar.
Educación y modificaciones de hábitos: orientación al paciente sobre ergonomía
(p. ej. evitar posturas forzadas, cargar objetos pesados correctamente) y
adaptación de actividades diarias (uso de sillas elevadas, duchas antideslizantes)
mejora la autonomía y previene sobrecargas. La actividad física regular en general
es recomendada como parte de un estilo de vida saludable.
Otras terapias adyuvantes: terapias complementarias como acupuntura,
termoterapia o crioterapia pueden ofrecer alivio sintomático en algunos pacientes,
aunque su eficacia varía entre individuos.
Intervenciones avanzadas y quirúrgicas
Cirugía articular — artroplastia total de rodilla o cadera: opción en artrosis
avanzada con dolor persistente y limitación funcional que no responde a
tratamiento conservador; mejora la calidad de vida y la función en la mayoría de
los casos.
Otras intervenciones: artroscopias mecánicas en OA degenerativa no están
indicadas de rutina; técnicas mínimamente invasivas (ablación por
radiofrecuencia para dolor facetario o genicular) tienen evidencia en ciertos
pacientes, pero requieren criterios estrictos y más estudios.
Prevención
No se dispone de estrategias de prevención completamente efectivas, pero se
recomiendan varias medidas clave para retrasar la aparición o progresión de la artrosis.
Principalmente, mantener un peso corporal saludable y realizar actividad física regular
de bajo impacto (caminatas, natación, ejercicios de fuerza) para fortalecer los músculos
que soportan las articulaciones. También es importante evitar lesiones articulares: usar
equipo de protección en deportes de impacto, practicar técnicas adecuadas de
levantamiento de cargas y corregir desviaciones anatómicas si es posible. Además,
promover un estilo de vida sano (dieta equilibrada rica en nutrientes óseos, evitar tabaco)
contribuye al estado general de las articulaciones. Estas medidas (cambio de hábitos,
ejercicio y control del peso) están avaladas por la OMS como estrategias preventivas para
la artrosis.
Pronóstico
La artrosis es una enfermedad de curso crónico y lento. Generalmente progresa de manera
gradual con el envejecimiento. En etapas avanzadas, la articulación puede volverse
prácticamente inutilizable, con dolor permanente e incluso dolor en reposo. En
consecuencia, la movilidad se ve muy limitada y el paciente sufre un deterioro notable de
la calidad de vida, con repercusiones físicas y psíquicas. Con un adecuado manejo —
ejercicio regular, pérdida de peso y tratamiento sintomático— se puede controlar el dolor
y retrasar el deterioro funcional, pero la artrosis no tiene cura definitiva. Por ello, en
muchos pacientes de edad avanzada con artrosis grave de rodilla o cadera se recurre a la
cirugía de reemplazo articular (artroplastia), la cual suele restaurar la movilidad y aliviar
el dolor. En resumen, el pronóstico depende del grado de daño articular, la eficacia del
tratamiento y los factores individuales (edad, comorbilidades). Con intervenciones
oportunas se puede lograr un pronóstico funcional favorable, aunque la condición suele
mantenerse de por vida.
Referencias
Organización Mundial de la Salud. (2023, 14 de julio). Artrosis. Nota descriptiva.
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sheets/detail/osteoarthritis
Yaseen, K., & Mandell, B. F. (2024). Artrosis (A) [Manual en línea]. En Manual
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Francisco Xavier de Chuquisaca, Bolivia. Repositorios Latinoamericanos.
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