Mis 15 velitas
Mi primera vela es para Dios, porque ha sido mi guía en cada momento de mi vida,
iluminando mi camino, cuidándome y bendiciendome en cada paso que doy. Gracias por
regalarme salud, felicidad y permitirme llegar a este día tan especial rodeada de las
personas que amo.
Mi segunda vela es para mi papá, por todo su amor, esfuerzo y dedicación. Gracias por estar
siempre para mí, por cuidarme, apoyarme y enseñarme a ser fuerte cada día. Hoy quiero
agradecerle por cada sacrificio que ha hecho por verme feliz y por ser una persona tan
importante en mi vida.
Mi tercera vela es para mi mamá, por ser mi mayor ejemplo de amor y fortaleza. Gracias por
cuidarme desde pequeña, por cada abrazo, cada consejo y cada palabra de apoyo que
siempre me han ayudado a seguir adelante con confianza y alegría.
Mi cuarta vela es para mi abuelo, porque más que un abuelo ha sido como un segundo
papá para mí. Gracias por cuidarme, aconsejarme y brindarme siempre su amor
incondicional. Gracias por cada enseñanza, cada abrazo y cada momento compartido que
han dejado huellas muy especiales en mi corazón. Siempre voy a admirarlo y agradecerle
por estar presente en mi vida, apoyándome y haciéndome sentir querida en todo momento.
Mi quinta vela es para mi abuela, por su ternura, paciencia y amor infinito. Gracias por
consentirme, cuidarme y hacerme sentir especial con cada detalle y cada consejo que me ha
dado a lo largo de mi vida.
Mi sexta vela es para mis abuelos por parte de mi mamá, porque aunque no somos tan
cercanos, siguen siendo una parte muy importante de mi familia y de mi vida. Gracias por
cada momento compartido, por su cariño y por formar parte de mi historia. Hoy quiero
dedicarles esta vela con mucho respeto y aprecio, deseándoles siempre lo mejor. Aunque
no estén presente
Mi séptima vela es para mis hermanas, porque aunque con una de ellas he compartido
muchos momentos, risas y experiencias viviendo juntas, con la otra no hemos sido tan
cercanas y a veces somos un poco distantes. Aun así, las dos son una parte muy importante
de mi vida y siempre tendrán un lugar especial en mi corazón. Gracias por cada recuerdo,
cada enseñanza y por formar parte de quien soy hoy.
Mi octava vela es para mi primo, por todos los momentos que compartimos en nuestra
infancia, por las travesuras, las risas y cada recuerdo que vivimos juntos. Gracias por cada
juego, cada aventura y por hacer parte de una etapa tan bonita de mi vida. Aunque el
tiempo pase, siempre voy a recordar con cariño todo lo que convivimos y los momentos
felices que quedaron guardados en mi corazón.
Mi novena vela es para mis primos por parte de papá, por todos los momentos felices, las
reuniones familiares y las experiencias que hemos vivido juntos. Gracias por hacer parte
importante de mi vida y por llenar mis días de alegría.
Mi décima vela es para mis primos por parte de mamá, porque aunque no convivimos
mucho y a veces somos un poco distantes, siguen siendo una parte importante de mi
familia y de mi vida. Tal vez no compartimos tantos momentos juntos, pero aun así guardo
cariño y respeto por cada uno de ustedes. Hoy quiero dedicarles esta vela como muestra de
que, sin importar la distancia o el poco tiempo compartido, la familia siempre tendrá un
lugar especial en el corazón.
Mi onceava vela es para mis tíos por parte de papá, porque he compartido muchos
momentos con ustedes que siempre voy a recordar con cariño. Gracias por cada risa, cada
consejo y por hacer parte importante de mi vida y de mi familia.
Mi doceava vela es para mis tíos por parte de mamá, porque aunque no somos muy
cercanos y a veces existe cierta distancia entre nosotros, siguen siendo parte importante de
mi familia. Tal vez no compartimos muchos momentos juntos, pero aun así les tengo
aprecio y respeto. Hoy quiero dedicarles esta vela como un detalle especial, agradeciendo
que de una u otra manera hacen parte de mi vida y de mi historia familiar.
Mi treceava vela es para mi amiga Francy, por su amistad sincera, por acompañarme en los
buenos y malos momentos y por demostrarme el verdadero valor de una amiga. Gracias
por cada risa, consejo y recuerdo tan especial.
Mi catorceava vela es para mis compañeros, por cada momento compartido, cada risa y
cada recuerdo que hemos vivido juntos. Gracias por acompañarme en esta etapa de mi
vida, por las experiencias, las locuras y los momentos que hicieron mis días más especiales
y divertidos.
Y mi última vela es para mi infancia, por todos esos momentos felices, inocentes y llenos de
amor que siempre vivirán en mi corazón. Gracias por cada juego, cada sonrisa y cada
recuerdo que hoy me acompañan al comenzar esta nueva etapa de mi vida.