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INFORME

El documento analiza la creciente influencia de las redes sociales en la salud mental de los adolescentes y estudiantes universitarios, destacando la relación entre el uso excesivo de estas plataformas y problemas como la ansiedad, depresión y deterioro del sueño. Se presentan diversos estudios que evidencian la adicción a las redes sociales y sus efectos negativos en el bienestar emocional y académico de los jóvenes. Además, se propone una investigación para explorar la relación entre el uso de redes sociales y la salud mental en estudiantes de una universidad privada en Chimbote, Perú.

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El documento analiza la creciente influencia de las redes sociales en la salud mental de los adolescentes y estudiantes universitarios, destacando la relación entre el uso excesivo de estas plataformas y problemas como la ansiedad, depresión y deterioro del sueño. Se presentan diversos estudios que evidencian la adicción a las redes sociales y sus efectos negativos en el bienestar emocional y académico de los jóvenes. Además, se propone una investigación para explorar la relación entre el uso de redes sociales y la salud mental en estudiantes de una universidad privada en Chimbote, Perú.

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I.

INTRODUCCIÓN

Las redes sociales tienen una influencia cada vez más creciente
y significativa en la vida social de los adolescentes, un grupo
vulnerable que se encuentra en constante búsqueda de
experiencias innovadoras y representa uno de los más
destacados usuarios del servicio en línea. Sin embargo, aún
existe una limitada cantidad de estudios que aborden cómo
factores como la ansiedad, la depresión, el estrés y el
agotamiento académico influyen en la adicción a las redes
sociales entre alumnos universitarios. La evidencia sugiere que
quienes utilizan redes sociales por más de tres horas al día
tienen el doble de probabilidades de presentar depresión,
ansiedad y otros trastornos relacionados con la salud mental en
comparación con el promedio de la población (Feng et al, 2025).

Valencia-Ortiz et al (2021) menciona que las redes sociales han


evolucionado hasta convertirse en una plataforma para cubrir
muchas necesidades, lo que ha provocado un incremento en su
uso y dependencia, ya que los adolescentes y jóvenes tienden a
preferir cada vez más las alternativas que estas plataformas
brindan. Existen seis indicadores para detectar su adicción:
preferencia por comunicarse en línea en lugar de hacerlo cara a
cara, dificultad para controlar el tiempo dedicado a estas
plataformas, aparición de malestar emocional como ansiedad o
depresión al reducir su uso, recaídas tras intentar limitarlo,
necesidad de pasar más tiempo conectados, y una alta
relevancia mental otorgada al uso de redes sociales (Navarrete
et al, 2017).

Anchundia-García et al. (2023) indica que los elevados niveles


de depresión, ansiedad, estrés y los problemas para dormir
representan la consecuencia de la excesiva exposición a las
redes sociales. Desafortunadamente, este tema es tratado con
desinterés y negligencia, ya que, aunque la tecnología resuelve
diversos problemas relacionados con la distancia, la conexión
rápida y el trabajo colaborativo, no se perciben avances en el
ámbito académico, el desarrollo formativo ni en las
competencias necesarias para el desempeño académico.

Un metaanálisis reveló que la dependencia a los medios


sociales afecta, en promedio, al 24 % de la población en 32
países y regiones, siendo los estudiantes universitarios uno de
los grupos más vulnerables (Cheng et al., 2021). Por otro lado,
un estudio realizado con 1691 adolescentes en Malasia halló
que aquellos que presentaban síntomas depresivos tendían más
a desarrollar adicción a las redes sociales, particularmente
antes y en el transcurso de la pandemia de COVID-19.
Asimismo, entre los estudiantes universitarios malasios, esta
adicción durante la pandemia se asoció con un incremento en
los síntomas depresivos y ansiosos, además de una disminución
en la autoestima (Huang et al., 2021).
Según una investigación llevada a cabo en el Reino Unido por
Hurley et al. (2024), que examinó las perspectivas de 54
adolescentes a través de una serie de grupos focales, se
identificaron diversas razones por las cuales las redes sociales
pueden afectar el bienestar. Los jóvenes percibieron las redes
sociales como un peligro para su salud mental, una plataforma
para el acoso cibernético y como una forma de "adicción". Estos
hallazgos sugieren que el uso intensivo de redes sociales puede
generar un efecto profundo en la autoestima y en la percepción
que los adolescentes tienen de sí mismos.

Del mismo modo, un estudio realizado por Landa-Blanco et al.


(2024) en una Universidad Pública de Honduras analizó cómo se
relaciona la adicción a las redes sociales con el compromiso
académico. Los hallazgos revelaron que quienes utilizaban
Instagram y TikTok mostraban niveles significativamente más
altos de adicción a las redes sociales, así como mayores
síntomas de ansiedad y depresión, en comparación con quienes
no las usaban. Asimismo, se observaron efectos indirectos
relevantes, mediados por la autoestima y los síntomas
depresivos. En concreto, la adicción a estas plataformas
incrementaba los síntomas de depresión, lo cual reducía el nivel
de compromiso académico.

En los últimos años, el uso de la tecnología digital en el Perú ha


mostrado un notable aumento, de acuerdo con estadísticas a
nivel nacional. Según el (INEI, 2022), este crecimiento se ha
reflejado en todos los niveles del sistema educativo, aunque con
algunas variaciones. En la educación primaria, la proporción de
uso tecnológico creció del 84.9% en 2019 al 87.8% en 2021. En
el nivel secundario, el incremento fue más leve, pasando del
97.3% al 98.5%. Por otra parte, en el ámbito de la educación
superior no universitaria se registró una ligera disminución, al
descender de un 99.5% a un 96.6%. En cuanto al nivel
universitario, el uso se mantuvo prácticamente estable, con un
leve descenso de 99.7% a 99.6%.

En ese sentido, Carrillo et al. (2023) analizaron a estudiantes de


una institución de educación superior en Lima, donde el 65,4 %
de los encuestados fueron mujeres y la edad promedio fue de
21,2 años. El estudio reveló una asociación significativa entre
un alto grado de dependencia a las redes sociales y diversas
afectaciones en la salud mental. También se evidenció una
relación entre niveles medio y alto de adicción con síntomas
depresivos y mala calidad del sueño, respectivamente. En
cuanto a los niveles de adicción, el 41 % presentó un nivel bajo,
el 49,1 % medio y el 9,9 % alto. Además, se reportó que el 57,5
% de los estudiantes tenía síntomas depresivos, el 56,4 %
ansiedad, el 70,5 % estrés, y el 77,3 % indicó una calidad del
sueño deficiente.
En otro estudio realizado en Perú, sobre la relación entre la
adicción a Facebook y los trastornos del sueño en estudiantes
universitarios reveló que un uso problemático de esta red
social se vincula de manera
significativa con dificultades para dormir, lo que sugiere que la
adicción a Facebook podría afectar negativamente la calidad del
sueño en este grupo de población (Figueroa-Quiñones et al.,
2024). Alrededor de uno de cada seis estudiantes universitarios
peruanos reportó experimentar adicción a Facebook, mientras
que una octava parte mencionó problemas de sueño. Al
examinar los factores asociados con la adicción a Facebook y
los trastornos del sueño, se encontró que la frecuencia de estos
problemas era menor en las personas físicamente activas y en
aquellas de mayor edad.

De forma semejante, Jara y Calderón (2022) investigaron a


estudiantes pertenecientes a una institución pública de
educación superior ubicada en Nuevo Chimbote. En donde se
encontró una conexión entre el grado de uso problemático de
redes sociales y diversas alteraciones en la salud mental. Los
hallazgos revelaron que el 65 % de los encuestados presentaba
niveles de estrés, el 48,1 % síntomas de ansiedad y el 36,4 %
manifestaciones depresivas. Además, se observó que el grupo
con mayor tendencia a la adicción a las redes sociales
correspondía a jóvenes entre 20 y 22 años (69,8 %),
predominando el sexo masculino (51,9 %) y con mayor impacto
en estudiantes del tercer año académico (26,2 %).

En este contexto, se formuló la siguiente interrogante: ¿Cuál es


la relación entre el uso redes sociales y salud mental en
estudiantes del ciclo III de la escuela de Ingeniería Industrial de
una Universidad Privada, Chimbote
- 2025? Frente a esto, se busca determinar la relación entre el
uso redes sociales y salud mental en estudiantes del ciclo III de
la escuela de Ingeniería Industrial de una Universidad Privada,
Chimbote – 2025. Este objetivo se logró considerando la
dependencia con respecto al uso de redes sociales, la ansiedad
vinculada al uso de redes sociales, la autoestima influenciada
por el uso de redes sociales y la calidad de sueño asociada al
uso de redes sociales. Este estudio tuvo como hipótesis que
existe relación entre redes sociales y salud mental en
estudiantes del ciclo
III de la escuela de Ingeniería Industrial de una Universidad
Privada, Chimbote – 2025. A partir de este estudio se propuso
un instrumento con criterios que recoge evidencias vinculadas
al uso de redes sociales y a la salud mental.

La investigación se fundamentó en la teoría propuesta por


Dwivedi, así mismo se mencionará los aportes de otros teóricos
que sustentan sobre el uso de redes sociales y salud mental. De
acuerdo con Dwivedi et al. (2020) la definen como una fuente
abundante de datos que puede aprovecharse para responder a
una gran variedad de preguntas de investigación en distintas
disciplinas. Además, Zachlod et al. (2022) señalan que las redes
sociales pueden generar diversas oportunidades para las
empresas, como obtener ventajas competitivas, y también
pueden ser utilizadas para influir en la opinión pública y en los
resultados políticos.

En cuanto a las aplicaciones más consumidas por los usuarios,


según Otero et al. (2024), durante el confinamiento, las
plataformas más utilizadas siguieron siendo WhatsApp,
Facebook y TikTok. Por otro lado, Anderson et al. (2023) señalan
que en 2023 las redes sociales preferidas por los jóvenes en
Estados Unidos fueron TikTok, YouTube, Instagram y Snapchat.
En el caso de España, el estudio de IAB Spain (2023) revela que
los adolescentes muestran mayor inclinación por TikTok,
mientras que a partir de los 18 años predominan Instagram,
WhatsApp y YouTube como las plataformas más utilizadas.

Respecto a la frecuencia de uso de redes sociales, García et al.


(2025) indican que en España existen 40.7 millones de personas
activas en redes sociales entre los 16 y 64 años, lo que
representa el 85.6% de la población, quienes dedican casi dos
horas diarias a su uso. Además, estos usuarios pasan 1 hora y
16 minutos escuchando música en línea, 1 hora y 1 minuto
escuchando la radio, 40 minutos oyendo podcasts, 3 horas y 23
minutos viendo televisión, 1 hora y 23 minutos leyendo la
prensa y 52 minutos jugando videojuegos. Por otro lado,
Londono-Moreno et al. (2025) confirman que los adolescentes
son el grupo que más tiempo pasa en internet, con un promedio
superior a las 7 horas diarias.

En relación con los motivos de uso de las redes sociales,


Valencia Ortiz et al. (2020) observan que el uso de estas
plataformas varía según el género: las mujeres prefieren
WhatsApp principalmente para la comunicación, mientras que
los hombres tienden a usar Facebook para el entretenimiento,
juegos en línea y el consumo de contenido audiovisual. De
manera similar, García et al. (2025) mencionan que los
principales motivos para utilizar las redes sociales incluyen
mantenerse en contacto con amigos y familiares (50.2%),
ocupar el tiempo libre (45.3%), ver o leer stories (43.3%), seguir
tendencias (28%), seguir deportes (19.6%), seguir a
celebridades (18.5%), publicar sobre la vida propia (17.2%) y
hacer nuevos contactos (16.4%).

Complementando esta perspectiva sobre los dispositivos de


acceso, la situación se vuelve más evidente al considerar que
los menores acceden principalmente a las redes sociales
mediante teléfonos móviles con acceso a internet, lo que facilita
un uso individualizado de estos espacios digitales (Garmendia
et al., 2022). En el contexto peruano, las cifras indican que los
adolescentes utilizan con frecuencia internet desde sus
celulares, y que esta modalidad de acceso continúa en ascenso
(INEI, 2023).
Según la OMS (2022), la salud mental es un estado de bienestar
que le permite al individuo ser consciente de sus propias
habilidades, afrontar
las tensiones cotidianas, desempeñarse de manera eficaz en su
entorno laboral y contribuir positivamente en su comunidad. En
relación con esto, Oliveros et al. (2022) señalan que los
principales factores vinculados a los trastornos de salud mental
son el deterioro de las redes sociales y una percepción
pesimista de la realidad.

La adicción a las redes sociales tiene un alarmante crecimiento


en el ámbito de la salud mental. En esta línea, Biswas et al.
(2022) señalan que se trata de una dependencia descontrolada
de Internet, que conlleva conductas impulsivas y puede
desencadenar trastornos psiquiátricos, transformándose en una
grave preocupación para la salud pública. De manera
complementaria, Islam et al. (2023) destacan que esta adicción
se manifiesta a través de comportamientos alterados que
afectan las funciones mentales y físicas de la persona,
interfiriendo con sus actividades diarias y provocando un
desequilibrio general en su vida.

La ansiedad es otro de los efectos negativos asociados al uso de


las redes sociales. Según la OMS (2022), este trastorno se
caracteriza por una presencia intensa de miedo, preocupación y
alteraciones en el comportamiento. A esto se suma lo expuesto
por Álvarez-García et al. (2025), quienes indican que niveles
elevados de ansiedad suelen estar relacionados con una baja
autoestima, lo que repercute negativamente en la interacción
con los demás y en el desempeño de los estudios. De igual
forma, Galbava et al. (2020) encontraron que la ansiedad social
se intensifica a partir de experiencias negativas en línea,
identificando, por ejemplo, una relación significativa entre este
tipo de ansiedad y las interacciones en plataformas como
Facebook.

En el análisis de los factores psicológicos relacionados al


bienestar personal, la autoestima ocupa un lugar central. Esta
se entiende como la valoración que un individuo hace de sí
mismo, incluyendo sus pensamientos, sentimientos, vivencias y
actitudes adquiridas a lo largo del tiempo. Según Jorquera y
García (2024), la autoestima se compone de tres dimensiones
fundamentales: la afectiva, la cognitiva y la conductual.
Además, los autores resaltan que esta influye
significativamente en aspectos como la madurez emocional, la
estabilidad personal, la felicidad y el logro de metas.

En cuanto a la calidad del sueño, diversos estudios han


evidenciado consecuencias negativas. En este sentido, Jorquera
y García (2024) señalan que las personas que pasan más
tiempo conectadas a estas plataformas tienden a dormir menos
horas en promedio. Esto se debe a que el tiempo invertido en la
vida virtual reduce el tiempo disponible para el descanso.
Además, los autores advierten que esta disminución en las
horas de sueño puede desencadenar problemas de salud, ya
que el descanso insuficiente afecta directamente el bienestar
físico y mental. Esta situación se agrava por la constante
necesidad de estar en línea.
II. METODOLOGÍA
2.1 Tipo y diseño de
investigación Tipo de
investigación:

El estudio desarrollado es de tipo básica ya que no busca


resolver problemas concretos de forma inmediata, sino que
proporciona los fundamentos teóricos que sustentan futuras
investigaciones aplicadas o prácticas, específicamente en
relación con el uso de redes sociales y salud mental (Arias &
Covinos, 2021).

Diseño de investigación:

El diseño es no experimental, porque las variables uso de redes


sociales y salud mental fueron observadas tal como ocurren, sin
modificar las variables independientes para analizar cómo
influyen en otras. La clasificación es de tipo correlacional, ya que
su propósito es identificar cómo se relacionan o asocian entre sí
el uso de redes y salud mental asociando la perspectiva teórica
con las variables para determinar su vínculo (Sampieri, 2018).

Figura 1: Esquema de diseño correlacional

Nota. M representa la muestra; O1 y O2, las observaciones o mediciones de las


variables; R indica el análisis de la relación entre ambas variables

Componentes:
M: Estudiantes del ciclo III de la escuela de Ingeniería Industrial de
una Universidad Privada, Chimbote - 2025
O1: Uso de redes sociales.
O2: Salud mental.
R: Relación que existe entre variables.
2.2 Variables
Variable 1: Uso de redes sociales.

Variable 2: Salud mental

2.3 Operacionalización de Variables


Variable 1: Uso de redes
Sociales

Definición Conceptual:
De acuerdo con Bayer et al. (2020), las redes sociales son
medios de comunicación digital que facilitan la interacción entre
usuarios, ya sea con grandes audiencias o grupos más pequeños,
permitiendo la comunicación tanto en tiempo real como de
manera diferida. Finalmente, las redes sociales son
profundamente personales, ya que permiten a las personas
compartir comunicación interpersonal con amplias audiencias.

Definición Operacional:
El uso de redes sociales puede ser evaluado mediante cuatro
dimensiones: aplicaciones más utilizadas, frecuencia de uso,
motivo principal de uso y dispositivo de acceso. Para ello, se
aplicará un cuestionario estructurado con un total de 20
preguntas, distribuidas en 5 ítems por cada dimensión.

Variable 2: Salud mental

Definición Conceptual:
La salud mental es un estado en el que la persona reconoce sus
habilidades, enfrenta de manera adecuada las dificultades
cotidianas, realiza su trabajo de manera eficaz y contribuye
positivamente a su comunidad. No se trata solo de no tener
enfermedades mentales, sino de gozar de un bienestar integral
(OMS, 2022).
Definición Operacional:
La salud mental puede evaluarse considerando cuatro
dimensiones: adicción a redes sociales, ansiedad, autoestima y
calidad del sueño. Estas dimensiones se miden mediante
instrumentos estandarizados como el Cuestionario de Adicción a
Redes Sociales (ARS), la Escala de Ansiedad Manifiesta en
Adultos (AMAS-A), la Escala de Autoestima de Rosenberg y la
Escala de Calidad de Sueño de Perales. Para ello, se aplicará un
cuestionario compuesto por 20 preguntas, distribuidas en 5 ítems
por cada dimensión.

2.4 Población, muestra y muestreo

Población:
La población puede entenderse como el conjunto completo de
las unidades de análisis que poseen las características
necesarias para ser incluidas en el estudio. En este caso, la
población estuvo compuesta por estudiantes de la escuela de
Ingeniería Industrial de una Universidad Privada (Ñaupas et al.,
2014).

 Criterios de inclusión

Estudiantes matriculados en el ciclo III de la Escuela de


Ingeniería Industrial en el semestre académico 2025-I de la
Universidad Privada.

Estudiantes que registren una asistencia mínima del 70 % en el


sistema académico institucional al momento de la recolección
de datos.

Estudiantes que utilicen redes sociales (como Facebook,


Instagram, TikTok, etc.).

Estudiantes con capacidades cognitivas adecuadas para


comprender y responder el cuestionario.
 Criterios de Exclusión
Estudiantes que hayan sido retirados, suspendidos o hayan
abandonado el ciclo académico antes del periodo de
recolección de datos.
Estudiantes con menos del 70 % de asistencia registrada en
las plataformas institucionales.
Estudiantes con discapacidad visual severa (ceguera total) que
les impida leer o interactuar con los instrumentos aplicados.
Estudiantes diagnosticados con trastornos mentales graves
que interfieran en su capacidad de respuesta (por ejemplo,
esquizofrenia, trastorno bipolar severo, etc.).

Muestra
Ñaupas (2018) menciona que la muestra representa una parte
elegida de la población total, cuya observación permite obtener
conclusiones sobre el grupo completo, en esta investigación se
utilizará una muestra de 40 estudiantes del ciclo III de la
escuela de Ingeniería Industrial de una Universidad Privada,
Chimbote - 2025, como se muestra en la siguiente tabla:

Tabla 1:
Distribución de la muestra según ciclo, sección y carrera profesional

CICLO SECCIÓN CARRERA CANTIDAD


Ingeniería
III B1- 40
T1 Industrial

TOTAL 40

Nota. La tabla muestra la distribución de los estudiantes que conformaron la


muestra del estudio.

Muestreo
En el presente estudio se empleó un muestreo no
probabilístico, por conveniencia, dado que está enfocado a
estudiantes del ciclo III de la
escuela de Ingeniería Industrial de una Universidad Privada,
Chimbote –
2025

Unidad de análisis
Cada uno de los estudiantes del ciclo III de la escuela de
Ingeniería Industrial de una Universidad Privada, Chimbote -
2025

2.5 Técnicas e instrumentos de recolección de datos


Se empleará la encuesta ya que es un método de recopilación de
información que implica realizar preguntas organizadas a un
conjunto de individuos con el objetivo de conocer sus opiniones,
actitudes o conductas. A través de este método, se evaluará el
uso de redes sociales y salud mental (Sampieri et al, 2014).

Se empleará el cuestionario que en lo señalado por Tamayo


(2004), el cuestionario es un método de recopilación de
información que consiste en una serie de preguntas organizadas
que se entregan por escrito a los participantes para que las
contesten de manera autónoma.

Se aplicará un cuestionario donde los ítems serán expresados en


función a las dimensiones de la variable de estudio uso de redes
sociales y salud mental. En relación con la variable uso de redes
sociales, se consideraron 4 dimensiones; teniendo como primera
dimensión las aplicaciones que más consumen, estará
conformada por 5 ítems numerados del 1 al 5, la segunda
dimensión es frecuencia de uso que estará conformada por 5
ítems numerados del 6 al 10, la tercera dimensión es motivo de
uso, conformada por 5 ítems numerados del 11 al 15 y por última
dimensión se tiene, dispositivos de acceso, formada por 5 ítems
numerados del 16 al 20.

De manera semejante, con la variable salud mental, donde


también se contemplaron 4 dimensiones. La primera, adicción,
estará conformada por 5 ítems numerados del 1 al 5, la segunda
dimensión es ansiedad que estará conformada por 5 ítems
numerados del 6 al 10, la tercera ansiedad
conformada por 5 ítems numerados del 11 al 15 y como última
dimensión se tiene, calidad de sueño, formada por 5 ítems
numerados del 16 al 20.

Para garantizar la calidad metodológica del instrumento de


recolección de datos, se consideraron los criterios de validez y
confiabilidad. En cuanto a la validez, se optó por el método de
juicio de expertos, que consistió en solicitar la evaluación de
especialistas con experiencia reconocida en el área de estudio.

En esta investigación, se contactó a dos expertos con grado


académico superior al del nivel de estudio, quienes analizaron la
pertinencia, claridad y coherencia de los ítems del cuestionario.
Sus observaciones y recomendaciones fueron fundamentales
para realizar los ajustes necesarios y asegurar que el
instrumento midiera adecuadamente las variables de interés.
Respecto a la confiabilidad, se llevó a cabo una aplicación piloto
del cuestionario en una muestra que compartía características
similares a la población objetivo. Posteriormente, se recopilaron
y procesaron los datos obtenidos para calcular el coeficiente alfa
de Cronbach, con el fin de evaluar la consistencia interna del
instrumento.

2.6 Procedimientos

Se estableció un contacto inicial con el responsable de la


Dirección de la Escuela de Ingeniería Industrial para obtener
acceso a los estudiantes del ciclo III. Posteriormente, se convocó
a una reunión virtual con los estudiantes para explicarles los
objetivos de la investigación y los procedimientos para la
aplicación del cuestionario. Durante esta reunión, se socializó el
contenido del cuestionario que se les aplicará, garantizando que
los estudiantes comprendieran la importancia de sus respuestas
para obtener datos confiables y representativos.
2.7 Métodos de análisis de datos

El procesamiento de los datos se llevará a cabo utilizando


herramientas estadísticas como el programa SPSS versión 26,
para realizar análisis descriptivos y correlacionales. Además, se
utilizará Microsoft Excel para organizar los datos en tablas y
gráficos que facilitarán la interpretación de los resultados. Los
datos obtenidos se analizarán con el fin de identificar patrones y
correlaciones entre el uso de redes sociales y los efectos en la
salud mental de los estudiantes.

2.8 Aspectos éticos

Siguiendo las directrices establecidas por el Código de Ética de la


Universidad César Vallejo 2025, se garantizó que todos los
participantes en esta investigación comprendieran la finalidad del
estudio y los procedimientos involucrados. A través de la solicitud
de consentimiento informado, se aseguró que los estudiantes
participantes brindaran su autorización voluntaria para la
recolección de datos. Además, se respetó en todo momento la
confidencialidad de las respuestas, manteniendo el anonimato de
los estudiantes al analizar los datos obtenidos.

La información recabada fue utilizada exclusivamente para fines


académicos y estadísticos. En ningún momento se emplearon los
datos personales de los participantes, conforme a las normativas
de ética institucional. Asimismo, los resultados de la investigación
fueron compartidos con los responsables de la escuela, con el
objetivo de proporcionar recomendaciones que contribuyeran a
mejorar el bienestar y la salud mental de los estudiantes,
fomentando una cultura de respeto y cuidado.
III. RESULTADOS Y DISCUSIÓN

3.1 Sobre la relación entre redes sociales y salud mental

El objetivo principal de nuestra investigación es determinar la relación


entre redes sociales y salud mental, para lo cual se realizaron los
siguientes procedimientos:

En primer lugar, se evaluó la normalidad de los datos de redes


sociales y salud mental, utilizando la prueba de Shapiro-Wilk; y cuyos
resultados se muestran en la tabla 2. Se puede apreciar que tanto la
variable redes sociales y la variable salud mental presentan distribución
normal (para el nivel de significancia p>0,01).

Tabla 2:
Prueba de la normalidad de redes sociales y salud mental en estudiantes del Ciclo III de
Ingeniería Industrial de una Universidad Privada, Chimbote - 2025.

Kolmogorov-Smirnov Shapiro-Wilk
Estadístico gl Sig Estadístico gl Sig
Redes Sociales .101 40 .200* .975 40 .526
Salud Mental .079 40 .200* .981 40 .734

Dado que las pruebas de normalidad Kolmogorov-Smirnov y


Shapiro-Wilk arrojaron valores de significancia mayores a .05 para las
variables uso de redes sociales (.526) y salud mental (.734), se
determinó que ambas presentan una distribución normal. Por ello, se
procedió a utilizar la prueba paramétrica de correlación de Pearson
para evaluar la relación entre dichas variables.

En la Tabla 3, se presenta el análisis de correlación entre el uso


de redes sociales y la salud mental en estudiantes del ciclo III. El
coeficiente de correlación de Pearson fue de r = .298, con un valor de
significancia de p = .061. Esto indica que no se encontró una relación
estadísticamente significativa entre ambas variables.
Tabla 3:
Relación entre redes sociales y salud mental en estudiantes del Ciclo III de Ingeniería
Industrial de una Universidad Privada, Chimbote - 2025.

Variable 2: Salud Mental


Rho de Pearson Autoestima Total
Variable 1: Coeficiente de correlación
Redes Sociales
0,298 Sig. (bilateral)

0,061
** La correlación es significativa en el nivel 0,01 (2 colas).

Nuestra hipótesis Hi establece que: Existe una relación directa y


positiva entre el uso de redes sociales y la salud mental en estudiantes
del ciclo III de la Escuela de Ingeniería Industrial de una universidad
privada de Chimbote, 2025.

Sin embargo, el análisis de correlación de Pearson arrojó un


coeficiente de r = .298, lo que indica una correlación débil. No obstante,
el valor de significancia bilateral fue de p = .061, superior al umbral
de .05, por lo que no se puede afirmar que exista una relación
estadísticamente significativa entre las variables.

Con lo cual rechazamos la hipótesis y concluimos que no existe


relación estadística entre nuestras variables.

3.2 Sobre la relación entre redes sociales y la dimensión adicción

Con el fin de cumplir con el segundo objetivo específico de esta


investigación, se planteó analizar la relación existente entre el uso de
redes sociales y la dimensión adicción como parte de la salud mental en
estudiantes del ciclo III. Para ello, se utilizó la prueba de correlación de
Pearson, cuyos resultados se presentan en la Tabla 4:

Tabla 4:
Relación entre redes sociales y la dimensión adicción en estudiantes del Ciclo III
de Ingeniería Industrial de una Universidad Privada, Chimbote - 2025.

Variable 2: Salud Mental


Rho de Pearson Adicción
Variable 1: Coeficiente de correlación 0,319
Redes Sociales Sig. (bilateral) 0,045

** La correlación es significativa en el nivel 0,01 (2 colas).


En la Tabla 4, se observa el análisis de correlación entre el uso de
redes sociales y la adicción. El coeficiente de Pearson fue de r = .319,
con un valor de significancia de p = .045, lo que indica que existe una
correlación estadísticamente significativa entre ambas variables.

Según los rangos de interpretación, este coeficiente corresponde


a una correlación moderada y positiva, lo cual sugiere que, a medida
que aumenta el uso de redes sociales, también tienden a incrementarse
los niveles de adicción en los estudiantes del ciclo III evaluados.

3.3. Sobre la relación entre redes sociales y la dimensión ansiedad

En atención al tercer objetivo específico del estudio, se buscó


determinar la relación entre el uso de redes sociales y la ansiedad,
considerada como una de las dimensiones clave del estado de salud
mental. Para ello, se aplicó la correlación de Pearson a los datos
recolectados. Los resultados obtenidos se presentan en la Tabla 5.

Tabla 5:
Relación entre redes sociales y la dimensión ansiedad en estudiantes del Ciclo III de
Ingeniería Industrial de una Universidad Privada, Chimbote - 2025.

Variable 2: Salud Mental


Rho de Pearson Ansiedad
Variable 1: Coeficiente de correlación 0,376
Redes Sociales Sig. (bilateral) 0,017

Tal como se observa en la Tabla 5, el análisis de correlación entre


el uso de redes sociales y la ansiedad arrojó un coeficiente de r = .376,
con un valor de significancia de p = .017. Estos resultados indican que
existe una correlación positiva y estadísticamente significativa entre
ambas variables.

De acuerdo con el rango de interpretación establecido, el valor


obtenido se clasifica como una correlación moderada, lo que sugiere
que los estudiantes que hacen un mayor uso de redes sociales tienden a
experimentar niveles más altos de ansiedad.
3.4 Sobre la relación entre redes sociales y la dimensión autoestima

En concordancia con el cuarto objetivo específico de esta


investigación, se planteó explorar la posible relación entre el uso de
redes sociales y la autoestima en los estudiantes del ciclo III. Con ese fin,
se aplicó la prueba de correlación de Pearson. Los resultados obtenidos
se detallan en la Tabla 6.

Tabla 6:
Relación entre redes sociales y la dimensión ansiedad en estudiantes del Ciclo III de
Ingeniería Industrial de una Universidad Privada, Chimbote - 2025.

Variable 2: Salud Mental


Rho de Pearson Autoestima
Variable 1: Coeficiente de correlación
Redes Sociales
0,083 Sig. (bilateral)

0,604

Tal como se observa en la Tabla 6, el coeficiente de correlación de


Pearson entre el uso de redes sociales y la autoestima fue de r = .083,
con un valor de significancia de p = .604. Esta correlación es positiva
pero extremadamente baja, y no alcanza significancia estadística.

Según los rangos establecidos, se trata de una correlación nula, lo


que implica que no existe relación estadísticamente comprobada entre el
uso de redes sociales y los niveles de autoestima en los estudiantes
evaluados.

3.5 Sobre la relación entre redes sociales y la dimensión calidad de sueño

Respecto al quinto objetivo específico, se buscó establecer si existe una


relación entre el uso de redes sociales y la calidad del sueño en los
estudiantes del ciclo III. Para ello, se aplicó la prueba de correlación de
Pearson. Los resultados obtenidos se resumen en la Tabla 7.

Tabla 7:
Relación entre redes sociales y la dimensión calidad de sueño en estudiantes del Ciclo III de
Ingeniería Industrial de una Universidad Privada, Chimbote - 2025.

Variable 2: Salud Mental


Rho de Pearson Calidad de sueño
Variable 1: Coeficiente de correlación
Redes Sociales
0,313 Sig. (bilateral)

0,050
En la Tabla 7, se observa que el coeficiente de correlación de
Pearson entre el uso de redes sociales y la calidad del sueño fue de r
= .313, con un valor de significancia de p = .050. El resultado revela una
correlación positiva de nivel moderado entre ambas variables.
Esto indica que, a mayor uso de redes sociales, los estudiantes
tienden a presentar una peor calidad del sueño, lo cual podría reflejarse
en dificultades para conciliar el sueño, interrupciones durante la noche o
sensación de fatiga al despertar.

3.6 Nivel de redes sociales

Los resultados obtenidos del nivel de las redes sociales se


muestran en la tabla 8: 18 estudiantes (45,0 %) se encontraron en un
nivel regular y 22 (55,0 %) en un nivel alto.

Tabla 8:
Nivel de redes sociales en estudiantes del Ciclo III de Ingeniería Industrial de una
Universidad Privada, Chimbote - 2025.

Categoría Frecuencia %

Baja 0 0,0
Regular 18 45,0
Alto 22 55,0
Total 40 100

Nota. Resultados obtenidos a partir de los cuestionarios aplicados a la muestra de estudio.

3.7 Nivel de salud mental

Los resultados obtenidos del nivel de salud mental se muestran en


la tabla 9: 9 estudiantes (22,5 %) se encontraron en un nivel bajo; 24
(60,0 %) en un nivel regular y 7 (17,5 %) en un nivel alto.

Tabla 9:
Nivel de salud mental en estudiantes del Ciclo III de Ingeniería Industrial de una
Universidad Privada, Chimbote - 2025.

Categoría Frecuencia %

Baja 9 22,5
Regular 24 60,0
Alto 7 17,5
Total 40 100

Nota. Resultados obtenidos a partir de los cuestionarios aplicados a la muestra de estudio.


La presente investigación tuvo como propósito analizar la relación
entre el uso de redes sociales y la salud mental en estudiantes
universitarios del ciclo III de Ingeniería Industrial de una universidad
privada en Chimbote durante el año 2025. Si bien la hipótesis
planteada afirmaba la existencia de una relación directa y positiva
entre ambas variables, los resultados obtenidos mostraron una
correlación débil y estadísticamente no significativa, lo que llevó al
rechazo de la hipótesis general.

Estos hallazgos discrepan parcialmente con los estudios de Feng et al.


(2025), quienes encontraron que los estudiantes que pasan más de
tres horas diarias en redes sociales presentaban el doble de
probabilidades de experimentar ansiedad y depresión. Aunque en
nuestra muestra sí se identificó una tendencia positiva entre el uso de
redes sociales y la salud mental, esta no alcanzó significancia
estadística general. Ello podría explicarse por factores como el
tamaño reducido de la muestra, el contexto local, o incluso una
posible subestimación del impacto emocional de las redes por parte
de los propios estudiantes, quienes suelen normalizar su uso
intensivo.

Desde una perspectiva teórica, la presente investigación se sustentó


en los postulados de Dwivedi et al. (2020), quienes consideran a las
redes sociales no solo como herramientas de comunicación, sino
también como entornos que influyen directamente en los procesos
psicosociales de los usuarios. Esta base conceptual se ve reforzada
por estudios como el de Bayer et al. (2020), que destacan el
componente emocional y afectivo de la interacción digital, el cual
puede condicionar el bienestar psicológico de los usuarios. La forma
como estos espacios son vividos y experimentados por los jóvenes
puede ser determinante para su salud mental, y por ello su análisis se
vuelve crucial en contextos universitarios.

A nivel metodológico, el estudio se diseñó bajo un enfoque


cuantitativo, de tipo básico, no experimental y de diseño
correlacional. Esta elección coincide con la ruta metodológica
adoptada en investigaciones similares como la de Landa- Blanco et
al. (2024), quienes analizaron la relación entre adicción a redes
sociales, autoestima y compromiso académico en universitarios de
Honduras. Ambos trabajos recurrieron al uso de encuestas
estandarizadas, lo cual es coherente con lo propuesto por autores
como Hernández-Sampieri y Mendoza (2018), quienes señalan que
este diseño permite establecer asociaciones entre variables sin
necesidad de manipularlas. Sin embargo, se debe señalar que, a
diferencia de estudios con mayor representatividad muestral, el
enfoque local y específico del presente estudio puede haber
condicionado la potencia estadística y la diversidad de resultados.

En cuanto a las dimensiones específicas analizadas, se identificaron


coincidencias claras con investigaciones anteriores. En primer lugar,
en lo relativo a la adicción a redes sociales, los hallazgos de este
estudio coinciden con los aportes de Anchundia-García et al. (2023),
quienes afirman que el uso excesivo y no regulado de redes sociales
genera comportamientos compulsivos y dependencia psicológica,
especialmente en contextos de estrés académico. De igual manera,
Carrillo et al. (2023), al estudiar estudiantes de medicina humana en
Lima, reportaron que quienes tenían un nivel medio o alto de adicción
presentaban también síntomas de ansiedad, depresión y deterioro en
la calidad del sueño, lo cual valida en gran medida los hallazgos del
presente estudio.

Respecto a la ansiedad, una de las emociones más afectadas por el


uso de redes, los hallazgos de esta investigación se relacionan
estrechamente con lo expuesto por Huang et al. (2021) y Galbava et
al. (2020). Ambos estudios sostienen que el uso constante de redes
sociales —especialmente en adolescentes y jóvenes adultos— puede
desencadenar síntomas de ansiedad ante la falta de conectividad, la
comparación social o la sobreexposición a información. En ese
sentido, la presente investigación confirma que la ansiedad, como
dimensión de la salud mental, se ve influenciada por la
hiperconectividad y la presión social implícita en el entorno digital.

Una diferencia importante, sin embargo, se evidenció en la dimensión


autoestima. Mientras que investigaciones como las de Galbava et al.
(2020) y Jorquera y García (2024) destacan una correlación negativa
entre el uso intensivo de redes y la autoestima —debido
principalmente a la comparación constante con vidas idealizadas—,
en el presente estudio no se encontró relación
significativa. Esta divergencia podría deberse al tipo de contenido que
los estudiantes consumen o la forma en que interpretan las
publicaciones de otros. Es probable que, en contextos peruanos más
resilientes o con mayor conciencia emocional, los estudiantes hayan
desarrollado una mayor capacidad crítica frente a las narrativas que
predominan en las plataformas digitales, lo cual amortigua los efectos
negativos sobre su autopercepción.

En cuanto a la calidad del sueño, los resultados obtenidos refuerzan lo


propuesto por Figueroa-Quiñones et al. (2024), quienes identificaron
que el uso nocturno de redes sociales interfiere directamente con los
patrones normales de descanso. Las horas dedicadas a la navegación
en redes, la estimulación luminosa de las pantallas y la interacción
social virtual pueden generar insomnio, sueño fragmentado o fatiga al
despertar. De esta manera, el presente estudio coincide en que la
vida digital impacta también en los procesos fisiológicos esenciales
como el descanso, afectando indirectamente el rendimiento
académico y la salud mental general.

Otro punto importante a destacar es el nivel de consumo de redes


sociales en los estudiantes encuestados. Más de la mitad presentó un
nivel alto de uso, lo cual se alinea con los datos reportados por
estudios como el de García et al. (2025), que indica que los jóvenes
dedican en promedio más de siete horas diarias a internet, siendo el
grupo más conectado de la población. Este dato revela no solo una
conducta generalizada, sino una cultura digital que moldea sus
hábitos, relaciones y emociones.

Por ello, resulta fundamental destacar que, aunque el uso de redes


sociales es inevitable y forma parte de la realidad cotidiana de los
estudiantes, es necesario promover una alfabetización digital
emocional que les permita utilizar estos espacios de manera
consciente y saludable. La OMS (2022) subraya que el bienestar
mental implica no solo la ausencia de trastornos, sino también la
capacidad de manejar las tensiones diarias y contribuir activamente
en la comunidad. Bajo esta premisa, las universidades deben asumir
un rol activo en la promoción de una cultura de autocuidado digital.
[Link]

La presente investigación tuvo como objetivo general determinar la


relación entre el uso de redes sociales y la salud mental en
estudiantes del ciclo III de la Escuela de Ingeniería Industrial de una
universidad privada en Chimbote, durante el año 2025. A partir del
análisis realizado, se concluyó que, si bien existió una correlación
positiva entre ambas variables, esta no fue estadísticamente
significativa, por lo que no se pudo confirmar la hipótesis principal del
estudio.

En relación con el primer objetivo específico, se identificó que más de


la mitad de los estudiantes presentaron un nivel alto de uso de redes
sociales, mientras que la mayoría mostró un nivel regular de salud
mental, lo que indica una tendencia preocupante que requiere
atención desde las instituciones educativas.

Respecto al segundo objetivo, se concluyó que sí existió una relación


significativa entre el uso de redes sociales y la dimensión adicción.
Los estudiantes con mayor tiempo y frecuencia de uso presentaron
una tendencia más marcada a la dependencia digital.

En cuanto al tercer objetivo, se determinó que hubo una relación


significativa entre el uso de redes sociales y los niveles de ansiedad.
Los estudiantes que utilizaron redes con mayor intensidad mostraron
más signos de inquietud, preocupación y necesidad constante de
conexión.

Para el cuarto objetivo, se concluyó que no se encontró relación


significativa entre el uso de redes sociales y la autoestima, lo cual
indica que esta dimensión no se vio afectada directamente por el
tiempo o la frecuencia de uso de las plataformas digitales en este
grupo.

Por último, sobre el quinto objetivo, se identificó una relación


moderada entre el uso de redes sociales y la calidad del sueño. Los
estudiantes que usaban redes, especialmente durante la noche,
reportaron dificultades para dormir adecuadamente y sensaciones de
fatiga al despertar.

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