Modulo2 Primera Parte
Modulo2 Primera Parte
Presentación 3
Objetivos 4
Programa 5
Material 6
Unidades:
Unidad 1 8
Universidad Blas Pascal Derechos Reservados – Prohibida la distribución y difusión de este material de manera parcial o total.
Unidad 2 29
Unidad 3 47
Unidad 4 61
En este recorrido se pretende andar por los distintos caminos del derecho
penal. En primer lugar, por la teoría, como fundamento indispensable de
una correcta aplicación de los preceptos jurídicos. En segundo lugar, por la
práctica, la aplicación concreta de aquellos contenidos.
Bibliografía complementaria
• Maidana, Ricardo “Asociación ilícita”, Revista Pensamiento Penal
• Rodríguez, Pedro “Estafa y otras defraudaciones”, Revista
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Pensamiento Penal
• Páez, Andrés “Los sesgos cognitivos y la legitimidad racional de las
decisiones judiciales.” Universidad de San Andrés
• Bouvier, H.G. (2012). Observaciones sobre una variante punitivita. El
problema de los abusos sexuales a menores de edad, en Problemas
actuales del derecho procesal penal, Ed. Ad Hoc, Buenos Aires,
Argentina
• Revista Discusiones, Vol. 24 Núm. 1 (2020): Prueba pericial. La
valoración judicial del testimonio experto
• Cerezo Mir José (1982). La estafa procesal en Problemas
fundamentales del Derecho Penal, Madrid
• Autos “Lizarralde”. TJS, Sentencia n° 56, de fecha 9/3/17
• Autos “Zabala, Hilda del Sagrado Corazón de Jesús p.s.a. de homicidio
calificado -Recurso de Casación-”. TSJ Sala Penal Cba, 08/07/02,
Sentencia N° 56.
• Autos “B., D. N. p.s.a. infracción ley 12331 profilaxis enfermedades
venéreas–lesiones gravísimas calificadas” (Expte. SAC N.° 9050009),
Cámara en lo Criminal y Correccional de Sexta Nominación,
28/10/2021, Sentencia n° 80
• Autos “Espindola”, TSJ Cba., Sala Penal, Sentencia n° 100, de fecha
21/04/2010
Links
• “Homicidio agravado por razones de género, femicidios y crimines de
odio” (elaborado por UFEM) [Link]
• [Link]
• [Link]
1. Figura básica
Sobre este punto, también debe repararse que el comienzo de la vida humana
es un elemento normativo de carácter científico que requiere valoraciones de
ciertos saberes especiales (ciencia). En este sentido, para determinar a partir
de cuándo hay vida se han elaborado distintas teorías como la teoría de la
concepción, la teoría de la anidación, entre otras. La relevancia práctica de
estas teorías radica principalmente, en poder establecer a partir de cuándo
la vida (que aún no es independiente) merece protección jurídica. Lo mismo
sucede al establecer a partir de cuándo consideramos que ha finalizado la
vida.
b. Tipo objetivo
acepta que este delito quede en tentativa cuando el sujeto activo comienza
su ejecución, pero no la consuma por circunstancias ajenas a su voluntad
(art. 42 del CP). Es decir, la tentativa solo es compatible con el dolo directo
homicida. En este sentido, es requisito indispensable que quede demostrado
el propósito del sujeto enderezado a poner fin a la vida de otro.
Para ello, “la intención del delincuente debe aparecer claramente definida en
tal dirección, por lo que es menester una prueba específica demostrativa de
la resolución de matar en el momento de comenzar la ejecución para dar a
los signos exteriores una correlativa fuerza intencional, y si ello no se halla
plenamente demostrado dicha calificación debe ser rechazada, en virtud
del principio in dubio pro reo” (Pérez Lloveras, F., Código Penal Argentino
anotado, Córdoba, Argentina, Editorial Mediterránea, 2020, p. 328 y ss.).
c. Tipo subjetivo
d. Sujetos
El sujeto activo del homicidio es todo aquel que “matare a otro”. Es decir, la
persona que, por acción u omisión, mata a otro. Este delito también admite
distintas formas de autoría. Es autor quien ejecuta la acción por sí mismo,
son coautores si son varios, y es autor mediato el que se vale de otra persona
para cometerlo. Este último, es el caso de quienes generalmente se valen de
inimputables (por su edad) para cometer el hecho.
e. Particularidades
Por otra parte, debe repararse que la figura típica de homicidio se sigue
definiendo por exclusión “…siempre que en este Código no se estableciere
otra pena” (art. 79 CP). Es decir, es una figura residual.
2. Agravantes
a. Aspectos generales
La figura básica del art. 79 CP puede ser agravada por distintos motivos.
Todos ellos están contemplados en el art. 80 a lo largo de 12 incisos. A
continuación, enumeraremos cada uno de ellos, realizando algunas
precisiones solo en aquellos que actualmente presenten discusiones
dogmáticas o de importantes implicancias prácticas.
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Requiere dolo directo respecto del vínculo (“sabiendo que lo son”), aunque
admite dolo eventual sobre el resultado.
Por otra parte, en lo que respecta a los cónyuges, la agravante tiene los
siguientes alcances: este inciso requiere, objetivamente la existencia de
un matrimonio valido, y subjetivamente el conocimiento cierto del autor
con el vínculo que lo une con la víctima. Tanto la disolución del matrimonio
(por muerte o divorcio) como la ignorancia o error (aun culpable) sobre su
existencia, invalidan su aplicación.
Inc. 7: Para preparar, facilitar, consumar u ocultar otro delito o para asegurar
sus resultados o procurar la impunidad para sí o para otro o por no haber
logrado el fin propuesto al intentar otro delito. Este es conocido como
homicidio criminis causae.
El art. 165 del CP comprende los homicidios que son resultado accidental
de las violencias desplegadas por el autor con motivo u ocasión del robo.
Acá el homicidio es el resultado de un suceso eventual que altera el designio
del autor y que resulta de las violencias físicas ejercidas por él para facilitar
o cometer el robo o facilitar la impunidad. En otras palabras, se exige que
el homicidio resulte del robo. Mientras que, el art. 180, inc. 7, exige que el
autor vincule ideológicamente el homicidio con el robo, sea como medio
para cometerlo, ocultarlo, asegurar sus resultados o su impunidad.
Inc. 11: A una mujer cuando el hecho sea perpetrado por un hombre y mediare
violencia de género. (inciso incorporado por art. 2° de la Ley N° 26.791 B.O.
14/12/2012). Esta es la figura de femicidio. A continuación, estudiaremos
este inciso con más profundidad.
Inc. 12: Con el propósito de causar sufrimiento a una persona con la que se
mantiene o ha mantenido una relación en los términos del inciso 1°. (inciso
incorporado por art. 2° de la Ley N° 26.791 B.O. 14/12/2012). Esta es la figura
conocida como homicidio transversal.
Como podemos ver la Ley 26.791 (Bol. Of. 14/12/2012) reformó el artículo 80
del Código Penal, introduciendo nuevas calificantes para el homicidio:
En el inc. 12: Por último, este inciso tipifica el llamado “femicidio vinculado”.
Su inclusión pretendió abarcar la muerte perpetrada por un femicida para
castigar o destruir psíquicamente a una mujer sobre la cual ejerce la
dominación. Sin embargo, su formulación es también neutra en términos de
género, por lo que podría ser aplicado tanto a varones como a mujeres que
realicen la conducta descripta en el tipo.
Los antecedentes legislativos más inmediatos que tuvo esta reforma fueron
cinco:
En cuarto lugar, tenemos la ley 26.485 (Bol. Of., 01/4/2009) la ley de protección
Integral para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres.
[Link]
Finalmente, en quinto lugar, tenemos la ley 26.743 (Bol. Of., 23/5/2012) la ley
de Identidad de Género. [Link]
Estos antecedentes han servido –sin duda- a la reforma legislativa del Código
Penal. El origen y sus razones obedecen al reconocimiento del derecho de las
mujeres a vivir libres de violencia y discriminación, que ha sido consagrado y
establecido a nivel nacional e internacional.
c. Violencia de género
i. Concepto
Sin embargo, estas precisiones no indican aun ¿qué significa que una
persona sea víctima de violencia de género solo porque es una mujer? En
este sentido, se ha sostenido que “…muchas veces esta definición se integra
especificando que la violencia de género es la que afecta a las mujeres
desproporcionadamente” (Poggi, F., Sobre el concepto de violencia de
género y su relevancia para el derecho, 2019, p. 293 y ss.).
Por ende, “es lógico sostener que si la violencia contra la mujer, que
normativamente se instrumenta en razón del género para su protección,
tiene diferentes tipos de violencia y modalidades de violencia, tal como
arriba se apuntaló, nunca un caso de violencia doméstica podrá serlo sin
encuadrar previamente en los parámetros de violencia contra la mujer (de
género). Y esto es sencillo, pues reina allí una relación conceptual y lógica
de continente a subespecie, donde el presupuesto indispensable para la
detección de la modalidad de violencia doméstica es la existencia previa de
un cuadro de violencia de género” (Censori, L. (2014). El tratamiento de la
mujer a lo largo de la historia y la política criminal. Recuperado de [Link]
pensamiento penal. com. ar/artic ulos/delito-femicidio-suconstitucionalidad).
1. Reconocimiento internacional
3.- Sexual: cualquier acción que implique la vulneración en todas sus formas,
con o sin acceso genital, del derecho de la mujer de decidir voluntariamente
acerca de su vida sexual o reproductiva a través de amenazas, coerción, uso
de la fuerza o intimidación, incluyendo la violación dentro del matrimonio o
de otras relaciones vinculares o de parentesco, exista o no convivencia, así
como la prostitución forzada, explotación, esclavitud, acoso, abuso sexual y
trata de mujeres.
Art. 6º.- Modalidades. A los efectos de esta ley, se entiende por modalidades
las formas en que se manifiestan los distintos tipos de violencia contra las
mujeres en los diferentes ámbitos, quedando especialmente comprendidas
las siguientes:
c) Violencia laboral contra las mujeres: aquella que discrimina a las mujeres
en los ámbitos de trabajo públicos o privados y que obstaculiza su acceso
al empleo, contratación, ascenso, estabilidad o permanencia en el mismo,
exigiendo requisitos sobre estado civil, maternidad, edad, apariencia física o
la realización de test de embarazo. Constituye también violencia contra las
mujeres en el ámbito laboral, quebrantar el derecho de igual remuneración
por igual tarea o función. Asimismo, incluye el hostigamiento psicológico en
forma sistemática sobre una determinada trabajadora, con el fin de lograr su
exclusión laboral;
[Link]
d. Herramientas practicas
La “Oficina de la Mujer (OM) fue creada en el año 2009 por la Corte Suprema
de Justicia de la Nación (en adelante CSJN). Tiene por objetivo de “impulsar,
en la esfera del Poder Judicial, un proceso de incorporación de la perspectiva
de género en la planificación institucional y en los procesos internos, a fin
de alcanzar la equidad de género, tanto para quienes utilizan el sistema de
justicia como para quienes trabajan en él”. [Link]
Otras herramientas
Los elementos del tipo penal de esta figura de femicidio son: el sujeto
pasivo siempre será una mujer, el sujeto activo un hombre y un contexto de
violencia de genero.
a. Introducción
Esta atenuante tiene carácter obligatorio para los jueces y juezas en tanto
se trata de una cuestión de derecho que escapa al poder discrecional de
quien debe juzgar. Una vez aplicado el supuesto sí conservan las facultades
discrecionales de morigeración de la pena, es decir, podrán aplicar una
sanción entre ocho a veinticinco años de prisión.
Es cierto que el texto de la ley no nos dice nada más allá de su literalidad
que nos indique a qué se refiriere la norma cuando utiliza la expresión
circunstancias extraordinarias de atenuación. Un frecuente error, que ha
sido propio en el legislador contemporáneo, ha consistido en integrar el
tipo penal con la serie máxima de hipótesis creyendo tal vez que de ese
modo el tipo se ampliaba. Pero, por el contrario, un tipo penal que contiene
muchas hipótesis no hace más que reducir el verbo a tales circunstancias,
restringiéndose o reduciéndose de una manera inimaginable. Esto es lo que
no ha sucedido en esta atenuante. Sin embargo, este sabio silencio permite
la amplitud de la reserva legal y la realización de una justicia más igualitaria.
Esta atenuante esta prevista en el art. 81, inc. 1°, letra a). Se ha dicho que
la razón de esta atenuante es que la determinación homicida del autor
no obedece únicamente a un impulso de su voluntad, sino que en alguna
medida el autor se ha visto arrastrado al delito por una lesión que ha sufrido
en sus sentimientos. Es decir, aquí el homicidio lo comete el autor con su
ánimo profundamente conmovido por causas ajenas a él e imputables a la
víctima, razón por cual, si bien es culpable, lo es en menor medida.
Las diversas reformas de las que ha sido objeto el Código Penal tiene como
resultado una serie de asimetrías en cuanto a sus respuestas punitivas. Una
consecuencia de ello, es que las atenuantes no pueden ser aplicadas de
forma conjunta porque son, entre sí, opuestas.
Bibliografía
Creus, C., (1997). Derecho Penal, Parte Especial, Tomo I, Bs. As. –Argentina,
Editorial Astrea.
Ley 26.791 (Bol. Of. 14/12/2012). Boletín Oficial de la Nacional. Buenos Aires,
Argentina
Ley 23.179 (Bol. Of., 03/6/1985) Convención de las Naciones Unidas sobre la
eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer
Ley 26.485 (Bol. Of., 01/4/2009) Protección Integral para prevenir, sancionar
y erradicar la violencia contra las mujeres. Boletín Oficial de la Nacional.
Buenos Aires, Argentina
Ley 27.4499 (Bol. Of., 10/1/2019). Ley Micaela. Boletín Oficial de la Nacional.
Buenos Aires, Argentina
1. Aspectos generales:
Contenidos a. Sistematización
125 bis y 126 del CP), rufianería (art. 127 CP), pornografía infantil (art.128,
1° y 2° párrafo CP), facilitación al acceso de espectáculos pornográficos y
suministro de material pornográfico a menores de catorce años (art. 128, 3°
párrafo) y exhibiciones obscenas (art. 129 CP).
Este bien jurídico tiene dos aspectos que deben ser considerados. En primer
lugar, cuando se trata de personas que tienen capacidad para expresar
válidamente su consentimiento, la integridad sexual debe ser entendida
como el derecho a tener un libre y consciente trato sexual, o a no tenerlo
en contra de su voluntad. Esto implica necesariamente una relación con el
derecho a la libertad, la autodeterminación sexual y la autonomía sexual.
a. Conducta típica
El art. 119, 1° párrafo del CP, establece: “Será reprimido con reclusión o
prisión de seis (6) meses a cuatro (4) años el que abusare sexualmente de
una persona cuando ésta fuera menor de trece (13) años o cuando mediare
violencia, amenaza, abuso coactivo o intimidatorio de una relación de
dependencia, de autoridad, o de poder, o aprovechándose de que la víctima
por cualquier causa no haya podido consentir libremente la acción”.
Aquí es interesante destacar que el término “sexual”, a partir del cual calificar
una conducta como “sexualmente abusiva”, es un elemento normativo
valorativo de carácter cultural. Es decir, lo “sexual” será determinado según
lo que la sociedad reconozca como tal en un momento dado. A partir de allí
podrán determinarse las conductas objetivamente impúdicas o sexuales.
Por último, volviendo sobre la conducta típica del abuso sexual simple,
debemos destacar que esta figura abarca dos comportamientos diferenciados:
Cualquier persona puede ser sujeto activo del abuso sexual. Es un delito
común que admite todas las formas de participación criminal.
c. Aspecto subjetivo
ánimo de lucro, etc.). Este aspecto cobra relevancia en casos límites, cuando
la acción en sí misma de dudosa en su significación sexual.
d. Aspecto objetivo
3. Figuras agravadas
Como vimos al comienzo, el art. 119 a partir del segundo párrafo, tipifica
figuras agravadas del delito de abuso sexual.
El art. 119, segundo párrafo dice “La pena será de cuatro (4) a diez (10) años
de reclusión o prisión cuando el abuso por su duración o circunstancias
de su realización, hubiere configurado un sometimiento sexual gravemente
ultrajante para la víctima”.
Esta agravante supone un mayor castigo respecto del tipo penal básico de
abuso sexual. Esta razón de política criminal del mayor castigo obedece
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Sin embargo, el tipo penal refiere dos elementos que merecen ser
analizados. Se trata de un tipo normativo que tiene un elemento valorativo
de carácter cultural, cuya interpretación requiere apelar a una justipreciación
social de aquellos que consideramos configurativo de “un sometimiento
sexual gravemente ultrajante”. Es decir, esto depende del conocimiento de
un conjunto de modos de vida, costumbres, conocimientos y grados de
desarrollo cultural vinculados a determina época.
Atento a que, cualquier abuso sexual, por serlo, tiene carácter ultrajante,
corresponde a la jurisprudencia precisar de manera prudente y justificada la
extensión de dicho termino atendiendo a si los actos sexuales, objetivamente
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El tipo subjetivo es doloso. Basta que el sujeto activo conozca que está
llevando a cabo el acto de carácter impúdico gravemente ultrajante y tenga
la voluntad de ejecutarlo.
El art. 119, 3° párrafo dice “La pena será de seis (6) a quince (15) años de
reclusión o prisión cuando mediando las circunstancias del primer párrafo
hubiere acceso carnal por vía anal, vaginal u oral o realizare otros actos
análogos introduciendo objetos o partes del cuerpo por alguna de las dos
primeras vías”.
Por otra parte, la norma establece que el acceso carnal se podrá cometer
por cualquier vía. Esta expresión genérica refiere a todos los canales del
cuerpo humano que permitan la introducción completa del órgano genital
masculino u objetos. Esto es, vía vaginal, anal y oral. Finalmente, se agrega
la expresión “otros actos análogos”, esto es introduciendo objetos o partes
del cuerpo.
Por otra parte, el tipo penal exige que para la consumación haya acceso
carnal. Esto es, penetración completa o incompleta. La norma no exige el
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Finalmente, este delito admite tentativa. Este es el caso en que, por ejemplo,
el sujeto coloco a la víctima en una posición apta para penetrarla, se ubica
sobre ella e intento correr las partes de la ropa que lo obstaculizan. Aquí,
hay una clara meta sexual que, de no consumarse por circunstancias ajenas
al actor, queda en tentativa. Esta circunstancia, tampoco exige una erección
peneana.
El art. 119 CP, en su quinto párrafo prevé circunstancias que agravan la figura
básica (primer párrafo). Mientras que, el párrafo cuarto, prevé circunstancias
que agravan el abuso sexual gravemente ultrajante (segundo párrafo) y el
abuso sexual con acceso carnal (tercer párrafo).
Este artículo establece que, en todos los casos (abuso sexual simple,
gravemente ultrajante o con acceso carnal) se impondrá reclusión o prisión
perpetua, cuando resultare la muerte de la persona ofendida.
a) Delito continuado
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A diferencia del delito continuado, aquí el autor realiza dos o más tipos
que implican ofensas de gravedad progresiva. Según esta doctrina habrá
concurso aparente de leyes cuando el delito más gravemente penado (por ej.
Abuso sexual con acceso carnal) ha sido precedido por conductas delictivas
más leves (por ej. Abuso sexual simple) que afectan el mismo bien jurídico
(integridad sexual).
Debemos destacar que, el delito de abuso sexual con acceso carnal, será
único cuando los accesos carnales fuesen por distintas partes, pero entre
los mismos sujetos activo y pasivo, en las mismas circunstancias de tiempo
y lugar, respondiendo al mismo deseo erótico. Ahora bien, si después de
Hay que tener presente que puede suceder que concurra alguna de las
agravantes del abuso sexual, ya sea gravemente ultrajante o con acceso
carnal, con otras agravantes previstas en el párrafo cuarto. Por ejemplo, un
abuso sexual con acceso carnal cometido por el ascendiente (inc. b) y del
que resultare un grave daño en la salud física o mental de la víctima (inc.
a). En estos casos, para poder determinar la escala penal en abstracto que
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Sin embargo, hay otros casos que presentan dificultades. Vamos a analizar
lo que sucede cuando concurre la agravante de abuso sexual gravemente
ultrajante y la agravante del vínculo, cometido por el ascendiente. Como
vemos en este caso debemos concursar la escala penal prevista en el art.
119, segundo párrafo en función del cuarto párrafo, inc. b del CP.
pena, 2° edic., edit. Ad-Hoc, Bs. As., 2005, p. 37). Por ello es que la justicia
de una pena y, por ende, su constitucionalidad, depende, ante todo, de su
proporcionalidad con la infracción (Op. Cit., p. 39/40).
Tal parificación implica que la pena conminada para el abuso sexual gravemente
ultrajante agravado por el vínculo, es objetivamente desproporcionada con
el injusto pues, siguiendo la directriz adoptada por el propio legislador, ella
debía ser inferior y no igual a la conminada para una modalidad de abuso
de mayor afectación para el bien jurídico (abuso sexual con acceso carnal).
El art. 120 establece “Será reprimido con prisión o reclusión de tres a seis
años el que realizare algunas de las acciones previstas en el segundo o en
el tercer párrafo del artículo 119 con una persona menor de dieciséis años,
aprovechándose de su inmadurez sexual, en razón de la mayoría de edad del
autor, su relación de preeminencia respecto de la víctima, u otra circunstancia
equivalente, siempre que no resultare un delito más severamente penado.
Así como las figuras anteriormente vistas, este tipo prevé una figura
básica (1° párrafo) y una agravada (2° párrafo).
a) Figura básica
El tipo penal exige que el sujeto pasivo se trate de una persona inmadura
sexualmente. Este término, “inmadura sexualmente”, es un elemento
normativo valorativo de carácter cultural cuya interpretación requiere de
una apreciación social, de costumbres, modos de vida, vinculados a una
cierta época y grupo social. Algunos autores han definido la falta de madurez
sexual como “falta de competencia para desempeñar el rol específico que
le incumbe en el libre, voluntario y consciente trato sexual” (Balcarce, F.,
Derecho Penal. Parte Especial. Dogmática (Interpretación), T. I, 2020, p. 214).
b) Figura agravada
Aquí el análisis es más simple. Las agravantes son las mismas que
aumenta la punibilidad del abuso sexual gravemente ultrajante y del abuso
sexual con acceso carnal.
7. Problemas probatorios
Ahora bien, una vez que asimismo que el elemento de prueba es necesario,
debemos analizar si es suficiente para probar una hipótesis acusatoria (la
existencia del hecho y participación del acusado).
por ejemplo, lesiones constatadas, pero sin testigos o pruebas que permitan
vincular al imputado con ese hecho, probablemente allí también habrá que
sobreseer.
También podemos pensar que, no todos los casos de abuso sexual carecen
de prueba independiente, y que, prácticamente, cualquier delito puede ser
cometido en ámbitos privados. Incluso, de hecho (en su mayoría), lo son,
nadie quiere ser descubierto cometiendo un delito. Pero, cuando pensamos
¿Cuál es la inferencia involucrada en este cambio de estándar para los delitos
sexuales?, una respuesta plausible es que, dado que el delito es grave,
entonces se necesita menos prueba. Algunos autores han considerado
propio perito o perita quien indica al juez o jueza lo que debe creer sobre
la hipótesis en consideración, sin que el juez/a, por consiguiente, pueda
separarse de tal juicio con razones poderosas.
económicamente”
Este patrimonio se protege de todo engaño que le produzca una lesión,
ocasionada por un acto de disposición, debido al error provocado. De
manera que, no se castiga el engaño o ardid sino el daño patrimonial que
este ocasiona. De lo contrario, el delito se consumaría con la sola realización
del engaño y como veremos ello no es así.
La acción típica del delito de estafa pivotea sobre el verbo “defraudar” (acto
de desapoderamiento, disposición patrimonial injusta lograda con engaño
o ardid). La disposición legal no implica una aprehensión sino una dación,
es “hacerse dar” no “tomar para sí” (lo que sucede por ejemplo en el hurto).
c. Elementos típicos
I. Ardid o engaño
El ardid se define como “el astuto despliegue de medios engañosos” (Pérez
Lloveras, F., Código Penal Argentino anotado, Córdoba, Argentina, Editorial
Mediterránea, 2020, p. 571) y requiere el despliegue intencional de alguna
actividad, cuyo efecto sea el de hacer aparecer, a los ojos del sujeto pasivo,
una situación falsa como verdadera.
Por su parte, el engaño se define “como la exposición a otro de una afirmación
falsa haciéndola pasar como verdadera” (Balcarce, F. Derecho Penal. Parte
Especial. Dogmática (Interpretación), 2007, p. 47).
Debe repararse que, según una postura restringida, no constituye ardid o
engaño la simple mentira, sino que en todos los casos el autor debe desplegar
alguna actividad tendiente a falsear la realidad. Esto es importante, ya que
la idoneidad del ardid o engaño de la estafa debe apreciarse en el caso en
concreto, a falta de una regla legal que demande una cierta entidad objetiva,
lo que determina la eficacia engañosa del medio empleado se determina por
su éxito.
1 Este concepto es explicado claramente en Donna, E. A., & de la Fuente, J. Derecho penal: parte especial (Vol.
2). Rubinzal-Culzoni Editores, 2002, p. 329
desde el punto de vista del sistema jurídico, los aspectos problemáticos son
la posibilidad de acceder a este tipo de documentos o servicios (que se
trabajan en línea) y conservar todos estos datos.
Luego, el problema que sigue, en aquellos casos en que deba requerirse
una orden judicial a un juez o jueza para solicitar su intervención a través
de un allanamiento o secuestro de la información, es que, la celeridad que
se requiere, muchas veces es incompatible con los tiempos de la justicia.
Esto también se da en aquellos casos en que es necesario adoptar medidas
de prevención o cautelares. Estos son los casos, por ejemplo, en que se
solicitan “bloqueos bancarios” de las cuentas de terceros o mulas. Lo que a
menudo sucede es que previo a ello deben tomarse una serie de recaudos
como, por ejemplo, solicitar el levantamiento del secreto bancario, oficiar a
las entidades y esperar la respuesta para poder proceder. Luego, una vez
que se dispone el bloqueo bancario lo más probable es que el dinero haya
sido transferido a una diversidad de otras cuentas, para las que se deberá
repetir el mismo procedimiento.
Esto evidencia cómo la justicia va siempre “por detrás” de estos hechos
ilícitos. Esta es una razón por la cual se vuelve muy importante la prevención.
a. iv. Dificultades probatorias: Otro aspecto importante es cómo se obtiene
la prueba de estos hechos y cómo se incorpora al proceso.
Generalmente, en estos delitos que se cometen informáticamente la prueba
es intangible y transitoria. En otras palabras, no hay prueba “física” sino
que, lo que se debe procurar es el hallazgo de rastros digitales que con
frecuencia son inestables y de corta duración. En ese sentido, se ha dicho;
“una de las razones de la inestabilidad es que algunos tipos de información
sobre dirección y rutas eléctricas (es decir, los datos sobre el tráfico) no se
almacenan de manera permanente. Esa información puede quedar solo en
la memoria de un sistema de computadoras por un periodo corto y luego
se le superpone otra ruta de información” (Riquert, Marcelo A. Informática y
derecho penal argentino, Ed Ad Hoc, 1999, p. 82).
Por otra parte, y dado que este tipo de delitos se encuentra en auge el
último tiempo, muchas veces tampoco se dispone de operadores jurídicos
capacitados para tales actividades. Esto impacta directamente, tanto en las
dificultades de investigación, como en el análisis de la prueba, puesto que
el éxito del caso descansará sobre ellos. No obstante, sabemos que siempre
se cuenta con el auxilio de expertos, ya sean ingenieros, informáticos, etc.,
2012).
a. v. Problemas relativos a la jurisdicción y competencia: Un obstáculo
o problema frente a este tipo de delitos, también, es la jurisdicción y
competencia. En este aspecto, muchas veces se contradicen la rapidez de las
comunicaciones o el acceso ilimitado de internet que permiten al delincuente
moverse rápidamente (ya sea de provincia o incluso de país), contra el
principio de territorialidad de la ley. Frente a estos casos en que se hace
difícil delimitar la ley de qué territorio se aplicará y el órgano jurisdiccional
interviniente, la doctrina ha apuntado a establecer una solución similar a la
tomada en los casos de “piratería”.
De modo que, “esto deriva de la aplicación del principio de universalidad,
cuando los delitos que se cometen se realizan en el territorio de un Estado,
pero sus defectos repercuten en otros (delitos juris gentium). Así, el delito de
piratería ha determinado la colaboración internacional, porque ordinariamente
se cometen fuera del territorio de todo Estado, de modo que la aplicación
de la ley de un lugar que no sea el del buque perjudicado es típicamente
extraterritorial; importando castigar un delito común cometido fuera del
ámbito de validez de la ley penal” (Lamperti, S. (2014). “Problemáticas en
torno a la investigación de los delitos informáticos”, p. 11 y ss.)
Esta puede ser una solución o vía alternativa propuesta a este “problema”.
Sin embargo, esta es una cuestión que hoy presenta un vacío legal en
nuestra legislación y que, incluso, despierta distintas opiniones y debates
en torno al tema.
En conclusión, hay muchas cuestiones que hoy constituyen obstáculos para
la investigación y la prueba de estos delitos. Recordemos que, en estos
casos, el derecho siempre va “por detrás” de las nuevas modalidades,
aspecto que impone la necesidad de seguimiento permanente para que las
regulaciones no queden obsoletas.
b. Estafa procesal
La estafa procesal no está contenida específicamente en una norma del CP,
sino que se trata de una de las modalidades de fraude que abarca la figura
genérica del art. 172. Tampoco constituye una de las estafas especiales
reguladas por el art. 173 del CP.
Fue Núñez quien, en un comentario de un fallo de la sala Criminal de La Plata
4 Ofendido penal: quien porta en el contexto concreto el bien jurídico protegido por la norma penal de
prohibición o de mandato presuntamente infringida.
El delito de asociación ilícita (AI) está regulado en el Titulo VIII de los delitos
contra el orden público, Capitulo II.
El texto del art. 210 establece: “Será reprimido con prisión o reclusión de
tres a diez años, el que tomare parte en una asociación o banda de tres o
más personas destinada a cometer delitos por el solo hecho de ser miembro
de la asociación. Para los jefes u organizadores de la asociación el mínimo
de la pena será de cinco años de prisión o reclusión.”
2. Elementos específicos
a) tomar parte en una asociación “el que tomare parte en una asociación o
banda”
De la lectura del tipo penal se sigue que las exigencias del tipo se ven
abastecidas con la resolución asociativa adoptada por tres o más sujetos
con criterio de estabilidad de grupo y pertenencia de aquellos al mismo,
estructurándose mínimamente como una organización con un designio
particular. Sin embargo, estos elementos también traen problemas tanto
dogmáticos como probatorios, como veremos a continuación.
La figura requiere que el sujeto activo tome parte de una asociación criminal.
Pero han existido algunas controversias acerca de que alcance cabe conceder
a esta expresión. La posición mayoritaria, seguida por Soler, Donna, entre
otros, entiende que “no se trata de castigar la participación en un delito,
sino la participación en una asociación o banda destinada a cometerlos con
independencia de la ejecución o inejecución de los hechos planeados o
propuestos. El delito consiste en tomar parte en una asociación. Para que
pueda hablarse de asociación es necesario cierto elemento de permanencia,
para lo cual habrá de atenderse en cada caso a la naturaleza de los planes
de la asociación (…) Aun cuando no es del caso, pedir que una asociación
para cometer delitos revista formas especiales de organización, requiere,
sin duda, un mínimo de organización o cohesión entre los miembros del
grupo. No es preciso, sin embargo, que esa asociación se forme por el trato
personal y directo de los asociados. Basta que el sujeto sea consciente
de formar parte de una asociación cuya existencia y finalidades le son
conocidas” (Soler, Sebastián, Derecho Penal Argentino, T. IV, Tipográfica
Editora Argentina, Buenos Aires, 1992, pp.696 y ss.).
los delitos cometidos por ella. Recordemos que, la AI debe estar destinada
a “cometer otros delitos”. Esto es, a cometer otros delitos indeterminados.
El punto es luego pensar cómo concurrirán junto con la figura de AI aquellos
delitos que sean cometidos por ellas. Sobre esto también volveremos.
En definitiva, se pretende mostrar aquí las dificultades que existen para fijar
con precisión un piso de actividad que nos permita identificar la acción típica.
Muchos autores han afirmado que, por las características del delito, sólo
puede concebírselo como un delito doloso, que admitiría únicamente dolo
directo. Esto requiere el conocimiento de la totalidad típica: el acuerdo
fundacional, los objetivos de la asociación y sus notas estructurales (por
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La tesis más permisiva, sin dudas, brinda una respuesta tranquilizadora a los
efectos de la aplicación de la ley penal que se vería seriamente comprometida
si la suerte de los tres imputados estuviera indisolublemente ligada. Pero,
¿qué sucedería, por ejemplo, si con posterioridad a la condena de uno de
3. Jefes y organizadores
El art. 210 CP prevé una escala agravada de entre 5 y 10 años de prisión para
los jefes y organizadores de la asociación, esto resalta la peligrosidad. Ziffer
añade que la aparición de la figura del “jefe de banda” en América Latina,
surgió como respuesta a la intranquilidad de que se estuviera gestando una
organización delictiva con estructura cuasi militar.
Para Núñez, los jefes son los que comandan la asociación cualquiera sea su
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Son jefes quienes detentan el liderazgo dentro del grupo, impartiendo las
órdenes a cumplir por los demás integrantes. No se trata de un liderazgo
ocasional, sino que debe darse con cierta permanencia temporal.
Organizadores, son aquellos que programan o coordinan las actividades de
la agrupación y disponen los medios de los cuales la empresa se vale para
ejecutar sus planes criminosos.
4. Autoría y participación
En este caso, se trata de quienes realizan tareas cuyo rol se limita a las
tareas propias y lícitas que sirven luego a la AI.
Por ello, el problema central se desplaza hacia lo que en los últimos años la
doctrina – especialmente en Alemania, pero también en España– ha venido
intentando resolver: ¿cómo deben valorarse aquellos comportamientos que
se mueven en la frontera entre lo sustancialmente adecuado y la participación
en el delito? En otras palabras, ¿cómo debe valorarse la intervención en
el delito mediante conductas neutrales (también denominadas cotidianas,
estándar, etc.)?
Los casos que ha utilizado la doctrina para analizar esta problemática son,
casi siempre, los mismos, y se llega a resultados muy distintos. Jakobs,
Roxin y en general todos los autores que tratan el tema, recurren a los
mismos ejemplos, entre ellos: 1) Un panadero vende una barra de pan a un
cliente, conociendo que éste colocará un veneno en el pan para matar a su
Al día de hoy, no existe consenso respecto a cuál o cuáles deben ser esos
criterios de limitación de la imputación del favorecimiento de hechos ajenos
mediante conductas neutrales; al contrario, todo parece indicar que la
confusión va en aumento.
5. consumación y tentativa
Así, Soler, por ejemplo, explica que la circunstancia de que alguno de los
delitos planeados haya sido ejecutado no resta aplicabilidad al art. 210,
siempre que existan los elementos requeridos para este delito, y que esto
incluso puede constituir prueba de la preexistencia de la asociación.
Por otra parte, respecto de la tentativa, hay quienes afirman que al ser un
delito que trae una anticipación de la punición no admite tentativa. El hecho,
sin embargo, es que, como señala Ziffer, desde un punto de vista puramente
conceptual, no existe ningún impedimento para construir casos de tentativas
acabadas cuya impunidad no resulta evidente. Los ejemplos que propone son
el de dos personas que celebran un acuerdo de voluntades y perfeccionan
su aporte a la asociación, sin llegar a anexar un tercer miembro y el de la
asociación ilícita integrada por un inimputable.
Entre nosotros, Ziffer y Cantaro afirman que la tesis que defiende la existencia
de un concurso real secciona artificialmente una unidad de conducta, dado
que, si el modo de tomar parte de la asociación es mediante la comisión
de uno de los delitos que ésta se promete cometer, no se puede sostenerla
sociedad criminal importe un estado anterior e independiente de estos.
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En el plano procesal, por otro lado, la dificultad tiene que ver con el alcance
que cabe reconocer a la cosa juzgada y se verifica cualquiera sea la tesis que
adoptemos en materia concursal. Recordemos aquí que el delito permanente
o continuo, todos los actos con que se prolonga el estado consumativo deben
ser considerados como una unidad de conducta85. Y que la condena firme
uno de estos delitos comprende todos los comportamientos que suceden
hasta su notificación y que están relacionados con el mismo hecho punible,
sin importar si el tribunal los conoció, los tomó en cuenta o si fueron objeto del
debate86. El juzgamiento del delito precluye, en consecuencia, la posibilidad
de persecución penal ulterior de los hechos delictivos protagonizados por
los integrantes de la asociación con anterioridad a este acto.
• Donna, E. A., & de la Fuente, J. (2002). Derecho penal: parte especial (Vol.
2). Rubinzal-Culzoni Editores.