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En 2022, el cáncer de mama causó 670,000 muertes y se diagnosticaron 2.3 millones de casos en mujeres, siendo la enfermedad más común entre ellas. Los factores de riesgo incluyen el género femenino, la edad, y ciertos antecedentes familiares, aunque la mayoría de los casos ocurren sin factores de riesgo modificables. La detección temprana y el tratamiento adecuado son cruciales para reducir la mortalidad y mejorar los resultados de salud.

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En 2022, el cáncer de mama causó 670,000 muertes y se diagnosticaron 2.3 millones de casos en mujeres, siendo la enfermedad más común entre ellas. Los factores de riesgo incluyen el género femenino, la edad, y ciertos antecedentes familiares, aunque la mayoría de los casos ocurren sin factores de riesgo modificables. La detección temprana y el tratamiento adecuado son cruciales para reducir la mortalidad y mejorar los resultados de salud.

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Cáncer de mama
16 de abril de 2026

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Datos y cifras
Se estima que en 2022 fallecieron 670 000 personas por cáncer de mama en
todo el mundo y que, en 157 de los 185 países examinados ese mismo año,
fue el cáncer más frecuente entre las mujeres.
Aproximadamente, el 80 % de los casos de cáncer de mama afectan a mujeres
sin factores de riesgo específicos aparte del sexo y la edad.
Aproximadamente, entre el 0,5 % y el 1 % de los casos de cáncer de mama
afectan a varones.
Unas intervenciones eficaces para llegar a un diagnóstico temprano y
oportuno, así como el tratamiento, la rehabilitación y los cuidados paliativos
integrales, son elementos esenciales para reducir la carga del cáncer de
mama y lograr y mantener un funcionamiento y un bienestar óptimos.

Panorama general
El cáncer de mama es una enfermedad en la que células de la mama alteradas se
multiplican sin control y forman tumores que, de no tratarse, pueden propagarse
por todo el cuerpo y causar la muerte.
Las células cancerosas comienzan a desarrollarse dentro de los conductos
galactóforos o de los lobulillos que producen leche del seno. El cáncer en estadio
0 (in situ) no es letal y se puede detectar en fases tempranas. Las células
cancerosas se pueden propagar al tejido mamario cercano (invasión), lo que
produce nódulos o engrosamiento.

Los cánceres invasivos pueden propagarse a los ganglios linfáticos cercanos o a


otros órganos (metástasis). Las metástasis pueden poner en peligro la vida y ser
mortales.

El tratamiento se basa en las características de la paciente, el tipo de cáncer y su


propagación. El tratamiento consiste en una combinación de cirugía, radioterapia
y medicación.

Magnitud del problema


En 2022, se diagnosticaron en todo el mundo 2,3 millones de casos de cáncer de
mama en mujeres, y se registraron 670 000 defunciones por esa enfermedad. El
cáncer de mama afecta a mujeres de cualquier edad a partir de la pubertad, en
todos los países del mundo, pero las tasas son mayores entre las mujeres adultas.

Las estimaciones mundiales revelan grandes desigualdades en la carga de


morbilidad por cáncer de mama en función del grado de desarrollo humano. Por
ejemplo, en países con un índice de desarrollo humano (IDH) muy alto se
diagnosticará cáncer de mama a una de cada 12 mujeres en el curso de su vida, y
una de cada 71 mujeres morirá por esa enfermedad.

Por su parte, en países con un bajo IDH, se diagnosticará cáncer de mama a una
de cada 27 mujeres en el curso de su vida, y una de cada 48 morirá por esa
enfermedad.

Quién está en riesgo


En el caso del cáncer de mama, el principal factor de riesgo es pertenecer al
género femenino. Aproximadamente, el 99 % de los casos de cáncer de mama
afectan a mujeres, y entre el 0,5 % y el 1 % de los casos, a varones.

Algunos factores aumentan el riesgo de padecer cáncer de mama, como el


envejecimiento, la obesidad, el consumo nocivo de alcohol, los antecedentes
familiares de cáncer de mama, el historial de exposición a radiación, el historial
reproductivo (por ejemplo, la edad de inicio de los periodos menstruales y la edad
en el primer embarazo), el consumo de tabaco y el tratamiento hormonal
posterior a la menopausia. Alrededor del 80 % de los casos de cáncer de mama
corresponden a mujeres sin factores de riesgo modificables, a excepción del
género (mujer) y la edad (más de 40 años).

Los antecedentes familiares de cáncer de mama aumentan el riesgo de padecerlo,


pero la mayoría de las mujeres a las que se les diagnostica cáncer de mama no
tienen antecedentes familiares conocidos de la enfermedad. La falta de
antecedentes familiares conocidos no necesariamente significa que el riesgo de
que una mujer padezca cáncer de mama sea bajo.

Algunas mutaciones genéticas hereditarias de alta penetrancia aumentan


considerablemente el riesgo de cáncer de mama, las más dominantes de las
cuales son las mutaciones en los genes BRCA1, BRCA2 y PALB2. Las mujeres a las
que se les detectan mutaciones en esos genes importantes o que estén en
situación de alto riesgo pueden plantearse la posibilidad de optar por estrategias
de reducción del riesgo, entre ellas un tratamiento quimioprofiláctico y/o la
extirpación quirúrgica de ambos senos.

Síntomas
El cáncer de mama puede presentar distintas combinaciones de síntomas,
especialmente cuando está en una fase más avanzada. Estos síntomas pueden
incluir:
nódulo o engrosamiento en el seno, a menudo sin dolor;
cambio en el tamaño, forma o aspecto del seno;
aparición de hoyuelos, enrojecimiento, grietas u otros cambios en la piel;
cambio en el aspecto del pezón o la piel circundante (aréola);
secreción de líquido anómalo o sanguinolento por el pezón.

Se recomienda a aquellas personas que presenten un nódulo anómalo en el seno


que busquen atención médica, incluso si no es doloroso.

La mayoría de los nódulos en los senos no son cancerosos. Es más probable que
el tratamiento de los nódulos cancerosos en los senos sea eficaz si los nódulos
son pequeños y no se han propagado a los ganglios linfáticos cercanos.

El cáncer de mama puede propagarse a otras partes del organismo y


desencadenar otros síntomas. Con frecuencia, el primer lugar más habitual donde
se puede detectar la propagación es en los ganglios linfáticos de la axila, aunque
es posible tener ganglios linfáticos cancerosos que no puedan detectarse.

Con el tiempo, las células cancerosas pueden propagarse a otras partes del
cuerpo, por ejemplo los pulmones, el hígado, el cerebro y los huesos. Cuando
alcanzan esas zonas pueden aparecer nuevos síntomas relacionados con el
cáncer, entre ellos dolor óseo o cefaleas.

Manejo del cáncer de mama


La detección y el tratamiento precoces de los casos de cáncer de mama reduce la
mortalidad. En la detección precoz, intervienen dos factores:

diagnóstico precoz: ser consciente de los signos y síntomas del cáncer de


mama, así como de la importancia de pedir consejo médico en caso de
cualquier resultado anormal, la evaluación y el diagnóstico clínicos oportunos
y la derivación a servicios de tratamiento, y
cribado: la realización de mamografías en una población aparentemente
saludable, formada por lo general por mujeres de 50 a 69 años, para detectar
lesiones preclínicas antes de la aparición de signos o síntomas reconocibles.
El tratamiento del cáncer de mama depende del subtipo de cáncer y del grado de
propagación desde el seno hacia los ganglios linfáticos (estadios II o III) u otras
partes del cuerpo (estadio IV), y a fin de reducir las posibilidades de que el cáncer
regrese (recidiva), puede combinarse con tratamientos, como:

cirugía para extirpar el tumor del seno;


radioterapia para reducir el riesgo de recidiva en los tejidos mamarios y
circundantes;
medicamentos para eliminar las células cancerosas y evitar la propagación,
en particular tratamientos con hormonas, quimioterapia o tratamientos
específicos con productos biológicos.

Los tratamientos contra el cáncer de mama son más eficaces y se toleran mejor si
se inician lo antes posible y se toman hasta completar el esquema. La eficacia de
los tratamientos contra el cáncer de mama depende de que se sigan hasta el final.
La probabilidad de que un tratamiento parcial arroje resultados positivos es
menor.

La cirugía permite extirpar solo el tejido canceroso (tumorectomía o mastectomía


parcial) o todo el seno (mastectomía total). Los ganglios linfáticos se extirpan
cuando se lleva a cabo la cirugía de cánceres invasivos. En el pasado, se
consideraba necesario extirpar totalmente el lecho de los ganglios linfáticos
axilares (disección axilar completa) para prevenir la propagación del cáncer.
Actualmente se prefiere una intervención menor denominada «biopsia del ganglio
centinela», pues tiene menos complicaciones.

Con la radioterapia se tratan los tumores microscópicos residuales que


permanecen en el tejido mamario o en los ganglios linfáticos, y se reducen así las
posibilidades de que haya una recidiva que afecte la pared torácica.

En los casos de cáncer avanzado, el tumor puede erosionar la piel y causar llagas
abiertas (úlceras) que no son necesariamente dolorosas. Las mujeres con heridas
en los senos que no cicatrizan deberían buscar atención médica para someterse a
una biopsia.
Los medicamentos para tratar el cáncer de mama se seleccionan en función de las
propiedades biológicas del cáncer, que se determinan mediante pruebas
especiales. La gran mayoría de los medicamentos utilizados contra el cáncer ya
figuran en la Lista Modelo OMS de Medicamentos Esenciales.

Los tratamientos farmacológicos contra el cáncer de mama, que pueden


administrarse antes («neoadyuvantes») o después («adyuvantes») de la cirugía, se
basan en la subtipificación biológica de los cánceres. Algunos subtipos de cáncer
de mama son más agresivos que otros, entre ellos los triple negativos (que no
expresan el receptor estrogénico (ER), ni el receptor de la progesterona (PR) ni el
receptor de la proteína HER-2).

Es probable que el cáncer que expresa el receptor estrogénico (RE) o el receptor


de la progesterona (RP) reaccione favorablemente a los tratamientos endocrinos
(hormonales) con tamoxifeno o inhibidores de la aromatasa. Estos medicamentos
se administran por vía oral durante años y reducen casi a la mitad las
posibilidades de recidiva de los cánceres «positivos para receptores hormonales».
Los tratamientos endocrinos pueden causar síntomas de la menopausia, pero en
general se toleran bien.

Los cánceres que no expresan el RE o RP son «negativos para receptores


hormonales» y deben tratarse con quimioterapia, salvo que el tumor sea muy
pequeño. En la actualidad, las pautas de quimioterapia disponibles son muy
eficaces para reducir las posibilidades de propagación o recidiva del cáncer y
suelen administrarse como tratamiento ambulatorio. En general, si no hay
complicaciones, la quimioterapia para el cáncer de mama no requiere ingreso
hospitalario.

El cáncer de mama que sobreexpresa de forma independiente una molécula


llamada oncogén HER2/neu (HER-2 positivo) se puede tratar con fármacos
biológicos específicos tales como el trastuzumab. Cuando se administran
tratamientos específicos con productos biológicos, estos se combinan con
quimioterapia para que resulten eficaces en la eliminación de las células
cancerosas.

La radioterapia desempeña un papel importante en el tratamiento del cáncer de


mama. En las primeras fases del cáncer de mama la radioterapia puede evitar que
una mujer tenga que someterse a una mastectomía. En las fases posteriores de la
enfermedad, la radioterapia puede reducir el riesgo de recidiva incluso si se ha
realizado una mastectomía.

El acceso temprano a un equipo multidisciplinar que incluya a oncólogos,


radiólogos, patólogos, dietistas/nutricionistas, fisioterapeutas, trabajadores
sociales y equipos de salud mental, cuidados paliativos y rehabilitación, tanto
durante el tratamiento como una vez finalizado, contribuye a mejorar los
resultados. También ayuda a los pacientes a mantener su funcionalidad,
independencia y participación en unas funciones vitales y unas actividades
comunitarias significativas, o a restaurarla, más rápidamente de lo que sucedería
en otras situaciones.

La prehabilitación, incluidas intervenciones basadas en el estilo de vida (ejercicio,


dieta y suplementos nutricionales y apoyo psicológico) entre el diagnóstico y el
tratamiento, ha demostrado su eficacia a la hora de reducir al mínimo las
complicaciones relacionadas con el tratamiento.

Dado que todo el proceso de atención suele ser complejo, la orientación de los
pacientes ayuda a racionalizar las vías de atención, mejorando los resultados de
salud y la satisfacción de los pacientes, además de guiar a las personas, en
particular en los sistemas fragmentarios o con recursos limitados, a través de
todo el proceso de atención del cáncer a fin de garantizar un diagnóstico
oportuno y que se completa el tratamiento. Los beneficios incluyen mejores tasas
de cribado, un descenso en el número de reingresos hospitalarios, mejor
comprensión del tratamiento y un aumento de la calidad de vida.

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