Evaluar – Identificar – Intervenir
Use la secuencia evaluar-identificar-intervenir cuando atienda a un niño gravemente
enfermo o lesionado para determinar el mejor tratamiento en cualquier momento. A
partir de la información recopilada durante la evaluación, identifique la condición
clínica del niño por tipo y gravedad, intervenga con las acciones adecuadas y luego
repita la secuencia; este proceso es continuo.
Si en cualquier momento se identifica un problema que ponga en peligro la vida, active
inmediatamente el sistema de respuesta de emergencias mientras comienza las
intervenciones de salvamento.
Signos de alarma incluyen:
Palidez
Manchado moteado
Cianosis
Sangrado evidente y significativo
Sangrado dentro de la piel (púrpura)
Petequias (puntos que no palidecen al presionarlos)
A veces la condición puede parecer estable pese a un problema grave, como ingestión
de toxinas o traumatismos con sangrado interno compensado. Por ello, se debe reevaluar
con frecuencia.
Evaluar
Verifique que la escena sea segura y valore posibles peligros, especialmente en entornos
extrahospitalarios.
Si no hay una condición potencialmente mortal, evalúe al niño con herramientas
clínicas:
Evaluación inicial: observación rápida de apariencia, respiración y color en los
primeros segundos.
Evaluación primaria: enfoque ABCDE para valorar función respiratoria,
cardíaca y neurológica, incluyendo signos vitales y oximetría.
Evaluación secundaria: historia clínica y examen físico enfocado.
Identificar
Las enfermedades respiratorias pueden iniciar como dificultad respiratoria y progresar a
insuficiencia respiratoria. Esta, junto con el shock hipotensivo, puede evolucionar a
insuficiencia cardiopulmonar y paro cardíaco.
Problemas respiratorios incluyen:
Obstrucción de vía aérea superior
Obstrucción de vía aérea inferior
Enfermedad del tejido pulmonar
Alteración del control respiratorio
El shock puede progresar de compensatorio a hipotensivo y clasificarse en:
Shock hipovolémico
Shock distributivo
Shock cardiogénico
Shock obstructivo
La condición clínica puede ser una combinación de problemas respiratorios y
circulatorios. A medida que empeora, un problema puede llevar a otro, como el fallo
cardiopulmonar. En fases iniciales puede no estar claro el tipo o gravedad, pero
identificar el problema permite determinar las mejores intervenciones iniciales.
Intervenir
Una vez identificada la condición, intervenga según corresponda. Las acciones
incluyen:
Mantener la vía aérea abierta
Activar el sistema de emergencias
Iniciar RCP
Obtener carro de códigos y monitor
Monitorización cardíaca y oximetría
Administrar oxígeno
Ventilación de apoyo
Administrar medicamentos y fluidos (nebulización, bolo IV/IO)
Secuencia continua
Continúe la secuencia evaluar-identificar-intervenir hasta que el niño esté estable. Úsela
antes y después de cada intervención para observar cambios.
Ejemplos:
Tras administrar oxígeno, evaluar si mejora la respiración, el color y el estado
mental.
Tras un bolo de fluidos, evaluar relleno capilar, pulsos, color y temperatura de la
piel.
Si el relleno capilar sigue prolongado y la perfusión es deficiente, el niño permanece en
shock y se debe administrar otro bolo. Luego, reevaluar nuevamente para comprobar
mejoría.
Conceptos críticos
La secuencia evaluar-identificar-intervenir es continua.
Debe repetirse hasta que el niño esté estable.
Debe aplicarse antes y después de cada intervención y cuando la condición
cambie.
Evaluación secundaria
La evaluación secundaria consiste en una historia clínica enfocada y un examen físico
detallado, con reevaluaciones continuas del estado fisiológico y la respuesta al
tratamiento.
Historia enfocada
Se debe recopilar información sobre el paciente y el incidente, especialmente datos que
expliquen alteraciones respiratorias o cardiovasculares. Se puede utilizar la SAMPLE
para organizar la información.
Se debe obtener una cronología precisa de signos, síntomas y eventos, incluyendo
consultas previas por el mismo problema.
Información a recolectar:
Signos y síntomas: Dificultad respiratoria, fiebre, vómitos, diarrea, dolor, sangrado,
fatiga, ansiedad.
Alergias: medicamentos, alimentos, látex y reacciones asociadas
Medicamentos: fármacos actuales, última dosis, vitaminas, inhaladores o
sustancias del entorno
Antecedentes médicos:
o Prematuridad, enfermedades previas, hospitalizaciones
o Patologías importantes (asma, cardiopatías, diabetes, convulsiones, etc.)
o Cirugías previas
o Estado de vacunación
Última ingesta / menstruación:
o Hora y tipo de alimento
o Importancia para manejo (anestesia, intubación)
o Fecha de última menstruación (si aplica)
Eventos:
o Inicio de la enfermedad (súbito o gradual)
o Tipo de lesión
o Peligros en la escena
o Tratamientos recibidos antes de la evaluación
Examen físico focalizado
Se realiza según la gravedad, evaluando principalmente el sistema afectado y luego una
revisión rápida de cabeza a pies.
Ejemplos:
Dificultad respiratoria:
o Nariz y boca (obstrucción, estridor)
o Pulmones y tórax
o Corazón (taquicardia, soplos)
o Estado de conciencia (hipoxia o hipercapnia)
Sospecha cardíaca:
o Corazón (soplos, galope)
o Pulmones (estertores)
o Abdomen (hepatomegalia)
o Extremidades (edema periférico)
Reevaluación continua
Es esencial para valorar la respuesta al tratamiento y la progresión del estado del niño.
Debe realizarse en todas las fases (inicial, primaria y secundaria) y no solo al final.
Permite:
Detectar nuevos problemas
Ajustar el tratamiento
Evaluar la eficacia de las intervenciones
Evaluaciones diagnósticas
Ayudan a identificar la presencia y gravedad de problemas respiratorios y circulatorios.
La situación clínica determina cuáles usar.
Incluyen:
Gasometría arterial, venosa o capilar
Hemoglobina
Saturación venosa central
Lactato arterial
Presión venosa central
Monitorización invasiva de presión arterial
Radiografía de tórax
ECG
Ecocardiograma
Ecografía
Flujo espiratorio máximo
Gasometría arterial (ABG)
La gasometría arterial evalúa la oxigenación, ventilación y equilibrio ácido-base del
niño. Mide principalmente:
PaO₂: cantidad de oxígeno disuelto en sangre
PaCO₂: nivel de dióxido de carbono
pH: estado ácido-base
HCO₃⁻: compensación metabólica
Interpretación básica:
Hipoxemia: PaO₂ baja → mala oxigenación
Hipercarbia: PaCO₂ alta → ventilación inadecuada
Acidosis: pH < 7.35
Alcalosis: pH > 7.45
Es importante entender que no se debe esperar una gasometría para iniciar
tratamiento, especialmente en pacientes graves.
Concepto clave:
Una PaO₂ normal no garantiza buena oxigenación, porque el oxígeno se transporta
principalmente por la hemoglobina. Si la hemoglobina está baja, aunque la saturación
sea 100%, el oxígeno que llega a los tejidos puede ser insuficiente.
También se debe evitar la hiperoxia, ya que niveles muy altos de oxígeno pueden ser
perjudiciales en algunos pacientes.
Gasometría venosa (VBG)
El pH venoso se correlaciona con el arterial
Menos útil para evaluar oxigenación
Depende de la perfusión
Se usa cuando no se puede obtener una muestra arterial.
Gasometría capilar
Alternativa cuando no hay muestra arterial
Útil para pH y CO₂
Menos útil para oxigenación
Hemoglobina
Determina la capacidad de transporte de oxígeno.
El contenido de oxígeno depende principalmente de la hemoglobina y su saturación.
Por eso, un niño puede tener buena saturación pero mala oxigenación real si tiene
anemia.
Saturación venosa central (SvO₂)
Normal: 70–75%
Indica equilibrio entre aporte y consumo de oxígeno
Disminuye en shock
Si la SvO₂ baja, significa que los tejidos están extrayendo más oxígeno → puede
indicar shock o mala perfusión.
Lactato arterial
El lactato aumenta cuando hay hipoxia tisular (falta de oxígeno en los tejidos) y
metabolismo anaerobio.
Es un marcador importante de gravedad
Sirve más evaluar su evolución en el tiempo que un solo valor
Si el tratamiento es efectivo, el lactato debe disminuir.
Si no baja, indica mal pronóstico.
Monitorización invasiva de presión arterial
Permite medir la presión arterial de forma continua mediante un catéter arterial.
Da información más precisa que métodos no invasivos
Permite evaluar:
o Presión sistólica y diastólica
o Resistencia vascular
o Gasto cardíaco
Espectroscopia de infrarrojo cercano
Es una técnica no invasiva que mide la oxigenación en tejidos, especialmente el
cerebro.
Se usa en cuidados intensivos
Permite ver tendencias de oxigenación en tiempo real
Radiografía de tórax
Ayuda a identificar problemas respiratorios y cardíacos:
Obstrucción de vías aéreas
Enfermedad pulmonar
Neumotórax o derrame pleural
Tamaño del corazón
Un corazón grande puede indicar insuficiencia cardíaca.
Un corazón pequeño puede indicar bajo volumen o hiperinsuflación pulmonar.
Electrocardiograma (ECG)
Se usa para detectar arritmias cardíacas y alteraciones del ritmo.
Ecocardiograma
Evalúa:
Tamaño y función cardíaca
Movimiento de paredes
Válvulas
Presiones
Anomalías congénitas