La Ley 30/06/2025, 1
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Bajo estas coordenadas, como lo he sostenido en oportunidad de comentar otros precedentes sobre esta misma temática (6), el
art. 42 de la CN, en su tercer párrafo, plantea que la legislación debe establecer procedimientos eficaces para la prevención y
solución de conflictos; y justamente el beneficio de justicia gratuita apunta a la determinación de procedimientos eficaces a fin de
solucionar los conflictos de consumo. Y si bien parecería evidenciarse una contradicción entre el principio constitucional de tutela
al consumidor y el de los poderes reservados a las provincias, si así fuere, debe darse preeminencia al primero.
A similar conclusión se ha arribado en el XVII Congreso Argentino de Derecho del Consumidor y I Encuentro Nacional de
Profesores de Derecho del Consumidor celebrado en Mar del Plata en noviembre 2017, en la Comisión 2 sobre "Medios
Alternativos y Protección Procesal del Consumidor", donde se postuló en el punto 10 que este beneficio constituye una derivación
del art. 42, tercer párrafo en los siguientes términos: "El beneficio de justicia gratuita del consumidor o usuario tanto para el
ejercicio de acciones individuales como colectivas (arts. 53 y 55 de la ley 24.240) constituye una derivación del derecho
fundamental a obtener procedimientos eficaces para la prevención y solución de conflictos (art. 42, CN). En otras palabras, dicho
beneficio legal constituye una herramienta de implementación de derechos fundamentales".
Actualmente, parecería que los debates sobre la procedencia del beneficio, en términos generales, se han superado. Sin
embargo, mayores fueron las discrepancias suscitadas en torno a los alcances del beneficio de gratuidad, particularmente, el debate
acerca de si incluye las costas del proceso, lo que constituye el interrogante que dilucidó el Pleno de la Cámara Nacional de
Apelaciones en lo Civil en comentario.
II. Debates en torno al alcance del beneficio de justicia gratuita
Para delinear el alcance del beneficio de justicia gratuita consagrado en el art. 53 de la LDC, se lo cotejo con el beneficio de
litigar sin gastos previsto en los códigos procesales provinciales. Por supuesto que el resultado de la comparativa varió en función
de la legislación procesal que se tratara. Así podemos simplificar el debate en una postura "amplia" y en otra "restrictiva".
Conforme la tesis amplia, el beneficio de justicia gratuita coincide con el alcance que el Código Procesal Nacional y algunos
códigos procesales provinciales le dispensan al beneficio de litigar sin gastos, comprendiendo todo el proceso judicial, desde su
inicio hasta su culminación (eximición de impuestos, sellados, costas, etc.). Esta tesis es sostenida por Horacio Bersten que, luego
de diversas argumentaciones al respecto, concluye en que "La única explicación coherente con el texto legal del art. 53 es que el
beneficio de justicia gratuita incluye a la tasa de justicia, pero no se agota en ella y que comprende a las costas, con un alcance
similar al que se le otorga al beneficio de litigar sin gastos en el Código Procesal Nacional" (7). Similar es el criterio adoptado por
Sen, quien aduce que "reducir el criterio de justicia gratuita a la eliminación del pago de tasas parece ir en contra del espíritu
protectorio de la ley" (8) . También sostiene la tesis amplia Graciela Ritto (9) en oportunidad de comentar el fallo de la Cámara de
Apelaciones en lo Civil, Comercial y Minería de General Roca, de fecha 20/11/2012, "Janavel, Andrés Orlando y otro c. Telefónica
Móviles Argentina SA (Movistar) s/sumarísimo" (10).
La tesis fue defendida por quienes señalaban que "de la lectura literal del artículo, que otorga a la contraria la posibilidad de
probar la solvencia, se deduce inevitablemente que debe recaer la eximición sobre las costas puesto que, de otra manera, este
último apartado normativo carecería de sentido. Ello porque ningún interés tendría "la contraria" de probar la solvencia" (11) si la
gratuidad se limitaría a tasas y sellados fiscales.
Se comparte la postura amplia en cuanto a los alcances de este beneficio. Así en oportunidad de comentar otros precedentes
(12) sobre la materia hemos afirmado que la aplicación de esta interpretación amplia no debe significar temor alguno respecto de la
posibilidad de que exista una catarata de juicios o abusos en los planteos efectuados, sino por el contrario corresponderá al juzgador
evaluar en cada caso conjuntamente la seriedad de planteo y las circunstancias derivadas de la causa; y frente a un supuesto de
manifiesta irrazonabilidad, imponer las costas del litigio al consumidor (13).
Por su parte, la tesis restrictiva sostiene que el beneficio de justicia gratuita se asimilaría a la regulación que el Código de la
Provincia de Santa Fe le depara a lo que denomina declaratoria de pobreza (exención de impuestos, tasas, etc., pero no de
honorarios profesionales). En este sentido, Enrique Perriaux se muestra partidario de la tesis restrictiva. Afirma este autor:
"Estamos persuadidos de que el beneficio de gratuidad y el beneficio de litigar sin gastos son dos institutos que, si bien reconocen
un fundamento común, revisten características propias que los distinguen entre sí. Diversas razones nos convencen de que el
beneficio de justicia gratuita se limita a la exención del pago de tasas, impuestos o contribuciones para iniciar una acción —
individual o colectiva— con fundamento en la ley 24.240" (14).
Vázquez Ferreyra y Avalle (15) comparten la tesis restrictiva, ya que son de la idea que el denominado beneficio de justicia
gratuita habilita para acceder a la justicia y promover la acción sin incurrir en gastos, pero no alcanza a las costas relacionadas con
los honorarios profesionales de ella derivados. En tal sentido entienden que el beneficio de gratuidad no exime de afrontar los
honorarios de los peritos y de los abogados. Así sostienen que el término justicia gratuita "se refiere al acceso a la justicia, a la
gratuidad del servicio de justicia que presta el Estado, que no debe ser conculcado con imposiciones económicas (...) Pero una vez
franqueado dicho acceso, el litigante queda sometido a los avatares del proceso, incluido el pago de las costas, las que no son de
resorte estatal sino que constituyen una retribución al trabajo profesional de los letrados y demás auxiliares de justicia, de carácter
alimentario".
Por su parte, la Corte Suprema de Justicia de la Nación se había expedido en algunas oportunidades en el marco de acciones
colectivas, permitiendo inferir que el beneficio de gratuidad no agotaba sus efectos en la tasa de justicia y sellados de actuación,
sino que extendía también sus alcances a las costas del proceso. Así, en algunos precedentes, al tratar la procedencia del recurso
extraordinario, el voto mayoritario decide desestimarlo "sin especial imposición de costas en virtud de lo establecido en el art. 55,
segundo párrafo de la ley 24.240" (16). Sin embargo, como la Corte se había expedido en acciones colectivas y no lo había hecho
directamente respecto de lo que ocurría con el alcance del beneficio de gratuidad en las acciones individuales, algunos autores y
cierta jurisprudencia interpretaron que tal criterio cortesano refería exclusivamente a las acciones colectivas.
Esta situación cambió cuando el máximo intérprete de nuestra Carta Magna —también en el marco de una acción colectiva—
se expidió expresamente con relación a las acciones individuales precisando el correcto alcance del beneficio. Así en la causa
"ADDUC y otros c. AySA SA" (17) sostuvo que "una razonable interpretación armónica de los artículos 53 y 55 de la ley 24.240
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(con las modificaciones introducidas por la ley 26.361) permite sostener que el Congreso Nacional ha tenido la voluntad de eximir
a quienes inician una acción en los términos de la Ley de Defensa del Consumidor del pago de las costas del proceso, en tanto la
norma no requiere a quien demanda en el marco de sus prescripciones la demostración de una situación de pobreza para otorgar el
beneficio, sino que se lo concede automáticamente y solo en determinados supuestos, esto es en acciones iniciadas en defensa de
intereses individuales, se admite que la contraparte acredite la solvencia del actor para hacer cesar la eximición".
En esta línea, pocos meses después y en sentido coincidente al de la Corte, la Cámara Nacional Comercial, en el plenario
"Hambo", determinó que el beneficio de justicia gratuita que dispone el art. 53 de la ley 24.240, además de los gastos, sellados u
otros cargos inherentes a la promoción de la demanda, exime al consumidor del pago de las costas del proceso si fuera condenado a
satisfacerlas total o parcialmente (18).
Consolidando aún más esta perspectiva, ya en acciones individuales la Corte nacional remitió a los fundamentos y conclusiones
vertidos en los considerandos 8º y 9º del fallo "ADDUC y otros" y afirmó que resultan aplicables a las cuestiones planteadas en
estos procesos (19). Con dichos precedentes, no cabe lugar a ningún tipo de duda de que la Corte adopta la posición amplia en
torno al alcance del beneficio de gratuidad en las acciones de consumo individuales.
III. El pleno "Olivera" de la Cámara Nacional de Apelaciones Civil
Los vaivenes interpretativos reseñados en el punto anterior se reflejaron en posiciones divergentes en las distintas Salas de la
Cámara Nacional de Apelaciones en lo Civil y, por ello, se convocó a un pleno en la causa "Olivera" con la finalidad de unificar el
criterio de estas.
Bajo estas coordenadas, el pleno de la Cámara Nacional Civil fue convocado a los fines de responder el siguiente interrogante:
¿El "beneficio de justicia gratuita", reconocido en el art. 53 de la ley 24.240 (modificado por el art. 26 de la ley 26.361), además
del pago de la tasa de justicia y de cualquier otro gravamen o gasto inherente a la promoción de la demanda, exime a quienes
iniciaran una acción en los términos previstos en dicha ley de afrontar el pago de las costas si fueren condenadas a satisfacerlas y
no prosperase el incidente para acreditar su solvencia que pudiera promover la demandada?
Para responder el mencionado interrogante se generaron dos posiciones que en rasgos generales coinciden con la postura
amplia y la restringida que se viene postulando por la doctrina y la jurisprudencia desde antaño, en relación con los alcances del
beneficio de justicia gratuita, más allá de los matices que surgen de los votos individuales y las ampliaciones de fundamentos de los
distintos vocales de Cámara.
En tal sentido, como se expuso en el punto precedente, a través de los años hubo quienes se enrolaron en una posición "amplia",
por la cual se sostiene que en las acciones individuales de consumo la gratuidad de la justicia comprende la eximición de la tasa de
justicia, los gastos de la causa y las costas y costos del proceso de un modo automático sin perjuicio de que el demandado siempre
tendrá la posibilidad de demostrar que el actor es solvente; y con esto se podrá evitar cualquier abuso o pluspetición de parte del
beneficiado.
Como contrapartida, hubo quienes adhirieron a una postura "restringida" que limita la gratuidad a la exención de impuestos,
tasas, sellados, etc., no incluyendo los honorarios profesionales.
Seguidamente se ahondará en los argumentos vertidos para fundar cada una de las posturas.
En tal sentido, como se ha afirmado (20) genéricamente, la argumentación es convencer a un auditorio imaginario, es decir, a
quienes va destinada la decisión. En particular, la teoría de la argumentación jurídica de Perelman (21) se basa en la retórica
aristotélica, en cuanto a que el discurso está orientado a la búsqueda de la adhesión del auditorio en dos sentidos: a) Persuadir al
auditorio particular es una técnica instrumental que se utiliza y puede atender a razones específicas vinculadas a los intereses del
sector de que se trate; y b) convencer al auditorio universal, entendido como aquel argumento que convence a todo ser capaz de
razonar y, por lo tanto, utiliza argumentos generalizables o universales. Este último es eficaz y constituye el control final de toda
decisión.
El pleno en comentario intenta persuadir al auditorio particular conformado por los mismos vocales que integran la Cámara
Nacional Civil, pero también al auditorio universal; es decir, a la comunidad jurídica y a la sociedad en su conjunto.
III.1. Argumentos de la posición "amplia" adoptada por la mayoría
Los derechos fundamentales son reglas que permiten distribuir la carga de argumentación; quien quiera limitar o restringir un
derecho fundamental tiene la carga de dar las razones para hacerlo, ya sea en la elaboración de la ley o en el juzgamiento judicial
(22).
El argumento más relevante de la tesis restringida radica en que, de adoptar un alcance amplio del beneficio de justicia gratuita,
se vería vulnerado el derecho de propiedad y el derecho alimentario de los profesionales intervinientes. Sin embargo, del voto de la
mayoría surgen razones suficientes que ameritan su limitación.
En esta línea la postura mayoritaria ha adoptado argumentos de diversa índole para postular la concepción "amplia" en cuanto
al alcance del beneficio. Dichos argumentos se basan en métodos de interpretación de la norma objeto de la controversia. Así se
esboza el argumento gramatical, teleológico y sistemático que da sustento sólido a la concepción amplia.
Por otro lado se utiliza el argumento de autoridad por el cual se invoca la jurisprudencia de la Corte Suprema de Justicia de la
Nación y de la Corte Interamericana de Derechos Humanos. En otra línea se echa mano a argumentos de persuasión por los cuales
se busca aval en la jurisprudencia de tribunales de igual jerarquía al que emite el pleno. De este modo se recurre al plenario dictado
por la Cámara Nacional Comercial en la causa "Hambo" y la postura que adoptan la tres salas de la Cámara Federal.
Finalmente, como argumentos complementarios que postulan la concepción amplia propuesta, se evoca tanto el "Código
Procesal de la Justicia en las Relaciones de Consumo" de CABA como el derecho proyectado.
III.1.a. Argumento gramatical
Partiendo de una interpretación literal del art. 53 de la LDC se afirmó que no se observa oscuridad en el concepto de beneficio
de justicia gratuita, ni que el legislador le haya dado un sentido distinto o técnico a sus palabras. De modo que ese beneficio a favor
de consumidores y usuarios consiste en dispensar el servicio de justicia sin que se sustancie un pago o cargo pecuniario a afrontar
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por el beneficiario. Por esto se entendió que desde el análisis de las palabras de la ley es correcto interpretar que la norma
contempla el derecho de consumidores y usuarios a tramitar el proceso basado en una acción de consumo sin costos ni costas. En
apoyo de dicha tesitura se invocó el art. 2 del Cód. Civ. y Com. que explicita que la ley debe ser interpretada teniendo en cuenta sus
palabras, sus finalidades, las leyes análogas, las disposiciones que surgen de los tratados sobre derechos humanos, los principios y
valores jurídicos de modo coherente con todo el ordenamiento jurídico. Por ende, no se debe prescindir de la letra de la ley como
criterio de hermenéutica, el que en general refleja el fin de la norma.
Bajo estas coordenadas se sostuvo que el beneficio de justicia gratuita que regula la ley 24.240 es de por sí una figura
autónoma, porque los arts. 53 y 55 no remiten a las reglas del beneficio de litigar sin gastos, sino que se limitan a conferir la
gratuidad sin otro aditamento, el cual opera automáticamente por ministerio de la ley.
III.1.b. Argumento teleológico o finalista:
Buscando desentrañar el propósito, objetivo o finalidad de la norma, se postuló que bajo ningún punto de vista puede
sustentarse que el legislador haya previsto en el art. 53 el incidente de solvencia solo por el pago de la tasa de justicia cuyo
interesado es el Fisco. En realidad existe un interés relevante del proveedor en cuanto a las costas del proceso y por eso se previó
en esta norma el incidente de solvencia, con el objeto de que un consumidor con recursos suficientes deba hacerse cargo de las
eventuales condenaciones del juicio que tienen un valor significativo. Si no fuera así, estarían exclusivamente a cargo del
proveedor.
De este modo, indagando en el porqué de la norma, se justifica que dentro del concepto de beneficio de justicia gratuita se
incluya a las costas. Ello es así, porque la interpretación finalista es una herramienta esencial para que el derecho sea no solo justo,
sino también efectivo y adaptable a la realidad social.
III.1.c. Argumento constitucional y principialista
A través del método de interpretación sistemático los vocales interpretan el art. 53 de la LDC en sintonía constitucional y
garantizando su supremacía. Es decir, la interpretación del texto de la ley debe hacerse de tal manera que su significado sea
compatible y coherente con el texto y los principios de la Constitución. La concepción amplia del beneficio le asegura al
consumidor y usuario el acceso a la justicia en toda su dimensión y con ello a la obtención del resguardo y protección efectiva de
sus derechos reconocidos en el art. 42 de la CN. La efectiva vigencia del mandato constitucional que otorga tutela preferencial a los
consumidores debe asegurarles la posibilidad de obtener su eficaz defensa en las instancias judiciales.
El beneficio de justicia gratuita en la extensión interpretativa propuesta afianza el principio protectorio de los consumidores y
usuarios. La Constitución Nacional instituye la igualdad ante la ley y la no discriminación. Dicha igualdad requiere de acciones
positivas concretas y el beneficio de gratuidad con el alcance interpretado es una herramienta más a estos fines. En este sentido, los
gastos pueden llegar a superar el monto reclamado por consumidores y usuarios y afectar el acceso a la jurisdicción y, en gran
medida, la igualdad ante la ley, ya que el temor a la derrota y, por ende, a soportar los gastos y costas del juicio, conspiraría contra
la iniciación de los pleitos.
Por su parte es necesario recordar que una de las funciones de los principios generales es la función interpretativa y, en este
caso, el principio protectorio de los consumidores cumple claramente ese rol. En esta línea, el art. 3 de la LDC determina que "en
caso de duda se estará siempre a la interpretación más favorable para el consumidor". Concuerda este principio con lo receptado
por el Código Civil y Comercial en los arts. 1094 y 1095. En consecuencia, ante la duda que pudiera suscitarse respecto al alcance
que cabe otorgar al beneficio de gratuidad, la aplicación de este art. 3 nos lleva a una interpretación amplia del concepto que es el
que mejor condice con la protección buscada por el sistema normativo para consumidores y usuarios.
Como se sabe, los principios son mandatos de optimización que ordenan que algo sea realizado en la mayor medida posible,
dadas las posibilidades fácticas y jurídicas existentes. En consecuencia, la remoción de obstáculos de orden patrimonial frente a los
reclamos efectuados por el consumidor con base en una relación de consumo se erige en principio básico de la legislación
protectoria.
III.1.d. Argumento de autoridad
Uno de los argumentos de mayor peso adoptados por la mayoría es la invocación de la postura del Máximo Tribunal Nacional.
Así, se dejó sentado que la Corte se pronunció en varios fallos sobre el tema y determinó que no corresponde la imposición de
costas en acciones que propenden a la protección de derechos de usuarios y consumidores. Este razonamiento permite aseverar que
el beneficio de gratuidad no agota sus efectos en la tasa de justicia y sellados de actuación, sino que, incluso, extiende sus alcances
a las eventuales costas del proceso. Luego en la causa "ADDUC", el máximo tribunal, en los considerandos 8º y 9º, subrayó en
referencia a los arts. 53 y 55 de la ley que una razonable interpretación armónica de estas normas permite sostener que, al sancionar
la ley 26.361, el Congreso Nacional ha tenido la voluntad de eximir a quienes inician una acción en los términos de la ley de
Defensa al Consumidor del pago de las costas del proceso. En fallos aún más recientes resueltos en acciones individuales fundadas
en el art. 53 de la ley 24.240 la Corte mantuvo el criterio exteriorizado en los fallos anteriores sobre el alcance del beneficio de
justicia gratuita, remitiendo a los fundamentos y conclusiones vertidos en los considerandos 8º y 9º del fallo "ADDUC y otros".
La autoridad institucional de los precedentes de la Corte, fundada en su condición de intérprete supremo de la Constitución
Nacional y de las leyes dictadas en su consecuencia, da lugar a que, en oportunidad de fallar casos sustancialmente análogos, sus
conclusiones sean debidamente consideradas y seguidas por los tribunales inferiores (23). Ello es así, porque la Corte tiene
autoridad definitiva para la justicia de la República (arts. 116 de la CN y 14 de la ley 48).
A mayor abundamiento, la Corte Suprema de Justicia de la Nación recordó en "Schiffrin" (24) el deber moral que tienen los
magistrados de conformar sus decisiones a las adoptadas por el máximo tribunal cuando no se aportan razones de suficiente entidad
argumentativa para modificarlos. Señaló expresamente en el considerando 9º que "...los precedentes deben ser mantenidos por esta
Corte Suprema y respetados por los tribunales de grado, por una importante y evidente razón de seguridad jurídica. La carga
argumentativa de modificarlo corresponde a quien pretende apartarse del precedente, debiendo ser excepcional y fundada".
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Por su parte, el beneficio de gratuidad en los términos planteados resulta congruente con la doctrina de la Corte Interamericana
de Derechos Humanos sentada en el caso "Cantos vs. Argentina", que estableció que la Convención Americana de Derechos
Humanos en su art. 8.1 consagra el derecho de acceso a justicia; y de ello se desprende que los Estados no deben interponer trabas
a las personas que acudan a los jueces o tribunales en busca de la protección de sus derechos.
III.1.e. Argumento de persuasión
A través de este argumento se busca coherencia horizontal y fuerza argumentativa, derivada de la similitud del caso y de la
solidez de la fundamentación por un tribunal de igual jerarquía.
Bajo estas coordenadas se invoca el fallo plenario de fecha 21/12/2021, en autos: "Hambo, Débora Raquel c. CMR Falabella
SA s/ sumarísimo", dictado por la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Comercial, que estableció como doctrina obligatoria que
"El beneficio de justicia gratuita que dispone el art. 53 de la ley 24.240, además de los gastos, sellados u otros cargos inherentes a
la promoción de la demanda, exime al consumidor del pago de las costas del proceso si fuera condenado a satisfacerlas total o
parcialmente".
Resulta evidente que en dicho plenario se discutió exactamente lo mismo que en el Pleno "Olivera" de la Cámara Nacional de
Apelaciones en lo Civil. Por ende, la similitud del caso y la idéntica jerarquía del tribunal que lo resolvió otorgan una trascendente
fuerza argumentativa. Lo mismo ocurre con el sustento que proporciona la jurisprudencia de las tres salas de la Cámara Civil y
Comercial Federal.
Por último, coincide con la postura "amplia" adoptada el Código Procesal de la Justicia en las Relaciones de Consumo en el
ámbito de la Ciudad de Buenos Aires, aprobado por la ley local 6407, que en su art. 1 instituye los principios que rigen el proceso y
entre ellos reconoce la gratuidad a favor del consumidor. En su art. 66 se deja asentado que las actuaciones judiciales promovidas
por consumidores o usuarios individuales o colectivos se regirán por el principio de gratuidad establecido en los arts. 53, último
párrafo, y 55, último párrafo, de la ley 24.240 y sus modificatorias. La norma que reconoce la fuente en esta ley aclara que el
alcance de la gratuidad comprende la exención del pago de tasa de justicia, timbrados, sellados, contribuciones, costas y todo gasto
que pueda irrogar el juicio.
En esta misma línea, el proyecto de ley que propone la creación de un Código de Defensa de las y los Consumidores y la
derogación de la ley 24.240 en el cap. 5 "Protección judicial del consumidor", sección 1ra., sobre acciones individuales, contempla
en el art. 162 el beneficio de justicia gratuita, el que comprende el pago de la tasa de justicia, timbrados, sellados, costas y de todo
gasto, excepto en el caso de temeridad o malicia o pluspetición inexcusable. Análoga redacción surge del art. 168 del Anteproyecto
de Ley de Defensa del Consumidor y del art. 202 del último Anteproyecto presentado recientemente a la Secretaría de Industria y
Comercio que depende del Ministerio de Economía del Poder Ejecutivo Nacional.
En conclusión y basada en todos los argumentos analizados, la mayoría estableció como doctrina obligatoria que "El 'beneficio
de justicia gratuita', reconocido en el art. 53 de la ley 24.240 (modificado por el art. 26 de la ley 26.361), además del pago de la tasa
de justicia y de cualquier otro gravamen o gasto inherente a la promoción de la demanda, exime a quienes iniciaran una acción en
los términos previstos en dicha ley de afrontar el pago de las costas si fueren condenados a satisfacerlas y no prosperase el
incidente para acreditar su solvencia que pudiera promover la demandada".
III.2. Argumentos de la posición "restringida postulada por la minoría
Los principales argumentos sostenidos por la posición minoritaria radican en lo siguiente:
- Las costas no son resorte estatal y constituyen la retribución al trabajo profesional de los letrados y demás auxiliares de la
justicia, de carácter alimentario. Por lo tanto, la interpretación amplia del beneficio de gratuidad podría generar la eventual lesión al
derecho de propiedad de los profesionales y peritos a acceder a esta retribución.
- El Estado puede disponer de un ingreso propio (por ej. la tasa de justicia), mas no puede disponer de un derecho de terceros,
como en el caso resultan ser la retribución de los letrados y auxiliares de la justicia en general, pues de otra forma estarían
conculcando derechos y garantías constitucionales, como el derecho de propiedad, el de trabajar y el de ejercer una industria lícita;
y se produciría un menoscabo de la retribución del trabajo profesional de los letrados y auxiliares de justicia, que reviste carácter
alimentario.
- Puede existir un uso abusivo de la herramienta de la gratuidad y que se promuevan gran cantidad de los litigios carentes de
razón en virtud del traslado de los costos a la parte demandada.
- Sin desconocer las implicancias que tienen los fallos del máximo tribunal de la Nación para las instancias inferiores en casos
análogos, en virtud de su condición de interprete último de la Constitución Nacional y las leyes dictadas en consecuencia, los
argumentos vertidos en los mencionados fallos no logran persuadir de modificar el temperamento "restringido" adoptado.
- No siempre es recomendable atenerse estrictamente a las palabras de la ley, ya que el espíritu que las nutre ha de determinarse
en procura de una aplicación racional. El fin buscado entonces es consagrar el acceso gratuito a la justicia para el consumidor, sin
gastos de ninguna naturaleza, sin que las restricciones económicas le impidieran u obstaculizaran accionar por el reconocimiento de
sus derechos, mas se estima que no estuvo entre sus objetivos eliminar la responsabilidad por las costas frente a un resultado
adverso de su presentación.
- El reclamante podrá invocar y acreditar la carencia de recursos para afrontar el juicio a través del procedimiento para obtener
el beneficio de litigar sin gastos.
En conclusión, la minoría postuló que la gratuidad a la que refiere el art. 53 de la ley alcanza exclusivamente a la tasa de
justicia y los sellados de actuaciones, mas no incluye el pago de las costas, que significan una retribución al trabajo profesional de
letrados y demás auxiliares de justicia, de carácter alimentario, que no son resorte estatal. De tal forma, una vez habilitada
gratuitamente la jurisdicción, quien reclama debe atenerse a las vicisitudes del proceso, incluida la condena en costas, ya que dar un
alcance mayor a la norma significaría avalar una indebida injerencia del Estado en la esfera patrimonial de los ciudadanos, en claro
desmedro de los derechos de igualdad y propiedad consagrados en la Constitución Nacional, debiendo el accionante iniciar el
correspondiente beneficio de litigar sin gastos.
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Como ya lo hemos afirmado, no estamos de acuerdo con esta postura restringida, ya que si se obtiene el beneficio de litigar sin
gastos, se llegaría a un mismo resultado, aunque con mayores dilaciones y mayor desgaste jurisdiccional vulnerando el acceso
eficiente a la justicia. Por otro lado, no es la primera vez que se otorga el beneficio de litigar sin gastos de un modo automático en
el ordenamiento jurídico argentino. El proceso laboral es un claro ejemplo de ello.
En otro orden, cabe recordar que los derechos y normas no están expresados mediante un juicio de optimización absoluta, sino
relativa. Así lo dispone claramente la Convención Americana sobre Derecho Humanos, al señalar en su art. 32 que los derechos de
cada uno están limitados por los derechos de los demás y que hay deberes para con la familia y la comunidad. Por ello, dar a cada
uno lo suyo respetando los derechos ajenos exige dar a unos y sacar a otros, buscando un punto de equilibrio óptimo (25).
IV. Contornos de la eximición de costas del consumidor en la praxis judicial actual y en el derecho proyectado
La gratuidad extendida a las costas debe entenderse como eximición. Y, por supuesto, la eximición de costas no implica —ni
debe implicar— la condena total en costas a la contraparte. Quien se exime de costas, en rigor, se exime de pagar costas a su
contraria, pero no de pagar las propias.
En dicha hermenéutica se ha sostenido mayoritariamente y sin hesitación que las fórmulas "costas por su orden", "sin costas" o
"eximición de costas" tienen significado similar; y su efecto no libera al vencido de la totalidad de las costas, sino solo las
correspondientes al vencedor (26).
El derecho proyectado se va gestando en sintonía con los criterios sentados por la Corte nacional.
De este modo, en el Proyecto de Código de Defensa del Consumidor (27) presentado en el Congreso Nacional para su
tratamiento —y también en otros sucesivos— se ha establecido que "Las acciones judiciales promovidas por consumidores en
razón de un derecho o interés individual gozarán del beneficio de justicia gratuita, que se considera comprensivo del pago de tasa
de justicia, timbrados, sellados, costas y de todo gasto, excepto en el caso de temeridad o malicia o pluspetición inexcusable" —art.
168—.
En un sentido análogo en la Provincia de Santa Fe el Anteproyecto de "Código Provincial de Implementación de los Derechos
de las Consumidoras y los Consumidores" (28), en su art. 152 dispone la gratuidad en los procesos de consumo y delinea sus
alcances. Así, establece que "las actuaciones judiciales que se inicien de conformidad con la presente ley debido a un derecho o
interés individual o colectivo gozan del beneficio de gratuidad. La gratuidad alcanzará a los sellados de ley, las contra cautelas, las
costas judiciales; la gratuidad cesa en caso de litigación maliciosa. La parte demandada podrá por vía incidental que no suspenderá
el curso de proceso acreditar que tuviere bienes para abonar total o parcialmente las costas del proceso sin comprometer su
existencia vital, a los fines de excluir al demandante de la regla de la gratuidad. La Administración General de Impuestos por su
interés podrá hacerlo en los mismos términos".
Es decir, en el derecho proyectado se incluyen las costas dentro del beneficio de justicia gratuita, pero con algunas limitaciones
similares a las dispuesta en el art. 53 LDC.
Por un lado, en el proyecto santafesino —en similar sentido al art. 53 de la LDC— la contraparte puede por vía incidental
acreditar que el consumidor es solvente, es decir, deberá probar que tiene bienes para abonar total o parcialmente las costas. Si bien
no se establece la oportunidad para hacerlo, el momento procesal oportuno sería cuando se le notifica "a la contraria" que el
consumidor queda eximido de su pago.
En tal línea, y de formularse un incidente de oposición al beneficio otorgado por la ley, de allanarse tempestivamente el
consumidor al planteo de la contraparte, no corresponderá imponerle las costas, sino determinar que se distribuirán por el orden
causado (lo que no obsta que, de resultar perdidoso en el principal, habiendo cesado ya el beneficio, se le impongan las costas de
dicho proceso). En su defecto, de efectuarse una oposición irrazonable al planteo del proveedor, y resultando por tanto este último
exitoso en su gestión, deberán imponerse las costas del incidente al consumidor perdidoso, quien justamente ha cesado en el goce
del beneficio otorgado (29).
Por otro lado, los proyectos de reforma establecen que la gratuidad cesa en casos que exista temeridad, litigación maliciosa o
pluspetición inexcusable. La solución proyectada es la adecuada, ya que el beneficio de gratuidad no puede operar como un bill de
indemnidad para iniciar demandas temerarias o notoriamente infundadas o por montos desproporcionados o para actuar en el
proceso maliciosamente generando incidentes sin razón alguna.
V. Síntesis conclusiva
Como una manera de concretar la tutela judicial efectiva facilitando el acceso a la justicia, se establece de un modo automático
el beneficio de justicia gratuita que exime al consumidor del pago de tasa de justicia, sellados, timbrados y demás gastos, así como
de las costas del proceso. Ello es así, porque un tema a ponderar al momento de decidir accionar judicialmente es analizar el riesgo
de la condena en costas. Es decir, de un modo indirecto dicho factor también impacta en la posibilidad o no de acceder a la justicia.
El pleno "Olivera" de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Civil engloba los argumentos que sustentan la tesis amplia y la
tesis restringida en relación con el alcance del beneficio de justicia gratuita dispuesto por el art. 53 de la LDC.
De su simple lectura y de la cantidad y calidad de argumentos vertidos la concepción "amplia" sostenida por la mayoría parece
ser la más sólida y la que responde a lo postulado por la comunidad jurídica argentina. La existencia de una postura minoritaria con
no tan escasos adeptos denota que los debates se mantienen vigentes.
En una sociedad pluralista cada uno tiene su concepción de la vida y, naturalmente, el juez no escapa a esa regla, pero si falla
con base en su propia convicción, afectará a quienes no la comparten. Es habitual que ello ocurra tanto en la doctrina como en la
actividad judicial, porque el jurista se ha convertido en un militante de verdades parciales, lo cual es razonable mientras no tenga
que tomar decisiones que involucran a partes con convicciones diferentes. El problema es que la decisión basada en las propias
convicciones puede afectar la igualdad ante la ley y principios de la democracia republicana (30).
Más allá de adherir a la postura amplia desde antaño, entendemos que es necesario armonizar a través del diálogo de fuentes las
normas procesales sobre costas con las normas que surgen del derecho de fondo en sintonía con la Constitución Nacional y los
lineamientos fijados por su máxima intérprete, para brindar a los justiciables la mayor previsibilidad y seguridad jurídica.
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25/12/25, 19:09 Información Legal Online
(A) Magíster en Derecho Privado (UNR). Profesora Adjunta de Derecho de los Contratos y de Derecho del Consumidor
(UNR). Investigadora categoría 3 en el marco del Programa de Incentivos a Docentes Investigadores. Presidenta del Instituto de
Protección Jurídica del Consumidor del Colegio de Abogados de Rosario. Miembro del Instituto Argentino de Derecho del
Consumidor. Presidenta de la Asociación Civil para la Protección y Educación del Consumidor (APRECO). Abogada litigante en el
ejercicio independiente de la profesión.
(1) MUMARE, María, "Beneficio de gratuidad e incidente de solvencia en el Código Procesal de la Justicia en las relaciones
de consumo de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires", RDCO, 308-125, TR LALEY AR/DOC/948/2021.
(2) TSJ, Sala Civ. y Com., Auto Nº 32 del 09/03/2010, en "La Moti SA c. Honda Motor de Argentina, Ramón Suarez
Automóviles SRL y Honda Motor Co. Ltda. de Japón - Daños y Perjuicios - Recurso Directo (Expte. L-01-09).
(3) CS, "Colalillo, Domingo y otros c. SA Ganadera La Merced" (Fallos: 137:307).
(4) ARIAS, María Paula, "Beneficio de justicia gratuita en las relaciones de consumo. Situación de los Tribunales Provinciales
de la Ciudad de Rosario", LLLitoral 2015 (septiembre), 21/09/2015, 815; TR LALEY AR/DOC/2581/2015.
(5) DÍAZ VILLASUSO, Mariano A., "Reforma al Estatuto del Consumidor. Impacto en los ordenamientos adjetivos
provinciales", TR LALEY 0003/014877.
(6) ARIAS, María Paula - QUAGLIA, Marcelo C., "El beneficio de justicia gratuita en el ámbito del consumo", RDCO, 294-
139; 15/02/2019, AP/DOC/1048/2018. Los fallos comentados fueron "ADUC c. Telecom Argentina SA s/ sumarísimo" dictado por
la CNCom., Sala F, el 11/10/2018 y publicado en la ley online TR LALEY AR/JUR/48963/2018 y "Wolf, Alejandro Javier c.
Peugeot Citroën Argentina SA s/ beneficio de litigar sin gastos", dictado por la CNCom., sala B, el 03/10/2018; TR LALEY AR/
JUR/48251/2018.
(7) BERSTEN, Horacio L., "La gratuidad en las acciones individuales y colectivas de consumo", LA LEY, 2009-B, 370.
(8) SEN, I., "Distintas posiciones judiciales sobre el alcance de la justicia gratuita en materia de acciones del consumidor", el
Dial.
(9) RITTO, Graciela, "El alcance de la justicia gratuita en la Ley de Defensa del Consumidor y la defensa del débil jurídico",
RCyS, 2013-IV, 199.
(10) En dicho precedente se sostuvo que: "De conformidad con lo resuelto por la Corte Suprema de Justicia de la Nación en la
causa "Unión de Usuarios y Consumidores" —11/10/2011, LLO—, debe interpretarse que el término "justicia gratuita" contenido
en el art. 53 de la Ley de Defensa del Consumidor no sólo comprende los impuestos, tasas y contribuciones requeridos como
condición para el trámite de la demanda, sino que además, se hace extensiva a todas las costas del proceso".
(11) RODRÍGUEZ JUNYENT, Santiago, "Gratuidad consumeril en la jurisprudencia cordobesa. Crónica de una
inconstitucionalidad anunciada", Semanario Jurídico, 1845, 23/02/2012.
(12) CNCom., Sala F, "ADUC c. Telecom Argentina SA s/ sumarísimo", 11/10/2018, TR LALEY AR/JUR/48963/2018;
CNCom., Sala B, "Wolf, Alejandro Javier c. Peugeot Citroën Argentina SA s/ beneficio de litigar sin gastos", 03/10/2018, TR
LALEY AR/JUR/48251/2018.
(13) ARIAS, María Paula - QUAGLIA, Marcelo C., "El beneficio de justicia gratuita en el ámbito del consumo", RDCO 294-
139, 15/02/2019, AP/DOC/1048/2018.
(14) PERRIAUX, Enrique J., "La justicia gratuita en la reforma de la ley de defensa del consumidor", LA LEY, 2008-E, 1224.
(15) VÁZQUEZ FERREYRA, Roberto A. - AVALLE, Damián A., "El alcance del beneficio de justicia gratuita en la ley de
defensa del consumidor", LA LEY, 2009-C, 401.
(16) CS, "Unión de Usuarios y Consumidores y otros c. Banca Nazionale del Lavoro SA s/ sumarísimo", 11/10/2011, U. 66.
XLVI, Fallos: 335:108; "Cavalieri, Jorge y otro c. Swiss Medical SA s/ amparo", 26/06/2012 causa [Link].
(17) CS, "ADDUC y otros s/proceso de conocimiento", 14/10/2021, TR LALEY AR/JUR/159295/2021, considerando Nº 8.
(18) CNCom., en pleno, "Hambo, Débora Raquel c. CMR Falabella SA s/ sumarísimo" (Expte. Nº 757/2018), dictado el 21 de
diciembre de 2021, TR LALEY AR/JUR/199174/2021.
(19) CS, autos "Felgueroso, Carlos Alberto c. Caja de Seguros SA s/ ordinario", del 16/04/2024; autos "Sgaramello, Rubén
Daniel c. Coca Cola Femsa de Buenos Aires SA s/ interrupción de la prescripción", del 16/05/2024; autos "Rafel, Rodolfo Aníbal c.
Puerto Cacao SA s/ daños y perjuicios", del 21/05/2025.
(20) LORENZETTI, Ricardo Luis, "La sentencia. La Teoría de la Decisión Judicial", Rubinzal Culzoni, Santa Fe, 2022, p. 264.
(21) PERELMAN, "La lógica jurídica y la nueva retórica", Civitas, Madrid, 1988, p. 10.
(22) ALEXY, Robert, "Teoría de los Derechos fundamentales", Centro de Estudios Constitucionales, Madrid, 1993, p. 101.
(23) CS, Fallos: 344:3156.
(24) Fallos: 340:257, sentencia del 28 de marzo de 2017.
(25) LORENZETTI, R. L., "La sentencia", ob. cit., p. 292.
(26) LOUTAYF RANEA, Roberto, "Condena en costas en el Proceso Civil", Astrea 1998, p. 74; FASSI-YÁÑEZ, "Código
Procesal Civil y Comercial de la Nación, comentado", Astrea, 1980, T. 1, p. 159; íd. SCBA, DJBA, 96-129.
(27) En el año 2020 se presentó un Proyecto de Código de Defensa del Consumidor en la Cámara de Diputados (5156-D-
2020). Sobre la cuestión, puede verse a HERNÁNDEZ, Carlos A. - JAPAZE, María Belén - OSSOLA, Federico A. - SOZZO,
Cósimo Gonzalo - STIGLITZ, Gabriel A., "Antecedentes y estado actual del proyecto de código de defensa del consumidor", LA
LEY, 2020-A, 939; FRUSTAGLI, Sandra A. - VALLESPINOS, Carlos G., "El proyecto de código de defensa del consumidor, en
pleno debate parlamentario. Una obra de la comunidad académica nacional, con apoyo institucional y profesional", La Ley, diario
del 18/09/2020, p. 1; STIGLITZ, Gabriel A., "Código de defensa del consumidor. Novedades parlamentarias", LA LEY del 06/10/
2020, p. 1; HERNÁNDEZ, Carlos A. - JAPAZE, María Belén - OSSOLA, Federico A. - SOZZO, Gonzalo - STIGLITZ, Gabriel A.,
"Hacia el código de defensa del consumidor", LA LEY del 15/03/2021, p. 1 y ss.
(28) Publicado en IJ Editores, Revista de Derecho del Consumidor, Núm. 12, mayo 2022, 09/05/2022, IJ-II-CMLXVI-716,
[Link]
(29) ARIAS, M. P. - QUAGLIA, M. C., ob. cit.
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(30) LORENZETTI, R. L., "La sentencia", ob. cit., p. 274.
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