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Eutanasia y Gestión Del Derecho A Morir Dignamente

El documento analiza el desarrollo normativo y jurisprudencial del derecho a morir con dignidad en Colombia, enfocándose en la eutanasia y los cuidados paliativos. Se destaca la Resolución 813 de 2026, que unifica y actualiza la regulación sobre este derecho, ampliando criterios de acceso y fortaleciendo el consentimiento informado. El trabajo también identifica barreras en la implementación y propone estrategias para mejorar el ejercicio de este derecho en el sistema de salud.

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Eutanasia y Gestión Del Derecho A Morir Dignamente

El documento analiza el desarrollo normativo y jurisprudencial del derecho a morir con dignidad en Colombia, enfocándose en la eutanasia y los cuidados paliativos. Se destaca la Resolución 813 de 2026, que unifica y actualiza la regulación sobre este derecho, ampliando criterios de acceso y fortaleciendo el consentimiento informado. El trabajo también identifica barreras en la implementación y propone estrategias para mejorar el ejercicio de este derecho en el sistema de salud.

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EUTANASIA Y GESTIÓN DEL DERECHO A MORIR DIGNAMENTE

SILVANA EUGENIA BETANCOURT MERCADO


JESUS ANDRES ECHEVERRIA LUNA
JOSÉ JULIÁN PORTACIO VILARÓ
MARIA JOSE POLO BARRIOS
MARÍA ALEJANDRA UMAÑA GONZALEZ
JOSÉ ANTONIO VALBUENA WILCHES

TRABAJO FINAL

DRA. SYLENA CHIQUILLO


DOCENTE GERENCIA EN SALUD

UNIVERSIDAD DEL NORTE


FACULTAD DE MEDICINA, X SEMESTRE

MAYO, 2026
ÍNDICE
1. GLOSARIO ................................................................................................................................3
2. INTRODUCCIÓN .....................................................................................................................4
3. JUSTIFICACIÓN ......................................................................................................................5
4. OBJETIVOS...............................................................................................................................5
4.1 Objetivo general ...................................................................................................................5
4.2 Objetivos específicos ...........................................................................................................5
5. ANTECEDENTES .....................................................................................................................6
6. MARCO TEÓRICO ..................................................................................................................8
6.1 Conceptualización de la eutanasia en Colombia ..................................................................8
6.2 Marco normativo en Colombia ............................................................................................8
6.3 Gestión del derecho a morir dignamente .............................................................................9
6.4 Situación y alcance del derecho a morir dignamente.........................................................10
6.5 Barreras y limitaciones ......................................................................................................12
7. ESTRATEGIAS Y PROPUESTAS DE MEJORA ...............................................................12
8. CONCLUSIONES ...................................................................................................................13
9. REFERENCIAS .......................................................................................................................14
1. GLOSARIO

● Eutanasia: Procedimiento médico que induce de manera intencional la muerte anticipada


de una persona, a partir de su solicitud libre, informada y clara, cuando padece una
condición de salud grave que le ocasiona un sufrimiento insoportable e irreversible.

● Muerte digna: Es un derecho fundamental de toda persona que implica el final de la vida
con respeto a su autonomía, permitiéndole decidir cómo desea morir de acuerdo con sus
creencias, valores y sentido de vida.

● Enfermedad grave e incurable: Diagnóstico objetivo, clínicamente validado en el cual se


presentan condiciones de agotamiento de alternativas de curación, paliación y alivio
sintomático. Condiciones clínicas en las que es posible la identificación de la
irrecuperabilidad e intratabilidad.

● Agonía: Estadio que precede al momento de muerte, en el que existe un deterioro físico
extremo, debilidad severa, pérdida de capacidad cognoscitiva junto con incapacidad de
consumo de alimentos lo que lleva a un pronóstico de vida de hora o días.

● Apoyo interpretativo de la voluntad: Conjunto de elementos relacionales, contextuales


y narrativos aportados por personas cercanas, con posible complemento del equipo de
salud, que permite inferir de manera razonable la voluntad de una persona cuando no puede
expresarla directamente de forma permanente. Esto se basa en su historia de vida, valores,
creencias y preferencias previas. No constituyen por sí mismos una manifestación
autónoma, ni una solicitud o consentimiento para eutanasia, valora si se cumplen las
condiciones para el consentimiento sustituto.

● Adecuación de los esfuerzos terapéuticos (AET): Consiste en ajustar o suspender


tratamientos según la condición clínica del paciente cuando estos no son proporcionales,
al beneficio esperado, implica no iniciar o retirar intervenciones que puedan generar daño
o sufrimiento. No corresponde a eutanasia; su objetivo es evitar la obstinación terapéutica
y no prolongar innecesariamente la vida biológica.

● Cuidados paliativos: Cuidados que brindan atención integral a pacientes con


enfermedades graves o en fase final, aliviando el dolor y mejorando la calidad de vida sin
adelantar ni retrasar la muerte.

● Comité de Ética hospitalaria: Equipo multidisciplinario dentro de una institución de


salud que cumple funciones consultivas, orientadas a asesorar la toma de decisiones en
conflictos ético-clínicos.
2. INTRODUCCIÓN

En Colombia, el derecho fundamental a morir con dignidad ha sido objeto de un desarrollo


progresivo tanto a nivel normativo como jurisprudencial, consolidándose como una expresión
directa de los principios de autonomía personal y dignidad humana. Desde la histórica
despenalización condicionada de la eutanasia establecida por la Corte Constitucional por medio
de la sentencia C-239 de 1997 (1), hasta la regulación de los cuidados paliativos mediante la Ley
1733 de 2014 (2) y el reconocimiento del derecho fundamental a la salud en la Ley Estatutaria
1751 de 2015 (3), el país ha avanzado en la construcción de un marco que busca garantizar
decisiones libres e informadas al final de la vida.

Con el propósito de responder a los desafíos persistentes en la implementación efectiva de este


derecho, así como de dar cumplimiento a múltiples órdenes de la Corte Constitucional, el
Ministerio de Salud y Protección Social expidió la Resolución 813 de 2026 (4). Esta normativa
tiene como objetivo unificar y actualizar la regulación existente en torno al derecho a morir con
dignidad, abarcando no solo la eutanasia, sino también otras dimensiones como la adecuación de
los esfuerzos terapéuticos y los cuidados paliativos, reconociendo el carácter multidimensional de
este derecho.

Asimismo, la resolución introduce elementos clave como la ampliación de los criterios de acceso
sin limitarse exclusivamente a la enfermedad terminal, el fortalecimiento del consentimiento
informado en sus distintas modalidades, y la incorporación de mecanismos como los apoyos
interpretativos de la voluntad, orientados a garantizar la autonomía incluso en situaciones de
incapacidad para expresar decisiones de manera directa. De igual forma, establece lineamientos
claros para la organización de los comités interdisciplinarios y la eliminación de barreras
administrativas que puedan obstaculizar el ejercicio de este derecho.

En este contexto, el presente trabajo tiene como propósito analizar el alcance de las normativas
relacionadas a la eutanasia en Colombia, identificar sus principales aportes y retos en la práctica
clínica y ética, y reflexionar sobre su impacto en la garantía efectiva del derecho a morir con
dignidad dentro del sistema de salud.

3. JUSTIFICACIÓN

El derecho a morir con dignidad constituye uno de los temas más complejos y sensibles dentro del
campo de la bioética y la práctica médica, al involucrar principios fundamentales como la
autonomía, la dignidad humana y la protección de la vida. En Colombia, su desarrollo ha estado
marcado por una sólida línea jurisprudencial de la Corte Constitucional y por la expedición de
normativas que buscan garantizar su ejercicio efectivo dentro del Sistema General de Seguridad
Social en Salud. No obstante, a pesar de estos avances, han persistido barreras administrativas,
vacíos regulatorios y dificultades en la implementación que han limitado el acceso oportuno y
adecuado a este derecho.

En este sentido, la expedición de la Resolución 813 de 2026 (4) representa un hito importante al
unificar, actualizar y ampliar el marco normativo existente, incorporando nuevas disposiciones
que buscan fortalecer la garantía del derecho a morir con dignidad en sus diferentes dimensiones,
incluyendo la eutanasia, los cuidados paliativos y la adecuación de los esfuerzos terapéuticos.
Asimismo, introduce elementos innovadores como los apoyos interpretativos de la voluntad y
amplía los criterios de acceso, lo cual plantea nuevos retos éticos, clínicos y administrativos para
los profesionales de la salud y las instituciones.

Por lo anterior, resulta pertinente analizar esta resolución desde una perspectiva crítica y
académica, con el fin de comprender su alcance, identificar sus implicaciones en la práctica médica
y reflexionar sobre los desafíos que supone su implementación. Este análisis no solo contribuye a
la formación integral en el ámbito de la salud, sino que también favorece el fortalecimiento de una
atención centrada en el paciente y en el respeto de sus derechos fundamentales

4. OBJETIVOS

4.1 Objetivo general

Analizar el contexto normativo y las condiciones de implementación del derecho a morir con
dignidad en Colombia evaluando sus avances, alcances y desafíos en relación con la eutanasia.

4.2 Objetivos específicos

● Contextualizar la evolución del derecho a morir con dignidad en Colombia, desde los
desarrollos jurisprudenciales iniciales hasta la expedición de la Resolución 813 de 2026.
● Caracterizar los principales lineamientos y cambios introducidos por la nueva resolución
en relación con la eutanasia, los cuidados paliativos y la adecuación de los esfuerzos
terapéuticos.
● Identificar los criterios de acceso al procedimiento eutanásico, incluyendo aspectos como
el consentimiento informado, la ampliación de condiciones clínicas y los mecanismos de
apoyo en la toma de decisiones.
● Analizar las principales barreras éticas, administrativas y clínicas que pueden presentarse
en la implementación de la normativa dentro del sistema de salud colombiano.
● Proponer reflexiones y posibles estrategias orientadas a fortalecer la aplicación efectiva del
derecho a morir con dignidad, garantizando el respeto por la autonomía y la dignidad del
paciente.
5. ANTECEDENTES

El derecho a morir dignamente en Colombia ha sido objeto de una evolución normativa y


significativa que refleja la preocupación del Estado por garantizar la autonomía de las personas y
su derecho a decisiones informadas en el contexto de enfermedades terminales, crónicas,
degenerativas e irreversibles. Es por ello que el recorrido de esta normativa inicia con la
Resolución 13437 de 1991(5), que estableció las bases para la conformación y funcionamiento de
los Comités de Ética Hospitalaria. Estos comités, originalmente concebidos para velar por
prácticas éticas en la atención médica, han evolucionado adoptando un enfoque en todas las
esferas, con funciones enfocadas a mejorar la atención centrada en el paciente y asegurando la
toma de decisiones respetuosas con la dignidad humana. Esta evolución ha sido acorde con las
recomendaciones internacionales, como las emanadas de la UNESCO en 2005 (6), que promueven
la creación de comités de bioética que atiendan las necesidades específicas en el ámbito
hospitalario.

La Ley 23 de 1981 impone la obligación médica de procurar el beneficio del paciente mientras sea
viable, pero excluye la prolongación artificial de funciones vitales sin justificación, en
concordancia con principios que evitan exponer a los pacientes a riesgos innecesarios (7). Por su
parte, la Ley 1733 de 2014 marcó un hito al regular los cuidados paliativos para pacientes en
estados terminales, garantizando el derecho a no someterse a tratamientos médicos innecesarios
que prolonguen la vida sin calidad, y estableciendo el Documento de Voluntad Anticipada,
instrumento clave para expresar decisiones anticipadas en salud (2). Más aún, la Ley Estatutaria
1751 de 2015 consagró la salud como derecho fundamental, imponiendo la obligación de respetar
la diversidad cultural y las particularidades socioculturales del paciente, y reforzando su derecho
a recibir información adecuada para la toma de decisiones libres de coacciones (3).

En cuanto a la interpretación y aplicación del derecho a morir dignamente, la prudencia de la Corte


Constitucional ha sido determinante y progresiva. Desde la Sentencia C-239 de 1997, la Corte
estableció que el fin de vida autónomo, incluyendo la eutanasia, podía ser legítimo bajo
condiciones estrictas: consentimiento libre e informado, enfermedad terminal con sufrimientos
intensos y procedimiento médico adecuado (1). A pesar que esta sentencia fue la puntal para la
despenalización condicionada de la eutanasia, instando al Congreso a reglamentar el
procedimiento, en la última resolución expedida se amplían las condiciones en las que puede
hacerse exigible este derecho especificando las condiciones clínicas de fin de vida (enfermedad o
condición incurable avanzada, enfermedad o condición terminal o agonía), enfermedad grave e
incurable y en lesiones corporales que alteren la integridad física irreversible (4).

De manera destacada, la Corte ha redefinido el derecho a morir dignamente como un derecho


multidimensional que trasciende la eutanasia, incluyendo alternativas como los cuidados paliativos
y la adecuada limitación del esfuerzo terapéutico. De esta manera, se plantea una atención integral
al proceso de muerte, orientada a garantizar la calidad de vida, el alivio del sufrimiento y el respeto
por la voluntad del paciente (4).

Este enfoque ha generado la necesidad de desarrollar regulaciones más amplias en el sistema de


salud que involucre incluso a las personas que tengan distintos grados de limitaciones. En respuesta
a ello, el Ministerio de Salud ha emitido disposiciones orientadas a armonizar y actualizar la
normativa existente, como las Resoluciones 825 de 2018 y 971 de 2021, donde se incorporan
mecanismos de consentimiento, tanto directo como sustituto, así como instrumentos como el
Documento de Voluntad Anticipada en casos de incapacidad (8) (9).

Además, la doctrina jurisprudencial ha establecido límites y responsabilidades claras respecto a la


objeción de conciencia, señalando que solo puede ser ejercida por las personas naturales y no por
instituciones de salud, garantizando así el respeto a los derechos de los pacientes sin desprotección
institucional. En términos de atención a poblaciones especiales, la regulación ha previsto la
inclusión de criterios diferenciales para niños, niñas y adolescentes, garantizando su derecho a
morir dignamente en términos ajustados a su evolución y capacidad de comprensión, como se
codificó en la Resolución 825 de 2018 (8).

Como se mencionó anteriormente, la Resolución 813 de 2026 se configura como una respuesta
normativa integral que unifica y actualiza reglas dirigidas a consolidar el ejercicio efectivo y
seguro del derecho a morir dignamente en Colombia, en concordancia con las órdenes precisas de
la Corte Constitucional. Esta resolución establece procedimientos claros para el funcionamiento y
coordinación de los comités interdisciplinarios de eutanasia y los comités de ética hospitalaria,
asegurando que las decisiones complejas, sean abordadas con rigor clínico, ético y legal (4).

6. MARCO TEÓRICO

6.1 Conceptualización de la eutanasia en Colombia

Clínica y jurídicamente, la eutanasia se entiende específicamente como un procedimiento activo,


que implica una intervención directa para provocar la muerte. En este contexto, la limitación o
suspensión de tratamientos, anteriormente denominada “eutanasia pasiva”, corresponde a la
adecuación del esfuerzo terapéutico (AET), la cual no constituye un procedimiento eutanásico (4).
Asimismo, la eutanasia debe ser voluntaria, es decir, basada en el consentimiento libre e informado
del paciente; en situaciones en las que este no pueda expresarlo, se recurre a mecanismos como el
documento de voluntad anticipada o apoyos interpretativos (10)(4).

En Colombia, el concepto de eutanasia ha evolucionado significativamente. Inicialmente, en la


Sentencia C-239 de 1997, algunas posiciones dentro de la Corte consideraron la eutanasia como
una forma de homicidio por piedad, entendida como la acción de causar la muerte para aliviar el
sufrimiento (1). Sin embargo, con el paso del tiempo y a partir de decisiones posteriores de la Corte
Constitucional, especialmente la Sentencia T-970 de 2014, se ha reconocido como una expresión
del derecho fundamental a morir dignamente, sustentado en principios como la autonomía y la
dignidad humana (10).

Desde este punto de vista, la eutanasia en Colombia no solo constituye un acto médico, sino
también un proceso que involucra decisiones clínicas complejas, consideraciones éticas y una
regulación específica dentro del sistema de salud. Esto implica la necesidad de contar con
protocolos claros, equipos interdisciplinarios y una adecuada gestión institucional que permitan
garantizar el acceso a este derecho en condiciones de calidad, oportunidad y equidad.

6.2 Marco normativo en Colombia

El reconocimiento del derecho a morir dignamente en Colombia ha sido progresivo y se ha


construido principalmente a partir de decisiones de la Corte Constitucional. Este proceso inicia
con la Sentencia C-239 de 1997, en la cual se estableció que la eutanasia no constituye delito en
circunstancias estrictamente definidas (1). Esta decisión marcó un punto de partida fundamental
al reconocer que el derecho a la vida debe entenderse en condiciones de dignidad.

Posteriormente, la Sentencia T-970 de 2014 fortaleció este reconocimiento al establecer que el


derecho es una manifestación directa de la autonomía personal y la dignidad humana. Además,
introdujo elementos clave para su implementación, señalando que su aplicación debe garantizarse
en condiciones de oportunidad y celeridad, evitando barreras administrativas que dificulten su
acceso. Asimismo, reconoció la posibilidad de objeción de conciencia por parte del personal de
salud, siempre que no se afecte el derecho del paciente (10).

En respuesta a estas decisiones, el Ministerio de Salud expidió la Resolución 1216 de 2015,


mediante la cual se reglamentó el procedimiento para la práctica de la eutanasia en el país. Esta
norma permitió estructurar el proceso dentro de las instituciones de salud, a través de la creación
de comités científico-interdisciplinarios y la definición de rutas de atención, facilitando la toma de
decisiones clínicas bajo criterios clínicos, éticos y legales previamente establecidos (11). Por otro
lado, la Resolución 825 de 2018 amplió esta regulación, especialmente en lo relacionado con
poblaciones específicas como niños, niñas y adolescentes, y fortaleció los procesos institucionales
relacionados con la evaluación de casos y la toma de decisiones clínicas (8).

Más recientemente, la Resolución 813 de 2026 introduce ajustes orientados a mejorar la


accesibilidad, oportunidad y calidad en la prestación del servicio, así como a reducir barreras
administrativas y estandarizar los procesos entre instituciones. Adicionalmente, unifica la
normativa existente y amplía el enfoque del derecho a morir dignamente (4).
6.3 Gestión del derecho a morir dignamente

En la práctica del sistema de salud colombiano, la implementación del derecho a morir dignamente
requiere la articulación de múltiples actores, entre ellos las Entidades Promotoras de Salud (EPS),
las Instituciones Prestadoras de Servicios de Salud (IPS) y el talento humano en salud. Este
derecho, reconocido progresivamente por la jurisprudencia constitucional, impone a las
instituciones la obligación de garantizar no solo su reconocimiento formal, sino su materialización
oportuna y sin barreras.

La gestión integral de este derecho exige la incorporación de los cuidados paliativos como
componente esencial del continuo de atención, no solo como alternativa terapéutica, sino como
parte del proceso de deliberación clínica y ética. En Colombia, esto implica fortalecer la capacidad
resolutiva de las IPS, garantizar la disponibilidad de servicios paliativos y promover la formación
del talento humano en el manejo del sufrimiento, la comunicación de malas noticias y la toma de
decisiones al final de la vida (4).

Desde una perspectiva administrativa, la garantía del derecho a morir dignamente implica mejorar
la eficiencia en los tiempos de respuesta, reducir barreras administrativas y fortalecer modelos de
atención centrados en el paciente; sin embargo, persisten desafíos como la objeción de conciencia,
las desigualdades regionales en el acceso y la falta de capacitación del personal de salud, lo que
exige mayor supervisión y formación por parte de las autoridades.

6.4 Situación y alcance del derecho a morir dignamente

Con relación a Colombia, si bien el ejercicio del derecho a morir dignamente ha tenido un
desarrollo progresivo desde el punto de vista normativo, su implementación en la práctica clínica
continúa siendo heterogénea. La evidencia disponible en pacientes con enfermedades avanzadas
indica que las decisiones al final de la vida se orientan con mayor frecuencia hacia la limitación
del esfuerzo terapéutico, incluyendo la no iniciación o suspensión de tratamientos, así como el uso
de sedación paliativa, mientras que la eutanasia representa una proporción menor dentro de estas
decisiones (12).

Esta situación pone en evidencia que, a pesar de contar con un marco jurídico consolidado, la
materialización del derecho depende en gran medida de factores operativos del sistema de salud,
como el nivel de conocimiento del talento humano, la disponibilidad de servicios (especialmente
cuidados paliativos) y la calidad de la comunicación clínica con el paciente y su familia. En este
sentido, persiste una brecha significativa entre el reconocimiento normativo del derecho y su
aplicación efectiva en los escenarios asistenciales.
Adicionalmente, el análisis de la distribución de casos en el territorio nacional evidencia una
marcada concentración en ciertas regiones, particularmente en grandes centros urbanos como
Bogotá y Antioquia, que agrupan la mayoría de los procedimientos realizados. En contraste, otros
departamentos presentan una participación considerablemente menor, lo cual sugiere inequidades
en el acceso asociadas a la capacidad instalada, la disponibilidad de talento humano capacitado y
el nivel de desarrollo institucional de los servicios de salud. Este patrón refleja una problemática
estructural del sistema, donde el acceso a este derecho no es homogéneo y depende del contexto
geográfico y organizacional (13).

Figura 1: Distribución geográfica de eutanasias realizadas entre 2015 y 2024.

Fuente: Panorama actual de las cifras y barreras del derecho a morir dignamente en Colombia

Por otra parte, al comparar el contexto colombiano con el panorama internacional, se observa una
diferencia significativa en el número de casos reportados frente a países con marcos regulatorios
más consolidados, como Países Bajos o Bélgica (14). Estos países cuentan con sistemas de registro
más robustos, mayor estandarización de los procesos y una integración más clara del
procedimiento dentro de los servicios de salud, lo que facilita su acceso y seguimiento. En
contraste, Colombia, aunque ha avanzado en el reconocimiento jurídico, aún se encuentra en una
fase de consolidación operativa, lo que se refleja en un menor número de casos (13).
Figura 2: Casos de eutanasia a nivel internacional entre el 2024 a 2026.

Fuente: elaboración propia (14)

En conjunto, estos hallazgos evidencian lo que se expuso previamente, la baja frecuencia de casos,
su concentración en determinadas regiones y la predominancia de otras decisiones al final de la
vida reflejan que el ejercicio de este derecho no depende únicamente de su reconocimiento
jurídico, sino de la capacidad del sistema de salud para implementarlo de manera equitativa y
efectiva. Desde esta perspectiva, el reto actual no radica en la creación de nuevas normas, sino en
el fortalecimiento de los procesos institucionales, la reducción de brechas territoriales y la
consolidación de una atención realmente centrada en el paciente.

6.5 Barreras y limitaciones

A pesar de los avances normativos y del reconocimiento del derecho a morir dignamente en
Colombia, persisten diversas barreras que dificultan su implementación efectiva. Entre ellas se
destacan las demoras administrativas, la falta de conocimiento por parte del personal de salud, la
objeción de conciencia y las desigualdades en el acceso según la región (12).

Estas limitaciones afectan directamente la oportunidad y calidad del servicio, generando


dificultades para que los pacientes puedan ejercer este derecho de manera efectiva. En este sentido,
se evidencia una brecha entre el reconocimiento jurídico del derecho y su aplicación en la práctica
clínica, lo cual pone de manifiesto la necesidad de fortalecer la gestión institucional, mejorar los
mecanismos de seguimiento y control, y promover una mayor equidad en la prestación de los
servicios de salud.

7. ESTRATEGIAS Y PROPUESTAS DE MEJORA

Después de todo lo analizado anteriormente, sugerimos que la garantía efectiva del derecho a morir
dignamente en Colombia requiere fortalecer la capacidad operativa mediante la estandarización de
rutas de atención, el funcionamiento real de comités interdisciplinarios y la implementación de
indicadores que permitan evaluar la oportunidad, calidad y acceso. Asimismo, es fundamental
reforzar la capacitación del talento humano en bioética, cuidados paliativos y toma de decisiones
al final de la vida, asegurando que los profesionales cuenten con las competencias necesarias para
aplicar la normativa de manera adecuada y humanizada.

De igual forma, resulta prioritario regular de manera clara la objeción de conciencia como un
derecho individual que no puede constituirse en barrera institucional, garantizando la continuidad
del servicio mediante mecanismos de remisión oportuna. A esto se suma la necesidad de reducir
las desigualdades territoriales a través de redes de referencia, el uso de telemedicina y el
fortalecimiento de la oferta de servicios en regiones con menor cobertura.

Finalmente, es clave consolidar sistemas de información que permitan el seguimiento y control de


los casos, promover el uso del Documento de Voluntades Anticipadas y avanzar hacia un modelo
de atención verdaderamente centrado en el paciente. En conjunto, estas estrategias buscan cerrar
la brecha entre el reconocimiento normativo y su aplicación práctica, garantizando un acceso
equitativo, oportuno y digno al final de la vida.

8. CONCLUSIONES

El derecho a morir dignamente en Colombia ha experimentado una evolución progresiva que va


desde su desarrollo en sentencias hasta su consolidación normativa, alcanzando un punto clave
con la Resolución 813 de 2026. Esta normativa integra de manera articulada la eutanasia, los
cuidados paliativos y la adecuación del esfuerzo terapéutico, configurando un enfoque
multidimensional que reconoce la autonomía del paciente y garantiza el respeto por su dignidad
en el proceso de final de vida. Este avance refleja no sólo un desarrollo jurídico, sino también una
transformación en la concepción del cuidado en salud, orientada hacia decisiones informadas y
centradas en la persona.

En Colombia, a pesar de contar con un marco normativo robusto, persiste una brecha significativa
entre el reconocimiento legal del derecho y su implementación en la práctica. Las barreras
administrativas, la insuficiente capacitación del talento humano en salud y las desigualdades
regionales en el acceso, evidencian limitaciones estructurales del sistema. Esto demuestra que la
garantía efectiva de este derecho no depende únicamente de su regulación, sino de la capacidad
operativa y organizacional del sistema de salud para materializarlo.

En este contexto, la gestión de este derecho exige un enfoque integral que trascienda la normativa,
basado en el fortalecimiento institucional, la articulación entre los diferentes actores del sistema y
el desarrollo de competencias en toma de decisiones ético-clínicas. Asimismo, resulta fundamental
consolidar mecanismos efectivos de supervisión, capacitación y seguimiento, garantizando así el
respeto por la autonomía y la dignidad humana en el final de la vida.
9. REFERENCIAS

1. Corte Constitucional de Colombia. Sentencia C-239:1997. 1997 May 20.


2. Ministerio de Salud y Protección Social. Ley 1733 de 2014. 2014 Sep 8.
3. Ministerio de Salud y Protección Social. Ley 1751 de 2015. 2015 Feb.
4. Ministerio de Salud y Protección Social. Resolucion 813 de 2026. 2026 Apr 28.
5. Ministerio de Salud de Colombia. Resolución 13437 de 1991. 1991.
6. Organización de las Naciones Unidas para la Educación la C y la C. Comités de Bioética y
Políticas Públicas [Internet]. 2020. Available from: [Link]
7. Ministerio de Educación Nacional. Ley 23 de 1981. 1981 Feb 18.
8. Ministerio de Salud y Protección Social. Resolución 825 de 2018. 2018 Mar.
9. Ministerio de Salud y Protección Social. Resolucion 971 de 2021. 2021 Jul 1.
10. Corte Constitucional de Colombia. Sentencia T-970:2014. 2015 Dec 15.
11. Ministerio de Salud y Protección Social. resolucion_1216_de_2015. 2015 Apr 20.
12. de Vries E, Leal Arenas FA, van der Heide A, Gempeler Rueda FE, Murillo R, Morales O,
et al. Medical decisions concerning the end of life for cancer patients in three Colombian
hospitals – a survey study. BMC Palliat Care. 2021 Dec 1;20(1). doi:10.1186/s12904-021-
00853-9 PubMed PMID: 34657613.
13. Lucas Correa Montoya, Camila Jaramilllo Salazar. Panorama actual de las cifras y
barreras del derecho a morir dignamente en Colombia [Internet]. 2025. Available from:
[Link]
14. Asociación Federal Derecho a Morir Dignamente (DMD). Derecho a morir dignamente .
Derechos al final de la vida panorama internacional. 2025 Apr.

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