UNIVERSIDAD NACIONAL AUTONOMA DE
MEXICO
Nombre del baile: “EL TORO RABON”
Equipo: AURA
REPORTE DE MONTAJE ESCÉNICO: EL TORO RABÓN
(VERSIÓN MASCULINA, PORQUE NO CONSEGUIMOS
MUJERES EN NUESTRO EQUIPO)
I. CARACTERÍSTICAS DEL GÉNERO DANCÍSTICO
El Toro Rabón pertenece al género del Son de Tarima, una de las expresiones más
vigorosas de la región de la Costa Chica de Guerrero. En esta propuesta escénica,
ejecutada exclusivamente por un ensamble masculino de siete integrantes, la
naturaleza del baile se transforma de un cortejo tradicional a una danza de
destreza, fuerza y competencia técnica. El género se define primordialmente por
su rítmica en compás de 6/8, lo que exige una coordinación matemática entre el
oído y la ejecución percusiva de los pies.
La característica técnica más relevante es el zapateado sobre madera. En el Son
de Tarima, el bailarín asume el rol de un músico percusionista; cada golpe de
planta, tacón o punta debe emitir un sonido nítido que complemente la melodía del
violín. Al ser un montaje puramente masculino, la estética se vuelve más sobria y
potente. La postura del cuerpo requiere un centro de gravedad bajo, con una ligera
flexión de rodillas que permite amortiguar el peso y proyectar toda la energía hacia
el suelo, emulando la bravura y el ímpetu del ganado vacuno característico de las
zonas ganaderas de Guerrero.
II. REGIÓN DONDE SE BAILA
La zona geográfica de origen es la Región de la Costa Chica, una franja cultural
que abarca parte del estado de Guerrero y Oaxaca. Municipios como Tixtla,
Ometepec y Cuajinicuilapa son los epicentros de esta tradición. Es un área con
una profunda raíz afro mestiza, lo que se refleja en la síncopa rítmica y la
intensidad del zapateado.
En el contexto de Guerrero, el Toro Rabón no solo se baila en escenarios (en
nuestro caso nuestro salón de danza), sino que es el alma de los fandangos
comunitarios. Originalmente, el baile se realiza sobre una artesa o tarima de
madera que funciona como caja de resonancia. En nuestra adaptación, hemos
trasladado esa esencia rústica al espacio escénico de nuestra institucion,
manteniendo el respeto por la tradición del "son de tierra", que es aquel que se
baila con fuerza, pegado al suelo y con un sentimiento de orgullo campesino y
vaquero.
III. PROCESO DE CREACIÓN DE LA COREOGRAFÍA
El proceso para consolidar este montaje de siete hombres se dividió en etapas
metódicas de entrenamiento físico y diseño espacial:
1. Unificación Rítmica y Limpieza Sonora
La primera fase consistió en lograr que los siete integrantes zapatearan con una
precisión absoluta. El reto principal de un grupo masculino es la sincronía auditiva;
si un solo bailarín desfasa el golpe, la calidad del "son" se pierde. Se trabajó
intensamente en el paso base de tres y en los remates dobles, buscando que el
impacto de los catorce pies sonara como un solo golpe masivo y coordinado.
2. Codificación del Estilo y Postura
Se definió una postura corporal uniforme: el torso inclinado levemente hacia
adelante para facilitar el zapateado, la mano izquierda colocada firmemente en la
espalda baja (fijando la faja o el cinturón) y la mano derecha sosteniendo un
pañuelo o mascada. El movimiento del pañuelo no es decorativo, sino rítmico; se
establecieron círculos constantes hacia afuera que ayudan a mantener el equilibrio
durante los giros y acentúan los cambios de frase musical del violín.
3. Diseño de Desplazamientos en Filas
A diferencia de otros montajes que utilizan figuras complejas, decidimos utilizar
filas horizontales y verticales como eje central. Este diseño permite que la potencia
sonora del grupo se proyecte de manera frontal hacia el público. Se ensayaron los
cambios de posición mediante desplazamientos laterales, asegurando que las
líneas se mantuvieran perfectas incluso durante la ejecución de redobles
complejos.
4. Ensayo de Resistencia y Remates
El Toro Rabón es una pieza de alta demanda cardiovascular. La etapa final
consistió en ensayar la pieza completa de forma continua para desarrollar la
resistencia necesaria. Se puso especial énfasis en los remates finales, que son los
golpes de cierre donde el grupo debe demostrar su máxima energía antes de la
pose de salida, simbolizando el dominio total sobre el ritmo y la técnica.
IV. DISTRIBUCIÓN DE ROLES DE TRABAJO
Para la gestión exitosa del proyecto realmente el trabajo no lo repartimos como tal
si no q fue más como un revoltijo y q todos estuviéramos de acuerdo ya q fue más
colaborativo:
Dirección Coreográfica: diseñamos las secuencias de pasos de tal manera q fuera
mas sencilla y estética tomando de bases algunos videos en linea y supervisamos
que la técnica del zapateado fuera la correcta (estilo Guerrero).
Investigación y Edición Musical: seleccionamos una versión del Toro Rabón con la
instrumentación tradicional (violín, jarana y guitarra de golpe) y editamos la pista
para que tuviera una duración adecuada para el lucimiento de los siete hombres.
Coordinación de Vestuario: como tal no hubo una gestión de vestuario si no q solo
tratamos de vernos igual y lo q concordamos fue utilizar jeans, camisa blanca, los
paliacates y los botines de danza. Se aseguró de que todos los elementos fueran
idénticos para fortalecer la imagen de unidad del grupo.
Logística y Espacios: principalmente quien se dio a la tarea de organizar estos
ensayos fue Sánchez Serrano Emiliano el encargado de programar los horarios de
práctica y asegurar que las áreas de ensayo fueran lo suficientemente amplias
para los desplazamientos de las filas.
V. USO DE LAS ÁREAS DEL ESCENARIO
El escenario fue aprovechado estratégicamente mediante la división en planos y
zonas de intensidad:
Centro del Escenario (Zona 5): Es el punto focal donde se ejecutan los zapateados
de mayor dificultad. Aquí, los siete hombres se concentran para realizar los
redobles que requieren mayor impacto sonoro.
Frente: Se utiliza para los desplazamientos en fila horizontal más cercanos al
público. Esta cercanía permite que la audiencia aprecie la fuerza y la expresión de
seguridad de los bailarines, además de percibir la vibración del zapateado de
forma directa.
Plano Posterior (Fondo): Se emplea para los descansos activos y los pasos de
"paseo". En esta zona, los bailarines se desplazan en filas laterales para preparar
la siguiente entrada de fuerza hacia el frente.
Diagonales y Calles: El espacio se utiliza para transitar de una fila a otra. Los siete
hombres se mueven por las "calles" (espacios entre planos) para intercambiar
lugares, creando un dinamismo visual que evita que el montaje sea monótono.
Laterales (Izquierda y Derecha): Se utilizan para las entradas y salidas dramáticas
del grupo, manteniendo siempre la formación de fila india para entrar al espacio
central.
VI. CUMPLIMIENTO DE LA IDEA ORIGINAL Y MODIFICACIONES
El proyecto sufrió modificaciones necesarias para adaptarse a un grupo de siete
hombres:
La idea original de un baile de cortejo fue sustituida por un cuadro de desafío
masculino. Esto fortaleció el carácter enérgico de la danza.
Se eliminaron las formaciones circulares complejas por desplazamientos en filas.
Esta decisión se tomó para priorizar la limpieza de las líneas y la potencia del
sonido. Al estar alineados, el impacto acústico del zapateado es mucho más
organizado y contundente.
Ajuste de Implementos: Al no haber mujeres, el uso del pañuelo se volvió más
técnico y menos ornamental, funcionando como una señal visual para los cambios
de paso entre los integrantes.
Justificación: Estas modificaciones permitieron que el grupo resaltara su mayor
virtud: la fuerza colectiva y la precisión rítmica. El resultado es un montaje que
respeta la raíz guerrerense, pero con una estética moderna de ensamble
masculino.
VII. FUENTES DE CONSULTA
Moedano, G. (2000). Sones de tarima de Tixtla. México: INAH.
Secretaría de Cultura de Guerrero. Manual de Danzas Regionales: La Costa
Chica.
INBAL. Técnicas de Zapateado en el Folklore Mexicano. Archivo Digital de la
Escuela Nacional de Danza.
Flores, M. Tradiciones de Guerrero: El Fandango y la Tarima. Ed. Trillas.