La humildad es la virtud que consiste en conocer las propias limitaciones y debilidades
y actuar de acuerdo a tal conocimiento. El término proviene del vocablo latino
humilĭtas.
Podría decirse que la humildad es la ausencia de soberbia. Es una característica propia
de los sujetos modestos, que no se sienten más importantes o mejores que nadie pese a
sus logros. Por ejemplo: “El campeón del último Grand Slam de la temporada mostró su
humildad al pelotear durante más de dos horas con los niños que se habían acercado al
estadio”, “La estrella de Hollywood hizo gala de su humildad al saludar a cada uno de
los presentes”, “La humildad no es una característica propia de este cantante, quien
siempre critica a sus pares”.
Las religiones suelen asociar la humildad al reconocimiento de la superioridad divina.
Todos los seres humanos son iguales ante los ojos de Dios y deben actuar en
consecuencia. Para el budismo, la humildad es la conciencia respecto al camino que se
debe seguir para liberarse del sufrimiento.
Desde la filosofía, Immanuel Kant afirma que la humildad es la virtud central de la vida
ya que brinda una perspectiva apropiada de la moral. Para Friedrich Nietzsche, en
cambio, la humildad es una falsa de virtud que esconde las decepciones que una persona
esconde en su interior.
Más allá de las diferencia de concepto, las personas suelen compartir su visión sobre la
humildad como la característica que lleva a la gente a realizar una acción sin proclamar
sus resultados. Esto quiere decir que, si un hombre juega bien al fútbol y es humilde, no
debe presentarse ante los demás como el “mejor jugador” o “el jugador que siempre
logra marcar la diferencia gracias a su talento”, por ejemplo.