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Coal To Liquid

El documento aborda la crítica a la dependencia de la energía nuclear y el uso del carbón en la producción de energía, destacando la falta de discusión sobre la burocracia y su papel en la crisis ecológica y social. Se menciona la necesidad de un análisis político radical que vincule la desigualdad y la ecología, así como la crítica a la burocracia verde que busca gestionar la crisis sin cuestionar el sistema capitalista. Finalmente, se señala que las soluciones propuestas por los expertos son insuficientes para enfrentar la catástrofe ecológica inminente.

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Coal To Liquid

El documento aborda la crítica a la dependencia de la energía nuclear y el uso del carbón en la producción de energía, destacando la falta de discusión sobre la burocracia y su papel en la crisis ecológica y social. Se menciona la necesidad de un análisis político radical que vincule la desigualdad y la ecología, así como la crítica a la burocracia verde que busca gestionar la crisis sin cuestionar el sistema capitalista. Finalmente, se señala que las soluciones propuestas por los expertos son insuficientes para enfrentar la catástrofe ecológica inminente.

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una central térmica de carbón a la semana y se

aprestan a poner en circulación varias decenas


de millones de vehículos cada año. Otros
expertos, más numerosos aún, se conforman
con no tener que abordar este penoso asunto
del indispensable recurso a la energía nuclear,
que de algún modo podría estropearles el
panorama de una futura sociedad sostenible.
Por lo demás, ni unos ni otros se molestan
tampoco en señalar la parte irrisoria de la
nuclear en el suministro energético total, ya
sea a día de hoy —Francia incluida— o .en
un eventual relanzamiento intensivo de la
nuclearización. La misma clase de mutismo se
aplica a la cuestión de la disponibilidad durante
siglo y medio largo de reservas de carbón y a
las condiciones en que podrían obviarse las
objeciones (coste, «captura» de co2) que se
oponen a la utilización de técnicas llamadas
coal to liquid y que permiten obtener carburante
mediante la licuefacción del carbón.

XX
Después de atreverse a señalar que «los
diagnósticos certeros de Lester Brown, Nicolás
Hulot, Jean-Marie Pelt, Hubert Reeves y otros
muchos, que terminan indefectiblemente con
un llamamiento a la “humanidad”, no son
más que sopicaldos sentimentales», el pe-
riodista Hervé Kempf invitaba recientemente
61
a «comprender que crisis ecológica y crisis
social no son sino las dos caras de un mismo
desastre» (Cómo los ricos destruyen el planeta,
﹚. En cierto modo, lo que está proponiendo
es, pues, desarrollar una crítica social de
la nocividad. Pasemos por alto el carácter
cuando menos poco novedoso de esta primicia
teórico-periodística. Por muy grande que sea
su retraso, la intención podría ser loable, y
meritoria, viniendo de alguien tan novato en
este terreno. Por lo tanto, uno siente curiosidad
por descubrir qué puede significar, para el «es-
pecialista en medio ambiente» del periódico
Le Monde, este «análisis político radical
de las actuales relaciones de dominación»
que convendría articular con la «inquietud
ecológica» sin tardanza: «De aquí a diez años,
tendremos que haber cambiado el rumbo».
Porque a pesar de todo, Kempf se considera
«optimista»: las «soluciones afloran», «desde
Seattle y la protesta contra la Organización
Mundial del Comercio»; «el movimiento
social ha despertado» y la oligarquía podría
verse dividida (y un sector de ella «quizá esté
tomando claramente partido por las libertades
públicas y el bien común»); «el gremio de los
periodistas podría despertar»; y la izquierda
«desfalleciente» podría renacer «uniendo
las causas de la desigualdad y la ecología».
Como podemos ver, no hay peligro de que la
62
crítica social y el análisis de las relaciones de
dominación le lleven a nada más radical que
a la denuncia de las fechorías de la oligarquía
depredadora y codiciosa de los «megaricos».
Aunque nada de esto sea más consistente o
esclarecedor que una antología con the best of
Le Monde diplomatique de los últimos veinte
años, Kempf es interesante, y hasta instructivo,
por aquello de lo que no habla. Pues su
tentativa crítica omite ejemplarmente analizar o
mencionar siquiera el componente principal y
ciertamente el más visible de las «actuales rela-
ciones de dominación», aquel que un siglo xx
aplastado por los «totalitarismos de transición»,
según la fórmula de Mumford, ha legado al
siguiente: la burocracia. De este modo, como
sucede siempre en los inofensivos sucedáneos
críticos que quieren poner en tela de juicio
el desarrollo económico sin responsabilizar
jamás al Estado, las mejores aportaciones de
un siglo de crítica social son, inocente y muy
convenientemente, condenadas al olvido.
Sin remontarse hasta la polémica anarquista
contra el estatismo marxista, es en el
movimiento obrero organizado, es decir, en el
encuadramiento político y social de las luchas
obreras, donde primero se observó y analizó la
formación de una burocracia moderna, distinta
de la antigua burocracia de funcionarios del
Estado. Michels y antes que él Machajski (Le
63
Socialisme des intellectuels) identificaron muy el interior de una realidad tan inestable como
pronto algunos rasgos de lo que llegaría a violentamente destructiva, nos abstenemos
ser en Rusia una nueva clase, por la vía de la de olvidar este dato de la experiencia, que nos
apropiación totalitaria del poder. De forma parece apropiado para resistir: que la acción de
paralela, en los países en que las relaciones unos pocos individuos, o de grupos humanos
de producción seguían estando dominadas muy reducidos, puede tener, con un poco
por los capitalistas privados, la organización de suerte, rigor y voluntad, consecuencias
racionalizada de la producción y del consumo incalculables.
de masas (la necesidad de coordinar el trabajo
que una división cada vez más exhaustiva
estaba haciendo añicos) fue dando lugar
progresivamente al nacimiento de una
burocracia de managers; al tiempo que la Gran Abril de 
Depresión empujaba al Estado norteamericano
a regimentar el capitalismo privado, poner
en marcha mecanismos de regulación de la
economía, empezar grandes obras de interés
público para absorber el paro, etc., inicio de una
planificación que terminó conociéndose como
New Deal. Esta tendencia a la burocratización
del mundo, dentro de la cual parecía inscribirse
la renovación de los métodos totalitarios
de dominación por parte del fascismo y el
hitlerismo, fue teorizada por Rizzi, y más tarde
por Burnham, de una forma aparentemente
objetiva y en realidad apologética (en nombre
del «sentido de la historia»), lo que, aplicado
a realidades tan repugnantes, era entonces
bastante original. Después de la Segunda
Guerra Mundial y la derrota de la forma fascista
64 121
sentimientos unanimistas. del totalitarismo, precipitada por elecciones
estratégicas demasiado irracionales (la forma
XXX estalinista, aún más irracional en la gestión de
Los refractarios que pretendan poner en la economía, debe a su pertenencia al bando de
entredicho los beneficios, sean cuales fueren, con los vencedores el hecho de haber sobrevivido
que la propaganda por la sobresocialización todavía unas cuantas décadas), se prosigue el
insiste en seguir embaucando en contra de desarrollo de la burocracia de los ma-nagers,
la evidencia misma, y que rehúsen alistarse juntamente con el de una «investigación cien-
en la Unión Sagrada para la salvación del tífica» asimismo burocratizada durante la
planeta, pueden ir preparándose para ser guerra y en lo sucesivo al servicio directo de
tratados en breve como lo son en tiempos de la industria: la organización y la división del
guerra los desertores y los saboteadores. Pues trabajo propias de la fábrica se extienden a
el «estado de necesidad» y las penurias que todo con la abundancia de mercancías. Pero
van a ir acumulándose empujarán en primer es principalmente en las burocracias estatales
lugar a aceptar o reclamar nuevas formas de (primero en las nacionales y luego, tal vez
servidumbre, para salvar lo que pueda ser aún más, en las supranacionales) donde crece
salvado de la supervivencia garantizada allí la influencia de planificadores, gestores y
donde aún lo está en algún grado. (Ya se sabe demás tecnócratas que son considerados y se
cuál es la situación allí donde nadie puede tienen a sí mismos como la encarnación de la
jactarse de tales conquistas históricas.) racionalidad superior del capitalismo entendido
Sin embargo, el curso de esta extraña guerra como un «sistema». La ideología cibernética
no dejará de crear ocasiones para pasar a la —de la cual proviene, conviene recordarlo,
crítica en actos del chantaje burocrático. Dicho la noción de ecosistema— corresponde a
de manera ligeramente diferente: se puede esta fase de ascenso de la burocracia de los
prever la entropía, pero no el surgimiento de expertos y expresa sus ilusiones antihistóricas,
lo nuevo. El papel de la imaginación teórica exactamente igual que el estructuralismo, que
sigue siendo el de discernir, en un presente es su retoño en las «ciencias humanas».
aplastado por la probabilidad de lo peor, las A finales de los años sesenta, y sobre todo en los
diversas posibilidades que no por ello dejan de años setenta, en respuesta a la crítica que tanta
estar abiertas. Atrapados como cualquiera en gente, particularmente la juventud, dirigía
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entonces contra la producción y el consumo estados de excepción que tendrá que decretar,
de mercancías, comienza a formularse entre no «resolverá» nada: tendrá que hacer frente,
los planificadores (expertos del mit y del Club con sus inmensos medios de coerción y de
de Roma) un programa de estabilización falsificación, al desencadenamiento de plagas
burocrático-ecológica de la economía, que de todo tipo y a sus imprevisibles combinacio-
había que reconocer ya inmersa en una «carrera nes. Pero la satisfacción intelectual de saberla
desbocada» hacia la catástrofe. Por aquella condenada al fracaso no nos resulta de
época cierto marxista podía ironizar con toda la gran ayuda, máxime cuando de este modo
razón a propósito de esta nueva manifestación promete hacer durar, durante un período que
de falsa conciencia por parte de unos expertos puede ser largo, el desmoronamiento de la
que, después de haberse engañado a sí mismos sociedad industrial con nosotros debajo. No ha
en cuanto al alcance real de su actividad cuan- lugar por tanto a suputar sus posibilidades
do planificaban un crecimiento infinitamente y a especular con un «después». Por ahora
organizado, se contentaban con invertir esa ya está consiguiendo, y eso al menos con
representación ideológica creyendo ahora que una inigualable eficacia, ahogar por medio
podían imponer al capitalismo un «crecimiento de la propaganda y el alistamiento cualquier
cero» incompatible con su propia esencia; tentativa de sostener una crítica social que
dicho marxista señalaba además, y con no habría de ser a la vez antiestatal y antiindustrial.
menos razón, que «los ecologistas omiten A este respecto podemos aventurar un
precisar en qué fuerzas sociales y políticas paralelismo con la situación histórica de
piensan apoyarse para operar semejante los revolucionarios entre las dos guerras
revolución en la máquina del Estado mundiales, en la época en que había que ser a
capitalista» (Pierre Souyri, La Dynamique la vez antifascista y antiestalinista; el uso de la
du capitalisme au vingtiéme siécle, ﹚. Este amenaza fascista por parte del estalinismo de
mismo autor añadía unas observaciones frente popular recuerda en muchos aspectos
extremadamente sensatas, que nos devuelven al que la propaganda estatista hace ahora
al meollo de nuestra argumentación: «Las de los riesgos de hundimiento ecológico: la
campañas alarmistas desatadas a propósito de misma ocultación de las causas históricas
los recursos dél planeta y del envenenamiento reales, el mismo chantaje de la urgencia y la
de la naturaleza por la industria no anuncian eficacia, la misma manipulación de los buenos
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se corre el peligro de caer en la exageración en verdad ninguna intención por parte de los
y en la simplificación cuando se describe un círculos capitalistas de detener el crecimiento.
proceso en curso, en este caso aquel por medio Más bien al contrario. El capitalismo se
del cual se produce la instauración de una adentra ahora en una fase en la que va a verse
«burocracia verde». Pero en realidad era casi obligado a poner a punto todo un conjunto
indispensable cargar las tintas para hacer ver de técnicas nuevas de producción de energía,
precisamente en qué sentido el «nuevo curso» de extracción de minerales, de reciclaje de
de la dominación no puede ser considerado un basuras, etc., y a transformar en mercancía una
simple lavado de cara, lo que los anglosajones parte de los elementos naturales esenciales
llaman greenwashing. No ignoramos sin para la vida. Todo ello anuncia un período
embargo hasta qué punto el proyecto de intensificación de las investigaciones y
burocrático de gestión sostenible del desastre, transformaciones tecnológicas que exigirán
desde el momento en que va más allá de una inversiones gigantescas. Los datos científicos y
responsabilización consistente en lavarse los la toma de conciencia ecológica son utilizados
dientes cerrando el grifo o en ir al supermercado y manipulados para construir los mitos
ecológico compartiendo vehículo para terroristas cuya función es hacer que se acepten
reducir la huella de carbono, se topa con como imperativos absolutos los esfuerzos y los
demasiados obstáculos, tanto externos- como sacrificios que serán indispensables para que
internos, como para lograr efectivamente una el nuevo ciclo de acumulación capitalista que
estabilización a escala mundial. (Ahora bien, se está anunciando se lleve a cabo» (ibídem).
según su propia confesión, solo a esta escala La perspectiva así esbozada —en una obra
podría obtener algún resultado.) La admi- publicada de manera postuma pero redactada
nistración del desastre que hemos tratado de antes de , fecha de la muerte del autor—
caracterizar a grandes rasgos conseguirá sus tenía el mérito de concebir la posibilidad de
éxitos más llamativos en los países que ya que pudiera superarse, sin franquear por ello
están más civilizados, más acostumbrados a la los límites del modo de producción capitalista,
sobresocialización. E incluso allí no obtendrá, la contradicción entre la dinámica objetiva de
como toda burocracia, más que un remedo éste y una regulación autoritaria de la economía
de eficacia. Por muy rápida que pueda llegar en nombre de la racionalidad ecológica.
a ser la burocratización, precipitada por los Viendo cómo se pone efectivamente en marcha
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hoy día una «gestión de crisis» permanente, la percepción de la realidad, y que llevaba en
alguien podría preguntarse si es la burocracia este caso a Burnham a atribuir un carácter de
de los expertos la que asciende al poder o es el necesidad ineluctable y de eficacia imparable
poder el que, en el curso del hundimiento de la a la concentración burocrática del poder.
sociedad industrial, queda a su alcance. Lo cual Un efecto parecido al «culto de la fuerza que
sería probablemente plantear mal el problema. tal influencia ejerce hoy sobre los intelec-
Pues ¿quiénes son los que se hacen cargo de tuales» puede observarse en la fascinación
la administración del desastre, o se disponen dé que es objeto el sistema tecnológico, su
a ello? Nunca han dejado de surcar las aguas rápido crecimiento y sus «guerras relámpago»
del poder, y de cruzarse en ellas. Sería tedioso contra la naturaleza: son los mismos delirios
dar una descripción detallada de esas redes, monótonos de racionalidad infalible, de
no siendo nuestro objetivo hacer sociología mutación repentina y brutal, de destino
de las organizaciones. Al fin y al cabo, nadie histórico en ocasiones terrible pero siempre
que sepa mínimamente en qué mundo vive se grandioso.
sorprenderá de las connivencias, las coopta- Por su parte, la crítica social, incluso cuando ha
ciones y los intercambios de favores que merecido su nombre, ha incurrido a menudo
aseguran la renovación participativa de los en alguno de estos errores: o bien ironizaba
equipos y las directrices. Es aquí, entre los a propósito de las meteduras de pata y las
diseñadores y los agentes de los programas de equivocaciones de los dirigentes, se burlaba
desarrollo que se pusieron en marcha a partir de la incoherencia y los ridículos fracasos de
de la posguerra, donde apareció una minoría de sus proyectos, se regodeaba con las «contra-
disidentes de la casa —algunos se declararán dicciones internas» que, ineluctablemente,
incluso «objetares al crecimiento»— que minaban la sociedad existente; o bien, por el
empezarían a «dar la voz de alarma» sin dejar contrario, a fuerza de querer ser lúcida con
de conservar un pie, o de colocar a sus amigos, respecto a los progresos de la alienación y de
dentro de las instituciones, de sus coloquios, poner así el acento, contra todas las ilusiones
seminarios y think tanks, donde quedan revolucionistas, en el perfeccionamiento de la
pragmáticamente integrados los partidarios de dominación, le concedía a ésta una eficacia,
una crítica ecológica expurgada de cualquier cuando no una racionalidad, capaz de hacerla
relación con la crítica social. Escenario de pasar por indestructible. Obviamente, siempre
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XXIX «suma positiva»: los unos procuraban los
En su crítica de las obras en que Burnham argumentos tecnocientíficos de los cuales
popularizó tempranamente las tesis de Rizzi los otros estaban ávidos para poder hablar el
sobre la burocra-rización del mundo, señalaba mismo lenguaje; ellos mismos, unidos a los
Orwell cómo la fascinación por el espectáculo ambientalistas de estricta observancia que
de la fuerza había conducido a este autor, antes encontraron aún más rápido con quién hablar
de que terminara por adherirse vulgarmente a en las grandes organizaciones internacionales,
la propaganda anticomunista de la guerra fría, encarnaban esa representación de la «sociedad
a sobrestimar la eficacia de la organización que civil» indispensable en toda estrategia de
él llamaba «de los gestores», aun a riesgo de lobbying institucional.
atribuir de manera sucesiva, en función de las En cualquier caso, mal que les pese a los
circunstancias, la misma irresistible eficacia a amantes de una crítica-ficción melodramática y
la Alemania nazi y a la Rusia estalinista. Orwell conspirativa, este relevo en «la casta cooptada
hacía notar que esa manera de predecir la que gestiona la dominación» se produce a plena
continuación lineal de lo que está ocurriendo y luz del día es orquestado a bombo y platillo,
de hablar «de procesos que apenas acaban de «exhibido en la escena del espectáculo»; y lo
empezar como si estuvieran llegando ya a su menos que puede decirse es que no se pre-
término», sin tener suficientemente en cuenta senta como el rayo, «que solo se ve cuando
la lentitud de todo proceso histórico y lo que hoy fulmina». Pronto hará cuarenta años que se
día se denominarían las «inercias sociológicas», nos anuncia, por boca de doctos oráculos,
«conduce por fuerza a hacer profecías que el tiempo apremia, que no quedan más
equivocadas, porque, aunque apunte con de diez años para cambiar el rumbo, y hacer
acierto en la dirección de los acontecimientos, frente a este desafío radicalmente nuevo,
fallará en calcular su ritmo» («James Burnham «magnífico pero terrible», etc.6 (En  ,.
y la revolución de los gestores», ﹚. En un 6 «El ecologismo, por lo demás, no ha tardado en hacerse
texto posterior («La lucha por la dominación político; tan buena predisposición no podía permanecer sin
uso. De 1972 en adelante, multitud de cumbres y de informes
mundial según Burnham», ﹚, Orwell volvía razonablemente especializados y alarmistas fueron tomando
sobre esta tendencia «a reducir la historia y el relevo [...]. Es así como, a partir de 1987, la comunidad in-
ternacional empieza a hablar de comprometerse en la vía de un
sus procesos complejos a un puro esquema desarrollo sostenible, inepta quimera cuyo éxito universal resume
lógico» y esa clase de «realismo» que falsea por sí solo los progresos del encierro en la mentalidad industrial»

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científicos, entre ellos  premios Nobel, al menos contra la persistencia de antiguas
dirigieron un «aviso a la humanidad» en el alienaciones particularmente repugnantes,
que afirmaban que «no quedan más que una han podido llegar a encamar, French theory
o dos décadas antes de que hayamos perdido mediante, una muy eficaz vanguardia de la
cualquier posibilidad de escapar a las ame- normalización y del conformismo social en
nazas que nos acechan y las perspectivas de la que resulta difícil discernir, de la paridad
futuro de la humanidad se vean drásticamente a los matrimonios gay, qué prescripciones
reducidas».) Podría bromearse a costa de un pertenecen al dominio de lo políticamente
estado de emergencia que se declara con tan correcto o a aquel pensamiento único cuya
poca prisa, pero la explicación es muy simple. mención desataba hasta hace poco tantas
Solo hacía falta que, franqueado un umbral pasiones. Por boca de sus volátiles avatares
en las agresiones contra los equilibrios natu- antiliberales, altermundistas o decrecentistas,
rales, llamadas «externalidades negativas», el el ciudadanismo formula y desarrolla idéntica-
management capitalista aprendiese a reconocer mente «la demanda social de protección ante
su positividad potencial y llegase a ver en ello, la catástrofe». Su descorazonador ejemplo
a través de la única «toma de conciencia» que aporta así un útil complemento a la crítica
puede ponerse en el activo de los expertos clásica de la burocracia. Ésta se aplicaba al
catastrofistas, un yacimiento de rentabilidad modo en que el Estado impone a la sociedad
perpetua de la cual ya solo tenía que conven- sus normas y su control. De ahora en adelante,
cer a clientes y accionistas. es igualmente la sociedad —por medio de los
hombres cualesquiera que se movilizan para
XXI aunar sus inquietudes y fabricar la imagen de
En respuesta a las almas Cándidas que una supuesta «sociedad civil»— la que reclama
se sintieron ofendidas cuando una gestora normas y control. No puede dejar de señalarse,
americana se apresuró a definir el tsunami siendo igual lo demás, hasta qué punto esta
de diciembre de  como una «maravillosa tierra cenagosa presenta turbadoras simi-
oportunidad» («que nos ha resultado muy litudes con lo que Primo Levi, en Los hundidos
rentable»), se señaló oportunamente que con y los salvados, designaba como la zona gris del
ello no hacía más que expresar, es verdad que Lager.
(René Riesel, Los progresos de la domesticación, 2003).

70 115
ver (en la estela del citado libro de Kristin de una manera más bien impertinente, una
Ross, coeditado por Le Monde diplomatique)13 realidad del capitalismo (cfr. Naomi Klein, «!e
en el «movimiento social» de diciembre de Rise of the Disaster Capita-lism», e Nation,
, Seattle y demás rechazos del «nuevo de mayo de ﹚. Había sin embargo cierta
orden mundial liberal» una continuación, una ingenuidad en retrotraer la instauración de
«vida posterior», de «Mayo». Señalemos solo este «capitalismo del desastre» —fórmula que
que, contrariamente a uno de los rasgos más es en sí misma una especie de pleonasmo—
admirables del movimiento de las ocupaciones a la devastación de Centroamérica por
(su tranquilo desprecio del Estado, de la el huracán Mitch (octubre de ﹚ y en
legalidad y de todo «diálogo social»), las colocar principalmente bajo esta rúbrica las
protestas «antiliberales» no hacen más que operaciones exteriores de la administración
deplorar la desaparición del «Estado social» y estadounidense y del Banco Mundial,
su «cultura del servicio público», rebajándose planificadas para preparar al mismo tiempo
a exigir su restablecimiento. No deja por las intervenciones militares del día de mañana
tanto de tener relación con nuestro propósito y la reconstrucción de países que todavía no
de señalar que el post-68 ha visto cómo se han sido destruidos. (Por lo demás, hemos
ponía a punto —además de un «festivismo» podido ver cómo se entregaba Nueva Orleans,
que, ahora que la tormenta apaga los fuegos devastada por un huracán, a las mismas firmas
de la verbena, ya no es demasiado audaz que Irak o Afganistán, para ser reconstruida
atacar— una oferta diversificada de protestas más bonita y más limpia, más típica y
igualitaristas segmentadas, pero unificadas por menos negra.) Pues el desencadenamiento
un conformismo reivindicativo que, cuando no de un sinnúmero de calamidades, con sus
hace su apología, evita criticar, aunque solo sea combinaciones imprevistas y sus aceleraciones
de palabra, las realidades centrales de la aliena- brutales, inaugura umversalmente un fabuloso
ción tecnológica y mercantil. Es el caso, por programa de obras para los trusts planetarios
supuesto, de las metástasis estatales llamadas del capitalismo.
movimientos asociativos. Pero también es A propósito del calentamiento global en ocasio-
sabido que protestas, como el neofeminismo o nes se habla, para poner la indispensable nota
los movimientos homosexuales, que luchaban de optimismo, de la viña que muy pronto se
13 14 En España por Acuarela Libros. (N. del t.) cultivará en Gran Bretaña, como el trigo en
114 71
Siberia, o de la fusión de los hielos del Ártico, nuevo espíritu del capitalismo. El truco consistía
que abrirá nuevas vías marítimas y permitirá en situar afirmaciones libertarias y crítica de la
buscar el petróleo que seguramente esconde alienación bajo la categoría ad hoc de «crítica
el océano Polar. Pero estas roborativas noticias artista» y en presentar ésta como algo bien
solo explican de manera muy parcial qué distinto de una «crítica social» pura referida
clase de Paso del Noroeste inaugura la debacle exclusivamente a la explotación y la jerarquía,
de la naturaleza para la razón económica, lo que autorizaba a acusarla de «hacer el juego
especialmente cuando va a ser preciso fabricar a un liberalismo particularmente destructor».
todo de nuevo, una vida artificial entera, con No puede sorprender que fean-Claude Michéa
sus sucedáneos y sus paliativos tecnológicos haya juzgado «definitivos» los «análisis» de este
cada vez más costosos, es decir, rentables par de pedantones (Boltanski-Chiapello), pero
para la industria. A partir de los proyectos curiosamente no ha sido el único, incluyendo
de «terraformación» destinados a crear a algunos de quienes habría podido esperarse
condiciones de supervivencia aproximada más lucidez a propósito de semejante pre-
en los planetas accesibles a la conquista tensión de refundar la crítica social ex cathedra.
espacial, se han concebido técnicas llamadas
de «geoingeniería», dado que es la "erra XXVIII
misma la que se vuelve ahora un planeta hostil Si hemos dado este rápido repaso a las
e inhabitable y es por lo tanto aquí donde hay falsificaciones del Mayo francés —ateniéndonos
que empezar a experimentar esta ordenación deliberadamente a este único aspecto— no es
del territorio a escala del sistema solar. La porque nos sintamos en absoluto obligados
nasa y los grandes laboratorios americanos por algún «deber de memoria» dictado por las
encuentran así la oportunidad de promover conmemoraciones decenales. Lo que justifica
una «versión medioambiental» del programa en nuestra opinión estas observaciones re-
de escudo espacial antimisiles conocido como trospectivas es la aparición reciente, después
«Guerra de las Galaxias». (Edward Teller, el de tantos años de calumnias o de elogios
mismo que tumbó a Oppenheimer y dirigió los calumniosos, de una nueva ola dé comentaristas
trabajos de la bomba termonuclear, después de que pretenden defender el  hasta en sus
haber sido el instigador de esta «Iniciativa de aspectos más antiburocráticos, y que siguen
Defensa Estratégica», fue uno de los primeros difamándolo, dado que según ellos hay que
72 113
ser completo, este breve cuadro del papel —a partir de — en defender públicamente
que desempeñaron a este respecto los la necesidad de la geoingeniería.)
izquierdismos ha de mencionar también la Estos proyectos grandiosos, que los
manera en que éstos, al reclutar el grueso de climatólogos más sensatos rechazan por
sus efectivos en el medio estudiantil, aplicaron las «acciones imprevistas» que podrían
a sus futuros cuadros, que se fabricaban a desencadenar, recuerdan los delirios de
toda prisa para responder a unas necesidades un científico loco de tebeo. Los hay más
crecientes, técnicas de adiestramiento y prosaicos, pero no menos representativos
de manipulación que anticipaban las que de las «maravillosas oportunidades» que
prevalecen ahora en el mundo de la «empresa» ofrece una "erra que ya ha tornado invivible.
y en una buena parte de las relaciones La ecología industrial propone ya planes de
sociales. Imponiendo de hecho una especie ciudades sostenibles o ecociudades «con cero
de interdisciplinariedad, los izquierdistas, en emisiones», reciclaje de residuos, energía solar
efecto, contribuían, allí donde la Universidad y todas las comodidades electrónicas. Estas
todavía carecía de pericia, a dispensar las nuevas urbes coloniales se construirán —en un
nuevas competencias y a forjar los caracteres estilo arquitectónico por supuesto respetuoso
necesarios para los diplomados de esta doble con las tradiciones locales— en primer lugar
carrera, preparándoles para ejecutar de manera en China o en Abu Dhabi, escaparates del
óptima las tareas que iban a incumbirles a imperialismo tecnológico que ha conseguido
partir de ese momento en la continuación certificado de calidad ambiental. Pero las
del proceso de modernización; la flexibilidad oficinas técnicas de las firmas de ingeniería
de que habían hecho gala para someterse a se han puesto manos a la obra por doquier en
las tortuosas líneas políticas trazadas por sus previsión de las nuevas normas que dictará la
respectivas direcciones encontraba finalmente gobernanza ecológica. En su euforia después
su pleno empleo. Algunos sociólogos, que de «la Grenelle de l’environment» que promete
han pasado de una «sociología crítica» a cuotas de mercado, cierto hombre de negocios
una «sociología de la crítica», más atenta llegaba a adoptar con toda naturalidad los aires
a las dimensiones positivas del vínculo social, marciales del director de koljós que recuerda
han pretendido mucho más tarde teorizar el los objetivos del plan quinquenal y enumera
fenómeno y han visto que soplaba por ahí un los eslóganes del Gran Salto Adelante de la
112 73
economía sostenible: «movilización nacional... convencional en cuanto se hacía alarde de él, al
emergencia ecológica... defensa de nues- cual había aportado su toque de complaciente
tro planeta... futuro de nuestros hijos»; sin «subjetividad» la parte más frágil (calificada
dejar de subrayar que «la voluntad política en la época de «vaneigemista») de la crítica
de rehabilitación y construcción de viviendas, social moderna.12 La abjuración por parte
barrios o incluso ciudades ecológicas representa de los izquierdistas a sus ambiciones más
para la industria una formidable oportunidad policiacas de dirección revolucionaria sobre
de crecimiento» (Gérard Mestrallet, presidente todo les sirvió, en nombre de unas «libertades
de Suez, «L’environnement, catalyseur individuales» oportunamente redescubiertas,
d’innovation et de croissance», Le Monde,  de para recuperar el tiempo que la mortificación
diciembre de ﹚. Para completar el cuadro y militante les había hecho perder en la adopción
respetar a la vez la paridad, citaremos también a del estilo de consumo efervescente que en lo
una directiva de desarrollo sostenible del grupo sucesivo sería de rigor. De este modo, al alivio
Veolia-Environne-ment, no menos entusiasta: obsceno de la «fiesta servil» sucedió en pocos
«La construcción y la renovación “verdes” años, extendido a capas cada vez más amplias
están en marcha, es un mercado inmenso, de la sociedad, un servilismo festivo patrocinado
abundante, ilusionante y muy prometedor, por el gobierno.
hasta tal punto que el nuevo Eldorado es hoy Lo repentino y la violencia histórica del Mayo
el de la clean tech en la edificación, es decir, francés contenían el imperativo de que la
tecnologías limpias en referencia a la imperiosa «vuelta al orden» fuese, mucho más que un
necesidad de reducir la huella de carbono de simple restablecimiento, el perfeccionamiento
todas las construcciones del mundo, conforme acelerado del nuevo orden de la mercancía
a la hoja de ruta fijada» (Geneviéve Ferone, contra el que se había alzado Mayo. Para
20^0, le krach écologique, ﹚. 12 «Verdadera vanguardia de la adaptación, el izquierdismo
(y principalmente allí donde estaba menos vinculado a la mentira
xxii política) ha predicado, pues, prácticamente todas las imposturas
que son ahora moneda corriente de los comportamientos
Es conocido el papel que han desempeñado alienados. En nombre de la lucha contra la rutina y el aburrimiento,
siempre las guerras, en el curso de la historia denigró todo esfuerzo continuo, toda apropiación, necesariamente
paciente, de capacidades reales: la excelencia subjetiva tenía que
moderna, para acelerar la fusión de la ser, como la revolución, instantánea» (Jaime Semprun, El abismo
economía y el Estado. Y es precisamente una se repuebla, 1997).

74 111
activismo manipulador del izquierdismo, guerra lo que hay que librar para vencer a la
se ha aludido a «una especie de leninismo a naturaleza estropeada por las operaciones
posteriori» (Kristin Ross, Mayo del 68 y sus vidas previas de la razón económica y sustituirla
posteriores, ﹚. No obstante, para que tal por un mundo íntegramente producido, mejor
captación tuviese éxito, el izquierdismo tuvo adaptado a la vida en la alienación.7 Uno de los
que poner mucho aventurerismo y mucha propagandistas americanos de la reconversión
demagogia espontaneísta en su leninismo; o ecológico-burocrática del capitalismo (menos
más bien en su leninismo-estalinismo, dado alucinado que Ri%in con su final del trabajo y
que fueron principalmente los maoístas su economía del hidrógeno), Lester Brown, ha
quienes destacaron en este género, como apelado explícitamente a una «movilización de
lo harían más tarde en el arrepentimiento tiempos de guerra» y ha propuesto el modelo
mediático, la autopromoción generacional de la reconversión del aparato productivo
y el maquillaje festivo. A la vanguardia de que tuvo lugar durante la Segunda Guerra
ese proceso de descomposición, una insólita Mundial; subrayando no obstante la diferencia
corriente «anarcomaoísta» trató, ya en  , de de que, puesto que esta vez se trata de «salvar
diversificar sus zonas de influencia y de darle el planeta amenazado y nuestra civilización en
un tono más pop al sórdido día a día militante, peligro»,
adaptando la idea de una «revolución de la vida «El estado de excepción ecológico es a la
cotidiana» a la más siniestra ceguera en tomo vez una economía de guerra que moviliza la
a la «liberación» de Vietnam por parte de los producción al servicio de intereses comunes
estalinistas locales y demás monstruosidades definidos por el Estado, y una guerra de la
sobre la «Revolución Cultural». Paralelamente, economía contra la amenaza de movimientos
la importación de la «contracultura» a la de protesta que puedan llegar a criticarla sin
americana extendía los peores clichés de un rodeos» («Mensaje dirigido a todos aquellos
consumo desaliñado, aderezado con las drogas que no quieren administrar la nocividad sino
de la transgresión, melting-pot ideológico que suprimirla» [1990], Encyclopédie des Nuisances,
aquí, y quizá también en su país de origen, en n.° 15, abril de 1992).
cualquier caso significó una impresionante la «reestmcturación económica» no debería
regresión. Todo esto desembocó a lo largo de ser temporal sino permanente. Rememorando
los años setenta en un hedonismo de masas, «el año  , testigo de la mayor expansión de
110 75
la producción industrial de la historia del país» prefiriese engañarse, qué variedad de rostros
(un poeta americano que había sido soldado adoptaba esta vez la contrarrevolución, y sentir
en los combates en Europa resumió así la cosa: a cuál iba a quedar vinculada. En las calles
«Por cada obús que tiraba Krupp, General asfaltadas sin descanso, no era tanto la ubicuidad
Motors devolvía cuatro»), se exalta con el de la policía lo que caracterizaba la vuelta al
recuerdo de aquella movilización total, con su orden como una turbia alegría de Directorio:
racionamiento y su organización autoritaria: una suerte de jolgorio revanchista dictaba sus
«Esta movilización de recursos en cuestión de comportamientos liberados a los Almizclados y
meses demuestra que un país y, de hecho, el las Maravillosas11 de una clase media aliviada,
mundo puede reestructurar su economía con tanto más dispuesta a entregarse en cuerpo y
rapidez si está convencido de la necesidad de alma a la moda revolucionaria, y especialmente
hacerlo». Inflamado por el ejemplo que diera u la de la liberación de las costumbres, cuanto
entonces la industria de la matanza masiva, que aspiraba desde hacía ya algunos años a
se expresa en un estilo de relaciones públicas dotarse de un estilo de vida más a juego con los
puesto a punto en la misma época para sustituir diversos equipamientos a los cuales acababa
al viejo adoctrinamiento: «Disponemos de la de acceder. Esa fue la ocasión para que el
tecnología, de los instrumentos económicos y izquierdismo aportase su segunda contribu-
de los recursos financieros necesarios [...] para ción, positiva esta vez, a la modernización.
desviar nuestra civilización de su trayectoria Pero antes fue preciso que sus variantes más
de declive y para ponerla en una senda que le extremistas en la impostura microburocrática
permita proseguir con el progreso económico» alcanzasen, a fuerza de demagogia y de engaño,
(Salvar el planeta. Plan B: ecología para un mundo su punto de putrefacción.
en peligro, ﹚. Respecto a la manera en que una parte de
Este prototipo bastante acabado de ecolócrata, aquella «juventud salvaje» —que era el único
experto catastrofista desde hace casi cuarenta «legado», frágil, de Mayo— se adhirió al
años, no es ciertamente el único que «tiene
11 Muscadins («almizclados») el Merveilleuses
un plan» (otros hablan por ejemplo de un («maravillosas»); Petimetres, Increíbles..., nombres que recibieron
«plan Marshall del clima»), pero el suyo tiene durante la Revolución los realistas, que llamaban la atención por su
atuendo rebuscado y elegante hasta lo ridículo, y que empezaron a
el incontestable mérito de estar formulado a dejarse ver en el París contrarrevolucionario del Directorio. (N. del
la americana, con una brutalidad campecha- t.)

76 109
orden cuando dijo, con bastante soma: «Todos na y una buena conciencia absoluta, sin las
esos jóvenes izquierdistas terminarán de precauciones oratorias y los circunloquios en
diputados o de periodistas moderados».) Si la que se enredan aquí los estatistas de izquierdas
cosa se hundió en el fango, fue por la promoción y los ciudadanistas más o menos decrecentistas.
de nuevas costumbres, propagadas por los Redactado conforme a los protocolos de
mismos que habían tratado principalmente de la gestión burocrática (indicadores, tablas,
contener y canalizar la inundación y adoptadas estadísticas y cálculo de financiación de objeti-
rápidamente por quienes hasta el final habían vos; podemos enterarnos hasta del coste,
sido sus espectadores; siendo lo más destacable «por pérdida de ingresos potenciales», de
el hecho de que esta difusión de las amables la «disminución del Coeficiente Intelectual
libertades customiza-das que constituyen las ligado a la intoxicación prenatal por mercurio»:
costumbres de esclavos de una sociedad . millones de dólares), no oculta que se
avanzada sea presentada por la mayoría de trata de un programa de concentración del
los comentaristas, hasta cuando pretenden poder: «De lo que el mundo tiene necesidad
ser críticos con semejante «individualismo de en nuestra época no es de más petróleo, sino
mercado», como el contenido específico de de más go-bernanza». Esta «hoja de ruta» para
aquella revolución inacabada; no como uno de un capitalismo del desastre ecológicamente
sus efectos, conforme a un proceso «clásico» correcto no ha ofendido sin embargo a nadie,
de recuperación, sino como su esencia y su tan avanzada está ya la educación del público
significación profunda. que dicha hoja preconiza («Una necesidad
Desde que las revoluciones sociales existen de gobernanza mediática se abre paso
y desde que son derrotadas, habíamos visto paralelamente a la necesidad de gobernanza
empresas de restauración de lo más variado política»). Así puede citarse favorablemente a
en sus métodos; nunca las habíamos visto Lester Brown, como hace La-touche, mientras
conseguir, tan rápidamente y a tan bajo se alardea de estar en guardia ante una
coste represivo, semejante desarme de las hipotética amenaza de «ecofascismo».
conciencias. Cualquiera que hubiera tomado Un consenso poco menos que universal se
parte en los disturbios revolucionarios de ha establecido, pues, en pocos años entre los
Mayo y viese París en el otoño de  podía defensores de «nuestra civilización» en torno
comprender inmediatamente, salvo que a la necesidad de una gobernanza reforzada
108 77
ante la crisis ecológica total; y es preciso fue la primera contribución del izquierdismo,
deducir de ello que está cerrándose el parénte- negativa a la par que decisiva, a la prosecución
sis «neoliberal», durante el cual el capitalismo de la modernización cuyo curso Mayo había
restauró la rentabilidad de sus inversiones venido a torcer.
disminuyendo drásticamente no solo sus
costes salariales sino también sus «gastos XXVII
extraordinarios» estatales. Se ha querido a Relata Gustav Janouch los comentarios
veces fechar con exactitud este cambio de desengañados de Ka%a al paso de una
tendencia, retrotrayéndolo al año , pues a manifestación obrera, que desfilaba con sus
partir de ese momento se multiplican, con la banderas al viento: «Estas gentes están tan
oficialización de la crisis climática, los signos convencidas y tan seguras de sí mismas, y de
de un aggiornamento ideológico en la esfera tan buen humor... Dominan la calle y creen
del poder; en particular el «informe Stern» de por eso que dominan el mundo. Pero están
octubre de : «Este documento saca a la equivocados. Tras ellos ya están los secretarios,
ecología del campo político, ocupado desde funcionarios y políticos profesionales, todos
hace treinta años por las ong y los partidos los sultanes modernos, a quienes les están
de izquierda antiliberales [sic], y la instala preparando el camino al poder [...]. La revo-
definitivamente en el centro de la evolución lución se evapora y solo queda el barro de
del capitalismo contemporáneo» (Jean-Mi-chel una nueva burocracia». (Y es a continuación
Valentín, Écologie et Gouvernance mondiale, cuando pronuncia aquella frase: «Las cadenas
﹚. Pero en realidad la colaboración abierta de la humanidad torturada están hechas de
entre asociaciones ecologistas, ong, empresas papel de oficina».) Aunque muy cenagoso,
y administraciones se remonta en ciertos lo que dejó esta vez tras de sí la evaporación
sectores a los años noventa. de la revolución no puede ser definido como
La tentativa de reorganización burocrático- una «nueva burocracia». La renovación del
ecológica que se produce ahora ciertamente personal de la dominación tuvo lugar, desde
no tiene nada de procedimiento de luego, pero según el mecanismo habitual del
«racionalización» aplicado en frío. "ene lugar relevo generacional en el marco de la sociedad
justamente en la catástrofe, pues al calor del existente. (Esto al menos lo había comprendido
incendio del mundo las diversas burocracias el ministro de Interior de la época de la vuelta al
78 107
una nueva Resistencia y de estar marchando encargadas de la gestión especializada de
hacia la guerra civil, soñaban en voz alta con cada sector de la sociedad de masas alcanzan
tribunales populares y ejecuciones sumarias. su punto de fusión. El proceso ya iniciado solo
Todo ello se hundió muy rápidamente, pero puede precipitarse con la crisis financiera que
a través de la descomposición de todas sus pone fin a un ciclo especulativo, pero que, en
ilusiones y ambiciones políticas, renegando sí misma, es principalmente una manifestación
de ellas sin dejar de conservar el estilo y los del hecho de que la proximidad del vencimiento
peores métodos, el izquierdismo ha conse- de los plazos ecológicos anunciados desde hace
guido quintaesenciarse en una suerte de tanto disuade al capitalismo (con mucha mayor
«izquierdismo cultural» al que todo el mundo eficacia que las denuncias grandilocuentes
está de acuerdo en reconocer el éxito, su de la «locura financiera») de concederse a sí
aportación inigualable a nuestras costumbres mismo demasiado crédito. (De tal modo, el
liberadas y por fin verdaderamente moder- hundimiento de la especulación inmobiliaria
nas. A menudo los hay que se felicitan por en los Estados Unidos es también un efecto
el hecho de que, en su fase de mimetismo del final del petróleo barato.) El proyecto
delirante con la imaginería militar del de adecuación ecológica del capitalismo
encuadramiento burocrático, el izquierdismo llega a tiempo para la reorganización de la
francés no llegase a la huida hacia delante del producción, en particular la del vasto sector de
terrorismo, como ocurriría un poco más tarde «construcción y obra pública» —que incluye
en Italia o Alemania. Se puede, sin embargo, la «ingeniería civil»—, industria pesada de una
enfocar el asunto de otro modo y considerar «nueva revolución industrial» cuyo modelo
que su sectarismo, su demencia ideológica, utópico sería Dubai, «que produce su agua por
su militantismo sacrificial, en resumen, el desalación, regula su temperatura, filtra los
conjunto de las prácticas y de la realidad rayos del sol, controla todos los parámetros
efectiva de esos grupos bastó, sin que hubiese de la vida para realizar el oasis ideal; donde
necesidad de pasar al acto, para producir los el tiempo, el clima y el mundo se detienen en
mismos efectos, destrozando una generación un presente perfecto» (Hervé Juvin, Produire le
revolucionaria en ciernes, infectándola de monde. Pour une croissance écologique, ﹚. En
ideología y haciéndole aborrecer la subversión esta utopía posthistórica, sueño de una «salida
por medio de sus repugnantes imitaciones. Tal de la naturaleza» («La promesa suprema está
106 79
a nuestro alcance: que la no suceda nada, en alabarla o censurarla, han proclamado cada
ninguna parte, jamás, que no hayamos decidido vez con más seguridad que el principal efecto
nosotros», ibíd.), la supervivencia, organizada del movimiento fue derribarlos arcaísmos que
y regulada en bloque por la administración del encorsetaban aún a la sociedad francesa y que
desastre, nos la revenderán al por menor en la impedían que se lanzase a su modernización
producción de mercancías. integral.
Esa modernización capitalista, muy avanzada
xxiii bajó el gaullismo, a buen seguro habría
La burocracia de los expertos, nacida con el proseguido de todos modos, pero los diversos
desarrollo de la planificación, fabrica para el izquierdismos desempeñaron en ella el papel
conjunto de los gestores de la dominación el de punto de apoyo que se le atribuye falsamente
lenguaje común y las representaciones gracias al levantamiento. Es sabido que solo tras el final
a las cuales comprenden y justifican éstos su de éste, y con la primera vuelta al orden, una
propia actividad. Con sus diagnósticos y sus vez reconstituidas sus organizaciones disueltas
prospectivas, formulados en la neolengua del por un Estado que andaba a la búsqueda
cálculo racional, cultiva la ilusión de un control de un enemigo cuyos motivos pudiese
tecnocientífico de los «problemas». Defender el comprender —y que encontró oportunamente
programa de una supervivencia íntegramente en estos grupos sectarios y jerarquizados, de
administrada es su vocación. Es esta burocracia métodos y objetivos radicalmente opuestos a la
la que lanza regularmente alertas y advertencias, esencia de cuanto había pretendido y sido el
contando con la emergencia que hace valer movimiento de las ocupaciones—, adquirieron
para quedar asociada de modo más directo a la los izquierdismos grupusculares durante unos
gestión de la dominación. En su campaña por pocos años una influencia y una visibilidad con
la instauración del estado de excepción, nunca las cuales no se habían atrevido anteriormente
le ha faltado el respaldo de todos los estatistas a soñar. Lo que hicieron con dicha influencia
de izquierda y demás ciudadanistas, y a partir fue invariablemente grotesco y repugnante;
de ahora apenas encontrará objeciones entre unos, que no han llegado todos a senadores,
los gestores de la economía, pues la mayoría creyendo que Mayo había sido un ensayo general
de ellos ve en la perspectiva de un desastre de la toma del Palacio de Invierno, mientras
sin firtal un relanzamiento permanente de que otros, convencidos de estar encamando
80 105
muestran asimismo que lo que ha movilizado la producción mediante la búsqueda de la
durante tanto tiempo tantos esfuerzos y «ecocompatibilidad». Una cosa que tiene ya
competencias nunca ha dejado de percibirse asegurada es que a la hora de aplicar la vieja
como una confusa amenaza de disolución receta keyne-siana de los programas de obras
de todo orden existente: se acabará hablan- públicas, resumida en la fórmula «hacer
do, según el modelo del revisionismo a lo agujeros para luego taparlos», va a encontrar
Furet —para quien la Revolución Francesa bastantes «agujeros» ya hechos, estragos que
desafortunadamente se echó a perder por reparar, basuras que reciclar, poluciones que
la existencia de revolucionarios—, de una limpiar, etc. («Vamos a tener que reparar lo
«demonización del poder que corroe los pilares que nunca ha sido reparado, gestionar lo que
de la convivencia y desacredita la posibilidad nadie ha tenido que gestionar jamás», ibíd.).
misma de una acción política transformadora» El encuadramiento de este nuevo «ejército de
(«Mai , quarante ans aprés», Le Débat, trabajo» está ya en pie de guerra. Así como el New
marzo-abril de ﹚. Puesto que el irritante Deal consiguió la adhesión de prácticamente
«misterio del » sigue siendo que a partir de todos los intelectuales y militantes de izquierda
una agitación muy delimitada, y cuyo objetivo de referencia en Estados Unidos, el nuevo
declarado era destruir la Universidad, tanta curso ecológico del capitalismo burocrático
gente se lanzase con entusiasmo a la crítica en moviliza a lo largo y ancho del mundo a
actos de «todo lo que es criticable», se entiende todos los «amables apparatchiks» de las cau-
que la casi totalidad de sus enemigos históricos sas justas medioambientales y humanitarias.
—expertos jurados o actores autentificados Se trata de jóvenes especialistas, entusiastas,
por su asiduidad en los platos de televisión— competentes y ambiciosos: formados sobre el
se adhiera a partir de ahora en un consenso terreno, en ong y asociaciones, en la dirección
aliviado a la idea de que finalmente ahí no hay y la organización, se sienten capaces de «hacer
más que un «legado imposible», según la juiciosa que las cosas vayan avanzando».
fórmula de uno de esos expertos. No se podría Convencidos de encamar el interés superior
ser más veraz ni habría mejor manera de decir de la humanidad, de estar yendo en el sentido
que esta tentativa de rechazar en bloque todas de la historia, están provistos de una absoluta
las alienaciones, viejas y nuevas, no ha dejado buena conciencia y, por si fuera poco, de la
nada que puedan reivindicar quienes, para certidumbre de tener las leyes de su parte:
104 81
las leyes que ya están en vigor y todas las que policía que vomitasen rápidamente su
esperan conseguir que se promulguen. Pues bilis. De aquel movimiento sin dirigentes
cada vez quieren más leyes y reglamentos, ni representantes (pero que algunos se han
y es ahí donde coinciden con el resto de esforzado en fabricar a toda prisa), en el que los
progresistas, «antiliberales» y militantes del más insignificantes edificios públicos estaban
partido del Estado, para quienes la «crítica siendo ocupados y que, sin embargo, carecía
social» consiste, al estilo Bourdieu, en invitar a de racionalidad hasta el punto de que nadie
los «dominados» a «defender el Estado» contra había pensado siquiera en sitiar el Elíseo o la
su «desmantelación neoliberal». Asamblea Nacional, ¿qué había que decir de
Nada indica mejor en qué sentido el catastrofis- él en cuanto dejara de dar miedo, excepto que
mo de los expertos es algo bien distinto de no había sido en verdad sino una pantomima,
una «toma de conciencia» del desastre real un psicodrama de baby-boomers jugando a la
de la vida alienada que la manera en que revolución, una trasgresión recreativa que la
milita para que cada aspecto de la vida, cada «sociedad de consumo» ofrecía a sus niños
detalle del comportamiento, quede conver- mimados, es decir, un no-acontecimiento al fin y
tido en objeto de control estatal, dirigido por al cabo? Terca ironía, «los acontecimientos de
normas, reglas y prescripciones. Todo experto Mayo» ha quedado como la fórmula habitual
convertido al catastrofismo se sabe depositario con la que se nombra la obsesiva vacuidad de
de un fragmento de la verdadera fe, de la este no-acontecimiento.
racionalidad impersonal que es la esencia ideal Amontonándose sobre esta falsificación
del Estado. Cuando dirige sus reproches y sus inaugural que era la estúpida imagen
recomendaciones a los dirigentes políticos, el periodística de la «comuna estudiantil», las
experto es consciente de que representa los capas sucesivas de representaciones falsas
intereses superiores de la gestión colectiva, los depositadas en cada conmemoración con toda
imperativos de supervivencia de la sociedad de seguridad informaban antes bien de la época
masas. (Hablará de la «voluntad política» que que las producía, y de la persistente dificultad
falta para aludir a este aspecto de las cosas.) para digerir la afrenta que el levantamiento
La gestión de los expertos no es estatista infligió a la perspicacia de los analistas de la
únicamente por sus usos, porque solo un Es- época, a la totalidad tanto de sus intelectuales
tado reforzado pueda aplicar sus soluciones: como de sus doctores en revolución. Pero
82 103
creó su existencia salvaje. Un rival decrecentista lo es es-tructuralmente, en todos sus medios,
de Latouche, que se declara «republicano» sus categorías intelectuales y sus «criterios de
y «demócrata» con más rotundidad, es decir, pertenencia». Estos «jesuítas de Estado» tienen
estatista y electoralista, teme así que «tesis y su idealismo (su «espi-ritualismo», lo llamaba
prácticas extremistas, maximalis-tas» vengan Marx), la convicción de estar trabajando para la
a reforzar en la juventud los defectos que al salvación del planeta; pero muy a menudo este
parecer son propios de ella, «como el odio idealismo se invierte en la práctica prosaica en
a la institución o el rechazo en bloque de la un burdo materialismo, para el cual no hay una
sociedad» (Vincent Cheynet, Le Choc de la sola manifestación espontánea de la vida que
décroissance, ﹚. no quede rebajada al rango de objeto pasivo
suceptible de ser administrado: para imponer el
XXVI programa de la gestión burocrática («producir
Exagerado cada diez años, convertido en esta la naturaleza») es preciso combatir y suprimir
ocasión, para acabar de una vez por todas, en todo lo que existe de manera autónoma, sin el
un jaleo ensordecedor, el escándalo en torno apoyo de la tecnología, y que por lo tanto ha
a la «revolución cultural» que se supone que de ser irracional por fuerza (como lo eran hasta
fue el Mayo francés recupera, aumentada con ayer mismo las críticas de la sociedad industrial
las contribuciones de una multitud de falsos que anunciaban su previsible desastre).
testigos, la interpretación de los hechos que El culto a la objetividad científica impersonal,
dieron enseguida quienes por aquel entonces al conocimiento sin sujeto, es la religión de la
no negaban que eran la reacción. Aunque la burocracia. Y entre sus devociones favoritas
relativa mesura observada en la represión figura por motivos obvios la estadística,
que siguió a la crisis ciertamente no recordó ciencia del Estado por excelencia, que llegó a
en nada a la Semana Sangrienta,10 no faltaron serlo efectivamente en la Prusia militarista y
de hecho ni sociólogos (algunos fueron muy absolutista del siglo xvin, que fue también la
maltratados por la agitación que anunció el le- primera, como señaló Mumford, en aplicar
vantamiento) ni comentaristas y periodistas- a gran escala en la educación la uniformidad
y la impersonalidad del sistema moderno de
10 II Jomadas del 21 al 27 de mayo de 1871, en que la Comuna
de París fue aplastada y miles de sus partidarios ejecutados por las
escuela pública. Igual que en Los Álamos el
tropas de Versalles. (N. del t.) laboratorio se transformó en cuartel, lo que
102 83
anuncia el mundo-laboratorio, tal y como se lo la patria socialista, la clase obrera, el Partido—,
representan los expertos, es un ecologismo de es decir, el tener que poner constantemente
cuartel. El fetichismo de los datos y el respeto a prueba una ortodoxia que nunca estaba
pueril por todo lo que se presente en forma de asegurada, ese privilegio se ha democratizado
cálculo nada tienen que ver con el miedo al error, hoy, si bien con menos intensidad dramática:
sino, más bien, con el miedo a la verdad, tal cual nada de oponerse al bien de la sociedad, o a lo
podría atreverse a formularla el no experto sin que ella declare necesario. Es un deber cívico
ninguna necesidad de cifras. Por eso a éste hay tener buena salud, estar culturalmente al día,
que educarlo, informarlo, para que se someta conectado, etc. Los imperativos ecológicos son
por adelantado a la autoridad científico- el último argumento incontestable. ¿Quién no
ecológica que dictará las nuevas normas, se opondría a la pedofilia, por supuesto, pero,
necesarias para el buen funcionamiento de la sobre todo, quién se opondría al mantenimiento
máquina social. En la voz de quienes repiten de la organización social que permitirá salvar
con fervor las estadísticas que difunde la a la humanidad, el planeta y la biosfera? Hay
propaganda catastrofista, no es la revuelta ahí una especie de filón para una personalidad
lo que resuena, sino la sumisión anticipada «ciudadana» ya bastante vigorosa y extendida.
a los estados de excepción, la aceptación En Francia, lo llamativo es que la atemorizada
de las disciplinas por venir, la adhesión al sumisión adopta una forma particularmente
poder burocrático que pretende, mediante la pesada, casi patológica; pero para explicarla
coacción, asegurar la supervivencia colectiva. no hay necesidad de recurrir a la psicología
de los pueblos: se trata simplemente de que
XXIV aquí el conformismo ha de trabajar el doble
Si nos atuviésemos a la fórmula de Nougé para afirmarse en sus certezas. Pues le es
(«La inteligencia ha de tener mordiente, pues preciso censurar el desmentido que le infligió
ataca problemas»), estaríamos tentados por adelantado, hace ya cuarenta años,
de conceder tan solo una inteligencia muy esa crítica de la sociedad moderna y de su
mediocre a Latouche, el principal pensador del «sistema de ilusiones» que portaba la tentativa
«decrecimiento», esa ideología que presume de revolucionaria de mayo de , y que hizo
ser una crítica radical del desarrollo económico y acceder fugazmente a la conciencia colectiva,
de sus subproductos «sostenibles». Demuestra inscribiéndolo en el efímero espacio público que
84 101
telectual de izquierdas de los años cincuenta o en efecto un talento sumamente profesoral,
sesenta casi pasaría por un indómito libertario que raya a veces en el genio, para desazonar
desbordante de combatividad, fantasía y todo lo que toca y convertir cualquier verdad
humor. Viendo semejante normalización de los crítica, traduciéndola a la neolengua del
espíritus, podría llegar a creerse en la acción decrecimiento, en una vulgaridad insípida y
de una policía del pensamiento. En reali- biempensante. No cabría sin embargo atribuir-
dad, la adhesión al consenso es el producto le todo el mérito de una insulsez suavona y
espontáneo del sentimiento de impotencia, edificante que es el resultado de una suerte
de la ansiedad que conlleva y de la necesidad de política: esa por la cual la izquierda de los
de buscar la protección de la colectividad expertos trata de movilizar tropas reuniendo
organizada mediante un mayor abandono a todos los que quieren creer que podríamos
a la sociedad total. Poner en entredicho «salir del desarrollo» (es decir, del capitalismo)
cualesquiera de las certezas democráticamente permaneciendo en él. Así pues, no juzgare-
sancionadas por el asentimiento general — mos los escritos de Latouche en cuanto obra
los beneficios de la cultura por internet o los personal (a este respecto, el genio de la lengua
de la alta tecnología médica— podría hacer es más cruel que cualquier juicio: su prosa le
sospechar una desviación en relación a la línea hace justicia). Que semejante potaje, en el
de la ortodoxia admitida, puede que hasta un que flotan todos los clichés del ciudadanismo
pensamiento independiente e incluso un juicio ecocompatible, pueda presentarse como
referido a la totalidad de la vida alienada. ¿Y portador de alguna clase de subversión —
quién es nadie para permitírsele tal cosa? Todo aunque solo fuese «cognitiva»—, sirve por sí
esto no deja de recordar bastante el lema de solo para hacerse una idea del conformismo
la sumisión militante, perinde ac cadáver, tal reinante. En cambio, para lo que nos interesa
como lo formuló Trotski: «El Partido siempre aquí, Latouche es perfecto: es un maestro
tiene razón». Pero mientras que en las socie- a la hora de halagar la buena conciencia y
dades burocráticas totalitarias la coacción alimentar las ilusiones del personal subalterno
era sentida como tal por las masas, y era un que se afana ya en «tejer vínculo social» y que
terrible privilegio de los militantes y de los se ve accediendo muy pronto a los puestos
apparatchiks el tener que creer en la ficción de de encuadramiento de la administración del
que era posible elegir —a favor o en contra de desastre. Es lo que él mismo llama, al inicio
100 85
de su último breviario (Pequeño tratado del compromiso dentro de un conflicto histórico,
decrecimiento sereno, ﹚, proporcionar «una en el que uno pelea sin buscar más apoyo que
herramienta útil de trabajo para cualquier un «pacto ofensivo y defensivo con la verdad»,
directivo de alguna asociación o cualquier como decía un intelectual húngaro en . Por
político comprometido, en particular con lo eso no puede sentirse más que terror ante la
local o lo regional». unificación de los puntos de vista, la ausencia
El programa del decrecimiento, tal y como se de todo pensamiento independiente y de toda
lo propone Latouche tanto al ciudadanismo voz realmente discordante. Si tomamos en
descompuesto como al ecologismo en busca consideración la historia moderna, aunque
de recomposición, no deja de recordar el que solo sea la del último siglo, da vértigo constatar,
esbozase en  el norteamericano Ri%in en su por una parte, la variedad y la audacia de
libro El fin del trabajo. Ya entonces de lo que se tantos posicionamientos, hipótesis y opiniones
trataba era de «anunciar la transición hacia una contradictorios, fuesen cuales fuesen y, por
sociedad posmercantil y postsalarial» mediante otra, a qué ha quedado reducido todo ello en la
el desarrollo de lo que Ri%in denomina el actualidad. Al lavado de cerebro de sí mismos
«tercer sector» (lo que, grosso modo, se conoce al que se entregan tantos protagonistas
en Francia como «movimiento asociativo» o todavía vivos responden en el mejor de los
«economía social»); y de impulsar a tal fin un casos esos trabajos históricos a veces sensatos,
«movimiento social de masas», «suceptible de pero que se diría que pertenecen más bien a
ejercer una gran presión a la vez sobre el sector la paleontología o a las ciencias naturales, tan
privado y sobre los poderes públicos», «para lejos parecen estar sus autores de imaginar que
lograr la transferencia de una parte de los los elementos que sacan a la luz podrían tener
enormes beneficios de la nueva economía de la alguna utilidad crítica hoy en día.
información hacia la creación de capital social y El gusto por el conformismo respetable, el
la reconstrucción de la sociedad civil». Pero los odio y el miedo pánico a la historia, salvo como
decre-centistas cuentan más bien con las duras caricatura unívoca y señalizada, han alcanzado
necesidades de la crisis ecológica y energética, un punto tal que al lado de lo que es hoy un
de las cuales se proponen hacer otras tantas ciudadanista —con sus indignaciones medidas
virtudes, para ejercer «una gran presión» sobre y etiquetadas, su hipocresía de cura, su cobardía
los industriales y los Estados. Mientras tanto, ante todo conflicto directo—, cualquier in-
86 99
condenado. Que no tienen aplicación más los militantes del decrecimiento han de predicar
que en el interior de un sistema de necesidades con el ejemplo y mostrarse pedagógicamente
cuyo desmantelamiento permitiría encarar, austeros, a la vanguardia de un racionamiento
bajo las demenciales complicaciones de la bautizado como «simplicidad voluntaria».
sociedad administrada y de su ortopedia Precisamente porque los decrecentistas se
tecnológica, los problemas vitales que solo la presentan como los portadores de la más
libertad puede plantear y resolver, y que ese decidida voluntad de «salir del desarrollo», es
reencuentro con las obligaciones materiales en ellos donde mejor pueden medirse a la vez
afrontadas sin intermediarios pueda ser, en la profundidad del remordimiento por tener
sí mismo, en el acto, una emancipación, son que hacerlo (invertido en autoflage-lación y
ideas que nadie de los que nos hablan de los en mandamientos de virtud) y el perdurable
inmensos peligros creados por nuestra entrada encierro en las categorías de la argumentación
en el antropoceno se atreve a defender clara y «científica». El fatum termodinámico exime
abiertamente. Cuando alguien se aventura a felizmente de tener que elegir el camino
decir tímidamente algo en este sentido —que a seguir: es la «ley de la entropía» la que
privarse de las comodidades de la vida indus- impone como única alternativa la vía del
trial quizá no sea una renuncia tan dolorosa, decrecimiento. Con este huevo de Colón,
sino, antes al contrario, un inmenso alivio puesto por su «gran economista» Georgescu-
y una sensación de volver por fin a la vida—, Roegen, los decrecentistas están seguros de
por lo general se apresura a dar marcha atrás, tener el argumento irrefutable que no puede
consciente de que será tachado de terrorismo por menos de convencer a empresarios y
antidemocrático, incluso de totalitarismo o dirigentes de buena fe. En caso contrario, las
de ecofascismo, si lleva sus razonamientos consecuencias, previsibles y calculables, se
hasta el final; de ahí esa profusión de obras encargarán de obligarles a tomar las decisiones
en las que ciertas observaciones pertinentes inevitables (como dice Cochet, cuyo libro
se diluyen en un océano de consideraciones Pétrole apocalypse gusta de citar Latouche:
tranquilizantes. Ya casi no queda nadie que «A cien dólares el barril de petróleo, hay que
conciba la defensa de sus ideas no como una cambiar de civilización»).
banal estrategia de conquista de la opinión Calificar la sociedad de termoindustrial permite
conforme al modelo del lobbying sino como un asimismo desdeñar todo lo que ya sucede en
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materia de coerciones y reclutamientos, y que una población constante, la amenaza procede
no contribuye, o no mucho, al agotamiento de de un exceso de modernos viviendo de manera
los recursos energéticos. Con mucho gusto moderna: «Si los chinos o los indios tienen que
se pasa esto por alto, máxime cuando uno vivir como nosotros...» Frente a esta «realidad
mismo es cómplice, en la educación pública o catastrófica», las panaceas tecnológicas con
en otro sitio. Atribuir todos nuestros males a la las que todavía quieren embaucamos (fusión
naturaleza «termoindustrial» de esta sociedad nuclear, transgénesis humana, colonización de
es por tanto bastante cómodo, al mismo tiempo los océanos, éxodo espacial a otros planetas)
que simplista, para saciar el apetito crítico apenas si tienen el aspecto de utopías radiantes,
de mentecatos y cretinos arribistas, últimos excepto para unos cuantos iluminados, sino
residuos del ecologismo y del «movimiento más bien el de paliativos que de todos modos
asociativo», que constituyen las bases del llegaran demasiado tarde. Habrá que seguir
decrecimiento. El cuidado por no violentar a predicando por tanto «duras renuncias» y
estas bases con verdades demasiado crudas, «rupturas dolorosas» a unas poblaciones que
por engatusarlas con una transición suave van a tener que «descender varios grados en la
hacia «la gozosa embriaguez de la austeridad escala de la alimentación, los desplazamientos,
compartida» y el «paraíso del decrecimiento la producción y el modo
convivial», lleva a Latouche, que pese a todo 106 de vida» (Besset); y, respecto a las nuevas
no es tan tonto, a semejantes pobrezas volun- potencias industriales, habrá que volver al
tarias, prudencias de campaña electoral o de proteccionismo en nombre de la lucha contra
encíclica pontificia: «Es cada vez más probable el «dumping ecológico», a la espera de que
que, más allá de cierto umbral, el crecimiento surja allí también un relevo más consciente de
del pib se traduzca en una disminución del los «costes ambientales» y de las medidas a
bienestar»; o incluso, después de haberse adoptar (reorientación que encama en China
atrevido a imputar al «sistema de mercado» la el ahora ministro Pan Yue).
desolación del mundo: «Todo esto confirma Los «imperativos del presente» con que se
las dudas que habíamos expresado acerca de complace en machacar el realismo de los
la ecocompatibilidad del capitalismo y una expertos son exclusivamente aquellos que
sociedad de decrecimiento» (La apuesta por el imponen el mantenimiento y la generalización
decrecimiento, ﹚. planetaria de un modo de vida industrial
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La imagen que de sí mismo se hacía lo que has- Pues aunque la mayoría de los decrecentistas
ta no hace mucho se llamaba el «mundo libre», haya juzgado prematuro o inoportuno crear
en realidad apenas había variado desde Yalta: formalmente un «Partido del Decrecimiento» y
ese conformismo democrático, acorazado en preferible «influir en el debate», es bien cierto
sus certezas, sus mercancías y sus envidiables que hay una especie de partido en la sombra,
tecnologías, ciertamente se tambaleó por un con su jerarquía informal, sus militantes de
momento con los disturbios revolucionarios de base, sus intelectuales y expertos, sus dirigentes
, pero la «caída del muro» pareció asegurarle y sus finos políticos. Todo eso funciona a las mil
una especie de eternidad (se habló expedi- maravillas en las virtuosas convenciones de un
tivamente de «fin de la historia») y creyó poder ciudadanismo al que se guardan de perturbar
felicitarse de que los parientes pobres quisieran con exceso crítico alguno: ante todo, es preciso
acceder a su vez y a toda prisa a semejantes no ofender a nadie en Le Monde diplomatique,
delicias. Luego ha tenido, no obstante, que tratar bien a la izquierda, al parlamentarismo
empezar a inquietarse por el número de primos, («El rechazo radical de la “democracia”
sobre todo los más lejanos, y a preguntarse si representativa tiene algo de excesivo», ibíd.)
realmente eran de la familia, cuando se han y, de manera más general, al progresismo,
puesto a aumentar desconsideradamente su cuidando de no parecer nunca nostálgico,
«huella de carbono». Lo que inquieta a todo el tecnófobo, reaccionario. La «transición» hacia
mundo ya no es solamente el escenario clásico la «salida del desarrollo» ha de seguir siendo
de la superpoblación, donde, a pesar de los lo bastante vaga como para no impedir los
incrementos de productividad, los recursos apaños y las componendas con aquello que
alimentarios resultarán insuficientes para ritual-mente se denuncia como «política
cubrir las necesidades de los sobrantes, sino profesional»: «Los compromisos posibles en
una configuración inédita según la cual, ante cuanto a los medios de la transición no deben
se ha optado por privilegiar el intercambio de argucias sobre el hacer perder de vista los objetivos respecto
control —científico o, tal vez, ciudadano—, sobre los méritos de la a los cuales no se puede transigir». (Pequeño
gestión pública de ese hundimiento o sobre las precauciones que
habrá que adoptar para hacerlo soportable. ¿Cómo ver en ello algo tratado del decrecimiento sereno, ﹚. Estos
más que una controversia sobre los usos o maneras de mesa que se objetivos los recita Latouche en un estilo
haya decidido observar en la balsa de la Medusa?» (René Riesel,
«Communi-qué» del 9 de febrero de 2001 en Montpellier, Aveux
digno de la escuela de cuadros del Partido:
cotnplets sur les véritables mobiles..., 2001). «Recordemos esos ocho objetivos suceptibles
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de desencadenar un círculo virtuoso de de- la teoría marxista» (Alexandre Genko, «La dé-
crecimiento sereno, convivial y sostenible: croissance, une utopie sans danger?», Entropía
reevaluar, reconceptualizar, reestructurar, n.° , primavera de ﹚. Hasta el propio Besset,
redistribuir, reloca-lizar, reducir, reutilizar, a pesar de ser portavoz de Hulot y defensor de
reciclar» (ibíd.). En lo que a reutilizar y reciclar se «la Grenelle de l’environnement» como «primer
refiere, Latouche es el primero en dar ejemplo, paso en una propuesta de transición hacia
repitiendo y remachando de un libro a otro los la mutación ecológica, social y cultural de la
mismos deseos piadosos, estadísticas, índices, sociedad», lo tiene difícil después de esto para
referencias, ejemplos y citas. Dando vueltas añadir más moderación: «Ante la magnitud
en su «círculo virtuoso», pese a todo intenta y la complejidad de la tarea, las proyecciones
innovar y, así, ha enriquecido su catálogo verbosas o los catecismos doctrinarios no nos
con dos erres (reconceptualizar y relocalizar) resultarán precisamente de gran ayuda. [...].
desde la época en que el soberbio proyecto Por más que acompañemos el decrecimiento
de «deshacer el desarrollo, rehacer el mundo» de. adjetivos simpáticos —convivial, equitativo,
se preparaba bajo la égida de la Unesco (cfr. feliz—, la cosa no va a ser agradable [...], las
Sobrevivir al desarrollo, ﹚. Lo que no se transiciones van a ser terribles, y las rupturas,
entiende demasiado bien es la ausencia de dolorosas» (ibíd.). Estas amargas advertencias
un noveno mandamiento, reapropiar(se), dejan bastante claro a su manera por qué las
limpio en lo sucesivo de cualquier tufo recomendacio-
revolucionario (el antiguo «¡Expropiemos a 104 nes decrecentistas no constituyen en
los expropiadores!»); así descontaminado, ningún caso un programa cuyo contenido
empero, le viene como un guante a la expeditiva habrá ocasión de discutir, y sobre qué clase
empresa de recuperación a la que se entregan de partitura obligatoria tratan de tocar su
los decrecentistas para agenciarse en un abrir minué (decrescendo cantabile), a modo de
y cerrar de ojos una galería de antepasados acompañamiento de fin de vida para una época
presentables (donde figura ahora «una de la sociedad industrial: un «nuevo arte de
tradición anarquista en el seno del marxismo, consumir» entre las ruinas de la abundancia
reactua-lizada por la Escuela de Francfort, por mercantil.9
el consejismo y el situacionismo», Pequeño 9 10 «Así pues, en el momento en que la huida hacia adelante
tratado...). de la sociedad industrial la lleva irreversiblemente al hundimiento,

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desórdenes en los que la libertad y la verdad Según Latouche, la «apuesta por el decrecimien-
podrían encarnarse y dejar de ser cuestiones to [...] consiste en pensar que el atractivo de la
académicas. Por lo que, muy lógicamente, utopía convivial combinado con el peso de las
este decrecimiento de la conciencia termina exigencias de cambio es suceptible de favorecer
encontrando lo que buscaba en el mundo una “descolonización del imaginario” y suscitar
virtual, donde uno puede, sin sentirse culpable, suficientes “comportamientos virtuosos” en
viajar «con un impacto muy limitado sobre favor de una solución razonable: la democracia
el medio ambiente» (Entropía, n.° , otoño de ecológica» (La apuesta por el decrecimiento). Si
﹚; a condición no obstante de olvidar que bien, en lo que a «exigencias de cambio» se
en , según un estudio reciente, «el sector refiere, vemos claramente para qué pueden
de las tecnologías de la información, a nivel servir los decrecentistas —para tomar el relevo,
mundial, ha contribuido al cambio climático con sus llamamientos a la autodisciplina, de la
tanto como el transporte aéreo» (Le Monde, - propaganda en pro del racionamiento, a fin de
 de abril de ﹚. que, por ejemplo, a la agricultura industrial no
le falte el agua de riego—, en cambio cuesta
XXV bastante más entender qué atractivo podría
Por muy alejado de todo exceso que sepa ejercer una «utopía» cuyo «programa se-
mostrarse Latouche en la realización de su mielectoral» hace un hueco a la felicidad y al
«deber de iconoclastia», el decrecimiento no placer proponiendo «impulsar la “producción”
deja de tener sus revisionistas, que lo invitan de bienes relaciónales». Ciertamente nadie
a que se atreva a parecer lo que es y a guardar se fiaría de arrebatos demasiado líricos en
de una vez por todas ese atuendo subversivo torno a futuros que decrecen;7 pero apenas
que tan mal le sienta: «Una primera propuesta hay peligro de que algo así suceda cuan-
para consolidar la idea de un decrecimiento do estos menesterosos aparecen con su cara
pacífico sería la renuncia clara e inequívoca de entierro y comienzan a exponer, con un
al objetivo revolucionario. Dañar, destruir o entusiasmo de animador sociocultural, sus
invertir el mundo industrial me parece no solo promesas de «alegría de vivir» y de serenidad
un capricho peligroso, sino un llamamiento 7 «...lendemains qui décroissent», alusión a los «futuros
encubierto a la violencia, exactamente como lo que cán tan» («des lendemains qui chantent»), viejo eslogan del
era la voluntad de suprimir las clases sociales en Partido Comunista francés. (N. del t.).

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convivial. Los lamentables intentos por poner indeleble de dicho origen: a pesar de toda la
un poco de fantasía a su austeridad están tan palabrería al uso en torno al «reencantamiento
inspirados como los de Besset, que canta las del mundo», su aspiración sigue siendo, a la
bellezas del surrealismo como un subprefecto manera de cualquier tecnócrata tipo Lester
en la inauguración de la mediateca René Char Brown, «internalizar los costes para conseguir
de cierta ciudad de provincias. La felicidad le una mejor gestión de la biosfera». Predica el
parece una idea tan nueva a esta gente, y la idea racionamiento voluntario a las bases, para
que se hacen de ella se asemeja tanto a los goces que den ejemplo, pero reclama a las altas
que promete un festín macrobiótico, que no hay esferas medidas estatales: redistribución
más remedio que suponer que ellos mismos se de la fiscalidad («ecotasas»), subvenciones,
mueren de aburrimiento o que algún casseur de normas. Si en ocasiones se arriesga a hacer
pub8 les ha llamado la atención por eso. Ahora profesión de anticapitalismo —en la más
se emplean a fondo, particularmente en su completa incongruencia con propuestas
revista «teórica» Entropía, en demostrar que como la de una «renta básica universal», por
les chiflan el arte y la poesía. Estamos viendo ejemplo—, no se aventura jamás a declararse
ya el cartelito y los flyers («El domingo por la antiestatista. La vaga coloración libertaria
tarde en el local de asociaciones de Moulins- figura solo para cuidar a una parte del público,
sur-Allier, de , a  h., el club de poetas dar un toque de izquierdismo muy consensual
locales y la asociación de escultores bretones y «antitotalitario». De este modo la alternativa
ofrecerán una divertida actuación, seguida de irreal entre «ecofascismo» y «ecodemocracia»
una merienda ecológica»). sirve principalmente para no decir nada de
La ideología del decrecimiento ha nacido en la reorganización burocrática en curso, en
el ámbito de los expertos, entre quienes, en la cual participa uno serenamente militando
nombre del realismo, querían incluir en una ya a favor del encuadramiento consentido,
contabilidad «bioeconómica» esos «costes la sobresocialización, la reglamentación y la
reales para la sociedad» que acarrea la pacificación de los conflictos. Porque el miedo
destrucción de la naturaleza. Conserva la marca que se expresa en este sueño pueril de una
«transición» sin lucha es, mucho más que a la
8 Casseurs de pub («Destructores de publicidad») es una
revista francesa dirigida por Victor Cheynet y afín a los postulados
catástrofe cuya amenaza se agita para hacer que
del decrecimiento. (N. del t.). los dirigentes se arrepientan, el miedo a unos
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