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EGIPTO

La escritura egipcia, inventada alrededor del 3000 a.C., fue fundamental para la organización social y la transmisión del conocimiento, aunque su uso estaba limitado a una élite educada. A lo largo de su historia, la escritura egipcia evolucionó a través de diferentes fases y tipos, incluyendo jeroglíficos, escritura hierática y demótica, cada una con sus características y usos específicos. La literatura egipcia, centrada en la vida después de la muerte, incluye textos sagrados como el 'Libro de los Muertos' y obras filosóficas, reflejando la rica cultura y creencias de la civilización egipcia.
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EGIPTO

La escritura egipcia, inventada alrededor del 3000 a.C., fue fundamental para la organización social y la transmisión del conocimiento, aunque su uso estaba limitado a una élite educada. A lo largo de su historia, la escritura egipcia evolucionó a través de diferentes fases y tipos, incluyendo jeroglíficos, escritura hierática y demótica, cada una con sus características y usos específicos. La literatura egipcia, centrada en la vida después de la muerte, incluye textos sagrados como el 'Libro de los Muertos' y obras filosóficas, reflejando la rica cultura y creencias de la civilización egipcia.
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mx/academia/material/Egipto/escritura_literatura/
escritura_literatura.htm

ESCRITURA

La invención de la escritura hacia el 3000 a.C. determina el comienzo de la historia egipcia más
que cualquier otro cambio. De igual modo, la posibilidad de leer y escribir diferencía a las culturas
principales del Próximo Oriente de las culturas contemporáneas, abriendo nuevas posibilidades en
la organización social así como en la transmisión, y a veces en la crítica del conjunto, cada vez
mayor, del conocimiento recibido. Sólo que la escritura era compleja y la capacidad de leer y
escribir quedaba limitada a una minoría. Hasta la difusión de la escritura alfabética, la sociedad no
pudo explotar todo el potencial que la escritura suponía.

No parece que existiera en Egipto una clase noble ilustrada, formando un grupo aparte, como el
que formaría después la aristocracia terrateniente. Todas las personas de clase superior hacían la
carrera de amanuense como funcionarios, jefes del ejército y sacerdotes. También los faraones
sabían leer y escribir. Entre los títulos administrativos, los más altos no aluden a la escritura, pero
sabemos por las representaciones que tales personajes sabían escribir, habían superado el nivel
de conocimientos en que la escritura era la ocupación principal, pero no la habían dejado al
margen. En todas las esferas, el saber escribir constituyó la base de la organización oficial.

Un escriba o amanuense era instruído por otro escriba en esa su primera ocupación, y los hijos
de las familias principales podían iniciarse en el oficio desde muy jóvenes, tal vez hacia los doce
años. Tras su instrucción o en un período posterior, el amanuense iba ascendiendo gradualmente
en la jerarquía administrativa. Es probable que los primeros conocimientos los adquiriesen antes de
ocupar un puesto de trabajo. En Deir el - Medina, la única escuela de la que poseemos testimonios,
la instrucción inicial parece haber consistido en copiar pasajes de un texto jeroglífico cursivo
llamado el " Libro de Kemyt ". Después, el amanuense pasaba a las obras clásicas de la literatura y
tras haber sido promovido a un empleo, se iniciaba en los diversos géneros literarios de la época,
como modelos de cartas, composiciones satíricas, poemas y panegíricos que debieron ser los
ejercicios cotidianos propuestos por los maestros. Se ha conservado un número sorprendente de
tales prácticas, lo cuál sugiere que quizá se depositaban en las tumbas de sus propietarios.

La estética del texto era un importante criterio para la colocación de los signos con respecto a
los otros. Los antiguos egipcios intentaron eliminar los espacios vacíos en el texto las veces
posibles (horror vacui). Al fin, ellos dividían las líneas de texto en cuadrados en los cuáles los
signos eran armonizados.

FASES HISTORICAS DE LA ESCRITURA EGIPCIA


Cualquier lenguaje sufre a lo largo de los años cambios más o menos significativos y el egipcio
se desarrolló a lo largo de más de 3000 años, por lo que con más razón debemos hacer una
división cronológica. En algunos casos, el lenguaje hablado se encontraba claramente diferenciado
del escrito, y la evolución no era la misma para uno que para el otro. Los vamos a clasificar en seis
períodos históricos:

Arcaico : Períodos Protodinástico y Tiníta ( 3200-2686 a.C.).


Antiguo : Pertenece al Imperio Antiguo ( 2686-2040 a.C.).
Medio : Corresponde al lenguaje escrito del I Período Intermedio y el Imperio Medio. Este período
es considerado como el clásico y se mantuvo en literatura, textos religiosos e inscripciones
monumentales hasta la llegada de los griegos (2173-1786 a.C.).
Nuevo : Es el período en el que se produce una evolución del lenguaje hablado. Sin embargo en
escritura se sigue empleando el egipcio medio (o clásico). En este período hay que hacer un
paréntesis en el período de Amarna en el que se empleó el lenguaje hablado en los textos
literarios, pero no en los religiosos que siguieron escribiéndose en clásico (1552-664 a.C.).
Demótico : Es una continuación del nuevo, que se mantuvo hasta bien entrado la época romana
( 664 a.C.-600 d.C.).
Copto : Es la última fase, y permaneció hasta el siglo 3 d.C. con la llegada del árabe.

TIPOS DE ESCRITURA

Cuando se habla de escritura egipcia siempre se piensa en los jeroglíficos, pero no existía un
único tipo de escritura. A lo largo de la historia egipcia, se desarrollaron tres tipos:

Jeroglífica o jeroglífica monumental, usada en inscripciones de monumentos y decoración. Es el


tipo de escritura más antiguo y más complejo. Se empleó desde el 3100 a.C., fecha aproximada del
primer papiro conocido y el 394 d.C. Era un tipo de escritura sagrada, llamada "escritura de la
palabra de dios", y como tal se empleaba en sarcófagos, tumbas, monumentos y esculturas, y se
representaba con gran detalle. La palabra jeroglífico deriva del griego "ta hieroglyphica" que
significa "las letras talladas en piedra" y se debe a la asociación de los jeroglíficos con las
inscripciones monumentales. A pesar de que algunas personas, además de los escribas, la sabían
leer y escribir, la escritura jeroglífica era la más desconocida y estaba reservada a muy pocos. Se
escribía en cualquier sentido (excepto de abajo a arriba) y en líneas o columnas.

Hierática. Surgió como escritura abreviada de la jeroglífica cursiva. Lógicamente el sistema


jeroglífico no era apropiado para escrituras rápidas y ésto motivó el nacimiento de la escritura
hierática, muchos más fluída y estilizada. Era más sencilla que la jeroglífica por lo que se podía
emplear en textos religiosos y es la más utilizada sobre papiro. Era la escritura empleada por los
escribas (que no estaban obligados a conocer la jeroglífica) y por los sacerdotes en copias
literarias. El término proviene del griego "hieratika" que significa sacerdotal. La escritura hierática
puede siempre transcribirse en jeroglíficos, si bien el resultado no es el mismo que cuando se
compone un texto originariamente en jeroglífica.

La jeroglífica cursiva desapareció en torno al año 1000 a.C. mientras que la hierática se utilizó
en textos religiosos hasta fines de la civilización egipcia. También se empleaba en textos científicos
y obras literarias. Era un tipo de escritura muy útil en papiros y ostracas. El texto se escribía en
tinta negra con una caña afilada. La tinta roja se empleaba como remarcación de determinados
apartados. A pesar de que la hierática temprana se escribía, como la jeroglífica, en líneas o
columnas indistintamente, a partir de la XII dinastía los textos aparecen sólo en líneas y siempre de
derecha a izquierda. Los textos más antiguos pertenecen a la V dinastía. Durante el período
romano todas las obras funerarias se escribían en hierático o en demótico. En el III Período
Intermedio algunas inscripciones monumentales se realizaron en hierática, que ya entonces se
había vuelto hacia la jeroglífica con trazados más redondeados.

Esta evolución dió lugar a la escritura "hierática anormal" empleada durante los siglos IX a VII
a.C en la región de Tebas y al demótico del Bajo Egipto. Más tarde, con Psamético I, el "hierático
anormal" perdió importancia en favor del demótico que se convirtió en escritura oficial. Durante lo
Ptolomeos se restringió su uso a textos religiosos, mientras que para los documentos se empleaba
el demótico.

LOS SIGNOS EGIPCIOS

Los jeroglíficos pueden dividirse en dos categorías: signos con un valor pictórico (ideogramas) y
los signos con un valor fonético (fonogramas).

1. Ideogramas
Ideogramas son signos que definen el objeto que está pintado. Ellos son
ejemplos directos de un objeto o de una acción. Algunos signos tienen un valor
simbólico. Los jeroglíficos son ejemplos claros de los ideogramas. Esos signos
comunican las siguientes ideas:
 (a)cara
 (b)andar, correr
 (c)casa
 (d)pato

Los ideogramas pueden designar objetos y conceptos concretos. Estos no


pueden comunicar conceptos abstractos como hijo, amor o largo. Para designar
esos conceptos los egipcios hacían uso de los fonogramas.

2. Fonogramas

Fonogramas son signos que indican un sonido sin ninguna relación con el
objeto que designan. La palabra por ejemplo hijo suena como la palabra pato. Y el
signo (d) es usado para las dos palabras. Dependiendo del contexto es usado
como un fonograma (hijo) o como un ideograma (pato). Los fonogramas son
signos que no tienen valor ideográfico pero usan varias consonantes.

LITERATURA

La literatura egipcia está orientada hacia la vida de ultratumba, como los textos de las pirámides,
los textos de los sarcófagos y principalmente el Libro de los Muertos. Esta literatura se conoce con
el nombre de literatura sagrada, pero también existe la literatura filosófica o sapiencial como Las
Máximas de Ptahotep, en donde se exponen los principios de la sabiduría del mundo. Este filósofo
tuvo seguidores y así tenemos Los Proverbios de Gemni y Los Proverbiois de Duaf.

Hasta el siglo XIX se desconocía el significado de la escritura egipcia y los historiógrafos tenán
que basarse en Herodoto, en Manetón, en Diódoro de Sicilia, etc., pero cuando en 1799 Napoleón
Bonaparte realizó la campaña de Egipto, el comandante Boussard encontró en la población de
Roseta una piedra trilingüe, o sea, con tres inscripciones. Esta piedra pertenecía al siglo II A.C. y
era un decreto del faraón Ptolomeo Epífanes.

El primero que inició la transcripción fue el inglés Tomás Young y años después un profesor de
la Universidad de Grenoble llamado Juan Francisco Champollion descrifró la piedra de Roseta el
14 de Septiembre de 1822. Con este descubrimiento se inició la egiptología que luego continuarían
Mariette, Maspero y Meyer.

OBRAS LITERARIAS

Una de las primeras y mas relevantes muestras de lo anterior las tenemos en los escritos de
contenido mágico, mítico, cosmogónico o religioso, escritos que se plasmarían en los denominados
inicialmente "Textos de las Pirámides", más tarde "Textos de los Sarcófagos" y finalmente en el
"Libro de los Muertos", unos textos que en conjunto plasman tanto descripciones de rituales
funerarios o fórmulas para transitar con éxito el largo y tortuoso sendero por el Más Allá, como
encantamientos para proteger de los peligros representados por determinadas fuerzas o entes
maléficos. Ejemplos adicionales de esta clase son: "El Libro de las Puertas", "El Libro de las
Cavernas" o "El Libro de la Duat", breves ejemplos sin duda, entre los que cabría añadir
descripciones mitológicas (como la lucha entre Set y Horus, o el intento de destruir la humanidad
por parte de la diosa Sejmet) o himnos de indudable belleza destinados a elogiar a muchas de las
deidades en las que tan profundamente creían.

Otros géneros importantes y destacados son aquéllos que tienen un contenido épico y
biográfico, géneros en los que se puede comprobar por su redacción, que la presumible precisión
histórica que los caracteriza, se ha dejado claramente de lado en aras de un elogio a todas luces
bastante idealizado de los protagonistas. Muestra de esta clase es el famoso "Poema de Pentaur"
(en el que se narra la batalla de Qadesh en la que Ramsés II se enfrentó a los hititas), así como el
extenso número de biografías existentes de un surtido de personajes.

Especialmente interesantes y variados son los conocidos cuentos o novelas de aventuras, en los
cuáles, en un estilo hábil, rico y elegante, se narran sucesos que tienen un contenido más real que
inventado. El prototipo mas destacado de estos es: "La Historia de Sinuhé", la cuál debió gozar de
una gran fama en su momento (a juzgar por el amplio número de copias encontradas de ella).
También caben citar "El Cuento del Náufrago", "El Cuento de los Dos Hermanos", "Keops y los
Magos", "El Príncipe Predestinado", o "El Campesino Elocuente".

Otro tipo de literatura era la que manejaba conceptos filosóficos. Entre ellas podemos destacar
"Las Máximas de Ptahotep", "Las Instrucciones de Merikaré", "Las Enseñanzas de Amenemope" o
"Las Enseñanzas de Ani", "Las Lamentaciones de Ipuwer", "El Diálogo de un Desesperado con su
Alma", o "La Sátira de los Oficios".

Respecto al terreno de la poesía, trataban temas de amor y el tema de la muerte, el Más Allá, se
incita por todos los medios a los posibles lectores a vivir la vida con auténtica pasión y a disfrutar
de los placeres que ésta ofrece sin límites. Ejemplos de ella son: "El Canto de los Arpistas" o "Los
Cantos de Amor".

Para finalizar, existía una forma especial y curiosa de literatura: era el llamado género epistolar,
el cuál se plasmaba en las denominadas "Cartas a los Difuntos", unas misivas destinadas a los
fallecidos y en las que se exponían desde sencillos saludos, hasta la petición de explicaciones por
males que presuntamente el difunto pudiera estar causándoles a los vivos, pasando por la
exposición de problemas legales o peleas domésticas.

[Link]

El Libro Egipcio de los Muertos


Los egipcios daban mucha importancia a sus creencias en el más allá, esperaban
que cada cadaver momificado resucitase en una nueva vida después la muerte.

El libro egipcio de los muertos es el nombre dado a unos manuscritos enterrados con los
muertos momificados en el Antiguo Egipto. Una especie de guia para los difuntos y un
libro de conguros para ayudar a los muertos en la otra vida en el proceso para alcanzar la
inmortalidad.
El “Libro de los Muertos” demuestra, sin duda alguna, que los

egipcios creían en un “Juicio Final” y que, el


futuro del alma de un hombre, en el otro mundo, dependía de la vida que había
llevado sobre la tierra.
El alma de los transgresores de la ley se aniquilaba y el alma de los justos entraba
en la vida eterna.
Los Tasadores de Osiris, incorruptos, estrictamente justos e imparciales, pesaban
el corazón de los hombres en la “Gran Balanza” de la verdad y la decisión final de
Osiris concordaba con la opinión de Thot, personificación de la justicia eterna y
Maat, la verdad. El pesaje de los corazones era muy importante y siempre se incluía
una viñeta de la escena del Juicio en los papiros donde estaba escrito el “Libro de
los Muertos”.

Los Textos de las pirámides están considerados como el conjunto más antiguo de escritos
religiosos de la historia de la civilización.

El objeto de este “libro” era permitir al difunto salvar los peligros que se le presentaban
después de la muerte, instruyéndolo en las palabras que le permitían ingresar a los
diversos estados del inframundo, le aseguraba la protección de los dioses y proclamaba
asimismo su identidad con muchos de ellos.
Estos textos se les conoce como “Textos de las Pirámides” y están escritos
enteramente en jeroglíficos y muchos de sus “Capítulos “ son copias de una colección
más antigua, por lo que no se pude precisar su origen, edad y autor. Pero podemos
suponer que los Capítulos copiados en las paredes de las tumbas de los reyes
mencionados, en esencia, representan las creencias de los egipcios de tales dinastías
con respecto a los muertos y, la continuidad del pensamiento religioso entre las clases
más altas de Egipto.

Qué contiene el libro egipcio de los muertos


El Libro de los Muertos Egipcio es una colección de textos de innovaciones, conjuros,
oraciones, himnos, letanías y fórmulas mágicas, escritos generalmente en rollos de papiro
con ilustraciones o viñetas.
Fueron colocados en las tumbas de los egipcios que podían permitirse tal lujo a partir del
Imperio Nuevo. No obstante, la colección más antigua que se conoce, está inscrita en las
paredes de las cámaras y corredores de las pirámides de Unas, Teti, Pepi I, Nemty-En-
Saf I y Pepi II, reyes de la V y VI dinastía en Sakkara.

Etimología
La verdadera naturaleza del “Libro de los Muertos” no ha sido comprendida
perfectamente. No es realmente un “Libro”, ya que libro sugiere una composición con una
unidad, un escrito en “determinado tiempo” por un autor o autores.
El título le fue dado por el alemán Richard Lepsius quien en 1842 publicó el gran “Papiro
de Turín” bajo el título de “Das Todtenbuch” y desde entonces lo han usado los
egiptólogos. El título por el cual era conocido por los antiguos egipcios era: “Manifestado
en la luz”, “La manifestación del día”, “La manifestación de la luz”.
Sin embargo, “Per t er hru”, como se conocía en escritura jeroglífica es probable que haya
tenido un significado especial para los egipcios, y que no se haya traducido correctamente
a los idiomas modernos; pero existe otra versión que es una idea que puede expresar
todo el trabajo y que es: “Capítulos para perfeccionar el Ka” o “Capítulos de salir al día”.
Se dice también que el título de “Libro de los Muertos” procede del nombre que los
profanadores de las tumbas dieron a los papiros con inscripciones que hallaron junto a las
momias: “Kitab al-Mayitun”, en árabe, que significa “Libro del difunto”.
Creencias funerarias egipcias

Aunque este Libro nos da una idea de la religión entre los egipcios y sus creencias
funerarias, no es un conjunto de dogmas o revelaciones para los creyentes. El Ka era una
parte importante, y aparentemente eterna, del hombre.
Por el significado de la palabra se le puede definir como: “un resplandor” o “un espíritu-
alma traslúcido”. A menudo se le ha traducido como: “el brillante”, “glorioso”, “inteligente”
o calificativos semejantes; pero su verdadero significado es el de “escena divina”.
En los “Textos de las Pirámides”, encontramos que el Ka de los dioses estaba en el cielo
y hacia allá se dirigía el Ka del hombre tan pronto como el cuerpo moría.

Secciones y capítulos del libro


Los antiguos egipcios conservaron
los rasgos más notables de su religión, compleja en extremo, pero no abandonaron sus
viejas ideas, dioses y mitos. Aún cuando adoptaran a otros, al contrario, trataron de
alguna manera de reconciliarlos y armonizarlos.
En épocas diferentes, los sacerdotes de cada uno de los principales centros de culto:
Heliópolis, Menfis, Tebas y Hermópolis, trataron de poner algún orden a las creencias.
Las selecciones del “Libro de los Muertos” contenidas en lospapiros de Ani, Hunefer y
Anhai, reflejan la confusión de los Capítulos. El número total de los Capítulos hasta ahora
conocidos es de ciento noventa y su extensión es muy desigual aunque no existe un solo
papiro que los contenga a todos.

El Libro consta de aproximadamente 200 capítulos o sortilegios.

Algunos de estos capítulos son derivados directamente de los “Textos de las Pirámides”,
algunos son versiones de los Capítulos hallados entre los textos del Imperio Medio y el
resto son de origen Tebano. De hecho, la palabra “Capítulo”, aplicada al trabajo de los
escribas, no sería correcta, ya que sugiere unidad y coherencia, quizá sería más
apropiado llamarles “Invocaciones” o “Hechizos mágicos”.

La versión más conocida y más completa es el Papiro de Ani, un texto compuesto por 3
capas de hojas de papiro pegadas entre si y dividido en 6 secciones con una longitud
entre 1.5 y 8 metros cada una. La longitud total del texto es de 23.6 metros. Fue adquirido
por el Museo Británico en Tebas el año 1888 y actualmente está registrado con el número
10470.

El papiro fue realizado por 3 escribas diferentes, como puede apreciarse en las diferentes
grafías que en él aparecen, pero sólo uno realizó los dibujos. Originalmente es posible
que no fuese encargado por Ani, un escriba de hacia el año 1300 a.C., o al menos no en
su totalidad, pues su nombre aparece escrito con una escritura diferente. El papiro
contiene algunos errores derivados de la falta de atención. Existe una versión electrónica
del Papiro de Ani, según la traducción realizada por Sir Wallis Budge.

Otra sección impresionante es el Capítulo CXXV de la edición moderna, conocida como la


“Confesión negativa”, que encierra el código moral y religioso de Osiris, el cual exigía
muestras de un alto nivel moral y un carácter religioso personal exaltado, para que los
solicitantes entraran en su reino. Aquí el difunto asegura cuarenta y dos veces que no ha
hecho nada malo en su vida, enumerando los “actos inmorales” que no ha cometido. El
difunto se identifica con el gran dios Osiris; pero a pesar de tal protección, busca los
medios mágicos para combatir los peligros del Inframundo e invoca la protección de
dioses menores.

¿Qué le espera al difunto en la otra vida?


-Puede ir al “Campo de paz”,
-Viajar en el cielo para vivir como las estrellas,
-Ser uno con Osiris en sus dominios en un “Mundo superior”, o
-Viajar con Ra en su barca solar o una combinación de estos estados.

No hay dos papiros que contengan los mismos Capítulos, éstos o se repiten en el mismo
orden en más de un papiro, por lo tanto se puede pensar que cada persona escogía ella
misma los Capítulos que deseaba. No hay dos papiros que lleven el mismo tratamiento en
sus viñetas.

Evolución de los textos


El más antiguo de los textos funerarios grabados en una pirámide faraónica se encuentra
en Saqqarah. Estos textos grabados sobre las paredes de los pasos interiores y las
paredes de la habitación funeraria, debían ayudar a los faraones a viajar al más allá, para
asegurar así la regeneración y la vida eterna del

rey.

Hacia el final del tercer milenio a. c., aparecieron nuevos textos funerarios recalcando más
la vida después de la muerte y la ayuda que hay que aportar al difunto para que éste
encuentre su camino al más allá. Estos textos fueron inscritos dentro de los sarcófagos de
altos funcionarios del Imperio Medio y comprendían más de 1000 fórmulas dando
indicaciones sobre la vida bajo la tierra, en el reino de Osiris. Allí los difuntos trabajaban
en los Campos de las ofrendas y de los juncos. En estos textos se nos habla por primera
vez del juicio de los muertos, medio de alcanzar una vida nueva.
Los difuntos eran llevados delante de Osiris y su corazón era pesado sobre una
balanza frente a una pluma que representaba a Maât, la diosa de la verdad y de la
justicia. Los que eran buenos accedían a la vida nueva como espíritus transfigurados. Los
que eran juzgados como malos, eran lanzados a la diosa Amémet, “la tragona”, que fue
representada con la parte posterior de hipopótamo, la parte anterior de león y con cabeza
de cocodrilo.

Durante el Nuevo Imperio, el cuerpo entero de los textos funerarios fue llamado “Fórmula
para salir al día”. Lo que hoy en día se conoce como “el Libro de los muertos”. Este libro
contiene cerca de 190 capítulos de fórmulas mágicas y rituales, ilustradas con dibujos
para asistir al difunto en su viaje hacia la eternidad.

El sentido práctico de los antiguos egipcios les llevó a confeccionar ejemplares


“prefabricados” del Libro de los Muertos. En estos papiros, el texto se escribía dejando en
blanco el lugar correspondiente al nombre del difunto. Posteriormente, estos huecos se
rellenaban con el nombre del comprador. El precio de estos ejemplares era bastante más
asequible que el de aquellos hechos por encargo.

Otras versiones del libro


Las principales versiones o revisiones de manuscritos que forman el “Libro de los
Muertos” son:
1. La “Versión Heliopolitana”
recopilada por los sacerdotes de On (Heliópolis) basada en una serie de textos que se
han perdido. Los “Textos de las Pirámides” que no proporcionan ninguna información
acerca de su autor o autores. Representa un sistema de Teología promulgada por los
sacerdotes de Ra, el Dios del Sol.
Algunos Capítulos parecen estar dedicados al dios Thot y que, sin duda, pertenecen a la
clase de literatura que los griegos llamaron “Hermética” y es muy cierto que fueron
incluidos en la lista de los cuarenta y dos trabajos que según Clemente de Alejandría
constituyen los libros sagrados de los egipcios, por lo que parece estar bien
fundamentada ya que los griegos llamaron Hermes al dios Thot a quien los egipcios
designaban como “El señor de los libros divinos”, “escriba de la Compañía de los Dioses”
y “Señor de la palabra divina”.
Algunos Capítulos se encuentran en las tumbas, sarcófagos, estelas y papiros de las
dinastías XI, XII y XIII. Pero la esencia deriva de escritos primitivos, probablemente
predinásticos.

2. La “Versión Tebana”
(Uast, la Tebas de los griegos) escrita en jeroglíficos sobre papiros, está dividida en
Capítulos sin un orden determinado, sin embargo, con muy pocas excepciones, cada
capítulo tiene un título y una viñeta. Aunque no todos los Capítulos están en las copias
hay algunos que sin duda eran necesarios para la preservación del difunto en su tumba, y
de su alma en el más allá.
Esta Versión fue usada por quien podía sufragar los gastos, desde la dinastía XVII hasta
la [Link] los “Textos de las Pirámides” eran los sacerdotes los que decían o cantaban las
invocaciones, los conjuros o las diversas secciones. En la “Revisión Tebana”, los himnos
y plegarias eran dichos por el difunto, en el otro mundo lo que le permitía alcanzar la
perfección del alma.

3. La “Revisión Saita” (Sai)


Estuvo en uso de la dinastía XXVI hasta el final de la era Ptolemaica en Egipto,
aproximadamente. En esta época se arreglaron los Capítulos en un orden definido y se
hizo una revisión cuidadosa de todo el trabajo. Durante este período aparece un cierto
número de Capítulos que no se encontraban en los papiros antiguos; pero que no son
sino nuevas ediciones o extractos de trabajos anteriores.
En muchas copias de esta Revisión se omiten signos, palabras y aún pasajes completos,
lo cual dificulta su lectura. Estos Capítulos compuestos en un período más tardío,
representan ideas y creencias de carácter religioso, que eran desconocidas para los
egipcios de la dinastía V y VI, y demuestran que había tenido lugar un desarrollo
considerable del pensamiento religioso en las mentes de la gente, desde que fueron
recopilados los “Textos de las Pirámides”.

[Link]
libro_los_muertos.html

El viaje al mas alla

EL LIBRO DE LOS MUERTOS

Los antiguos egipcios se hacían enterrar acompañados por una serie de


fórmulas mágicas para viajar por el Más Allá
Por Núria Castellano. Miembro de la Sociedad Catalana de Egiptología,

Libro de los muertos fue una obra fundamental de la cultura del antiguo Egipto. Era un texto muy extenso: algunos
ejemplares conservados en rollos de papiro alcanzan cuarenta metros. También era un producto caro, por el que se
podía pagar un deben de plata, la mitad de la paga anual de un campesino. Pero, para los egipcios, el valor de este
texto era incalculable, ya que sus fórmulas permitían a los difuntos alcanzar el Más Allá.

Tales fórmulas se inscribían en rollos de papiro y en las vendas de lino de las momias, las paredes de las tumbas,
los sarcófagos y los elementos del ajuar funerario del difunto. Sin ellas, la persona fallecida podía sufrir una segunda
muerte que significaría su total aniquilación.

Era el sacerdote quien recitaba las primeras fórmulas del Libro durante la ceremonia funeraria, cuando se trasladaba
el sarcófago a la tumba. Una vez allí, se practicaban rituales para revitalizar los sentidos, entre los que se contaba el
de la apertura de la boca, por el que se abrían mágicamente los ojos, las orejas, la nariz y la boca del difunto, quien,
una vez recuperados los sentidos, emprendía su viaje por el Más Allá. Para los egipcios éste era un momento de
esperanza, como se expresa en la fórmula nueve del Libro de los muertos, que los egipcios llamaban Libro para la
salida al día: «He abierto los caminos que están en el cielo y en la tierra, porque soy el bienamado de mi padre
Osiris. Soy noble, soy un espíritu, estoy bien pertrechado. ¡Oh, vosotros, todos los dioses y todos los espíritus,
preparad un camino para mí!».

Los egipcios creían que el difunto emprendía un viaje subterráneo desde el oeste hacia el este, como Re, el sol, que
tras ponerse vuelve a su punto de partida. Durante ese trayecto el fallecido, montado en la barca de Re, se
enfrentaría a seres peligrosos que intentarían impedir su salida por el este y su renacimiento. El peor de ellos era
Apofis, una serpiente que trataba de impedir el avance de la barca solar con el objeto de romper el Maat, la justicia y
el orden cósmico, y forzar el caos. Apofis cada día amenazaba a Re durante su viaje subterráneo. Una fórmula del
Libro de los muertos se refiere al encuentro con el temible reptil: «Que seas sumergido en el lago del Nun, en el
lugar establecido por tu padre para tu destrucción. […] ¡Retrocede! ¡Se destroza tu veneno!». El fallecido podía
adquirir las propiedades de varias divinidades y luchar contra los enemigos, como muestra un pasaje de la fórmula
179: «Me ha sido concedida la gran Corona Roja y salgo al día contra mi enemigo, para capturarlo, porque tengo
poder sobre él. [...] Me lo comeré en el Gran Campo, sobre el altar de Wadjet, porque tengo poder sobre él, como
Sekhmet, la grande».

El juicio del alma


Finalmente, el difunto llegaba a un laberinto, protegido por una serie de veintiuna puertas, aunque otro pasaje del
Libro dice que son siete. Ante cada una de ellas, el difunto debía pronunciar un texto determinado, mencionando el
nombre de la puerta, del guardián y del pregonero. En cada ocasión, la puerta le decía: «Pasa, pues eres puro».

Una vez pasado el laberinto, el difunto llegaba a la Sala de la Doble Verdad para que un tribunal formado por 42
jueces y presidido por Osiris evaluara su vida. Ante los dioses hacía la «confesión negativa», en la que citaba todas
las malas acciones que no había cometido, según se recoge en la fórmula 125: «¡Yo os conozco, Señores de
Verdad y Justicia! Yo os traigo lo Justo y he acabado con el mal. Yo no he hecho daño a los hombres. Yo no he
oprimido a mis consanguíneos. Yo no he sido mentiroso en lugar de ser verídico. Yo no me he enterado de
traiciones. Yo no he sido malvado. Como Jefe de hombres, yo no he hecho trabajar a ninguno cada día más de lo
requerido».

Tras la confesión, llegaba el momento culminante del juicio, aquél en que se procedía a pesar el corazón del difunto.
En un plato de la balanza, sostenida por Anubis, dios chacal de la momificación, se colocaba una pluma de avestruz,
la pluma de Maat, que simbolizaba la justicia; en el otro plato se depositaba el corazón, que simbolizaba las acciones
realizadas por cada persona. El difunto se salvaba cuando la pluma y el corazón quedaban en equilibrio. Tanta
importancia se atribuía al pesaje del corazón que los egipcios elaboraban un amuleto específico, el escarabeo del
corazón, que, como su nombre indica, se colocaba sobre el corazón del difunto durante el proceso de momificación.
En el reverso del amuleto se inscribía siempre la fórmula 30 del Libro para que, en el momento del juicio final, el
corazón no traicionara al difunto. «¡Oh, mi corazón de [mi] madre! ¡Oh, mi corazón por el cual existo en la tierra! ¡No
te levantes contra mí como testigo! ¡No te opongas contra mí entre los Jueces! ¡No estés contra mí delante de los
dioses! ¡No seas intransigente contra mí delante del gran dios Señor del Occidente!».

Finalmente, los dioses proclamaban su veredicto. Aquellos cuyos corazones hubieran pesado demasiado en la
balanza eran considerados impuros y condenados a toda clase de castigos: sufrían hambre y sed perpetuas, eran
quemados al atravesar un lago o cocidos en un caldero, una bestia salvaje los devoraba... Los justificados, en
cambio, tenían motivos para felicitarse. «Aunque yazgo en la tierra, yo no estoy muerto en el Occidente porque soy
un Espíritu glorificado para toda la eternidad», dice una fórmula del Libro de los Muertos. Ante ellos se abría el
paraíso de los egipcios.

El trabajo en el Más Allá


El mundo de ultratumba en el que vivirían los difuntos virtuosos se conocía como Campos deIalu o Campo de
Cañas. Los egipcios lo imaginaban como un lugar muy parecido a Egipto, con ríos, montañas, caminos, cuevas y
campos muy fértiles, en los que crecía la cebada hasta los cinco codos de altura. El difunto, sin embargo, debía
preocuparse por obtener su sustento. Aun siendo un «glorificado», según decía una fórmula del Libro de los
muertos, tenía que «arar y segar, comer y beber, y realizar todas las cosas que se hacen en la tierra». Eso sí, para
ello podía contar con la ayuda de un ejército de sirvientes, representados en unas características estatuillas, los
ushebtis, siempre presentes en el ajuar funerario y que por el poder de la magia se convertían en criados. Cada
figurita tenía los brazos cruzados y sostenía en las manos aperos agrícolas. En la parte inferior se inscribía una
fórmula del Libro de los muertos: «Fórmula para que los ushebtis realicen los trabajos en la Necrópolis. Osiris
[nombre del difunto] justificado tiene que decir: ¡Oh ushebti! Se ha llamado al Osiris [nombre del difunto] justificado a
realizar cualquier trabajo que ha de realizarse en la Necrópolis [...] Decid “estoy aquí” cuando se os llama».

Disfrutar de la vida eterna


Una de las cosas que más temía el difunto era tener que comer sus propios excrementos, como los condenados en
el tribunal de la Doble Verdad. Así se expresa en la fórmula 53, en la que el fallecido se asimilaba a los dioses: «Lo
que yo detesto son las porquerías. ¡Que yo no deba beber cosas fétidas, que yo no deba avanzar al revés! Yo soy
poseedor del pan en Heliópolis, que tiene el alimento en el cielo con Re y alimento en la tierra con Geb».

Una última preocupación del difunto era mantener intacto su cuerpo. La momificación permitía que éste se
conservara, pero no estaba de más la ayuda de la magia. Por eso era frecuente que las vendas que envolvían la
momia llevaran inscrita la fórmula 154 del Libro para prevenir la descomposición: «Yo vengo para embalsamar a
esos miembros míos. Este cuerpo mío no se descompone. Yo estoy intacto como mi padre Osiris-Khepri que es la
imagen [mía], aquel cuyo cuerpo no se descompone. Ven, toma posesión de [mi] soplo, señor de la respiración,
supremo entre su Similar. Hazme estable, fórmame, tú, Señor del sarcófago. Otorga que yo pueda caminar para la
eternidad como haces tú cuando estás con tu padre Atum, cuyo cuerpo no se corrompe nunca, aquel que no conoce
destrucción». Otro pasaje resume las recompensas que el difunto podía recibir del correcto uso de sus fórmulas. «Si
este texto es conocido en la tierra [o] lo hace inscribir en su sarcófago, él podrá salir cada día que le plazca y
regresar a su morada sin dificultades. Le serán entregados pan y cerveza y cantidades de carne sobre el altar de Re.
Será alojado en los Campos de Ialu donde le será entregado grano y cebada: será venturoso como lo fue en la
tierra».

Para saber más


Libro de los muertos. Federico Lara Peinado. Tecnos, Madrid, 2009.

Cómo leer el Libro de los muertos. Barry J. Kemp. Crítica, Barcelona, 2007.

Ideas de los egipcios sobre el Más Allá. Ernest Wallis Budge, José de Olañeta, Palma de Mallorca, 2006.

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