Diplomatura Superior en evaluación desde los ámbitos de
gestión institucional
Módulo 2: La evaluación institucional y participativa
Profesora: Mónica Alejandra Rodriguez
Estimados/as cursantes, les damos una cordial bienvenida a esta nueva clase
del Módulo 2: “La evaluación participativa institucional”, perteneciente a la
Diplomatura Superior en Evaluación desde los Ámbitos de Gestión Institucional.
En este espacio, los invitamos a reflexionar y profundizar sobre el sentido
formativo y colectivo de la evaluación en nuestras instituciones educativas,
reconociendo su valor como herramienta para la mejora y la toma de decisiones
compartidas.
A lo largo del módulo, trabajaremos con situaciones y ejemplos vinculados a los
niveles inicial, primario y secundario, buscando recuperar las experiencias y
saberes que cada uno de ustedes aporta desde su práctica docente.
¡Bienvenidos/as a esta instancia de aprendizaje colaborativo y crecimiento
profesional!
1. LA EVALUACIÓN INSTITUCIONAL, FORMATIVA Y PARTICIPATIVA
La evaluación institucional, formativa y participativa tiene el propósito de
avanzar en el desafío de “mirar, sistematizar y problematizar” lo que sucede en
el cotidiano escolar.
Se trata de buscar aquello que habitualmente no vemos o que está
naturalizado en las prácticas de las instituciones de las que somos parte, buscar
nuevos sentidos y construir nuevos saberes sobre nuestra escuela.
Módulo 2. “La evaluación institucional participativa”
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EVALUAR ES PARTICIPAR
En un sentido general se puede definir a la evaluación como el proceso
sistemático de recolección y análisis de la información institucional que está
destinada a describir la realidad y emitir juicios de valor para la toma de
decisiones.
Así, evaluar es participar en la construcción de un tipo de conocimiento
axiológico, interpretando la información, estableciendo visiones no simplificadas
de la realidad y facilitando la generación de una verdadera cultura evaluativa.
Ahora bien, construir una cultura evaluativa implica incorporar a la evaluación
como una práctica cotidiana que realizan todos y afecta a la institución en su
conjunto no ya para sancionar y controlar sino para mejorar y potenciar el
desarrollo de sus miembros. De esta manera, la evaluación ya no puede
reducirse a una práctica que realizan unos (con autoridad o poder) sobre otros.
2. ALGUNAS TENSIONES EN LA MIRADA DE LA EVALUACIÓN
En este sentido se deduce que la evaluación ha sido definida de muy diversos
modos, generando posiciones contrapuestas y enfrentadas, en este sentido
vamos a revisar algunas de estas tensiones sobre la evaluación, sin embargo si
bien son tensiones no son contradictorias, sino que reflejan las tirantias respecto
a la mirada de la evaluación.
a) Asistemático versus sistemático Se puede caracterizar a la evaluación
como un proceso sistemático de indagación sobre la realidad, frente a las
valoraciones asistemáticas que continuamente se realizan en la actividad
diaria. La evaluación presupone una actuación planificada, con mayor o
menor rigor y explicitación que incluye como mínimo una delimitación
previa de la finalidad y de la metodología que se va a utilizar. Esta
actuación no es teórica, sino que se basa en la realidad y busca actuar en
ella.
Módulo 2. “La evaluación institucional participativa”
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La evaluación asistemática La asistemática sirve como alerta rápida y
está siempre presente en la práctica diaria, pero es insuficiente para
orientar cambios profundos.
La evaluación sistemática la sistemática genera información
fundamentada para transformar la práctica docente y convierte esas
valoraciones en un proceso de indagación planificado que impacta en
la mejora institucional y pedagógica.
Veamos con un Ejemplo en un aula de primaria
Evaluación asistemática:
Una maestra observa que durante la lectura, varios estudiantes se
distraen y no comprenden el texto. Piensa: “Les cuesta la comprensión
lectora, debo leerles más en voz alta”.
👉 Es una valoración espontánea, rápida, sin un registro ni
análisis profundo.
Evaluación sistemática: La misma maestra organiza un proceso
planificado:
Define el objetivo: conocer el nivel de comprensión lectora del grupo.
Diseña una prueba de comprensión con distintos textos.
Registra los resultados en una planilla.
Analiza datos: identifica que el 40% no infiere ideas del texto.
Elabora un plan de acción: trabajar estrategias de lectura inferencial en
talleres semanales.
👉 Es una evaluación con finalidad clara, metodología y registro,
que permite mejorar la enseñanza.
Módulo 2. “La evaluación institucional participativa”
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Evaluación
Aspecto Evaluación sistemática
asistemática
Valoraciones Proceso planificado y
Definición espontáneas y no organizado de
planificadas. indagación.
Se realiza de
manera intuitiva, en Incluye objetivos claros,
la vida cotidiana criterios, instrumentos y
Características
escolar. No sigue metodología. Requiere
un procedimiento rigor y explicitación.
definido.
Juicios rápidos para
Comprender la realidad
Finalidad resolver situaciones
para mejorarla.
inmediatas.
Alto, con sustento
Bajo, subjetivo y
Rigor metodológico y
fragmentado.
evidencia.
Experiencia
Recoge datos, analiza,
personal y
Base interpreta y propone
observaciones
acciones.
puntuales.
Opiniones o Conclusiones
Resultado percepciones fundamentadas y
momentáneas. decisiones de mejora.
b) Evaluación de los alumnos versus evaluación institucional
Históricamente, la evaluación en las escuelas se ha centrado en medir el
grado de concreción por parte de los alumnos de los objetivos educativos. Si bien
esto sigue formando parte de la práctica evaluativa no se la puede circunscribir
a los alumnos. Es la institución la que se debe someter a estudio ya que el
aprendizaje que logran los alumnos es fruto de las experiencias educativas que
ofrece la institución en y más allá del aula.
Módulo 2. “La evaluación institucional participativa”
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Evaluación de los alumnos
Una profesora de Matemática toma una prueba sobre ecuaciones .
Cada alumno responde preguntas y ejercicios.
Se califican con notas (del 1 al 10).
El resultado refleja cuánto aprendió cada estudiante en ese tema
específico de ecuaciones.
👉 Aquí la mirada está puesta solo en el rendimiento individual del
alumno.
Evaluación institucional
En la misma situación, la escuela decide analizar los resultados de Matemática
de todos los cursos en los últimos 3 años.
Revisan datos de evaluaciones, mesas de exámenes, repitencia y
promoción.
Identifican que un alto porcentaje de estudiantes tiene bajo desempeño
en matemática en cálculos y ecuaciones
Indaga sobre la planificación docente, las estrategias didácticas, los
recursos disponibles y el acompañamiento institucional.
Como resultado, la escuela “en una reunión participativa” acuerdan
implementar talleres de apoyo, capacitar a los docentes en didáctica en
la enseñanza de las matemáticas, metodologías activas y revisar la
planificación curricular.
👉 Aquí la mirada está puesta en cómo la institución en su conjunto
influye en los aprendizajes.
📌 Síntesis del ejemplo:
La evaluación de los alumnos = mide aprendizajes individuales.
La evaluación institucional = estudia las condiciones que la escuela ofrece para
que esos aprendizajes se produzcan (organización, recursos, propuestas
pedagógicas, entre otros).
c) Perfección versus rigurosidad y utilidad
Módulo 2. “La evaluación institucional participativa”
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La rigurosidad prima en el diseño y la planificación de las actividades de
evaluación a desarrollar.
El principio de utilidad refiere a la relación entre lo que se persigue y los
procedimientos que se usan. Así, no es aconsejable realizar un proceso de
evaluación, dado que, en el afán de sostener la rigurosidad, se utilice una
cantidad de tiempo u otros recursos que dificulten o invaliden la posibilidad de
incorporar los resultados a la mejora de la realidad.
La utilidad indica que los problemas de estudio son relevantes para la
comunidad educativa y esenciales para el funcionamiento y la mejora
institucional.
Dicho esto, conviene alejarse o huir de los distintos tipos de excesos: el
exceso de información, el exceso de tiempo y de personas afectadas a evaluar,
el exceso de instrumentos de medición y de otros recursos.
Los excesos y el afán por evaluarlo todo, sin poder discernir lo
importante, introducen confusión.
La Rigurosidad y utilidad se vinculan con la noción de validez. Por un lado, la
evaluación tiene mucho que ver con la veracidad de los datos, lo que obliga a
cuidar los aspectos técnicos y, en particular, el contraste de las interpretaciones
que emergen de manera rápida de diferentes posiciones.
Pero también, la validez se vincula con el grado en que se provee información
relevante y adecuada al propósito de la evaluación.
Contar con mala información es tan perjudicial como contar con mucha
información que no ayuda a comprender y conocer mejor aquello que se está
intentado estudiar.
La Calidad y cantidad de información son dos ejes que deben ayudar
a revisar los instrumentos que se van a utilizar para evaluar.
Ejemplo en una escuela primaria
Situación:
La institución quiere evaluar el impacto de un proyecto de lectura en 5.º grado
del programa de alfabetización.
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En una evaluación demasiado rigurosa (poco útil):
Se aplican pruebas estandarizadas muy extensas a todos los alumnos.
Se elaboran informes estadísticos complejos con gráficos y análisis
avanzados.
El proceso demora mucho tiempo y requiere tiempo que los docentes no
tienen.
👉 Resultado: los datos llegan tarde y no pueden usarse para
ajustar la enseñanza en ese ciclo lectivo.
En una evaluación rigurosa y útil:
Se definen objetivos claros: medir avances en fluidez y comprensión
lectora.
Se diseñan instrumentos simples y válidos: listas de cotejo y lecturas
cortas.
Los docentes realizan y registran observaciones durante las clases y
aplican una prueba breve mensual.
En una jornada institucional se analizan los resultados y se acuerdan
estrategias de mejora.
👉 Resultado: la información es rigurosa pero también práctica y
oportuna, y sirve para mejorar el proyecto en el mismo año.
📌 Síntesis del ejemplo:
La evaluación debe ser rigurosa, pero también realista, útil y aplicable.
Si los recursos y tiempos que demanda impiden usar los resultados, pierde
sentido su función formativa.
d) Proceso técnico versus actitud reflexiva
La evaluación es el resultado de una actitud positiva hacia la reflexión, el
análisis de las propias actuaciones y la flexibilidad hacia los cambios que exige
cualquier mejora de la realidad. Desde esta perspectiva, puede considerarse que
la evaluación está ligada con un proceso actitudinal mediante el cual se aplica
Módulo 2. “La evaluación institucional participativa”
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un espíritu indagativo que, a través de la reflexión constante, procura
mantener la calidad de las actuaciones. De hecho, si hubiera que elegir entre el
interés por la reflexión y el cambio o una buena configuración técnica de la
evaluación, es preferible lo primero, porque sólo esta perspectiva garantiza la
utilidad de la evaluación.
Ejemplo en una escuela secundaria
Proceso técnico (sin actitud reflexiva):
Un equipo docente diseña una evaluación institucional con muchos detalles:
Elaboran cuestionarios extensos.
Recogen datos estadísticos de asistencia, calificaciones y repitencia.
Redactan un informe muy prolijo, con gráficos y tablas.
👉 Problema: el informe queda archivado, no se discute ni se traduce en
cambios concretos. Es técnicamente impecable, pero no genera mejora.
Actitud reflexiva (con utilidad real):
Otro equipo docente organiza una jornada de evaluación institucional:
Presentan datos básicos de asistencia y rendimiento.
Invitan a los docentes a reflexionar: ¿Qué factores de nuestra práctica
están incidiendo en la repitencia?
Escuchan distintas miradas, comparten experiencias y acuerdan
estrategias: tutorías, clases de apoyo, cambios en criterios de
evaluación.
👉 Resultado: aunque la evaluación fue menos “técnica” y compleja, sí
produjo reflexión colectiva y acciones de mejora.
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e) Proceso puntual versus proceso permanente
En las escuelas muchas veces la evaluación se usa de manera puntual, al final
de un proyecto o ciclo, como si fuera solo un “examen” para medir resultados.
👉 Eso es una evaluación terminal, que llega tarde porque no permite
ajustar lo que se hizo en el camino.
En cambio, la evaluación puede entenderse como un proceso permanente:
Se evalúa desde el inicio, al planificar (¿es viable lo que proponemos?,
¿responde a las necesidades de nuestros alumnos?).
Se evalúa durante la implementación (¿cómo está funcionando?, ¿qué
ajustes necesitamos?).
Se evalúa al cierre, pero con la intención de retroalimentar y mejorar lo
que viene después.
📌 La clave: la evaluación no es un momento aislado, es una práctica
continua de reflexión y ajuste.
Veamos con el siguiente ejemplo
Evaluación puntual (tradicional)
La escuela organiza una feria de ciencias.
Solo al final, el equipo directivo pide un informe: cuántos proyectos se
presentaron, cuántos alumnos participaron, cuántos ganaron.
Esa información se guarda y no se vuelve a usar.
👉 Es un cierre, pero no mejora las ferias futuras.
Evaluación permanente (en espiral)
La misma feria de ciencias se evalúa en diferentes momentos:
1. Antes de empezar: se consulta a los docentes y estudiantes qué temas
les interesan, qué recursos necesitan.
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2. Durante la feria: se observa la participación, se escuchan opiniones, se
detectan dificultades (por ejemplo, falta de tiempo para armar stands).
3. Después de la feria: se revisan los logros y los problemas, y se ajusta la
planificación de la próxima edición (por ejemplo, dar más tiempo y apoyo
para el armado de proyectos).
👉 Resultado: la evaluación acompaña todo el proceso y permite que la
próxima feria sea mejor que la anterior.
Pensar la evaluación como permanente y en espiral significa que cada
paso se revisa y retroalimenta, convirtiéndose en un motor de mejora
continua para las prácticas educativas.
f) Lo subjetivo versus lo intersubjetivo
¿Qué significa Lo subjetivo versus lo intersubjetivo?
Cuando evaluamos, nuestras opiniones, creencias y experiencias personales
influyen en cómo interpretamos lo que los estudiantes hacen o logran.
Eso se llama subjetividad: cada docente mira desde su propia historia, su manera
de enseñar, su relación con los alumnos, etc.
Idea central:
Toda evaluación conlleva una dimensión subjetiva, ya que quien
evalúa lo hace desde determinados criterios, creencias y valores
ideológicos. Sin embargo, esa subjetividad puede ser controlada y
enriquecida si se convierte en intersubjetividad colectiva, es decir,
en un proceso de construcción compartida de juicios y criterios.
Fundamento:
Para alcanzar la intersubjetividad, se requiere trabajo en equipo, la
confrontación de percepciones y la validación colectiva de
instrumentos y resultados.
De este modo, la evaluación deja de ser un acto individual o unilateral
para transformarse en una práctica colaborativa y transparente,
basada en la discusión y el consenso.
Módulo 2. “La evaluación institucional participativa”
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Implicancias institucionales:
Es necesario crear equipos de evaluación y dispositivos
institucionales que favorezcan el trabajo conjunto.
Los equipos pueden ser ad hoc (creados para un fin específico) o
permanentes (por áreas o niveles).
La intersubjetividad refuerza la validez y la legitimidad de los procesos
evaluativos.
Veamos en el siguiente ejemplo:
Dos maestras observan el mismo trabajo de un niño y una dice “muy
creativo” mientras la otra comenta “le falta seguir la consigna”.
Ambas tienen razón desde su punto de vista, pero sus criterios
personales son distintos.
La intersubjetividad, en cambio, aparece cuando esas miradas se ponen en
común y se construyen criterios compartidos entre varios docentes.
De esa forma, la evaluación no depende sólo de una persona, sino de un equipo
que acuerda qué y cómo mirar los aprendizajes.
Ejemplos en la práctica docente…
En una escuela primaria, el equipo docente se reúne a revisar las carpetas
de Ciencias de 5.º grado y acuerdan qué significa “comprender un
fenómeno natural”: si es poder explicarlo con sus palabras, si debe usar
vocabulario científico, si necesita hacer una representación gráfica, etc.
👉 Están pasando de la subjetividad individual a la intersubjetividad
colectiva.
En el nivel inicial, las maestras observan el juego simbólico de los niños
y acuerdan qué indicadores usar para valorar el desarrollo del lenguaje
o la interacción social.
👉 No se trata de “me gusta” o “no me gusta cómo juega”, sino de
observar con criterios comunes.
En secundaria, los profesores de un área (por ejemplo, Lengua) elaboran
rúbricas compartidas para evaluar producciones escritas.
👉 Esto da más coherencia y equidad a la evaluación entre diferentes
cursos y docentes.
En síntesis
Pasar de lo subjetivo a lo intersubjetivo significa dejar de evaluar desde una sola
mirada para construir criterios comunes que den sentido, equidad y coherencia a
las decisiones que se toman sobre los aprendizajes.
Módulo 2. “La evaluación institucional participativa”
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g) Lo impuesto versus lo participativo
Idea central:
La evaluación no debería ser una práctica impuesta ni burocrática, sino
un proceso participativo, que involucre a todos los actores
institucionales (docentes, directivos, estudiantes y familias).
La participación es una exigencia técnica, social y ética que da
sentido a la evaluación y fortalece su función formativa.
Fundamento:
La participación asegura la pertinencia de los criterios e indicadores, y
garantiza la utilidad de los resultados.
Se promueve así una autoevaluación institucional que reemplace el
control externo por la autorregulación y el autocontrol.
Claves para la implementación:
o Acordar colectivamente qué se evalúa, cómo, con qué
instrumentos y quiénes participan.
o Definir con claridad las finalidades y consecuencias de la
evaluación.
o Favorecer un clima de diálogo, reflexión y corresponsabilidad.
La evaluación democrática se basa en la intersubjetividad (acuerdo de
miradas) y la participación (colectividad de voces).
Es un proceso reflexivo, sistemático y ético que busca comprender y
transformar la realidad institucional.
Más que un fin, la evaluación es un medio para aprender y mejorar:
promueve la construcción colectiva del conocimiento, el intercambio de
ideas y el crecimiento tanto personal como institucional.
Así, la evaluación deja de ser un acto de control y se convierte en una
práctica cultural y formativa que fortalece la democracia educativa.
Muchas veces, la evaluación se vive como algo impuesto:
una decisión que viene “de arriba” (del ministerio, de la supervisión o de una
normativa) o que el docente aplica sin consultar a nadie.
La evaluación participativa, en cambio, propone involucrar a todos los
actores —docentes, estudiantes, familias y directivos— en el proceso.
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Es decir, que todos sepan para qué se evalúa, cómo se hace y qué se hará
con los resultados.
Ejemplos en la práctica
En inicial, las familias participan en reuniones o carpetas compartidas
donde comentan los progresos de los niños y dialogan con las maestras
sobre cómo acompañarlos en casa.
👉 La evaluación se vuelve participativa y formativa.
En primaria, los docentes arman instancias de autoevaluación donde
los estudiantes pueden reflexionar:
“¿Qué aprendí? ¿Qué me costó más? ¿Qué puedo mejorar?”
👉 Se fomenta la autorregulación y la toma de conciencia del propio
aprendizaje.
En secundaria, los profesores y alumnos acuerdan juntos criterios de
evaluación antes de un proyecto o trabajo práctico.
Por ejemplo, en un trabajo práctico grupal, deciden entre todos qué se
valorará: la búsqueda de fuentes, la presentación, el análisis o la
originalidad.
👉 Se promueve la responsabilidad compartida.
A nivel institucional, el equipo directivo convoca a todos los docentes a
una autoevaluación institucional, revisando juntos qué prácticas
funcionan, cuáles se deben mejorar y qué decisiones se pueden tomar en
común.
👉 Se reemplaza el control externo por la autorregulación colectiva.
En síntesis
Pasar de lo impuesto a lo participativo significa construir una evaluación
democrática, donde todos los miembros de la comunidad educativa tienen voz
y el proceso sirve para aprender, mejorar y crecer juntos.
Conclusión general
La evaluación no debe ser un acto individual ni una obligación burocrática, sino un
proceso reflexivo, ético y colaborativo que promueva la mejora de las prácticas y
los aprendizajes.
Cuando los docentes comparten criterios (intersubjetividad) y todos los actores
participan activamente (participación), la evaluación se convierte en una
herramienta para transformar la escuela.
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PRINCIPIOS DE LA EVALUACION PARTICIPATIVA
En la evaluación participativa se reconoce a los docentes como constructores
de saber pedagógico destinado a producir procesos de mejoramiento de la
enseñanza y de los aprendizajes, fortaleciendo así su autoridad política, ética y
pedagógica.
Por esta razón, es necesario el reconocimiento de la formación permanente
en ejercicio como constitutiva del trabajo de los docentes y como parte de su
jornada laboral, con tiempos específicos en el período anual de trabajo
(calendario escolar), y con espacios colectivos de realización. El desarrollo de
un enfoque formativo que contiene un componente de autoevaluación formativa
e integral.}
El desafío es instalar una cultura de la evaluación participativa en todas las
instituciones, de todos los niveles, mediante una estrategia gradual y progresiva
que trame los colectivos docentes, sus prácticas, sus conocimientos, sus
estudiantes y sus contextos con el propósito de que cada una de ellas:
• Reconozca los efectos que producen las prácticas educativas.
• Produzca conocimientos y obtenga conclusiones sobre las realidades
construidas, los fenómenos y los hechos observados.
• Analice y sistematice las relaciones que se establecen entre los elementos que
configuran una determinada situación educativa.
• Tome decisiones sobre las acciones territoriales e institucionales.
• Mejore las prácticas educativas de enseñanza y, fundamentalmente, los
aprendizajes en las dinámicas de interacción con las familias, en las aulas y en
las instituciones con una política o programa educativo concreto en un espacio
local, regional, nacional.
MOMENTOS DEL PROCESO EVALUATIVO ¿Qué aportan los
procesos de evaluación institucional formativa y participativa?
• Mirar para interpretar – Relevar datos (estadísticos, contextuales,
institucionales).
• Reflexionar para comprender y actuar – Analizar tensiones, revisar
supuestos y prácticas.
• Actuar para transformar – Diseñar un plan de trabajo educativo para la
mejora institucional.
Entre las distintas instancias de reflexión, los procesos de evaluación, desde esta
perspectiva, posibilitan:
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• Reconocer los efectos que producen las prácticas educativas.
• Producir conocimiento y obtener conclusiones sobre las realidades construidas,
los fenómenos y los hechos observados.
• Analizar y sistematizar las relaciones que se establecen entre los elementos
que configuran una determinada situación educativa. •
Tomar decisiones sobre las acciones territoriales e institucionales. ¿Sobre
qué vamos a mirar, reflexionar y accionar concretamente?
AMBITOS DE INDAGACIÓN
¿Sobre qué vamos a mirar, reflexionar y accionar concretamente?
La enseñanza y los aprendizajes,
La organización institucional,
El trabajo docente.
- ¿Qué aspectos incluye una mirada reflexiva sobre la enseñanza y los
aprendizajes?
Las concepciones sobre el conocimiento y la enseñanza: las formas
de democratizar el acceso al conocimiento a través de la enseñanza; las
formas de planificar la enseñanza.
La planificación curricular institucional: los procesos colectivos o
individuales para concretar el diseño del proyecto curricular; los grados de
significación de la propuesta curricular para los propios docentes y para
los estudiantes; la existencia de criterios institucionales para la selección,
organización y secuenciación de contenidos; la previsión de atención a
ritmos de aprendizaje diferentes dentro de cada grupo clase, como modo
privilegiado de garantizar el derecho a aprender de todos los alumnos; la
utilización de variados recursos para ofrecer puntos de entrada a la
comprensión de los contenidos que generen oportunidades variadas para
aprender; el tipo de criterio institucional relativo a la evaluación de los
aprendizajes de los estudiantes, y los criterios institucionales de
acreditación de dichos aprendizajes.
Módulo 2. “La evaluación institucional participativa”
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¿Qué aspectos de la organización institucional requieren de una mirada
analítica y reflexiva? –
La dinámica y estructura organizacional: los modos de la relación
dentro del colectivo institucional; las relaciones de poder dentro de la
institución; los aspectos formales y dinámicos del gobierno institucional;
el carácter democrático o no, público o no, de las tomas de decisiones de
todos y cada uno de los integrantes de la institución; los modos de
construcción de autoridad entre adultos y con los estudiantes.
La organización institucional y sus regulaciones: los modos de
organización de los tiempos y los espacios en cada institución; el grado
de regulación jurisdiccional de esas formas de organización; la
flexibilidad/rigidez de dichas regulaciones; los grados de posibilidad de
adaptaciones para atender las singularidades territoriales, comunitarias y
socio ambientales de los estudiantes y su comunidad.
Las políticas jurisdiccionales que regulan las condiciones de
ingreso, permanencia y egreso de los estudiantes: información
cualitativa y cuantitativa respecto de logros y dificultades de la
organización para atender el derecho a la educación de todas y todos los
estudiantes.
Las dinámicas de participación en el proyecto institucional: su
elaboración y los procesos de evaluación del cumplimiento de las metas
propuestas; los protagonistas y los modos de elaboración de dicho
proyecto: participativos, abiertos, flexibles, comprometidos con la
comunidad en la cual está inserta la escuela.
Los modos de organización de la convivencia: regulaciones
elaboradas externa o internamente, las tensiones entre regulación
jurisdiccional y acuerdos institucionales, las zonas descuidadas para la
construcción colectiva y participativa de la convivencia escolar.
La relación con la comunidad: las relaciones con las familias —que
cobra diferentes formas según el nivel y modalidad—, y las relaciones con
otras organizaciones de la comunidad que intervienen en el sostenimiento
de los estudiantes y sus familias para que concurran a la escuela y
aprendan (instituciones de salud, jurídicas, sociales, culturales,
deportivas, etc.). Incluye también los modos de intervención por iniciativa
individual de cada integrante del cuerpo docente o por acuerdos
Módulo 2. “La evaluación institucional participativa”
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colectivos previos y registrados ante la presunción de conflictos o de
vulneración de derechos de niños/as y adolescentes.
Entonces ¿Qué supone una mirada transformadora acerca del trabajo
docente?
El análisis de las disociaciones/tensiones/rupturas existentes entre la
formación teórica de los docentes y la realidad en la que se desenvuelve
su práctica cotidiana.
La interrogación sobre las formas en que el colectivo docente da forma y
construye identidad profesional e institucional en relación con las
categorías inclusión –derecho.
El significado y las responsabilidades asociadas a la condición estatal de
la escuela y del trabajo docente: sus consecuencias en la enseñanza y
los aprendizajes.
La revisión de la organización institucional y pedagógica bajo la lógica de
la protección de derechos y la atención prioritaria del derecho de los niños,
niñas y jóvenes al aprendizaje.
El análisis de las características de los puestos de trabajo, del tiempo
rentado para atención de alumnos y para el trabajo colectivo de
planificación, evaluación y mejora de las prácticas tanto de enseñanza,
como institucionales y comunitarias.
Las condiciones reales del ejercicio docente, los modos institucionales de
apropiación de la tarea de cada uno, sustantiva para la organización,
poniendo como clave fundamental la centralidad de los estudiantes.
Los espacios para la discusión de mejores alternativas para el trabajo,
áulico y de construcción colectiva, que aliente la participación docente en
todo el proceso de transformación.
BENEFICIOS DE LA EVALUACION PARTICIPATIVA Y
FORMATIVA
Tal como lo venimos desarrollando hasta aquí, es fundamental y prioritario dar
lugar a las miradas y las voces de los distintos actores institucionales que
enriquecen con sus diferentes puntos de vista el proceso de evaluación
institucional. La experiencia de “ser alumno/estudiante”, el trabajo docente, la
Módulo 2. “La evaluación institucional participativa”
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tarea del preceptor, las voces de la comunidad acerca de la escuela, entre otras
voces, permiten tener una mirada más compleja y rica de la institución.
Para pensar en una evaluación institucional participativa es necesario, en
ocasiones, romper con algunas prácticas habituales heredadas de nuestras
propias trayectorias escolares, como el individualismo, el trabajo aislado, las
miradas sesgadas, las percepciones y valoraciones unívocas, las acciones
desvinculadas de otras acciones, entre otras. Sin embargo, cuando nos
referimos a la participación de todos/as no tiene que ver -solamente- con el
aporte de una mirada o una perspectiva diferente, sino que también implica
asumir una responsabilidad ética en relación con los modos de llevar adelante el
proceso de evaluar, los necesarios cuidados hacia los otros y las implicancias de
las decisiones que puedan tomarse. En este sentido, el lugar del director/a o
equipo directivo resulta fundamental, ya que es quien coordina, orienta las
acciones necesarias, propone un encuadre de trabajo donde el cuidado del
conjunto de los integrantes de la institución resulta primordial en el camino hacia
el logro de los objetivos de la escuela. A la vez, promueve el protagonismo y la
organización del equipo de trabajo, abriendo intercambios, haciendo de los
problemas y cuestiones conflictivas, parte de la tarea de reflexión. Sabemos que
toda institución educativa es parte de un entramado social, y por eso está
atravesada por problemas y conflictos propios de toda organización. Quienes la
constituyen, ocupan diferentes lugares y roles y tienen distintas miradas y
propuestas frente a una misma situación. El desafío del equipo de conducción
de la escuela consiste en trabajar en conjunto para que todas las personas que
conforman la institución aporten lo mejor de sí para los fines institucionales que
los lineamientos político pedagógicos de la escuela establecen.
¿Qué significa decir que la EVALUACION es FORMATIVA?
Algunos/as autores/as (Mottier López, 2010; Scriven, 1967; Camilloni, 2006)4
hablan de evaluación formativa para referirse a aquella evaluación que actúa
como reguladora de los procesos de enseñanza, en tanto retroalimenta a los y
las docentes sobre cómo van aprendiendo las y los alumnos/as y, de este modo,
permite repensar la tarea pedagógica de la escuela.
Módulo 2. “La evaluación institucional participativa”
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¿Cómo se inscribe el concepto de evaluación formativa en el plano de la
evaluación institucional? Pensar en esta clave nos invita a identificar la
potencia de la evaluación institucional como reguladora de los procesos de la
institución en tanto permite recoger información mientras esos procesos se están
desarrollando. (Camilloni5, 2006). Recoger información abre la posibilidad de
“ajustar” lo que la institución viene realizando, “nos convoca a la tarea de evaluar
nuestra tarea” Es importante tener en cuenta que, cuando hablamos de adecuar
los procesos de enseñanza y de aprendizajes, no hacemos referencia a “reducir
contenidos”, ni a renunciar a enseñar aquello que, por justicia educativa, todos y
todas tienen derecho a aprender. Nos referimos en cambio, a la búsqueda, a la
creación, a la construcción institucional de estrategias de enseñanza que den
cuenta de nuestra responsabilidad acerca de la calidad de los aprendizajes de
todas y todos.
Llegando al final y cierre de este módulo es necesario remarcar que en la
evaluación, participativa y democrática constituye un proceso que se aprende en
la misma acción, mientras ocurre, que pretende resignificar lo realizado hasta el
momento y proyectarse hacia escenarios y modos de hacer que recuperen los
aspectos y prácticas valiosas y significativas para transformar aquello que se
analiza como problemático. Esto sólo es posible si se genera un clima de
confianza que permita al equipo asumir responsablemente las dificultades
propias y de la institución”
Solo con esta mirada, en este enfoque la escuela puede proyectarse hacia su
mejora institucional, identificando sus debilidades, aquello que se visualiza como
amenazas, pero también sus identificar y valorar sus fortalezas y oportunidades,
podrá impulsarse y avanzar hacia su propio proyecto de mejora institucional.
Para cerrar este módulo…
Ha sido un valioso recorrido de análisis, intercambio y reflexión en torno a la
evaluación participativa institucional, entendida como un proceso colectivo que
fortalece la gestión y promueve la mejora de las prácticas educativas.
Agradecemos el compromiso, las aportaciones y el interés demostrado
Los invitamos a prepararse para el próximo encuentro, donde abordaremos el
Módulo 3: “El proyecto de mejora institucional”, un espacio para integrar los
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aprendizajes realizados y proyectarlos en acciones concretas que impulsen el
crecimiento de nuestras instituciones educativas.
¡Nos reencontramos pronto para seguir aprendiendo y construyendo
juntos!
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