RECOMENDACIONES ALIMENTARIAS – AEP
ALIMENTACION COMPLEMENTARIA:
En lactantes no amamantados se puede introducir entre el cuarto y el sexto mes, y es
adecuado esperar a que el lactante presente signos de que ya está listo para comenzar. Los
prematuros son un colectivo heterogéneo, con necesidades nutricionales especiales, que
pueden verse aumentadas si asocian enfermedad crónica.
El retraso en la introducción de la AC puede afectar al crecimiento y al neurodesarrollo, y una
introducción precoz puede aumentar el riesgo de infección e ingreso hospitalario. Como los
bebés prematuros pueden tener mayor déficit de ciertas vitaminas y minerales, entre ellos la
vitamina D o el hierro, es importante incluir alimentos ricos en hierro en cuanto sea posible y,
si el pediatra lo ve necesario, dar suplementos de ambos.
Se considera que un bebé está preparado cuando adquiere las destrezas psicomotoras que
permiten manejar y tragar de forma segura los alimentos.
Se requiere:
❖ Presentar un interés activo por la comida.
❖ La desaparición del reflejo de extrusión (expulsión de alimentos no líquidos con la lengua).
❖ Ser capaz de coger comida con la mano y llevarla a la boca.
❖ Mantener la postura de sedestación con apoyo.
Si no hay disponibilidad de LM antes de los 4 meses, se deberá utilizar únicamente fórmula de
inicio (tipo 1) como sustituto.
Riesgos de la introducción precoz (antes del cuarto mes) de la alimentación complementaria:
A corto plazo:
- Posibilidad de atragantamiento.
- aumento de gastroenteritis agudas e infecciones del tracto respiratorio superior.
- interferencia con la biodisponibilidad de hierro y zinc de la leche materna.
- Sustitución de tomas de leche por otros alimentos menos nutritivos.
A largo plazo:
- Riesgo de obesidad.
- Mayor riesgo de eccema atópico.
- Mayor riesgo de DBT tipo 1.
- Mayor taza de destete precoz.
Se desaconseja demorar el inicio de la AC por encima de las 26 semanas de edad, ya que esto
también puede aumentar el riesgo de problemas nutricionales, como el déficit de hierro.
Riesgos de la introducción tardía de la alimentación complementaria:
- Carencias nutricionales, sobre todo de hierro y zinc.
- Aumento del riesgo de alergias e intolerancias alimentarias.
- Peor aceptación de nuevas texturas y sabores.
- Mayor posibilidad de alteración de las habilidades motoras orales.
Se recomienda ofrecer de manera prioritaria alimentos ricos en hierro y zinc. Introducir los
alimentos de uno en uno, con intervalos de unos días, para observar la tolerancia y la
aceptación y no añadirles sal, azúcar ni edulcorantes, para que el bebé se acostumbre a los
sabores naturales.
GLUTEN: introducir el gluten entre los 4 y los 11 meses de edad, idealmente alrededor del
sexto mes, y en pequeñas cantidades al inicio.
FRUTAS Y VERDURAS: Se aconseja introducir progresivamente toda la variedad de frutas y
verduras disponible, en cualquiera de las comidas diarias, e ir variando también la forma de
presentación. Se recomienda evitar durante el primer año de vida las verduras de hoja verde
con alto contenido en nitratos, como la acelga, la espinaca o la borraja, por el riesgo de
metahemoglobinemia. En los niños mayores, hasta los 3 años, conviene no dar más allá de una
ración diaria de estos vegetales. Si le das al bebe variedad de F y V desde temprana edad, su
consumo va a ser mayor durante toda la vida. Se recomienda el consumo de fruta entera.
CEREALES: Los cereales pueden introducirse en polvo disueltos en leche, añadidos a purés, en
forma de arroz hervido y chafado, pan, pasta, arepas o tortas de maíz, quínoa o avena, según
la edad y el estado madurativo del lactante y las costumbres familiares. Existen además otras
fuentes de hidratos de carbono complejos que aportan energía, como las patatas o el boniato.
ALIMENTOS RICOS EN PROTEINAS: Este grupo está constituido fundamentalmente por las
carnes rojas, el pollo, el pescado, el marisco, los huevos y las legumbres. Se pueden ofrecer en
forma de puré, cocinados y desmigados o en pequeños trozos en lactantes más mayores. Se
debe evitar el atún, por la posibilidad de contaminantes como el metilmercurio.
ALIMENTOS RICOS EN HIERRO: Los depósitos de hierro disminuyen desde el nacimiento y a
partir del sexto mes aumenta el riesgo de anemia ferropénica. La carne roja es una fuente
principal de hierro con buena biodisponibilidad. También son una buena opción la yema de
huevo y los cereales enriquecidos con hierro. También guisantes, lentejas, alubias, frutos secos
y brócoli.
LACTEOS: Se puede ofrecer yogur natural o queso desde los 9 meses y leche de vaca entera a
partir de los 12 meses. Hay que tener en cuenta que la leche materna sigue siendo el lácteo de
primera elección. En el caso de lactantes no amamantados, la fórmula indicada por encima de
los 6 meses de edad es la fórmula de continuación. Se recomienda mantener al menos dos
raciones de lácteos diarios (aproximadamente 500 ml al día).
SAL Y AZUCAR: no debe añadirse sal pues sus riñones son demasiados inmaduros para manejar
las sobrecargas de sal.
La cantidad máxima de sal es:
- Hasta los 12 meses: menos de 1 g de sal al día (menos de 0,4 g de sodio).
- 1 a 3 años: 2 g/día (0,8 g de sodio).
La cantidad máxima de azúcar:
- en menores de 2 años, diversas sociedades científicas recomiendan evitar los azúcares
añadidos y libres en la alimentación de los lactantes y niños pequeños.
- Reducir la ingesta de azúcares libres en adolescentes y niños mayores de 2 años (2-18
años) a menos del 5% del consumo calórico total.
CANTIDAD: El alimento principal sigue siendo la leche materna, por lo que se deberá ofrecer el
pecho a demanda y con frecuencia, o la leche de fórmula en caso de no ser amamantado. Los
cuidadores deben ofrecer comida sana, nutritiva y segura, y el lactante es el que decide cuánta
cantidad come. Los alimentos complementarios deberían aportar la suficiente energía,
proteína y micronutrientes de manera que, junto a la lactancia materna o artificial, cubran
todas las necesidades del niño en esta etapa.
¿Cómo ofrecer los alimentos?
-CONSISTENCIA: Se recomienda aumentar progresivamente la consistencia de los alimentos y
comenzar con texturas grumosas y semisólidas lo antes posible. A los 12 meses, el lactante ya
puede consumir el mismo tipo de alimentos que el resto de la familia, aunque teniendo
especial cuidado con los sólidos.
-MARCO AFECTIVO: El marco físico-afectivo es muy importante para desarrollar las habilidades
relacionadas con la alimentación y fomentar la autorregulación del hambre-saciedad. Obligar,
presionar o premiar son estrategias que interfieren con la percepción del niño de su propia
saciedad y pueden aumentar el riesgo de sobrepeso, de problemas en relación con la comida y
de escasa variedad a la hora de comer, en contraste con lo esperado.
ALIMENTACION ACTIVA (como ofrecer la AC con enfoque positivo)
Respetar su ritmo de desarrollo y permitir cierta autonomía, según sus capacidades. Tolerar un
cierto desorden apropiado para su edad.
No interpretar como permanente un rechazo inicial a un nuevo alimento. Seguir ofreciendo en
los siguientes días o semanas sin presionar.
Respetar los signos de hambre y saciedad. Los padres deciden dónde, cuándo y qué come el
niño. El niño decide cuánto come. Obligar o coaccionar a un niño para que coma aumenta la
insatisfacción familiar y el riesgo de problemas con la comida a corto y largo plazo.
Establecer rutinas puede ayudar:
- Lugar: tranquilo, sin distracciones (televisión, móviles). Cuando sea posible, sentar al
niño frente a los otros miembros de la familia para que pueda interactuar con ellos.
Acercar al niño a la mesa de forma segura, ya sea en el regazo o utilizando una silla
apropiada (trona).
- Tiempo: un horario aproximado de comidas, con flexibilidad, puede ayudar a la
anticipación y regulación del lactante. Como orientación, 4 o 5 tomas al día.
- Menú: seleccionar una dieta variada y sana. Servir raciones apropiadas a su edad y
ritmo de crecimiento.
Cuidar el “ambiente emocional”:
- Ser paciente con el ritmo de adquisición de los nuevos logros.
- Ante las situaciones negativas (no come, no le gusta, se porta mal), mantener una
actitud neutra.
- Una conducta muy controladora o exigente de los padres impide que el niño aprenda a
autorregularse.
- Evitar distracciones (pantallas, juguetes).
- Disfrutar de la comida en familia.
BABY-LED WEANNG:
Forma de ofrecer la AC en la que al bebé se le permite “dirigir” el proceso. Los padres deciden
qué ofrecen (y es su responsabilidad ofrecer comida sana, segura y variada), pero el bebé coge
por sí mismo la comida que se pone a su alcance; decidiendo qué elige comer y cuánta
cantidad.
Al principio se debe ofrecer la comida tipo finger food o en palitos. Así, el bebé puede agarrar
la comida con su puño y comer lo que sobresale. Cuando la habilidad motora mejora, se
pueden ofrecer comidas seguras cortadas en pequeños trozos.
ATRAGANTAMIENTOS:
A todas las familias, independientemente del método utilizado, se les debe educar en la
prevención de atragantamientos.
Normas de seguridad (prevención de atragantamientos):
- Para comer el bebé debe estar erguido, nunca recostado. Debe estar sentado en una
trona o en su defecto en el regazo de su cuidador.
- Para comer el bebé debe estar erguido, nunca recostado. Debe estar sentado en una
trona o en su defecto en el regazo de su cuidador.
- No se deben ofrecer comidas con alto riesgo de atragantamiento, como frutos secos
enteros, palomitas de maíz, uvas enteras, salchichas cortadas transversalmente, etc.
También hay que evitar algunos vegetales y frutas duros, como la manzana y zanahoria
crudas.
COMIDA INSANA O POCO VARIADA:
Independientemente del método utilizado, la presencia de alimentos poco sanos en el hogar
predispone a su consumo por el niño. Hay familias que aprovechan el momento de la
introducción de la AC para revisar la alimentación y mejorarla