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Contestación

El expediente familiar No 1061/2017 se centra en un incidente de ejecución de sentencia entre C. Ihomara Trujillo Trejo y C. Eder Patraca Fernández, donde este último presenta su contestación a la demanda de pensión alimenticia. Eder argumenta que ha cumplido con los pagos mensuales establecidos y cuestiona la validez de las pruebas presentadas por la actora, alegando que no demuestran la necesidad de los alimentos solicitados. Además, se invocan artículos del Código Civil de Chiapas para sustentar su posición sobre la obligación alimentaria y la capacidad económica del deudor.

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Contestación

El expediente familiar No 1061/2017 se centra en un incidente de ejecución de sentencia entre C. Ihomara Trujillo Trejo y C. Eder Patraca Fernández, donde este último presenta su contestación a la demanda de pensión alimenticia. Eder argumenta que ha cumplido con los pagos mensuales establecidos y cuestiona la validez de las pruebas presentadas por la actora, alegando que no demuestran la necesidad de los alimentos solicitados. Además, se invocan artículos del Código Civil de Chiapas para sustentar su posición sobre la obligación alimentaria y la capacidad económica del deudor.

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EXPEDIENTE FAMILIAR No 1061/2017

Incidente de ejecución de sentencia


C. IHOMARA TRUJILLO TREJO
VS
C. EDER PATRACA FERNÁNDEZ

JUEZ PRIMERO DEL RAMO FAMILIAR


DEL DISTRITO JUDICIAL DE SAN CRISTÓBAL DE LAS CASAS, CHIAPAS
PRESENTE

C. EDER PATRACA FERNÁNDEZ, MEXICANO POR NACIMIENTO, MAYOR DE EDAD, POR MI


PROPIO DERECHO Y SEÑALANDO COMO DOMICILIO PARA OIR Y RECIBIR TODA CLASE DE
NOTIFICACIONES, EL DESPACHO UBICADO EN DIAGONAL INDEPENDENCIA NÚMERO 20,
BARRIO DE GUADALUPE, EN SAN CRISTÓBAL DE LAS CASAS , CHIAPAS, Y AUTORIZANDO COMO
MI MANDATARIO JUDICIAL AL C. LIC. GUSTAVO MANUEL BARRERA GOMEZ, con cédula
profesional número 4549416, de la cual anexo copia fotostática, número telefonico
9613441238, asi tambien para efectos de oir y recibir notificaciones a la Lic. MARIBEL
TOVILLA CARPIO, ASIMISMO SOLICITO EL ALTA DEL USUARIO gusbarrera76, EN EL PORTAL DE
ACUERDOS DEL PODER JUDICIAL DEL ESTADO DE CHIAPAS, REFERENTE AL PRESENTE
EXPEDIENTE, Y CON EL FIN DE PODER CONSULTAR LOS ACUERDOS EN LÍNEA. RESPECTO AL
EXPEDIENTE SEÑALADO AL RUBRO; ANTE USTED CON EL DEBIDO RESPETO COMPAREZCO Y
EXPONGO:

QUE POR MEDIO DEL PRESENTE ESCRITO, y dentro de tiempo y forma, vengo a formular mi
contestación y ofrecimiento de pruebas en relación a la temeraria e infundada demanda
interpuesta por la C. IHOMARA TRUJILLO TREJO.

Que en relación a los a los hechos narrados por la hoy actora en su demanda, me permito
manifestar:
Los siguientes

HECHOS

UNO.- En cuanto al otro número uno es parcialmente cierto, únicamente en relación a que
Manifiestó que con mediante proveído de fecha 23 de octubre del año 2017, se fijó como medida
provisional por alimentos el 50% del salario mínimo vigente en el estado, en favor de mi menor
hija de iniciales E.P.T. a partir del día 19 de octubre del 2017; mismo que obra en el presente
expediente. Es así que, por medio de sentencia interlocutoria de fecha 14 de enero de 2025 se
condenó al demandado en la clausula SEGUNDA del apartado de RESUELVE al 35% del salario
mínimo en el estado como concepto de alimentos a favor de mi menor hija, SIN EMBARGO Y DE
ACUERDO A MIS POSIBILIDADES ECONÓMICAS, TAL COMO LO SEÑALÉ EN MI ESCRITO INICIAL DE
CONTESTACIÓN DE LA DEMANDA de divorcio encausado, he venido realizando consignaciones de
pago a la hoy actora incidentista en representación de nuestra menor hija de iniciales E.P.T. Por la
cantidad de $1,000.00 (UN MIL pesos 00/100 M.N) de manera mensual, en la institución bancaria
H.S.B.C, a la cuenta que me fue proporcionada por el mismo poder judicial del Estado de Chiapas,
y que de manera mensual la hoy actora incidentista, acude a cobrar en la oficina de
consignaciones, que se encuentra adscrita a este poder judicial del Estado de Chiapas. Y que no es
primera vez que la hoy actora incidentista trata de sorprender a esta autoridad jurisdiccional,
señalando que tal y como obren autos del expediente citado al rubro, con fecha 19 de abril del año
2024, Tal y como obra en la foja 42 y/o 425 del expediente incidental denominado incidente de
pensión alimenticia, relacionado con el expediente principal citado al rubro, y que en su momento
señalaré en el capítulo de pruebas, considerando lo relevante ya que en este momento la hoy
actora incidentista, a pesar de haber venido cobrando de manera mensual los depósitos ante la
oficina de consignaciones, lo constituyó y afirmó ante esta autoridad jurisdiccional que se le
adeudaban por la cantidad de meses en el citado incidente, de lo cual se procedió embargar
bienes, incluyendo los que no eran de mi propiedad, ocasionándome un problema económico y
legal.
Y que de nueva cuenta, busca perjudicarme, a pesar de cómo se ha acreditado en autos del
incidente de pensión alimenticia, el suscrito a pesar de contar con dos deudores alimentarios,
vengo tratando de cumplir con los deberes alimentarios de mi menor hija de iniciales E.P.J. En
términos del artículos

ART. 297.- La obligacion de dar alimentos es reciproca. el que los da tiene a su vez el derecho de
pedirlos.

Ahora bien en cuanto a los alimentos de nuestra menor hija invoco el artículo 307 del código
civil para el estado de Chiapas en vigor que a la letra dice:

art. 307.- los alimentos han de ser proporcionados a la


posibilidad del que deba darlos y a la necesidad del que deba
recibirlos.

Citando de nueva cuenta las constancias que integran el incidente de


pensión alimenticia, promovido por la hoy actora incidentista, en la cual
se demostró fehacientemente y de manera correcta por este juzgado, la
diferencia de ingresos con que cuenta la hoy actora incidentista y el
suscrito.

DOS.- En cuanto al punto número dos es parcialmente cierto, únicamente en cuanto a que he
venido realizando de manera regular, el pago de manera mensual por la cantidad de
$1,000.00 (UN MIL pesos 00/100 M.N) sin embargo, nuevamente invoco el artículo 307 del
código civil para el estado de Chiapas en vigor que a la letra dice:

art. 307.- los alimentos han de ser proporcionados a la


posibilidad del que deba darlos y a la necesidad del que deba
recibirlos.

A ló cual la hoy actora incidentista, lejos de robustecer su escrito de demanda incidental, no


acredita con documento alguno la necesidad de la menor de requerirlos, haciendo
únicamente alusión de “gastos extras” sin describirlos, y mucho menos demostrarlos

Asimismo trata de sorprender de nueva cuenta a esta autoridad jurisdiccional, con


argumentos falsos y fotografías que no hacen plena prueba de qué el artículo denominado
bicicleta, es de mi propiedad, ni mucho menos exhibe factura a mi nombre de qué el artículo
denominado como bicicleta es de mi propiedad, aló cual dicha afirmación es totalmente falsa.

TRES.-En cuanto al punto número terero del capítulo de hechos, es improcedente, ya que
dicho hecho, se trata más bien de una prestación que exige la hoy actora incidentista, que
deberá resolverse mediante sentencia interlocutoría y una vez que se admitan y desahoguen
en todas y cada una de las pruebas dentro del presente incidente, asimismo solicito se tome
en consideración que de nueva cuenta en el hecho tercero, no exhibe prueba alguna para
efectos de demostrar la necesidad de la menor de requerirlos.

CUATRO.- en cuanto al punto cuarto de hechos, no se afirma ni se niega, ya que dicho hecho,
se trata más bien de una prestación que exige la hoy actora incidentista, que deberá
resolverse mediante sentencia interlocutoría y una vez que se admitan y desahoguen en todas
y cada una de las pruebas que se califiquen de legales, te llevo o qué dentro del presente
incidente, en el cual de nueva cuenta afirma que el suscrito labora en la empresa Maseca,
cuestión que ya fue en abordada, en el multicitado incidente de pensión alimenticia y de
acuerdo a la sentencia interlocutoria de fecha 14 de enero de 2025, fojas 529, 530, 531, 532,
533, 534, 535, 536 y 537 del expediente incidental denominado incidente de pensión
alimenticia.
Se colige de lo anterior, que en cuanto a los hechos narrados por la hoy actora incidentista,
así como las pruebas ofrecidas por la misma, no considera el interés superior de la menor,
yo no aplicable el siguiente criterio jurisprudencial:

Suprema Corte de Justicia de la Nación

Registro digital: 160094

Instancia: Tribunales Colegiados de Circuito

Décima Época

Materias(s): Civil

Tesis: III.1o.C.184 C (9a.)

Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta. Libro IX, Junio de 2012, Tomo 2,
página 796

Tipo: Aislada

ALIMENTOS PROVISIONALES. AL TRATARSE DE UNA MEDIDA


PRECAUTORIA, LA URGENCIA Y NECESIDAD DE AQUÉLLOS NO
REQUIEREN PRUEBA PLENA (LEGISLACIÓN DEL ESTADO DE JALISCO).

El artículo 694 del Código de Procedimientos Civiles del Estado de Jalisco regula, entre
otras cuestiones, la fijación de los alimentos que han de otorgarse en forma provisional,
para lo cual estatuye que en caso de que hubiese necesidad de fijar y asegurar una pensión
por concepto de alimentos provisionales, el Juez, sin correr traslado a la contraparte,
verificará que el demandante acredite, la urgencia y necesidad de dicha medida y que
justifique, cuando menos, la posibilidad del que debe darlos. Luego, es evidente que esas
diligencias provisionales tienen como finalidad resolver momentáneamente respecto de una
necesidad urgente, como es la de obtener recursos para sufragar la necesidad alimentaria;
por lo que el tipo de pruebas que se exigen para que el Juez pueda decretar esa medida
girará en torno a dos aspectos: a) su necesidad y urgencia; y, b) la posibilidad de
satisfacerla por parte del deudor alimentario. Así, la prueba relativa a la posibilidad
económica del deudor alimentario debe dar idea al juzgador sobre el alcance económico de
quien ha de pagar esa prestación, y la relativa a la necesidad y urgencia de la medida
también debe ser suficiente para demostrar el estado de necesidad de los alimentos y de la
urgencia de recibirlos, puesto que se trata de una medida provisional, y todavía está por
tramitarse el juicio en donde habrán de probarse plenamente esos dos aspectos para fijar
una pensión alimenticia definitiva; de ahí que es ilegal exigir una prueba plena, de carácter
indubitable, porque entonces dejaría de tener justificación el juicio que se llevará para
debatir sobre el derecho, necesidad de percibirlos y capacidad para pagar los alimentos en
definitiva. Por tanto, es en el juicio en donde deben quedar plenamente probadas esa
necesidad y esa urgencia, y en la medida precautoria deberá desahogarse prueba que
racionalmente convenza al juzgador de la necesidad de percibir alimentos, de su urgencia y
de la capacidad económica del deudor alimentario.

En cuanto al capítulo de pruebas en los ofrecido por la hoy actora incidentista, se objetan
todas y cada una de las pruebas ofrecidas por la hoy actora incidentista, toda vez que no
cumple con lo señalado en el artículo 299 del código de procedimientos civiles para el
estado de Chiapas, ya que al momento de ofrecer las pruebas esta relaciona de manera
general las pruebas sin precisar y no las relaciona con cada uno de los puntos
controvertidos, por lo cual este juzgado deberá desecharlas, lo que a la letra dice:

ART. 299.- LAS PRUEBAS DEBEN SER OFRECIDAS RELACIONANDOLAS CON


CADA UNO DE LOS PUNTOS CONTROVERTIDOS, DECLARANDO EL NOMBRE Y
EL DOMICILIO DE TESTIGOS Y PERITOS, SI SE SOLICITA QUE SEAN CITADOS
POR EL JUZGADO Y PIDIENDO LA CITACION DE LA CONTRAPARTE PARA
ABSOLVER POSICIONES. SI NO SE HACE RELACION DE LAS PRUEBAS
OFRECIDAS EN FORMA PRECISA, CON LOS PUNTOS CONTROVERTIDOS,
SERAN DESECHADAS.

Siendo aplicable el siguiente criterio jurisprudencial es que la letra dice:

Suprema Corte de Justicia de la Nación

Registro digital: 32876

Asunto: CONTRADICCIÓN DE CRITERIOS (ANTES CONTRADICCIÓN DE


TESIS) 124/2024.

Undécima Época

Fuente: Gaceta del Semanario Judicial de la Federación. Libro 43, Noviembre de


2024, Tomo V, Volumen 1, página 673

Instancia: Plenos Regionales

PRUEBAS EN EL JUICIO MERCANTIL. LOS ARTÍCULOS 1198 Y 1390 BIS 13 DEL


CÓDIGO DE COMERCIO, QUE PREVÉN QUE EL OFERENTE DEBE EXPRESAR
LAS RAZONES QUE DEMOSTRARÁN SUS AFIRMACIONES, NO VIOLAN LOS
DERECHOS DE AUDIENCIA Y AL DEBIDO PROCESO, NI IMPIDEN EL ACCESO A
LA TUTELA JUDICIAL EFECTIVA.

CONTRADICCIÓN DE CRITERIOS 124/2024. ENTRE LOS SUSTENTADOS POR EL


TERCER TRIBUNAL COLEGIADO EN MATERIA CIVIL DEL PRIMER CIRCUITO,
EL SEGUNDO TRIBUNAL COLEGIADO EN MATERIA CIVIL DEL TERCER
CIRCUITO Y EL TERCER TRIBUNAL COLEGIADO EN MATERIA CIVIL DEL
SEXTO CIRCUITO. 19 DE JUNIO DE 2024. PONENTE: MAGISTRADO ARTURO
ITURBE RIVAS. SECRETARIA: OLGA LYDIA NÚÑEZ AGÜERO.

Ciudad de México. El Pleno Regional en Materias Administrativa y Civil de la Región


Centro-Sur, con residencia en la Ciudad de México, en sesión de diecinueve de junio de dos
mil veinticuatro, emite la siguiente:

RESOLUCIÓN
1. Correspondiente a la contradicción de criterios 124/2024, suscitada entre los sustentados
por el Tercer Tribunal Colegiado en Materia Civil del Primer Circuito, con residencia en la
Ciudad de México, el Segundo Tribunal Colegiado en Materia Civil del Tercer Circuito,
con sede en Zapopan, Jalisco y el Tercer Tribunal Colegiado en Materia Civil del Sexto
Circuito, con domicilio en San Andrés Cholula, Puebla.

2. La problemática jurídica que debe ser resuelta consiste en determinar si el requisito


previsto por los artículos 1198 y 1390 Bis 13 del Código de Comercio, relativo a que las
partes ofrecerán sus pruebas expresando las razones por las que consideran que
demostrarán sus afirmaciones, so pena de ser desechadas, transgrede los derechos
fundamentales de audiencia y debido proceso, imposibilitando el acceso a una tutela
judicial efectiva o si es acorde con éstos.

I. ANTECEDENTES DEL ASUNTO

a. Denuncia de la contradicción de criterios

3. Mediante oficio 61/2024, recibido en esta sede el diez de abril de dos mil veinticuatro, en
cumplimiento a lo ordenado por el Tercer Tribunal Colegiado en Materia Civil del Sexto
Circuito, al resolver el amparo directo 212/2023, la Magistrada Presidenta comunicó la
denuncia sobre la posible contradicción de criterios entre lo resuelto en el citado asunto y lo
decidido por el Tercer Tribunal Colegiado en Materia Civil del Primer Circuito, al dictar
sentencia en el amparo directo 95/2012, así como por el Segundo Tribunal Colegiado en
Materia Civil del Tercer Circuito, al emitir su veredicto en el amparo directo 183/2021.

b. Trámite

4. El doce de abril posterior, la presidencia de este Pleno Regional tuvo por recibida la
denuncia y la radicó como contradicción de criterios 124/2024; la admitió a trámite, lo que
ordenó hacer del conocimiento de los órganos colegiados contendientes, a quienes solicitó
la vinculación de los respectivos expedientes electrónicos de los asuntos en contienda a
través del Sistema Integral de Seguimiento de Expedientes, y que informaran sobre si el
razonamiento que sostuvieron en el de estadística se encuentra vigente. Por otra parte,
solicitó al Director General de la Coordinación de Compilación y Sistematización de Tesis
de la Suprema Corte de Justicia de la Nación que comunicara si existe alguna contradicción
de criterios radicada en el Máximo Tribunal del País que guarde relación con la temática
planteada en el presente asunto, sobre el que se realizó su turno electrónico a la ponencia
correspondiente.

5. A través de los oficios 2641 y 72/2024, al igual que por acuerdo de diecisiete de abril del
año en curso, los órganos colegiados contendientes hicieron saber que no se han apartado
del criterio que sostuvieron al resolver el respectivo amparo directo de su índice;
adicionalmente, que pusieron a disposición para consulta de este órgano jurisdiccional, a
través del sistema que les fue indicado, los autos relativos.
6. Por oficio DGCCST/X/394/04/2024, de veintidós de abril de dos mil veinticuatro, la
Dirección General de la Coordinación de Compilación y Sistematización de Tesis de la
Suprema Corte de Justicia de la Nación informó que en ésta no se encuentra radicada
contradicción de criterios alguna, cuyo tema guarde relación con el del presente asunto.

7. En auto de veintiséis de abril de la anualidad que transcurre, se confirmó el turno


electrónico a la ponencia del magistrado Arturo Iturbe Rivas para la formulación del
proyecto de resolución correspondiente.

8. El asunto fue listado para verse en sesión de cinco de junio inmediato pasado, en la que
se determinó aplazarlo y verlo en sesión posterior.

II. COMPETENCIA

9. Este Pleno Regional en Materias Administrativa y Civil de la Región Centro-Sur, con


residencia en la Ciudad de México, es competente para conocer y resolver la presente
contradicción de criterios, de conformidad con lo dispuesto en los artículos 94, primer y
séptimo párrafos, y 107, fracción XIII, primer párrafo, de la Constitución Política de los
Estados Unidos Mexicanos; 225 y 226, fracción III, de la Ley de Amparo; 41 y 42, fracción
I, de la Ley Orgánica del Poder Judicial de la Federación, en relación con los artículos 8 y
14, fracción I, del Acuerdo General 67/2022, del Pleno del Consejo de la Judicatura
Federal, que reglamenta la competencia, integración, organización y funcionamiento de los
Plenos Regionales, así como 1, fracción II, punto 2. y 2 del Acuerdo General 108/2022 del
citado Pleno, relativo a la creación, denominación e inicio de funciones de los Plenos
Regionales de las Regiones Centro-Norte y Centro-Sur, así como su competencia,
jurisdicción territorial y domicilio, reformados por el diverso Acuerdo General 38/2023 del
propio órgano colegiado ‘por el que se modifica la denominación de los Plenos Regionales
de las Regiones Centro-Norte y Centro-Sur; y que reforma diversas disposiciones relativas
a su semiespecialización, competencia y domicilio’; en virtud de que se denunció respecto
del Tercer Tribunal Colegiado en Materia Civil del Primer Circuito, el Segundo Tribunal
Colegiado en Materia Civil del Tercer Circuito y el Tercer Tribunal Colegiado en Materia
Civil del Sexto Circuito, sobre los cuales este Pleno Regional ejerce jurisdicción por razón
de la materia y del territorio, al pertenecer todos a la Región Centro-Sur.

III. LEGITIMACIÓN

10. La denuncia de la contradicción de criterios proviene de parte legítima en términos de


los artículos 107, fracción XIII, primer párrafo, de la Constitución Política de los Estados
Unidos Mexicanos y 227, fracción III, de la Ley de Amparo, en tanto fue formulada por la
Magistrada Presidenta del Tercer Tribunal Colegiado en Materia Civil del Sexto Circuito,
ya que el órgano jurisdiccional de su adscripción conoció y resolvió el juicio de amparo
directo 212/2023, en cuya ejecutoria se sustentó uno de los criterios que motivaron el
asunto que nos ocupa.

IV. CRITERIOS DENUNCIADOS


11. Con el propósito de estar en aptitud de determinar la existencia de la contradicción de
criterios denunciada, es conveniente formular una breve referencia de los antecedentes
relevantes de cada asunto y, posteriormente, sintetizar las posturas que asumieron los
órganos colegiados a través de las ejecutorias respectivas.

12. Primer criterio contendiente. El Tercer Tribunal Colegiado en Materia Civil del Primer
Circuito conoció del amparo directo 95/2012, promovido por una persona moral y una
física contra la sentencia de siete de diciembre de dos mil once, dictada por la Sexta Sala
Civil del Tribunal Superior de Justicia del -entonces- Distrito Federal, en el toca de
apelación *********, que resultó parcialmente fundado y, por ende, se modificó la
sentencia de primer grado.

13. El aludido tribunal colegiado analizó en primer lugar, la violación procesal que se hizo
consistir en el desechamiento de todas las pruebas ofrecidas por la parte quejosa, decisión
tomada en resolución de misma fecha que dictó de forma unitaria la Sala citada en el
diverso toca *********, en donde se declaró procedente y fundado el recurso de apelación
interpuesto contra el auto de dieciocho de octubre de dos mil diez. Al respecto, se
argumentó que se realizó una interpretación inexacta del artículo 1198 del Código de
Comercio, ya que la oferente quejosa sí cumplió con lo que dispone sobre el ofrecimiento
probatorio; argumento que, conforme a la causa de pedir, se calificó como fundado por lo
siguiente:

• Se explicó la naturaleza y finalidad de los requisitos procesales, el fenómeno jurídico del


formalismo, así como el principio de interpretación más favorable.

• Del contenido de los artículos 1198 y 1203 del Código de Comercio, se desprende que en
un juicio mercantil a) se debe expresar con claridad cuál es el hecho o hechos que se tratan
de demostrar con las pruebas que se ofrecen, b) debiendo además precisar las razones por
las que la persona oferente estima que con ellas demostrará sus afirmaciones. Esos
requisitos atienden al criterio de idoneidad, utilidad y trascendencia de los medios
probatorios y obedecen a un principio de congruencia, consistente en que las pruebas deben
guardar relación entre los hechos discutidos y discutibles y, además, tener aptitud para
probarlos. Sin embargo, lo descrito no es aplicable para el segundo de los requisitos
enunciados ya que no guarda relación con esos fines, sino que le arrebata al juzgador una
facultad que le es exclusiva para erróneamente dársela a las partes, erigiéndose en un
formalismo enervante, contrario a la tutela judicial efectiva.

• Hasta la reforma publicada en el Diario Oficial de la Federación el veinticuatro de mayo


de mil novecientos noventa y seis, el precepto en cita establecía como una obligación de la
persona juzgadora el recibir todas las pruebas que las partes presentaran, con excepción de
las que fueran contrarias al derecho y a la moral, fórmula tradicional que se encuentra en
muchos ordenamientos legales. De la exposición de motivos de la reforma en mención, se
aprecia que legislador consideró que ese precepto no regulaba de forma precisa lo relativo
al ofrecimiento de pruebas, por lo que decidió variar drásticamente su contenido y
establecer los dos requisitos antes señalados, pasando de ser una obligación del juzgador el
“recibir” las pruebas, a ser una obligación de las partes el “ofrecerlas” con una formalidad
tal que el incumplimiento de cualquiera de las exigencias del artículo 1198 del Código de
Comercio, conduciría a desecharlas.
• El primer requisito puede considerarse apropiado en función del fin de la norma, agilizar
el procedimiento, pues evita que las partes abusen al ofrecer múltiples medios de
convicción con el propósito de retardarlo, aun cuando no tengan vinculación con los hechos
(principio de pertinencia de la prueba) ni resulten idóneos (principio de idoneidad de la
prueba). El requisito de relacionar las pruebas con los hechos, hace menos gravosa la
función del juzgador al momento de decidir sobre la admisión de las pruebas y tomar las
providencias para su preparación y desahogo, además de auxiliarlo para no cometer errores
en la evaluación de las cosas.

• El segundo requisito no cumple con los fines de la norma, pues el que el oferente exprese
la o las razones por las que considera que con determinada prueba acreditará sus
afirmaciones, ningún dato útil le aporta a la persona juzgadora a efecto de razonar si la
prueba es pertinente e idónea o no lo es y sí, por tanto, debe admitirse o desecharse; por el
contrario, le arrebata su facultad para calificar las pruebas ofrecidas en función de las
cualidades en cita y erróneamente se la impone a las partes, a las que sólo les corresponde
ofrecer sus pruebas conforme a la moral y el Derecho, así como relacionarlas con los
hechos que pretendan aprobar (primer requisito). Es a la referida persona funcionaria
pública a quien, en ejercicio de su función jurisdiccional en la conducción del proceso, con
su experiencia, profesionalismo y sensibilidad, para cumplir con su obligación de respeto y
tutela del derecho de acceso a la justicia, sin romper el principio de igualdad procesal,
corresponde decidir si admite una prueba, debiendo determinar si la misma es apta para
acreditar las afirmaciones de su oferente (segundo requisito). Tan irrelevante es el requisito
en cita para el objetivo de la norma que lo establece, que formalmente debe estimarse
satisfecho, aunque las razones expresadas por el oferente no sean ciertas.

• El segundo requisito del artículo 1198 del Código de Comercio, al permitir desechar
pruebas, aunque las mismas no sean contrarias al Derecho o la moral y estén relacionadas
con los hechos que se pretenden demostrar, infringe el derecho fundamental a la tutela
judicial efectiva, consagrado tanto en el artículo 17 de la Constitución Federal, como en el
diverso numeral 25 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos, así como el
principio de favorecimiento de la acción (pro actione).

• La omisión de cumplir el requisito en cita no debió conducir al desechamiento de las


pruebas ofrecidas, sino a analizar con base en la satisfacción del primer requisito, si los
medios de convicción aportados cumplieron con los principios de pertinencia e idoneidad y
sólo entonces, determinar lo conducente.

• Al considerar que para la satisfacción de la norma sólo importa el cumplimiento del


primer requisito, puesto que el segundo es irrelevante a sus fines, no se afecta ni limita las
garantías procesales de la contraparte y sí, por el contrario, coadyuva a que en el juicio se
respeten los principios de contradicción e igualdad de armas y, más importante aún, se
cuente con mayores elementos para conocer la verdad de los hechos.

• Concedió la protección federal solicitada, para el efecto de que la autoridad responsable:

• Dejara insubsistente la sentencia reclamada;


• Dictara otra, en la que repusiera el procedimiento para el efecto de pronunciarse de nueva
cuenta en relación con el recurso de apelación preventiva; posteriormente, pronunciara una
nueva sentencia (en lo principal) en la que resolviera conforme a derecho.

14. Ese criterio dio nacimiento a la tesis aislada I.3o.C.38 C (10a.), publicada en el
Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta, Décima Época, Libro XIII, octubre de
2012, Tomo 4, página 2719, del siguiente contenido:

PRUEBAS EN MATERIA MERCANTIL. LA OMISIÓN DEL OFERENTE, DE


PRECISAR LAS RAZONES POR LAS QUE ESTIMA QUE CON LAS QUE APORTA
DEMOSTRARÁ SUS AFIRMACIONES, NO CONDUCE A SU INADMISIÓN. El
artículo 1198 del Código de Comercio establece que el oferente de una prueba debe cumplir
con dos requisitos: el primero, que exprese con claridad cuál es el hecho o hechos que trata
de demostrar con la misma; el segundo, que precise las razones por las que estima que con
dicha prueba demostrará sus afirmaciones. Conforme a esa disposición legal, el
incumplimiento de cualquiera de esos requisitos conduce al desechamiento del medio de
convicción correspondiente. En general, se ha dicho que estos requisitos atienden a un
criterio de idoneidad, utilidad y trascendencia de los medios probatorios y obedecen a un
principio de congruencia consistente en que las pruebas deben guardar un nexo directo con
los hechos que se traten de probar, pues todo medio de prueba que no conduce directamente
a justificar los hechos debatidos en un proceso, no debe admitirse por el órgano
jurisdiccional. Sin embargo, lo que así se predica en relación con ambas exigencias, en
realidad sólo es aplicable a la primera. En efecto, el primer requisito debe considerarse
apropiado en función del fin de la norma, esto es, agilizar el procedimiento, pues evita que
las partes abusen del mismo, al ofrecer todos los medios de convicción que tengan a su
alcance con el único propósito de retardarlo, cuando de antemano conocen que no tienen
vinculación con los hechos (principio de pertinencia de la prueba) ni resultan idóneos
(principio de idoneidad de la prueba), es decir, que no son adecuados para que el juzgador
conozca la verdad de los hechos. No obstante, el segundo requisito no cumple con ese fin,
pues el que el oferente exprese la o las razones por las que considera que con determinada
prueba acreditará sus afirmaciones, ningún dato útil aporta al juzgador a efecto de razonar
si la prueba es pertinente e idónea, o no lo es y sí, por tanto, debe admitirse o desecharse y,
de hecho, le arrebata la facultad que tiene para calificar las pruebas ofrecidas en función de
las cualidades en cita y erróneamente se la impone a las partes, a las que sólo les
corresponde ofrecer sus pruebas (conforme a la moral y al derecho) y relacionarlas con los
hechos que pretendan probar (primer requisito). Tan irrelevante es el segundo requisito que
establece el artículo en cita, que formalmente debe estimarse satisfecho aunque las razones
expresadas por el oferente no sean ciertas. Estas consideraciones permiten afirmar de
manera válida que tal exigencia legal, al permitir desechar pruebas aunque las mismas no
sean contrarias al derecho o a la moral y estén relacionadas con los hechos que se pretenden
demostrar, se erige en un formalismo enervante que infringe el derecho fundamental a la
tutela judicial efectiva, consagrado tanto en el artículo 17 de la Constitución Federal, como
en el diverso numeral 25 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos, así como
el principio de favorecimiento de la acción (pro actione), en él contenido, conforme al cual
los órganos judiciales están obligados a interpretar las disposiciones procesales en el
sentido más favorable para la efectividad del referido derecho fundamental, con el fin de
evitar la imposición de formulismos enervantes contrarios al espíritu y finalidad de la
norma, así como el convertir cualquier irregularidad formal en obstáculo insalvable para la
prosecución del proceso y la obtención de una resolución de fondo.

15. Segundo criterio contendiente. El Segundo Tribunal Colegiado en Materia Civil del
Tercer Circuito conoció del amparo directo 183/2021, promovido por dos personas físicas
contra la sentencia definitiva de seis de abril de dos mil veintiuno, dictada por el Juez
Décimo Segundo en Materia Mercantil del Primer Partido Judicial en el Estado de Jalisco,
en el juicio oral mercantil ********, en la que se declaró probada la acción.
16. El tribunal colegiado citado analizó, entre otras violaciones procesales, el argumento
atinente a que el juzgador responsable debió desechar la prueba testimonial ofrecida por la
parte tercero interesada, quien al ofrecerla no cumplió con el requisito previsto por el
artículo 1390 Bis 13 del Código de Comercio, que le impone expresar las razones por las
que consideró que quedarían demostradas sus afirmaciones; el que calificó como inoperante
porque:

• Desde la perspectiva de un control ex officio de regularidad constitucional, el citado


requisito es inconstitucional al autorizar el desechamiento de la prueba si no se cumple con
la referida condición. Lo que apoyó en la jurisprudencia P./J. 2/2022 (11a.) del Pleno de la
Suprema Corte de Justicia de la Nación, de rubro: “CONTROL DE REGULARIDAD
CONSTITUCIONAL. CONTENIDO Y ALCANCE DEL DEBER DE LOS ÓRGANOS
JURISDICCIONALES DEL PODER JUDICIAL DE LA FEDERACIÓN DE
REALIZARLO AL CONOCER JUICIOS DE AMPARO DIRECTO E INDIRECTO
[ABANDONO DE LAS TESIS AISLADAS P. IX/2015 (10a.) Y P. X/2015 (10a.)].”

• Estimó indispensable examinar el artículo 1390 Bis 13 del Código de Comercio, en


cuanto al requisito ya señalado, a partir del test de proporcionalidad implementado con la
finalidad de analizar si la intervención a algún derecho fundamental es constitucional o no,
en términos de la tesis 1a. CCLXIII/2016, de la Primera Sala de la Suprema Corte de
Justicia de la Nación, de rubro: “TEST DE PROPORCIONALIDAD. METODOLOGÍA
PARA ANALIZAR MEDIDAS LEGISLATIVAS QUE INTERVENGAN CON UN
DERECHO FUNDAMENTAL.”. Expuso en qué consiste dicho test a partir de las cuatro
etapas que ha definido la citada Sala: una finalidad constitucionalmente válida, idoneidad
de la medida legislativa, su necesidad y su proporcionalidad en sentido estricto.

• Luego de transcribir el contenido del artículo 1390 Bis 13 del Código de Comercio,
señaló que el artículo 17 constitucional, en su párrafo segundo, establece el derecho de
acceso a la justicia, que el Máximo Tribunal del país lo ha interpretado en su vertiente de
tutela judicial efectiva, dando paso a la tesis aislada 1a. CCXCIV/2014 (10a.), de rubro:
“TUTELA JUDICIAL EFECTIVA. EL LEGISLADOR NO DEBE ESTABLECER
NORMAS QUE, POR SU RIGORISMO O FORMALISMO EXCESIVO, REVELEN
UNA DESPROPORCIÓN ENTRE LOS FINES DE LAS FORMALIDADES Y LOS
REQUISITOS PREVISTOS EN LA LEY PARA PRESERVAR LA CORRECTA Y
FUNCIONAL ADMINISTRACIÓN DE JUSTICIA.”; que determina que el derecho de
acceso a la justicia no es absoluto ni irrestricto, sino que por una cuestión de seguridad
jurídica debe ejercerse dentro de los cauces impuestos por el legislador, los cuales se
traducen en el conjunto de requisitos y formalidades previstos por el orden legal para la
admisibilidad y procedencia de los juicios y los recursos, los que deben ser necesarios,
razonables y proporcionales en función de una eficiente administración de justicia, de tal
manera que ésta se logre, pero que a la vez no se entorpezca ni obstruya el derecho
fundamental en análisis. • El principio de proporcionalidad (en sentido amplio), implica
que la medida legislativa mediante la cual se restrinja un derecho humano sea admisible a
la luz de las previsiones constitucionales, necesaria para alcanzar los fines buscados y
proporcional en estricto sentido, esto es, que guarde correspondencia con dichos fines
buscados, sin que la afectación producida por la ley pueda resultar desmedida frente a otros
bienes o derechos constitucionalmente protegidos. Estimó aplicable la jurisprudencia 1a./J.
2/2012 (9a.), de rubro: “RESTRICCIONES A LOS DERECHOS FUNDAMENTALES.
ELEMENTOS QUE EL JUEZ CONSTITUCIONAL DEBE TOMAR EN CUENTA PARA
CONSIDERARLAS VÁLIDAS.”

• Al aplicar al caso concreto el test de proporcionalidad advirtió:


1. El requisito persigue un fin constitucionalmente válido dada la naturaleza del juicio oral
mercantil, pues la ratio legis consiste en agilizar el procedimiento y evitar que las partes
abusen de él al ofrecer todos los medios de convicción que tengan a su alcance con el único
propósito de retardarlo, por lo que el legislador impuso tales requisitos para servir de filtro
a esos posibles abusos.

2. No es una medida idónea para alcanzar la finalidad constitucional que se persigue. Todo
medio probatorio que se ofrezca en un procedimiento, forzosamente debe guardar relación
entre los hechos discutidos y discutibles y, además, tener aptitud para probarlos; sin
embargo, la segunda exigencia del artículo no guarda relación con esos fines y le arrebata al
juzgador una facultad que le es exclusiva para erróneamente dársela a las partes, todo lo
cual hace que ese requisito formal se erija en un formalismo contrario a la tutela judicial
efectiva.

• Si bien el primer requisito, de relacionar las pruebas con los hechos, hace menos gravosa
la función del juzgador al momento de decidir sobre la admisión de las pruebas y tomar las
providencias para su preparación y desahogo, además de auxiliarlo para no cometer errores
en la evaluación de las cosas; el que el oferente deba precisar las razones por las cuales
considera que con sus pruebas se demostrarán sus afirmaciones (segundo requisito), ningún
dato útil aporta al juzgador a efecto de concluir si la prueba es pertinente e idónea o no lo es
y si, por lo tanto, debe admitirse o desecharse. Despoja al juzgador de la facultad para
calificar las pruebas ofrecidas, para arrojársela a las partes, cuando es aquél quien, sin
romper el principio de igualdad procesal para decidir si admite una prueba, debe determinar
si es pertinente e idónea o lo que es igual, si es apta para acreditar las afirmaciones de su
oferente. Es irrelevante jurídicamente el requisito en cita para el objetivo de la norma que lo
consigna, puesto que formalmente debe considerarse satisfecho, aunque las razones
expresadas por el oferente no sean ciertas, o bien, que el juez tiene la obligación de
verificarlas en función de su idoneidad y pertinencia, con base en lo cual determina si
admite o desecha los medios probatorios.

• La inconstitucionalidad del mencionado segundo requisito radica propiamente en el hecho


de que autoriza al juzgador a desechar pruebas si el oferente no manifiesta las razones por
las cuales considera que con esas pruebas que ofrece acreditará sus afirmaciones, aun
cuando a quien le corresponde determinar si las pruebas cumplen con la finalidad para la
cual fueron ofrecidas es al juzgador y no a las partes. El requisito en comento, si bien
constituye una medida legislativa admisible, en tanto que no está implícita o expresamente
vedada en el ámbito constitucional y que, por el contrario, busca agilizar el procedimiento y
evitar que las partes abusen de él, también es verdad que se trata de una medida innecesaria,
en tanto que su cumplimiento no es indispensable para la substanciación del procedimiento
y, por el contrario, infringe el derecho fundamental de acceso efectivo a la justicia
plasmado en el artículo 17 de la Constitución Federal, así como en el numeral 25 de la
Convención Americana sobre Derechos Humanos.

• Ese segundo requisito resulta innecesario pues no es indispensable para substanciar el


procedimiento respectivo, porque, en tal supuesto, no se está ante una formalidad
imprescindible para que la autoridad cumpla con la admisión de un elemento de convicción
y con ello garantizar la tutela jurisdiccional, sino que resulta contrario al principio de
proporcionalidad (en sentido amplio) por innecesario, porque si la parte oferente cumple
con relacionar la prueba ofrecida con el hecho o hechos que pretendía demostrar, no puede
supeditarse su admisión a que también exprese las razones por las cuales considera que
acreditará sus afirmaciones, por lo cual el desechamiento de las pruebas en esos casos, aun
cuando no sean contrarias a la moral o al derecho, no es una medida necesaria para lograr
una justicia pronta, lo que hace evidente la inconstitucionalidad del imperativo examinado.

• Estimó inconducente analizar las restantes etapas del test de proporcionalidad y aplicable
por analogía la tesis aislada I.3o.C.38 C (10a.), del Tercer Tribunal Colegiado en Materia
Civil del Primer Circuito, de rubro: “PRUEBAS EN MATERIA MERCANTIL. LA
OMISIÓN DEL OFERENTE, DE PRECISAR LAS RAZONES POR LAS QUE ESTIMA
QUE CON LAS QUE APORTA DEMOSTRARÁ SUS AFIRMACIONES, NO
CONDUCE A SU INADMISIÓN.”. Finalmente, negó el amparo y protección de la Justicia
Federal.

17. Las consideraciones así vertidas dieron origen a la tesis aislada III.2o.C.12 C (11a.),
visible en la Gaceta del Semanario Judicial de la Federación, Undécima Época, Libro 21,
enero de 2023, Tomo VI, página 6599, publicada el viernes 06 de enero de 2023 a las 10:07
horas en el citado Semanario e indica:

JUICIO ORAL MERCANTIL. EL ARTÍCULO 1390 BIS 13 DEL CÓDIGO DE


COMERCIO, AL ESTABLECER QUE AL OFRECER SUS PRUEBAS LAS PARTES
EXPRESARÁN LAS RAZONES POR LAS QUE CONSIDERAN QUE CON ÉSTAS
DEMOSTRARÁN SUS AFIRMACIONES Y QUE EN CASO DE INCUMPLIR ESE
REQUISITO SE DESECHARÁN, ES INCONSTITUCIONAL.

Hechos: En un juicio oral mercantil, el Juez admitió la prueba testimonial ofrecida por la
parte actora, no obstante que esta última no cumplió con el requisito de expresar las razones
por las cuales consideró que quedarían demostradas sus afirmaciones con dicha prueba,
como lo establece el primer párrafo del artículo 1390 bis 13 del Código de Comercio. Ese
elemento de convicción se desahogó en la audiencia de juicio y su resultado fue objeto de
valoración al emitirse la sentencia definitiva. Inconforme con el fallo, el demandado
promovió juicio de amparo directo, en el cual hizo valer como violación procesal la
mencionada infracción legal.

Criterio jurídico: Este Tribunal Colegiado de Circuito determina, desde la perspectiva de un


control ex officio de regularidad constitucional, que el artículo 1390 bis 13 del Código de
Comercio, al establecer que al ofrecer sus pruebas las partes expresarán las razones por las
que consideran que con éstas demostrarán sus afirmaciones y que en caso de incumplir ese
requisito se desecharán, es inconstitucional, por lo que debe declararse inoperante la
violación procesal alegada.

Justificación: Lo anterior, porque a partir de un test de proporcionalidad del primer párrafo


del precepto señalado se concluye que si bien es cierto dicha medida persigue un fin
constitucionalmente legítimo, pues su ratio legis consiste en agilizar el procedimiento y
evitar que las partes abusen de él, al ofrecer todos los medios de convicción que tuvieren a
su alcance con el único propósito de retardarlo, de manera que el legislador impuso ese
requisito para servir de filtro de esos posibles abusos, no es menos verídico que no resulta
idóneo para alcanzar la finalidad constitucional referida. Ahora bien, el hecho de que el
oferente deba manifestar las razones por las cuales considera que con dichas pruebas se
demostrarán sus afirmaciones, ningún dato útil le aporta al juzgador a efecto de concluir si
la prueba es pertinente e idónea, o no lo es y si, por tanto, debe admitirse o desecharse. Este
requisito despoja al juzgador de la facultad que tiene para calificar las pruebas ofrecidas en
función de las cualidades en cita y erróneamente se la impone a las partes, a las que sólo les
corresponde ofrecer sus pruebas y relacionarlas con los hechos que pretendan probar; tan
irrelevante es el requisito en cita para el objetivo de la norma, que formalmente debe
considerarse satisfecho aunque las razones expresadas por el oferente no sean ciertas, todo
lo cual infringe el derecho fundamental a la tutela judicial efectiva previsto en el artículo 17
de la Constitución General, así como en el diverso 25 de la Convención Americana sobre
Derechos Humanos; de ahí que imponer la obligación al oferente de la prueba de manifestar
las razones por las cuales considere que con ella acreditará sus afirmaciones, resulta
contrario al principio de proporcionalidad (en sentido amplio) por innecesario y, por ende,
el desechamiento de los elementos de convicción, establecido en el último párrafo del
propio artículo 1390 Bis 13, en el caso en que se incumpla con dicha obligación, aun
cuando no sean contrarios a la moral o al derecho, no es una medida necesaria para lograr
una justicia pronta, lo que evidencia la inconstitucionalidad de la porción normativa
examinada y la irrelevancia jurídica de su incumplimiento.

18. Tercer criterio contendiente. El Tercer Tribunal Colegiado en Materia Civil del Sexto
Circuito conoció del amparo directo 212/2023, promovido por dos personas físicas contra
la sentencia definitiva de trece de marzo de dos mil veintitrés, dictada por el Juez Sexto
Especializado en Materia Mercantil del Distrito Judicial de Puebla, Puebla, en el juicio oral
mercantil *******, en la que se declaró probada la acción.

19. El Tribunal Colegiado de Circuito analizó el argumento atinente a que, en la audiencia


preliminar el juez responsable admitió las pruebas documentales que ofreció su contraparte,
a pesar de no haber cumplido con lo dispuesto por los artículos 1198, 1203, 1390 Bis 11,
fracción VIII, 1390 Bis 13, 1390 Bis 32, fracción V, 1390 Bis 37 y 1390 Bis 45 del Código
de Comercio, apoyado en la tesis de rubro “PRUEBAS EN EL PROCEDIMIENTO
ESPECIAL MERCANTIL. EL ARTÍCULO 1198 DEL CÓDIGO DE COMERCIO QUE
ESTABLECE LOS REQUISITOS BAJO LOS CUALES DEBERÁN OFRECERSE Y
LAS FACULTADES DEL JUZGADOR PARA DESECHARLAS CUANDO NO SE
REÚNAN, NO TRANSGREDE LAS GARANTÍAS DE AUDIENCIA Y DEBIDO
PROCESO.”

20. Violación procesal que se estimó fundada y suficiente para conceder la protección de la
Justicia Federal, atento a que:

• Debe partirse del artículo 1390 Bis 13 del Código de Comercio, que es el que, tratándose
de los juicios orales mercantiles, establece que las partes deben ofrecer las pruebas
cumpliendo con dos requisitos: a) que se exprese con claridad cuál es el hecho o hechos que
se tratan de demostrar con la prueba y, b) que se precisen las razones por las que se estima
que con dicha prueba se demostrarán las afirmaciones del oferente; lo que obedece a que,
para ser admitidas, las pruebas deben ser idóneas y pertinentes, esto es, deben guardar
relación con los hechos materia de la controversia y ser aptas para justificarlos, por lo que
todo medio de prueba que no conduce directamente a justificar los hechos debatidos en un
procedimiento, no debe ser admitido. Sin que el precepto legal indicado señale como
requisito en el ofrecimiento de las pruebas, que se deban “relacionar” con los hechos de la
demanda, sino solamente expresar con claridad cuál de ellos se pretende demostrar y las
razones por las que se estima que así se hará.

• Si al ofrecer sus pruebas documentales -hecha excepción del contrato de crédito por ser el
fundatorio de la acción-, la parte actora no cumplió con los requisitos aludidos, entonces,
no debieron ser admitidas en la audiencia preliminar y menos tomadas en cuenta al resolver
el asunto.
• Máxime que sobre los requisitos bajo los que deben ofrecerse las pruebas en un juicio
mercantil, pero en concreto, el relativo a que el oferente debe señalar las razones por las
que estima que con el medio ofrecido acreditará sus afirmaciones, la Segunda Sala de la
Suprema Corte de Justicia de la Nación resolvió el amparo directo en revisión 1274/2002,
en el que analizó el artículo 1198 del Código de Comercio -que lo establece al igual que el
numeral 1390 Bis 13 de la misma codificación- y determinó que no vulnera el derecho de
audiencia y el debido proceso consagrados en el artículo 14 constitucional, esencialmente
porque:

a) Los requisitos atienden a criterios de idoneidad, utilidad y trascendencia de los medios


probatorios y obedecen a un principio de congruencia, consistente en que las pruebas deben
guardar un nexo directo con los hechos que se traten de probar.

b) El artículo 1198 del Código de Comercio concede la oportunidad a las partes de ofrecer,
aportar y rendir las pruebas que estimen pertinentes y convenientes, con independencia de
la manera correcta o incorrecta en que lo hagan, situación que, en todo caso, constituye un
problema de legalidad.

c) No implica una limitación a la capacidad probatoria de las partes.

d) Cumple cabalmente con el derecho de audiencia al establecer los requisitos bajo los
cuales deberán ofrecerse las pruebas, quedando las partes enteradas de las formas y
términos en que deben proceder e informa que, en caso de no cumplir con los requisitos
debidos, las pruebas propuestas serán desechadas.

e) Concede facultades al juzgador para desechar las pruebas que no reúnan los requisitos
establecidos.

f) Ningún perjuicio irroga al interesado exigirle que exprese con claridad cuál es el hecho
que trata de demostrar con las pruebas que ofrece y que precise las razones por las que
estima que con ellas demostrará sus afirmaciones, pues no coarta la libertad probatoria,
siempre que su ofrecimiento se ajuste a lo establecido en el dispositivo legal.

g) Dota de mayor prontitud e inmediatez al trámite procesal mercantil, en acatamiento al


principio de expedites previsto en el artículo 17 constitucional.

h) La Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación sostuvo similares


consideraciones al analizar los artículos 291 y 298 del Código de Procedimientos Civiles
para el Distrito Federal (hoy Ciudad de México), de contenido similar en redacción e
idénticos desde el punto de vista jurídico al 1198 del Código de Comercio, de donde derivó
la tesis 1a. XLIII/2000, de rubro: “PRUEBAS EN EL JUICIO ORDINARIO CIVIL. LOS
ARTÍCULOS 291 Y 298 DEL CÓDIGO DE PROCEDIMIENTOS CIVILES PARA EL
DISTRITO FEDERAL QUE PREVÉN SU DESECHAMIENTO, NO VIOLAN LA
GARANTÍA DE AUDIENCIA.”.
• De la sentencia de la Segunda Sala derivó la tesis aislada 2a. LXIII/2003, de rubro:
“PRUEBAS EN EL PROCEDIMIENTO ESPECIAL MERCANTIL. EL ARTÍCULO 1198
DEL CÓDIGO DE COMERCIO QUE ESTABLECE LOS REQUISITOS BAJO LOS
CUALES DEBERÁN OFRECERSE Y LAS FACULTADES DEL JUZGADOR PARA
DESECHARLAS CUANDO NO SE REÚNAN, NO TRANSGREDE LAS GARANTÍAS
DE AUDIENCIA Y DEBIDO PROCESO.”, que a pesar de no ser obligatoria por no
constituir jurisprudencia en términos del artículo 217 de la Ley de Amparo, resulta
orientadora y se estima dable atenderla de conformidad con la jurisprudencia 2a./J.
195/2016 (10a.), de la misma Segunda Sala del Máximo Tribunal en el país, cuyo rubro
indica: “TESIS AISLADAS. LAS EMITIDAS POR LA SUPREMA CORTE DE
JUSTICIA DE LA NACIÓN TIENEN CARÁCTER ORIENTADOR, NO GENERAN
DERECHOS NI SON SUSCEPTIBLES DEL EJERCICIO DE IRRETROACTIVIDAD.”

• Si respecto del artículo 1198 del Código de Comercio -de contenido similar al numeral
1390 Bis 13 del citado ordenamiento-, que dispone que al ofrecerse las pruebas se debe
expresar cuál es el hecho o hechos que con ellas se trata de demostrar, así como las razones
por las que el oferente estima que demostrará sus afirmaciones y que la persona juzgadora
está facultada para desecharlas en caso de que, a su juicio, no se hayan cumplido tales
requisitos, ya se determinó que no transgrede los derechos humanos de audiencia y debido
proceso consagrados en el artículo 14 de la Constitución Política de los Estados Unidos
Mexicanos, porque no limita la capacidad probatoria de las partes, sino que únicamente las
constriñe a cumplir con ciertos requisitos para su ofrecimiento, los que conoce de antemano
y, que se trata de una formalidad más del procedimiento que tiende a evitar el ofrecimiento
de pruebas inconducentes, cuya admisibilidad califica finalmente la persona juzgadora de la
causa.

• Entonces, el juzgador responsable no se ajustó a derecho al desestimar las objeciones


hechas valer contra las documentales que ofreció la parte actora, bajo el argumento de que,
el requisito relativo constituye un formalismo que infringe el artículo 17 constitucional y
que de estimarse lo contrario, se llegaría al extremo de tener que desechar pruebas que no
cumplan el requisito señalado no obstante estar plenamente relacionadas con los hechos
materia del juicio natural y no ser contrarias al derecho o a la moral, pues se basó para ello
en la tesis I.3o.C.38 C (10a.), del Tercer Tribunal Colegiado en Materia Civil del Primer
Circuito, de rubro: “PRUEBAS EN MATERIA MERCANTIL. LA OMISIÓN DEL
OFERENTE, DE PRECISAR LAS RAZONES POR LAS QUE ESTIMA QUE CON LAS
QUE APORTA DEMOSTRARÁ SUS AFIRMACIONES, NO CONDUCE A SU
INADMISIÓN.”, que este tribunal colegiado no comparte y tampoco la diversa tesis
III.2o.C.12 C (11a.), del Segundo Tribunal Colegiado en Materia Civil del Tercer Circuito,
de rubro: “JUICIO ORAL MERCANTIL. EL ARTÍCULO 1390 BIS 13 DEL CÓDIGO DE
COMERCIO, AL ESTABLECER QUE AL OFRECER SUS PRUEBAS LAS PARTES
EXPRESARÁN LAS RAZONES POR LAS QUE CONSIDERAN QUE CON ÉSTAS
DEMOSTRARÁN SUS AFIRMACIONES Y QUE EN CASO DE INCUMPLIR ESE
REQUISITO SE DESECHARÁN, ES INCONSTITUCIONAL.”, pues la Segunda Sala del
Máximo Tribunal del país ya determinó que el requisito multirreferido no atenta contra la
Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, en lo que respecta a los derechos
humanos de audiencia y formalidades esenciales del procedimiento consagrados en su
artículo 14.

• Concedió el amparo solicitado, a fin de que el juez responsable:

a) Dejara insubsistente la sentencia reclamada.


b) Repusiera el procedimiento, fijara nueva fecha para el desahogo de la audiencia
preliminar, citando a las partes para su realización bajo las consecuencias de ley; y

c) Durante la audiencia mencionada, determinara lo que a cada etapa correspondiera,


partiendo de la base que solamente podía ser tomada en cuenta como prueba de la parte
actora, el contrato de crédito materia de la litis, en tanto que las restantes documentales que
ofreció debían ser desechadas y, con libertad de jurisdicción, continuara la tramitación del
juicio natural.

V. CUESTIÓN PREVIA

21. La procedencia de la denuncia de contradicción de criterios que nos ocupa, no se ve


afectada por la circunstancia de que los Tribunales Colegiados de Circuito se ocuparan del
estudio de constitucionalidad de disposiciones de observancia general, ya que aun cuando
los razonamientos que emiten en los juicios de amparo directo respecto de la
constitucionalidad de normas generales no son susceptibles de integrar jurisprudencia
obligatoria; por razones de seguridad jurídica es necesario resolver las contradicciones que
sobre tales tópicos se susciten, en aras de abatir la incertidumbre que genera a los
gobernados la existencia de criterios opuestos sobre un mismo punto jurídico.

22. Sirve de apoyo a esta conclusión, la tesis aislada P. LXI/98, del Pleno de la Suprema
Corte de Justicia de la Nación, publicada en el Semanario Judicial de la Federación y su
Gaceta, Novena Época, tomo VIII, septiembre de 1998, página 55, con rubro y texto
siguientes:

CONTRADICCIÓN DE TESIS. ES PROCEDENTE A PESAR DE QUE LOS


CRITERIOS DIVERGENTES HAYAN SIDO SUSTENTADOS EN JUICIOS DE
AMPARO DIRECTO RESPECTO DE CONSTITUCIONALIDAD DE LEYES. A pesar
de que las tesis que los Tribunales Colegiados de Circuito emiten respecto de la
constitucionalidad de leyes examinadas en los juicios de amparo directo, constituyen tesis
que no son aptas para integrar jurisprudencia, ante la existencia de una divergencia de
criterios, no sólo es procedente sino recomendable la denuncia de contradicción de tesis
ante la Suprema Corte de Justicia de la Nación a efecto de que ésta se ocupe de resolver la
discrepancia y restaurar la seguridad jurídica motivada por la existencia de criterios
jurídicos diversos sobre un mismo punto de derecho, cuya obtención es uno de los
propósitos fundamentales de la instauración del sistema de contradicción de tesis. VI.
LINEAMIENTOS PARA DETERMINAR LA EXISTENCIA DE UNA
CONTRADICCIÓN DE CRITERIOS

23. La intervención de este Pleno Regional al resolver una contradicción, se justifica por la
necesidad de unificar criterios para dotar de plenitud y congruencia al ordenamiento
jurídico, en aras de garantizar mayor seguridad jurídica en la impartición de justicia; de ahí
que sea imperativo establecer si aquélla se configura, en tanto que, sólo bajo ese supuesto
será posible efectuar el estudio relativo para determinar el criterio que, en su caso, deba
prevalecer como jurisprudencia.
24. La divergencia de criterios existe cuando los órganos jurisdiccionales contendientes
adoptan en sus sentencias razonamientos jurídicos discrepantes sobre un mismo punto de
derecho, con independencia de que las cuestiones fácticas que los rodeen no sean
exactamente iguales. Es decir, el estudio de los criterios contendientes exige que se
determine si, en la especie, existe una necesidad de unificación, lo cual se advierte cuando
en algún tramo de los procesos interpretativos involucrados, éstos se centran en una misma
problemática y concluyen con la adopción de decisiones distintas, aunque no sea
necesariamente contradictorias en términos lógicos.

25. Tal consideración se encuentra plasmada en la jurisprudencia P./J. 72/2010, sustentada


por el Pleno de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, consultable en el Semanario
Judicial de la Federación y su Gaceta, Novena Época, tomo XXXII, agosto de 2010, página
7, de contenido siguiente:

CONTRADICCIÓN DE TESIS. EXISTE CUANDO LAS SALAS DE LA SUPREMA


CORTE DE JUSTICIA DE LA NACIÓN O LOS TRIBUNALES COLEGIADOS DE
CIRCUITO ADOPTAN EN SUS SENTENCIAS CRITERIOS JURÍDICOS
DISCREPANTES SOBRE UN MISMO PUNTO DE DERECHO,
INDEPENDIENTEMENTE DE QUE LAS CUESTIONES FÁCTICAS QUE LO
RODEAN NO SEAN EXACTAMENTE IGUALES. De los artículos 107, fracción XIII, de
la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, 197 y 197-A de la Ley de
Amparo, se advierte que la existencia de la contradicción de criterios está condicionada a
que las Salas de la Suprema Corte de Justicia de la Nación o los Tribunales Colegiados de
Circuito en las sentencias que pronuncien sostengan "tesis contradictorias", entendiéndose
por "tesis" el criterio adoptado por el juzgador a través de argumentaciones lógico-jurídicas
para justificar su decisión en una controversia, lo que determina que la contradicción de
tesis se actualiza cuando dos o más órganos jurisdiccionales terminales adoptan criterios
jurídicos discrepantes sobre un mismo punto de derecho, independientemente de que las
cuestiones fácticas que lo rodean no sean exactamente iguales, pues la práctica judicial
demuestra la dificultad de que existan dos o más asuntos idénticos, tanto en los problemas
de derecho como en los de hecho, de ahí que considerar que la contradicción se actualiza
únicamente cuando los asuntos son exactamente iguales constituye un criterio rigorista que
impide resolver la discrepancia de criterios jurídicos, lo que conlleva a que el esfuerzo
judicial se centre en detectar las diferencias entre los asuntos y no en solucionar la
discrepancia. Además, las cuestiones fácticas que en ocasiones rodean el problema jurídico
respecto del cual se sostienen criterios opuestos y, consecuentemente, se denuncian como
contradictorios, generalmente son cuestiones secundarias o accidentales y, por tanto, no
inciden en la naturaleza de los problemas jurídicos resueltos. Es por ello que este Alto
Tribunal interrumpió la jurisprudencia P./J. 26/2001 de rubro: "CONTRADICCIÓN DE
TESIS DE TRIBUNALES COLEGIADOS DE CIRCUITO. REQUISITOS PARA SU
EXISTENCIA.", al resolver la contradicción de tesis 36/2007-PL, pues al establecer que la
contradicción se actualiza siempre que "al resolver los negocios jurídicos se examinen
cuestiones jurídicas esencialmente iguales y se adopten posiciones o criterios jurídicos
discrepantes" se impedía el estudio del tema jurídico materia de la contradicción con base
en "diferencias" fácticas que desde el punto de vista estrictamente jurídico no deberían
obstaculizar el análisis de fondo de la contradicción planteada, lo que es contrario a la
lógica del sistema de jurisprudencia establecido en la Ley de Amparo, pues al sujetarse su
existencia al cumplimiento del indicado requisito disminuye el número de contradicciones
que se resuelven en detrimento de la seguridad jurídica que debe salvaguardarse ante
criterios jurídicos claramente opuestos. De lo anterior se sigue que la existencia de una
contradicción de tesis deriva de la discrepancia de criterios jurídicos, es decir, de la
oposición en la solución de temas jurídicos que se extraen de asuntos que pueden
válidamente ser diferentes en sus cuestiones fácticas, lo cual es congruente con la finalidad
establecida tanto en la Constitución General de la República como en la Ley de Amparo
para las contradicciones de tesis, pues permite que cumplan el propósito para el que fueron
creadas y que no se desvirtúe buscando las diferencias de detalle que impiden su
resolución.
26. Por ende, para la existencia de un auténtico diferendo de criterios deben surtirse los
siguientes requisitos:

a) Los órganos jurisdiccionales deben haber resuelto alguna cuestión litigiosa en la que se
vieron en la necesidad de ejercer el arbitrio judicial a través de un ejercicio interpretativo
mediante la adopción de algún canon o método, cualquiera que fuese.

b) Entre los ejercicios interpretativos correspondientes debe existir algún punto de toque, es
decir, un razonamiento en el que la interpretación ejercida gire en torno a un mismo tipo de
problema jurídico, ya sea el sentido gramatical de una norma, el alcance de un principio, la
finalidad de una determinada institución o cualquier otra cuestión jurídica en general; y,

c) Lo anterior debe dar lugar a la formulación de una pregunta genuina acerca de si la


forma de acometer la cuestión jurídica es preferente en relación con cualquier otra que,
como la primera, también sea legalmente posible.

27. Así lo estableció la Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación en la


jurisprudencia 1a./J. 22/2010, consultable en el Semanario Judicial de la Federación y su
Gaceta, Novena Época, tomo XXXI, marzo de 2010, página 122, que a continuación se
transcribe:

CONTRADICCIÓN DE TESIS ENTRE TRIBUNALES COLEGIADOS DE CIRCUITO.


CONDICIONES PARA SU EXISTENCIA. Si se toma en cuenta que la finalidad última de
la contradicción de tesis es resolver los diferendos interpretativos que puedan surgir entre
dos o más tribunales colegiados de circuito, en aras de la seguridad jurídica,
independientemente de que las cuestiones fácticas sean exactamente iguales, puede
afirmarse que para que una contradicción de tesis exista es necesario que se cumplan las
siguientes condiciones: 1) que los tribunales contendientes hayan resuelto alguna cuestión
litigiosa en la que tuvieron que ejercer el arbitrio judicial a través de un ejercicio
interpretativo mediante la adopción de algún canon o método, cualquiera que fuese; 2) que
entre los ejercicios interpretativos respectivos se encuentre al menos un razonamiento en el
que la diferente interpretación ejercida gire en torno a un mismo tipo de problema jurídico,
ya sea el sentido gramatical de una norma, el alcance de un principio, la finalidad de una
determinada institución o cualquier otra cuestión jurídica en general, y 3) que lo anterior
pueda dar lugar a la formulación de una pregunta genuina acerca de si la manera de
acometer la cuestión jurídica es preferente con relación a cualquier otra que, como la
primera, también sea legalmente posible.

VII. EXISTENCIA DE LA CONTRADICCIÓN DE CRITERIOS

28. A juicio de este Pleno, en el caso sí se actualizan los requisitos señalados en la


consideración que antecede, como enseguida se demuestra.
29. Primer requisito: ejercicio interpretativo y arbitrio judicial. Los tribunales
contendientes, al resolver las cuestiones litigiosas sometidas a su consideración, se vieron
en la necesidad de ejercer el arbitrio judicial, a través de un ejercicio interpretativo, para
llegar a una solución determinada.

30. Efectivamente, ese requisito se encuentra colmado debido a que, al resolver los juicios
de amparo directo indicados, los tribunales colegiados contendientes analizaron si el
requisito previsto por los artículos 1198 y 1390 Bis 13, ambos del Código de Comercio,
consistente en que las partes deben ofrecer sus pruebas expresando las razones por las que
consideran que demostrarán sus afirmaciones, so pena de ser desechadas, transgrede los
derechos fundamentales de audiencia y debido proceso, imposibilitando el acceso a una
tutela judicial efectiva, o si es acorde con éstos.

31. Segundo requisito: punto de toque y diferendo de criterios interpretativos. Respecto a lo


que, este Pleno Regional considera que en los ejercicios interpretativos realizados por los
tribunales colegiados contendientes, sí existe un punto de toque en relación con la
resolución de un mismo tipo de problema jurídico.

32. Lo que se sostiene, porque en las ejecutorias dictadas en los amparos directos de que se
trata existe pronunciamiento sobre si el requisito previsto por los artículos 1198 y 1390 Bis
13, ambos del Código de Comercio, consistente en que las partes deben ofrecer sus pruebas
expresando las razones por las que consideran que demostrarán sus afirmaciones, so pena
de ser desechadas, transgrede los derechos fundamentales de audiencia y debido proceso,
imposibilitando el acceso a una tutela judicial efectiva, o si es acorde con éstos;
problemática sobre la que los Tribunales Colegiados de Circuito emitieron criterios
discrepantes, pues al efecto concluyeron:

• El Tercer Tribunal Colegiado en Materia Civil del Primer Circuito (amparo directo
95/2012), que el requisito referido no guarda relación con el fin de la prueba: que tenga
relación con los hechos discutidos y discutibles, así como aptitud para demostrarlos.
Arrebata al juzgador la facultad de calificar las pruebas ofrecidas en función de su
idoneidad, utilidad y trascendencia, imponiéndosela erróneamente a las partes, a quienes
solo corresponde ofrecerlas y relacionarlas con los hechos. Dicho requisito se erige en un
formalismo enervante, contrario a la tutela judicial efectiva, pues es el juez quien decide si
admite la prueba al encontrarla apta para acreditar las afirmaciones de su oferente. Además,
no cumple con los fines de la norma -agilizar el procedimiento-, ya que lo manifestado por
el oferente no aporta ningún dato útil al juzgador a fin de razonar si la prueba es pertinente
o idónea, o no lo es y sí, por ende, debe admitirse o desecharse. Tan irrelevante es el
requisito que debe considerarse hecho, aunque las razones expresadas por el oferente no
sean ciertas.

• El -segundo- requisito que establece el artículo 1198 del Código de Comercio, al permitir
desechar pruebas, aunque no sean contrarias al derecho ni a la moral y estén relacionadas
con los hechos que se pretende demostrar, infringe el derecho fundamental a la tutela
judicial efectiva consagrado en el artículo 17 constitucional y en el numeral 25 de la
Convención Americana de Derechos Humanos, así como el principio de favorecimiento de
la acción en él contenido.

• El Segundo Tribunal Colegiado en Materia Civil del Tercer Circuito (amparo directo
183/2021), que el requisito que establece el artículo 1390 bis 13 del Código de Comercio,
infringe el derecho fundamental a la tutela judicial efectiva consagrado en el artículo 17
constitucional, así como en el numeral 25 de la Convención Americana de Derechos
Humanos. Su inconstitucionalidad radica en que autoriza al juez a desechar pruebas aunque
estén relacionadas con los hechos que se pretende demostrar si el oferente no manifiesta las
razones por las cuales considera que con esas pruebas que ofrece acreditará sus
afirmaciones, lo que propiamente constituye una opinión que de cualquier manera es
jurídicamente irrelevante, porque es al juez a quien corresponde determinar si las pruebas
cumplen con la finalidad para la cual fueron ofrecidas, lo que ocurrirá aun cuando el
oferente exprese múltiples razones acerca de la posible demostración de sus afirmaciones.

• Dicho -segundo- requisito no se apega al principio de proporcionalidad; constituye una


medida legislativa admisible porque persigue un fin constitucionalmente válido -agilizar el
procedimiento-, pero es innecesaria, porque su cumplimiento no es indispensable para la
substanciación del procedimiento. No es una formalidad imprescindible para que el juez
proceda a admitir la prueba.

• El Tercer Tribunal Colegiado en Materia Civil del Sexto Circuito (amparo directo
212/2023), que el requisito en cita establecido en el artículo 1390 bis 13 del Código de
Comercio (al igual que el deber de relacionar la prueba con el hecho que se trata de
demostrar) obedece a que, para que las pruebas sean admitidas deben ser idóneas y
pertinentes, es decir, deben guardar relación con los hechos materia de la controversia y ser
aptas para justificarlos, por lo que todo medio de prueba que no conduce directamente a
demostrar los hechos debatidos en un procedimiento, no debe ser admitido.

• La Segunda Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación analizó el artículo 1198 del
Código de Comercio, de contenido igual al numeral 1390 bis 13 de la misma codificación y
emitió la tesis de rubro: “PRUEBAS EN EL PROCEDIMIENTO ESPECIAL
MERCANTIL. EL ARTÍCULO 1198 DEL CODIGO DE COMERCIO QUE ESTABLECE
LOS REQUISITOS BAJO LOS CUALES DEBERÁN OFRECERSE Y LAS
FACULTADES DEL JUZGADOR PARA DESECHARLAS CUANDO NO SE
REUNAN, NO TRANSGREDE LAS GARANTÍAS DE AUDIENCIA Y DEBIDO
PROCESO.”, el cual es orientador para que este órgano estime que el requisito en cuestión
no vulnera el derecho de audiencia y debido proceso consagrados en el artículo 14
constitucional; esencialmente: no limita la capacidad probatoria de las partes, sino que
únicamente las constriñe a cumplir con ciertos requisitos para su ofrecimiento, los que
conocen de antemano. Se trata de una formalidad más del procedimiento que tiende a evitar
el ofrecimiento de pruebas inconducentes, cuya admisibilidad califica finalmente el juez de
la causa.

33. De tales consideraciones se evalúa que el punto de convergencia en la contradicción de


criterios se debe a que los tribunales colegiados contendientes analizaron si el requisito
previsto por los artículos 1198 y 1390 Bis 13 del Código de Comercio, consistente en que
las partes deben ofrecer sus pruebas expresando las razones por las que consideran que
demostrarán sus afirmaciones, so pena de ser desechadas, transgrede los derechos
fundamentales de audiencia y debido proceso, imposibilitando el acceso a una tutela
judicial efectiva, o si es acorde con éstos; sobre lo que llegaron a conclusiones distintas, ya
que dos de los tribunales contendientes sostuvieron que el requerimiento descrito sí
transgrede derechos fundamentales, mientras que el restante órgano jurisdiccional afirmó
que no.

34. No es el caso estimar que no se actualiza la contradicción de criterios en relación con el


sustentado por el Tercer Tribunal Colegiado en Materia Civil del Primer Circuito, que
analizó el contenido de un artículo diverso (1198) al que fue examinado por los restantes
órganos contendientes (1390 Bis 13), habida cuenta que ambos preceptos son de contenido
similar en su redacción y, sobre todo, idénticos desde el punto de vista jurídico.

35. De manera análoga, ilustra al respecto el contenido de la tesis 1a. LXI/2012 (10a.), de la
Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, consultable en el Semanario
Judicial de la Federación y su Gaceta, Décima Época, Libro XIII, octubre de 2012, Tomo 2,
página 1198, que indica:

CONTRADICCIÓN DE TESIS. NO DEBE DECLARARSE INEXISTENTE CUANDO


LOS TRIBUNALES COLEGIADOS DE CIRCUITO ABORDARON EL ESTUDIO DEL
TEMA, CON BASE EN UN PRECEPTO DE IGUAL CONTENIDO JURÍDICO PARA
LEGISLACIONES DE DISTINTOS ESTADOS. Cuando al examinar una contradicción de
tesis se advierte que los tribunales colegiados pertenecientes a distintos circuitos hicieron el
ejercicio interpretativo de una disposición en el ámbito de sus respectivas legislaciones, no
procede declararla inexistente por esa sola circunstancia, siempre y cuando los preceptos en
análisis sean de igual contenido jurídico; motivo por el cual, ante la divergencia de
criterios, lo conducente es que esta Suprema Corte de Justicia de la Nación se pronuncie
sobre la tesis que debe prevalecer.

36. Adicionalmente, la existencia de la tesis aislada 2a. LXIII/2003, emitida por la Segunda
Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación con el rubro: “PRUEBAS EN EL
PROCEDIMIENTO ESPECIAL MERCANTIL. EL ARTÍCULO 1198 DEL CÓDIGO DE
COMERCIO QUE ESTABLECE LOS REQUISITOS BAJO LOS CUALES DEBERÁN
OFRECERSE Y LAS FACULTADES DEL JUZGADOR PARA DESECHARLAS
CUANDO NO SE REÚNAN, NO TRANSGREDE LAS GARANTÍAS DE AUDIENCIA
Y DEBIDO PROCESO.”, no propicia declarar sin materia el diferendo planteado, ya que
aún no se ha integrado jurisprudencia al respecto.

37. Orienta en este caso el contenido de la tesis aislada 1a. XXI/2012 (10a.), de la Primera
Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, consultable en el Semanario Judicial de
la Federación y su Gaceta, Décima Época, Libro VII, abril de 2012, Tomo 1, página 864,
que indica:

CONTRADICCIÓN DE TESIS ENTRE TRIBUNALES COLEGIADOS DE CIRCUITO.


NO DEBE DECLARARSE SIN MATERIA AUNQUE LA SUPREMA CORTE DE
JUSTICIA DE LA NACIÓN HAYA RESUELTO UN ASUNTO SOBRE EL MISMO
TEMA, SI AÚN NO SE HA INTEGRADO JURISPRUDENCIA. La circunstancia de que
este alto tribunal resuelva un asunto con motivo de sus atribuciones y que su
pronunciamiento corresponda al tema de una discrepancia de criterios entre tribunales
colegiados de circuito, no debe llevar a declarar sin materia la contradicción de tesis
respectiva en relación con el punto controvertido, si aún no se ha integrado jurisprudencia.
Ello es así, porque la obligación de dirimir el criterio que debe prevalecer busca dar
certidumbre y seguridad jurídica a los gobernados.

38. Tercer requisito: surgimiento de la pregunta que detona la procedencia de la


contradicción. Con base en tales posturas, se tiene que el problema a dilucidar es:
El requisito previsto por los artículos 1198 y 1390 Bis 13, ambos del Código de Comercio,
relativo a que las partes deben ofrecer sus pruebas expresando las razones por las que
consideran que demostrarán sus afirmaciones, bajo pena de ser desechadas ¿transgrede los
derechos fundamentales de audiencia y debido proceso, imposibilitando el acceso a una
tutela judicial efectiva o es acorde con éstos?

39. Al reunirse los requisitos para configurar la existencia de la contradicción, este Pleno
Regional procede a determinar el criterio que debe prevalecer.

VIII. ESTUDIO DE FONDO

40. Debe prevalecer con carácter de jurisprudencia el criterio sustentado por este Pleno
Regional en Materias Administrativa y Civil de la Región Centro-Sur, con residencia en la
Ciudad de México, de acuerdo con las consideraciones que enseguida se exponen.

41. Como ha sido señalado, los tribunales colegiados contendientes analizaron si el


requerimiento relativo a que las partes deben ofrecer sus pruebas expresando las razones
por las que consideran que demostrarán sus afirmaciones, bajo pena de ser desechadas,
transgrede los derechos fundamentales de audiencia y debido proceso, imposibilitando el
acceso a una tutela judicial efectiva, o si no los transgrede; sobre lo que llegaron a
conclusiones distintas, ya que dos de los tribunales contendientes sostuvieron que sí
quebranta derechos fundamentales, mientras que el restante órgano jurisdiccional afirmó
que no.

42. Para esclarecer tal diferendo, este Pleno Regional acude en principio a los
pronunciamientos que, sobre los derechos fundamentales de tutela judicial efectiva, así
como audiencia y debido proceso ha emitido el Tribunal Constitucional del país. 43. Al
dictar sentencia en el amparo directo en revisión 1670/2003, la Primera Sala de la Suprema
Corte de Justicia de la Nación definió al derecho a la tutela judicial efectiva o tutela
jurisdiccional, como:

“... el derecho público subjetivo que toda persona tiene, dentro de los plazos y términos que
fijen las leyes, para acceder de manera expedita -esto es, sin obstáculos- a tribunales
independientes e imparciales, a plantear una pretensión o defenderse de ella, con el fin de
que a través de un proceso en el que se respeten ciertas formalidades, se decida sobre la
pretensión o la defensa y, en su caso, se ejecute esa decisión.”

44. Y agregó que:

• La prevención de que los órganos jurisdiccionales deben estar expeditos -adjetivo con que
se designa lo desembarazado, lo que está libre de todo estorbo- para impartir justicia en los
plazos y términos que fijen las leyes, significa que el poder público -se insiste: poder
público en cualquiera de sus manifestaciones, Ejecutivo, Legislativo o Judicial- no puede
supeditar el acceso a los tribunales a condición alguna, pues de establecer cualquiera, ésta
constituiría un obstáculo entre los gobernados y los tribunales.
• El derecho a la tutela judicial, entonces, puede verse conculcado por normas que
impongan requisitos impeditivos u obstaculizadores del acceso a la jurisdicción, si tales
trabas resultan innecesarias, excesivas y carecen de razonabilidad o proporcionalidad
respecto de los fines que lícitamente puede perseguir el legislador.

• No todos los requisitos para el acceso al proceso pueden ser tachados de


inconstitucionales, como ocurre con aquellos que, respetando el contenido de este derecho
fundamental, están enderezados a preservar otros derechos, bienes o intereses
constitucionalmente protegidos y guardan la adecuada proporcionalidad con la finalidad
perseguida, como es el caso del cumplimiento de los plazos legales, el de agotar los
recursos ordinarios previos antes de ejercer cierto tipo de acciones o el de la previa
consignación de fianzas o depósitos.

• La reserva de ley establecida en el artículo 17 por la que se previene que la impartición de


justicia debe darse en los "plazos y términos que fijen las leyes", responde a una exigencia
razonable consistente en la necesidad de ejercitar la acción en lapso determinado, de
manera que de no ser respetados podría entenderse caducada, prescrita o precluida la
facultad de excitar la actuación de los tribunales. Esto es un legítimo presupuesto procesal
que no lesiona el derecho a la tutela judicial efectiva.

• La prevención del artículo 17 constitucional ha de interpretarse en el sentido de que se


otorga al legislador la facultad para establecer límites racionales para el ejercicio de los
derechos de acción y defensa.

• En esa regulación que se encomienda al legislador, evidentemente, no pueden imponerse


condiciones tales que impliquen, en verdad, la negación del derecho a la tutela
jurisdiccional, por constituir estorbos entre los justiciables y la acción de los tribunales, por
ejemplo, al establecer plazos notoriamente breves que hagan impracticable el ejercicio de
las acciones o al establecer plazos indeterminados, sujetos a la discreción de la autoridad
judicial, que dificulten el ejercicio de las acciones.

• Por "plazos" se entienden los lapsos destinados al cumplimiento de los actos del proceso;
los "términos" son los límites de los plazos o bien la fijación de la fecha y hora en la que un
acto debe llevarse a cabo; conjuntamente hacen referencia al tiempo en que un acto
procesal -bien de las partes, bien de terceros, bien del tribunal- debe llevarse a cabo para
tener eficacia y validez legales. Un acto procesal, recuérdese, es el acto jurídico emanado
de las partes, de los Jueces o aun de terceros ligados al proceso, susceptible de crear,
modificar o extinguir efectos procesales.

• Es indudable que cuando en el artículo 17 de la Constitución se emplean las expresiones


plazos y términos, se da a entender que las pretensiones que un gobernado pudiera
reclamar, debe deducirlas en ciertos periodos, fuera de los cuales no cabe su ejercicio.

• Como regla general, por razones de seguridad jurídica no puede permitirse que los
gobernados tengan la posibilidad de deducir acciones indefinidamente ni que de manera
prolongada e injustificada puedan oponerse defensas. Esto no sería benéfico para la vida
social. La Constitución prevé esta circunstancia y, ante la multiplicidad de hipótesis que
pueden acaecer, delega al legislador la facultad de establecer, según la materia, límites
temporales para los derechos de acción y defensa. Es necesario hacer un par de énfasis: 1)
la atribución para fijar plazos y términos es propia del legislador y nada más, de ninguna
otra autoridad cabe predicar esa facultad; y 2) la fijación de plazos y términos debe seguir
criterios de racionalidad, no ser arbitraria.

• El legislador, en leyes sustantivas o procesales, establece periodos determinados de


tiempo para el ejercicio de alguna acción, la oposición de alguna defensa, el ofrecimiento
de medios probatorios, la interposición de recursos, etcétera y sanciona con la prescripción,
la caducidad o la preclusión la inactividad de las partes litigantes.

45. De dicha sentencia, así como de la emitida en los diversos amparos directos en revisión
806/2004, 1158/2005, 1394/2005 y 631/2006, emergió la jurisprudencia 1a./J. 42/2007 de
la Sala en cita, publicada en el Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta, Novena
Época, Tomo XXV, abril de 2007, página 124, de rubro y texto siguientes:

GARANTÍA A LA TUTELA JURISDICCIONAL PREVISTA EN EL ARTÍCULO 17 DE


LA CONSTITUCIÓN POLÍTICA DE LOS ESTADOS UNIDOS MEXICANOS. SUS
ALCANCES. La garantía a la tutela jurisdiccional puede definirse como el derecho público
subjetivo que toda persona tiene, dentro de los plazos y términos que fijen las leyes, para
acceder de manera expedita a tribunales independientes e imparciales, a plantear una
pretensión o a defenderse de ella, con el fin de que a través de un proceso en el que se
respeten ciertas formalidades, se decida sobre la pretensión o la defensa y, en su caso, se
ejecute esa decisión. Ahora bien, si se atiende a que la prevención de que los órganos
jurisdiccionales estén expeditos -desembarazados, libres de todo estorbo- para impartir
justicia en los plazos y términos que fijen las leyes, significa que el poder público -en
cualquiera de sus manifestaciones: Ejecutivo, Legislativo o Judicial- no puede supeditar el
acceso a los tribunales a condición alguna, pues de establecer cualquiera, ésta constituiría
un obstáculo entre los gobernados y los tribunales, por lo que es indudable que el derecho a
la tutela judicial puede conculcarse por normas que impongan requisitos impeditivos u
obstaculizadores del acceso a la jurisdicción, si tales trabas resultan innecesarias, excesivas
y carentes de razonabilidad o proporcionalidad respecto de los fines que lícitamente puede
perseguir el legislador. Sin embargo, no todos los requisitos para el acceso al proceso
pueden considerarse inconstitucionales, como ocurre con aquellos que, respetando el
contenido de ese derecho fundamental, están enderezados a preservar otros derechos,
bienes o intereses constitucionalmente protegidos y guardan la adecuada proporcionalidad
con la finalidad perseguida, como es el caso del cumplimiento de los plazos legales, el de
agotar los recursos ordinarios previos antes de ejercer cierto tipo de acciones o el de la
previa consignación de fianzas o depósitos.

46. El derecho en cuestión ha sido abordado también en otros asuntos del conocimiento del
Alto Tribunal, ya sea actuando en Pleno o a través de sus Salas; como es el caso del amparo
directo en revisión 1080/2014, en cuya sentencia la Primera Sala de la Suprema Corte de
Justicia de la Nación estableció que:

“... el derecho fundamental de tutela judicial efectiva, en su vertiente de recurso efectivo,


relacionado al principio pro actione, implica la obligación para los tribunales de resolver los
conflictos que se les plantean sin obstáculos o dilaciones innecesarias y evitando
formalismos o interpretaciones no razonables que impidan o dificulten el enjuiciamiento de
fondo y la auténtica tutela judicial, por lo que al interpretar los requisitos y formalidades
procesales legalmente previstos, se debe tener presente la ratio de la norma con el fin de
evitar que los meros formalismos impidan un enjuiciamiento de fondo del asunto.”

47. Aunado a que en la entonces denominada contradicción de tesis 164/2016, así como en
la contradicción de criterios 46/2022, del índice del Pleno y de la Segunda Sala,
respectivamente, de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, al respecto y en lo medular,
se señaló que el reconocimiento del derecho fundamental de que se trata se encuentra en los
artículos 1o. y 17 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, así como en
los numerales 8.1 y 25.1 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos; que
garantiza a los justiciables acceder, en los plazos y términos que fijen las leyes, a tribunales
independientes e imparciales, para plantear una pretensión o defenderse de ella, con el fin
de que, a través de un proceso expedito, en el que se respeten ciertas formalidades
esenciales, se decida sobre la pretensión o la defensa respectiva y, de ser el caso, se ejecute
esa decisión.

48. Que, esencialmente, el derecho fundamental de acceso a una tutela judicial efectiva
consiste en la posibilidad de ser parte dentro de un proceso y promover la actividad
jurisdiccional que, una vez cumplidos los respectivos requisitos procesales y formalidades
esenciales, permita al justiciable obtener una decisión en la que se resuelva sobre las
pretensiones deducidas y, si bien corresponde al legislador determinar en la normativa
interna la articulación del derecho de referencia, debe estimarse que ello tiene como fin
lograr que las instancias de justicia constituyan el mecanismo expedito, eficaz y confiable
al que los gobernados acudan para dirimir cualquiera de los conflictos que deriven de las
relaciones jurídicas que entablan, bajo la condición de que esos requisitos no resulten
desproporcionados.

49. Igualmente, al resolver entre otros el amparo directo en revisión 2278/2014, la citada
Segunda Sala puntualizó, que el principio de tutela judicial efectiva no tiene el alcance de
soslayar los presupuestos y formalidades procesales necesarios para la procedencia de las
vías jurisdiccionales que los justiciables tengan a su alcance, pues tal proceder equivaldría a
que los órganos jurisdiccionales dejaran de observar los demás principios constitucionales y
legales que rigen su función, máxime que se desconocería la forma de proceder de los
tribunales, en detrimento de las condiciones procesales de las partes en el juicio.

50. Razonamiento que plasmó en la jurisprudencia 2a./J. 98/2014 (10a.), visible en la


Gaceta del Semanario Judicial de la Federación, Décima Época, Libro 11, octubre de 2014,
Tomo I, página 909, publicada en el citado Semanario el viernes 10 de octubre de 2014 a
las 09:30 horas, con el rubro y texto siguientes:

DERECHO DE ACCESO A LA IMPARTICIÓN DE JUSTICIA. SU APLICACIÓN


RESPECTO DE LOS PRESUPUESTOS PROCESALES QUE RIGEN LA FUNCIÓN
JURISDICCIONAL. Si bien los artículos 1o. y 17 de la Constitución Política de los
Estados Unidos Mexicanos, así como el diverso 25 de la Convención Americana sobre
Derechos Humanos, reconocen el derecho de acceso a la impartición de justicia -acceso a
una tutela judicial efectiva-, lo cierto es que tal circunstancia no tiene el alcance de soslayar
los presupuestos procesales necesarios para la procedencia de las vías jurisdiccionales que
los gobernados tengan a su alcance, pues tal proceder equivaldría a que los Tribunales
dejaran de observar los demás principios constitucionales y legales que rigen su función
jurisdiccional, provocando con ello un estado de incertidumbre en los destinatarios de esa
función, pues se desconocería la forma de proceder de esos órganos, además de trastocarse
las condiciones procesales de las partes en el juicio.
51. En ese mismo orden de ideas, al resolver la anteriormente denominada contradicción de
tesis 299/2017, la Primera Sala del Máximo Tribunal de este país sostuvo que el derecho a
la tutela jurisdiccional puede descomponerse en derechos específicos, tales como, el
derecho al debido proceso:

(...)

38. En términos generales, el derecho a la tutela jurisdiccional puede descomponerse en


varios subconjuntos integrados por haces de derechos específicos, a saber: el derecho de
acceso a la justicia, el derecho al debido proceso, el derecho a obtener una sentencia
jurisdiccional fundada en derecho y el derecho a la plena eficacia o ejecución de la misma.

39. Cada uno de esos subconjuntos despliega sus efectos tutelares en momentos distintos.
El derecho de acceso a la justicia, en el momento de plantear una pretensión –o defenderse
de ella– ante tribunales que deben contar con determinadas características. El derecho al
debido proceso, durante el desahogo del procedimiento (conocer el inicio del juicio,
derecho a probar y derecho a alegar). El derecho a obtener una sentencia fundada en
derecho en el momento conclusivo del juicio. Y el derecho a la eficacia y ejecución de la
misma, una vez concluido el juicio.

40. Hay también una exigencia transversal a estos subconjuntos que conforman el derecho a
la tutela jurisdiccional, consistente en la remoción de todos los obstáculos injustificados
para acceder a la justicia, para el debido proceso, para el dictado de una sentencia fundada
en derecho y para su plena ejecución.

(...)

52. Luego, con base en tales pronunciamientos del Alto Tribunal del país (en Pleno y por
conducto de sus Salas) y, a juicio de este Pleno Regional, el derecho fundamental a una
tutela judicial efectiva se traduce medularmente en que, quienes tengan necesidad de que se
les administre justicia, la reciban por órganos jurisdiccionales permanentes, creados con
antelación al conflicto, en los plazos y términos que fijen las leyes, sin más condición a que
sea con arreglo a las formalidades procesales necesarias, razonables y proporcionales al
caso para lograr su trámite y resolución, lo que constriñe a los órganos legislativos a no
obstaculizar ese derecho, pero igualmente les faculta para establecer requisitos y
formalidades esenciales para el desarrollo de todo proceso previstas en las leyes expedidas
con anterioridad al hecho.

53. De modo que, el derecho fundamental de que se viene hablando (a una tutela judicial
efectiva) se engarza íntimamente con los de audiencia y debido proceso previstos en el
artículo 14 constitucional (puesto que éste forma parte de aquél), debido a que, como ha
sido referido, constituye para los tribunales el deber de resolver los conflictos que se les
platean, sin obstáculos o dilaciones innecesarias, sino observando formalidades esenciales
del procedimiento, razonables y proporcionales al caso para lograr su trámite y resolución.
54. Así, en su párrafo segundo, el precepto constitucional señalado dice:

Art. 14.- (...)

Nadie podrá ser privado de la libertad o de sus propiedades, posesiones o derechos, sino
mediante juicio seguido ante los tribunales previamente establecidos, en el que se cumplan
las formalidades esenciales del procedimiento y conforme a las Leyes expedidas con
anterioridad al hecho.

55. Al resolver el amparo directo en revisión 1274/2002, la Segunda Sala de la Suprema


Corte de Justicia de la Nación sostuvo que la (entonces denominada) garantía que tutela el
precepto transcrito consiste en la defensa de que dispone todo gobernado frente a actos que
tiendan a privarlo de sus derechos, y se integra, a su vez, con cuatro -sub- garantías
específicas de seguridad jurídica, que son:

a) Que en contra de la persona a quien se pretenda privar de alguno de los bienes jurídicos
tutelados por la disposición constitucional, se siga un juicio.

b) Que el juicio se substancie ante tribunales previamente establecidos.

c) Que en el juicio se observen las formalidades esenciales del procedimiento; y,

d) Que el fallo respectivo se dicte conforme a las leyes existentes con anterioridad al hecho.

56. Agregó que de acuerdo con la jurisprudencia P/J.47/95, del Pleno del Tribunal
Constitucional de este país, visible en el Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta,
Novena Época, Tomo II, diciembre de 1995, página 133, de rubro “FORMALIDADES
ESENCIALES DEL PROCEDIMIENTO. SON LAS QUE GARANTIZAN UNA
ADECUADA Y OPORTUNA DEFENSA PREVIA AL ACTO PRIVATIVO.”, los cuatro
requisitos que en ella se señalan: la notificación del inicio del procedimiento y sus
consecuencias, la oportunidad de ofrecer y desahogar pruebas en que se finque la defensa,
la posibilidad de alegar y el dictado de una resolución que dirima las cuestiones debatidas,
constituyen en sí mismos parte del derecho de audiencia y no se pueden dar uno aislado del
otro porque son los elementos esenciales e insubstituibles que conforman el marco de
actuación de las autoridades, de forma que cuando cualquiera de ellos se ve afectado o se
omite, se violenta en esencia el principio de seguridad jurídica que tutela la Constitución.

57. De lo que se sigue que, las formalidades esenciales del procedimiento son aquellas que
resultan necesarias e indispensables para garantizar una adecuada y oportuna defensa previa
al acto privativo, de tal suerte que su omisión o infracción produzca indefensión al
afectado, o lo coloque en una situación que afecte gravemente su defensa.
58. La Segunda Sala señaló también que el derecho de audiencia constituye un derecho de
los particulares, no sólo frente a las autoridades judiciales y administrativas que en todo
caso deben ajustar sus actos a las leyes aplicables, sino también frente a las legislativas que
están obligadas a cumplir el mandato constitucional, consignando en sus leyes los
procedimientos necesarios para que se escuche a los interesados y se les dé la oportunidad
de defenderse en todos aquellos casos en que puedan resultar afectados sus derechos, lo que
significa que las leyes que expidan deben establecer los mecanismos de defensa u oposición
al potencial acto privativo.

59. Es decir, el derecho en comento se hace efectivo a los gobernados a través de leyes
secundarias que deben respetar los principios mencionados, tendiendo a regular cada una de
las situaciones que se pudieran presentar en la práctica, sin que ello implique que puedan
excederse en el marco previsto por el propio derecho fundamental, toda vez que cada
ordenamiento debe establecer cómo satisfacer el aludido derecho del destinatario de la ley,
para que éste se encuentre en posibilidad de defenderse antes de que se lleve a cabo un acto
privativo en su perjuicio.

60. En ese contexto, también puntualizó que una adecuada y oportuna defensa requiere -en
todo procedimiento previo al acto privativo- de las etapas procesales referidas,
independientemente de la materia de que se trate y de la autoridad ante la cual se ventile;
etapas que se desarrollan a través de formas, requisitos o actos específicos, tales como
notificaciones, emplazamientos, términos para contestar o para oponerse a las pretensiones
de privación, plazos -y formas- para ofrecer pruebas, entre otros; en el entendido que esas
formas o requisitos pueden variar en los diferentes juicios o procedimientos, según el acto
de privación de que se trate, siempre que resulten apropiados y suficientes para satisfacer
plenamente la oportunidad de defensa del afectado, pues además, el reconocimiento del
derecho de defensa en materia de prueba, se traduce en el otorgamiento de una serie de
facultades en favor de las partes en un juicio, entre las que destacan:

1. Que se abra un término probatorio suficiente.

2. Que se propongan medios de prueba.

3. Que los medios de prueba debidamente propuestos sean admitidos. 4. Que la prueba
admitida sea practicada.

5. Que la prueba practicada sea valorada.

61. En la especie, la materia de análisis que nos ocupa se ubica en el segundo de los puntos
-facultades- acabados de enlistar; esto es, la forma en que deben proponerse los medios
probatorios acorde con los preceptos legales analizados por los tribunales colegiados
contendientes.

62. Éstos, consistentes en los artículos 1198 y 1390 Bis 13, ambos del Código de Comercio,
de contenido similar en su redacción e idénticos desde el punto de vista jurídico, señalan
textualmente:
Art. 1,198. Las pruebas deben ofrecerse expresando claramente el hecho o hechos que se
trata de demostrar con las mismas, así como las razones por los (sic) que el oferente
considera que demostrarán sus afirmaciones; si a juicio del tribunal las pruebas ofrecidas no
cumplen con las condiciones apuntadas, serán desechadas, observándose lo dispuesto en el
artículo 1203 de este ordenamiento. En ningún caso se admitirán pruebas contrarias a la
moral o al derecho.

Art. 1,390 Bis 13. En los escritos de demanda, contestación, reconvención, contestación a
la reconvención y desahogo de vista de éstas, las partes ofrecerán sus pruebas expresando
con toda claridad cuál es el hecho o hechos que se tratan de demostrar con las mismas, así
como las razones por las que el oferente considera que demostrarán sus afirmaciones,
proporcionando el nombre, apellidos y domicilio de los testigos que hubieren mencionado
en los escritos señalados al principio de este párrafo, así como los de sus peritos, y la clase
de pericial de que se trate con el cuestionario a resolver, que deberán rendir durante el
juicio, exhibiendo las documentales que tengan en su poder o el escrito sellado mediante el
cual hayan solicitado los documentos que no tuvieren en su poder en los términos del
artículo 1061 de este Código.

El juez no admitirá pruebas que sean contrarias al derecho o la moral; que se hayan
ofrecido extemporáneamente, salvo que se tratare de pruebas supervenientes, en términos
del artículo 1390 bis 49; que se refieran a hechos no controvertidos o ajenos a la litis, o bien
sobre hechos imposibles o notoriamente inverosímiles.

Si las partes incumplen los requisitos anteriores, el juez desechará las pruebas.

63. Del contenido del primero de ellos, se aprecia que guarda relación con el artículo 1203
del propio Código de Comercio, por lo que se estima útil transcribirlo también:

Art. 1,203. Al día siguiente en que termine el período del ofrecimiento de pruebas, el juez
dictará resolución en la que determinará las pruebas que se admitan sobre cada hecho,
pudiendo limitar el número de testigos prudencialmente. En ningún caso se admitirán
pruebas contra del derecho o la moral; que se hayan ofrecido extemporáneamente, sobre
hechos no controvertidos o ajenos a la litis; sobre hechos imposibles o notoriamente
inverosímiles, o bien que no reúnan los requisitos establecidos en el artículo 1198 de este
Código. (...).

64. Tales disposiciones informan que en los juicios especial mercantil y oral mercantil,
respectivamente, el oferente de la o las pruebas debe cumplir los siguientes requisitos:

a) Expresar con claridad cuál es el hecho o hechos que trata de demostrar con ellas; y,

b) Precisar las razones por las que estima que con dichas pruebas demostrará sus
afirmaciones.
65. También advierten que el rector del proceso está facultado para desechar las pruebas en
el caso en que su ofrecimiento no satisfaga tales extremos (de los que, en el particular,
adquiere relevancia el segundo).

66. En este punto, se estima necesario recordar que la Segunda Sala de la Suprema Corte de
Justicia de la Nación, al resolver el amparo directo en revisión 1274/2002, analizó el
contenido del artículo 1198 del Código de Comercio, cuyas consideraciones, si bien
comprenden ambos requisitos, son útiles a este Pleno Regional para dilucidar la
discrepancia de criterios suscitada en relación con el específico requisito que a este asunto
atañe, sin que ello signifique –como antes se dijo– declararlo sin materia, ya que aún no
existe jurisprudencia de observancia obligatoria sobre el tema en cuestión.

67. Efectivamente, la obligación de definir el criterio que ha de prevalecer tiene sustento en


otorgar certidumbre jurídica a los gobernados que se lleguen a colocar en la hipótesis que
sustentó la denuncia de la contradicción; de modo que este Pleno Regional aprecia
adecuado replicar las razones expuestas por la citada Sala en la sentencia referida, a fin de
resolver el asunto que nos ocupa, sin que constituya impedimento que en sólo uno de los
criterios aquí contendientes exista pronunciamiento sobre el artículo 1198 del Código de
Comercio en cuanto al requisito en cuestión (que no ha tenido cambios en su redacción),
pues se ha dicho que el señalado y el numeral 1390 Bis 13 de la misma codificación son
idénticos, desde el punto de vista jurídico.

68. Tampoco se considera un obstáculo, que el pronunciamiento de la Segunda Sala


anteceda a la reforma constitucional en materia de derechos humanos, ya que ésta no varió
la forma de interpretar o dar significado a los derechos fundamentales de tutela judicial
efectiva, audiencia y debido proceso. Sobre todo, porque, como la citada Sala lo ha
puntualizado en su doctrina jurisprudencial, ese cambio “... no implica que los órganos
jurisdiccionales nacionales dejen de ejercer sus atribuciones y facultades de impartir
justicia en la forma en que venían desempeñándolas antes de la citada reforma, sino que
dicho cambio sólo conlleva a que si en los instrumentos internacionales existe una
protección más benéfica para la persona respecto de la institución jurídica analizada, ésta se
aplique, sin que tal circunstancia signifique que, al ejercer tal función jurisdiccional, dejen
de observarse los diversos principios constitucionales y legales -legalidad, igualdad,
seguridad jurídica, debido proceso, acceso efectivo a la justicia, cosa juzgada-, o las
restricciones que prevé la norma fundamental, ya que de hacerlo, se provocaría un estado
de incertidumbre en los destinatarios de tal función.” (jurisprudencia 2a./J. 56/2014 (10a.),
localizable en la Gaceta del Semanario Judicial de la Federación, Décima Época, Libro 6,
mayo de 2014, Tomo II, página 772, publicada el viernes 23 de mayo de 2014 a las 10:06
horas en el aludido Semanario).

69. Así, este Pleno Regional determina que el segundo de los requisitos establecidos por los
preceptos legales en comento, relativo a que las partes deben ofrecer sus pruebas
expresando las razones por las que consideran que demostrarán sus afirmaciones y, en caso
de no satisfacerlo, serán desechadas, no transgrede los derechos fundamentales de
audiencia y debido proceso ni, por consecuencia, impide el acceso a una tutela judicial
efectiva; por el contrario, dicho requisito atiende a criterios de idoneidad, utilidad y
trascendencia de los medios probatorios, aunado a que respeta al principio de congruencia,
en el caso consistente en que las pruebas deben guardar un nexo directo con los hechos que
se traten de probar, pues todo medio de prueba que no conduce directamente a justificar los
hechos debatidos en un proceso, no debe admitirse por el órgano jurisdiccional.
70. Es decir, todo medio probatorio que se ofrezca en un procedimiento, forzosamente debe
guardar relación entre los hechos discutidos y discutibles, así como tener aptitud para
probarlos; lo que constituye precisamente el fin de la norma y por ello, el requerimiento en
cuestión, claramente, sí guarda relación con dicho fin, porque el deber que impone es
precisamente el de argumentar las razones por las que el oferente considera que los medios
de prueba que propone sí tienen aptitud para probar los hechos en que basa su acción o su
excepción.

71. El requisito, además, no constituye en modo alguno un formalismo enervante, pues en


realidad, pone a disposición del oferente la oportunidad de ilustrar al rector del proceso
sobre las razones que dotan a la prueba ofrecida de idoneidad y pertinencia, a fin de que
éste determine en definitiva cuáles habrán de ser admitidas por cumplir dichos criterios.
Actuación que implica que la circunstancia de que las partes deban exponer las razones por
las que estiman que con sus pruebas acreditaran sus afirmaciones, no despoja en forma
alguna a la persona juzgadora de su poder de decisión respecto de la admisión o
desechamiento de pruebas al encontrarlas o no aptas para acreditar las afirmaciones de su
oferente, ya que los artículos 1203 y 1390 Bis 13, segundo párrafo, ambos del Código de
Comercio, establecen con toda claridad que es al juzgador a quien en definitiva corresponde
dictar la resolución conducente.

72. Además, el citado requisito evita que se adopte como práctica dilatoria habitual en los
procedimientos mercantiles, que se presenten promociones a sabiendas de que no concurren
los respectivos presupuestos de hecho o de derecho, prácticamente con el único propósito
de alargar innecesaria e injustificadamente los juicios mediante el desahogo de pruebas
inútiles; lo cual contribuye a lograr agilidad en el proceso y, por ende, a obtener una
sentencia de forma pronta y expedita.

73. Precisa recordar que las formalidades esenciales del procedimiento son las que
garantizan una oportuna y adecuada defensa al gobernado, por lo que para determinar si
una disposición legal de índole procesal respeta o no el referido derecho basta comprobar si
en el sistema procesal relativo se prevé o no la oportunidad para que el posible afectado
pueda ser oído en su defensa, y rendir pruebas para acreditar su dicho, antes de que sea
afectado su interés jurídico.

74. En el particular, se aprecia que el sistema procesal y, específicamente, los numerales en


comento, sí conceden a las partes la oportunidad de ofrecer, aportar y rendir las pruebas que
estimen pertinentes -con independencia de que lo hagan correcta o incorrectamente-, toda
vez que indican la manera en que deben ofrecerse las pruebas para que sean admitidas,
quedando las partes enteradas de las formas y términos en que deben proceder, aunado a
que tales requisitos no restringen la capacidad probatoria de las partes, sino que únicamente
las constriñen a cumplir con una formalidad más del procedimiento, precisando las razones
por las que consideran que acreditarán sus afirmaciones, lo cual se justifica en la medida en
que así como a veces la ley impone un criterio determinado para valorar la prueba (a cargo
del juzgador), también puede establecer una forma determinada para ofrecerla (a cargo de
las partes).

75. Esto es, tanto el artículo 1198 como el 1390 Bis 13, ambos del Código de Comercio
efectivamente otorgan a las partes litigantes la oportunidad de ofrecer, aportar y rendir las
pruebas que estimen pertinentes y convenientes, se reitera, con total independencia de la
manera correcta o incorrecta en que lo hagan, situación que en todo caso constituye un
problema de legalidad, pero que no implica, ante la eventualidad de que no se verifique el
desahogo de la prueba propuesta por causas imputables al oferente -ante el incumplimiento
del requerimiento de trato-, que se constituya en una restricción a la capacidad probatoria
de las partes, contraria a lo dispuesto por la Constitución Política de los Estados Unidos
Mexicanos.

76. En efecto, tomando en consideración que los preceptos legales en cuestión ciertamente
conceden a las partes litigantes el derecho de ofrecer las pruebas que estimen conducentes
para demostrar sus afirmaciones, válidamente se sostiene que no se está ante la presencia de
una regla restrictiva o prohibitiva de tal derecho -el de probar-, sino que en realidad, se trata
de una norma que solamente se ocupa de modularlo mediante el establecimiento de la
forma en que habrá de llevarse a cabo el ofrecimiento probatorio; siendo ésta una razón
más por la que se aprecia que el requisito de mérito no transgrede ni restringe los derechos
fundamentales ya descritos.

77. Es así, porque, por una parte, los citados preceptos legales respetan el derecho de
audiencia desde el momento en que establecen -entre otros- el requisito ya mencionado,
equivalente a la manera en que deberán ofrecerse las pruebas, quedando las partes enteradas
de las formas y términos en que deben proceder; del mismo modo, así como hace de su
conocimiento tal medida preventiva, igualmente establece que en caso de no cumplirla, las
pruebas propuestas serán desechadas por el juzgador, lo que encuentra su justificación en
que para la debida operatividad de la norma, es necesario que alguien determine si en un
caso concreto se cumplió el aludido requisito, y en la especie ello, como se ha venido
señalado, corresponde indiscutiblemente al órgano jurisdiccional.

78. Asimismo, por otra parte, las aludidas normas no transgreden ni restringen el derecho
de acceso a la justicia o tutela judicial efectiva contenido en el artículo 17 constitucional, ni
se convierten en trampas procesales para ello, toda vez que previenen con claridad que las
pruebas deben ofrecerse precisando las razones por las que se estima que demostrarán las
afirmaciones de su oferente, lo que no constituye -como ya se dijo- una restricción o un
obstáculo al derecho fundamental de pedir justicia, en virtud de que permiten entender que
para que una prueba sea admitida es necesario cumplir ciertas formalidades,
consecuentemente, acceden a que determinada prueba o pruebas sean admitidas, al estar
cumplidas las formalidades que establece la propia norma.

79. Por tanto, el requisito que nos ocupa no irroga ningún perjuicio al oferente al exigirle
que precise las razones por las que estima que con sus pruebas demostrará sus
afirmaciones, pues si tal ofrecimiento es de buena fe o en su caso, se demuestra su relación
con los hechos y que efectivamente acreditaran sus aseveraciones, entonces serán
admitidas, y sólo en caso de llegarse a omitir la satisfacción del citado requerimiento, se
tendrán por no admitidas, circunstancia que no puede ni debe estimarse transgresora de los
derechos de audiencia y debido proceso, toda vez que con esa regulación no se coarta ni
impide o restringe ofrecer pruebas; inversamente, sin duda el requisito en cuestión proviene
de la preocupación del legislador de darle mayor prontitud e inmediatez al trámite procesal
mercantil, en acatamiento al derecho de tutela judicial efectiva previsto en el artículo 17
constitucional.

80. Como apoyo, enseguida se transcribe la tesis P. CXXXII/97, del Pleno de la Suprema
Corte de Justicia de la Nación, publicada en el Semanario Judicial de la Federación y su
Gaceta, Novena Época, Tomo VI, septiembre de 1997, página 167, que refiere:
AUDIENCIA. EL CUMPLIMIENTO DE DICHA GARANTÍA POR EL LEGISLADOR
NO IMPLICA LA POSIBILIDAD ILIMITADA DE PROBAR. La garantía de audiencia
tiene como parte medular el respeto de las formalidades esenciales del procedimiento, las
que han sido definidas por este alto tribunal como aquellas etapas o trámites que garantizan
una adecuada defensa. Lo anterior no implica que el legislador esté obligado a establecer en
los ordenamientos procesales la facultad ilimitada de ofrecer pruebas y el consiguiente
deber jurídico del órgano jurisdiccional de desahogarlas y valorarlas, ya que es lógico que
el propio legislador, en aras de un adecuado equilibrio procesal y por respeto a la garantía
de administración de justicia expedita y a los principios procesales de economía y
celeridad, establezca límites a la actividad probatoria, los cuales no pueden ir, desde luego,
al extremo de dejar sin defensa a las partes. De esta forma, las formalidades esenciales del
procedimiento se traducen en una serie de reglas que permiten a las partes probar los
hechos constitutivos de su acción o de sus excepciones y defensas, dentro de un justo
equilibrio que, por un lado, no dejen en estado de indefensión a las partes y, por el otro,
aseguren una resolución pronta y expedita de la controversia.

81. En suma, la exigencia impuesta por los artículos 1198 y 1390 Bis 13 ambos del Código
de Comercio, en cuanto a que las partes deben ofrecer sus pruebas expresando las razones
por las que estiman que con ellas demostrarán sus afirmaciones, bajo pena de ser
desechadas, no transgrede los derechos de audiencia y debido proceso, porque aun cuando
condiciona el ofrecimiento de los medios probatorios, lo cierto es que no restringe o limita
la capacidad probatoria de las partes en los juicios especial mercantil y oral mercantil, ya
que no priva al oferente de la oportunidad de su aportación, sino que únicamente la modula
constriñéndolo a cumplir una obligación que constituye una formalidad más del
procedimiento, con la finalidad de evitar que esos juicios se prolonguen injustificadamente,
ante la inobservancia de los plazos y términos previstos para el ofrecimiento y desahogo de
pruebas; todo lo cual, es también acorde con el derecho a una tutela judicial efectiva, que
implica que la impartición de justicia debe ser pronta, completa, imparcial y gratuita.

82. Por último, no sobra referir que la Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la
Nación, al resolver el amparo directo en revisión 344/2000, analizó los artículos 291 y 298
del Código de Procedimientos Civiles para el Distrito Federal, hoy Ciudad de México, de
contenido jurídicamente igual al de los que aquí han sido materia de pronunciamiento, de
donde derivó la tesis 1ª. XLIII/2000, consultable en el Semanario Judicial de la Federación
y su Gaceta, Tomo XII, diciembre de 2000, página 258, que es del tenor literal siguiente:

PRUEBAS EN EL JUICIO ORDINARIO CIVIL. LOS ARTÍCULOS 291 Y 298 DEL


CÓDIGO DE PROCEDIMIENTOS CIVILES PARA EL DISTRITO FEDERAL QUE
PREVÉN SU DESECHAMIENTO, NO VIOLAN LA GARANTÍA DE AUDIENCIA. Del
análisis de lo dispuesto en los mencionados preceptos legales, se infiere que dentro del
procedimiento ordinario civil, en ningún caso se admitirán las pruebas que se ofrezcan sin
expresar con toda claridad cuál es el hecho o hechos que se tratan de demostrar con las
mismas y las razones por las que el oferente estima que demostrarán sus afirmaciones.
Ahora bien, la circunstancia de que en el citado código no se instrumente un procedimiento
de prevención para aplicar en los casos en que se ofrezcan pruebas sin cumplir con tales
requisitos, no viola la garantía de audiencia prevista en el artículo 14 de la Constitución
Federal. Ello es así, porque, por un lado, los referidos artículos 291 y 298 conceden la
oportunidad a las partes de ofrecer, aportar y rendir las pruebas que estimen pertinentes,
cumpliendo así con las formalidades esenciales del procedimiento que exige el texto
constitucional para el debido respeto de la garantía de referencia, sin que el procedimiento
especial de prevención señalado sea exigencia para el respeto de dichas formalidades; y por
el otro, las partes desde que se abre el juicio a prueba, no sólo conocen las exigencias bajo
las cuales habrán de ofrecer sus pruebas, sino también la sanción que se les aplicará en caso
de no cumplir con aquéllas. Esto es, los requisitos que condicionan el ofrecimiento de
pruebas no restringen la capacidad probatoria de las partes en el juicio ordinario civil, pues
no privan al gobernado de la oportunidad de su aportación, sino que únicamente lo
constriñen a cumplir una obligación que constituye una formalidad más del procedimiento.
Además, se justifica la disposición contenida en el citado artículo 298 que concede
facultades al juzgador para desechar las pruebas que no reúnan los requisitos establecidos
en el diverso artículo 291, sin necesidad de prevenir al promovente para que aclare las
omisiones en que haya incurrido, porque tal disposición tiene el evidente propósito de
evitar que el procedimiento civil se prolongue de manera injustificada, más allá de los
términos previstos para el ofrecimiento y desahogo de pruebas, cumpliendo de esta manera
con el imperativo contenido en el artículo 17 constitucional, en el sentido de que la
impartición de justicia debe ser expedita.

83. Aunado a que al resolver el amparo directo en revisión 1948/2009, la citada Sala volvió
a analizar los referidos numerales, emitiendo la diversa tesis aislada 1a. X/2010, visible en
el Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta, Novena época, Tomo XXXI, febrero de
2010, página 122, de rubro y texto:

PRUEBAS EN EL JUICIO ORDINARIO CIVIL. LOS ARTÍCULOS 291 Y 298 DEL


CÓDIGO DE PROCEDIMIENTOS CIVILES PARA EL DISTRITO FEDERAL, QUE
CONDICIONAN SU ADMISIÓN, NO VIOLAN LAS GARANTÍAS DE AUDIENCIA Y
DE ACCESO A LA JUSTICIA. Conforme a dichos artículos, la admisión de las pruebas en
los juicios ordinarios civiles se encuentra condicionada a que los oferentes precisen
claramente el hecho que quieren demostrar con cada una de ellas y las razones por las
cuales así lo estiman, esto es, los requisitos contenidos en tales dispositivos atienden a
criterios de idoneidad, utilidad y trascendencia de los medios probatorios, los cuales
obedecen a un principio de congruencia consistente en que las pruebas deben guardar un
nexo directo con los hechos que traten de probarse y ser eficaces para dilucidar los puntos
litigiosos. Por tanto, los artículos 291 y 298 del Código de Procedimientos Civiles para el
Distrito Federal no violan la garantía de audiencia contenida en el artículo 14 de la
Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, porque conceden a las partes la
oportunidad de ofrecer, aportar y rendir las pruebas que estimen pertinentes, con
independencia de que lo hagan correcta o incorrectamente, cumpliendo cabalmente con
dicha garantía que establece la manera en que deben ofrecerse las pruebas para que sean
admitidas, quedando las partes enteradas de las formas y términos en que deben proceder,
aunado a que tales requisitos no restringen la capacidad probatoria de las partes, sino que
únicamente las constriñen a cumplir con una formalidad más del procedimiento, precisando
los hechos que se pretenden probar con las pruebas y las razones por las que así se
considere, lo cual se justifica en la medida en que así como a veces la ley impone un
criterio determinado para valorar la prueba, también puede establecer una forma
determinada para ofrecerse. Asimismo, las aludidas normas no violan la garantía de acceso
a la justicia contenida en el artículo 17 constitucional, al prever con claridad cómo deben
ofrecerse las pruebas, lo que no constituye una restricción indebida o un obstáculo al
derecho fundamental de pedir justicia, en virtud de permitir que una prueba sea admitida
cumpliendo necesariamente ciertas formalidades.

IX. CRITERIO QUE DEBE PREVALECER

84. Con base en las consideraciones precedentes y con fundamento en lo que disponen los
artículos 215, 217, tercer párrafo y 225 de la Ley de Amparo, se concluye que debe
prevalecer, con carácter de jurisprudencia, el criterio sustentado por este Pleno Regional,
por lo que se procede a elaborar la tesis correspondiente en términos del artículo 218 de la
citada ley, la cual se anexará a esta sentencia para ser enviada a la Dirección General de la
Coordinación de Compilación y Sistematización de Tesis de la Suprema Corte de Justicia
de la Nación, para fines de publicación en el Semanario Judicial de la Federación.
X. DECISIÓN

85. Por lo expuesto y fundado, este Pleno Regional en Materias Administrativa y Civil de la
Región Centro-Sur, con residencia en la Ciudad de México, resuelve:

PRIMERO. Existe la contradicción de criterios denunciada.

SEGUNDO. Debe prevalecer con carácter de jurisprudencia el criterio sustentado por este
Pleno Regional en Materias Administrativa y Civil de la Región Centro-Sur, con residencia
en la Ciudad de México, en términos de las consideraciones que anteceden.

Notifíquese; con testimonio de esta resolución a los Tribunales Colegiados de Circuito


contendientes y, en su oportunidad, archívese el expediente como asunto concluido.

Así, lo resolvió el Pleno Regional en Materias Administrativa y Civil de la Región Centro-


Sur, con residencia en la Ciudad de México, en cuanto a la procedencia de la contradicción,
por mayoría de votos de las Magistradas Rosa Elena González Tirado [Presidenta] y María
Amparo Hernández Chong Cuy. Disidente: Magistrado Arturo Iturbe Rivas [Ponente],
quien anunció voto aclaratorio; respecto al punto resolutivo primero, tres votos de la
Magistrada Rosa Elena González Tirado, del Magistrado Arturo Iturbe Rivas y, de la
Magistrada María Amparo Hernández Chong Cuy; y, respecto al punto resolutivo segundo,
por mayoría de votos del Magistrado Arturo Iturbe Rivas y de la Magistrada María Amparo
Hernández Chong Cuy. Disidente: Magistrada Rosa Elena González Tirado, quien anunció
voto particular.

Firman los Magistrados integrantes de este Pleno Regional, con la Secretaria del Pleno,
licenciada Olga Lydia Núñez Agüero, quien autoriza y da fe.

Esta sentencia se publicó el viernes 29 de noviembre de 2024 a las 10:40 horas en el


Semanario Judicial de la Federación.

De lo anterior se colige, que la inobservancia o admisión de dichas pruebas, conllevaría al


juicio de amparo

Por lo todo lo antes expuesto, me permito aportar las siguientes pruebas:

1.- PRUEBA CONFESIONAL.- A cargo de la C. IHOMARA TRUJILLO TREJO,


para efectos de desahogar el pliego de preguntas, que se exhibirá con
antelación a la fecha que esta autoridad señale, para efectos de que se
desahogue de forma personalísima, Y sin intervención de apoderado legal
alguno. Prueba que relaciono con el hecho número cinco de la contestación de la
demanda. Y con la que pretendo comprobar que efectivamente y debido a mi lesiones me
encuentro imposibilitado para encontrar un trabajo. . Prueba que relaciono con el hecho
número uno, dos, tres, cuatro y cinco de la presente contestación de la demanda. Y con la
que pretendo comprobar que efectivamente los hechos narrados en la presente contestación,
sucedieron de forma real y Y que guardan relación directa dentro de la presente litis.
2.- TESTIMONIAL.- a cargo de los CC. Cesar David Posada Escobar y Ricardo Alfredo
Ruiz Trujillo, a quienes me comprometo a presentar ante este juzgado, en la fecha y hora
señalada para su desahogo, a fin de que contesten las preguntas, que se formularán en la
diligencia y a quienes les constan los hechos expuestos en mi contestación de demanda.
Prueba que relaciono con el hecho número uno, dos, tres, cuatro y cinco de la presente
contestación de la demanda. Y con la que pretendo comprobar que efectivamente los
hechos narrados en la presente contestación, sucedieron de forma real y que guardan
relación directa dentro de la presente incidente.

3.- DOCUMENTAL PÚBLICA.- consistente en una foja útil original del escrito recibido
con fecha 19 de abril del año 2024, Tal y como obra en la foja 42 y/o 425 del expediente
incidental denominado incidente de pensión alimenticia, relacionado con el expediente
principal 1061/2017, radicado ante este mismo juzgado primero. Del ramo civil, del
distrito judicial de San Cristóbal de las Casas. La cual se ofrece en términos de los
artículos 303 y 304 del código de procedimientos civiles para el estado de Chiapas.
Prueba que relaciono con el hecho número uno, de la presente contestación de la demanda.
Y con la que pretendo comprobar que en un incidente anterior denominado por la hoy
actora incidentista como “incidente de pensión alimenticia” mediante cálculos y
suposiciones expresó en su escrito de fecha 19 de abril del año 2024, que no se le pagaba
pensión alguna, Y con el objeto de aumentar el monto de la pensión de la pensión
adeudadas, sorprendió a la autoridad jurisdiccional, quien en su momento procesal dictó
embargo de un vehículo que no era de mi propiedad, y que hoy en día, me continúa
causando perjuicios legales y económicos por la manera dolosa de conducirse en el
presente juicio y promoviendo incidentes con el fin de perjudicar a mi persona. Prueba que
relaciono con el hecho número uno, de la presente contestación de la demanda. Prueba con
el que intento demostrar que en el incidente que antecede al presente.

4.- DOCUMENTAL PÚBLICA.- consistente en 01 foja útil original del escrito recibido
con fecha 19 de abril del año 2024, Tal y como obra en la foja 42 y/o 425 del expediente
incidental denominado incidente de pensión alimenticia, relacionado con el expediente
principal 1061/2017, radicado ante este mismo juzgado primero. Del ramo civil, del
distrito judicial de San Cristóbal de las Casas. La cual se ofrece en términos de los
artículos 303 y 304 del código de procedimientos civiles para el estado de Chiapas.
Prueba que relaciono con el hecho número uno, de la presente contestación de la demanda.
Y con la que pretendo comprobar que en un incidente anterior denominado por la hoy
actora incidentista como “incidente de pensión alimenticia” mediante cálculos y
suposiciones expresó en su escrito de fecha 19 de abril del año 2024, que no se le pagaba
pensión alguna, Y con el objeto de aumentar el monto de la pensión de la pensión
adeudadas, sorprendió a la autoridad jurisdiccional, quien en su momento procesal dictó
embargo de un vehículo que no era de mi propiedad, y que hoy en día, me continúa
causando perjuicios legales y económicos por la manera dolosa de conducirse en el
presente juicio y promoviendo incidentes con el fin de perjudicar a mi persona. Prueba que
relaciono con el hecho número uno, de la presente

5.- DOCUMENTAL PÚBLICA.- consistente en 09 fojas útiles originales sentencia


interlocutoria de fecha 14 de enero de 2025, fojas 529, 530, 531, 532, 533, 534, 535, 536 y
537 del expediente incidental denominado incidente de pensión alimenticia. relacionado con
el expediente principal 1061/2017, radicado ante este mismo juzgado primero. Del ramo
civil, del distrito judicial de San Cristóbal de las Casas. La cual se ofrece en términos
de los artículos 303 y 304 del código de procedimientos civiles para el estado de
Chiapas. Prueba que relaciono con el hecho número cuatro, de la presente contestación de
la demanda. Y con la que pretendo comprobar que en dicha sentencia interlocutoria,ya se
había considerado la capacidad económica de cada una de las partes, Y así como quedó
plenamente demostrado que ningún momento laboro o laboré en la empresa

6.- PRESUNCIONAL EN SU DOBLE ASPECTO LEGAL Y HUMANA.- en todo lo


que favorezca a los intereses del suscrito.
7.- INSTRUMENTAL DE ACTUACIONES.- en todo lo que favorezca a los intereses del
suscrito.

Por lo anterior me permito invocar las siguiente EXCEPCION, con respecto a la pensión
alimenticia que solicita la hoy actora en cuanto a los alimentos que solicita:

A SINE ACTIONE AGIS

Suprema Corte de Justicia de la Nación

Registro digital: 216619

Instancia: Tribunales Colegiados de Circuito

Octava Época

Materias(s): Civil, Laboral

Fuente: Semanario Judicial de la Federación. Tomo XI, Abril de 1993, página 237

Tipo: Aislada

DEFENSAS. SINE ACTIONE AGIS.

No constituye propiamente hablando una excepción, pues la excepción es una defensa que
hace valer el demandado para retardar el curso de la acción o para destruirla, y la alegación
de que el actor carece de acción, no entra en esa división. Sine actione agis no es otra cosa
que la simple negación del derecho ejercitado, cuyo efecto jurídico en juicio, solamente
puede consistir en el que generalmente produce la negación de la demanda, o sea, el de
arrojar la carga de la prueba al actor, y el de obligar al juez a examinar todos los elementos
constitutivos de la acción.

TERCER TRIBUNAL COLEGIADO DEL SEGUNDO CIRCUITO.

Amparo directo 764/92. Cupertino Buendía Ramos. 29 de octubre de 1992. Unanimidad de


votos. Ponente: María del Carmen Sánchez Hidalgo. Secretaria: Edith Alarcón Meixueiro.

Reitera criterio de la jurisprudencia 583, página 1004, Apéndice al Semanario Judicial de la


Federación 1917-1988. Suprema Corte de Justicia de la Nación.

Por lo anterior es aplicable el artículo 307 del código civil para el estado de Chiapas. Y
toda vez que me encuentro cumpliendo en la medida de mis posibilidades a depositarles a
mi menor hija, como lo acreditaré durante la secuela del presente juicio. Solicito tenga bien
su señoría admitir las pruebas ofrecidas en la contestación de la demanda, ya que ninguna
esteán prohibidas por la ley, ni son contrarias a la moral de acuerdo al artículo 286 del código de
procedimientos civiles para el estado de Chiapas.

Por lo anterior a usted C. Juez Primero del Ramo Familiar del distrito judicial de San Cristóbal
de las Casas, Chiapas, Solicito:
Primero.- Tenerme por presentado, mediante el presente escrito y por contestada la demanda
incidental instaurada en mi contra, acordandolo de conformidad.

Segundo.-Tener por admitidas y desahogar todas y cada una de las pruebas que ofrezco en el
presente escrito.

Tercero.- Una vez desahogadas las pruebas y formulados los alegatos, se declare improcedente el
incidente que hoy intenta la actora.

PROTESTO LO NECESARIO

EDER PETRACA FERNÁNDEZ

San Cristóbal de las Casas, Chiapas . A 21 de abril del año 2026.

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