Contestación
Contestación
QUE POR MEDIO DEL PRESENTE ESCRITO, y dentro de tiempo y forma, vengo a formular mi
contestación y ofrecimiento de pruebas en relación a la temeraria e infundada demanda
interpuesta por la C. IHOMARA TRUJILLO TREJO.
Que en relación a los a los hechos narrados por la hoy actora en su demanda, me permito
manifestar:
Los siguientes
HECHOS
UNO.- En cuanto al otro número uno es parcialmente cierto, únicamente en relación a que
Manifiestó que con mediante proveído de fecha 23 de octubre del año 2017, se fijó como medida
provisional por alimentos el 50% del salario mínimo vigente en el estado, en favor de mi menor
hija de iniciales E.P.T. a partir del día 19 de octubre del 2017; mismo que obra en el presente
expediente. Es así que, por medio de sentencia interlocutoria de fecha 14 de enero de 2025 se
condenó al demandado en la clausula SEGUNDA del apartado de RESUELVE al 35% del salario
mínimo en el estado como concepto de alimentos a favor de mi menor hija, SIN EMBARGO Y DE
ACUERDO A MIS POSIBILIDADES ECONÓMICAS, TAL COMO LO SEÑALÉ EN MI ESCRITO INICIAL DE
CONTESTACIÓN DE LA DEMANDA de divorcio encausado, he venido realizando consignaciones de
pago a la hoy actora incidentista en representación de nuestra menor hija de iniciales E.P.T. Por la
cantidad de $1,000.00 (UN MIL pesos 00/100 M.N) de manera mensual, en la institución bancaria
H.S.B.C, a la cuenta que me fue proporcionada por el mismo poder judicial del Estado de Chiapas,
y que de manera mensual la hoy actora incidentista, acude a cobrar en la oficina de
consignaciones, que se encuentra adscrita a este poder judicial del Estado de Chiapas. Y que no es
primera vez que la hoy actora incidentista trata de sorprender a esta autoridad jurisdiccional,
señalando que tal y como obren autos del expediente citado al rubro, con fecha 19 de abril del año
2024, Tal y como obra en la foja 42 y/o 425 del expediente incidental denominado incidente de
pensión alimenticia, relacionado con el expediente principal citado al rubro, y que en su momento
señalaré en el capítulo de pruebas, considerando lo relevante ya que en este momento la hoy
actora incidentista, a pesar de haber venido cobrando de manera mensual los depósitos ante la
oficina de consignaciones, lo constituyó y afirmó ante esta autoridad jurisdiccional que se le
adeudaban por la cantidad de meses en el citado incidente, de lo cual se procedió embargar
bienes, incluyendo los que no eran de mi propiedad, ocasionándome un problema económico y
legal.
Y que de nueva cuenta, busca perjudicarme, a pesar de cómo se ha acreditado en autos del
incidente de pensión alimenticia, el suscrito a pesar de contar con dos deudores alimentarios,
vengo tratando de cumplir con los deberes alimentarios de mi menor hija de iniciales E.P.J. En
términos del artículos
ART. 297.- La obligacion de dar alimentos es reciproca. el que los da tiene a su vez el derecho de
pedirlos.
Ahora bien en cuanto a los alimentos de nuestra menor hija invoco el artículo 307 del código
civil para el estado de Chiapas en vigor que a la letra dice:
DOS.- En cuanto al punto número dos es parcialmente cierto, únicamente en cuanto a que he
venido realizando de manera regular, el pago de manera mensual por la cantidad de
$1,000.00 (UN MIL pesos 00/100 M.N) sin embargo, nuevamente invoco el artículo 307 del
código civil para el estado de Chiapas en vigor que a la letra dice:
TRES.-En cuanto al punto número terero del capítulo de hechos, es improcedente, ya que
dicho hecho, se trata más bien de una prestación que exige la hoy actora incidentista, que
deberá resolverse mediante sentencia interlocutoría y una vez que se admitan y desahoguen
en todas y cada una de las pruebas dentro del presente incidente, asimismo solicito se tome
en consideración que de nueva cuenta en el hecho tercero, no exhibe prueba alguna para
efectos de demostrar la necesidad de la menor de requerirlos.
CUATRO.- en cuanto al punto cuarto de hechos, no se afirma ni se niega, ya que dicho hecho,
se trata más bien de una prestación que exige la hoy actora incidentista, que deberá
resolverse mediante sentencia interlocutoría y una vez que se admitan y desahoguen en todas
y cada una de las pruebas que se califiquen de legales, te llevo o qué dentro del presente
incidente, en el cual de nueva cuenta afirma que el suscrito labora en la empresa Maseca,
cuestión que ya fue en abordada, en el multicitado incidente de pensión alimenticia y de
acuerdo a la sentencia interlocutoria de fecha 14 de enero de 2025, fojas 529, 530, 531, 532,
533, 534, 535, 536 y 537 del expediente incidental denominado incidente de pensión
alimenticia.
Se colige de lo anterior, que en cuanto a los hechos narrados por la hoy actora incidentista,
así como las pruebas ofrecidas por la misma, no considera el interés superior de la menor,
yo no aplicable el siguiente criterio jurisprudencial:
Décima Época
Materias(s): Civil
Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta. Libro IX, Junio de 2012, Tomo 2,
página 796
Tipo: Aislada
El artículo 694 del Código de Procedimientos Civiles del Estado de Jalisco regula, entre
otras cuestiones, la fijación de los alimentos que han de otorgarse en forma provisional,
para lo cual estatuye que en caso de que hubiese necesidad de fijar y asegurar una pensión
por concepto de alimentos provisionales, el Juez, sin correr traslado a la contraparte,
verificará que el demandante acredite, la urgencia y necesidad de dicha medida y que
justifique, cuando menos, la posibilidad del que debe darlos. Luego, es evidente que esas
diligencias provisionales tienen como finalidad resolver momentáneamente respecto de una
necesidad urgente, como es la de obtener recursos para sufragar la necesidad alimentaria;
por lo que el tipo de pruebas que se exigen para que el Juez pueda decretar esa medida
girará en torno a dos aspectos: a) su necesidad y urgencia; y, b) la posibilidad de
satisfacerla por parte del deudor alimentario. Así, la prueba relativa a la posibilidad
económica del deudor alimentario debe dar idea al juzgador sobre el alcance económico de
quien ha de pagar esa prestación, y la relativa a la necesidad y urgencia de la medida
también debe ser suficiente para demostrar el estado de necesidad de los alimentos y de la
urgencia de recibirlos, puesto que se trata de una medida provisional, y todavía está por
tramitarse el juicio en donde habrán de probarse plenamente esos dos aspectos para fijar
una pensión alimenticia definitiva; de ahí que es ilegal exigir una prueba plena, de carácter
indubitable, porque entonces dejaría de tener justificación el juicio que se llevará para
debatir sobre el derecho, necesidad de percibirlos y capacidad para pagar los alimentos en
definitiva. Por tanto, es en el juicio en donde deben quedar plenamente probadas esa
necesidad y esa urgencia, y en la medida precautoria deberá desahogarse prueba que
racionalmente convenza al juzgador de la necesidad de percibir alimentos, de su urgencia y
de la capacidad económica del deudor alimentario.
En cuanto al capítulo de pruebas en los ofrecido por la hoy actora incidentista, se objetan
todas y cada una de las pruebas ofrecidas por la hoy actora incidentista, toda vez que no
cumple con lo señalado en el artículo 299 del código de procedimientos civiles para el
estado de Chiapas, ya que al momento de ofrecer las pruebas esta relaciona de manera
general las pruebas sin precisar y no las relaciona con cada uno de los puntos
controvertidos, por lo cual este juzgado deberá desecharlas, lo que a la letra dice:
Undécima Época
RESOLUCIÓN
1. Correspondiente a la contradicción de criterios 124/2024, suscitada entre los sustentados
por el Tercer Tribunal Colegiado en Materia Civil del Primer Circuito, con residencia en la
Ciudad de México, el Segundo Tribunal Colegiado en Materia Civil del Tercer Circuito,
con sede en Zapopan, Jalisco y el Tercer Tribunal Colegiado en Materia Civil del Sexto
Circuito, con domicilio en San Andrés Cholula, Puebla.
3. Mediante oficio 61/2024, recibido en esta sede el diez de abril de dos mil veinticuatro, en
cumplimiento a lo ordenado por el Tercer Tribunal Colegiado en Materia Civil del Sexto
Circuito, al resolver el amparo directo 212/2023, la Magistrada Presidenta comunicó la
denuncia sobre la posible contradicción de criterios entre lo resuelto en el citado asunto y lo
decidido por el Tercer Tribunal Colegiado en Materia Civil del Primer Circuito, al dictar
sentencia en el amparo directo 95/2012, así como por el Segundo Tribunal Colegiado en
Materia Civil del Tercer Circuito, al emitir su veredicto en el amparo directo 183/2021.
b. Trámite
4. El doce de abril posterior, la presidencia de este Pleno Regional tuvo por recibida la
denuncia y la radicó como contradicción de criterios 124/2024; la admitió a trámite, lo que
ordenó hacer del conocimiento de los órganos colegiados contendientes, a quienes solicitó
la vinculación de los respectivos expedientes electrónicos de los asuntos en contienda a
través del Sistema Integral de Seguimiento de Expedientes, y que informaran sobre si el
razonamiento que sostuvieron en el de estadística se encuentra vigente. Por otra parte,
solicitó al Director General de la Coordinación de Compilación y Sistematización de Tesis
de la Suprema Corte de Justicia de la Nación que comunicara si existe alguna contradicción
de criterios radicada en el Máximo Tribunal del País que guarde relación con la temática
planteada en el presente asunto, sobre el que se realizó su turno electrónico a la ponencia
correspondiente.
5. A través de los oficios 2641 y 72/2024, al igual que por acuerdo de diecisiete de abril del
año en curso, los órganos colegiados contendientes hicieron saber que no se han apartado
del criterio que sostuvieron al resolver el respectivo amparo directo de su índice;
adicionalmente, que pusieron a disposición para consulta de este órgano jurisdiccional, a
través del sistema que les fue indicado, los autos relativos.
6. Por oficio DGCCST/X/394/04/2024, de veintidós de abril de dos mil veinticuatro, la
Dirección General de la Coordinación de Compilación y Sistematización de Tesis de la
Suprema Corte de Justicia de la Nación informó que en ésta no se encuentra radicada
contradicción de criterios alguna, cuyo tema guarde relación con el del presente asunto.
8. El asunto fue listado para verse en sesión de cinco de junio inmediato pasado, en la que
se determinó aplazarlo y verlo en sesión posterior.
II. COMPETENCIA
III. LEGITIMACIÓN
12. Primer criterio contendiente. El Tercer Tribunal Colegiado en Materia Civil del Primer
Circuito conoció del amparo directo 95/2012, promovido por una persona moral y una
física contra la sentencia de siete de diciembre de dos mil once, dictada por la Sexta Sala
Civil del Tribunal Superior de Justicia del -entonces- Distrito Federal, en el toca de
apelación *********, que resultó parcialmente fundado y, por ende, se modificó la
sentencia de primer grado.
13. El aludido tribunal colegiado analizó en primer lugar, la violación procesal que se hizo
consistir en el desechamiento de todas las pruebas ofrecidas por la parte quejosa, decisión
tomada en resolución de misma fecha que dictó de forma unitaria la Sala citada en el
diverso toca *********, en donde se declaró procedente y fundado el recurso de apelación
interpuesto contra el auto de dieciocho de octubre de dos mil diez. Al respecto, se
argumentó que se realizó una interpretación inexacta del artículo 1198 del Código de
Comercio, ya que la oferente quejosa sí cumplió con lo que dispone sobre el ofrecimiento
probatorio; argumento que, conforme a la causa de pedir, se calificó como fundado por lo
siguiente:
• Del contenido de los artículos 1198 y 1203 del Código de Comercio, se desprende que en
un juicio mercantil a) se debe expresar con claridad cuál es el hecho o hechos que se tratan
de demostrar con las pruebas que se ofrecen, b) debiendo además precisar las razones por
las que la persona oferente estima que con ellas demostrará sus afirmaciones. Esos
requisitos atienden al criterio de idoneidad, utilidad y trascendencia de los medios
probatorios y obedecen a un principio de congruencia, consistente en que las pruebas deben
guardar relación entre los hechos discutidos y discutibles y, además, tener aptitud para
probarlos. Sin embargo, lo descrito no es aplicable para el segundo de los requisitos
enunciados ya que no guarda relación con esos fines, sino que le arrebata al juzgador una
facultad que le es exclusiva para erróneamente dársela a las partes, erigiéndose en un
formalismo enervante, contrario a la tutela judicial efectiva.
• El segundo requisito no cumple con los fines de la norma, pues el que el oferente exprese
la o las razones por las que considera que con determinada prueba acreditará sus
afirmaciones, ningún dato útil le aporta a la persona juzgadora a efecto de razonar si la
prueba es pertinente e idónea o no lo es y sí, por tanto, debe admitirse o desecharse; por el
contrario, le arrebata su facultad para calificar las pruebas ofrecidas en función de las
cualidades en cita y erróneamente se la impone a las partes, a las que sólo les corresponde
ofrecer sus pruebas conforme a la moral y el Derecho, así como relacionarlas con los
hechos que pretendan aprobar (primer requisito). Es a la referida persona funcionaria
pública a quien, en ejercicio de su función jurisdiccional en la conducción del proceso, con
su experiencia, profesionalismo y sensibilidad, para cumplir con su obligación de respeto y
tutela del derecho de acceso a la justicia, sin romper el principio de igualdad procesal,
corresponde decidir si admite una prueba, debiendo determinar si la misma es apta para
acreditar las afirmaciones de su oferente (segundo requisito). Tan irrelevante es el requisito
en cita para el objetivo de la norma que lo establece, que formalmente debe estimarse
satisfecho, aunque las razones expresadas por el oferente no sean ciertas.
• El segundo requisito del artículo 1198 del Código de Comercio, al permitir desechar
pruebas, aunque las mismas no sean contrarias al Derecho o la moral y estén relacionadas
con los hechos que se pretenden demostrar, infringe el derecho fundamental a la tutela
judicial efectiva, consagrado tanto en el artículo 17 de la Constitución Federal, como en el
diverso numeral 25 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos, así como el
principio de favorecimiento de la acción (pro actione).
14. Ese criterio dio nacimiento a la tesis aislada I.3o.C.38 C (10a.), publicada en el
Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta, Décima Época, Libro XIII, octubre de
2012, Tomo 4, página 2719, del siguiente contenido:
15. Segundo criterio contendiente. El Segundo Tribunal Colegiado en Materia Civil del
Tercer Circuito conoció del amparo directo 183/2021, promovido por dos personas físicas
contra la sentencia definitiva de seis de abril de dos mil veintiuno, dictada por el Juez
Décimo Segundo en Materia Mercantil del Primer Partido Judicial en el Estado de Jalisco,
en el juicio oral mercantil ********, en la que se declaró probada la acción.
16. El tribunal colegiado citado analizó, entre otras violaciones procesales, el argumento
atinente a que el juzgador responsable debió desechar la prueba testimonial ofrecida por la
parte tercero interesada, quien al ofrecerla no cumplió con el requisito previsto por el
artículo 1390 Bis 13 del Código de Comercio, que le impone expresar las razones por las
que consideró que quedarían demostradas sus afirmaciones; el que calificó como inoperante
porque:
• Luego de transcribir el contenido del artículo 1390 Bis 13 del Código de Comercio,
señaló que el artículo 17 constitucional, en su párrafo segundo, establece el derecho de
acceso a la justicia, que el Máximo Tribunal del país lo ha interpretado en su vertiente de
tutela judicial efectiva, dando paso a la tesis aislada 1a. CCXCIV/2014 (10a.), de rubro:
“TUTELA JUDICIAL EFECTIVA. EL LEGISLADOR NO DEBE ESTABLECER
NORMAS QUE, POR SU RIGORISMO O FORMALISMO EXCESIVO, REVELEN
UNA DESPROPORCIÓN ENTRE LOS FINES DE LAS FORMALIDADES Y LOS
REQUISITOS PREVISTOS EN LA LEY PARA PRESERVAR LA CORRECTA Y
FUNCIONAL ADMINISTRACIÓN DE JUSTICIA.”; que determina que el derecho de
acceso a la justicia no es absoluto ni irrestricto, sino que por una cuestión de seguridad
jurídica debe ejercerse dentro de los cauces impuestos por el legislador, los cuales se
traducen en el conjunto de requisitos y formalidades previstos por el orden legal para la
admisibilidad y procedencia de los juicios y los recursos, los que deben ser necesarios,
razonables y proporcionales en función de una eficiente administración de justicia, de tal
manera que ésta se logre, pero que a la vez no se entorpezca ni obstruya el derecho
fundamental en análisis. • El principio de proporcionalidad (en sentido amplio), implica
que la medida legislativa mediante la cual se restrinja un derecho humano sea admisible a
la luz de las previsiones constitucionales, necesaria para alcanzar los fines buscados y
proporcional en estricto sentido, esto es, que guarde correspondencia con dichos fines
buscados, sin que la afectación producida por la ley pueda resultar desmedida frente a otros
bienes o derechos constitucionalmente protegidos. Estimó aplicable la jurisprudencia 1a./J.
2/2012 (9a.), de rubro: “RESTRICCIONES A LOS DERECHOS FUNDAMENTALES.
ELEMENTOS QUE EL JUEZ CONSTITUCIONAL DEBE TOMAR EN CUENTA PARA
CONSIDERARLAS VÁLIDAS.”
2. No es una medida idónea para alcanzar la finalidad constitucional que se persigue. Todo
medio probatorio que se ofrezca en un procedimiento, forzosamente debe guardar relación
entre los hechos discutidos y discutibles y, además, tener aptitud para probarlos; sin
embargo, la segunda exigencia del artículo no guarda relación con esos fines y le arrebata al
juzgador una facultad que le es exclusiva para erróneamente dársela a las partes, todo lo
cual hace que ese requisito formal se erija en un formalismo contrario a la tutela judicial
efectiva.
• Si bien el primer requisito, de relacionar las pruebas con los hechos, hace menos gravosa
la función del juzgador al momento de decidir sobre la admisión de las pruebas y tomar las
providencias para su preparación y desahogo, además de auxiliarlo para no cometer errores
en la evaluación de las cosas; el que el oferente deba precisar las razones por las cuales
considera que con sus pruebas se demostrarán sus afirmaciones (segundo requisito), ningún
dato útil aporta al juzgador a efecto de concluir si la prueba es pertinente e idónea o no lo es
y si, por lo tanto, debe admitirse o desecharse. Despoja al juzgador de la facultad para
calificar las pruebas ofrecidas, para arrojársela a las partes, cuando es aquél quien, sin
romper el principio de igualdad procesal para decidir si admite una prueba, debe determinar
si es pertinente e idónea o lo que es igual, si es apta para acreditar las afirmaciones de su
oferente. Es irrelevante jurídicamente el requisito en cita para el objetivo de la norma que lo
consigna, puesto que formalmente debe considerarse satisfecho, aunque las razones
expresadas por el oferente no sean ciertas, o bien, que el juez tiene la obligación de
verificarlas en función de su idoneidad y pertinencia, con base en lo cual determina si
admite o desecha los medios probatorios.
• Estimó inconducente analizar las restantes etapas del test de proporcionalidad y aplicable
por analogía la tesis aislada I.3o.C.38 C (10a.), del Tercer Tribunal Colegiado en Materia
Civil del Primer Circuito, de rubro: “PRUEBAS EN MATERIA MERCANTIL. LA
OMISIÓN DEL OFERENTE, DE PRECISAR LAS RAZONES POR LAS QUE ESTIMA
QUE CON LAS QUE APORTA DEMOSTRARÁ SUS AFIRMACIONES, NO
CONDUCE A SU INADMISIÓN.”. Finalmente, negó el amparo y protección de la Justicia
Federal.
17. Las consideraciones así vertidas dieron origen a la tesis aislada III.2o.C.12 C (11a.),
visible en la Gaceta del Semanario Judicial de la Federación, Undécima Época, Libro 21,
enero de 2023, Tomo VI, página 6599, publicada el viernes 06 de enero de 2023 a las 10:07
horas en el citado Semanario e indica:
Hechos: En un juicio oral mercantil, el Juez admitió la prueba testimonial ofrecida por la
parte actora, no obstante que esta última no cumplió con el requisito de expresar las razones
por las cuales consideró que quedarían demostradas sus afirmaciones con dicha prueba,
como lo establece el primer párrafo del artículo 1390 bis 13 del Código de Comercio. Ese
elemento de convicción se desahogó en la audiencia de juicio y su resultado fue objeto de
valoración al emitirse la sentencia definitiva. Inconforme con el fallo, el demandado
promovió juicio de amparo directo, en el cual hizo valer como violación procesal la
mencionada infracción legal.
18. Tercer criterio contendiente. El Tercer Tribunal Colegiado en Materia Civil del Sexto
Circuito conoció del amparo directo 212/2023, promovido por dos personas físicas contra
la sentencia definitiva de trece de marzo de dos mil veintitrés, dictada por el Juez Sexto
Especializado en Materia Mercantil del Distrito Judicial de Puebla, Puebla, en el juicio oral
mercantil *******, en la que se declaró probada la acción.
20. Violación procesal que se estimó fundada y suficiente para conceder la protección de la
Justicia Federal, atento a que:
• Debe partirse del artículo 1390 Bis 13 del Código de Comercio, que es el que, tratándose
de los juicios orales mercantiles, establece que las partes deben ofrecer las pruebas
cumpliendo con dos requisitos: a) que se exprese con claridad cuál es el hecho o hechos que
se tratan de demostrar con la prueba y, b) que se precisen las razones por las que se estima
que con dicha prueba se demostrarán las afirmaciones del oferente; lo que obedece a que,
para ser admitidas, las pruebas deben ser idóneas y pertinentes, esto es, deben guardar
relación con los hechos materia de la controversia y ser aptas para justificarlos, por lo que
todo medio de prueba que no conduce directamente a justificar los hechos debatidos en un
procedimiento, no debe ser admitido. Sin que el precepto legal indicado señale como
requisito en el ofrecimiento de las pruebas, que se deban “relacionar” con los hechos de la
demanda, sino solamente expresar con claridad cuál de ellos se pretende demostrar y las
razones por las que se estima que así se hará.
• Si al ofrecer sus pruebas documentales -hecha excepción del contrato de crédito por ser el
fundatorio de la acción-, la parte actora no cumplió con los requisitos aludidos, entonces,
no debieron ser admitidas en la audiencia preliminar y menos tomadas en cuenta al resolver
el asunto.
• Máxime que sobre los requisitos bajo los que deben ofrecerse las pruebas en un juicio
mercantil, pero en concreto, el relativo a que el oferente debe señalar las razones por las
que estima que con el medio ofrecido acreditará sus afirmaciones, la Segunda Sala de la
Suprema Corte de Justicia de la Nación resolvió el amparo directo en revisión 1274/2002,
en el que analizó el artículo 1198 del Código de Comercio -que lo establece al igual que el
numeral 1390 Bis 13 de la misma codificación- y determinó que no vulnera el derecho de
audiencia y el debido proceso consagrados en el artículo 14 constitucional, esencialmente
porque:
b) El artículo 1198 del Código de Comercio concede la oportunidad a las partes de ofrecer,
aportar y rendir las pruebas que estimen pertinentes y convenientes, con independencia de
la manera correcta o incorrecta en que lo hagan, situación que, en todo caso, constituye un
problema de legalidad.
d) Cumple cabalmente con el derecho de audiencia al establecer los requisitos bajo los
cuales deberán ofrecerse las pruebas, quedando las partes enteradas de las formas y
términos en que deben proceder e informa que, en caso de no cumplir con los requisitos
debidos, las pruebas propuestas serán desechadas.
e) Concede facultades al juzgador para desechar las pruebas que no reúnan los requisitos
establecidos.
f) Ningún perjuicio irroga al interesado exigirle que exprese con claridad cuál es el hecho
que trata de demostrar con las pruebas que ofrece y que precise las razones por las que
estima que con ellas demostrará sus afirmaciones, pues no coarta la libertad probatoria,
siempre que su ofrecimiento se ajuste a lo establecido en el dispositivo legal.
• Si respecto del artículo 1198 del Código de Comercio -de contenido similar al numeral
1390 Bis 13 del citado ordenamiento-, que dispone que al ofrecerse las pruebas se debe
expresar cuál es el hecho o hechos que con ellas se trata de demostrar, así como las razones
por las que el oferente estima que demostrará sus afirmaciones y que la persona juzgadora
está facultada para desecharlas en caso de que, a su juicio, no se hayan cumplido tales
requisitos, ya se determinó que no transgrede los derechos humanos de audiencia y debido
proceso consagrados en el artículo 14 de la Constitución Política de los Estados Unidos
Mexicanos, porque no limita la capacidad probatoria de las partes, sino que únicamente las
constriñe a cumplir con ciertos requisitos para su ofrecimiento, los que conoce de antemano
y, que se trata de una formalidad más del procedimiento que tiende a evitar el ofrecimiento
de pruebas inconducentes, cuya admisibilidad califica finalmente la persona juzgadora de la
causa.
V. CUESTIÓN PREVIA
22. Sirve de apoyo a esta conclusión, la tesis aislada P. LXI/98, del Pleno de la Suprema
Corte de Justicia de la Nación, publicada en el Semanario Judicial de la Federación y su
Gaceta, Novena Época, tomo VIII, septiembre de 1998, página 55, con rubro y texto
siguientes:
23. La intervención de este Pleno Regional al resolver una contradicción, se justifica por la
necesidad de unificar criterios para dotar de plenitud y congruencia al ordenamiento
jurídico, en aras de garantizar mayor seguridad jurídica en la impartición de justicia; de ahí
que sea imperativo establecer si aquélla se configura, en tanto que, sólo bajo ese supuesto
será posible efectuar el estudio relativo para determinar el criterio que, en su caso, deba
prevalecer como jurisprudencia.
24. La divergencia de criterios existe cuando los órganos jurisdiccionales contendientes
adoptan en sus sentencias razonamientos jurídicos discrepantes sobre un mismo punto de
derecho, con independencia de que las cuestiones fácticas que los rodeen no sean
exactamente iguales. Es decir, el estudio de los criterios contendientes exige que se
determine si, en la especie, existe una necesidad de unificación, lo cual se advierte cuando
en algún tramo de los procesos interpretativos involucrados, éstos se centran en una misma
problemática y concluyen con la adopción de decisiones distintas, aunque no sea
necesariamente contradictorias en términos lógicos.
a) Los órganos jurisdiccionales deben haber resuelto alguna cuestión litigiosa en la que se
vieron en la necesidad de ejercer el arbitrio judicial a través de un ejercicio interpretativo
mediante la adopción de algún canon o método, cualquiera que fuese.
b) Entre los ejercicios interpretativos correspondientes debe existir algún punto de toque, es
decir, un razonamiento en el que la interpretación ejercida gire en torno a un mismo tipo de
problema jurídico, ya sea el sentido gramatical de una norma, el alcance de un principio, la
finalidad de una determinada institución o cualquier otra cuestión jurídica en general; y,
30. Efectivamente, ese requisito se encuentra colmado debido a que, al resolver los juicios
de amparo directo indicados, los tribunales colegiados contendientes analizaron si el
requisito previsto por los artículos 1198 y 1390 Bis 13, ambos del Código de Comercio,
consistente en que las partes deben ofrecer sus pruebas expresando las razones por las que
consideran que demostrarán sus afirmaciones, so pena de ser desechadas, transgrede los
derechos fundamentales de audiencia y debido proceso, imposibilitando el acceso a una
tutela judicial efectiva, o si es acorde con éstos.
32. Lo que se sostiene, porque en las ejecutorias dictadas en los amparos directos de que se
trata existe pronunciamiento sobre si el requisito previsto por los artículos 1198 y 1390 Bis
13, ambos del Código de Comercio, consistente en que las partes deben ofrecer sus pruebas
expresando las razones por las que consideran que demostrarán sus afirmaciones, so pena
de ser desechadas, transgrede los derechos fundamentales de audiencia y debido proceso,
imposibilitando el acceso a una tutela judicial efectiva, o si es acorde con éstos;
problemática sobre la que los Tribunales Colegiados de Circuito emitieron criterios
discrepantes, pues al efecto concluyeron:
• El Tercer Tribunal Colegiado en Materia Civil del Primer Circuito (amparo directo
95/2012), que el requisito referido no guarda relación con el fin de la prueba: que tenga
relación con los hechos discutidos y discutibles, así como aptitud para demostrarlos.
Arrebata al juzgador la facultad de calificar las pruebas ofrecidas en función de su
idoneidad, utilidad y trascendencia, imponiéndosela erróneamente a las partes, a quienes
solo corresponde ofrecerlas y relacionarlas con los hechos. Dicho requisito se erige en un
formalismo enervante, contrario a la tutela judicial efectiva, pues es el juez quien decide si
admite la prueba al encontrarla apta para acreditar las afirmaciones de su oferente. Además,
no cumple con los fines de la norma -agilizar el procedimiento-, ya que lo manifestado por
el oferente no aporta ningún dato útil al juzgador a fin de razonar si la prueba es pertinente
o idónea, o no lo es y sí, por ende, debe admitirse o desecharse. Tan irrelevante es el
requisito que debe considerarse hecho, aunque las razones expresadas por el oferente no
sean ciertas.
• El -segundo- requisito que establece el artículo 1198 del Código de Comercio, al permitir
desechar pruebas, aunque no sean contrarias al derecho ni a la moral y estén relacionadas
con los hechos que se pretende demostrar, infringe el derecho fundamental a la tutela
judicial efectiva consagrado en el artículo 17 constitucional y en el numeral 25 de la
Convención Americana de Derechos Humanos, así como el principio de favorecimiento de
la acción en él contenido.
• El Segundo Tribunal Colegiado en Materia Civil del Tercer Circuito (amparo directo
183/2021), que el requisito que establece el artículo 1390 bis 13 del Código de Comercio,
infringe el derecho fundamental a la tutela judicial efectiva consagrado en el artículo 17
constitucional, así como en el numeral 25 de la Convención Americana de Derechos
Humanos. Su inconstitucionalidad radica en que autoriza al juez a desechar pruebas aunque
estén relacionadas con los hechos que se pretende demostrar si el oferente no manifiesta las
razones por las cuales considera que con esas pruebas que ofrece acreditará sus
afirmaciones, lo que propiamente constituye una opinión que de cualquier manera es
jurídicamente irrelevante, porque es al juez a quien corresponde determinar si las pruebas
cumplen con la finalidad para la cual fueron ofrecidas, lo que ocurrirá aun cuando el
oferente exprese múltiples razones acerca de la posible demostración de sus afirmaciones.
• El Tercer Tribunal Colegiado en Materia Civil del Sexto Circuito (amparo directo
212/2023), que el requisito en cita establecido en el artículo 1390 bis 13 del Código de
Comercio (al igual que el deber de relacionar la prueba con el hecho que se trata de
demostrar) obedece a que, para que las pruebas sean admitidas deben ser idóneas y
pertinentes, es decir, deben guardar relación con los hechos materia de la controversia y ser
aptas para justificarlos, por lo que todo medio de prueba que no conduce directamente a
demostrar los hechos debatidos en un procedimiento, no debe ser admitido.
• La Segunda Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación analizó el artículo 1198 del
Código de Comercio, de contenido igual al numeral 1390 bis 13 de la misma codificación y
emitió la tesis de rubro: “PRUEBAS EN EL PROCEDIMIENTO ESPECIAL
MERCANTIL. EL ARTÍCULO 1198 DEL CODIGO DE COMERCIO QUE ESTABLECE
LOS REQUISITOS BAJO LOS CUALES DEBERÁN OFRECERSE Y LAS
FACULTADES DEL JUZGADOR PARA DESECHARLAS CUANDO NO SE
REUNAN, NO TRANSGREDE LAS GARANTÍAS DE AUDIENCIA Y DEBIDO
PROCESO.”, el cual es orientador para que este órgano estime que el requisito en cuestión
no vulnera el derecho de audiencia y debido proceso consagrados en el artículo 14
constitucional; esencialmente: no limita la capacidad probatoria de las partes, sino que
únicamente las constriñe a cumplir con ciertos requisitos para su ofrecimiento, los que
conocen de antemano. Se trata de una formalidad más del procedimiento que tiende a evitar
el ofrecimiento de pruebas inconducentes, cuya admisibilidad califica finalmente el juez de
la causa.
35. De manera análoga, ilustra al respecto el contenido de la tesis 1a. LXI/2012 (10a.), de la
Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, consultable en el Semanario
Judicial de la Federación y su Gaceta, Décima Época, Libro XIII, octubre de 2012, Tomo 2,
página 1198, que indica:
36. Adicionalmente, la existencia de la tesis aislada 2a. LXIII/2003, emitida por la Segunda
Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación con el rubro: “PRUEBAS EN EL
PROCEDIMIENTO ESPECIAL MERCANTIL. EL ARTÍCULO 1198 DEL CÓDIGO DE
COMERCIO QUE ESTABLECE LOS REQUISITOS BAJO LOS CUALES DEBERÁN
OFRECERSE Y LAS FACULTADES DEL JUZGADOR PARA DESECHARLAS
CUANDO NO SE REÚNAN, NO TRANSGREDE LAS GARANTÍAS DE AUDIENCIA
Y DEBIDO PROCESO.”, no propicia declarar sin materia el diferendo planteado, ya que
aún no se ha integrado jurisprudencia al respecto.
37. Orienta en este caso el contenido de la tesis aislada 1a. XXI/2012 (10a.), de la Primera
Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, consultable en el Semanario Judicial de
la Federación y su Gaceta, Décima Época, Libro VII, abril de 2012, Tomo 1, página 864,
que indica:
39. Al reunirse los requisitos para configurar la existencia de la contradicción, este Pleno
Regional procede a determinar el criterio que debe prevalecer.
40. Debe prevalecer con carácter de jurisprudencia el criterio sustentado por este Pleno
Regional en Materias Administrativa y Civil de la Región Centro-Sur, con residencia en la
Ciudad de México, de acuerdo con las consideraciones que enseguida se exponen.
42. Para esclarecer tal diferendo, este Pleno Regional acude en principio a los
pronunciamientos que, sobre los derechos fundamentales de tutela judicial efectiva, así
como audiencia y debido proceso ha emitido el Tribunal Constitucional del país. 43. Al
dictar sentencia en el amparo directo en revisión 1670/2003, la Primera Sala de la Suprema
Corte de Justicia de la Nación definió al derecho a la tutela judicial efectiva o tutela
jurisdiccional, como:
“... el derecho público subjetivo que toda persona tiene, dentro de los plazos y términos que
fijen las leyes, para acceder de manera expedita -esto es, sin obstáculos- a tribunales
independientes e imparciales, a plantear una pretensión o defenderse de ella, con el fin de
que a través de un proceso en el que se respeten ciertas formalidades, se decida sobre la
pretensión o la defensa y, en su caso, se ejecute esa decisión.”
• La prevención de que los órganos jurisdiccionales deben estar expeditos -adjetivo con que
se designa lo desembarazado, lo que está libre de todo estorbo- para impartir justicia en los
plazos y términos que fijen las leyes, significa que el poder público -se insiste: poder
público en cualquiera de sus manifestaciones, Ejecutivo, Legislativo o Judicial- no puede
supeditar el acceso a los tribunales a condición alguna, pues de establecer cualquiera, ésta
constituiría un obstáculo entre los gobernados y los tribunales.
• El derecho a la tutela judicial, entonces, puede verse conculcado por normas que
impongan requisitos impeditivos u obstaculizadores del acceso a la jurisdicción, si tales
trabas resultan innecesarias, excesivas y carecen de razonabilidad o proporcionalidad
respecto de los fines que lícitamente puede perseguir el legislador.
• Por "plazos" se entienden los lapsos destinados al cumplimiento de los actos del proceso;
los "términos" son los límites de los plazos o bien la fijación de la fecha y hora en la que un
acto debe llevarse a cabo; conjuntamente hacen referencia al tiempo en que un acto
procesal -bien de las partes, bien de terceros, bien del tribunal- debe llevarse a cabo para
tener eficacia y validez legales. Un acto procesal, recuérdese, es el acto jurídico emanado
de las partes, de los Jueces o aun de terceros ligados al proceso, susceptible de crear,
modificar o extinguir efectos procesales.
• Como regla general, por razones de seguridad jurídica no puede permitirse que los
gobernados tengan la posibilidad de deducir acciones indefinidamente ni que de manera
prolongada e injustificada puedan oponerse defensas. Esto no sería benéfico para la vida
social. La Constitución prevé esta circunstancia y, ante la multiplicidad de hipótesis que
pueden acaecer, delega al legislador la facultad de establecer, según la materia, límites
temporales para los derechos de acción y defensa. Es necesario hacer un par de énfasis: 1)
la atribución para fijar plazos y términos es propia del legislador y nada más, de ninguna
otra autoridad cabe predicar esa facultad; y 2) la fijación de plazos y términos debe seguir
criterios de racionalidad, no ser arbitraria.
45. De dicha sentencia, así como de la emitida en los diversos amparos directos en revisión
806/2004, 1158/2005, 1394/2005 y 631/2006, emergió la jurisprudencia 1a./J. 42/2007 de
la Sala en cita, publicada en el Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta, Novena
Época, Tomo XXV, abril de 2007, página 124, de rubro y texto siguientes:
46. El derecho en cuestión ha sido abordado también en otros asuntos del conocimiento del
Alto Tribunal, ya sea actuando en Pleno o a través de sus Salas; como es el caso del amparo
directo en revisión 1080/2014, en cuya sentencia la Primera Sala de la Suprema Corte de
Justicia de la Nación estableció que:
47. Aunado a que en la entonces denominada contradicción de tesis 164/2016, así como en
la contradicción de criterios 46/2022, del índice del Pleno y de la Segunda Sala,
respectivamente, de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, al respecto y en lo medular,
se señaló que el reconocimiento del derecho fundamental de que se trata se encuentra en los
artículos 1o. y 17 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, así como en
los numerales 8.1 y 25.1 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos; que
garantiza a los justiciables acceder, en los plazos y términos que fijen las leyes, a tribunales
independientes e imparciales, para plantear una pretensión o defenderse de ella, con el fin
de que, a través de un proceso expedito, en el que se respeten ciertas formalidades
esenciales, se decida sobre la pretensión o la defensa respectiva y, de ser el caso, se ejecute
esa decisión.
48. Que, esencialmente, el derecho fundamental de acceso a una tutela judicial efectiva
consiste en la posibilidad de ser parte dentro de un proceso y promover la actividad
jurisdiccional que, una vez cumplidos los respectivos requisitos procesales y formalidades
esenciales, permita al justiciable obtener una decisión en la que se resuelva sobre las
pretensiones deducidas y, si bien corresponde al legislador determinar en la normativa
interna la articulación del derecho de referencia, debe estimarse que ello tiene como fin
lograr que las instancias de justicia constituyan el mecanismo expedito, eficaz y confiable
al que los gobernados acudan para dirimir cualquiera de los conflictos que deriven de las
relaciones jurídicas que entablan, bajo la condición de que esos requisitos no resulten
desproporcionados.
49. Igualmente, al resolver entre otros el amparo directo en revisión 2278/2014, la citada
Segunda Sala puntualizó, que el principio de tutela judicial efectiva no tiene el alcance de
soslayar los presupuestos y formalidades procesales necesarios para la procedencia de las
vías jurisdiccionales que los justiciables tengan a su alcance, pues tal proceder equivaldría a
que los órganos jurisdiccionales dejaran de observar los demás principios constitucionales y
legales que rigen su función, máxime que se desconocería la forma de proceder de los
tribunales, en detrimento de las condiciones procesales de las partes en el juicio.
(...)
39. Cada uno de esos subconjuntos despliega sus efectos tutelares en momentos distintos.
El derecho de acceso a la justicia, en el momento de plantear una pretensión –o defenderse
de ella– ante tribunales que deben contar con determinadas características. El derecho al
debido proceso, durante el desahogo del procedimiento (conocer el inicio del juicio,
derecho a probar y derecho a alegar). El derecho a obtener una sentencia fundada en
derecho en el momento conclusivo del juicio. Y el derecho a la eficacia y ejecución de la
misma, una vez concluido el juicio.
40. Hay también una exigencia transversal a estos subconjuntos que conforman el derecho a
la tutela jurisdiccional, consistente en la remoción de todos los obstáculos injustificados
para acceder a la justicia, para el debido proceso, para el dictado de una sentencia fundada
en derecho y para su plena ejecución.
(...)
52. Luego, con base en tales pronunciamientos del Alto Tribunal del país (en Pleno y por
conducto de sus Salas) y, a juicio de este Pleno Regional, el derecho fundamental a una
tutela judicial efectiva se traduce medularmente en que, quienes tengan necesidad de que se
les administre justicia, la reciban por órganos jurisdiccionales permanentes, creados con
antelación al conflicto, en los plazos y términos que fijen las leyes, sin más condición a que
sea con arreglo a las formalidades procesales necesarias, razonables y proporcionales al
caso para lograr su trámite y resolución, lo que constriñe a los órganos legislativos a no
obstaculizar ese derecho, pero igualmente les faculta para establecer requisitos y
formalidades esenciales para el desarrollo de todo proceso previstas en las leyes expedidas
con anterioridad al hecho.
53. De modo que, el derecho fundamental de que se viene hablando (a una tutela judicial
efectiva) se engarza íntimamente con los de audiencia y debido proceso previstos en el
artículo 14 constitucional (puesto que éste forma parte de aquél), debido a que, como ha
sido referido, constituye para los tribunales el deber de resolver los conflictos que se les
platean, sin obstáculos o dilaciones innecesarias, sino observando formalidades esenciales
del procedimiento, razonables y proporcionales al caso para lograr su trámite y resolución.
54. Así, en su párrafo segundo, el precepto constitucional señalado dice:
Nadie podrá ser privado de la libertad o de sus propiedades, posesiones o derechos, sino
mediante juicio seguido ante los tribunales previamente establecidos, en el que se cumplan
las formalidades esenciales del procedimiento y conforme a las Leyes expedidas con
anterioridad al hecho.
a) Que en contra de la persona a quien se pretenda privar de alguno de los bienes jurídicos
tutelados por la disposición constitucional, se siga un juicio.
d) Que el fallo respectivo se dicte conforme a las leyes existentes con anterioridad al hecho.
56. Agregó que de acuerdo con la jurisprudencia P/J.47/95, del Pleno del Tribunal
Constitucional de este país, visible en el Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta,
Novena Época, Tomo II, diciembre de 1995, página 133, de rubro “FORMALIDADES
ESENCIALES DEL PROCEDIMIENTO. SON LAS QUE GARANTIZAN UNA
ADECUADA Y OPORTUNA DEFENSA PREVIA AL ACTO PRIVATIVO.”, los cuatro
requisitos que en ella se señalan: la notificación del inicio del procedimiento y sus
consecuencias, la oportunidad de ofrecer y desahogar pruebas en que se finque la defensa,
la posibilidad de alegar y el dictado de una resolución que dirima las cuestiones debatidas,
constituyen en sí mismos parte del derecho de audiencia y no se pueden dar uno aislado del
otro porque son los elementos esenciales e insubstituibles que conforman el marco de
actuación de las autoridades, de forma que cuando cualquiera de ellos se ve afectado o se
omite, se violenta en esencia el principio de seguridad jurídica que tutela la Constitución.
57. De lo que se sigue que, las formalidades esenciales del procedimiento son aquellas que
resultan necesarias e indispensables para garantizar una adecuada y oportuna defensa previa
al acto privativo, de tal suerte que su omisión o infracción produzca indefensión al
afectado, o lo coloque en una situación que afecte gravemente su defensa.
58. La Segunda Sala señaló también que el derecho de audiencia constituye un derecho de
los particulares, no sólo frente a las autoridades judiciales y administrativas que en todo
caso deben ajustar sus actos a las leyes aplicables, sino también frente a las legislativas que
están obligadas a cumplir el mandato constitucional, consignando en sus leyes los
procedimientos necesarios para que se escuche a los interesados y se les dé la oportunidad
de defenderse en todos aquellos casos en que puedan resultar afectados sus derechos, lo que
significa que las leyes que expidan deben establecer los mecanismos de defensa u oposición
al potencial acto privativo.
59. Es decir, el derecho en comento se hace efectivo a los gobernados a través de leyes
secundarias que deben respetar los principios mencionados, tendiendo a regular cada una de
las situaciones que se pudieran presentar en la práctica, sin que ello implique que puedan
excederse en el marco previsto por el propio derecho fundamental, toda vez que cada
ordenamiento debe establecer cómo satisfacer el aludido derecho del destinatario de la ley,
para que éste se encuentre en posibilidad de defenderse antes de que se lleve a cabo un acto
privativo en su perjuicio.
60. En ese contexto, también puntualizó que una adecuada y oportuna defensa requiere -en
todo procedimiento previo al acto privativo- de las etapas procesales referidas,
independientemente de la materia de que se trate y de la autoridad ante la cual se ventile;
etapas que se desarrollan a través de formas, requisitos o actos específicos, tales como
notificaciones, emplazamientos, términos para contestar o para oponerse a las pretensiones
de privación, plazos -y formas- para ofrecer pruebas, entre otros; en el entendido que esas
formas o requisitos pueden variar en los diferentes juicios o procedimientos, según el acto
de privación de que se trate, siempre que resulten apropiados y suficientes para satisfacer
plenamente la oportunidad de defensa del afectado, pues además, el reconocimiento del
derecho de defensa en materia de prueba, se traduce en el otorgamiento de una serie de
facultades en favor de las partes en un juicio, entre las que destacan:
3. Que los medios de prueba debidamente propuestos sean admitidos. 4. Que la prueba
admitida sea practicada.
61. En la especie, la materia de análisis que nos ocupa se ubica en el segundo de los puntos
-facultades- acabados de enlistar; esto es, la forma en que deben proponerse los medios
probatorios acorde con los preceptos legales analizados por los tribunales colegiados
contendientes.
62. Éstos, consistentes en los artículos 1198 y 1390 Bis 13, ambos del Código de Comercio,
de contenido similar en su redacción e idénticos desde el punto de vista jurídico, señalan
textualmente:
Art. 1,198. Las pruebas deben ofrecerse expresando claramente el hecho o hechos que se
trata de demostrar con las mismas, así como las razones por los (sic) que el oferente
considera que demostrarán sus afirmaciones; si a juicio del tribunal las pruebas ofrecidas no
cumplen con las condiciones apuntadas, serán desechadas, observándose lo dispuesto en el
artículo 1203 de este ordenamiento. En ningún caso se admitirán pruebas contrarias a la
moral o al derecho.
Art. 1,390 Bis 13. En los escritos de demanda, contestación, reconvención, contestación a
la reconvención y desahogo de vista de éstas, las partes ofrecerán sus pruebas expresando
con toda claridad cuál es el hecho o hechos que se tratan de demostrar con las mismas, así
como las razones por las que el oferente considera que demostrarán sus afirmaciones,
proporcionando el nombre, apellidos y domicilio de los testigos que hubieren mencionado
en los escritos señalados al principio de este párrafo, así como los de sus peritos, y la clase
de pericial de que se trate con el cuestionario a resolver, que deberán rendir durante el
juicio, exhibiendo las documentales que tengan en su poder o el escrito sellado mediante el
cual hayan solicitado los documentos que no tuvieren en su poder en los términos del
artículo 1061 de este Código.
El juez no admitirá pruebas que sean contrarias al derecho o la moral; que se hayan
ofrecido extemporáneamente, salvo que se tratare de pruebas supervenientes, en términos
del artículo 1390 bis 49; que se refieran a hechos no controvertidos o ajenos a la litis, o bien
sobre hechos imposibles o notoriamente inverosímiles.
Si las partes incumplen los requisitos anteriores, el juez desechará las pruebas.
63. Del contenido del primero de ellos, se aprecia que guarda relación con el artículo 1203
del propio Código de Comercio, por lo que se estima útil transcribirlo también:
Art. 1,203. Al día siguiente en que termine el período del ofrecimiento de pruebas, el juez
dictará resolución en la que determinará las pruebas que se admitan sobre cada hecho,
pudiendo limitar el número de testigos prudencialmente. En ningún caso se admitirán
pruebas contra del derecho o la moral; que se hayan ofrecido extemporáneamente, sobre
hechos no controvertidos o ajenos a la litis; sobre hechos imposibles o notoriamente
inverosímiles, o bien que no reúnan los requisitos establecidos en el artículo 1198 de este
Código. (...).
64. Tales disposiciones informan que en los juicios especial mercantil y oral mercantil,
respectivamente, el oferente de la o las pruebas debe cumplir los siguientes requisitos:
a) Expresar con claridad cuál es el hecho o hechos que trata de demostrar con ellas; y,
b) Precisar las razones por las que estima que con dichas pruebas demostrará sus
afirmaciones.
65. También advierten que el rector del proceso está facultado para desechar las pruebas en
el caso en que su ofrecimiento no satisfaga tales extremos (de los que, en el particular,
adquiere relevancia el segundo).
66. En este punto, se estima necesario recordar que la Segunda Sala de la Suprema Corte de
Justicia de la Nación, al resolver el amparo directo en revisión 1274/2002, analizó el
contenido del artículo 1198 del Código de Comercio, cuyas consideraciones, si bien
comprenden ambos requisitos, son útiles a este Pleno Regional para dilucidar la
discrepancia de criterios suscitada en relación con el específico requisito que a este asunto
atañe, sin que ello signifique –como antes se dijo– declararlo sin materia, ya que aún no
existe jurisprudencia de observancia obligatoria sobre el tema en cuestión.
69. Así, este Pleno Regional determina que el segundo de los requisitos establecidos por los
preceptos legales en comento, relativo a que las partes deben ofrecer sus pruebas
expresando las razones por las que consideran que demostrarán sus afirmaciones y, en caso
de no satisfacerlo, serán desechadas, no transgrede los derechos fundamentales de
audiencia y debido proceso ni, por consecuencia, impide el acceso a una tutela judicial
efectiva; por el contrario, dicho requisito atiende a criterios de idoneidad, utilidad y
trascendencia de los medios probatorios, aunado a que respeta al principio de congruencia,
en el caso consistente en que las pruebas deben guardar un nexo directo con los hechos que
se traten de probar, pues todo medio de prueba que no conduce directamente a justificar los
hechos debatidos en un proceso, no debe admitirse por el órgano jurisdiccional.
70. Es decir, todo medio probatorio que se ofrezca en un procedimiento, forzosamente debe
guardar relación entre los hechos discutidos y discutibles, así como tener aptitud para
probarlos; lo que constituye precisamente el fin de la norma y por ello, el requerimiento en
cuestión, claramente, sí guarda relación con dicho fin, porque el deber que impone es
precisamente el de argumentar las razones por las que el oferente considera que los medios
de prueba que propone sí tienen aptitud para probar los hechos en que basa su acción o su
excepción.
72. Además, el citado requisito evita que se adopte como práctica dilatoria habitual en los
procedimientos mercantiles, que se presenten promociones a sabiendas de que no concurren
los respectivos presupuestos de hecho o de derecho, prácticamente con el único propósito
de alargar innecesaria e injustificadamente los juicios mediante el desahogo de pruebas
inútiles; lo cual contribuye a lograr agilidad en el proceso y, por ende, a obtener una
sentencia de forma pronta y expedita.
73. Precisa recordar que las formalidades esenciales del procedimiento son las que
garantizan una oportuna y adecuada defensa al gobernado, por lo que para determinar si
una disposición legal de índole procesal respeta o no el referido derecho basta comprobar si
en el sistema procesal relativo se prevé o no la oportunidad para que el posible afectado
pueda ser oído en su defensa, y rendir pruebas para acreditar su dicho, antes de que sea
afectado su interés jurídico.
75. Esto es, tanto el artículo 1198 como el 1390 Bis 13, ambos del Código de Comercio
efectivamente otorgan a las partes litigantes la oportunidad de ofrecer, aportar y rendir las
pruebas que estimen pertinentes y convenientes, se reitera, con total independencia de la
manera correcta o incorrecta en que lo hagan, situación que en todo caso constituye un
problema de legalidad, pero que no implica, ante la eventualidad de que no se verifique el
desahogo de la prueba propuesta por causas imputables al oferente -ante el incumplimiento
del requerimiento de trato-, que se constituya en una restricción a la capacidad probatoria
de las partes, contraria a lo dispuesto por la Constitución Política de los Estados Unidos
Mexicanos.
76. En efecto, tomando en consideración que los preceptos legales en cuestión ciertamente
conceden a las partes litigantes el derecho de ofrecer las pruebas que estimen conducentes
para demostrar sus afirmaciones, válidamente se sostiene que no se está ante la presencia de
una regla restrictiva o prohibitiva de tal derecho -el de probar-, sino que en realidad, se trata
de una norma que solamente se ocupa de modularlo mediante el establecimiento de la
forma en que habrá de llevarse a cabo el ofrecimiento probatorio; siendo ésta una razón
más por la que se aprecia que el requisito de mérito no transgrede ni restringe los derechos
fundamentales ya descritos.
77. Es así, porque, por una parte, los citados preceptos legales respetan el derecho de
audiencia desde el momento en que establecen -entre otros- el requisito ya mencionado,
equivalente a la manera en que deberán ofrecerse las pruebas, quedando las partes enteradas
de las formas y términos en que deben proceder; del mismo modo, así como hace de su
conocimiento tal medida preventiva, igualmente establece que en caso de no cumplirla, las
pruebas propuestas serán desechadas por el juzgador, lo que encuentra su justificación en
que para la debida operatividad de la norma, es necesario que alguien determine si en un
caso concreto se cumplió el aludido requisito, y en la especie ello, como se ha venido
señalado, corresponde indiscutiblemente al órgano jurisdiccional.
78. Asimismo, por otra parte, las aludidas normas no transgreden ni restringen el derecho
de acceso a la justicia o tutela judicial efectiva contenido en el artículo 17 constitucional, ni
se convierten en trampas procesales para ello, toda vez que previenen con claridad que las
pruebas deben ofrecerse precisando las razones por las que se estima que demostrarán las
afirmaciones de su oferente, lo que no constituye -como ya se dijo- una restricción o un
obstáculo al derecho fundamental de pedir justicia, en virtud de que permiten entender que
para que una prueba sea admitida es necesario cumplir ciertas formalidades,
consecuentemente, acceden a que determinada prueba o pruebas sean admitidas, al estar
cumplidas las formalidades que establece la propia norma.
79. Por tanto, el requisito que nos ocupa no irroga ningún perjuicio al oferente al exigirle
que precise las razones por las que estima que con sus pruebas demostrará sus
afirmaciones, pues si tal ofrecimiento es de buena fe o en su caso, se demuestra su relación
con los hechos y que efectivamente acreditaran sus aseveraciones, entonces serán
admitidas, y sólo en caso de llegarse a omitir la satisfacción del citado requerimiento, se
tendrán por no admitidas, circunstancia que no puede ni debe estimarse transgresora de los
derechos de audiencia y debido proceso, toda vez que con esa regulación no se coarta ni
impide o restringe ofrecer pruebas; inversamente, sin duda el requisito en cuestión proviene
de la preocupación del legislador de darle mayor prontitud e inmediatez al trámite procesal
mercantil, en acatamiento al derecho de tutela judicial efectiva previsto en el artículo 17
constitucional.
80. Como apoyo, enseguida se transcribe la tesis P. CXXXII/97, del Pleno de la Suprema
Corte de Justicia de la Nación, publicada en el Semanario Judicial de la Federación y su
Gaceta, Novena Época, Tomo VI, septiembre de 1997, página 167, que refiere:
AUDIENCIA. EL CUMPLIMIENTO DE DICHA GARANTÍA POR EL LEGISLADOR
NO IMPLICA LA POSIBILIDAD ILIMITADA DE PROBAR. La garantía de audiencia
tiene como parte medular el respeto de las formalidades esenciales del procedimiento, las
que han sido definidas por este alto tribunal como aquellas etapas o trámites que garantizan
una adecuada defensa. Lo anterior no implica que el legislador esté obligado a establecer en
los ordenamientos procesales la facultad ilimitada de ofrecer pruebas y el consiguiente
deber jurídico del órgano jurisdiccional de desahogarlas y valorarlas, ya que es lógico que
el propio legislador, en aras de un adecuado equilibrio procesal y por respeto a la garantía
de administración de justicia expedita y a los principios procesales de economía y
celeridad, establezca límites a la actividad probatoria, los cuales no pueden ir, desde luego,
al extremo de dejar sin defensa a las partes. De esta forma, las formalidades esenciales del
procedimiento se traducen en una serie de reglas que permiten a las partes probar los
hechos constitutivos de su acción o de sus excepciones y defensas, dentro de un justo
equilibrio que, por un lado, no dejen en estado de indefensión a las partes y, por el otro,
aseguren una resolución pronta y expedita de la controversia.
81. En suma, la exigencia impuesta por los artículos 1198 y 1390 Bis 13 ambos del Código
de Comercio, en cuanto a que las partes deben ofrecer sus pruebas expresando las razones
por las que estiman que con ellas demostrarán sus afirmaciones, bajo pena de ser
desechadas, no transgrede los derechos de audiencia y debido proceso, porque aun cuando
condiciona el ofrecimiento de los medios probatorios, lo cierto es que no restringe o limita
la capacidad probatoria de las partes en los juicios especial mercantil y oral mercantil, ya
que no priva al oferente de la oportunidad de su aportación, sino que únicamente la modula
constriñéndolo a cumplir una obligación que constituye una formalidad más del
procedimiento, con la finalidad de evitar que esos juicios se prolonguen injustificadamente,
ante la inobservancia de los plazos y términos previstos para el ofrecimiento y desahogo de
pruebas; todo lo cual, es también acorde con el derecho a una tutela judicial efectiva, que
implica que la impartición de justicia debe ser pronta, completa, imparcial y gratuita.
82. Por último, no sobra referir que la Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la
Nación, al resolver el amparo directo en revisión 344/2000, analizó los artículos 291 y 298
del Código de Procedimientos Civiles para el Distrito Federal, hoy Ciudad de México, de
contenido jurídicamente igual al de los que aquí han sido materia de pronunciamiento, de
donde derivó la tesis 1ª. XLIII/2000, consultable en el Semanario Judicial de la Federación
y su Gaceta, Tomo XII, diciembre de 2000, página 258, que es del tenor literal siguiente:
83. Aunado a que al resolver el amparo directo en revisión 1948/2009, la citada Sala volvió
a analizar los referidos numerales, emitiendo la diversa tesis aislada 1a. X/2010, visible en
el Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta, Novena época, Tomo XXXI, febrero de
2010, página 122, de rubro y texto:
84. Con base en las consideraciones precedentes y con fundamento en lo que disponen los
artículos 215, 217, tercer párrafo y 225 de la Ley de Amparo, se concluye que debe
prevalecer, con carácter de jurisprudencia, el criterio sustentado por este Pleno Regional,
por lo que se procede a elaborar la tesis correspondiente en términos del artículo 218 de la
citada ley, la cual se anexará a esta sentencia para ser enviada a la Dirección General de la
Coordinación de Compilación y Sistematización de Tesis de la Suprema Corte de Justicia
de la Nación, para fines de publicación en el Semanario Judicial de la Federación.
X. DECISIÓN
85. Por lo expuesto y fundado, este Pleno Regional en Materias Administrativa y Civil de la
Región Centro-Sur, con residencia en la Ciudad de México, resuelve:
SEGUNDO. Debe prevalecer con carácter de jurisprudencia el criterio sustentado por este
Pleno Regional en Materias Administrativa y Civil de la Región Centro-Sur, con residencia
en la Ciudad de México, en términos de las consideraciones que anteceden.
Firman los Magistrados integrantes de este Pleno Regional, con la Secretaria del Pleno,
licenciada Olga Lydia Núñez Agüero, quien autoriza y da fe.
3.- DOCUMENTAL PÚBLICA.- consistente en una foja útil original del escrito recibido
con fecha 19 de abril del año 2024, Tal y como obra en la foja 42 y/o 425 del expediente
incidental denominado incidente de pensión alimenticia, relacionado con el expediente
principal 1061/2017, radicado ante este mismo juzgado primero. Del ramo civil, del
distrito judicial de San Cristóbal de las Casas. La cual se ofrece en términos de los
artículos 303 y 304 del código de procedimientos civiles para el estado de Chiapas.
Prueba que relaciono con el hecho número uno, de la presente contestación de la demanda.
Y con la que pretendo comprobar que en un incidente anterior denominado por la hoy
actora incidentista como “incidente de pensión alimenticia” mediante cálculos y
suposiciones expresó en su escrito de fecha 19 de abril del año 2024, que no se le pagaba
pensión alguna, Y con el objeto de aumentar el monto de la pensión de la pensión
adeudadas, sorprendió a la autoridad jurisdiccional, quien en su momento procesal dictó
embargo de un vehículo que no era de mi propiedad, y que hoy en día, me continúa
causando perjuicios legales y económicos por la manera dolosa de conducirse en el
presente juicio y promoviendo incidentes con el fin de perjudicar a mi persona. Prueba que
relaciono con el hecho número uno, de la presente contestación de la demanda. Prueba con
el que intento demostrar que en el incidente que antecede al presente.
4.- DOCUMENTAL PÚBLICA.- consistente en 01 foja útil original del escrito recibido
con fecha 19 de abril del año 2024, Tal y como obra en la foja 42 y/o 425 del expediente
incidental denominado incidente de pensión alimenticia, relacionado con el expediente
principal 1061/2017, radicado ante este mismo juzgado primero. Del ramo civil, del
distrito judicial de San Cristóbal de las Casas. La cual se ofrece en términos de los
artículos 303 y 304 del código de procedimientos civiles para el estado de Chiapas.
Prueba que relaciono con el hecho número uno, de la presente contestación de la demanda.
Y con la que pretendo comprobar que en un incidente anterior denominado por la hoy
actora incidentista como “incidente de pensión alimenticia” mediante cálculos y
suposiciones expresó en su escrito de fecha 19 de abril del año 2024, que no se le pagaba
pensión alguna, Y con el objeto de aumentar el monto de la pensión de la pensión
adeudadas, sorprendió a la autoridad jurisdiccional, quien en su momento procesal dictó
embargo de un vehículo que no era de mi propiedad, y que hoy en día, me continúa
causando perjuicios legales y económicos por la manera dolosa de conducirse en el
presente juicio y promoviendo incidentes con el fin de perjudicar a mi persona. Prueba que
relaciono con el hecho número uno, de la presente
Por lo anterior me permito invocar las siguiente EXCEPCION, con respecto a la pensión
alimenticia que solicita la hoy actora en cuanto a los alimentos que solicita:
Octava Época
Fuente: Semanario Judicial de la Federación. Tomo XI, Abril de 1993, página 237
Tipo: Aislada
No constituye propiamente hablando una excepción, pues la excepción es una defensa que
hace valer el demandado para retardar el curso de la acción o para destruirla, y la alegación
de que el actor carece de acción, no entra en esa división. Sine actione agis no es otra cosa
que la simple negación del derecho ejercitado, cuyo efecto jurídico en juicio, solamente
puede consistir en el que generalmente produce la negación de la demanda, o sea, el de
arrojar la carga de la prueba al actor, y el de obligar al juez a examinar todos los elementos
constitutivos de la acción.
Por lo anterior es aplicable el artículo 307 del código civil para el estado de Chiapas. Y
toda vez que me encuentro cumpliendo en la medida de mis posibilidades a depositarles a
mi menor hija, como lo acreditaré durante la secuela del presente juicio. Solicito tenga bien
su señoría admitir las pruebas ofrecidas en la contestación de la demanda, ya que ninguna
esteán prohibidas por la ley, ni son contrarias a la moral de acuerdo al artículo 286 del código de
procedimientos civiles para el estado de Chiapas.
Por lo anterior a usted C. Juez Primero del Ramo Familiar del distrito judicial de San Cristóbal
de las Casas, Chiapas, Solicito:
Primero.- Tenerme por presentado, mediante el presente escrito y por contestada la demanda
incidental instaurada en mi contra, acordandolo de conformidad.
Segundo.-Tener por admitidas y desahogar todas y cada una de las pruebas que ofrezco en el
presente escrito.
Tercero.- Una vez desahogadas las pruebas y formulados los alegatos, se declare improcedente el
incidente que hoy intenta la actora.
PROTESTO LO NECESARIO