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IV. Prevención de la violencia sexual
1. ¿En qué consiste la prevención?
Se debe entender como prevención aquellas acciones que se disponen y
ejecutan con anticipación para evitar que un hecho suceda o, de haberse produ-
cido, impedir que el daño que causa continúe. Tratándose de violencia sexual
contra niñas, niños y adolescentes –incluidos la violación y el abuso sexual– la
prevención supone poner en práctica estrategias y medidas para reducir los fac-
tores de riesgo y aumentar los de protección, con los siguientes objetivos:
• Disminuir el número de casos o su aparición (actuar antes de que se pre-
sente cualquier hecho).
• Proteger a quienes se encuentran en una situación de alto riesgo de sufrir
un trastorno determinado.
• Aminorar la prevalencia de las secuelas o incapacidades en niñas, niños y
adolescentes después de ocurridos los hechos de violencia sexual, mejorar
su calidad de vida y evitar que se verifiquen nuevamente.
Se identifican tres niveles de prevención, diferenciados por su propósito y
por las personas a quienes se dirigen:
• Primario. Es la intervención con la comunidad educativa cuya finalidad es
incrementar sus conocimientos sobre la detección de casos de abuso se-
xual y/o violación, así como de los mecanismos de autoprotección que pue-
den transmitirse a niñas, niños y adolescentes.
• Secundario. Consiste en la difusión de información a grupos de niñas, ni-
ños y adolescentes en general y a aquellos que por sus características
puedan estar mayormente expuestos a sufrir abuso sexual y/o violación, a
través de mecanismos adecuados a sus circunstancias particulares, por
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ejemplo: niñas o niños menores de 3 años, con alguna discapacidad, indí-
genas, residentes en albergues y centros asistenciales o quienes viven en
entornos de violencia familiar, entre otros.
• Terciario. Se dirige a proporcionar pautas a niñas, niños y adolescentes
que han sufrido violencia sexual, para evitar que se vuelva a presentar.
Se presentan algunas medidas relativas a la prevención primaria, a efecto
de que madres, padres, tutores, cuidadores(as), docentes, personal escolar y
niñas, niños y adolescentes cuenten con las bases que les permitan saber qué
estrategias y con qué enfoque deben llevarse a cabo las medidas preventivas de
la violencia sexual en las escuelas y en las familias.
2. El papel de la escuela y personal docente
La escuela o centro educativo –con independencia de su naturaleza públi-
ca y privada– es un espacio determinante para promover la defensa y ejercicio
de los derechos de niñas, niños y adolescentes. Con relación a la identificación
de las distintas formas de violencia que se cometen en su contra, el personal
docente y el personal administrativo tienen una participación fundamental.
Una intervención adecuada, oportuna e integral por parte de la comunidad
educativa que privilegia la dignidad e interés superior de alumnas y alumnos,
garantiza no sólo su seguridad durante los años de escolaridad sino su bienestar,
desarrollo y el mejoramiento de su calidad de vida a largo plazo.
Los directivos, docentes y personal que labora en centros escolares dispo-
nen de una oportunidad privilegiada para detectar casos de abuso sexual y/o
violación, puesto que al convivir con niñas, niños y adolescentes diariamente,
pueden conocerlos y percibir sus cambios de comportamiento. Generalmente,
los episodios de violencia sexual se presentan con mayor frecuencia durante el
período en que aquéllos(as) cursan la educación inicial o básica, sin distinción
del grupo socioeconómico o cultural al que pertenezcan, por lo cual esta proble-
mática atañe a todo el sistema educativo.
Las escuelas son parte de la sociedad y no pueden permanecer ajenas a lo
que ocurre en el entorno en el que están insertas. La aceptación cultural de la
violencia contra niñas, niños y adolescentes, la negación de su carácter de suje-
tos de derechos y la resistencia a reconocer la prevención y erradicación del
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maltrato, conducen a que el personal docente y autoridades escolares guarden
silencio respecto a las problemáticas de sus alumnos(as). Las afectaciones que
generan la violación y el abuso sexual ameritan una intervención rápida y eficaz:
ante la sospecha de abuso debe actuarse para evitar que se produzca y ante la
certeza se deben construir las condiciones para evitar que se repita.
Debe considerarse que uno de los factores protectores más exitosos
para prevenir la violación y el abuso sexual es generar un clima esco-
lar que permita que las y los estudiantes desarrollen su autoestima
individual y colectiva, en un ambiente donde se sientan queridos, res-
petados, valorados y seguros.
Es importante tener en cuenta que, a menudo, las acciones de prevención
e identificación de riesgos se enfocan a proporcionar información a la población
menor de edad sobre las situaciones que pueden representar un peligro para
ellos(as) y habilidades de enfrentamiento de la situación; no obstante, la respon-
sabilidad de la salvaguarda y cuidado de niñas, niños y adolescentes es respon-
sabilidad exclusiva de las personas adultas a cuyo cargo se encuentran, en todos
los ámbitos en que se desenvuelven: familias, escuela, grupos deportivos, de
recreación, entre otros.
Es indispensable la participación activa de toda la comunidad educa-
tiva desde sus respectivos ámbitos de acción para generar una cultu-
ra de protección y buen trato hacia las niñas, niños y adolescentes,
así como para que los conocimientos del tema se generalicen a todas
y todos los involucrados, y así se potencie la capacidad de reacción y
la protección de la integridad de la niñez y adolescencia.
3. Dificultades en la prevención y atención de casos de violación y
abuso sexual en la escuela
En la sociedad prevalecen algunos obstáculos que pueden desincentivar la
participación de la comunidad educativa en la prevención y atención del abuso
sexual en alumnas y alumnos, por ejemplo:
• Mitos o falsas creencias sobre la incidencia y formas en que se comete.
• La posición de vulnerabilidad de los afectados(as) para quienes es difícil
buscar espontáneamente ayuda, ya que por lo general son víctimas de
amenazas.
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• La invisibilidad de su ocurrencia, pues gran número de situaciones de abu-
sos sexuales y/o violaciones se cometen en las familias y no son denun-
ciadas.
• El desconocimiento de los indicadores que podrían alertar sobre la comi-
sión del abuso sexual y que usualmente pasan desapercibidos para las
personas adultas.
• La falta de conocimiento sobre el comportamiento y formas de comunica-
ción de las personas menores de edad en sus distintas etapas de desarro-
llo, que conlleva a las personas adultas a desacreditar y contradecir sus
manifestaciones, opiniones o relatos.
• El temor de las y los adultos de que al intervenir “empeore” la situación del
agredido(a).
• El miedo a las represalias por parte del agresor(a).
• Desconocimiento de las obligaciones legales en materia de protección de
los derechos de niñas, niños y adolescentes, que convierten en cómplices
a aquellas personas que no realizan la denuncia de los hechos (Art. 12
LGDNNA).
• La falta de apoyo, respaldo u omisiones de las autoridades escolares para
atender los casos.
• El desconocimiento de los procesos administrativos y jurisdiccionales para
la investigación, determinación de responsabilidad y restitución de dere-
chos de niñas, niños y adolescentes afectados. Sobre todo la solicitud de
que las autoridades competentes dicten medidas de protección a efecto
de resguardar la integrida personal de las(os) menores de edad.
Anticiparse y conocer lasbarreras descritas, debe ser uno de los ele-
mentos esenciales de las medidas preventivas que se lleven a cabo,
pues con base en ellos se deben desarrollar más recursos para en-
frentarlas.
4. Falsas creencias o mitos en torno a la violencia sexual contra
niñas, niños y adolescentes
Existen algunas ideas erróneas que residen en el imaginario colectivo so-
cial acerca del abuso sexual y violación contra personas menores de edad que
son productos de prejuicios, la discriminación que existe hacia niñas, niños y
adolescentes, el no reconocimiento de su dignidad y capacidad o, incluso, como
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un mecanismo de defensa para evitar ocuparnos de esa problemática. Las ideas
falsas más comunes e torno a esa forma de violencia sexual son:28
FALSO VERDADERO
– Es poco frecuente. – Su incidencia es elevada, sin embargo las cifras de
denuncias no reflejan la dimensión real de la proble-
mática debido al miedo de las niñas, niños y adoles-
centes a romper el silencio o el ocultamiento por parte
de la familia para evitar separación familiar o daños
sociales.
– Se presenta sólo en fami- – Puede presentarse en cualquier contexto familiar,
lias pobres o con proble- económico, cultural o social.
mas de alcoholismo o dro-
gadicción.
– El abuso sexual existe sólo – Falso, la violación es la manifestación más grave de la
cuando hay penetración o violencia sexual, el abuso puede manifestarse incluso
violación. sin contacto físico.
– El riesgo de violencia se- – La mayoría de las agresiones sexuales ocurren en es-
xual sólo está en la calle. pacios familiares o en aquellos en los que niñas, niños
y adolescentes se desenvuelven cotidianamente.
– La violencia sexual y los – Toda forma de violencia puede prevenirse, para ello
malos tratos contra niñas, se requiere la corresponsabilidad de las personas
niños y adolescentes son adultas que se encargan del cuidado de las niñas, ni-
inevitables. ños y adolescentes en sus diversos ámbitos de actua-
ción y una adecuada preparación que les permita evi-
tar la ocurrencia de casos.
– Sólo lo padecen las niñas y
– Los niños o adolescentes también sufren violencia se-
las adolescentes
xual, no obstante estudios internacionales revelan
que el sexo femenino tiene más probabilidad de sufrir
abuso o violación durante la niñez y adolescencia.
– Si el abuso sexual se co- – Toda manifestación de violencia ocurrida durante la
mete en los primeros años niñez y adolescencia genera repercusiones a corto,
de vida, el agredido(a) no mediano y largo plazo
lo recordará y no sufrirá las
consecuencias.
28
Ref. Save the Children, Abuso sexual infantil, Manual de formación para profesionales. España, 2001,
pp. 20-21, UNICEF, Guía Clínica, Op. cit., p. 30, y UNICEF, Mitos acerca del abuso sexual infantil,
presentación [en línea] [Link]/pdf/.../Mitos%20acerca%20del%20abuso%20sexual%20infan-
[Link].
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FALSO VERDADERO
– Las adolescentes provo- – En ocasiones los agresores(as) aluden a que la o el
can a los agresores(as). menor de edad son responsables del abuso o viola-
ción o que incluso obtuvieron su consentimiento; sin
embargo, la capacidad y madurez de la persona adul-
ta lo coloca en una situación de evidente ventaja so-
bre el agredido(a), por lo que la responsabilidad es
exclusiva de la persona adulta.
– El abuso sexual es conse- – No existen evidencias que demuestren que las y los
cuencia de que las y los adolescentes con vida sexual activa sean más o me-
adolescentes tengan vida nos propensos al abuso sexual, ya que éste puede
sexual activa. ocurrir a cualquier edad.
– Los agresores(as) – La mayoría no presenta una patología psicológica es-
sexuales son enfer- pecífica sino que actúan conscientemente, incluso
mos(as) psiquiátricos. pueden estar perfectamente adaptados a la comuni-
dad en que viven y gozar de buena reputación en la
sociedad.
– Las niñas, niños y adoles- – Es prácticamente imposible que una persona menor
centes son fantasiosos, de edad mienta sobre un episodio de violencia sexual.
mienten y no tienen capa- Por su madurez y desarrollo pueden tener dificultades
cidad de darse cuenta de para explicar lo que pasó, incluso retractarse de su
cómo ocurren los hechos. relato pero ello no significa que no digan la verdad,
sino que evidencia el temor hacia el agresor(a) y la
incertidumbre sobre la reacción que tendrán sus fami-
liares si se los cuenta.
– Las niñas, niños y adoles- – Aún cuando las niñas, niños y adolescentes tuvieran
centes son responsables desarrolladas habilidades, competencias para la vida,
de que el abuso suceda y buena autoestima y seguridad, y conocimiento de me-
podrían evitarlo. didas de auto-cuidado, puede ocurrir un acto de vio-
lencia sexual en su contra, sobre todo por el tipo de
relación y la confianza que a menudo se genera pre-
viamente entre agresor(a) y agredido(a) que hace muy
difícil resistirlo.
– Los agresores son – Tanto hombres como mujeres pueden ser agresores
hombres desconocidos sexuales. Asimismo, la mayoría de abusos sexuales
que atacan y violan. y/o violaciones son cometidos por personas conocidas
por las niñas, niños y adolescentes las cuales se ga-
nan su confianza a través de diversas tácticas. Un por-
centaje considerable de ellos son cometidos por fami-
liares, incluso cercanos.
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– Los abusos sexuales y la – En muchos casos, el o la abusador(a) engaña, seduce o
violación se dan con vio- confunde al agredido(a) convenciéndolo(a) de acceder a
lencia física. sus pretensiones y no contarle a nadie lo sucedido.
– El abuso sexual y la viola- – Toda persona tiene obligación de salvaguardar la inte-
ción dentro de la familia gridad y derechos de las niñas, niños y adolescentes,
son problemas privados y por lo que cualquiera que tenga conocimiento de esos
no sociales. actos debe informarlo a las autoridades competentes.
– Si intervengo o denuncio, – Si las niñas, niños y adolescentes no reciben la aten-
puedo empeorar la situa- ción adecuada y oportuna, aumentan las probabilida-
ción. Es mejor guardar si- des de que a largo plazo enfrente graves consecuen-
lencio. cias en su salud y desarrollo integral que le impidan el
disfrute de una plena vida adulta. Los agresores(as)
sexuales deben ser investigados y sancionados en tér-
minos de las leyes aplicables.
5. Recomendaciones generales para evitar abusos sexuales
y/o violaciones29
• Nunca dejarlos(as) solos en la casa, menos aún si está alguna persona
que no les agrade o les provoque desconfianza o si ha contratado a algu-
na persona para realizar un trabajo eventual.
• No obligarlos(as) a abrazar, dar besos o tocar a otras personas si no es su
deseo.
• No dejarlos(as) en automóviles o lugares desprotegidos(as).
• Acostumbrarlos(as) a expresar sus sentimientos agradables y desagrada-
bles: si se sienten solos(as), desprotegidos(as), contentos(as), o si tienen
miedo de alguna situación, persona o lugar.
• Escucharlos(as) con atención y respeto, tomar en cuenta sus opiniones y
deseos.
• Tener un trato cercano y afectivo con sus hijos e hijas, involucrarse en su
proceso educativo, tener comunicación constante con el personal docente
y cuidadores(as).
• Estar atento(a) a los lugares y amistades con quienes se contactan perso-
nalmente y a través de las Tecnologías de la Información.
• Asegurar que niñas, niños y adolescentes tengan un espacio individual
para dormir y no obligarles a compartirlo con alguien más.
29
UNICEF, Tiempo de Crecer, Guía para la familia, la salud de niñas y niños de 0-3 años. Chile, UNI-
CEF-FOSIS, 2007 [en línea] [Link]
nos-y-ninas-de-0-3-anos/
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• Enseñarlos(as) a cuidar su cuerpo, no cambiarse de ropa o desvestirse
frente a las demás personas.
6. Estrategias de prevención de la violencia sexual
que pueden implementarse en la escuela
De acuerdo al consenso de los especialistas, las estrategias de prevención
de la violación y/o abuso sexual de niñas, niños y adolescentes deben compren-
der estrategias educativas y de divulgación de información que permitan no sólo
la transmisión de datos sino la adopción de conductas concretas por parte de la
comunidad educativa.
Las medidas educativas son todas aquellas que tengan por objetivo la difu-
sión de conocimiento y capacitación de la comunidad educativa sobre temas
vinculados a los factores de riesgo y protección de las agresiones sexuales y
cuya finalidad debe ser la generación de patrones de conducta específicos de
cada una de las personas de acuerdo a su ámbito de actuación.
Las medidas pueden presentarse en forma de pláticas, talleres, cursos,
diplomados, eventos colectivos, conferencias, distribución de materiales informa-
tivos, campañas de difusión, impartición de clases, juegos, dinámicas o cualquie-
ra otra adecuada al público y objetivo que se persigue. Estas acciones pueden
solicitarse a la autoridad inmediata superior o a terceros especializados en mate-
ria de niñez y adolescencia.
Los temas que, por tipo de población objetivo, pueden considerarse dentro
de las medidas educativas son:
6.1. Niñas, niños y adolescentes
Fomentar la educación para la prevención de la violencia sexual a través
del desarrollo de competencias y habilidades emocionales y sociales, mediante:
• Educación sexual integral, desde un enfoque positivo, adecuado a su
edad y grado de madurez (distinguir entre las partes de su cuerpo priva-
das y públicas, las diferencias de éste con el de las personas adultas, re-
producción humana, relaciones afectivas en general y la identificación del
sexo y del género).
• Identificar las señales de riesgo.
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• Discriminar entre diversas conductas de las personas adultas hacia
ellos(as) (etiquetadas como buenas, malas, o confusas).
• Potenciar su derecho a rechazar contactos físicos no deseados.
• Fomentar la búsqueda de ayuda en las personas adultas de confianza.
• Evitar el compromiso de guardar secretos sobre las acciones que les las-
timan o dañan su dignidad humana.
• Evitar los sentimientos de culpa, si han sido víctimas de violencia sexual.
• Entrenamiento en asertividad o habilidades para la vida.
6.2. Comunidad educativa
Ofrecer a los integrantes de la comunidad:
• Orientaciones sobre la educación sexual de niñas, niños y adoles-
centes, y pautas para la enseñanza de destrezas de autoprotección
contra las agresiones sexuales.
• Derechos humanos de niñas, niños y adolescentes. Conocimiento del
marco jurídico de protección de los derechos de las personas menores de
edad, el contenido y alcance de cada uno de sus derechos, el reconoci-
miento de su dignidad, las autoridades e instancias competentes en mate-
ria de niñez y adolescencia a que se puede acudir en caso de violación a
sus derechos.
• Violencia contra niñas, niños y adolescentes y sus consecuencias
(desde el enfoque médico, psicológico y jurídico). Toma de conciencia
sobre las propias ideas, acciones y estructuras relacionadas con el maltra-
to hacia personas menores de edad, violencia física, psicológica y sexual,
que permitan descubrir y superar estereotipos o actitudes rígidas sobre la
problemática del maltrato, revisar críticamente la aceptación de la violen-
cia, la discriminación y los modelos estereotipados de crianza.
• Detección de abuso sexual. Capacitación específica para detectar e
identificar los casos de violencia física, psicológica y sexual contra niñas,
niños o adolescentes; conocimiento de las autoridades a las que se puede
acudir para solicitar asesoría o denunciar y cursos interdisciplinarios sobre
las mejores alternativas para el abordaje de esa problemática.
• Igualdad de género. Articular actividades dirigidas a revisar críticamente
las relaciones de género, y fomentar la igualdad entre niñas y niños.
• Transmisión de valores en el aula. Los valores remiten a conceptos uni-
versales para potenciar acciones que permiten que la dignidad del ser
humano sea uno de los valores más apreciados.
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• Derechos y obligaciones de servidores(as) públicos(as) como garan-
tes de los derechos humanos de niñas, niños y adolescentes. Capa-
citación sobre el marco jurídico que rige su actuación con enfoque especí-
fico a la labor docente.
• Convivencia escolar. Preparación para ofrecer a los alumnos(as) el es-
pacio y las oportunidades para experimentar formas no violentas de reso-
lución de conflictos, y revisar las propias actitudes del personal educativo
hacia el control de las conductas de las niñas, niños y adolescentes.
• Clima organizacional y trabajo en equipo. Favorecer el trabajo solidario
y la corresponsabilidad en la atención y protección de las niñas, niños y
adolescentes, fomentar interacciones positivas, respetuosas y responsa-
bles entre personal administrativo, personal docente y autoridades esco-
lares.
• Capacitación y actualización en estrategias pedagógicas. Innovacio-
nes que permitan mejorar las habilidades de profesoras(es) para transmitir
los conocimientos descritos a sus alumnos(as).
6.3. Madres, padres y/o tutores
Proporcionar orientaciones sobre los siguientes rubros:
• Derechos humanos de niñas, niños y adolescentes. Pláticas y talleres
de sensibilización sobre los derechos reconocidos por el ordenamiento
jurídico, su alcance y las necesidades de sus hijas e hijos de acuerdo a su
edad y madurez.
• Violencia contra niñas, niños y adolescentes y sus consecuencias
(desde el enfoque médico, psicológico y jurídico).
• Sexualidad integral de sus hijas e hijos.
• Detección del abuso sexual y/o violación.
• Confianza y autoestima de niñas, niños y adolescentes.
• Igualdad entre niñas y niños.
• Respeto, solidaridad, empatía, convivencia armónica.
• Obligaciones respecto al cuidado y protección de niñas, niños y ado-
lescentes.
• Difusión de las acciones de prevención y de los protocolos relativos
a la atención y prevención de la violencia sexual.
• Mecanismos de resolución de conflictos en el hogar y espacios edu-
cativos.
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