MODULO I
PANORAMA EPIDEMIOLOGICO EN MEXICO
OBJETIVO
Al finalizar este módulo el participante podrá:
Ø Describir la magnitud de los problemas relacionados con el abuso en
el consumo de alcohol en México y, en particular, en la población
derechohabiente del Sector Salud.
¿QUÉ ES LA EPIDEMIOLOGÍA?
La epidemiología es la disciplina científica que combina el saber médico con el
conocimiento de aquello que determina la enfermedad o que pone en riesgo de padecerla a los
seres humanos, utilizando también otros conocimientos que permiten saber la frecuencia, la
distribución y la evolución de la enfermedad en la población, mediante diversos métodos y
herramientas.
En el caso específico de las adicciones, la epidemiología permite conocer la dimensión
social de las adicciones, el grado de penetración que han alcanzado en la sociedad y los daños que
ocasionan en la salud y en la sociedad.
PANORAMA EPIDEMIOLÓGICO
La epidemiología del consumo del alcohol es un asunto prioritario en México porque éste
constituye el principal problema de adicción.
En la Encuesta Nacional de Adicciones de 1998 se comenta que el consumo de bebidas
alcohólicas en nuestro país sigue siendo una práctica característica de la población masculina,
77% de los hombres que habitan zonas urbanas beben, en tanto que esta conducta nada más se
observa en el 44% de las mujeres. El consumo no se distribuye homogéneamente en la población,
se observa una proporción importante de abstemios (19.7%), principalmente entre la población
femenina, las mujeres inician el consumo en edades posteriores a los varones. 35% de los varones
y 27% de las mujeres se iniciaron en el consumo antes de cumplir los 18 años; entre las mujeres
la edad más frecuente para iniciar el consumo es entre los 18 y 29 años en tanto que entre los
varones se encuentra entre los 12 y 15 años. También se sabe el alcohol disponible es consumido
básicamente por hombres de edad media y el 25% de los bebedores fuertes consumen el 78% del
alcohol disponible (Medina Mora, ME y cols., 1991).
La distribución porcentual de los diferentes patrones de consumo muestran cómo, dos
terceras partes de la población a nivel nacional pueden clasificarse como bebedores, lo que
permite estimar que existe un poco más de 28 millones de individuos que consumen alcohol.
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En los varones que habitan zonas urbanas, el consumo de grandes cantidades por ocasión
de consumo que ocurre mensual o semanalmente es el patrón característico, en tanto que el
consumo frecuente de bajas cantidades no es común en nuestro país, de acuerdo con los
resultados de la encuesta el 28% bebe menos de una vez al mes, 8.5% son bebedores frecuentes
de bajas cantidades y el 40% se ubican en los patrones mensuales o semanales que se asocian
con altas cantidades de alcohol consumidas por ocasión.
Alrededor de los años 70, el consumo promedio individual de alcohol en la población
mayor de quince años, en la República Mexicana, era aproximadamente de tres litros y medio per
cápita. En los años 90 el consumo per cápita de alcohol es de 5.54 litros (Rosovsky, 1997), 1.4
más bajo que el consumo que se observa en Estados Unidos, o 2.4 veces más bajo que el de
España.
Cuando se compara la prevalencia de bebedores a nivel nacional, se observa que en la
Región Occidental (Aguascalientes, Colima, Jalisco, Nayarit, Zacatecas) es mayor a la media
nacional, con un 78.0%; la región que comprende el Distrito Federal y la zona conurbada obtuvo
un 73.4%, en la Región Centro que comprende los estados de Hidalgo, Guanajuato, México,
Morelos, Puebla, Querétaro, y Tlaxcala se registró un 69.0%. El menor índice de consumo se
presentó en la Región Nororiental que comprende los estados de San Luis Potosí, Nuevo León, y
Tamaulipas con un 54.4%.
Es importante tomar en cuenta, que en el grupo de bebedores se ubica más de la mitad de
los adolescentes con 53.7%, es decir que poco más de cinco millones de jóvenes a nivel nacional
ingirieron bebidas alcohólicas durante los dos últimos años.
Es notoria la tendencia al aumento de proporción de bebedores a medida que aumenta el
nivel escolar. El porcentaje más bajo lo tiene el grupo que no tuvo instrucción, mientras que el
más alto se ubica entre los profesionistas; más de las tres cuartas partes de los que alcanzaron
nivel de licenciatura son bebedores (82.1%).
Casi una cuarta parte (23.8%) de la población bebedora consumió alcohol de una a tres
veces por mes; un 16%, que es aproximadamente la quinta parte, consumió de una a cuatro veces
por semana y cerca del 3% consumió entre 5 y 7 veces por semana. Más de la tercera parte de la
población bebedora consumió con una frecuencia de 2 a 6 veces por año.
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El tipo de bebida de mayor consumo a nivel nacional es la cerveza, con 63%,
aproximadamente la mitad de la población bebedora consume destilados 34%, un 1% consume
vino de mesa, los coolers son consumidos en un 1%, un 1% toma pulque, y un 1% reporta
consumo de alcohol de 96 grados.
En esta misma Encuesta se encontró que 16 de cada 100 de los que consumen 5 ó más
copas por ocasión tienen problemas por su forma de beber, como verse involucrados con
violencia, problemas con amigos 8.4%, con policías 4.6%, y en bares 2.6%.
La mayor parte de la población bebedora (92.8%) dijo haber iniciado su consumo por
presión de grupo y por curiosidad, (69.6% y 23.2% respectivamente). Esto coincide con la
normalización social del consumo de alcohol. Desde la "probadita infantil" inducida en el ámbito
familiar hasta la copa para brindar, el contexto social propicia el inicio de la alcoholización como
algo deseable, legítimo y parte de rituales difíciles de eludir (Medina Mora, 1998).
Otro aspecto que toman en cuenta los estudios epidemiológicos son las muertes asociadas
al consumo de alguna sustancia adictiva. Se encontró que del número total de homicidios en
1990, 27% se relaciona con algún tipo de droga, de ellos el 94% correspondieron a personas con
intoxicación etílica, la mayoría hombres. Por otro lado 41% de los suicidios se asociaron al
consumo de alguna droga que en la mayoría de los casos fue el alcohol.
Dentro del rubro de fallecimientos por accidentes notificados por el SEMEFO para 1990,
el 11.5% correspondió a individuos que en el momento del fallecimiento presentaban algún grado
de intoxicación por alcohol. La mortalidad asociada al uso y abuso del alcohol se ha podido
documentar por medio de algunos indicadores indirectos, como la mortalidad por cirrosis que en
1990 ocupó el noveno lugar nacional, con una tasa de 22 por cada 100,000 habitantes en la
población general y la primera causa en la población masculina de 35 a 54 años.
El riesgo de gastritis o problemas con el hígado es dos veces mayor entre la población
atendida en las unidades de atención primaria, que informa sobre consumo frecuente de bebidas
alcohólicas.
Por lo que se refiere a los servicios de urgencias, los motivos de consulta asociados a
conducta adictiva fueron accidentes y violencia en el 74.6% de los casos, padecimientos médicos,
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solo el 24.4%. En la población atendida en estos servicios se encontró que el riesgo de acudir a
una consulta por intoxicación, fue casi cuatro veces mayor entre los que consumen sustancias
adictivas.
Se calcula que el abuso en el consumo de alcohol es responsable de un alto número de
días sanos de vida perdidos (AVISA), ya sea por muerte prematura o por discapacidades
derivadas del abuso, incluyendo la dependencia. Otro estudio estimó que el abuso en el consumo
de bebidas alcohólicas se implicó el 9% del total de días perdidos por lesiones, por accidentes en
vehículos, cirrosis hepática, homicidios y dependencia alcohólica (Frenk, 1994).
¿CUÁL ES EL PANORAMA EN LA POBLACIÓN DERECHOHABIENTE DEL
IMSS?
En el Instituto Mexicano del Seguro Social se realizó una encuesta de consumo de alcohol
entre los derechohabientes1 . La muestra quedó formada por 41,121 pacientes a los que se les
aplicó el AUDIT2 . El 30.1% de los hombres y el 6% de las mujeres mayores de 18 años
reportaron consumir más de 5 copas por ocasión de consumo. Así mismo, se informa que el
17.6% de los hombres menores de 18 años y el 6% de las mujeres se consideraban bebedores
fuertes. Se pueden considerar bebedores en riesgo el 28.2% de los hombres y el 4.8 % de las
mujeres se pueden considerar bebedores en riesgo.
Por otro lado, se reporta que en 1994 el 18.9% de las muertes en la población
derechohabiente del Instituto fue por cirrosis hepática, (Peña Corona, 1994). Otro dato interesante
es que el 5.86% de todas las muertes en el IMSS durante 1994, fue por cirrosis hepática. En ese
año, los hombres ocuparon el 5° lugar y las mujeres el 8° lugar.
1
Peña Corona, M. P. Consumo de alcohol. ¿Un costo
más allá de lo previsto?.
2
Alcohol Use Disorders Identification Test. (AUDIT)
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REFERENCIAS
1. Berruecos, L. (1974) The function of anthropology in drug addiction studies. Informa, 2
(2), 9-14.
2. Berruecos, L. (1988). Aspectos culturales del Consumo de Alcohol en México. En:
Alcohol Consumption among Mexicans and Mexicans Americans: A binational Perspective.
Los Angeles: University of California.
3. Berruecos, L. y Velasco, P. (1997) Patrones de ingestión de alcohol en una comunidad
indígena de la Sierra Norte de Puebla. Reportes especiales, México: CEMESAM.
4. García, A. A. (1972) El maguey y el pulque en Tepetlaoxtoc. Comunidad 38, 460-475.
5. Lomnitz, L. (1983). Supervivencia en una barriada de la ciudad de México. Demografía y
Economía, 7.
6. Medina Mora M. E. (1998): Beber en el campo y en la ciudad. En: Beber de Tierra Generosa.
Historia de las Bebidas Alcohólicas en México. Pp. 204 – 227.
7. FISAC (1998): Beber de Tierra Generosa. Ciencia de las Bebidas Alcohólicas en México. Pp.
120 – 123.
8. Peña – Corona, M.P. (1995) Accidentes, traumatismos y violencias asociadas con el
consumo de alcohol atendidos en los servicios de urgencias en la zona Metropolitana de
la ciudad de México. Aproximación costo – beneficio (documento interno), Instituto
Mexicano del Seguro Social, México.
9. Secretaría de Salud, Instituto Mexicano de Psiquiatría, Dirección General de
Epidemiología (1999). Tercera Encuesta Nacional de Adicciones 1998, México.
6
10. Programa contra el Alcoholismo y el Abuso de Bebidas Alcohólicas. CONADIC. 2002.