MODULO 1
Fundamentos y Marco de
Derechos de la Seguridad
Pública y Ciudadana
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Introducción General del Módulo
La seguridad se ha consolidado como uno de los desafíos más complejos y
urgentes del Estado contemporáneo, particularmente en el contexto
latinoamericano y chileno. Lejos de ser un fin en sí mismo o un mero ejercicio
de la fuerza coercitiva, la seguridad debe entenderse como una condición
fundamental para el desarrollo humano y un requisito sine qua non para el
ejercicio efectivo de los derechos y libertades fundamentales. En el escenario
actual, caracterizado por una creciente sofisticación del fenómeno delictual y
una alta percepción de inseguridad, el Estado chileno se ve compelido a
articular respuestas que no solo sean eficaces en términos operativos, sino
que se mantengan estrictamente ancladas a la Institucionalidad y la ética
democrática. El propósito central de este primer módulo es establecer una
base conceptual y normativa robusta que permita la nivelación de
conocimientos entre los diversos actores del sistema, incluyendo a
funcionarios de Carabineros de Chile, la Policía de Investigaciones (PDI), el
Ministerio Público, la Defensoría Penal Pública, así como gestores de
Gobiernos Regionales y Municipalidades y todos aquellos que le interese este
tema. A través de este proceso formativo, STRATEMY - Centro de Estudios
busca generar un lenguaje común basado en la evidencia técnica y el respeto
irrestricto al Estado de Derecho. Esta base conceptual no es un ejercicio
meramente teórico, sino el cimiento imprescindible sobre el cual se
construirán las estrategias prácticas y herramientas de gestión que se
abordarán en las unidades sucesivas. Bajo el modelo de Gestión Integral
promovido por nuestra institución, se argumenta que un sistema de
seguridad moderno requiere una mirada interdisciplinaria que trascienda la
respuesta penal inmediata. Esto implica integrar la Seguridad Pública con la
Seguridad Ciudadana , reconociendo que la eficacia del sistema depende de
la articulación entre el control penal legítimo y las estrategias preventivas de
carácter social y territorial. Al finalizar este módulo, el participante habrá
internalizado que la labor de seguridad, ya sea en el ámbito de la persecución
o de la prevención local, es, ante todo, una función profesional orientada a
ser garante de derechos.
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Unidad 1: Evolución Conceptual y Definiciones de Seguridad
La comprensión de la seguridad ha experimentado una transición
paradigmática fundamental en las últimas décadas. Este cambio no es
meramente terminológico, sino que representa una evolución estratégica en
la forma en que el Estado interactúa con la sociedad para garantizar el orden
y la paz social. Pasar de un enfoque de control rígido y estatalista a una
mirada ciudadana e integral es un paso necesario para fortalecer la
legitimidad de las políticas públicas y responder a los nuevos fenómenos
delictivos apreciables en el país.
Desarrollo Histórico y el Rol del Estado
Durante gran parte del siglo XX, la seguridad en el Cono Sur fue concebida
primordialmente bajo la Doctrina de Seguridad Nacional, orientada a la
defensa del poder político y la estabilidad de las estructuras estatales frente
a amenazas internas y externas. Bajo este enfoque, el Orden Público se
mantenía mediante mecanismos de control rígidos y respuestas
eminentemente reactivas, donde las instituciones militares y policiales
asumían un rol protagónico y autónomo. En este esquema, el ciudadano era
a menudo visto como un objeto de control más que como el sujeto de
protección. Con la consolidación del Estado de Derecho y los procesos de
democratización, este modelo fue puesto bajo un profundo escrutinio
técnico. La evidencia empírica acumulada por organismos como la
Subsecretaría de Prevención del Delito ha demostrado que el uso
unidimensional de la fuerza no logra reducciones sostenidas en la
criminalidad ni mitiga la sensación de inseguridad. Así, el Estado chileno ha
transitado hacia un paradigma de Seguridad Humana, donde el foco se
desplaza desde la protección de la estructura estatal hacia la protección
integral de las personas y el aseguramiento de sus derechos civiles y sociales.
Este cambio implica que el Estado ya no es el único actor relevante, sino el
coordinador de una red de seguridad. Bajo el modelo de STRATEMY,
sostenemos que esta transición exige que los funcionarios públicos
abandonen la visión punitiva-excluyente para adoptar una gobernanza de
seguridad multisectorial. Esto es particularmente crítico en zonas con
dinámicas de criminalidad compleja, donde la presencia del Estado debe ser
no solo reactiva, sino protectora y promotora del desarrollo local.
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Seguridad Pública: El Enfoque Jurídico-Penal
La Seguridad Pública se define como el conjunto de políticas, instituciones y
acciones estatales destinadas a prevenir, investigar y sancionar el delito,
garantizando el cumplimiento de la ley y el mantenimiento del orden público.
Este enfoque descansa en la institucionalidad de organismos especializados y
se rige primordialmente por un Enfoque Jurídico-Penal. En Chile, este
subsistema está compuesto por las fuerzas de orden y seguridad, el
Ministerio Público y los Tribunales de Justicia, quienes ejercen el Monopolio
legítimo del uso de la fuerza. Características operativas de la Seguridad
Pública:
Centralidad Estatal: El Estado actúa como el garante exclusivo y
principal de la seguridad a través de su capacidad coercitiva regulada por
la Constitución.
Reactividad: Gran parte de sus acciones se gatillan una vez que el hecho
delictual se ha consumado, enfocándose en la Persecución Penal y la
sanción del infractor.
Verticalidad: Las decisiones operativas suelen ser jerarquizadas y
centralizadas, buscando la eficacia en la interrupción de la actividad
criminal.
Uso de la Fuerza Regulada: Emplea la coerción como herramienta
primordial para el restablecimiento del orden, siempre bajo estándares
de Legalidad y control judicial.
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Seguridad Ciudadana: Multicausalidad e Integridad
A diferencia de la visión tradicional, la Seguridad Ciudadana propone un
enfoque integral que reconoce al delito como un fenómeno Multicausal. Esta
perspectiva, nutrida por la sociología y la criminología moderna, entiende
que la criminalidad no es solo una infracción a la norma, sino el resultado de
la interacción de factores sociales, económicos, territoriales y culturales.
Aquí, el análisis se desplaza desde el "hecho delictivo" hacia las causas
estructurales que lo facilitan, tales como la desorganización social analizada
por la Escuela de Chicago. Bajo este enfoque, se prioriza la Prevención Social
y la Prevención Situacional. El objetivo ya no es solo capturar al delincuente,
sino reducir las oportunidades para el delito y fortalecer los Factores de
Protección en la comunidad. La Seguridad Ciudadana pone énfasis en la
recuperación de espacios públicos, el fortalecimiento del tejido social y la
atención temprana a grupos en riesgo, reconociendo que la gestión local de
los Municipios es la primera línea de defensa contra la violencia. Bajo el
modelo de Gestión Integral de STRATEMY, la Corresponsabilidad se define
como el principio por el cual la producción de entornos seguros es una tarea
compartida y coordinada entre el Estado central, los gobiernos locales y la
sociedad civil organizada. No implica que el ciudadano asuma funciones
policiales, sino que participe activamente en la coproducción de seguridad
mediante la identificación de riesgos y el fortalecimiento del control social
informal. La falta de corresponsabilidad suele derivar en políticas aisladas
que no logran sostenibilidad en el tiempo.
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Diferencias y Complementariedad
Es un error conceptual y estratégico considerar la Seguridad Pública y la
Seguridad Ciudadana como visiones opuestas. Por el contrario, en STRATEMY
sostenemos que son dimensiones necesarias y complementarias. Un sistema
de seguridad eficaz requiere que la Persecución Penal (seguridad pública)
conviva con la promoción de entornos resilientes y preventivos (seguridad
ciudadana). Sin una persecución efectiva, la prevención se percibe como
impunidad; sin una prevención robusta, el sistema de justicia se satura y se
vuelve ineficiente. Síntesis de Unidad: La evolución conceptual demuestra
que la seguridad contemporánea trasciende la simple coerción. La
legitimidad institucional depende de la capacidad del Estado para integrar el
control legítimo con la participación ciudadana, entendiendo que la
seguridad es un servicio público orientado a la protección de la Dignidad
Humana .Conectivo: Este nuevo paradigma ciudadano, orientado a la
protección del individuo y la corresponsabilidad, exige un marco estricto de
límites éticos y legales que aseguren que la intervención del Estado no se
transforme en un abuso. Estos límites son los que exploraremos en
profundidad en la Unidad 2 a través del prisma de los Derechos Humanos.
Unidad 2: Derechos Humanos y Función Estatal en Seguridad
En la formación impartida por STRATEMY- Centro de Estudios, los Derechos
Humanos ([Link].) no se presentan como un obstáculo para la labor
operativa, sino como la guía de eficiencia y profesionalismo que otorga
legitimidad a la actuación estatal. En un Estado de Derecho , el respeto a la
dignidad humana es el estándar mínimo de calidad de cualquier servicio de
seguridad moderno. Un funcionario que vulnera derechos no solo comete un
delito, sino que destruye la confianza ciudadana, que es el activo más valioso
para la prevención y la investigación criminal.
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Los [Link]. como Límite y Guía
Los Derechos Humanos constituyen el marco normativo internacional y
nacional que regula y limita el ejercicio del poder estatal. En materia de
seguridad, estos derechos cumplen una doble función: por un lado,
establecen un "piso ético" infranqueable para evitar la arbitrariedad; por
otro, orientan la actuación institucional hacia la protección efectiva de las
personas. La seguridad no debe entenderse como un derecho contrapuesto
a los demás derechos, sino como el derecho que garantiza el goce de todas
las libertades fundamentales. La actuación institucional debe estar imbuida
de esta visión. Cuando un agente del Estado actúa fuera de este marco,
erosiona la Legitimidad Institucional, facilitando el surgimiento de conflictos
sociales y debilitando la cooperación vecinal.
Obligaciones Generales del Estado en Seguridad
Todo funcionario de seguridad, desde el patrullero hasta el directivo
municipal, debe comprender y aplicar la cuádruple obligación que el marco
internacional impone al Estado:
[Link]: El Estado y sus agentes deben abstenerse de realizar actos que
vulneren derechos. Implica, por ejemplo, no realizar detenciones
arbitrarias, no aplicar tortura y evitar el uso excesivo de la fuerza. Es una
obligación de "no hacer" que limita el poder estatal.
[Link]: El Estado debe impedir que terceros (criminales, bandas
organizadas o particulares) vulneren los derechos de los ciudadanos. Esto
se traduce en patrullaje efectivo, investigación criminal y presencia
institucional en territorios vulnerables.
[Link]: Implica la adopción de medidas positivas (recursos
presupuestarios, leyes, protocolos técnicos) para asegurar que las
personas puedan ejercer sus derechos. Un ejemplo es la creación de
canales de denuncia seguros y accesibles para las víctimas.
[Link]: Es la obligación de difundir el conocimiento sobre los
derechos y fortalecer una cultura de respeto. El Estado debe educar a sus
funcionarios y a la comunidad sobre los estándares de derechos que
rigen la convivencia social.
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Principios Operativos de la Función Policial y de Seguridad
Para que la intervención estatal en seguridad sea legítima, profesional y
técnica, debe regirse estrictamente por cuatro principios fundamentales:
[Link]: Toda acción de seguridad debe estar expresamente facultada
por la ley y la Constitución. No existe "discrecionalidad" para vulnerar la
norma en pos de un supuesto "bien mayor".
[Link]: El uso de la fuerza o la restricción de libertades solo es
legítimo cuando es estrictamente indispensable para alcanzar un objetivo
lícito y cuando no existan otros medios menos lesivos disponibles.
[Link]: Debe existir un equilibrio técnico entre la gravedad de
la amenaza o resistencia enfrentada y el nivel de fuerza o restricción
aplicada. La respuesta estatal no puede ser más violenta que la amenaza
que intenta neutralizar.
[Link]: Las instituciones y sus agentes deben rendir cuentas
por sus acciones. Esto implica mecanismos de transparencia y la asunción
de consecuencias penales, administrativas y civiles en caso de infracción.
[Link]: Un funcionario realiza un control de identidad en un barrio
con alta tasa de delitos.
[Link]́n de Legalidad: El control debe basarse en las facultades
otorgadas por el Código Procesal Penal o leyes especiales, no en
prejuicios.
[Link]́n de Proporcionalidad: Si el ciudadano colabora, el funcionario
debe mantener un trato digno y profesional. Si el ciudadano intenta huir
sin violencia, el uso de armas de fuego está totalmente proscrito por no
ser proporcional a la falta. El profesionalismo radica en escalar o
desescalar el uso de la fuerza según la resistencia real observada,
protegiendo siempre la integridad física del sujeto.
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Seguridad y Estado de Derecho
La eficacia operativa de las policías y organismos de seguridad no puede
alcanzarse a costa de la ley. La sujeción estricta al Estado de Derecho es lo
que diferencia a una fuerza de seguridad democrática de una autoritaria. En
Chile, la institucionalidad de la seguridad (Ministerio del Interior,
Subsecretarías, Policías) opera bajo un sistema de pesos y contrapesos.
Cuando los agentes del Estado actúan fuera del marco legal, no solo cometen
una falta individual, sino que comprometen la Responsabilidad Internacional
del Estado y destruyen la estructura de confianza necesaria para combatir el
crimen organizado. Síntesis de Unidad: El respeto a los Derechos Humanos
es el estándar de calidad de la gestión pública. Un funcionario que conoce y
aplica estos límites es un funcionario más eficiente, pues sus procedimientos
resistirán el control de legalidad en los tribunales y contarán con el respaldo
de la ciudadanía. Conectivo: Si bien los derechos son universales, su
aplicación práctica requiere reconocer que existen grupos de la población
que enfrentan riesgos diferenciados. Esta necesidad de enfoques específicos
para grupos vulnerables es el eje central de la Unidad .
Unidad 3: Enfoques Transversales y Gestión Local
Para que la Gestión Integral de Seguridad sea verdaderamente efectiva, debe
ser capaz de identificar riesgos específicos que a menudo son invisibilizados
por los enfoques tradicionales de "talla única". La transversalización de la
igualdad y la perspectiva de género no es una cuestión accesoria ni
ideológica; es una exigencia de calidad técnica que permite al Estado focalizar
sus recursos donde el impacto de la violencia es mayor.
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Principio de Igualdad y No Discriminación
Las políticas de seguridad no pueden ser aplicadas de forma arbitraria. La
Estigmatización de ciertos grupos - ya sea por su origen étnico, nacionalidad
(especialmente relevante frente a la migración en la Macrozona Norte ),
condición socioeconómica o género - como "naturalmente peligrosos"
constituye un error estratégico grave. La discriminación aleja a las
comunidades de la policía, corta los flujos de información necesarios para la
inteligencia criminal y aumenta los niveles de violencia y exclusión. Desde la
perspectiva de STRATEMY, una gestión profesional debe basarse en el
análisis de datos y conductas, no en perfiles prejuiciosos. La igualdad ante la
ley asegura que el sistema de seguridad proteja a todos por igual,
fortaleciendo la Cohesión Social como herramienta preventiva.
Perspectiva de Género en las Políticas de Seguridad
Hombres y mujeres viven la inseguridad de formas radicalmente distintas.
Mientras que los hombres suelen ser víctimas de delitos violentos en el
espacio público bajo dinámicas de conflicto externo, las mujeres enfrentan
riesgos específicos como la violencia intrafamiliar, el acoso callejero y la
violencia sexual, que a menudo ocurren en el ámbito privado o en rutas
específicas de tránsito. La incorporación de la perspectiva de género permite
al Estado:
Diferenciar Riesgos: Identificar por qué ciertos delitos afectan
mayoritariamente a mujeres y niñas.
Protocolos Especializados: Crear mecanismos de atención y denuncia
que eviten la revictimización.
Focalización de la Prevención: Diseñar intervenciones que aborden las
dinámicas de poder y violencia de género antes de que escalen a
femicidios. Un error frecuente es diseñar planes de seguridad "neutros"
que asumen que un espacio bien iluminado es igualmente seguro para
todos. Una política con perspectiva de género utilizaría el enfoque CPTED
(Prevención del Delito mediante el Diseño Ambiental) . Mientras que una
cámara en una plaza principal puede ser útil para la policía, una auditoría
de seguridad con mujeres revelaría que el riesgo real está en el paradero
de buses oscuro o en el callejón que conecta con el transporte público.
Ignorar estas disparidades hace que la política sea ineficaz para la mitad
de la población.
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Enfoque de Derechos en la Gestión Local
Los Municipios desempeñan un rol estratégico indiscutible al ser la
institución de primera línea en contacto con la ciudadanía. En la gestión local,
el enfoque de derechos se traduce en la creación de entornos urbanos
inclusivos. Esto implica que la seguridad no solo se gestiona con cámaras y
alarmas, sino a través de la recuperación de espacios públicos, la mediación
comunitaria y la promoción de la convivencia. El rol municipal debe estar
alineado con los Planes Comunales de Seguridad Pública , integrando la
Participación Ciudadana para asegurar que las soluciones respondan a los
problemas sentidos por los vecinos y no solo a estadísticas frías. La gestión
local es donde la Corresponsabilidad se vuelve tangible, transformando al
vecino en un aliado estratégico de la prevención. Síntesis de Unidad: La
transversalidad de enfoques asegura que la política de seguridad sea
equitativa y eficiente. Ignorar las particularidades de género o territorio es,
en última instancia, una gestión ineficiente de los recursos públicos.
Conectivo: Al integrar estos enfoques de igualdad y gestión local con los
fundamentos de seguridad ciudadana y derechos humanos, completamos el
marco teórico esencial para la Gestión Integral que promueve este
diplomado.
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Conclusión General del Módulo
El Módulo 1 ha trazado la hoja de ruta conceptual para una nueva forma de
entender la función de seguridad en el Chile contemporáneo. Hemos
transitado desde la evolución histórica del concepto, reconociendo el paso
necesario de una Seguridad Pública reactiva hacia una Seguridad Ciudadana
multicausal, preventiva y participativa. Este cambio de paradigma no es una
opción teórica; es la respuesta técnica necesaria para enfrentar fenómenos
complejos como el crimen organizado y la violencia urbana. El marco de los
Derechos Humanos se ha revelado no como un límite externo, sino como el
pilar fundamental que sostiene la legitimidad y la eficacia operativa. La
actuación bajo los principios de Legalidad, Necesidad, Proporcionalidad y
Responsabilidad , sumada a una visión transversal de género e igualdad,
define al funcionario profesional de [Link] STRATEMY – Centro de Estudios ,
sostenemos que un gestor o un operador de seguridad debe ser, ante todo,
un garante de los derechos fundamentales. Solo a través de una gestión
profesional, ética y jurídicamente sólida, podremos construir comunidades
verdaderamente seguras, resilientes y confiadas en sus instituciones. Los
invitamos a llevar estos principios a su práctica diaria, entendiendo que cada
procedimiento y cada proyecto es una oportunidad para fortalecer nuestra
democracia.
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