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Leyenda

El Silbón es un espectro del folclore de Venezuela, originario de los Llanos, que representa el alma en pena de un joven que asesinó a su padre y fue maldecido a vagar eternamente cargando sus huesos. Se le describe como una figura alta que emite un silbido escalofriante, y su presencia se asocia con la muerte, especialmente para borrachos y mujeriegos. La leyenda sirve como advertencia moral y control social en las comunidades rurales de Venezuela y Colombia.
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Leyenda

El Silbón es un espectro del folclore de Venezuela, originario de los Llanos, que representa el alma en pena de un joven que asesinó a su padre y fue maldecido a vagar eternamente cargando sus huesos. Se le describe como una figura alta que emite un silbido escalofriante, y su presencia se asocia con la muerte, especialmente para borrachos y mujeriegos. La leyenda sirve como advertencia moral y control social en las comunidades rurales de Venezuela y Colombia.
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leva cargado un saco lleno de huesos, que se pasea por los llanos y entre las copas de los

árboles mientras emite su escalofriante silbido. El Silbón es


un espectro del folclore de Venezuela,1originario de la región de los Llanos,
[ ]

particularmente del estado Portuguesa, municipio Guanarito, siendo también difundido


en los Llanos Orientales de Colombia.2 Se describe como una figura de hasta seis
[ ]

metros de altura, que se mueve sigilosamente entre los árboles, portando un sombrero
de cogollo y emite un silbido característico y escalofriante (que sube y baja en las notas
musicales do-re-mi-fa-sol-la-si). Una creencia popular indica que si el silbido suena
muy cerca, el Silbón está lejos y no hay peligro; pero si suena lejano, está muy próximo
y representa una amenaza mortal, especialmente para borrachos, mujeriegos o personas
de mala conducta, a quienes puede provocar fiebre, tullidez o la muerte.

Se trata del alma en pena de un joven que, según la tradición más extendida, asesinó a
su padre —ya sea por un arrebato de ira, por negarse a cazar o en medio de un conflicto
familiar— y fue maldecido por su abuelo (o en algunas versiones por su madre) a vagar
eternamente cargando un saco con los huesos de su víctima.

La leyenda, surgida a mediados del siglo XIX, forma parte del imaginario llanero
venezolano y se comparte también en regiones colombo-venezolanas, funcionando
como advertencia moral y elemento de control social en las zonas rurales. 3[ ]

Leyenda
Según la leyenda, en vida era un joven terco, caprichoso, maleducado y consentido al
extremo, desde pequeño lo tenían acostumbrado a ser complacido con todo. Él se la
pasaba de cantina en cantina desperdiciando su vida con el alcohol. Le apodaban
el Silbón porque eso era lo que mejor sabía hacer: "Silbar", pero una noche, se enojo por
lo que vio que le habían servido en la mesa, ya que le dijo a su madre que quería
asaduras de ciervo para cenar. Luego él se levantó se fue de su casa furioso hacia la
cantina para calmar su ira, por lo que la mujer le pidió a su esposo que fuera al bosque
para cazar un ciervo para su hijo. Acto seguido, sin embargo, el pobre hombre no pudo
lograr cazar nada con éxito.

Después de beber alcohol, el Silbón de regreso a casa se encontró con su frustrado padre
quien trató de explicarle porque no había podido cazar el ciervo que él quería, sin oír
razones y en medio de su borrachera golpeó brutalmente a su padre y cuando cayó al
suelo con el rifle de cacería le disparó constantemente hasta matarlo ahí mismo y luego
con el cuchillo de caza de su padre le sacó las tripas sin remordimiento alguno, y
finalmente las empacó en la tela de la camisa y se las llevó a casa.

Tras este hecho, le llevó las tripas a su madre, la cual al ver las últimas, sospechó un
poco, así que le preguntó varias cosas y hasta que la madre se dio cuenta de que estaba
cocinando las tripas de su marido. La Mujer entró en pánico y comenzó a gritar
pidiendo auxilio y de castigo su abuelo lo mandó a que lo ataran a un poste en el medio
del campo, a destruir la espalda a violentos latigazos, para que luego sus heridas fueran
lavadas con agua ardiente y sábila, y al liberarlo lo pusieran junto a dos perros
hambrientos y rabiosos. Después de haberlo torturado, su abuelo lo condenó a vagar
siendo perseguido por los perros llamados "Perros Tureco" o "Perros del Diablo" y
según la leyenda los perros lo perseguirán hasta el fin de los tiempos. Antes de liberarlo
su abuelo lo maldijo y condenó a portar los huesos de su padre por toda la eternidad, 4 [ ]

5
[
diciendo:
]

Maldito eres y maldito serás para el resto de la eternidad hasta que Dios tenga piedad de tu alma
Después de ser condenado fue a donde estaba el cadáver de su padre, el cual los
animales silvestres se habían encargado de limpiar. Para luego en un saco sucio
comenzar a meter los huesos de su padre, después se echó el saco al hombro y terminó
llevándoselos con él , seguido de cerca por los perros turecos para convertirse en una
leyenda. Según los que supuestamente lo han visto pasearse por el llano venezolano o
colombiano lo describen como un hombre adulto delgado que llega a medir 6 metros de
altura, que viste ropa desgastada, lleva un sombrero enorme en su cabeza y lleva
cargado un saco lleno de huesos, que se pasea por los llanos y entre las copas de los
árboles mientras emite su escalofriante silbido.

Se pasea por el llano matando a personas mujeriegas y borrachas para beberse su sangre
alcoholizada directo de sus ombligos. Se dice que su silbido suena como la
melodía "Do, re, mi, fa, sol, la, si, do" pero de una forma espeluznante que suena en un
sombrío y fantasmal eco. Hay veces en las que se sienta frente a las casas para contar
con detenimiento los huesos de su saco uno a uno, si las personas de esa casa lo
escuchan no pasa nada si es que no hay borrachos o mujeriegos entre ellos, pero si no lo
escuchan cuando pasa eso, al otro día habrá velorio en la casa. Se dice que cuando el
silbido es grueso es porque va por un hombre pero cuando el silbido es suave es que va
por una mujer.

La mejor forma de evitarlo es llevando un látigo, un ají picante o llevando un perro


doméstico, estas tres cosas lo espanta, además de que no se debe ser mujeriego o ir
borracho por los llanos venezolanos durante la noche.

Salió a la luz gracias a un obrero de La Portuguesa llamado Rafael. Se dice que


"Cuando su silbido se escucha cerca es porque está lejos, así que no hay peligro, pero
cuando se escucha lejos, ahí si es mejor tener cuidado por parte de los viajeros que
caminen solos por los llanos en altas horas de la noche, porque significa que el Silbón
esta cerca".6 7
[ ][ ]

Y así va el Silbón por los llanos solitarios acompañado por los perros turecos, los cuales
lo perseguirán desatando muerte y desgracia por donde vayan a sus desafortunadas
víctimas hasta la consumación de los tiempos.

En Colombia, sobre los llanos orientales del país, se dice que el Silbón, también
conocido el Silbador, fue un hombre mujeriego y parrandero que murió en soledad. Por
esa razón, cuando se topa con alguien, silba para atraer gente y obtener compañía. Su
silbido es hondo y largo, que suele penetrar los oídos e infunde frío. En otras versiones,
el Silbón aparece ante los jinetes para que les permitiera subir a sus caballos. No
obstante, otros dicen que suele perseguir a las mujeres embarazadas, y tiene la
capacidad de predecir la muerte de una persona. Si alguien escucha el silbido agudo,
pronostica la muerte de una mujer. En cambio, si suena grave pronostica la muerte de
un hombre. En todo caso, esa persona, sea hombre o mujer, generalmente es alguien
conocido por parte de quien ha escuchado el silbido, si escuchas su silbato puede morir
o volverse Loco.
El Silbón es un espectro del folclore de Venezuela,1originario de la región de
[ ]

los Llanos, particularmente del estado Portuguesa, municipio Guanarito, siendo también
difundido en los Llanos Orientales de Colombia.2 Se describe como una figura de hasta
[ ]

seis metros de altura, que se mueve sigilosamente entre los árboles, portando un
sombrero de cogollo y emite un silbido característico y escalofriante (que sube y baja en
las notas musicales do-re-mi-fa-sol-la-si). Una creencia popular indica que si el silbido
suena muy cerca, el Silbón está lejos y no hay peligro; pero si suena lejano, está muy
próximo y representa una amenaza mortal, especialmente para borrachos, mujeriegos o
personas de mala conducta, a quienes puede provocar fiebre, tullidez o la muerte.

Se trata del alma en pena de un joven que, según la tradición más extendida, asesinó a
su padre —ya sea por un arrebato de ira, por negarse a cazar o en medio de un conflicto
familiar— y fue maldecido por su abuelo (o en algunas versiones por su madre) a vagar
eternamente cargando un saco con los huesos de su víctima.

La leyenda, surgida a mediados del siglo XIX, forma parte del imaginario llanero
venezolano y se comparte también en regiones colombo-venezolanas, funcionando
como advertencia moral y elemento de control social en las zonas rurales. 3 [ ]

Leyenda
Según la leyenda, en vida era un joven terco, caprichoso, maleducado y consentido al
extremo, desde pequeño lo tenían acostumbrado a ser complacido con todo. Él se la
pasaba de cantina en cantina desperdiciando su vida con el alcohol. Le apodaban
el Silbón porque eso era lo que mejor sabía hacer: "Silbar", pero una noche, se enojo por
lo que vio que le habían servido en la mesa, ya que le dijo a su madre que quería
asaduras de ciervo para cenar. Luego él se levantó se fue de su casa furioso hacia la
cantina para calmar su ira, por lo que la mujer le pidió a su esposo que fuera al bosque
para cazar un ciervo para su hijo. Acto seguido, sin embargo, el pobre hombre no pudo
lograr cazar nada con éxito.

Después de beber alcohol, el Silbón de regreso a casa se encontró con su frustrado padre
quien trató de explicarle porque no había podido cazar el ciervo que él quería, sin oír
razones y en medio de su borrachera golpeó brutalmente a su padre y cuando cayó al
suelo con el rifle de cacería le disparó constantemente hasta matarlo ahí mismo y luego
con el cuchillo de caza de su padre le sacó las tripas sin remordimiento alguno, y
finalmente las empacó en la tela de la camisa y se las llevó a casa.

Tras este hecho, le llevó las tripas a su madre, la cual al ver las últimas, sospechó un
poco, así que le preguntó varias cosas y hasta que la madre se dio cuenta de que estaba
cocinando las tripas de su marido. La Mujer entró en pánico y comenzó a gritar
pidiendo auxilio y de castigo su abuelo lo mandó a que lo ataran a un poste en el medio
del campo, a destruir la espalda a violentos latigazos, para que luego sus heridas fueran
lavadas con agua ardiente y sábila, y al liberarlo lo pusieran junto a dos perros
hambrientos y rabiosos. Después de haberlo torturado, su abuelo lo condenó a vagar
siendo perseguido por los perros llamados "Perros Tureco" o "Perros del Diablo" y
según la leyenda los perros lo perseguirán hasta el fin de los tiempos. Antes de liberarlo
su abuelo lo maldijo y condenó a portar los huesos de su padre por toda la eternidad, 4 [ ]

5
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diciendo:
]

Maldito eres y maldito serás para el resto de la eternidad hasta que Dios tenga piedad de tu alma
Después de ser condenado fue a donde estaba el cadáver de su padre, el cual los
animales silvestres se habían encargado de limpiar. Para luego en un saco sucio
comenzar a meter los huesos de su padre, después se echó el saco al hombro y terminó
llevándoselos con él , seguido de cerca por los perros turecos para convertirse en una
leyenda. Según los que supuestamente lo han visto pasearse por el llano venezolano o
colombiano lo describen como un hombre adulto delgado que llega a medir 6 metros de
altura, que viste ropa desgastada, lleva un sombrero enorme en su cabeza y lleva
cargado un saco lleno de huesos, que se pasea por los llanos y entre las copas de los
árboles mientras emite su escalofriante silbido.

Se pasea por el llano matando a personas mujeriegas y borrachas para beberse su sangre
alcoholizada directo de sus ombligos. Se dice que su silbido suena como la
melodía "Do, re, mi, fa, sol, la, si, do" pero de una forma espeluznante que suena en un
sombrío y fantasmal eco. Hay veces en las que se sienta frente a las casas para contar
con detenimiento los huesos de su saco uno a uno, si las personas de esa casa lo
escuchan no pasa nada si es que no hay borrachos o mujeriegos entre ellos, pero si no lo
escuchan cuando pasa eso, al otro día habrá velorio en la casa. Se dice que cuando el
silbido es grueso es porque va por un hombre pero cuando el silbido es suave es que va
por una mujer.

La mejor forma de evitarlo es llevando un látigo, un ají picante o llevando un perro


doméstico, estas tres cosas lo espanta, además de que no se debe ser mujeriego o ir
borracho por los llanos venezolanos durante la noche.

Salió a la luz gracias a un obrero de La Portuguesa llamado Rafael. Se dice que


"Cuando su silbido se escucha cerca es porque está lejos, así que no hay peligro, pero
cuando se escucha lejos, ahí si es mejor tener cuidado por parte de los viajeros que
caminen solos por los llanos en altas horas de la noche, porque significa que el Silbón
esta cerca".6 7
[ ][ ]

Y así va el Silbón por los llanos solitarios acompañado por los perros turecos, los cuales
lo perseguirán desatando muerte y desgracia por donde vayan a sus desafortunadas
víctimas hasta la consumación de los tiempos.

En Colombia, sobre los llanos orientales del país, se dice que el Silbón, también
conocido el Silbador, fue un hombre mujeriego y parrandero que murió en soledad. Por
esa razón, cuando se topa con alguien, silba para atraer gente y obtener compañía. Su
silbido es hondo y largo, que suele penetrar los oídos e infunde frío. En otras versiones,
el Silbón aparece ante los jinetes para que les permitiera subir a sus caballos. No
obstante, otros dicen que suele perseguir a las mujeres embarazadas, y tiene la
capacidad de predecir la muerte de una persona. Si alguien escucha el silbido agudo,
pronostica la muerte de una mujer. En cambio, si suena grave pronostica la muerte de
un hombre. En todo caso, esa persona, sea hombre o mujer, generalmente es alguien
conocido por parte de quien ha escuchado el silbido, si escuchas su silbato puede morir
o volverse Loco.

El Silbón es un espectro del folclore de Venezuela,1originario de la región de


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los Llanos, particularmente del estado Portuguesa, municipio Guanarito, siendo también
difundido en los Llanos Orientales de Colombia.2 Se describe como una figura de hasta
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seis metros de altura, que se mueve sigilosamente entre los árboles, portando un
sombrero de cogollo y emite un silbido característico y escalofriante (que sube y baja en
las notas musicales do-re-mi-fa-sol-la-si). Una creencia popular indica que si el silbido
suena muy cerca, el Silbón está lejos y no hay peligro; pero si suena lejano, está muy
próximo y representa una amenaza mortal, especialmente para borrachos, mujeriegos o
personas de mala conducta, a quienes puede provocar fiebre, tullidez o la muerte.

Se trata del alma en pena de un joven que, según la tradición más extendida, asesinó a
su padre —ya sea por un arrebato de ira, por negarse a cazar o en medio de un conflicto
familiar— y fue maldecido por su abuelo (o en algunas versiones por su madre) a vagar
eternamente cargando un saco con los huesos de su víctima.

La leyenda, surgida a mediados del siglo XIX, forma parte del imaginario llanero
venezolano y se comparte también en regiones colombo-venezolanas, funcionando
como advertencia moral y elemento de control social en las zonas rurales. 3 [ ]

Leyenda
Según la leyenda, en vida era un joven terco, caprichoso, maleducado y consentido al
extremo, desde pequeño lo tenían acostumbrado a ser complacido con todo. Él se la
pasaba de cantina en cantina desperdiciando su vida con el alcohol. Le apodaban
el Silbón porque eso era lo que mejor sabía hacer: "Silbar", pero una noche, se enojo por
lo que vio que le habían servido en la mesa, ya que le dijo a su madre que quería
asaduras de ciervo para cenar. Luego él se levantó se fue de su casa furioso hacia la
cantina para calmar su ira, por lo que la mujer le pidió a su esposo que fuera al bosque
para cazar un ciervo para su hijo. Acto seguido, sin embargo, el pobre hombre no pudo
lograr cazar nada con éxito.

Después de beber alcohol, el Silbón de regreso a casa se encontró con su frustrado padre
quien trató de explicarle porque no había podido cazar el ciervo que él quería, sin oír
razones y en medio de su borrachera golpeó brutalmente a su padre y cuando cayó al
suelo con el rifle de cacería le disparó constantemente hasta matarlo ahí mismo y luego
con el cuchillo de caza de su padre le sacó las tripas sin remordimiento alguno, y
finalmente las empacó en la tela de la camisa y se las llevó a casa.

Tras este hecho, le llevó las tripas a su madre, la cual al ver las últimas, sospechó un
poco, así que le preguntó varias cosas y hasta que la madre se dio cuenta de que estaba
cocinando las tripas de su marido. La Mujer entró en pánico y comenzó a gritar
pidiendo auxilio y de castigo su abuelo lo mandó a que lo ataran a un poste en el medio
del campo, a destruir la espalda a violentos latigazos, para que luego sus heridas fueran
lavadas con agua ardiente y sábila, y al liberarlo lo pusieran junto a dos perros
hambrientos y rabiosos. Después de haberlo torturado, su abuelo lo condenó a vagar
siendo perseguido por los perros llamados "Perros Tureco" o "Perros del Diablo" y
según la leyenda los perros lo perseguirán hasta el fin de los tiempos. Antes de liberarlo
su abuelo lo maldijo y condenó a portar los huesos de su padre por toda la eternidad, 4 [ ]

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diciendo:
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Maldito eres y maldito serás para el resto de la eternidad hasta que Dios tenga piedad de tu alma
Después de ser condenado fue a donde estaba el cadáver de su padre, el cual los
animales silvestres se habían encargado de limpiar. Para luego en un saco sucio
comenzar a meter los huesos de su padre, después se echó el saco al hombro y terminó
llevándoselos con él , seguido de cerca por los perros turecos para convertirse en una
leyenda. Según los que supuestamente lo han visto pasearse por el llano venezolano o
colombiano lo describen como un hombre adulto delgado que llega a medir 6 metros de
altura, que viste ropa desgastada, lleva un sombrero enorme en su cabeza y lleva
cargado un saco lleno de huesos, que se pasea por los llanos y entre las copas de los
árboles mientras emite su escalofriante silbido.

Se pasea por el llano matando a personas mujeriegas y borrachas para beberse su sangre
alcoholizada directo de sus ombligos. Se dice que su silbido suena como la
melodía "Do, re, mi, fa, sol, la, si, do" pero de una forma espeluznante que suena en un
sombrío y fantasmal eco. Hay veces en las que se sienta frente a las casas para contar
con detenimiento los huesos de su saco uno a uno, si las personas de esa casa lo
escuchan no pasa nada si es que no hay borrachos o mujeriegos entre ellos, pero si no lo
escuchan cuando pasa eso, al otro día habrá velorio en la casa. Se dice que cuando el
silbido es grueso es porque va por un hombre pero cuando el silbido es suave es que va
por una mujer.

La mejor forma de evitarlo es llevando un látigo, un ají picante o llevando un perro


doméstico, estas tres cosas lo espanta, además de que no se debe ser mujeriego o ir
borracho por los llanos venezolanos durante la noche.

Salió a la luz gracias a un obrero de La Portuguesa llamado Rafael. Se dice que


"Cuando su silbido se escucha cerca es porque está lejos, así que no hay peligro, pero
cuando se escucha lejos, ahí si es mejor tener cuidado por parte de los viajeros que
caminen solos por los llanos en altas horas de la noche, porque significa que el Silbón
esta cerca".6 7
[ ][ ]

Y así va el Silbón por los llanos solitarios acompañado por los perros turecos, los cuales
lo perseguirán desatando muerte y desgracia por donde vayan a sus desafortunadas
víctimas hasta la consumación de los tiempos.

En Colombia, sobre los llanos orientales del país, se dice que el Silbón, también
conocido el Silbador, fue un hombre mujeriego y parrandero que murió en soledad. Por
esa razón, cuando se topa con alguien, silba para atraer gente y obtener compañía. Su
silbido es hondo y largo, que suele penetrar los oídos e infunde frío. En otras versiones,
el Silbón aparece ante los jinetes para que les permitiera subir a sus caballos. No
obstante, otros dicen que suele perseguir a las mujeres embarazadas, y tiene la
capacidad de predecir la muerte de una persona. Si alguien escucha el silbido agudo,
pronostica la muerte de una mujer. En cambio, si suena grave pronostica la muerte de
un hombre. En todo caso, esa persona, sea hombre o mujer, generalmente es alguien
conocido por parte de quien ha escuchado el silbido, si escuchas su silbato puede morir
o volverse Loco.

El Silbón es un espectro del folclore de Venezuela,1originario de la región de


[ ]

los Llanos, particularmente del estado Portuguesa, municipio Guanarito, siendo también
difundido en los Llanos Orientales de Colombia.2 Se describe como una figura de hasta
[ ]

seis metros de altura, que se mueve sigilosamente entre los árboles, portando un
sombrero de cogollo y emite un silbido característico y escalofriante (que sube y baja en
las notas musicales do-re-mi-fa-sol-la-si). Una creencia popular indica que si el silbido
suena muy cerca, el Silbón está lejos y no hay peligro; pero si suena lejano, está muy
próximo y representa una amenaza mortal, especialmente para borrachos, mujeriegos o
personas de mala conducta, a quienes puede provocar fiebre, tullidez o la muerte.

Se trata del alma en pena de un joven que, según la tradición más extendida, asesinó a
su padre —ya sea por un arrebato de ira, por negarse a cazar o en medio de un conflicto
familiar— y fue maldecido por su abuelo (o en algunas versiones por su madre) a vagar
eternamente cargando un saco con los huesos de su víctima.

La leyenda, surgida a mediados del siglo XIX, forma parte del imaginario llanero
venezolano y se comparte también en regiones colombo-venezolanas, funcionando
como advertencia moral y elemento de control social en las zonas rurales. 3 [ ]

Leyenda
Según la leyenda, en vida era un joven terco, caprichoso, maleducado y consentido al
extremo, desde pequeño lo tenían acostumbrado a ser complacido con todo. Él se la
pasaba de cantina en cantina desperdiciando su vida con el alcohol. Le apodaban
el Silbón porque eso era lo que mejor sabía hacer: "Silbar", pero una noche, se enojo por
lo que vio que le habían servido en la mesa, ya que le dijo a su madre que quería
asaduras de ciervo para cenar. Luego él se levantó se fue de su casa furioso hacia la
cantina para calmar su ira, por lo que la mujer le pidió a su esposo que fuera al bosque
para cazar un ciervo para su hijo. Acto seguido, sin embargo, el pobre hombre no pudo
lograr cazar nada con éxito.

Después de beber alcohol, el Silbón de regreso a casa se encontró con su frustrado padre
quien trató de explicarle porque no había podido cazar el ciervo que él quería, sin oír
razones y en medio de su borrachera golpeó brutalmente a su padre y cuando cayó al
suelo con el rifle de cacería le disparó constantemente hasta matarlo ahí mismo y luego
con el cuchillo de caza de su padre le sacó las tripas sin remordimiento alguno, y
finalmente las empacó en la tela de la camisa y se las llevó a casa.

Tras este hecho, le llevó las tripas a su madre, la cual al ver las últimas, sospechó un
poco, así que le preguntó varias cosas y hasta que la madre se dio cuenta de que estaba
cocinando las tripas de su marido. La Mujer entró en pánico y comenzó a gritar
pidiendo auxilio y de castigo su abuelo lo mandó a que lo ataran a un poste en el medio
del campo, a destruir la espalda a violentos latigazos, para que luego sus heridas fueran
lavadas con agua ardiente y sábila, y al liberarlo lo pusieran junto a dos perros
hambrientos y rabiosos. Después de haberlo torturado, su abuelo lo condenó a vagar
siendo perseguido por los perros llamados "Perros Tureco" o "Perros del Diablo" y
según la leyenda los perros lo perseguirán hasta el fin de los tiempos. Antes de liberarlo
su abuelo lo maldijo y condenó a portar los huesos de su padre por toda la eternidad, 4 [ ]

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Maldito eres y maldito serás para el resto de la eternidad hasta que Dios tenga piedad de tu alma
Después de ser condenado fue a donde estaba el cadáver de su padre, el cual los
animales silvestres se habían encargado de limpiar. Para luego en un saco sucio
comenzar a meter los huesos de su padre, después se echó el saco al hombro y terminó
llevándoselos con él , seguido de cerca por los perros turecos para convertirse en una
leyenda. Según los que supuestamente lo han visto pasearse por el llano venezolano o
colombiano lo describen como un hombre adulto delgado que llega a medir 6 metros de
altura, que viste ropa desgastada, lleva un sombrero enorme en su cabeza y l

Se pasea por el llano matando a personas mujeriegas y borrachas para beberse su sangre
alcoholizada directo de sus ombligos. Se dice que su silbido suena como la
melodía "Do, re, mi, fa, sol, la, si, do" pero de una forma espeluznante que suena en un
sombrío y fantasmal eco. Hay veces en las que se sienta frente a las casas para contar
con detenimiento los huesos de su saco uno a uno, si las personas de esa casa lo
escuchan no pasa nada si es que no hay borrachos o mujeriegos entre ellos, pero si no lo
escuchan cuando pasa eso, al otro día habrá velorio en la casa. Se dice que cuando el
silbido es grueso es porque va por un hombre pero cuando el silbido es suave es que va
por una mujer.

La mejor forma de evitarlo es llevando un látigo, un ají picante o llevando un perro


doméstico, estas tres cosas lo espanta, además de que no se debe ser mujeriego o ir
borracho por los llanos venezolanos durante la noche.

Salió a la luz gracias a un obrero de La Portuguesa llamado Rafael. Se dice que


"Cuando su silbido se escucha cerca es porque está lejos, así que no hay peligro, pero
cuando se escucha lejos, ahí si es mejor tener cuidado por parte de los viajeros que
caminen solos por los llanos en altas horas de la noche, porque significa que el Silbón
esta cerca".6 7
[ ][ ]

Y así va el Silbón por los llanos solitarios acompañado por los perros turecos, los cuales
lo perseguirán desatando muerte y desgracia por donde vayan a sus desafortunadas
víctimas hasta la consumación de los tiempos.

En Colombia, sobre los llanos orientales del país, se dice que el Silbón, también
conocido el Silbador, fue un hombre mujeriego y parrandero que murió en soledad. Por
esa razón, cuando se topa con alguien, silba para atraer gente y obtener compañía. Su
silbido es hondo y largo, que suele penetrar los oídos e infunde frío. En otras versiones,
el Silbón aparece ante los jinetes para que les permitiera subir a sus caballos. No
obstante, otros dicen que suele perseguir a las mujeres embarazadas, y tiene la
capacidad de predecir la muerte de una persona. Si alguien escucha el silbido agudo,
pronostica la muerte de una mujer. En cambio, si suena grave pronostica la muerte de
un hombre. En todo caso, esa persona, sea hombre o mujer, generalmente es alguien
conocido por parte de quien ha escuchado el silbido, si escuchas su silbato puede morir
o volverse Loco.

El Silbón es un espectro del folclore de Venezuela,1originario de la región de


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los Llanos, particularmente del estado Portuguesa, municipio Guanarito, siendo también
difundido en los Llanos Orientales de Colombia.2 Se describe como una figura de hasta
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seis metros de altura, que se mueve sigilosamente entre los árboles, portando un
sombrero de cogollo y emite un silbido característico y escalofriante (que sube y baja en
las notas musicales do-re-mi-fa-sol-la-si). Una creencia popular indica que si el silbido
suena muy cerca, el Silbón está lejos y no hay peligro; pero si suena lejano, está muy
próximo y representa una amenaza mortal, especialmente para borrachos, mujeriegos o
personas de mala conducta, a quienes puede provocar fiebre, tullidez o la muerte.
Se trata del alma en pena de un joven que, según la tradición más extendida, asesinó a
su padre —ya sea por un arrebato de ira, por negarse a cazar o en medio de un conflicto
familiar— y fue maldecido por su abuelo (o en algunas versiones por su madre) a vagar
eternamente cargando un saco con los huesos de su víctima.

La leyenda, surgida a mediados del siglo XIX, forma parte del imaginario llanero
venezolano y se comparte también en regiones colombo-venezolanas, funcionando
como advertencia moral y elemento de control social en las zonas rurales. 3 [ ]

Leyenda
Según la leyenda, en vida era un joven terco, caprichoso, maleducado y consentido al
extremo, desde pequeño lo tenían acostumbrado a ser complacido con todo. Él se la
pasaba de cantina en cantina desperdiciando su vida con el alcohol. Le apodaban
el Silbón porque eso era lo que mejor sabía hacer: "Silbar", pero una noche, se enojo por
lo que vio que le habían servido en la mesa, ya que le dijo a su madre que quería
asaduras de ciervo para cenar. Luego él se levantó se fue de su casa furioso hacia la
cantina para calmar su ira, por lo que la mujer le pidió a su esposo que fuera al bosque
para cazar un ciervo para su hijo. Acto seguido, sin embargo, el pobre hombre no pudo
lograr cazar nada con éxito.

Después de beber alcohol, el Silbón de regreso a casa se encontró con su frustrado padre
quien trató de explicarle porque no había podido cazar el ciervo que él quería, sin oír
razones y en medio de su borrachera golpeó brutalmente a su padre y cuando cayó al
suelo con el rifle de cacería le disparó constantemente hasta matarlo ahí mismo y luego
con el cuchillo de caza de su padre le sacó las tripas sin remordimiento alguno, y
finalmente las empacó en la tela de la camisa y se las llevó a casa.

Tras este hecho, le llevó las tripas a su madre, la cual al ver las últimas, sospechó un
poco, así que le preguntó varias cosas y hasta que la madre se dio cuenta de que estaba
cocinando las tripas de su marido. La Mujer entró en pánico y comenzó a gritar
pidiendo auxilio y de castigo su abuelo lo mandó a que lo ataran a un poste en el medio
del campo, a destruir la espalda a violentos latigazos, para que luego sus heridas fueran
lavadas con agua ardiente y sábila, y al liberarlo lo pusieran junto a dos perros
hambrientos y rabiosos. Después de haberlo torturado, su abuelo lo condenó a vagar
siendo perseguido por los perros llamados "Perros Tureco" o "Perros del Diablo" y
según la leyenda los perros lo perseguirán hasta el fin de los tiempos. Antes de liberarlo
su abuelo lo maldijo y condenó a portar los huesos de su padre por toda la eternidad, 4 [ ]

5
[
diciendo:
]

Maldito eres y maldito serás para el resto de la eternidad hasta que Dios tenga piedad de tu alma
Después de ser condenado fue a donde estaba el cadáver de su padre, el cual los
animales silvestres se habían encargado de limpiar. Para luego en un saco sucio
comenzar a meter los huesos de su padre, después se echó el saco al hombro y terminó
llevándoselos con él , seguido de cerca por los perros turecos para convertirse en una
leyenda. Según los que supuestamente lo han visto pasearse por el llano venezolano o
colombiano lo describen como un hombre adulto delgado que llega a medir 6 metros de
altura, que viste ropa desgastada, lleva un sombrero enorme en su cabeza y lleva
cargado un saco lleno de huesos, que se pasea por los llanos y entre las copas de los
árboles mientras emite su escalofriante silbido.
Se pasea por el llano matando a personas mujeriegas y borrachas para beberse su sangre
alcoholizada directo de sus ombligos. Se dice que su silbido suena como la
melodía "Do, re, mi, fa, sol, la, si, do" pero de una forma espeluznante que suena en un
sombrío y fantasmal eco. Hay veces en las que se sienta frente a las casas para contar
con detenimiento los huesos de su saco uno a uno, si las personas de esa casa lo
escuchan no pasa nada si es que no hay borrachos o mujeriegos entre ellos, pero si no lo
escuchan cuando pasa eso, al otro día habrá velorio en la casa. Se dice que cuando el
silbido es grueso es porque va por un hombre pero cuando el silbido es suave es que va
por una mujer.

La mejor forma de evitarlo es llevando un látigo, un ají picante o llevando un perro


doméstico, estas tres cosas lo espanta, además de que no se debe ser mujeriego o ir
borracho por los llanos venezolanos durante la noche.

Salió a la luz gracias a un obrero de La Portuguesa llamado Rafael. Se dice que


"Cuando su silbido se escucha cerca es porque está lejos, así que no hay peligro, pero
cuando se escucha lejos, ahí si es mejor tener cuidado por parte de los viajeros que
caminen solos por los llanos en altas horas de la noche, porque significa que el Silbón
esta cerca".6 7
[ ][ ]

Y así va el Silbón por los llanos solitarios acompañado por los perros turecos, los cuales
lo perseguirán desatando muerte y desgracia por donde vayan a sus desafortunadas
víctimas hasta la consumación de los tiempos.

En Colombia, sobre los llanos orientales del país, se dice que el Silbón, también
conocido el Silbador, fue un hombre mujeriego y parrandero que murió en soledad. Por
esa razón, cuando se topa con alguien, silba para atraer gente y obtener compañía. Su
silbido es hondo y largo, que suele penetrar los oídos e infunde frío. En otras versiones,
el Silbón aparece ante los jinetes para que les permitiera subir a sus caballos. No
obstante, otros dicen que suele perseguir a las mujeres embarazadas, y tiene la
capacidad de predecir la muerte de una persona. Si alguien escucha el silbido agudo,
pronostica la muerte de una mujer. En cambio, si suena grave pronostica la muerte de
un hombre. En todo caso, esa persona, sea hombre o mujer, generalmente es alguien
conocido por parte de quien ha escuchado el silbido, si escuchas su silbato puede morir
o volverse Loco.

El Silbón es un espectro del folclore de Venezuela,1originario de la región de


[ ]

los Llanos, particularmente del estado Portuguesa, municipio Guanarito, siendo también
difundido en los Llanos Orientales de Colombia.2 Se describe como una figura de hasta
[ ]

seis metros de altura, que se mueve sigilosamente entre los árboles, portando un
sombrero de cogollo y emite un silbido característico y escalofriante (que sube y baja en
las notas musicales do-re-mi-fa-sol-la-si). Una creencia popular indica que si el silbido
suena muy cerca, el Silbón está lejos y no hay peligro; pero si suena lejano, está muy
próximo y representa una amenaza mortal, especialmente para borrachos, mujeriegos o
personas de mala conducta, a quienes puede provocar fiebre, tullidez o la muerte.

Se trata del alma en pena de un joven que, según la tradición más extendida, asesinó a
su padre —ya sea por un arrebato de ira, por negarse a cazar o en medio de un conflicto
familiar— y fue maldecido por su abuelo (o en algunas versiones por su madre) a vagar
eternamente cargando un saco con los huesos de su víctima.

La leyenda, surgida a mediados del siglo XIX, forma parte del imaginario llanero
venezolano y se comparte también en regiones colombo-venezolanas, funcionando
como advertencia moral y elemento de control social en las zonas rurales. 3 [ ]

Leyenda
Según la leyenda, en vida era un joven terco, caprichoso, maleducado y consentido al
extremo, desde pequeño lo tenían acostumbrado a ser complacido con todo. Él se la
pasaba de cantina en cantina desperdiciando su vida con el alcohol. Le apodaban
el Silbón porque eso era lo que mejor sabía hacer: "Silbar", pero una noche, se enojo por
lo que vio que le habían servido en la mesa, ya que le dijo a su madre que quería
asaduras de ciervo para cenar. Luego él se levantó se fue de su casa furioso hacia la
cantina para calmar su ira, por lo que la mujer le pidió a su esposo que fuera al bosque
para cazar un ciervo para su hijo. Acto seguido, sin embargo, el pobre hombre no pudo
lograr cazar nada con éxito.

Después de beber alcohol, el Silbón de regreso a casa se encontró con su frustrado padre
quien trató de explicarle porque no había podido cazar el ciervo que él quería, sin oír
razones y en medio de su borrachera golpeó brutalmente a su padre y cuando cayó al
suelo con el rifle de cacería le disparó constantemente hasta matarlo ahí mismo y luego
con el cuchillo de caza de su padre le sacó las tripas sin remordimiento alguno, y
finalmente las empacó en la tela de la camisa y se las llevó a casa.

Tras este hecho, le llevó las tripas a su madre, la cual al ver las últimas, sospechó un
poco, así que le preguntó varias cosas y hasta que la madre se dio cuenta de que estaba
cocinando las tripas de su marido. La Mujer entró en pánico y comenzó a gritar
pidiendo auxilio y de castigo su abuelo lo mandó a que lo ataran a un poste en el medio
del campo, a destruir la espalda a violentos latigazos, para que luego sus heridas fueran
lavadas con agua ardiente y sábila, y al liberarlo lo pusieran junto a dos perros
hambrientos y rabiosos. Después de haberlo torturado, su abuelo lo condenó a vagar
siendo perseguido por los perros llamados "Perros Tureco" o "Perros del Diablo" y
según la leyenda los perros lo perseguirán hasta el fin de los tiempos. Antes de liberarlo
su abuelo lo maldijo y condenó a portar los huesos de su padre por toda la eternidad, 4 [ ]

5
[
diciendo:
]

Maldito eres y maldito serás para el resto de la eternidad hasta que Dios tenga piedad de tu alma
Después de ser condenado fue a donde estaba el cadáver de su padre, el cual los
animales silvestres se habían encargado de limpiar. Para luego en un saco sucio
comenzar a meter los huesos de su padre, después se echó el saco al hombro y terminó
llevándoselos con él , seguido de cerca por los perros turecos para convertirse en una
leyenda. Según los que supuestamente lo han visto pasearse por el llano venezolano o
colombiano lo describen como un hombre adulto delgado que llega a medir 6 metros de
altura, que viste ropa desgastada, lleva un sombrero enorme en su cabeza y lleva
cargado un saco lleno de huesos, que se pasea por los llanos y entre las copas de los
árboles mientras emite su escalofriante silbido.

Se pasea por el llano matando a personas mujeriegas y borrachas para beberse su sangre
alcoholizada directo de sus ombligos. Se dice que su silbido suena como la
melodía "Do, re, mi, fa, sol, la, si, do" pero de una forma espeluznante que suena en un
sombrío y fantasmal eco. Hay veces en las que se sienta frente a las casas para contar
con detenimiento los huesos de su saco uno a uno, si las personas de esa casa lo
escuchan no pasa nada si es que no hay borrachos o mujeriegos entre ellos, pero si no lo
escuchan cuando pasa eso, al otro día habrá velorio en la casa. Se dice que cuando el
silbido es grueso es porque va por un hombre pero cuando el silbido es suave es que va
por una mujer.

La mejor forma de evitarlo es llevando un látigo, un ají picante o llevando un perro


doméstico, estas tres cosas lo espanta, además de que no se debe ser mujeriego o ir
borracho por los llanos venezolanos durante la noche.

Salió a la luz gracias a un obrero de La Portuguesa llamado Rafael. Se dice que


"Cuando su silbido se escucha cerca es porque está lejos, así que no hay peligro, pero
cuando se escucha lejos, ahí si es mejor tener cuidado por parte de los viajeros que
caminen solos por los llanos en altas horas de la noche, porque significa que el Silbón
esta cerca".6 7
[ ][ ]

Y así va el Silbón por los llanos solitarios acompañado por los perros turecos, los cuales
lo perseguirán desatando muerte y desgracia por donde vayan a sus desafortunadas
víctimas hasta la consumación de los tiempos.

En Colombia, sobre los llanos orientales del país, se dice que el Silbón, también
conocido el Silbador, fue un hombre mujeriego y parrandero que murió en soledad. Por
esa razón, cuando se topa con alguien, silba para atraer gente y obtener compañía. Su
silbido es hondo y largo, que suele penetrar los oídos e infunde frío. En otras versiones,
el Silbón aparece ante los jinetes para que les permitiera subir a sus caballos. No
obstante, otros dicen que suele perseguir a las mujeres embarazadas, y tiene la
capacidad de predecir la muerte de una persona. Si alguien escucha el silbido agudo,
pronostica la muerte de una mujer. En cambio, si suena grave pronostica la muerte de
un hombre. En todo caso, esa persona, sea hombre o mujer, generalmente es alguien
conocido por parte de quien ha escuchado el silbido, si escuchas su silbato puede morir
o volverse Loco.

El Silbón es un espectro del folclore de Venezuela,1originario de la región de


[ ]

los Llanos, particularmente del estado Portuguesa, municipio Guanarito, siendo también
difundido en los Llanos Orientales de Colombia.2 Se describe como una figura de hasta
[ ]

seis metros de altura, que se mueve sigilosamente entre los árboles, portando un
sombrero de cogollo y emite un silbido característico y escalofriante (que sube y baja en
las notas musicales do-re-mi-fa-sol-la-si). Una creencia popular indica que si el silbido
suena muy cerca, el Silbón está lejos y no hay peligro; pero si suena lejano, está muy
próximo y representa una amenaza mortal, especialmente para borrachos, mujeriegos o
personas de mala conducta, a quienes puede provocar fiebre, tullidez o la muerte.

Se trata del alma en pena de un joven que, según la tradición más extendida, asesinó a
su padre —ya sea por un arrebato de ira, por negarse a cazar o en medio de un conflicto
familiar— y fue maldecido por su abuelo (o en algunas versiones por su madre) a vagar
eternamente cargando un saco con los huesos de su víctima.
La leyenda, surgida a mediados del siglo XIX, forma parte del imaginario llanero
venezolano y se comparte también en regiones colombo-venezolanas, funcionando
como advertencia moral y elemento de control social en las zonas rurales. 3 [ ]

Leyenda
Según la leyenda, en vida era un joven terco, caprichoso, maleducado y consentido al
extremo, desde pequeño lo tenían acostumbrado a ser complacido con todo. Él se la
pasaba de cantina en cantina desperdiciando su vida con el alcohol. Le apodaban
el Silbón porque eso era lo que mejor sabía hacer: "Silbar", pero una noche, se enojo por
lo que vio que le habían servido en la mesa, ya que le dijo a su madre que quería
asaduras de ciervo para cenar. Luego él se levantó se fue de su casa furioso hacia la
cantina para calmar su ira, por lo que la mujer le pidió a su esposo que fuera al bosque
para cazar un ciervo para su hijo. Acto seguido, sin embargo, el pobre hombre no pudo
lograr cazar nada con éxito.

Después de beber alcohol, el Silbón de regreso a casa se encontró con su frustrado padre
quien trató de explicarle porque no había podido cazar el ciervo que él quería, sin oír
razones y en medio de su borrachera golpeó brutalmente a su padre y cuando cayó al
suelo con el rifle de cacería le disparó constantemente hasta matarlo ahí mismo y luego
con el cuchillo de caza de su padre le sacó las tripas sin remordimiento alguno, y
finalmente las empacó en la tela de la camisa y se las llevó a casa.

Tras este hecho, le llevó las tripas a su madre, la cual al ver las últimas, sospechó un
poco, así que le preguntó varias cosas y hasta que la madre se dio cuenta de que estaba
cocinando las tripas de su marido. La Mujer entró en pánico y comenzó a gritar
pidiendo auxilio y de castigo su abuelo lo mandó a que lo ataran a un poste en el medio
del campo, a destruir la espalda a violentos latigazos, para que luego sus heridas fueran
lavadas con agua ardiente y sábila, y al liberarlo lo pusieran junto a dos perros
hambrientos y rabiosos. Después de haberlo torturado, su abuelo lo condenó a vagar
siendo perseguido por los perros llamados "Perros Tureco" o "Perros del Diablo" y
según la leyenda los perros lo perseguirán hasta el fin de los tiempos. Antes de liberarlo
su abuelo lo maldijo y condenó a portar los huesos de su padre por toda la eternidad, 4 [ ]

5
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diciendo:
]

Maldito eres y maldito serás para el resto de la eternidad hasta que Dios tenga piedad de tu alma
Después de ser condenado fue a donde estaba el cadáver de su padre, el cual los
animales silvestres se habían encargado de limpiar. Para luego en un saco sucio
comenzar a meter los huesos de su padre, después se echó el saco al hombro y terminó
llevándoselos con él , seguido de cerca por los perros turecos para convertirse en una
leyenda. Según los que supuestamente lo han visto pasearse por el llano venezolano o
colombiano lo describen como un hombre adulto delgado que llega a medir 6 metros de
altura, que viste ropa desgastada, lleva un sombrero enorme en su cabeza y lleva
cargado un saco lleno de huesos, que se pasea por los llanos y entre las copas de los
árboles mientras emite su escalofriante silbido.

Se pasea por el llano matando a personas mujeriegas y borrachas para beberse su sangre
alcoholizada directo de sus ombligos. Se dice que su silbido suena como la
melodía "Do, re, mi, fa, sol, la, si, do" pero de una forma espeluznante que suena en un
sombrío y fantasmal eco. Hay veces en las que se sienta frente a las casas para contar
con detenimiento los huesos de su saco uno a uno, si las personas de esa casa lo
escuchan no pasa nada si es que no hay borrachos o mujeriegos entre ellos, pero si no lo
escuchan cuando pasa eso, al otro día habrá velorio en la casa. Se dice que cuando el
silbido es grueso es porque va por un hombre pero cuando el silbido es suave es que va
por una mujer.

La mejor forma de evitarlo es llevando un látigo, un ají picante o llevando un perro


doméstico, estas tres cosas lo espanta, además de que no se debe ser mujeriego o ir
borracho por los llanos venezolanos durante la noche.

Salió a la luz gracias a un obrero de La Portuguesa llamado Rafael. Se dice que


"Cuando su silbido se escucha cerca es porque está lejos, así que no hay peligro, pero
cuando se escucha lejos, ahí si es mejor tener cuidado por parte de los viajeros que
caminen solos por los llanos en altas horas de la noche, porque significa que el Silbón
esta cerca".6 7
[ ][ ]

Y así va el Silbón por los llanos solitarios acompañado por los perros turecos, los cuales
lo perseguirán desatando muerte y desgracia por donde vayan a sus desafortunadas
víctimas hasta la consumación de los tiempos.

En Colombia, sobre los llanos orientales del país, se dice que el Silbón, también
conocido el Silbador, fue un hombre mujeriego y parrandero que murió en soledad. Por
esa razón, cuando se topa con alguien, silba para atraer gente y obtener compañía. Su
silbido es hondo y largo, que suele penetrar los oídos e infunde frío. En otras versiones,
el Silbón aparece ante los jinetes para que les permitiera subir a sus caballos. No
obstante, otros dicen que suele perseguir a las mujeres embarazadas, y tiene la
capacidad de predecir la muerte de una persona. Si alguien escucha el silbido agudo,
pronostica la muerte de una mujer. En cambio, si suena grave pronostica la muerte de
un hombre. En todo caso, esa persona, sea hombre o mujer, generalmente es alguien
conocido por parte de quien ha escuchado el silbido, si escuchas su silbato puede morir
o volverse Loco.

El Silbón es un espectro del folclore de Venezuela,1originario de la región de


[ ]

los Llanos, particularmente del estado Portuguesa, municipio Guanarito, siendo también
difundido en los Llanos Orientales de Colombia.2 Se describe como una figura de hasta
[ ]

seis metros de altura, que se mueve sigilosamente entre los árboles, portando un
sombrero de cogollo y emite un silbido característico y escalofriante (que sube y baja en
las notas musicales do-re-mi-fa-sol-la-si). Una creencia popular indica que si el silbido
suena muy cerca, el Silbón está lejos y no hay peligro; pero si suena lejano, está muy
próximo y representa una amenaza mortal, especialmente para borrachos, mujeriegos o
personas de mala conducta, a quienes puede provocar fiebre, tullidez o la muerte.

Se trata del alma en pena de un joven que, según la tradición más extendida, asesinó a
su padre —ya sea por un arrebato de ira, por negarse a cazar o en medio de un conflicto
familiar— y fue maldecido por su abuelo (o en algunas versiones por su madre) a vagar
eternamente cargando un saco con los huesos de su víctima.

La leyenda, surgida a mediados del siglo XIX, forma parte del imaginario llanero
venezolano y se comparte también en regiones colombo-venezolanas, funcionando
como advertencia moral y elemento de control social en las zonas rurales. 3[ ]
Leyenda
Según la leyenda, en vida era un joven terco, caprichoso, maleducado y consentido al
extremo, desde pequeño lo tenían acostumbrado a ser complacido con todo. Él se la
pasaba de cantina en cantina desperdiciando su vida con el alcohol. Le apodaban
el Silbón porque eso era lo que mejor sabía hacer: "Silbar", pero una noche, se enojo por
lo que vio que le habían servido en la mesa, ya que le dijo a su madre que quería
asaduras de ciervo para cenar. Luego él se levantó se fue de su casa furioso hacia la
cantina para calmar su ira, por lo que la mujer le pidió a su esposo que fuera al bosque
para cazar un ciervo para su hijo. Acto seguido, sin embargo, el pobre hombre no pudo
lograr cazar nada con éxito.

Después de beber alcohol, el Silbón de regreso a casa se encontró con su frustrado padre
quien trató de explicarle porque no había podido cazar el ciervo que él quería, sin oír
razones y en medio de su borrachera golpeó brutalmente a su padre y cuando cayó al
suelo con el rifle de cacería le disparó constantemente hasta matarlo ahí mismo y luego
con el cuchillo de caza de su padre le sacó las tripas sin remordimiento alguno, y
finalmente las empacó en la tela de la camisa y se las llevó a casa.

Tras este hecho, le llevó las tripas a su madre, la cual al ver las últimas, sospechó un
poco, así que le preguntó varias cosas y hasta que la madre se dio cuenta de que estaba
cocinando las tripas de su marido. La Mujer entró en pánico y comenzó a gritar
pidiendo auxilio y de castigo su abuelo lo mandó a que lo ataran a un poste en el medio
del campo, a destruir la espalda a violentos latigazos, para que luego sus heridas fueran
lavadas con agua ardiente y sábila, y al liberarlo lo pusieran junto a dos perros
hambrientos y rabiosos. Después de haberlo torturado, su abuelo lo condenó a vagar
siendo perseguido por los perros llamados "Perros Tureco" o "Perros del Diablo" y
según la leyenda los perros lo perseguirán hasta el fin de los tiempos. Antes de liberarlo
su abuelo lo maldijo y condenó a portar los huesos de su padre por toda la eternidad, 4 [ ]

5
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diciendo:
]

Maldito eres y maldito serás para el resto de la eternidad hasta que Dios tenga piedad de tu alma
Después de ser condenado fue a donde estaba el cadáver de su padre, el cual los
animales silvestres se habían encargado de limpiar. Para luego en un saco sucio
comenzar a meter los huesos de su padre, después se echó el saco al hombro y terminó
llevándoselos con él , seguido de cerca por los perros turecos para convertirse en una
leyenda. Según los que supuestamente lo han visto pasearse por el llano venezolano o
colombiano lo describen como un hombre adulto delgado que llega a medir 6 metros de
altura, que viste ropa desgastada, lleva un sombrero enorme en su cabeza y lleva
cargado un saco lleno de huesos, que se pasea por los llanos y entre las copas de los
árboles mientras emite su escalofriante silbido.

Se pasea por el llano matando a personas mujeriegas y borrachas para beberse su sangre
alcoholizada directo de sus ombligos. Se dice que su silbido suena como la
melodía "Do, re, mi, fa, sol, la, si, do" pero de una forma espeluznante que suena en un
sombrío y fantasmal eco. Hay veces en las que se sienta frente a las casas para contar
con detenimiento los huesos de su saco uno a uno, si las personas de esa casa lo
escuchan no pasa nada si es que no hay borrachos o mujeriegos entre ellos, pero si no lo
escuchan cuando pasa eso, al otro día habrá velorio en la casa. Se dice que cuando el
silbido es grueso es porque va por un hombre pero cuando el silbido es suave es que va
por una mujer.

La mejor forma de evitarlo es llevando un látigo, un ají picante o llevando un perro


doméstico, estas tres cosas lo espanta, además de que no se debe ser mujeriego o ir
borracho por los llanos venezolanos durante la noche.

Salió a la luz gracias a un obrero de La Portuguesa llamado Rafael. Se dice que


"Cuando su silbido se escucha cerca es porque está lejos, así que no hay peligro, pero
cuando se escucha lejos, ahí si es mejor tener cuidado por parte de los viajeros que
caminen solos por los llanos en altas horas de la noche, porque significa que el Silbón
esta cerca".6 7
[ ][ ]

Y así va el Silbón por los llanos solitarios acompañado por los perros turecos, los cuales
lo perseguirán desatando muerte y desgracia por donde vayan a sus desafortunadas
víctimas hasta la consumación de los tiempos.

En Colombia, sobre los llanos orientales del país, se dice que el Silbón, también
conocido el Silbador, fue un hombre mujeriego y parrandero que murió en soledad. Por
esa razón, cuando se topa con alguien, silba para atraer gente y obtener compañía. Su
silbido es hondo y largo, que suele penetrar los oídos e infunde frío. En otras versiones,
el Silbón aparece ante los jinetes para que les permitiera subir a sus caballos. No
obstante, otros dicen que suele perseguir a las mujeres embarazadas, y tiene la
capacidad de predecir la muerte de una persona. Si alguien escucha el silbido agudo,
pronostica la muerte de una mujer. En cambio, si suena grave pronostica la muerte de
un hombre. En todo caso, esa persona, sea hombre o mujer, generalmente es alguien
conocido por parte de quien ha escuchado el silbido, si escuchas su silbato puede morir
o volverse Loco.

El Silbón es un espectro del folclore de Venezuela,1originario de la región de


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los Llanos, particularmente del estado Portuguesa, municipio Guanarito, siendo también
difundido en los Llanos Orientales de Colombia.2 Se describe como una figura de hasta
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seis metros de altura, que se mueve sigilosamente entre los árboles, portando un
sombrero de cogollo y emite un silbido característico y escalofriante (que sube y baja en
las notas musicales do-re-mi-fa-sol-la-si). Una creencia popular indica que si el silbido
suena muy cerca, el Silbón está lejos y no hay peligro; pero si suena lejano, está muy
próximo y representa una amenaza mortal, especialmente para borrachos, mujeriegos o
personas de mala conducta, a quienes puede provocar fiebre, tullidez o la muerte.

Se trata del alma en pena de un joven que, según la tradición más extendida, asesinó a
su padre —ya sea por un arrebato de ira, por negarse a cazar o en medio de un conflicto
familiar— y fue maldecido por su abuelo (o en algunas versiones por su madre) a vagar
eternamente cargando un saco con los huesos de su víctima.

La leyenda, surgida a mediados del siglo XIX, forma parte del imaginario llanero
venezolano y se comparte también en regiones colombo-venezolanas, funcionando
como advertencia moral y elemento de control social en las zonas rurales. 3[ ]

Leyenda
Según la leyenda, en vida era un joven terco, caprichoso, maleducado y consentido al
extremo, desde pequeño lo tenían acostumbrado a ser complacido con todo. Él se la
pasaba de cantina en cantina desperdiciando su vida con el alcohol. Le apodaban
el Silbón porque eso era lo que mejor sabía hacer: "Silbar", pero una noche, se enojo por
lo que vio que le habían servido en la mesa, ya que le dijo a su madre que quería
asaduras de ciervo para cenar. Luego él se levantó se fue de su casa furioso hacia la
cantina para calmar su ira, por lo que la mujer le pidió a su esposo que fuera al bosque
para cazar un ciervo para su hijo. Acto seguido, sin embargo, el pobre hombre no pudo
lograr cazar nada con éxito.

Después de beber alcohol, el Silbón de regreso a casa se encontró con su frustrado padre
quien trató de explicarle porque no había podido cazar el ciervo que él quería, sin oír
razones y en medio de su borrachera golpeó brutalmente a su padre y cuando cayó al
suelo con el rifle de cacería le disparó constantemente hasta matarlo ahí mismo y luego
con el cuchillo de caza de su padre le sacó las tripas sin remordimiento alguno, y
finalmente las empacó en la tela de la camisa y se las llevó a casa.

Tras este hecho, le llevó las tripas a su madre, la cual al ver las últimas, sospechó un
poco, así que le preguntó varias cosas y hasta que la madre se dio cuenta de que estaba
cocinando las tripas de su marido. La Mujer entró en pánico y comenzó a gritar
pidiendo auxilio y de castigo su abuelo lo mandó a que lo ataran a un poste en el medio
del campo, a destruir la espalda a violentos latigazos, para que luego sus heridas fueran
lavadas con agua ardiente y sábila, y al liberarlo lo pusieran junto a dos perros
hambrientos y rabiosos. Después de haberlo torturado, su abuelo lo condenó a vagar
siendo perseguido por los perros llamados "Perros Tureco" o "Perros del Diablo" y
según la leyenda los perros lo perseguirán hasta el fin de los tiempos. Antes de liberarlo
su abuelo lo maldijo y condenó a portar los huesos de su padre por toda la eternidad, 4 [ ]

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diciendo:
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Maldito eres y maldito serás para el resto de la eternidad hasta que Dios tenga piedad de tu alma
Después de ser condenado fue a donde estaba el cadáver de su padre, el cual los
animales silvestres se habían encargado de limpiar. Para luego en un saco sucio
comenzar a meter los huesos de su padre, después se echó el saco al hombro y terminó
llevándoselos con él , seguido de cerca por los perros turecos para convertirse en una
leyenda. Según los que supuestamente lo han visto pasearse por el llano venezolano o
colombiano lo describen como un hombre adulto delgado que llega a medir 6 metros de
altura, que viste ropa desgastada, lleva un sombrero enorme en su cabeza y lleva
cargado un saco lleno de huesos, que se pasea por los llanos y entre las copas de los
árboles mientras emite su escalofriante silbido.

Se pasea por el llano matando a personas mujeriegas y borrachas para beberse su sangre
alcoholizada directo de sus ombligos. Se dice que su silbido suena como la
melodía "Do, re, mi, fa, sol, la, si, do" pero de una forma espeluznante que suena en un
sombrío y fantasmal eco. Hay veces en las que se sienta frente a las casas para contar
con detenimiento los huesos de su saco uno a uno, si las personas de esa casa lo
escuchan no pasa nada si es que no hay borrachos o mujeriegos entre ellos, pero si no lo
escuchan cuando pasa eso, al otro día habrá velorio en la casa. Se dice que cuando el
silbido es grueso es porque va por un hombre pero cuando el silbido es suave es que va
por una mujer.
La mejor forma de evitarlo es llevando un látigo, un ají picante o llevando un perro
doméstico, estas tres cosas lo espanta, además de que no se debe ser mujeriego o ir
borracho por los llanos venezolanos durante la noche.

Salió a la luz gracias a un obrero de La Portuguesa llamado Rafael. Se dice que


"Cuando su silbido se escucha cerca es porque está lejos, así que no hay peligro, pero
cuando se escucha lejos, ahí si es mejor tener cuidado por parte de los viajeros que
caminen solos por los llanos en altas horas de la noche, porque significa que el Silbón
esta cerca".6 7
[ ][ ]

Y así va el Silbón por los llanos solitarios acompañado por los perros turecos, los cuales
lo perseguirán desatando muerte y desgracia por donde vayan a sus desafortunadas
víctimas hasta la consumación de los tiempos.

En Colombia, sobre los llanos orientales del país, se dice que el Silbón, también
conocido el Silbador, fue un hombre mujeriego y parrandero que murió en soledad. Por
esa razón, cuando se topa con alguien, silba para atraer gente y obtener compañía. Su
silbido es hondo y largo, que suele penetrar los oídos e infunde frío. En otras versiones,
el Silbón aparece ante los jinetes para que les permitiera subir a sus caballos. No
obstante, otros dicen que suele perseguir a las mujeres embarazadas, y tiene la
capacidad de predecir la muerte de una persona. Si alguien escucha el silbido agudo,
pronostica la muerte de una mujer. En cambio, si suena grave pronostica la muerte de
un hombre. En todo caso, esa persona, sea hombre o mujer, generalmente es alguien
conocido por parte de quien ha escuchado el silbido, si escuchas su silbato puede morir
o volverse Loco.

El Silbón es un espectro del folclore de Venezuela,1originario de la región de


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los Llanos, particularmente del estado Portuguesa, municipio Guanarito, siendo también
difundido en los Llanos Orientales de Colombia.2 Se describe como una figura de hasta
[ ]

seis metros de altura, que se mueve sigilosamente entre los árboles, portando un
sombrero de cogollo y emite un silbido característico y escalofriante (que sube y baja en
las notas musicales do-re-mi-fa-sol-la-si). Una creencia popular indica que si el silbido
suena muy cerca, el Silbón está lejos y no hay peligro; pero si suena lejano, está muy
próximo y representa una amenaza mortal, especialmente para borrachos, mujeriegos o
personas de mala conducta, a quienes puede provocar fiebre, tullidez o la muerte.

Se trata del alma en pena de un joven que, según la tradición más extendida, asesinó a
su padre —ya sea por un arrebato de ira, por negarse a cazar o en medio de un conflicto
familiar— y fue maldecido por su abuelo (o en algunas versiones por su madre) a vagar
eternamente cargando un saco con los huesos de su víctima.

La leyenda, surgida a mediados del siglo XIX, forma parte del imaginario llanero
venezolano y se comparte también en regiones colombo-venezolanas, funcionando
como advertencia moral y elemento de control social en las zonas rurales. 3[ ]

Leyenda
Según la leyenda, en vida era un joven terco, caprichoso, maleducado y consentido al
extremo, desde pequeño lo tenían acostumbrado a ser complacido con todo. Él se la
pasaba de cantina en cantina desperdiciando su vida con el alcohol. Le apodaban
el Silbón porque eso era lo que mejor sabía hacer: "Silbar", pero una noche, se enojo por
lo que vio que le habían servido en la mesa, ya que le dijo a su madre que quería
asaduras de ciervo para cenar. Luego él se levantó se fue de su casa furioso hacia la
cantina para calmar su ira, por lo que la mujer le pidió a su esposo que fuera al bosque
para cazar un ciervo para su hijo. Acto seguido, sin embargo, el pobre hombre no pudo
lograr cazar nada con éxito.

Después de beber alcohol, el Silbón de regreso a casa se encontró con su frustrado padre
quien trató de explicarle porque no había podido cazar el ciervo que él quería, sin oír
razones y en medio de su borrachera golpeó brutalmente a su padre y cuando cayó al
suelo con el rifle de cacería le disparó constantemente hasta matarlo ahí mismo y luego
con el cuchillo de caza de su padre le sacó las tripas sin remordimiento alguno, y
finalmente las empacó en la tela de la camisa y se las llevó a casa.

Tras este hecho, le llevó las tripas a su madre, la cual al ver las últimas, sospechó un
poco, así que le preguntó varias cosas y hasta que la madre se dio cuenta de que estaba
cocinando las tripas de su marido. La Mujer entró en pánico y comenzó a gritar
pidiendo auxilio y de castigo su abuelo lo mandó a que lo ataran a un poste en el medio
del campo, a destruir la espalda a violentos latigazos, para que luego sus heridas fueran
lavadas con agua ardiente y sábila, y al liberarlo lo pusieran junto a dos perros
hambrientos y rabiosos. Después de haberlo torturado, su abuelo lo condenó a vagar
siendo perseguido por los perros llamados "Perros Tureco" o "Perros del Diablo" y
según la leyenda los perros lo perseguirán hasta el fin de los tiempos. Antes de liberarlo
su abuelo lo maldijo y condenó a portar los huesos de su padre por toda la eternidad, 4 [ ]

5
[
diciendo:
]

Maldito eres y maldito serás para el resto de la eternidad hasta que Dios tenga piedad de tu alma
Después de ser condenado fue a donde estaba el cadáver de su padre, el cual los
animales silvestres se habían encargado de limpiar. Para luego en un saco sucio
comenzar a meter los huesos de su padre, después se echó el saco al hombro y terminó
llevándoselos con él , seguido de cerca por los perros turecos para convertirse en una
leyenda. Según los que supuestamente lo han visto pasearse por el llano venezolano o
colombiano lo describen como un hombre adulto delgado que llega a medir 6 metros de
altura, que viste ropa desgastada, lleva un sombrero enorme en su cabeza y lleva
cargado un saco lleno de huesos, que se pasea por los llanos y entre las copas de los
árboles mientras emite su escalofriante silbido.

Se pasea por el llano matando a personas mujeriegas y borrachas para beberse su sangre
alcoholizada directo de sus ombligos. Se dice que su silbido suena como la
melodía "Do, re, mi, fa, sol, la, si, do" pero de una forma espeluznante que suena en un
sombrío y fantasmal eco. Hay veces en las que se sienta frente a las casas para contar
con detenimiento los huesos de su saco uno a uno, si las personas de esa casa lo
escuchan no pasa nada si es que no hay borrachos o mujeriegos entre ellos, pero si no lo
escuchan cuando pasa eso, al otro día habrá velorio en la casa. Se dice que cuando el
silbido es grueso es porque va por un hombre pero cuando el silbido es suave es que va
por una mujer.

La mejor forma de evitarlo es llevando un látigo, un ají picante o llevando un perro


doméstico, estas tres cosas lo espanta, además de que no se debe ser mujeriego o ir
borracho por los llanos venezolanos durante la noche.
Salió a la luz gracias a un obrero de La Portuguesa llamado Rafael. Se dice que
"Cuando su silbido se escucha cerca es porque está lejos, así que no hay peligro, pero
cuando se escucha lejos, ahí si es mejor tener cuidado por parte de los viajeros que
caminen solos por los llanos en altas horas de la noche, porque significa que el Silbón
esta cerca".6 7
[ ][ ]

Y así va el Silbón por los llanos solitarios acompañado por los perros turecos, los cuales
lo perseguirán desatando muerte y desgracia por donde vayan a sus desafortunadas
víctimas hasta la consumación de los tiempos.

En Colombia, sobre los llanos orientales del país, se dice que el Silbón, también
conocido el Silbador, fue un hombre mujeriego y parrandero que murió en soledad. Por
esa razón, cuando se topa con alguien, silba para atraer gente y obtener compañía. Su
silbido es hondo y largo, que suele penetrar los oídos e infunde frío. En otras versiones,
el Silbón aparece ante los jinetes para que les permitiera subir a sus caballos. No
obstante, otros dicen que suele perseguir a las mujeres embarazadas, y tiene la
capacidad de predecir la muerte de una persona. Si alguien escucha el silbido agudo,
pronostica la muerte de una mujer. En cambio, si suena grave pronostica la muerte de
un hombre. En todo caso, esa persona, sea hombre o mujer, generalmente es alguien
conocido por parte de quien ha escuchado el silbido, si escuchas su silbato puede morir
o volverse Loco.

El Silbón es un espectro del folclore de Venezuela,1originario de la región de


[ ]

los Llanos, particularmente del estado Portuguesa, municipio Guanarito, siendo también
difundido en los Llanos Orientales de Colombia.2 Se describe como una figura de hasta
[ ]

seis metros de altura, que se mueve sigilosamente entre los árboles, portando un
sombrero de cogollo y emite un silbido característico y escalofriante (que sube y baja en
las notas musicales do-re-mi-fa-sol-la-si). Una creencia popular indica que si el silbido
suena muy cerca, el Silbón está lejos y no hay peligro; pero si suena lejano, está muy
próximo y representa una amenaza mortal, especialmente para borrachos, mujeriegos o
personas de mala conducta, a quienes puede provocar fiebre, tullidez o la muerte.

Se trata del alma en pena de un joven que, según la tradición más extendida, asesinó a
su padre —ya sea por un arrebato de ira, por negarse a cazar o en medio de un conflicto
familiar— y fue maldecido por su abuelo (o en algunas versiones por su madre) a vagar
eternamente cargando un saco con los huesos de su víctima.

La leyenda, surgida a mediados del siglo XIX, forma parte del imaginario llanero
venezolano y se comparte también en regiones colombo-venezolanas, funcionando
como advertencia moral y elemento de control social en las zonas rurales. 3[ ]

Leyenda
Según la leyenda, en vida era un joven terco, caprichoso, maleducado y consentido al
extremo, desde pequeño lo tenían acostumbrado a ser complacido con todo. Él se la
pasaba de cantina en cantina desperdiciando su vida con el alcohol. Le apodaban
el Silbón porque eso era lo que mejor sabía hacer: "Silbar", pero una noche, se enojo por
lo que vio que le habían servido en la mesa, ya que le dijo a su madre que quería
asaduras de ciervo para cenar. Luego él se levantó se fue de su casa furioso hacia la
cantina para calmar su ira, por lo que la mujer le pidió a su esposo que fuera al bosque
para cazar un ciervo para su hijo. Acto seguido, sin embargo, el pobre hombre no pudo
lograr cazar nada con éxito.

Después de beber alcohol, el Silbón de regreso a casa se encontró con su frustrado padre
quien trató de explicarle porque no había podido cazar el ciervo que él quería, sin oír
razones y en medio de su borrachera golpeó brutalmente a su padre y cuando cayó al
suelo con el rifle de cacería le disparó constantemente hasta matarlo ahí mismo y luego
con el cuchillo de caza de su padre le sacó las tripas sin remordimiento alguno, y
finalmente las empacó en la tela de la camisa y se las llevó a casa.

Tras este hecho, le llevó las tripas a su madre, la cual al ver las últimas, sospechó un
poco, así que le preguntó varias cosas y hasta que la madre se dio cuenta de que estaba
cocinando las tripas de su marido. La Mujer entró en pánico y comenzó a gritar
pidiendo auxilio y de castigo su abuelo lo mandó a que lo ataran a un poste en el medio
del campo, a destruir la espalda a violentos latigazos, para que luego sus heridas fueran
lavadas con agua ardiente y sábila, y al liberarlo lo pusieran junto a dos perros
hambrientos y rabiosos. Después de haberlo torturado, su abuelo lo condenó a vagar
siendo perseguido por los perros llamados "Perros Tureco" o "Perros del Diablo" y
según la leyenda los perros lo perseguirán hasta el fin de los tiempos. Antes de liberarlo
su abuelo lo maldijo y condenó a portar los huesos de su padre por toda la eternidad, 4 [ ]

5
[
diciendo:
]

Maldito eres y maldito serás para el resto de la eternidad hasta que Dios tenga piedad de tu alma
Después de ser condenado fue a donde estaba el cadáver de su padre, el cual los
animales silvestres se habían encargado de limpiar. Para luego en un saco sucio
comenzar a meter los huesos de su padre, después se echó el saco al hombro y terminó
llevándoselos con él , seguido de cerca por los perros turecos para convertirse en una
leyenda. Según los que supuestamente lo han visto pasearse por el llano venezolano o
colombiano lo describen como un hombre adulto delgado que llega a medir 6 metros de
altura, que viste ropa desgastada, lleva un sombrero enorme en su cabeza y lleva
cargado un saco lleno de huesos, que se pasea por los llanos y entre las copas de los
árboles mientras emite su escalofriante silbido.

Se pasea por el llano matando a personas mujeriegas y borrachas para beberse su sangre
alcoholizada directo de sus ombligos. Se dice que su silbido suena como la
melodía "Do, re, mi, fa, sol, la, si, do" pero de una forma espeluznante que suena en un
sombrío y fantasmal eco. Hay veces en las que se sienta frente a las casas para contar
con detenimiento los huesos de su saco uno a uno, si las personas de esa casa lo
escuchan no pasa nada si es que no hay borrachos o mujeriegos entre ellos, pero si no lo
escuchan cuando pasa eso, al otro día habrá velorio en la casa. Se dice que cuando el
silbido es grueso es porque va por un hombre pero cuando el silbido es suave es que va
por una mujer.

La mejor forma de evitarlo es llevando un látigo, un ají picante o llevando un perro


doméstico, estas tres cosas lo espanta, además de que no se debe ser mujeriego o ir
borracho por los llanos venezolanos durante la noche.

Salió a la luz gracias a un obrero de La Portuguesa llamado Rafael. Se dice que


"Cuando su silbido se escucha cerca es porque está lejos, así que no hay peligro, pero
cuando se escucha lejos, ahí si es mejor tener cuidado por parte de los viajeros que
caminen solos por los llanos en altas horas de la noche, porque significa que el Silbón
esta cerca".6 7
[ ][ ]

Y así va el Silbón por los llanos solitarios acompañado por los perros turecos, los cuales
lo perseguirán desatando muerte y desgracia por donde vayan a sus desafortunadas
víctimas hasta la consumación de los tiempos.

En Colombia, sobre los llanos orientales del país, se dice que el Silbón, también
conocido el Silbador, fue un hombre mujeriego y parrandero que murió en soledad. Por
esa razón, cuando se topa con alguien, silba para atraer gente y obtener compañía. Su
silbido es hondo y largo, que suele penetrar los oídos e infunde frío. En otras versiones,
el Silbón aparece ante los jinetes para que les permitiera subir a sus caballos. No
obstante, otros dicen que suele perseguir a las mujeres embarazadas, y tiene la
capacidad de predecir la muerte de una persona. Si alguien escucha el silbido agudo,
pronostica la muerte de una mujer. En cambio, si suena grave pronostica la muerte de
un hombre. En todo caso, esa persona, sea hombre o mujer, generalmente es alguien
conocido por parte de quien ha escuchado el silbido, si escuchas su silbato puede morir
o volverse Loco.

El Silbón es un espectro del folclore de Venezuela,1originario de la región de


[ ]

los Llanos, particularmente del estado Portuguesa, municipio Guanarito, siendo también
difundido en los Llanos Orientales de Colombia.2 Se describe como una figura de hasta
[ ]

seis metros de altura, que se mueve sigilosamente entre los árboles, portando un
sombrero de cogollo y emite un silbido característico y escalofriante (que sube y baja en
las notas musicales do-re-mi-fa-sol-la-si). Una creencia popular indica que si el silbido
suena muy cerca, el Silbón está lejos y no hay peligro; pero si suena lejano, está muy
próximo y representa una amenaza mortal, especialmente para borrachos, mujeriegos o
personas de mala conducta, a quienes puede provocar fiebre, tullidez o la muerte.

Se trata del alma en pena de un joven que, según la tradición más extendida, asesinó a
su padre —ya sea por un arrebato de ira, por negarse a cazar o en medio de un conflicto
familiar— y fue maldecido por su abuelo (o en algunas versiones por su madre) a vagar
eternamente cargando un saco con los huesos de su víctima.

La leyenda, surgida a mediados del siglo XIX, forma parte del imaginario llanero
venezolano y se comparte también en regiones colombo-venezolanas, funcionando
como advertencia moral y elemento de control social en las zonas rurales. 3[ ]

Leyenda
Según la leyenda, en vida era un joven terco, caprichoso, maleducado y consentido al
extremo, desde pequeño lo tenían acostumbrado a ser complacido con todo. Él se la
pasaba de cantina en cantina desperdiciando su vida con el alcohol. Le apodaban
el Silbón porque eso era lo que mejor sabía hacer: "Silbar", pero una noche, se enojo por
lo que vio que le habían servido en la mesa, ya que le dijo a su madre que quería
asaduras de ciervo para cenar. Luego él se levantó se fue de su casa furioso hacia la
cantina para calmar su ira, por lo que la mujer le pidió a su esposo que fuera al bosque
para cazar un ciervo para su hijo. Acto seguido, sin embargo, el pobre hombre no pudo
lograr cazar nada con éxito.
Después de beber alcohol, el Silbón de regreso a casa se encontró con su frustrado padre
quien trató de explicarle porque no había podido cazar el ciervo que él quería, sin oír
razones y en medio de su borrachera golpeó brutalmente a su padre y cuando cayó al
suelo con el rifle de cacería le disparó constantemente hasta matarlo ahí mismo y luego
con el cuchillo de caza de su padre le sacó las tripas sin remordimiento alguno, y
finalmente las empacó en la tela de la camisa y se las llevó a casa.

Tras este hecho, le llevó las tripas a su madre, la cual al ver las últimas, sospechó un
poco, así que le preguntó varias cosas y hasta que la madre se dio cuenta de que estaba
cocinando las tripas de su marido. La Mujer entró en pánico y comenzó a gritar
pidiendo auxilio y de castigo su abuelo lo mandó a que lo ataran a un poste en el medio
del campo, a destruir la espalda a violentos latigazos, para que luego sus heridas fueran
lavadas con agua ardiente y sábila, y al liberarlo lo pusieran junto a dos perros
hambrientos y rabiosos. Después de haberlo torturado, su abuelo lo condenó a vagar
siendo perseguido por los perros llamados "Perros Tureco" o "Perros del Diablo" y
según la leyenda los perros lo perseguirán hasta el fin de los tiempos. Antes de liberarlo
su abuelo lo maldijo y condenó a portar los huesos de su padre por toda la eternidad, 4 [ ]

5
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diciendo:
]

Maldito eres y maldito serás para el resto de la eternidad hasta que Dios tenga piedad de tu alma
Después de ser condenado fue a donde estaba el cadáver de su padre, el cual los
animales silvestres se habían encargado de limpiar. Para luego en un saco sucio
comenzar a meter los huesos de su padre, después se echó el saco al hombro y terminó
llevándoselos con él , seguido de cerca por los perros turecos para convertirse en una
leyenda. Según los que supuestamente lo han visto pasearse por el llano venezolano o
colombiano lo describen como un hombre adulto delgado que llega a medir 6 metros de
altura, que viste ropa desgastada, lleva un sombrero enorme en su cabeza y lleva
cargado un saco lleno de huesos, que se pasea por los llanos y entre las copas de los
árboles mientras emite su escalofriante silbido.

Se pasea por el llano matando a personas mujeriegas y borrachas para beberse su sangre
alcoholizada directo de sus ombligos. Se dice que su silbido suena como la
melodía "Do, re, mi, fa, sol, la, si, do" pero de una forma espeluznante que suena en un
sombrío y fantasmal eco. Hay veces en las que se sienta frente a las casas para contar
con detenimiento los huesos de su saco uno a uno, si las personas de esa casa lo
escuchan no pasa nada si es que no hay borrachos o mujeriegos entre ellos, pero si no lo
escuchan cuando pasa eso, al otro día habrá velorio en la casa. Se dice que cuando el
silbido es grueso es porque va por un hombre pero cuando el silbido es suave es que va
por una mujer.

La mejor forma de evitarlo es llevando un látigo, un ají picante o llevando un perro


doméstico, estas tres cosas lo espanta, además de que no se debe ser mujeriego o ir
borracho por los llanos venezolanos durante la noche.

Salió a la luz gracias a un obrero de La Portuguesa llamado Rafael. Se dice que


"Cuando su silbido se escucha cerca es porque está lejos, así que no hay peligro, pero
cuando se escucha lejos, ahí si es mejor tener cuidado por parte de los viajeros que
caminen solos por los llanos en altas horas de la noche, porque significa que el Silbón
esta cerca".6 7
[ ][ ]
Y así va el Silbón por los llanos solitarios acompañado por los perros turecos, los cuales
lo perseguirán desatando muerte y desgracia por donde vayan a sus desafortunadas
víctimas hasta la consumación de los tiempos.

En Colombia, sobre los llanos orientales del país, se dice que el Silbón, también
conocido el Silbador, fue un hombre mujeriego y parrandero que murió en soledad. Por
esa razón, cuando se topa con alguien, silba para atraer gente y obtener compañía. Su
silbido es hondo y largo, que suele penetrar los oídos e infunde frío. En otras versiones,
el Silbón aparece ante los jinetes para que les permitiera subir a sus caballos. No
obstante, otros dicen que suele perseguir a las mujeres embarazadas, y tiene la
capacidad de predecir la muerte de una persona. Si alguien escucha el silbido agudo,
pronostica la muerte de una mujer. En cambio, si suena grave pronostica la muerte de
un hombre. En todo caso, esa persona, sea hombre o mujer, generalmente es alguien
conocido por parte de quien ha escuchado el silbido, si escuchas su silbato puede morir
o volverse Loco.

El Silbón es un espectro del folclore de Venezuela,1originario de la región de


[ ]

los Llanos, particularmente del estado Portuguesa, municipio Guanarito, siendo también
difundido en los Llanos Orientales de Colombia.2 Se describe como una figura de hasta
[ ]

seis metros de altura, que se mueve sigilosamente entre los árboles, portando un
sombrero de cogollo y emite un silbido característico y escalofriante (que sube y baja en
las notas musicales do-re-mi-fa-sol-la-si). Una creencia popular indica que si el silbido
suena muy cerca, el Silbón está lejos y no hay peligro; pero si suena lejano, está muy
próximo y representa una amenaza mortal, especialmente para borrachos, mujeriegos o
personas de mala conducta, a quienes puede provocar fiebre, tullidez o la muerte.

Se trata del alma en pena de un joven que, según la tradición más extendida, asesinó a
su padre —ya sea por un arrebato de ira, por negarse a cazar o en medio de un conflicto
familiar— y fue maldecido por su abuelo (o en algunas versiones por su madre) a vagar
eternamente cargando un saco con los huesos de su víctima.

La leyenda, surgida a mediados del siglo XIX, forma parte del imaginario llanero
venezolano y se comparte también en regiones colombo-venezolanas, funcionando
como advertencia moral y elemento de control social en las zonas rurales. 3[ ]

Leyenda
Según la leyenda, en vida era un joven terco, caprichoso, maleducado y consentido al
extremo, desde pequeño lo tenían acostumbrado a ser complacido con todo. Él se la
pasaba de cantina en cantina desperdiciando su vida con el alcohol. Le apodaban
el Silbón porque eso era lo que mejor sabía hacer: "Silbar", pero una noche, se enojo por
lo que vio que le habían servido en la mesa, ya que le dijo a su madre que quería
asaduras de ciervo para cenar. Luego él se levantó se fue de su casa furioso hacia la
cantina para calmar su ira, por lo que la mujer le pidió a su esposo que fuera al bosque
para cazar un ciervo para su hijo. Acto seguido, sin embargo, el pobre hombre no pudo
lograr cazar nada con éxito.

Después de beber alcohol, el Silbón de regreso a casa se encontró con su frustrado padre
quien trató de explicarle porque no había podido cazar el ciervo que él quería, sin oír
razones y en medio de su borrachera golpeó brutalmente a su padre y cuando cayó al
suelo con el rifle de cacería le disparó constantemente hasta matarlo ahí mismo y luego
con el cuchillo de caza de su padre le sacó las tripas sin remordimiento alguno, y
finalmente las empacó en la tela de la camisa y se las llevó a casa.

Tras este hecho, le llevó las tripas a su madre, la cual al ver las últimas, sospechó un
poco, así que le preguntó varias cosas y hasta que la madre se dio cuenta de que estaba
cocinando las tripas de su marido. La Mujer entró en pánico y comenzó a gritar
pidiendo auxilio y de castigo su abuelo lo mandó a que lo ataran a un poste en el medio
del campo, a destruir la espalda a violentos latigazos, para que luego sus heridas fueran
lavadas con agua ardiente y sábila, y al liberarlo lo pusieran junto a dos perros
hambrientos y rabiosos. Después de haberlo torturado, su abuelo lo condenó a vagar
siendo perseguido por los perros llamados "Perros Tureco" o "Perros del Diablo" y
según la leyenda los perros lo perseguirán hasta el fin de los tiempos. Antes de liberarlo
su abuelo lo maldijo y condenó a portar los huesos de su padre por toda la eternidad, 4 [ ]

5
[
diciendo:
]

Maldito eres y maldito serás para el resto de la eternidad hasta que Dios tenga piedad de tu alma
Después de ser condenado fue a donde estaba el cadáver de su padre, el cual los
animales silvestres se habían encargado de limpiar. Para luego en un saco sucio
comenzar a meter los huesos de su padre, después se echó el saco al hombro y terminó
llevándoselos con él , seguido de cerca por los perros turecos para convertirse en una
leyenda. Según los que supuestamente lo han visto pasearse por el llano venezolano o
colombiano lo describen como un hombre adulto delgado que llega a medir 6 metros de
altura, que viste ropa desgastada, lleva un sombrero enorme en su cabeza y lleva
cargado un saco lleno de huesos, que se pasea por los llanos y entre las copas de los
árboles mientras emite su escalofriante silbido.

Se pasea por el llano matando a personas mujeriegas y borrachas para beberse su sangre
alcoholizada directo de sus ombligos. Se dice que su silbido suena como la
melodía "Do, re, mi, fa, sol, la, si, do" pero de una forma espeluznante que suena en un
sombrío y fantasmal eco. Hay veces en las que se sienta frente a las casas para contar
con detenimiento los huesos de su saco uno a uno, si las personas de esa casa lo
escuchan no pasa nada si es que no hay borrachos o mujeriegos entre ellos, pero si no lo
escuchan cuando pasa eso, al otro día habrá velorio en la casa. Se dice que cuando el
silbido es grueso es porque va por un hombre pero cuando el silbido es suave es que va
por una mujer.

La mejor forma de evitarlo es llevando un látigo, un ají picante o llevando un perro


doméstico, estas tres cosas lo espanta, además de que no se debe ser mujeriego o ir
borracho por los llanos venezolanos durante la noche.

Salió a la luz gracias a un obrero de La Portuguesa llamado Rafael. Se dice que


"Cuando su silbido se escucha cerca es porque está lejos, así que no hay peligro, pero
cuando se escucha lejos, ahí si es mejor tener cuidado por parte de los viajeros que
caminen solos por los llanos en altas horas de la noche, porque significa que el Silbón
esta cerca".6 7
[ ][ ]

Y así va el Silbón por los llanos solitarios acompañado por los perros turecos, los cuales
lo perseguirán desatando muerte y desgracia por donde vayan a sus desafortunadas
víctimas hasta la consumación de los tiempos.
En Colombia, sobre los llanos orientales del país, se dice que el Silbón, también
conocido el Silbador, fue un hombre mujeriego y parrandero que murió en soledad. Por
esa razón, cuando se topa con alguien, silba para atraer gente y obtener compañía. Su
silbido es hondo y largo, que suele penetrar los oídos e infunde frío. En otras versiones,
el Silbón aparece ante los jinetes para que les permitiera subir a sus caballos. No
obstante, otros dicen que suele perseguir a las mujeres embarazadas, y tiene la
capacidad de predecir la muerte de una persona. Si alguien escucha el silbido agudo,
pronostica la muerte de una mujer. En cambio, si suena grave pronostica la muerte de
un hombre. En todo caso, esa persona, sea hombre o mujer, generalmente es alguien
conocido por parte de quien ha escuchado el silbido, si escuchas su silbato puede morir
o volverse Loco.

El Silbón es un espectro del folclore de Venezuela,1originario de la región de


[ ]

los Llanos, particularmente del estado Portuguesa, municipio Guanarito, siendo también
difundido en los Llanos Orientales de Colombia.2 Se describe como una figura de hasta
[ ]

seis metros de altura, que se mueve sigilosamente entre los árboles, portando un
sombrero de cogollo y emite un silbido característico y escalofriante (que sube y baja en
las notas musicales do-re-mi-fa-sol-la-si). Una creencia popular indica que si el silbido
suena muy cerca, el Silbón está lejos y no hay peligro; pero si suena lejano, está muy
próximo y representa una amenaza mortal, especialmente para borrachos, mujeriegos o
personas de mala conducta, a quienes puede provocar fiebre, tullidez o la muerte.

Se trata del alma en pena de un joven que, según la tradición más extendida, asesinó a
su padre —ya sea por un arrebato de ira, por negarse a cazar o en medio de un conflicto
familiar— y fue maldecido por su abuelo (o en algunas versiones por su madre) a vagar
eternamente cargando un saco con los huesos de su víctima.

La leyenda, surgida a mediados del siglo XIX, forma parte del imaginario llanero
venezolano y se comparte también en regiones colombo-venezolanas, funcionando
como advertencia moral y elemento de control social en las zonas rurales. 3[ ]

Leyenda
Según la leyenda, en vida era un joven terco, caprichoso, maleducado y consentido al
extremo, desde pequeño lo tenían acostumbrado a ser complacido con todo. Él se la
pasaba de cantina en cantina desperdiciando su vida con el alcohol. Le apodaban
el Silbón porque eso era lo que mejor sabía hacer: "Silbar", pero una noche, se enojo por
lo que vio que le habían servido en la mesa, ya que le dijo a su madre que quería
asaduras de ciervo para cenar. Luego él se levantó se fue de su casa furioso hacia la
cantina para calmar su ira, por lo que la mujer le pidió a su esposo que fuera al bosque
para cazar un ciervo para su hijo. Acto seguido, sin embargo, el pobre hombre no pudo
lograr cazar nada con éxito.

Después de beber alcohol, el Silbón de regreso a casa se encontró con su frustrado padre
quien trató de explicarle porque no había podido cazar el ciervo que él quería, sin oír
razones y en medio de su borrachera golpeó brutalmente a su padre y cuando cayó al
suelo con el rifle de cacería le disparó constantemente hasta matarlo ahí mismo y luego
con el cuchillo de caza de su padre le sacó las tripas sin remordimiento alguno, y
finalmente las empacó en la tela de la camisa y se las llevó a casa.
Tras este hecho, le llevó las tripas a su madre, la cual al ver las últimas, sospechó un
poco, así que le preguntó varias cosas y hasta que la madre se dio cuenta de que estaba
cocinando las tripas de su marido. La Mujer entró en pánico y comenzó a gritar
pidiendo auxilio y de castigo su abuelo lo mandó a que lo ataran a un poste en el medio
del campo, a destruir la espalda a violentos latigazos, para que luego sus heridas fueran
lavadas con agua ardiente y sábila, y al liberarlo lo pusieran junto a dos perros
hambrientos y rabiosos. Después de haberlo torturado, su abuelo lo condenó a vagar
siendo perseguido por los perros llamados "Perros Tureco" o "Perros del Diablo" y
según la leyenda los perros lo perseguirán hasta el fin de los tiempos. Antes de liberarlo
su abuelo lo maldijo y condenó a portar los huesos de su padre por toda la eternidad, 4 [ ]

5
[
diciendo:
]

Maldito eres y maldito serás para el resto de la eternidad hasta que Dios tenga piedad de tu alma
Después de ser condenado fue a donde estaba el cadáver de su padre, el cual los
animales silvestres se habían encargado de limpiar. Para luego en un saco sucio
comenzar a meter los huesos de su padre, después se echó el saco al hombro y terminó
llevándoselos con él , seguido de cerca por los perros turecos para convertirse en una
leyenda. Según los que supuestamente lo han visto pasearse por el llano venezolano o
colombiano lo describen como un hombre adulto delgado que llega a medir 6 metros de
altura, que viste ropa desgastada, lleva un sombrero enorme en su cabeza y lleva
cargado un saco lleno de huesos, que se pasea por los llanos y entre las copas de los
árboles mientras emite su escalofriante silbido.

Se pasea por el llano matando a personas mujeriegas y borrachas para beberse su sangre
alcoholizada directo de sus ombligos. Se dice que su silbido suena como la
melodía "Do, re, mi, fa, sol, la, si, do" pero de una forma espeluznante que suena en un
sombrío y fantasmal eco. Hay veces en las que se sienta frente a las casas para contar
con detenimiento los huesos de su saco uno a uno, si las personas de esa casa lo
escuchan no pasa nada si es que no hay borrachos o mujeriegos entre ellos, pero si no lo
escuchan cuando pasa eso, al otro día habrá velorio en la casa. Se dice que cuando el
silbido es grueso es porque va por un hombre pero cuando el silbido es suave es que va
por una mujer.

La mejor forma de evitarlo es llevando un látigo, un ají picante o llevando un perro


doméstico, estas tres cosas lo espanta, además de que no se debe ser mujeriego o ir
borracho por los llanos venezolanos durante la noche.

Salió a la luz gracias a un obrero de La Portuguesa llamado Rafael. Se dice que


"Cuando su silbido se escucha cerca es porque está lejos, así que no hay peligro, pero
cuando se escucha lejos, ahí si es mejor tener cuidado por parte de los viajeros que
caminen solos por los llanos en altas horas de la noche, porque significa que el Silbón
esta cerca".6 7
[ ][ ]

Y así va el Silbón por los llanos solitarios acompañado por los perros turecos, los cuales
lo perseguirán desatando muerte y desgracia por donde vayan a sus desafortunadas
víctimas hasta la consumación de los tiempos.

En Colombia, sobre los llanos orientales del país, se dice que el Silbón, también
conocido el Silbador, fue un hombre mujeriego y parrandero que murió en soledad. Por
esa razón, cuando se topa con alguien, silba para atraer gente y obtener compañía. Su
silbido es hondo y largo, que suele penetrar los oídos e infunde frío. En otras versiones,
el Silbón aparece ante los jinetes para que les permitiera subir a sus caballos. No
obstante, otros dicen que suele perseguir a las mujeres embarazadas, y tiene la
capacidad de predecir la muerte de una persona. Si alguien escucha el silbido agudo,
pronostica la muerte de una mujer. En cambio, si suena grave pronostica la muerte de
un hombre. En todo caso, esa persona, sea hombre o mujer, generalmente es alguien
conocido por parte de quien ha escuchado el silbido, si escuchas su silbato puede morir
o volverse Loco.

El Silbón es un espectro del folclore de Venezuela,1originario de la región de


[ ]

los Llanos, particularmente del estado Portuguesa, municipio Guanarito, siendo también
difundido en los Llanos Orientales de Colombia.2 Se describe como una figura de hasta
[ ]

seis metros de altura, que se mueve sigilosamente entre los árboles, portando un
sombrero de cogollo y emite un silbido característico y escalofriante (que sube y baja en
las notas musicales do-re-mi-fa-sol-la-si). Una creencia popular indica que si el silbido
suena muy cerca, el Silbón está lejos y no hay peligro; pero si suena lejano, está muy
próximo y representa una amenaza mortal, especialmente para borrachos, mujeriegos o
personas de mala conducta, a quienes puede provocar fiebre, tullidez o la muerte.

Se trata del alma en pena de un joven que, según la tradición más extendida, asesinó a
su padre —ya sea por un arrebato de ira, por negarse a cazar o en medio de un conflicto
familiar— y fue maldecido por su abuelo (o en algunas versiones por su madre) a vagar
eternamente cargando un saco con los huesos de su víctima.

La leyenda, surgida a mediados del siglo XIX, forma parte del imaginario llanero
venezolano y se comparte también en regiones colombo-venezolanas, funcionando
como advertencia moral y elemento de control social en las zonas rurales. 3
[ ]

Leyenda
Según la leyenda, en vida era un joven terco, caprichoso, maleducado y consentido al
extremo, desde pequeño lo tenían acostumbrado a ser complacido con todo. Él se la
pasaba de cantina en cantina desperdiciando su vida con el alcohol. Le apodaban
el Silbón porque eso era lo que mejor sabía hacer: "Silbar", pero una noche, se enojo por
lo que vio que le habían servido en la mesa, ya que le dijo a su madre que quería
asaduras de ciervo para cenar. Luego él se levantó se fue de su casa furioso hacia la
cantina para calmar su ira, por lo que la mujer le pidió a su esposo que fuera al bosque
para cazar un ciervo para su hijo. Acto seguido, sin embargo, el pobre hombre no pudo
lograr cazar nada con éxito.

Después de beber alcohol, el Silbón de regreso a casa se encontró con su frustrado padre
quien trató de explicarle porque no había podido cazar el ciervo que él quería, sin oír
razones y en medio de su borrachera golpeó brutalmente a su padre y cuando cayó al
suelo con el rifle de cacería le disparó constantemente hasta matarlo ahí mismo y luego
con el cuchillo de caza de su padre le sacó las tripas sin remordimiento alguno, y
finalmente las empacó en la tela de la camisa y se las llevó a casa.

Tras este hecho, le llevó las tripas a su madre, la cual al ver las últimas, sospechó un
poco, así que le preguntó varias cosas y hasta que la madre se dio cuenta de que estaba
cocinando las tripas de su marido. La Mujer entró en pánico y comenzó a gritar
pidiendo auxilio y de castigo su abuelo lo mandó a que lo ataran a un poste en el medio
del campo, a destruir la espalda a violentos latigazos, para que luego sus heridas fueran
lavadas con agua ardiente y sábila, y al liberarlo lo pusieran junto a dos perros
hambrientos y rabiosos. Después de haberlo torturado, su abuelo lo condenó a vagar
siendo perseguido por los perros llamados "Perros Tureco" o "Perros del Diablo" y
según la leyenda los perros lo perseguirán hasta el fin de los tiempos. Antes de liberarlo
su abuelo lo maldijo y condenó a portar los huesos de su padre por toda la eternidad, 4 [ ]

5
[
diciendo:
]

Maldito eres y maldito serás para el resto de la eternidad hasta que Dios tenga piedad de tu alma
Después de ser condenado fue a donde estaba el cadáver de su padre, el cual los
animales silvestres se habían encargado de limpiar. Para luego en un saco sucio
comenzar a meter los huesos de su padre, después se echó el saco al hombro y terminó
llevándoselos con él , seguido de cerca por los perros turecos para convertirse en una
leyenda. Según los que supuestamente lo han visto pasearse por el llano venezolano o
colombiano lo describen como un hombre adulto delgado que llega a medir 6 metros de
altura, que viste ropa desgastada, lleva un sombrero enorme en su cabeza y lleva
cargado un saco lleno de huesos, que se pasea por los llanos y entre las copas de los
árboles mientras emite su escalofriante silbido.

Se pasea por el llano matando a personas mujeriegas y borrachas para beberse su sangre
alcoholizada directo de sus ombligos. Se dice que su silbido suena como la
melodía "Do, re, mi, fa, sol, la, si, do" pero de una forma espeluznante que suena en un
sombrío y fantasmal eco. Hay veces en las que se sienta frente a las casas para contar
con detenimiento los huesos de su saco uno a uno, si las personas de esa casa lo
escuchan no pasa nada si es que no hay borrachos o mujeriegos entre ellos, pero si no lo
escuchan cuando pasa eso, al otro día habrá velorio en la casa. Se dice que cuando el
silbido es grueso es porque va por un hombre pero cuando el silbido es suave es que va
por una mujer.

La mejor forma de evitarlo es llevando un látigo, un ají picante o llevando un perro


doméstico, estas tres cosas lo espanta, además de que no se debe ser mujeriego o ir
borracho por los llanos venezolanos durante la noche.

Salió a la luz gracias a un obrero de La Portuguesa llamado Rafael. Se dice que


"Cuando su silbido se escucha cerca es porque está lejos, así que no hay peligro, pero
cuando se escucha lejos, ahí si es mejor tener cuidado por parte de los viajeros que
caminen solos por los llanos en altas horas de la noche, porque significa que el Silbón
esta cerca".6 7
[ ][ ]

Y así va el Silbón por los llanos solitarios acompañado por los perros turecos, los cuales
lo perseguirán desatando muerte y desgracia por donde vayan a sus desafortunadas
víctimas hasta la consumación de los tiempos.

En Colombia, sobre los llanos orientales del país, se dice que el Silbón, también
conocido el Silbador, fue un hombre mujeriego y parrandero que murió en soledad. Por
esa razón, cuando se topa con alguien, silba para atraer gente y obtener compañía. Su
silbido es hondo y largo, que suele penetrar los oídos e infunde frío. En otras versiones,
el Silbón aparece ante los jinetes para que les permitiera subir a sus caballos. No
obstante, otros dicen que suele perseguir a las mujeres embarazadas, y tiene la
capacidad de predecir la muerte de una persona. Si alguien escucha el silbido agudo,
pronostica la muerte de una mujer. En cambio, si suena grave pronostica la muerte de
un hombre. En todo caso, esa persona, sea hombre o mujer, generalmente es alguien
conocido por parte de quien ha escuchado el silbido, si escuchas su silbato puede morir
o volverse Loco.

El Silbón es un espectro del folclore de Venezuela,1originario de la región de


[ ]

los Llanos, particularmente del estado Portuguesa, municipio Guanarito, siendo también
difundido en los Llanos Orientales de Colombia.2 Se describe como una figura de hasta
[ ]

seis metros de altura, que se mueve sigilosamente entre los árboles, portando un
sombrero de cogollo y emite un silbido característico y escalofriante (que sube y baja en
las notas musicales do-re-mi-fa-sol-la-si). Una creencia popular indica que si el silbido
suena muy cerca, el Silbón está lejos y no hay peligro; pero si suena lejano, está muy
próximo y representa una amenaza mortal, especialmente para borrachos, mujeriegos o
personas de mala conducta, a quienes puede provocar fiebre, tullidez o la muerte.

Se trata del alma en pena de un joven que, según la tradición más extendida, asesinó a
su padre —ya sea por un arrebato de ira, por negarse a cazar o en medio de un conflicto
familiar— y fue maldecido por su abuelo (o en algunas versiones por su madre) a vagar
eternamente cargando un saco con los huesos de su víctima.

La leyenda, surgida a mediados del siglo XIX, forma parte del imaginario llanero
venezolano y se comparte también en regiones colombo-venezolanas, funcionando
como advertencia moral y elemento de control social en las zonas rurales. 3[ ]

Leyenda
Según la leyenda, en vida era un joven terco, caprichoso, maleducado y consentido al
extremo, desde pequeño lo tenían acostumbrado a ser complacido con todo. Él se la
pasaba de cantina en cantina desperdiciando su vida con el alcohol. Le apodaban
el Silbón porque eso era lo que mejor sabía hacer: "Silbar", pero una noche, se enojo por
lo que vio que le habían servido en la mesa, ya que le dijo a su madre que quería
asaduras de ciervo para cenar. Luego él se levantó se fue de su casa furioso hacia la
cantina para calmar su ira, por lo que la mujer le pidió a su esposo que fuera al bosque
para cazar un ciervo para su hijo. Acto seguido, sin embargo, el pobre hombre no pudo
lograr cazar nada con éxito.

Después de beber alcohol, el Silbón de regreso a casa se encontró con su frustrado padre
quien trató de explicarle porque no había podido cazar el ciervo que él quería, sin oír
razones y en medio de su borrachera golpeó brutalmente a su padre y cuando cayó al
suelo con el rifle de cacería le disparó constantemente hasta matarlo ahí mismo y luego
con el cuchillo de caza de su padre le sacó las tripas sin remordimiento alguno, y
finalmente las empacó en la tela de la camisa y se las llevó a casa.

Tras este hecho, le llevó las tripas a su madre, la cual al ver las últimas, sospechó un
poco, así que le preguntó varias cosas y hasta que la madre se dio cuenta de que estaba
cocinando las tripas de su marido. La Mujer entró en pánico y comenzó a gritar
pidiendo auxilio y de castigo su abuelo lo mandó a que lo ataran a un poste en el medio
del campo, a destruir la espalda a violentos latigazos, para que luego sus heridas fueran
lavadas con agua ardiente y sábila, y al liberarlo lo pusieran junto a dos perros
hambrientos y rabiosos. Después de haberlo torturado, su abuelo lo condenó a vagar
siendo perseguido por los perros llamados "Perros Tureco" o "Perros del Diablo" y
según la leyenda los perros lo perseguirán hasta el fin de los tiempos. Antes de liberarlo
su abuelo lo maldijo y condenó a portar los huesos de su padre por toda la eternidad, 4 [ ]

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diciendo:
]

Maldito eres y maldito serás para el resto de la eternidad hasta que Dios tenga piedad de tu alma
Después de ser condenado fue a donde estaba el cadáver de su padre, el cual los
animales silvestres se habían encargado de limpiar. Para luego en un saco sucio
comenzar a meter los huesos de su padre, después se echó el saco al hombro y terminó
llevándoselos con él , seguido de cerca por los perros turecos para convertirse en una
leyenda. Según los que supuestamente lo han visto pasearse por el llano venezolano o
colombiano lo describen como un hombre adulto delgado que llega a medir 6 metros de
altura, que viste ropa desgastada, lleva un sombrero enorme en su cabeza y lleva
cargado un saco lleno de huesos, que se pasea por los llanos y entre las copas de los
árboles mientras emite su escalofriante silbido.

Se pasea por el llano matando a personas mujeriegas y borrachas para beberse su sangre
alcoholizada directo de sus ombligos. Se dice que su silbido suena como la
melodía "Do, re, mi, fa, sol, la, si, do" pero de una forma espeluznante que suena en un
sombrío y fantasmal eco. Hay veces en las que se sienta frente a las casas para contar
con detenimiento los huesos de su saco uno a uno, si las personas de esa casa lo
escuchan no pasa nada si es que no hay borrachos o mujeriegos entre ellos, pero si no lo
escuchan cuando pasa eso, al otro día habrá velorio en la casa. Se dice que cuando el
silbido es grueso es porque va por un hombre pero cuando el silbido es suave es que va
por una mujer.

La mejor forma de evitarlo es llevando un látigo, un ají picante o llevando un perro


doméstico, estas tres cosas lo espanta, además de que no se debe ser mujeriego o ir
borracho por los llanos venezolanos durante la noche.

Salió a la luz gracias a un obrero de La Portuguesa llamado Rafael. Se dice que


"Cuando su silbido se escucha cerca es porque está lejos, así que no hay peligro, pero
cuando se escucha lejos, ahí si es mejor tener cuidado por parte de los viajeros que
caminen solos por los llanos en altas horas de la noche, porque significa que el Silbón
esta cerca".6 7
[ ][ ]

Y así va el Silbón por los llanos solitarios acompañado por los perros turecos, los cuales
lo perseguirán desatando muerte y desgracia por donde vayan a sus desafortunadas
víctimas hasta la consumación de los tiempos.

En Colombia, sobre los llanos orientales del país, se dice que el Silbón, también
conocido el Silbador, fue un hombre mujeriego y parrandero que murió en soledad. Por
esa razón, cuando se topa con alguien, silba para atraer gente y obtener compañía. Su
silbido es hondo y largo, que suele penetrar los oídos e infunde frío. En otras versiones,
el Silbón aparece ante los jinetes para que les permitiera subir a sus caballos. No
obstante, otros dicen que suele perseguir a las mujeres embarazadas, y tiene la
capacidad de predecir la muerte de una persona. Si alguien escucha el silbido agudo,
pronostica la muerte de una mujer. En cambio, si suena grave pronostica la muerte de
un hombre. En todo caso, esa persona, sea hombre o mujer, generalmente es alguien
conocido por parte de quien ha escuchado el silbido, si escuchas su silbato puede morir
o volverse Loco.

El Silbón es un espectro del folclore de Venezuela,1originario de la región de


[ ]

los Llanos, particularmente del estado Portuguesa, municipio Guanarito, siendo también
difundido en los Llanos Orientales de Colombia.2 Se describe como una figura de hasta
[ ]

seis metros de altura, que se mueve sigilosamente entre los árboles, portando un
sombrero de cogollo y emite un silbido característico y escalofriante (que sube y baja en
las notas musicales do-re-mi-fa-sol-la-si). Una creencia popular indica que si el silbido
suena muy cerca, el Silbón está lejos y no hay peligro; pero si suena lejano, está muy
próximo y representa una amenaza mortal, especialmente para borrachos, mujeriegos o
personas de mala conducta, a quienes puede provocar fiebre, tullidez o la muerte.

Se trata del alma en pena de un joven que, según la tradición más extendida, asesinó a
su padre —ya sea por un arrebato de ira, por negarse a cazar o en medio de un conflicto
familiar— y fue maldecido por su abuelo (o en algunas versiones por su madre) a vagar
eternamente cargando un saco con los huesos de su víctima.

La leyenda, surgida a mediados del siglo XIX, forma parte del imaginario llanero
venezolano y se comparte también en regiones colombo-venezolanas, funcionando
como advertencia moral y elemento de control social en las zonas rurales. 3[ ]

Leyenda
Según la leyenda, en vida era un joven terco, caprichoso, maleducado y consentido al
extremo, desde pequeño lo tenían acostumbrado a ser complacido con todo. Él se la
pasaba de cantina en cantina desperdiciando su vida con el alcohol. Le apodaban
el Silbón porque eso era lo que mejor sabía hacer: "Silbar", pero una noche, se enojo por
lo que vio que le habían servido en la mesa, ya que le dijo a su madre que quería
asaduras de ciervo para cenar. Luego él se levantó se fue de su casa furioso hacia la
cantina para calmar su ira, por lo que la mujer le pidió a su esposo que fuera al bosque
para cazar un ciervo para su hijo. Acto seguido, sin embargo, el pobre hombre no pudo
lograr cazar nada con éxito.

Después de beber alcohol, el Silbón de regreso a casa se encontró con su frustrado padre
quien trató de explicarle porque no había podido cazar el ciervo que él quería, sin oír
razones y en medio de su borrachera golpeó brutalmente a su padre y cuando cayó al
suelo con el rifle de cacería le disparó constantemente hasta matarlo ahí mismo y luego
con el cuchillo de caza de su padre le sacó las tripas sin remordimiento alguno, y
finalmente las empacó en la tela de la camisa y se las llevó a casa.

Tras este hecho, le llevó las tripas a su madre, la cual al ver las últimas, sospechó un
poco, así que le preguntó varias cosas y hasta que la madre se dio cuenta de que estaba
cocinando las tripas de su marido. La Mujer entró en pánico y comenzó a gritar
pidiendo auxilio y de castigo su abuelo lo mandó a que lo ataran a un poste en el medio
del campo, a destruir la espalda a violentos latigazos, para que luego sus heridas fueran
lavadas con agua ardiente y sábila, y al liberarlo lo pusieran junto a dos perros
hambrientos y rabiosos. Después de haberlo torturado, su abuelo lo condenó a vagar
siendo perseguido por los perros llamados "Perros Tureco" o "Perros del Diablo" y
según la leyenda los perros lo perseguirán hasta el fin de los tiempos. Antes de liberarlo
su abuelo lo maldijo y condenó a portar los huesos de su padre por toda la eternidad, 4 [ ]

5
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diciendo:
]

Maldito eres y maldito serás para el resto de la eternidad hasta que Dios tenga piedad de tu alma
Después de ser condenado fue a donde estaba el cadáver de su padre, el cual los
animales silvestres se habían encargado de limpiar. Para luego en un saco sucio
comenzar a meter los huesos de su padre, después se echó el saco al hombro y terminó
llevándoselos con él , seguido de cerca por los perros turecos para convertirse en una
leyenda. Según los que supuestamente lo han visto pasearse por el llano venezolano o
colombiano lo describen como un hombre adulto delgado que llega a medir 6 metros de
altura, que viste ropa desgastada, lleva un sombrero enorme en su cabeza y lleva
cargado un saco lleno de huesos, que se pasea por los llanos y entre las copas de los
árboles mientras emite su escalofriante silbido.

Se pasea por el llano matando a personas mujeriegas y borrachas para beberse su sangre
alcoholizada directo de sus ombligos. Se dice que su silbido suena como la
melodía "Do, re, mi, fa, sol, la, si, do" pero de una forma espeluznante que suena en un
sombrío y fantasmal eco. Hay veces en las que se sienta frente a las casas para contar
con detenimiento los huesos de su saco uno a uno, si las personas de esa casa lo
escuchan no pasa nada si es que no hay borrachos o mujeriegos entre ellos, pero si no lo
escuchan cuando pasa eso, al otro día habrá velorio en la casa. Se dice que cuando el
silbido es grueso es porque va por un hombre pero cuando el silbido es suave es que va
por una mujer.

La mejor forma de evitarlo es llevando un látigo, un ají picante o llevando un perro


doméstico, estas tres cosas lo espanta, además de que no se debe ser mujeriego o ir
borracho por los llanos venezolanos durante la noche.

Salió a la luz gracias a un obrero de La Portuguesa llamado Rafael. Se dice que


"Cuando su silbido se escucha cerca es porque está lejos, así que no hay peligro, pero
cuando se escucha lejos, ahí si es mejor tener cuidado por parte de los viajeros que
caminen solos por los llanos en altas horas de la noche, porque significa que el Silbón
esta cerca".6 7
[ ][ ]

Y así va el Silbón por los llanos solitarios acompañado por los perros turecos, los cuales
lo perseguirán desatando muerte y desgracia por donde vayan a sus desafortunadas
víctimas hasta la consumación de los tiempos.

En Colombia, sobre los llanos orientales del país, se dice que el Silbón, también
conocido el Silbador, fue un hombre mujeriego y parrandero que murió en soledad. Por
esa razón, cuando se topa con alguien, silba para atraer gente y obtener compañía. Su
silbido es hondo y largo, que suele penetrar los oídos e infunde frío. En otras versiones,
el Silbón aparece ante los jinetes para que les permitiera subir a sus caballos. No
obstante, otros dicen que suele perseguir a las mujeres embarazadas, y tiene la
capacidad de predecir la muerte de una persona. Si alguien escucha el silbido agudo,
pronostica la muerte de una mujer. En cambio, si suena grave pronostica la muerte de
un hombre. En todo caso, esa persona, sea hombre o mujer, generalmente es alguien
conocido por parte de quien ha escuchado el silbido, si escuchas su silbato puede morir
o volverse Loco.
El Silbón es un espectro del folclore de Venezuela,1originario de la región de
[ ]

los Llanos, particularmente del estado Portuguesa, municipio Guanarito, siendo también
difundido en los Llanos Orientales de Colombia.2 Se describe como una figura de hasta
[ ]

seis metros de altura, que se mueve sigilosamente entre los árboles, portando un
sombrero de cogollo y emite un silbido característico y escalofriante (que sube y baja en
las notas musicales do-re-mi-fa-sol-la-si). Una creencia popular indica que si el silbido
suena muy cerca, el Silbón está lejos y no hay peligro; pero si suena lejano, está muy
próximo y representa una amenaza mortal, especialmente para borrachos, mujeriegos o
personas de mala conducta, a quienes puede provocar fiebre, tullidez o la muerte.

Se trata del alma en pena de un joven que, según la tradición más extendida, asesinó a
su padre —ya sea por un arrebato de ira, por negarse a cazar o en medio de un conflicto
familiar— y fue maldecido por su abuelo (o en algunas versiones por su madre) a vagar
eternamente cargando un saco con los huesos de su víctima.

La leyenda, surgida a mediados del siglo XIX, forma parte del imaginario llanero
venezolano y se comparte también en regiones colombo-venezolanas, funcionando
como advertencia moral y elemento de control social en las zonas rurales. 3[ ]

Leyenda
Según la leyenda, en vida era un joven terco, caprichoso, maleducado y consentido al
extremo, desde pequeño lo tenían acostumbrado a ser complacido con todo. Él se la
pasaba de cantina en cantina desperdiciando su vida con el alcohol. Le apodaban
el Silbón porque eso era lo que mejor sabía hacer: "Silbar", pero una noche, se enojo por
lo que vio que le habían servido en la mesa, ya que le dijo a su madre que quería
asaduras de ciervo para cenar. Luego él se levantó se fue de su casa furioso hacia la
cantina para calmar su ira, por lo que la mujer le pidió a su esposo que fuera al bosque
para cazar un ciervo para su hijo. Acto seguido, sin embargo, el pobre hombre no pudo
lograr cazar nada con éxito.

Después de beber alcohol, el Silbón de regreso a casa se encontró con su frustrado padre
quien trató de explicarle porque no había podido cazar el ciervo que él quería, sin oír
razones y en medio de su borrachera golpeó brutalmente a su padre y cuando cayó al
suelo con el rifle de cacería le disparó constantemente hasta matarlo ahí mismo y luego
con el cuchillo de caza de su padre le sacó las tripas sin remordimiento alguno, y
finalmente las empacó en la tela de la camisa y se las llevó a casa.

Tras este hecho, le llevó las tripas a su madre, la cual al ver las últimas, sospechó un
poco, así que le preguntó varias cosas y hasta que la madre se dio cuenta de que estaba
cocinando las tripas de su marido. La Mujer entró en pánico y comenzó a gritar
pidiendo auxilio y de castigo su abuelo lo mandó a que lo ataran a un poste en el medio
del campo, a destruir la espalda a violentos latigazos, para que luego sus heridas fueran
lavadas con agua ardiente y sábila, y al liberarlo lo pusieran junto a dos perros
hambrientos y rabiosos. Después de haberlo torturado, su abuelo lo condenó a vagar
siendo perseguido por los perros llamados "Perros Tureco" o "Perros del Diablo" y
según la leyenda los perros lo perseguirán hasta el fin de los tiempos. Antes de liberarlo
su abuelo lo maldijo y condenó a portar los huesos de su padre por toda la eternidad, 4
[ ]

5
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diciendo:
]
Maldito eres y maldito serás para el resto de la eternidad hasta que Dios tenga piedad de tu alma
Después de ser condenado fue a donde estaba el cadáver de su padre, el cual los
animales silvestres se habían encargado de limpiar. Para luego en un saco sucio
comenzar a meter los huesos de su padre, después se echó el saco al hombro y terminó
llevándoselos con él , seguido de cerca por los perros turecos para convertirse en una
leyenda. Según los que supuestamente lo han visto pasearse por el llano venezolano o
colombiano lo describen como un hombre adulto delgado que llega a medir 6 metros de
altura, que viste ropa desgastada, lleva un sombrero enorme en su cabeza y lleva
cargado un saco lleno de huesos, que se pasea por los llanos y entre las copas de los
árboles mientras emite su escalofriante silbido.

Se pasea por el llano matando a personas mujeriegas y borrachas para beberse su sangre
alcoholizada directo de sus ombligos. Se dice que su silbido suena como la
melodía "Do, re, mi, fa, sol, la, si, do" pero de una forma espeluznante que suena en un
sombrío y fantasmal eco. Hay veces en las que se sienta frente a las casas para contar
con detenimiento los huesos de su saco uno a uno, si las personas de esa casa lo
escuchan no pasa nada si es que no hay borrachos o mujeriegos entre ellos, pero si no lo
escuchan cuando pasa eso, al otro día habrá velorio en la casa. Se dice que cuando el
silbido es grueso es porque va por un hombre pero cuando el silbido es suave es que va
por una mujer.

La mejor forma de evitarlo es llevando un látigo, un ají picante o llevando un perro


doméstico, estas tres cosas lo espanta, además de que no se debe ser mujeriego o ir
borracho por los llanos venezolanos durante la noche.

Salió a la luz gracias a un obrero de La Portuguesa llamado Rafael. Se dice que


"Cuando su silbido se escucha cerca es porque está lejos, así que no hay peligro, pero
cuando se escucha lejos, ahí si es mejor tener cuidado por parte de los viajeros que
caminen solos por los llanos en altas horas de la noche, porque significa que el Silbón
esta cerca".6 7
[ ][ ]

Y así va el Silbón por los llanos solitarios acompañado por los perros turecos, los cuales
lo perseguirán desatando muerte y desgracia por donde vayan a sus desafortunadas
víctimas hasta la consumación de los tiempos.

En Colombia, sobre los llanos orientales del país, se dice que el Silbón, también
conocido el Silbador, fue un hombre mujeriego y parrandero que murió en soledad. Por
esa razón, cuando se topa con alguien, silba para atraer gente y obtener compañía. Su
silbido es hondo y largo, que suele penetrar los oídos e infunde frío. En otras versiones,
el Silbón aparece ante los jinetes para que les permitiera subir a sus caballos. No
obstante, otros dicen que suele perseguir a las mujeres embarazadas, y tiene la
capacidad de predecir la muerte de una persona. Si alguien escucha el silbido agudo,
pronostica la muerte de una mujer. En cambio, si suena grave pronostica la muerte de
un hombre. En todo caso, esa persona, sea hombre o mujer, generalmente es alguien
conocido por parte de quien ha escuchado el silbido, si escuchas su silbato puede morir
o volverse Loco.

El Silbón es un espectro del folclore de Venezuela,1originario de la región de


[ ]

los Llanos, particularmente del estado Portuguesa, municipio Guanarito, siendo también
difundido en los Llanos Orientales de Colombia.2 Se describe como una figura de hasta
[ ]

seis metros de altura, que se mueve sigilosamente entre los árboles, portando un
sombrero de cogollo y emite un silbido característico y escalofriante (que sube y baja en
las notas musicales do-re-mi-fa-sol-la-si). Una creencia popular indica que si el silbido
suena muy cerca, el Silbón está lejos y no hay peligro; pero si suena lejano, está muy
próximo y representa una amenaza mortal, especialmente para borrachos, mujeriegos o
personas de mala conducta, a quienes puede provocar fiebre, tullidez o la muerte.

Se trata del alma en pena de un joven que, según la tradición más extendida, asesinó a
su padre —ya sea por un arrebato de ira, por negarse a cazar o en medio de un conflicto
familiar— y fue maldecido por su abuelo (o en algunas versiones por su madre) a vagar
eternamente cargando un saco con los huesos de su víctima.

La leyenda, surgida a mediados del siglo XIX, forma parte del imaginario llanero
venezolano y se comparte también en regiones colombo-venezolanas, funcionando
como advertencia moral y elemento de control social en las zonas rurales. 3 [ ]

Leyenda
Según la leyenda, en vida era un joven terco, caprichoso, maleducado y consentido al
extremo, desde pequeño lo tenían acostumbrado a ser complacido con todo. Él se la
pasaba de cantina en cantina desperdiciando su vida con el alcohol. Le apodaban
el Silbón porque eso era lo que mejor sabía hacer: "Silbar", pero una noche, se enojo por
lo que vio que le habían servido en la mesa, ya que le dijo a su madre que quería
asaduras de ciervo para cenar. Luego él se levantó se fue de su casa furioso hacia la
cantina para calmar su ira, por lo que la mujer le pidió a su esposo que fuera al bosque
para cazar un ciervo para su hijo. Acto seguido, sin embargo, el pobre hombre no pudo
lograr cazar nada con éxito.

Después de beber alcohol, el Silbón de regreso a casa se encontró con su frustrado padre
quien trató de explicarle porque no había podido cazar el ciervo que él quería, sin oír
razones y en medio de su borrachera golpeó brutalmente a su padre y cuando cayó al
suelo con el rifle de cacería le disparó constantemente hasta matarlo ahí mismo y luego
con el cuchillo de caza de su padre le sacó las tripas sin remordimiento alguno, y
finalmente las empacó en la tela de la camisa y se las llevó a casa.

Tras este hecho, le llevó las tripas a su madre, la cual al ver las últimas, sospechó un
poco, así que le preguntó varias cosas y hasta que la madre se dio cuenta de que estaba
cocinando las tripas de su marido. La Mujer entró en pánico y comenzó a gritar
pidiendo auxilio y de castigo su abuelo lo mandó a que lo ataran a un poste en el medio
del campo, a destruir la espalda a violentos latigazos, para que luego sus heridas fueran
lavadas con agua ardiente y sábila, y al liberarlo lo pusieran junto a dos perros
hambrientos y rabiosos. Después de haberlo torturado, su abuelo lo condenó a vagar
siendo perseguido por los perros llamados "Perros Tureco" o "Perros del Diablo" y
según la leyenda los perros lo perseguirán hasta el fin de los tiempos. Antes de liberarlo
su abuelo lo maldijo y condenó a portar los huesos de su padre por toda la eternidad, 4 [ ]

5
[
diciendo:
]

Maldito eres y maldito serás para el resto de la eternidad hasta que Dios tenga piedad de tu alma
Después de ser condenado fue a donde estaba el cadáver de su padre, el cual los
animales silvestres se habían encargado de limpiar. Para luego en un saco sucio
comenzar a meter los huesos de su padre, después se echó el saco al hombro y terminó
llevándoselos con él , seguido de cerca por los perros turecos para convertirse en una
leyenda. Según los que supuestamente lo han visto pasearse por el llano venezolano o
colombiano lo describen como un hombre adulto delgado que llega a medir 6 metros de
altura, que viste ropa desgastada, lleva un sombrero enorme en su cabeza y lleva
cargado un saco lleno de huesos, que se pasea por los llanos y entre las copas de los
árboles mientras emite su escalofriante silbido.

Se pasea por el llano matando a personas mujeriegas y borrachas para beberse su sangre
alcoholizada directo de sus ombligos. Se dice que su silbido suena como la
melodía "Do, re, mi, fa, sol, la, si, do" pero de una forma espeluznante que suena en un
sombrío y fantasmal eco. Hay veces en las que se sienta frente a las casas para contar
con detenimiento los huesos de su saco uno a uno, si las personas de esa casa lo
escuchan no pasa nada si es que no hay borrachos o mujeriegos entre ellos, pero si no lo
escuchan cuando pasa eso, al otro día habrá velorio en la casa. Se dice que cuando el
silbido es grueso es porque va por un hombre pero cuando el silbido es suave es que va
por una mujer.

La mejor forma de evitarlo es llevando un látigo, un ají picante o llevando un perro


doméstico, estas tres cosas lo espanta, además de que no se debe ser mujeriego o ir
borracho por los llanos venezolanos durante la noche.

Salió a la luz gracias a un obrero de La Portuguesa llamado Rafael. Se dice que


"Cuando su silbido se escucha cerca es porque está lejos, así que no hay peligro, pero
cuando se escucha lejos, ahí si es mejor tener cuidado por parte de los viajeros que
caminen solos por los llanos en altas horas de la noche, porque significa que el Silbón
esta cerca".6 7
[ ][ ]

Y así va el Silbón por los llanos solitarios acompañado por los perros turecos, los cuales
lo perseguirán desatando muerte y desgracia por donde vayan a sus desafortunadas
víctimas hasta la consumación de los tiempos.

En Colombia, sobre los llanos orientales del país, se dice que el Silbón, también
conocido el Silbador, fue un hombre mujeriego y parrandero que murió en soledad. Por
esa razón, cuando se topa con alguien, silba para atraer gente y obtener compañía. Su
silbido es hondo y largo, que suele penetrar los oídos e infunde frío. En otras versiones,
el Silbón aparece ante los jinetes para que les permitiera subir a sus caballos. No
obstante, otros dicen que suele perseguir a las mujeres embarazadas, y tiene la
capacidad de predecir la muerte de una persona. Si alguien escucha el silbido agudo,
pronostica la muerte de una mujer. En cambio, si suena grave pronostica la muerte de
un hombre. En todo caso, esa persona, sea hombre o mujer, generalmente es alguien
conocido por parte de quien ha escuchado el silbido, si escuchas su silbato puede morir
o volverse Loco.

El Silbón es un espectro del folclore de Venezuela,1originario de la región de


[ ]

los Llanos, particularmente del estado Portuguesa, municipio Guanarito, siendo también
difundido en los Llanos Orientales de Colombia.2 Se describe como una figura de hasta
[ ]

seis metros de altura, que se mueve sigilosamente entre los árboles, portando un
sombrero de cogollo y emite un silbido característico y escalofriante (que sube y baja en
las notas musicales do-re-mi-fa-sol-la-si). Una creencia popular indica que si el silbido
suena muy cerca, el Silbón está lejos y no hay peligro; pero si suena lejano, está muy
próximo y representa una amenaza mortal, especialmente para borrachos, mujeriegos o
personas de mala conducta, a quienes puede provocar fiebre, tullidez o la muerte.

Se trata del alma en pena de un joven que, según la tradición más extendida, asesinó a
su padre —ya sea por un arrebato de ira, por negarse a cazar o en medio de un conflicto
familiar— y fue maldecido por su abuelo (o en algunas versiones por su madre) a vagar
eternamente cargando un saco con los huesos de su víctima.

La leyenda, surgida a mediados del siglo XIX, forma parte del imaginario llanero
venezolano y se comparte también en regiones colombo-venezolanas, funcionando
como advertencia moral y elemento de control social en las zonas rurales. 3 [ ]

Leyenda
Según la leyenda, en vida era un joven terco, caprichoso, maleducado y consentido al
extremo, desde pequeño lo tenían acostumbrado a ser complacido con todo. Él se la
pasaba de cantina en cantina desperdiciando su vida con el alcohol. Le apodaban
el Silbón porque eso era lo que mejor sabía hacer: "Silbar", pero una noche, se enojo por
lo que vio que le habían servido en la mesa, ya que le dijo a su madre que quería
asaduras de ciervo para cenar. Luego él se levantó se fue de su casa furioso hacia la
cantina para calmar su ira, por lo que la mujer le pidió a su esposo que fuera al bosque
para cazar un ciervo para su hijo. Acto seguido, sin embargo, el pobre hombre no pudo
lograr cazar nada con éxito.

Después de beber alcohol, el Silbón de regreso a casa se encontró con su frustrado padre
quien trató de explicarle porque no había podido cazar el ciervo que él quería, sin oír
razones y en medio de su borrachera golpeó brutalmente a su padre y cuando cayó al
suelo con el rifle de cacería le disparó constantemente hasta matarlo ahí mismo y luego
con el cuchillo de caza de su padre le sacó las tripas sin remordimiento alguno, y
finalmente las empacó en la tela de la camisa y se las llevó a casa.

Tras este hecho, le llevó las tripas a su madre, la cual al ver las últimas, sospechó un
poco, así que le preguntó varias cosas y hasta que la madre se dio cuenta de que estaba
cocinando las tripas de su marido. La Mujer entró en pánico y comenzó a gritar
pidiendo auxilio y de castigo su abuelo lo mandó a que lo ataran a un poste en el medio
del campo, a destruir la espalda a violentos latigazos, para que luego sus heridas fueran
lavadas con agua ardiente y sábila, y al liberarlo lo pusieran junto a dos perros
hambrientos y rabiosos. Después de haberlo torturado, su abuelo lo condenó a vagar
siendo perseguido por los perros llamados "Perros Tureco" o "Perros del Diablo" y
según la leyenda los perros lo perseguirán hasta el fin de los tiempos. Antes de liberarlo
su abuelo lo maldijo y condenó a portar los huesos de su padre por toda la eternidad, 4 [ ]

5
[
diciendo:
]

Maldito eres y maldito serás para el resto de la eternidad hasta que Dios tenga piedad de tu alma
Después de ser condenado fue a donde estaba el cadáver de su padre, el cual los
animales silvestres se habían encargado de limpiar. Para luego en un saco sucio
comenzar a meter los huesos de su padre, después se echó el saco al hombro y terminó
llevándoselos con él , seguido de cerca por los perros turecos para convertirse en una
leyenda. Según los que supuestamente lo han visto pasearse por el llano venezolano o
colombiano lo describen como un hombre adulto delgado que llega a medir 6 metros de
altura, que viste ropa desgastada, lleva un sombrero enorme en su cabeza y lleva
cargado un saco lleno de huesos, que se pasea por los llanos y entre las copas de los
árboles mientras emite su escalofriante silbido.

Se pasea por el llano matando a personas mujeriegas y borrachas para beberse su sangre
alcoholizada directo de sus ombligos. Se dice que su silbido suena como la
melodía "Do, re, mi, fa, sol, la, si, do" pero de una forma espeluznante que suena en un
sombrío y fantasmal eco. Hay veces en las que se sienta frente a las casas para contar
con detenimiento los huesos de su saco uno a uno, si las personas de esa casa lo
escuchan no pasa nada si es que no hay borrachos o mujeriegos entre ellos, pero si no lo
escuchan cuando pasa eso, al otro día habrá velorio en la casa. Se dice que cuando el
silbido es grueso es porque va por un hombre pero cuando el silbido es suave es que va
por una mujer.

La mejor forma de evitarlo es llevando un látigo, un ají picante o llevando un perro


doméstico, estas tres cosas lo espanta, además de que no se debe ser mujeriego o ir
borracho por los llanos venezolanos durante la noche.

Salió a la luz gracias a un obrero de La Portuguesa llamado Rafael. Se dice que


"Cuando su silbido se escucha cerca es porque está lejos, así que no hay peligro, pero
cuando se escucha lejos, ahí si es mejor tener cuidado por parte de los viajeros que
caminen solos por los llanos en altas horas de la noche, porque significa que el Silbón
esta cerca".6 7
[ ][ ]

Y así va el Silbón por los llanos solitarios acompañado por los perros turecos, los cuales
lo perseguirán desatando muerte y desgracia por donde vayan a sus desafortunadas
víctimas hasta la consumación de los tiempos.

En Colombia, sobre los llanos orientales del país, se dice que el Silbón, también
conocido el Silbador, fue un hombre mujeriego y parrandero que murió en soledad. Por
esa razón, cuando se topa con alguien, silba para atraer gente y obtener compañía. Su
silbido es hondo y largo, que suele penetrar los oídos e infunde frío. En otras versiones,
el Silbón aparece ante los jinetes para que les permitiera subir a sus caballos. No
obstante, otros dicen que suele perseguir a las mujeres embarazadas, y tiene la
capacidad de predecir la muerte de una persona. Si alguien escucha el silbido agudo,
pronostica la muerte de una mujer. En cambio, si suena grave pronostica la muerte de
un hombre. En todo caso, esa persona, sea hombre o mujer, generalmente es alguien
conocido por parte de quien ha escuchado el silbido, si escuchas su silbato puede morir
o volverse Loco.

El Silbón es un espectro del folclore de Venezuela,1originario de la región de


[ ]

los Llanos, particularmente del estado Portuguesa, municipio Guanarito, siendo también
difundido en los Llanos Orientales de Colombia.2 Se describe como una figura de hasta
[ ]

seis metros de altura, que se mueve sigilosamente entre los árboles, portando un
sombrero de cogollo y emite un silbido característico y escalofriante (que sube y baja en
las notas musicales do-re-mi-fa-sol-la-si). Una creencia popular indica que si el silbido
suena muy cerca, el Silbón está lejos y no hay peligro; pero si suena lejano, está muy
próximo y representa una amenaza mortal, especialmente para borrachos, mujeriegos o
personas de mala conducta, a quienes puede provocar fiebre, tullidez o la muerte.

Se trata del alma en pena de un joven que, según la tradición más extendida, asesinó a
su padre —ya sea por un arrebato de ira, por negarse a cazar o en medio de un conflicto
familiar— y fue maldecido por su abuelo (o en algunas versiones por su madre) a vagar
eternamente cargando un saco con los huesos de su víctima.

La leyenda, surgida a mediados del siglo XIX, forma parte del imaginario llanero
venezolano y se comparte también en regiones colombo-venezolanas, funcionando
como advertencia moral y elemento de control social en las zonas rurales. 3 [ ]

Leyenda
Según la leyenda, en vida era un joven terco, caprichoso, maleducado y consentido al
extremo, desde pequeño lo tenían acostumbrado a ser complacido con todo. Él se la
pasaba de cantina en cantina desperdiciando su vida con el alcohol. Le apodaban
el Silbón porque eso era lo que mejor sabía hacer: "Silbar", pero una noche, se enojo por
lo que vio que le habían servido en la mesa, ya que le dijo a su madre que quería
asaduras de ciervo para cenar. Luego él se levantó se fue de su casa furioso hacia la
cantina para calmar su ira, por lo que la mujer le pidió a su esposo que fuera al bosque
para cazar un ciervo para su hijo. Acto seguido, sin embargo, el pobre hombre no pudo
lograr cazar nada con éxito.

Después de beber alcohol, el Silbón de regreso a casa se encontró con su frustrado padre
quien trató de explicarle porque no había podido cazar el ciervo que él quería, sin oír
razones y en medio de su borrachera golpeó brutalmente a su padre y cuando cayó al
suelo con el rifle de cacería le disparó constantemente hasta matarlo ahí mismo y luego
con el cuchillo de caza de su padre le sacó las tripas sin remordimiento alguno, y
finalmente las empacó en la tela de la camisa y se las llevó a casa.

Tras este hecho, le llevó las tripas a su madre, la cual al ver las últimas, sospechó un
poco, así que le preguntó varias cosas y hasta que la madre se dio cuenta de que estaba
cocinando las tripas de su marido. La Mujer entró en pánico y comenzó a gritar
pidiendo auxilio y de castigo su abuelo lo mandó a que lo ataran a un poste en el medio
del campo, a destruir la espalda a violentos latigazos, para que luego sus heridas fueran
lavadas con agua ardiente y sábila, y al liberarlo lo pusieran junto a dos perros
hambrientos y rabiosos. Después de haberlo torturado, su abuelo lo condenó a vagar
siendo perseguido por los perros llamados "Perros Tureco" o "Perros del Diablo" y
según la leyenda los perros lo perseguirán hasta el fin de los tiempos. Antes de liberarlo
su abuelo lo maldijo y condenó a portar los huesos de su padre por toda la eternidad, 4 [ ]

5
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diciendo:
]

Maldito eres y maldito serás para el resto de la eternidad hasta que Dios tenga piedad de tu alma
Después de ser condenado fue a donde estaba el cadáver de su padre, el cual los
animales silvestres se habían encargado de limpiar. Para luego en un saco sucio
comenzar a meter los huesos de su padre, después se echó el saco al hombro y terminó
llevándoselos con él , seguido de cerca por los perros turecos para convertirse en una
leyenda. Según los que supuestamente lo han visto pasearse por el llano venezolano o
colombiano lo describen como un hombre adulto delgado que llega a medir 6 metros de
altura, que viste ropa desgastada, lleva un sombrero enorme en su cabeza y lleva
cargado un saco lleno de huesos, que se pasea por los llanos y entre las copas de los
árboles mientras emite su escalofriante silbido.

Se pasea por el llano matando a personas mujeriegas y borrachas para beberse su sangre
alcoholizada directo de sus ombligos. Se dice que su silbido suena como la
melodía "Do, re, mi, fa, sol, la, si, do" pero de una forma espeluznante que suena en un
sombrío y fantasmal eco. Hay veces en las que se sienta frente a las casas para contar
con detenimiento los huesos de su saco uno a uno, si las personas de esa casa lo
escuchan no pasa nada si es que no hay borrachos o mujeriegos entre ellos, pero si no lo
escuchan cuando pasa eso, al otro día habrá velorio en la casa. Se dice que cuando el
silbido es grueso es porque va por un hombre pero cuando el silbido es suave es que va
por una mujer.

La mejor forma de evitarlo es llevando un látigo, un ají picante o llevando un perro


doméstico, estas tres cosas lo espanta, además de que no se debe ser mujeriego o ir
borracho por los llanos venezolanos durante la noche.

Salió a la luz gracias a un obrero de La Portuguesa llamado Rafael. Se dice que


"Cuando su silbido se escucha cerca es porque está lejos, así que no hay peligro, pero
cuando se escucha lejos, ahí si es mejor tener cuidado por parte de los viajeros que
caminen solos por los llanos en altas horas de la noche, porque significa que el Silbón
esta cerca".6 7
[ ][ ]

Y así va el Silbón por los llanos solitarios acompañado por los perros turecos, los cuales
lo perseguirán desatando muerte y desgracia por donde vayan a sus desafortunadas
víctimas hasta la consumación de los tiempos.

En Colombia, sobre los llanos orientales del país, se dice que el Silbón, también
conocido el Silbador, fue un hombre mujeriego y parrandero que murió en soledad. Por
esa razón, cuando se topa con alguien, silba para atraer gente y obtener compañía. Su
silbido es hondo y largo, que suele penetrar los oídos e infunde frío. En otras versiones,
el Silbón aparece ante los jinetes para que les permitiera subir a sus caballos. No
obstante, otros dicen que suele perseguir a las mujeres embarazadas, y tiene la
capacidad de predecir la muerte de una persona. Si alguien escucha el silbido agudo,
pronostica la muerte de una mujer. En cambio, si suena grave pronostica la muerte de
un hombre. En todo caso, esa persona, sea hombre o mujer, generalmente es alguien
conocido por parte de quien ha escuchado el silbido, si escuchas su silbato puede morir
o volverse Loco.

El Silbón es un espectro del folclore de Venezuela,1originario de la región de


[ ]

los Llanos, particularmente del estado Portuguesa, municipio Guanarito, siendo también
difundido en los Llanos Orientales de Colombia.2 Se describe como una figura de hasta
[ ]

seis metros de altura, que se mueve sigilosamente entre los árboles, portando un
sombrero de cogollo y emite un silbido característico y escalofriante (que sube y baja en
las notas musicales do-re-mi-fa-sol-la-si). Una creencia popular indica que si el silbido
suena muy cerca, el Silbón está lejos y no hay peligro; pero si suena lejano, está muy
próximo y representa una amenaza mortal, especialmente para borrachos, mujeriegos o
personas de mala conducta, a quienes puede provocar fiebre, tullidez o la muerte.
Se trata del alma en pena de un joven que, según la tradición más extendida, asesinó a
su padre —ya sea por un arrebato de ira, por negarse a cazar o en medio de un conflicto
familiar— y fue maldecido por su abuelo (o en algunas versiones por su madre) a vagar
eternamente cargando un saco con los huesos de su víctima.

La leyenda, surgida a mediados del siglo XIX, forma parte del imaginario llanero
venezolano y se comparte también en regiones colombo-venezolanas, funcionando
como advertencia moral y elemento de control social en las zonas rurales. 3 [ ]

Leyenda
Según la leyenda, en vida era un joven terco, caprichoso, maleducado y consentido al
extremo, desde pequeño lo tenían acostumbrado a ser complacido con todo. Él se la
pasaba de cantina en cantina desperdiciando su vida con el alcohol. Le apodaban
el Silbón porque eso era lo que mejor sabía hacer: "Silbar", pero una noche, se enojo por
lo que vio que le habían servido en la mesa, ya que le dijo a su madre que quería
asaduras de ciervo para cenar. Luego él se levantó se fue de su casa furioso hacia la
cantina para calmar su ira, por lo que la mujer le pidió a su esposo que fuera al bosque
para cazar un ciervo para su hijo. Acto seguido, sin embargo, el pobre hombre no pudo
lograr cazar nada con éxito.

Después de beber alcohol, el Silbón de regreso a casa se encontró con su frustrado padre
quien trató de explicarle porque no había podido cazar el ciervo que él quería, sin oír
razones y en medio de su borrachera golpeó brutalmente a su padre y cuando cayó al
suelo con el rifle de cacería le disparó constantemente hasta matarlo ahí mismo y luego
con el cuchillo de caza de su padre le sacó las tripas sin remordimiento alguno, y
finalmente las empacó en la tela de la camisa y se las llevó a casa.

Tras este hecho, le llevó las tripas a su madre, la cual al ver las últimas, sospechó un
poco, así que le preguntó varias cosas y hasta que la madre se dio cuenta de que estaba
cocinando las tripas de su marido. La Mujer entró en pánico y comenzó a gritar
pidiendo auxilio y de castigo su abuelo lo mandó a que lo ataran a un poste en el medio
del campo, a destruir la espalda a violentos latigazos, para que luego sus heridas fueran
lavadas con agua ardiente y sábila, y al liberarlo lo pusieran junto a dos perros
hambrientos y rabiosos. Después de haberlo torturado, su abuelo lo condenó a vagar
siendo perseguido por los perros llamados "Perros Tureco" o "Perros del Diablo" y
según la leyenda los perros lo perseguirán hasta el fin de los tiempos. Antes de liberarlo
su abuelo lo maldijo y condenó a portar los huesos de su padre por toda la eternidad, 4 [ ]

5
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diciendo:
]

Maldito eres y maldito serás para el resto de la eternidad hasta que Dios tenga piedad de tu alma
Después de ser condenado fue a donde estaba el cadáver de su padre, el cual los
animales silvestres se habían encargado de limpiar. Para luego en un saco sucio
comenzar a meter los huesos de su padre, después se echó el saco al hombro y terminó
llevándoselos con él , seguido de cerca por los perros turecos para convertirse en una
leyenda. Según los que supuestamente lo han visto pasearse por el llano venezolano o
colombiano lo describen como un hombre adulto delgado que llega a medir 6 metros de
altura, que viste ropa desgastada, lleva un sombrero enorme en su cabeza y lleva
cargado un saco lleno de huesos, que se pasea por los llanos y entre las copas de los
árboles mientras emite su escalofriante silbido.
Se pasea por el llano matando a personas mujeriegas y borrachas para beberse su sangre
alcoholizada directo de sus ombligos. Se dice que su silbido suena como la
melodía "Do, re, mi, fa, sol, la, si, do" pero de una forma espeluznante que suena en un
sombrío y fantasmal eco. Hay veces en las que se sienta frente a las casas para contar
con detenimiento los huesos de su saco uno a uno, si las personas de esa casa lo
escuchan no pasa nada si es que no hay borrachos o mujeriegos entre ellos, pero si no lo
escuchan cuando pasa eso, al otro día habrá velorio en la casa. Se dice que cuando el
silbido es grueso es porque va por un hombre pero cuando el silbido es suave es que va
por una mujer.

La mejor forma de evitarlo es llevando un látigo, un ají picante o llevando un perro


doméstico, estas tres cosas lo espanta, además de que no se debe ser mujeriego o ir
borracho por los llanos venezolanos durante la noche.

Salió a la luz gracias a un obrero de La Portuguesa llamado Rafael. Se dice que


"Cuando su silbido se escucha cerca es porque está lejos, así que no hay peligro, pero
cuando se escucha lejos, ahí si es mejor tener cuidado por parte de los viajeros que
caminen solos por los llanos en altas horas de la noche, porque significa que el Silbón
esta cerca".6 7
[ ][ ]

Y así va el Silbón por los llanos solitarios acompañado por los perros turecos, los cuales
lo perseguirán desatando muerte y desgracia por donde vayan a sus desafortunadas
víctimas hasta la consumación de los tiempos.

En Colombia, sobre los llanos orientales del país, se dice que el Silbón, también
conocido el Silbador, fue un hombre mujeriego y parrandero que murió en soledad. Por
esa razón, cuando se topa con alguien, silba para atraer gente y obtener compañía. Su
silbido es hondo y largo, que suele penetrar los oídos e infunde frío. En otras versiones,
el Silbón aparece ante los jinetes para que les permitiera subir a sus caballos. No
obstante, otros dicen que suele perseguir a las mujeres embarazadas, y tiene la
capacidad de predecir la muerte de una persona. Si alguien escucha el silbido agudo,
pronostica la muerte de una mujer. En cambio, si suena grave pronostica la muerte de
un hombre. En todo caso, esa persona, sea hombre o mujer, generalmente es alguien
conocido por parte de quien ha escuchado el silbido, si escuchas su silbato puede morir
o volverse Loco.

El Silbón es un espectro del folclore de Venezuela,1originario de la región de


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los Llanos, particularmente del estado Portuguesa, municipio Guanarito, siendo también
difundido en los Llanos Orientales de Colombia.2 Se describe como una figura de hasta
[ ]

seis metros de altura, que se mueve sigilosamente entre los árboles, portando un
sombrero de cogollo y emite un silbido característico y escalofriante (que sube y baja en
las notas musicales do-re-mi-fa-sol-la-si). Una creencia popular indica que si el silbido
suena muy cerca, el Silbón está lejos y no hay peligro; pero si suena lejano, está muy
próximo y representa una amenaza mortal, especialmente para borrachos, mujeriegos o
personas de mala conducta, a quienes puede provocar fiebre, tullidez o la muerte.

Se trata del alma en pena de un joven que, según la tradición más extendida, asesinó a
su padre —ya sea por un arrebato de ira, por negarse a cazar o en medio de un conflicto
familiar— y fue maldecido por su abuelo (o en algunas versiones por su madre) a vagar
eternamente cargando un saco con los huesos de su víctima.

La leyenda, surgida a mediados del siglo XIX, forma parte del imaginario llanero
venezolano y se comparte también en regiones colombo-venezolanas, funcionando
como advertencia moral y elemento de control social en las zonas rurales. 3 [ ]

Leyenda
Según la leyenda, en vida era un joven terco, caprichoso, maleducado y consentido al
extremo, desde pequeño lo tenían acostumbrado a ser complacido con todo. Él se la
pasaba de cantina en cantina desperdiciando su vida con el alcohol. Le apodaban
el Silbón porque eso era lo que mejor sabía hacer: "Silbar", pero una noche, se enojo por
lo que vio que le habían servido en la mesa, ya que le dijo a su madre que quería
asaduras de ciervo para cenar. Luego él se levantó se fue de su casa furioso hacia la
cantina para calmar su ira, por lo que la mujer le pidió a su esposo que fuera al bosque
para cazar un ciervo para su hijo. Acto seguido, sin embargo, el pobre hombre no pudo
lograr cazar nada con éxito.

Después de beber alcohol, el Silbón de regreso a casa se encontró con su frustrado padre
quien trató de explicarle porque no había podido cazar el ciervo que él quería, sin oír
razones y en medio de su borrachera golpeó brutalmente a su padre y cuando cayó al
suelo con el rifle de cacería le disparó constantemente hasta matarlo ahí mismo y luego
con el cuchillo de caza de su padre le sacó las tripas sin remordimiento alguno, y
finalmente las empacó en la tela de la camisa y se las llevó a casa.

Tras este hecho, le llevó las tripas a su madre, la cual al ver las últimas, sospechó un
poco, así que le preguntó varias cosas y hasta que la madre se dio cuenta de que estaba
cocinando las tripas de su marido. La Mujer entró en pánico y comenzó a gritar
pidiendo auxilio y de castigo su abuelo lo mandó a que lo ataran a un poste en el medio
del campo, a destruir la espalda a violentos latigazos, para que luego sus heridas fueran
lavadas con agua ardiente y sábila, y al liberarlo lo pusieran junto a dos perros
hambrientos y rabiosos. Después de haberlo torturado, su abuelo lo condenó a vagar
siendo perseguido por los perros llamados "Perros Tureco" o "Perros del Diablo" y
según la leyenda los perros lo perseguirán hasta el fin de los tiempos. Antes de liberarlo
su abuelo lo maldijo y condenó a portar los huesos de su padre por toda la eternidad, 4 [ ]

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diciendo:
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Maldito eres y maldito serás para el resto de la eternidad hasta que Dios tenga piedad de tu alma
Después de ser condenado fue a donde estaba el cadáver de su padre, el cual los
animales silvestres se habían encargado de limpiar. Para luego en un saco sucio
comenzar a meter los huesos de su padre, después se echó el saco al hombro y terminó
llevándoselos con él , seguido de cerca por los perros turecos para convertirse en una
leyenda. Según los que supuestamente lo han visto pasearse por el llano venezolano o
colombiano lo describen como un hombre adulto delgado que llega a medir 6 metros de
altura, que viste ropa desgastada, lleva un sombrero enorme en su cabeza y lleva
cargado un saco lleno de huesos, que se pasea por los llanos y entre las copas de los
árboles mientras emite su escalofriante silbido.

Se pasea por el llano matando a personas mujeriegas y borrachas para beberse su sangre
alcoholizada directo de sus ombligos. Se dice que su silbido suena como la
melodía "Do, re, mi, fa, sol, la, si, do" pero de una forma espeluznante que suena en un
sombrío y fantasmal eco. Hay veces en las que se sienta frente a las casas para contar
con detenimiento los huesos de su saco uno a uno, si las personas de esa casa lo
escuchan no pasa nada si es que no hay borrachos o mujeriegos entre ellos, pero si no lo
escuchan cuando pasa eso, al otro día habrá velorio en la casa. Se dice que cuando el
silbido es grueso es porque va por un hombre pero cuando el silbido es suave es que va
por una mujer.

La mejor forma de evitarlo es llevando un látigo, un ají picante o llevando un perro


doméstico, estas tres cosas lo espanta, además de que no se debe ser mujeriego o ir
borracho por los llanos venezolanos durante la noche.

Salió a la luz gracias a un obrero de La Portuguesa llamado Rafael. Se dice que


"Cuando su silbido se escucha cerca es porque está lejos, así que no hay peligro, pero
cuando se escucha lejos, ahí si es mejor tener cuidado por parte de los viajeros que
caminen solos por los llanos en altas horas de la noche, porque significa que el Silbón
esta cerca".6 7
[ ][ ]

Y así va el Silbón por los llanos solitarios acompañado por los perros turecos, los cuales
lo perseguirán desatando muerte y desgracia por donde vayan a sus desafortunadas
víctimas hasta la consumación de los tiempos.

En Colombia, sobre los llanos orientales del país, se dice que el Silbón, también
conocido el Silbador, fue un hombre mujeriego y parrandero que murió en soledad. Por
esa razón, cuando se topa con alguien, silba para atraer gente y obtener compañía. Su
silbido es hondo y largo, que suele penetrar los oídos e infunde frío. En otras versiones,
el Silbón aparece ante los jinetes para que les permitiera subir a sus caballos. No
obstante, otros dicen que suele perseguir a las mujeres embarazadas, y tiene la
capacidad de predecir la muerte de una persona. Si alguien escucha el silbido agudo,
pronostica la muerte de una mujer. En cambio, si suena grave pronostica la muerte de
un hombre. En todo caso, esa persona, sea hombre o mujer, generalmente es alguien
conocido por parte de quien ha escuchado el silbido, si escuchas su silbato puede morir
o volverse Loco.

El Silbón es un espectro del folclore de Venezuela,1originario de la región de


[ ]

los Llanos, particularmente del estado Portuguesa, municipio Guanarito, siendo también
difundido en los Llanos Orientales de Colombia.2 Se describe como una figura de hasta
[ ]

seis metros de altura, que se mueve sigilosamente entre los árboles, portando un
sombrero de cogollo y emite un silbido característico y escalofriante (que sube y baja en
las notas musicales do-re-mi-fa-sol-la-si). Una creencia popular indica que si el silbido
suena muy cerca, el Silbón está lejos y no hay peligro; pero si suena lejano, está muy
próximo y representa una amenaza mortal, especialmente para borrachos, mujeriegos o
personas de mala conducta, a quienes puede provocar fiebre, tullidez o la muerte.

Se trata del alma en pena de un joven que, según la tradición más extendida, asesinó a
su padre —ya sea por un arrebato de ira, por negarse a cazar o en medio de un conflicto
familiar— y fue maldecido por su abuelo (o en algunas versiones por su madre) a vagar
eternamente cargando un saco con los huesos de su víctima.
La leyenda, surgida a mediados del siglo XIX, forma parte del imaginario llanero
venezolano y se comparte también en regiones colombo-venezolanas, funcionando
como advertencia moral y elemento de control social en las zonas rurales. 3 [ ]

Leyenda
Según la leyenda, en vida era un joven terco, caprichoso, maleducado y consentido al
extremo, desde pequeño lo tenían acostumbrado a ser complacido con todo. Él se la
pasaba de cantina en cantina desperdiciando su vida con el alcohol. Le apodaban
el Silbón porque eso era lo que mejor sabía hacer: "Silbar", pero una noche, se enojo por
lo que vio que le habían servido en la mesa, ya que le dijo a su madre que quería
asaduras de ciervo para cenar. Luego él se levantó se fue de su casa furioso hacia la
cantina para calmar su ira, por lo que la mujer le pidió a su esposo que fuera al bosque
para cazar un ciervo para su hijo. Acto seguido, sin embargo, el pobre hombre no pudo
lograr cazar nada con éxito.

Después de beber alcohol, el Silbón de regreso a casa se encontró con su frustrado padre
quien trató de explicarle porque no había podido cazar el ciervo que él quería, sin oír
razones y en medio de su borrachera golpeó brutalmente a su padre y cuando cayó al
suelo con el rifle de cacería le disparó constantemente hasta matarlo ahí mismo y luego
con el cuchillo de caza de su padre le sacó las tripas sin remordimiento alguno, y
finalmente las empacó en la tela de la camisa y se las llevó a casa.

Tras este hecho, le llevó las tripas a su madre, la cual al ver las últimas, sospechó un
poco, así que le preguntó varias cosas y hasta que la madre se dio cuenta de que estaba
cocinando las tripas de su marido. La Mujer entró en pánico y comenzó a gritar
pidiendo auxilio y de castigo su abuelo lo mandó a que lo ataran a un poste en el medio
del campo, a destruir la espalda a violentos latigazos, para que luego sus heridas fueran
lavadas con agua ardiente y sábila, y al liberarlo lo pusieran junto a dos perros
hambrientos y rabiosos. Después de haberlo torturado, su abuelo lo condenó a vagar
siendo perseguido por los perros llamados "Perros Tureco" o "Perros del Diablo" y
según la leyenda los perros lo perseguirán hasta el fin de los tiempos. Antes de liberarlo
su abuelo lo maldijo y condenó a portar los huesos de su padre por toda la eternidad, 4 [ ]

5
[
diciendo:
]

Maldito eres y maldito serás para el resto de la eternidad hasta que Dios tenga piedad de tu alma
Después de ser condenado fue a donde estaba el cadáver de su padre, el cual los
animales silvestres se habían encargado de limpiar. Para luego en un saco sucio
comenzar a meter los huesos de su padre, después se echó el saco al hombro y terminó
llevándoselos con él , seguido de cerca por los perros turecos para convertirse en una
leyenda. Según los que supuestamente lo han visto pasearse por el llano venezolano o
colombiano lo describen como un hombre adulto delgado que llega a medir 6 metros de
altura, que viste ropa desgastada, lleva un sombrero enorme en su cabeza y lleva
cargado un saco lleno de huesos, que se pasea por los llanos y entre las copas de los
árboles mientras emite su escalofriante silbido.

Se pasea por el llano matando a personas mujeriegas y borrachas para beberse su sangre
alcoholizada directo de sus ombligos. Se dice que su silbido suena como la
melodía "Do, re, mi, fa, sol, la, si, do" pero de una forma espeluznante que suena en un
sombrío y fantasmal eco. Hay veces en las que se sienta frente a las casas para contar
con detenimiento los huesos de su saco uno a uno, si las personas de esa casa lo
escuchan no pasa nada si es que no hay borrachos o mujeriegos entre ellos, pero si no lo
escuchan cuando pasa eso, al otro día habrá velorio en la casa. Se dice que cuando el
silbido es grueso es porque va por un hombre pero cuando el silbido es suave es que va
por una mujer.

La mejor forma de evitarlo es llevando un látigo, un ají picante o llevando un perro


doméstico, estas tres cosas lo espanta, además de que no se debe ser mujeriego o ir
borracho por los llanos venezolanos durante la noche.

Salió a la luz gracias a un obrero de La Portuguesa llamado Rafael. Se dice que


"Cuando su silbido se escucha cerca es porque está lejos, así que no hay peligro, pero
cuando se escucha lejos, ahí si es mejor tener cuidado por parte de los viajeros que
caminen solos por los llanos en altas horas de la noche, porque significa que el Silbón
esta cerca".6 7
[ ][ ]

Y así va el Silbón por los llanos solitarios acompañado por los perros turecos, los cuales
lo perseguirán desatando muerte y desgracia por donde vayan a sus desafortunadas
víctimas hasta la consumación de los tiempos.

En Colombia, sobre los llanos orientales del país, se dice que el Silbón, también
conocido el Silbador, fue un hombre mujeriego y parrandero que murió en soledad. Por
esa razón, cuando se topa con alguien, silba para atraer gente y obtener compañía. Su
silbido es hondo y largo, que suele penetrar los oídos e infunde frío. En otras versiones,
el Silbón aparece ante los jinetes para que les permitiera subir a sus caballos. No
obstante, otros dicen que suele perseguir a las mujeres embarazadas, y tiene la
capacidad de predecir la muerte de una persona. Si alguien escucha el silbido agudo,
pronostica la muerte de una mujer. En cambio, si suena grave pronostica la muerte de
un hombre. En todo caso, esa persona, sea hombre o mujer, generalmente es alguien
conocido por parte de quien ha escuchado el silbido, si escuchas su silbato puede morir
o volverse Loco.

El Silbón es un espectro del folclore de Venezuela,1originario de la región de


[ ]

los Llanos, particularmente del estado Portuguesa, municipio Guanarito, siendo también
difundido en los Llanos Orientales de Colombia.2 Se describe como una figura de hasta
[ ]

seis metros de altura, que se mueve sigilosamente entre los árboles, portando un
sombrero de cogollo y emite un silbido característico y escalofriante (que sube y baja en
las notas musicales do-re-mi-fa-sol-la-si). Una creencia popular indica que si el silbido
suena muy cerca, el Silbón está lejos y no hay peligro; pero si suena lejano, está muy
próximo y representa una amenaza mortal, especialmente para borrachos, mujeriegos o
personas de mala conducta, a quienes puede provocar fiebre, tullidez o la muerte.

Se trata del alma en pena de un joven que, según la tradición más extendida, asesinó a
su padre —ya sea por un arrebato de ira, por negarse a cazar o en medio de un conflicto
familiar— y fue maldecido por su abuelo (o en algunas versiones por su madre) a vagar
eternamente cargando un saco con los huesos de su víctima.

La leyenda, surgida a mediados del siglo XIX, forma parte del imaginario llanero
venezolano y se comparte también en regiones colombo-venezolanas, funcionando
como advertencia moral y elemento de control social en las zonas rurales. 3[ ]
Leyenda
Según la leyenda, en vida era un joven terco, caprichoso, maleducado y consentido al
extremo, desde pequeño lo tenían acostumbrado a ser complacido con todo. Él se la
pasaba de cantina en cantina desperdiciando su vida con el alcohol. Le apodaban
el Silbón porque eso era lo que mejor sabía hacer: "Silbar", pero una noche, se enojo por
lo que vio que le habían servido en la mesa, ya que le dijo a su madre que quería
asaduras de ciervo para cenar. Luego él se levantó se fue de su casa furioso hacia la
cantina para calmar su ira, por lo que la mujer le pidió a su esposo que fuera al bosque
para cazar un ciervo para su hijo. Acto seguido, sin embargo, el pobre hombre no pudo
lograr cazar nada con éxito.

Después de beber alcohol, el Silbón de regreso a casa se encontró con su frustrado padre
quien trató de explicarle porque no había podido cazar el ciervo que él quería, sin oír
razones y en medio de su borrachera golpeó brutalmente a su padre y cuando cayó al
suelo con el rifle de cacería le disparó constantemente hasta matarlo ahí mismo y luego
con el cuchillo de caza de su padre le sacó las tripas sin remordimiento alguno, y
finalmente las empacó en la tela de la camisa y se las llevó a casa.

Tras este hecho, le llevó las tripas a su madre, la cual al ver las últimas, sospechó un
poco, así que le preguntó varias cosas y hasta que la madre se dio cuenta de que estaba
cocinando las tripas de su marido. La Mujer entró en pánico y comenzó a gritar
pidiendo auxilio y de castigo su abuelo lo mandó a que lo ataran a un poste en el medio
del campo, a destruir la espalda a violentos latigazos, para que luego sus heridas fueran
lavadas con agua ardiente y sábila, y al liberarlo lo pusieran junto a dos perros
hambrientos y rabiosos. Después de haberlo torturado, su abuelo lo condenó a vagar
siendo perseguido por los perros llamados "Perros Tureco" o "Perros del Diablo" y
según la leyenda los perros lo perseguirán hasta el fin de los tiempos. Antes de liberarlo
su abuelo lo maldijo y condenó a portar los huesos de su padre por toda la eternidad, 4 [ ]

5
[
diciendo:
]

Maldito eres y maldito serás para el resto de la eternidad hasta que Dios tenga piedad de tu alma
Después de ser condenado fue a donde estaba el cadáver de su padre, el cual los
animales silvestres se habían encargado de limpiar. Para luego en un saco sucio
comenzar a meter los huesos de su padre, después se echó el saco al hombro y terminó
llevándoselos con él , seguido de cerca por los perros turecos para convertirse en una
leyenda. Según los que supuestamente lo han visto pasearse por el llano venezolano o
colombiano lo describen como un hombre adulto delgado que llega a medir 6 metros de
altura, que viste ropa desgastada, lleva un sombrero enorme en su cabeza y lleva
cargado un saco lleno de huesos, que se pasea por los llanos y entre las copas de los
árboles mientras emite su escalofriante silbido.

Se pasea por el llano matando a personas mujeriegas y borrachas para beberse su sangre
alcoholizada directo de sus ombligos. Se dice que su silbido suena como la
melodía "Do, re, mi, fa, sol, la, si, do" pero de una forma espeluznante que suena en un
sombrío y fantasmal eco. Hay veces en las que se sienta frente a las casas para contar
con detenimiento los huesos de su saco uno a uno, si las personas de esa casa lo
escuchan no pasa nada si es que no hay borrachos o mujeriegos entre ellos, pero si no lo
escuchan cuando pasa eso, al otro día habrá velorio en la casa. Se dice que cuando el
silbido es grueso es porque va por un hombre pero cuando el silbido es suave es que va
por una mujer.

La mejor forma de evitarlo es llevando un látigo, un ají picante o llevando un perro


doméstico, estas tres cosas lo espanta, además de que no se debe ser mujeriego o ir
borracho por los llanos venezolanos durante la noche.

Salió a la luz gracias a un obrero de La Portuguesa llamado Rafael. Se dice que


"Cuando su silbido se escucha cerca es porque está lejos, así que no hay peligro, pero
cuando se escucha lejos, ahí si es mejor tener cuidado por parte de los viajeros que
caminen solos por los llanos en altas horas de la noche, porque significa que el Silbón
esta cerca".6 7
[ ][ ]

Y así va el Silbón por los llanos solitarios acompañado por los perros turecos, los cuales
lo perseguirán desatando muerte y desgracia por donde vayan a sus desafortunadas
víctimas hasta la consumación de los tiempos.

En Colombia, sobre los llanos orientales del país, se dice que el Silbón, también
conocido el Silbador, fue un hombre mujeriego y parrandero que murió en soledad. Por
esa razón, cuando se topa con alguien, silba para atraer gente y obtener compañía. Su
silbido es hondo y largo, que suele penetrar los oídos e infunde frío. En otras versiones,
el Silbón aparece ante los jinetes para que les permitiera subir a sus caballos. No
obstante, otros dicen que suele perseguir a las mujeres embarazadas, y tiene la
capacidad de predecir la muerte de una persona. Si alguien escucha el silbido agudo,
pronostica la muerte de una mujer. En cambio, si suena grave pronostica la muerte de
un hombre. En todo caso, esa persona, sea hombre o mujer, generalmente es alguien
conocido por parte de quien ha escuchado el silbido, si escuchas su silbato puede morir
o volverse Loco.

El Silbón es un espectro del folclore de Venezuela,1originario de la región de


[ ]

los Llanos, particularmente del estado Portuguesa, municipio Guanarito, siendo también
difundido en los Llanos Orientales de Colombia.2 Se describe como una figura de hasta
[ ]

seis metros de altura, que se mueve sigilosamente entre los árboles, portando un
sombrero de cogollo y emite un silbido característico y escalofriante (que sube y baja en
las notas musicales do-re-mi-fa-sol-la-si). Una creencia popular indica que si el silbido
suena muy cerca, el Silbón está lejos y no hay peligro; pero si suena lejano, está muy
próximo y representa una amenaza mortal, especialmente para borrachos, mujeriegos o
personas de mala conducta, a quienes puede provocar fiebre, tullidez o la muerte.

Se trata del alma en pena de un joven que, según la tradición más extendida, asesinó a
su padre —ya sea por un arrebato de ira, por negarse a cazar o en medio de un conflicto
familiar— y fue maldecido por su abuelo (o en algunas versiones por su madre) a vagar
eternamente cargando un saco con los huesos de su víctima.

La leyenda, surgida a mediados del siglo XIX, forma parte del imaginario llanero
venezolano y se comparte también en regiones colombo-venezolanas, funcionando
como advertencia moral y elemento de control social en las zonas rurales. 3[ ]

Leyenda
Según la leyenda, en vida era un joven terco, caprichoso, maleducado y consentido al
extremo, desde pequeño lo tenían acostumbrado a ser complacido con todo. Él se la
pasaba de cantina en cantina desperdiciando su vida con el alcohol. Le apodaban
el Silbón porque eso era lo que mejor sabía hacer: "Silbar", pero una noche, se enojo por
lo que vio que le habían servido en la mesa, ya que le dijo a su madre que quería
asaduras de ciervo para cenar. Luego él se levantó se fue de su casa furioso hacia la
cantina para calmar su ira, por lo que la mujer le pidió a su esposo que fuera al bosque
para cazar un ciervo para su hijo. Acto seguido, sin embargo, el pobre hombre no pudo
lograr cazar nada con éxito.

Después de beber alcohol, el Silbón de regreso a casa se encontró con su frustrado padre
quien trató de explicarle porque no había podido cazar el ciervo que él quería, sin oír
razones y en medio de su borrachera golpeó brutalmente a su padre y cuando cayó al
suelo con el rifle de cacería le disparó constantemente hasta matarlo ahí mismo y luego
con el cuchillo de caza de su padre le sacó las tripas sin remordimiento alguno, y
finalmente las empacó en la tela de la camisa y se las llevó a casa.

Tras este hecho, le llevó las tripas a su madre, la cual al ver las últimas, sospechó un
poco, así que le preguntó varias cosas y hasta que la madre se dio cuenta de que estaba
cocinando las tripas de su marido. La Mujer entró en pánico y comenzó a gritar
pidiendo auxilio y de castigo su abuelo lo mandó a que lo ataran a un poste en el medio
del campo, a destruir la espalda a violentos latigazos, para que luego sus heridas fueran
lavadas con agua ardiente y sábila, y al liberarlo lo pusieran junto a dos perros
hambrientos y rabiosos. Después de haberlo torturado, su abuelo lo condenó a vagar
siendo perseguido por los perros llamados "Perros Tureco" o "Perros del Diablo" y
según la leyenda los perros lo perseguirán hasta el fin de los tiempos. Antes de liberarlo
su abuelo lo maldijo y condenó a portar los huesos de su padre por toda la eternidad, 4 [ ]

5
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diciendo:
]

Maldito eres y maldito serás para el resto de la eternidad hasta que Dios tenga piedad de tu alma
Después de ser condenado fue a donde estaba el cadáver de su padre, el cual los
animales silvestres se habían encargado de limpiar. Para luego en un saco sucio
comenzar a meter los huesos de su padre, después se echó el saco al hombro y terminó
llevándoselos con él , seguido de cerca por los perros turecos para convertirse en una
leyenda. Según los que supuestamente lo han visto pasearse por el llano venezolano o
colombiano lo describen como un hombre adulto delgado que llega a medir 6 metros de
altura, que viste ropa desgastada, lleva un sombrero enorme en su cabeza y lleva
cargado un saco lleno de huesos, que se pasea por los llanos y entre las copas de los
árboles mientras emite su escalofriante silbido.

Se pasea por el llano matando a personas mujeriegas y borrachas para beberse su sangre
alcoholizada directo de sus ombligos. Se dice que su silbido suena como la
melodía "Do, re, mi, fa, sol, la, si, do" pero de una forma espeluznante que suena en un
sombrío y fantasmal eco. Hay veces en las que se sienta frente a las casas para contar
con detenimiento los huesos de su saco uno a uno, si las personas de esa casa lo
escuchan no pasa nada si es que no hay borrachos o mujeriegos entre ellos, pero si no lo
escuchan cuando pasa eso, al otro día habrá velorio en la casa. Se dice que cuando el
silbido es grueso es porque va por un hombre pero cuando el silbido es suave es que va
por una mujer.
La mejor forma de evitarlo es llevando un látigo, un ají picante o llevando un perro
doméstico, estas tres cosas lo espanta, además de que no se debe ser mujeriego o ir
borracho por los llanos venezolanos durante la noche.

Salió a la luz gracias a un obrero de La Portuguesa llamado Rafael. Se dice que


"Cuando su silbido se escucha cerca es porque está lejos, así que no hay peligro, pero
cuando se escucha lejos, ahí si es mejor tener cuidado por parte de los viajeros que
caminen solos por los llanos en altas horas de la noche, porque significa que el Silbón
esta cerca".6 7
[ ][ ]

Y así va el Silbón por los llanos solitarios acompañado por los perros turecos, los cuales
lo perseguirán desatando muerte y desgracia por donde vayan a sus desafortunadas
víctimas hasta la consumación de los tiempos.

En Colombia, sobre los llanos orientales del país, se dice que el Silbón, también
conocido el Silbador, fue un hombre mujeriego y parrandero que murió en soledad. Por
esa razón, cuando se topa con alguien, silba para atraer gente y obtener compañía. Su
silbido es hondo y largo, que suele penetrar los oídos e infunde frío. En otras versiones,
el Silbón aparece ante los jinetes para que les permitiera subir a sus caballos. No
obstante, otros dicen que suele perseguir a las mujeres embarazadas, y tiene la
capacidad de predecir la muerte de una persona. Si alguien escucha el silbido agudo,
pronostica la muerte de una mujer. En cambio, si suena grave pronostica la muerte de
un hombre. En todo caso, esa persona, sea hombre o mujer, generalmente es alguien
conocido por parte de quien ha escuchado el silbido, si escuchas su silbato puede morir
o volverse Loco.

El Silbón es un espectro del folclore de Venezuela,1originario de la región de


[ ]

los Llanos, particularmente del estado Portuguesa, municipio Guanarito, siendo también
difundido en los Llanos Orientales de Colombia.2 Se describe como una figura de hasta
[ ]

seis metros de altura, que se mueve sigilosamente entre los árboles, portando un
sombrero de cogollo y emite un silbido característico y escalofriante (que sube y baja en
las notas musicales do-re-mi-fa-sol-la-si). Una creencia popular indica que si el silbido
suena muy cerca, el Silbón está lejos y no hay peligro; pero si suena lejano, está muy
próximo y representa una amenaza mortal, especialmente para borrachos, mujeriegos o
personas de mala conducta, a quienes puede provocar fiebre, tullidez o la muerte.

Se trata del alma en pena de un joven que, según la tradición más extendida, asesinó a
su padre —ya sea por un arrebato de ira, por negarse a cazar o en medio de un conflicto
familiar— y fue maldecido por su abuelo (o en algunas versiones por su madre) a vagar
eternamente cargando un saco con los huesos de su víctima.

La leyenda, surgida a mediados del siglo XIX, forma parte del imaginario llanero
venezolano y se comparte también en regiones colombo-venezolanas, funcionando
como advertencia moral y elemento de control social en las zonas rurales. 3[ ]

Leyenda
Según la leyenda, en vida era un joven terco, caprichoso, maleducado y consentido al
extremo, desde pequeño lo tenían acostumbrado a ser complacido con todo. Él se la
pasaba de cantina en cantina desperdiciando su vida con el alcohol. Le apodaban
el Silbón porque eso era lo que mejor sabía hacer: "Silbar", pero una noche, se enojo por
lo que vio que le habían servido en la mesa, ya que le dijo a su madre que quería
asaduras de ciervo para cenar. Luego él se levantó se fue de su casa furioso hacia la
cantina para calmar su ira, por lo que la mujer le pidió a su esposo que fuera al bosque
para cazar un ciervo para su hijo. Acto seguido, sin embargo, el pobre hombre no pudo
lograr cazar nada con éxito.

Después de beber alcohol, el Silbón de regreso a casa se encontró con su frustrado padre
quien trató de explicarle porque no había podido cazar el ciervo que él quería, sin oír
razones y en medio de su borrachera golpeó brutalmente a su padre y cuando cayó al
suelo con el rifle de cacería le disparó constantemente hasta matarlo ahí mismo y luego
con el cuchillo de caza de su padre le sacó las tripas sin remordimiento alguno, y
finalmente las empacó en la tela de la camisa y se las llevó a casa.

Tras este hecho, le llevó las tripas a su madre, la cual al ver las últimas, sospechó un
poco, así que le preguntó varias cosas y hasta que la madre se dio cuenta de que estaba
cocinando las tripas de su marido. La Mujer entró en pánico y comenzó a gritar
pidiendo auxilio y de castigo su abuelo lo mandó a que lo ataran a un poste en el medio
del campo, a destruir la espalda a violentos latigazos, para que luego sus heridas fueran
lavadas con agua ardiente y sábila, y al liberarlo lo pusieran junto a dos perros
hambrientos y rabiosos. Después de haberlo torturado, su abuelo lo condenó a vagar
siendo perseguido por los perros llamados "Perros Tureco" o "Perros del Diablo" y
según la leyenda los perros lo perseguirán hasta el fin de los tiempos. Antes de liberarlo
su abuelo lo maldijo y condenó a portar los huesos de su padre por toda la eternidad, 4 [ ]

5
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diciendo:
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Maldito eres y maldito serás para el resto de la eternidad hasta que Dios tenga piedad de tu alma
Después de ser condenado fue a donde estaba el cadáver de su padre, el cual los
animales silvestres se habían encargado de limpiar. Para luego en un saco sucio
comenzar a meter los huesos de su padre, después se echó el saco al hombro y terminó
llevándoselos con él , seguido de cerca por los perros turecos para convertirse en una
leyenda. Según los que supuestamente lo han visto pasearse por el llano venezolano o
colombiano lo describen como un hombre adulto delgado que llega a medir 6 metros de
altura, que viste ropa desgastada, lleva un sombrero enorme en su cabeza y lleva
cargado un saco lleno de huesos, que se pasea por los llanos y entre las copas de los
árboles mientras emite su escalofriante silbido.

Se pasea por el llano matando a personas mujeriegas y borrachas para beberse su sangre
alcoholizada directo de sus ombligos. Se dice que su silbido suena como la
melodía "Do, re, mi, fa, sol, la, si, do" pero de una forma espeluznante que suena en un
sombrío y fantasmal eco. Hay veces en las que se sienta frente a las casas para contar
con detenimiento los huesos de su saco uno a uno, si las personas de esa casa lo
escuchan no pasa nada si es que no hay borrachos o mujeriegos entre ellos, pero si no lo
escuchan cuando pasa eso, al otro día habrá velorio en la casa. Se dice que cuando el
silbido es grueso es porque va por un hombre pero cuando el silbido es suave es que va
por una mujer.

La mejor forma de evitarlo es llevando un látigo, un ají picante o llevando un perro


doméstico, estas tres cosas lo espanta, además de que no se debe ser mujeriego o ir
borracho por los llanos venezolanos durante la noche.
Salió a la luz gracias a un obrero de La Portuguesa llamado Rafael. Se dice que
"Cuando su silbido se escucha cerca es porque está lejos, así que no hay peligro, pero
cuando se escucha lejos, ahí si es mejor tener cuidado por parte de los viajeros que
caminen solos por los llanos en altas horas de la noche, porque significa que el Silbón
esta cerca".6 7
[ ][ ]

Y así va el Silbón por los llanos solitarios acompañado por los perros turecos, los cuales
lo perseguirán desatando muerte y desgracia por donde vayan a sus desafortunadas
víctimas hasta la consumación de los tiempos.

En Colombia, sobre los llanos orientales del país, se dice que el Silbón, también
conocido el Silbador, fue un hombre mujeriego y parrandero que murió en soledad. Por
esa razón, cuando se topa con alguien, silba para atraer gente y obtener compañía. Su
silbido es hondo y largo, que suele penetrar los oídos e infunde frío. En otras versiones,
el Silbón aparece ante los jinetes para que les permitiera subir a sus caballos. No
obstante, otros dicen que suele perseguir a las mujeres embarazadas, y tiene la
capacidad de predecir la muerte de una persona. Si alguien escucha el silbido agudo,
pronostica la muerte de una mujer. En cambio, si suena grave pronostica la muerte de
un hombre. En todo caso, esa persona, sea hombre o mujer, generalmente es alguien
conocido por parte de quien ha escuchado el silbido, si escuchas su silbato puede morir
o volverse Loco.

El Silbón es un espectro del folclore de Venezuela,1originario de la región de


[ ]

los Llanos, particularmente del estado Portuguesa, municipio Guanarito, siendo también
difundido en los Llanos Orientales de Colombia.2 Se describe como una figura de hasta
[ ]

seis metros de altura, que se mueve sigilosamente entre los árboles, portando un
sombrero de cogollo y emite un silbido característico y escalofriante (que sube y baja en
las notas musicales do-re-mi-fa-sol-la-si). Una creencia popular indica que si el silbido
suena muy cerca, el Silbón está lejos y no hay peligro; pero si suena lejano, está muy
próximo y representa una amenaza mortal, especialmente para borrachos, mujeriegos o
personas de mala conducta, a quienes puede provocar fiebre, tullidez o la muerte.

Se trata del alma en pena de un joven que, según la tradición más extendida, asesinó a
su padre —ya sea por un arrebato de ira, por negarse a cazar o en medio de un conflicto
familiar— y fue maldecido por su abuelo (o en algunas versiones por su madre) a vagar
eternamente cargando un saco con los huesos de su víctima.

La leyenda, surgida a mediados del siglo XIX, forma parte del imaginario llanero
venezolano y se comparte también en regiones colombo-venezolanas, funcionando
como advertencia moral y elemento de control social en las zonas rurales. 3[ ]

Leyenda
Según la leyenda, en vida era un joven terco, caprichoso, maleducado y consentido al
extremo, desde pequeño lo tenían acostumbrado a ser complacido con todo. Él se la
pasaba de cantina en cantina desperdiciando su vida con el alcohol. Le apodaban
el Silbón porque eso era lo que mejor sabía hacer: "Silbar", pero una noche, se enojo por
lo que vio que le habían servido en la mesa, ya que le dijo a su madre que quería
asaduras de ciervo para cenar. Luego él se levantó se fue de su casa furioso hacia la
cantina para calmar su ira, por lo que la mujer le pidió a su esposo que fuera al bosque
para cazar un ciervo para su hijo. Acto seguido, sin embargo, el pobre hombre no pudo
lograr cazar nada con éxito.

Después de beber alcohol, el Silbón de regreso a casa se encontró con su frustrado padre
quien trató de explicarle porque no había podido cazar el ciervo que él quería, sin oír
razones y en medio de su borrachera golpeó brutalmente a su padre y cuando cayó al
suelo con el rifle de cacería le disparó constantemente hasta matarlo ahí mismo y luego
con el cuchillo de caza de su padre le sacó las tripas sin remordimiento alguno, y
finalmente las empacó en la tela de la camisa y se las llevó a casa.

Tras este hecho, le llevó las tripas a su madre, la cual al ver las últimas, sospechó un
poco, así que le preguntó varias cosas y hasta que la madre se dio cuenta de que estaba
cocinando las tripas de su marido. La Mujer entró en pánico y comenzó a gritar
pidiendo auxilio y de castigo su abuelo lo mandó a que lo ataran a un poste en el medio
del campo, a destruir la espalda a violentos latigazos, para que luego sus heridas fueran
lavadas con agua ardiente y sábila, y al liberarlo lo pusieran junto a dos perros
hambrientos y rabiosos. Después de haberlo torturado, su abuelo lo condenó a vagar
siendo perseguido por los perros llamados "Perros Tureco" o "Perros del Diablo" y
según la leyenda los perros lo perseguirán hasta el fin de los tiempos. Antes de liberarlo
su abuelo lo maldijo y condenó a portar los huesos de su padre por toda la eternidad, 4 [ ]

5
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diciendo:
]

Maldito eres y maldito serás para el resto de la eternidad hasta que Dios tenga piedad de tu alma
Después de ser condenado fue a donde estaba el cadáver de su padre, el cual los
animales silvestres se habían encargado de limpiar. Para luego en un saco sucio
comenzar a meter los huesos de su padre, después se echó el saco al hombro y terminó
llevándoselos con él , seguido de cerca por los perros turecos para convertirse en una
leyenda. Según los que supuestamente lo han visto pasearse por el llano venezolano o
colombiano lo describen como un hombre adulto delgado que llega a medir 6 metros de
altura, que viste ropa desgastada, lleva un sombrero enorme en su cabeza y lleva
cargado un saco lleno de huesos, que se pasea por los llanos y entre las copas de los
árboles mientras emite su escalofriante silbido.

Se pasea por el llano matando a personas mujeriegas y borrachas para beberse su sangre
alcoholizada directo de sus ombligos. Se dice que su silbido suena como la
melodía "Do, re, mi, fa, sol, la, si, do" pero de una forma espeluznante que suena en un
sombrío y fantasmal eco. Hay veces en las que se sienta frente a las casas para contar
con detenimiento los huesos de su saco uno a uno, si las personas de esa casa lo
escuchan no pasa nada si es que no hay borrachos o mujeriegos entre ellos, pero si no lo
escuchan cuando pasa eso, al otro día habrá velorio en la casa. Se dice que cuando el
silbido es grueso es porque va por un hombre pero cuando el silbido es suave es que va
por una mujer.

La mejor forma de evitarlo es llevando un látigo, un ají picante o llevando un perro


doméstico, estas tres cosas lo espanta, además de que no se debe ser mujeriego o ir
borracho por los llanos venezolanos durante la noche.

Salió a la luz gracias a un obrero de La Portuguesa llamado Rafael. Se dice que


"Cuando su silbido se escucha cerca es porque está lejos, así que no hay peligro, pero
cuando se escucha lejos, ahí si es mejor tener cuidado por parte de los viajeros que
caminen solos por los llanos en altas horas de la noche, porque significa que el Silbón
esta cerca".6 7
[ ][ ]

Y así va el Silbón por los llanos solitarios acompañado por los perros turecos, los cuales
lo perseguirán desatando muerte y desgracia por donde vayan a sus desafortunadas
víctimas hasta la consumación de los tiempos.

En Colombia, sobre los llanos orientales del país, se dice que el Silbón, también
conocido el Silbador, fue un hombre mujeriego y parrandero que murió en soledad. Por
esa razón, cuando se topa con alguien, silba para atraer gente y obtener compañía. Su
silbido es hondo y largo, que suele penetrar los oídos e infunde frío. En otras versiones,
el Silbón aparece ante los jinetes para que les permitiera subir a sus caballos. No
obstante, otros dicen que suele perseguir a las mujeres embarazadas, y tiene la
capacidad de predecir la muerte de una persona. Si alguien escucha el silbido agudo,
pronostica la muerte de una mujer. En cambio, si suena grave pronostica la muerte de
un hombre. En todo caso, esa persona, sea hombre o mujer, generalmente es alguien
conocido por parte de quien ha escuchado el silbido, si escuchas su silbato puede morir
o volverse Loco.

El Silbón es un espectro del folclore de Venezuela,1originario de la región de


[ ]

los Llanos, particularmente del estado Portuguesa, municipio Guanarito, siendo también
difundido en los Llanos Orientales de Colombia.2 Se describe como una figura de hasta
[ ]

seis metros de altura, que se mueve sigilosamente entre los árboles, portando un
sombrero de cogollo y emite un silbido característico y escalofriante (que sube y baja en
las notas musicales do-re-mi-fa-sol-la-si). Una creencia popular indica que si el silbido
suena muy cerca, el Silbón está lejos y no hay peligro; pero si suena lejano, está muy
próximo y representa una amenaza mortal, especialmente para borrachos, mujeriegos o
personas de mala conducta, a quienes puede provocar fiebre, tullidez o la muerte.

Se trata del alma en pena de un joven que, según la tradición más extendida, asesinó a
su padre —ya sea por un arrebato de ira, por negarse a cazar o en medio de un conflicto
familiar— y fue maldecido por su abuelo (o en algunas versiones por su madre) a vagar
eternamente cargando un saco con los huesos de su víctima.

La leyenda, surgida a mediados del siglo XIX, forma parte del imaginario llanero
venezolano y se comparte también en regiones colombo-venezolanas, funcionando
como advertencia moral y elemento de control social en las zonas rurales. 3[ ]

Leyenda
Según la leyenda, en vida era un joven terco, caprichoso, maleducado y consentido al
extremo, desde pequeño lo tenían acostumbrado a ser complacido con todo. Él se la
pasaba de cantina en cantina desperdiciando su vida con el alcohol. Le apodaban
el Silbón porque eso era lo que mejor sabía hacer: "Silbar", pero una noche, se enojo por
lo que vio que le habían servido en la mesa, ya que le dijo a su madre que quería
asaduras de ciervo para cenar. Luego él se levantó se fue de su casa furioso hacia la
cantina para calmar su ira, por lo que la mujer le pidió a su esposo que fuera al bosque
para cazar un ciervo para su hijo. Acto seguido, sin embargo, el pobre hombre no pudo
lograr cazar nada con éxito.
Después de beber alcohol, el Silbón de regreso a casa se encontró con su frustrado padre
quien trató de explicarle porque no había podido cazar el ciervo que él quería, sin oír
razones y en medio de su borrachera golpeó brutalmente a su padre y cuando cayó al
suelo con el rifle de cacería le disparó constantemente hasta matarlo ahí mismo y luego
con el cuchillo de caza de su padre le sacó las tripas sin remordimiento alguno, y
finalmente las empacó en la tela de la camisa y se las llevó a casa.

Tras este hecho, le llevó las tripas a su madre, la cual al ver las últimas, sospechó un
poco, así que le preguntó varias cosas y hasta que la madre se dio cuenta de que estaba
cocinando las tripas de su marido. La Mujer entró en pánico y comenzó a gritar
pidiendo auxilio y de castigo su abuelo lo mandó a que lo ataran a un poste en el medio
del campo, a destruir la espalda a violentos latigazos, para que luego sus heridas fueran
lavadas con agua ardiente y sábila, y al liberarlo lo pusieran junto a dos perros
hambrientos y rabiosos. Después de haberlo torturado, su abuelo lo condenó a vagar
siendo perseguido por los perros llamados "Perros Tureco" o "Perros del Diablo" y
según la leyenda los perros lo perseguirán hasta el fin de los tiempos. Antes de liberarlo
su abuelo lo maldijo y condenó a portar los huesos de su padre por toda la eternidad, 4 [ ]

5
[
diciendo:
]

Maldito eres y maldito serás para el resto de la eternidad hasta que Dios tenga piedad de tu alma
Después de ser condenado fue a donde estaba el cadáver de su padre, el cual los
animales silvestres se habían encargado de limpiar. Para luego en un saco sucio
comenzar a meter los huesos de su padre, después se echó el saco al hombro y terminó
llevándoselos con él , seguido de cerca por los perros turecos para convertirse en una
leyenda. Según los que supuestamente lo han visto pasearse por el llano venezolano o
colombiano lo describen como un hombre adulto delgado que llega a medir 6 metros de
altura, que viste ropa desgastada, lleva un sombrero enorme en su cabeza y lleva
cargado un saco lleno de huesos, que se pasea por los llanos y entre las copas de los
árboles mientras emite su escalofriante silbido.

Se pasea por el llano matando a personas mujeriegas y borrachas para beberse su sangre
alcoholizada directo de sus ombligos. Se dice que su silbido suena como la
melodía "Do, re, mi, fa, sol, la, si, do" pero de una forma espeluznante que suena en un
sombrío y fantasmal eco. Hay veces en las que se sienta frente a las casas para contar
con detenimiento los huesos de su saco uno a uno, si las personas de esa casa lo
escuchan no pasa nada si es que no hay borrachos o mujeriegos entre ellos, pero si no lo
escuchan cuando pasa eso, al otro día habrá velorio en la casa. Se dice que cuando el
silbido es grueso es porque va por un hombre pero cuando el silbido es suave es que va
por una mujer.

La mejor forma de evitarlo es llevando un látigo, un ají picante o llevando un perro


doméstico, estas tres cosas lo espanta, además de que no se debe ser mujeriego o ir
borracho por los llanos venezolanos durante la noche.

Salió a la luz gracias a un obrero de La Portuguesa llamado Rafael. Se dice que


"Cuando su silbido se escucha cerca es porque está lejos, así que no hay peligro, pero
cuando se escucha lejos, ahí si es mejor tener cuidado por parte de los viajeros que
caminen solos por los llanos en altas horas de la noche, porque significa que el Silbón
esta cerca".6 7
[ ][ ]
Y así va el Silbón por los llanos solitarios acompañado por los perros turecos, los cuales
lo perseguirán desatando muerte y desgracia por donde vayan a sus desafortunadas
víctimas hasta la consumación de los tiempos.

En Colombia, sobre los llanos orientales del país, se dice que el Silbón, también
conocido el Silbador, fue un hombre mujeriego y parrandero que murió en soledad. Por
esa razón, cuando se topa con alguien, silba para atraer gente y obtener compañía. Su
silbido es hondo y largo, que suele penetrar los oídos e infunde frío. En otras versiones,
el Silbón aparece ante los jinetes para que les permitiera subir a sus caballos. No
obstante, otros dicen que suele perseguir a las mujeres embarazadas, y tiene la
capacidad de predecir la muerte de una persona. Si alguien escucha el silbido agudo,
pronostica la muerte de una mujer. En cambio, si suena grave pronostica la muerte de
un hombre. En todo caso, esa persona, sea hombre o mujer, generalmente es alguien
conocido por parte de quien ha escuchado el silbido, si escuchas su silbato puede morir
o volverse Loco.

El Silbón es un espectro del folclore de Venezuela,1originario de la región de


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los Llanos, particularmente del estado Portuguesa, municipio Guanarito, siendo también
difundido en los Llanos Orientales de Colombia.2 Se describe como una figura de hasta
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seis metros de altura, que se mueve sigilosamente entre los árboles, portando un
sombrero de cogollo y emite un silbido característico y escalofriante (que sube y baja en
las notas musicales do-re-mi-fa-sol-la-si). Una creencia popular indica que si el silbido
suena muy cerca, el Silbón está lejos y no hay peligro; pero si suena lejano, está muy
próximo y representa una amenaza mortal, especialmente para borrachos, mujeriegos o
personas de mala conducta, a quienes puede provocar fiebre, tullidez o la muerte.

Se trata del alma en pena de un joven que, según la tradición más extendida, asesinó a
su padre —ya sea por un arrebato de ira, por negarse a cazar o en medio de un conflicto
familiar— y fue maldecido por su abuelo (o en algunas versiones por su madre) a vagar
eternamente cargando un saco con los huesos de su víctima.

La leyenda, surgida a mediados del siglo XIX, forma parte del imaginario llanero
venezolano y se comparte también en regiones colombo-venezolanas, funcionando
como advertencia moral y elemento de control social en las zonas rurales. 3[ ]

Leyenda
Según la leyenda, en vida era un joven terco, caprichoso, maleducado y consentido al
extremo, desde pequeño lo tenían acostumbrado a ser complacido con todo. Él se la
pasaba de cantina en cantina desperdiciando su vida con el alcohol. Le apodaban
el Silbón porque eso era lo que mejor sabía hacer: "Silbar", pero una noche, se enojo por
lo que vio que le habían servido en la mesa, ya que le dijo a su madre que quería
asaduras de ciervo para cenar. Luego él se levantó se fue de su casa furioso hacia la
cantina para calmar su ira, por lo que la mujer le pidió a su esposo que fuera al bosque
para cazar un ciervo para su hijo. Acto seguido, sin embargo, el pobre hombre no pudo
lograr cazar nada con éxito.

Después de beber alcohol, el Silbón de regreso a casa se encontró con su frustrado padre
quien trató de explicarle porque no había podido cazar el ciervo que él quería, sin oír
razones y en medio de su borrachera golpeó brutalmente a su padre y cuando cayó al
suelo con el rifle de cacería le disparó constantemente hasta matarlo ahí mismo y luego
con el cuchillo de caza de su padre le sacó las tripas sin remordimiento alguno, y
finalmente las empacó en la tela de la camisa y se las llevó a casa.

Tras este hecho, le llevó las tripas a su madre, la cual al ver las últimas, sospechó un
poco, así que le preguntó varias cosas y hasta que la madre se dio cuenta de que estaba
cocinando las tripas de su marido. La Mujer entró en pánico y comenzó a gritar
pidiendo auxilio y de castigo su abuelo lo mandó a que lo ataran a un poste en el medio
del campo, a destruir la espalda a violentos latigazos, para que luego sus heridas fueran
lavadas con agua ardiente y sábila, y al liberarlo lo pusieran junto a dos perros
hambrientos y rabiosos. Después de haberlo torturado, su abuelo lo condenó a vagar
siendo perseguido por los perros llamados "Perros Tureco" o "Perros del Diablo" y
según la leyenda los perros lo perseguirán hasta el fin de los tiempos. Antes de liberarlo
su abuelo lo maldijo y condenó a portar los huesos de su padre por toda la eternidad, 4 [ ]

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diciendo:
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Maldito eres y maldito serás para el resto de la eternidad hasta que Dios tenga piedad de tu alma
Después de ser condenado fue a donde estaba el cadáver de su padre, el cual los
animales silvestres se habían encargado de limpiar. Para luego en un saco sucio
comenzar a meter los huesos de su padre, después se echó el saco al hombro y terminó
llevándoselos con él , seguido de cerca por los perros turecos para convertirse en una
leyenda. Según los que supuestamente lo han visto pasearse por el llano venezolano o
colombiano lo describen como un hombre adulto delgado que llega a medir 6 metros de
altura, que viste ropa desgastada, lleva un sombrero enorme en su cabeza y lleva
cargado un saco lleno de huesos, que se pasea por los llanos y entre las copas de los
árboles mientras emite su escalofriante silbido.

Se pasea por el llano matando a personas mujeriegas y borrachas para beberse su sangre
alcoholizada directo de sus ombligos. Se dice que su silbido suena como la
melodía "Do, re, mi, fa, sol, la, si, do" pero de una forma espeluznante que suena en un
sombrío y fantasmal eco. Hay veces en las que se sienta frente a las casas para contar
con detenimiento los huesos de su saco uno a uno, si las personas de esa casa lo
escuchan no pasa nada si es que no hay borrachos o mujeriegos entre ellos, pero si no lo
escuchan cuando pasa eso, al otro día habrá velorio en la casa. Se dice que cuando el
silbido es grueso es porque va por un hombre pero cuando el silbido es suave es que va
por una mujer.

La mejor forma de evitarlo es llevando un látigo, un ají picante o llevando un perro


doméstico, estas tres cosas lo espanta, además de que no se debe ser mujeriego o ir
borracho por los llanos venezolanos durante la noche.

Salió a la luz gracias a un obrero de La Portuguesa llamado Rafael. Se dice que


"Cuando su silbido se escucha cerca es porque está lejos, así que no hay peligro, pero
cuando se escucha lejos, ahí si es mejor tener cuidado por parte de los viajeros que
caminen solos por los llanos en altas horas de la noche, porque significa que el Silbón
esta cerca".6 7
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Y así va el Silbón por los llanos solitarios acompañado por los perros turecos, los cuales
lo perseguirán desatando muerte y desgracia por donde vayan a sus desafortunadas
víctimas hasta la consumación de los tiempos.
En Colombia, sobre los llanos orientales del país, se dice que el Silbón, también
conocido el Silbador, fue un hombre mujeriego y parrandero que murió en soledad. Por
esa razón, cuando se topa con alguien, silba para atraer gente y obtener compañía. Su
silbido es hondo y largo, que suele penetrar los oídos e infunde frío. En otras versiones,
el Silbón aparece ante los jinetes para que les permitiera subir a sus caballos. No
obstante, otros dicen que suele perseguir a las mujeres embarazadas, y tiene la
capacidad de predecir la muerte de una persona. Si alguien escucha el silbido agudo,
pronostica la muerte de una mujer. En cambio, si suena grave pronostica la muerte de
un hombre. En todo caso, esa persona, sea hombre o mujer, generalmente es alguien
conocido por parte de quien ha escuchado el silbido, si escuchas su silbato puede morir
o volverse Loco.

El Silbón es un espectro del folclore de Venezuela,1originario de la región de


[ ]

los Llanos, particularmente del estado Portuguesa, municipio Guanarito, siendo también
difundido en los Llanos Orientales de Colombia.2 Se describe como una figura de hasta
[ ]

seis metros de altura, que se mueve sigilosamente entre los árboles, portando un
sombrero de cogollo y emite un silbido característico y escalofriante (que sube y baja en
las notas musicales do-re-mi-fa-sol-la-si). Una creencia popular indica que si el silbido
suena muy cerca, el Silbón está lejos y no hay peligro; pero si suena lejano, está muy
próximo y representa una amenaza mortal, especialmente para borrachos, mujeriegos o
personas de mala conducta, a quienes puede provocar fiebre, tullidez o la muerte.

Se trata del alma en pena de un joven que, según la tradición más extendida, asesinó a
su padre —ya sea por un arrebato de ira, por negarse a cazar o en medio de un conflicto
familiar— y fue maldecido por su abuelo (o en algunas versiones por su madre) a vagar
eternamente cargando un saco con los huesos de su víctima.

La leyenda, surgida a mediados del siglo XIX, forma parte del imaginario llanero
venezolano y se comparte también en regiones colombo-venezolanas, funcionando
como advertencia moral y elemento de control social en las zonas rurales. 3[ ]

Leyenda
Según la leyenda, en vida era un joven terco, caprichoso, maleducado y consentido al
extremo, desde pequeño lo tenían acostumbrado a ser complacido con todo. Él se la
pasaba de cantina en cantina desperdiciando su vida con el alcohol. Le apodaban
el Silbón porque eso era lo que mejor sabía hacer: "Silbar", pero una noche, se enojo por
lo que vio que le habían servido en la mesa, ya que le dijo a su madre que quería
asaduras de ciervo para cenar. Luego él se levantó se fue de su casa furioso hacia la
cantina para calmar su ira, por lo que la mujer le pidió a su esposo que fuera al bosque
para cazar un ciervo para su hijo. Acto seguido, sin embargo, el pobre hombre no pudo
lograr cazar nada con éxito.

Después de beber alcohol, el Silbón de regreso a casa se encontró con su frustrado padre
quien trató de explicarle porque no había podido cazar el ciervo que él quería, sin oír
razones y en medio de su borrachera golpeó brutalmente a su padre y cuando cayó al
suelo con el rifle de cacería le disparó constantemente hasta matarlo ahí mismo y luego
con el cuchillo de caza de su padre le sacó las tripas sin remordimiento alguno, y
finalmente las empacó en la tela de la camisa y se las llevó a casa.
Tras este hecho, le llevó las tripas a su madre, la cual al ver las últimas, sospechó un
poco, así que le preguntó varias cosas y hasta que la madre se dio cuenta de que estaba
cocinando las tripas de su marido. La Mujer entró en pánico y comenzó a gritar
pidiendo auxilio y de castigo su abuelo lo mandó a que lo ataran a un poste en el medio
del campo, a destruir la espalda a violentos latigazos, para que luego sus heridas fueran
lavadas con agua ardiente y sábila, y al liberarlo lo pusieran junto a dos perros
hambrientos y rabiosos. Después de haberlo torturado, su abuelo lo condenó a vagar
siendo perseguido por los perros llamados "Perros Tureco" o "Perros del Diablo" y
según la leyenda los perros lo perseguirán hasta el fin de los tiempos. Antes de liberarlo
su abuelo lo maldijo y condenó a portar los huesos de su padre por toda la eternidad, 4 [ ]

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diciendo:
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Maldito eres y maldito serás para el resto de la eternidad hasta que Dios tenga piedad de tu alma
Después de ser condenado fue a donde estaba el cadáver de su padre, el cual los
animales silvestres se habían encargado de limpiar. Para luego en un saco sucio
comenzar a meter los huesos de su padre, después se echó el saco al hombro y terminó
llevándoselos con él , seguido de cerca por los perros turecos para convertirse en una
leyenda. Según los que supuestamente lo han visto pasearse por el llano venezolano o
colombiano lo describen como un hombre adulto delgado que llega a medir 6 metros de
altura, que viste ropa desgastada, lleva un sombrero enorme en su cabeza y lleva
cargado un saco lleno de huesos, que se pasea por los llanos y entre las copas de los
árboles mientras emite su escalofriante silbido.

Se pasea por el llano matando a personas mujeriegas y borrachas para beberse su sangre
alcoholizada directo de sus ombligos. Se dice que su silbido suena como la
melodía "Do, re, mi, fa, sol, la, si, do" pero de una forma espeluznante que suena en un
sombrío y fantasmal eco. Hay veces en las que se sienta frente a las casas para contar
con detenimiento los huesos de su saco uno a uno, si las personas de esa casa lo
escuchan no pasa nada si es que no hay borrachos o mujeriegos entre ellos, pero si no lo
escuchan cuando pasa eso, al otro día habrá velorio en la casa. Se dice que cuando el
silbido es grueso es porque va por un hombre pero cuando el silbido es suave es que va
por una mujer.

La mejor forma de evitarlo es llevando un látigo, un ají picante o llevando un perro


doméstico, estas tres cosas lo espanta, además de que no se debe ser mujeriego o ir
borracho por los llanos venezolanos durante la noche.

Salió a la luz gracias a un obrero de La Portuguesa llamado Rafael. Se dice que


"Cuando su silbido se escucha cerca es porque está lejos, así que no hay peligro, pero
cuando se escucha lejos, ahí si es mejor tener cuidado por parte de los viajeros que
caminen solos por los llanos en altas horas de la noche, porque significa que el Silbón
esta cerca".6 7
[ ][ ]

Y así va el Silbón por los llanos solitarios acompañado por los perros turecos, los cuales
lo perseguirán desatando muerte y desgracia por donde vayan a sus desafortunadas
víctimas hasta la consumación de los tiempos.

En Colombia, sobre los llanos orientales del país, se dice que el Silbón, también
conocido el Silbador, fue un hombre mujeriego y parrandero que murió en soledad. Por
esa razón, cuando se topa con alguien, silba para atraer gente y obtener compañía. Su
silbido es hondo y largo, que suele penetrar los oídos e infunde frío. En otras versiones,
el Silbón aparece ante los jinetes para que les permitiera subir a sus caballos. No
obstante, otros dicen que suele perseguir a las mujeres embarazadas, y tiene la
capacidad de predecir la muerte de una persona. Si alguien escucha el silbido agudo,
pronostica la muerte de una mujer. En cambio, si suena grave pronostica la muerte de
un hombre. En todo caso, esa persona, sea hombre o mujer, generalmente es alguien
conocido por parte de quien ha escuchado el silbido, si escuchas su silbato puede morir
o volverse Loco.

El Silbón es un espectro del folclore de Venezuela,1originario de la región de


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los Llanos, particularmente del estado Portuguesa, municipio Guanarito, siendo también
difundido en los Llanos Orientales de Colombia.2 Se describe como una figura de hasta
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seis metros de altura, que se mueve sigilosamente entre los árboles, portando un
sombrero de cogollo y emite un silbido característico y escalofriante (que sube y baja en
las notas musicales do-re-mi-fa-sol-la-si). Una creencia popular indica que si el silbido
suena muy cerca, el Silbón está lejos y no hay peligro; pero si suena lejano, está muy
próximo y representa una amenaza mortal, especialmente para borrachos, mujeriegos o
personas de mala conducta, a quienes puede provocar fiebre, tullidez o la muerte.

Se trata del alma en pena de un joven que, según la tradición más extendida, asesinó a
su padre —ya sea por un arrebato de ira, por negarse a cazar o en medio de un conflicto
familiar— y fue maldecido por su abuelo (o en algunas versiones por su madre) a vagar
eternamente cargando un saco con los huesos de su víctima.

La leyenda, surgida a mediados del siglo XIX, forma parte del imaginario llanero
venezolano y se comparte también en regiones colombo-venezolanas, funcionando
como advertencia moral y elemento de control social en las zonas rurales. 3
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Leyenda
Según la leyenda, en vida era un joven terco, caprichoso, maleducado y consentido al
extremo, desde pequeño lo tenían acostumbrado a ser complacido con todo. Él se la
pasaba de cantina en cantina desperdiciando su vida con el alcohol. Le apodaban
el Silbón porque eso era lo que mejor sabía hacer: "Silbar", pero una noche, se enojo por
lo que vio que le habían servido en la mesa, ya que le dijo a su madre que quería
asaduras de ciervo para cenar. Luego él se levantó se fue de su casa furioso hacia la
cantina para calmar su ira, por lo que la mujer le pidió a su esposo que fuera al bosque
para cazar un ciervo para su hijo. Acto seguido, sin embargo, el pobre hombre no pudo
lograr cazar nada con éxito.

Después de beber alcohol, el Silbón de regreso a casa se encontró con su frustrado padre
quien trató de explicarle porque no había podido cazar el ciervo que él quería, sin oír
razones y en medio de su borrachera golpeó brutalmente a su padre y cuando cayó al
suelo con el rifle de cacería le disparó constantemente hasta matarlo ahí mismo y luego
con el cuchillo de caza de su padre le sacó las tripas sin remordimiento alguno, y
finalmente las empacó en la tela de la camisa y se las llevó a casa.

Tras este hecho, le llevó las tripas a su madre, la cual al ver las últimas, sospechó un
poco, así que le preguntó varias cosas y hasta que la madre se dio cuenta de que estaba
cocinando las tripas de su marido. La Mujer entró en pánico y comenzó a gritar
pidiendo auxilio y de castigo su abuelo lo mandó a que lo ataran a un poste en el medio
del campo, a destruir la espalda a violentos latigazos, para que luego sus heridas fueran
lavadas con agua ardiente y sábila, y al liberarlo lo pusieran junto a dos perros
hambrientos y rabiosos. Después de haberlo torturado, su abuelo lo condenó a vagar
siendo perseguido por los perros llamados "Perros Tureco" o "Perros del Diablo" y
según la leyenda los perros lo perseguirán hasta el fin de los tiempos. Antes de liberarlo
su abuelo lo maldijo y condenó a portar los huesos de su padre por toda la eternidad, 4 [ ]

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diciendo:
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Maldito eres y maldito serás para el resto de la eternidad hasta que Dios tenga piedad de tu alma
Después de ser condenado fue a donde estaba el cadáver de su padre, el cual los
animales silvestres se habían encargado de limpiar. Para luego en un saco sucio
comenzar a meter los huesos de su padre, después se echó el saco al hombro y terminó
llevándoselos con él , seguido de cerca por los perros turecos para convertirse en una
leyenda. Según los que supuestamente lo han visto pasearse por el llano venezolano o
colombiano lo describen como un hombre adulto delgado que llega a medir 6 metros de
altura, que viste ropa desgastada, lleva un sombrero enorme en su cabeza y lleva
cargado un saco lleno de huesos, que se pasea por los llanos y entre las copas de los
árboles mientras emite su escalofriante silbido.

Se pasea por el llano matando a personas mujeriegas y borrachas para beberse su sangre
alcoholizada directo de sus ombligos. Se dice que su silbido suena como la
melodía "Do, re, mi, fa, sol, la, si, do" pero de una forma espeluznante que suena en un
sombrío y fantasmal eco. Hay veces en las que se sienta frente a las casas para contar
con detenimiento los huesos de su saco uno a uno, si las personas de esa casa lo
escuchan no pasa nada si es que no hay borrachos o mujeriegos entre ellos, pero si no lo
escuchan cuando pasa eso, al otro día habrá velorio en la casa. Se dice que cuando el
silbido es grueso es porque va por un hombre pero cuando el silbido es suave es que va
por una mujer.

La mejor forma de evitarlo es llevando un látigo, un ají picante o llevando un perro


doméstico, estas tres cosas lo espanta, además de que no se debe ser mujeriego o ir
borracho por los llanos venezolanos durante la noche.

Salió a la luz gracias a un obrero de La Portuguesa llamado Rafael. Se dice que


"Cuando su silbido se escucha cerca es porque está lejos, así que no hay peligro, pero
cuando se escucha lejos, ahí si es mejor tener cuidado por parte de los viajeros que
caminen solos por los llanos en altas horas de la noche, porque significa que el Silbón
esta cerca".6 7
[ ][ ]

Y así va el Silbón por los llanos solitarios acompañado por los perros turecos, los cuales
lo perseguirán desatando muerte y desgracia por donde vayan a sus desafortunadas
víctimas hasta la consumación de los tiempos.

En Colombia, sobre los llanos orientales del país, se dice que el Silbón, también
conocido el Silbador, fue un hombre mujeriego y parrandero que murió en soledad. Por
esa razón, cuando se topa con alguien, silba para atraer gente y obtener compañía. Su
silbido es hondo y largo, que suele penetrar los oídos e infunde frío. En otras versiones,
el Silbón aparece ante los jinetes para que les permitiera subir a sus caballos. No
obstante, otros dicen que suele perseguir a las mujeres embarazadas, y tiene la
capacidad de predecir la muerte de una persona. Si alguien escucha el silbido agudo,
pronostica la muerte de una mujer. En cambio, si suena grave pronostica la muerte de
un hombre. En todo caso, esa persona, sea hombre o mujer, generalmente es alguien
conocido por parte de quien ha escuchado el silbido, si escuchas su silbato puede morir
o volverse Loco.

El Silbón es un espectro del folclore de Venezuela,1originario de la región de


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los Llanos, particularmente del estado Portuguesa, municipio Guanarito, siendo también
difundido en los Llanos Orientales de Colombia.2 Se describe como una figura de hasta
[ ]

seis metros de altura, que se mueve sigilosamente entre los árboles, portando un
sombrero de cogollo y emite un silbido característico y escalofriante (que sube y baja en
las notas musicales do-re-mi-fa-sol-la-si). Una creencia popular indica que si el silbido
suena muy cerca, el Silbón está lejos y no hay peligro; pero si suena lejano, está muy
próximo y representa una amenaza mortal, especialmente para borrachos, mujeriegos o
personas de mala conducta, a quienes puede provocar fiebre, tullidez o la muerte.

Se trata del alma en pena de un joven que, según la tradición más extendida, asesinó a
su padre —ya sea por un arrebato de ira, por negarse a cazar o en medio de un conflicto
familiar— y fue maldecido por su abuelo (o en algunas versiones por su madre) a vagar
eternamente cargando un saco con los huesos de su víctima.

La leyenda, surgida a mediados del siglo XIX, forma parte del imaginario llanero
venezolano y se comparte también en regiones colombo-venezolanas, funcionando
como advertencia moral y elemento de control social en las zonas rurales. 3[ ]

Leyenda
Según la leyenda, en vida era un joven terco, caprichoso, maleducado y consentido al
extremo, desde pequeño lo tenían acostumbrado a ser complacido con todo. Él se la
pasaba de cantina en cantina desperdiciando su vida con el alcohol. Le apodaban
el Silbón porque eso era lo que mejor sabía hacer: "Silbar", pero una noche, se enojo por
lo que vio que le habían servido en la mesa, ya que le dijo a su madre que quería
asaduras de ciervo para cenar. Luego él se levantó se fue de su casa furioso hacia la
cantina para calmar su ira, por lo que la mujer le pidió a su esposo que fuera al bosque
para cazar un ciervo para su hijo. Acto seguido, sin embargo, el pobre hombre no pudo
lograr cazar nada con éxito.

Después de beber alcohol, el Silbón de regreso a casa se encontró con su frustrado padre
quien trató de explicarle porque no había podido cazar el ciervo que él quería, sin oír
razones y en medio de su borrachera golpeó brutalmente a su padre y cuando cayó al
suelo con el rifle de cacería le disparó constantemente hasta matarlo ahí mismo y luego
con el cuchillo de caza de su padre le sacó las tripas sin remordimiento alguno, y
finalmente las empacó en la tela de la camisa y se las llevó a casa.

Tras este hecho, le llevó las tripas a su madre, la cual al ver las últimas, sospechó un
poco, así que le preguntó varias cosas y hasta que la madre se dio cuenta de que estaba
cocinando las tripas de su marido. La Mujer entró en pánico y comenzó a gritar
pidiendo auxilio y de castigo su abuelo lo mandó a que lo ataran a un poste en el medio
del campo, a destruir la espalda a violentos latigazos, para que luego sus heridas fueran
lavadas con agua ardiente y sábila, y al liberarlo lo pusieran junto a dos perros
hambrientos y rabiosos. Después de haberlo torturado, su abuelo lo condenó a vagar
siendo perseguido por los perros llamados "Perros Tureco" o "Perros del Diablo" y
según la leyenda los perros lo perseguirán hasta el fin de los tiempos. Antes de liberarlo
su abuelo lo maldijo y condenó a portar los huesos de su padre por toda la eternidad, 4 [ ]

5
[
diciendo:
]

Maldito eres y maldito serás para el resto de la eternidad hasta que Dios tenga piedad de tu alma
Después de ser condenado fue a donde estaba el cadáver de su padre, el cual los
animales silvestres se habían encargado de limpiar. Para luego en un saco sucio
comenzar a meter los huesos de su padre, después se echó el saco al hombro y terminó
llevándoselos con él , seguido de cerca por los perros turecos para convertirse en una
leyenda. Según los que supuestamente lo han visto pasearse por el llano venezolano o
colombiano lo describen como un hombre adulto delgado que llega a medir 6 metros de
altura, que viste ropa desgastada, lleva un sombrero enorme en su cabeza y lleva
cargado un saco lleno de huesos, que se pasea por los llanos y entre las copas de los
árboles mientras emite su escalofriante silbido.

Se pasea por el llano matando a personas mujeriegas y borrachas para beberse su sangre
alcoholizada directo de sus ombligos. Se dice que su silbido suena como la
melodía "Do, re, mi, fa, sol, la, si, do" pero de una forma espeluznante que suena en un
sombrío y fantasmal eco. Hay veces en las que se sienta frente a las casas para contar
con detenimiento los huesos de su saco uno a uno, si las personas de esa casa lo
escuchan no pasa nada si es que no hay borrachos o mujeriegos entre ellos, pero si no lo
escuchan cuando pasa eso, al otro día habrá velorio en la casa. Se dice que cuando el
silbido es grueso es porque va por un hombre pero cuando el silbido es suave es que va
por una mujer.

La mejor forma de evitarlo es llevando un látigo, un ají picante o llevando un perro


doméstico, estas tres cosas lo espanta, además de que no se debe ser mujeriego o ir
borracho por los llanos venezolanos durante la noche.

Salió a la luz gracias a un obrero de La Portuguesa llamado Rafael. Se dice que


"Cuando su silbido se escucha cerca es porque está lejos, así que no hay peligro, pero
cuando se escucha lejos, ahí si es mejor tener cuidado por parte de los viajeros que
caminen solos por los llanos en altas horas de la noche, porque significa que el Silbón
esta cerca".6 7
[ ][ ]

Y así va el Silbón por los llanos solitarios acompañado por los perros turecos, los cuales
lo perseguirán desatando muerte y desgracia por donde vayan a sus desafortunadas
víctimas hasta la consumación de los tiempos.

En Colombia, sobre los llanos orientales del país, se dice que el Silbón, también
conocido el Silbador, fue un hombre mujeriego y parrandero que murió en soledad. Por
esa razón, cuando se topa con alguien, silba para atraer gente y obtener compañía. Su
silbido es hondo y largo, que suele penetrar los oídos e infunde frío. En otras versiones,
el Silbón aparece ante los jinetes para que les permitiera subir a sus caballos. No
obstante, otros dicen que suele perseguir a las mujeres embarazadas, y tiene la
capacidad de predecir la muerte de una persona. Si alguien escucha el silbido agudo,
pronostica la muerte de una mujer. En cambio, si suena grave pronostica la muerte de
un hombre. En todo caso, esa persona, sea hombre o mujer, generalmente es alguien
conocido por parte de quien ha escuchado el silbido, si escuchas su silbato puede morir
o volverse Loco.

El Silbón es un espectro del folclore de Venezuela,1originario de la región de


[ ]

los Llanos, particularmente del estado Portuguesa, municipio Guanarito, siendo también
difundido en los Llanos Orientales de Colombia.2 Se describe como una figura de hasta
[ ]

seis metros de altura, que se mueve sigilosamente entre los árboles, portando un
sombrero de cogollo y emite un silbido característico y escalofriante (que sube y baja en
las notas musicales do-re-mi-fa-sol-la-si). Una creencia popular indica que si el silbido
suena muy cerca, el Silbón está lejos y no hay peligro; pero si suena lejano, está muy
próximo y representa una amenaza mortal, especialmente para borrachos, mujeriegos o
personas de mala conducta, a quienes puede provocar fiebre, tullidez o la muerte.

Se trata del alma en pena de un joven que, según la tradición más extendida, asesinó a
su padre —ya sea por un arrebato de ira, por negarse a cazar o en medio de un conflicto
familiar— y fue maldecido por su abuelo (o en algunas versiones por su madre) a vagar
eternamente cargando un saco con los huesos de su víctima.

La leyenda, surgida a mediados del siglo XIX, forma parte del imaginario llanero
venezolano y se comparte también en regiones colombo-venezolanas, funcionando
como advertencia moral y elemento de control social en las zonas rurales. 3[ ]

Leyenda
Según la leyenda, en vida era un joven terco, caprichoso, maleducado y consentido al
extremo, desde pequeño lo tenían acostumbrado a ser complacido con todo. Él se la
pasaba de cantina en cantina desperdiciando su vida con el alcohol. Le apodaban
el Silbón porque eso era lo que mejor sabía hacer: "Silbar", pero una noche, se enojo por
lo que vio que le habían servido en la mesa, ya que le dijo a su madre que quería
asaduras de ciervo para cenar. Luego él se levantó se fue de su casa furioso hacia la
cantina para calmar su ira, por lo que la mujer le pidió a su esposo que fuera al bosque
para cazar un ciervo para su hijo. Acto seguido, sin embargo, el pobre hombre no pudo
lograr cazar nada con éxito.

Después de beber alcohol, el Silbón de regreso a casa se encontró con su frustrado padre
quien trató de explicarle porque no había podido cazar el ciervo que él quería, sin oír
razones y en medio de su borrachera golpeó brutalmente a su padre y cuando cayó al
suelo con el rifle de cacería le disparó constantemente hasta matarlo ahí mismo y luego
con el cuchillo de caza de su padre le sacó las tripas sin remordimiento alguno, y
finalmente las empacó en la tela de la camisa y se las llevó a casa.

Tras este hecho, le llevó las tripas a su madre, la cual al ver las últimas, sospechó un
poco, así que le preguntó varias cosas y hasta que la madre se dio cuenta de que estaba
cocinando las tripas de su marido. La Mujer entró en pánico y comenzó a gritar
pidiendo auxilio y de castigo su abuelo lo mandó a que lo ataran a un poste en el medio
del campo, a destruir la espalda a violentos latigazos, para que luego sus heridas fueran
lavadas con agua ardiente y sábila, y al liberarlo lo pusieran junto a dos perros
hambrientos y rabiosos. Después de haberlo torturado, su abuelo lo condenó a vagar
siendo perseguido por los perros llamados "Perros Tureco" o "Perros del Diablo" y
según la leyenda los perros lo perseguirán hasta el fin de los tiempos. Antes de liberarlo
su abuelo lo maldijo y condenó a portar los huesos de su padre por toda la eternidad, 4 [ ]

5
[
diciendo:
]

Maldito eres y maldito serás para el resto de la eternidad hasta que Dios tenga piedad de tu alma
Después de ser condenado fue a donde estaba el cadáver de su padre, el cual los
animales silvestres se habían encargado de limpiar. Para luego en un saco sucio
comenzar a meter los huesos de su padre, después se echó el saco al hombro y terminó
llevándoselos con él , seguido de cerca por los perros turecos para convertirse en una
leyenda. Según los que supuestamente lo han visto pasearse por el llano venezolano o
colombiano lo describen como un hombre adulto delgado que llega a medir 6 metros de
altura, que viste ropa desgastada, lleva un sombrero enorme en su cabeza y lleva
cargado un saco lleno de huesos, que se pasea por los llanos y entre las copas de los
árboles mientras emite su escalofriante silbido.

Se pasea por el llano matando a personas mujeriegas y borrachas para beberse su sangre
alcoholizada directo de sus ombligos. Se dice que su silbido suena como la
melodía "Do, re, mi, fa, sol, la, si, do" pero de una forma espeluznante que suena en un
sombrío y fantasmal eco. Hay veces en las que se sienta frente a las casas para contar
con detenimiento los huesos de su saco uno a uno, si las personas de esa casa lo
escuchan no pasa nada si es que no hay borrachos o mujeriegos entre ellos, pero si no lo
escuchan cuando pasa eso, al otro día habrá velorio en la casa. Se dice que cuando el
silbido es grueso es porque va por un hombre pero cuando el silbido es suave es que va
por una mujer.

La mejor forma de evitarlo es llevando un látigo, un ají picante o llevando un perro


doméstico, estas tres cosas lo espanta, además de que no se debe ser mujeriego o ir
borracho por los llanos venezolanos durante la noche.

Salió a la luz gracias a un obrero de La Portuguesa llamado Rafael. Se dice que


"Cuando su silbido se escucha cerca es porque está lejos, así que no hay peligro, pero
cuando se escucha lejos, ahí si es mejor tener cuidado por parte de los viajeros que
caminen solos por los llanos en altas horas de la noche, porque significa que el Silbón
esta cerca".6 7
[ ][ ]

Y así va el Silbón por los llanos solitarios acompañado por los perros turecos, los cuales
lo perseguirán desatando muerte y desgracia por donde vayan a sus desafortunadas
víctimas hasta la consumación de los tiempos.

En Colombia, sobre los llanos orientales del país, se dice que el Silbón, también
conocido el Silbador, fue un hombre mujeriego y parrandero que murió en soledad. Por
esa razón, cuando se topa con alguien, silba para atraer gente y obtener compañía. Su
silbido es hondo y largo, que suele penetrar los oídos e infunde frío. En otras versiones,
el Silbón aparece ante los jinetes para que les permitiera subir a sus caballos. No
obstante, otros dicen que suele perseguir a las mujeres embarazadas, y tiene la
capacidad de predecir la muerte de una persona. Si alguien escucha el silbido agudo,
pronostica la muerte de una mujer. En cambio, si suena grave pronostica la muerte de
un hombre. En todo caso, esa persona, sea hombre o mujer, generalmente es alguien
conocido por parte de quien ha escuchado el silbido, si escuchas su silbato puede morir
o volverse Loco.
El Silbón es un espectro del folclore de Venezuela,1originario de la región de
[ ]

los Llanos, particularmente del estado Portuguesa, municipio Guanarito, siendo también
difundido en los Llanos Orientales de Colombia.2 Se describe como una figura de hasta
[ ]

seis metros de altura, que se mueve sigilosamente entre los árboles, portando un
sombrero de cogollo y emite un silbido característico y escalofriante (que sube y baja en
las notas musicales do-re-mi-fa-sol-la-si). Una creencia popular indica que si el silbido
suena muy cerca, el Silbón está lejos y no hay peligro; pero si suena lejano, está muy
próximo y representa una amenaza mortal, especialmente para borrachos, mujeriegos o
personas de mala conducta, a quienes puede provocar fiebre, tullidez o la muerte.

Se trata del alma en pena de un joven que, según la tradición más extendida, asesinó a
su padre —ya sea por un arrebato de ira, por negarse a cazar o en medio de un conflicto
familiar— y fue maldecido por su abuelo (o en algunas versiones por su madre) a vagar
eternamente cargando un saco con los huesos de su víctima.

La leyenda, surgida a mediados del siglo XIX, forma parte del imaginario llanero
venezolano y se comparte también en regiones colombo-venezolanas, funcionando
como advertencia moral y elemento de control social en las zonas rurales. 3[ ]

Leyenda
Según la leyenda, en vida era un joven terco, caprichoso, maleducado y consentido al
extremo, desde pequeño lo tenían acostumbrado a ser complacido con todo. Él se la
pasaba de cantina en cantina desperdiciando su vida con el alcohol. Le apodaban
el Silbón porque eso era lo que mejor sabía hacer: "Silbar", pero una noche, se enojo por
lo que vio que le habían servido en la mesa, ya que le dijo a su madre que quería
asaduras de ciervo para cenar. Luego él se levantó se fue de su casa furioso hacia la
cantina para calmar su ira, por lo que la mujer le pidió a su esposo que fuera al bosque
para cazar un ciervo para su hijo. Acto seguido, sin embargo, el pobre hombre no pudo
lograr cazar nada con éxito.

Después de beber alcohol, el Silbón de regreso a casa se encontró con su frustrado padre
quien trató de explicarle porque no había podido cazar el ciervo que él quería, sin oír
razones y en medio de su borrachera golpeó brutalmente a su padre y cuando cayó al
suelo con el rifle de cacería le disparó constantemente hasta matarlo ahí mismo y luego
con el cuchillo de caza de su padre le sacó las tripas sin remordimiento alguno, y
finalmente las empacó en la tela de la camisa y se las llevó a casa.

Tras este hecho, le llevó las tripas a su madre, la cual al ver las últimas, sospechó un
poco, así que le preguntó varias cosas y hasta que la madre se dio cuenta de que estaba
cocinando las tripas de su marido. La Mujer entró en pánico y comenzó a gritar
pidiendo auxilio y de castigo su abuelo lo mandó a que lo ataran a un poste en el medio
del campo, a destruir la espalda a violentos latigazos, para que luego sus heridas fueran
lavadas con agua ardiente y sábila, y al liberarlo lo pusieran junto a dos perros
hambrientos y rabiosos. Después de haberlo torturado, su abuelo lo condenó a vagar
siendo perseguido por los perros llamados "Perros Tureco" o "Perros del Diablo" y
según la leyenda los perros lo perseguirán hasta el fin de los tiempos. Antes de liberarlo
su abuelo lo maldijo y condenó a portar los huesos de su padre por toda la eternidad, 4
[ ]

5
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diciendo:
]
Maldito eres y maldito serás para el resto de la eternidad hasta que Dios tenga piedad de tu alma
Después de ser condenado fue a donde estaba el cadáver de su padre, el cual los
animales silvestres se habían encargado de limpiar. Para luego en un saco sucio
comenzar a meter los huesos de su padre, después se echó el saco al hombro y terminó
llevándoselos con él , seguido de cerca por los perros turecos para convertirse en una
leyenda. Según los que supuestamente lo han visto pasearse por el llano venezolano o
colombiano lo describen como un hombre adulto delgado que llega a medir 6 metros de
altura, que viste ropa desgastada, lleva un sombrero enorme en su cabeza y lleva
cargado un saco lleno de huesos, que se pasea por los llanos y entre las copas de los
árboles mientras emite su escalofriante silbido.

Se pasea por el llano matando a personas mujeriegas y borrachas para beberse su sangre
alcoholizada directo de sus ombligos. Se dice que su silbido suena como la
melodía "Do, re, mi, fa, sol, la, si, do" pero de una forma espeluznante que suena en un
sombrío y fantasmal eco. Hay veces en las que se sienta frente a las casas para contar
con detenimiento los huesos de su saco uno a uno, si las personas de esa casa lo
escuchan no pasa nada si es que no hay borrachos o mujeriegos entre ellos, pero si no lo
escuchan cuando pasa eso, al otro día habrá velorio en la casa. Se dice que cuando el
silbido es grueso es porque va por un hombre pero cuando el silbido es suave es que va
por una mujer.

La mejor forma de evitarlo es llevando un látigo, un ají picante o llevando un perro


doméstico, estas tres cosas lo espanta, además de que no se debe ser mujeriego o ir
borracho por los llanos venezolanos durante la noche.

Salió a la luz gracias a un obrero de La Portuguesa llamado Rafael. Se dice que


"Cuando su silbido se escucha cerca es porque está lejos, así que no hay peligro, pero
cuando se escucha lejos, ahí si es mejor tener cuidado por parte de los viajeros que
caminen solos por los llanos en altas horas de la noche, porque significa que el Silbón
esta cerca".6 7
[ ][ ]

Y así va el Silbón por los llanos solitarios acompañado por los perros turecos, los cuales
lo perseguirán desatando muerte y desgracia por donde vayan a sus desafortunadas
víctimas hasta la consumación de los tiempos.

En Colombia, sobre los llanos orientales del país, se dice que el Silbón, también
conocido el Silbador, fue un hombre mujeriego y parrandero que murió en soledad. Por
esa razón, cuando se topa con alguien, silba para atraer gente y obtener compañía. Su
silbido es hondo y largo, que suele penetrar los oídos e infunde frío. En otras versiones,
el Silbón aparece ante los jinetes para que les permitiera subir a sus caballos. No
obstante, otros dicen que suele perseguir a las mujeres embarazadas, y tiene la
capacidad de predecir la muerte de una persona. Si alguien escucha el silbido agudo,
pronostica la muerte de una mujer. En cambio, si suena grave pronostica la muerte de
un hombre. En todo caso, esa persona, sea hombre o mujer, generalmente es alguien
conocido por parte de quien ha escuchado el silbido, si escuchas su silbato puede morir
o volverse Loco.

El Silbón es un espectro del folclore de Venezuela,1originario de la región de


[ ]

los Llanos, particularmente del estado Portuguesa, municipio Guanarito, siendo también
difundido en los Llanos Orientales de Colombia.2 Se describe como una figura de hasta
[ ]

seis metros de altura, que se mueve sigilosamente entre los árboles, portando un
sombrero de cogollo y emite un silbido característico y escalofriante (que sube y baja en
las notas musicales do-re-mi-fa-sol-la-si). Una creencia popular indica que si el silbido
suena muy cerca, el Silbón está lejos y no hay peligro; pero si suena lejano, está muy
próximo y representa una amenaza mortal, especialmente para borrachos, mujeriegos o
personas de mala conducta, a quienes puede provocar fiebre, tullidez o la muerte.

Se trata del alma en pena de un joven que, según la tradición más extendida, asesinó a
su padre —ya sea por un arrebato de ira, por negarse a cazar o en medio de un conflicto
familiar— y fue maldecido por su abuelo (o en algunas versiones por su madre) a vagar
eternamente cargando un saco con los huesos de su víctima.

La leyenda, surgida a mediados del siglo XIX, forma parte del imaginario llanero
venezolano y se comparte también en regiones colombo-venezolanas, funcionando
como advertencia moral y elemento de control social en las zonas rurales. 3 [ ]

Leyenda
Según la leyenda, en vida era un joven terco, caprichoso, maleducado y consentido al
extremo, desde pequeño lo tenían acostumbrado a ser complacido con todo. Él se la
pasaba de cantina en cantina desperdiciando su vida con el alcohol. Le apodaban
el Silbón porque eso era lo que mejor sabía hacer: "Silbar", pero una noche, se enojo por
lo que vio que le habían servido en la mesa, ya que le dijo a su madre que quería
asaduras de ciervo para cenar. Luego él se levantó se fue de su casa furioso hacia la
cantina para calmar su ira, por lo que la mujer le pidió a su esposo que fuera al bosque
para cazar un ciervo para su hijo. Acto seguido, sin embargo, el pobre hombre no pudo
lograr cazar nada con éxito.

Después de beber alcohol, el Silbón de regreso a casa se encontró con su frustrado padre
quien trató de explicarle porque no había podido cazar el ciervo que él quería, sin oír
razones y en medio de su borrachera golpeó brutalmente a su padre y cuando cayó al
suelo con el rifle de cacería le disparó constantemente hasta matarlo ahí mismo y luego
con el cuchillo de caza de su padre le sacó las tripas sin remordimiento alguno, y
finalmente las empacó en la tela de la camisa y se las llevó a casa.

Tras este hecho, le llevó las tripas a su madre, la cual al ver las últimas, sospechó un
poco, así que le preguntó varias cosas y hasta que la madre se dio cuenta de que estaba
cocinando las tripas de su marido. La Mujer entró en pánico y comenzó a gritar
pidiendo auxilio y de castigo su abuelo lo mandó a que lo ataran a un poste en el medio
del campo, a destruir la espalda a violentos latigazos, para que luego sus heridas fueran
lavadas con agua ardiente y sábila, y al liberarlo lo pusieran junto a dos perros
hambrientos y rabiosos. Después de haberlo torturado, su abuelo lo condenó a vagar
siendo perseguido por los perros llamados "Perros Tureco" o "Perros del Diablo" y
según la leyenda los perros lo perseguirán hasta el fin de los tiempos. Antes de liberarlo
su abuelo lo maldijo y condenó a portar los huesos de su padre por toda la eternidad, 4 [ ]

5
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diciendo:
]

Maldito eres y maldito serás para el resto de la eternidad hasta que Dios tenga piedad de tu alma
Después de ser condenado fue a donde estaba el cadáver de su padre, el cual los
animales silvestres se habían encargado de limpiar. Para luego en un saco sucio
comenzar a meter los huesos de su padre, después se echó el saco al hombro y terminó
llevándoselos con él , seguido de cerca por los perros turecos para convertirse en una
leyenda. Según los que supuestamente lo han visto pasearse por el llano venezolano o
colombiano lo describen como un hombre adulto delgado que llega a medir 6 metros de
altura, que viste ropa desgastada, lleva un sombrero enorme en su cabeza y lleva
cargado un saco lleno de huesos, que se pasea por los llanos y entre las copas de los
árboles mientras emite su escalofriante silbido.

Se pasea por el llano matando a personas mujeriegas y borrachas para beberse su sangre
alcoholizada directo de sus ombligos. Se dice que su silbido suena como la
melodía "Do, re, mi, fa, sol, la, si, do" pero de una forma espeluznante que suena en un
sombrío y fantasmal eco. Hay veces en las que se sienta frente a las casas para contar
con detenimiento los huesos de su saco uno a uno, si las personas de esa casa lo
escuchan no pasa nada si es que no hay borrachos o mujeriegos entre ellos, pero si no lo
escuchan cuando pasa eso, al otro día habrá velorio en la casa. Se dice que cuando el
silbido es grueso es porque va por un hombre pero cuando el silbido es suave es que va
por una mujer.

La mejor forma de evitarlo es llevando un látigo, un ají picante o llevando un perro


doméstico, estas tres cosas lo espanta, además de que no se debe ser mujeriego o ir
borracho por los llanos venezolanos durante la noche.

Salió a la luz gracias a un obrero de La Portuguesa llamado Rafael. Se dice que


"Cuando su silbido se escucha cerca es porque está lejos, así que no hay peligro, pero
cuando se escucha lejos, ahí si es mejor tener cuidado por parte de los viajeros que
caminen solos por los llanos en altas horas de la noche, porque significa que el Silbón
esta cerca".6 7
[ ][ ]

Y así va el Silbón por los llanos solitarios acompañado por los perros turecos, los cuales
lo perseguirán desatando muerte y desgracia por donde vayan a sus desafortunadas
víctimas hasta la consumación de los tiempos.

En Colombia, sobre los llanos orientales del país, se dice que el Silbón, también
conocido el Silbador, fue un hombre mujeriego y parrandero que murió en soledad. Por
esa razón, cuando se topa con alguien, silba para atraer gente y obtener compañía. Su
silbido es hondo y largo, que suele penetrar los oídos e infunde frío. En otras versiones,
el Silbón aparece ante los jinetes para que les permitiera subir a sus caballos. No
obstante, otros dicen que suele perseguir a las mujeres embarazadas, y tiene la
capacidad de predecir la muerte de una persona. Si alguien escucha el silbido agudo,
pronostica la muerte de una mujer. En cambio, si suena grave pronostica la muerte de
un hombre. En todo caso, esa persona, sea hombre o mujer, generalmente es alguien
conocido por parte de quien ha escuchado el silbido, si escuchas su silbato puede morir
o volverse Loco.

El Silbón es un espectro del folclore de Venezuela,1originario de la región de


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los Llanos, particularmente del estado Portuguesa, municipio Guanarito, siendo también
difundido en los Llanos Orientales de Colombia.2 Se describe como una figura de hasta
[ ]

seis metros de altura, que se mueve sigilosamente entre los árboles, portando un
sombrero de cogollo y emite un silbido característico y escalofriante (que sube y baja en
las notas musicales do-re-mi-fa-sol-la-si). Una creencia popular indica que si el silbido
suena muy cerca, el Silbón está lejos y no hay peligro; pero si suena lejano, está muy
próximo y representa una amenaza mortal, especialmente para borrachos, mujeriegos o
personas de mala conducta, a quienes puede provocar fiebre, tullidez o la muerte.

Se trata del alma en pena de un joven que, según la tradición más extendida, asesinó a
su padre —ya sea por un arrebato de ira, por negarse a cazar o en medio de un conflicto
familiar— y fue maldecido por su abuelo (o en algunas versiones por su madre) a vagar
eternamente cargando un saco con los huesos de su víctima.

La leyenda, surgida a mediados del siglo XIX, forma parte del imaginario llanero
venezolano y se comparte también en regiones colombo-venezolanas, funcionando
como advertencia moral y elemento de control social en las zonas rurales. 3 [ ]

Leyenda
Según la leyenda, en vida era un joven terco, caprichoso, maleducado y consentido al
extremo, desde pequeño lo tenían acostumbrado a ser complacido con todo. Él se la
pasaba de cantina en cantina desperdiciando su vida con el alcohol. Le apodaban
el Silbón porque eso era lo que mejor sabía hacer: "Silbar", pero una noche, se enojo por
lo que vio que le habían servido en la mesa, ya que le dijo a su madre que quería
asaduras de ciervo para cenar. Luego él se levantó se fue de su casa furioso hacia la
cantina para calmar su ira, por lo que la mujer le pidió a su esposo que fuera al bosque
para cazar un ciervo para su hijo. Acto seguido, sin embargo, el pobre hombre no pudo
lograr cazar nada con éxito.

Después de beber alcohol, el Silbón de regreso a casa se encontró con su frustrado padre
quien trató de explicarle porque no había podido cazar el ciervo que él quería, sin oír
razones y en medio de su borrachera golpeó brutalmente a su padre y cuando cayó al
suelo con el rifle de cacería le disparó constantemente hasta matarlo ahí mismo y luego
con el cuchillo de caza de su padre le sacó las tripas sin remordimiento alguno, y
finalmente las empacó en la tela de la camisa y se las llevó a casa.

Tras este hecho, le llevó las tripas a su madre, la cual al ver las últimas, sospechó un
poco, así que le preguntó varias cosas y hasta que la madre se dio cuenta de que estaba
cocinando las tripas de su marido. La Mujer entró en pánico y comenzó a gritar
pidiendo auxilio y de castigo su abuelo lo mandó a que lo ataran a un poste en el medio
del campo, a destruir la espalda a violentos latigazos, para que luego sus heridas fueran
lavadas con agua ardiente y sábila, y al liberarlo lo pusieran junto a dos perros
hambrientos y rabiosos. Después de haberlo torturado, su abuelo lo condenó a vagar
siendo perseguido por los perros llamados "Perros Tureco" o "Perros del Diablo" y
según la leyenda los perros lo perseguirán hasta el fin de los tiempos. Antes de liberarlo
su abuelo lo maldijo y condenó a portar los huesos de su padre por toda la eternidad, 4 [ ]

5
[
diciendo:
]

Maldito eres y maldito serás para el resto de la eternidad hasta que Dios tenga piedad de tu alma
Después de ser condenado fue a donde estaba el cadáver de su padre, el cual los
animales silvestres se habían encargado de limpiar. Para luego en un saco sucio
comenzar a meter los huesos de su padre, después se echó el saco al hombro y terminó
llevándoselos con él , seguido de cerca por los perros turecos para convertirse en una
leyenda. Según los que supuestamente lo han visto pasearse por el llano venezolano o
colombiano lo describen como un hombre adulto delgado que llega a medir 6 metros de
altura, que viste ropa desgastada, lleva un sombrero enorme en su cabeza y lleva
cargado un saco lleno de huesos, que se pasea por los llanos y entre las copas de los
árboles mientras emite su escalofriante silbido.

Se pasea por el llano matando a personas mujeriegas y borrachas para beberse su sangre
alcoholizada directo de sus ombligos. Se dice que su silbido suena como la
melodía "Do, re, mi, fa, sol, la, si, do" pero de una forma espeluznante que suena en un
sombrío y fantasmal eco. Hay veces en las que se sienta frente a las casas para contar
con detenimiento los huesos de su saco uno a uno, si las personas de esa casa lo
escuchan no pasa nada si es que no hay borrachos o mujeriegos entre ellos, pero si no lo
escuchan cuando pasa eso, al otro día habrá velorio en la casa. Se dice que cuando el
silbido es grueso es porque va por un hombre pero cuando el silbido es suave es que va
por una mujer.

La mejor forma de evitarlo es llevando un látigo, un ají picante o llevando un perro


doméstico, estas tres cosas lo espanta, además de que no se debe ser mujeriego o ir
borracho por los llanos venezolanos durante la noche.

Salió a la luz gracias a un obrero de La Portuguesa llamado Rafael. Se dice que


"Cuando su silbido se escucha cerca es porque está lejos, así que no hay peligro, pero
cuando se escucha lejos, ahí si es mejor tener cuidado por parte de los viajeros que
caminen solos por los llanos en altas horas de la noche, porque significa que el Silbón
esta cerca".6 7
[ ][ ]

Y así va el Silbón por los llanos solitarios acompañado por los perros turecos, los cuales
lo perseguirán desatando muerte y desgracia por donde vayan a sus desafortunadas
víctimas hasta la consumación de los tiempos.

En Colombia, sobre los llanos orientales del país, se dice que el Silbón, también
conocido el Silbador, fue un hombre mujeriego y parrandero que murió en soledad. Por
esa razón, cuando se topa con alguien, silba para atraer gente y obtener compañía. Su
silbido es hondo y largo, que suele penetrar los oídos e infunde frío. En otras versiones,
el Silbón aparece ante los jinetes para que les permitiera subir a sus caballos. No
obstante, otros dicen que suele perseguir a las mujeres embarazadas, y tiene la
capacidad de predecir la muerte de una persona. Si alguien escucha el silbido agudo,
pronostica la muerte de una mujer. En cambio, si suena grave pronostica la muerte de
un hombre. En todo caso, esa persona, sea hombre o mujer, generalmente es alguien
conocido por parte de quien ha escuchado el silbido, si escuchas su silbato puede morir
o volverse Loco.

El Silbón es un espectro del folclore de Venezuela,1originario de la región de


[ ]

los Llanos, particularmente del estado Portuguesa, municipio Guanarito, siendo también
difundido en los Llanos Orientales de Colombia.2 Se describe como una figura de hasta
[ ]

seis metros de altura, que se mueve sigilosamente entre los árboles, portando un
sombrero de cogollo y emite un silbido característico y escalofriante (que sube y baja en
las notas musicales do-re-mi-fa-sol-la-si). Una creencia popular indica que si el silbido
suena muy cerca, el Silbón está lejos y no hay peligro; pero si suena lejano, está muy
próximo y representa una amenaza mortal, especialmente para borrachos, mujeriegos o
personas de mala conducta, a quienes puede provocar fiebre, tullidez o la muerte.

Se trata del alma en pena de un joven que, según la tradición más extendida, asesinó a
su padre —ya sea por un arrebato de ira, por negarse a cazar o en medio de un conflicto
familiar— y fue maldecido por su abuelo (o en algunas versiones por su madre) a vagar
eternamente cargando un saco con los huesos de su víctima.

La leyenda, surgida a mediados del siglo XIX, forma parte del imaginario llanero
venezolano y se comparte también en regiones colombo-venezolanas, funcionando
como advertencia moral y elemento de control social en las zonas rurales. 3 [ ]

Leyenda
Según la leyenda, en vida era un joven terco, caprichoso, maleducado y consentido al
extremo, desde pequeño lo tenían acostumbrado a ser complacido con todo. Él se la
pasaba de cantina en cantina desperdiciando su vida con el alcohol. Le apodaban
el Silbón porque eso era lo que mejor sabía hacer: "Silbar", pero una noche, se enojo por
lo que vio que le habían servido en la mesa, ya que le dijo a su madre que quería
asaduras de ciervo para cenar. Luego él se levantó se fue de su casa furioso hacia la
cantina para calmar su ira, por lo que la mujer le pidió a su esposo que fuera al bosque
para cazar un ciervo para su hijo. Acto seguido, sin embargo, el pobre hombre no pudo
lograr cazar nada con éxito.

Después de beber alcohol, el Silbón de regreso a casa se encontró con su frustrado padre
quien trató de explicarle porque no había podido cazar el ciervo que él quería, sin oír
razones y en medio de su borrachera golpeó brutalmente a su padre y cuando cayó al
suelo con el rifle de cacería le disparó constantemente hasta matarlo ahí mismo y luego
con el cuchillo de caza de su padre le sacó las tripas sin remordimiento alguno, y
finalmente las empacó en la tela de la camisa y se las llevó a casa.

Tras este hecho, le llevó las tripas a su madre, la cual al ver las últimas, sospechó un
poco, así que le preguntó varias cosas y hasta que la madre se dio cuenta de que estaba
cocinando las tripas de su marido. La Mujer entró en pánico y comenzó a gritar
pidiendo auxilio y de castigo su abuelo lo mandó a que lo ataran a un poste en el medio
del campo, a destruir la espalda a violentos latigazos, para que luego sus heridas fueran
lavadas con agua ardiente y sábila, y al liberarlo lo pusieran junto a dos perros
hambrientos y rabiosos. Después de haberlo torturado, su abuelo lo condenó a vagar
siendo perseguido por los perros llamados "Perros Tureco" o "Perros del Diablo" y
según la leyenda los perros lo perseguirán hasta el fin de los tiempos. Antes de liberarlo
su abuelo lo maldijo y condenó a portar los huesos de su padre por toda la eternidad, 4 [ ]

5
[
diciendo:
]

Maldito eres y maldito serás para el resto de la eternidad hasta que Dios tenga piedad de tu alma
Después de ser condenado fue a donde estaba el cadáver de su padre, el cual los
animales silvestres se habían encargado de limpiar. Para luego en un saco sucio
comenzar a meter los huesos de su padre, después se echó el saco al hombro y terminó
llevándoselos con él , seguido de cerca por los perros turecos para convertirse en una
leyenda. Según los que supuestamente lo han visto pasearse por el llano venezolano o
colombiano lo describen como un hombre adulto delgado que llega a medir 6 metros de
altura, que viste ropa desgastada, lleva un sombrero enorme en su cabeza y lleva
cargado un saco lleno de huesos, que se pasea por los llanos y entre las copas de los
árboles mientras emite su escalofriante silbido.

Se pasea por el llano matando a personas mujeriegas y borrachas para beberse su sangre
alcoholizada directo de sus ombligos. Se dice que su silbido suena como la
melodía "Do, re, mi, fa, sol, la, si, do" pero de una forma espeluznante que suena en un
sombrío y fantasmal eco. Hay veces en las que se sienta frente a las casas para contar
con detenimiento los huesos de su saco uno a uno, si las personas de esa casa lo
escuchan no pasa nada si es que no hay borrachos o mujeriegos entre ellos, pero si no lo
escuchan cuando pasa eso, al otro día habrá velorio en la casa. Se dice que cuando el
silbido es grueso es porque va por un hombre pero cuando el silbido es suave es que va
por una mujer.

La mejor forma de evitarlo es llevando un látigo, un ají picante o llevando un perro


doméstico, estas tres cosas lo espanta, además de que no se debe ser mujeriego o ir
borracho por los llanos venezolanos durante la noche.

Salió a la luz gracias a un obrero de La Portuguesa llamado Rafael. Se dice que


"Cuando su silbido se escucha cerca es porque está lejos, así que no hay peligro, pero
cuando se escucha lejos, ahí si es mejor tener cuidado por parte de los viajeros que
caminen solos por los llanos en altas horas de la noche, porque significa que el Silbón
esta cerca".6 7
[ ][ ]

Y así va el Silbón por los llanos solitarios acompañado por los perros turecos, los cuales
lo perseguirán desatando muerte y desgracia por donde vayan a sus desafortunadas
víctimas hasta la consumación de los tiempos.

En Colombia, sobre los llanos orientales del país, se dice que el Silbón, también
conocido el Silbador, fue un hombre mujeriego y parrandero que murió en soledad. Por
esa razón, cuando se topa con alguien, silba para atraer gente y obtener compañía. Su
silbido es hondo y largo, que suele penetrar los oídos e infunde frío. En otras versiones,
el Silbón aparece ante los jinetes para que les permitiera subir a sus caballos. No
obstante, otros dicen que suele perseguir a las mujeres embarazadas, y tiene la
capacidad de predecir la muerte de una persona. Si alguien escucha el silbido agudo,
pronostica la muerte de una mujer. En cambio, si suena grave pronostica la muerte de
un hombre. En todo caso, esa persona, sea hombre o mujer, generalmente es alguien
conocido por parte de quien ha escuchado el silbido, si escuchas su silbato puede morir
o volverse Loco.

El Silbón es un espectro del folclore de Venezuela,1originario de la región de


[ ]

los Llanos, particularmente del estado Portuguesa, municipio Guanarito, siendo también
difundido en los Llanos Orientales de Colombia.2 Se describe como una figura de hasta
[ ]

seis metros de altura, que se mueve sigilosamente entre los árboles, portando un
sombrero de cogollo y emite un silbido característico y escalofriante (que sube y baja en
las notas musicales do-re-mi-fa-sol-la-si). Una creencia popular indica que si el silbido
suena muy cerca, el Silbón está lejos y no hay peligro; pero si suena lejano, está muy
próximo y representa una amenaza mortal, especialmente para borrachos, mujeriegos o
personas de mala conducta, a quienes puede provocar fiebre, tullidez o la muerte.

Se trata del alma en pena de un joven que, según la tradición más extendida, asesinó a
su padre —ya sea por un arrebato de ira, por negarse a cazar o en medio de un conflicto
familiar— y fue maldecido por su abuelo (o en algunas versiones por su madre) a vagar
eternamente cargando un saco con los huesos de su víctima.

La leyenda, surgida a mediados del siglo XIX, forma parte del imaginario llanero
venezolano y se comparte también en regiones colombo-venezolanas, funcionando
como advertencia moral y elemento de control social en las zonas rurales. 3 [ ]

Leyenda
Según la leyenda, en vida era un joven terco, caprichoso, maleducado y consentido al
extremo, desde pequeño lo tenían acostumbrado a ser complacido con todo. Él se la
pasaba de cantina en cantina desperdiciando su vida con el alcohol. Le apodaban
el Silbón porque eso era lo que mejor sabía hacer: "Silbar", pero una noche, se enojo por
lo que vio que le habían servido en la mesa, ya que le dijo a su madre que quería
asaduras de ciervo para cenar. Luego él se levantó se fue de su casa furioso hacia la
cantina para calmar su ira, por lo que la mujer le pidió a su esposo que fuera al bosque
para cazar un ciervo para su hijo. Acto seguido, sin embargo, el pobre hombre no pudo
lograr cazar nada con éxito.

Después de beber alcohol, el Silbón de regreso a casa se encontró con su frustrado padre
quien trató de explicarle porque no había podido cazar el ciervo que él quería, sin oír
razones y en medio de su borrachera golpeó brutalmente a su padre y cuando cayó al
suelo con el rifle de cacería le disparó constantemente hasta matarlo ahí mismo y luego
con el cuchillo de caza de su padre le sacó las tripas sin remordimiento alguno, y
finalmente las empacó en la tela de la camisa y se las llevó a casa.

Tras este hecho, le llevó las tripas a su madre, la cual al ver las últimas, sospechó un
poco, así que le preguntó varias cosas y hasta que la madre se dio cuenta de que estaba
cocinando las tripas de su marido. La Mujer entró en pánico y comenzó a gritar
pidiendo auxilio y de castigo su abuelo lo mandó a que lo ataran a un poste en el medio
del campo, a destruir la espalda a violentos latigazos, para que luego sus heridas fueran
lavadas con agua ardiente y sábila, y al liberarlo lo pusieran junto a dos perros
hambrientos y rabiosos. Después de haberlo torturado, su abuelo lo condenó a vagar
siendo perseguido por los perros llamados "Perros Tureco" o "Perros del Diablo" y
según la leyenda los perros lo perseguirán hasta el fin de los tiempos. Antes de liberarlo
su abuelo lo maldijo y condenó a portar los huesos de su padre por toda la eternidad, 4 [ ]

5
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diciendo:
]

Maldito eres y maldito serás para el resto de la eternidad hasta que Dios tenga piedad de tu alma
Después de ser condenado fue a donde estaba el cadáver de su padre, el cual los
animales silvestres se habían encargado de limpiar. Para luego en un saco sucio
comenzar a meter los huesos de su padre, después se echó el saco al hombro y terminó
llevándoselos con él , seguido de cerca por los perros turecos para convertirse en una
leyenda. Según los que supuestamente lo han visto pasearse por el llano venezolano o
colombiano lo describen como un hombre adulto delgado que llega a medir 6 metros de
altura, que viste ropa desgastada, lleva un sombrero enorme en su cabeza y lleva
cargado un saco lleno de huesos, que se pasea por los llanos y entre las copas de los
árboles mientras emite su escalofriante silbido.

Se pasea por el llano matando a personas mujeriegas y borrachas para beberse su sangre
alcoholizada directo de sus ombligos. Se dice que su silbido suena como la
melodía "Do, re, mi, fa, sol, la, si, do" pero de una forma espeluznante que suena en un
sombrío y fantasmal eco. Hay veces en las que se sienta frente a las casas para contar
con detenimiento los huesos de su saco uno a uno, si las personas de esa casa lo
escuchan no pasa nada si es que no hay borrachos o mujeriegos entre ellos, pero si no lo
escuchan cuando pasa eso, al otro día habrá velorio en la casa. Se dice que cuando el
silbido es grueso es porque va por un hombre pero cuando el silbido es suave es que va
por una mujer.

La mejor forma de evitarlo es llevando un látigo, un ají picante o llevando un perro


doméstico, estas tres cosas lo espanta, además de que no se debe ser mujeriego o ir
borracho por los llanos venezolanos durante la noche.

Salió a la luz gracias a un obrero de La Portuguesa llamado Rafael. Se dice que


"Cuando su silbido se escucha cerca es porque está lejos, así que no hay peligro, pero
cuando se escucha lejos, ahí si es mejor tener cuidado por parte de los viajeros que
caminen solos por los llanos en altas horas de la noche, porque significa que el Silbón
esta cerca".6 7
[ ][ ]

Y así va el Silbón por los llanos solitarios acompañado por los perros turecos, los cuales
lo perseguirán desatando muerte y desgracia por donde vayan a sus desafortunadas
víctimas hasta la consumación de los tiempos.

En Colombia, sobre los llanos orientales del país, se dice que el Silbón, también
conocido el Silbador, fue un hombre mujeriego y parrandero que murió en soledad. Por
esa razón, cuando se topa con alguien, silba para atraer gente y obtener compañía. Su
silbido es hondo y largo, que suele penetrar los oídos e infunde frío. En otras versiones,
el Silbón aparece ante los jinetes para que les permitiera subir a sus caballos. No
obstante, otros dicen que suele perseguir a las mujeres embarazadas, y tiene la
capacidad de predecir la muerte de una persona. Si alguien escucha el silbido agudo,
pronostica la muerte de una mujer. En cambio, si suena grave pronostica la muerte de
un hombre. En todo caso, esa persona, sea hombre o mujer, generalmente es alguien
conocido por parte de quien ha escuchado el silbido, si escuchas su silbato puede morir
o volverse Loco.

El Silbón es un espectro del folclore de Venezuela,1originario de la región de


[ ]

los Llanos, particularmente del estado Portuguesa, municipio Guanarito, siendo también
difundido en los Llanos Orientales de Colombia.2 Se describe como una figura de hasta
[ ]

seis metros de altura, que se mueve sigilosamente entre los árboles, portando un
sombrero de cogollo y emite un silbido característico y escalofriante (que sube y baja en
las notas musicales do-re-mi-fa-sol-la-si). Una creencia popular indica que si el silbido
suena muy cerca, el Silbón está lejos y no hay peligro; pero si suena lejano, está muy
próximo y representa una amenaza mortal, especialmente para borrachos, mujeriegos o
personas de mala conducta, a quienes puede provocar fiebre, tullidez o la muerte.

Se trata del alma en pena de un joven que, según la tradición más extendida, asesinó a
su padre —ya sea por un arrebato de ira, por negarse a cazar o en medio de un conflicto
familiar— y fue maldecido por su abuelo (o en algunas versiones por su madre) a vagar
eternamente cargando un saco con los huesos de su víctima.
La leyenda, surgida a mediados del siglo XIX, forma parte del imaginario llanero
venezolano y se comparte también en regiones colombo-venezolanas, funcionando
como advertencia moral y elemento de control social en las zonas rurales. 3 [ ]

Leyenda
Según la leyenda, en vida era un joven terco, caprichoso, maleducado y consentido al
extremo, desde pequeño lo tenían acostumbrado a ser complacido con todo. Él se la
pasaba de cantina en cantina desperdiciando su vida con el alcohol. Le apodaban
el Silbón porque eso era lo que mejor sabía hacer: "Silbar", pero una noche, se enojo por
lo que vio que le habían servido en la mesa, ya que le dijo a su madre que quería
asaduras de ciervo para cenar. Luego él se levantó se fue de su casa furioso hacia la
cantina para calmar su ira, por lo que la mujer le pidió a su esposo que fuera al bosque
para cazar un ciervo para su hijo. Acto seguido, sin embargo, el pobre hombre no pudo
lograr cazar nada con éxito.

Después de beber alcohol, el Silbón de regreso a casa se encontró con su frustrado padre
quien trató de explicarle porque no había podido cazar el ciervo que él quería, sin oír
razones y en medio de su borrachera golpeó brutalmente a su padre y cuando cayó al
suelo con el rifle de cacería le disparó constantemente hasta matarlo ahí mismo y luego
con el cuchillo de caza de su padre le sacó las tripas sin remordimiento alguno, y
finalmente las empacó en la tela de la camisa y se las llevó a casa.

Tras este hecho, le llevó las tripas a su madre, la cual al ver las últimas, sospechó un
poco, así que le preguntó varias cosas y hasta que la madre se dio cuenta de que estaba
cocinando las tripas de su marido. La Mujer entró en pánico y comenzó a gritar
pidiendo auxilio y de castigo su abuelo lo mandó a que lo ataran a un poste en el medio
del campo, a destruir la espalda a violentos latigazos, para que luego sus heridas fueran
lavadas con agua ardiente y sábila, y al liberarlo lo pusieran junto a dos perros
hambrientos y rabiosos. Después de haberlo torturado, su abuelo lo condenó a vagar
siendo perseguido por los perros llamados "Perros Tureco" o "Perros del Diablo" y
según la leyenda los perros lo perseguirán hasta el fin de los tiempos. Antes de liberarlo
su abuelo lo maldijo y condenó a portar los huesos de su padre por toda la eternidad, 4 [ ]

5
[
diciendo:
]

Maldito eres y maldito serás para el resto de la eternidad hasta que Dios tenga piedad de tu alma
Después de ser condenado fue a donde estaba el cadáver de su padre, el cual los
animales silvestres se habían encargado de limpiar. Para luego en un saco sucio
comenzar a meter los huesos de su padre, después se echó el saco al hombro y terminó
llevándoselos con él , seguido de cerca por los perros turecos para convertirse en una
leyenda. Según los que supuestamente lo han visto pasearse por el llano venezolano o
colombiano lo describen como un hombre adulto delgado que llega a medir 6 metros de
altura, que viste ropa desgastada, lleva un sombrero enorme en su cabeza y lleva
cargado un saco lleno de huesos, que se pasea por los llanos y entre las copas de los
árboles mientras emite su escalofriante silbido.

Se pasea por el llano matando a personas mujeriegas y borrachas para beberse su sangre
alcoholizada directo de sus ombligos. Se dice que su silbido suena como la
melodía "Do, re, mi, fa, sol, la, si, do" pero de una forma espeluznante que suena en un
sombrío y fantasmal eco. Hay veces en las que se sienta frente a las casas para contar
con detenimiento los huesos de su saco uno a uno, si las personas de esa casa lo
escuchan no pasa nada si es que no hay borrachos o mujeriegos entre ellos, pero si no lo
escuchan cuando pasa eso, al otro día habrá velorio en la casa. Se dice que cuando el
silbido es grueso es porque va por un hombre pero cuando el silbido es suave es que va
por una mujer.

La mejor forma de evitarlo es llevando un látigo, un ají picante o llevando un perro


doméstico, estas tres cosas lo espanta, además de que no se debe ser mujeriego o ir
borracho por los llanos venezolanos durante la noche.

Salió a la luz gracias a un obrero de La Portuguesa llamado Rafael. Se dice que


"Cuando su silbido se escucha cerca es porque está lejos, así que no hay peligro, pero
cuando se escucha lejos, ahí si es mejor tener cuidado por parte de los viajeros que
caminen solos por los llanos en altas horas de la noche, porque significa que el Silbón
esta cerca".6 7
[ ][ ]

Y así va el Silbón por los llanos solitarios acompañado por los perros turecos, los cuales
lo perseguirán desatando muerte y desgracia por donde vayan a sus desafortunadas
víctimas hasta la consumación de los tiempos.

En Colombia, sobre los llanos orientales del país, se dice que el Silbón, también
conocido el Silbador, fue un hombre mujeriego y parrandero que murió en soledad. Por
esa razón, cuando se topa con alguien, silba para atraer gente y obtener compañía. Su
silbido es hondo y largo, que suele penetrar los oídos e infunde frío. En otras versiones,
el Silbón aparece ante los jinetes para que les permitiera subir a sus caballos. No
obstante, otros dicen que suele perseguir a las mujeres embarazadas, y tiene la
capacidad de predecir la muerte de una persona. Si alguien escucha el silbido agudo,
pronostica la muerte de una mujer. En cambio, si suena grave pronostica la muerte de
un hombre. En todo caso, esa persona, sea hombre o mujer, generalmente es alguien
conocido por parte de quien ha escuchado el silbido, si escuchas su silbato puede morir
o volverse Loco.

El Silbón es un espectro del folclore de Venezuela,1originario de la región de


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los Llanos, particularmente del estado Portuguesa, municipio Guanarito, siendo también
difundido en los Llanos Orientales de Colombia.2 Se describe como una figura de hasta
[ ]

seis metros de altura, que se mueve sigilosamente entre los árboles, portando un
sombrero de cogollo y emite un silbido característico y escalofriante (que sube y baja en
las notas musicales do-re-mi-fa-sol-la-si). Una creencia popular indica que si el silbido
suena muy cerca, el Silbón está lejos y no hay peligro; pero si suena lejano, está muy
próximo y representa una amenaza mortal, especialmente para borrachos, mujeriegos o
personas de mala conducta, a quienes puede provocar fiebre, tullidez o la muerte.

Se trata del alma en pena de un joven que, según la tradición más extendida, asesinó a
su padre —ya sea por un arrebato de ira, por negarse a cazar o en medio de un conflicto
familiar— y fue maldecido por su abuelo (o en algunas versiones por su madre) a vagar
eternamente cargando un saco con los huesos de su víctima.

La leyenda, surgida a mediados del siglo XIX, forma parte del imaginario llanero
venezolano y se comparte también en regiones colombo-venezolanas, funcionando
como advertencia moral y elemento de control social en las zonas rurales. 3[ ]
Leyenda
Según la leyenda, en vida era un joven terco, caprichoso, maleducado y consentido al
extremo, desde pequeño lo tenían acostumbrado a ser complacido con todo. Él se la
pasaba de cantina en cantina desperdiciando su vida con el alcohol. Le apodaban
el Silbón porque eso era lo que mejor sabía hacer: "Silbar", pero una noche, se enojo por
lo que vio que le habían servido en la mesa, ya que le dijo a su madre que quería
asaduras de ciervo para cenar. Luego él se levantó se fue de su casa furioso hacia la
cantina para calmar su ira, por lo que la mujer le pidió a su esposo que fuera al bosque
para cazar un ciervo para su hijo. Acto seguido, sin embargo, el pobre hombre no pudo
lograr cazar nada con éxito.

Después de beber alcohol, el Silbón de regreso a casa se encontró con su frustrado padre
quien trató de explicarle porque no había podido cazar el ciervo que él quería, sin oír
razones y en medio de su borrachera golpeó brutalmente a su padre y cuando cayó al
suelo con el rifle de cacería le disparó constantemente hasta matarlo ahí mismo y luego
con el cuchillo de caza de su padre le sacó las tripas sin remordimiento alguno, y
finalmente las empacó en la tela de la camisa y se las llevó a casa.

Tras este hecho, le llevó las tripas a su madre, la cual al ver las últimas, sospechó un
poco, así que le preguntó varias cosas y hasta que la madre se dio cuenta de que estaba
cocinando las tripas de su marido. La Mujer entró en pánico y comenzó a gritar
pidiendo auxilio y de castigo su abuelo lo mandó a que lo ataran a un poste en el medio
del campo, a destruir la espalda a violentos latigazos, para que luego sus heridas fueran
lavadas con agua ardiente y sábila, y al liberarlo lo pusieran junto a dos perros
hambrientos y rabiosos. Después de haberlo torturado, su abuelo lo condenó a vagar
siendo perseguido por los perros llamados "Perros Tureco" o "Perros del Diablo" y
según la leyenda los perros lo perseguirán hasta el fin de los tiempos. Antes de liberarlo
su abuelo lo maldijo y condenó a portar los huesos de su padre por toda la eternidad, 4 [ ]

5
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diciendo:
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Maldito eres y maldito serás para el resto de la eternidad hasta que Dios tenga piedad de tu alma
Después de ser condenado fue a donde estaba el cadáver de su padre, el cual los
animales silvestres se habían encargado de limpiar. Para luego en un saco sucio
comenzar a meter los huesos de su padre, después se echó el saco al hombro y terminó
llevándoselos con él , seguido de cerca por los perros turecos para convertirse en una
leyenda. Según los que supuestamente lo han visto pasearse por el llano venezolano o
colombiano lo describen como un hombre adulto delgado que llega a medir 6 metros de
altura, que viste ropa desgastada, lleva un sombrero enorme en su cabeza y lEl
Silbón es un espectro del folclore de Venezuela,1originario de la región de los Llanos,
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particularmente del estado Portuguesa, municipio Guanarito, siendo también difundido


en los Llanos Orientales de Colombia.2 Se describe como una figura de hasta seis
[ ]

metros de altura, que se mueve sigilosamente entre los árboles, portando un sombrero
de cogollo y emite un silbido característico y escalofriante (que sube y baja en las notas
musicales do-re-mi-fa-sol-la-si). Una creencia popular indica que si el silbido suena
muy cerca, el Silbón está lejos y no hay peligro; pero si suena lejano, está muy próximo
y representa una amenaza mortal, especialmente para borrachos, mujeriegos o personas
de mala conducta, a quienes puede provocar fiebre, tullidez o la muerte.
Se trata del alma en pena de un joven que, según la tradición más extendida, asesinó a
su padre —ya sea por un arrebato de ira, por negarse a cazar o en medio de un conflicto
familiar— y fue maldecido por su abuelo (o en algunas versiones por su madre) a vagar
eternamente cargando un saco con los huesos de su víctima.

La leyenda, surgida a mediados del siglo XIX, forma parte del imaginario llanero
venezolano y se comparte también en regiones colombo-venezolanas, funcionando
como advertencia moral y elemento de control social en las zonas rurales. 3 [ ]

Leyenda
Según la leyenda, en vida era un joven terco, caprichoso, maleducado y consentido al
extremo, desde pequeño lo tenían acostumbrado a ser complacido con todo. Él se la
pasaba de cantina en cantina desperdiciando su vida con el alcohol. Le apodaban
el Silbón porque eso era lo que mejor sabía hacer: "Silbar", pero una noche, se enojo por
lo que vio que le habían servido en la mesa, ya que le dijo a su madre que quería
asaduras de ciervo para cenar. Luego él se levantó se fue de su casa furioso hacia la
cantina para calmar su ira, por lo que la mujer le pidió a su esposo que fuera al bosque
para cazar un ciervo para su hijo. Acto seguido, sin embargo, el pobre hombre no pudo
lograr cazar nada con éxito.

Después de beber alcohol, el Silbón de regreso a casa se encontró con su frustrado padre
quien trató de explicarle porque no había podido cazar el ciervo que él quería, sin oír
razones y en medio de su borrachera golpeó brutalmente a su padre y cuando cayó al
suelo con el rifle de cacería le disparó constantemente hasta matarlo ahí mismo y luego
con el cuchillo de caza de su padre le sacó las tripas sin remordimiento alguno, y
finalmente las empacó en la tela de la camisa y se las llevó a casa.

Tras este hecho, le llevó las tripas a su madre, la cual al ver las últimas, sospechó un
poco, así que le preguntó varias cosas y hasta que la madre se dio cuenta de que estaba
cocinando las tripas de su marido. La Mujer entró en pánico y comenzó a gritar
pidiendo auxilio y de castigo su abuelo lo mandó a que lo ataran a un poste en el medio
del campo, a destruir la espalda a violentos latigazos, para que luego sus heridas fueran
lavadas con agua ardiente y sábila, y al liberarlo lo pusieran junto a dos perros
hambrientos y rabiosos. Después de haberlo torturado, su abuelo lo condenó a vagar
siendo perseguido por los perros llamados "Perros Tureco" o "Perros del Diablo" y
según la leyenda los perros lo perseguirán hasta el fin de los tiempos. Antes de liberarlo
su abuelo lo maldijo y condenó a portar los huesos de su padre por toda la eternidad, 4 [ ]

5
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diciendo:
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Maldito eres y maldito serás para el resto de la eternidad hasta que Dios tenga piedad de tu alma
Después de ser condenado fue a donde estaba el cadáver de su padre, el cual los
animales silvestres se habían encargado de limpiar. Para luego en un saco sucio
comenzar a meter los huesos de su padre, después se echó el saco al hombro y terminó
llevándoselos con él , seguido de cerca por los perros turecos para convertirse en una
leyenda. Según los que supuestamente lo han visto pasearse por el llano venezolano o
colombiano lo describen como un hombre adulto delgado que llega a medir 6 metros de
altura, que viste ropa desgastada, lleva un sombrero enorme en su cabeza y lleva
cargado un saco lleno de huesos, que se pasea por los llanos y entre las copas de los
árboles mientras emite su escalofriante silbido.
Se pasea por el llano matando a personas mujeriegas y borrachas para beberse su sangre
alcoholizada directo de sus ombligos. Se dice que su silbido suena como la
melodía "Do, re, mi, fa, sol, la, si, do" pero de una forma espeluznante que suena en un
sombrío y fantasmal eco. Hay veces en las que se sienta frente a las casas para contar
con detenimiento los huesos de su saco uno a uno, si las personas de esa casa lo
escuchan no pasa nada si es que no hay borrachos o mujeriegos entre ellos, pero si no lo
escuchan cuando pasa eso, al otro día habrá velorio en la casa. Se dice que cuando el
silbido es grueso es porque va por un hombre pero cuando el silbido es suave es que va
por una mujer.

La mejor forma de evitarlo es llevando un látigo, un ají picante o llevando un perro


doméstico, estas tres cosas lo espanta, además de que no se debe ser mujeriego o ir
borracho por los llanos venezolanos durante la noche.

Salió a la luz gracias a un obrero de La Portuguesa llamado Rafael. Se dice que


"Cuando su silbido se escucha cerca es porque está lejos, así que no hay peligro, pero
cuando se escucha lejos, ahí si es mejor tener cuidado por parte de los viajeros que
caminen solos por los llanos en altas horas de la noche, porque significa que el Silbón
esta cerca".6 7
[ ][ ]

Y así va el Silbón por los llanos solitarios acompañado por los perros turecos, los cuales
lo perseguirán desatando muerte y desgracia por donde vayan a sus desafortunadas
víctimas hasta la consumación de los tiempos.

En Colombia, sobre los llanos orientales del país, se dice que el Silbón, también
conocido el Silbador, fue un hombre mujeriego y parrandero que murió en soledad. Por
esa razón, cuando se topa con alguien, silba para atraer gente y obtener compañía. Su
silbido es hondo y largo, que suele penetrar los oídos e infunde frío. En otras versiones,
el Silbón aparece ante los jinetes para que les permitiera subir a sus caballos. No
obstante, otros dicen que suele perseguir a las mujeres embarazadas, y tiene la
capacidad de predecir la muerte de una persona. Si alguien escucha el silbido agudo,
pronostica la muerte de una mujer. En cambio, si suena grave pronostica la muerte de
un hombre. En todo caso, esa persona, sea hombre o mujer, generalmente es alguien
conocido por parte de quien ha escuchado el silbido, si escuchas su silbato puede morir
o volverse Loco.

El Silbón es un espectro del folclore de Venezuela,1originario de la región de


[ ]

los Llanos, particularmente del estado Portuguesa, municipio Guanarito, siendo también
difundido en los Llanos Orientales de Colombia.2 Se describe como una figura de hasta
[ ]

seis metros de altura, que se mueve sigilosamente entre los árboles, portando un
sombrero de cogollo y emite un silbido característico y escalofriante (que sube y baja en
las notas musicales do-re-mi-fa-sol-la-si). Una creencia popular indica que si el silbido
suena muy cerca, el Silbón está lejos y no hay peligro; pero si suena lejano, está muy
próximo y representa una amenaza mortal, especialmente para borrachos, mujeriegos o
personas de mala conducta, a quienes puede provocar fiebre, tullidez o la muerte.

Se trata del alma en pena de un joven que, según la tradición más extendida, asesinó a
su padre —ya sea por un arrebato de ira, por negarse a cazar o en medio de un conflicto
familiar— y fue maldecido por su abuelo (o en algunas versiones por su madre) a vagar
eternamente cargando un saco con los huesos de su víctima.
La leyenda, surgida a mediados del siglo XIX, forma parte del imaginario llanero
venezolano y se comparte también en regiones colombo-venezolanas, funcionando
como advertencia moral y elemento de control social en las zonas rurales. 3 [ ]

Leyenda
Según la leyenda, en vida era un joven terco, caprichoso, maleducado y consentido al
extremo, desde pequeño lo tenían acostumbrado a ser complacido con todo. Él se la
pasaba de cantina en cantina desperdiciando su vida con el alcohol. Le apodaban
el Silbón porque eso era lo que mejor sabía hacer: "Silbar", pero una noche, se enojo por
lo que vio que le habían servido en la mesa, ya que le dijo a su madre que quería
asaduras de ciervo para cenar. Luego él se levantó se fue de su casa furioso hacia la
cantina para calmar su ira, por lo que la mujer le pidió a su esposo que fuera al bosque
para cazar un ciervo para su hijo. Acto seguido, sin embargo, el pobre hombre no pudo
lograr cazar nada con éxito.

Después de beber alcohol, el Silbón de regreso a casa se encontró con su frustrado padre
quien trató de explicarle porque no había podido cazar el ciervo que él quería, sin oír
razones y en medio de su borrachera golpeó brutalmente a su padre y cuando cayó al
suelo con el rifle de cacería le disparó constantemente hasta matarlo ahí mismo y luego
con el cuchillo de caza de su padre le sacó las tripas sin remordimiento alguno, y
finalmente las empacó en la tela de la camisa y se las llevó a casa.

Tras este hecho, le llevó las tripas a su madre, la cual al ver las últimas, sospechó un
poco, así que le preguntó varias cosas y hasta que la madre se dio cuenta de que estaba
cocinando las tripas de su marido. La Mujer entró en pánico y comenzó a gritar
pidiendo auxilio y de castigo su abuelo lo mandó a que lo ataran a un poste en el medio
del campo, a destruir la espalda a violentos latigazos, para que luego sus heridas fueran
lavadas con agua ardiente y sábila, y al liberarlo lo pusieran junto a dos perros
hambrientos y rabiosos. Después de haberlo torturado, su abuelo lo condenó a vagar
siendo perseguido por los perros llamados "Perros Tureco" o "Perros del Diablo" y
según la leyenda los perros lo perseguirán hasta el fin de los tiempos. Antes de liberarlo
su abuelo lo maldijo y condenó a portar los huesos de su padre por toda la eternidad, 4 [ ]

5
[
diciendo:
]

Maldito eres y maldito serás para el resto de la eternidad hasta que Dios tenga piedad de tu alma
Después de ser condenado fue a donde estaba el cadáver de su padre, el cual los
animales silvestres se habían encargado de limpiar. Para luego en un saco sucio
comenzar a meter los huesos de su padre, después se echó el saco al hombro y terminó
llevándoselos con él , seguido de cerca por los perros turecos para convertirse en una
leyenda. Según los que supuestamente lo han visto pasearse por el llano venezolano o
colombiano lo describen como un hombre adulto delgado que llega a medir 6 metros de
altura, que viste ropa desgastada, lleva un sombrero enorme en su cabeza y lleva
cargado un saco lleno de huesos, que se pasea por los llanos y entre las copas de los
árboles mientras emite su escalofriante silbido.

Se pasea por el llano matando a personas mujeriegas y borrachas para beberse su sangre
alcoholizada directo de sus ombligos. Se dice que su silbido suena como la
melodía "Do, re, mi, fa, sol, la, si, do" pero de una forma espeluznante que suena en un
sombrío y fantasmal eco. Hay veces en las que se sienta frente a las casas para contar
con detenimiento los huesos de su saco uno a uno, si las personas de esa casa lo
escuchan no pasa nada si es que no hay borrachos o mujeriegos entre ellos, pero si no lo
escuchan cuando pasa eso, al otro día habrá velorio en la casa. Se dice que cuando el
silbido es grueso es porque va por un hombre pero cuando el silbido es suave es que va
por una mujer.

La mejor forma de evitarlo es llevando un látigo, un ají picante o llevando un perro


doméstico, estas tres cosas lo espanta, además de que no se debe ser mujeriego o ir
borracho por los llanos venezolanos durante la noche.

Salió a la luz gracias a un obrero de La Portuguesa llamado Rafael. Se dice que


"Cuando su silbido se escucha cerca es porque está lejos, así que no hay peligro, pero
cuando se escucha lejos, ahí si es mejor tener cuidado por parte de los viajeros que
caminen solos por los llanos en altas horas de la noche, porque significa que el Silbón
esta cerca".6 7
[ ][ ]

Y así va el Silbón por los llanos solitarios acompañado por los perros turecos, los cuales
lo perseguirán desatando muerte y desgracia por donde vayan a sus desafortunadas
víctimas hasta la consumación de los tiempos.

En Colombia, sobre los llanos orientales del país, se dice que el Silbón, también
conocido el Silbador, fue un hombre mujeriego y parrandero que murió en soledad. Por
esa razón, cuando se topa con alguien, silba para atraer gente y obtener compañía. Su
silbido es hondo y largo, que suele penetrar los oídos e infunde frío. En otras versiones,
el Silbón aparece ante los jinetes para que les permitiera subir a sus caballos. No
obstante, otros dicen que suele perseguir a las mujeres embarazadas, y tiene la
capacidad de predecir la muerte de una persona. Si alguien escucha el silbido agudo,
pronostica la muerte de una mujer. En cambio, si suena grave pronostica la muerte de
un hombre. En todo caso, esa persona, sea hombre o mujer, generalmente es alguien
conocido por parte de quien ha escuchado el silbido, si escuchas su silbato puede morir
o volverse Loco.

El Silbón es un espectro del folclore de Venezuela,1originario de la región de


[ ]

los Llanos, particularmente del estado Portuguesa, municipio Guanarito, siendo también
difundido en los Llanos Orientales de Colombia.2 Se describe como una figura de hasta
[ ]

seis metros de altura, que se mueve sigilosamente entre los árboles, portando un
sombrero de cogollo y emite un silbido característico y escalofriante (que sube y baja en
las notas musicales do-re-mi-fa-sol-la-si). Una creencia popular indica que si el silbido
suena muy cerca, el Silbón está lejos y no hay peligro; pero si suena lejano, está muy
próximo y representa una amenaza mortal, especialmente para borrachos, mujeriegos o
personas de mala conducta, a quienes puede provocar fiebre, tullidez o la muerte.

Se trata del alma en pena de un joven que, según la tradición más extendida, asesinó a
su padre —ya sea por un arrebato de ira, por negarse a cazar o en medio de un conflicto
familiar— y fue maldecido por su abuelo (o en algunas versiones por su madre) a vagar
eternamente cargando un saco con los huesos de su víctima.

La leyenda, surgida a mediados del siglo XIX, forma parte del imaginario llanero
venezolano y se comparte también en regiones colombo-venezolanas, funcionando
como advertencia moral y elemento de control social en las zonas rurales. 3[ ]
Leyenda
Según la leyenda, en vida era un joven terco, caprichoso, maleducado y consentido al
extremo, desde pequeño lo tenían acostumbrado a ser complacido con todo. Él se la
pasaba de cantina en cantina desperdiciando su vida con el alcohol. Le apodaban
el Silbón porque eso era lo que mejor sabía hacer: "Silbar", pero una noche, se enojo por
lo que vio que le habían servido en la mesa, ya que le dijo a su madre que quería
asaduras de ciervo para cenar. Luego él se levantó se fue de su casa furioso hacia la
cantina para calmar su ira, por lo que la mujer le pidió a su esposo que fuera al bosque
para cazar un ciervo para su hijo. Acto seguido, sin embargo, el pobre hombre no pudo
lograr cazar nada con éxito.

Después de beber alcohol, el Silbón de regreso a casa se encontró con su frustrado padre
quien trató de explicarle porque no había podido cazar el ciervo que él quería, sin oír
razones y en medio de su borrachera golpeó brutalmente a su padre y cuando cayó al
suelo con el rifle de cacería le disparó constantemente hasta matarlo ahí mismo y luego
con el cuchillo de caza de su padre le sacó las tripas sin remordimiento alguno, y
finalmente las empacó en la tela de la camisa y se las llevó a casa.

Tras este hecho, le llevó las tripas a su madre, la cual al ver las últimas, sospechó un
poco, así que le preguntó varias cosas y hasta que la madre se dio cuenta de que estaba
cocinando las tripas de su marido. La Mujer entró en pánico y comenzó a gritar
pidiendo auxilio y de castigo su abuelo lo mandó a que lo ataran a un poste en el medio
del campo, a destruir la espalda a violentos latigazos, para que luego sus heridas fueran
lavadas con agua ardiente y sábila, y al liberarlo lo pusieran junto a dos perros
hambrientos y rabiosos. Después de haberlo torturado, su abuelo lo condenó a vagar
siendo perseguido por los perros llamados "Perros Tureco" o "Perros del Diablo" y
según la leyenda los perros lo perseguirán hasta el fin de los tiempos. Antes de liberarlo
su abuelo lo maldijo y condenó a portar los huesos de su padre por toda la eternidad, 4 [ ]

5
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diciendo:
]

Maldito eres y maldito serás para el resto de la eternidad hasta que Dios tenga piedad de tu alma
Después de ser condenado fue a donde estaba el cadáver de su padre, el cual los
animales silvestres se habían encargado de limpiar. Para luego en un saco sucio
comenzar a meter los huesos de su padre, después se echó el saco al hombro y terminó
llevándoselos con él , seguido de cerca por los perros turecos para convertirse en una
leyenda. Según los que supuestamente lo han visto pasearse por el llano venezolano o
colombiano lo describen como un hombre adulto delgado que llega a medir 6 metros de
altura, que viste ropa desgastada, lleva un sombrero enorme en su cabeza y lleva
cargado un saco lleno de huesos, que se pasea por los llanos y entre las copas de los
árboles mientras emite su escalofriante silbido.

Se pasea por el llano matando a personas mujeriegas y borrachas para beberse su sangre
alcoholizada directo de sus ombligos. Se dice que su silbido suena como la
melodía "Do, re, mi, fa, sol, la, si, do" pero de una forma espeluznante que suena en un
sombrío y fantasmal eco. Hay veces en las que se sienta frente a las casas para contar
con detenimiento los huesos de su saco uno a uno, si las personas de esa casa lo
escuchan no pasa nada si es que no hay borrachos o mujeriegos entre ellos, pero si no lo
escuchan cuando pasa eso, al otro día habrá velorio en la casa. Se dice que cuando el
silbido es grueso es porque va por un hombre pero cuando el silbido es suave es que va
por una mujer.

La mejor forma de evitarlo es llevando un látigo, un ají picante o llevando un perro


doméstico, estas tres cosas lo espanta, además de que no se debe ser mujeriego o ir
borracho por los llanos venezolanos durante la noche.

Salió a la luz gracias a un obrero de La Portuguesa llamado Rafael. Se dice que


"Cuando su silbido se escucha cerca es porque está lejos, así que no hay peligro, pero
cuando se escucha lejos, ahí si es mejor tener cuidado por parte de los viajeros que
caminen solos por los llanos en altas horas de la noche, porque significa que el Silbón
esta cerca".6 7
[ ][ ]

Y así va el Silbón por los llanos solitarios acompañado por los perros turecos, los cuales
lo perseguirán desatando muerte y desgracia por donde vayan a sus desafortunadas
víctimas hasta la consumación de los tiempos.

En Colombia, sobre los llanos orientales del país, se dice que el Silbón, también
conocido el Silbador, fue un hombre mujeriego y parrandero que murió en soledad. Por
esa razón, cuando se topa con alguien, silba para atraer gente y obtener compañía. Su
silbido es hondo y largo, que suele penetrar los oídos e infunde frío. En otras versiones,
el Silbón aparece ante los jinetes para que les permitiera subir a sus caballos. No
obstante, otros dicen que suele perseguir a las mujeres embarazadas, y tiene la
capacidad de predecir la muerte de una persona. Si alguien escucha el silbido agudo,
pronostica la muerte de una mujer. En cambio, si suena grave pronostica la muerte de
un hombre. En todo caso, esa persona, sea hombre o mujer, generalmente es alguien
conocido por parte de quien ha escuchado el silbido, si escuchas su silbato puede morir
o volverse Loco.

El Silbón es un espectro del folclore de Venezuela,1originario de la región de


[ ]

los Llanos, particularmente del estado Portuguesa, municipio Guanarito, siendo también
difundido en los Llanos Orientales de Colombia.2 Se describe como una figura de hasta
[ ]

seis metros de altura, que se mueve sigilosamente entre los árboles, portando un
sombrero de cogollo y emite un silbido característico y escalofriante (que sube y baja en
las notas musicales do-re-mi-fa-sol-la-si). Una creencia popular indica que si el silbido
suena muy cerca, el Silbón está lejos y no hay peligro; pero si suena lejano, está muy
próximo y representa una amenaza mortal, especialmente para borrachos, mujeriegos o
personas de mala conducta, a quienes puede provocar fiebre, tullidez o la muerte.

Se trata del alma en pena de un joven que, según la tradición más extendida, asesinó a
su padre —ya sea por un arrebato de ira, por negarse a cazar o en medio de un conflicto
familiar— y fue maldecido por su abuelo (o en algunas versiones por su madre) a vagar
eternamente cargando un saco con los huesos de su víctima.

La leyenda, surgida a mediados del siglo XIX, forma parte del imaginario llanero
venezolano y se comparte también en regiones colombo-venezolanas, funcionando
como advertencia moral y elemento de control social en las zonas rurales. 3[ ]

Leyenda
Según la leyenda, en vida era un joven terco, caprichoso, maleducado y consentido al
extremo, desde pequeño lo tenían acostumbrado a ser complacido con todo. Él se la
pasaba de cantina en cantina desperdiciando su vida con el alcohol. Le apodaban
el Silbón porque eso era lo que mejor sabía hacer: "Silbar", pero una noche, se enojo por
lo que vio que le habían servido en la mesa, ya que le dijo a su madre que quería
asaduras de ciervo para cenar. Luego él se levantó se fue de su casa furioso hacia la
cantina para calmar su ira, por lo que la mujer le pidió a su esposo que fuera al bosque
para cazar un ciervo para su hijo. Acto seguido, sin embargo, el pobre hombre no pudo
lograr cazar nada con éxito.

Después de beber alcohol, el Silbón de regreso a casa se encontró con su frustrado padre
quien trató de explicarle porque no había podido cazar el ciervo que él quería, sin oír
razones y en medio de su borrachera golpeó brutalmente a su padre y cuando cayó al
suelo con el rifle de cacería le disparó constantemente hasta matarlo ahí mismo y luego
con el cuchillo de caza de su padre le sacó las tripas sin remordimiento alguno, y
finalmente las empacó en la tela de la camisa y se las llevó a casa.

Tras este hecho, le llevó las tripas a su madre, la cual al ver las últimas, sospechó un
poco, así que le preguntó varias cosas y hasta que la madre se dio cuenta de que estaba
cocinando las tripas de su marido. La Mujer entró en pánico y comenzó a gritar
pidiendo auxilio y de castigo su abuelo lo mandó a que lo ataran a un poste en el medio
del campo, a destruir la espalda a violentos latigazos, para que luego sus heridas fueran
lavadas con agua ardiente y sábila, y al liberarlo lo pusieran junto a dos perros
hambrientos y rabiosos. Después de haberlo torturado, su abuelo lo condenó a vagar
siendo perseguido por los perros llamados "Perros Tureco" o "Perros del Diablo" y
según la leyenda los perros lo perseguirán hasta el fin de los tiempos. Antes de liberarlo
su abuelo lo maldijo y condenó a portar los huesos de su padre por toda la eternidad, 4 [ ]

5
[
diciendo:
]

Maldito eres y maldito serás para el resto de la eternidad hasta que Dios tenga piedad de tu alma
Después de ser condenado fue a donde estaba el cadáver de su padre, el cual los
animales silvestres se habían encargado de limpiar. Para luego en un saco sucio
comenzar a meter los huesos de su padre, después se echó el saco al hombro y terminó
llevándoselos con él , seguido de cerca por los perros turecos para convertirse en una
leyenda. Según los que supuestamente lo han visto pasearse por el llano venezolano o
colombiano lo describen como un hombre adulto delgado que llega a medir 6 metros de
altura, que viste ropa desgastada, lleva un sombrero enorme en su cabeza y lEl
Silbón es un espectro del folclore de Venezuela,1originario de la región de los Llanos,
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particularmente del estado Portuguesa, municipio Guanarito, siendo también difundido


en los Llanos Orientales de Colombia.2 Se describe como una figura de hasta seis
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metros de altura, que se mueve sigilosamente entre los árboles, portando un sombrero
de cogollo y emite un silbido característico y escalofriante (que sube y baja en las notas
musicales do-re-mi-fa-sol-la-si). Una creencia popular indica que si el silbido suena
muy cerca, el Silbón está lejos y no hay peligro; pero si suena lejano, está muy próximo
y representa una amenaza mortal, especialmente para borrachos, mujeriegos o personas
de mala conducta, a quienes puede provocar fiebre, tullidez o la muerte.

Se trata del alma en pena de un joven que, según la tradición más extendida, asesinó a
su padre —ya sea por un arrebato de ira, por negarse a cazar o en medio de un conflicto
familiar— y fue maldecido por su abuelo (o en algunas versiones por su madre) a vagar
eternamente cargando un saco con los huesos de su víctima.

La leyenda, surgida a mediados del siglo XIX, forma parte del imaginario llanero
venezolano y se comparte también en regiones colombo-venezolanas, funcionando
como advertencia moral y elemento de control social en las zonas rurales. 3 [ ]

Leyenda
Según la leyenda, en vida era un joven terco, caprichoso, maleducado y consentido al
extremo, desde pequeño lo tenían acostumbrado a ser complacido con todo. Él se la
pasaba de cantina en cantina desperdiciando su vida con el alcohol. Le apodaban
el Silbón porque eso era lo que mejor sabía hacer: "Silbar", pero una noche, se enojo por
lo que vio que le habían servido en la mesa, ya que le dijo a su madre que quería
asaduras de ciervo para cenar. Luego él se levantó se fue de su casa furioso hacia la
cantina para calmar su ira, por lo que la mujer le pidió a su esposo que fuera al bosque
para cazar un ciervo para su hijo. Acto seguido, sin embargo, el pobre hombre no pudo
lograr cazar nada con éxito.

Después de beber alcohol, el Silbón de regreso a casa se encontró con su frustrado padre
quien trató de explicarle porque no había podido cazar el ciervo que él quería, sin oír
razones y en medio de su borrachera golpeó brutalmente a su padre y cuando cayó al
suelo con el rifle de cacería le disparó constantemente hasta matarlo ahí mismo y luego
con el cuchillo de caza de su padre le sacó las tripas sin remordimiento alguno, y
finalmente las empacó en la tela de la camisa y se las llevó a casa.

Tras este hecho, le llevó las tripas a su madre, la cual al ver las últimas, sospechó un
poco, así que le preguntó varias cosas y hasta que la madre se dio cuenta de que estaba
cocinando las tripas de su marido. La Mujer entró en pánico y comenzó a gritar
pidiendo auxilio y de castigo su abuelo lo mandó a que lo ataran a un poste en el medio
del campo, a destruir la espalda a violentos latigazos, para que luego sus heridas fueran
lavadas con agua ardiente y sábila, y al liberarlo lo pusieran junto a dos perros
hambrientos y rabiosos. Después de haberlo torturado, su abuelo lo condenó a vagar
siendo perseguido por los perros llamados "Perros Tureco" o "Perros del Diablo" y
según la leyenda los perros lo perseguirán hasta el fin de los tiempos. Antes de liberarlo
su abuelo lo maldijo y condenó a portar los huesos de su padre por toda la eternidad, 4 [ ]

5
[
diciendo:
]

Maldito eres y maldito serás para el resto de la eternidad hasta que Dios tenga piedad de tu alma
Después de ser condenado fue a donde estaba el cadáver de su padre, el cual los
animales silvestres se habían encargado de limpiar. Para luego en un saco sucio
comenzar a meter los huesos de su padre, después se echó el saco al hombro y terminó
llevándoselos con él , seguido de cerca por los perros turecos para convertirse en una
leyenda. Según los que supuestamente lo han visto pasearse por el llano venezolano o
colombiano lo describen como un hombre adulto delgado que llega a medir 6 metros de
altura, que viste ropa desgastada, lleva un sombrero enorme en su cabeza y lleva
cargado un saco lleno de huesos, que se pasea por los llanos y entre las copas de los
árboles mientras emite su escalofriante silbido.

Se pasea por el llano matando a personas mujeriegas y borrachas para beberse su sangre
alcoholizada directo de sus ombligos. Se dice que su silbido suena como la
melodía "Do, re, mi, fa, sol, la, si, do" pero de una forma espeluznante que suena en un
sombrío y fantasmal eco. Hay veces en las que se sienta frente a las casas para contar
con detenimiento los huesos de su saco uno a uno, si las personas de esa casa lo
escuchan no pasa nada si es que no hay borrachos o mujeriegos entre ellos, pero si no lo
escuchan cuando pasa eso, al otro día habrá velorio en la casa. Se dice que cuando el
silbido es grueso es porque va por un hombre pero cuando el silbido es suave es que va
por una mujer.

La mejor forma de evitarlo es llevando un látigo, un ají picante o llevando un perro


doméstico, estas tres cosas lo espanta, además de que no se debe ser mujeriego o ir
borracho por los llanos venezolanos durante la noche.

Salió a la luz gracias a un obrero de La Portuguesa llamado Rafael. Se dice que


"Cuando su silbido se escucha cerca es porque está lejos, así que no hay peligro, pero
cuando se escucha lejos, ahí si es mejor tener cuidado por parte de los viajeros que
caminen solos por los llanos en altas horas de la noche, porque significa que el Silbón
esta cerca".6 7
[ ][ ]

Y así va el Silbón por los llanos solitarios acompañado por los perros turecos, los cuales
lo perseguirán desatando muerte y desgracia por donde vayan a sus desafortunadas
víctimas hasta la consumación de los tiempos.

En Colombia, sobre los llanos orientales del país, se dice que el Silbón, también
conocido el Silbador, fue un hombre mujeriego y parrandero que murió en soledad. Por
esa razón, cuando se topa con alguien, silba para atraer gente y obtener compañía. Su
silbido es hondo y largo, que suele penetrar los oídos e infunde frío. En otras versiones,
el Silbón aparece ante los jinetes para que les permitiera subir a sus caballos. No
obstante, otros dicen que suele perseguir a las mujeres embarazadas, y tiene la
capacidad de predecir la muerte de una persona. Si alguien escucha el silbido agudo,
pronostica la muerte de una mujer. En cambio, si suena grave pronostica la muerte de
un hombre. En todo caso, esa persona, sea hombre o mujer, generalmente es alguien
conocido por parte de quien ha escuchado el silbido, si escuchas su silbato puede morir
o volverse Loco.

El Silbón es un espectro del folclore de Venezuela,1originario de la región de


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los Llanos, particularmente del estado Portuguesa, municipio Guanarito, siendo también
difundido en los Llanos Orientales de Colombia.2 Se describe como una figura de hasta
[ ]

seis metros de altura, que se mueve sigilosamente entre los árboles, portando un
sombrero de cogollo y emite un silbido característico y escalofriante (que sube y baja en
las notas musicales do-re-mi-fa-sol-la-si). Una creencia popular indica que si el silbido
suena muy cerca, el Silbón está lejos y no hay peligro; pero si suena lejano, está muy
próximo y representa una amenaza mortal, especialmente para borrachos, mujeriegos o
personas de mala conducta, a quienes puede provocar fiebre, tullidez o la muerte.

Se trata del alma en pena de un joven que, según la tradición más extendida, asesinó a
su padre —ya sea por un arrebato de ira, por negarse a cazar o en medio de un conflicto
familiar— y fue maldecido por su abuelo (o en algunas versiones por su madre) a vagar
eternamente cargando un saco con los huesos de su víctima.
La leyenda, surgida a mediados del siglo XIX, forma parte del imaginario llanero
venezolano y se comparte también en regiones colombo-venezolanas, funcionando
como advertencia moral y elemento de control social en las zonas rurales. 3 [ ]

Leyenda
Según la leyenda, en vida era un joven terco, caprichoso, maleducado y consentido al
extremo, desde pequeño lo tenían acostumbrado a ser complacido con todo. Él se la
pasaba de cantina en cantina desperdiciando su vida con el alcohol. Le apodaban
el Silbón porque eso era lo que mejor sabía hacer: "Silbar", pero una noche, se enojo por
lo que vio que le habían servido en la mesa, ya que le dijo a su madre que quería
asaduras de ciervo para cenar. Luego él se levantó se fue de su casa furioso hacia la
cantina para calmar su ira, por lo que la mujer le pidió a su esposo que fuera al bosque
para cazar un ciervo para su hijo. Acto seguido, sin embargo, el pobre hombre no pudo
lograr cazar nada con éxito.

Después de beber alcohol, el Silbón de regreso a casa se encontró con su frustrado padre
quien trató de explicarle porque no había podido cazar el ciervo que él quería, sin oír
razones y en medio de su borrachera golpeó brutalmente a su padre y cuando cayó al
suelo con el rifle de cacería le disparó constantemente hasta matarlo ahí mismo y luego
con el cuchillo de caza de su padre le sacó las tripas sin remordimiento alguno, y
finalmente las empacó en la tela de la camisa y se las llevó a casa.

Tras este hecho, le llevó las tripas a su madre, la cual al ver las últimas, sospechó un
poco, así que le preguntó varias cosas y hasta que la madre se dio cuenta de que estaba
cocinando las tripas de su marido. La Mujer entró en pánico y comenzó a gritar
pidiendo auxilio y de castigo su abuelo lo mandó a que lo ataran a un poste en el medio
del campo, a destruir la espalda a violentos latigazos, para que luego sus heridas fueran
lavadas con agua ardiente y sábila, y al liberarlo lo pusieran junto a dos perros
hambrientos y rabiosos. Después de haberlo torturado, su abuelo lo condenó a vagar
siendo perseguido por los perros llamados "Perros Tureco" o "Perros del Diablo" y
según la leyenda los perros lo perseguirán hasta el fin de los tiempos. Antes de liberarlo
su abuelo lo maldijo y condenó a portar los huesos de su padre por toda la eternidad, 4 [ ]

5
[
diciendo:
]

Maldito eres y maldito serás para el resto de la eternidad hasta que Dios tenga piedad de tu alma
Después de ser condenado fue a donde estaba el cadáver de su padre, el cual los
animales silvestres se habían encargado de limpiar. Para luego en un saco sucio
comenzar a meter los huesos de su padre, después se echó el saco al hombro y terminó
llevándoselos con él , seguido de cerca por los perros turecos para convertirse en una
leyenda. Según los que supuestamente lo han visto pasearse por el llano venezolano o
colombiano lo describen como un hombre adulto delgado que llega a medir 6 metros de
altura, que viste ropa desgastada, lleva un sombrero enorme en su cabeza y lleva
cargado un saco lleno de huesos, que se pasea por los llanos y entre las copas de los
árboles mientras emite su escalofriante silbido.

Se pasea por el llano matando a personas mujeriegas y borrachas para beberse su sangre
alcoholizada directo de sus ombligos. Se dice que su silbido suena como la
melodía "Do, re, mi, fa, sol, la, si, do" pero de una forma espeluznante que suena en un
sombrío y fantasmal eco. Hay veces en las que se sienta frente a las casas para contar
con detenimiento los huesos de su saco uno a uno, si las personas de esa casa lo
escuchan no pasa nada si es que no hay borrachos o mujeriegos entre ellos, pero si no lo
escuchan cuando pasa eso, al otro día habrá velorio en la casa. Se dice que cuando el
silbido es grueso es porque va por un hombre pero cuando el silbido es suave es que va
por una mujer.

La mejor forma de evitarlo es llevando un látigo, un ají picante o llevando un perro


doméstico, estas tres cosas lo espanta, además de que no se debe ser mujeriego o ir
borracho por los llanos venezolanos durante la noche.

Salió a la luz gracias a un obrero de La Portuguesa llamado Rafael. Se dice que


"Cuando su silbido se escucha cerca es porque está lejos, así que no hay peligro, pero
cuando se escucha lejos, ahí si es mejor tener cuidado por parte de los viajeros que
caminen solos por los llanos en altas horas de la noche, porque significa que el Silbón
esta cerca".6 7
[ ][ ]

Y así va el Silbón por los llanos solitarios acompañado por los perros turecos, los cuales
lo perseguirán desatando muerte y desgracia por donde vayan a sus desafortunadas
víctimas hasta la consumación de los tiempos.

En Colombia, sobre los llanos orientales del país, se dice que el Silbón, también
conocido el Silbador, fue un hombre mujeriego y parrandero que murió en soledad. Por
esa razón, cuando se topa con alguien, silba para atraer gente y obtener compañía. Su
silbido es hondo y largo, que suele penetrar los oídos e infunde frío. En otras versiones,
el Silbón aparece ante los jinetes para que les permitiera subir a sus caballos. No
obstante, otros dicen que suele perseguir a las mujeres embarazadas, y tiene la
capacidad de predecir la muerte de una persona. Si alguien escucha el silbido agudo,
pronostica la muerte de una mujer. En cambio, si suena grave pronostica la muerte de
un hombre. En todo caso, esa persona, sea hombre o mujer, generalmente es alguien
conocido por parte de quien ha escuchado el silbido, si escuchas su silbato puede morir
o volverse Loco.

El Silbón es un espectro del folclore de Venezuela,1originario de la región de


[ ]

los Llanos, particularmente del estado Portuguesa, municipio Guanarito, siendo también
difundido en los Llanos Orientales de Colombia.2 Se describe como una figura de hasta
[ ]

seis metros de altura, que se mueve sigilosamente entre los árboles, portando un
sombrero de cogollo y emite un silbido característico y escalofriante (que sube y baja en
las notas musicales do-re-mi-fa-sol-la-si). Una creencia popular indica que si el silbido
suena muy cerca, el Silbón está lejos y no hay peligro; pero si suena lejano, está muy
próximo y representa una amenaza mortal, especialmente para borrachos, mujeriegos o
personas de mala conducta, a quienes puede provocar fiebre, tullidez o la muerte.

Se trata del alma en pena de un joven que, según la tradición más extendida, asesinó a
su padre —ya sea por un arrebato de ira, por negarse a cazar o en medio de un conflicto
familiar— y fue maldecido por su abuelo (o en algunas versiones por su madre) a vagar
eternamente cargando un saco con los huesos de su víctima.

La leyenda, surgida a mediados del siglo XIX, forma parte del imaginario llanero
venezolano y se comparte también en regiones colombo-venezolanas, funcionando
como advertencia moral y elemento de control social en las zonas rurales. 3[ ]
Leyenda
Según la leyenda, en vida era un joven terco, caprichoso, maleducado y consentido al
extremo, desde pequeño lo tenían acostumbrado a ser complacido con todo. Él se la
pasaba de cantina en cantina desperdiciando su vida con el alcohol. Le apodaban
el Silbón porque eso era lo que mejor sabía hacer: "Silbar", pero una noche, se enojo por
lo que vio que le habían servido en la mesa, ya que le dijo a su madre que quería
asaduras de ciervo para cenar. Luego él se levantó se fue de su casa furioso hacia la
cantina para calmar su ira, por lo que la mujer le pidió a su esposo que fuera al bosque
para cazar un ciervo para su hijo. Acto seguido, sin embargo, el pobre hombre no pudo
lograr cazar nada con éxito.

Después de beber alcohol, el Silbón de regreso a casa se encontró con su frustrado padre
quien trató de explicarle porque no había podido cazar el ciervo que él quería, sin oír
razones y en medio de su borrachera golpeó brutalmente a su padre y cuando cayó al
suelo con el rifle de cacería le disparó constantemente hasta matarlo ahí mismo y luego
con el cuchillo de caza de su padre le sacó las tripas sin remordimiento alguno, y
finalmente las empacó en la tela de la camisa y se las llevó a casa.

Tras este hecho, le llevó las tripas a su madre, la cual al ver las últimas, sospechó un
poco, así que le preguntó varias cosas y hasta que la madre se dio cuenta de que estaba
cocinando las tripas de su marido. La Mujer entró en pánico y comenzó a gritar
pidiendo auxilio y de castigo su abuelo lo mandó a que lo ataran a un poste en el medio
del campo, a destruir la espalda a violentos latigazos, para que luego sus heridas fueran
lavadas con agua ardiente y sábila, y al liberarlo lo pusieran junto a dos perros
hambrientos y rabiosos. Después de haberlo torturado, su abuelo lo condenó a vagar
siendo perseguido por los perros llamados "Perros Tureco" o "Perros del Diablo" y
según la leyenda los perros lo perseguirán hasta el fin de los tiempos. Antes de liberarlo
su abuelo lo maldijo y condenó a portar los huesos de su padre por toda la eternidad, 4 [ ]

5
[
diciendo:
]

Maldito eres y maldito serás para el resto de la eternidad hasta que Dios tenga piedad de tu alma
Después de ser condenado fue a donde estaba el cadáver de su padre, el cual los
animales silvestres se habían encargado de limpiar. Para luego en un saco sucio
comenzar a meter los huesos de su padre, después se echó el saco al hombro y terminó
llevándoselos con él , seguido de cerca por los perros turecos para convertirse en una
leyenda. Según los que supuestamente lo han visto pasearse por el llano venezolano o
colombiano lo describen como un hombre adulto delgado que llega a medir 6 metros de
altura, que viste ropa desgastada, lleva un sombrero enorme en su cabeza y lleva
cargado un saco lleno de huesos, que se pasea por los llanos y entre las copas de los
árboles mientras emite su escalofriante silbido.

Se pasea por el llano matando a personas mujeriegas y borrachas para beberse su sangre
alcoholizada directo de sus ombligos. Se dice que su silbido suena como la
melodía "Do, re, mi, fa, sol, la, si, do" pero de una forma espeluznante que suena en un
sombrío y fantasmal eco. Hay veces en las que se sienta frente a las casas para contar
con detenimiento los huesos de su saco uno a uno, si las personas de esa casa lo
escuchan no pasa nada si es que no hay borrachos o mujeriegos entre ellos, pero si no lo
escuchan cuando pasa eso, al otro día habrá velorio en la casa. Se dice que cuando el
silbido es grueso es porque va por un hombre pero cuando el silbido es suave es que va
por una mujer.

La mejor forma de evitarlo es llevando un látigo, un ají picante o llevando un perro


doméstico, estas tres cosas lo espanta, además de que no se debe ser mujeriego o ir
borracho por los llanos venezolanos durante la noche.

Salió a la luz gracias a un obrero de La Portuguesa llamado Rafael. Se dice que


"Cuando su silbido se escucha cerca es porque está lejos, así que no hay peligro, pero
cuando se escucha lejos, ahí si es mejor tener cuidado por parte de los viajeros que
caminen solos por los llanos en altas horas de la noche, porque significa que el Silbón
esta cerca".6 7
[ ][ ]

Y así va el Silbón por los llanos solitarios acompañado por los perros turecos, los cuales
lo perseguirán desatando muerte y desgracia por donde vayan a sus desafortunadas
víctimas hasta la consumación de los tiempos.

En Colombia, sobre los llanos orientales del país, se dice que el Silbón, también
conocido el Silbador, fue un hombre mujeriego y parrandero que murió en soledad. Por
esa razón, cuando se topa con alguien, silba para atraer gente y obtener compañía. Su
silbido es hondo y largo, que suele penetrar los oídos e infunde frío. En otras versiones,
el Silbón aparece ante los jinetes para que les permitiera subir a sus caballos. No
obstante, otros dicen que suele perseguir a las mujeres embarazadas, y tiene la
capacidad de predecir la muerte de una persona. Si alguien escucha el silbido agudo,
pronostica la muerte de una mujer. En cambio, si suena grave pronostica la muerte de
un hombre. En todo caso, esa persona, sea hombre o mujer, generalmente es alguien
conocido por parte de quien ha escuchado el silbido, si escuchas su silbato puede morir
o volverse Loco.

El Silbón es un espectro del folclore de Venezuela,1originario de la región de


[ ]

los Llanos, particularmente del estado Portuguesa, municipio Guanarito, siendo también
difundido en los Llanos Orientales de Colombia.2 Se describe como una figura de hasta
[ ]

seis metros de altura, que se mueve sigilosamente entre los árboles, portando un
sombrero de cogollo y emite un silbido característico y escalofriante (que sube y baja en
las notas musicales do-re-mi-fa-sol-la-si). Una creencia popular indica que si el silbido
suena muy cerca, el Silbón está lejos y no hay peligro; pero si suena lejano, está muy
próximo y representa una amenaza mortal, especialmente para borrachos, mujeriegos o
personas de mala conducta, a quienes puede provocar fiebre, tullidez o la muerte.

Se trata del alma en pena de un joven que, según la tradición más extendida, asesinó a
su padre —ya sea por un arrebato de ira, por negarse a cazar o en medio de un conflicto
familiar— y fue maldecido por su abuelo (o en algunas versiones por su madre) a vagar
eternamente cargando un saco con los huesos de su víctima.

La leyenda, surgida a mediados del siglo XIX, forma parte del imaginario llanero
venezolano y se comparte también en regiones colombo-venezolanas, funcionando
como advertencia moral y elemento de control social en las zonas rurales. 3[ ]

Leyenda
Según la leyenda, en vida era un joven terco, caprichoso, maleducado y consentido al
extremo, desde pequeño lo tenían acostumbrado a ser complacido con todo. Él se la
pasaba de cantina en cantina desperdiciando su vida con el alcohol. Le apodaban
el Silbón porque eso era lo que mejor sabía hacer: "Silbar", pero una noche, se enojo por
lo que vio que le habían servido en la mesa, ya que le dijo a su madre que quería
asaduras de ciervo para cenar. Luego él se levantó se fue de su casa furioso hacia la
cantina para calmar su ira, por lo que la mujer le pidió a su esposo que fuera al bosque
para cazar un ciervo para su hijo. Acto seguido, sin embargo, el pobre hombre no pudo
lograr cazar nada con éxito.

Después de beber alcohol, el Silbón de regreso a casa se encontró con su frustrado padre
quien trató de explicarle porque no había podido cazar el ciervo que él quería, sin oír
razones y en medio de su borrachera golpeó brutalmente a su padre y cuando cayó al
suelo con el rifle de cacería le disparó constantemente hasta matarlo ahí mismo y luego
con el cuchillo de caza de su padre le sacó las tripas sin remordimiento alguno, y
finalmente las empacó en la tela de la camisa y se las llevó a casa.

Tras este hecho, le llevó las tripas a su madre, la cual al ver las últimas, sospechó un
poco, así que le preguntó varias cosas y hasta que la madre se dio cuenta de que estaba
cocinando las tripas de su marido. La Mujer entró en pánico y comenzó a gritar
pidiendo auxilio y de castigo su abuelo lo mandó a que lo ataran a un poste en el medio
del campo, a destruir la espalda a violentos latigazos, para que luego sus heridas fueran
lavadas con agua ardiente y sábila, y al liberarlo lo pusieran junto a dos perros
hambrientos y rabiosos. Después de haberlo torturado, su abuelo lo condenó a vagar
siendo perseguido por los perros llamados "Perros Tureco" o "Perros del Diablo" y
según la leyenda los perros lo perseguirán hasta el fin de los tiempos. Antes de liberarlo
su abuelo lo maldijo y condenó a portar los huesos de su padre por toda la eternidad, 4 [ ]

5
[
diciendo:
]

Maldito eres y maldito serás para el resto de la eternidad hasta que Dios tenga piedad de tu alma
Después de ser condenado fue a donde estaba el cadáver de su padre, el cual los
animales silvestres se habían encargado de limpiar. Para luego en un saco sucio
comenzar a meter los huesos de su padre, después se echó el saco al hombro y terminó
llevándoselos con él , seguido de cerca por los perros turecos para convertirse en una
leyenda. Según los que supuestamente lo han visto pasearse por el llano venezolano o
colombiano lo describen como un hombre adulto delgado que llega a medir 6 metros de
altura, que viste ropa desgastada, lleva un sombrero enorme en su cabeza y lEl
Silbón es un espectro del folclore de Venezuela,1originario de la región de los Llanos,
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particularmente del estado Portuguesa, municipio Guanarito, siendo también difundido


en los Llanos Orientales de Colombia.2 Se describe como una figura de hasta seis
[ ]

metros de altura, que se mueve sigilosamente entre los árboles, portando un sombrero
de cogollo y emite un silbido característico y escalofriante (que sube y baja en las notas
musicales do-re-mi-fa-sol-la-si). Una creencia popular indica que si el silbido suena
muy cerca, el Silbón está lejos y no hay peligro; pero si suena lejano, está muy próximo
y representa una amenaza mortal, especialmente para borrachos, mujeriegos o personas
de mala conducta, a quienes puede provocar fiebre, tullidez o la muerte.

Se trata del alma en pena de un joven que, según la tradición más extendida, asesinó a
su padre —ya sea por un arrebato de ira, por negarse a cazar o en medio de un conflicto
familiar— y fue maldecido por su abuelo (o en algunas versiones por su madre) a vagar
eternamente cargando un saco con los huesos de su víctima.

La leyenda, surgida a mediados del siglo XIX, forma parte del imaginario llanero
venezolano y se comparte también en regiones colombo-venezolanas, funcionando
como advertencia moral y elemento de control social en las zonas rurales. 3 [ ]

Leyenda
Según la leyenda, en vida era un joven terco, caprichoso, maleducado y consentido al
extremo, desde pequeño lo tenían acostumbrado a ser complacido con todo. Él se la
pasaba de cantina en cantina desperdiciando su vida con el alcohol. Le apodaban
el Silbón porque eso era lo que mejor sabía hacer: "Silbar", pero una noche, se enojo por
lo que vio que le habían servido en la mesa, ya que le dijo a su madre que quería
asaduras de ciervo para cenar. Luego él se levantó se fue de su casa furioso hacia la
cantina para calmar su ira, por lo que la mujer le pidió a su esposo que fuera al bosque
para cazar un ciervo para su hijo. Acto seguido, sin embargo, el pobre hombre no pudo
lograr cazar nada con éxito.

Después de beber alcohol, el Silbón de regreso a casa se encontró con su frustrado padre
quien trató de explicarle porque no había podido cazar el ciervo que él quería, sin oír
razones y en medio de su borrachera golpeó brutalmente a su padre y cuando cayó al
suelo con el rifle de cacería le disparó constantemente hasta matarlo ahí mismo y luego
con el cuchillo de caza de su padre le sacó las tripas sin remordimiento alguno, y
finalmente las empacó en la tela de la camisa y se las llevó a casa.

Tras este hecho, le llevó las tripas a su madre, la cual al ver las últimas, sospechó un
poco, así que le preguntó varias cosas y hasta que la madre se dio cuenta de que estaba
cocinando las tripas de su marido. La Mujer entró en pánico y comenzó a gritar
pidiendo auxilio y de castigo su abuelo lo mandó a que lo ataran a un poste en el medio
del campo, a destruir la espalda a violentos latigazos, para que luego sus heridas fueran
lavadas con agua ardiente y sábila, y al liberarlo lo pusieran junto a dos perros
hambrientos y rabiosos. Después de haberlo torturado, su abuelo lo condenó a vagar
siendo perseguido por los perros llamados "Perros Tureco" o "Perros del Diablo" y
según la leyenda los perros lo perseguirán hasta el fin de los tiempos. Antes de liberarlo
su abuelo lo maldijo y condenó a portar los huesos de su padre por toda la eternidad, 4 [ ]

5
[
diciendo:
]

Maldito eres y maldito serás para el resto de la eternidad hasta que Dios tenga piedad de tu alma
Después de ser condenado fue a donde estaba el cadáver de su padre, el cual los
animales silvestres se habían encargado de limpiar. Para luego en un saco sucio
comenzar a meter los huesos de su padre, después se echó el saco al hombro y terminó
llevándoselos con él , seguido de cerca por los perros turecos para convertirse en una
leyenda. Según los que supuestamente lo han visto pasearse por el llano venezolano o
colombiano lo describen como un hombre adulto delgado que llega a medir 6 metros de
altura, que viste ropa desgastada, lleva un sombrero enorme en su cabeza y lleva
cargado un saco lleno de huesos, que se pasea por los llanos y entre las copas de los
árboles mientras emite su escalofriante silbido.

Se pasea por el llano matando a personas mujeriegas y borrachas para beberse su sangre
alcoholizada directo de sus ombligos. Se dice que su silbido suena como la
melodía "Do, re, mi, fa, sol, la, si, do" pero de una forma espeluznante que suena en un
sombrío y fantasmal eco. Hay veces en las que se sienta frente a las casas para contar
con detenimiento los huesos de su saco uno a uno, si las personas de esa casa lo
escuchan no pasa nada si es que no hay borrachos o mujeriegos entre ellos, pero si no lo
escuchan cuando pasa eso, al otro día habrá velorio en la casa. Se dice que cuando el
silbido es grueso es porque va por un hombre pero cuando el silbido es suave es que va
por una mujer.

La mejor forma de evitarlo es llevando un látigo, un ají picante o llevando un perro


doméstico, estas tres cosas lo espanta, además de que no se debe ser mujeriego o ir
borracho por los llanos venezolanos durante la noche.

Salió a la luz gracias a un obrero de La Portuguesa llamado Rafael. Se dice que


"Cuando su silbido se escucha cerca es porque está lejos, así que no hay peligro, pero
cuando se escucha lejos, ahí si es mejor tener cuidado por parte de los viajeros que
caminen solos por los llanos en altas horas de la noche, porque significa que el Silbón
esta cerca".6 7
[ ][ ]

Y así va el Silbón por los llanos solitarios acompañado por los perros turecos, los cuales
lo perseguirán desatando muerte y desgracia por donde vayan a sus desafortunadas
víctimas hasta la consumación de los tiempos.

En Colombia, sobre los llanos orientales del país, se dice que el Silbón, también
conocido el Silbador, fue un hombre mujeriego y parrandero que murió en soledad. Por
esa razón, cuando se topa con alguien, silba para atraer gente y obtener compañía. Su
silbido es hondo y largo, que suele penetrar los oídos e infunde frío. En otras versiones,
el Silbón aparece ante los jinetes para que les permitiera subir a sus caballos. No
obstante, otros dicen que suele perseguir a las mujeres embarazadas, y tiene la
capacidad de predecir la muerte de una persona. Si alguien escucha el silbido agudo,
pronostica la muerte de una mujer. En cambio, si suena grave pronostica la muerte de
un hombre. En todo caso, esa persona, sea hombre o mujer, generalmente es alguien
conocido por parte de quien ha escuchado el silbido, si escuchas su silbato puede morir
o volverse Loco.

El Silbón es un espectro del folclore de Venezuela,1originario de la región de


[ ]

los Llanos, particularmente del estado Portuguesa, municipio Guanarito, siendo también
difundido en los Llanos Orientales de Colombia.2 Se describe como una figura de hasta
[ ]

seis metros de altura, que se mueve sigilosamente entre los árboles, portando un
sombrero de cogollo y emite un silbido característico y escalofriante (que sube y baja en
las notas musicales do-re-mi-fa-sol-la-si). Una creencia popular indica que si el silbido
suena muy cerca, el Silbón está lejos y no hay peligro; pero si suena lejano, está muy
próximo y representa una amenaza mortal, especialmente para borrachos, mujeriegos o
personas de mala conducta, a quienes puede provocar fiebre, tullidez o la muerte.

Se trata del alma en pena de un joven que, según la tradición más extendida, asesinó a
su padre —ya sea por un arrebato de ira, por negarse a cazar o en medio de un conflicto
familiar— y fue maldecido por su abuelo (o en algunas versiones por su madre) a vagar
eternamente cargando un saco con los huesos de su víctima.
La leyenda, surgida a mediados del siglo XIX, forma parte del imaginario llanero
venezolano y se comparte también en regiones colombo-venezolanas, funcionando
como advertencia moral y elemento de control social en las zonas rurales. 3 [ ]

Leyenda
Según la leyenda, en vida era un joven terco, caprichoso, maleducado y consentido al
extremo, desde pequeño lo tenían acostumbrado a ser complacido con todo. Él se la
pasaba de cantina en cantina desperdiciando su vida con el alcohol. Le apodaban
el Silbón porque eso era lo que mejor sabía hacer: "Silbar", pero una noche, se enojo por
lo que vio que le habían servido en la mesa, ya que le dijo a su madre que quería
asaduras de ciervo para cenar. Luego él se levantó se fue de su casa furioso hacia la
cantina para calmar su ira, por lo que la mujer le pidió a su esposo que fuera al bosque
para cazar un ciervo para su hijo. Acto seguido, sin embargo, el pobre hombre no pudo
lograr cazar nada con éxito.

Después de beber alcohol, el Silbón de regreso a casa se encontró con su frustrado padre
quien trató de explicarle porque no había podido cazar el ciervo que él quería, sin oír
razones y en medio de su borrachera golpeó brutalmente a su padre y cuando cayó al
suelo con el rifle de cacería le disparó constantemente hasta matarlo ahí mismo y luego
con el cuchillo de caza de su padre le sacó las tripas sin remordimiento alguno, y
finalmente las empacó en la tela de la camisa y se las llevó a casa.

Tras este hecho, le llevó las tripas a su madre, la cual al ver las últimas, sospechó un
poco, así que le preguntó varias cosas y hasta que la madre se dio cuenta de que estaba
cocinando las tripas de su marido. La Mujer entró en pánico y comenzó a gritar
pidiendo auxilio y de castigo su abuelo lo mandó a que lo ataran a un poste en el medio
del campo, a destruir la espalda a violentos latigazos, para que luego sus heridas fueran
lavadas con agua ardiente y sábila, y al liberarlo lo pusieran junto a dos perros
hambrientos y rabiosos. Después de haberlo torturado, su abuelo lo condenó a vagar
siendo perseguido por los perros llamados "Perros Tureco" o "Perros del Diablo" y
según la leyenda los perros lo perseguirán hasta el fin de los tiempos. Antes de liberarlo
su abuelo lo maldijo y condenó a portar los huesos de su padre por toda la eternidad, 4 [ ]

5
[
diciendo:
]

Maldito eres y maldito serás para el resto de la eternidad hasta que Dios tenga piedad de tu alma
Después de ser condenado fue a donde estaba el cadáver de su padre, el cual los
animales silvestres se habían encargado de limpiar. Para luego en un saco sucio
comenzar a meter los huesos de su padre, después se echó el saco al hombro y terminó
llevándoselos con él , seguido de cerca por los perros turecos para convertirse en una
leyenda. Según los que supuestamente lo han visto pasearse por el llano venezolano o
colombiano lo describen como un hombre adulto delgado que llega a medir 6 metros de
altura, que viste ropa desgastada, lleva un sombrero enorme en su cabeza y lleva
cargado un saco lleno de huesos, que se pasea por los llanos y entre las copas de los
árboles mientras emite su escalofriante silbido.

Se pasea por el llano matando a personas mujeriegas y borrachas para beberse su sangre
alcoholizada directo de sus ombligos. Se dice que su silbido suena como la
melodía "Do, re, mi, fa, sol, la, si, do" pero de una forma espeluznante que suena en un
sombrío y fantasmal eco. Hay veces en las que se sienta frente a las casas para contar
con detenimiento los huesos de su saco uno a uno, si las personas de esa casa lo
escuchan no pasa nada si es que no hay borrachos o mujeriegos entre ellos, pero si no lo
escuchan cuando pasa eso, al otro día habrá velorio en la casa. Se dice que cuando el
silbido es grueso es porque va por un hombre pero cuando el silbido es suave es que va
por una mujer.

La mejor forma de evitarlo es llevando un látigo, un ají picante o llevando un perro


doméstico, estas tres cosas lo espanta, además de que no se debe ser mujeriego o ir
borracho por los llanos venezolanos durante la noche.

Salió a la luz gracias a un obrero de La Portuguesa llamado Rafael. Se dice que


"Cuando su silbido se escucha cerca es porque está lejos, así que no hay peligro, pero
cuando se escucha lejos, ahí si es mejor tener cuidado por parte de los viajeros que
caminen solos por los llanos en altas horas de la noche, porque significa que el Silbón
esta cerca".6 7
[ ][ ]

Y así va el Silbón por los llanos solitarios acompañado por los perros turecos, los cuales
lo perseguirán desatando muerte y desgracia por donde vayan a sus desafortunadas
víctimas hasta la consumación de los tiempos.

En Colombia, sobre los llanos orientales del país, se dice que el Silbón, también
conocido el Silbador, fue un hombre mujeriego y parrandero que murió en soledad. Por
esa razón, cuando se topa con alguien, silba para atraer gente y obtener compañía. Su
silbido es hondo y largo, que suele penetrar los oídos e infunde frío. En otras versiones,
el Silbón aparece ante los jinetes para que les permitiera subir a sus caballos. No
obstante, otros dicen que suele perseguir a las mujeres embarazadas, y tiene la
capacidad de predecir la muerte de una persona. Si alguien escucha el silbido agudo,
pronostica la muerte de una mujer. En cambio, si suena grave pronostica la muerte de
un hombre. En todo caso, esa persona, sea hombre o mujer, generalmente es alguien
conocido por parte de quien ha escuchado el silbido, si escuchas su silbato puede morir
o volverse Loco.

El Silbón es un espectro del folclore de Venezuela,1originario de la región de


[ ]

los Llanos, particularmente del estado Portuguesa, municipio Guanarito, siendo también
difundido en los Llanos Orientales de Colombia.2 Se describe como una figura de hasta
[ ]

seis metros de altura, que se mueve sigilosamente entre los árboles, portando un
sombrero de cogollo y emite un silbido característico y escalofriante (que sube y baja en
las notas musicales do-re-mi-fa-sol-la-si). Una creencia popular indica que si el silbido
suena muy cerca, el Silbón está lejos y no hay peligro; pero si suena lejano, está muy
próximo y representa una amenaza mortal, especialmente para borrachos, mujeriegos o
personas de mala conducta, a quienes puede provocar fiebre, tullidez o la muerte.

Se trata del alma en pena de un joven que, según la tradición más extendida, asesinó a
su padre —ya sea por un arrebato de ira, por negarse a cazar o en medio de un conflicto
familiar— y fue maldecido por su abuelo (o en algunas versiones por su madre) a vagar
eternamente cargando un saco con los huesos de su víctima.

La leyenda, surgida a mediados del siglo XIX, forma parte del imaginario llanero
venezolano y se comparte también en regiones colombo-venezolanas, funcionando
como advertencia moral y elemento de control social en las zonas rurales. 3[ ]
Leyenda
Según la leyenda, en vida era un joven terco, caprichoso, maleducado y consentido al
extremo, desde pequeño lo tenían acostumbrado a ser complacido con todo. Él se la
pasaba de cantina en cantina desperdiciando su vida con el alcohol. Le apodaban
el Silbón porque eso era lo que mejor sabía hacer: "Silbar", pero una noche, se enojo por
lo que vio que le habían servido en la mesa, ya que le dijo a su madre que quería
asaduras de ciervo para cenar. Luego él se levantó se fue de su casa furioso hacia la
cantina para calmar su ira, por lo que la mujer le pidió a su esposo que fuera al bosque
para cazar un ciervo para su hijo. Acto seguido, sin embargo, el pobre hombre no pudo
lograr cazar nada con éxito.

Después de beber alcohol, el Silbón de regreso a casa se encontró con su frustrado padre
quien trató de explicarle porque no había podido cazar el ciervo que él quería, sin oír
razones y en medio de su borrachera golpeó brutalmente a su padre y cuando cayó al
suelo con el rifle de cacería le disparó constantemente hasta matarlo ahí mismo y luego
con el cuchillo de caza de su padre le sacó las tripas sin remordimiento alguno, y
finalmente las empacó en la tela de la camisa y se las llevó a casa.

Tras este hecho, le llevó las tripas a su madre, la cual al ver las últimas, sospechó un
poco, así que le preguntó varias cosas y hasta que la madre se dio cuenta de que estaba
cocinando las tripas de su marido. La Mujer entró en pánico y comenzó a gritar
pidiendo auxilio y de castigo su abuelo lo mandó a que lo ataran a un poste en el medio
del campo, a destruir la espalda a violentos latigazos, para que luego sus heridas fueran
lavadas con agua ardiente y sábila, y al liberarlo lo pusieran junto a dos perros
hambrientos y rabiosos. Después de haberlo torturado, su abuelo lo condenó a vagar
siendo perseguido por los perros llamados "Perros Tureco" o "Perros del Diablo" y
según la leyenda los perros lo perseguirán hasta el fin de los tiempos. Antes de liberarlo
su abuelo lo maldijo y condenó a portar los huesos de su padre por toda la eternidad, 4 [ ]

5
[
diciendo:
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Maldito eres y maldito serás para el resto de la eternidad hasta que Dios tenga piedad de tu alma
Después de ser condenado fue a donde estaba el cadáver de su padre, el cual los
animales silvestres se habían encargado de limpiar. Para luego en un saco sucio
comenzar a meter los huesos de su padre, después se echó el saco al hombro y terminó
llevándoselos con él , seguido de cerca por los perros turecos para convertirse en una
leyenda. Según los que supuestamente lo han visto pasearse por el llano venezolano o
colombiano lo describen como un hombre adulto delgado que llega a medir 6 metros de
altura, que viste ropa desgastada, lleva un sombrero enorme en su cabeza y lleva
cargado un saco lleno de huesos, que se pasea por los llanos y entre las copas de los
árboles mientras emite su escalofriante silbido.

Se pasea por el llano matando a personas mujeriegas y borrachas para beberse su sangre
alcoholizada directo de sus ombligos. Se dice que su silbido suena como la
melodía "Do, re, mi, fa, sol, la, si, do" pero de una forma espeluznante que suena en un
sombrío y fantasmal eco. Hay veces en las que se sienta frente a las casas para contar
con detenimiento los huesos de su saco uno a uno, si las personas de esa casa lo
escuchan no pasa nada si es que no hay borrachos o mujeriegos entre ellos, pero si no lo
escuchan cuando pasa eso, al otro día habrá velorio en la casa. Se dice que cuando el
silbido es grueso es porque va por un hombre pero cuando el silbido es suave es que va
por una mujer.

La mejor forma de evitarlo es llevando un látigo, un ají picante o llevando un perro


doméstico, estas tres cosas lo espanta, además de que no se debe ser mujeriego o ir
borracho por los llanos venezolanos durante la noche.

Salió a la luz gracias a un obrero de La Portuguesa llamado Rafael. Se dice que


"Cuando su silbido se escucha cerca es porque está lejos, así que no hay peligro, pero
cuando se escucha lejos, ahí si es mejor tener cuidado por parte de los viajeros que
caminen solos por los llanos en altas horas de la noche, porque significa que el Silbón
esta cerca".6 7
[ ][ ]

Y así va el Silbón por los llanos solitarios acompañado por los perros turecos, los cuales
lo perseguirán desatando muerte y desgracia por donde vayan a sus desafortunadas
víctimas hasta la consumación de los tiempos.

En Colombia, sobre los llanos orientales del país, se dice que el Silbón, también
conocido el Silbador, fue un hombre mujeriego y parrandero que murió en soledad. Por
esa razón, cuando se topa con alguien, silba para atraer gente y obtener compañía. Su
silbido es hondo y largo, que suele penetrar los oídos e infunde frío. En otras versiones,
el Silbón aparece ante los jinetes para que les permitiera subir a sus caballos. No
obstante, otros dicen que suele perseguir a las mujeres embarazadas, y tiene la
capacidad de predecir la muerte de una persona. Si alguien escucha el silbido agudo,
pronostica la muerte de una mujer. En cambio, si suena grave pronostica la muerte de
un hombre. En todo caso, esa persona, sea hombre o mujer, generalmente es alguien
conocido por parte de quien ha escuchado el silbido, si escuchas su silbato puede morir
o volverse Loco.

El Silbón es un espectro del folclore de Venezuela,1originario de la región de


[ ]

los Llanos, particularmente del estado Portuguesa, municipio Guanarito, siendo también
difundido en los Llanos Orientales de Colombia.2 Se describe como una figura de hasta
[ ]

seis metros de altura, que se mueve sigilosamente entre los árboles, portando un
sombrero de cogollo y emite un silbido característico y escalofriante (que sube y baja en
las notas musicales do-re-mi-fa-sol-la-si). Una creencia popular indica que si el silbido
suena muy cerca, el Silbón está lejos y no hay peligro; pero si suena lejano, está muy
próximo y representa una amenaza mortal, especialmente para borrachos, mujeriegos o
personas de mala conducta, a quienes puede provocar fiebre, tullidez o la muerte.

Se trata del alma en pena de un joven que, según la tradición más extendida, asesinó a
su padre —ya sea por un arrebato de ira, por negarse a cazar o en medio de un conflicto
familiar— y fue maldecido por su abuelo (o en algunas versiones por su madre) a vagar
eternamente cargando un saco con los huesos de su víctima.

La leyenda, surgida a mediados del siglo XIX, forma parte del imaginario llanero
venezolano y se comparte también en regiones colombo-venezolanas, funcionando
como advertencia moral y elemento de control social en las zonas rurales. 3[ ]

Leyenda
Según la leyenda, en vida era un joven terco, caprichoso, maleducado y consentido al
extremo, desde pequeño lo tenían acostumbrado a ser complacido con todo. Él se la
pasaba de cantina en cantina desperdiciando su vida con el alcohol. Le apodaban
el Silbón porque eso era lo que mejor sabía hacer: "Silbar", pero una noche, se enojo por
lo que vio que le habían servido en la mesa, ya que le dijo a su madre que quería
asaduras de ciervo para cenar. Luego él se levantó se fue de su casa furioso hacia la
cantina para calmar su ira, por lo que la mujer le pidió a su esposo que fuera al bosque
para cazar un ciervo para su hijo. Acto seguido, sin embargo, el pobre hombre no pudo
lograr cazar nada con éxito.

Después de beber alcohol, el Silbón de regreso a casa se encontró con su frustrado padre
quien trató de explicarle porque no había podido cazar el ciervo que él quería, sin oír
razones y en medio de su borrachera golpeó brutalmente a su padre y cuando cayó al
suelo con el rifle de cacería le disparó constantemente hasta matarlo ahí mismo y luego
con el cuchillo de caza de su padre le sacó las tripas sin remordimiento alguno, y
finalmente las empacó en la tela de la camisa y se las llevó a casa.

Tras este hecho, le llevó las tripas a su madre, la cual al ver las últimas, sospechó un
poco, así que le preguntó varias cosas y hasta que la madre se dio cuenta de que estaba
cocinando las tripas de su marido. La Mujer entró en pánico y comenzó a gritar
pidiendo auxilio y de castigo su abuelo lo mandó a que lo ataran a un poste en el medio
del campo, a destruir la espalda a violentos latigazos, para que luego sus heridas fueran
lavadas con agua ardiente y sábila, y al liberarlo lo pusieran junto a dos perros
hambrientos y rabiosos. Después de haberlo torturado, su abuelo lo condenó a vagar
siendo perseguido por los perros llamados "Perros Tureco" o "Perros del Diablo" y
según la leyenda los perros lo perseguirán hasta el fin de los tiempos. Antes de liberarlo
su abuelo lo maldijo y condenó a portar los huesos de su padre por toda la eternidad, 4 [ ]

5
[
diciendo:
]

Maldito eres y maldito serás para el resto de la eternidad hasta que Dios tenga piedad de tu alma
Después de ser condenado fue a donde estaba el cadáver de su padre, el cual los
animales silvestres se habían encargado de limpiar. Para luego en un saco sucio
comenzar a meter los huesos de su padre, después se echó el saco al hombro y terminó
llevándoselos con él , seguido de cerca por los perros turecos para convertirse en una
leyenda. Según los que supuestamente lo han visto pasearse por el llano venezolano o
colombiano lo describen como un hombre adulto delgado que llega a medir 6 metros de
altura, que viste ropa desgastada, lleva un sombrero enorme en su cabeza y lEl
Silbón es un espectro del folclore de Venezuela,1originario de la región de los Llanos,
[ ]

particularmente del estado Portuguesa, municipio Guanarito, siendo también difundido


en los Llanos Orientales de Colombia.2 Se describe como una figura de hasta seis
[ ]

metros de altura, que se mueve sigilosamente entre los árboles, portando un sombrero
de cogollo y emite un silbido característico y escalofriante (que sube y baja en las notas
musicales do-re-mi-fa-sol-la-si). Una creencia popular indica que si el silbido suena
muy cerca, el Silbón está lejos y no hay peligro; pero si suena lejano, está muy próximo
y representa una amenaza mortal, especialmente para borrachos, mujeriegos o personas
de mala conducta, a quienes puede provocar fiebre, tullidez o la muerte.

Se trata del alma en pena de un joven que, según la tradición más extendida, asesinó a
su padre —ya sea por un arrebato de ira, por negarse a cazar o en medio de un conflicto
familiar— y fue maldecido por su abuelo (o en algunas versiones por su madre) a vagar
eternamente cargando un saco con los huesos de su víctima.

La leyenda, surgida a mediados del siglo XIX, forma parte del imaginario llanero
venezolano y se comparte también en regiones colombo-venezolanas, funcionando
como advertencia moral y elemento de control social en las zonas rurales. 3 [ ]

Leyenda
Según la leyenda, en vida era un joven terco, caprichoso, maleducado y consentido al
extremo, desde pequeño lo tenían acostumbrado a ser complacido con todo. Él se la
pasaba de cantina en cantina desperdiciando su vida con el alcohol. Le apodaban
el Silbón porque eso era lo que mejor sabía hacer: "Silbar", pero una noche, se enojo por
lo que vio que le habían servido en la mesa, ya que le dijo a su madre que quería
asaduras de ciervo para cenar. Luego él se levantó se fue de su casa furioso hacia la
cantina para calmar su ira, por lo que la mujer le pidió a su esposo que fuera al bosque
para cazar un ciervo para su hijo. Acto seguido, sin embargo, el pobre hombre no pudo
lograr cazar nada con éxito.

Después de beber alcohol, el Silbón de regreso a casa se encontró con su frustrado padre
quien trató de explicarle porque no había podido cazar el ciervo que él quería, sin oír
razones y en medio de su borrachera golpeó brutalmente a su padre y cuando cayó al
suelo con el rifle de cacería le disparó constantemente hasta matarlo ahí mismo y luego
con el cuchillo de caza de su padre le sacó las tripas sin remordimiento alguno, y
finalmente las empacó en la tela de la camisa y se las llevó a casa.

Tras este hecho, le llevó las tripas a su madre, la cual al ver las últimas, sospechó un
poco, así que le preguntó varias cosas y hasta que la madre se dio cuenta de que estaba
cocinando las tripas de su marido. La Mujer entró en pánico y comenzó a gritar
pidiendo auxilio y de castigo su abuelo lo mandó a que lo ataran a un poste en el medio
del campo, a destruir la espalda a violentos latigazos, para que luego sus heridas fueran
lavadas con agua ardiente y sábila, y al liberarlo lo pusieran junto a dos perros
hambrientos y rabiosos. Después de haberlo torturado, su abuelo lo condenó a vagar
siendo perseguido por los perros llamados "Perros Tureco" o "Perros del Diablo" y
según la leyenda los perros lo perseguirán hasta el fin de los tiempos. Antes de liberarlo
su abuelo lo maldijo y condenó a portar los huesos de su padre por toda la eternidad, 4 [ ]

5
[
diciendo:
]

Maldito eres y maldito serás para el resto de la eternidad hasta que Dios tenga piedad de tu alma
Después de ser condenado fue a donde estaba el cadáver de su padre, el cual los
animales silvestres se habían encargado de limpiar. Para luego en un saco sucio
comenzar a meter los huesos de su padre, después se echó el saco al hombro y terminó
llevándoselos con él , seguido de cerca por los perros turecos para convertirse en una
leyenda. Según los que supuestamente lo han visto pasearse por el llano venezolano o
colombiano lo describen como un hombre adulto delgado que llega a medir 6 metros de
altura, que viste ropa desgastada, lleva un sombrero enorme en su cabeza y lleva
cargado un saco lleno de huesos, que se pasea por los llanos y entre las copas de los
árboles mientras emite su escalofriante silbido.

Se pasea por el llano matando a personas mujeriegas y borrachas para beberse su sangre
alcoholizada directo de sus ombligos. Se dice que su silbido suena como la
melodía "Do, re, mi, fa, sol, la, si, do" pero de una forma espeluznante que suena en un
sombrío y fantasmal eco. Hay veces en las que se sienta frente a las casas para contar
con detenimiento los huesos de su saco uno a uno, si las personas de esa casa lo
escuchan no pasa nada si es que no hay borrachos o mujeriegos entre ellos, pero si no lo
escuchan cuando pasa eso, al otro día habrá velorio en la casa. Se dice que cuando el
silbido es grueso es porque va por un hombre pero cuando el silbido es suave es que va
por una mujer.

La mejor forma de evitarlo es llevando un látigo, un ají picante o llevando un perro


doméstico, estas tres cosas lo espanta, además de que no se debe ser mujeriego o ir
borracho por los llanos venezolanos durante la noche.

Salió a la luz gracias a un obrero de La Portuguesa llamado Rafael. Se dice que


"Cuando su silbido se escucha cerca es porque está lejos, así que no hay peligro, pero
cuando se escucha lejos, ahí si es mejor tener cuidado por parte de los viajeros que
caminen solos por los llanos en altas horas de la noche, porque significa que el Silbón
esta cerca".6 7
[ ][ ]

Y así va el Silbón por los llanos solitarios acompañado por los perros turecos, los cuales
lo perseguirán desatando muerte y desgracia por donde vayan a sus desafortunadas
víctimas hasta la consumación de los tiempos.

En Colombia, sobre los llanos orientales del país, se dice que el Silbón, también
conocido el Silbador, fue un hombre mujeriego y parrandero que murió en soledad. Por
esa razón, cuando se topa con alguien, silba para atraer gente y obtener compañía. Su
silbido es hondo y largo, que suele penetrar los oídos e infunde frío. En otras versiones,
el Silbón aparece ante los jinetes para que les permitiera subir a sus caballos. No
obstante, otros dicen que suele perseguir a las mujeres embarazadas, y tiene la
capacidad de predecir la muerte de una persona. Si alguien escucha el silbido agudo,
pronostica la muerte de una mujer. En cambio, si suena grave pronostica la muerte de
un hombre. En todo caso, esa persona, sea hombre o mujer, generalmente es alguien
conocido por parte de quien ha escuchado el silbido, si escuchas su silbato puede morir
o volverse Loco.

El Silbón es un espectro del folclore de Venezuela,1originario de la región de


[ ]

los Llanos, particularmente del estado Portuguesa, municipio Guanarito, siendo también
difundido en los Llanos Orientales de Colombia.2 Se describe como una figura de hasta
[ ]

seis metros de altura, que se mueve sigilosamente entre los árboles, portando un
sombrero de cogollo y emite un silbido característico y escalofriante (que sube y baja en
las notas musicales do-re-mi-fa-sol-la-si). Una creencia popular indica que si el silbido
suena muy cerca, el Silbón está lejos y no hay peligro; pero si suena lejano, está muy
próximo y representa una amenaza mortal, especialmente para borrachos, mujeriegos o
personas de mala conducta, a quienes puede provocar fiebre, tullidez o la muerte.

Se trata del alma en pena de un joven que, según la tradición más extendida, asesinó a
su padre —ya sea por un arrebato de ira, por negarse a cazar o en medio de un conflicto
familiar— y fue maldecido por su abuelo (o en algunas versiones por su madre) a vagar
eternamente cargando un saco con los huesos de su víctima.
La leyenda, surgida a mediados del siglo XIX, forma parte del imaginario llanero
venezolano y se comparte también en regiones colombo-venezolanas, funcionando
como advertencia moral y elemento de control social en las zonas rurales. 3 [ ]

Leyenda
Según la leyenda, en vida era un joven terco, caprichoso, maleducado y consentido al
extremo, desde pequeño lo tenían acostumbrado a ser complacido con todo. Él se la
pasaba de cantina en cantina desperdiciando su vida con el alcohol. Le apodaban
el Silbón porque eso era lo que mejor sabía hacer: "Silbar", pero una noche, se enojo por
lo que vio que le habían servido en la mesa, ya que le dijo a su madre que quería
asaduras de ciervo para cenar. Luego él se levantó se fue de su casa furioso hacia la
cantina para calmar su ira, por lo que la mujer le pidió a su esposo que fuera al bosque
para cazar un ciervo para su hijo. Acto seguido, sin embargo, el pobre hombre no pudo
lograr cazar nada con éxito.

Después de beber alcohol, el Silbón de regreso a casa se encontró con su frustrado padre
quien trató de explicarle porque no había podido cazar el ciervo que él quería, sin oír
razones y en medio de su borrachera golpeó brutalmente a su padre y cuando cayó al
suelo con el rifle de cacería le disparó constantemente hasta matarlo ahí mismo y luego
con el cuchillo de caza de su padre le sacó las tripas sin remordimiento alguno, y
finalmente las empacó en la tela de la camisa y se las llevó a casa.

Tras este hecho, le llevó las tripas a su madre, la cual al ver las últimas, sospechó un
poco, así que le preguntó varias cosas y hasta que la madre se dio cuenta de que estaba
cocinando las tripas de su marido. La Mujer entró en pánico y comenzó a gritar
pidiendo auxilio y de castigo su abuelo lo mandó a que lo ataran a un poste en el medio
del campo, a destruir la espalda a violentos latigazos, para que luego sus heridas fueran
lavadas con agua ardiente y sábila, y al liberarlo lo pusieran junto a dos perros
hambrientos y rabiosos. Después de haberlo torturado, su abuelo lo condenó a vagar
siendo perseguido por los perros llamados "Perros Tureco" o "Perros del Diablo" y
según la leyenda los perros lo perseguirán hasta el fin de los tiempos. Antes de liberarlo
su abuelo lo maldijo y condenó a portar los huesos de su padre por toda la eternidad, 4 [ ]

5
[
diciendo:
]

Maldito eres y maldito serás para el resto de la eternidad hasta que Dios tenga piedad de tu alma
Después de ser condenado fue a donde estaba el cadáver de su padre, el cual los
animales silvestres se habían encargado de limpiar. Para luego en un saco sucio
comenzar a meter los huesos de su padre, después se echó el saco al hombro y terminó
llevándoselos con él , seguido de cerca por los perros turecos para convertirse en una
leyenda. Según los que supuestamente lo han visto pasearse por el llano venezolano o
colombiano lo describen como un hombre adulto delgado que llega a medir 6 metros de
altura, que viste ropa desgastada, lleva un sombrero enorme en su cabeza y lleva
cargado un saco lleno de huesos, que se pasea por los llanos y entre las copas de los
árboles mientras emite su escalofriante silbido.

Se pasea por el llano matando a personas mujeriegas y borrachas para beberse su sangre
alcoholizada directo de sus ombligos. Se dice que su silbido suena como la
melodía "Do, re, mi, fa, sol, la, si, do" pero de una forma espeluznante que suena en un
sombrío y fantasmal eco. Hay veces en las que se sienta frente a las casas para contar
con detenimiento los huesos de su saco uno a uno, si las personas de esa casa lo
escuchan no pasa nada si es que no hay borrachos o mujeriegos entre ellos, pero si no lo
escuchan cuando pasa eso, al otro día habrá velorio en la casa. Se dice que cuando el
silbido es grueso es porque va por un hombre pero cuando el silbido es suave es que va
por una mujer.

La mejor forma de evitarlo es llevando un látigo, un ají picante o llevando un perro


doméstico, estas tres cosas lo espanta, además de que no se debe ser mujeriego o ir
borracho por los llanos venezolanos durante la noche.

Salió a la luz gracias a un obrero de La Portuguesa llamado Rafael. Se dice que


"Cuando su silbido se escucha cerca es porque está lejos, así que no hay peligro, pero
cuando se escucha lejos, ahí si es mejor tener cuidado por parte de los viajeros que
caminen solos por los llanos en altas horas de la noche, porque significa que el Silbón
esta cerca".6 7
[ ][ ]

Y así va el Silbón por los llanos solitarios acompañado por los perros turecos, los cuales
lo perseguirán desatando muerte y desgracia por donde vayan a sus desafortunadas
víctimas hasta la consumación de los tiempos.

En Colombia, sobre los llanos orientales del país, se dice que el Silbón, también
conocido el Silbador, fue un hombre mujeriego y parrandero que murió en soledad. Por
esa razón, cuando se topa con alguien, silba para atraer gente y obtener compañía. Su
silbido es hondo y largo, que suele penetrar los oídos e infunde frío. En otras versiones,
el Silbón aparece ante los jinetes para que les permitiera subir a sus caballos. No
obstante, otros dicen que suele perseguir a las mujeres embarazadas, y tiene la
capacidad de predecir la muerte de una persona. Si alguien escucha el silbido agudo,
pronostica la muerte de una mujer. En cambio, si suena grave pronostica la muerte de
un hombre. En todo caso, esa persona, sea hombre o mujer, generalmente es alguien
conocido por parte de quien ha escuchado el silbido, si escuchas su silbato puede morir
o volverse Loco.

El Silbón es un espectro del folclore de Venezuela,1originario de la región de


[ ]

los Llanos, particularmente del estado Portuguesa, municipio Guanarito, siendo también
difundido en los Llanos Orientales de Colombia.2 Se describe como una figura de hasta
[ ]

seis metros de altura, que se mueve sigilosamente entre los árboles, portando un
sombrero de cogollo y emite un silbido característico y escalofriante (que sube y baja en
las notas musicales do-re-mi-fa-sol-la-si). Una creencia popular indica que si el silbido
suena muy cerca, el Silbón está lejos y no hay peligro; pero si suena lejano, está muy
próximo y representa una amenaza mortal, especialmente para borrachos, mujeriegos o
personas de mala conducta, a quienes puede provocar fiebre, tullidez o la muerte.

Se trata del alma en pena de un joven que, según la tradición más extendida, asesinó a
su padre —ya sea por un arrebato de ira, por negarse a cazar o en medio de un conflicto
familiar— y fue maldecido por su abuelo (o en algunas versiones por su madre) a vagar
eternamente cargando un saco con los huesos de su víctima.

La leyenda, surgida a mediados del siglo XIX, forma parte del imaginario llanero
venezolano y se comparte también en regiones colombo-venezolanas, funcionando
como advertencia moral y elemento de control social en las zonas rurales. 3[ ]
Leyenda
Según la leyenda, en vida era un joven terco, caprichoso, maleducado y consentido al
extremo, desde pequeño lo tenían acostumbrado a ser complacido con todo. Él se la
pasaba de cantina en cantina desperdiciando su vida con el alcohol. Le apodaban
el Silbón porque eso era lo que mejor sabía hacer: "Silbar", pero una noche, se enojo por
lo que vio que le habían servido en la mesa, ya que le dijo a su madre que quería
asaduras de ciervo para cenar. Luego él se levantó se fue de su casa furioso hacia la
cantina para calmar su ira, por lo que la mujer le pidió a su esposo que fuera al bosque
para cazar un ciervo para su hijo. Acto seguido, sin embargo, el pobre hombre no pudo
lograr cazar nada con éxito.

Después de beber alcohol, el Silbón de regreso a casa se encontró con su frustrado padre
quien trató de explicarle porque no había podido cazar el ciervo que él quería, sin oír
razones y en medio de su borrachera golpeó brutalmente a su padre y cuando cayó al
suelo con el rifle de cacería le disparó constantemente hasta matarlo ahí mismo y luego
con el cuchillo de caza de su padre le sacó las tripas sin remordimiento alguno, y
finalmente las empacó en la tela de la camisa y se las llevó a casa.

Tras este hecho, le llevó las tripas a su madre, la cual al ver las últimas, sospechó un
poco, así que le preguntó varias cosas y hasta que la madre se dio cuenta de que estaba
cocinando las tripas de su marido. La Mujer entró en pánico y comenzó a gritar
pidiendo auxilio y de castigo su abuelo lo mandó a que lo ataran a un poste en el medio
del campo, a destruir la espalda a violentos latigazos, para que luego sus heridas fueran
lavadas con agua ardiente y sábila, y al liberarlo lo pusieran junto a dos perros
hambrientos y rabiosos. Después de haberlo torturado, su abuelo lo condenó a vagar
siendo perseguido por los perros llamados "Perros Tureco" o "Perros del Diablo" y
según la leyenda los perros lo perseguirán hasta el fin de los tiempos. Antes de liberarlo
su abuelo lo maldijo y condenó a portar los huesos de su padre por toda la eternidad, 4 [ ]

5
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diciendo:
]

Maldito eres y maldito serás para el resto de la eternidad hasta que Dios tenga piedad de tu alma
Después de ser condenado fue a donde estaba el cadáver de su padre, el cual los
animales silvestres se habían encargado de limpiar. Para luego en un saco sucio
comenzar a meter los huesos de su padre, después se echó el saco al hombro y terminó
llevándoselos con él , seguido de cerca por los perros turecos para convertirse en una
leyenda. Según los que supuestamente lo han visto pasearse por el llano venezolano o
colombiano lo describen como un hombre adulto delgado que llega a medir 6 metros de
altura, que viste ropa desgastada, lleva un sombrero enorme en su cabeza y lleva
cargado un saco lleno de huesos, que se pasea por los llanos y entre las copas de los
árboles mientras emite su escalofriante silbido.

Se pasea por el llano matando a personas mujeriegas y borrachas para beberse su sangre
alcoholizada directo de sus ombligos. Se dice que su silbido suena como la
melodía "Do, re, mi, fa, sol, la, si, do" pero de una forma espeluznante que suena en un
sombrío y fantasmal eco. Hay veces en las que se sienta frente a las casas para contar
con detenimiento los huesos de su saco uno a uno, si las personas de esa casa lo
escuchan no pasa nada si es que no hay borrachos o mujeriegos entre ellos, pero si no lo
escuchan cuando pasa eso, al otro día habrá velorio en la casa. Se dice que cuando el
silbido es grueso es porque va por un hombre pero cuando el silbido es suave es que va
por una mujer.

La mejor forma de evitarlo es llevando un látigo, un ají picante o llevando un perro


doméstico, estas tres cosas lo espanta, además de que no se debe ser mujeriego o ir
borracho por los llanos venezolanos durante la noche.

Salió a la luz gracias a un obrero de La Portuguesa llamado Rafael. Se dice que


"Cuando su silbido se escucha cerca es porque está lejos, así que no hay peligro, pero
cuando se escucha lejos, ahí si es mejor tener cuidado por parte de los viajeros que
caminen solos por los llanos en altas horas de la noche, porque significa que el Silbón
esta cerca".6 7
[ ][ ]

Y así va el Silbón por los llanos solitarios acompañado por los perros turecos, los cuales
lo perseguirán desatando muerte y desgracia por donde vayan a sus desafortunadas
víctimas hasta la consumación de los tiempos.

En Colombia, sobre los llanos orientales del país, se dice que el Silbón, también
conocido el Silbador, fue un hombre mujeriego y parrandero que murió en soledad. Por
esa razón, cuando se topa con alguien, silba para atraer gente y obtener compañía. Su
silbido es hondo y largo, que suele penetrar los oídos e infunde frío. En otras versiones,
el Silbón aparece ante los jinetes para que les permitiera subir a sus caballos. No
obstante, otros dicen que suele perseguir a las mujeres embarazadas, y tiene la
capacidad de predecir la muerte de una persona. Si alguien escucha el silbido agudo,
pronostica la muerte de una mujer. En cambio, si suena grave pronostica la muerte de
un hombre. En todo caso, esa persona, sea hombre o mujer, generalmente es alguien
conocido por parte de quien ha escuchado el silbido, si escuchas su silbato puede morir
o volverse Loco.

El Silbón es un espectro del folclore de Venezuela,1originario de la región de


[ ]

los Llanos, particularmente del estado Portuguesa, municipio Guanarito, siendo también
difundido en los Llanos Orientales de Colombia.2 Se describe como una figura de hasta
[ ]

seis metros de altura, que se mueve sigilosamente entre los árboles, portando un
sombrero de cogollo y emite un silbido característico y escalofriante (que sube y baja en
las notas musicales do-re-mi-fa-sol-la-si). Una creencia popular indica que si el silbido
suena muy cerca, el Silbón está lejos y no hay peligro; pero si suena lejano, está muy
próximo y representa una amenaza mortal, especialmente para borrachos, mujeriegos o
personas de mala conducta, a quienes puede provocar fiebre, tullidez o la muerte.

Se trata del alma en pena de un joven que, según la tradición más extendida, asesinó a
su padre —ya sea por un arrebato de ira, por negarse a cazar o en medio de un conflicto
familiar— y fue maldecido por su abuelo (o en algunas versiones por su madre) a vagar
eternamente cargando un saco con los huesos de su víctima.

La leyenda, surgida a mediados del siglo XIX, forma parte del imaginario llanero
venezolano y se comparte también en regiones colombo-venezolanas, funcionando
como advertencia moral y elemento de control social en las zonas rurales. 3[ ]

Leyenda
Según la leyenda, en vida era un joven terco, caprichoso, maleducado y consentido al
extremo, desde pequeño lo tenían acostumbrado a ser complacido con todo. Él se la
pasaba de cantina en cantina desperdiciando su vida con el alcohol. Le apodaban
el Silbón porque eso era lo que mejor sabía hacer: "Silbar", pero una noche, se enojo por
lo que vio que le habían servido en la mesa, ya que le dijo a su madre que quería
asaduras de ciervo para cenar. Luego él se levantó se fue de su casa furioso hacia la
cantina para calmar su ira, por lo que la mujer le pidió a su esposo que fuera al bosque
para cazar un ciervo para su hijo. Acto seguido, sin embargo, el pobre hombre no pudo
lograr cazar nada con éxito.

Después de beber alcohol, el Silbón de regreso a casa se encontró con su frustrado padre
quien trató de explicarle porque no había podido cazar el ciervo que él quería, sin oír
razones y en medio de su borrachera golpeó brutalmente a su padre y cuando cayó al
suelo con el rifle de cacería le disparó constantemente hasta matarlo ahí mismo y luego
con el cuchillo de caza de su padre le sacó las tripas sin remordimiento alguno, y
finalmente las empacó en la tela de la camisa y se las llevó a casa.

Tras este hecho, le llevó las tripas a su madre, la cual al ver las últimas, sospechó un
poco, así que le preguntó varias cosas y hasta que la madre se dio cuenta de que estaba
cocinando las tripas de su marido. La Mujer entró en pánico y comenzó a gritar
pidiendo auxilio y de castigo su abuelo lo mandó a que lo ataran a un poste en el medio
del campo, a destruir la espalda a violentos latigazos, para que luego sus heridas fueran
lavadas con agua ardiente y sábila, y al liberarlo lo pusieran junto a dos perros
hambrientos y rabiosos. Después de haberlo torturado, su abuelo lo condenó a vagar
siendo perseguido por los perros llamados "Perros Tureco" o "Perros del Diablo" y
según la leyenda los perros lo perseguirán hasta el fin de los tiempos. Antes de liberarlo
su abuelo lo maldijo y condenó a portar los huesos de su padre por toda la eternidad, 4 [ ]

5
[
diciendo:
]

Maldito eres y maldito serás para el resto de la eternidad hasta que Dios tenga piedad de tu alma
Después de ser condenado fue a donde estaba el cadáver de su padre, el cual los
animales silvestres se habían encargado de limpiar. Para luego en un saco sucio
comenzar a meter los huesos de su padre, después se echó el saco al hombro y terminó
llevándoselos con él , seguido de cerca por los perros turecos para convertirse en una
leyenda. Según los que supuestamente lo han visto pasearse por el llano venezolano o
colombiano lo describen como un hombre adulto delgado que llega a medir 6 metros de
altura, que viste ropa desgastada, lleva un sombrero enorme en su cabeza y lEl
Silbón es un espectro del folclore de Venezuela,1originario de la región de los Llanos,
[ ]

particularmente del estado Portuguesa, municipio Guanarito, siendo también difundido


en los Llanos Orientales de Colombia.2 Se describe como una figura de hasta seis
[ ]

metros de altura, que se mueve sigilosamente entre los árboles, portando un sombrero
de cogollo y emite un silbido característico y escalofriante (que sube y baja en las notas
musicales do-re-mi-fa-sol-la-si). Una creencia popular indica que si el silbido suena
muy cerca, el Silbón está lejos y no hay peligro; pero si suena lejano, está muy próximo
y representa una amenaza mortal, especialmente para borrachos, mujeriegos o personas
de mala conducta, a quienes puede provocar fiebre, tullidez o la muerte.

Se trata del alma en pena de un joven que, según la tradición más extendida, asesinó a
su padre —ya sea por un arrebato de ira, por negarse a cazar o en medio de un conflicto
familiar— y fue maldecido por su abuelo (o en algunas versiones por su madre) a vagar
eternamente cargando un saco con los huesos de su víctima.

La leyenda, surgida a mediados del siglo XIX, forma parte del imaginario llanero
venezolano y se comparte también en regiones colombo-venezolanas, funcionando
como advertencia moral y elemento de control social en las zonas rurales. 3 [ ]

Leyenda
Según la leyenda, en vida era un joven terco, caprichoso, maleducado y consentido al
extremo, desde pequeño lo tenían acostumbrado a ser complacido con todo. Él se la
pasaba de cantina en cantina desperdiciando su vida con el alcohol. Le apodaban
el Silbón porque eso era lo que mejor sabía hacer: "Silbar", pero una noche, se enojo por
lo que vio que le habían servido en la mesa, ya que le dijo a su madre que quería
asaduras de ciervo para cenar. Luego él se levantó se fue de su casa furioso hacia la
cantina para calmar su ira, por lo que la mujer le pidió a su esposo que fuera al bosque
para cazar un ciervo para su hijo. Acto seguido, sin embargo, el pobre hombre no pudo
lograr cazar nada con éxito.

Después de beber alcohol, el Silbón de regreso a casa se encontró con su frustrado padre
quien trató de explicarle porque no había podido cazar el ciervo que él quería, sin oír
razones y en medio de su borrachera golpeó brutalmente a su padre y cuando cayó al
suelo con el rifle de cacería le disparó constantemente hasta matarlo ahí mismo y luego
con el cuchillo de caza de su padre le sacó las tripas sin remordimiento alguno, y
finalmente las empacó en la tela de la camisa y se las llevó a casa.

Tras este hecho, le llevó las tripas a su madre, la cual al ver las últimas, sospechó un
poco, así que le preguntó varias cosas y hasta que la madre se dio cuenta de que estaba
cocinando las tripas de su marido. La Mujer entró en pánico y comenzó a gritar
pidiendo auxilio y de castigo su abuelo lo mandó a que lo ataran a un poste en el medio
del campo, a destruir la espalda a violentos latigazos, para que luego sus heridas fueran
lavadas con agua ardiente y sábila, y al liberarlo lo pusieran junto a dos perros
hambrientos y rabiosos. Después de haberlo torturado, su abuelo lo condenó a vagar
siendo perseguido por los perros llamados "Perros Tureco" o "Perros del Diablo" y
según la leyenda los perros lo perseguirán hasta el fin de los tiempos. Antes de liberarlo
su abuelo lo maldijo y condenó a portar los huesos de su padre por toda la eternidad, 4 [ ]

5
[
diciendo:
]

Maldito eres y maldito serás para el resto de la eternidad hasta que Dios tenga piedad de tu alma
Después de ser condenado fue a donde estaba el cadáver de su padre, el cual los
animales silvestres se habían encargado de limpiar. Para luego en un saco sucio
comenzar a meter los huesos de su padre, después se echó el saco al hombro y terminó
llevándoselos con él , seguido de cerca por los perros turecos para convertirse en una
leyenda. Según los que supuestamente lo han visto pasearse por el llano venezolano o
colombiano lo describen como un hombre adulto delgado que llega a medir 6 metros de
altura, que viste ropa desgastada, lleva un sombrero enorme en su cabeza y lleva
cargado un saco lleno de huesos, que se pasea por los llanos y entre las copas de los
árboles mientras emite su escalofriante silbido.

Se pasea por el llano matando a personas mujeriegas y borrachas para beberse su sangre
alcoholizada directo de sus ombligos. Se dice que su silbido suena como la
melodía "Do, re, mi, fa, sol, la, si, do" pero de una forma espeluznante que suena en un
sombrío y fantasmal eco. Hay veces en las que se sienta frente a las casas para contar
con detenimiento los huesos de su saco uno a uno, si las personas de esa casa lo
escuchan no pasa nada si es que no hay borrachos o mujeriegos entre ellos, pero si no lo
escuchan cuando pasa eso, al otro día habrá velorio en la casa. Se dice que cuando el
silbido es grueso es porque va por un hombre pero cuando el silbido es suave es que va
por una mujer.

La mejor forma de evitarlo es llevando un látigo, un ají picante o llevando un perro


doméstico, estas tres cosas lo espanta, además de que no se debe ser mujeriego o ir
borracho por los llanos venezolanos durante la noche.

Salió a la luz gracias a un obrero de La Portuguesa llamado Rafael. Se dice que


"Cuando su silbido se escucha cerca es porque está lejos, así que no hay peligro, pero
cuando se escucha lejos, ahí si es mejor tener cuidado por parte de los viajeros que
caminen solos por los llanos en altas horas de la noche, porque significa que el Silbón
esta cerca".6 7
[ ][ ]

Y así va el Silbón por los llanos solitarios acompañado por los perros turecos, los cuales
lo perseguirán desatando muerte y desgracia por donde vayan a sus desafortunadas
víctimas hasta la consumación de los tiempos.

En Colombia, sobre los llanos orientales del país, se dice que el Silbón, también
conocido el Silbador, fue un hombre mujeriego y parrandero que murió en soledad. Por
esa razón, cuando se topa con alguien, silba para atraer gente y obtener compañía. Su
silbido es hondo y largo, que suele penetrar los oídos e infunde frío. En otras versiones,
el Silbón aparece ante los jinetes para que les permitiera subir a sus caballos. No
obstante, otros dicen que suele perseguir a las mujeres embarazadas, y tiene la
capacidad de predecir la muerte de una persona. Si alguien escucha el silbido agudo,
pronostica la muerte de una mujer. En cambio, si suena grave pronostica la muerte de
un hombre. En todo caso, esa persona, sea hombre o mujer, generalmente es alguien
conocido por parte de quien ha escuchado el silbido, si escuchas su silbato puede morir
o volverse Loco.

El Silbón es un espectro del folclore de Venezuela,1originario de la región de


[ ]

los Llanos, particularmente del estado Portuguesa, municipio Guanarito, siendo también
difundido en los Llanos Orientales de Colombia.2 Se describe como una figura de hasta
[ ]

seis metros de altura, que se mueve sigilosamente entre los árboles, portando un
sombrero de cogollo y emite un silbido característico y escalofriante (que sube y baja en
las notas musicales do-re-mi-fa-sol-la-si). Una creencia popular indica que si el silbido
suena muy cerca, el Silbón está lejos y no hay peligro; pero si suena lejano, está muy
próximo y representa una amenaza mortal, especialmente para borrachos, mujeriegos o
personas de mala conducta, a quienes puede provocar fiebre, tullidez o la muerte.

Se trata del alma en pena de un joven que, según la tradición más extendida, asesinó a
su padre —ya sea por un arrebato de ira, por negarse a cazar o en medio de un conflicto
familiar— y fue maldecido por su abuelo (o en algunas versiones por su madre) a vagar
eternamente cargando un saco con los huesos de su víctima.
La leyenda, surgida a mediados del siglo XIX, forma parte del imaginario llanero
venezolano y se comparte también en regiones colombo-venezolanas, funcionando
como advertencia moral y elemento de control social en las zonas rurales. 3 [ ]

Leyenda
Según la leyenda, en vida era un joven terco, caprichoso, maleducado y consentido al
extremo, desde pequeño lo tenían acostumbrado a ser complacido con todo. Él se la
pasaba de cantina en cantina desperdiciando su vida con el alcohol. Le apodaban
el Silbón porque eso era lo que mejor sabía hacer: "Silbar", pero una noche, se enojo por
lo que vio que le habían servido en la mesa, ya que le dijo a su madre que quería
asaduras de ciervo para cenar. Luego él se levantó se fue de su casa furioso hacia la
cantina para calmar su ira, por lo que la mujer le pidió a su esposo que fuera al bosque
para cazar un ciervo para su hijo. Acto seguido, sin embargo, el pobre hombre no pudo
lograr cazar nada con éxito.

Después de beber alcohol, el Silbón de regreso a casa se encontró con su frustrado padre
quien trató de explicarle porque no había podido cazar el ciervo que él quería, sin oír
razones y en medio de su borrachera golpeó brutalmente a su padre y cuando cayó al
suelo con el rifle de cacería le disparó constantemente hasta matarlo ahí mismo y luego
con el cuchillo de caza de su padre le sacó las tripas sin remordimiento alguno, y
finalmente las empacó en la tela de la camisa y se las llevó a casa.

Tras este hecho, le llevó las tripas a su madre, la cual al ver las últimas, sospechó un
poco, así que le preguntó varias cosas y hasta que la madre se dio cuenta de que estaba
cocinando las tripas de su marido. La Mujer entró en pánico y comenzó a gritar
pidiendo auxilio y de castigo su abuelo lo mandó a que lo ataran a un poste en el medio
del campo, a destruir la espalda a violentos latigazos, para que luego sus heridas fueran
lavadas con agua ardiente y sábila, y al liberarlo lo pusieran junto a dos perros
hambrientos y rabiosos. Después de haberlo torturado, su abuelo lo condenó a vagar
siendo perseguido por los perros llamados "Perros Tureco" o "Perros del Diablo" y
según la leyenda los perros lo perseguirán hasta el fin de los tiempos. Antes de liberarlo
su abuelo lo maldijo y condenó a portar los huesos de su padre por toda la eternidad, 4 [ ]

5
[
diciendo:
]

Maldito eres y maldito serás para el resto de la eternidad hasta que Dios tenga piedad de tu alma
Después de ser condenado fue a donde estaba el cadáver de su padre, el cual los
animales silvestres se habían encargado de limpiar. Para luego en un saco sucio
comenzar a meter los huesos de su padre, después se echó el saco al hombro y terminó
llevándoselos con él , seguido de cerca por los perros turecos para convertirse en una
leyenda. Según los que supuestamente lo han visto pasearse por el llano venezolano o
colombiano lo describen como un hombre adulto delgado que llega a medir 6 metros de
altura, que viste ropa desgastada, lleva un sombrero enorme en su cabeza y lleva
cargado un saco lleno de huesos, que se pasea por los llanos y entre las copas de los
árboles mientras emite su escalofriante silbido.

Se pasea por el llano matando a personas mujeriegas y borrachas para beberse su sangre
alcoholizada directo de sus ombligos. Se dice que su silbido suena como la
melodía "Do, re, mi, fa, sol, la, si, do" pero de una forma espeluznante que suena en un
sombrío y fantasmal eco. Hay veces en las que se sienta frente a las casas para contar
con detenimiento los huesos de su saco uno a uno, si las personas de esa casa lo
escuchan no pasa nada si es que no hay borrachos o mujeriegos entre ellos, pero si no lo
escuchan cuando pasa eso, al otro día habrá velorio en la casa. Se dice que cuando el
silbido es grueso es porque va por un hombre pero cuando el silbido es suave es que va
por una mujer.

La mejor forma de evitarlo es llevando un látigo, un ají picante o llevando un perro


doméstico, estas tres cosas lo espanta, además de que no se debe ser mujeriego o ir
borracho por los llanos venezolanos durante la noche.

Salió a la luz gracias a un obrero de La Portuguesa llamado Rafael. Se dice que


"Cuando su silbido se escucha cerca es porque está lejos, así que no hay peligro, pero
cuando se escucha lejos, ahí si es mejor tener cuidado por parte de los viajeros que
caminen solos por los llanos en altas horas de la noche, porque significa que el Silbón
esta cerca".6 7
[ ][ ]

Y así va el Silbón por los llanos solitarios acompañado por los perros turecos, los cuales
lo perseguirán desatando muerte y desgracia por donde vayan a sus desafortunadas
víctimas hasta la consumación de los tiempos.

En Colombia, sobre los llanos orientales del país, se dice que el Silbón, también
conocido el Silbador, fue un hombre mujeriego y parrandero que murió en soledad. Por
esa razón, cuando se topa con alguien, silba para atraer gente y obtener compañía. Su
silbido es hondo y largo, que suele penetrar los oídos e infunde frío. En otras versiones,
el Silbón aparece ante los jinetes para que les permitiera subir a sus caballos. No
obstante, otros dicen que suele perseguir a las mujeres embarazadas, y tiene la
capacidad de predecir la muerte de una persona. Si alguien escucha el silbido agudo,
pronostica la muerte de una mujer. En cambio, si suena grave pronostica la muerte de
un hombre. En todo caso, esa persona, sea hombre o mujer, generalmente es alguien
conocido por parte de quien ha escuchado el silbido, si escuchas su silbato puede morir
o volverse Loco.

El Silbón es un espectro del folclore de Venezuela,1originario de la región de


[ ]

los Llanos, particularmente del estado Portuguesa, municipio Guanarito, siendo también
difundido en los Llanos Orientales de Colombia.2 Se describe como una figura de hasta
[ ]

seis metros de altura, que se mueve sigilosamente entre los árboles, portando un
sombrero de cogollo y emite un silbido característico y escalofriante (que sube y baja en
las notas musicales do-re-mi-fa-sol-la-si). Una creencia popular indica que si el silbido
suena muy cerca, el Silbón está lejos y no hay peligro; pero si suena lejano, está muy
próximo y representa una amenaza mortal, especialmente para borrachos, mujeriegos o
personas de mala conducta, a quienes puede provocar fiebre, tullidez o la muerte.

Se trata del alma en pena de un joven que, según la tradición más extendida, asesinó a
su padre —ya sea por un arrebato de ira, por negarse a cazar o en medio de un conflicto
familiar— y fue maldecido por su abuelo (o en algunas versiones por su madre) a vagar
eternamente cargando un saco con los huesos de su víctima.

La leyenda, surgida a mediados del siglo XIX, forma parte del imaginario llanero
venezolano y se comparte también en regiones colombo-venezolanas, funcionando
como advertencia moral y elemento de control social en las zonas rurales. 3[ ]
Leyenda
Según la leyenda, en vida era un joven terco, caprichoso, maleducado y consentido al
extremo, desde pequeño lo tenían acostumbrado a ser complacido con todo. Él se la
pasaba de cantina en cantina desperdiciando su vida con el alcohol. Le apodaban
el Silbón porque eso era lo que mejor sabía hacer: "Silbar", pero una noche, se enojo por
lo que vio que le habían servido en la mesa, ya que le dijo a su madre que quería
asaduras de ciervo para cenar. Luego él se levantó se fue de su casa furioso hacia la
cantina para calmar su ira, por lo que la mujer le pidió a su esposo que fuera al bosque
para cazar un ciervo para su hijo. Acto seguido, sin embargo, el pobre hombre no pudo
lograr cazar nada con éxito.

Después de beber alcohol, el Silbón de regreso a casa se encontró con su frustrado padre
quien trató de explicarle porque no había podido cazar el ciervo que él quería, sin oír
razones y en medio de su borrachera golpeó brutalmente a su padre y cuando cayó al
suelo con el rifle de cacería le disparó constantemente hasta matarlo ahí mismo y luego
con el cuchillo de caza de su padre le sacó las tripas sin remordimiento alguno, y
finalmente las empacó en la tela de la camisa y se las llevó a casa.

Tras este hecho, le llevó las tripas a su madre, la cual al ver las últimas, sospechó un
poco, así que le preguntó varias cosas y hasta que la madre se dio cuenta de que estaba
cocinando las tripas de su marido. La Mujer entró en pánico y comenzó a gritar
pidiendo auxilio y de castigo su abuelo lo mandó a que lo ataran a un poste en el medio
del campo, a destruir la espalda a violentos latigazos, para que luego sus heridas fueran
lavadas con agua ardiente y sábila, y al liberarlo lo pusieran junto a dos perros
hambrientos y rabiosos. Después de haberlo torturado, su abuelo lo condenó a vagar
siendo perseguido por los perros llamados "Perros Tureco" o "Perros del Diablo" y
según la leyenda los perros lo perseguirán hasta el fin de los tiempos. Antes de liberarlo
su abuelo lo maldijo y condenó a portar los huesos de su padre por toda la eternidad, 4 [ ]

5
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diciendo:
]

Maldito eres y maldito serás para el resto de la eternidad hasta que Dios tenga piedad de tu alma
Después de ser condenado fue a donde estaba el cadáver de su padre, el cual los
animales silvestres se habían encargado de limpiar. Para luego en un saco sucio
comenzar a meter los huesos de su padre, después se echó el saco al hombro y terminó
llevándoselos con él , seguido de cerca por los perros turecos para convertirse en una
leyenda. Según los que supuestamente lo han visto pasearse por el llano venezolano o
colombiano lo describen como un hombre adulto delgado que llega a medir 6 metros de
altura, que viste ropa desgastada, lleva un sombrero enorme en su cabeza y lleva
cargado un saco lleno de huesos, que se pasea por los llanos y entre las copas de los
árboles mientras emite su escalofriante silbido.

Se pasea por el llano matando a personas mujeriegas y borrachas para beberse su sangre
alcoholizada directo de sus ombligos. Se dice que su silbido suena como la
melodía "Do, re, mi, fa, sol, la, si, do" pero de una forma espeluznante que suena en un
sombrío y fantasmal eco. Hay veces en las que se sienta frente a las casas para contar
con detenimiento los huesos de su saco uno a uno, si las personas de esa casa lo
escuchan no pasa nada si es que no hay borrachos o mujeriegos entre ellos, pero si no lo
escuchan cuando pasa eso, al otro día habrá velorio en la casa. Se dice que cuando el
silbido es grueso es porque va por un hombre pero cuando el silbido es suave es que va
por una mujer.

La mejor forma de evitarlo es llevando un látigo, un ají picante o llevando un perro


doméstico, estas tres cosas lo espanta, además de que no se debe ser mujeriego o ir
borracho por los llanos venezolanos durante la noche.

Salió a la luz gracias a un obrero de La Portuguesa llamado Rafael. Se dice que


"Cuando su silbido se escucha cerca es porque está lejos, así que no hay peligro, pero
cuando se escucha lejos, ahí si es mejor tener cuidado por parte de los viajeros que
caminen solos por los llanos en altas horas de la noche, porque significa que el Silbón
esta cerca".6 7
[ ][ ]

Y así va el Silbón por los llanos solitarios acompañado por los perros turecos, los cuales
lo perseguirán desatando muerte y desgracia por donde vayan a sus desafortunadas
víctimas hasta la consumación de los tiempos.

En Colombia, sobre los llanos orientales del país, se dice que el Silbón, también
conocido el Silbador, fue un hombre mujeriego y parrandero que murió en soledad. Por
esa razón, cuando se topa con alguien, silba para atraer gente y obtener compañía. Su
silbido es hondo y largo, que suele penetrar los oídos e infunde frío. En otras versiones,
el Silbón aparece ante los jinetes para que les permitiera subir a sus caballos. No
obstante, otros dicen que suele perseguir a las mujeres embarazadas, y tiene la
capacidad de predecir la muerte de una persona. Si alguien escucha el silbido agudo,
pronostica la muerte de una mujer. En cambio, si suena grave pronostica la muerte de
un hombre. En todo caso, esa persona, sea hombre o mujer, generalmente es alguien
conocido por parte de quien ha escuchado el silbido, si escuchas su silbato puede morir
o volverse Loco.

El Silbón es un espectro del folclore de Venezuela,1originario de la región de


[ ]

los Llanos, particularmente del estado Portuguesa, municipio Guanarito, siendo también
difundido en los Llanos Orientales de Colombia.2 Se describe como una figura de hasta
[ ]

seis metros de altura, que se mueve sigilosamente entre los árboles, portando un
sombrero de cogollo y emite un silbido característico y escalofriante (que sube y baja en
las notas musicales do-re-mi-fa-sol-la-si). Una creencia popular indica que si el silbido
suena muy cerca, el Silbón está lejos y no hay peligro; pero si suena lejano, está muy
próximo y representa una amenaza mortal, especialmente para borrachos, mujeriegos o
personas de mala conducta, a quienes puede provocar fiebre, tullidez o la muerte.

Se trata del alma en pena de un joven que, según la tradición más extendida, asesinó a
su padre —ya sea por un arrebato de ira, por negarse a cazar o en medio de un conflicto
familiar— y fue maldecido por su abuelo (o en algunas versiones por su madre) a vagar
eternamente cargando un saco con los huesos de su víctima.

La leyenda, surgida a mediados del siglo XIX, forma parte del imaginario llanero
venezolano y se comparte también en regiones colombo-venezolanas, funcionando
como advertencia moral y elemento de control social en las zonas rurales. 3[ ]

Leyenda
Según la leyenda, en vida era un joven terco, caprichoso, maleducado y consentido al
extremo, desde pequeño lo tenían acostumbrado a ser complacido con todo. Él se la
pasaba de cantina en cantina desperdiciando su vida con el alcohol. Le apodaban
el Silbón porque eso era lo que mejor sabía hacer: "Silbar", pero una noche, se enojo por
lo que vio que le habían servido en la mesa, ya que le dijo a su madre que quería
asaduras de ciervo para cenar. Luego él se levantó se fue de su casa furioso hacia la
cantina para calmar su ira, por lo que la mujer le pidió a su esposo que fuera al bosque
para cazar un ciervo para su hijo. Acto seguido, sin embargo, el pobre hombre no pudo
lograr cazar nada con éxito.

Después de beber alcohol, el Silbón de regreso a casa se encontró con su frustrado padre
quien trató de explicarle porque no había podido cazar el ciervo que él quería, sin oír
razones y en medio de su borrachera golpeó brutalmente a su padre y cuando cayó al
suelo con el rifle de cacería le disparó constantemente hasta matarlo ahí mismo y luego
con el cuchillo de caza de su padre le sacó las tripas sin remordimiento alguno, y
finalmente las empacó en la tela de la camisa y se las llevó a casa.

Tras este hecho, le llevó las tripas a su madre, la cual al ver las últimas, sospechó un
poco, así que le preguntó varias cosas y hasta que la madre se dio cuenta de que estaba
cocinando las tripas de su marido. La Mujer entró en pánico y comenzó a gritar
pidiendo auxilio y de castigo su abuelo lo mandó a que lo ataran a un poste en el medio
del campo, a destruir la espalda a violentos latigazos, para que luego sus heridas fueran
lavadas con agua ardiente y sábila, y al liberarlo lo pusieran junto a dos perros
hambrientos y rabiosos. Después de haberlo torturado, su abuelo lo condenó a vagar
siendo perseguido por los perros llamados "Perros Tureco" o "Perros del Diablo" y
según la leyenda los perros lo perseguirán hasta el fin de los tiempos. Antes de liberarlo
su abuelo lo maldijo y condenó a portar los huesos de su padre por toda la eternidad, 4 [ ]

5
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diciendo:
]

Maldito eres y maldito serás para el resto de la eternidad hasta que Dios tenga piedad de tu alma
Después de ser condenado fue a donde estaba el cadáver de su padre, el cual los
animales silvestres se habían encargado de limpiar. Para luego en un saco sucio
comenzar a meter los huesos de su padre, después se echó el saco al hombro y terminó
llevándoselos con él , seguido de cerca por los perros turecos para convertirse en una
leyenda. Según los que supuestamente lo han visto pasearse por el llano venezolano o
colombiano lo describen como un hombre adulto delgado que llega a medir 6 metros de
altura, que viste ropa desgastada, lleva un sombrero enorme en su cabeza y lEl
Silbón es un espectro del folclore de Venezuela,1originario de la región de los Llanos,
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particularmente del estado Portuguesa, municipio Guanarito, siendo también difundido


en los Llanos Orientales de Colombia.2 Se describe como una figura de hasta seis
[ ]

metros de altura, que se mueve sigilosamente entre los árboles, portando un sombrero
de cogollo y emite un silbido característico y escalofriante (que sube y baja en las notas
musicales do-re-mi-fa-sol-la-si). Una creencia popular indica que si el silbido suena
muy cerca, el Silbón está lejos y no hay peligro; pero si suena lejano, está muy próximo
y representa una amenaza mortal, especialmente para borrachos, mujeriegos o personas
de mala conducta, a quienes puede provocar fiebre, tullidez o la muerte.

Se trata del alma en pena de un joven que, según la tradición más extendida, asesinó a
su padre —ya sea por un arrebato de ira, por negarse a cazar o en medio de un conflicto
familiar— y fue maldecido por su abuelo (o en algunas versiones por su madre) a vagar
eternamente cargando un saco con los huesos de su víctima.

La leyenda, surgida a mediados del siglo XIX, forma parte del imaginario llanero
venezolano y se comparte también en regiones colombo-venezolanas, funcionando
como advertencia moral y elemento de control social en las zonas rurales. 3 [ ]

Leyenda
Según la leyenda, en vida era un joven terco, caprichoso, maleducado y consentido al
extremo, desde pequeño lo tenían acostumbrado a ser complacido con todo. Él se la
pasaba de cantina en cantina desperdiciando su vida con el alcohol. Le apodaban
el Silbón porque eso era lo que mejor sabía hacer: "Silbar", pero una noche, se enojo por
lo que vio que le habían servido en la mesa, ya que le dijo a su madre que quería
asaduras de ciervo para cenar. Luego él se levantó se fue de su casa furioso hacia la
cantina para calmar su ira, por lo que la mujer le pidió a su esposo que fuera al bosque
para cazar un ciervo para su hijo. Acto seguido, sin embargo, el pobre hombre no pudo
lograr cazar nada con éxito.

Después de beber alcohol, el Silbón de regreso a casa se encontró con su frustrado padre
quien trató de explicarle porque no había podido cazar el ciervo que él quería, sin oír
razones y en medio de su borrachera golpeó brutalmente a su padre y cuando cayó al
suelo con el rifle de cacería le disparó constantemente hasta matarlo ahí mismo y luego
con el cuchillo de caza de su padre le sacó las tripas sin remordimiento alguno, y
finalmente las empacó en la tela de la camisa y se las llevó a casa.

Tras este hecho, le llevó las tripas a su madre, la cual al ver las últimas, sospechó un
poco, así que le preguntó varias cosas y hasta que la madre se dio cuenta de que estaba
cocinando las tripas de su marido. La Mujer entró en pánico y comenzó a gritar
pidiendo auxilio y de castigo su abuelo lo mandó a que lo ataran a un poste en el medio
del campo, a destruir la espalda a violentos latigazos, para que luego sus heridas fueran
lavadas con agua ardiente y sábila, y al liberarlo lo pusieran junto a dos perros
hambrientos y rabiosos. Después de haberlo torturado, su abuelo lo condenó a vagar
siendo perseguido por los perros llamados "Perros Tureco" o "Perros del Diablo" y
según la leyenda los perros lo perseguirán hasta el fin de los tiempos. Antes de liberarlo
su abuelo lo maldijo y condenó a portar los huesos de su padre por toda la eternidad, 4 [ ]

5
[
diciendo:
]

Maldito eres y maldito serás para el resto de la eternidad hasta que Dios tenga piedad de tu alma
Después de ser condenado fue a donde estaba el cadáver de su padre, el cual los
animales silvestres se habían encargado de limpiar. Para luego en un saco sucio
comenzar a meter los huesos de su padre, después se echó el saco al hombro y terminó
llevándoselos con él , seguido de cerca por los perros turecos para convertirse en una
leyenda. Según los que supuestamente lo han visto pasearse por el llano venezolano o
colombiano lo describen como un hombre adulto delgado que llega a medir 6 metros de
altura, que viste ropa desgastada, lleva un sombrero enorme en su cabeza y lleva
cargado un saco lleno de huesos, que se pasea por los llanos y entre las copas de los
árboles mientras emite su escalofriante silbido.

Se pasea por el llano matando a personas mujeriegas y borrachas para beberse su sangre
alcoholizada directo de sus ombligos. Se dice que su silbido suena como la
melodía "Do, re, mi, fa, sol, la, si, do" pero de una forma espeluznante que suena en un
sombrío y fantasmal eco. Hay veces en las que se sienta frente a las casas para contar
con detenimiento los huesos de su saco uno a uno, si las personas de esa casa lo
escuchan no pasa nada si es que no hay borrachos o mujeriegos entre ellos, pero si no lo
escuchan cuando pasa eso, al otro día habrá velorio en la casa. Se dice que cuando el
silbido es grueso es porque va por un hombre pero cuando el silbido es suave es que va
por una mujer.

La mejor forma de evitarlo es llevando un látigo, un ají picante o llevando un perro


doméstico, estas tres cosas lo espanta, además de que no se debe ser mujeriego o ir
borracho por los llanos venezolanos durante la noche.

Salió a la luz gracias a un obrero de La Portuguesa llamado Rafael. Se dice que


"Cuando su silbido se escucha cerca es porque está lejos, así que no hay peligro, pero
cuando se escucha lejos, ahí si es mejor tener cuidado por parte de los viajeros que
caminen solos por los llanos en altas horas de la noche, porque significa que el Silbón
esta cerca".6 7
[ ][ ]

Y así va el Silbón por los llanos solitarios acompañado por los perros turecos, los cuales
lo perseguirán desatando muerte y desgracia por donde vayan a sus desafortunadas
víctimas hasta la consumación de los tiempos.

En Colombia, sobre los llanos orientales del país, se dice que el Silbón, también
conocido el Silbador, fue un hombre mujeriego y parrandero que murió en soledad. Por
esa razón, cuando se topa con alguien, silba para atraer gente y obtener compañía. Su
silbido es hondo y largo, que suele penetrar los oídos e infunde frío. En otras versiones,
el Silbón aparece ante los jinetes para que les permitiera subir a sus caballos. No
obstante, otros dicen que suele perseguir a las mujeres embarazadas, y tiene la
capacidad de predecir la muerte de una persona. Si alguien escucha el silbido agudo,
pronostica la muerte de una mujer. En cambio, si suena grave pronostica la muerte de
un hombre. En todo caso, esa persona, sea hombre o mujer, generalmente es alguien
conocido por parte de quien ha escuchado el silbido, si escuchas su silbato puede morir
o volverse Loco.

El Silbón es un espectro del folclore de Venezuela,1originario de la región de


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los Llanos, particularmente del estado Portuguesa, municipio Guanarito, siendo también
difundido en los Llanos Orientales de Colombia.2 Se describe como una figura de hasta
[ ]

seis metros de altura, que se mueve sigilosamente entre los árboles, portando un
sombrero de cogollo y emite un silbido característico y escalofriante (que sube y baja en
las notas musicales do-re-mi-fa-sol-la-si). Una creencia popular indica que si el silbido
suena muy cerca, el Silbón está lejos y no hay peligro; pero si suena lejano, está muy
próximo y representa una amenaza mortal, especialmente para borrachos, mujeriegos o
personas de mala conducta, a quienes puede provocar fiebre, tullidez o la muerte.

Se trata del alma en pena de un joven que, según la tradición más extendida, asesinó a
su padre —ya sea por un arrebato de ira, por negarse a cazar o en medio de un conflicto
familiar— y fue maldecido por su abuelo (o en algunas versiones por su madre) a vagar
eternamente cargando un saco con los huesos de su víctima.
La leyenda, surgida a mediados del siglo XIX, forma parte del imaginario llanero
venezolano y se comparte también en regiones colombo-venezolanas, funcionando
como advertencia moral y elemento de control social en las zonas rurales. 3 [ ]

Leyenda
Según la leyenda, en vida era un joven terco, caprichoso, maleducado y consentido al
extremo, desde pequeño lo tenían acostumbrado a ser complacido con todo. Él se la
pasaba de cantina en cantina desperdiciando su vida con el alcohol. Le apodaban
el Silbón porque eso era lo que mejor sabía hacer: "Silbar", pero una noche, se enojo por
lo que vio que le habían servido en la mesa, ya que le dijo a su madre que quería
asaduras de ciervo para cenar. Luego él se levantó se fue de su casa furioso hacia la
cantina para calmar su ira, por lo que la mujer le pidió a su esposo que fuera al bosque
para cazar un ciervo para su hijo. Acto seguido, sin embargo, el pobre hombre no pudo
lograr cazar nada con éxito.

Después de beber alcohol, el Silbón de regreso a casa se encontró con su frustrado padre
quien trató de explicarle porque no había podido cazar el ciervo que él quería, sin oír
razones y en medio de su borrachera golpeó brutalmente a su padre y cuando cayó al
suelo con el rifle de cacería le disparó constantemente hasta matarlo ahí mismo y luego
con el cuchillo de caza de su padre le sacó las tripas sin remordimiento alguno, y
finalmente las empacó en la tela de la camisa y se las llevó a casa.

Tras este hecho, le llevó las tripas a su madre, la cual al ver las últimas, sospechó un
poco, así que le preguntó varias cosas y hasta que la madre se dio cuenta de que estaba
cocinando las tripas de su marido. La Mujer entró en pánico y comenzó a gritar
pidiendo auxilio y de castigo su abuelo lo mandó a que lo ataran a un poste en el medio
del campo, a destruir la espalda a violentos latigazos, para que luego sus heridas fueran
lavadas con agua ardiente y sábila, y al liberarlo lo pusieran junto a dos perros
hambrientos y rabiosos. Después de haberlo torturado, su abuelo lo condenó a vagar
siendo perseguido por los perros llamados "Perros Tureco" o "Perros del Diablo" y
según la leyenda los perros lo perseguirán hasta el fin de los tiempos. Antes de liberarlo
su abuelo lo maldijo y condenó a portar los huesos de su padre por toda la eternidad, 4 [ ]

5
[
diciendo:
]

Maldito eres y maldito serás para el resto de la eternidad hasta que Dios tenga piedad de tu alma
Después de ser condenado fue a donde estaba el cadáver de su padre, el cual los
animales silvestres se habían encargado de limpiar. Para luego en un saco sucio
comenzar a meter los huesos de su padre, después se echó el saco al hombro y terminó
llevándoselos con él , seguido de cerca por los perros turecos para convertirse en una
leyenda. Según los que supuestamente lo han visto pasearse por el llano venezolano o
colombiano lo describen como un hombre adulto delgado que llega a medir 6 metros de
altura, que viste ropa desgastada, lleva un sombrero enorme en su cabeza y lleva
cargado un saco lleno de huesos, que se pasea por los llanos y entre las copas de los
árboles mientras emite su escalofriante silbido.

Se pasea por el llano matando a personas mujeriegas y borrachas para beberse su sangre
alcoholizada directo de sus ombligos. Se dice que su silbido suena como la
melodía "Do, re, mi, fa, sol, la, si, do" pero de una forma espeluznante que suena en un
sombrío y fantasmal eco. Hay veces en las que se sienta frente a las casas para contar
con detenimiento los huesos de su saco uno a uno, si las personas de esa casa lo
escuchan no pasa nada si es que no hay borrachos o mujeriegos entre ellos, pero si no lo
escuchan cuando pasa eso, al otro día habrá velorio en la casa. Se dice que cuando el
silbido es grueso es porque va por un hombre pero cuando el silbido es suave es que va
por una mujer.

La mejor forma de evitarlo es llevando un látigo, un ají picante o llevando un perro


doméstico, estas tres cosas lo espanta, además de que no se debe ser mujeriego o ir
borracho por los llanos venezolanos durante la noche.

Salió a la luz gracias a un obrero de La Portuguesa llamado Rafael. Se dice que


"Cuando su silbido se escucha cerca es porque está lejos, así que no hay peligro, pero
cuando se escucha lejos, ahí si es mejor tener cuidado por parte de los viajeros que
caminen solos por los llanos en altas horas de la noche, porque significa que el Silbón
esta cerca".6 7
[ ][ ]

Y así va el Silbón por los llanos solitarios acompañado por los perros turecos, los cuales
lo perseguirán desatando muerte y desgracia por donde vayan a sus desafortunadas
víctimas hasta la consumación de los tiempos.

En Colombia, sobre los llanos orientales del país, se dice que el Silbón, también
conocido el Silbador, fue un hombre mujeriego y parrandero que murió en soledad. Por
esa razón, cuando se topa con alguien, silba para atraer gente y obtener compañía. Su
silbido es hondo y largo, que suele penetrar los oídos e infunde frío. En otras versiones,
el Silbón aparece ante los jinetes para que les permitiera subir a sus caballos. No
obstante, otros dicen que suele perseguir a las mujeres embarazadas, y tiene la
capacidad de predecir la muerte de una persona. Si alguien escucha el silbido agudo,
pronostica la muerte de una mujer. En cambio, si suena grave pronostica la muerte de
un hombre. En todo caso, esa persona, sea hombre o mujer, generalmente es alguien
conocido por parte de quien ha escuchado el silbido, si escuchas su silbato puede morir
o volverse Loco.

El Silbón es un espectro del folclore de Venezuela,1originario de la región de


[ ]

los Llanos, particularmente del estado Portuguesa, municipio Guanarito, siendo también
difundido en los Llanos Orientales de Colombia.2 Se describe como una figura de hasta
[ ]

seis metros de altura, que se mueve sigilosamente entre los árboles, portando un
sombrero de cogollo y emite un silbido característico y escalofriante (que sube y baja en
las notas musicales do-re-mi-fa-sol-la-si). Una creencia popular indica que si el silbido
suena muy cerca, el Silbón está lejos y no hay peligro; pero si suena lejano, está muy
próximo y representa una amenaza mortal, especialmente para borrachos, mujeriegos o
personas de mala conducta, a quienes puede provocar fiebre, tullidez o la muerte.

Se trata del alma en pena de un joven que, según la tradición más extendida, asesinó a
su padre —ya sea por un arrebato de ira, por negarse a cazar o en medio de un conflicto
familiar— y fue maldecido por su abuelo (o en algunas versiones por su madre) a vagar
eternamente cargando un saco con los huesos de su víctima.

La leyenda, surgida a mediados del siglo XIX, forma parte del imaginario llanero
venezolano y se comparte también en regiones colombo-venezolanas, funcionando
como advertencia moral y elemento de control social en las zonas rurales. 3[ ]
Leyenda
Según la leyenda, en vida era un joven terco, caprichoso, maleducado y consentido al
extremo, desde pequeño lo tenían acostumbrado a ser complacido con todo. Él se la
pasaba de cantina en cantina desperdiciando su vida con el alcohol. Le apodaban
el Silbón porque eso era lo que mejor sabía hacer: "Silbar", pero una noche, se enojo por
lo que vio que le habían servido en la mesa, ya que le dijo a su madre que quería
asaduras de ciervo para cenar. Luego él se levantó se fue de su casa furioso hacia la
cantina para calmar su ira, por lo que la mujer le pidió a su esposo que fuera al bosque
para cazar un ciervo para su hijo. Acto seguido, sin embargo, el pobre hombre no pudo
lograr cazar nada con éxito.

Después de beber alcohol, el Silbón de regreso a casa se encontró con su frustrado padre
quien trató de explicarle porque no había podido cazar el ciervo que él quería, sin oír
razones y en medio de su borrachera golpeó brutalmente a su padre y cuando cayó al
suelo con el rifle de cacería le disparó constantemente hasta matarlo ahí mismo y luego
con el cuchillo de caza de su padre le sacó las tripas sin remordimiento alguno, y
finalmente las empacó en la tela de la camisa y se las llevó a casa.

Tras este hecho, le llevó las tripas a su madre, la cual al ver las últimas, sospechó un
poco, así que le preguntó varias cosas y hasta que la madre se dio cuenta de que estaba
cocinando las tripas de su marido. La Mujer entró en pánico y comenzó a gritar
pidiendo auxilio y de castigo su abuelo lo mandó a que lo ataran a un poste en el medio
del campo, a destruir la espalda a violentos latigazos, para que luego sus heridas fueran
lavadas con agua ardiente y sábila, y al liberarlo lo pusieran junto a dos perros
hambrientos y rabiosos. Después de haberlo torturado, su abuelo lo condenó a vagar
siendo perseguido por los perros llamados "Perros Tureco" o "Perros del Diablo" y
según la leyenda los perros lo perseguirán hasta el fin de los tiempos. Antes de liberarlo
su abuelo lo maldijo y condenó a portar los huesos de su padre por toda la eternidad, 4 [ ]

5
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diciendo:
]

Maldito eres y maldito serás para el resto de la eternidad hasta que Dios tenga piedad de tu alma
Después de ser condenado fue a donde estaba el cadáver de su padre, el cual los
animales silvestres se habían encargado de limpiar. Para luego en un saco sucio
comenzar a meter los huesos de su padre, después se echó el saco al hombro y terminó
llevándoselos con él , seguido de cerca por los perros turecos para convertirse en una
leyenda. Según los que supuestamente lo han visto pasearse por el llano venezolano o
colombiano lo describen como un hombre adulto delgado que llega a medir 6 metros de
altura, que viste ropa desgastada, lleva un sombrero enorme en su cabeza y lleva
cargado un saco lleno de huesos, que se pasea por los llanos y entre las copas de los
árboles mientras emite su escalofriante silbido.

Se pasea por el llano matando a personas mujeriegas y borrachas para beberse su sangre
alcoholizada directo de sus ombligos. Se dice que su silbido suena como la
melodía "Do, re, mi, fa, sol, la, si, do" pero de una forma espeluznante que suena en un
sombrío y fantasmal eco. Hay veces en las que se sienta frente a las casas para contar
con detenimiento los huesos de su saco uno a uno, si las personas de esa casa lo
escuchan no pasa nada si es que no hay borrachos o mujeriegos entre ellos, pero si no lo
escuchan cuando pasa eso, al otro día habrá velorio en la casa. Se dice que cuando el
silbido es grueso es porque va por un hombre pero cuando el silbido es suave es que va
por una mujer.

La mejor forma de evitarlo es llevando un látigo, un ají picante o llevando un perro


doméstico, estas tres cosas lo espanta, además de que no se debe ser mujeriego o ir
borracho por los llanos venezolanos durante la noche.

Salió a la luz gracias a un obrero de La Portuguesa llamado Rafael. Se dice que


"Cuando su silbido se escucha cerca es porque está lejos, así que no hay peligro, pero
cuando se escucha lejos, ahí si es mejor tener cuidado por parte de los viajeros que
caminen solos por los llanos en altas horas de la noche, porque significa que el Silbón
esta cerca".6 7
[ ][ ]

Y así va el Silbón por los llanos solitarios acompañado por los perros turecos, los cuales
lo perseguirán desatando muerte y desgracia por donde vayan a sus desafortunadas
víctimas hasta la consumación de los tiempos.

En Colombia, sobre los llanos orientales del país, se dice que el Silbón, también
conocido el Silbador, fue un hombre mujeriego y parrandero que murió en soledad. Por
esa razón, cuando se topa con alguien, silba para atraer gente y obtener compañía. Su
silbido es hondo y largo, que suele penetrar los oídos e infunde frío. En otras versiones,
el Silbón aparece ante los jinetes para que les permitiera subir a sus caballos. No
obstante, otros dicen que suele perseguir a las mujeres embarazadas, y tiene la
capacidad de predecir la muerte de una persona. Si alguien escucha el silbido agudo,
pronostica la muerte de una mujer. En cambio, si suena grave pronostica la muerte de
un hombre. En todo caso, esa persona, sea hombre o mujer, generalmente es alguien
conocido por parte de quien ha escuchado el silbido, si escuchas su silbato puede morir
o volverse Loco.

El Silbón es un espectro del folclore de Venezuela,1originario de la región de


[ ]

los Llanos, particularmente del estado Portuguesa, municipio Guanarito, siendo también
difundido en los Llanos Orientales de Colombia.2 Se describe como una figura de hasta
[ ]

seis metros de altura, que se mueve sigilosamente entre los árboles, portando un
sombrero de cogollo y emite un silbido característico y escalofriante (que sube y baja en
las notas musicales do-re-mi-fa-sol-la-si). Una creencia popular indica que si el silbido
suena muy cerca, el Silbón está lejos y no hay peligro; pero si suena lejano, está muy
próximo y representa una amenaza mortal, especialmente para borrachos, mujeriegos o
personas de mala conducta, a quienes puede provocar fiebre, tullidez o la muerte.

Se trata del alma en pena de un joven que, según la tradición más extendida, asesinó a
su padre —ya sea por un arrebato de ira, por negarse a cazar o en medio de un conflicto
familiar— y fue maldecido por su abuelo (o en algunas versiones por su madre) a vagar
eternamente cargando un saco con los huesos de su víctima.

La leyenda, surgida a mediados del siglo XIX, forma parte del imaginario llanero
venezolano y se comparte también en regiones colombo-venezolanas, funcionando
como advertencia moral y elemento de control social en las zonas rurales. 3[ ]

Leyenda
Según la leyenda, en vida era un joven terco, caprichoso, maleducado y consentido al
extremo, desde pequeño lo tenían acostumbrado a ser complacido con todo. Él se la
pasaba de cantina en cantina desperdiciando su vida con el alcohol. Le apodaban
el Silbón porque eso era lo que mejor sabía hacer: "Silbar", pero una noche, se enojo por
lo que vio que le habían servido en la mesa, ya que le dijo a su madre que quería
asaduras de ciervo para cenar. Luego él se levantó se fue de su casa furioso hacia la
cantina para calmar su ira, por lo que la mujer le pidió a su esposo que fuera al bosque
para cazar un ciervo para su hijo. Acto seguido, sin embargo, el pobre hombre no pudo
lograr cazar nada con éxito.

Después de beber alcohol, el Silbón de regreso a casa se encontró con su frustrado padre
quien trató de explicarle porque no había podido cazar el ciervo que él quería, sin oír
razones y en medio de su borrachera golpeó brutalmente a su padre y cuando cayó al
suelo con el rifle de cacería le disparó constantemente hasta matarlo ahí mismo y luego
con el cuchillo de caza de su padre le sacó las tripas sin remordimiento alguno, y
finalmente las empacó en la tela de la camisa y se las llevó a casa.

Tras este hecho, le llevó las tripas a su madre, la cual al ver las últimas, sospechó un
poco, así que le preguntó varias cosas y hasta que la madre se dio cuenta de que estaba
cocinando las tripas de su marido. La Mujer entró en pánico y comenzó a gritar
pidiendo auxilio y de castigo su abuelo lo mandó a que lo ataran a un poste en el medio
del campo, a destruir la espalda a violentos latigazos, para que luego sus heridas fueran
lavadas con agua ardiente y sábila, y al liberarlo lo pusieran junto a dos perros
hambrientos y rabiosos. Después de haberlo torturado, su abuelo lo condenó a vagar
siendo perseguido por los perros llamados "Perros Tureco" o "Perros del Diablo" y
según la leyenda los perros lo perseguirán hasta el fin de los tiempos. Antes de liberarlo
su abuelo lo maldijo y condenó a portar los huesos de su padre por toda la eternidad, 4 [ ]

5
[
diciendo:
]

Maldito eres y maldito serás para el resto de la eternidad hasta que Dios tenga piedad de tu alma
Después de ser condenado fue a donde estaba el cadáver de su padre, el cual los
animales silvestres se habían encargado de limpiar. Para luego en un saco sucio
comenzar a meter los huesos de su padre, después se echó el saco al hombro y terminó
llevándoselos con él , seguido de cerca por los perros turecos para convertirse en una
leyenda. Según los que supuestamente lo han visto pasearse por el llano venezolano o
colombiano lo describen como un hombre adulto delgado que llega a medir 6 metros de
altura, que viste ropa desgastada, lleva un sombrero enorme en su cabeza y lEl
Silbón es un espectro del folclore de Venezuela,1originario de la región de los Llanos,
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particularmente del estado Portuguesa, municipio Guanarito, siendo también difundido


en los Llanos Orientales de Colombia.2 Se describe como una figura de hasta seis
[ ]

metros de altura, que se mueve sigilosamente entre los árboles, portando un sombrero
de cogollo y emite un silbido característico y escalofriante (que sube y baja en las notas
musicales do-re-mi-fa-sol-la-si). Una creencia popular indica que si el silbido suena
muy cerca, el Silbón está lejos y no hay peligro; pero si suena lejano, está muy próximo
y representa una amenaza mortal, especialmente para borrachos, mujeriegos o personas
de mala conducta, a quienes puede provocar fiebre, tullidez o la muerte.

Se trata del alma en pena de un joven que, según la tradición más extendida, asesinó a
su padre —ya sea por un arrebato de ira, por negarse a cazar o en medio de un conflicto
familiar— y fue maldecido por su abuelo (o en algunas versiones por su madre) a vagar
eternamente cargando un saco con los huesos de su víctima.

La leyenda, surgida a mediados del siglo XIX, forma parte del imaginario llanero
venezolano y se comparte también en regiones colombo-venezolanas, funcionando
como advertencia moral y elemento de control social en las zonas rurales. 3 [ ]

Leyenda
Según la leyenda, en vida era un joven terco, caprichoso, maleducado y consentido al
extremo, desde pequeño lo tenían acostumbrado a ser complacido con todo. Él se la
pasaba de cantina en cantina desperdiciando su vida con el alcohol. Le apodaban
el Silbón porque eso era lo que mejor sabía hacer: "Silbar", pero una noche, se enojo por
lo que vio que le habían servido en la mesa, ya que le dijo a su madre que quería
asaduras de ciervo para cenar. Luego él se levantó se fue de su casa furioso hacia la
cantina para calmar su ira, por lo que la mujer le pidió a su esposo que fuera al bosque
para cazar un ciervo para su hijo. Acto seguido, sin embargo, el pobre hombre no pudo
lograr cazar nada con éxito.

Después de beber alcohol, el Silbón de regreso a casa se encontró con su frustrado padre
quien trató de explicarle porque no había podido cazar el ciervo que él quería, sin oír
razones y en medio de su borrachera golpeó brutalmente a su padre y cuando cayó al
suelo con el rifle de cacería le disparó constantemente hasta matarlo ahí mismo y luego
con el cuchillo de caza de su padre le sacó las tripas sin remordimiento alguno, y
finalmente las empacó en la tela de la camisa y se las llevó a casa.

Tras este hecho, le llevó las tripas a su madre, la cual al ver las últimas, sospechó un
poco, así que le preguntó varias cosas y hasta que la madre se dio cuenta de que estaba
cocinando las tripas de su marido. La Mujer entró en pánico y comenzó a gritar
pidiendo auxilio y de castigo su abuelo lo mandó a que lo ataran a un poste en el medio
del campo, a destruir la espalda a violentos latigazos, para que luego sus heridas fueran
lavadas con agua ardiente y sábila, y al liberarlo lo pusieran junto a dos perros
hambrientos y rabiosos. Después de haberlo torturado, su abuelo lo condenó a vagar
siendo perseguido por los perros llamados "Perros Tureco" o "Perros del Diablo" y
según la leyenda los perros lo perseguirán hasta el fin de los tiempos. Antes de liberarlo
su abuelo lo maldijo y condenó a portar los huesos de su padre por toda la eternidad, 4 [ ]

5
[
diciendo:
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Maldito eres y maldito serás para el resto de la eternidad hasta que Dios tenga piedad de tu alma
Después de ser condenado fue a donde estaba el cadáver de su padre, el cual los
animales silvestres se habían encargado de limpiar. Para luego en un saco sucio
comenzar a meter los huesos de su padre, después se echó el saco al hombro y terminó
llevándoselos con él , seguido de cerca por los perros turecos para convertirse en una
leyenda. Según los que supuestamente lo han visto pasearse por el llano venezolano o
colombiano lo describen como un hombre adulto delgado que llega a medir 6 metros de
altura, que viste ropa desgastada, lleva un sombrero enorme en su cabeza y lleva
cargado un saco lleno de huesos, que se pasea por los llanos y entre las copas de los
árboles mientras emite su escalofriante silbido.

Se pasea por el llano matando a personas mujeriegas y borrachas para beberse su sangre
alcoholizada directo de sus ombligos. Se dice que su silbido suena como la
melodía "Do, re, mi, fa, sol, la, si, do" pero de una forma espeluznante que suena en un
sombrío y fantasmal eco. Hay veces en las que se sienta frente a las casas para contar
con detenimiento los huesos de su saco uno a uno, si las personas de esa casa lo
escuchan no pasa nada si es que no hay borrachos o mujeriegos entre ellos, pero si no lo
escuchan cuando pasa eso, al otro día habrá velorio en la casa. Se dice que cuando el
silbido es grueso es porque va por un hombre pero cuando el silbido es suave es que va
por una mujer.

La mejor forma de evitarlo es llevando un látigo, un ají picante o llevando un perro


doméstico, estas tres cosas lo espanta, además de que no se debe ser mujeriego o ir
borracho por los llanos venezolanos durante la noche.

Salió a la luz gracias a un obrero de La Portuguesa llamado Rafael. Se dice que


"Cuando su silbido se escucha cerca es porque está lejos, así que no hay peligro, pero
cuando se escucha lejos, ahí si es mejor tener cuidado por parte de los viajeros que
caminen solos por los llanos en altas horas de la noche, porque significa que el Silbón
esta cerca".6 7
[ ][ ]

Y así va el Silbón por los llanos solitarios acompañado por los perros turecos, los cuales
lo perseguirán desatando muerte y desgracia por donde vayan a sus desafortunadas
víctimas hasta la consumación de los tiempos.

En Colombia, sobre los llanos orientales del país, se dice que el Silbón, también
conocido el Silbador, fue un hombre mujeriego y parrandero que murió en soledad. Por
esa razón, cuando se topa con alguien, silba para atraer gente y obtener compañía. Su
silbido es hondo y largo, que suele penetrar los oídos e infunde frío. En otras versiones,
el Silbón aparece ante los jinetes para que les permitiera subir a sus caballos. No
obstante, otros dicen que suele perseguir a las mujeres embarazadas, y tiene la
capacidad de predecir la muerte de una persona. Si alguien escucha el silbido agudo,
pronostica la muerte de una mujer. En cambio, si suena grave pronostica la muerte de
un hombre. En todo caso, esa persona, sea hombre o mujer, generalmente es alguien
conocido por parte de quien ha escuchado el silbido, si escuchas su silbato puede morir
o volverse Loco.

El Silbón es un espectro del folclore de Venezuela,1originario de la región de


[ ]

los Llanos, particularmente del estado Portuguesa, municipio Guanarito, siendo también
difundido en los Llanos Orientales de Colombia.2 Se describe como una figura de hasta
[ ]

seis metros de altura, que se mueve sigilosamente entre los árboles, portando un
sombrero de cogollo y emite un silbido característico y escalofriante (que sube y baja en
las notas musicales do-re-mi-fa-sol-la-si). Una creencia popular indica que si el silbido
suena muy cerca, el Silbón está lejos y no hay peligro; pero si suena lejano, está muy
próximo y representa una amenaza mortal, especialmente para borrachos, mujeriegos o
personas de mala conducta, a quienes puede provocar fiebre, tullidez o la muerte.

Se trata del alma en pena de un joven que, según la tradición más extendida, asesinó a
su padre —ya sea por un arrebato de ira, por negarse a cazar o en medio de un conflicto
familiar— y fue maldecido por su abuelo (o en algunas versiones por su madre) a vagar
eternamente cargando un saco con los huesos de su víctima.
La leyenda, surgida a mediados del siglo XIX, forma parte del imaginario llanero
venezolano y se comparte también en regiones colombo-venezolanas, funcionando
como advertencia moral y elemento de control social en las zonas rurales. 3 [ ]

Leyenda
Según la leyenda, en vida era un joven terco, caprichoso, maleducado y consentido al
extremo, desde pequeño lo tenían acostumbrado a ser complacido con todo. Él se la
pasaba de cantina en cantina desperdiciando su vida con el alcohol. Le apodaban
el Silbón porque eso era lo que mejor sabía hacer: "Silbar", pero una noche, se enojo por
lo que vio que le habían servido en la mesa, ya que le dijo a su madre que quería
asaduras de ciervo para cenar. Luego él se levantó se fue de su casa furioso hacia la
cantina para calmar su ira, por lo que la mujer le pidió a su esposo que fuera al bosque
para cazar un ciervo para su hijo. Acto seguido, sin embargo, el pobre hombre no pudo
lograr cazar nada con éxito.

Después de beber alcohol, el Silbón de regreso a casa se encontró con su frustrado padre
quien trató de explicarle porque no había podido cazar el ciervo que él quería, sin oír
razones y en medio de su borrachera golpeó brutalmente a su padre y cuando cayó al
suelo con el rifle de cacería le disparó constantemente hasta matarlo ahí mismo y luego
con el cuchillo de caza de su padre le sacó las tripas sin remordimiento alguno, y
finalmente las empacó en la tela de la camisa y se las llevó a casa.

Tras este hecho, le llevó las tripas a su madre, la cual al ver las últimas, sospechó un
poco, así que le preguntó varias cosas y hasta que la madre se dio cuenta de que estaba
cocinando las tripas de su marido. La Mujer entró en pánico y comenzó a gritar
pidiendo auxilio y de castigo su abuelo lo mandó a que lo ataran a un poste en el medio
del campo, a destruir la espalda a violentos latigazos, para que luego sus heridas fueran
lavadas con agua ardiente y sábila, y al liberarlo lo pusieran junto a dos perros
hambrientos y rabiosos. Después de haberlo torturado, su abuelo lo condenó a vagar
siendo perseguido por los perros llamados "Perros Tureco" o "Perros del Diablo" y
según la leyenda los perros lo perseguirán hasta el fin de los tiempos. Antes de liberarlo
su abuelo lo maldijo y condenó a portar los huesos de su padre por toda la eternidad, 4 [ ]

5
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diciendo:
]

Maldito eres y maldito serás para el resto de la eternidad hasta que Dios tenga piedad de tu alma
Después de ser condenado fue a donde estaba el cadáver de su padre, el cual los
animales silvestres se habían encargado de limpiar. Para luego en un saco sucio
comenzar a meter los huesos de su padre, después se echó el saco al hombro y terminó
llevándoselos con él , seguido de cerca por los perros turecos para convertirse en una
leyenda. Según los que supuestamente lo han visto pasearse por el llano venezolano o
colombiano lo describen como un hombre adulto delgado que llega a medir 6 metros de
altura, que viste ropa desgastada, lleva un sombrero enorme en su cabeza y lleva
cargado un saco lleno de huesos, que se pasea por los llanos y entre las copas de los
árboles mientras emite su escalofriante silbido.

Se pasea por el llano matando a personas mujeriegas y borrachas para beberse su sangre
alcoholizada directo de sus ombligos. Se dice que su silbido suena como la
melodía "Do, re, mi, fa, sol, la, si, do" pero de una forma espeluznante que suena en un
sombrío y fantasmal eco. Hay veces en las que se sienta frente a las casas para contar
con detenimiento los huesos de su saco uno a uno, si las personas de esa casa lo
escuchan no pasa nada si es que no hay borrachos o mujeriegos entre ellos, pero si no lo
escuchan cuando pasa eso, al otro día habrá velorio en la casa. Se dice que cuando el
silbido es grueso es porque va por un hombre pero cuando el silbido es suave es que va
por una mujer.

La mejor forma de evitarlo es llevando un látigo, un ají picante o llevando un perro


doméstico, estas tres cosas lo espanta, además de que no se debe ser mujeriego o ir
borracho por los llanos venezolanos durante la noche.

Salió a la luz gracias a un obrero de La Portuguesa llamado Rafael. Se dice que


"Cuando su silbido se escucha cerca es porque está lejos, así que no hay peligro, pero
cuando se escucha lejos, ahí si es mejor tener cuidado por parte de los viajeros que
caminen solos por los llanos en altas horas de la noche, porque significa que el Silbón
esta cerca".6 7
[ ][ ]

Y así va el Silbón por los llanos solitarios acompañado por los perros turecos, los cuales
lo perseguirán desatando muerte y desgracia por donde vayan a sus desafortunadas
víctimas hasta la consumación de los tiempos.

En Colombia, sobre los llanos orientales del país, se dice que el Silbón, también
conocido el Silbador, fue un hombre mujeriego y parrandero que murió en soledad. Por
esa razón, cuando se topa con alguien, silba para atraer gente y obtener compañía. Su
silbido es hondo y largo, que suele penetrar los oídos e infunde frío. En otras versiones,
el Silbón aparece ante los jinetes para que les permitiera subir a sus caballos. No
obstante, otros dicen que suele perseguir a las mujeres embarazadas, y tiene la
capacidad de predecir la muerte de una persona. Si alguien escucha el silbido agudo,
pronostica la muerte de una mujer. En cambio, si suena grave pronostica la muerte de
un hombre. En todo caso, esa persona, sea hombre o mujer, generalmente es alguien
conocido por parte de quien ha escuchado el silbido, si escuchas su silbato puede morir
o volverse Loco.

El Silbón es un espectro del folclore de Venezuela,1originario de la región de


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los Llanos, particularmente del estado Portuguesa, municipio Guanarito, siendo también
difundido en los Llanos Orientales de Colombia.2 Se describe como una figura de hasta
[ ]

seis metros de altura, que se mueve sigilosamente entre los árboles, portando un
sombrero de cogollo y emite un silbido característico y escalofriante (que sube y baja en
las notas musicales do-re-mi-fa-sol-la-si). Una creencia popular indica que si el silbido
suena muy cerca, el Silbón está lejos y no hay peligro; pero si suena lejano, está muy
próximo y representa una amenaza mortal, especialmente para borrachos, mujeriegos o
personas de mala conducta, a quienes puede provocar fiebre, tullidez o la muerte.

Se trata del alma en pena de un joven que, según la tradición más extendida, asesinó a
su padre —ya sea por un arrebato de ira, por negarse a cazar o en medio de un conflicto
familiar— y fue maldecido por su abuelo (o en algunas versiones por su madre) a vagar
eternamente cargando un saco con los huesos de su víctima.

La leyenda, surgida a mediados del siglo XIX, forma parte del imaginario llanero
venezolano y se comparte también en regiones colombo-venezolanas, funcionando
como advertencia moral y elemento de control social en las zonas rurales. 3[ ]
Leyenda
Según la leyenda, en vida era un joven terco, caprichoso, maleducado y consentido al
extremo, desde pequeño lo tenían acostumbrado a ser complacido con todo. Él se la
pasaba de cantina en cantina desperdiciando su vida con el alcohol. Le apodaban
el Silbón porque eso era lo que mejor sabía hacer: "Silbar", pero una noche, se enojo por
lo que vio que le habían servido en la mesa, ya que le dijo a su madre que quería
asaduras de ciervo para cenar. Luego él se levantó se fue de su casa furioso hacia la
cantina para calmar su ira, por lo que la mujer le pidió a su esposo que fuera al bosque
para cazar un ciervo para su hijo. Acto seguido, sin embargo, el pobre hombre no pudo
lograr cazar nada con éxito.

Después de beber alcohol, el Silbón de regreso a casa se encontró con su frustrado padre
quien trató de explicarle porque no había podido cazar el ciervo que él quería, sin oír
razones y en medio de su borrachera golpeó brutalmente a su padre y cuando cayó al
suelo con el rifle de cacería le disparó constantemente hasta matarlo ahí mismo y luego
con el cuchillo de caza de su padre le sacó las tripas sin remordimiento alguno, y
finalmente las empacó en la tela de la camisa y se las llevó a casa.

Tras este hecho, le llevó las tripas a su madre, la cual al ver las últimas, sospechó un
poco, así que le preguntó varias cosas y hasta que la madre se dio cuenta de que estaba
cocinando las tripas de su marido. La Mujer entró en pánico y comenzó a gritar
pidiendo auxilio y de castigo su abuelo lo mandó a que lo ataran a un poste en el medio
del campo, a destruir la espalda a violentos latigazos, para que luego sus heridas fueran
lavadas con agua ardiente y sábila, y al liberarlo lo pusieran junto a dos perros
hambrientos y rabiosos. Después de haberlo torturado, su abuelo lo condenó a vagar
siendo perseguido por los perros llamados "Perros Tureco" o "Perros del Diablo" y
según la leyenda los perros lo perseguirán hasta el fin de los tiempos. Antes de liberarlo
su abuelo lo maldijo y condenó a portar los huesos de su padre por toda la eternidad, 4 [ ]

5
[
diciendo:
]

Maldito eres y maldito serás para el resto de la eternidad hasta que Dios tenga piedad de tu alma
Después de ser condenado fue a donde estaba el cadáver de su padre, el cual los
animales silvestres se habían encargado de limpiar. Para luego en un saco sucio
comenzar a meter los huesos de su padre, después se echó el saco al hombro y terminó
llevándoselos con él , seguido de cerca por los perros turecos para convertirse en una
leyenda. Según los que supuestamente lo han visto pasearse por el llano venezolano o
colombiano lo describen como un hombre adulto delgado que llega a medir 6 metros de
altura, que viste ropa desgastada, lleva un sombrero enorme en su cabeza y lleva
cargado un saco lleno de huesos, que se pasea por los llanos y entre las copas de los
árboles mientras emite su escalofriante silbido.

Se pasea por el llano matando a personas mujeriegas y borrachas para beberse su sangre
alcoholizada directo de sus ombligos. Se dice que su silbido suena como la
melodía "Do, re, mi, fa, sol, la, si, do" pero de una forma espeluznante que suena en un
sombrío y fantasmal eco. Hay veces en las que se sienta frente a las casas para contar
con detenimiento los huesos de su saco uno a uno, si las personas de esa casa lo
escuchan no pasa nada si es que no hay borrachos o mujeriegos entre ellos, pero si no lo
escuchan cuando pasa eso, al otro día habrá velorio en la casa. Se dice que cuando el
silbido es grueso es porque va por un hombre pero cuando el silbido es suave es que va
por una mujer.

La mejor forma de evitarlo es llevando un látigo, un ají picante o llevando un perro


doméstico, estas tres cosas lo espanta, además de que no se debe ser mujeriego o ir
borracho por los llanos venezolanos durante la noche.

Salió a la luz gracias a un obrero de La Portuguesa llamado Rafael. Se dice que


"Cuando su silbido se escucha cerca es porque está lejos, así que no hay peligro, pero
cuando se escucha lejos, ahí si es mejor tener cuidado por parte de los viajeros que
caminen solos por los llanos en altas horas de la noche, porque significa que el Silbón
esta cerca".6 7
[ ][ ]

Y así va el Silbón por los llanos solitarios acompañado por los perros turecos, los cuales
lo perseguirán desatando muerte y desgracia por donde vayan a sus desafortunadas
víctimas hasta la consumación de los tiempos.

En Colombia, sobre los llanos orientales del país, se dice que el Silbón, también
conocido el Silbador, fue un hombre mujeriego y parrandero que murió en soledad. Por
esa razón, cuando se topa con alguien, silba para atraer gente y obtener compañía. Su
silbido es hondo y largo, que suele penetrar los oídos e infunde frío. En otras versiones,
el Silbón aparece ante los jinetes para que les permitiera subir a sus caballos. No
obstante, otros dicen que suele perseguir a las mujeres embarazadas, y tiene la
capacidad de predecir la muerte de una persona. Si alguien escucha el silbido agudo,
pronostica la muerte de una mujer. En cambio, si suena grave pronostica la muerte de
un hombre. En todo caso, esa persona, sea hombre o mujer, generalmente es alguien
conocido por parte de quien ha escuchado el silbido, si escuchas su silbato puede morir
o volverse Loco.

El Silbón es un espectro del folclore de Venezuela,1originario de la región de


[ ]

los Llanos, particularmente del estado Portuguesa, municipio Guanarito, siendo también
difundido en los Llanos Orientales de Colombia.2 Se describe como una figura de hasta
[ ]

seis metros de altura, que se mueve sigilosamente entre los árboles, portando un
sombrero de cogollo y emite un silbido característico y escalofriante (que sube y baja en
las notas musicales do-re-mi-fa-sol-la-si). Una creencia popular indica que si el silbido
suena muy cerca, el Silbón está lejos y no hay peligro; pero si suena lejano, está muy
próximo y representa una amenaza mortal, especialmente para borrachos, mujeriegos o
personas de mala conducta, a quienes puede provocar fiebre, tullidez o la muerte.

Se trata del alma en pena de un joven que, según la tradición más extendida, asesinó a
su padre —ya sea por un arrebato de ira, por negarse a cazar o en medio de un conflicto
familiar— y fue maldecido por su abuelo (o en algunas versiones por su madre) a vagar
eternamente cargando un saco con los huesos de su víctima.

La leyenda, surgida a mediados del siglo XIX, forma parte del imaginario llanero
venezolano y se comparte también en regiones colombo-venezolanas, funcionando
como advertencia moral y elemento de control social en las zonas rurales. 3[ ]

Leyenda
Según la leyenda, en vida era un joven terco, caprichoso, maleducado y consentido al
extremo, desde pequeño lo tenían acostumbrado a ser complacido con todo. Él se la
pasaba de cantina en cantina desperdiciando su vida con el alcohol. Le apodaban
el Silbón porque eso era lo que mejor sabía hacer: "Silbar", pero una noche, se enojo por
lo que vio que le habían servido en la mesa, ya que le dijo a su madre que quería
asaduras de ciervo para cenar. Luego él se levantó se fue de su casa furioso hacia la
cantina para calmar su ira, por lo que la mujer le pidió a su esposo que fuera al bosque
para cazar un ciervo para su hijo. Acto seguido, sin embargo, el pobre hombre no pudo
lograr cazar nada con éxito.

Después de beber alcohol, el Silbón de regreso a casa se encontró con su frustrado padre
quien trató de explicarle porque no había podido cazar el ciervo que él quería, sin oír
razones y en medio de su borrachera golpeó brutalmente a su padre y cuando cayó al
suelo con el rifle de cacería le disparó constantemente hasta matarlo ahí mismo y luego
con el cuchillo de caza de su padre le sacó las tripas sin remordimiento alguno, y
finalmente las empacó en la tela de la camisa y se las llevó a casa.

Tras este hecho, le llevó las tripas a su madre, la cual al ver las últimas, sospechó un
poco, así que le preguntó varias cosas y hasta que la madre se dio cuenta de que estaba
cocinando las tripas de su marido. La Mujer entró en pánico y comenzó a gritar
pidiendo auxilio y de castigo su abuelo lo mandó a que lo ataran a un poste en el medio
del campo, a destruir la espalda a violentos latigazos, para que luego sus heridas fueran
lavadas con agua ardiente y sábila, y al liberarlo lo pusieran junto a dos perros
hambrientos y rabiosos. Después de haberlo torturado, su abuelo lo condenó a vagar
siendo perseguido por los perros llamados "Perros Tureco" o "Perros del Diablo" y
según la leyenda los perros lo perseguirán hasta el fin de los tiempos. Antes de liberarlo
su abuelo lo maldijo y condenó a portar los huesos de su padre por toda la eternidad, 4 [ ]

5
[
diciendo:
]

Maldito eres y maldito serás para el resto de la eternidad hasta que Dios tenga piedad de tu alma
Después de ser condenado fue a donde estaba el cadáver de su padre, el cual los
animales silvestres se habían encargado de limpiar. Para luego en un saco sucio
comenzar a meter los huesos de su padre, después se echó el saco al hombro y terminó
llevándoselos con él , seguido de cerca por los perros turecos para convertirse en una
leyenda. Según los que supuestamente lo han visto pasearse por el llano venezolano o
colombiano lo describen como un hombre adulto delgado que llega a medir 6 metros de
altura, que viste ropa desgastada, lleva un sombrero enorme en su cabeza y lEl
Silbón es un espectro del folclore de Venezuela,1originario de la región de los Llanos,
[ ]

particularmente del estado Portuguesa, municipio Guanarito, siendo también difundido


en los Llanos Orientales de Colombia.2 Se describe como una figura de hasta seis
[ ]

metros de altura, que se mueve sigilosamente entre los árboles, portando un sombrero
de cogollo y emite un silbido característico y escalofriante (que sube y baja en las notas
musicales do-re-mi-fa-sol-la-si). Una creencia popular indica que si el silbido suena
muy cerca, el Silbón está lejos y no hay peligro; pero si suena lejano, está muy próximo
y representa una amenaza mortal, especialmente para borrachos, mujeriegos o personas
de mala conducta, a quienes puede provocar fiebre, tullidez o la muerte.

Se trata del alma en pena de un joven que, según la tradición más extendida, asesinó a
su padre —ya sea por un arrebato de ira, por negarse a cazar o en medio de un conflicto
familiar— y fue maldecido por su abuelo (o en algunas versiones por su madre) a vagar
eternamente cargando un saco con los huesos de su víctima.

La leyenda, surgida a mediados del siglo XIX, forma parte del imaginario llanero
venezolano y se comparte también en regiones colombo-venezolanas, funcionando
como advertencia moral y elemento de control social en las zonas rurales. 3 [ ]

Leyenda
Según la leyenda, en vida era un joven terco, caprichoso, maleducado y consentido al
extremo, desde pequeño lo tenían acostumbrado a ser complacido con todo. Él se la
pasaba de cantina en cantina desperdiciando su vida con el alcohol. Le apodaban
el Silbón porque eso era lo que mejor sabía hacer: "Silbar", pero una noche, se enojo por
lo que vio que le habían servido en la mesa, ya que le dijo a su madre que quería
asaduras de ciervo para cenar. Luego él se levantó se fue de su casa furioso hacia la
cantina para calmar su ira, por lo que la mujer le pidió a su esposo que fuera al bosque
para cazar un ciervo para su hijo. Acto seguido, sin embargo, el pobre hombre no pudo
lograr cazar nada con éxito.

Después de beber alcohol, el Silbón de regreso a casa se encontró con su frustrado padre
quien trató de explicarle porque no había podido cazar el ciervo que él quería, sin oír
razones y en medio de su borrachera golpeó brutalmente a su padre y cuando cayó al
suelo con el rifle de cacería le disparó constantemente hasta matarlo ahí mismo y luego
con el cuchillo de caza de su padre le sacó las tripas sin remordimiento alguno, y
finalmente las empacó en la tela de la camisa y se las llevó a casa.

Tras este hecho, le llevó las tripas a su madre, la cual al ver las últimas, sospechó un
poco, así que le preguntó varias cosas y hasta que la madre se dio cuenta de que estaba
cocinando las tripas de su marido. La Mujer entró en pánico y comenzó a gritar
pidiendo auxilio y de castigo su abuelo lo mandó a que lo ataran a un poste en el medio
del campo, a destruir la espalda a violentos latigazos, para que luego sus heridas fueran
lavadas con agua ardiente y sábila, y al liberarlo lo pusieran junto a dos perros
hambrientos y rabiosos. Después de haberlo torturado, su abuelo lo condenó a vagar
siendo perseguido por los perros llamados "Perros Tureco" o "Perros del Diablo" y
según la leyenda los perros lo perseguirán hasta el fin de los tiempos. Antes de liberarlo
su abuelo lo maldijo y condenó a portar los huesos de su padre por toda la eternidad, 4 [ ]

5
[
diciendo:
]

Maldito eres y maldito serás para el resto de la eternidad hasta que Dios tenga piedad de tu alma
Después de ser condenado fue a donde estaba el cadáver de su padre, el cual los
animales silvestres se habían encargado de limpiar. Para luego en un saco sucio
comenzar a meter los huesos de su padre, después se echó el saco al hombro y terminó
llevándoselos con él , seguido de cerca por los perros turecos para convertirse en una
leyenda. Según los que supuestamente lo han visto pasearse por el llano venezolano o
colombiano lo describen como un hombre adulto delgado que llega a medir 6 metros de
altura, que viste ropa desgastada, lleva un sombrero enorme en su cabeza y lleva
cargado un saco lleno de huesos, que se pasea por los llanos y entre las copas de los
árboles mientras emite su escalofriante silbido.

Se pasea por el llano matando a personas mujeriegas y borrachas para beberse su sangre
alcoholizada directo de sus ombligos. Se dice que su silbido suena como la
melodía "Do, re, mi, fa, sol, la, si, do" pero de una forma espeluznante que suena en un
sombrío y fantasmal eco. Hay veces en las que se sienta frente a las casas para contar
con detenimiento los huesos de su saco uno a uno, si las personas de esa casa lo
escuchan no pasa nada si es que no hay borrachos o mujeriegos entre ellos, pero si no lo
escuchan cuando pasa eso, al otro día habrá velorio en la casa. Se dice que cuando el
silbido es grueso es porque va por un hombre pero cuando el silbido es suave es que va
por una mujer.

La mejor forma de evitarlo es llevando un látigo, un ají picante o llevando un perro


doméstico, estas tres cosas lo espanta, además de que no se debe ser mujeriego o ir
borracho por los llanos venezolanos durante la noche.

Salió a la luz gracias a un obrero de La Portuguesa llamado Rafael. Se dice que


"Cuando su silbido se escucha cerca es porque está lejos, así que no hay peligro, pero
cuando se escucha lejos, ahí si es mejor tener cuidado por parte de los viajeros que
caminen solos por los llanos en altas horas de la noche, porque significa que el Silbón
esta cerca".6 7
[ ][ ]

Y así va el Silbón por los llanos solitarios acompañado por los perros turecos, los cuales
lo perseguirán desatando muerte y desgracia por donde vayan a sus desafortunadas
víctimas hasta la consumación de los tiempos.

En Colombia, sobre los llanos orientales del país, se dice que el Silbón, también
conocido el Silbador, fue un hombre mujeriego y parrandero que murió en soledad. Por
esa razón, cuando se topa con alguien, silba para atraer gente y obtener compañía. Su
silbido es hondo y largo, que suele penetrar los oídos e infunde frío. En otras versiones,
el Silbón aparece ante los jinetes para que les permitiera subir a sus caballos. No
obstante, otros dicen que suele perseguir a las mujeres embarazadas, y tiene la
capacidad de predecir la muerte de una persona. Si alguien escucha el silbido agudo,
pronostica la muerte de una mujer. En cambio, si suena grave pronostica la muerte de
un hombre. En todo caso, esa persona, sea hombre o mujer, generalmente es alguien
conocido por parte de quien ha escuchado el silbido, si escuchas su silbato puede morir
o volverse Loco.

El Silbón es un espectro del folclore de Venezuela,1originario de la región de


[ ]

los Llanos, particularmente del estado Portuguesa, municipio Guanarito, siendo también
difundido en los Llanos Orientales de Colombia.2 Se describe como una figura de hasta
[ ]

seis metros de altura, que se mueve sigilosamente entre los árboles, portando un
sombrero de cogollo y emite un silbido característico y escalofriante (que sube y baja en
las notas musicales do-re-mi-fa-sol-la-si). Una creencia popular indica que si el silbido
suena muy cerca, el Silbón está lejos y no hay peligro; pero si suena lejano, está muy
próximo y representa una amenaza mortal, especialmente para borrachos, mujeriegos o
personas de mala conducta, a quienes puede provocar fiebre, tullidez o la muerte.

Se trata del alma en pena de un joven que, según la tradición más extendida, asesinó a
su padre —ya sea por un arrebato de ira, por negarse a cazar o en medio de un conflicto
familiar— y fue maldecido por su abuelo (o en algunas versiones por su madre) a vagar
eternamente cargando un saco con los huesos de su víctima.
La leyenda, surgida a mediados del siglo XIX, forma parte del imaginario llanero
venezolano y se comparte también en regiones colombo-venezolanas, funcionando
como advertencia moral y elemento de control social en las zonas rurales. 3 [ ]

Leyenda
Según la leyenda, en vida era un joven terco, caprichoso, maleducado y consentido al
extremo, desde pequeño lo tenían acostumbrado a ser complacido con todo. Él se la
pasaba de cantina en cantina desperdiciando su vida con el alcohol. Le apodaban
el Silbón porque eso era lo que mejor sabía hacer: "Silbar", pero una noche, se enojo por
lo que vio que le habían servido en la mesa, ya que le dijo a su madre que quería
asaduras de ciervo para cenar. Luego él se levantó se fue de su casa furioso hacia la
cantina para calmar su ira, por lo que la mujer le pidió a su esposo que fuera al bosque
para cazar un ciervo para su hijo. Acto seguido, sin embargo, el pobre hombre no pudo
lograr cazar nada con éxito.

Después de beber alcohol, el Silbón de regreso a casa se encontró con su frustrado padre
quien trató de explicarle porque no había podido cazar el ciervo que él quería, sin oír
razones y en medio de su borrachera golpeó brutalmente a su padre y cuando cayó al
suelo con el rifle de cacería le disparó constantemente hasta matarlo ahí mismo y luego
con el cuchillo de caza de su padre le sacó las tripas sin remordimiento alguno, y
finalmente las empacó en la tela de la camisa y se las llevó a casa.

Tras este hecho, le llevó las tripas a su madre, la cual al ver las últimas, sospechó un
poco, así que le preguntó varias cosas y hasta que la madre se dio cuenta de que estaba
cocinando las tripas de su marido. La Mujer entró en pánico y comenzó a gritar
pidiendo auxilio y de castigo su abuelo lo mandó a que lo ataran a un poste en el medio
del campo, a destruir la espalda a violentos latigazos, para que luego sus heridas fueran
lavadas con agua ardiente y sábila, y al liberarlo lo pusieran junto a dos perros
hambrientos y rabiosos. Después de haberlo torturado, su abuelo lo condenó a vagar
siendo perseguido por los perros llamados "Perros Tureco" o "Perros del Diablo" y
según la leyenda los perros lo perseguirán hasta el fin de los tiempos. Antes de liberarlo
su abuelo lo maldijo y condenó a portar los huesos de su padre por toda la eternidad, 4 [ ]

5
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diciendo:
]

Maldito eres y maldito serás para el resto de la eternidad hasta que Dios tenga piedad de tu alma
Después de ser condenado fue a donde estaba el cadáver de su padre, el cual los
animales silvestres se habían encargado de limpiar. Para luego en un saco sucio
comenzar a meter los huesos de su padre, después se echó el saco al hombro y terminó
llevándoselos con él , seguido de cerca por los perros turecos para convertirse en una
leyenda. Según los que supuestamente lo han visto pasearse por el llano venezolano o
colombiano lo describen como un hombre adulto delgado que llega a medir 6 metros de
altura, que viste ropa desgastada, lleva un sombrero enorme en su cabeza y lleva
cargado un saco lleno de huesos, que se pasea por los llanos y entre las copas de los
árboles mientras emite su escalofriante silbido.

Se pasea por el llano matando a personas mujeriegas y borrachas para beberse su sangre
alcoholizada directo de sus ombligos. Se dice que su silbido suena como la
melodía "Do, re, mi, fa, sol, la, si, do" pero de una forma espeluznante que suena en un
sombrío y fantasmal eco. Hay veces en las que se sienta frente a las casas para contar
con detenimiento los huesos de su saco uno a uno, si las personas de esa casa lo
escuchan no pasa nada si es que no hay borrachos o mujeriegos entre ellos, pero si no lo
escuchan cuando pasa eso, al otro día habrá velorio en la casa. Se dice que cuando el
silbido es grueso es porque va por un hombre pero cuando el silbido es suave es que va
por una mujer.

La mejor forma de evitarlo es llevando un látigo, un ají picante o llevando un perro


doméstico, estas tres cosas lo espanta, además de que no se debe ser mujeriego o ir
borracho por los llanos venezolanos durante la noche.

Salió a la luz gracias a un obrero de La Portuguesa llamado Rafael. Se dice que


"Cuando su silbido se escucha cerca es porque está lejos, así que no hay peligro, pero
cuando se escucha lejos, ahí si es mejor tener cuidado por parte de los viajeros que
caminen solos por los llanos en altas horas de la noche, porque significa que el Silbón
esta cerca".6 7
[ ][ ]

Y así va el Silbón por los llanos solitarios acompañado por los perros turecos, los cuales
lo perseguirán desatando muerte y desgracia por donde vayan a sus desafortunadas
víctimas hasta la consumación de los tiempos.

En Colombia, sobre los llanos orientales del país, se dice que el Silbón, también
conocido el Silbador, fue un hombre mujeriego y parrandero que murió en soledad. Por
esa razón, cuando se topa con alguien, silba para atraer gente y obtener compañía. Su
silbido es hondo y largo, que suele penetrar los oídos e infunde frío. En otras versiones,
el Silbón aparece ante los jinetes para que les permitiera subir a sus caballos. No
obstante, otros dicen que suele perseguir a las mujeres embarazadas, y tiene la
capacidad de predecir la muerte de una persona. Si alguien escucha el silbido agudo,
pronostica la muerte de una mujer. En cambio, si suena grave pronostica la muerte de
un hombre. En todo caso, esa persona, sea hombre o mujer, generalmente es alguien
conocido por parte de quien ha escuchado el silbido, si escuchas su silbato puede morir
o volverse Loco.

El Silbón es un espectro del folclore de Venezuela,1originario de la región de


[ ]

los Llanos, particularmente del estado Portuguesa, municipio Guanarito, siendo también
difundido en los Llanos Orientales de Colombia.2 Se describe como una figura de hasta
[ ]

seis metros de altura, que se mueve sigilosamente entre los árboles, portando un
sombrero de cogollo y emite un silbido característico y escalofriante (que sube y baja en
las notas musicales do-re-mi-fa-sol-la-si). Una creencia popular indica que si el silbido
suena muy cerca, el Silbón está lejos y no hay peligro; pero si suena lejano, está muy
próximo y representa una amenaza mortal, especialmente para borrachos, mujeriegos o
personas de mala conducta, a quienes puede provocar fiebre, tullidez o la muerte.

Se trata del alma en pena de un joven que, según la tradición más extendida, asesinó a
su padre —ya sea por un arrebato de ira, por negarse a cazar o en medio de un conflicto
familiar— y fue maldecido por su abuelo (o en algunas versiones por su madre) a vagar
eternamente cargando un saco con los huesos de su víctima.

La leyenda, surgida a mediados del siglo XIX, forma parte del imaginario llanero
venezolano y se comparte también en regiones colombo-venezolanas, funcionando
como advertencia moral y elemento de control social en las zonas rurales. 3[ ]
Leyenda
Según la leyenda, en vida era un joven terco, caprichoso, maleducado y consentido al
extremo, desde pequeño lo tenían acostumbrado a ser complacido con todo. Él se la
pasaba de cantina en cantina desperdiciando su vida con el alcohol. Le apodaban
el Silbón porque eso era lo que mejor sabía hacer: "Silbar", pero una noche, se enojo por
lo que vio que le habían servido en la mesa, ya que le dijo a su madre que quería
asaduras de ciervo para cenar. Luego él se levantó se fue de su casa furioso hacia la
cantina para calmar su ira, por lo que la mujer le pidió a su esposo que fuera al bosque
para cazar un ciervo para su hijo. Acto seguido, sin embargo, el pobre hombre no pudo
lograr cazar nada con éxito.

Después de beber alcohol, el Silbón de regreso a casa se encontró con su frustrado padre
quien trató de explicarle porque no había podido cazar el ciervo que él quería, sin oír
razones y en medio de su borrachera golpeó brutalmente a su padre y cuando cayó al
suelo con el rifle de cacería le disparó constantemente hasta matarlo ahí mismo y luego
con el cuchillo de caza de su padre le sacó las tripas sin remordimiento alguno, y
finalmente las empacó en la tela de la camisa y se las llevó a casa.

Tras este hecho, le llevó las tripas a su madre, la cual al ver las últimas, sospechó un
poco, así que le preguntó varias cosas y hasta que la madre se dio cuenta de que estaba
cocinando las tripas de su marido. La Mujer entró en pánico y comenzó a gritar
pidiendo auxilio y de castigo su abuelo lo mandó a que lo ataran a un poste en el medio
del campo, a destruir la espalda a violentos latigazos, para que luego sus heridas fueran
lavadas con agua ardiente y sábila, y al liberarlo lo pusieran junto a dos perros
hambrientos y rabiosos. Después de haberlo torturado, su abuelo lo condenó a vagar
siendo perseguido por los perros llamados "Perros Tureco" o "Perros del Diablo" y
según la leyenda los perros lo perseguirán hasta el fin de los tiempos. Antes de liberarlo
su abuelo lo maldijo y condenó a portar los huesos de su padre por toda la eternidad, 4 [ ]

5
[
diciendo:
]

Maldito eres y maldito serás para el resto de la eternidad hasta que Dios tenga piedad de tu alma
Después de ser condenado fue a donde estaba el cadáver de su padre, el cual los
animales silvestres se habían encargado de limpiar. Para luego en un saco sucio
comenzar a meter los huesos de su padre, después se echó el saco al hombro y terminó
llevándoselos con él , seguido de cerca por los perros turecos para convertirse en una
leyenda. Según los que supuestamente lo han visto pasearse por el llano venezolano o
colombiano lo describen como un hombre adulto delgado que llega a medir 6 metros de
altura, que viste ropa desgastada, lleva un sombrero enorme en su cabeza y lleva
cargado un saco lleno de huesos, que se pasea por los llanos y entre las copas de los
árboles mientras emite su escalofriante silbido.

Se pasea por el llano matando a personas mujeriegas y borrachas para beberse su sangre
alcoholizada directo de sus ombligos. Se dice que su silbido suena como la
melodía "Do, re, mi, fa, sol, la, si, do" pero de una forma espeluznante que suena en un
sombrío y fantasmal eco. Hay veces en las que se sienta frente a las casas para contar
con detenimiento los huesos de su saco uno a uno, si las personas de esa casa lo
escuchan no pasa nada si es que no hay borrachos o mujeriegos entre ellos, pero si no lo
escuchan cuando pasa eso, al otro día habrá velorio en la casa. Se dice que cuando el
silbido es grueso es porque va por un hombre pero cuando el silbido es suave es que va
por una mujer.

La mejor forma de evitarlo es llevando un látigo, un ají picante o llevando un perro


doméstico, estas tres cosas lo espanta, además de que no se debe ser mujeriego o ir
borracho por los llanos venezolanos durante la noche.

Salió a la luz gracias a un obrero de La Portuguesa llamado Rafael. Se dice que


"Cuando su silbido se escucha cerca es porque está lejos, así que no hay peligro, pero
cuando se escucha lejos, ahí si es mejor tener cuidado por parte de los viajeros que
caminen solos por los llanos en altas horas de la noche, porque significa que el Silbón
esta cerca".6 7
[ ][ ]

Y así va el Silbón por los llanos solitarios acompañado por los perros turecos, los cuales
lo perseguirán desatando muerte y desgracia por donde vayan a sus desafortunadas
víctimas hasta la consumación de los tiempos.

En Colombia, sobre los llanos orientales del país, se dice que el Silbón, también
conocido el Silbador, fue un hombre mujeriego y parrandero que murió en soledad. Por
esa razón, cuando se topa con alguien, silba para atraer gente y obtener compañía. Su
silbido es hondo y largo, que suele penetrar los oídos e infunde frío. En otras versiones,
el Silbón aparece ante los jinetes para que les permitiera subir a sus caballos. No
obstante, otros dicen que suele perseguir a las mujeres embarazadas, y tiene la
capacidad de predecir la muerte de una persona. Si alguien escucha el silbido agudo,
pronostica la muerte de una mujer. En cambio, si suena grave pronostica la muerte de
un hombre. En todo caso, esa persona, sea hombre o mujer, generalmente es alguien
conocido por parte de quien ha escuchado el silbido, si escuchas su silbato puede morir
o volverse Loco.

El Silbón es un espectro del folclore de Venezuela,1originario de la región de


[ ]

los Llanos, particularmente del estado Portuguesa, municipio Guanarito, siendo también
difundido en los Llanos Orientales de Colombia.2 Se describe como una figura de hasta
[ ]

seis metros de altura, que se mueve sigilosamente entre los árboles, portando un
sombrero de cogollo y emite un silbido característico y escalofriante (que sube y baja en
las notas musicales do-re-mi-fa-sol-la-si). Una creencia popular indica que si el silbido
suena muy cerca, el Silbón está lejos y no hay peligro; pero si suena lejano, está muy
próximo y representa una amenaza mortal, especialmente para borrachos, mujeriegos o
personas de mala conducta, a quienes puede provocar fiebre, tullidez o la muerte.

Se trata del alma en pena de un joven que, según la tradición más extendida, asesinó a
su padre —ya sea por un arrebato de ira, por negarse a cazar o en medio de un conflicto
familiar— y fue maldecido por su abuelo (o en algunas versiones por su madre) a vagar
eternamente cargando un saco con los huesos de su víctima.

La leyenda, surgida a mediados del siglo XIX, forma parte del imaginario llanero
venezolano y se comparte también en regiones colombo-venezolanas, funcionando
como advertencia moral y elemento de control social en las zonas rurales. 3[ ]

Leyenda
Según la leyenda, en vida era un joven terco, caprichoso, maleducado y consentido al
extremo, desde pequeño lo tenían acostumbrado a ser complacido con todo. Él se la
pasaba de cantina en cantina desperdiciando su vida con el alcohol. Le apodaban
el Silbón porque eso era lo que mejor sabía hacer: "Silbar", pero una noche, se enojo por
lo que vio que le habían servido en la mesa, ya que le dijo a su madre que quería
asaduras de ciervo para cenar. Luego él se levantó se fue de su casa furioso hacia la
cantina para calmar su ira, por lo que la mujer le pidió a su esposo que fuera al bosque
para cazar un ciervo para su hijo. Acto seguido, sin embargo, el pobre hombre no pudo
lograr cazar nada con éxito.

Después de beber alcohol, el Silbón de regreso a casa se encontró con su frustrado padre
quien trató de explicarle porque no había podido cazar el ciervo que él quería, sin oír
razones y en medio de su borrachera golpeó brutalmente a su padre y cuando cayó al
suelo con el rifle de cacería le disparó constantemente hasta matarlo ahí mismo y luego
con el cuchillo de caza de su padre le sacó las tripas sin remordimiento alguno, y
finalmente las empacó en la tela de la camisa y se las llevó a casa.

Tras este hecho, le llevó las tripas a su madre, la cual al ver las últimas, sospechó un
poco, así que le preguntó varias cosas y hasta que la madre se dio cuenta de que estaba
cocinando las tripas de su marido. La Mujer entró en pánico y comenzó a gritar
pidiendo auxilio y de castigo su abuelo lo mandó a que lo ataran a un poste en el medio
del campo, a destruir la espalda a violentos latigazos, para que luego sus heridas fueran
lavadas con agua ardiente y sábila, y al liberarlo lo pusieran junto a dos perros
hambrientos y rabiosos. Después de haberlo torturado, su abuelo lo condenó a vagar
siendo perseguido por los perros llamados "Perros Tureco" o "Perros del Diablo" y
según la leyenda los perros lo perseguirán hasta el fin de los tiempos. Antes de liberarlo
su abuelo lo maldijo y condenó a portar los huesos de su padre por toda la eternidad, 4 [ ]

5
[
diciendo:
]

Maldito eres y maldito serás para el resto de la eternidad hasta que Dios tenga piedad de tu alma
Después de ser condenado fue a donde estaba el cadáver de su padre, el cual los
animales silvestres se habían encargado de limpiar. Para luego en un saco sucio
comenzar a meter los huesos de su padre, después se echó el saco al hombro y terminó
llevándoselos con él , seguido de cerca por los perros turecos para convertirse en una
leyenda. Según los que supuestamente lo han visto pasearse por el llano venezolano o
colombiano lo describen como un hombre adulto delgado que llega a medir 6 metros de
altura, que viste ropa desgastada, lleva un sombrero enorme en su cabeza y lEl
Silbón es un espectro del folclore de Venezuela,1originario de la región de los Llanos,
[ ]

particularmente del estado Portuguesa, municipio Guanarito, siendo también difundido


en los Llanos Orientales de Colombia.2 Se describe como una figura de hasta seis
[ ]

metros de altura, que se mueve sigilosamente entre los árboles, portando un sombrero
de cogollo y emite un silbido característico y escalofriante (que sube y baja en las notas
musicales do-re-mi-fa-sol-la-si). Una creencia popular indica que si el silbido suena
muy cerca, el Silbón está lejos y no hay peligro; pero si suena lejano, está muy próximo
y representa una amenaza mortal, especialmente para borrachos, mujeriegos o personas
de mala conducta, a quienes puede provocar fiebre, tullidez o la muerte.

Se trata del alma en pena de un joven que, según la tradición más extendida, asesinó a
su padre —ya sea por un arrebato de ira, por negarse a cazar o en medio de un conflicto
familiar— y fue maldecido por su abuelo (o en algunas versiones por su madre) a vagar
eternamente cargando un saco con los huesos de su víctima.

La leyenda, surgida a mediados del siglo XIX, forma parte del imaginario llanero
venezolano y se comparte también en regiones colombo-venezolanas, funcionando
como advertencia moral y elemento de control social en las zonas rurales. 3 [ ]

Leyenda
Según la leyenda, en vida era un joven terco, caprichoso, maleducado y consentido al
extremo, desde pequeño lo tenían acostumbrado a ser complacido con todo. Él se la
pasaba de cantina en cantina desperdiciando su vida con el alcohol. Le apodaban
el Silbón porque eso era lo que mejor sabía hacer: "Silbar", pero una noche, se enojo por
lo que vio que le habían servido en la mesa, ya que le dijo a su madre que quería
asaduras de ciervo para cenar. Luego él se levantó se fue de su casa furioso hacia la
cantina para calmar su ira, por lo que la mujer le pidió a su esposo que fuera al bosque
para cazar un ciervo para su hijo. Acto seguido, sin embargo, el pobre hombre no pudo
lograr cazar nada con éxito.

Después de beber alcohol, el Silbón de regreso a casa se encontró con su frustrado padre
quien trató de explicarle porque no había podido cazar el ciervo que él quería, sin oír
razones y en medio de su borrachera golpeó brutalmente a su padre y cuando cayó al
suelo con el rifle de cacería le disparó constantemente hasta matarlo ahí mismo y luego
con el cuchillo de caza de su padre le sacó las tripas sin remordimiento alguno, y
finalmente las empacó en la tela de la camisa y se las llevó a casa.

Tras este hecho, le llevó las tripas a su madre, la cual al ver las últimas, sospechó un
poco, así que le preguntó varias cosas y hasta que la madre se dio cuenta de que estaba
cocinando las tripas de su marido. La Mujer entró en pánico y comenzó a gritar
pidiendo auxilio y de castigo su abuelo lo mandó a que lo ataran a un poste en el medio
del campo, a destruir la espalda a violentos latigazos, para que luego sus heridas fueran
lavadas con agua ardiente y sábila, y al liberarlo lo pusieran junto a dos perros
hambrientos y rabiosos. Después de haberlo torturado, su abuelo lo condenó a vagar
siendo perseguido por los perros llamados "Perros Tureco" o "Perros del Diablo" y
según la leyenda los perros lo perseguirán hasta el fin de los tiempos. Antes de liberarlo
su abuelo lo maldijo y condenó a portar los huesos de su padre por toda la eternidad, 4 [ ]

5
[
diciendo:
]

Maldito eres y maldito serás para el resto de la eternidad hasta que Dios tenga piedad de tu alma
Después de ser condenado fue a donde estaba el cadáver de su padre, el cual los
animales silvestres se habían encargado de limpiar. Para luego en un saco sucio
comenzar a meter los huesos de su padre, después se echó el saco al hombro y terminó
llevándoselos con él , seguido de cerca por los perros turecos para convertirse en una
leyenda. Según los que supuestamente lo han visto pasearse por el llano venezolano o
colombiano lo describen como un hombre adulto delgado que llega a medir 6 metros de
altura, que viste ropa desgastada, lleva un sombrero enorme en su cabeza y lleva
cargado un saco lleno de huesos, que se pasea por los llanos y entre las copas de los
árboles mientras emite su escalofriante silbido.

Se pasea por el llano matando a personas mujeriegas y borrachas para beberse su sangre
alcoholizada directo de sus ombligos. Se dice que su silbido suena como la
melodía "Do, re, mi, fa, sol, la, si, do" pero de una forma espeluznante que suena en un
sombrío y fantasmal eco. Hay veces en las que se sienta frente a las casas para contar
con detenimiento los huesos de su saco uno a uno, si las personas de esa casa lo
escuchan no pasa nada si es que no hay borrachos o mujeriegos entre ellos, pero si no lo
escuchan cuando pasa eso, al otro día habrá velorio en la casa. Se dice que cuando el
silbido es grueso es porque va por un hombre pero cuando el silbido es suave es que va
por una mujer.

La mejor forma de evitarlo es llevando un látigo, un ají picante o llevando un perro


doméstico, estas tres cosas lo espanta, además de que no se debe ser mujeriego o ir
borracho por los llanos venezolanos durante la noche.

Salió a la luz gracias a un obrero de La Portuguesa llamado Rafael. Se dice que


"Cuando su silbido se escucha cerca es porque está lejos, así que no hay peligro, pero
cuando se escucha lejos, ahí si es mejor tener cuidado por parte de los viajeros que
caminen solos por los llanos en altas horas de la noche, porque significa que el Silbón
esta cerca".6 7
[ ][ ]

Y así va el Silbón por los llanos solitarios acompañado por los perros turecos, los cuales
lo perseguirán desatando muerte y desgracia por donde vayan a sus desafortunadas
víctimas hasta la consumación de los tiempos.

En Colombia, sobre los llanos orientales del país, se dice que el Silbón, también
conocido el Silbador, fue un hombre mujeriego y parrandero que murió en soledad. Por
esa razón, cuando se topa con alguien, silba para atraer gente y obtener compañía. Su
silbido es hondo y largo, que suele penetrar los oídos e infunde frío. En otras versiones,
el Silbón aparece ante los jinetes para que les permitiera subir a sus caballos. No
obstante, otros dicen que suele perseguir a las mujeres embarazadas, y tiene la
capacidad de predecir la muerte de una persona. Si alguien escucha el silbido agudo,
pronostica la muerte de una mujer. En cambio, si suena grave pronostica la muerte de
un hombre. En todo caso, esa persona, sea hombre o mujer, generalmente es alguien
conocido por parte de quien ha escuchado el silbido, si escuchas su silbato puede morir
o volverse Loco.

El Silbón es un espectro del folclore de Venezuela,1originario de la región de


[ ]

los Llanos, particularmente del estado Portuguesa, municipio Guanarito, siendo también
difundido en los Llanos Orientales de Colombia.2 Se describe como una figura de hasta
[ ]

seis metros de altura, que se mueve sigilosamente entre los árboles, portando un
sombrero de cogollo y emite un silbido característico y escalofriante (que sube y baja en
las notas musicales do-re-mi-fa-sol-la-si). Una creencia popular indica que si el silbido
suena muy cerca, el Silbón está lejos y no hay peligro; pero si suena lejano, está muy
próximo y representa una amenaza mortal, especialmente para borrachos, mujeriegos o
personas de mala conducta, a quienes puede provocar fiebre, tullidez o la muerte.

Se trata del alma en pena de un joven que, según la tradición más extendida, asesinó a
su padre —ya sea por un arrebato de ira, por negarse a cazar o en medio de un conflicto
familiar— y fue maldecido por su abuelo (o en algunas versiones por su madre) a vagar
eternamente cargando un saco con los huesos de su víctima.
La leyenda, surgida a mediados del siglo XIX, forma parte del imaginario llanero
venezolano y se comparte también en regiones colombo-venezolanas, funcionando
como advertencia moral y elemento de control social en las zonas rurales. 3 [ ]

Leyenda
Según la leyenda, en vida era un joven terco, caprichoso, maleducado y consentido al
extremo, desde pequeño lo tenían acostumbrado a ser complacido con todo. Él se la
pasaba de cantina en cantina desperdiciando su vida con el alcohol. Le apodaban
el Silbón porque eso era lo que mejor sabía hacer: "Silbar", pero una noche, se enojo por
lo que vio que le habían servido en la mesa, ya que le dijo a su madre que quería
asaduras de ciervo para cenar. Luego él se levantó se fue de su casa furioso hacia la
cantina para calmar su ira, por lo que la mujer le pidió a su esposo que fuera al bosque
para cazar un ciervo para su hijo. Acto seguido, sin embargo, el pobre hombre no pudo
lograr cazar nada con éxito.

Después de beber alcohol, el Silbón de regreso a casa se encontró con su frustrado padre
quien trató de explicarle porque no había podido cazar el ciervo que él quería, sin oír
razones y en medio de su borrachera golpeó brutalmente a su padre y cuando cayó al
suelo con el rifle de cacería le disparó constantemente hasta matarlo ahí mismo y luego
con el cuchillo de caza de su padre le sacó las tripas sin remordimiento alguno, y
finalmente las empacó en la tela de la camisa y se las llevó a casa.

Tras este hecho, le llevó las tripas a su madre, la cual al ver las últimas, sospechó un
poco, así que le preguntó varias cosas y hasta que la madre se dio cuenta de que estaba
cocinando las tripas de su marido. La Mujer entró en pánico y comenzó a gritar
pidiendo auxilio y de castigo su abuelo lo mandó a que lo ataran a un poste en el medio
del campo, a destruir la espalda a violentos latigazos, para que luego sus heridas fueran
lavadas con agua ardiente y sábila, y al liberarlo lo pusieran junto a dos perros
hambrientos y rabiosos. Después de haberlo torturado, su abuelo lo condenó a vagar
siendo perseguido por los perros llamados "Perros Tureco" o "Perros del Diablo" y
según la leyenda los perros lo perseguirán hasta el fin de los tiempos. Antes de liberarlo
su abuelo lo maldijo y condenó a portar los huesos de su padre por toda la eternidad, 4 [ ]

5
[
diciendo:
]

Maldito eres y maldito serás para el resto de la eternidad hasta que Dios tenga piedad de tu alma
Después de ser condenado fue a donde estaba el cadáver de su padre, el cual los
animales silvestres se habían encargado de limpiar. Para luego en un saco sucio
comenzar a meter los huesos de su padre, después se echó el saco al hombro y terminó
llevándoselos con él , seguido de cerca por los perros turecos para convertirse en una
leyenda. Según los que supuestamente lo han visto pasearse por el llano venezolano o
colombiano lo describen como un hombre adulto delgado que llega a medir 6 metros de
altura, que viste ropa desgastada, lleva un sombrero enorme en su cabeza y lleva
cargado un saco lleno de huesos, que se pasea por los llanos y entre las copas de los
árboles mientras emite su escalofriante silbido.

Se pasea por el llano matando a personas mujeriegas y borrachas para beberse su sangre
alcoholizada directo de sus ombligos. Se dice que su silbido suena como la
melodía "Do, re, mi, fa, sol, la, si, do" pero de una forma espeluznante que suena en un
sombrío y fantasmal eco. Hay veces en las que se sienta frente a las casas para contar
con detenimiento los huesos de su saco uno a uno, si las personas de esa casa lo
escuchan no pasa nada si es que no hay borrachos o mujeriegos entre ellos, pero si no lo
escuchan cuando pasa eso, al otro día habrá velorio en la casa. Se dice que cuando el
silbido es grueso es porque va por un hombre pero cuando el silbido es suave es que va
por una mujer.

La mejor forma de evitarlo es llevando un látigo, un ají picante o llevando un perro


doméstico, estas tres cosas lo espanta, además de que no se debe ser mujeriego o ir
borracho por los llanos venezolanos durante la noche.

Salió a la luz gracias a un obrero de La Portuguesa llamado Rafael. Se dice que


"Cuando su silbido se escucha cerca es porque está lejos, así que no hay peligro, pero
cuando se escucha lejos, ahí si es mejor tener cuidado por parte de los viajeros que
caminen solos por los llanos en altas horas de la noche, porque significa que el Silbón
esta cerca".6 7
[ ][ ]

Y así va el Silbón por los llanos solitarios acompañado por los perros turecos, los cuales
lo perseguirán desatando muerte y desgracia por donde vayan a sus desafortunadas
víctimas hasta la consumación de los tiempos.

En Colombia, sobre los llanos orientales del país, se dice que el Silbón, también
conocido el Silbador, fue un hombre mujeriego y parrandero que murió en soledad. Por
esa razón, cuando se topa con alguien, silba para atraer gente y obtener compañía. Su
silbido es hondo y largo, que suele penetrar los oídos e infunde frío. En otras versiones,
el Silbón aparece ante los jinetes para que les permitiera subir a sus caballos. No
obstante, otros dicen que suele perseguir a las mujeres embarazadas, y tiene la
capacidad de predecir la muerte de una persona. Si alguien escucha el silbido agudo,
pronostica la muerte de una mujer. En cambio, si suena grave pronostica la muerte de
un hombre. En todo caso, esa persona, sea hombre o mujer, generalmente es alguien
conocido por parte de quien ha escuchado el silbido, si escuchas su silbato puede morir
o volverse Loco.

El Silbón es un espectro del folclore de Venezuela,1originario de la región de


[ ]

los Llanos, particularmente del estado Portuguesa, municipio Guanarito, siendo también
difundido en los Llanos Orientales de Colombia.2 Se describe como una figura de hasta
[ ]

seis metros de altura, que se mueve sigilosamente entre los árboles, portando un
sombrero de cogollo y emite un silbido característico y escalofriante (que sube y baja en
las notas musicales do-re-mi-fa-sol-la-si). Una creencia popular indica que si el silbido
suena muy cerca, el Silbón está lejos y no hay peligro; pero si suena lejano, está muy
próximo y representa una amenaza mortal, especialmente para borrachos, mujeriegos o
personas de mala conducta, a quienes puede provocar fiebre, tullidez o la muerte.

Se trata del alma en pena de un joven que, según la tradición más extendida, asesinó a
su padre —ya sea por un arrebato de ira, por negarse a cazar o en medio de un conflicto
familiar— y fue maldecido por su abuelo (o en algunas versiones por su madre) a vagar
eternamente cargando un saco con los huesos de su víctima.

La leyenda, surgida a mediados del siglo XIX, forma parte del imaginario llanero
venezolano y se comparte también en regiones colombo-venezolanas, funcionando
como advertencia moral y elemento de control social en las zonas rurales. 3[ ]
Leyenda
Según la leyenda, en vida era un joven terco, caprichoso, maleducado y consentido al
extremo, desde pequeño lo tenían acostumbrado a ser complacido con todo. Él se la
pasaba de cantina en cantina desperdiciando su vida con el alcohol. Le apodaban
el Silbón porque eso era lo que mejor sabía hacer: "Silbar", pero una noche, se enojo por
lo que vio que le habían servido en la mesa, ya que le dijo a su madre que quería
asaduras de ciervo para cenar. Luego él se levantó se fue de su casa furioso hacia la
cantina para calmar su ira, por lo que la mujer le pidió a su esposo que fuera al bosque
para cazar un ciervo para su hijo. Acto seguido, sin embargo, el pobre hombre no pudo
lograr cazar nada con éxito.

Después de beber alcohol, el Silbón de regreso a casa se encontró con su frustrado padre
quien trató de explicarle porque no había podido cazar el ciervo que él quería, sin oír
razones y en medio de su borrachera golpeó brutalmente a su padre y cuando cayó al
suelo con el rifle de cacería le disparó constantemente hasta matarlo ahí mismo y luego
con el cuchillo de caza de su padre le sacó las tripas sin remordimiento alguno, y
finalmente las empacó en la tela de la camisa y se las llevó a casa.

Tras este hecho, le llevó las tripas a su madre, la cual al ver las últimas, sospechó un
poco, así que le preguntó varias cosas y hasta que la madre se dio cuenta de que estaba
cocinando las tripas de su marido. La Mujer entró en pánico y comenzó a gritar
pidiendo auxilio y de castigo su abuelo lo mandó a que lo ataran a un poste en el medio
del campo, a destruir la espalda a violentos latigazos, para que luego sus heridas fueran
lavadas con agua ardiente y sábila, y al liberarlo lo pusieran junto a dos perros
hambrientos y rabiosos. Después de haberlo torturado, su abuelo lo condenó a vagar
siendo perseguido por los perros llamados "Perros Tureco" o "Perros del Diablo" y
según la leyenda los perros lo perseguirán hasta el fin de los tiempos. Antes de liberarlo
su abuelo lo maldijo y condenó a portar los huesos de su padre por toda la eternidad, 4 [ ]

5
[
diciendo:
]

Maldito eres y maldito serás para el resto de la eternidad hasta que Dios tenga piedad de tu alma
Después de ser condenado fue a donde estaba el cadáver de su padre, el cual los
animales silvestres se habían encargado de limpiar. Para luego en un saco sucio
comenzar a meter los huesos de su padre, después se echó el saco al hombro y terminó
llevándoselos con él , seguido de cerca por los perros turecos para convertirse en una
leyenda. Según los que supuestamente lo han visto pasearse por el llano venezolano o
colombiano lo describen como un hombre adulto delgado que llega a medir 6 metros de
altura, que viste ropa desgastada, lleva un sombrero enorme en su cabeza y lleva
cargado un saco lleno de huesos, que se pasea por los llanos y entre las copas de los
árboles mientras emite su escalofriante silbido.

Se pasea por el llano matando a personas mujeriegas y borrachas para beberse su sangre
alcoholizada directo de sus ombligos. Se dice que su silbido suena como la
melodía "Do, re, mi, fa, sol, la, si, do" pero de una forma espeluznante que suena en un
sombrío y fantasmal eco. Hay veces en las que se sienta frente a las casas para contar
con detenimiento los huesos de su saco uno a uno, si las personas de esa casa lo
escuchan no pasa nada si es que no hay borrachos o mujeriegos entre ellos, pero si no lo
escuchan cuando pasa eso, al otro día habrá velorio en la casa. Se dice que cuando el
silbido es grueso es porque va por un hombre pero cuando el silbido es suave es que va
por una mujer.

La mejor forma de evitarlo es llevando un látigo, un ají picante o llevando un perro


doméstico, estas tres cosas lo espanta, además de que no se debe ser mujeriego o ir
borracho por los llanos venezolanos durante la noche.

Salió a la luz gracias a un obrero de La Portuguesa llamado Rafael. Se dice que


"Cuando su silbido se escucha cerca es porque está lejos, así que no hay peligro, pero
cuando se escucha lejos, ahí si es mejor tener cuidado por parte de los viajeros que
caminen solos por los llanos en altas horas de la noche, porque significa que el Silbón
esta cerca".6 7
[ ][ ]

Y así va el Silbón por los llanos solitarios acompañado por los perros turecos, los cuales
lo perseguirán desatando muerte y desgracia por donde vayan a sus desafortunadas
víctimas hasta la consumación de los tiempos.

En Colombia, sobre los llanos orientales del país, se dice que el Silbón, también
conocido el Silbador, fue un hombre mujeriego y parrandero que murió en soledad. Por
esa razón, cuando se topa con alguien, silba para atraer gente y obtener compañía. Su
silbido es hondo y largo, que suele penetrar los oídos e infunde frío. En otras versiones,
el Silbón aparece ante los jinetes para que les permitiera subir a sus caballos. No
obstante, otros dicen que suele perseguir a las mujeres embarazadas, y tiene la
capacidad de predecir la muerte de una persona. Si alguien escucha el silbido agudo,
pronostica la muerte de una mujer. En cambio, si suena grave pronostica la muerte de
un hombre. En todo caso, esa persona, sea hombre o mujer, generalmente es alguien
conocido por parte de quien ha escuchado el silbido, si escuchas su silbato puede morir
o volverse Loco.

El Silbón es un espectro del folclore de Venezuela,1originario de la región de


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los Llanos, particularmente del estado Portuguesa, municipio Guanarito, siendo también
difundido en los Llanos Orientales de Colombia.2 Se describe como una figura de hasta
[ ]

seis metros de altura, que se mueve sigilosamente entre los árboles, portando un
sombrero de cogollo y emite un silbido característico y escalofriante (que sube y baja en
las notas musicales do-re-mi-fa-sol-la-si). Una creencia popular indica que si el silbido
suena muy cerca, el Silbón está lejos y no hay peligro; pero si suena lejano, está muy
próximo y representa una amenaza mortal, especialmente para borrachos, mujeriegos o
personas de mala conducta, a quienes puede provocar fiebre, tullidez o la muerte.

Se trata del alma en pena de un joven que, según la tradición más extendida, asesinó a
su padre —ya sea por un arrebato de ira, por negarse a cazar o en medio de un conflicto
familiar— y fue maldecido por su abuelo (o en algunas versiones por su madre) a vagar
eternamente cargando un saco con los huesos de su víctima.

La leyenda, surgida a mediados del siglo XIX, forma parte del imaginario llanero
venezolano y se comparte también en regiones colombo-venezolanas, funcionando
como advertencia moral y elemento de control social en las zonas rurales. 3[ ]

Leyenda
Según la leyenda, en vida era un joven terco, caprichoso, maleducado y consentido al
extremo, desde pequeño lo tenían acostumbrado a ser complacido con todo. Él se la
pasaba de cantina en cantina desperdiciando su vida con el alcohol. Le apodaban
el Silbón porque eso era lo que mejor sabía hacer: "Silbar", pero una noche, se enojo por
lo que vio que le habían servido en la mesa, ya que le dijo a su madre que quería
asaduras de ciervo para cenar. Luego él se levantó se fue de su casa furioso hacia la
cantina para calmar su ira, por lo que la mujer le pidió a su esposo que fuera al bosque
para cazar un ciervo para su hijo. Acto seguido, sin embargo, el pobre hombre no pudo
lograr cazar nada con éxito.

Después de beber alcohol, el Silbón de regreso a casa se encontró con su frustrado padre
quien trató de explicarle porque no había podido cazar el ciervo que él quería, sin oír
razones y en medio de su borrachera golpeó brutalmente a su padre y cuando cayó al
suelo con el rifle de cacería le disparó constantemente hasta matarlo ahí mismo y luego
con el cuchillo de caza de su padre le sacó las tripas sin remordimiento alguno, y
finalmente las empacó en la tela de la camisa y se las llevó a casa.

Tras este hecho, le llevó las tripas a su madre, la cual al ver las últimas, sospechó un
poco, así que le preguntó varias cosas y hasta que la madre se dio cuenta de que estaba
cocinando las tripas de su marido. La Mujer entró en pánico y comenzó a gritar
pidiendo auxilio y de castigo su abuelo lo mandó a que lo ataran a un poste en el medio
del campo, a destruir la espalda a violentos latigazos, para que luego sus heridas fueran
lavadas con agua ardiente y sábila, y al liberarlo lo pusieran junto a dos perros
hambrientos y rabiosos. Después de haberlo torturado, su abuelo lo condenó a vagar
siendo perseguido por los perros llamados "Perros Tureco" o "Perros del Diablo" y
según la leyenda los perros lo perseguirán hasta el fin de los tiempos. Antes de liberarlo
su abuelo lo maldijo y condenó a portar los huesos de su padre por toda la eternidad, 4 [ ]

5
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diciendo:
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Maldito eres y maldito serás para el resto de la eternidad hasta que Dios tenga piedad de tu alma
Después de ser condenado fue a donde estaba el cadáver de su padre, el cual los
animales silvestres se habían encargado de limpiar. Para luego en un saco sucio
comenzar a meter los huesos de su padre, después se echó el saco al hombro y terminó
llevándoselos con él , seguido de cerca por los perros turecos para convertirse en una
leyenda. Según los que supuestamente lo han visto pasearse por el llano venezolano o
colombiano lo describen como un hombre adulto delgado que llega a medir 6 metros de
altura, que viste ropa desgastada, lleva un sombrero enorme en su cabeza y lEl
Silbón es un espectro del folclore de Venezuela,1originario de la región de los Llanos,
[ ]

particularmente del estado Portuguesa, municipio Guanarito, siendo también difundido


en los Llanos Orientales de Colombia.2 Se describe como una figura de hasta seis
[ ]

metros de altura, que se mueve sigilosamente entre los árboles, portando un sombrero
de cogollo y emite un silbido característico y escalofriante (que sube y baja en las notas
musicales do-re-mi-fa-sol-la-si). Una creencia popular indica que si el silbido suena
muy cerca, el Silbón está lejos y no hay peligro; pero si suena lejano, está muy próximo
y representa una amenaza mortal, especialmente para borrachos, mujeriegos o personas
de mala conducta, a quienes puede provocar fiebre, tullidez o la muerte.

Se trata del alma en pena de un joven que, según la tradición más extendida, asesinó a
su padre —ya sea por un arrebato de ira, por negarse a cazar o en medio de un conflicto
familiar— y fue maldecido por su abuelo (o en algunas versiones por su madre) a vagar
eternamente cargando un saco con los huesos de su víctima.

La leyenda, surgida a mediados del siglo XIX, forma parte del imaginario llanero
venezolano y se comparte también en regiones colombo-venezolanas, funcionando
como advertencia moral y elemento de control social en las zonas rurales. 3 [ ]

Leyenda
Según la leyenda, en vida era un joven terco, caprichoso, maleducado y consentido al
extremo, desde pequeño lo tenían acostumbrado a ser complacido con todo. Él se la
pasaba de cantina en cantina desperdiciando su vida con el alcohol. Le apodaban
el Silbón porque eso era lo que mejor sabía hacer: "Silbar", pero una noche, se enojo por
lo que vio que le habían servido en la mesa, ya que le dijo a su madre que quería
asaduras de ciervo para cenar. Luego él se levantó se fue de su casa furioso hacia la
cantina para calmar su ira, por lo que la mujer le pidió a su esposo que fuera al bosque
para cazar un ciervo para su hijo. Acto seguido, sin embargo, el pobre hombre no pudo
lograr cazar nada con éxito.

Después de beber alcohol, el Silbón de regreso a casa se encontró con su frustrado padre
quien trató de explicarle porque no había podido cazar el ciervo que él quería, sin oír
razones y en medio de su borrachera golpeó brutalmente a su padre y cuando cayó al
suelo con el rifle de cacería le disparó constantemente hasta matarlo ahí mismo y luego
con el cuchillo de caza de su padre le sacó las tripas sin remordimiento alguno, y
finalmente las empacó en la tela de la camisa y se las llevó a casa.

Tras este hecho, le llevó las tripas a su madre, la cual al ver las últimas, sospechó un
poco, así que le preguntó varias cosas y hasta que la madre se dio cuenta de que estaba
cocinando las tripas de su marido. La Mujer entró en pánico y comenzó a gritar
pidiendo auxilio y de castigo su abuelo lo mandó a que lo ataran a un poste en el medio
del campo, a destruir la espalda a violentos latigazos, para que luego sus heridas fueran
lavadas con agua ardiente y sábila, y al liberarlo lo pusieran junto a dos perros
hambrientos y rabiosos. Después de haberlo torturado, su abuelo lo condenó a vagar
siendo perseguido por los perros llamados "Perros Tureco" o "Perros del Diablo" y
según la leyenda los perros lo perseguirán hasta el fin de los tiempos. Antes de liberarlo
su abuelo lo maldijo y condenó a portar los huesos de su padre por toda la eternidad, 4 [ ]

5
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diciendo:
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Maldito eres y maldito serás para el resto de la eternidad hasta que Dios tenga piedad de tu alma
Después de ser condenado fue a donde estaba el cadáver de su padre, el cual los
animales silvestres se habían encargado de limpiar. Para luego en un saco sucio
comenzar a meter los huesos de su padre, después se echó el saco al hombro y terminó
llevándoselos con él , seguido de cerca por los perros turecos para convertirse en una
leyenda. Según los que supuestamente lo han visto pasearse por el llano venezolano o
colombiano lo describen como un hombre adulto delgado que llega a medir 6 metros de
altura, que viste ropa desgastada, lleva un sombrero enorme en su cabeza y lleva
cargado un saco lleno de huesos, que se pasea por los llanos y entre las copas de los
árboles mientras emite su escalofriante silbido.

Se pasea por el llano matando a personas mujeriegas y borrachas para beberse su sangre
alcoholizada directo de sus ombligos. Se dice que su silbido suena como la
melodía "Do, re, mi, fa, sol, la, si, do" pero de una forma espeluznante que suena en un
sombrío y fantasmal eco. Hay veces en las que se sienta frente a las casas para contar
con detenimiento los huesos de su saco uno a uno, si las personas de esa casa lo
escuchan no pasa nada si es que no hay borrachos o mujeriegos entre ellos, pero si no lo
escuchan cuando pasa eso, al otro día habrá velorio en la casa. Se dice que cuando el
silbido es grueso es porque va por un hombre pero cuando el silbido es suave es que va
por una mujer.

La mejor forma de evitarlo es llevando un látigo, un ají picante o llevando un perro


doméstico, estas tres cosas lo espanta, además de que no se debe ser mujeriego o ir
borracho por los llanos venezolanos durante la noche.

Salió a la luz gracias a un obrero de La Portuguesa llamado Rafael. Se dice que


"Cuando su silbido se escucha cerca es porque está lejos, así que no hay peligro, pero
cuando se escucha lejos, ahí si es mejor tener cuidado por parte de los viajeros que
caminen solos por los llanos en altas horas de la noche, porque significa que el Silbón
esta cerca".6 7
[ ][ ]

Y así va el Silbón por los llanos solitarios acompañado por los perros turecos, los cuales
lo perseguirán desatando muerte y desgracia por donde vayan a sus desafortunadas
víctimas hasta la consumación de los tiempos.

En Colombia, sobre los llanos orientales del país, se dice que el Silbón, también
conocido el Silbador, fue un hombre mujeriego y parrandero que murió en soledad. Por
esa razón, cuando se topa con alguien, silba para atraer gente y obtener compañía. Su
silbido es hondo y largo, que suele penetrar los oídos e infunde frío. En otras versiones,
el Silbón aparece ante los jinetes para que les permitiera subir a sus caballos. No
obstante, otros dicen que suele perseguir a las mujeres embarazadas, y tiene la
capacidad de predecir la muerte de una persona. Si alguien escucha el silbido agudo,
pronostica la muerte de una mujer. En cambio, si suena grave pronostica la muerte de
un hombre. En todo caso, esa persona, sea hombre o mujer, generalmente es alguien
conocido por parte de quien ha escuchado el silbido, si escuchas su silbato puede morir
o volverse Loco.

El Silbón es un espectro del folclore de Venezuela,1originario de la región de


[ ]

los Llanos, particularmente del estado Portuguesa, municipio Guanarito, siendo también
difundido en los Llanos Orientales de Colombia.2 Se describe como una figura de hasta
[ ]

seis metros de altura, que se mueve sigilosamente entre los árboles, portando un
sombrero de cogollo y emite un silbido característico y escalofriante (que sube y baja en
las notas musicales do-re-mi-fa-sol-la-si). Una creencia popular indica que si el silbido
suena muy cerca, el Silbón está lejos y no hay peligro; pero si suena lejano, está muy
próximo y representa una amenaza mortal, especialmente para borrachos, mujeriegos o
personas de mala conducta, a quienes puede provocar fiebre, tullidez o la muerte.

Se trata del alma en pena de un joven que, según la tradición más extendida, asesinó a
su padre —ya sea por un arrebato de ira, por negarse a cazar o en medio de un conflicto
familiar— y fue maldecido por su abuelo (o en algunas versiones por su madre) a vagar
eternamente cargando un saco con los huesos de su víctima.
La leyenda, surgida a mediados del siglo XIX, forma parte del imaginario llanero
venezolano y se comparte también en regiones colombo-venezolanas, funcionando
como advertencia moral y elemento de control social en las zonas rurales. 3 [ ]

Leyenda
Según la leyenda, en vida era un joven terco, caprichoso, maleducado y consentido al
extremo, desde pequeño lo tenían acostumbrado a ser complacido con todo. Él se la
pasaba de cantina en cantina desperdiciando su vida con el alcohol. Le apodaban
el Silbón porque eso era lo que mejor sabía hacer: "Silbar", pero una noche, se enojo por
lo que vio que le habían servido en la mesa, ya que le dijo a su madre que quería
asaduras de ciervo para cenar. Luego él se levantó se fue de su casa furioso hacia la
cantina para calmar su ira, por lo que la mujer le pidió a su esposo que fuera al bosque
para cazar un ciervo para su hijo. Acto seguido, sin embargo, el pobre hombre no pudo
lograr cazar nada con éxito.

Después de beber alcohol, el Silbón de regreso a casa se encontró con su frustrado padre
quien trató de explicarle porque no había podido cazar el ciervo que él quería, sin oír
razones y en medio de su borrachera golpeó brutalmente a su padre y cuando cayó al
suelo con el rifle de cacería le disparó constantemente hasta matarlo ahí mismo y luego
con el cuchillo de caza de su padre le sacó las tripas sin remordimiento alguno, y
finalmente las empacó en la tela de la camisa y se las llevó a casa.

Tras este hecho, le llevó las tripas a su madre, la cual al ver las últimas, sospechó un
poco, así que le preguntó varias cosas y hasta que la madre se dio cuenta de que estaba
cocinando las tripas de su marido. La Mujer entró en pánico y comenzó a gritar
pidiendo auxilio y de castigo su abuelo lo mandó a que lo ataran a un poste en el medio
del campo, a destruir la espalda a violentos latigazos, para que luego sus heridas fueran
lavadas con agua ardiente y sábila, y al liberarlo lo pusieran junto a dos perros
hambrientos y rabiosos. Después de haberlo torturado, su abuelo lo condenó a vagar
siendo perseguido por los perros llamados "Perros Tureco" o "Perros del Diablo" y
según la leyenda los perros lo perseguirán hasta el fin de los tiempos. Antes de liberarlo
su abuelo lo maldijo y condenó a portar los huesos de su padre por toda la eternidad, 4 [ ]

5
[
diciendo:
]

Maldito eres y maldito serás para el resto de la eternidad hasta que Dios tenga piedad de tu alma
Después de ser condenado fue a donde estaba el cadáver de su padre, el cual los
animales silvestres se habían encargado de limpiar. Para luego en un saco sucio
comenzar a meter los huesos de su padre, después se echó el saco al hombro y terminó
llevándoselos con él , seguido de cerca por los perros turecos para convertirse en una
leyenda. Según los que supuestamente lo han visto pasearse por el llano venezolano o
colombiano lo describen como un hombre adulto delgado que llega a medir 6 metros de
altura, que viste ropa desgastada, lleva un sombrero enorme en su cabeza y lleva
cargado un saco lleno de huesos, que se pasea por los llanos y entre las copas de los
árboles mientras emite su escalofriante silbido.

Se pasea por el llano matando a personas mujeriegas y borrachas para beberse su sangre
alcoholizada directo de sus ombligos. Se dice que su silbido suena como la
melodía "Do, re, mi, fa, sol, la, si, do" pero de una forma espeluznante que suena en un
sombrío y fantasmal eco. Hay veces en las que se sienta frente a las casas para contar
con detenimiento los huesos de su saco uno a uno, si las personas de esa casa lo
escuchan no pasa nada si es que no hay borrachos o mujeriegos entre ellos, pero si no lo
escuchan cuando pasa eso, al otro día habrá velorio en la casa. Se dice que cuando el
silbido es grueso es porque va por un hombre pero cuando el silbido es suave es que va
por una mujer.

La mejor forma de evitarlo es llevando un látigo, un ají picante o llevando un perro


doméstico, estas tres cosas lo espanta, además de que no se debe ser mujeriego o ir
borracho por los llanos venezolanos durante la noche.

Salió a la luz gracias a un obrero de La Portuguesa llamado Rafael. Se dice que


"Cuando su silbido se escucha cerca es porque está lejos, así que no hay peligro, pero
cuando se escucha lejos, ahí si es mejor tener cuidado por parte de los viajeros que
caminen solos por los llanos en altas horas de la noche, porque significa que el Silbón
esta cerca".6 7
[ ][ ]

Y así va el Silbón por los llanos solitarios acompañado por los perros turecos, los cuales
lo perseguirán desatando muerte y desgracia por donde vayan a sus desafortunadas
víctimas hasta la consumación de los tiempos.

En Colombia, sobre los llanos orientales del país, se dice que el Silbón, también
conocido el Silbador, fue un hombre mujeriego y parrandero que murió en soledad. Por
esa razón, cuando se topa con alguien, silba para atraer gente y obtener compañía. Su
silbido es hondo y largo, que suele penetrar los oídos e infunde frío. En otras versiones,
el Silbón aparece ante los jinetes para que les permitiera subir a sus caballos. No
obstante, otros dicen que suele perseguir a las mujeres embarazadas, y tiene la
capacidad de predecir la muerte de una persona. Si alguien escucha el silbido agudo,
pronostica la muerte de una mujer. En cambio, si suena grave pronostica la muerte de
un hombre. En todo caso, esa persona, sea hombre o mujer, generalmente es alguien
conocido por parte de quien ha escuchado el silbido, si escuchas su silbato puede morir
o volverse Loco.

El Silbón es un espectro del folclore de Venezuela,1originario de la región de


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los Llanos, particularmente del estado Portuguesa, municipio Guanarito, siendo también
difundido en los Llanos Orientales de Colombia.2 Se describe como una figura de hasta
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seis metros de altura, que se mueve sigilosamente entre los árboles, portando un
sombrero de cogollo y emite un silbido característico y escalofriante (que sube y baja en
las notas musicales do-re-mi-fa-sol-la-si). Una creencia popular indica que si el silbido
suena muy cerca, el Silbón está lejos y no hay peligro; pero si suena lejano, está muy
próximo y representa una amenaza mortal, especialmente para borrachos, mujeriegos o
personas de mala conducta, a quienes puede provocar fiebre, tullidez o la muerte.

Se trata del alma en pena de un joven que, según la tradición más extendida, asesinó a
su padre —ya sea por un arrebato de ira, por negarse a cazar o en medio de un conflicto
familiar— y fue maldecido por su abuelo (o en algunas versiones por su madre) a vagar
eternamente cargando un saco con los huesos de su víctima.

La leyenda, surgida a mediados del siglo XIX, forma parte del imaginario llanero
venezolano y se comparte también en regiones colombo-venezolanas, funcionando
como advertencia moral y elemento de control social en las zonas rurales. 3[ ]
Leyenda
Según la leyenda, en vida era un joven terco, caprichoso, maleducado y consentido al
extremo, desde pequeño lo tenían acostumbrado a ser complacido con todo. Él se la
pasaba de cantina en cantina desperdiciando su vida con el alcohol. Le apodaban
el Silbón porque eso era lo que mejor sabía hacer: "Silbar", pero una noche, se enojo por
lo que vio que le habían servido en la mesa, ya que le dijo a su madre que quería
asaduras de ciervo para cenar. Luego él se levantó se fue de su casa furioso hacia la
cantina para calmar su ira, por lo que la mujer le pidió a su esposo que fuera al bosque
para cazar un ciervo para su hijo. Acto seguido, sin embargo, el pobre hombre no pudo
lograr cazar nada con éxito.

Después de beber alcohol, el Silbón de regreso a casa se encontró con su frustrado padre
quien trató de explicarle porque no había podido cazar el ciervo que él quería, sin oír
razones y en medio de su borrachera golpeó brutalmente a su padre y cuando cayó al
suelo con el rifle de cacería le disparó constantemente hasta matarlo ahí mismo y luego
con el cuchillo de caza de su padre le sacó las tripas sin remordimiento alguno, y
finalmente las empacó en la tela de la camisa y se las llevó a casa.

Tras este hecho, le llevó las tripas a su madre, la cual al ver las últimas, sospechó un
poco, así que le preguntó varias cosas y hasta que la madre se dio cuenta de que estaba
cocinando las tripas de su marido. La Mujer entró en pánico y comenzó a gritar
pidiendo auxilio y de castigo su abuelo lo mandó a que lo ataran a un poste en el medio
del campo, a destruir la espalda a violentos latigazos, para que luego sus heridas fueran
lavadas con agua ardiente y sábila, y al liberarlo lo pusieran junto a dos perros
hambrientos y rabiosos. Después de haberlo torturado, su abuelo lo condenó a vagar
siendo perseguido por los perros llamados "Perros Tureco" o "Perros del Diablo" y
según la leyenda los perros lo perseguirán hasta el fin de los tiempos. Antes de liberarlo
su abuelo lo maldijo y condenó a portar los huesos de su padre por toda la eternidad, 4 [ ]

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diciendo:
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Maldito eres y maldito serás para el resto de la eternidad hasta que Dios tenga piedad de tu alma
Después de ser condenado fue a donde estaba el cadáver de su padre, el cual los
animales silvestres se habían encargado de limpiar. Para luego en un saco sucio
comenzar a meter los huesos de su padre, después se echó el saco al hombro y terminó
llevándoselos con él , seguido de cerca por los perros turecos para convertirse en una
leyenda. Según los que supuestamente lo han visto pasearse por el llano venezolano o
colombiano lo describen como un hombre adulto delgado que llega a medir 6 metros de
altura, que viste ropa desgastada, lleva un sombrero enorme en su cabeza y lleva
cargado un saco lleno de huesos, que se pasea por los llanos y entre las copas de los
árboles mientras emite su escalofriante silbido.

Se pasea por el llano matando a personas mujeriegas y borrachas para beberse su sangre
alcoholizada directo de sus ombligos. Se dice que su silbido suena como la
melodía "Do, re, mi, fa, sol, la, si, do" pero de una forma espeluznante que suena en un
sombrío y fantasmal eco. Hay veces en las que se sienta frente a las casas para contar
con detenimiento los huesos de su saco uno a uno, si las personas de esa casa lo
escuchan no pasa nada si es que no hay borrachos o mujeriegos entre ellos, pero si no lo
escuchan cuando pasa eso, al otro día habrá velorio en la casa. Se dice que cuando el
silbido es grueso es porque va por un hombre pero cuando el silbido es suave es que va
por una mujer.

La mejor forma de evitarlo es llevando un látigo, un ají picante o llevando un perro


doméstico, estas tres cosas lo espanta, además de que no se debe ser mujeriego o ir
borracho por los llanos venezolanos durante la noche.

Salió a la luz gracias a un obrero de La Portuguesa llamado Rafael. Se dice que


"Cuando su silbido se escucha cerca es porque está lejos, así que no hay peligro, pero
cuando se escucha lejos, ahí si es mejor tener cuidado por parte de los viajeros que
caminen solos por los llanos en altas horas de la noche, porque significa que el Silbón
esta cerca".6 7
[ ][ ]

Y así va el Silbón por los llanos solitarios acompañado por los perros turecos, los cuales
lo perseguirán desatando muerte y desgracia por donde vayan a sus desafortunadas
víctimas hasta la consumación de los tiempos.

En Colombia, sobre los llanos orientales del país, se dice que el Silbón, también
conocido el Silbador, fue un hombre mujeriego y parrandero que murió en soledad. Por
esa razón, cuando se topa con alguien, silba para atraer gente y obtener compañía. Su
silbido es hondo y largo, que suele penetrar los oídos e infunde frío. En otras versiones,
el Silbón aparece ante los jinetes para que les permitiera subir a sus caballos. No
obstante, otros dicen que suele perseguir a las mujeres embarazadas, y tiene la
capacidad de predecir la muerte de una persona. Si alguien escucha el silbido agudo,
pronostica la muerte de una mujer. En cambio, si suena grave pronostica la muerte de
un hombre. En todo caso, esa persona, sea hombre o mujer, generalmente es alguien
conocido por parte de quien ha escuchado el silbido, si escuchas su silbato puede morir
o volverse Loco.

El Silbón es un espectro del folclore de Venezuela,1originario de la región de


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los Llanos, particularmente del estado Portuguesa, municipio Guanarito, siendo también
difundido en los Llanos Orientales de Colombia.2 Se describe como una figura de hasta
[ ]

seis metros de altura, que se mueve sigilosamente entre los árboles, portando un
sombrero de cogollo y emite un silbido característico y escalofriante (que sube y baja en
las notas musicales do-re-mi-fa-sol-la-si). Una creencia popular indica que si el silbido
suena muy cerca, el Silbón está lejos y no hay peligro; pero si suena lejano, está muy
próximo y representa una amenaza mortal, especialmente para borrachos, mujeriegos o
personas de mala conducta, a quienes puede provocar fiebre, tullidez o la muerte.

Se trata del alma en pena de un joven que, según la tradición más extendida, asesinó a
su padre —ya sea por un arrebato de ira, por negarse a cazar o en medio de un conflicto
familiar— y fue maldecido por su abuelo (o en algunas versiones por su madre) a vagar
eternamente cargando un saco con los huesos de su víctima.

La leyenda, surgida a mediados del siglo XIX, forma parte del imaginario llanero
venezolano y se comparte también en regiones colombo-venezolanas, funcionando
como advertencia moral y elemento de control social en las zonas rurales. 3[ ]

Leyenda
Según la leyenda, en vida era un joven terco, caprichoso, maleducado y consentido al
extremo, desde pequeño lo tenían acostumbrado a ser complacido con todo. Él se la
pasaba de cantina en cantina desperdiciando su vida con el alcohol. Le apodaban
el Silbón porque eso era lo que mejor sabía hacer: "Silbar", pero una noche, se enojo por
lo que vio que le habían servido en la mesa, ya que le dijo a su madre que quería
asaduras de ciervo para cenar. Luego él se levantó se fue de su casa furioso hacia la
cantina para calmar su ira, por lo que la mujer le pidió a su esposo que fuera al bosque
para cazar un ciervo para su hijo. Acto seguido, sin embargo, el pobre hombre no pudo
lograr cazar nada con éxito.

Después de beber alcohol, el Silbón de regreso a casa se encontró con su frustrado padre
quien trató de explicarle porque no había podido cazar el ciervo que él quería, sin oír
razones y en medio de su borrachera golpeó brutalmente a su padre y cuando cayó al
suelo con el rifle de cacería le disparó constantemente hasta matarlo ahí mismo y luego
con el cuchillo de caza de su padre le sacó las tripas sin remordimiento alguno, y
finalmente las empacó en la tela de la camisa y se las llevó a casa.

Tras este hecho, le llevó las tripas a su madre, la cual al ver las últimas, sospechó un
poco, así que le preguntó varias cosas y hasta que la madre se dio cuenta de que estaba
cocinando las tripas de su marido. La Mujer entró en pánico y comenzó a gritar
pidiendo auxilio y de castigo su abuelo lo mandó a que lo ataran a un poste en el medio
del campo, a destruir la espalda a violentos latigazos, para que luego sus heridas fueran
lavadas con agua ardiente y sábila, y al liberarlo lo pusieran junto a dos perros
hambrientos y rabiosos. Después de haberlo torturado, su abuelo lo condenó a vagar
siendo perseguido por los perros llamados "Perros Tureco" o "Perros del Diablo" y
según la leyenda los perros lo perseguirán hasta el fin de los tiempos. Antes de liberarlo
su abuelo lo maldijo y condenó a portar los huesos de su padre por toda la eternidad, 4 [ ]

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diciendo:
]

Maldito eres y maldito serás para el resto de la eternidad hasta que Dios tenga piedad de tu alma
Después de ser condenado fue a donde estaba el cadáver de su padre, el cual los
animales silvestres se habían encargado de limpiar. Para luego en un saco sucio
comenzar a meter los huesos de su padre, después se echó el saco al hombro y terminó
llevándoselos con él , seguido de cerca por los perros turecos para convertirse en una
leyenda. Según los que supuestamente lo han visto pasearse por el llano venezolano o
colombiano lo describen como un hombre adulto delgado que llega a medir 6 metros de
altura, que viste ropa desgastada, lleva un sombrero enorme en su cabeza y lEl
Silbón es un espectro del folclore de Venezuela,1originario de la región de los Llanos,
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particularmente del estado Portuguesa, municipio Guanarito, siendo también difundido


en los Llanos Orientales de Colombia.2 Se describe como una figura de hasta seis
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metros de altura, que se mueve sigilosamente entre los árboles, portando un sombrero
de cogollo y emite un silbido característico y escalofriante (que sube y baja en las notas
musicales do-re-mi-fa-sol-la-si). Una creencia popular indica que si el silbido suena
muy cerca, el Silbón está lejos y no hay peligro; pero si suena lejano, está muy próximo
y representa una amenaza mortal, especialmente para borrachos, mujeriegos o personas
de mala conducta, a quienes puede provocar fiebre, tullidez o la muerte.

Se trata del alma en pena de un joven que, según la tradición más extendida, asesinó a
su padre —ya sea por un arrebato de ira, por negarse a cazar o en medio de un conflicto
familiar— y fue maldecido por su abuelo (o en algunas versiones por su madre) a vagar
eternamente cargando un saco con los huesos de su víctima.

La leyenda, surgida a mediados del siglo XIX, forma parte del imaginario llanero
venezolano y se comparte también en regiones colombo-venezolanas, funcionando
como advertencia moral y elemento de control social en las zonas rurales. 3 [ ]

Leyenda
Según la leyenda, en vida era un joven terco, caprichoso, maleducado y consentido al
extremo, desde pequeño lo tenían acostumbrado a ser complacido con todo. Él se la
pasaba de cantina en cantina desperdiciando su vida con el alcohol. Le apodaban
el Silbón porque eso era lo que mejor sabía hacer: "Silbar", pero una noche, se enojo por
lo que vio que le habían servido en la mesa, ya que le dijo a su madre que quería
asaduras de ciervo para cenar. Luego él se levantó se fue de su casa furioso hacia la
cantina para calmar su ira, por lo que la mujer le pidió a su esposo que fuera al bosque
para cazar un ciervo para su hijo. Acto seguido, sin embargo, el pobre hombre no pudo
lograr cazar nada con éxito.

Después de beber alcohol, el Silbón de regreso a casa se encontró con su frustrado padre
quien trató de explicarle porque no había podido cazar el ciervo que él quería, sin oír
razones y en medio de su borrachera golpeó brutalmente a su padre y cuando cayó al
suelo con el rifle de cacería le disparó constantemente hasta matarlo ahí mismo y luego
con el cuchillo de caza de su padre le sacó las tripas sin remordimiento alguno, y
finalmente las empacó en la tela de la camisa y se las llevó a casa.

Tras este hecho, le llevó las tripas a su madre, la cual al ver las últimas, sospechó un
poco, así que le preguntó varias cosas y hasta que la madre se dio cuenta de que estaba
cocinando las tripas de su marido. La Mujer entró en pánico y comenzó a gritar
pidiendo auxilio y de castigo su abuelo lo mandó a que lo ataran a un poste en el medio
del campo, a destruir la espalda a violentos latigazos, para que luego sus heridas fueran
lavadas con agua ardiente y sábila, y al liberarlo lo pusieran junto a dos perros
hambrientos y rabiosos. Después de haberlo torturado, su abuelo lo condenó a vagar
siendo perseguido por los perros llamados "Perros Tureco" o "Perros del Diablo" y
según la leyenda los perros lo perseguirán hasta el fin de los tiempos. Antes de liberarlo
su abuelo lo maldijo y condenó a portar los huesos de su padre por toda la eternidad, 4 [ ]

5
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diciendo:
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Maldito eres y maldito serás para el resto de la eternidad hasta que Dios tenga piedad de tu alma
Después de ser condenado fue a donde estaba el cadáver de su padre, el cual los
animales silvestres se habían encargado de limpiar. Para luego en un saco sucio
comenzar a meter los huesos de su padre, después se echó el saco al hombro y terminó
llevándoselos con él , seguido de cerca por los perros turecos para convertirse en una
leyenda. Según los que supuestamente lo han visto pasearse por el llano venezolano o
colombiano lo describen como un hombre adulto delgado que llega a medir 6 metros de
altura, que viste ropa desgastada, lleva un sombrero enorme en su cabeza y lleva
cargado un saco lleno de huesos, que se pasea por los llanos y entre las copas de los
árboles mientras emite su escalofriante silbido.

Se pasea por el llano matando a personas mujeriegas y borrachas para beberse su sangre
alcoholizada directo de sus ombligos. Se dice que su silbido suena como la
melodía "Do, re, mi, fa, sol, la, si, do" pero de una forma espeluznante que suena en un
sombrío y fantasmal eco. Hay veces en las que se sienta frente a las casas para contar
con detenimiento los huesos de su saco uno a uno, si las personas de esa casa lo
escuchan no pasa nada si es que no hay borrachos o mujeriegos entre ellos, pero si no lo
escuchan cuando pasa eso, al otro día habrá velorio en la casa. Se dice que cuando el
silbido es grueso es porque va por un hombre pero cuando el silbido es suave es que va
por una mujer.

La mejor forma de evitarlo es llevando un látigo, un ají picante o llevando un perro


doméstico, estas tres cosas lo espanta, además de que no se debe ser mujeriego o ir
borracho por los llanos venezolanos durante la noche.

Salió a la luz gracias a un obrero de La Portuguesa llamado Rafael. Se dice que


"Cuando su silbido se escucha cerca es porque está lejos, así que no hay peligro, pero
cuando se escucha lejos, ahí si es mejor tener cuidado por parte de los viajeros que
caminen solos por los llanos en altas horas de la noche, porque significa que el Silbón
esta cerca".6 7
[ ][ ]

Y así va el Silbón por los llanos solitarios acompañado por los perros turecos, los cuales
lo perseguirán desatando muerte y desgracia por donde vayan a sus desafortunadas
víctimas hasta la consumación de los tiempos.

En Colombia, sobre los llanos orientales del país, se dice que el Silbón, también
conocido el Silbador, fue un hombre mujeriego y parrandero que murió en soledad. Por
esa razón, cuando se topa con alguien, silba para atraer gente y obtener compañía. Su
silbido es hondo y largo, que suele penetrar los oídos e infunde frío. En otras versiones,
el Silbón aparece ante los jinetes para que les permitiera subir a sus caballos. No
obstante, otros dicen que suele perseguir a las mujeres embarazadas, y tiene la
capacidad de predecir la muerte de una persona. Si alguien escucha el silbido agudo,
pronostica la muerte de una mujer. En cambio, si suena grave pronostica la muerte de
un hombre. En todo caso, esa persona, sea hombre o mujer, generalmente es alguien
conocido por parte de quien ha escuchado el silbido, si escuchas su silbato puede morir
o volverse Loco.

El Silbón es un espectro del folclore de Venezuela,1originario de la región de


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los Llanos, particularmente del estado Portuguesa, municipio Guanarito, siendo también
difundido en los Llanos Orientales de Colombia.2 Se describe como una figura de hasta
[ ]

seis metros de altura, que se mueve sigilosamente entre los árboles, portando un
sombrero de cogollo y emite un silbido característico y escalofriante (que sube y baja en
las notas musicales do-re-mi-fa-sol-la-si). Una creencia popular indica que si el silbido
suena muy cerca, el Silbón está lejos y no hay peligro; pero si suena lejano, está muy
próximo y representa una amenaza mortal, especialmente para borrachos, mujeriegos o
personas de mala conducta, a quienes puede provocar fiebre, tullidez o la muerte.

Se trata del alma en pena de un joven que, según la tradición más extendida, asesinó a
su padre —ya sea por un arrebato de ira, por negarse a cazar o en medio de un conflicto
familiar— y fue maldecido por su abuelo (o en algunas versiones por su madre) a vagar
eternamente cargando un saco con los huesos de su víctima.
La leyenda, surgida a mediados del siglo XIX, forma parte del imaginario llanero
venezolano y se comparte también en regiones colombo-venezolanas, funcionando
como advertencia moral y elemento de control social en las zonas rurales. 3 [ ]

Leyenda
Según la leyenda, en vida era un joven terco, caprichoso, maleducado y consentido al
extremo, desde pequeño lo tenían acostumbrado a ser complacido con todo. Él se la
pasaba de cantina en cantina desperdiciando su vida con el alcohol. Le apodaban
el Silbón porque eso era lo que mejor sabía hacer: "Silbar", pero una noche, se enojo por
lo que vio que le habían servido en la mesa, ya que le dijo a su madre que quería
asaduras de ciervo para cenar. Luego él se levantó se fue de su casa furioso hacia la
cantina para calmar su ira, por lo que la mujer le pidió a su esposo que fuera al bosque
para cazar un ciervo para su hijo. Acto seguido, sin embargo, el pobre hombre no pudo
lograr cazar nada con éxito.

Después de beber alcohol, el Silbón de regreso a casa se encontró con su frustrado padre
quien trató de explicarle porque no había podido cazar el ciervo que él quería, sin oír
razones y en medio de su borrachera golpeó brutalmente a su padre y cuando cayó al
suelo con el rifle de cacería le disparó constantemente hasta matarlo ahí mismo y luego
con el cuchillo de caza de su padre le sacó las tripas sin remordimiento alguno, y
finalmente las empacó en la tela de la camisa y se las llevó a casa.

Tras este hecho, le llevó las tripas a su madre, la cual al ver las últimas, sospechó un
poco, así que le preguntó varias cosas y hasta que la madre se dio cuenta de que estaba
cocinando las tripas de su marido. La Mujer entró en pánico y comenzó a gritar
pidiendo auxilio y de castigo su abuelo lo mandó a que lo ataran a un poste en el medio
del campo, a destruir la espalda a violentos latigazos, para que luego sus heridas fueran
lavadas con agua ardiente y sábila, y al liberarlo lo pusieran junto a dos perros
hambrientos y rabiosos. Después de haberlo torturado, su abuelo lo condenó a vagar
siendo perseguido por los perros llamados "Perros Tureco" o "Perros del Diablo" y
según la leyenda los perros lo perseguirán hasta el fin de los tiempos. Antes de liberarlo
su abuelo lo maldijo y condenó a portar los huesos de su padre por toda la eternidad, 4 [ ]

5
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diciendo:
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Maldito eres y maldito serás para el resto de la eternidad hasta que Dios tenga piedad de tu alma
Después de ser condenado fue a donde estaba el cadáver de su padre, el cual los
animales silvestres se habían encargado de limpiar. Para luego en un saco sucio
comenzar a meter los huesos de su padre, después se echó el saco al hombro y terminó
llevándoselos con él , seguido de cerca por los perros turecos para convertirse en una
leyenda. Según los que supuestamente lo han visto pasearse por el llano venezolano o
colombiano lo describen como un hombre adulto delgado que llega a medir 6 metros de
altura, que viste ropa desgastada, lleva un sombrero enorme en su cabeza y lleva
cargado un saco lleno de huesos, que se pasea por los llanos y entre las copas de los
árboles mientras emite su escalofriante silbido.

Se pasea por el llano matando a personas mujeriegas y borrachas para beberse su sangre
alcoholizada directo de sus ombligos. Se dice que su silbido suena como la
melodía "Do, re, mi, fa, sol, la, si, do" pero de una forma espeluznante que suena en un
sombrío y fantasmal eco. Hay veces en las que se sienta frente a las casas para contar
con detenimiento los huesos de su saco uno a uno, si las personas de esa casa lo
escuchan no pasa nada si es que no hay borrachos o mujeriegos entre ellos, pero si no lo
escuchan cuando pasa eso, al otro día habrá velorio en la casa. Se dice que cuando el
silbido es grueso es porque va por un hombre pero cuando el silbido es suave es que va
por una mujer.

La mejor forma de evitarlo es llevando un látigo, un ají picante o llevando un perro


doméstico, estas tres cosas lo espanta, además de que no se debe ser mujeriego o ir
borracho por los llanos venezolanos durante la noche.

Salió a la luz gracias a un obrero de La Portuguesa llamado Rafael. Se dice que


"Cuando su silbido se escucha cerca es porque está lejos, así que no hay peligro, pero
cuando se escucha lejos, ahí si es mejor tener cuidado por parte de los viajeros que
caminen solos por los llanos en altas horas de la noche, porque significa que el Silbón
esta cerca".6 7
[ ][ ]

Y así va el Silbón por los llanos solitarios acompañado por los perros turecos, los cuales
lo perseguirán desatando muerte y desgracia por donde vayan a sus desafortunadas
víctimas hasta la consumación de los tiempos.

En Colombia, sobre los llanos orientales del país, se dice que el Silbón, también
conocido el Silbador, fue un hombre mujeriego y parrandero que murió en soledad. Por
esa razón, cuando se topa con alguien, silba para atraer gente y obtener compañía. Su
silbido es hondo y largo, que suele penetrar los oídos e infunde frío. En otras versiones,
el Silbón aparece ante los jinetes para que les permitiera subir a sus caballos. No
obstante, otros dicen que suele perseguir a las mujeres embarazadas, y tiene la
capacidad de predecir la muerte de una persona. Si alguien escucha el silbido agudo,
pronostica la muerte de una mujer. En cambio, si suena grave pronostica la muerte de
un hombre. En todo caso, esa persona, sea hombre o mujer, generalmente es alguien
conocido por parte de quien ha escuchado el silbido, si escuchas su silbato puede morir
o volverse Loco.

El Silbón es un espectro del folclore de Venezuela,1originario de la región de


[ ]

los Llanos, particularmente del estado Portuguesa, municipio Guanarito, siendo también
difundido en los Llanos Orientales de Colombia.2 Se describe como una figura de hasta
[ ]

seis metros de altura, que se mueve sigilosamente entre los árboles, portando un
sombrero de cogollo y emite un silbido característico y escalofriante (que sube y baja en
las notas musicales do-re-mi-fa-sol-la-si). Una creencia popular indica que si el silbido
suena muy cerca, el Silbón está lejos y no hay peligro; pero si suena lejano, está muy
próximo y representa una amenaza mortal, especialmente para borrachos, mujeriegos o
personas de mala conducta, a quienes puede provocar fiebre, tullidez o la muerte.

Se trata del alma en pena de un joven que, según la tradición más extendida, asesinó a
su padre —ya sea por un arrebato de ira, por negarse a cazar o en medio de un conflicto
familiar— y fue maldecido por su abuelo (o en algunas versiones por su madre) a vagar
eternamente cargando un saco con los huesos de su víctima.

La leyenda, surgida a mediados del siglo XIX, forma parte del imaginario llanero
venezolano y se comparte también en regiones colombo-venezolanas, funcionando
como advertencia moral y elemento de control social en las zonas rurales. 3[ ]
Leyenda
Según la leyenda, en vida era un joven terco, caprichoso, maleducado y consentido al
extremo, desde pequeño lo tenían acostumbrado a ser complacido con todo. Él se la
pasaba de cantina en cantina desperdiciando su vida con el alcohol. Le apodaban
el Silbón porque eso era lo que mejor sabía hacer: "Silbar", pero una noche, se enojo por
lo que vio que le habían servido en la mesa, ya que le dijo a su madre que quería
asaduras de ciervo para cenar. Luego él se levantó se fue de su casa furioso hacia la
cantina para calmar su ira, por lo que la mujer le pidió a su esposo que fuera al bosque
para cazar un ciervo para su hijo. Acto seguido, sin embargo, el pobre hombre no pudo
lograr cazar nada con éxito.

Después de beber alcohol, el Silbón de regreso a casa se encontró con su frustrado padre
quien trató de explicarle porque no había podido cazar el ciervo que él quería, sin oír
razones y en medio de su borrachera golpeó brutalmente a su padre y cuando cayó al
suelo con el rifle de cacería le disparó constantemente hasta matarlo ahí mismo y luego
con el cuchillo de caza de su padre le sacó las tripas sin remordimiento alguno, y
finalmente las empacó en la tela de la camisa y se las llevó a casa.

Tras este hecho, le llevó las tripas a su madre, la cual al ver las últimas, sospechó un
poco, así que le preguntó varias cosas y hasta que la madre se dio cuenta de que estaba
cocinando las tripas de su marido. La Mujer entró en pánico y comenzó a gritar
pidiendo auxilio y de castigo su abuelo lo mandó a que lo ataran a un poste en el medio
del campo, a destruir la espalda a violentos latigazos, para que luego sus heridas fueran
lavadas con agua ardiente y sábila, y al liberarlo lo pusieran junto a dos perros
hambrientos y rabiosos. Después de haberlo torturado, su abuelo lo condenó a vagar
siendo perseguido por los perros llamados "Perros Tureco" o "Perros del Diablo" y
según la leyenda los perros lo perseguirán hasta el fin de los tiempos. Antes de liberarlo
su abuelo lo maldijo y condenó a portar los huesos de su padre por toda la eternidad, 4 [ ]

5
[
diciendo:
]

Maldito eres y maldito serás para el resto de la eternidad hasta que Dios tenga piedad de tu alma
Después de ser condenado fue a donde estaba el cadáver de su padre, el cual los
animales silvestres se habían encargado de limpiar. Para luego en un saco sucio
comenzar a meter los huesos de su padre, después se echó el saco al hombro y terminó
llevándoselos con él , seguido de cerca por los perros turecos para convertirse en una
leyenda. Según los que supuestamente lo han visto pasearse por el llano venezolano o
colombiano lo describen como un hombre adulto delgado que llega a medir 6 metros de
altura, que viste ropa desgastada, lleva un sombrero enorme en su cabeza y lleva
cargado un saco lleno de huesos, que se pasea por los llanos y entre las copas de los
árboles mientras emite su escalofriante silbido.

Se pasea por el llano matando a personas mujeriegas y borrachas para beberse su sangre
alcoholizada directo de sus ombligos. Se dice que su silbido suena como la
melodía "Do, re, mi, fa, sol, la, si, do" pero de una forma espeluznante que suena en un
sombrío y fantasmal eco. Hay veces en las que se sienta frente a las casas para contar
con detenimiento los huesos de su saco uno a uno, si las personas de esa casa lo
escuchan no pasa nada si es que no hay borrachos o mujeriegos entre ellos, pero si no lo
escuchan cuando pasa eso, al otro día habrá velorio en la casa. Se dice que cuando el
silbido es grueso es porque va por un hombre pero cuando el silbido es suave es que va
por una mujer.

La mejor forma de evitarlo es llevando un látigo, un ají picante o llevando un perro


doméstico, estas tres cosas lo espanta, además de que no se debe ser mujeriego o ir
borracho por los llanos venezolanos durante la noche.

Salió a la luz gracias a un obrero de La Portuguesa llamado Rafael. Se dice que


"Cuando su silbido se escucha cerca es porque está lejos, así que no hay peligro, pero
cuando se escucha lejos, ahí si es mejor tener cuidado por parte de los viajeros que
caminen solos por los llanos en altas horas de la noche, porque significa que el Silbón
esta cerca".6 7
[ ][ ]

Y así va el Silbón por los llanos solitarios acompañado por los perros turecos, los cuales
lo perseguirán desatando muerte y desgracia por donde vayan a sus desafortunadas
víctimas hasta la consumación de los tiempos.

En Colombia, sobre los llanos orientales del país, se dice que el Silbón, también
conocido el Silbador, fue un hombre mujeriego y parrandero que murió en soledad. Por
esa razón, cuando se topa con alguien, silba para atraer gente y obtener compañía. Su
silbido es hondo y largo, que suele penetrar los oídos e infunde frío. En otras versiones,
el Silbón aparece ante los jinetes para que les permitiera subir a sus caballos. No
obstante, otros dicen que suele perseguir a las mujeres embarazadas, y tiene la
capacidad de predecir la muerte de una persona. Si alguien escucha el silbido agudo,
pronostica la muerte de una mujer. En cambio, si suena grave pronostica la muerte de
un hombre. En todo caso, esa persona, sea hombre o mujer, generalmente es alguien
conocido por parte de quien ha escuchado el silbido, si escuchas su silbato puede morir
o volverse Loco.

El Silbón es un espectro del folclore de Venezuela,1originario de la región de


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los Llanos, particularmente del estado Portuguesa, municipio Guanarito, siendo también
difundido en los Llanos Orientales de Colombia.2 Se describe como una figura de hasta
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seis metros de altura, que se mueve sigilosamente entre los árboles, portando un
sombrero de cogollo y emite un silbido característico y escalofriante (que sube y baja en
las notas musicales do-re-mi-fa-sol-la-si). Una creencia popular indica que si el silbido
suena muy cerca, el Silbón está lejos y no hay peligro; pero si suena lejano, está muy
próximo y representa una amenaza mortal, especialmente para borrachos, mujeriegos o
personas de mala conducta, a quienes puede provocar fiebre, tullidez o la muerte.

Se trata del alma en pena de un joven que, según la tradición más extendida, asesinó a
su padre —ya sea por un arrebato de ira, por negarse a cazar o en medio de un conflicto
familiar— y fue maldecido por su abuelo (o en algunas versiones por su madre) a vagar
eternamente cargando un saco con los huesos de su víctima.

La leyenda, surgida a mediados del siglo XIX, forma parte del imaginario llanero
venezolano y se comparte también en regiones colombo-venezolanas, funcionando
como advertencia moral y elemento de control social en las zonas rurales. 3[ ]

Leyenda
Según la leyenda, en vida era un joven terco, caprichoso, maleducado y consentido al
extremo, desde pequeño lo tenían acostumbrado a ser complacido con todo. Él se la
pasaba de cantina en cantina desperdiciando su vida con el alcohol. Le apodaban
el Silbón porque eso era lo que mejor sabía hacer: "Silbar", pero una noche, se enojo por
lo que vio que le habían servido en la mesa, ya que le dijo a su madre que quería
asaduras de ciervo para cenar. Luego él se levantó se fue de su casa furioso hacia la
cantina para calmar su ira, por lo que la mujer le pidió a su esposo que fuera al bosque
para cazar un ciervo para su hijo. Acto seguido, sin embargo, el pobre hombre no pudo
lograr cazar nada con éxito.

Después de beber alcohol, el Silbón de regreso a casa se encontró con su frustrado padre
quien trató de explicarle porque no había podido cazar el ciervo que él quería, sin oír
razones y en medio de su borrachera golpeó brutalmente a su padre y cuando cayó al
suelo con el rifle de cacería le disparó constantemente hasta matarlo ahí mismo y luego
con el cuchillo de caza de su padre le sacó las tripas sin remordimiento alguno, y
finalmente las empacó en la tela de la camisa y se las llevó a casa.

Tras este hecho, le llevó las tripas a su madre, la cual al ver las últimas, sospechó un
poco, así que le preguntó varias cosas y hasta que la madre se dio cuenta de que estaba
cocinando las tripas de su marido. La Mujer entró en pánico y comenzó a gritar
pidiendo auxilio y de castigo su abuelo lo mandó a que lo ataran a un poste en el medio
del campo, a destruir la espalda a violentos latigazos, para que luego sus heridas fueran
lavadas con agua ardiente y sábila, y al liberarlo lo pusieran junto a dos perros
hambrientos y rabiosos. Después de haberlo torturado, su abuelo lo condenó a vagar
siendo perseguido por los perros llamados "Perros Tureco" o "Perros del Diablo" y
según la leyenda los perros lo perseguirán hasta el fin de los tiempos. Antes de liberarlo
su abuelo lo maldijo y condenó a portar los huesos de su padre por toda la eternidad, 4 [ ]

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diciendo:
]

Maldito eres y maldito serás para el resto de la eternidad hasta que Dios tenga piedad de tu alma
Después de ser condenado fue a donde estaba el cadáver de su padre, el cual los
animales silvestres se habían encargado de limpiar. Para luego en un saco sucio
comenzar a meter los huesos de su padre, después se echó el saco al hombro y terminó
llevándoselos con él , seguido de cerca por los perros turecos para convertirse en una
leyenda. Según los que supuestamente lo han visto pasearse por el llano venezolano o
colombiano lo describen como un hombre adulto delgado que llega a medir 6 metros de
altura, que viste ropa desgastada, lleva un sombrero enorme en su cabeza y lEl
Silbón es un espectro del folclore de Venezuela,1originario de la región de los Llanos,
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particularmente del estado Portuguesa, municipio Guanarito, siendo también difundido


en los Llanos Orientales de Colombia.2 Se describe como una figura de hasta seis
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metros de altura, que se mueve sigilosamente entre los árboles, portando un sombrero
de cogollo y emite un silbido característico y escalofriante (que sube y baja en las notas
musicales do-re-mi-fa-sol-la-si). Una creencia popular indica que si el silbido suena
muy cerca, el Silbón está lejos y no hay peligro; pero si suena lejano, está muy próximo
y representa una amenaza mortal, especialmente para borrachos, mujeriegos o personas
de mala conducta, a quienes puede provocar fiebre, tullidez o la muerte.

Se trata del alma en pena de un joven que, según la tradición más extendida, asesinó a
su padre —ya sea por un arrebato de ira, por negarse a cazar o en medio de un conflicto
familiar— y fue maldecido por su abuelo (o en algunas versiones por su madre) a vagar
eternamente cargando un saco con los huesos de su víctima.

La leyenda, surgida a mediados del siglo XIX, forma parte del imaginario llanero
venezolano y se comparte también en regiones colombo-venezolanas, funcionando
como advertencia moral y elemento de control social en las zonas rurales. 3 [ ]

Leyenda
Según la leyenda, en vida era un joven terco, caprichoso, maleducado y consentido al
extremo, desde pequeño lo tenían acostumbrado a ser complacido con todo. Él se la
pasaba de cantina en cantina desperdiciando su vida con el alcohol. Le apodaban
el Silbón porque eso era lo que mejor sabía hacer: "Silbar", pero una noche, se enojo por
lo que vio que le habían servido en la mesa, ya que le dijo a su madre que quería
asaduras de ciervo para cenar. Luego él se levantó se fue de su casa furioso hacia la
cantina para calmar su ira, por lo que la mujer le pidió a su esposo que fuera al bosque
para cazar un ciervo para su hijo. Acto seguido, sin embargo, el pobre hombre no pudo
lograr cazar nada con éxito.

Después de beber alcohol, el Silbón de regreso a casa se encontró con su frustrado padre
quien trató de explicarle porque no había podido cazar el ciervo que él quería, sin oír
razones y en medio de su borrachera golpeó brutalmente a su padre y cuando cayó al
suelo con el rifle de cacería le disparó constantemente hasta matarlo ahí mismo y luego
con el cuchillo de caza de su padre le sacó las tripas sin remordimiento alguno, y
finalmente las empacó en la tela de la camisa y se las llevó a casa.

Tras este hecho, le llevó las tripas a su madre, la cual al ver las últimas, sospechó un
poco, así que le preguntó varias cosas y hasta que la madre se dio cuenta de que estaba
cocinando las tripas de su marido. La Mujer entró en pánico y comenzó a gritar
pidiendo auxilio y de castigo su abuelo lo mandó a que lo ataran a un poste en el medio
del campo, a destruir la espalda a violentos latigazos, para que luego sus heridas fueran
lavadas con agua ardiente y sábila, y al liberarlo lo pusieran junto a dos perros
hambrientos y rabiosos. Después de haberlo torturado, su abuelo lo condenó a vagar
siendo perseguido por los perros llamados "Perros Tureco" o "Perros del Diablo" y
según la leyenda los perros lo perseguirán hasta el fin de los tiempos. Antes de liberarlo
su abuelo lo maldijo y condenó a portar los huesos de su padre por toda la eternidad, 4 [ ]

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diciendo:
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Maldito eres y maldito serás para el resto de la eternidad hasta que Dios tenga piedad de tu alma
Después de ser condenado fue a donde estaba el cadáver de su padre, el cual los
animales silvestres se habían encargado de limpiar. Para luego en un saco sucio
comenzar a meter los huesos de su padre, después se echó el saco al hombro y terminó
llevándoselos con él , seguido de cerca por los perros turecos para convertirse en una
leyenda. Según los que supuestamente lo han visto pasearse por el llano venezolano o
colombiano lo describen como un hombre adulto delgado que llega a medir 6 metros de
altura, que viste ropa desgastada, lleva un sombrero enorme en su cabeza y lleva
cargado un saco lleno de huesos, que se pasea por los llanos y entre las copas de los
árboles mientras emite su escalofriante silbido.

Se pasea por el llano matando a personas mujeriegas y borrachas para beberse su sangre
alcoholizada directo de sus ombligos. Se dice que su silbido suena como la
melodía "Do, re, mi, fa, sol, la, si, do" pero de una forma espeluznante que suena en un
sombrío y fantasmal eco. Hay veces en las que se sienta frente a las casas para contar
con detenimiento los huesos de su saco uno a uno, si las personas de esa casa lo
escuchan no pasa nada si es que no hay borrachos o mujeriegos entre ellos, pero si no lo
escuchan cuando pasa eso, al otro día habrá velorio en la casa. Se dice que cuando el
silbido es grueso es porque va por un hombre pero cuando el silbido es suave es que va
por una mujer.

La mejor forma de evitarlo es llevando un látigo, un ají picante o llevando un perro


doméstico, estas tres cosas lo espanta, además de que no se debe ser mujeriego o ir
borracho por los llanos venezolanos durante la noche.

Salió a la luz gracias a un obrero de La Portuguesa llamado Rafael. Se dice que


"Cuando su silbido se escucha cerca es porque está lejos, así que no hay peligro, pero
cuando se escucha lejos, ahí si es mejor tener cuidado por parte de los viajeros que
caminen solos por los llanos en altas horas de la noche, porque significa que el Silbón
esta cerca".6 7
[ ][ ]

Y así va el Silbón por los llanos solitarios acompañado por los perros turecos, los cuales
lo perseguirán desatando muerte y desgracia por donde vayan a sus desafortunadas
víctimas hasta la consumación de los tiempos.

En Colombia, sobre los llanos orientales del país, se dice que el Silbón, también
conocido el Silbador, fue un hombre mujeriego y parrandero que murió en soledad. Por
esa razón, cuando se topa con alguien, silba para atraer gente y obtener compañía. Su
silbido es hondo y largo, que suele penetrar los oídos e infunde frío. En otras versiones,
el Silbón aparece ante los jinetes para que les permitiera subir a sus caballos. No
obstante, otros dicen que suele perseguir a las mujeres embarazadas, y tiene la
capacidad de predecir la muerte de una persona. Si alguien escucha el silbido agudo,
pronostica la muerte de una mujer. En cambio, si suena grave pronostica la muerte de
un hombre. En todo caso, esa persona, sea hombre o mujer, generalmente es alguien
conocido por parte de quien ha escuchado el silbido, si escuchas su silbato puede morir
o volverse Loco.

El Silbón es un espectro del folclore de Venezuela,1originario de la región de


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los Llanos, particularmente del estado Portuguesa, municipio Guanarito, siendo también
difundido en los Llanos Orientales de Colombia.2 Se describe como una figura de hasta
[ ]

seis metros de altura, que se mueve sigilosamente entre los árboles, portando un
sombrero de cogollo y emite un silbido característico y escalofriante (que sube y baja en
las notas musicales do-re-mi-fa-sol-la-si). Una creencia popular indica que si el silbido
suena muy cerca, el Silbón está lejos y no hay peligro; pero si suena lejano, está muy
próximo y representa una amenaza mortal, especialmente para borrachos, mujeriegos o
personas de mala conducta, a quienes puede provocar fiebre, tullidez o la muerte.

Se trata del alma en pena de un joven que, según la tradición más extendida, asesinó a
su padre —ya sea por un arrebato de ira, por negarse a cazar o en medio de un conflicto
familiar— y fue maldecido por su abuelo (o en algunas versiones por su madre) a vagar
eternamente cargando un saco con los huesos de su víctima.
La leyenda, surgida a mediados del siglo XIX, forma parte del imaginario llanero
venezolano y se comparte también en regiones colombo-venezolanas, funcionando
como advertencia moral y elemento de control social en las zonas rurales. 3 [ ]

Leyenda
Según la leyenda, en vida era un joven terco, caprichoso, maleducado y consentido al
extremo, desde pequeño lo tenían acostumbrado a ser complacido con todo. Él se la
pasaba de cantina en cantina desperdiciando su vida con el alcohol. Le apodaban
el Silbón porque eso era lo que mejor sabía hacer: "Silbar", pero una noche, se enojo por
lo que vio que le habían servido en la mesa, ya que le dijo a su madre que quería
asaduras de ciervo para cenar. Luego él se levantó se fue de su casa furioso hacia la
cantina para calmar su ira, por lo que la mujer le pidió a su esposo que fuera al bosque
para cazar un ciervo para su hijo. Acto seguido, sin embargo, el pobre hombre no pudo
lograr cazar nada con éxito.

Después de beber alcohol, el Silbón de regreso a casa se encontró con su frustrado padre
quien trató de explicarle porque no había podido cazar el ciervo que él quería, sin oír
razones y en medio de su borrachera golpeó brutalmente a su padre y cuando cayó al
suelo con el rifle de cacería le disparó constantemente hasta matarlo ahí mismo y luego
con el cuchillo de caza de su padre le sacó las tripas sin remordimiento alguno, y
finalmente las empacó en la tela de la camisa y se las llevó a casa.

Tras este hecho, le llevó las tripas a su madre, la cual al ver las últimas, sospechó un
poco, así que le preguntó varias cosas y hasta que la madre se dio cuenta de que estaba
cocinando las tripas de su marido. La Mujer entró en pánico y comenzó a gritar
pidiendo auxilio y de castigo su abuelo lo mandó a que lo ataran a un poste en el medio
del campo, a destruir la espalda a violentos latigazos, para que luego sus heridas fueran
lavadas con agua ardiente y sábila, y al liberarlo lo pusieran junto a dos perros
hambrientos y rabiosos. Después de haberlo torturado, su abuelo lo condenó a vagar
siendo perseguido por los perros llamados "Perros Tureco" o "Perros del Diablo" y
según la leyenda los perros lo perseguirán hasta el fin de los tiempos. Antes de liberarlo
su abuelo lo maldijo y condenó a portar los huesos de su padre por toda la eternidad, 4 [ ]

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diciendo:
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Maldito eres y maldito serás para el resto de la eternidad hasta que Dios tenga piedad de tu alma
Después de ser condenado fue a donde estaba el cadáver de su padre, el cual los
animales silvestres se habían encargado de limpiar. Para luego en un saco sucio
comenzar a meter los huesos de su padre, después se echó el saco al hombro y terminó
llevándoselos con él , seguido de cerca por los perros turecos para convertirse en una
leyenda. Según los que supuestamente lo han visto pasearse por el llano venezolano o
colombiano lo describen como un hombre adulto delgado que llega a medir 6 metros de
altura, que viste ropa desgastada, lleva un sombrero enorme en su cabeza y lleva
cargado un saco lleno de huesos, que se pasea por los llanos y entre las copas de los
árboles mientras emite su escalofriante silbido.

Se pasea por el llano matando a personas mujeriegas y borrachas para beberse su sangre
alcoholizada directo de sus ombligos. Se dice que su silbido suena como la
melodía "Do, re, mi, fa, sol, la, si, do" pero de una forma espeluznante que suena en un
sombrío y fantasmal eco. Hay veces en las que se sienta frente a las casas para contar
con detenimiento los huesos de su saco uno a uno, si las personas de esa casa lo
escuchan no pasa nada si es que no hay borrachos o mujeriegos entre ellos, pero si no lo
escuchan cuando pasa eso, al otro día habrá velorio en la casa. Se dice que cuando el
silbido es grueso es porque va por un hombre pero cuando el silbido es suave es que va
por una mujer.

La mejor forma de evitarlo es llevando un látigo, un ají picante o llevando un perro


doméstico, estas tres cosas lo espanta, además de que no se debe ser mujeriego o ir
borracho por los llanos venezolanos durante la noche.

Salió a la luz gracias a un obrero de La Portuguesa llamado Rafael. Se dice que


"Cuando su silbido se escucha cerca es porque está lejos, así que no hay peligro, pero
cuando se escucha lejos, ahí si es mejor tener cuidado por parte de los viajeros que
caminen solos por los llanos en altas horas de la noche, porque significa que el Silbón
esta cerca".6 7
[ ][ ]

Y así va el Silbón por los llanos solitarios acompañado por los perros turecos, los cuales
lo perseguirán desatando muerte y desgracia por donde vayan a sus desafortunadas
víctimas hasta la consumación de los tiempos.

En Colombia, sobre los llanos orientales del país, se dice que el Silbón, también
conocido el Silbador, fue un hombre mujeriego y parrandero que murió en soledad. Por
esa razón, cuando se topa con alguien, silba para atraer gente y obtener compañía. Su
silbido es hondo y largo, que suele penetrar los oídos e infunde frío. En otras versiones,
el Silbón aparece ante los jinetes para que les permitiera subir a sus caballos. No
obstante, otros dicen que suele perseguir a las mujeres embarazadas, y tiene la
capacidad de predecir la muerte de una persona. Si alguien escucha el silbido agudo,
pronostica la muerte de una mujer. En cambio, si suena grave pronostica la muerte de
un hombre. En todo caso, esa persona, sea hombre o mujer, generalmente es alguien
conocido por parte de quien ha escuchado el silbido, si escuchas su silbato puede morir
o volverse Loco.

El Silbón es un espectro del folclore de Venezuela,1originario de la región de


[ ]

los Llanos, particularmente del estado Portuguesa, municipio Guanarito, siendo también
difundido en los Llanos Orientales de Colombia.2 Se describe como una figura de hasta
[ ]

seis metros de altura, que se mueve sigilosamente entre los árboles, portando un
sombrero de cogollo y emite un silbido característico y escalofriante (que sube y baja en
las notas musicales do-re-mi-fa-sol-la-si). Una creencia popular indica que si el silbido
suena muy cerca, el Silbón está lejos y no hay peligro; pero si suena lejano, está muy
próximo y representa una amenaza mortal, especialmente para borrachos, mujeriegos o
personas de mala conducta, a quienes puede provocar fiebre, tullidez o la muerte.

Se trata del alma en pena de un joven que, según la tradición más extendida, asesinó a
su padre —ya sea por un arrebato de ira, por negarse a cazar o en medio de un conflicto
familiar— y fue maldecido por su abuelo (o en algunas versiones por su madre) a vagar
eternamente cargando un saco con los huesos de su víctima.

La leyenda, surgida a mediados del siglo XIX, forma parte del imaginario llanero
venezolano y se comparte también en regiones colombo-venezolanas, funcionando
como advertencia moral y elemento de control social en las zonas rurales. 3[ ]
Leyenda
Según la leyenda, en vida era un joven terco, caprichoso, maleducado y consentido al
extremo, desde pequeño lo tenían acostumbrado a ser complacido con todo. Él se la
pasaba de cantina en cantina desperdiciando su vida con el alcohol. Le apodaban
el Silbón porque eso era lo que mejor sabía hacer: "Silbar", pero una noche, se enojo por
lo que vio que le habían servido en la mesa, ya que le dijo a su madre que quería
asaduras de ciervo para cenar. Luego él se levantó se fue de su casa furioso hacia la
cantina para calmar su ira, por lo que la mujer le pidió a su esposo que fuera al bosque
para cazar un ciervo para su hijo. Acto seguido, sin embargo, el pobre hombre no pudo
lograr cazar nada con éxito.

Después de beber alcohol, el Silbón de regreso a casa se encontró con su frustrado padre
quien trató de explicarle porque no había podido cazar el ciervo que él quería, sin oír
razones y en medio de su borrachera golpeó brutalmente a su padre y cuando cayó al
suelo con el rifle de cacería le disparó constantemente hasta matarlo ahí mismo y luego
con el cuchillo de caza de su padre le sacó las tripas sin remordimiento alguno, y
finalmente las empacó en la tela de la camisa y se las llevó a casa.

Tras este hecho, le llevó las tripas a su madre, la cual al ver las últimas, sospechó un
poco, así que le preguntó varias cosas y hasta que la madre se dio cuenta de que estaba
cocinando las tripas de su marido. La Mujer entró en pánico y comenzó a gritar
pidiendo auxilio y de castigo su abuelo lo mandó a que lo ataran a un poste en el medio
del campo, a destruir la espalda a violentos latigazos, para que luego sus heridas fueran
lavadas con agua ardiente y sábila, y al liberarlo lo pusieran junto a dos perros
hambrientos y rabiosos. Después de haberlo torturado, su abuelo lo condenó a vagar
siendo perseguido por los perros llamados "Perros Tureco" o "Perros del Diablo" y
según la leyenda los perros lo perseguirán hasta el fin de los tiempos. Antes de liberarlo
su abuelo lo maldijo y condenó a portar los huesos de su padre por toda la eternidad, 4 [ ]

5
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diciendo:
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Maldito eres y maldito serás para el resto de la eternidad hasta que Dios tenga piedad de tu alma
Después de ser condenado fue a donde estaba el cadáver de su padre, el cual los
animales silvestres se habían encargado de limpiar. Para luego en un saco sucio
comenzar a meter los huesos de su padre, después se echó el saco al hombro y terminó
llevándoselos con él , seguido de cerca por los perros turecos para convertirse en una
leyenda. Según los que supuestamente lo han visto pasearse por el llano venezolano o
colombiano lo describen como un hombre adulto delgado que llega a medir 6 metros de
altura, que viste ropa desgastada, lleva un sombrero enorme en su cabeza y lleva
cargado un saco lleno de huesos, que se pasea por los llanos y entre las copas de los
árboles mientras emite su escalofriante silbido.

Se pasea por el llano matando a personas mujeriegas y borrachas para beberse su sangre
alcoholizada directo de sus ombligos. Se dice que su silbido suena como la
melodía "Do, re, mi, fa, sol, la, si, do" pero de una forma espeluznante que suena en un
sombrío y fantasmal eco. Hay veces en las que se sienta frente a las casas para contar
con detenimiento los huesos de su saco uno a uno, si las personas de esa casa lo
escuchan no pasa nada si es que no hay borrachos o mujeriegos entre ellos, pero si no lo
escuchan cuando pasa eso, al otro día habrá velorio en la casa. Se dice que cuando el
silbido es grueso es porque va por un hombre pero cuando el silbido es suave es que va
por una mujer.

La mejor forma de evitarlo es llevando un látigo, un ají picante o llevando un perro


doméstico, estas tres cosas lo espanta, además de que no se debe ser mujeriego o ir
borracho por los llanos venezolanos durante la noche.

Salió a la luz gracias a un obrero de La Portuguesa llamado Rafael. Se dice que


"Cuando su silbido se escucha cerca es porque está lejos, así que no hay peligro, pero
cuando se escucha lejos, ahí si es mejor tener cuidado por parte de los viajeros que
caminen solos por los llanos en altas horas de la noche, porque significa que el Silbón
esta cerca".6 7
[ ][ ]

Y así va el Silbón por los llanos solitarios acompañado por los perros turecos, los cuales
lo perseguirán desatando muerte y desgracia por donde vayan a sus desafortunadas
víctimas hasta la consumación de los tiempos.

En Colombia, sobre los llanos orientales del país, se dice que el Silbón, también
conocido el Silbador, fue un hombre mujeriego y parrandero que murió en soledad. Por
esa razón, cuando se topa con alguien, silba para atraer gente y obtener compañía. Su
silbido es hondo y largo, que suele penetrar los oídos e infunde frío. En otras versiones,
el Silbón aparece ante los jinetes para que les permitiera subir a sus caballos. No
obstante, otros dicen que suele perseguir a las mujeres embarazadas, y tiene la
capacidad de predecir la muerte de una persona. Si alguien escucha el silbido agudo,
pronostica la muerte de una mujer. En cambio, si suena grave pronostica la muerte de
un hombre. En todo caso, esa persona, sea hombre o mujer, generalmente es alguien
conocido por parte de quien ha escuchado el silbido, si escuchas su silbato puede morir
o volverse Loco.

El Silbón es un espectro del folclore de Venezuela,1originario de la región de


[ ]

los Llanos, particularmente del estado Portuguesa, municipio Guanarito, siendo también
difundido en los Llanos Orientales de Colombia.2 Se describe como una figura de hasta
[ ]

seis metros de altura, que se mueve sigilosamente entre los árboles, portando un
sombrero de cogollo y emite un silbido característico y escalofriante (que sube y baja en
las notas musicales do-re-mi-fa-sol-la-si). Una creencia popular indica que si el silbido
suena muy cerca, el Silbón está lejos y no hay peligro; pero si suena lejano, está muy
próximo y representa una amenaza mortal, especialmente para borrachos, mujeriegos o
personas de mala conducta, a quienes puede provocar fiebre, tullidez o la muerte.

Se trata del alma en pena de un joven que, según la tradición más extendida, asesinó a
su padre —ya sea por un arrebato de ira, por negarse a cazar o en medio de un conflicto
familiar— y fue maldecido por su abuelo (o en algunas versiones por su madre) a vagar
eternamente cargando un saco con los huesos de su víctima.

La leyenda, surgida a mediados del siglo XIX, forma parte del imaginario llanero
venezolano y se comparte también en regiones colombo-venezolanas, funcionando
como advertencia moral y elemento de control social en las zonas rurales. 3[ ]

Leyenda
Según la leyenda, en vida era un joven terco, caprichoso, maleducado y consentido al
extremo, desde pequeño lo tenían acostumbrado a ser complacido con todo. Él se la
pasaba de cantina en cantina desperdiciando su vida con el alcohol. Le apodaban
el Silbón porque eso era lo que mejor sabía hacer: "Silbar", pero una noche, se enojo por
lo que vio que le habían servido en la mesa, ya que le dijo a su madre que quería
asaduras de ciervo para cenar. Luego él se levantó se fue de su casa furioso hacia la
cantina para calmar su ira, por lo que la mujer le pidió a su esposo que fuera al bosque
para cazar un ciervo para su hijo. Acto seguido, sin embargo, el pobre hombre no pudo
lograr cazar nada con éxito.

Después de beber alcohol, el Silbón de regreso a casa se encontró con su frustrado padre
quien trató de explicarle porque no había podido cazar el ciervo que él quería, sin oír
razones y en medio de su borrachera golpeó brutalmente a su padre y cuando cayó al
suelo con el rifle de cacería le disparó constantemente hasta matarlo ahí mismo y luego
con el cuchillo de caza de su padre le sacó las tripas sin remordimiento alguno, y
finalmente las empacó en la tela de la camisa y se las llevó a casa.

Tras este hecho, le llevó las tripas a su madre, la cual al ver las últimas, sospechó un
poco, así que le preguntó varias cosas y hasta que la madre se dio cuenta de que estaba
cocinando las tripas de su marido. La Mujer entró en pánico y comenzó a gritar
pidiendo auxilio y de castigo su abuelo lo mandó a que lo ataran a un poste en el medio
del campo, a destruir la espalda a violentos latigazos, para que luego sus heridas fueran
lavadas con agua ardiente y sábila, y al liberarlo lo pusieran junto a dos perros
hambrientos y rabiosos. Después de haberlo torturado, su abuelo lo condenó a vagar
siendo perseguido por los perros llamados "Perros Tureco" o "Perros del Diablo" y
según la leyenda los perros lo perseguirán hasta el fin de los tiempos. Antes de liberarlo
su abuelo lo maldijo y condenó a portar los huesos de su padre por toda la eternidad, 4 [ ]

5
[
diciendo:
]

Maldito eres y maldito serás para el resto de la eternidad hasta que Dios tenga piedad de tu alma
Después de ser condenado fue a donde estaba el cadáver de su padre, el cual los
animales silvestres se habían encargado de limpiar. Para luego en un saco sucio
comenzar a meter los huesos de su padre, después se echó el saco al hombro y terminó
llevándoselos con él , seguido de cerca por los perros turecos para convertirse en una
leyenda. Según los que supuestamente lo han visto pasearse por el llano venezolano o
colombiano lo describen como un hombre adulto delgado que llega a medir 6 metros de
altura, que viste ropa desgastada, lleva un sombrero enorme en su cabeza y lEl
Silbón es un espectro del folclore de Venezuela,1originario de la región de los Llanos,
[ ]

particularmente del estado Portuguesa, municipio Guanarito, siendo también difundido


en los Llanos Orientales de Colombia.2 Se describe como una figura de hasta seis
[ ]

metros de altura, que se mueve sigilosamente entre los árboles, portando un sombrero
de cogollo y emite un silbido característico y escalofriante (que sube y baja en las notas
musicales do-re-mi-fa-sol-la-si). Una creencia popular indica que si el silbido suena
muy cerca, el Silbón está lejos y no hay peligro; pero si suena lejano, está muy próximo
y representa una amenaza mortal, especialmente para borrachos, mujeriegos o personas
de mala conducta, a quienes puede provocar fiebre, tullidez o la muerte.

Se trata del alma en pena de un joven que, según la tradición más extendida, asesinó a
su padre —ya sea por un arrebato de ira, por negarse a cazar o en medio de un conflicto
familiar— y fue maldecido por su abuelo (o en algunas versiones por su madre) a vagar
eternamente cargando un saco con los huesos de su víctima.

La leyenda, surgida a mediados del siglo XIX, forma parte del imaginario llanero
venezolano y se comparte también en regiones colombo-venezolanas, funcionando
como advertencia moral y elemento de control social en las zonas rurales. 3 [ ]

Leyenda
Según la leyenda, en vida era un joven terco, caprichoso, maleducado y consentido al
extremo, desde pequeño lo tenían acostumbrado a ser complacido con todo. Él se la
pasaba de cantina en cantina desperdiciando su vida con el alcohol. Le apodaban
el Silbón porque eso era lo que mejor sabía hacer: "Silbar", pero una noche, se enojo por
lo que vio que le habían servido en la mesa, ya que le dijo a su madre que quería
asaduras de ciervo para cenar. Luego él se levantó se fue de su casa furioso hacia la
cantina para calmar su ira, por lo que la mujer le pidió a su esposo que fuera al bosque
para cazar un ciervo para su hijo. Acto seguido, sin embargo, el pobre hombre no pudo
lograr cazar nada con éxito.

Después de beber alcohol, el Silbón de regreso a casa se encontró con su frustrado padre
quien trató de explicarle porque no había podido cazar el ciervo que él quería, sin oír
razones y en medio de su borrachera golpeó brutalmente a su padre y cuando cayó al
suelo con el rifle de cacería le disparó constantemente hasta matarlo ahí mismo y luego
con el cuchillo de caza de su padre le sacó las tripas sin remordimiento alguno, y
finalmente las empacó en la tela de la camisa y se las llevó a casa.

Tras este hecho, le llevó las tripas a su madre, la cual al ver las últimas, sospechó un
poco, así que le preguntó varias cosas y hasta que la madre se dio cuenta de que estaba
cocinando las tripas de su marido. La Mujer entró en pánico y comenzó a gritar
pidiendo auxilio y de castigo su abuelo lo mandó a que lo ataran a un poste en el medio
del campo, a destruir la espalda a violentos latigazos, para que luego sus heridas fueran
lavadas con agua ardiente y sábila, y al liberarlo lo pusieran junto a dos perros
hambrientos y rabiosos. Después de haberlo torturado, su abuelo lo condenó a vagar
siendo perseguido por los perros llamados "Perros Tureco" o "Perros del Diablo" y
según la leyenda los perros lo perseguirán hasta el fin de los tiempos. Antes de liberarlo
su abuelo lo maldijo y condenó a portar los huesos de su padre por toda la eternidad, 4 [ ]

5
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diciendo:
]

Maldito eres y maldito serás para el resto de la eternidad hasta que Dios tenga piedad de tu alma
Después de ser condenado fue a donde estaba el cadáver de su padre, el cual los
animales silvestres se habían encargado de limpiar. Para luego en un saco sucio
comenzar a meter los huesos de su padre, después se echó el saco al hombro y terminó
llevándoselos con él , seguido de cerca por los perros turecos para convertirse en una
leyenda. Según los que supuestamente lo han visto pasearse por el llano venezolano o
colombiano lo describen como un hombre adulto delgado que llega a medir 6 metros de
altura, que viste ropa desgastada, lleva un sombrero enorme en su cabeza y lleva
cargado un saco lleno de huesos, que se pasea por los llanos y entre las copas de los
árboles mientras emite su escalofriante silbido.

Se pasea por el llano matando a personas mujeriegas y borrachas para beberse su sangre
alcoholizada directo de sus ombligos. Se dice que su silbido suena como la
melodía "Do, re, mi, fa, sol, la, si, do" pero de una forma espeluznante que suena en un
sombrío y fantasmal eco. Hay veces en las que se sienta frente a las casas para contar
con detenimiento los huesos de su saco uno a uno, si las personas de esa casa lo
escuchan no pasa nada si es que no hay borrachos o mujeriegos entre ellos, pero si no lo
escuchan cuando pasa eso, al otro día habrá velorio en la casa. Se dice que cuando el
silbido es grueso es porque va por un hombre pero cuando el silbido es suave es que va
por una mujer.

La mejor forma de evitarlo es llevando un látigo, un ají picante o llevando un perro


doméstico, estas tres cosas lo espanta, además de que no se debe ser mujeriego o ir
borracho por los llanos venezolanos durante la noche.

Salió a la luz gracias a un obrero de La Portuguesa llamado Rafael. Se dice que


"Cuando su silbido se escucha cerca es porque está lejos, así que no hay peligro, pero
cuando se escucha lejos, ahí si es mejor tener cuidado por parte de los viajeros que
caminen solos por los llanos en altas horas de la noche, porque significa que el Silbón
esta cerca".6 7
[ ][ ]

Y así va el Silbón por los llanos solitarios acompañado por los perros turecos, los cuales
lo perseguirán desatando muerte y desgracia por donde vayan a sus desafortunadas
víctimas hasta la consumación de los tiempos.

En Colombia, sobre los llanos orientales del país, se dice que el Silbón, también
conocido el Silbador, fue un hombre mujeriego y parrandero que murió en soledad. Por
esa razón, cuando se topa con alguien, silba para atraer gente y obtener compañía. Su
silbido es hondo y largo, que suele penetrar los oídos e infunde frío. En otras versiones,
el Silbón aparece ante los jinetes para que les permitiera subir a sus caballos. No
obstante, otros dicen que suele perseguir a las mujeres embarazadas, y tiene la
capacidad de predecir la muerte de una persona. Si alguien escucha el silbido agudo,
pronostica la muerte de una mujer. En cambio, si suena grave pronostica la muerte de
un hombre. En todo caso, esa persona, sea hombre o mujer, generalmente es alguien
conocido por parte de quien ha escuchado el silbido, si escuchas su silbato puede morir
o volverse Loco.

El Silbón es un espectro del folclore de Venezuela,1originario de la región de


[ ]

los Llanos, particularmente del estado Portuguesa, municipio Guanarito, siendo también
difundido en los Llanos Orientales de Colombia.2 Se describe como una figura de hasta
[ ]

seis metros de altura, que se mueve sigilosamente entre los árboles, portando un
sombrero de cogollo y emite un silbido característico y escalofriante (que sube y baja en
las notas musicales do-re-mi-fa-sol-la-si). Una creencia popular indica que si el silbido
suena muy cerca, el Silbón está lejos y no hay peligro; pero si suena lejano, está muy
próximo y representa una amenaza mortal, especialmente para borrachos, mujeriegos o
personas de mala conducta, a quienes puede provocar fiebre, tullidez o la muerte.

Se trata del alma en pena de un joven que, según la tradición más extendida, asesinó a
su padre —ya sea por un arrebato de ira, por negarse a cazar o en medio de un conflicto
familiar— y fue maldecido por su abuelo (o en algunas versiones por su madre) a vagar
eternamente cargando un saco con los huesos de su víctima.
La leyenda, surgida a mediados del siglo XIX, forma parte del imaginario llanero
venezolano y se comparte también en regiones colombo-venezolanas, funcionando
como advertencia moral y elemento de control social en las zonas rurales. 3 [ ]

Leyenda
Según la leyenda, en vida era un joven terco, caprichoso, maleducado y consentido al
extremo, desde pequeño lo tenían acostumbrado a ser complacido con todo. Él se la
pasaba de cantina en cantina desperdiciando su vida con el alcohol. Le apodaban
el Silbón porque eso era lo que mejor sabía hacer: "Silbar", pero una noche, se enojo por
lo que vio que le habían servido en la mesa, ya que le dijo a su madre que quería
asaduras de ciervo para cenar. Luego él se levantó se fue de su casa furioso hacia la
cantina para calmar su ira, por lo que la mujer le pidió a su esposo que fuera al bosque
para cazar un ciervo para su hijo. Acto seguido, sin embargo, el pobre hombre no pudo
lograr cazar nada con éxito.

Después de beber alcohol, el Silbón de regreso a casa se encontró con su frustrado padre
quien trató de explicarle porque no había podido cazar el ciervo que él quería, sin oír
razones y en medio de su borrachera golpeó brutalmente a su padre y cuando cayó al
suelo con el rifle de cacería le disparó constantemente hasta matarlo ahí mismo y luego
con el cuchillo de caza de su padre le sacó las tripas sin remordimiento alguno, y
finalmente las empacó en la tela de la camisa y se las llevó a casa.

Tras este hecho, le llevó las tripas a su madre, la cual al ver las últimas, sospechó un
poco, así que le preguntó varias cosas y hasta que la madre se dio cuenta de que estaba
cocinando las tripas de su marido. La Mujer entró en pánico y comenzó a gritar
pidiendo auxilio y de castigo su abuelo lo mandó a que lo ataran a un poste en el medio
del campo, a destruir la espalda a violentos latigazos, para que luego sus heridas fueran
lavadas con agua ardiente y sábila, y al liberarlo lo pusieran junto a dos perros
hambrientos y rabiosos. Después de haberlo torturado, su abuelo lo condenó a vagar
siendo perseguido por los perros llamados "Perros Tureco" o "Perros del Diablo" y
según la leyenda los perros lo perseguirán hasta el fin de los tiempos. Antes de liberarlo
su abuelo lo maldijo y condenó a portar los huesos de su padre por toda la eternidad, 4 [ ]

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diciendo:
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Maldito eres y maldito serás para el resto de la eternidad hasta que Dios tenga piedad de tu alma
Después de ser condenado fue a donde estaba el cadáver de su padre, el cual los
animales silvestres se habían encargado de limpiar. Para luego en un saco sucio
comenzar a meter los huesos de su padre, después se echó el saco al hombro y terminó
llevándoselos con él , seguido de cerca por los perros turecos para convertirse en una
leyenda. Según los que supuestamente lo han visto pasearse por el llano venezolano o
colombiano lo describen como un hombre adulto delgado que llega a medir 6 metros de
altura, que viste ropa desgastada, lleva un sombrero enorme en su cabeza y lleva
cargado un saco lleno de huesos, que se pasea por los llanos y entre las copas de los
árboles mientras emite su escalofriante silbido.

Se pasea por el llano matando a personas mujeriegas y borrachas para beberse su sangre
alcoholizada directo de sus ombligos. Se dice que su silbido suena como la
melodía "Do, re, mi, fa, sol, la, si, do" pero de una forma espeluznante que suena en un
sombrío y fantasmal eco. Hay veces en las que se sienta frente a las casas para contar
con detenimiento los huesos de su saco uno a uno, si las personas de esa casa lo
escuchan no pasa nada si es que no hay borrachos o mujeriegos entre ellos, pero si no lo
escuchan cuando pasa eso, al otro día habrá velorio en la casa. Se dice que cuando el
silbido es grueso es porque va por un hombre pero cuando el silbido es suave es que va
por una mujer.

La mejor forma de evitarlo es llevando un látigo, un ají picante o llevando un perro


doméstico, estas tres cosas lo espanta, además de que no se debe ser mujeriego o ir
borracho por los llanos venezolanos durante la noche.

Salió a la luz gracias a un obrero de La Portuguesa llamado Rafael. Se dice que


"Cuando su silbido se escucha cerca es porque está lejos, así que no hay peligro, pero
cuando se escucha lejos, ahí si es mejor tener cuidado por parte de los viajeros que
caminen solos por los llanos en altas horas de la noche, porque significa que el Silbón
esta cerca".6 7
[ ][ ]

Y así va el Silbón por los llanos solitarios acompañado por los perros turecos, los cuales
lo perseguirán desatando muerte y desgracia por donde vayan a sus desafortunadas
víctimas hasta la consumación de los tiempos.

En Colombia, sobre los llanos orientales del país, se dice que el Silbón, también
conocido el Silbador, fue un hombre mujeriego y parrandero que murió en soledad. Por
esa razón, cuando se topa con alguien, silba para atraer gente y obtener compañía. Su
silbido es hondo y largo, que suele penetrar los oídos e infunde frío. En otras versiones,
el Silbón aparece ante los jinetes para que les permitiera subir a sus caballos. No
obstante, otros dicen que suele perseguir a las mujeres embarazadas, y tiene la
capacidad de predecir la muerte de una persona. Si alguien escucha el silbido agudo,
pronostica la muerte de una mujer. En cambio, si suena grave pronostica la muerte de
un hombre. En todo caso, esa persona, sea hombre o mujer, generalmente es alguien
conocido por parte de quien ha escuchado el silbido, si escuchas su silbato puede morir
o volverse Loco.

El Silbón es un espectro del folclore de Venezuela,1originario de la región de


[ ]

los Llanos, particularmente del estado Portuguesa, municipio Guanarito, siendo también
difundido en los Llanos Orientales de Colombia.2 Se describe como una figura de hasta
[ ]

seis metros de altura, que se mueve sigilosamente entre los árboles, portando un
sombrero de cogollo y emite un silbido característico y escalofriante (que sube y baja en
las notas musicales do-re-mi-fa-sol-la-si). Una creencia popular indica que si el silbido
suena muy cerca, el Silbón está lejos y no hay peligro; pero si suena lejano, está muy
próximo y representa una amenaza mortal, especialmente para borrachos, mujeriegos o
personas de mala conducta, a quienes puede provocar fiebre, tullidez o la muerte.

Se trata del alma en pena de un joven que, según la tradición más extendida, asesinó a
su padre —ya sea por un arrebato de ira, por negarse a cazar o en medio de un conflicto
familiar— y fue maldecido por su abuelo (o en algunas versiones por su madre) a vagar
eternamente cargando un saco con los huesos de su víctima.

La leyenda, surgida a mediados del siglo XIX, forma parte del imaginario llanero
venezolano y se comparte también en regiones colombo-venezolanas, funcionando
como advertencia moral y elemento de control social en las zonas rurales. 3[ ]
Leyenda
Según la leyenda, en vida era un joven terco, caprichoso, maleducado y consentido al
extremo, desde pequeño lo tenían acostumbrado a ser complacido con todo. Él se la
pasaba de cantina en cantina desperdiciando su vida con el alcohol. Le apodaban
el Silbón porque eso era lo que mejor sabía hacer: "Silbar", pero una noche, se enojo por
lo que vio que le habían servido en la mesa, ya que le dijo a su madre que quería
asaduras de ciervo para cenar. Luego él se levantó se fue de su casa furioso hacia la
cantina para calmar su ira, por lo que la mujer le pidió a su esposo que fuera al bosque
para cazar un ciervo para su hijo. Acto seguido, sin embargo, el pobre hombre no pudo
lograr cazar nada con éxito.

Después de beber alcohol, el Silbón de regreso a casa se encontró con su frustrado padre
quien trató de explicarle porque no había podido cazar el ciervo que él quería, sin oír
razones y en medio de su borrachera golpeó brutalmente a su padre y cuando cayó al
suelo con el rifle de cacería le disparó constantemente hasta matarlo ahí mismo y luego
con el cuchillo de caza de su padre le sacó las tripas sin remordimiento alguno, y
finalmente las empacó en la tela de la camisa y se las llevó a casa.

Tras este hecho, le llevó las tripas a su madre, la cual al ver las últimas, sospechó un
poco, así que le preguntó varias cosas y hasta que la madre se dio cuenta de que estaba
cocinando las tripas de su marido. La Mujer entró en pánico y comenzó a gritar
pidiendo auxilio y de castigo su abuelo lo mandó a que lo ataran a un poste en el medio
del campo, a destruir la espalda a violentos latigazos, para que luego sus heridas fueran
lavadas con agua ardiente y sábila, y al liberarlo lo pusieran junto a dos perros
hambrientos y rabiosos. Después de haberlo torturado, su abuelo lo condenó a vagar
siendo perseguido por los perros llamados "Perros Tureco" o "Perros del Diablo" y
según la leyenda los perros lo perseguirán hasta el fin de los tiempos. Antes de liberarlo
su abuelo lo maldijo y condenó a portar los huesos de su padre por toda la eternidad, 4 [ ]

5
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diciendo:
]

Maldito eres y maldito serás para el resto de la eternidad hasta que Dios tenga piedad de tu alma
Después de ser condenado fue a donde estaba el cadáver de su padre, el cual los
animales silvestres se habían encargado de limpiar. Para luego en un saco sucio
comenzar a meter los huesos de su padre, después se echó el saco al hombro y terminó
llevándoselos con él , seguido de cerca por los perros turecos para convertirse en una
leyenda. Según los que supuestamente lo han visto pasearse por el llano venezolano o
colombiano lo describen como un hombre adulto delgado que llega a medir 6 metros de
altura, que viste ropa desgastada, lleva un sombrero enorme en su cabeza y lleva
cargado un saco lleno de huesos, que se pasea por los llanos y entre las copas de los
árboles mientras emite su escalofriante silbido.

Se pasea por el llano matando a personas mujeriegas y borrachas para beberse su sangre
alcoholizada directo de sus ombligos. Se dice que su silbido suena como la
melodía "Do, re, mi, fa, sol, la, si, do" pero de una forma espeluznante que suena en un
sombrío y fantasmal eco. Hay veces en las que se sienta frente a las casas para contar
con detenimiento los huesos de su saco uno a uno, si las personas de esa casa lo
escuchan no pasa nada si es que no hay borrachos o mujeriegos entre ellos, pero si no lo
escuchan cuando pasa eso, al otro día habrá velorio en la casa. Se dice que cuando el
silbido es grueso es porque va por un hombre pero cuando el silbido es suave es que va
por una mujer.

La mejor forma de evitarlo es llevando un látigo, un ají picante o llevando un perro


doméstico, estas tres cosas lo espanta, además de que no se debe ser mujeriego o ir
borracho por los llanos venezolanos durante la noche.

Salió a la luz gracias a un obrero de La Portuguesa llamado Rafael. Se dice que


"Cuando su silbido se escucha cerca es porque está lejos, así que no hay peligro, pero
cuando se escucha lejos, ahí si es mejor tener cuidado por parte de los viajeros que
caminen solos por los llanos en altas horas de la noche, porque significa que el Silbón
esta cerca".6 7
[ ][ ]

Y así va el Silbón por los llanos solitarios acompañado por los perros turecos, los cuales
lo perseguirán desatando muerte y desgracia por donde vayan a sus desafortunadas
víctimas hasta la consumación de los tiempos.

En Colombia, sobre los llanos orientales del país, se dice que el Silbón, también
conocido el Silbador, fue un hombre mujeriego y parrandero que murió en soledad. Por
esa razón, cuando se topa con alguien, silba para atraer gente y obtener compañía. Su
silbido es hondo y largo, que suele penetrar los oídos e infunde frío. En otras versiones,
el Silbón aparece ante los jinetes para que les permitiera subir a sus caballos. No
obstante, otros dicen que suele perseguir a las mujeres embarazadas, y tiene la
capacidad de predecir la muerte de una persona. Si alguien escucha el silbido agudo,
pronostica la muerte de una mujer. En cambio, si suena grave pronostica la muerte de
un hombre. En todo caso, esa persona, sea hombre o mujer, generalmente es alguien
conocido por parte de quien ha escuchado el silbido, si escuchas su silbato puede morir
o volverse Loco.

El Silbón es un espectro del folclore de Venezuela,1originario de la región de


[ ]

los Llanos, particularmente del estado Portuguesa, municipio Guanarito, siendo también
difundido en los Llanos Orientales de Colombia.2 Se describe como una figura de hasta
[ ]

seis metros de altura, que se mueve sigilosamente entre los árboles, portando un
sombrero de cogollo y emite un silbido característico y escalofriante (que sube y baja en
las notas musicales do-re-mi-fa-sol-la-si). Una creencia popular indica que si el silbido
suena muy cerca, el Silbón está lejos y no hay peligro; pero si suena lejano, está muy
próximo y representa una amenaza mortal, especialmente para borrachos, mujeriegos o
personas de mala conducta, a quienes puede provocar fiebre, tullidez o la muerte.

Se trata del alma en pena de un joven que, según la tradición más extendida, asesinó a
su padre —ya sea por un arrebato de ira, por negarse a cazar o en medio de un conflicto
familiar— y fue maldecido por su abuelo (o en algunas versiones por su madre) a vagar
eternamente cargando un saco con los huesos de su víctima.

La leyenda, surgida a mediados del siglo XIX, forma parte del imaginario llanero
venezolano y se comparte también en regiones colombo-venezolanas, funcionando
como advertencia moral y elemento de control social en las zonas rurales. 3[ ]

Leyenda
Según la leyenda, en vida era un joven terco, caprichoso, maleducado y consentido al
extremo, desde pequeño lo tenían acostumbrado a ser complacido con todo. Él se la
pasaba de cantina en cantina desperdiciando su vida con el alcohol. Le apodaban
el Silbón porque eso era lo que mejor sabía hacer: "Silbar", pero una noche, se enojo por
lo que vio que le habían servido en la mesa, ya que le dijo a su madre que quería
asaduras de ciervo para cenar. Luego él se levantó se fue de su casa furioso hacia la
cantina para calmar su ira, por lo que la mujer le pidió a su esposo que fuera al bosque
para cazar un ciervo para su hijo. Acto seguido, sin embargo, el pobre hombre no pudo
lograr cazar nada con éxito.

Después de beber alcohol, el Silbón de regreso a casa se encontró con su frustrado padre
quien trató de explicarle porque no había podido cazar el ciervo que él quería, sin oír
razones y en medio de su borrachera golpeó brutalmente a su padre y cuando cayó al
suelo con el rifle de cacería le disparó constantemente hasta matarlo ahí mismo y luego
con el cuchillo de caza de su padre le sacó las tripas sin remordimiento alguno, y
finalmente las empacó en la tela de la camisa y se las llevó a casa.

Tras este hecho, le llevó las tripas a su madre, la cual al ver las últimas, sospechó un
poco, así que le preguntó varias cosas y hasta que la madre se dio cuenta de que estaba
cocinando las tripas de su marido. La Mujer entró en pánico y comenzó a gritar
pidiendo auxilio y de castigo su abuelo lo mandó a que lo ataran a un poste en el medio
del campo, a destruir la espalda a violentos latigazos, para que luego sus heridas fueran
lavadas con agua ardiente y sábila, y al liberarlo lo pusieran junto a dos perros
hambrientos y rabiosos. Después de haberlo torturado, su abuelo lo condenó a vagar
siendo perseguido por los perros llamados "Perros Tureco" o "Perros del Diablo" y
según la leyenda los perros lo perseguirán hasta el fin de los tiempos. Antes de liberarlo
su abuelo lo maldijo y condenó a portar los huesos de su padre por toda la eternidad, 4 [ ]

5
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diciendo:
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Maldito eres y maldito serás para el resto de la eternidad hasta que Dios tenga piedad de tu alma
Después de ser condenado fue a donde estaba el cadáver de su padre, el cual los
animales silvestres se habían encargado de limpiar. Para luego en un saco sucio
comenzar a meter los huesos de su padre, después se echó el saco al hombro y terminó
llevándoselos con él , seguido de cerca por los perros turecos para convertirse en una
leyenda. Según los que supuestamente lo han visto pasearse por el llano venezolano o
colombiano lo describen como un hombre adulto delgado que llega a medir 6 metros de
altura, que viste ropa desgastada, lleva un sombrero enorme en su cabeza y lEl
Silbón es un espectro del folclore de Venezuela,1originario de la región de los Llanos,
[ ]

particularmente del estado Portuguesa, municipio Guanarito, siendo también difundido


en los Llanos Orientales de Colombia.2 Se describe como una figura de hasta seis
[ ]

metros de altura, que se mueve sigilosamente entre los árboles, portando un sombrero
de cogollo y emite un silbido característico y escalofriante (que sube y baja en las notas
musicales do-re-mi-fa-sol-la-si). Una creencia popular indica que si el silbido suena
muy cerca, el Silbón está lejos y no hay peligro; pero si suena lejano, está muy próximo
y representa una amenaza mortal, especialmente para borrachos, mujeriegos o personas
de mala conducta, a quienes puede provocar fiebre, tullidez o la muerte.

Se trata del alma en pena de un joven que, según la tradición más extendida, asesinó a
su padre —ya sea por un arrebato de ira, por negarse a cazar o en medio de un conflicto
familiar— y fue maldecido por su abuelo (o en algunas versiones por su madre) a vagar
eternamente cargando un saco con los huesos de su víctima.

La leyenda, surgida a mediados del siglo XIX, forma parte del imaginario llanero
venezolano y se comparte también en regiones colombo-venezolanas, funcionando
como advertencia moral y elemento de control social en las zonas rurales. 3 [ ]

Leyenda
Según la leyenda, en vida era un joven terco, caprichoso, maleducado y consentido al
extremo, desde pequeño lo tenían acostumbrado a ser complacido con todo. Él se la
pasaba de cantina en cantina desperdiciando su vida con el alcohol. Le apodaban
el Silbón porque eso era lo que mejor sabía hacer: "Silbar", pero una noche, se enojo por
lo que vio que le habían servido en la mesa, ya que le dijo a su madre que quería
asaduras de ciervo para cenar. Luego él se levantó se fue de su casa furioso hacia la
cantina para calmar su ira, por lo que la mujer le pidió a su esposo que fuera al bosque
para cazar un ciervo para su hijo. Acto seguido, sin embargo, el pobre hombre no pudo
lograr cazar nada con éxito.

Después de beber alcohol, el Silbón de regreso a casa se encontró con su frustrado padre
quien trató de explicarle porque no había podido cazar el ciervo que él quería, sin oír
razones y en medio de su borrachera golpeó brutalmente a su padre y cuando cayó al
suelo con el rifle de cacería le disparó constantemente hasta matarlo ahí mismo y luego
con el cuchillo de caza de su padre le sacó las tripas sin remordimiento alguno, y
finalmente las empacó en la tela de la camisa y se las llevó a casa.

Tras este hecho, le llevó las tripas a su madre, la cual al ver las últimas, sospechó un
poco, así que le preguntó varias cosas y hasta que la madre se dio cuenta de que estaba
cocinando las tripas de su marido. La Mujer entró en pánico y comenzó a gritar
pidiendo auxilio y de castigo su abuelo lo mandó a que lo ataran a un poste en el medio
del campo, a destruir la espalda a violentos latigazos, para que luego sus heridas fueran
lavadas con agua ardiente y sábila, y al liberarlo lo pusieran junto a dos perros
hambrientos y rabiosos. Después de haberlo torturado, su abuelo lo condenó a vagar
siendo perseguido por los perros llamados "Perros Tureco" o "Perros del Diablo" y
según la leyenda los perros lo perseguirán hasta el fin de los tiempos. Antes de liberarlo
su abuelo lo maldijo y condenó a portar los huesos de su padre por toda la eternidad, 4 [ ]

5
[
diciendo:
]

Maldito eres y maldito serás para el resto de la eternidad hasta que Dios tenga piedad de tu alma
Después de ser condenado fue a donde estaba el cadáver de su padre, el cual los
animales silvestres se habían encargado de limpiar. Para luego en un saco sucio
comenzar a meter los huesos de su padre, después se echó el saco al hombro y terminó
llevándoselos con él , seguido de cerca por los perros turecos para convertirse en una
leyenda. Según los que supuestamente lo han visto pasearse por el llano venezolano o
colombiano lo describen como un hombre adulto delgado que llega a medir 6 metros de
altura, que viste ropa desgastada, lleva un sombrero enorme en su cabeza y lleva
cargado un saco lleno de huesos, que se pasea por los llanos y entre las copas de los
árboles mientras emite su escalofriante silbido.

Se pasea por el llano matando a personas mujeriegas y borrachas para beberse su sangre
alcoholizada directo de sus ombligos. Se dice que su silbido suena como la
melodía "Do, re, mi, fa, sol, la, si, do" pero de una forma espeluznante que suena en un
sombrío y fantasmal eco. Hay veces en las que se sienta frente a las casas para contar
con detenimiento los huesos de su saco uno a uno, si las personas de esa casa lo
escuchan no pasa nada si es que no hay borrachos o mujeriegos entre ellos, pero si no lo
escuchan cuando pasa eso, al otro día habrá velorio en la casa. Se dice que cuando el
silbido es grueso es porque va por un hombre pero cuando el silbido es suave es que va
por una mujer.

La mejor forma de evitarlo es llevando un látigo, un ají picante o llevando un perro


doméstico, estas tres cosas lo espanta, además de que no se debe ser mujeriego o ir
borracho por los llanos venezolanos durante la noche.

Salió a la luz gracias a un obrero de La Portuguesa llamado Rafael. Se dice que


"Cuando su silbido se escucha cerca es porque está lejos, así que no hay peligro, pero
cuando se escucha lejos, ahí si es mejor tener cuidado por parte de los viajeros que
caminen solos por los llanos en altas horas de la noche, porque significa que el Silbón
esta cerca".6 7
[ ][ ]

Y así va el Silbón por los llanos solitarios acompañado por los perros turecos, los cuales
lo perseguirán desatando muerte y desgracia por donde vayan a sus desafortunadas
víctimas hasta la consumación de los tiempos.

En Colombia, sobre los llanos orientales del país, se dice que el Silbón, también
conocido el Silbador, fue un hombre mujeriego y parrandero que murió en soledad. Por
esa razón, cuando se topa con alguien, silba para atraer gente y obtener compañía. Su
silbido es hondo y largo, que suele penetrar los oídos e infunde frío. En otras versiones,
el Silbón aparece ante los jinetes para que les permitiera subir a sus caballos. No
obstante, otros dicen que suele perseguir a las mujeres embarazadas, y tiene la
capacidad de predecir la muerte de una persona. Si alguien escucha el silbido agudo,
pronostica la muerte de una mujer. En cambio, si suena grave pronostica la muerte de
un hombre. En todo caso, esa persona, sea hombre o mujer, generalmente es alguien
conocido por parte de quien ha escuchado el silbido, si escuchas su silbato puede morir
o volverse Loco.

El Silbón es un espectro del folclore de Venezuela,1originario de la región de


[ ]

los Llanos, particularmente del estado Portuguesa, municipio Guanarito, siendo también
difundido en los Llanos Orientales de Colombia.2 Se describe como una figura de hasta
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seis metros de altura, que se mueve sigilosamente entre los árboles, portando un
sombrero de cogollo y emite un silbido característico y escalofriante (que sube y baja en
las notas musicales do-re-mi-fa-sol-la-si). Una creencia popular indica que si el silbido
suena muy cerca, el Silbón está lejos y no hay peligro; pero si suena lejano, está muy
próximo y representa una amenaza mortal, especialmente para borrachos, mujeriegos o
personas de mala conducta, a quienes puede provocar fiebre, tullidez o la muerte.

Se trata del alma en pena de un joven que, según la tradición más extendida, asesinó a
su padre —ya sea por un arrebato de ira, por negarse a cazar o en medio de un conflicto
familiar— y fue maldecido por su abuelo (o en algunas versiones por su madre) a vagar
eternamente cargando un saco con los huesos de su víctima.
La leyenda, surgida a mediados del siglo XIX, forma parte del imaginario llanero
venezolano y se comparte también en regiones colombo-venezolanas, funcionando
como advertencia moral y elemento de control social en las zonas rurales. 3 [ ]

Leyenda
Según la leyenda, en vida era un joven terco, caprichoso, maleducado y consentido al
extremo, desde pequeño lo tenían acostumbrado a ser complacido con todo. Él se la
pasaba de cantina en cantina desperdiciando su vida con el alcohol. Le apodaban
el Silbón porque eso era lo que mejor sabía hacer: "Silbar", pero una noche, se enojo por
lo que vio que le habían servido en la mesa, ya que le dijo a su madre que quería
asaduras de ciervo para cenar. Luego él se levantó se fue de su casa furioso hacia la
cantina para calmar su ira, por lo que la mujer le pidió a su esposo que fuera al bosque
para cazar un ciervo para su hijo. Acto seguido, sin embargo, el pobre hombre no pudo
lograr cazar nada con éxito.

Después de beber alcohol, el Silbón de regreso a casa se encontró con su frustrado padre
quien trató de explicarle porque no había podido cazar el ciervo que él quería, sin oír
razones y en medio de su borrachera golpeó brutalmente a su padre y cuando cayó al
suelo con el rifle de cacería le disparó constantemente hasta matarlo ahí mismo y luego
con el cuchillo de caza de su padre le sacó las tripas sin remordimiento alguno, y
finalmente las empacó en la tela de la camisa y se las llevó a casa.

Tras este hecho, le llevó las tripas a su madre, la cual al ver las últimas, sospechó un
poco, así que le preguntó varias cosas y hasta que la madre se dio cuenta de que estaba
cocinando las tripas de su marido. La Mujer entró en pánico y comenzó a gritar
pidiendo auxilio y de castigo su abuelo lo mandó a que lo ataran a un poste en el medio
del campo, a destruir la espalda a violentos latigazos, para que luego sus heridas fueran
lavadas con agua ardiente y sábila, y al liberarlo lo pusieran junto a dos perros
hambrientos y rabiosos. Después de haberlo torturado, su abuelo lo condenó a vagar
siendo perseguido por los perros llamados "Perros Tureco" o "Perros del Diablo" y
según la leyenda los perros lo perseguirán hasta el fin de los tiempos. Antes de liberarlo
su abuelo lo maldijo y condenó a portar los huesos de su padre por toda la eternidad, 4 [ ]

5
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diciendo:
]

Maldito eres y maldito serás para el resto de la eternidad hasta que Dios tenga piedad de tu alma
Después de ser condenado fue a donde estaba el cadáver de su padre, el cual los
animales silvestres se habían encargado de limpiar. Para luego en un saco sucio
comenzar a meter los huesos de su padre, después se echó el saco al hombro y terminó
llevándoselos con él , seguido de cerca por los perros turecos para convertirse en una
leyenda. Según los que supuestamente lo han visto pasearse por el llano venezolano o
colombiano lo describen como un hombre adulto delgado que llega a medir 6 metros de
altura, que viste ropa desgastada, lleva un sombrero enorme en su cabeza y lleva
cargado un saco lleno de huesos, que se pasea por los llanos y entre las copas de los
árboles mientras emite su escalofriante silbido.

Se pasea por el llano matando a personas mujeriegas y borrachas para beberse su sangre
alcoholizada directo de sus ombligos. Se dice que su silbido suena como la
melodía "Do, re, mi, fa, sol, la, si, do" pero de una forma espeluznante que suena en un
sombrío y fantasmal eco. Hay veces en las que se sienta frente a las casas para contar
con detenimiento los huesos de su saco uno a uno, si las personas de esa casa lo
escuchan no pasa nada si es que no hay borrachos o mujeriegos entre ellos, pero si no lo
escuchan cuando pasa eso, al otro día habrá velorio en la casa. Se dice que cuando el
silbido es grueso es porque va por un hombre pero cuando el silbido es suave es que va
por una mujer.

La mejor forma de evitarlo es llevando un látigo, un ají picante o llevando un perro


doméstico, estas tres cosas lo espanta, además de que no se debe ser mujeriego o ir
borracho por los llanos venezolanos durante la noche.

Salió a la luz gracias a un obrero de La Portuguesa llamado Rafael. Se dice que


"Cuando su silbido se escucha cerca es porque está lejos, así que no hay peligro, pero
cuando se escucha lejos, ahí si es mejor tener cuidado por parte de los viajeros que
caminen solos por los llanos en altas horas de la noche, porque significa que el Silbón
esta cerca".6 7
[ ][ ]

Y así va el Silbón por los llanos solitarios acompañado por los perros turecos, los cuales
lo perseguirán desatando muerte y desgracia por donde vayan a sus desafortunadas
víctimas hasta la consumación de los tiempos.

En Colombia, sobre los llanos orientales del país, se dice que el Silbón, también
conocido el Silbador, fue un hombre mujeriego y parrandero que murió en soledad. Por
esa razón, cuando se topa con alguien, silba para atraer gente y obtener compañía. Su
silbido es hondo y largo, que suele penetrar los oídos e infunde frío. En otras versiones,
el Silbón aparece ante los jinetes para que les permitiera subir a sus caballos. No
obstante, otros dicen que suele perseguir a las mujeres embarazadas, y tiene la
capacidad de predecir la muerte de una persona. Si alguien escucha el silbido agudo,
pronostica la muerte de una mujer. En cambio, si suena grave pronostica la muerte de
un hombre. En todo caso, esa persona, sea hombre o mujer, generalmente es alguien
conocido por parte de quien ha escuchado el silbido, si escuchas su silbato puede morir
o volverse Loco.

El Silbón es un espectro del folclore de Venezuela,1originario de la región de


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los Llanos, particularmente del estado Portuguesa, municipio Guanarito, siendo también
difundido en los Llanos Orientales de Colombia.2 Se describe como una figura de hasta
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seis metros de altura, que se mueve sigilosamente entre los árboles, portando un
sombrero de cogollo y emite un silbido característico y escalofriante (que sube y baja en
las notas musicales do-re-mi-fa-sol-la-si). Una creencia popular indica que si el silbido
suena muy cerca, el Silbón está lejos y no hay peligro; pero si suena lejano, está muy
próximo y representa una amenaza mortal, especialmente para borrachos, mujeriegos o
personas de mala conducta, a quienes puede provocar fiebre, tullidez o la muerte.

Se trata del alma en pena de un joven que, según la tradición más extendida, asesinó a
su padre —ya sea por un arrebato de ira, por negarse a cazar o en medio de un conflicto
familiar— y fue maldecido por su abuelo (o en algunas versiones por su madre) a vagar
eternamente cargando un saco con los huesos de su víctima.

La leyenda, surgida a mediados del siglo XIX, forma parte del imaginario llanero
venezolano y se comparte también en regiones colombo-venezolanas, funcionando
como advertencia moral y elemento de control social en las zonas rurales. 3[ ]
Leyenda
Según la leyenda, en vida era un joven terco, caprichoso, maleducado y consentido al
extremo, desde pequeño lo tenían acostumbrado a ser complacido con todo. Él se la
pasaba de cantina en cantina desperdiciando su vida con el alcohol. Le apodaban
el Silbón porque eso era lo que mejor sabía hacer: "Silbar", pero una noche, se enojo por
lo que vio que le habían servido en la mesa, ya que le dijo a su madre que quería
asaduras de ciervo para cenar. Luego él se levantó se fue de su casa furioso hacia la
cantina para calmar su ira, por lo que la mujer le pidió a su esposo que fuera al bosque
para cazar un ciervo para su hijo. Acto seguido, sin embargo, el pobre hombre no pudo
lograr cazar nada con éxito.

Después de beber alcohol, el Silbón de regreso a casa se encontró con su frustrado padre
quien trató de explicarle porque no había podido cazar el ciervo que él quería, sin oír
razones y en medio de su borrachera golpeó brutalmente a su padre y cuando cayó al
suelo con el rifle de cacería le disparó constantemente hasta matarlo ahí mismo y luego
con el cuchillo de caza de su padre le sacó las tripas sin remordimiento alguno, y
finalmente las empacó en la tela de la camisa y se las llevó a casa.

Tras este hecho, le llevó las tripas a su madre, la cual al ver las últimas, sospechó un
poco, así que le preguntó varias cosas y hasta que la madre se dio cuenta de que estaba
cocinando las tripas de su marido. La Mujer entró en pánico y comenzó a gritar
pidiendo auxilio y de castigo su abuelo lo mandó a que lo ataran a un poste en el medio
del campo, a destruir la espalda a violentos latigazos, para que luego sus heridas fueran
lavadas con agua ardiente y sábila, y al liberarlo lo pusieran junto a dos perros
hambrientos y rabiosos. Después de haberlo torturado, su abuelo lo condenó a vagar
siendo perseguido por los perros llamados "Perros Tureco" o "Perros del Diablo" y
según la leyenda los perros lo perseguirán hasta el fin de los tiempos. Antes de liberarlo
su abuelo lo maldijo y condenó a portar los huesos de su padre por toda la eternidad, 4 [ ]

5
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diciendo:
]

Maldito eres y maldito serás para el resto de la eternidad hasta que Dios tenga piedad de tu alma
Después de ser condenado fue a donde estaba el cadáver de su padre, el cual los
animales silvestres se habían encargado de limpiar. Para luego en un saco sucio
comenzar a meter los huesos de su padre, después se echó el saco al hombro y terminó
llevándoselos con él , seguido de cerca por los perros turecos para convertirse en una
leyenda. Según los que supuestamente lo han visto pasearse por el llano venezolano o
colombiano lo describen como un hombre adulto delgado que llega a medir 6 metros de
altura, que viste ropa desgastada, lleva un sombrero enorme en su cabeza y lleva
cargado un saco lleno de huesos, que se pasea por los llanos y entre las copas de los
árboles mientras emite su escalofriante silbido.

Se pasea por el llano matando a personas mujeriegas y borrachas para beberse su sangre
alcoholizada directo de sus ombligos. Se dice que su silbido suena como la
melodía "Do, re, mi, fa, sol, la, si, do" pero de una forma espeluznante que suena en un
sombrío y fantasmal eco. Hay veces en las que se sienta frente a las casas para contar
con detenimiento los huesos de su saco uno a uno, si las personas de esa casa lo
escuchan no pasa nada si es que no hay borrachos o mujeriegos entre ellos, pero si no lo
escuchan cuando pasa eso, al otro día habrá velorio en la casa. Se dice que cuando el
silbido es grueso es porque va por un hombre pero cuando el silbido es suave es que va
por una mujer.

La mejor forma de evitarlo es llevando un látigo, un ají picante o llevando un perro


doméstico, estas tres cosas lo espanta, además de que no se debe ser mujeriego o ir
borracho por los llanos venezolanos durante la noche.

Salió a la luz gracias a un obrero de La Portuguesa llamado Rafael. Se dice que


"Cuando su silbido se escucha cerca es porque está lejos, así que no hay peligro, pero
cuando se escucha lejos, ahí si es mejor tener cuidado por parte de los viajeros que
caminen solos por los llanos en altas horas de la noche, porque significa que el Silbón
esta cerca".6 7
[ ][ ]

Y así va el Silbón por los llanos solitarios acompañado por los perros turecos, los cuales
lo perseguirán desatando muerte y desgracia por donde vayan a sus desafortunadas
víctimas hasta la consumación de los tiempos.

En Colombia, sobre los llanos orientales del país, se dice que el Silbón, también
conocido el Silbador, fue un hombre mujeriego y parrandero que murió en soledad. Por
esa razón, cuando se topa con alguien, silba para atraer gente y obtener compañía. Su
silbido es hondo y largo, que suele penetrar los oídos e infunde frío. En otras versiones,
el Silbón aparece ante los jinetes para que les permitiera subir a sus caballos. No
obstante, otros dicen que suele perseguir a las mujeres embarazadas, y tiene la
capacidad de predecir la muerte de una persona. Si alguien escucha el silbido agudo,
pronostica la muerte de una mujer. En cambio, si suena grave pronostica la muerte de
un hombre. En todo caso, esa persona, sea hombre o mujer, generalmente es alguien
conocido por parte de quien ha escuchado el silbido, si escuchas su silbato puede morir
o volverse Loco.

El Silbón es un espectro del folclore de Venezuela,1originario de la región de


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los Llanos, particularmente del estado Portuguesa, municipio Guanarito, siendo también
difundido en los Llanos Orientales de Colombia.2 Se describe como una figura de hasta
[ ]

seis metros de altura, que se mueve sigilosamente entre los árboles, portando un
sombrero de cogollo y emite un silbido característico y escalofriante (que sube y baja en
las notas musicales do-re-mi-fa-sol-la-si). Una creencia popular indica que si el silbido
suena muy cerca, el Silbón está lejos y no hay peligro; pero si suena lejano, está muy
próximo y representa una amenaza mortal, especialmente para borrachos, mujeriegos o
personas de mala conducta, a quienes puede provocar fiebre, tullidez o la muerte.

Se trata del alma en pena de un joven que, según la tradición más extendida, asesinó a
su padre —ya sea por un arrebato de ira, por negarse a cazar o en medio de un conflicto
familiar— y fue maldecido por su abuelo (o en algunas versiones por su madre) a vagar
eternamente cargando un saco con los huesos de su víctima.

La leyenda, surgida a mediados del siglo XIX, forma parte del imaginario llanero
venezolano y se comparte también en regiones colombo-venezolanas, funcionando
como advertencia moral y elemento de control social en las zonas rurales. 3[ ]

Leyenda
Según la leyenda, en vida era un joven terco, caprichoso, maleducado y consentido al
extremo, desde pequeño lo tenían acostumbrado a ser complacido con todo. Él se la
pasaba de cantina en cantina desperdiciando su vida con el alcohol. Le apodaban
el Silbón porque eso era lo que mejor sabía hacer: "Silbar", pero una noche, se enojo por
lo que vio que le habían servido en la mesa, ya que le dijo a su madre que quería
asaduras de ciervo para cenar. Luego él se levantó se fue de su casa furioso hacia la
cantina para calmar su ira, por lo que la mujer le pidió a su esposo que fuera al bosque
para cazar un ciervo para su hijo. Acto seguido, sin embargo, el pobre hombre no pudo
lograr cazar nada con éxito.

Después de beber alcohol, el Silbón de regreso a casa se encontró con su frustrado padre
quien trató de explicarle porque no había podido cazar el ciervo que él quería, sin oír
razones y en medio de su borrachera golpeó brutalmente a su padre y cuando cayó al
suelo con el rifle de cacería le disparó constantemente hasta matarlo ahí mismo y luego
con el cuchillo de caza de su padre le sacó las tripas sin remordimiento alguno, y
finalmente las empacó en la tela de la camisa y se las llevó a casa.

Tras este hecho, le llevó las tripas a su madre, la cual al ver las últimas, sospechó un
poco, así que le preguntó varias cosas y hasta que la madre se dio cuenta de que estaba
cocinando las tripas de su marido. La Mujer entró en pánico y comenzó a gritar
pidiendo auxilio y de castigo su abuelo lo mandó a que lo ataran a un poste en el medio
del campo, a destruir la espalda a violentos latigazos, para que luego sus heridas fueran
lavadas con agua ardiente y sábila, y al liberarlo lo pusieran junto a dos perros
hambrientos y rabiosos. Después de haberlo torturado, su abuelo lo condenó a vagar
siendo perseguido por los perros llamados "Perros Tureco" o "Perros del Diablo" y
según la leyenda los perros lo perseguirán hasta el fin de los tiempos. Antes de liberarlo
su abuelo lo maldijo y condenó a portar los huesos de su padre por toda la eternidad, 4 [ ]

5
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diciendo:
]

Maldito eres y maldito serás para el resto de la eternidad hasta que Dios tenga piedad de tu alma
Después de ser condenado fue a donde estaba el cadáver de su padre, el cual los
animales silvestres se habían encargado de limpiar. Para luego en un saco sucio
comenzar a meter los huesos de su padre, después se echó el saco al hombro y terminó
llevándoselos con él , seguido de cerca por los perros turecos para convertirse en una
leyenda. Según los que supuestamente lo han visto pasearse por el llano venezolano o
colombiano lo describen como un hombre adulto delgado que llega a medir 6 metros de
altura, que viste ropa desgastada, lleva un sombrero enorme en su cabeza y lEl
Silbón es un espectro del folclore de Venezuela,1originario de la región de los Llanos,
[ ]

particularmente del estado Portuguesa, municipio Guanarito, siendo también difundido


en los Llanos Orientales de Colombia.2 Se describe como una figura de hasta seis
[ ]

metros de altura, que se mueve sigilosamente entre los árboles, portando un sombrero
de cogollo y emite un silbido característico y escalofriante (que sube y baja en las notas
musicales do-re-mi-fa-sol-la-si). Una creencia popular indica que si el silbido suena
muy cerca, el Silbón está lejos y no hay peligro; pero si suena lejano, está muy próximo
y representa una amenaza mortal, especialmente para borrachos, mujeriegos o personas
de mala conducta, a quienes puede provocar fiebre, tullidez o la muerte.

Se trata del alma en pena de un joven que, según la tradición más extendida, asesinó a
su padre —ya sea por un arrebato de ira, por negarse a cazar o en medio de un conflicto
familiar— y fue maldecido por su abuelo (o en algunas versiones por su madre) a vagar
eternamente cargando un saco con los huesos de su víctima.

La leyenda, surgida a mediados del siglo XIX, forma parte del imaginario llanero
venezolano y se comparte también en regiones colombo-venezolanas, funcionando
como advertencia moral y elemento de control social en las zonas rurales. 3 [ ]

Leyenda
Según la leyenda, en vida era un joven terco, caprichoso, maleducado y consentido al
extremo, desde pequeño lo tenían acostumbrado a ser complacido con todo. Él se la
pasaba de cantina en cantina desperdiciando su vida con el alcohol. Le apodaban
el Silbón porque eso era lo que mejor sabía hacer: "Silbar", pero una noche, se enojo por
lo que vio que le habían servido en la mesa, ya que le dijo a su madre que quería
asaduras de ciervo para cenar. Luego él se levantó se fue de su casa furioso hacia la
cantina para calmar su ira, por lo que la mujer le pidió a su esposo que fuera al bosque
para cazar un ciervo para su hijo. Acto seguido, sin embargo, el pobre hombre no pudo
lograr cazar nada con éxito.

Después de beber alcohol, el Silbón de regreso a casa se encontró con su frustrado padre
quien trató de explicarle porque no había podido cazar el ciervo que él quería, sin oír
razones y en medio de su borrachera golpeó brutalmente a su padre y cuando cayó al
suelo con el rifle de cacería le disparó constantemente hasta matarlo ahí mismo y luego
con el cuchillo de caza de su padre le sacó las tripas sin remordimiento alguno, y
finalmente las empacó en la tela de la camisa y se las llevó a casa.

Tras este hecho, le llevó las tripas a su madre, la cual al ver las últimas, sospechó un
poco, así que le preguntó varias cosas y hasta que la madre se dio cuenta de que estaba
cocinando las tripas de su marido. La Mujer entró en pánico y comenzó a gritar
pidiendo auxilio y de castigo su abuelo lo mandó a que lo ataran a un poste en el medio
del campo, a destruir la espalda a violentos latigazos, para que luego sus heridas fueran
lavadas con agua ardiente y sábila, y al liberarlo lo pusieran junto a dos perros
hambrientos y rabiosos. Después de haberlo torturado, su abuelo lo condenó a vagar
siendo perseguido por los perros llamados "Perros Tureco" o "Perros del Diablo" y
según la leyenda los perros lo perseguirán hasta el fin de los tiempos. Antes de liberarlo
su abuelo lo maldijo y condenó a portar los huesos de su padre por toda la eternidad, 4 [ ]

5
[
diciendo:
]

Maldito eres y maldito serás para el resto de la eternidad hasta que Dios tenga piedad de tu alma
Después de ser condenado fue a donde estaba el cadáver de su padre, el cual los
animales silvestres se habían encargado de limpiar. Para luego en un saco sucio
comenzar a meter los huesos de su padre, después se echó el saco al hombro y terminó
llevándoselos con él , seguido de cerca por los perros turecos para convertirse en una
leyenda. Según los que supuestamente lo han visto pasearse por el llano venezolano o
colombiano lo describen como un hombre adulto delgado que llega a medir 6 metros de
altura, que viste ropa desgastada, lleva un sombrero enorme en su cabeza y lleva
cargado un saco lleno de huesos, que se pasea por los llanos y entre las copas de los
árboles mientras emite su escalofriante silbido.

Se pasea por el llano matando a personas mujeriegas y borrachas para beberse su sangre
alcoholizada directo de sus ombligos. Se dice que su silbido suena como la
melodía "Do, re, mi, fa, sol, la, si, do" pero de una forma espeluznante que suena en un
sombrío y fantasmal eco. Hay veces en las que se sienta frente a las casas para contar
con detenimiento los huesos de su saco uno a uno, si las personas de esa casa lo
escuchan no pasa nada si es que no hay borrachos o mujeriegos entre ellos, pero si no lo
escuchan cuando pasa eso, al otro día habrá velorio en la casa. Se dice que cuando el
silbido es grueso es porque va por un hombre pero cuando el silbido es suave es que va
por una mujer.

La mejor forma de evitarlo es llevando un látigo, un ají picante o llevando un perro


doméstico, estas tres cosas lo espanta, además de que no se debe ser mujeriego o ir
borracho por los llanos venezolanos durante la noche.

Salió a la luz gracias a un obrero de La Portuguesa llamado Rafael. Se dice que


"Cuando su silbido se escucha cerca es porque está lejos, así que no hay peligro, pero
cuando se escucha lejos, ahí si es mejor tener cuidado por parte de los viajeros que
caminen solos por los llanos en altas horas de la noche, porque significa que el Silbón
esta cerca".6 7
[ ][ ]

Y así va el Silbón por los llanos solitarios acompañado por los perros turecos, los cuales
lo perseguirán desatando muerte y desgracia por donde vayan a sus desafortunadas
víctimas hasta la consumación de los tiempos.

En Colombia, sobre los llanos orientales del país, se dice que el Silbón, también
conocido el Silbador, fue un hombre mujeriego y parrandero que murió en soledad. Por
esa razón, cuando se topa con alguien, silba para atraer gente y obtener compañía. Su
silbido es hondo y largo, que suele penetrar los oídos e infunde frío. En otras versiones,
el Silbón aparece ante los jinetes para que les permitiera subir a sus caballos. No
obstante, otros dicen que suele perseguir a las mujeres embarazadas, y tiene la
capacidad de predecir la muerte de una persona. Si alguien escucha el silbido agudo,
pronostica la muerte de una mujer. En cambio, si suena grave pronostica la muerte de
un hombre. En todo caso, esa persona, sea hombre o mujer, generalmente es alguien
conocido por parte de quien ha escuchado el silbido, si escuchas su silbato puede morir
o volverse Loco.

El Silbón es un espectro del folclore de Venezuela,1originario de la región de


[ ]

los Llanos, particularmente del estado Portuguesa, municipio Guanarito, siendo también
difundido en los Llanos Orientales de Colombia.2 Se describe como una figura de hasta
[ ]

seis metros de altura, que se mueve sigilosamente entre los árboles, portando un
sombrero de cogollo y emite un silbido característico y escalofriante (que sube y baja en
las notas musicales do-re-mi-fa-sol-la-si). Una creencia popular indica que si el silbido
suena muy cerca, el Silbón está lejos y no hay peligro; pero si suena lejano, está muy
próximo y representa una amenaza mortal, especialmente para borrachos, mujeriegos o
personas de mala conducta, a quienes puede provocar fiebre, tullidez o la muerte.

Se trata del alma en pena de un joven que, según la tradición más extendida, asesinó a
su padre —ya sea por un arrebato de ira, por negarse a cazar o en medio de un conflicto
familiar— y fue maldecido por su abuelo (o en algunas versiones por su madre) a vagar
eternamente cargando un saco con los huesos de su víctima.
La leyenda, surgida a mediados del siglo XIX, forma parte del imaginario llanero
venezolano y se comparte también en regiones colombo-venezolanas, funcionando
como advertencia moral y elemento de control social en las zonas rurales. 3 [ ]

Leyenda
Según la leyenda, en vida era un joven terco, caprichoso, maleducado y consentido al
extremo, desde pequeño lo tenían acostumbrado a ser complacido con todo. Él se la
pasaba de cantina en cantina desperdiciando su vida con el alcohol. Le apodaban
el Silbón porque eso era lo que mejor sabía hacer: "Silbar", pero una noche, se enojo por
lo que vio que le habían servido en la mesa, ya que le dijo a su madre que quería
asaduras de ciervo para cenar. Luego él se levantó se fue de su casa furioso hacia la
cantina para calmar su ira, por lo que la mujer le pidió a su esposo que fuera al bosque
para cazar un ciervo para su hijo. Acto seguido, sin embargo, el pobre hombre no pudo
lograr cazar nada con éxito.

Después de beber alcohol, el Silbón de regreso a casa se encontró con su frustrado padre
quien trató de explicarle porque no había podido cazar el ciervo que él quería, sin oír
razones y en medio de su borrachera golpeó brutalmente a su padre y cuando cayó al
suelo con el rifle de cacería le disparó constantemente hasta matarlo ahí mismo y luego
con el cuchillo de caza de su padre le sacó las tripas sin remordimiento alguno, y
finalmente las empacó en la tela de la camisa y se las llevó a casa.

Tras este hecho, le llevó las tripas a su madre, la cual al ver las últimas, sospechó un
poco, así que le preguntó varias cosas y hasta que la madre se dio cuenta de que estaba
cocinando las tripas de su marido. La Mujer entró en pánico y comenzó a gritar
pidiendo auxilio y de castigo su abuelo lo mandó a que lo ataran a un poste en el medio
del campo, a destruir la espalda a violentos latigazos, para que luego sus heridas fueran
lavadas con agua ardiente y sábila, y al liberarlo lo pusieran junto a dos perros
hambrientos y rabiosos. Después de haberlo torturado, su abuelo lo condenó a vagar
siendo perseguido por los perros llamados "Perros Tureco" o "Perros del Diablo" y
según la leyenda los perros lo perseguirán hasta el fin de los tiempos. Antes de liberarlo
su abuelo lo maldijo y condenó a portar los huesos de su padre por toda la eternidad, 4 [ ]

5
[
diciendo:
]

Maldito eres y maldito serás para el resto de la eternidad hasta que Dios tenga piedad de tu alma
Después de ser condenado fue a donde estaba el cadáver de su padre, el cual los
animales silvestres se habían encargado de limpiar. Para luego en un saco sucio
comenzar a meter los huesos de su padre, después se echó el saco al hombro y terminó
llevándoselos con él , seguido de cerca por los perros turecos para convertirse en una
leyenda. Según los que supuestamente lo han visto pasearse por el llano venezolano o
colombiano lo describen como un hombre adulto delgado que llega a medir 6 metros de
altura, que viste ropa desgastada, lleva un sombrero enorme en su cabeza y lleva
cargado un saco lleno de huesos, que se pasea por los llanos y entre las copas de los
árboles mientras emite su escalofriante silbido.

Se pasea por el llano matando a personas mujeriegas y borrachas para beberse su sangre
alcoholizada directo de sus ombligos. Se dice que su silbido suena como la
melodía "Do, re, mi, fa, sol, la, si, do" pero de una forma espeluznante que suena en un
sombrío y fantasmal eco. Hay veces en las que se sienta frente a las casas para contar
con detenimiento los huesos de su saco uno a uno, si las personas de esa casa lo
escuchan no pasa nada si es que no hay borrachos o mujeriegos entre ellos, pero si no lo
escuchan cuando pasa eso, al otro día habrá velorio en la casa. Se dice que cuando el
silbido es grueso es porque va por un hombre pero cuando el silbido es suave es que va
por una mujer.

La mejor forma de evitarlo es llevando un látigo, un ají picante o llevando un perro


doméstico, estas tres cosas lo espanta, además de que no se debe ser mujeriego o ir
borracho por los llanos venezolanos durante la noche.

Salió a la luz gracias a un obrero de La Portuguesa llamado Rafael. Se dice que


"Cuando su silbido se escucha cerca es porque está lejos, así que no hay peligro, pero
cuando se escucha lejos, ahí si es mejor tener cuidado por parte de los viajeros que
caminen solos por los llanos en altas horas de la noche, porque significa que el Silbón
esta cerca".6 7
[ ][ ]

Y así va el Silbón por los llanos solitarios acompañado por los perros turecos, los cuales
lo perseguirán desatando muerte y desgracia por donde vayan a sus desafortunadas
víctimas hasta la consumación de los tiempos.

En Colombia, sobre los llanos orientales del país, se dice que el Silbón, también
conocido el Silbador, fue un hombre mujeriego y parrandero que murió en soledad. Por
esa razón, cuando se topa con alguien, silba para atraer gente y obtener compañía. Su
silbido es hondo y largo, que suele penetrar los oídos e infunde frío. En otras versiones,
el Silbón aparece ante los jinetes para que les permitiera subir a sus caballos. No
obstante, otros dicen que suele perseguir a las mujeres embarazadas, y tiene la
capacidad de predecir la muerte de una persona. Si alguien escucha el silbido agudo,
pronostica la muerte de una mujer. En cambio, si suena grave pronostica la muerte de
un hombre. En todo caso, esa persona, sea hombre o mujer, generalmente es alguien
conocido por parte de quien ha escuchado el silbido, si escuchas su silbato puede morir
o volverse Loco.

El Silbón es un espectro del folclore de Venezuela,1originario de la región de


[ ]

los Llanos, particularmente del estado Portuguesa, municipio Guanarito, siendo también
difundido en los Llanos Orientales de Colombia.2 Se describe como una figura de hasta
[ ]

seis metros de altura, que se mueve sigilosamente entre los árboles, portando un
sombrero de cogollo y emite un silbido característico y escalofriante (que sube y baja en
las notas musicales do-re-mi-fa-sol-la-si). Una creencia popular indica que si el silbido
suena muy cerca, el Silbón está lejos y no hay peligro; pero si suena lejano, está muy
próximo y representa una amenaza mortal, especialmente para borrachos, mujeriegos o
personas de mala conducta, a quienes puede provocar fiebre, tullidez o la muerte.

Se trata del alma en pena de un joven que, según la tradición más extendida, asesinó a
su padre —ya sea por un arrebato de ira, por negarse a cazar o en medio de un conflicto
familiar— y fue maldecido por su abuelo (o en algunas versiones por su madre) a vagar
eternamente cargando un saco con los huesos de su víctima.

La leyenda, surgida a mediados del siglo XIX, forma parte del imaginario llanero
venezolano y se comparte también en regiones colombo-venezolanas, funcionando
como advertencia moral y elemento de control social en las zonas rurales. 3[ ]
Leyenda
Según la leyenda, en vida era un joven terco, caprichoso, maleducado y consentido al
extremo, desde pequeño lo tenían acostumbrado a ser complacido con todo. Él se la
pasaba de cantina en cantina desperdiciando su vida con el alcohol. Le apodaban
el Silbón porque eso era lo que mejor sabía hacer: "Silbar", pero una noche, se enojo por
lo que vio que le habían servido en la mesa, ya que le dijo a su madre que quería
asaduras de ciervo para cenar. Luego él se levantó se fue de su casa furioso hacia la
cantina para calmar su ira, por lo que la mujer le pidió a su esposo que fuera al bosque
para cazar un ciervo para su hijo. Acto seguido, sin embargo, el pobre hombre no pudo
lograr cazar nada con éxito.

Después de beber alcohol, el Silbón de regreso a casa se encontró con su frustrado padre
quien trató de explicarle porque no había podido cazar el ciervo que él quería, sin oír
razones y en medio de su borrachera golpeó brutalmente a su padre y cuando cayó al
suelo con el rifle de cacería le disparó constantemente hasta matarlo ahí mismo y luego
con el cuchillo de caza de su padre le sacó las tripas sin remordimiento alguno, y
finalmente las empacó en la tela de la camisa y se las llevó a casa.

Tras este hecho, le llevó las tripas a su madre, la cual al ver las últimas, sospechó un
poco, así que le preguntó varias cosas y hasta que la madre se dio cuenta de que estaba
cocinando las tripas de su marido. La Mujer entró en pánico y comenzó a gritar
pidiendo auxilio y de castigo su abuelo lo mandó a que lo ataran a un poste en el medio
del campo, a destruir la espalda a violentos latigazos, para que luego sus heridas fueran
lavadas con agua ardiente y sábila, y al liberarlo lo pusieran junto a dos perros
hambrientos y rabiosos. Después de haberlo torturado, su abuelo lo condenó a vagar
siendo perseguido por los perros llamados "Perros Tureco" o "Perros del Diablo" y
según la leyenda los perros lo perseguirán hasta el fin de los tiempos. Antes de liberarlo
su abuelo lo maldijo y condenó a portar los huesos de su padre por toda la eternidad, 4 [ ]

5
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diciendo:
]

Maldito eres y maldito serás para el resto de la eternidad hasta que Dios tenga piedad de tu alma
Después de ser condenado fue a donde estaba el cadáver de su padre, el cual los
animales silvestres se habían encargado de limpiar. Para luego en un saco sucio
comenzar a meter los huesos de su padre, después se echó el saco al hombro y terminó
llevándoselos con él , seguido de cerca por los perros turecos para convertirse en una
leyenda. Según los que supuestamente lo han visto pasearse por el llano venezolano o
colombiano lo describen como un hombre adulto delgado que llega a medir 6 metros de
altura, que viste ropa desgastada, lleva un sombrero enorme en su cabeza y lleva
cargado un saco lleno de huesos, que se pasea por los llanos y entre las copas de los
árboles mientras emite su escalofriante silbido.

Se pasea por el llano matando a personas mujeriegas y borrachas para beberse su sangre
alcoholizada directo de sus ombligos. Se dice que su silbido suena como la
melodía "Do, re, mi, fa, sol, la, si, do" pero de una forma espeluznante que suena en un
sombrío y fantasmal eco. Hay veces en las que se sienta frente a las casas para contar
con detenimiento los huesos de su saco uno a uno, si las personas de esa casa lo
escuchan no pasa nada si es que no hay borrachos o mujeriegos entre ellos, pero si no lo
escuchan cuando pasa eso, al otro día habrá velorio en la casa. Se dice que cuando el
silbido es grueso es porque va por un hombre pero cuando el silbido es suave es que va
por una mujer.

La mejor forma de evitarlo es llevando un látigo, un ají picante o llevando un perro


doméstico, estas tres cosas lo espanta, además de que no se debe ser mujeriego o ir
borracho por los llanos venezolanos durante la noche.

Salió a la luz gracias a un obrero de La Portuguesa llamado Rafael. Se dice que


"Cuando su silbido se escucha cerca es porque está lejos, así que no hay peligro, pero
cuando se escucha lejos, ahí si es mejor tener cuidado por parte de los viajeros que
caminen solos por los llanos en altas horas de la noche, porque significa que el Silbón
esta cerca".6 7
[ ][ ]

Y así va el Silbón por los llanos solitarios acompañado por los perros turecos, los cuales
lo perseguirán desatando muerte y desgracia por donde vayan a sus desafortunadas
víctimas hasta la consumación de los tiempos.

En Colombia, sobre los llanos orientales del país, se dice que el Silbón, también
conocido el Silbador, fue un hombre mujeriego y parrandero que murió en soledad. Por
esa razón, cuando se topa con alguien, silba para atraer gente y obtener compañía. Su
silbido es hondo y largo, que suele penetrar los oídos e infunde frío. En otras versiones,
el Silbón aparece ante los jinetes para que les permitiera subir a sus caballos. No
obstante, otros dicen que suele perseguir a las mujeres embarazadas, y tiene la
capacidad de predecir la muerte de una persona. Si alguien escucha el silbido agudo,
pronostica la muerte de una mujer. En cambio, si suena grave pronostica la muerte de
un hombre. En todo caso, esa persona, sea hombre o mujer, generalmente es alguien
conocido por parte de quien ha escuchado el silbido, si escuchas su silbato puede morir
o volverse Loco.

El Silbón es un espectro del folclore de Venezuela,1originario de la región de


[ ]

los Llanos, particularmente del estado Portuguesa, municipio Guanarito, siendo también
difundido en los Llanos Orientales de Colombia.2 Se describe como una figura de hasta
[ ]

seis metros de altura, que se mueve sigilosamente entre los árboles, portando un
sombrero de cogollo y emite un silbido característico y escalofriante (que sube y baja en
las notas musicales do-re-mi-fa-sol-la-si). Una creencia popular indica que si el silbido
suena muy cerca, el Silbón está lejos y no hay peligro; pero si suena lejano, está muy
próximo y representa una amenaza mortal, especialmente para borrachos, mujeriegos o
personas de mala conducta, a quienes puede provocar fiebre, tullidez o la muerte.

Se trata del alma en pena de un joven que, según la tradición más extendida, asesinó a
su padre —ya sea por un arrebato de ira, por negarse a cazar o en medio de un conflicto
familiar— y fue maldecido por su abuelo (o en algunas versiones por su madre) a vagar
eternamente cargando un saco con los huesos de su víctima.

La leyenda, surgida a mediados del siglo XIX, forma parte del imaginario llanero
venezolano y se comparte también en regiones colombo-venezolanas, funcionando
como advertencia moral y elemento de control social en las zonas rurales. 3[ ]

Leyenda
Según la leyenda, en vida era un joven terco, caprichoso, maleducado y consentido al
extremo, desde pequeño lo tenían acostumbrado a ser complacido con todo. Él se la
pasaba de cantina en cantina desperdiciando su vida con el alcohol. Le apodaban
el Silbón porque eso era lo que mejor sabía hacer: "Silbar", pero una noche, se enojo por
lo que vio que le habían servido en la mesa, ya que le dijo a su madre que quería
asaduras de ciervo para cenar. Luego él se levantó se fue de su casa furioso hacia la
cantina para calmar su ira, por lo que la mujer le pidió a su esposo que fuera al bosque
para cazar un ciervo para su hijo. Acto seguido, sin embargo, el pobre hombre no pudo
lograr cazar nada con éxito.

Después de beber alcohol, el Silbón de regreso a casa se encontró con su frustrado padre
quien trató de explicarle porque no había podido cazar el ciervo que él quería, sin oír
razones y en medio de su borrachera golpeó brutalmente a su padre y cuando cayó al
suelo con el rifle de cacería le disparó constantemente hasta matarlo ahí mismo y luego
con el cuchillo de caza de su padre le sacó las tripas sin remordimiento alguno, y
finalmente las empacó en la tela de la camisa y se las llevó a casa.

Tras este hecho, le llevó las tripas a su madre, la cual al ver las últimas, sospechó un
poco, así que le preguntó varias cosas y hasta que la madre se dio cuenta de que estaba
cocinando las tripas de su marido. La Mujer entró en pánico y comenzó a gritar
pidiendo auxilio y de castigo su abuelo lo mandó a que lo ataran a un poste en el medio
del campo, a destruir la espalda a violentos latigazos, para que luego sus heridas fueran
lavadas con agua ardiente y sábila, y al liberarlo lo pusieran junto a dos perros
hambrientos y rabiosos. Después de haberlo torturado, su abuelo lo condenó a vagar
siendo perseguido por los perros llamados "Perros Tureco" o "Perros del Diablo" y
según la leyenda los perros lo perseguirán hasta el fin de los tiempos. Antes de liberarlo
su abuelo lo maldijo y condenó a portar los huesos de su padre por toda la eternidad, 4 [ ]

5
[
diciendo:
]

Maldito eres y maldito serás para el resto de la eternidad hasta que Dios tenga piedad de tu alma
Después de ser condenado fue a donde estaba el cadáver de su padre, el cual los
animales silvestres se habían encargado de limpiar. Para luego en un saco sucio
comenzar a meter los huesos de su padre, después se echó el saco al hombro y terminó
llevándoselos con él , seguido de cerca por los perros turecos para convertirse en una
leyenda. Según los que supuestamente lo han visto pasearse por el llano venezolano o
colombiano lo describen como un hombre adulto delgado que llega a medir 6 metros de
altura, que viste ropa desgastada, lleva un sombrero enorme en su cabeza y lEl
Silbón es un espectro del folclore de Venezuela,1originario de la región de los Llanos,
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particularmente del estado Portuguesa, municipio Guanarito, siendo también difundido


en los Llanos Orientales de Colombia.2 Se describe como una figura de hasta seis
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metros de altura, que se mueve sigilosamente entre los árboles, portando un sombrero
de cogollo y emite un silbido característico y escalofriante (que sube y baja en las notas
musicales do-re-mi-fa-sol-la-si). Una creencia popular indica que si el silbido suena
muy cerca, el Silbón está lejos y no hay peligro; pero si suena lejano, está muy próximo
y representa una amenaza mortal, especialmente para borrachos, mujeriegos o personas
de mala conducta, a quienes puede provocar fiebre, tullidez o la muerte.

Se trata del alma en pena de un joven que, según la tradición más extendida, asesinó a
su padre —ya sea por un arrebato de ira, por negarse a cazar o en medio de un conflicto
familiar— y fue maldecido por su abuelo (o en algunas versiones por su madre) a vagar
eternamente cargando un saco con los huesos de su víctima.

La leyenda, surgida a mediados del siglo XIX, forma parte del imaginario llanero
venezolano y se comparte también en regiones colombo-venezolanas, funcionando
como advertencia moral y elemento de control social en las zonas rurales. 3 [ ]

Leyenda
Según la leyenda, en vida era un joven terco, caprichoso, maleducado y consentido al
extremo, desde pequeño lo tenían acostumbrado a ser complacido con todo. Él se la
pasaba de cantina en cantina desperdiciando su vida con el alcohol. Le apodaban
el Silbón porque eso era lo que mejor sabía hacer: "Silbar", pero una noche, se enojo por
lo que vio que le habían servido en la mesa, ya que le dijo a su madre que quería
asaduras de ciervo para cenar. Luego él se levantó se fue de su casa furioso hacia la
cantina para calmar su ira, por lo que la mujer le pidió a su esposo que fuera al bosque
para cazar un ciervo para su hijo. Acto seguido, sin embargo, el pobre hombre no pudo
lograr cazar nada con éxito.

Después de beber alcohol, el Silbón de regreso a casa se encontró con su frustrado padre
quien trató de explicarle porque no había podido cazar el ciervo que él quería, sin oír
razones y en medio de su borrachera golpeó brutalmente a su padre y cuando cayó al
suelo con el rifle de cacería le disparó constantemente hasta matarlo ahí mismo y luego
con el cuchillo de caza de su padre le sacó las tripas sin remordimiento alguno, y
finalmente las empacó en la tela de la camisa y se las llevó a casa.

Tras este hecho, le llevó las tripas a su madre, la cual al ver las últimas, sospechó un
poco, así que le preguntó varias cosas y hasta que la madre se dio cuenta de que estaba
cocinando las tripas de su marido. La Mujer entró en pánico y comenzó a gritar
pidiendo auxilio y de castigo su abuelo lo mandó a que lo ataran a un poste en el medio
del campo, a destruir la espalda a violentos latigazos, para que luego sus heridas fueran
lavadas con agua ardiente y sábila, y al liberarlo lo pusieran junto a dos perros
hambrientos y rabiosos. Después de haberlo torturado, su abuelo lo condenó a vagar
siendo perseguido por los perros llamados "Perros Tureco" o "Perros del Diablo" y
según la leyenda los perros lo perseguirán hasta el fin de los tiempos. Antes de liberarlo
su abuelo lo maldijo y condenó a portar los huesos de su padre por toda la eternidad, 4 [ ]

5
[
diciendo:
]

Maldito eres y maldito serás para el resto de la eternidad hasta que Dios tenga piedad de tu alma
Después de ser condenado fue a donde estaba el cadáver de su padre, el cual los
animales silvestres se habían encargado de limpiar. Para luego en un saco sucio
comenzar a meter los huesos de su padre, después se echó el saco al hombro y terminó
llevándoselos con él , seguido de cerca por los perros turecos para convertirse en una
leyenda. Según los que supuestamente lo han visto pasearse por el llano venezolano o
colombiano lo describen como un hombre adulto delgado que llega a medir 6 metros de
altura, que viste ropa desgastada, lleva un sombrero enorme en su cabeza y lleva
cargado un saco lleno de huesos, que se pasea por los llanos y entre las copas de los
árboles mientras emite su escalofriante silbido.

Se pasea por el llano matando a personas mujeriegas y borrachas para beberse su sangre
alcoholizada directo de sus ombligos. Se dice que su silbido suena como la
melodía "Do, re, mi, fa, sol, la, si, do" pero de una forma espeluznante que suena en un
sombrío y fantasmal eco. Hay veces en las que se sienta frente a las casas para contar
con detenimiento los huesos de su saco uno a uno, si las personas de esa casa lo
escuchan no pasa nada si es que no hay borrachos o mujeriegos entre ellos, pero si no lo
escuchan cuando pasa eso, al otro día habrá velorio en la casa. Se dice que cuando el
silbido es grueso es porque va por un hombre pero cuando el silbido es suave es que va
por una mujer.

La mejor forma de evitarlo es llevando un látigo, un ají picante o llevando un perro


doméstico, estas tres cosas lo espanta, además de que no se debe ser mujeriego o ir
borracho por los llanos venezolanos durante la noche.

Salió a la luz gracias a un obrero de La Portuguesa llamado Rafael. Se dice que


"Cuando su silbido se escucha cerca es porque está lejos, así que no hay peligro, pero
cuando se escucha lejos, ahí si es mejor tener cuidado por parte de los viajeros que
caminen solos por los llanos en altas horas de la noche, porque significa que el Silbón
esta cerca".6 7
[ ][ ]

Y así va el Silbón por los llanos solitarios acompañado por los perros turecos, los cuales
lo perseguirán desatando muerte y desgracia por donde vayan a sus desafortunadas
víctimas hasta la consumación de los tiempos.

En Colombia, sobre los llanos orientales del país, se dice que el Silbón, también
conocido el Silbador, fue un hombre mujeriego y parrandero que murió en soledad. Por
esa razón, cuando se topa con alguien, silba para atraer gente y obtener compañía. Su
silbido es hondo y largo, que suele penetrar los oídos e infunde frío. En otras versiones,
el Silbón aparece ante los jinetes para que les permitiera subir a sus caballos. No
obstante, otros dicen que suele perseguir a las mujeres embarazadas, y tiene la
capacidad de predecir la muerte de una persona. Si alguien escucha el silbido agudo,
pronostica la muerte de una mujer. En cambio, si suena grave pronostica la muerte de
un hombre. En todo caso, esa persona, sea hombre o mujer, generalmente es alguien
conocido por parte de quien ha escuchado el silbido, si escuchas su silbato puede morir
o volverse Loco.

El Silbón es un espectro del folclore de Venezuela,1originario de la región de


[ ]

los Llanos, particularmente del estado Portuguesa, municipio Guanarito, siendo también
difundido en los Llanos Orientales de Colombia.2 Se describe como una figura de hasta
[ ]

seis metros de altura, que se mueve sigilosamente entre los árboles, portando un
sombrero de cogollo y emite un silbido característico y escalofriante (que sube y baja en
las notas musicales do-re-mi-fa-sol-la-si). Una creencia popular indica que si el silbido
suena muy cerca, el Silbón está lejos y no hay peligro; pero si suena lejano, está muy
próximo y representa una amenaza mortal, especialmente para borrachos, mujeriegos o
personas de mala conducta, a quienes puede provocar fiebre, tullidez o la muerte.

Se trata del alma en pena de un joven que, según la tradición más extendida, asesinó a
su padre —ya sea por un arrebato de ira, por negarse a cazar o en medio de un conflicto
familiar— y fue maldecido por su abuelo (o en algunas versiones por su madre) a vagar
eternamente cargando un saco con los huesos de su víctima.
La leyenda, surgida a mediados del siglo XIX, forma parte del imaginario llanero
venezolano y se comparte también en regiones colombo-venezolanas, funcionando
como advertencia moral y elemento de control social en las zonas rurales. 3 [ ]

Leyenda
Según la leyenda, en vida era un joven terco, caprichoso, maleducado y consentido al
extremo, desde pequeño lo tenían acostumbrado a ser complacido con todo. Él se la
pasaba de cantina en cantina desperdiciando su vida con el alcohol. Le apodaban
el Silbón porque eso era lo que mejor sabía hacer: "Silbar", pero una noche, se enojo por
lo que vio que le habían servido en la mesa, ya que le dijo a su madre que quería
asaduras de ciervo para cenar. Luego él se levantó se fue de su casa furioso hacia la
cantina para calmar su ira, por lo que la mujer le pidió a su esposo que fuera al bosque
para cazar un ciervo para su hijo. Acto seguido, sin embargo, el pobre hombre no pudo
lograr cazar nada con éxito.

Después de beber alcohol, el Silbón de regreso a casa se encontró con su frustrado padre
quien trató de explicarle porque no había podido cazar el ciervo que él quería, sin oír
razones y en medio de su borrachera golpeó brutalmente a su padre y cuando cayó al
suelo con el rifle de cacería le disparó constantemente hasta matarlo ahí mismo y luego
con el cuchillo de caza de su padre le sacó las tripas sin remordimiento alguno, y
finalmente las empacó en la tela de la camisa y se las llevó a casa.

Tras este hecho, le llevó las tripas a su madre, la cual al ver las últimas, sospechó un
poco, así que le preguntó varias cosas y hasta que la madre se dio cuenta de que estaba
cocinando las tripas de su marido. La Mujer entró en pánico y comenzó a gritar
pidiendo auxilio y de castigo su abuelo lo mandó a que lo ataran a un poste en el medio
del campo, a destruir la espalda a violentos latigazos, para que luego sus heridas fueran
lavadas con agua ardiente y sábila, y al liberarlo lo pusieran junto a dos perros
hambrientos y rabiosos. Después de haberlo torturado, su abuelo lo condenó a vagar
siendo perseguido por los perros llamados "Perros Tureco" o "Perros del Diablo" y
según la leyenda los perros lo perseguirán hasta el fin de los tiempos. Antes de liberarlo
su abuelo lo maldijo y condenó a portar los huesos de su padre por toda la eternidad, 4 [ ]

5
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diciendo:
]

Maldito eres y maldito serás para el resto de la eternidad hasta que Dios tenga piedad de tu alma
Después de ser condenado fue a donde estaba el cadáver de su padre, el cual los
animales silvestres se habían encargado de limpiar. Para luego en un saco sucio
comenzar a meter los huesos de su padre, después se echó el saco al hombro y terminó
llevándoselos con él , seguido de cerca por los perros turecos para convertirse en una
leyenda. Según los que supuestamente lo han visto pasearse por el llano venezolano o
colombiano lo describen como un hombre adulto delgado que llega a medir 6 metros de
altura, que viste ropa desgastada, lleva un sombrero enorme en su cabeza y lleva
cargado un saco lleno de huesos, que se pasea por los llanos y entre las copas de los
árboles mientras emite su escalofriante silbido.

Se pasea por el llano matando a personas mujeriegas y borrachas para beberse su sangre
alcoholizada directo de sus ombligos. Se dice que su silbido suena como la
melodía "Do, re, mi, fa, sol, la, si, do" pero de una forma espeluznante que suena en un
sombrío y fantasmal eco. Hay veces en las que se sienta frente a las casas para contar
con detenimiento los huesos de su saco uno a uno, si las personas de esa casa lo
escuchan no pasa nada si es que no hay borrachos o mujeriegos entre ellos, pero si no lo
escuchan cuando pasa eso, al otro día habrá velorio en la casa. Se dice que cuando el
silbido es grueso es porque va por un hombre pero cuando el silbido es suave es que va
por una mujer.

La mejor forma de evitarlo es llevando un látigo, un ají picante o llevando un perro


doméstico, estas tres cosas lo espanta, además de que no se debe ser mujeriego o ir
borracho por los llanos venezolanos durante la noche.

Salió a la luz gracias a un obrero de La Portuguesa llamado Rafael. Se dice que


"Cuando su silbido se escucha cerca es porque está lejos, así que no hay peligro, pero
cuando se escucha lejos, ahí si es mejor tener cuidado por parte de los viajeros que
caminen solos por los llanos en altas horas de la noche, porque significa que el Silbón
esta cerca".6 7
[ ][ ]

Y así va el Silbón por los llanos solitarios acompañado por los perros turecos, los cuales
lo perseguirán desatando muerte y desgracia por donde vayan a sus desafortunadas
víctimas hasta la consumación de los tiempos.

En Colombia, sobre los llanos orientales del país, se dice que el Silbón, también
conocido el Silbador, fue un hombre mujeriego y parrandero que murió en soledad. Por
esa razón, cuando se topa con alguien, silba para atraer gente y obtener compañía. Su
silbido es hondo y largo, que suele penetrar los oídos e infunde frío. En otras versiones,
el Silbón aparece ante los jinetes para que les permitiera subir a sus caballos. No
obstante, otros dicen que suele perseguir a las mujeres embarazadas, y tiene la
capacidad de predecir la muerte de una persona. Si alguien escucha el silbido agudo,
pronostica la muerte de una mujer. En cambio, si suena grave pronostica la muerte de
un hombre. En todo caso, esa persona, sea hombre o mujer, generalmente es alguien
conocido por parte de quien ha escuchado el silbido, si escuchas su silbato puede morir
o volverse Loco.

El Silbón es un espectro del folclore de Venezuela,1originario de la región de


[ ]

los Llanos, particularmente del estado Portuguesa, municipio Guanarito, siendo también
difundido en los Llanos Orientales de Colombia.2 Se describe como una figura de hasta
[ ]

seis metros de altura, que se mueve sigilosamente entre los árboles, portando un
sombrero de cogollo y emite un silbido característico y escalofriante (que sube y baja en
las notas musicales do-re-mi-fa-sol-la-si). Una creencia popular indica que si el silbido
suena muy cerca, el Silbón está lejos y no hay peligro; pero si suena lejano, está muy
próximo y representa una amenaza mortal, especialmente para borrachos, mujeriegos o
personas de mala conducta, a quienes puede provocar fiebre, tullidez o la muerte.

Se trata del alma en pena de un joven que, según la tradición más extendida, asesinó a
su padre —ya sea por un arrebato de ira, por negarse a cazar o en medio de un conflicto
familiar— y fue maldecido por su abuelo (o en algunas versiones por su madre) a vagar
eternamente cargando un saco con los huesos de su víctima.

La leyenda, surgida a mediados del siglo XIX, forma parte del imaginario llanero
venezolano y se comparte también en regiones colombo-venezolanas, funcionando
como advertencia moral y elemento de control social en las zonas rurales. 3[ ]
Leyenda
Según la leyenda, en vida era un joven terco, caprichoso, maleducado y consentido al
extremo, desde pequeño lo tenían acostumbrado a ser complacido con todo. Él se la
pasaba de cantina en cantina desperdiciando su vida con el alcohol. Le apodaban
el Silbón porque eso era lo que mejor sabía hacer: "Silbar", pero una noche, se enojo por
lo que vio que le habían servido en la mesa, ya que le dijo a su madre que quería
asaduras de ciervo para cenar. Luego él se levantó se fue de su casa furioso hacia la
cantina para calmar su ira, por lo que la mujer le pidió a su esposo que fuera al bosque
para cazar un ciervo para su hijo. Acto seguido, sin embargo, el pobre hombre no pudo
lograr cazar nada con éxito.

Después de beber alcohol, el Silbón de regreso a casa se encontró con su frustrado padre
quien trató de explicarle porque no había podido cazar el ciervo que él quería, sin oír
razones y en medio de su borrachera golpeó brutalmente a su padre y cuando cayó al
suelo con el rifle de cacería le disparó constantemente hasta matarlo ahí mismo y luego
con el cuchillo de caza de su padre le sacó las tripas sin remordimiento alguno, y
finalmente las empacó en la tela de la camisa y se las llevó a casa.

Tras este hecho, le llevó las tripas a su madre, la cual al ver las últimas, sospechó un
poco, así que le preguntó varias cosas y hasta que la madre se dio cuenta de que estaba
cocinando las tripas de su marido. La Mujer entró en pánico y comenzó a gritar
pidiendo auxilio y de castigo su abuelo lo mandó a que lo ataran a un poste en el medio
del campo, a destruir la espalda a violentos latigazos, para que luego sus heridas fueran
lavadas con agua ardiente y sábila, y al liberarlo lo pusieran junto a dos perros
hambrientos y rabiosos. Después de haberlo torturado, su abuelo lo condenó a vagar
siendo perseguido por los perros llamados "Perros Tureco" o "Perros del Diablo" y
según la leyenda los perros lo perseguirán hasta el fin de los tiempos. Antes de liberarlo
su abuelo lo maldijo y condenó a portar los huesos de su padre por toda la eternidad, 4 [ ]

5
[
diciendo:
]

Maldito eres y maldito serás para el resto de la eternidad hasta que Dios tenga piedad de tu alma
Después de ser condenado fue a donde estaba el cadáver de su padre, el cual los
animales silvestres se habían encargado de limpiar. Para luego en un saco sucio
comenzar a meter los huesos de su padre, después se echó el saco al hombro y terminó
llevándoselos con él , seguido de cerca por los perros turecos para convertirse en una
leyenda. Según los que supuestamente lo han visto pasearse por el llano venezolano o
colombiano lo describen como un hombre adulto delgado que llega a medir 6 metros de
altura, que viste ropa desgastada, lleva un sombrero enorme en su cabeza y lleva
cargado un saco lleno de huesos, que se pasea por los llanos y entre las copas de los
árboles mientras emite su escalofriante silbido.

Se pasea por el llano matando a personas mujeriegas y borrachas para beberse su sangre
alcoholizada directo de sus ombligos. Se dice que su silbido suena como la
melodía "Do, re, mi, fa, sol, la, si, do" pero de una forma espeluznante que suena en un
sombrío y fantasmal eco. Hay veces en las que se sienta frente a las casas para contar
con detenimiento los huesos de su saco uno a uno, si las personas de esa casa lo
escuchan no pasa nada si es que no hay borrachos o mujeriegos entre ellos, pero si no lo
escuchan cuando pasa eso, al otro día habrá velorio en la casa. Se dice que cuando el
silbido es grueso es porque va por un hombre pero cuando el silbido es suave es que va
por una mujer.

La mejor forma de evitarlo es llevando un látigo, un ají picante o llevando un perro


doméstico, estas tres cosas lo espanta, además de que no se debe ser mujeriego o ir
borracho por los llanos venezolanos durante la noche.

Salió a la luz gracias a un obrero de La Portuguesa llamado Rafael. Se dice que


"Cuando su silbido se escucha cerca es porque está lejos, así que no hay peligro, pero
cuando se escucha lejos, ahí si es mejor tener cuidado por parte de los viajeros que
caminen solos por los llanos en altas horas de la noche, porque significa que el Silbón
esta cerca".6 7
[ ][ ]

Y así va el Silbón por los llanos solitarios acompañado por los perros turecos, los cuales
lo perseguirán desatando muerte y desgracia por donde vayan a sus desafortunadas
víctimas hasta la consumación de los tiempos.

En Colombia, sobre los llanos orientales del país, se dice que el Silbón, también
conocido el Silbador, fue un hombre mujeriego y parrandero que murió en soledad. Por
esa razón, cuando se topa con alguien, silba para atraer gente y obtener compañía. Su
silbido es hondo y largo, que suele penetrar los oídos e infunde frío. En otras versiones,
el Silbón aparece ante los jinetes para que les permitiera subir a sus caballos. No
obstante, otros dicen que suele perseguir a las mujeres embarazadas, y tiene la
capacidad de predecir la muerte de una persona. Si alguien escucha el silbido agudo,
pronostica la muerte de una mujer. En cambio, si suena grave pronostica la muerte de
un hombre. En todo caso, esa persona, sea hombre o mujer, generalmente es alguien
conocido por parte de quien ha escuchado el silbido, si escuchas su silbato puede morir
o volverse Loco.

El Silbón es un espectro del folclore de Venezuela,1originario de la región de


[ ]

los Llanos, particularmente del estado Portuguesa, municipio Guanarito, siendo también
difundido en los Llanos Orientales de Colombia.2 Se describe como una figura de hasta
[ ]

seis metros de altura, que se mueve sigilosamente entre los árboles, portando un
sombrero de cogollo y emite un silbido característico y escalofriante (que sube y baja en
las notas musicales do-re-mi-fa-sol-la-si). Una creencia popular indica que si el silbido
suena muy cerca, el Silbón está lejos y no hay peligro; pero si suena lejano, está muy
próximo y representa una amenaza mortal, especialmente para borrachos, mujeriegos o
personas de mala conducta, a quienes puede provocar fiebre, tullidez o la muerte.

Se trata del alma en pena de un joven que, según la tradición más extendida, asesinó a
su padre —ya sea por un arrebato de ira, por negarse a cazar o en medio de un conflicto
familiar— y fue maldecido por su abuelo (o en algunas versiones por su madre) a vagar
eternamente cargando un saco con los huesos de su víctima.

La leyenda, surgida a mediados del siglo XIX, forma parte del imaginario llanero
venezolano y se comparte también en regiones colombo-venezolanas, funcionando
como advertencia moral y elemento de control social en las zonas rurales. 3[ ]

Leyenda
Según la leyenda, en vida era un joven terco, caprichoso, maleducado y consentido al
extremo, desde pequeño lo tenían acostumbrado a ser complacido con todo. Él se la
pasaba de cantina en cantina desperdiciando su vida con el alcohol. Le apodaban
el Silbón porque eso era lo que mejor sabía hacer: "Silbar", pero una noche, se enojo por
lo que vio que le habían servido en la mesa, ya que le dijo a su madre que quería
asaduras de ciervo para cenar. Luego él se levantó se fue de su casa furioso hacia la
cantina para calmar su ira, por lo que la mujer le pidió a su esposo que fuera al bosque
para cazar un ciervo para su hijo. Acto seguido, sin embargo, el pobre hombre no pudo
lograr cazar nada con éxito.

Después de beber alcohol, el Silbón de regreso a casa se encontró con su frustrado padre
quien trató de explicarle porque no había podido cazar el ciervo que él quería, sin oír
razones y en medio de su borrachera golpeó brutalmente a su padre y cuando cayó al
suelo con el rifle de cacería le disparó constantemente hasta matarlo ahí mismo y luego
con el cuchillo de caza de su padre le sacó las tripas sin remordimiento alguno, y
finalmente las empacó en la tela de la camisa y se las llevó a casa.

Tras este hecho, le llevó las tripas a su madre, la cual al ver las últimas, sospechó un
poco, así que le preguntó varias cosas y hasta que la madre se dio cuenta de que estaba
cocinando las tripas de su marido. La Mujer entró en pánico y comenzó a gritar
pidiendo auxilio y de castigo su abuelo lo mandó a que lo ataran a un poste en el medio
del campo, a destruir la espalda a violentos latigazos, para que luego sus heridas fueran
lavadas con agua ardiente y sábila, y al liberarlo lo pusieran junto a dos perros
hambrientos y rabiosos. Después de haberlo torturado, su abuelo lo condenó a vagar
siendo perseguido por los perros llamados "Perros Tureco" o "Perros del Diablo" y
según la leyenda los perros lo perseguirán hasta el fin de los tiempos. Antes de liberarlo
su abuelo lo maldijo y condenó a portar los huesos de su padre por toda la eternidad, 4 [ ]

5
[
diciendo:
]

Maldito eres y maldito serás para el resto de la eternidad hasta que Dios tenga piedad de tu alma
Después de ser condenado fue a donde estaba el cadáver de su padre, el cual los
animales silvestres se habían encargado de limpiar. Para luego en un saco sucio
comenzar a meter los huesos de su padre, después se echó el saco al hombro y terminó
llevándoselos con él , seguido de cerca por los perros turecos para convertirse en una
leyenda. Según los que supuestamente lo han visto pasearse por el llano venezolano o
colombiano lo describen como un hombre adulto delgado que llega a medir 6 metros de
altura, que viste ropa desgastada, lleva un sombrero enorme en su cabeza y lEl
Silbón es un espectro del folclore de Venezuela,1originario de la región de los Llanos,
[ ]

particularmente del estado Portuguesa, municipio Guanarito, siendo también difundido


en los Llanos Orientales de Colombia.2 Se describe como una figura de hasta seis
[ ]

metros de altura, que se mueve sigilosamente entre los árboles, portando un sombrero
de cogollo y emite un silbido característico y escalofriante (que sube y baja en las notas
musicales do-re-mi-fa-sol-la-si). Una creencia popular indica que si el silbido suena
muy cerca, el Silbón está lejos y no hay peligro; pero si suena lejano, está muy próximo
y representa una amenaza mortal, especialmente para borrachos, mujeriegos o personas
de mala conducta, a quienes puede provocar fiebre, tullidez o la muerte.

Se trata del alma en pena de un joven que, según la tradición más extendida, asesinó a
su padre —ya sea por un arrebato de ira, por negarse a cazar o en medio de un conflicto
familiar— y fue maldecido por su abuelo (o en algunas versiones por su madre) a vagar
eternamente cargando un saco con los huesos de su víctima.

La leyenda, surgida a mediados del siglo XIX, forma parte del imaginario llanero
venezolano y se comparte también en regiones colombo-venezolanas, funcionando
como advertencia moral y elemento de control social en las zonas rurales. 3 [ ]

Leyenda
Según la leyenda, en vida era un joven terco, caprichoso, maleducado y consentido al
extremo, desde pequeño lo tenían acostumbrado a ser complacido con todo. Él se la
pasaba de cantina en cantina desperdiciando su vida con el alcohol. Le apodaban
el Silbón porque eso era lo que mejor sabía hacer: "Silbar", pero una noche, se enojo por
lo que vio que le habían servido en la mesa, ya que le dijo a su madre que quería
asaduras de ciervo para cenar. Luego él se levantó se fue de su casa furioso hacia la
cantina para calmar su ira, por lo que la mujer le pidió a su esposo que fuera al bosque
para cazar un ciervo para su hijo. Acto seguido, sin embargo, el pobre hombre no pudo
lograr cazar nada con éxito.

Después de beber alcohol, el Silbón de regreso a casa se encontró con su frustrado padre
quien trató de explicarle porque no había podido cazar el ciervo que él quería, sin oír
razones y en medio de su borrachera golpeó brutalmente a su padre y cuando cayó al
suelo con el rifle de cacería le disparó constantemente hasta matarlo ahí mismo y luego
con el cuchillo de caza de su padre le sacó las tripas sin remordimiento alguno, y
finalmente las empacó en la tela de la camisa y se las llevó a casa.

Tras este hecho, le llevó las tripas a su madre, la cual al ver las últimas, sospechó un
poco, así que le preguntó varias cosas y hasta que la madre se dio cuenta de que estaba
cocinando las tripas de su marido. La Mujer entró en pánico y comenzó a gritar
pidiendo auxilio y de castigo su abuelo lo mandó a que lo ataran a un poste en el medio
del campo, a destruir la espalda a violentos latigazos, para que luego sus heridas fueran
lavadas con agua ardiente y sábila, y al liberarlo lo pusieran junto a dos perros
hambrientos y rabiosos. Después de haberlo torturado, su abuelo lo condenó a vagar
siendo perseguido por los perros llamados "Perros Tureco" o "Perros del Diablo" y
según la leyenda los perros lo perseguirán hasta el fin de los tiempos. Antes de liberarlo
su abuelo lo maldijo y condenó a portar los huesos de su padre por toda la eternidad, 4 [ ]

5
[
diciendo:
]

Maldito eres y maldito serás para el resto de la eternidad hasta que Dios tenga piedad de tu alma
Después de ser condenado fue a donde estaba el cadáver de su padre, el cual los
animales silvestres se habían encargado de limpiar. Para luego en un saco sucio
comenzar a meter los huesos de su padre, después se echó el saco al hombro y terminó
llevándoselos con él , seguido de cerca por los perros turecos para convertirse en una
leyenda. Según los que supuestamente lo han visto pasearse por el llano venezolano o
colombiano lo describen como un hombre adulto delgado que llega a medir 6 metros de
altura, que viste ropa desgastada, lleva un sombrero enorme en su cabeza y lleva
cargado un saco lleno de huesos, que se pasea por los llanos y entre las copas de los
árboles mientras emite su escalofriante silbido.

Se pasea por el llano matando a personas mujeriegas y borrachas para beberse su sangre
alcoholizada directo de sus ombligos. Se dice que su silbido suena como la
melodía "Do, re, mi, fa, sol, la, si, do" pero de una forma espeluznante que suena en un
sombrío y fantasmal eco. Hay veces en las que se sienta frente a las casas para contar
con detenimiento los huesos de su saco uno a uno, si las personas de esa casa lo
escuchan no pasa nada si es que no hay borrachos o mujeriegos entre ellos, pero si no lo
escuchan cuando pasa eso, al otro día habrá velorio en la casa. Se dice que cuando el
silbido es grueso es porque va por un hombre pero cuando el silbido es suave es que va
por una mujer.

La mejor forma de evitarlo es llevando un látigo, un ají picante o llevando un perro


doméstico, estas tres cosas lo espanta, además de que no se debe ser mujeriego o ir
borracho por los llanos venezolanos durante la noche.

Salió a la luz gracias a un obrero de La Portuguesa llamado Rafael. Se dice que


"Cuando su silbido se escucha cerca es porque está lejos, así que no hay peligro, pero
cuando se escucha lejos, ahí si es mejor tener cuidado por parte de los viajeros que
caminen solos por los llanos en altas horas de la noche, porque significa que el Silbón
esta cerca".6 7
[ ][ ]

Y así va el Silbón por los llanos solitarios acompañado por los perros turecos, los cuales
lo perseguirán desatando muerte y desgracia por donde vayan a sus desafortunadas
víctimas hasta la consumación de los tiempos.

En Colombia, sobre los llanos orientales del país, se dice que el Silbón, también
conocido el Silbador, fue un hombre mujeriego y parrandero que murió en soledad. Por
esa razón, cuando se topa con alguien, silba para atraer gente y obtener compañía. Su
silbido es hondo y largo, que suele penetrar los oídos e infunde frío. En otras versiones,
el Silbón aparece ante los jinetes para que les permitiera subir a sus caballos. No
obstante, otros dicen que suele perseguir a las mujeres embarazadas, y tiene la
capacidad de predecir la muerte de una persona. Si alguien escucha el silbido agudo,
pronostica la muerte de una mujer. En cambio, si suena grave pronostica la muerte de
un hombre. En todo caso, esa persona, sea hombre o mujer, generalmente es alguien
conocido por parte de quien ha escuchado el silbido, si escuchas su silbato puede morir
o volverse Loco.

El Silbón es un espectro del folclore de Venezuela,1originario de la región de


[ ]

los Llanos, particularmente del estado Portuguesa, municipio Guanarito, siendo también
difundido en los Llanos Orientales de Colombia.2 Se describe como una figura de hasta
[ ]

seis metros de altura, que se mueve sigilosamente entre los árboles, portando un
sombrero de cogollo y emite un silbido característico y escalofriante (que sube y baja en
las notas musicales do-re-mi-fa-sol-la-si). Una creencia popular indica que si el silbido
suena muy cerca, el Silbón está lejos y no hay peligro; pero si suena lejano, está muy
próximo y representa una amenaza mortal, especialmente para borrachos, mujeriegos o
personas de mala conducta, a quienes puede provocar fiebre, tullidez o la muerte.

Se trata del alma en pena de un joven que, según la tradición más extendida, asesinó a
su padre —ya sea por un arrebato de ira, por negarse a cazar o en medio de un conflicto
familiar— y fue maldecido por su abuelo (o en algunas versiones por su madre) a vagar
eternamente cargando un saco con los huesos de su víctima.
La leyenda, surgida a mediados del siglo XIX, forma parte del imaginario llanero
venezolano y se comparte también en regiones colombo-venezolanas, funcionando
como advertencia moral y elemento de control social en las zonas rurales. 3 [ ]

Leyenda
Según la leyenda, en vida era un joven terco, caprichoso, maleducado y consentido al
extremo, desde pequeño lo tenían acostumbrado a ser complacido con todo. Él se la
pasaba de cantina en cantina desperdiciando su vida con el alcohol. Le apodaban
el Silbón porque eso era lo que mejor sabía hacer: "Silbar", pero una noche, se enojo por
lo que vio que le habían servido en la mesa, ya que le dijo a su madre que quería
asaduras de ciervo para cenar. Luego él se levantó se fue de su casa furioso hacia la
cantina para calmar su ira, por lo que la mujer le pidió a su esposo que fuera al bosque
para cazar un ciervo para su hijo. Acto seguido, sin embargo, el pobre hombre no pudo
lograr cazar nada con éxito.

Después de beber alcohol, el Silbón de regreso a casa se encontró con su frustrado padre
quien trató de explicarle porque no había podido cazar el ciervo que él quería, sin oír
razones y en medio de su borrachera golpeó brutalmente a su padre y cuando cayó al
suelo con el rifle de cacería le disparó constantemente hasta matarlo ahí mismo y luego
con el cuchillo de caza de su padre le sacó las tripas sin remordimiento alguno, y
finalmente las empacó en la tela de la camisa y se las llevó a casa.

Tras este hecho, le llevó las tripas a su madre, la cual al ver las últimas, sospechó un
poco, así que le preguntó varias cosas y hasta que la madre se dio cuenta de que estaba
cocinando las tripas de su marido. La Mujer entró en pánico y comenzó a gritar
pidiendo auxilio y de castigo su abuelo lo mandó a que lo ataran a un poste en el medio
del campo, a destruir la espalda a violentos latigazos, para que luego sus heridas fueran
lavadas con agua ardiente y sábila, y al liberarlo lo pusieran junto a dos perros
hambrientos y rabiosos. Después de haberlo torturado, su abuelo lo condenó a vagar
siendo perseguido por los perros llamados "Perros Tureco" o "Perros del Diablo" y
según la leyenda los perros lo perseguirán hasta el fin de los tiempos. Antes de liberarlo
su abuelo lo maldijo y condenó a portar los huesos de su padre por toda la eternidad, 4 [ ]

5
[
diciendo:
]

Maldito eres y maldito serás para el resto de la eternidad hasta que Dios tenga piedad de tu alma
Después de ser condenado fue a donde estaba el cadáver de su padre, el cual los
animales silvestres se habían encargado de limpiar. Para luego en un saco sucio
comenzar a meter los huesos de su padre, después se echó el saco al hombro y terminó
llevándoselos con él , seguido de cerca por los perros turecos para convertirse en una
leyenda. Según los que supuestamente lo han visto pasearse por el llano venezolano o
colombiano lo describen como un hombre adulto delgado que llega a medir 6 metros de
altura, que viste ropa desgastada, lleva un sombrero enorme en su cabeza y lleva
cargado un saco lleno de huesos, que se pasea por los llanos y entre las copas de los
árboles mientras emite su escalofriante silbido.

Se pasea por el llano matando a personas mujeriegas y borrachas para beberse su sangre
alcoholizada directo de sus ombligos. Se dice que su silbido suena como la
melodía "Do, re, mi, fa, sol, la, si, do" pero de una forma espeluznante que suena en un
sombrío y fantasmal eco. Hay veces en las que se sienta frente a las casas para contar
con detenimiento los huesos de su saco uno a uno, si las personas de esa casa lo
escuchan no pasa nada si es que no hay borrachos o mujeriegos entre ellos, pero si no lo
escuchan cuando pasa eso, al otro día habrá velorio en la casa. Se dice que cuando el
silbido es grueso es porque va por un hombre pero cuando el silbido es suave es que va
por una mujer.

La mejor forma de evitarlo es llevando un látigo, un ají picante o llevando un perro


doméstico, estas tres cosas lo espanta, además de que no se debe ser mujeriego o ir
borracho por los llanos venezolanos durante la noche.

Salió a la luz gracias a un obrero de La Portuguesa llamado Rafael. Se dice que


"Cuando su silbido se escucha cerca es porque está lejos, así que no hay peligro, pero
cuando se escucha lejos, ahí si es mejor tener cuidado por parte de los viajeros que
caminen solos por los llanos en altas horas de la noche, porque significa que el Silbón
esta cerca".6 7
[ ][ ]

Y así va el Silbón por los llanos solitarios acompañado por los perros turecos, los cuales
lo perseguirán desatando muerte y desgracia por donde vayan a sus desafortunadas
víctimas hasta la consumación de los tiempos.

En Colombia, sobre los llanos orientales del país, se dice que el Silbón, también
conocido el Silbador, fue un hombre mujeriego y parrandero que murió en soledad. Por
esa razón, cuando se topa con alguien, silba para atraer gente y obtener compañía. Su
silbido es hondo y largo, que suele penetrar los oídos e infunde frío. En otras versiones,
el Silbón aparece ante los jinetes para que les permitiera subir a sus caballos. No
obstante, otros dicen que suele perseguir a las mujeres embarazadas, y tiene la
capacidad de predecir la muerte de una persona. Si alguien escucha el silbido agudo,
pronostica la muerte de una mujer. En cambio, si suena grave pronostica la muerte de
un hombre. En todo caso, esa persona, sea hombre o mujer, generalmente es alguien
conocido por parte de quien ha escuchado el silbido, si escuchas su silbato puede morir
o volverse Loco.

El Silbón es un espectro del folclore de Venezuela,1originario de la región de


[ ]

los Llanos, particularmente del estado Portuguesa, municipio Guanarito, siendo también
difundido en los Llanos Orientales de Colombia.2 Se describe como una figura de hasta
[ ]

seis metros de altura, que se mueve sigilosamente entre los árboles, portando un
sombrero de cogollo y emite un silbido característico y escalofriante (que sube y baja en
las notas musicales do-re-mi-fa-sol-la-si). Una creencia popular indica que si el silbido
suena muy cerca, el Silbón está lejos y no hay peligro; pero si suena lejano, está muy
próximo y representa una amenaza mortal, especialmente para borrachos, mujeriegos o
personas de mala conducta, a quienes puede provocar fiebre, tullidez o la muerte.

Se trata del alma en pena de un joven que, según la tradición más extendida, asesinó a
su padre —ya sea por un arrebato de ira, por negarse a cazar o en medio de un conflicto
familiar— y fue maldecido por su abuelo (o en algunas versiones por su madre) a vagar
eternamente cargando un saco con los huesos de su víctima.

La leyenda, surgida a mediados del siglo XIX, forma parte del imaginario llanero
venezolano y se comparte también en regiones colombo-venezolanas, funcionando
como advertencia moral y elemento de control social en las zonas rurales. 3[ ]
Leyenda
Según la leyenda, en vida era un joven terco, caprichoso, maleducado y consentido al
extremo, desde pequeño lo tenían acostumbrado a ser complacido con todo. Él se la
pasaba de cantina en cantina desperdiciando su vida con el alcohol. Le apodaban
el Silbón porque eso era lo que mejor sabía hacer: "Silbar", pero una noche, se enojo por
lo que vio que le habían servido en la mesa, ya que le dijo a su madre que quería
asaduras de ciervo para cenar. Luego él se levantó se fue de su casa furioso hacia la
cantina para calmar su ira, por lo que la mujer le pidió a su esposo que fuera al bosque
para cazar un ciervo para su hijo. Acto seguido, sin embargo, el pobre hombre no pudo
lograr cazar nada con éxito.

Después de beber alcohol, el Silbón de regreso a casa se encontró con su frustrado padre
quien trató de explicarle porque no había podido cazar el ciervo que él quería, sin oír
razones y en medio de su borrachera golpeó brutalmente a su padre y cuando cayó al
suelo con el rifle de cacería le disparó constantemente hasta matarlo ahí mismo y luego
con el cuchillo de caza de su padre le sacó las tripas sin remordimiento alguno, y
finalmente las empacó en la tela de la camisa y se las llevó a casa.

Tras este hecho, le llevó las tripas a su madre, la cual al ver las últimas, sospechó un
poco, así que le preguntó varias cosas y hasta que la madre se dio cuenta de que estaba
cocinando las tripas de su marido. La Mujer entró en pánico y comenzó a gritar
pidiendo auxilio y de castigo su abuelo lo mandó a que lo ataran a un poste en el medio
del campo, a destruir la espalda a violentos latigazos, para que luego sus heridas fueran
lavadas con agua ardiente y sábila, y al liberarlo lo pusieran junto a dos perros
hambrientos y rabiosos. Después de haberlo torturado, su abuelo lo condenó a vagar
siendo perseguido por los perros llamados "Perros Tureco" o "Perros del Diablo" y
según la leyenda los perros lo perseguirán hasta el fin de los tiempos. Antes de liberarlo
su abuelo lo maldijo y condenó a portar los huesos de su padre por toda la eternidad, 4 [ ]

5
[
diciendo:
]

Maldito eres y maldito serás para el resto de la eternidad hasta que Dios tenga piedad de tu alma
Después de ser condenado fue a donde estaba el cadáver de su padre, el cual los
animales silvestres se habían encargado de limpiar. Para luego en un saco sucio
comenzar a meter los huesos de su padre, después se echó el saco al hombro y terminó
llevándoselos con él , seguido de cerca por los perros turecos para convertirse en una
leyenda. Según los que supuestamente lo han visto pasearse por el llano venezolano o
colombiano lo describen como un hombre adulto delgado que llega a medir 6 metros de
altura, que viste ropa desgastada, lleva un sombrero enorme en su cabeza y lleva
cargado un saco lleno de huesos, que se pasea por los llanos y entre las copas de los
árboles mientras emite su escalofriante silbido.

Se pasea por el llano matando a personas mujeriegas y borrachas para beberse su sangre
alcoholizada directo de sus ombligos. Se dice que su silbido suena como la
melodía "Do, re, mi, fa, sol, la, si, do" pero de una forma espeluznante que suena en un
sombrío y fantasmal eco. Hay veces en las que se sienta frente a las casas para contar
con detenimiento los huesos de su saco uno a uno, si las personas de esa casa lo
escuchan no pasa nada si es que no hay borrachos o mujeriegos entre ellos, pero si no lo
escuchan cuando pasa eso, al otro día habrá velorio en la casa. Se dice que cuando el
silbido es grueso es porque va por un hombre pero cuando el silbido es suave es que va
por una mujer.

La mejor forma de evitarlo es llevando un látigo, un ají picante o llevando un perro


doméstico, estas tres cosas lo espanta, además de que no se debe ser mujeriego o ir
borracho por los llanos venezolanos durante la noche.

Salió a la luz gracias a un obrero de La Portuguesa llamado Rafael. Se dice que


"Cuando su silbido se escucha cerca es porque está lejos, así que no hay peligro, pero
cuando se escucha lejos, ahí si es mejor tener cuidado por parte de los viajeros que
caminen solos por los llanos en altas horas de la noche, porque significa que el Silbón
esta cerca".6 7
[ ][ ]

Y así va el Silbón por los llanos solitarios acompañado por los perros turecos, los cuales
lo perseguirán desatando muerte y desgracia por donde vayan a sus desafortunadas
víctimas hasta la consumación de los tiempos.

En Colombia, sobre los llanos orientales del país, se dice que el Silbón, también
conocido el Silbador, fue un hombre mujeriego y parrandero que murió en soledad. Por
esa razón, cuando se topa con alguien, silba para atraer gente y obtener compañía. Su
silbido es hondo y largo, que suele penetrar los oídos e infunde frío. En otras versiones,
el Silbón aparece ante los jinetes para que les permitiera subir a sus caballos. No
obstante, otros dicen que suele perseguir a las mujeres embarazadas, y tiene la
capacidad de predecir la muerte de una persona. Si alguien escucha el silbido agudo,
pronostica la muerte de una mujer. En cambio, si suena grave pronostica la muerte de
un hombre. En todo caso, esa persona, sea hombre o mujer, generalmente es alguien
conocido por parte de quien ha escuchado el silbido, si escuchas su silbato puede morir
o volverse Loco.

El Silbón es un espectro del folclore de Venezuela,1originario de la región de


[ ]

los Llanos, particularmente del estado Portuguesa, municipio Guanarito, siendo también
difundido en los Llanos Orientales de Colombia.2 Se describe como una figura de hasta
[ ]

seis metros de altura, que se mueve sigilosamente entre los árboles, portando un
sombrero de cogollo y emite un silbido característico y escalofriante (que sube y baja en
las notas musicales do-re-mi-fa-sol-la-si). Una creencia popular indica que si el silbido
suena muy cerca, el Silbón está lejos y no hay peligro; pero si suena lejano, está muy
próximo y representa una amenaza mortal, especialmente para borrachos, mujeriegos o
personas de mala conducta, a quienes puede provocar fiebre, tullidez o la muerte.

Se trata del alma en pena de un joven que, según la tradición más extendida, asesinó a
su padre —ya sea por un arrebato de ira, por negarse a cazar o en medio de un conflicto
familiar— y fue maldecido por su abuelo (o en algunas versiones por su madre) a vagar
eternamente cargando un saco con los huesos de su víctima.

La leyenda, surgida a mediados del siglo XIX, forma parte del imaginario llanero
venezolano y se comparte también en regiones colombo-venezolanas, funcionando
como advertencia moral y elemento de control social en las zonas rurales. 3[ ]

Leyenda
Según la leyenda, en vida era un joven terco, caprichoso, maleducado y consentido al
extremo, desde pequeño lo tenían acostumbrado a ser complacido con todo. Él se la
pasaba de cantina en cantina desperdiciando su vida con el alcohol. Le apodaban
el Silbón porque eso era lo que mejor sabía hacer: "Silbar", pero una noche, se enojo por
lo que vio que le habían servido en la mesa, ya que le dijo a su madre que quería
asaduras de ciervo para cenar. Luego él se levantó se fue de su casa furioso hacia la
cantina para calmar su ira, por lo que la mujer le pidió a su esposo que fuera al bosque
para cazar un ciervo para su hijo. Acto seguido, sin embargo, el pobre hombre no pudo
lograr cazar nada con éxito.

Después de beber alcohol, el Silbón de regreso a casa se encontró con su frustrado padre
quien trató de explicarle porque no había podido cazar el ciervo que él quería, sin oír
razones y en medio de su borrachera golpeó brutalmente a su padre y cuando cayó al
suelo con el rifle de cacería le disparó constantemente hasta matarlo ahí mismo y luego
con el cuchillo de caza de su padre le sacó las tripas sin remordimiento alguno, y
finalmente las empacó en la tela de la camisa y se las llevó a casa.

Tras este hecho, le llevó las tripas a su madre, la cual al ver las últimas, sospechó un
poco, así que le preguntó varias cosas y hasta que la madre se dio cuenta de que estaba
cocinando las tripas de su marido. La Mujer entró en pánico y comenzó a gritar
pidiendo auxilio y de castigo su abuelo lo mandó a que lo ataran a un poste en el medio
del campo, a destruir la espalda a violentos latigazos, para que luego sus heridas fueran
lavadas con agua ardiente y sábila, y al liberarlo lo pusieran junto a dos perros
hambrientos y rabiosos. Después de haberlo torturado, su abuelo lo condenó a vagar
siendo perseguido por los perros llamados "Perros Tureco" o "Perros del Diablo" y
según la leyenda los perros lo perseguirán hasta el fin de los tiempos. Antes de liberarlo
su abuelo lo maldijo y condenó a portar los huesos de su padre por toda la eternidad, 4 [ ]

5
[
diciendo:
]

Maldito eres y maldito serás para el resto de la eternidad hasta que Dios tenga piedad de tu alma
Después de ser condenado fue a donde estaba el cadáver de su padre, el cual los
animales silvestres se habían encargado de limpiar. Para luego en un saco sucio
comenzar a meter los huesos de su padre, después se echó el saco al hombro y terminó
llevándoselos con él , seguido de cerca por los perros turecos para convertirse en una
leyenda. Según los que supuestamente lo han visto pasearse por el llano venezolano o
colombiano lo describen como un hombre adulto delgado que llega a medir 6 metros de
altura, que viste ropa desgastada, lleva un sombrero enorme en su cabeza y lEl
Silbón es un espectro del folclore de Venezuela,1originario de la región de los Llanos,
[ ]

particularmente del estado Portuguesa, municipio Guanarito, siendo también difundido


en los Llanos Orientales de Colombia.2 Se describe como una figura de hasta seis
[ ]

metros de altura, que se mueve sigilosamente entre los árboles, portando un sombrero
de cogollo y emite un silbido característico y escalofriante (que sube y baja en las notas
musicales do-re-mi-fa-sol-la-si). Una creencia popular indica que si el silbido suena
muy cerca, el Silbón está lejos y no hay peligro; pero si suena lejano, está muy próximo
y representa una amenaza mortal, especialmente para borrachos, mujeriegos o personas
de mala conducta, a quienes puede provocar fiebre, tullidez o la muerte.

Se trata del alma en pena de un joven que, según la tradición más extendida, asesinó a
su padre —ya sea por un arrebato de ira, por negarse a cazar o en medio de un conflicto
familiar— y fue maldecido por su abuelo (o en algunas versiones por su madre) a vagar
eternamente cargando un saco con los huesos de su víctima.

La leyenda, surgida a mediados del siglo XIX, forma parte del imaginario llanero
venezolano y se comparte también en regiones colombo-venezolanas, funcionando
como advertencia moral y elemento de control social en las zonas rurales. 3 [ ]

Leyenda
Según la leyenda, en vida era un joven terco, caprichoso, maleducado y consentido al
extremo, desde pequeño lo tenían acostumbrado a ser complacido con todo. Él se la
pasaba de cantina en cantina desperdiciando su vida con el alcohol. Le apodaban
el Silbón porque eso era lo que mejor sabía hacer: "Silbar", pero una noche, se enojo por
lo que vio que le habían servido en la mesa, ya que le dijo a su madre que quería
asaduras de ciervo para cenar. Luego él se levantó se fue de su casa furioso hacia la
cantina para calmar su ira, por lo que la mujer le pidió a su esposo que fuera al bosque
para cazar un ciervo para su hijo. Acto seguido, sin embargo, el pobre hombre no pudo
lograr cazar nada con éxito.

Después de beber alcohol, el Silbón de regreso a casa se encontró con su frustrado padre
quien trató de explicarle porque no había podido cazar el ciervo que él quería, sin oír
razones y en medio de su borrachera golpeó brutalmente a su padre y cuando cayó al
suelo con el rifle de cacería le disparó constantemente hasta matarlo ahí mismo y luego
con el cuchillo de caza de su padre le sacó las tripas sin remordimiento alguno, y
finalmente las empacó en la tela de la camisa y se las llevó a casa.

Tras este hecho, le llevó las tripas a su madre, la cual al ver las últimas, sospechó un
poco, así que le preguntó varias cosas y hasta que la madre se dio cuenta de que estaba
cocinando las tripas de su marido. La Mujer entró en pánico y comenzó a gritar
pidiendo auxilio y de castigo su abuelo lo mandó a que lo ataran a un poste en el medio
del campo, a destruir la espalda a violentos latigazos, para que luego sus heridas fueran
lavadas con agua ardiente y sábila, y al liberarlo lo pusieran junto a dos perros
hambrientos y rabiosos. Después de haberlo torturado, su abuelo lo condenó a vagar
siendo perseguido por los perros llamados "Perros Tureco" o "Perros del Diablo" y
según la leyenda los perros lo perseguirán hasta el fin de los tiempos. Antes de liberarlo
su abuelo lo maldijo y condenó a portar los huesos de su padre por toda la eternidad, 4 [ ]

5
[
diciendo:
]

Maldito eres y maldito serás para el resto de la eternidad hasta que Dios tenga piedad de tu alma
Después de ser condenado fue a donde estaba el cadáver de su padre, el cual los
animales silvestres se habían encargado de limpiar. Para luego en un saco sucio
comenzar a meter los huesos de su padre, después se echó el saco al hombro y terminó
llevándoselos con él , seguido de cerca por los perros turecos para convertirse en una
leyenda. Según los que supuestamente lo han visto pasearse por el llano venezolano o
colombiano lo describen como un hombre adulto delgado que llega a medir 6 metros de
altura, que viste ropa desgastada, lleva un sombrero enorme en su cabeza y lleva
cargado un saco lleno de huesos, que se pasea por los llanos y entre las copas de los
árboles mientras emite su escalofriante silbido.

Se pasea por el llano matando a personas mujeriegas y borrachas para beberse su sangre
alcoholizada directo de sus ombligos. Se dice que su silbido suena como la
melodía "Do, re, mi, fa, sol, la, si, do" pero de una forma espeluznante que suena en un
sombrío y fantasmal eco. Hay veces en las que se sienta frente a las casas para contar
con detenimiento los huesos de su saco uno a uno, si las personas de esa casa lo
escuchan no pasa nada si es que no hay borrachos o mujeriegos entre ellos, pero si no lo
escuchan cuando pasa eso, al otro día habrá velorio en la casa. Se dice que cuando el
silbido es grueso es porque va por un hombre pero cuando el silbido es suave es que va
por una mujer.

La mejor forma de evitarlo es llevando un látigo, un ají picante o llevando un perro


doméstico, estas tres cosas lo espanta, además de que no se debe ser mujeriego o ir
borracho por los llanos venezolanos durante la noche.

Salió a la luz gracias a un obrero de La Portuguesa llamado Rafael. Se dice que


"Cuando su silbido se escucha cerca es porque está lejos, así que no hay peligro, pero
cuando se escucha lejos, ahí si es mejor tener cuidado por parte de los viajeros que
caminen solos por los llanos en altas horas de la noche, porque significa que el Silbón
esta cerca".6 7
[ ][ ]

Y así va el Silbón por los llanos solitarios acompañado por los perros turecos, los cuales
lo perseguirán desatando muerte y desgracia por donde vayan a sus desafortunadas
víctimas hasta la consumación de los tiempos.

En Colombia, sobre los llanos orientales del país, se dice que el Silbón, también
conocido el Silbador, fue un hombre mujeriego y parrandero que murió en soledad. Por
esa razón, cuando se topa con alguien, silba para atraer gente y obtener compañía. Su
silbido es hondo y largo, que suele penetrar los oídos e infunde frío. En otras versiones,
el Silbón aparece ante los jinetes para que les permitiera subir a sus caballos. No
obstante, otros dicen que suele perseguir a las mujeres embarazadas, y tiene la
capacidad de predecir la muerte de una persona. Si alguien escucha el silbido agudo,
pronostica la muerte de una mujer. En cambio, si suena grave pronostica la muerte de
un hombre. En todo caso, esa persona, sea hombre o mujer, generalmente es alguien
conocido por parte de quien ha escuchado el silbido, si escuchas su silbato puede morir
o volverse Loco.

El Silbón es un espectro del folclore de Venezuela,1originario de la región de


[ ]

los Llanos, particularmente del estado Portuguesa, municipio Guanarito, siendo también
difundido en los Llanos Orientales de Colombia.2 Se describe como una figura de hasta
[ ]

seis metros de altura, que se mueve sigilosamente entre los árboles, portando un
sombrero de cogollo y emite un silbido característico y escalofriante (que sube y baja en
las notas musicales do-re-mi-fa-sol-la-si). Una creencia popular indica que si el silbido
suena muy cerca, el Silbón está lejos y no hay peligro; pero si suena lejano, está muy
próximo y representa una amenaza mortal, especialmente para borrachos, mujeriegos o
personas de mala conducta, a quienes puede provocar fiebre, tullidez o la muerte.

Se trata del alma en pena de un joven que, según la tradición más extendida, asesinó a
su padre —ya sea por un arrebato de ira, por negarse a cazar o en medio de un conflicto
familiar— y fue maldecido por su abuelo (o en algunas versiones por su madre) a vagar
eternamente cargando un saco con los huesos de su víctima.
La leyenda, surgida a mediados del siglo XIX, forma parte del imaginario llanero
venezolano y se comparte también en regiones colombo-venezolanas, funcionando
como advertencia moral y elemento de control social en las zonas rurales. 3 [ ]

Leyenda
Según la leyenda, en vida era un joven terco, caprichoso, maleducado y consentido al
extremo, desde pequeño lo tenían acostumbrado a ser complacido con todo. Él se la
pasaba de cantina en cantina desperdiciando su vida con el alcohol. Le apodaban
el Silbón porque eso era lo que mejor sabía hacer: "Silbar", pero una noche, se enojo por
lo que vio que le habían servido en la mesa, ya que le dijo a su madre que quería
asaduras de ciervo para cenar. Luego él se levantó se fue de su casa furioso hacia la
cantina para calmar su ira, por lo que la mujer le pidió a su esposo que fuera al bosque
para cazar un ciervo para su hijo. Acto seguido, sin embargo, el pobre hombre no pudo
lograr cazar nada con éxito.

Después de beber alcohol, el Silbón de regreso a casa se encontró con su frustrado padre
quien trató de explicarle porque no había podido cazar el ciervo que él quería, sin oír
razones y en medio de su borrachera golpeó brutalmente a su padre y cuando cayó al
suelo con el rifle de cacería le disparó constantemente hasta matarlo ahí mismo y luego
con el cuchillo de caza de su padre le sacó las tripas sin remordimiento alguno, y
finalmente las empacó en la tela de la camisa y se las llevó a casa.

Tras este hecho, le llevó las tripas a su madre, la cual al ver las últimas, sospechó un
poco, así que le preguntó varias cosas y hasta que la madre se dio cuenta de que estaba
cocinando las tripas de su marido. La Mujer entró en pánico y comenzó a gritar
pidiendo auxilio y de castigo su abuelo lo mandó a que lo ataran a un poste en el medio
del campo, a destruir la espalda a violentos latigazos, para que luego sus heridas fueran
lavadas con agua ardiente y sábila, y al liberarlo lo pusieran junto a dos perros
hambrientos y rabiosos. Después de haberlo torturado, su abuelo lo condenó a vagar
siendo perseguido por los perros llamados "Perros Tureco" o "Perros del Diablo" y
según la leyenda los perros lo perseguirán hasta el fin de los tiempos. Antes de liberarlo
su abuelo lo maldijo y condenó a portar los huesos de su padre por toda la eternidad, 4 [ ]

5
[
diciendo:
]

Maldito eres y maldito serás para el resto de la eternidad hasta que Dios tenga piedad de tu alma
Después de ser condenado fue a donde estaba el cadáver de su padre, el cual los
animales silvestres se habían encargado de limpiar. Para luego en un saco sucio
comenzar a meter los huesos de su padre, después se echó el saco al hombro y terminó
llevándoselos con él , seguido de cerca por los perros turecos para convertirse en una
leyenda. Según los que supuestamente lo han visto pasearse por el llano venezolano o
colombiano lo describen como un hombre adulto delgado que llega a medir 6 metros de
altura, que viste ropa desgastada, lleva un sombrero enorme en su cabeza y lleva
cargado un saco lleno de huesos, que se pasea por los llanos y entre las copas de los
árboles mientras emite su escalofriante silbido.

Se pasea por el llano matando a personas mujeriegas y borrachas para beberse su sangre
alcoholizada directo de sus ombligos. Se dice que su silbido suena como la
melodía "Do, re, mi, fa, sol, la, si, do" pero de una forma espeluznante que suena en un
sombrío y fantasmal eco. Hay veces en las que se sienta frente a las casas para contar
con detenimiento los huesos de su saco uno a uno, si las personas de esa casa lo
escuchan no pasa nada si es que no hay borrachos o mujeriegos entre ellos, pero si no lo
escuchan cuando pasa eso, al otro día habrá velorio en la casa. Se dice que cuando el
silbido es grueso es porque va por un hombre pero cuando el silbido es suave es que va
por una mujer.

La mejor forma de evitarlo es llevando un látigo, un ají picante o llevando un perro


doméstico, estas tres cosas lo espanta, además de que no se debe ser mujeriego o ir
borracho por los llanos venezolanos durante la noche.

Salió a la luz gracias a un obrero de La Portuguesa llamado Rafael. Se dice que


"Cuando su silbido se escucha cerca es porque está lejos, así que no hay peligro, pero
cuando se escucha lejos, ahí si es mejor tener cuidado por parte de los viajeros que
caminen solos por los llanos en altas horas de la noche, porque significa que el Silbón
esta cerca".6 7
[ ][ ]

Y así va el Silbón por los llanos solitarios acompañado por los perros turecos, los cuales
lo perseguirán desatando muerte y desgracia por donde vayan a sus desafortunadas
víctimas hasta la consumación de los tiempos.

En Colombia, sobre los llanos orientales del país, se dice que el Silbón, también
conocido el Silbador, fue un hombre mujeriego y parrandero que murió en soledad. Por
esa razón, cuando se topa con alguien, silba para atraer gente y obtener compañía. Su
silbido es hondo y largo, que suele penetrar los oídos e infunde frío. En otras versiones,
el Silbón aparece ante los jinetes para que les permitiera subir a sus caballos. No
obstante, otros dicen que suele perseguir a las mujeres embarazadas, y tiene la
capacidad de predecir la muerte de una persona. Si alguien escucha el silbido agudo,
pronostica la muerte de una mujer. En cambio, si suena grave pronostica la muerte de
un hombre. En todo caso, esa persona, sea hombre o mujer, generalmente es alguien
conocido por parte de quien ha escuchado el silbido, si escuchas su silbato puede morir
o volverse Loco.

El Silbón es un espectro del folclore de Venezuela,1originario de la región de


[ ]

los Llanos, particularmente del estado Portuguesa, municipio Guanarito, siendo también
difundido en los Llanos Orientales de Colombia.2 Se describe como una figura de hasta
[ ]

seis metros de altura, que se mueve sigilosamente entre los árboles, portando un
sombrero de cogollo y emite un silbido característico y escalofriante (que sube y baja en
las notas musicales do-re-mi-fa-sol-la-si). Una creencia popular indica que si el silbido
suena muy cerca, el Silbón está lejos y no hay peligro; pero si suena lejano, está muy
próximo y representa una amenaza mortal, especialmente para borrachos, mujeriegos o
personas de mala conducta, a quienes puede provocar fiebre, tullidez o la muerte.

Se trata del alma en pena de un joven que, según la tradición más extendida, asesinó a
su padre —ya sea por un arrebato de ira, por negarse a cazar o en medio de un conflicto
familiar— y fue maldecido por su abuelo (o en algunas versiones por su madre) a vagar
eternamente cargando un saco con los huesos de su víctima.

La leyenda, surgida a mediados del siglo XIX, forma parte del imaginario llanero
venezolano y se comparte también en regiones colombo-venezolanas, funcionando
como advertencia moral y elemento de control social en las zonas rurales. 3[ ]
Leyenda
Según la leyenda, en vida era un joven terco, caprichoso, maleducado y consentido al
extremo, desde pequeño lo tenían acostumbrado a ser complacido con todo. Él se la
pasaba de cantina en cantina desperdiciando su vida con el alcohol. Le apodaban
el Silbón porque eso era lo que mejor sabía hacer: "Silbar", pero una noche, se enojo por
lo que vio que le habían servido en la mesa, ya que le dijo a su madre que quería
asaduras de ciervo para cenar. Luego él se levantó se fue de su casa furioso hacia la
cantina para calmar su ira, por lo que la mujer le pidió a su esposo que fuera al bosque
para cazar un ciervo para su hijo. Acto seguido, sin embargo, el pobre hombre no pudo
lograr cazar nada con éxito.

Después de beber alcohol, el Silbón de regreso a casa se encontró con su frustrado padre
quien trató de explicarle porque no había podido cazar el ciervo que él quería, sin oír
razones y en medio de su borrachera golpeó brutalmente a su padre y cuando cayó al
suelo con el rifle de cacería le disparó constantemente hasta matarlo ahí mismo y luego
con el cuchillo de caza de su padre le sacó las tripas sin remordimiento alguno, y
finalmente las empacó en la tela de la camisa y se las llevó a casa.

Tras este hecho, le llevó las tripas a su madre, la cual al ver las últimas, sospechó un
poco, así que le preguntó varias cosas y hasta que la madre se dio cuenta de que estaba
cocinando las tripas de su marido. La Mujer entró en pánico y comenzó a gritar
pidiendo auxilio y de castigo su abuelo lo mandó a que lo ataran a un poste en el medio
del campo, a destruir la espalda a violentos latigazos, para que luego sus heridas fueran
lavadas con agua ardiente y sábila, y al liberarlo lo pusieran junto a dos perros
hambrientos y rabiosos. Después de haberlo torturado, su abuelo lo condenó a vagar
siendo perseguido por los perros llamados "Perros Tureco" o "Perros del Diablo" y
según la leyenda los perros lo perseguirán hasta el fin de los tiempos. Antes de liberarlo
su abuelo lo maldijo y condenó a portar los huesos de su padre por toda la eternidad, 4 [ ]

5
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diciendo:
]

Maldito eres y maldito serás para el resto de la eternidad hasta que Dios tenga piedad de tu alma
Después de ser condenado fue a donde estaba el cadáver de su padre, el cual los
animales silvestres se habían encargado de limpiar. Para luego en un saco sucio
comenzar a meter los huesos de su padre, después se echó el saco al hombro y terminó
llevándoselos con él , seguido de cerca por los perros turecos para convertirse en una
leyenda. Según los que supuestamente lo han visto pasearse por el llano venezolano o
colombiano lo describen como un hombre adulto delgado que llega a medir 6 metros de
altura, que viste ropa desgastada, lleva un sombrero enorme en su cabeza y lleva
cargado un saco lleno de huesos, que se pasea por los llanos y entre las copas de los
árboles mientras emite su escalofriante silbido.

Se pasea por el llano matando a personas mujeriegas y borrachas para beberse su sangre
alcoholizada directo de sus ombligos. Se dice que su silbido suena como la
melodía "Do, re, mi, fa, sol, la, si, do" pero de una forma espeluznante que suena en un
sombrío y fantasmal eco. Hay veces en las que se sienta frente a las casas para contar
con detenimiento los huesos de su saco uno a uno, si las personas de esa casa lo
escuchan no pasa nada si es que no hay borrachos o mujeriegos entre ellos, pero si no lo
escuchan cuando pasa eso, al otro día habrá velorio en la casa. Se dice que cuando el
silbido es grueso es porque va por un hombre pero cuando el silbido es suave es que va
por una mujer.

La mejor forma de evitarlo es llevando un látigo, un ají picante o llevando un perro


doméstico, estas tres cosas lo espanta, además de que no se debe ser mujeriego o ir
borracho por los llanos venezolanos durante la noche.

Salió a la luz gracias a un obrero de La Portuguesa llamado Rafael. Se dice que


"Cuando su silbido se escucha cerca es porque está lejos, así que no hay peligro, pero
cuando se escucha lejos, ahí si es mejor tener cuidado por parte de los viajeros que
caminen solos por los llanos en altas horas de la noche, porque significa que el Silbón
esta cerca".6 7
[ ][ ]

Y así va el Silbón por los llanos solitarios acompañado por los perros turecos, los cuales
lo perseguirán desatando muerte y desgracia por donde vayan a sus desafortunadas
víctimas hasta la consumación de los tiempos.

En Colombia, sobre los llanos orientales del país, se dice que el Silbón, también
conocido el Silbador, fue un hombre mujeriego y parrandero que murió en soledad. Por
esa razón, cuando se topa con alguien, silba para atraer gente y obtener compañía. Su
silbido es hondo y largo, que suele penetrar los oídos e infunde frío. En otras versiones,
el Silbón aparece ante los jinetes para que les permitiera subir a sus caballos. No
obstante, otros dicen que suele perseguir a las mujeres embarazadas, y tiene la
capacidad de predecir la muerte de una persona. Si alguien escucha el silbido agudo,
pronostica la muerte de una mujer. En cambio, si suena grave pronostica la muerte de
un hombre. En todo caso, esa persona, sea hombre o mujer, generalmente es alguien
conocido por parte de quien ha escuchado el silbido, si escuchas su silbato puede morir
o volverse Loco.

El Silbón es un espectro del folclore de Venezuela,1originario de la región de


[ ]

los Llanos, particularmente del estado Portuguesa, municipio Guanarito, siendo también
difundido en los Llanos Orientales de Colombia.2 Se describe como una figura de hasta
[ ]

seis metros de altura, que se mueve sigilosamente entre los árboles, portando un
sombrero de cogollo y emite un silbido característico y escalofriante (que sube y baja en
las notas musicales do-re-mi-fa-sol-la-si). Una creencia popular indica que si el silbido
suena muy cerca, el Silbón está lejos y no hay peligro; pero si suena lejano, está muy
próximo y representa una amenaza mortal, especialmente para borrachos, mujeriegos o
personas de mala conducta, a quienes puede provocar fiebre, tullidez o la muerte.

Se trata del alma en pena de un joven que, según la tradición más extendida, asesinó a
su padre —ya sea por un arrebato de ira, por negarse a cazar o en medio de un conflicto
familiar— y fue maldecido por su abuelo (o en algunas versiones por su madre) a vagar
eternamente cargando un saco con los huesos de su víctima.

La leyenda, surgida a mediados del siglo XIX, forma parte del imaginario llanero
venezolano y se comparte también en regiones colombo-venezolanas, funcionando
como advertencia moral y elemento de control social en las zonas rurales. 3[ ]

Leyenda
Según la leyenda, en vida era un joven terco, caprichoso, maleducado y consentido al
extremo, desde pequeño lo tenían acostumbrado a ser complacido con todo. Él se la
pasaba de cantina en cantina desperdiciando su vida con el alcohol. Le apodaban
el Silbón porque eso era lo que mejor sabía hacer: "Silbar", pero una noche, se enojo por
lo que vio que le habían servido en la mesa, ya que le dijo a su madre que quería
asaduras de ciervo para cenar. Luego él se levantó se fue de su casa furioso hacia la
cantina para calmar su ira, por lo que la mujer le pidió a su esposo que fuera al bosque
para cazar un ciervo para su hijo. Acto seguido, sin embargo, el pobre hombre no pudo
lograr cazar nada con éxito.

Después de beber alcohol, el Silbón de regreso a casa se encontró con su frustrado padre
quien trató de explicarle porque no había podido cazar el ciervo que él quería, sin oír
razones y en medio de su borrachera golpeó brutalmente a su padre y cuando cayó al
suelo con el rifle de cacería le disparó constantemente hasta matarlo ahí mismo y luego
con el cuchillo de caza de su padre le sacó las tripas sin remordimiento alguno, y
finalmente las empacó en la tela de la camisa y se las llevó a casa.

Tras este hecho, le llevó las tripas a su madre, la cual al ver las últimas, sospechó un
poco, así que le preguntó varias cosas y hasta que la madre se dio cuenta de que estaba
cocinando las tripas de su marido. La Mujer entró en pánico y comenzó a gritar
pidiendo auxilio y de castigo su abuelo lo mandó a que lo ataran a un poste en el medio
del campo, a destruir la espalda a violentos latigazos, para que luego sus heridas fueran
lavadas con agua ardiente y sábila, y al liberarlo lo pusieran junto a dos perros
hambrientos y rabiosos. Después de haberlo torturado, su abuelo lo condenó a vagar
siendo perseguido por los perros llamados "Perros Tureco" o "Perros del Diablo" y
según la leyenda los perros lo perseguirán hasta el fin de los tiempos. Antes de liberarlo
su abuelo lo maldijo y condenó a portar los huesos de su padre por toda la eternidad, 4 [ ]

5
[
diciendo:
]

Maldito eres y maldito serás para el resto de la eternidad hasta que Dios tenga piedad de tu alma
Después de ser condenado fue a donde estaba el cadáver de su padre, el cual los
animales silvestres se habían encargado de limpiar. Para luego en un saco sucio
comenzar a meter los huesos de su padre, después se echó el saco al hombro y terminó
llevándoselos con él , seguido de cerca por los perros turecos para convertirse en una
leyenda. Según los que supuestamente lo han visto pasearse por el llano venezolano o
colombiano lo describen como un hombre adulto delgado que llega a medir 6 metros de
altura, que viste ropa desgastada, lleva un sombrero enorme en su cabeza y lEl
Silbón es un espectro del folclore de Venezuela,1originario de la región de los Llanos,
[ ]

particularmente del estado Portuguesa, municipio Guanarito, siendo también difundido


en los Llanos Orientales de Colombia.2 Se describe como una figura de hasta seis
[ ]

metros de altura, que se mueve sigilosamente entre los árboles, portando un sombrero
de cogollo y emite un silbido característico y escalofriante (que sube y baja en las notas
musicales do-re-mi-fa-sol-la-si). Una creencia popular indica que si el silbido suena
muy cerca, el Silbón está lejos y no hay peligro; pero si suena lejano, está muy próximo
y representa una amenaza mortal, especialmente para borrachos, mujeriegos o personas
de mala conducta, a quienes puede provocar fiebre, tullidez o la muerte.

Se trata del alma en pena de un joven que, según la tradición más extendida, asesinó a
su padre —ya sea por un arrebato de ira, por negarse a cazar o en medio de un conflicto
familiar— y fue maldecido por su abuelo (o en algunas versiones por su madre) a vagar
eternamente cargando un saco con los huesos de su víctima.

La leyenda, surgida a mediados del siglo XIX, forma parte del imaginario llanero
venezolano y se comparte también en regiones colombo-venezolanas, funcionando
como advertencia moral y elemento de control social en las zonas rurales. 3 [ ]

Leyenda
Según la leyenda, en vida era un joven terco, caprichoso, maleducado y consentido al
extremo, desde pequeño lo tenían acostumbrado a ser complacido con todo. Él se la
pasaba de cantina en cantina desperdiciando su vida con el alcohol. Le apodaban
el Silbón porque eso era lo que mejor sabía hacer: "Silbar", pero una noche, se enojo por
lo que vio que le habían servido en la mesa, ya que le dijo a su madre que quería
asaduras de ciervo para cenar. Luego él se levantó se fue de su casa furioso hacia la
cantina para calmar su ira, por lo que la mujer le pidió a su esposo que fuera al bosque
para cazar un ciervo para su hijo. Acto seguido, sin embargo, el pobre hombre no pudo
lograr cazar nada con éxito.

Después de beber alcohol, el Silbón de regreso a casa se encontró con su frustrado padre
quien trató de explicarle porque no había podido cazar el ciervo que él quería, sin oír
razones y en medio de su borrachera golpeó brutalmente a su padre y cuando cayó al
suelo con el rifle de cacería le disparó constantemente hasta matarlo ahí mismo y luego
con el cuchillo de caza de su padre le sacó las tripas sin remordimiento alguno, y
finalmente las empacó en la tela de la camisa y se las llevó a casa.

Tras este hecho, le llevó las tripas a su madre, la cual al ver las últimas, sospechó un
poco, así que le preguntó varias cosas y hasta que la madre se dio cuenta de que estaba
cocinando las tripas de su marido. La Mujer entró en pánico y comenzó a gritar
pidiendo auxilio y de castigo su abuelo lo mandó a que lo ataran a un poste en el medio
del campo, a destruir la espalda a violentos latigazos, para que luego sus heridas fueran
lavadas con agua ardiente y sábila, y al liberarlo lo pusieran junto a dos perros
hambrientos y rabiosos. Después de haberlo torturado, su abuelo lo condenó a vagar
siendo perseguido por los perros llamados "Perros Tureco" o "Perros del Diablo" y
según la leyenda los perros lo perseguirán hasta el fin de los tiempos. Antes de liberarlo
su abuelo lo maldijo y condenó a portar los huesos de su padre por toda la eternidad, 4 [ ]

5
[
diciendo:
]

Maldito eres y maldito serás para el resto de la eternidad hasta que Dios tenga piedad de tu alma
Después de ser condenado fue a donde estaba el cadáver de su padre, el cual los
animales silvestres se habían encargado de limpiar. Para luego en un saco sucio
comenzar a meter los huesos de su padre, después se echó el saco al hombro y terminó
llevándoselos con él , seguido de cerca por los perros turecos para convertirse en una
leyenda. Según los que supuestamente lo han visto pasearse por el llano venezolano o
colombiano lo describen como un hombre adulto delgado que llega a medir 6 metros de
altura, que viste ropa desgastada, lleva un sombrero enorme en su cabeza y lleva
cargado un saco lleno de huesos, que se pasea por los llanos y entre las copas de los
árboles mientras emite su escalofriante silbido.

Se pasea por el llano matando a personas mujeriegas y borrachas para beberse su sangre
alcoholizada directo de sus ombligos. Se dice que su silbido suena como la
melodía "Do, re, mi, fa, sol, la, si, do" pero de una forma espeluznante que suena en un
sombrío y fantasmal eco. Hay veces en las que se sienta frente a las casas para contar
con detenimiento los huesos de su saco uno a uno, si las personas de esa casa lo
escuchan no pasa nada si es que no hay borrachos o mujeriegos entre ellos, pero si no lo
escuchan cuando pasa eso, al otro día habrá velorio en la casa. Se dice que cuando el
silbido es grueso es porque va por un hombre pero cuando el silbido es suave es que va
por una mujer.

La mejor forma de evitarlo es llevando un látigo, un ají picante o llevando un perro


doméstico, estas tres cosas lo espanta, además de que no se debe ser mujeriego o ir
borracho por los llanos venezolanos durante la noche.

Salió a la luz gracias a un obrero de La Portuguesa llamado Rafael. Se dice que


"Cuando su silbido se escucha cerca es porque está lejos, así que no hay peligro, pero
cuando se escucha lejos, ahí si es mejor tener cuidado por parte de los viajeros que
caminen solos por los llanos en altas horas de la noche, porque significa que el Silbón
esta cerca".6 7
[ ][ ]

Y así va el Silbón por los llanos solitarios acompañado por los perros turecos, los cuales
lo perseguirán desatando muerte y desgracia por donde vayan a sus desafortunadas
víctimas hasta la consumación de los tiempos.

En Colombia, sobre los llanos orientales del país, se dice que el Silbón, también
conocido el Silbador, fue un hombre mujeriego y parrandero que murió en soledad. Por
esa razón, cuando se topa con alguien, silba para atraer gente y obtener compañía. Su
silbido es hondo y largo, que suele penetrar los oídos e infunde frío. En otras versiones,
el Silbón aparece ante los jinetes para que les permitiera subir a sus caballos. No
obstante, otros dicen que suele perseguir a las mujeres embarazadas, y tiene la
capacidad de predecir la muerte de una persona. Si alguien escucha el silbido agudo,
pronostica la muerte de una mujer. En cambio, si suena grave pronostica la muerte de
un hombre. En todo caso, esa persona, sea hombre o mujer, generalmente es alguien
conocido por parte de quien ha escuchado el silbido, si escuchas su silbato puede morir
o volverse Loco.

El Silbón es un espectro del folclore de Venezuela,1originario de la región de


[ ]

los Llanos, particularmente del estado Portuguesa, municipio Guanarito, siendo también
difundido en los Llanos Orientales de Colombia.2 Se describe como una figura de hasta
[ ]

seis metros de altura, que se mueve sigilosamente entre los árboles, portando un
sombrero de cogollo y emite un silbido característico y escalofriante (que sube y baja en
las notas musicales do-re-mi-fa-sol-la-si). Una creencia popular indica que si el silbido
suena muy cerca, el Silbón está lejos y no hay peligro; pero si suena lejano, está muy
próximo y representa una amenaza mortal, especialmente para borrachos, mujeriegos o
personas de mala conducta, a quienes puede provocar fiebre, tullidez o la muerte.

Se trata del alma en pena de un joven que, según la tradición más extendida, asesinó a
su padre —ya sea por un arrebato de ira, por negarse a cazar o en medio de un conflicto
familiar— y fue maldecido por su abuelo (o en algunas versiones por su madre) a vagar
eternamente cargando un saco con los huesos de su víctima.
La leyenda, surgida a mediados del siglo XIX, forma parte del imaginario llanero
venezolano y se comparte también en regiones colombo-venezolanas, funcionando
como advertencia moral y elemento de control social en las zonas rurales. 3 [ ]

Leyenda
Según la leyenda, en vida era un joven terco, caprichoso, maleducado y consentido al
extremo, desde pequeño lo tenían acostumbrado a ser complacido con todo. Él se la
pasaba de cantina en cantina desperdiciando su vida con el alcohol. Le apodaban
el Silbón porque eso era lo que mejor sabía hacer: "Silbar", pero una noche, se enojo por
lo que vio que le habían servido en la mesa, ya que le dijo a su madre que quería
asaduras de ciervo para cenar. Luego él se levantó se fue de su casa furioso hacia la
cantina para calmar su ira, por lo que la mujer le pidió a su esposo que fuera al bosque
para cazar un ciervo para su hijo. Acto seguido, sin embargo, el pobre hombre no pudo
lograr cazar nada con éxito.

Después de beber alcohol, el Silbón de regreso a casa se encontró con su frustrado padre
quien trató de explicarle porque no había podido cazar el ciervo que él quería, sin oír
razones y en medio de su borrachera golpeó brutalmente a su padre y cuando cayó al
suelo con el rifle de cacería le disparó constantemente hasta matarlo ahí mismo y luego
con el cuchillo de caza de su padre le sacó las tripas sin remordimiento alguno, y
finalmente las empacó en la tela de la camisa y se las llevó a casa.

Tras este hecho, le llevó las tripas a su madre, la cual al ver las últimas, sospechó un
poco, así que le preguntó varias cosas y hasta que la madre se dio cuenta de que estaba
cocinando las tripas de su marido. La Mujer entró en pánico y comenzó a gritar
pidiendo auxilio y de castigo su abuelo lo mandó a que lo ataran a un poste en el medio
del campo, a destruir la espalda a violentos latigazos, para que luego sus heridas fueran
lavadas con agua ardiente y sábila, y al liberarlo lo pusieran junto a dos perros
hambrientos y rabiosos. Después de haberlo torturado, su abuelo lo condenó a vagar
siendo perseguido por los perros llamados "Perros Tureco" o "Perros del Diablo" y
según la leyenda los perros lo perseguirán hasta el fin de los tiempos. Antes de liberarlo
su abuelo lo maldijo y condenó a portar los huesos de su padre por toda la eternidad, 4 [ ]

5
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diciendo:
]

Maldito eres y maldito serás para el resto de la eternidad hasta que Dios tenga piedad de tu alma
Después de ser condenado fue a donde estaba el cadáver de su padre, el cual los
animales silvestres se habían encargado de limpiar. Para luego en un saco sucio
comenzar a meter los huesos de su padre, después se echó el saco al hombro y terminó
llevándoselos con él , seguido de cerca por los perros turecos para convertirse en una
leyenda. Según los que supuestamente lo han visto pasearse por el llano venezolano o
colombiano lo describen como un hombre adulto delgado que llega a medir 6 metros de
altura, que viste ropa desgastada, lleva un sombrero enorme en su cabeza y lleva
cargado un saco lleno de huesos, que se pasea por los llanos y entre las copas de los
árboles mientras emite su escalofriante silbido.

Se pasea por el llano matando a personas mujeriegas y borrachas para beberse su sangre
alcoholizada directo de sus ombligos. Se dice que su silbido suena como la
melodía "Do, re, mi, fa, sol, la, si, do" pero de una forma espeluznante que suena en un
sombrío y fantasmal eco. Hay veces en las que se sienta frente a las casas para contar
con detenimiento los huesos de su saco uno a uno, si las personas de esa casa lo
escuchan no pasa nada si es que no hay borrachos o mujeriegos entre ellos, pero si no lo
escuchan cuando pasa eso, al otro día habrá velorio en la casa. Se dice que cuando el
silbido es grueso es porque va por un hombre pero cuando el silbido es suave es que va
por una mujer.

La mejor forma de evitarlo es llevando un látigo, un ají picante o llevando un perro


doméstico, estas tres cosas lo espanta, además de que no se debe ser mujeriego o ir
borracho por los llanos venezolanos durante la noche.

Salió a la luz gracias a un obrero de La Portuguesa llamado Rafael. Se dice que


"Cuando su silbido se escucha cerca es porque está lejos, así que no hay peligro, pero
cuando se escucha lejos, ahí si es mejor tener cuidado por parte de los viajeros que
caminen solos por los llanos en altas horas de la noche, porque significa que el Silbón
esta cerca".6 7
[ ][ ]

Y así va el Silbón por los llanos solitarios acompañado por los perros turecos, los cuales
lo perseguirán desatando muerte y desgracia por donde vayan a sus desafortunadas
víctimas hasta la consumación de los tiempos.

En Colombia, sobre los llanos orientales del país, se dice que el Silbón, también
conocido el Silbador, fue un hombre mujeriego y parrandero que murió en soledad. Por
esa razón, cuando se topa con alguien, silba para atraer gente y obtener compañía. Su
silbido es hondo y largo, que suele penetrar los oídos e infunde frío. En otras versiones,
el Silbón aparece ante los jinetes para que les permitiera subir a sus caballos. No
obstante, otros dicen que suele perseguir a las mujeres embarazadas, y tiene la
capacidad de predecir la muerte de una persona. Si alguien escucha el silbido agudo,
pronostica la muerte de una mujer. En cambio, si suena grave pronostica la muerte de
un hombre. En todo caso, esa persona, sea hombre o mujer, generalmente es alguien
conocido por parte de quien ha escuchado el silbido, si escuchas su silbato puede morir
o volverse Loco.

El Silbón es un espectro del folclore de Venezuela,1originario de la región de


[ ]

los Llanos, particularmente del estado Portuguesa, municipio Guanarito, siendo también
difundido en los Llanos Orientales de Colombia.2 Se describe como una figura de hasta
[ ]

seis metros de altura, que se mueve sigilosamente entre los árboles, portando un
sombrero de cogollo y emite un silbido característico y escalofriante (que sube y baja en
las notas musicales do-re-mi-fa-sol-la-si). Una creencia popular indica que si el silbido
suena muy cerca, el Silbón está lejos y no hay peligro; pero si suena lejano, está muy
próximo y representa una amenaza mortal, especialmente para borrachos, mujeriegos o
personas de mala conducta, a quienes puede provocar fiebre, tullidez o la muerte.

Se trata del alma en pena de un joven que, según la tradición más extendida, asesinó a
su padre —ya sea por un arrebato de ira, por negarse a cazar o en medio de un conflicto
familiar— y fue maldecido por su abuelo (o en algunas versiones por su madre) a vagar
eternamente cargando un saco con los huesos de su víctima.

La leyenda, surgida a mediados del siglo XIX, forma parte del imaginario llanero
venezolano y se comparte también en regiones colombo-venezolanas, funcionando
como advertencia moral y elemento de control social en las zonas rurales. 3[ ]
Leyenda
Según la leyenda, en vida era un joven terco, caprichoso, maleducado y consentido al
extremo, desde pequeño lo tenían acostumbrado a ser complacido con todo. Él se la
pasaba de cantina en cantina desperdiciando su vida con el alcohol. Le apodaban
el Silbón porque eso era lo que mejor sabía hacer: "Silbar", pero una noche, se enojo por
lo que vio que le habían servido en la mesa, ya que le dijo a su madre que quería
asaduras de ciervo para cenar. Luego él se levantó se fue de su casa furioso hacia la
cantina para calmar su ira, por lo que la mujer le pidió a su esposo que fuera al bosque
para cazar un ciervo para su hijo. Acto seguido, sin embargo, el pobre hombre no pudo
lograr cazar nada con éxito.

Después de beber alcohol, el Silbón de regreso a casa se encontró con su frustrado padre
quien trató de explicarle porque no había podido cazar el ciervo que él quería, sin oír
razones y en medio de su borrachera golpeó brutalmente a su padre y cuando cayó al
suelo con el rifle de cacería le disparó constantemente hasta matarlo ahí mismo y luego
con el cuchillo de caza de su padre le sacó las tripas sin remordimiento alguno, y
finalmente las empacó en la tela de la camisa y se las llevó a casa.

Tras este hecho, le llevó las tripas a su madre, la cual al ver las últimas, sospechó un
poco, así que le preguntó varias cosas y hasta que la madre se dio cuenta de que estaba
cocinando las tripas de su marido. La Mujer entró en pánico y comenzó a gritar
pidiendo auxilio y de castigo su abuelo lo mandó a que lo ataran a un poste en el medio
del campo, a destruir la espalda a violentos latigazos, para que luego sus heridas fueran
lavadas con agua ardiente y sábila, y al liberarlo lo pusieran junto a dos perros
hambrientos y rabiosos. Después de haberlo torturado, su abuelo lo condenó a vagar
siendo perseguido por los perros llamados "Perros Tureco" o "Perros del Diablo" y
según la leyenda los perros lo perseguirán hasta el fin de los tiempos. Antes de liberarlo
su abuelo lo maldijo y condenó a portar los huesos de su padre por toda la eternidad, 4 [ ]

5
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diciendo:
]

Maldito eres y maldito serás para el resto de la eternidad hasta que Dios tenga piedad de tu alma
Después de ser condenado fue a donde estaba el cadáver de su padre, el cual los
animales silvestres se habían encargado de limpiar. Para luego en un saco sucio
comenzar a meter los huesos de su padre, después se echó el saco al hombro y terminó
llevándoselos con él , seguido de cerca por los perros turecos para convertirse en una
leyenda. Según los que supuestamente lo han visto pasearse por el llano venezolano o
colombiano lo describen como un hombre adulto delgado que llega a medir 6 metros de
altura, que viste ropa desgastada, lleva un sombrero enorme en su cabeza y lleva
cargado un saco lleno de huesos, que se pasea por los llanos y entre las copas de los
árboles mientras emite su escalofriante silbido.

Se pasea por el llano matando a personas mujeriegas y borrachas para beberse su sangre
alcoholizada directo de sus ombligos. Se dice que su silbido suena como la
melodía "Do, re, mi, fa, sol, la, si, do" pero de una forma espeluznante que suena en un
sombrío y fantasmal eco. Hay veces en las que se sienta frente a las casas para contar
con detenimiento los huesos de su saco uno a uno, si las personas de esa casa lo
escuchan no pasa nada si es que no hay borrachos o mujeriegos entre ellos, pero si no lo
escuchan cuando pasa eso, al otro día habrá velorio en la casa. Se dice que cuando el
silbido es grueso es porque va por un hombre pero cuando el silbido es suave es que va
por una mujer.

La mejor forma de evitarlo es llevando un látigo, un ají picante o llevando un perro


doméstico, estas tres cosas lo espanta, además de que no se debe ser mujeriego o ir
borracho por los llanos venezolanos durante la noche.

Salió a la luz gracias a un obrero de La Portuguesa llamado Rafael. Se dice que


"Cuando su silbido se escucha cerca es porque está lejos, así que no hay peligro, pero
cuando se escucha lejos, ahí si es mejor tener cuidado por parte de los viajeros que
caminen solos por los llanos en altas horas de la noche, porque significa que el Silbón
esta cerca".6 7
[ ][ ]

Y así va el Silbón por los llanos solitarios acompañado por los perros turecos, los cuales
lo perseguirán desatando muerte y desgracia por donde vayan a sus desafortunadas
víctimas hasta la consumación de los tiempos.

En Colombia, sobre los llanos orientales del país, se dice que el Silbón, también
conocido el Silbador, fue un hombre mujeriego y parrandero que murió en soledad. Por
esa razón, cuando se topa con alguien, silba para atraer gente y obtener compañía. Su
silbido es hondo y largo, que suele penetrar los oídos e infunde frío. En otras versiones,
el Silbón aparece ante los jinetes para que les permitiera subir a sus caballos. No
obstante, otros dicen que suele perseguir a las mujeres embarazadas, y tiene la
capacidad de predecir la muerte de una persona. Si alguien escucha el silbido agudo,
pronostica la muerte de una mujer. En cambio, si suena grave pronostica la muerte de
un hombre. En todo caso, esa persona, sea hombre o mujer, generalmente es alguien
conocido por parte de quien ha escuchado el silbido, si escuchas su silbato puede morir
o volverse Loco.

El Silbón es un espectro del folclore de Venezuela,1originario de la región de


[ ]

los Llanos, particularmente del estado Portuguesa, municipio Guanarito, siendo también
difundido en los Llanos Orientales de Colombia.2 Se describe como una figura de hasta
[ ]

seis metros de altura, que se mueve sigilosamente entre los árboles, portando un
sombrero de cogollo y emite un silbido característico y escalofriante (que sube y baja en
las notas musicales do-re-mi-fa-sol-la-si). Una creencia popular indica que si el silbido
suena muy cerca, el Silbón está lejos y no hay peligro; pero si suena lejano, está muy
próximo y representa una amenaza mortal, especialmente para borrachos, mujeriegos o
personas de mala conducta, a quienes puede provocar fiebre, tullidez o la muerte.

Se trata del alma en pena de un joven que, según la tradición más extendida, asesinó a
su padre —ya sea por un arrebato de ira, por negarse a cazar o en medio de un conflicto
familiar— y fue maldecido por su abuelo (o en algunas versiones por su madre) a vagar
eternamente cargando un saco con los huesos de su víctima.

La leyenda, surgida a mediados del siglo XIX, forma parte del imaginario llanero
venezolano y se comparte también en regiones colombo-venezolanas, funcionando
como advertencia moral y elemento de control social en las zonas rurales. 3[ ]

Leyenda
Según la leyenda, en vida era un joven terco, caprichoso, maleducado y consentido al
extremo, desde pequeño lo tenían acostumbrado a ser complacido con todo. Él se la
pasaba de cantina en cantina desperdiciando su vida con el alcohol. Le apodaban
el Silbón porque eso era lo que mejor sabía hacer: "Silbar", pero una noche, se enojo por
lo que vio que le habían servido en la mesa, ya que le dijo a su madre que quería
asaduras de ciervo para cenar. Luego él se levantó se fue de su casa furioso hacia la
cantina para calmar su ira, por lo que la mujer le pidió a su esposo que fuera al bosque
para cazar un ciervo para su hijo. Acto seguido, sin embargo, el pobre hombre no pudo
lograr cazar nada con éxito.

Después de beber alcohol, el Silbón de regreso a casa se encontró con su frustrado padre
quien trató de explicarle porque no había podido cazar el ciervo que él quería, sin oír
razones y en medio de su borrachera golpeó brutalmente a su padre y cuando cayó al
suelo con el rifle de cacería le disparó constantemente hasta matarlo ahí mismo y luego
con el cuchillo de caza de su padre le sacó las tripas sin remordimiento alguno, y
finalmente las empacó en la tela de la camisa y se las llevó a casa.

Tras este hecho, le llevó las tripas a su madre, la cual al ver las últimas, sospechó un
poco, así que le preguntó varias cosas y hasta que la madre se dio cuenta de que estaba
cocinando las tripas de su marido. La Mujer entró en pánico y comenzó a gritar
pidiendo auxilio y de castigo su abuelo lo mandó a que lo ataran a un poste en el medio
del campo, a destruir la espalda a violentos latigazos, para que luego sus heridas fueran
lavadas con agua ardiente y sábila, y al liberarlo lo pusieran junto a dos perros
hambrientos y rabiosos. Después de haberlo torturado, su abuelo lo condenó a vagar
siendo perseguido por los perros llamados "Perros Tureco" o "Perros del Diablo" y
según la leyenda los perros lo perseguirán hasta el fin de los tiempos. Antes de liberarlo
su abuelo lo maldijo y condenó a portar los huesos de su padre por toda la eternidad, 4 [ ]

5
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diciendo:
]

Maldito eres y maldito serás para el resto de la eternidad hasta que Dios tenga piedad de tu alma
Después de ser condenado fue a donde estaba el cadáver de su padre, el cual los
animales silvestres se habían encargado de limpiar. Para luego en un saco sucio
comenzar a meter los huesos de su padre, después se echó el saco al hombro y terminó
llevándoselos con él , seguido de cerca por los perros turecos para convertirse en una
leyenda. Según los que supuestamente lo han visto pasearse por el llano venezolano o
colombiano lo describen como un hombre adulto delgado que llega a medir 6 metros de
altura, que viste ropa desgastada, lleva un sombrero enorme en su cabeza y lEl
Silbón es un espectro del folclore de Venezuela,1originario de la región de los Llanos,
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particularmente del estado Portuguesa, municipio Guanarito, siendo también difundido


en los Llanos Orientales de Colombia.2 Se describe como una figura de hasta seis
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metros de altura, que se mueve sigilosamente entre los árboles, portando un sombrero
de cogollo y emite un silbido característico y escalofriante (que sube y baja en las notas
musicales do-re-mi-fa-sol-la-si). Una creencia popular indica que si el silbido suena
muy cerca, el Silbón está lejos y no hay peligro; pero si suena lejano, está muy próximo
y representa una amenaza mortal, especialmente para borrachos, mujeriegos o personas
de mala conducta, a quienes puede provocar fiebre, tullidez o la muerte.

Se trata del alma en pena de un joven que, según la tradición más extendida, asesinó a
su padre —ya sea por un arrebato de ira, por negarse a cazar o en medio de un conflicto
familiar— y fue maldecido por su abuelo (o en algunas versiones por su madre) a vagar
eternamente cargando un saco con los huesos de su víctima.

La leyenda, surgida a mediados del siglo XIX, forma parte del imaginario llanero
venezolano y se comparte también en regiones colombo-venezolanas, funcionando
como advertencia moral y elemento de control social en las zonas rurales. 3 [ ]

Leyenda
Según la leyenda, en vida era un joven terco, caprichoso, maleducado y consentido al
extremo, desde pequeño lo tenían acostumbrado a ser complacido con todo. Él se la
pasaba de cantina en cantina desperdiciando su vida con el alcohol. Le apodaban
el Silbón porque eso era lo que mejor sabía hacer: "Silbar", pero una noche, se enojo por
lo que vio que le habían servido en la mesa, ya que le dijo a su madre que quería
asaduras de ciervo para cenar. Luego él se levantó se fue de su casa furioso hacia la
cantina para calmar su ira, por lo que la mujer le pidió a su esposo que fuera al bosque
para cazar un ciervo para su hijo. Acto seguido, sin embargo, el pobre hombre no pudo
lograr cazar nada con éxito.

Después de beber alcohol, el Silbón de regreso a casa se encontró con su frustrado padre
quien trató de explicarle porque no había podido cazar el ciervo que él quería, sin oír
razones y en medio de su borrachera golpeó brutalmente a su padre y cuando cayó al
suelo con el rifle de cacería le disparó constantemente hasta matarlo ahí mismo y luego
con el cuchillo de caza de su padre le sacó las tripas sin remordimiento alguno, y
finalmente las empacó en la tela de la camisa y se las llevó a casa.

Tras este hecho, le llevó las tripas a su madre, la cual al ver las últimas, sospechó un
poco, así que le preguntó varias cosas y hasta que la madre se dio cuenta de que estaba
cocinando las tripas de su marido. La Mujer entró en pánico y comenzó a gritar
pidiendo auxilio y de castigo su abuelo lo mandó a que lo ataran a un poste en el medio
del campo, a destruir la espalda a violentos latigazos, para que luego sus heridas fueran
lavadas con agua ardiente y sábila, y al liberarlo lo pusieran junto a dos perros
hambrientos y rabiosos. Después de haberlo torturado, su abuelo lo condenó a vagar
siendo perseguido por los perros llamados "Perros Tureco" o "Perros del Diablo" y
según la leyenda los perros lo perseguirán hasta el fin de los tiempos. Antes de liberarlo
su abuelo lo maldijo y condenó a portar los huesos de su padre por toda la eternidad, 4 [ ]

5
[
diciendo:
]

Maldito eres y maldito serás para el resto de la eternidad hasta que Dios tenga piedad de tu alma
Después de ser condenado fue a donde estaba el cadáver de su padre, el cual los
animales silvestres se habían encargado de limpiar. Para luego en un saco sucio
comenzar a meter los huesos de su padre, después se echó el saco al hombro y terminó
llevándoselos con él , seguido de cerca por los perros turecos para convertirse en una
leyenda. Según los que supuestamente lo han visto pasearse por el llano venezolano o
colombiano lo describen como un hombre adulto delgado que llega a medir 6 metros de
altura, que viste ropa desgastada, lleva un sombrero enorme en su cabeza y lleva
cargado un saco lleno de huesos, que se pasea por los llanos y entre las copas de los
árboles mientras emite su escalofriante silbido.

Se pasea por el llano matando a personas mujeriegas y borrachas para beberse su sangre
alcoholizada directo de sus ombligos. Se dice que su silbido suena como la
melodía "Do, re, mi, fa, sol, la, si, do" pero de una forma espeluznante que suena en un
sombrío y fantasmal eco. Hay veces en las que se sienta frente a las casas para contar
con detenimiento los huesos de su saco uno a uno, si las personas de esa casa lo
escuchan no pasa nada si es que no hay borrachos o mujeriegos entre ellos, pero si no lo
escuchan cuando pasa eso, al otro día habrá velorio en la casa. Se dice que cuando el
silbido es grueso es porque va por un hombre pero cuando el silbido es suave es que va
por una mujer.

La mejor forma de evitarlo es llevando un látigo, un ají picante o llevando un perro


doméstico, estas tres cosas lo espanta, además de que no se debe ser mujeriego o ir
borracho por los llanos venezolanos durante la noche.

Salió a la luz gracias a un obrero de La Portuguesa llamado Rafael. Se dice que


"Cuando su silbido se escucha cerca es porque está lejos, así que no hay peligro, pero
cuando se escucha lejos, ahí si es mejor tener cuidado por parte de los viajeros que
caminen solos por los llanos en altas horas de la noche, porque significa que el Silbón
esta cerca".6 7
[ ][ ]

Y así va el Silbón por los llanos solitarios acompañado por los perros turecos, los cuales
lo perseguirán desatando muerte y desgracia por donde vayan a sus desafortunadas
víctimas hasta la consumación de los tiempos.

En Colombia, sobre los llanos orientales del país, se dice que el Silbón, también
conocido el Silbador, fue un hombre mujeriego y parrandero que murió en soledad. Por
esa razón, cuando se topa con alguien, silba para atraer gente y obtener compañía. Su
silbido es hondo y largo, que suele penetrar los oídos e infunde frío. En otras versiones,
el Silbón aparece ante los jinetes para que les permitiera subir a sus caballos. No
obstante, otros dicen que suele perseguir a las mujeres embarazadas, y tiene la
capacidad de predecir la muerte de una persona. Si alguien escucha el silbido agudo,
pronostica la muerte de una mujer. En cambio, si suena grave pronostica la muerte de
un hombre. En todo caso, esa persona, sea hombre o mujer, generalmente es alguien
conocido por parte de quien ha escuchado el silbido, si escuchas su silbato puede morir
o volverse Loco.

El Silbón es un espectro del folclore de Venezuela,1originario de la región de


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los Llanos, particularmente del estado Portuguesa, municipio Guanarito, siendo también
difundido en los Llanos Orientales de Colombia.2 Se describe como una figura de hasta
[ ]

seis metros de altura, que se mueve sigilosamente entre los árboles, portando un
sombrero de cogollo y emite un silbido característico y escalofriante (que sube y baja en
las notas musicales do-re-mi-fa-sol-la-si). Una creencia popular indica que si el silbido
suena muy cerca, el Silbón está lejos y no hay peligro; pero si suena lejano, está muy
próximo y representa una amenaza mortal, especialmente para borrachos, mujeriegos o
personas de mala conducta, a quienes puede provocar fiebre, tullidez o la muerte.

Se trata del alma en pena de un joven que, según la tradición más extendida, asesinó a
su padre —ya sea por un arrebato de ira, por negarse a cazar o en medio de un conflicto
familiar— y fue maldecido por su abuelo (o en algunas versiones por su madre) a vagar
eternamente cargando un saco con los huesos de su víctima.
La leyenda, surgida a mediados del siglo XIX, forma parte del imaginario llanero
venezolano y se comparte también en regiones colombo-venezolanas, funcionando
como advertencia moral y elemento de control social en las zonas rurales. 3 [ ]

Leyenda
Según la leyenda, en vida era un joven terco, caprichoso, maleducado y consentido al
extremo, desde pequeño lo tenían acostumbrado a ser complacido con todo. Él se la
pasaba de cantina en cantina desperdiciando su vida con el alcohol. Le apodaban
el Silbón porque eso era lo que mejor sabía hacer: "Silbar", pero una noche, se enojo por
lo que vio que le habían servido en la mesa, ya que le dijo a su madre que quería
asaduras de ciervo para cenar. Luego él se levantó se fue de su casa furioso hacia la
cantina para calmar su ira, por lo que la mujer le pidió a su esposo que fuera al bosque
para cazar un ciervo para su hijo. Acto seguido, sin embargo, el pobre hombre no pudo
lograr cazar nada con éxito.

Después de beber alcohol, el Silbón de regreso a casa se encontró con su frustrado padre
quien trató de explicarle porque no había podido cazar el ciervo que él quería, sin oír
razones y en medio de su borrachera golpeó brutalmente a su padre y cuando cayó al
suelo con el rifle de cacería le disparó constantemente hasta matarlo ahí mismo y luego
con el cuchillo de caza de su padre le sacó las tripas sin remordimiento alguno, y
finalmente las empacó en la tela de la camisa y se las llevó a casa.

Tras este hecho, le llevó las tripas a su madre, la cual al ver las últimas, sospechó un
poco, así que le preguntó varias cosas y hasta que la madre se dio cuenta de que estaba
cocinando las tripas de su marido. La Mujer entró en pánico y comenzó a gritar
pidiendo auxilio y de castigo su abuelo lo mandó a que lo ataran a un poste en el medio
del campo, a destruir la espalda a violentos latigazos, para que luego sus heridas fueran
lavadas con agua ardiente y sábila, y al liberarlo lo pusieran junto a dos perros
hambrientos y rabiosos. Después de haberlo torturado, su abuelo lo condenó a vagar
siendo perseguido por los perros llamados "Perros Tureco" o "Perros del Diablo" y
según la leyenda los perros lo perseguirán hasta el fin de los tiempos. Antes de liberarlo
su abuelo lo maldijo y condenó a portar los huesos de su padre por toda la eternidad, 4 [ ]

5
[
diciendo:
]

Maldito eres y maldito serás para el resto de la eternidad hasta que Dios tenga piedad de tu alma
Después de ser condenado fue a donde estaba el cadáver de su padre, el cual los
animales silvestres se habían encargado de limpiar. Para luego en un saco sucio
comenzar a meter los huesos de su padre, después se echó el saco al hombro y terminó
llevándoselos con él , seguido de cerca por los perros turecos para convertirse en una
leyenda. Según los que supuestamente lo han visto pasearse por el llano venezolano o
colombiano lo describen como un hombre adulto delgado que llega a medir 6 metros de
altura, que viste ropa desgastada, lleva un sombrero enorme en su cabeza y lleva
cargado un saco lleno de huesos, que se pasea por los llanos y entre las copas de los
árboles mientras emite su escalofriante silbido.

Se pasea por el llano matando a personas mujeriegas y borrachas para beberse su sangre
alcoholizada directo de sus ombligos. Se dice que su silbido suena como la
melodía "Do, re, mi, fa, sol, la, si, do" pero de una forma espeluznante que suena en un
sombrío y fantasmal eco. Hay veces en las que se sienta frente a las casas para contar
con detenimiento los huesos de su saco uno a uno, si las personas de esa casa lo
escuchan no pasa nada si es que no hay borrachos o mujeriegos entre ellos, pero si no lo
escuchan cuando pasa eso, al otro día habrá velorio en la casa. Se dice que cuando el
silbido es grueso es porque va por un hombre pero cuando el silbido es suave es que va
por una mujer.

La mejor forma de evitarlo es llevando un látigo, un ají picante o llevando un perro


doméstico, estas tres cosas lo espanta, además de que no se debe ser mujeriego o ir
borracho por los llanos venezolanos durante la noche.

Salió a la luz gracias a un obrero de La Portuguesa llamado Rafael. Se dice que


"Cuando su silbido se escucha cerca es porque está lejos, así que no hay peligro, pero
cuando se escucha lejos, ahí si es mejor tener cuidado por parte de los viajeros que
caminen solos por los llanos en altas horas de la noche, porque significa que el Silbón
esta cerca".6 7
[ ][ ]

Y así va el Silbón por los llanos solitarios acompañado por los perros turecos, los cuales
lo perseguirán desatando muerte y desgracia por donde vayan a sus desafortunadas
víctimas hasta la consumación de los tiempos.

En Colombia, sobre los llanos orientales del país, se dice que el Silbón, también
conocido el Silbador, fue un hombre mujeriego y parrandero que murió en soledad. Por
esa razón, cuando se topa con alguien, silba para atraer gente y obtener compañía. Su
silbido es hondo y largo, que suele penetrar los oídos e infunde frío. En otras versiones,
el Silbón aparece ante los jinetes para que les permitiera subir a sus caballos. No
obstante, otros dicen que suele perseguir a las mujeres embarazadas, y tiene la
capacidad de predecir la muerte de una persona. Si alguien escucha el silbido agudo,
pronostica la muerte de una mujer. En cambio, si suena grave pronostica la muerte de
un hombre. En todo caso, esa persona, sea hombre o mujer, generalmente es alguien
conocido por parte de quien ha escuchado el silbido, si escuchas su silbato puede morir
o volverse Loco.

El Silbón es un espectro del folclore de Venezuela,1originario de la región de


[ ]

los Llanos, particularmente del estado Portuguesa, municipio Guanarito, siendo también
difundido en los Llanos Orientales de Colombia.2 Se describe como una figura de hasta
[ ]

seis metros de altura, que se mueve sigilosamente entre los árboles, portando un
sombrero de cogollo y emite un silbido característico y escalofriante (que sube y baja en
las notas musicales do-re-mi-fa-sol-la-si). Una creencia popular indica que si el silbido
suena muy cerca, el Silbón está lejos y no hay peligro; pero si suena lejano, está muy
próximo y representa una amenaza mortal, especialmente para borrachos, mujeriegos o
personas de mala conducta, a quienes puede provocar fiebre, tullidez o la muerte.

Se trata del alma en pena de un joven que, según la tradición más extendida, asesinó a
su padre —ya sea por un arrebato de ira, por negarse a cazar o en medio de un conflicto
familiar— y fue maldecido por su abuelo (o en algunas versiones por su madre) a vagar
eternamente cargando un saco con los huesos de su víctima.

La leyenda, surgida a mediados del siglo XIX, forma parte del imaginario llanero
venezolano y se comparte también en regiones colombo-venezolanas, funcionando
como advertencia moral y elemento de control social en las zonas rurales. 3[ ]
Leyenda
Según la leyenda, en vida era un joven terco, caprichoso, maleducado y consentido al
extremo, desde pequeño lo tenían acostumbrado a ser complacido con todo. Él se la
pasaba de cantina en cantina desperdiciando su vida con el alcohol. Le apodaban
el Silbón porque eso era lo que mejor sabía hacer: "Silbar", pero una noche, se enojo por
lo que vio que le habían servido en la mesa, ya que le dijo a su madre que quería
asaduras de ciervo para cenar. Luego él se levantó se fue de su casa furioso hacia la
cantina para calmar su ira, por lo que la mujer le pidió a su esposo que fuera al bosque
para cazar un ciervo para su hijo. Acto seguido, sin embargo, el pobre hombre no pudo
lograr cazar nada con éxito.

Después de beber alcohol, el Silbón de regreso a casa se encontró con su frustrado padre
quien trató de explicarle porque no había podido cazar el ciervo que él quería, sin oír
razones y en medio de su borrachera golpeó brutalmente a su padre y cuando cayó al
suelo con el rifle de cacería le disparó constantemente hasta matarlo ahí mismo y luego
con el cuchillo de caza de su padre le sacó las tripas sin remordimiento alguno, y
finalmente las empacó en la tela de la camisa y se las llevó a casa.

Tras este hecho, le llevó las tripas a su madre, la cual al ver las últimas, sospechó un
poco, así que le preguntó varias cosas y hasta que la madre se dio cuenta de que estaba
cocinando las tripas de su marido. La Mujer entró en pánico y comenzó a gritar
pidiendo auxilio y de castigo su abuelo lo mandó a que lo ataran a un poste en el medio
del campo, a destruir la espalda a violentos latigazos, para que luego sus heridas fueran
lavadas con agua ardiente y sábila, y al liberarlo lo pusieran junto a dos perros
hambrientos y rabiosos. Después de haberlo torturado, su abuelo lo condenó a vagar
siendo perseguido por los perros llamados "Perros Tureco" o "Perros del Diablo" y
según la leyenda los perros lo perseguirán hasta el fin de los tiempos. Antes de liberarlo
su abuelo lo maldijo y condenó a portar los huesos de su padre por toda la eternidad, 4 [ ]

5
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diciendo:
]

Maldito eres y maldito serás para el resto de la eternidad hasta que Dios tenga piedad de tu alma
Después de ser condenado fue a donde estaba el cadáver de su padre, el cual los
animales silvestres se habían encargado de limpiar. Para luego en un saco sucio
comenzar a meter los huesos de su padre, después se echó el saco al hombro y terminó
llevándoselos con él , seguido de cerca por los perros turecos para convertirse en una
leyenda. Según los que supuestamente lo han visto pasearse por el llano venezolano o
colombiano lo describen como un hombre adulto delgado que llega a medir 6 metros de
altura, que viste ropa desgastada, lleva un sombrero enorme en su cabeza y lleva
cargado un saco lleno de huesos, que se pasea por los llanos y entre las copas de los
árboles mientras emite su escalofriante silbido.

Se pasea por el llano matando a personas mujeriegas y borrachas para beberse su sangre
alcoholizada directo de sus ombligos. Se dice que su silbido suena como la
melodía "Do, re, mi, fa, sol, la, si, do" pero de una forma espeluznante que suena en un
sombrío y fantasmal eco. Hay veces en las que se sienta frente a las casas para contar
con detenimiento los huesos de su saco uno a uno, si las personas de esa casa lo
escuchan no pasa nada si es que no hay borrachos o mujeriegos entre ellos, pero si no lo
escuchan cuando pasa eso, al otro día habrá velorio en la casa. Se dice que cuando el
silbido es grueso es porque va por un hombre pero cuando el silbido es suave es que va
por una mujer.

La mejor forma de evitarlo es llevando un látigo, un ají picante o llevando un perro


doméstico, estas tres cosas lo espanta, además de que no se debe ser mujeriego o ir
borracho por los llanos venezolanos durante la noche.

Salió a la luz gracias a un obrero de La Portuguesa llamado Rafael. Se dice que


"Cuando su silbido se escucha cerca es porque está lejos, así que no hay peligro, pero
cuando se escucha lejos, ahí si es mejor tener cuidado por parte de los viajeros que
caminen solos por los llanos en altas horas de la noche, porque significa que el Silbón
esta cerca".6 7
[ ][ ]

Y así va el Silbón por los llanos solitarios acompañado por los perros turecos, los cuales
lo perseguirán desatando muerte y desgracia por donde vayan a sus desafortunadas
víctimas hasta la consumación de los tiempos.

En Colombia, sobre los llanos orientales del país, se dice que el Silbón, también
conocido el Silbador, fue un hombre mujeriego y parrandero que murió en soledad. Por
esa razón, cuando se topa con alguien, silba para atraer gente y obtener compañía. Su
silbido es hondo y largo, que suele penetrar los oídos e infunde frío. En otras versiones,
el Silbón aparece ante los jinetes para que les permitiera subir a sus caballos. No
obstante, otros dicen que suele perseguir a las mujeres embarazadas, y tiene la
capacidad de predecir la muerte de una persona. Si alguien escucha el silbido agudo,
pronostica la muerte de una mujer. En cambio, si suena grave pronostica la muerte de
un hombre. En todo caso, esa persona, sea hombre o mujer, generalmente es alguien
conocido por parte de quien ha escuchado el silbido, si escuchas su silbato puede morir
o volverse Loco.

El Silbón es un espectro del folclore de Venezuela,1originario de la región de


[ ]

los Llanos, particularmente del estado Portuguesa, municipio Guanarito, siendo también
difundido en los Llanos Orientales de Colombia.2 Se describe como una figura de hasta
[ ]

seis metros de altura, que se mueve sigilosamente entre los árboles, portando un
sombrero de cogollo y emite un silbido característico y escalofriante (que sube y baja en
las notas musicales do-re-mi-fa-sol-la-si). Una creencia popular indica que si el silbido
suena muy cerca, el Silbón está lejos y no hay peligro; pero si suena lejano, está muy
próximo y representa una amenaza mortal, especialmente para borrachos, mujeriegos o
personas de mala conducta, a quienes puede provocar fiebre, tullidez o la muerte.

Se trata del alma en pena de un joven que, según la tradición más extendida, asesinó a
su padre —ya sea por un arrebato de ira, por negarse a cazar o en medio de un conflicto
familiar— y fue maldecido por su abuelo (o en algunas versiones por su madre) a vagar
eternamente cargando un saco con los huesos de su víctima.

La leyenda, surgida a mediados del siglo XIX, forma parte del imaginario llanero
venezolano y se comparte también en regiones colombo-venezolanas, funcionando
como advertencia moral y elemento de control social en las zonas rurales. 3[ ]

Leyenda
Según la leyenda, en vida era un joven terco, caprichoso, maleducado y consentido al
extremo, desde pequeño lo tenían acostumbrado a ser complacido con todo. Él se la
pasaba de cantina en cantina desperdiciando su vida con el alcohol. Le apodaban
el Silbón porque eso era lo que mejor sabía hacer: "Silbar", pero una noche, se enojo por
lo que vio que le habían servido en la mesa, ya que le dijo a su madre que quería
asaduras de ciervo para cenar. Luego él se levantó se fue de su casa furioso hacia la
cantina para calmar su ira, por lo que la mujer le pidió a su esposo que fuera al bosque
para cazar un ciervo para su hijo. Acto seguido, sin embargo, el pobre hombre no pudo
lograr cazar nada con éxito.

Después de beber alcohol, el Silbón de regreso a casa se encontró con su frustrado padre
quien trató de explicarle porque no había podido cazar el ciervo que él quería, sin oír
razones y en medio de su borrachera golpeó brutalmente a su padre y cuando cayó al
suelo con el rifle de cacería le disparó constantemente hasta matarlo ahí mismo y luego
con el cuchillo de caza de su padre le sacó las tripas sin remordimiento alguno, y
finalmente las empacó en la tela de la camisa y se las llevó a casa.

Tras este hecho, le llevó las tripas a su madre, la cual al ver las últimas, sospechó un
poco, así que le preguntó varias cosas y hasta que la madre se dio cuenta de que estaba
cocinando las tripas de su marido. La Mujer entró en pánico y comenzó a gritar
pidiendo auxilio y de castigo su abuelo lo mandó a que lo ataran a un poste en el medio
del campo, a destruir la espalda a violentos latigazos, para que luego sus heridas fueran
lavadas con agua ardiente y sábila, y al liberarlo lo pusieran junto a dos perros
hambrientos y rabiosos. Después de haberlo torturado, su abuelo lo condenó a vagar
siendo perseguido por los perros llamados "Perros Tureco" o "Perros del Diablo" y
según la leyenda los perros lo perseguirán hasta el fin de los tiempos. Antes de liberarlo
su abuelo lo maldijo y condenó a portar los huesos de su padre por toda la eternidad, 4 [ ]

5
[
diciendo:
]

Maldito eres y maldito serás para el resto de la eternidad hasta que Dios tenga piedad de tu alma
Después de ser condenado fue a donde estaba el cadáver de su padre, el cual los
animales silvestres se habían encargado de limpiar. Para luego en un saco sucio
comenzar a meter los huesos de su padre, después se echó el saco al hombro y terminó
llevándoselos con él , seguido de cerca por los perros turecos para convertirse en una
leyenda. Según los que supuestamente lo han visto pasearse por el llano venezolano o
colombiano lo describen como un hombre adulto delgado que llega a medir 6 metros de
altura, que viste ropa desgastada, lleva un sombrero enorme en su cabeza y lEl
Silbón es un espectro del folclore de Venezuela,1originario de la región de los Llanos,
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particularmente del estado Portuguesa, municipio Guanarito, siendo también difundido


en los Llanos Orientales de Colombia.2 Se describe como una figura de hasta seis
[ ]

metros de altura, que se mueve sigilosamente entre los árboles, portando un sombrero
de cogollo y emite un silbido característico y escalofriante (que sube y baja en las notas
musicales do-re-mi-fa-sol-la-si). Una creencia popular indica que si el silbido suena
muy cerca, el Silbón está lejos y no hay peligro; pero si suena lejano, está muy próximo
y representa una amenaza mortal, especialmente para borrachos, mujeriegos o personas
de mala conducta, a quienes puede provocar fiebre, tullidez o la muerte.

Se trata del alma en pena de un joven que, según la tradición más extendida, asesinó a
su padre —ya sea por un arrebato de ira, por negarse a cazar o en medio de un conflicto
familiar— y fue maldecido por su abuelo (o en algunas versiones por su madre) a vagar
eternamente cargando un saco con los huesos de su víctima.

La leyenda, surgida a mediados del siglo XIX, forma parte del imaginario llanero
venezolano y se comparte también en regiones colombo-venezolanas, funcionando
como advertencia moral y elemento de control social en las zonas rurales. 3 [ ]

Leyenda
Según la leyenda, en vida era un joven terco, caprichoso, maleducado y consentido al
extremo, desde pequeño lo tenían acostumbrado a ser complacido con todo. Él se la
pasaba de cantina en cantina desperdiciando su vida con el alcohol. Le apodaban
el Silbón porque eso era lo que mejor sabía hacer: "Silbar", pero una noche, se enojo por
lo que vio que le habían servido en la mesa, ya que le dijo a su madre que quería
asaduras de ciervo para cenar. Luego él se levantó se fue de su casa furioso hacia la
cantina para calmar su ira, por lo que la mujer le pidió a su esposo que fuera al bosque
para cazar un ciervo para su hijo. Acto seguido, sin embargo, el pobre hombre no pudo
lograr cazar nada con éxito.

Después de beber alcohol, el Silbón de regreso a casa se encontró con su frustrado padre
quien trató de explicarle porque no había podido cazar el ciervo que él quería, sin oír
razones y en medio de su borrachera golpeó brutalmente a su padre y cuando cayó al
suelo con el rifle de cacería le disparó constantemente hasta matarlo ahí mismo y luego
con el cuchillo de caza de su padre le sacó las tripas sin remordimiento alguno, y
finalmente las empacó en la tela de la camisa y se las llevó a casa.

Tras este hecho, le llevó las tripas a su madre, la cual al ver las últimas, sospechó un
poco, así que le preguntó varias cosas y hasta que la madre se dio cuenta de que estaba
cocinando las tripas de su marido. La Mujer entró en pánico y comenzó a gritar
pidiendo auxilio y de castigo su abuelo lo mandó a que lo ataran a un poste en el medio
del campo, a destruir la espalda a violentos latigazos, para que luego sus heridas fueran
lavadas con agua ardiente y sábila, y al liberarlo lo pusieran junto a dos perros
hambrientos y rabiosos. Después de haberlo torturado, su abuelo lo condenó a vagar
siendo perseguido por los perros llamados "Perros Tureco" o "Perros del Diablo" y
según la leyenda los perros lo perseguirán hasta el fin de los tiempos. Antes de liberarlo
su abuelo lo maldijo y condenó a portar los huesos de su padre por toda la eternidad, 4 [ ]

5
[
diciendo:
]

Maldito eres y maldito serás para el resto de la eternidad hasta que Dios tenga piedad de tu alma
Después de ser condenado fue a donde estaba el cadáver de su padre, el cual los
animales silvestres se habían encargado de limpiar. Para luego en un saco sucio
comenzar a meter los huesos de su padre, después se echó el saco al hombro y terminó
llevándoselos con él , seguido de cerca por los perros turecos para convertirse en una
leyenda. Según los que supuestamente lo han visto pasearse por el llano venezolano o
colombiano lo describen como un hombre adulto delgado que llega a medir 6 metros de
altura, que viste ropa desgastada, lleva un sombrero enorme en su cabeza y lleva
cargado un saco lleno de huesos, que se pasea por los llanos y entre las copas de los
árboles mientras emite su escalofriante silbido.

Se pasea por el llano matando a personas mujeriegas y borrachas para beberse su sangre
alcoholizada directo de sus ombligos. Se dice que su silbido suena como la
melodía "Do, re, mi, fa, sol, la, si, do" pero de una forma espeluznante que suena en un
sombrío y fantasmal eco. Hay veces en las que se sienta frente a las casas para contar
con detenimiento los huesos de su saco uno a uno, si las personas de esa casa lo
escuchan no pasa nada si es que no hay borrachos o mujeriegos entre ellos, pero si no lo
escuchan cuando pasa eso, al otro día habrá velorio en la casa. Se dice que cuando el
silbido es grueso es porque va por un hombre pero cuando el silbido es suave es que va
por una mujer.

La mejor forma de evitarlo es llevando un látigo, un ají picante o llevando un perro


doméstico, estas tres cosas lo espanta, además de que no se debe ser mujeriego o ir
borracho por los llanos venezolanos durante la noche.

Salió a la luz gracias a un obrero de La Portuguesa llamado Rafael. Se dice que


"Cuando su silbido se escucha cerca es porque está lejos, así que no hay peligro, pero
cuando se escucha lejos, ahí si es mejor tener cuidado por parte de los viajeros que
caminen solos por los llanos en altas horas de la noche, porque significa que el Silbón
esta cerca".6 7
[ ][ ]

Y así va el Silbón por los llanos solitarios acompañado por los perros turecos, los cuales
lo perseguirán desatando muerte y desgracia por donde vayan a sus desafortunadas
víctimas hasta la consumación de los tiempos.

En Colombia, sobre los llanos orientales del país, se dice que el Silbón, también
conocido el Silbador, fue un hombre mujeriego y parrandero que murió en soledad. Por
esa razón, cuando se topa con alguien, silba para atraer gente y obtener compañía. Su
silbido es hondo y largo, que suele penetrar los oídos e infunde frío. En otras versiones,
el Silbón aparece ante los jinetes para que les permitiera subir a sus caballos. No
obstante, otros dicen que suele perseguir a las mujeres embarazadas, y tiene la
capacidad de predecir la muerte de una persona. Si alguien escucha el silbido agudo,
pronostica la muerte de una mujer. En cambio, si suena grave pronostica la muerte de
un hombre. En todo caso, esa persona, sea hombre o mujer, generalmente es alguien
conocido por parte de quien ha escuchado el silbido, si escuchas su silbato puede morir
o volverse Loco.

El Silbón es un espectro del folclore de Venezuela,1originario de la región de


[ ]

los Llanos, particularmente del estado Portuguesa, municipio Guanarito, siendo también
difundido en los Llanos Orientales de Colombia.2 Se describe como una figura de hasta
[ ]

seis metros de altura, que se mueve sigilosamente entre los árboles, portando un
sombrero de cogollo y emite un silbido característico y escalofriante (que sube y baja en
las notas musicales do-re-mi-fa-sol-la-si). Una creencia popular indica que si el silbido
suena muy cerca, el Silbón está lejos y no hay peligro; pero si suena lejano, está muy
próximo y representa una amenaza mortal, especialmente para borrachos, mujeriegos o
personas de mala conducta, a quienes puede provocar fiebre, tullidez o la muerte.

Se trata del alma en pena de un joven que, según la tradición más extendida, asesinó a
su padre —ya sea por un arrebato de ira, por negarse a cazar o en medio de un conflicto
familiar— y fue maldecido por su abuelo (o en algunas versiones por su madre) a vagar
eternamente cargando un saco con los huesos de su víctima.
La leyenda, surgida a mediados del siglo XIX, forma parte del imaginario llanero
venezolano y se comparte también en regiones colombo-venezolanas, funcionando
como advertencia moral y elemento de control social en las zonas rurales. 3 [ ]

Leyenda
Según la leyenda, en vida era un joven terco, caprichoso, maleducado y consentido al
extremo, desde pequeño lo tenían acostumbrado a ser complacido con todo. Él se la
pasaba de cantina en cantina desperdiciando su vida con el alcohol. Le apodaban
el Silbón porque eso era lo que mejor sabía hacer: "Silbar", pero una noche, se enojo por
lo que vio que le habían servido en la mesa, ya que le dijo a su madre que quería
asaduras de ciervo para cenar. Luego él se levantó se fue de su casa furioso hacia la
cantina para calmar su ira, por lo que la mujer le pidió a su esposo que fuera al bosque
para cazar un ciervo para su hijo. Acto seguido, sin embargo, el pobre hombre no pudo
lograr cazar nada con éxito.

Después de beber alcohol, el Silbón de regreso a casa se encontró con su frustrado padre
quien trató de explicarle porque no había podido cazar el ciervo que él quería, sin oír
razones y en medio de su borrachera golpeó brutalmente a su padre y cuando cayó al
suelo con el rifle de cacería le disparó constantemente hasta matarlo ahí mismo y luego
con el cuchillo de caza de su padre le sacó las tripas sin remordimiento alguno, y
finalmente las empacó en la tela de la camisa y se las llevó a casa.

Tras este hecho, le llevó las tripas a su madre, la cual al ver las últimas, sospechó un
poco, así que le preguntó varias cosas y hasta que la madre se dio cuenta de que estaba
cocinando las tripas de su marido. La Mujer entró en pánico y comenzó a gritar
pidiendo auxilio y de castigo su abuelo lo mandó a que lo ataran a un poste en el medio
del campo, a destruir la espalda a violentos latigazos, para que luego sus heridas fueran
lavadas con agua ardiente y sábila, y al liberarlo lo pusieran junto a dos perros
hambrientos y rabiosos. Después de haberlo torturado, su abuelo lo condenó a vagar
siendo perseguido por los perros llamados "Perros Tureco" o "Perros del Diablo" y
según la leyenda los perros lo perseguirán hasta el fin de los tiempos. Antes de liberarlo
su abuelo lo maldijo y condenó a portar los huesos de su padre por toda la eternidad, 4 [ ]

5
[
diciendo:
]

Maldito eres y maldito serás para el resto de la eternidad hasta que Dios tenga piedad de tu alma
Después de ser condenado fue a donde estaba el cadáver de su padre, el cual los
animales silvestres se habían encargado de limpiar. Para luego en un saco sucio
comenzar a meter los huesos de su padre, después se echó el saco al hombro y terminó
llevándoselos con él , seguido de cerca por los perros turecos para convertirse en una
leyenda. Según los que supuestamente lo han visto pasearse por el llano venezolano o
colombiano lo describen como un hombre adulto delgado que llega a medir 6 metros de
altura, que viste ropa desgastada, lleva un sombrero enorme en su cabeza y lleva
cargado un saco lleno de huesos, que se pasea por los llanos y entre las copas de los
árboles mientras emite su escalofriante silbido.

Se pasea por el llano matando a personas mujeriegas y borrachas para beberse su sangre
alcoholizada directo de sus ombligos. Se dice que su silbido suena como la
melodía "Do, re, mi, fa, sol, la, si, do" pero de una forma espeluznante que suena en un
sombrío y fantasmal eco. Hay veces en las que se sienta frente a las casas para contar
con detenimiento los huesos de su saco uno a uno, si las personas de esa casa lo
escuchan no pasa nada si es que no hay borrachos o mujeriegos entre ellos, pero si no lo
escuchan cuando pasa eso, al otro día habrá velorio en la casa. Se dice que cuando el
silbido es grueso es porque va por un hombre pero cuando el silbido es suave es que va
por una mujer.

La mejor forma de evitarlo es llevando un látigo, un ají picante o llevando un perro


doméstico, estas tres cosas lo espanta, además de que no se debe ser mujeriego o ir
borracho por los llanos venezolanos durante la noche.

Salió a la luz gracias a un obrero de La Portuguesa llamado Rafael. Se dice que


"Cuando su silbido se escucha cerca es porque está lejos, así que no hay peligro, pero
cuando se escucha lejos, ahí si es mejor tener cuidado por parte de los viajeros que
caminen solos por los llanos en altas horas de la noche, porque significa que el Silbón
esta cerca".6 7
[ ][ ]

Y así va el Silbón por los llanos solitarios acompañado por los perros turecos, los cuales
lo perseguirán desatando muerte y desgracia por donde vayan a sus desafortunadas
víctimas hasta la consumación de los tiempos.

En Colombia, sobre los llanos orientales del país, se dice que el Silbón, también
conocido el Silbador, fue un hombre mujeriego y parrandero que murió en soledad. Por
esa razón, cuando se topa con alguien, silba para atraer gente y obtener compañía. Su
silbido es hondo y largo, que suele penetrar los oídos e infunde frío. En otras versiones,
el Silbón aparece ante los jinetes para que les permitiera subir a sus caballos. No
obstante, otros dicen que suele perseguir a las mujeres embarazadas, y tiene la
capacidad de predecir la muerte de una persona. Si alguien escucha el silbido agudo,
pronostica la muerte de una mujer. En cambio, si suena grave pronostica la muerte de
un hombre. En todo caso, esa persona, sea hombre o mujer, generalmente es alguien
conocido por parte de quien ha escuchado el silbido, si escuchas su silbato puede morir
o volverse Loco.

El Silbón es un espectro del folclore de Venezuela,1originario de la región de


[ ]

los Llanos, particularmente del estado Portuguesa, municipio Guanarito, siendo también
difundido en los Llanos Orientales de Colombia.2 Se describe como una figura de hasta
[ ]

seis metros de altura, que se mueve sigilosamente entre los árboles, portando un
sombrero de cogollo y emite un silbido característico y escalofriante (que sube y baja en
las notas musicales do-re-mi-fa-sol-la-si). Una creencia popular indica que si el silbido
suena muy cerca, el Silbón está lejos y no hay peligro; pero si suena lejano, está muy
próximo y representa una amenaza mortal, especialmente para borrachos, mujeriegos o
personas de mala conducta, a quienes puede provocar fiebre, tullidez o la muerte.

Se trata del alma en pena de un joven que, según la tradición más extendida, asesinó a
su padre —ya sea por un arrebato de ira, por negarse a cazar o en medio de un conflicto
familiar— y fue maldecido por su abuelo (o en algunas versiones por su madre) a vagar
eternamente cargando un saco con los huesos de su víctima.

La leyenda, surgida a mediados del siglo XIX, forma parte del imaginario llanero
venezolano y se comparte también en regiones colombo-venezolanas, funcionando
como advertencia moral y elemento de control social en las zonas rurales. 3[ ]
Leyenda
Según la leyenda, en vida era un joven terco, caprichoso, maleducado y consentido al
extremo, desde pequeño lo tenían acostumbrado a ser complacido con todo. Él se la
pasaba de cantina en cantina desperdiciando su vida con el alcohol. Le apodaban
el Silbón porque eso era lo que mejor sabía hacer: "Silbar", pero una noche, se enojo por
lo que vio que le habían servido en la mesa, ya que le dijo a su madre que quería
asaduras de ciervo para cenar. Luego él se levantó se fue de su casa furioso hacia la
cantina para calmar su ira, por lo que la mujer le pidió a su esposo que fuera al bosque
para cazar un ciervo para su hijo. Acto seguido, sin embargo, el pobre hombre no pudo
lograr cazar nada con éxito.

Después de beber alcohol, el Silbón de regreso a casa se encontró con su frustrado padre
quien trató de explicarle porque no había podido cazar el ciervo que él quería, sin oír
razones y en medio de su borrachera golpeó brutalmente a su padre y cuando cayó al
suelo con el rifle de cacería le disparó constantemente hasta matarlo ahí mismo y luego
con el cuchillo de caza de su padre le sacó las tripas sin remordimiento alguno, y
finalmente las empacó en la tela de la camisa y se las llevó a casa.

Tras este hecho, le llevó las tripas a su madre, la cual al ver las últimas, sospechó un
poco, así que le preguntó varias cosas y hasta que la madre se dio cuenta de que estaba
cocinando las tripas de su marido. La Mujer entró en pánico y comenzó a gritar
pidiendo auxilio y de castigo su abuelo lo mandó a que lo ataran a un poste en el medio
del campo, a destruir la espalda a violentos latigazos, para que luego sus heridas fueran
lavadas con agua ardiente y sábila, y al liberarlo lo pusieran junto a dos perros
hambrientos y rabiosos. Después de haberlo torturado, su abuelo lo condenó a vagar
siendo perseguido por los perros llamados "Perros Tureco" o "Perros del Diablo" y
según la leyenda los perros lo perseguirán hasta el fin de los tiempos. Antes de liberarlo
su abuelo lo maldijo y condenó a portar los huesos de su padre por toda la eternidad, 4 [ ]

5
[
diciendo:
]

Maldito eres y maldito serás para el resto de la eternidad hasta que Dios tenga piedad de tu alma
Después de ser condenado fue a donde estaba el cadáver de su padre, el cual los
animales silvestres se habían encargado de limpiar. Para luego en un saco sucio
comenzar a meter los huesos de su padre, después se echó el saco al hombro y terminó
llevándoselos con él , seguido de cerca por los perros turecos para convertirse en una
leyenda. Según los que supuestamente lo han visto pasearse por el llano venezolano o
colombiano lo describen como un hombre adulto delgado que llega a medir 6 metros de
altura, que viste ropa desgastada, lleva un sombrero enorme en su cabeza y lleva
cargado un saco lleno de huesos, que se pasea por los llanos y entre las copas de los
árboles mientras emite su escalofriante silbido.

Se pasea por el llano matando a personas mujeriegas y borrachas para beberse su sangre
alcoholizada directo de sus ombligos. Se dice que su silbido suena como la
melodía "Do, re, mi, fa, sol, la, si, do" pero de una forma espeluznante que suena en un
sombrío y fantasmal eco. Hay veces en las que se sienta frente a las casas para contar
con detenimiento los huesos de su saco uno a uno, si las personas de esa casa lo
escuchan no pasa nada si es que no hay borrachos o mujeriegos entre ellos, pero si no lo
escuchan cuando pasa eso, al otro día habrá velorio en la casa. Se dice que cuando el
silbido es grueso es porque va por un hombre pero cuando el silbido es suave es que va
por una mujer.

La mejor forma de evitarlo es llevando un látigo, un ají picante o llevando un perro


doméstico, estas tres cosas lo espanta, además de que no se debe ser mujeriego o ir
borracho por los llanos venezolanos durante la noche.

Salió a la luz gracias a un obrero de La Portuguesa llamado Rafael. Se dice que


"Cuando su silbido se escucha cerca es porque está lejos, así que no hay peligro, pero
cuando se escucha lejos, ahí si es mejor tener cuidado por parte de los viajeros que
caminen solos por los llanos en altas horas de la noche, porque significa que el Silbón
esta cerca".6 7
[ ][ ]

Y así va el Silbón por los llanos solitarios acompañado por los perros turecos, los cuales
lo perseguirán desatando muerte y desgracia por donde vayan a sus desafortunadas
víctimas hasta la consumación de los tiempos.

En Colombia, sobre los llanos orientales del país, se dice que el Silbón, también
conocido el Silbador, fue un hombre mujeriego y parrandero que murió en soledad. Por
esa razón, cuando se topa con alguien, silba para atraer gente y obtener compañía. Su
silbido es hondo y largo, que suele penetrar los oídos e infunde frío. En otras versiones,
el Silbón aparece ante los jinetes para que les permitiera subir a sus caballos. No
obstante, otros dicen que suele perseguir a las mujeres embarazadas, y tiene la
capacidad de predecir la muerte de una persona. Si alguien escucha el silbido agudo,
pronostica la muerte de una mujer. En cambio, si suena grave pronostica la muerte de
un hombre. En todo caso, esa persona, sea hombre o mujer, generalmente es alguien
conocido por parte de quien ha escuchado el silbido, si escuchas su silbato puede morir
o volverse Loco.

El Silbón es un espectro del folclore de Venezuela,1originario de la región de


[ ]

los Llanos, particularmente del estado Portuguesa, municipio Guanarito, siendo también
difundido en los Llanos Orientales de Colombia.2 Se describe como una figura de hasta
[ ]

seis metros de altura, que se mueve sigilosamente entre los árboles, portando un
sombrero de cogollo y emite un silbido característico y escalofriante (que sube y baja en
las notas musicales do-re-mi-fa-sol-la-si). Una creencia popular indica que si el silbido
suena muy cerca, el Silbón está lejos y no hay peligro; pero si suena lejano, está muy
próximo y representa una amenaza mortal, especialmente para borrachos, mujeriegos o
personas de mala conducta, a quienes puede provocar fiebre, tullidez o la muerte.

Se trata del alma en pena de un joven que, según la tradición más extendida, asesinó a
su padre —ya sea por un arrebato de ira, por negarse a cazar o en medio de un conflicto
familiar— y fue maldecido por su abuelo (o en algunas versiones por su madre) a vagar
eternamente cargando un saco con los huesos de su víctima.

La leyenda, surgida a mediados del siglo XIX, forma parte del imaginario llanero
venezolano y se comparte también en regiones colombo-venezolanas, funcionando
como advertencia moral y elemento de control social en las zonas rurales. 3[ ]

Leyenda
Según la leyenda, en vida era un joven terco, caprichoso, maleducado y consentido al
extremo, desde pequeño lo tenían acostumbrado a ser complacido con todo. Él se la
pasaba de cantina en cantina desperdiciando su vida con el alcohol. Le apodaban
el Silbón porque eso era lo que mejor sabía hacer: "Silbar", pero una noche, se enojo por
lo que vio que le habían servido en la mesa, ya que le dijo a su madre que quería
asaduras de ciervo para cenar. Luego él se levantó se fue de su casa furioso hacia la
cantina para calmar su ira, por lo que la mujer le pidió a su esposo que fuera al bosque
para cazar un ciervo para su hijo. Acto seguido, sin embargo, el pobre hombre no pudo
lograr cazar nada con éxito.

Después de beber alcohol, el Silbón de regreso a casa se encontró con su frustrado padre
quien trató de explicarle porque no había podido cazar el ciervo que él quería, sin oír
razones y en medio de su borrachera golpeó brutalmente a su padre y cuando cayó al
suelo con el rifle de cacería le disparó constantemente hasta matarlo ahí mismo y luego
con el cuchillo de caza de su padre le sacó las tripas sin remordimiento alguno, y
finalmente las empacó en la tela de la camisa y se las llevó a casa.

Tras este hecho, le llevó las tripas a su madre, la cual al ver las últimas, sospechó un
poco, así que le preguntó varias cosas y hasta que la madre se dio cuenta de que estaba
cocinando las tripas de su marido. La Mujer entró en pánico y comenzó a gritar
pidiendo auxilio y de castigo su abuelo lo mandó a que lo ataran a un poste en el medio
del campo, a destruir la espalda a violentos latigazos, para que luego sus heridas fueran
lavadas con agua ardiente y sábila, y al liberarlo lo pusieran junto a dos perros
hambrientos y rabiosos. Después de haberlo torturado, su abuelo lo condenó a vagar
siendo perseguido por los perros llamados "Perros Tureco" o "Perros del Diablo" y
según la leyenda los perros lo perseguirán hasta el fin de los tiempos. Antes de liberarlo
su abuelo lo maldijo y condenó a portar los huesos de su padre por toda la eternidad, 4 [ ]

5
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diciendo:
]

Maldito eres y maldito serás para el resto de la eternidad hasta que Dios tenga piedad de tu alma
Después de ser condenado fue a donde estaba el cadáver de su padre, el cual los
animales silvestres se habían encargado de limpiar. Para luego en un saco sucio
comenzar a meter los huesos de su padre, después se echó el saco al hombro y terminó
llevándoselos con él , seguido de cerca por los perros turecos para convertirse en una
leyenda. Según los que supuestamente lo han visto pasearse por el llano venezolano o
colombiano lo describen como un hombre adulto delgado que llega a medir 6 metros de
altura, que viste ropa desgastada, lleva un sombrero enorme en su cabeza y lEl
Silbón es un espectro del folclore de Venezuela,1originario de la región de los Llanos,
[ ]

particularmente del estado Portuguesa, municipio Guanarito, siendo también difundido


en los Llanos Orientales de Colombia.2 Se describe como una figura de hasta seis
[ ]

metros de altura, que se mueve sigilosamente entre los árboles, portando un sombrero
de cogollo y emite un silbido característico y escalofriante (que sube y baja en las notas
musicales do-re-mi-fa-sol-la-si). Una creencia popular indica que si el silbido suena
muy cerca, el Silbón está lejos y no hay peligro; pero si suena lejano, está muy próximo
y representa una amenaza mortal, especialmente para borrachos, mujeriegos o personas
de mala conducta, a quienes puede provocar fiebre, tullidez o la muerte.

Se trata del alma en pena de un joven que, según la tradición más extendida, asesinó a
su padre —ya sea por un arrebato de ira, por negarse a cazar o en medio de un conflicto
familiar— y fue maldecido por su abuelo (o en algunas versiones por su madre) a vagar
eternamente cargando un saco con los huesos de su víctima.

La leyenda, surgida a mediados del siglo XIX, forma parte del imaginario llanero
venezolano y se comparte también en regiones colombo-venezolanas, funcionando
como advertencia moral y elemento de control social en las zonas rurales. 3 [ ]

Leyenda
Según la leyenda, en vida era un joven terco, caprichoso, maleducado y consentido al
extremo, desde pequeño lo tenían acostumbrado a ser complacido con todo. Él se la
pasaba de cantina en cantina desperdiciando su vida con el alcohol. Le apodaban
el Silbón porque eso era lo que mejor sabía hacer: "Silbar", pero una noche, se enojo por
lo que vio que le habían servido en la mesa, ya que le dijo a su madre que quería
asaduras de ciervo para cenar. Luego él se levantó se fue de su casa furioso hacia la
cantina para calmar su ira, por lo que la mujer le pidió a su esposo que fuera al bosque
para cazar un ciervo para su hijo. Acto seguido, sin embargo, el pobre hombre no pudo
lograr cazar nada con éxito.

Después de beber alcohol, el Silbón de regreso a casa se encontró con su frustrado padre
quien trató de explicarle porque no había podido cazar el ciervo que él quería, sin oír
razones y en medio de su borrachera golpeó brutalmente a su padre y cuando cayó al
suelo con el rifle de cacería le disparó constantemente hasta matarlo ahí mismo y luego
con el cuchillo de caza de su padre le sacó las tripas sin remordimiento alguno, y
finalmente las empacó en la tela de la camisa y se las llevó a casa.

Tras este hecho, le llevó las tripas a su madre, la cual al ver las últimas, sospechó un
poco, así que le preguntó varias cosas y hasta que la madre se dio cuenta de que estaba
cocinando las tripas de su marido. La Mujer entró en pánico y comenzó a gritar
pidiendo auxilio y de castigo su abuelo lo mandó a que lo ataran a un poste en el medio
del campo, a destruir la espalda a violentos latigazos, para que luego sus heridas fueran
lavadas con agua ardiente y sábila, y al liberarlo lo pusieran junto a dos perros
hambrientos y rabiosos. Después de haberlo torturado, su abuelo lo condenó a vagar
siendo perseguido por los perros llamados "Perros Tureco" o "Perros del Diablo" y
según la leyenda los perros lo perseguirán hasta el fin de los tiempos. Antes de liberarlo
su abuelo lo maldijo y condenó a portar los huesos de su padre por toda la eternidad, 4 [ ]

5
[
diciendo:
]

Maldito eres y maldito serás para el resto de la eternidad hasta que Dios tenga piedad de tu alma
Después de ser condenado fue a donde estaba el cadáver de su padre, el cual los
animales silvestres se habían encargado de limpiar. Para luego en un saco sucio
comenzar a meter los huesos de su padre, después se echó el saco al hombro y terminó
llevándoselos con él , seguido de cerca por los perros turecos para convertirse en una
leyenda. Según los que supuestamente lo han visto pasearse por el llano venezolano o
colombiano lo describen como un hombre adulto delgado que llega a medir 6 metros de
altura, que viste ropa desgastada, lleva un sombrero enorme en su cabeza y lleva
cargado un saco lleno de huesos, que se pasea por los llanos y entre las copas de los
árboles mientras emite su escalofriante silbido.

Se pasea por el llano matando a personas mujeriegas y borrachas para beberse su sangre
alcoholizada directo de sus ombligos. Se dice que su silbido suena como la
melodía "Do, re, mi, fa, sol, la, si, do" pero de una forma espeluznante que suena en un
sombrío y fantasmal eco. Hay veces en las que se sienta frente a las casas para contar
con detenimiento los huesos de su saco uno a uno, si las personas de esa casa lo
escuchan no pasa nada si es que no hay borrachos o mujeriegos entre ellos, pero si no lo
escuchan cuando pasa eso, al otro día habrá velorio en la casa. Se dice que cuando el
silbido es grueso es porque va por un hombre pero cuando el silbido es suave es que va
por una mujer.

La mejor forma de evitarlo es llevando un látigo, un ají picante o llevando un perro


doméstico, estas tres cosas lo espanta, además de que no se debe ser mujeriego o ir
borracho por los llanos venezolanos durante la noche.

Salió a la luz gracias a un obrero de La Portuguesa llamado Rafael. Se dice que


"Cuando su silbido se escucha cerca es porque está lejos, así que no hay peligro, pero
cuando se escucha lejos, ahí si es mejor tener cuidado por parte de los viajeros que
caminen solos por los llanos en altas horas de la noche, porque significa que el Silbón
esta cerca".6 7
[ ][ ]

Y así va el Silbón por los llanos solitarios acompañado por los perros turecos, los cuales
lo perseguirán desatando muerte y desgracia por donde vayan a sus desafortunadas
víctimas hasta la consumación de los tiempos.

En Colombia, sobre los llanos orientales del país, se dice que el Silbón, también
conocido el Silbador, fue un hombre mujeriego y parrandero que murió en soledad. Por
esa razón, cuando se topa con alguien, silba para atraer gente y obtener compañía. Su
silbido es hondo y largo, que suele penetrar los oídos e infunde frío. En otras versiones,
el Silbón aparece ante los jinetes para que les permitiera subir a sus caballos. No
obstante, otros dicen que suele perseguir a las mujeres embarazadas, y tiene la
capacidad de predecir la muerte de una persona. Si alguien escucha el silbido agudo,
pronostica la muerte de una mujer. En cambio, si suena grave pronostica la muerte de
un hombre. En todo caso, esa persona, sea hombre o mujer, generalmente es alguien
conocido por parte de quien ha escuchado el silbido, si escuchas su silbato puede morir
o volverse Loco.

El Silbón es un espectro del folclore de Venezuela,1originario de la región de


[ ]

los Llanos, particularmente del estado Portuguesa, municipio Guanarito, siendo también
difundido en los Llanos Orientales de Colombia.2 Se describe como una figura de hasta
[ ]

seis metros de altura, que se mueve sigilosamente entre los árboles, portando un
sombrero de cogollo y emite un silbido característico y escalofriante (que sube y baja en
las notas musicales do-re-mi-fa-sol-la-si). Una creencia popular indica que si el silbido
suena muy cerca, el Silbón está lejos y no hay peligro; pero si suena lejano, está muy
próximo y representa una amenaza mortal, especialmente para borrachos, mujeriegos o
personas de mala conducta, a quienes puede provocar fiebre, tullidez o la muerte.

Se trata del alma en pena de un joven que, según la tradición más extendida, asesinó a
su padre —ya sea por un arrebato de ira, por negarse a cazar o en medio de un conflicto
familiar— y fue maldecido por su abuelo (o en algunas versiones por su madre) a vagar
eternamente cargando un saco con los huesos de su víctima.
La leyenda, surgida a mediados del siglo XIX, forma parte del imaginario llanero
venezolano y se comparte también en regiones colombo-venezolanas, funcionando
como advertencia moral y elemento de control social en las zonas rurales. 3 [ ]

Leyenda
Según la leyenda, en vida era un joven terco, caprichoso, maleducado y consentido al
extremo, desde pequeño lo tenían acostumbrado a ser complacido con todo. Él se la
pasaba de cantina en cantina desperdiciando su vida con el alcohol. Le apodaban
el Silbón porque eso era lo que mejor sabía hacer: "Silbar", pero una noche, se enojo por
lo que vio que le habían servido en la mesa, ya que le dijo a su madre que quería
asaduras de ciervo para cenar. Luego él se levantó se fue de su casa furioso hacia la
cantina para calmar su ira, por lo que la mujer le pidió a su esposo que fuera al bosque
para cazar un ciervo para su hijo. Acto seguido, sin embargo, el pobre hombre no pudo
lograr cazar nada con éxito.

Después de beber alcohol, el Silbón de regreso a casa se encontró con su frustrado padre
quien trató de explicarle porque no había podido cazar el ciervo que él quería, sin oír
razones y en medio de su borrachera golpeó brutalmente a su padre y cuando cayó al
suelo con el rifle de cacería le disparó constantemente hasta matarlo ahí mismo y luego
con el cuchillo de caza de su padre le sacó las tripas sin remordimiento alguno, y
finalmente las empacó en la tela de la camisa y se las llevó a casa.

Tras este hecho, le llevó las tripas a su madre, la cual al ver las últimas, sospechó un
poco, así que le preguntó varias cosas y hasta que la madre se dio cuenta de que estaba
cocinando las tripas de su marido. La Mujer entró en pánico y comenzó a gritar
pidiendo auxilio y de castigo su abuelo lo mandó a que lo ataran a un poste en el medio
del campo, a destruir la espalda a violentos latigazos, para que luego sus heridas fueran
lavadas con agua ardiente y sábila, y al liberarlo lo pusieran junto a dos perros
hambrientos y rabiosos. Después de haberlo torturado, su abuelo lo condenó a vagar
siendo perseguido por los perros llamados "Perros Tureco" o "Perros del Diablo" y
según la leyenda los perros lo perseguirán hasta el fin de los tiempos. Antes de liberarlo
su abuelo lo maldijo y condenó a portar los huesos de su padre por toda la eternidad, 4 [ ]

5
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diciendo:
]

Maldito eres y maldito serás para el resto de la eternidad hasta que Dios tenga piedad de tu alma
Después de ser condenado fue a donde estaba el cadáver de su padre, el cual los
animales silvestres se habían encargado de limpiar. Para luego en un saco sucio
comenzar a meter los huesos de su padre, después se echó el saco al hombro y terminó
llevándoselos con él , seguido de cerca por los perros turecos para convertirse en una
leyenda. Según los que supuestamente lo han visto pasearse por el llano venezolano o
colombiano lo describen como un hombre adulto delgado que llega a medir 6 metros de
altura, que viste ropa desgastada, lleva un sombrero enorme en su cabeza y lleva
cargado un saco lleno de huesos, que se pasea por los llanos y entre las copas de los
árboles mientras emite su escalofriante silbido.

Se pasea por el llano matando a personas mujeriegas y borrachas para beberse su sangre
alcoholizada directo de sus ombligos. Se dice que su silbido suena como la
melodía "Do, re, mi, fa, sol, la, si, do" pero de una forma espeluznante que suena en un
sombrío y fantasmal eco. Hay veces en las que se sienta frente a las casas para contar
con detenimiento los huesos de su saco uno a uno, si las personas de esa casa lo
escuchan no pasa nada si es que no hay borrachos o mujeriegos entre ellos, pero si no lo
escuchan cuando pasa eso, al otro día habrá velorio en la casa. Se dice que cuando el
silbido es grueso es porque va por un hombre pero cuando el silbido es suave es que va
por una mujer.

La mejor forma de evitarlo es llevando un látigo, un ají picante o llevando un perro


doméstico, estas tres cosas lo espanta, además de que no se debe ser mujeriego o ir
borracho por los llanos venezolanos durante la noche.

Salió a la luz gracias a un obrero de La Portuguesa llamado Rafael. Se dice que


"Cuando su silbido se escucha cerca es porque está lejos, así que no hay peligro, pero
cuando se escucha lejos, ahí si es mejor tener cuidado por parte de los viajeros que
caminen solos por los llanos en altas horas de la noche, porque significa que el Silbón
esta cerca".6 7
[ ][ ]

Y así va el Silbón por los llanos solitarios acompañado por los perros turecos, los cuales
lo perseguirán desatando muerte y desgracia por donde vayan a sus desafortunadas
víctimas hasta la consumación de los tiempos.

En Colombia, sobre los llanos orientales del país, se dice que el Silbón, también
conocido el Silbador, fue un hombre mujeriego y parrandero que murió en soledad. Por
esa razón, cuando se topa con alguien, silba para atraer gente y obtener compañía. Su
silbido es hondo y largo, que suele penetrar los oídos e infunde frío. En otras versiones,
el Silbón aparece ante los jinetes para que les permitiera subir a sus caballos. No
obstante, otros dicen que suele perseguir a las mujeres embarazadas, y tiene la
capacidad de predecir la muerte de una persona. Si alguien escucha el silbido agudo,
pronostica la muerte de una mujer. En cambio, si suena grave pronostica la muerte de
un hombre. En todo caso, esa persona, sea hombre o mujer, generalmente es alguien
conocido por parte de quien ha escuchado el silbido, si escuchas su silbato puede morir
o volverse Loco.

El Silbón es un espectro del folclore de Venezuela,1originario de la región de


[ ]

los Llanos, particularmente del estado Portuguesa, municipio Guanarito, siendo también
difundido en los Llanos Orientales de Colombia.2 Se describe como una figura de hasta
[ ]

seis metros de altura, que se mueve sigilosamente entre los árboles, portando un
sombrero de cogollo y emite un silbido característico y escalofriante (que sube y baja en
las notas musicales do-re-mi-fa-sol-la-si). Una creencia popular indica que si el silbido
suena muy cerca, el Silbón está lejos y no hay peligro; pero si suena lejano, está muy
próximo y representa una amenaza mortal, especialmente para borrachos, mujeriegos o
personas de mala conducta, a quienes puede provocar fiebre, tullidez o la muerte.

Se trata del alma en pena de un joven que, según la tradición más extendida, asesinó a
su padre —ya sea por un arrebato de ira, por negarse a cazar o en medio de un conflicto
familiar— y fue maldecido por su abuelo (o en algunas versiones por su madre) a vagar
eternamente cargando un saco con los huesos de su víctima.

La leyenda, surgida a mediados del siglo XIX, forma parte del imaginario llanero
venezolano y se comparte también en regiones colombo-venezolanas, funcionando
como advertencia moral y elemento de control social en las zonas rurales. 3[ ]
Leyenda
Según la leyenda, en vida era un joven terco, caprichoso, maleducado y consentido al
extremo, desde pequeño lo tenían acostumbrado a ser complacido con todo. Él se la
pasaba de cantina en cantina desperdiciando su vida con el alcohol. Le apodaban
el Silbón porque eso era lo que mejor sabía hacer: "Silbar", pero una noche, se enojo por
lo que vio que le habían servido en la mesa, ya que le dijo a su madre que quería
asaduras de ciervo para cenar. Luego él se levantó se fue de su casa furioso hacia la
cantina para calmar su ira, por lo que la mujer le pidió a su esposo que fuera al bosque
para cazar un ciervo para su hijo. Acto seguido, sin embargo, el pobre hombre no pudo
lograr cazar nada con éxito.

Después de beber alcohol, el Silbón de regreso a casa se encontró con su frustrado padre
quien trató de explicarle porque no había podido cazar el ciervo que él quería, sin oír
razones y en medio de su borrachera golpeó brutalmente a su padre y cuando cayó al
suelo con el rifle de cacería le disparó constantemente hasta matarlo ahí mismo y luego
con el cuchillo de caza de su padre le sacó las tripas sin remordimiento alguno, y
finalmente las empacó en la tela de la camisa y se las llevó a casa.

Tras este hecho, le llevó las tripas a su madre, la cual al ver las últimas, sospechó un
poco, así que le preguntó varias cosas y hasta que la madre se dio cuenta de que estaba
cocinando las tripas de su marido. La Mujer entró en pánico y comenzó a gritar
pidiendo auxilio y de castigo su abuelo lo mandó a que lo ataran a un poste en el medio
del campo, a destruir la espalda a violentos latigazos, para que luego sus heridas fueran
lavadas con agua ardiente y sábila, y al liberarlo lo pusieran junto a dos perros
hambrientos y rabiosos. Después de haberlo torturado, su abuelo lo condenó a vagar
siendo perseguido por los perros llamados "Perros Tureco" o "Perros del Diablo" y
según la leyenda los perros lo perseguirán hasta el fin de los tiempos. Antes de liberarlo
su abuelo lo maldijo y condenó a portar los huesos de su padre por toda la eternidad, 4 [ ]

5
[
diciendo:
]

Maldito eres y maldito serás para el resto de la eternidad hasta que Dios tenga piedad de tu alma
Después de ser condenado fue a donde estaba el cadáver de su padre, el cual los
animales silvestres se habían encargado de limpiar. Para luego en un saco sucio
comenzar a meter los huesos de su padre, después se echó el saco al hombro y terminó
llevándoselos con él , seguido de cerca por los perros turecos para convertirse en una
leyenda. Según los que supuestamente lo han visto pasearse por el llano venezolano o
colombiano lo describen como un hombre adulto delgado que llega a medir 6 metros de
altura, que viste ropa desgastada, lleva un sombrero enorme en su cabeza y lleva
cargado un saco lleno de huesos, que se pasea por los llanos y entre las copas de los
árboles mientras emite su escalofriante silbido.

Se pasea por el llano matando a personas mujeriegas y borrachas para beberse su sangre
alcoholizada directo de sus ombligos. Se dice que su silbido suena como la
melodía "Do, re, mi, fa, sol, la, si, do" pero de una forma espeluznante que suena en un
sombrío y fantasmal eco. Hay veces en las que se sienta frente a las casas para contar
con detenimiento los huesos de su saco uno a uno, si las personas de esa casa lo
escuchan no pasa nada si es que no hay borrachos o mujeriegos entre ellos, pero si no lo
escuchan cuando pasa eso, al otro día habrá velorio en la casa. Se dice que cuando el
silbido es grueso es porque va por un hombre pero cuando el silbido es suave es que va
por una mujer.

La mejor forma de evitarlo es llevando un látigo, un ají picante o llevando un perro


doméstico, estas tres cosas lo espanta, además de que no se debe ser mujeriego o ir
borracho por los llanos venezolanos durante la noche.

Salió a la luz gracias a un obrero de La Portuguesa llamado Rafael. Se dice que


"Cuando su silbido se escucha cerca es porque está lejos, así que no hay peligro, pero
cuando se escucha lejos, ahí si es mejor tener cuidado por parte de los viajeros que
caminen solos por los llanos en altas horas de la noche, porque significa que el Silbón
esta cerca".6 7
[ ][ ]

Y así va el Silbón por los llanos solitarios acompañado por los perros turecos, los cuales
lo perseguirán desatando muerte y desgracia por donde vayan a sus desafortunadas
víctimas hasta la consumación de los tiempos.

En Colombia, sobre los llanos orientales del país, se dice que el Silbón, también
conocido el Silbador, fue un hombre mujeriego y parrandero que murió en soledad. Por
esa razón, cuando se topa con alguien, silba para atraer gente y obtener compañía. Su
silbido es hondo y largo, que suele penetrar los oídos e infunde frío. En otras versiones,
el Silbón aparece ante los jinetes para que les permitiera subir a sus caballos. No
obstante, otros dicen que suele perseguir a las mujeres embarazadas, y tiene la
capacidad de predecir la muerte de una persona. Si alguien escucha el silbido agudo,
pronostica la muerte de una mujer. En cambio, si suena grave pronostica la muerte de
un hombre. En todo caso, esa persona, sea hombre o mujer, generalmente es alguien
conocido por parte de quien ha escuchado el silbido, si escuchas su silbato puede morir
o volverse Loco.

El Silbón es un espectro del folclore de Venezuela,1originario de la región de


[ ]

los Llanos, particularmente del estado Portuguesa, municipio Guanarito, siendo también
difundido en los Llanos Orientales de Colombia.2 Se describe como una figura de hasta
[ ]

seis metros de altura, que se mueve sigilosamente entre los árboles, portando un
sombrero de cogollo y emite un silbido característico y escalofriante (que sube y baja en
las notas musicales do-re-mi-fa-sol-la-si). Una creencia popular indica que si el silbido
suena muy cerca, el Silbón está lejos y no hay peligro; pero si suena lejano, está muy
próximo y representa una amenaza mortal, especialmente para borrachos, mujeriegos o
personas de mala conducta, a quienes puede provocar fiebre, tullidez o la muerte.

Se trata del alma en pena de un joven que, según la tradición más extendida, asesinó a
su padre —ya sea por un arrebato de ira, por negarse a cazar o en medio de un conflicto
familiar— y fue maldecido por su abuelo (o en algunas versiones por su madre) a vagar
eternamente cargando un saco con los huesos de su víctima.

La leyenda, surgida a mediados del siglo XIX, forma parte del imaginario llanero
venezolano y se comparte también en regiones colombo-venezolanas, funcionando
como advertencia moral y elemento de control social en las zonas rurales. 3[ ]

Leyenda
Según la leyenda, en vida era un joven terco, caprichoso, maleducado y consentido al
extremo, desde pequeño lo tenían acostumbrado a ser complacido con todo. Él se la
pasaba de cantina en cantina desperdiciando su vida con el alcohol. Le apodaban
el Silbón porque eso era lo que mejor sabía hacer: "Silbar", pero una noche, se enojo por
lo que vio que le habían servido en la mesa, ya que le dijo a su madre que quería
asaduras de ciervo para cenar. Luego él se levantó se fue de su casa furioso hacia la
cantina para calmar su ira, por lo que la mujer le pidió a su esposo que fuera al bosque
para cazar un ciervo para su hijo. Acto seguido, sin embargo, el pobre hombre no pudo
lograr cazar nada con éxito.

Después de beber alcohol, el Silbón de regreso a casa se encontró con su frustrado padre
quien trató de explicarle porque no había podido cazar el ciervo que él quería, sin oír
razones y en medio de su borrachera golpeó brutalmente a su padre y cuando cayó al
suelo con el rifle de cacería le disparó constantemente hasta matarlo ahí mismo y luego
con el cuchillo de caza de su padre le sacó las tripas sin remordimiento alguno, y
finalmente las empacó en la tela de la camisa y se las llevó a casa.

Tras este hecho, le llevó las tripas a su madre, la cual al ver las últimas, sospechó un
poco, así que le preguntó varias cosas y hasta que la madre se dio cuenta de que estaba
cocinando las tripas de su marido. La Mujer entró en pánico y comenzó a gritar
pidiendo auxilio y de castigo su abuelo lo mandó a que lo ataran a un poste en el medio
del campo, a destruir la espalda a violentos latigazos, para que luego sus heridas fueran
lavadas con agua ardiente y sábila, y al liberarlo lo pusieran junto a dos perros
hambrientos y rabiosos. Después de haberlo torturado, su abuelo lo condenó a vagar
siendo perseguido por los perros llamados "Perros Tureco" o "Perros del Diablo" y
según la leyenda los perros lo perseguirán hasta el fin de los tiempos. Antes de liberarlo
su abuelo lo maldijo y condenó a portar los huesos de su padre por toda la eternidad, 4 [ ]

5
[
diciendo:
]

Maldito eres y maldito serás para el resto de la eternidad hasta que Dios tenga piedad de tu alma
Después de ser condenado fue a donde estaba el cadáver de su padre, el cual los
animales silvestres se habían encargado de limpiar. Para luego en un saco sucio
comenzar a meter los huesos de su padre, después se echó el saco al hombro y terminó
llevándoselos con él , seguido de cerca por los perros turecos para convertirse en una
leyenda. Según los que supuestamente lo han visto pasearse por el llano venezolano o
colombiano lo describen como un hombre adulto delgado que llega a medir 6 metros de
altura, que viste ropa desgastada, lleva un sombrero enorme en su cabeza y lEl
Silbón es un espectro del folclore de Venezuela,1originario de la región de los Llanos,
[ ]

particularmente del estado Portuguesa, municipio Guanarito, siendo también difundido


en los Llanos Orientales de Colombia.2 Se describe como una figura de hasta seis
[ ]

metros de altura, que se mueve sigilosamente entre los árboles, portando un sombrero
de cogollo y emite un silbido característico y escalofriante (que sube y baja en las notas
musicales do-re-mi-fa-sol-la-si). Una creencia popular indica que si el silbido suena
muy cerca, el Silbón está lejos y no hay peligro; pero si suena lejano, está muy próximo
y representa una amenaza mortal, especialmente para borrachos, mujeriegos o personas
de mala conducta, a quienes puede provocar fiebre, tullidez o la muerte.

Se trata del alma en pena de un joven que, según la tradición más extendida, asesinó a
su padre —ya sea por un arrebato de ira, por negarse a cazar o en medio de un conflicto
familiar— y fue maldecido por su abuelo (o en algunas versiones por su madre) a vagar
eternamente cargando un saco con los huesos de su víctima.

La leyenda, surgida a mediados del siglo XIX, forma parte del imaginario llanero
venezolano y se comparte también en regiones colombo-venezolanas, funcionando
como advertencia moral y elemento de control social en las zonas rurales. 3 [ ]

Leyenda
Según la leyenda, en vida era un joven terco, caprichoso, maleducado y consentido al
extremo, desde pequeño lo tenían acostumbrado a ser complacido con todo. Él se la
pasaba de cantina en cantina desperdiciando su vida con el alcohol. Le apodaban
el Silbón porque eso era lo que mejor sabía hacer: "Silbar", pero una noche, se enojo por
lo que vio que le habían servido en la mesa, ya que le dijo a su madre que quería
asaduras de ciervo para cenar. Luego él se levantó se fue de su casa furioso hacia la
cantina para calmar su ira, por lo que la mujer le pidió a su esposo que fuera al bosque
para cazar un ciervo para su hijo. Acto seguido, sin embargo, el pobre hombre no pudo
lograr cazar nada con éxito.

Después de beber alcohol, el Silbón de regreso a casa se encontró con su frustrado padre
quien trató de explicarle porque no había podido cazar el ciervo que él quería, sin oír
razones y en medio de su borrachera golpeó brutalmente a su padre y cuando cayó al
suelo con el rifle de cacería le disparó constantemente hasta matarlo ahí mismo y luego
con el cuchillo de caza de su padre le sacó las tripas sin remordimiento alguno, y
finalmente las empacó en la tela de la camisa y se las llevó a casa.

Tras este hecho, le llevó las tripas a su madre, la cual al ver las últimas, sospechó un
poco, así que le preguntó varias cosas y hasta que la madre se dio cuenta de que estaba
cocinando las tripas de su marido. La Mujer entró en pánico y comenzó a gritar
pidiendo auxilio y de castigo su abuelo lo mandó a que lo ataran a un poste en el medio
del campo, a destruir la espalda a violentos latigazos, para que luego sus heridas fueran
lavadas con agua ardiente y sábila, y al liberarlo lo pusieran junto a dos perros
hambrientos y rabiosos. Después de haberlo torturado, su abuelo lo condenó a vagar
siendo perseguido por los perros llamados "Perros Tureco" o "Perros del Diablo" y
según la leyenda los perros lo perseguirán hasta el fin de los tiempos. Antes de liberarlo
su abuelo lo maldijo y condenó a portar los huesos de su padre por toda la eternidad, 4 [ ]

5
[
diciendo:
]

Maldito eres y maldito serás para el resto de la eternidad hasta que Dios tenga piedad de tu alma
Después de ser condenado fue a donde estaba el cadáver de su padre, el cual los
animales silvestres se habían encargado de limpiar. Para luego en un saco sucio
comenzar a meter los huesos de su padre, después se echó el saco al hombro y terminó
llevándoselos con él , seguido de cerca por los perros turecos para convertirse en una
leyenda. Según los que supuestamente lo han visto pasearse por el llano venezolano o
colombiano lo describen como un hombre adulto delgado que llega a medir 6 metros de
altura, que viste ropa desgastada, lleva un sombrero enorme en su cabeza y lleva
cargado un saco lleno de huesos, que se pasea por los llanos y entre las copas de los
árboles mientras emite su escalofriante silbido.

Se pasea por el llano matando a personas mujeriegas y borrachas para beberse su sangre
alcoholizada directo de sus ombligos. Se dice que su silbido suena como la
melodía "Do, re, mi, fa, sol, la, si, do" pero de una forma espeluznante que suena en un
sombrío y fantasmal eco. Hay veces en las que se sienta frente a las casas para contar
con detenimiento los huesos de su saco uno a uno, si las personas de esa casa lo
escuchan no pasa nada si es que no hay borrachos o mujeriegos entre ellos, pero si no lo
escuchan cuando pasa eso, al otro día habrá velorio en la casa. Se dice que cuando el
silbido es grueso es porque va por un hombre pero cuando el silbido es suave es que va
por una mujer.

La mejor forma de evitarlo es llevando un látigo, un ají picante o llevando un perro


doméstico, estas tres cosas lo espanta, además de que no se debe ser mujeriego o ir
borracho por los llanos venezolanos durante la noche.

Salió a la luz gracias a un obrero de La Portuguesa llamado Rafael. Se dice que


"Cuando su silbido se escucha cerca es porque está lejos, así que no hay peligro, pero
cuando se escucha lejos, ahí si es mejor tener cuidado por parte de los viajeros que
caminen solos por los llanos en altas horas de la noche, porque significa que el Silbón
esta cerca".6 7
[ ][ ]

Y así va el Silbón por los llanos solitarios acompañado por los perros turecos, los cuales
lo perseguirán desatando muerte y desgracia por donde vayan a sus desafortunadas
víctimas hasta la consumación de los tiempos.

En Colombia, sobre los llanos orientales del país, se dice que el Silbón, también
conocido el Silbador, fue un hombre mujeriego y parrandero que murió en soledad. Por
esa razón, cuando se topa con alguien, silba para atraer gente y obtener compañía. Su
silbido es hondo y largo, que suele penetrar los oídos e infunde frío. En otras versiones,
el Silbón aparece ante los jinetes para que les permitiera subir a sus caballos. No
obstante, otros dicen que suele perseguir a las mujeres embarazadas, y tiene la
capacidad de predecir la muerte de una persona. Si alguien escucha el silbido agudo,
pronostica la muerte de una mujer. En cambio, si suena grave pronostica la muerte de
un hombre. En todo caso, esa persona, sea hombre o mujer, generalmente es alguien
conocido por parte de quien ha escuchado el silbido, si escuchas su silbato puede morir
o volverse Loco.

El Silbón es un espectro del folclore de Venezuela,1originario de la región de


[ ]

los Llanos, particularmente del estado Portuguesa, municipio Guanarito, siendo también
difundido en los Llanos Orientales de Colombia.2 Se describe como una figura de hasta
[ ]

seis metros de altura, que se mueve sigilosamente entre los árboles, portando un
sombrero de cogollo y emite un silbido característico y escalofriante (que sube y baja en
las notas musicales do-re-mi-fa-sol-la-si). Una creencia popular indica que si el silbido
suena muy cerca, el Silbón está lejos y no hay peligro; pero si suena lejano, está muy
próximo y representa una amenaza mortal, especialmente para borrachos, mujeriegos o
personas de mala conducta, a quienes puede provocar fiebre, tullidez o la muerte.

Se trata del alma en pena de un joven que, según la tradición más extendida, asesinó a
su padre —ya sea por un arrebato de ira, por negarse a cazar o en medio de un conflicto
familiar— y fue maldecido por su abuelo (o en algunas versiones por su madre) a vagar
eternamente cargando un saco con los huesos de su víctima.
La leyenda, surgida a mediados del siglo XIX, forma parte del imaginario llanero
venezolano y se comparte también en regiones colombo-venezolanas, funcionando
como advertencia moral y elemento de control social en las zonas rurales. 3 [ ]

Leyenda
Según la leyenda, en vida era un joven terco, caprichoso, maleducado y consentido al
extremo, desde pequeño lo tenían acostumbrado a ser complacido con todo. Él se la
pasaba de cantina en cantina desperdiciando su vida con el alcohol. Le apodaban
el Silbón porque eso era lo que mejor sabía hacer: "Silbar", pero una noche, se enojo por
lo que vio que le habían servido en la mesa, ya que le dijo a su madre que quería
asaduras de ciervo para cenar. Luego él se levantó se fue de su casa furioso hacia la
cantina para calmar su ira, por lo que la mujer le pidió a su esposo que fuera al bosque
para cazar un ciervo para su hijo. Acto seguido, sin embargo, el pobre hombre no pudo
lograr cazar nada con éxito.

Después de beber alcohol, el Silbón de regreso a casa se encontró con su frustrado padre
quien trató de explicarle porque no había podido cazar el ciervo que él quería, sin oír
razones y en medio de su borrachera golpeó brutalmente a su padre y cuando cayó al
suelo con el rifle de cacería le disparó constantemente hasta matarlo ahí mismo y luego
con el cuchillo de caza de su padre le sacó las tripas sin remordimiento alguno, y
finalmente las empacó en la tela de la camisa y se las llevó a casa.

Tras este hecho, le llevó las tripas a su madre, la cual al ver las últimas, sospechó un
poco, así que le preguntó varias cosas y hasta que la madre se dio cuenta de que estaba
cocinando las tripas de su marido. La Mujer entró en pánico y comenzó a gritar
pidiendo auxilio y de castigo su abuelo lo mandó a que lo ataran a un poste en el medio
del campo, a destruir la espalda a violentos latigazos, para que luego sus heridas fueran
lavadas con agua ardiente y sábila, y al liberarlo lo pusieran junto a dos perros
hambrientos y rabiosos. Después de haberlo torturado, su abuelo lo condenó a vagar
siendo perseguido por los perros llamados "Perros Tureco" o "Perros del Diablo" y
según la leyenda los perros lo perseguirán hasta el fin de los tiempos. Antes de liberarlo
su abuelo lo maldijo y condenó a portar los huesos de su padre por toda la eternidad, 4 [ ]

5
[
diciendo:
]

Maldito eres y maldito serás para el resto de la eternidad hasta que Dios tenga piedad de tu alma
Después de ser condenado fue a donde estaba el cadáver de su padre, el cual los
animales silvestres se habían encargado de limpiar. Para luego en un saco sucio
comenzar a meter los huesos de su padre, después se echó el saco al hombro y terminó
llevándoselos con él , seguido de cerca por los perros turecos para convertirse en una
leyenda. Según los que supuestamente lo han visto pasearse por el llano venezolano o
colombiano lo describen como un hombre adulto delgado que llega a medir 6 metros de
altura, que viste ropa desgastada, lleva un sombrero enorme en su cabeza y lleva
cargado un saco lleno de huesos, que se pasea por los llanos y entre las copas de los
árboles mientras emite su escalofriante silbido.

Se pasea por el llano matando a personas mujeriegas y borrachas para beberse su sangre
alcoholizada directo de sus ombligos. Se dice que su silbido suena como la
melodía "Do, re, mi, fa, sol, la, si, do" pero de una forma espeluznante que suena en un
sombrío y fantasmal eco. Hay veces en las que se sienta frente a las casas para contar
con detenimiento los huesos de su saco uno a uno, si las personas de esa casa lo
escuchan no pasa nada si es que no hay borrachos o mujeriegos entre ellos, pero si no lo
escuchan cuando pasa eso, al otro día habrá velorio en la casa. Se dice que cuando el
silbido es grueso es porque va por un hombre pero cuando el silbido es suave es que va
por una mujer.

La mejor forma de evitarlo es llevando un látigo, un ají picante o llevando un perro


doméstico, estas tres cosas lo espanta, además de que no se debe ser mujeriego o ir
borracho por los llanos venezolanos durante la noche.

Salió a la luz gracias a un obrero de La Portuguesa llamado Rafael. Se dice que


"Cuando su silbido se escucha cerca es porque está lejos, así que no hay peligro, pero
cuando se escucha lejos, ahí si es mejor tener cuidado por parte de los viajeros que
caminen solos por los llanos en altas horas de la noche, porque significa que el Silbón
esta cerca".6 7
[ ][ ]

Y así va el Silbón por los llanos solitarios acompañado por los perros turecos, los cuales
lo perseguirán desatando muerte y desgracia por donde vayan a sus desafortunadas
víctimas hasta la consumación de los tiempos.

En Colombia, sobre los llanos orientales del país, se dice que el Silbón, también
conocido el Silbador, fue un hombre mujeriego y parrandero que murió en soledad. Por
esa razón, cuando se topa con alguien, silba para atraer gente y obtener compañía. Su
silbido es hondo y largo, que suele penetrar los oídos e infunde frío. En otras versiones,
el Silbón aparece ante los jinetes para que les permitiera subir a sus caballos. No
obstante, otros dicen que suele perseguir a las mujeres embarazadas, y tiene la
capacidad de predecir la muerte de una persona. Si alguien escucha el silbido agudo,
pronostica la muerte de una mujer. En cambio, si suena grave pronostica la muerte de
un hombre. En todo caso, esa persona, sea hombre o mujer, generalmente es alguien
conocido por parte de quien ha escuchado el silbido, si escuchas su silbato puede morir
o volverse Loco.

El Silbón es un espectro del folclore de Venezuela,1originario de la región de


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los Llanos, particularmente del estado Portuguesa, municipio Guanarito, siendo también
difundido en los Llanos Orientales de Colombia.2 Se describe como una figura de hasta
[ ]

seis metros de altura, que se mueve sigilosamente entre los árboles, portando un
sombrero de cogollo y emite un silbido característico y escalofriante (que sube y baja en
las notas musicales do-re-mi-fa-sol-la-si). Una creencia popular indica que si el silbido
suena muy cerca, el Silbón está lejos y no hay peligro; pero si suena lejano, está muy
próximo y representa una amenaza mortal, especialmente para borrachos, mujeriegos o
personas de mala conducta, a quienes puede provocar fiebre, tullidez o la muerte.

Se trata del alma en pena de un joven que, según la tradición más extendida, asesinó a
su padre —ya sea por un arrebato de ira, por negarse a cazar o en medio de un conflicto
familiar— y fue maldecido por su abuelo (o en algunas versiones por su madre) a vagar
eternamente cargando un saco con los huesos de su víctima.

La leyenda, surgida a mediados del siglo XIX, forma parte del imaginario llanero
venezolano y se comparte también en regiones colombo-venezolanas, funcionando
como advertencia moral y elemento de control social en las zonas rurales. 3[ ]
Leyenda
Según la leyenda, en vida era un joven terco, caprichoso, maleducado y consentido al
extremo, desde pequeño lo tenían acostumbrado a ser complacido con todo. Él se la
pasaba de cantina en cantina desperdiciando su vida con el alcohol. Le apodaban
el Silbón porque eso era lo que mejor sabía hacer: "Silbar", pero una noche, se enojo por
lo que vio que le habían servido en la mesa, ya que le dijo a su madre que quería
asaduras de ciervo para cenar. Luego él se levantó se fue de su casa furioso hacia la
cantina para calmar su ira, por lo que la mujer le pidió a su esposo que fuera al bosque
para cazar un ciervo para su hijo. Acto seguido, sin embargo, el pobre hombre no pudo
lograr cazar nada con éxito.

Después de beber alcohol, el Silbón de regreso a casa se encontró con su frustrado padre
quien trató de explicarle porque no había podido cazar el ciervo que él quería, sin oír
razones y en medio de su borrachera golpeó brutalmente a su padre y cuando cayó al
suelo con el rifle de cacería le disparó constantemente hasta matarlo ahí mismo y luego
con el cuchillo de caza de su padre le sacó las tripas sin remordimiento alguno, y
finalmente las empacó en la tela de la camisa y se las llevó a casa.

Tras este hecho, le llevó las tripas a su madre, la cual al ver las últimas, sospechó un
poco, así que le preguntó varias cosas y hasta que la madre se dio cuenta de que estaba
cocinando las tripas de su marido. La Mujer entró en pánico y comenzó a gritar
pidiendo auxilio y de castigo su abuelo lo mandó a que lo ataran a un poste en el medio
del campo, a destruir la espalda a violentos latigazos, para que luego sus heridas fueran
lavadas con agua ardiente y sábila, y al liberarlo lo pusieran junto a dos perros
hambrientos y rabiosos. Después de haberlo torturado, su abuelo lo condenó a vagar
siendo perseguido por los perros llamados "Perros Tureco" o "Perros del Diablo" y
según la leyenda los perros lo perseguirán hasta el fin de los tiempos. Antes de liberarlo
su abuelo lo maldijo y condenó a portar los huesos de su padre por toda la eternidad, 4 [ ]

5
[
diciendo:
]

Maldito eres y maldito serás para el resto de la eternidad hasta que Dios tenga piedad de tu alma
Después de ser condenado fue a donde estaba el cadáver de su padre, el cual los
animales silvestres se habían encargado de limpiar. Para luego en un saco sucio
comenzar a meter los huesos de su padre, después se echó el saco al hombro y terminó
llevándoselos con él , seguido de cerca por los perros turecos para convertirse en una
leyenda. Según los que supuestamente lo han visto pasearse por el llano venezolano o
colombiano lo describen como un hombre adulto delgado que llega a medir 6 metros de
altura, que viste ropa desgastada, lleva un sombrero enorme en su cabeza y lleva
cargado un saco lleno de huesos, que se pasea por los llanos y entre las copas de los
árboles mientras emite su escalofriante silbido.

Se pasea por el llano matando a personas mujeriegas y borrachas para beberse su sangre
alcoholizada directo de sus ombligos. Se dice que su silbido suena como la
melodía "Do, re, mi, fa, sol, la, si, do" pero de una forma espeluznante que suena en un
sombrío y fantasmal eco. Hay veces en las que se sienta frente a las casas para contar
con detenimiento los huesos de su saco uno a uno, si las personas de esa casa lo
escuchan no pasa nada si es que no hay borrachos o mujeriegos entre ellos, pero si no lo
escuchan cuando pasa eso, al otro día habrá velorio en la casa. Se dice que cuando el
silbido es grueso es porque va por un hombre pero cuando el silbido es suave es que va
por una mujer.

La mejor forma de evitarlo es llevando un látigo, un ají picante o llevando un perro


doméstico, estas tres cosas lo espanta, además de que no se debe ser mujeriego o ir
borracho por los llanos venezolanos durante la noche.

Salió a la luz gracias a un obrero de La Portuguesa llamado Rafael. Se dice que


"Cuando su silbido se escucha cerca es porque está lejos, así que no hay peligro, pero
cuando se escucha lejos, ahí si es mejor tener cuidado por parte de los viajeros que
caminen solos por los llanos en altas horas de la noche, porque significa que el Silbón
esta cerca".6 7
[ ][ ]

Y así va el Silbón por los llanos solitarios acompañado por los perros turecos, los cuales
lo perseguirán desatando muerte y desgracia por donde vayan a sus desafortunadas
víctimas hasta la consumación de los tiempos.

En Colombia, sobre los llanos orientales del país, se dice que el Silbón, también
conocido el Silbador, fue un hombre mujeriego y parrandero que murió en soledad. Por
esa razón, cuando se topa con alguien, silba para atraer gente y obtener compañía. Su
silbido es hondo y largo, que suele penetrar los oídos e infunde frío. En otras versiones,
el Silbón aparece ante los jinetes para que les permitiera subir a sus caballos. No
obstante, otros dicen que suele perseguir a las mujeres embarazadas, y tiene la
capacidad de predecir la muerte de una persona. Si alguien escucha el silbido agudo,
pronostica la muerte de una mujer. En cambio, si suena grave pronostica la muerte de
un hombre. En todo caso, esa persona, sea hombre o mujer, generalmente es alguien
conocido por parte de quien ha escuchado el silbido, si escuchas su silbato puede morir
o volverse Loco.

El Silbón es un espectro del folclore de Venezuela,1originario de la región de


[ ]

los Llanos, particularmente del estado Portuguesa, municipio Guanarito, siendo también
difundido en los Llanos Orientales de Colombia.2 Se describe como una figura de hasta
[ ]

seis metros de altura, que se mueve sigilosamente entre los árboles, portando un
sombrero de cogollo y emite un silbido característico y escalofriante (que sube y baja en
las notas musicales do-re-mi-fa-sol-la-si). Una creencia popular indica que si el silbido
suena muy cerca, el Silbón está lejos y no hay peligro; pero si suena lejano, está muy
próximo y representa una amenaza mortal, especialmente para borrachos, mujeriegos o
personas de mala conducta, a quienes puede provocar fiebre, tullidez o la muerte.

Se trata del alma en pena de un joven que, según la tradición más extendida, asesinó a
su padre —ya sea por un arrebato de ira, por negarse a cazar o en medio de un conflicto
familiar— y fue maldecido por su abuelo (o en algunas versiones por su madre) a vagar
eternamente cargando un saco con los huesos de su víctima.

La leyenda, surgida a mediados del siglo XIX, forma parte del imaginario llanero
venezolano y se comparte también en regiones colombo-venezolanas, funcionando
como advertencia moral y elemento de control social en las zonas rurales. 3[ ]

Leyenda
Según la leyenda, en vida era un joven terco, caprichoso, maleducado y consentido al
extremo, desde pequeño lo tenían acostumbrado a ser complacido con todo. Él se la
pasaba de cantina en cantina desperdiciando su vida con el alcohol. Le apodaban
el Silbón porque eso era lo que mejor sabía hacer: "Silbar", pero una noche, se enojo por
lo que vio que le habían servido en la mesa, ya que le dijo a su madre que quería
asaduras de ciervo para cenar. Luego él se levantó se fue de su casa furioso hacia la
cantina para calmar su ira, por lo que la mujer le pidió a su esposo que fuera al bosque
para cazar un ciervo para su hijo. Acto seguido, sin embargo, el pobre hombre no pudo
lograr cazar nada con éxito.

Después de beber alcohol, el Silbón de regreso a casa se encontró con su frustrado padre
quien trató de explicarle porque no había podido cazar el ciervo que él quería, sin oír
razones y en medio de su borrachera golpeó brutalmente a su padre y cuando cayó al
suelo con el rifle de cacería le disparó constantemente hasta matarlo ahí mismo y luego
con el cuchillo de caza de su padre le sacó las tripas sin remordimiento alguno, y
finalmente las empacó en la tela de la camisa y se las llevó a casa.

Tras este hecho, le llevó las tripas a su madre, la cual al ver las últimas, sospechó un
poco, así que le preguntó varias cosas y hasta que la madre se dio cuenta de que estaba
cocinando las tripas de su marido. La Mujer entró en pánico y comenzó a gritar
pidiendo auxilio y de castigo su abuelo lo mandó a que lo ataran a un poste en el medio
del campo, a destruir la espalda a violentos latigazos, para que luego sus heridas fueran
lavadas con agua ardiente y sábila, y al liberarlo lo pusieran junto a dos perros
hambrientos y rabiosos. Después de haberlo torturado, su abuelo lo condenó a vagar
siendo perseguido por los perros llamados "Perros Tureco" o "Perros del Diablo" y
según la leyenda los perros lo perseguirán hasta el fin de los tiempos. Antes de liberarlo
su abuelo lo maldijo y condenó a portar los huesos de su padre por toda la eternidad, 4 [ ]

5
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diciendo:
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Maldito eres y maldito serás para el resto de la eternidad hasta que Dios tenga piedad de tu alma
Después de ser condenado fue a donde estaba el cadáver de su padre, el cual los
animales silvestres se habían encargado de limpiar. Para luego en un saco sucio
comenzar a meter los huesos de su padre, después se echó el saco al hombro y terminó
llevándoselos con él , seguido de cerca por los perros turecos para convertirse en una
leyenda. Según los que supuestamente lo han visto pasearse por el llano venezolano o
colombiano lo describen como un hombre adulto delgado que llega a medir 6 metros de
altura, que viste ropa desgastada, lleva un sombrero enorme en su cabeza y lEl
Silbón es un espectro del folclore de Venezuela,1originario de la región de los Llanos,
[ ]

particularmente del estado Portuguesa, municipio Guanarito, siendo también difundido


en los Llanos Orientales de Colombia.2 Se describe como una figura de hasta seis
[ ]

metros de altura, que se mueve sigilosamente entre los árboles, portando un sombrero
de cogollo y emite un silbido característico y escalofriante (que sube y baja en las notas
musicales do-re-mi-fa-sol-la-si). Una creencia popular indica que si el silbido suena
muy cerca, el Silbón está lejos y no hay peligro; pero si suena lejano, está muy próximo
y representa una amenaza mortal, especialmente para borrachos, mujeriegos o personas
de mala conducta, a quienes puede provocar fiebre, tullidez o la muerte.

Se trata del alma en pena de un joven que, según la tradición más extendida, asesinó a
su padre —ya sea por un arrebato de ira, por negarse a cazar o en medio de un conflicto
familiar— y fue maldecido por su abuelo (o en algunas versiones por su madre) a vagar
eternamente cargando un saco con los huesos de su víctima.

La leyenda, surgida a mediados del siglo XIX, forma parte del imaginario llanero
venezolano y se comparte también en regiones colombo-venezolanas, funcionando
como advertencia moral y elemento de control social en las zonas rurales. 3 [ ]

Leyenda
Según la leyenda, en vida era un joven terco, caprichoso, maleducado y consentido al
extremo, desde pequeño lo tenían acostumbrado a ser complacido con todo. Él se la
pasaba de cantina en cantina desperdiciando su vida con el alcohol. Le apodaban
el Silbón porque eso era lo que mejor sabía hacer: "Silbar", pero una noche, se enojo por
lo que vio que le habían servido en la mesa, ya que le dijo a su madre que quería
asaduras de ciervo para cenar. Luego él se levantó se fue de su casa furioso hacia la
cantina para calmar su ira, por lo que la mujer le pidió a su esposo que fuera al bosque
para cazar un ciervo para su hijo. Acto seguido, sin embargo, el pobre hombre no pudo
lograr cazar nada con éxito.

Después de beber alcohol, el Silbón de regreso a casa se encontró con su frustrado padre
quien trató de explicarle porque no había podido cazar el ciervo que él quería, sin oír
razones y en medio de su borrachera golpeó brutalmente a su padre y cuando cayó al
suelo con el rifle de cacería le disparó constantemente hasta matarlo ahí mismo y luego
con el cuchillo de caza de su padre le sacó las tripas sin remordimiento alguno, y
finalmente las empacó en la tela de la camisa y se las llevó a casa.

Tras este hecho, le llevó las tripas a su madre, la cual al ver las últimas, sospechó un
poco, así que le preguntó varias cosas y hasta que la madre se dio cuenta de que estaba
cocinando las tripas de su marido. La Mujer entró en pánico y comenzó a gritar
pidiendo auxilio y de castigo su abuelo lo mandó a que lo ataran a un poste en el medio
del campo, a destruir la espalda a violentos latigazos, para que luego sus heridas fueran
lavadas con agua ardiente y sábila, y al liberarlo lo pusieran junto a dos perros
hambrientos y rabiosos. Después de haberlo torturado, su abuelo lo condenó a vagar
siendo perseguido por los perros llamados "Perros Tureco" o "Perros del Diablo" y
según la leyenda los perros lo perseguirán hasta el fin de los tiempos. Antes de liberarlo
su abuelo lo maldijo y condenó a portar los huesos de su padre por toda la eternidad, 4 [ ]

5
[
diciendo:
]

Maldito eres y maldito serás para el resto de la eternidad hasta que Dios tenga piedad de tu alma
Después de ser condenado fue a donde estaba el cadáver de su padre, el cual los
animales silvestres se habían encargado de limpiar. Para luego en un saco sucio
comenzar a meter los huesos de su padre, después se echó el saco al hombro y terminó
llevándoselos con él , seguido de cerca por los perros turecos para convertirse en una
leyenda. Según los que supuestamente lo han visto pasearse por el llano venezolano o
colombiano lo describen como un hombre adulto delgado que llega a medir 6 metros de
altura, que viste ropa desgastada, lleva un sombrero enorme en su cabeza y lleva
cargado un saco lleno de huesos, que se pasea por los llanos y entre las copas de los
árboles mientras emite su escalofriante silbido.

Se pasea por el llano matando a personas mujeriegas y borrachas para beberse su sangre
alcoholizada directo de sus ombligos. Se dice que su silbido suena como la
melodía "Do, re, mi, fa, sol, la, si, do" pero de una forma espeluznante que suena en un
sombrío y fantasmal eco. Hay veces en las que se sienta frente a las casas para contar
con detenimiento los huesos de su saco uno a uno, si las personas de esa casa lo
escuchan no pasa nada si es que no hay borrachos o mujeriegos entre ellos, pero si no lo
escuchan cuando pasa eso, al otro día habrá velorio en la casa. Se dice que cuando el
silbido es grueso es porque va por un hombre pero cuando el silbido es suave es que va
por una mujer.

La mejor forma de evitarlo es llevando un látigo, un ají picante o llevando un perro


doméstico, estas tres cosas lo espanta, además de que no se debe ser mujeriego o ir
borracho por los llanos venezolanos durante la noche.

Salió a la luz gracias a un obrero de La Portuguesa llamado Rafael. Se dice que


"Cuando su silbido se escucha cerca es porque está lejos, así que no hay peligro, pero
cuando se escucha lejos, ahí si es mejor tener cuidado por parte de los viajeros que
caminen solos por los llanos en altas horas de la noche, porque significa que el Silbón
esta cerca".6 7
[ ][ ]

Y así va el Silbón por los llanos solitarios acompañado por los perros turecos, los cuales
lo perseguirán desatando muerte y desgracia por donde vayan a sus desafortunadas
víctimas hasta la consumación de los tiempos.

En Colombia, sobre los llanos orientales del país, se dice que el Silbón, también
conocido el Silbador, fue un hombre mujeriego y parrandero que murió en soledad. Por
esa razón, cuando se topa con alguien, silba para atraer gente y obtener compañía. Su
silbido es hondo y largo, que suele penetrar los oídos e infunde frío. En otras versiones,
el Silbón aparece ante los jinetes para que les permitiera subir a sus caballos. No
obstante, otros dicen que suele perseguir a las mujeres embarazadas, y tiene la
capacidad de predecir la muerte de una persona. Si alguien escucha el silbido agudo,
pronostica la muerte de una mujer. En cambio, si suena grave pronostica la muerte de
un hombre. En todo caso, esa persona, sea hombre o mujer, generalmente es alguien
conocido por parte de quien ha escuchado el silbido, si escuchas su silbato puede morir
o volverse Loco.

El Silbón es un espectro del folclore de Venezuela,1originario de la región de


[ ]

los Llanos, particularmente del estado Portuguesa, municipio Guanarito, siendo también
difundido en los Llanos Orientales de Colombia.2 Se describe como una figura de hasta
[ ]

seis metros de altura, que se mueve sigilosamente entre los árboles, portando un
sombrero de cogollo y emite un silbido característico y escalofriante (que sube y baja en
las notas musicales do-re-mi-fa-sol-la-si). Una creencia popular indica que si el silbido
suena muy cerca, el Silbón está lejos y no hay peligro; pero si suena lejano, está muy
próximo y representa una amenaza mortal, especialmente para borrachos, mujeriegos o
personas de mala conducta, a quienes puede provocar fiebre, tullidez o la muerte.

Se trata del alma en pena de un joven que, según la tradición más extendida, asesinó a
su padre —ya sea por un arrebato de ira, por negarse a cazar o en medio de un conflicto
familiar— y fue maldecido por su abuelo (o en algunas versiones por su madre) a vagar
eternamente cargando un saco con los huesos de su víctima.
La leyenda, surgida a mediados del siglo XIX, forma parte del imaginario llanero
venezolano y se comparte también en regiones colombo-venezolanas, funcionando
como advertencia moral y elemento de control social en las zonas rurales. 3 [ ]

Leyenda
Según la leyenda, en vida era un joven terco, caprichoso, maleducado y consentido al
extremo, desde pequeño lo tenían acostumbrado a ser complacido con todo. Él se la
pasaba de cantina en cantina desperdiciando su vida con el alcohol. Le apodaban
el Silbón porque eso era lo que mejor sabía hacer: "Silbar", pero una noche, se enojo por
lo que vio que le habían servido en la mesa, ya que le dijo a su madre que quería
asaduras de ciervo para cenar. Luego él se levantó se fue de su casa furioso hacia la
cantina para calmar su ira, por lo que la mujer le pidió a su esposo que fuera al bosque
para cazar un ciervo para su hijo. Acto seguido, sin embargo, el pobre hombre no pudo
lograr cazar nada con éxito.

Después de beber alcohol, el Silbón de regreso a casa se encontró con su frustrado padre
quien trató de explicarle porque no había podido cazar el ciervo que él quería, sin oír
razones y en medio de su borrachera golpeó brutalmente a su padre y cuando cayó al
suelo con el rifle de cacería le disparó constantemente hasta matarlo ahí mismo y luego
con el cuchillo de caza de su padre le sacó las tripas sin remordimiento alguno, y
finalmente las empacó en la tela de la camisa y se las llevó a casa.

Tras este hecho, le llevó las tripas a su madre, la cual al ver las últimas, sospechó un
poco, así que le preguntó varias cosas y hasta que la madre se dio cuenta de que estaba
cocinando las tripas de su marido. La Mujer entró en pánico y comenzó a gritar
pidiendo auxilio y de castigo su abuelo lo mandó a que lo ataran a un poste en el medio
del campo, a destruir la espalda a violentos latigazos, para que luego sus heridas fueran
lavadas con agua ardiente y sábila, y al liberarlo lo pusieran junto a dos perros
hambrientos y rabiosos. Después de haberlo torturado, su abuelo lo condenó a vagar
siendo perseguido por los perros llamados "Perros Tureco" o "Perros del Diablo" y
según la leyenda los perros lo perseguirán hasta el fin de los tiempos. Antes de liberarlo
su abuelo lo maldijo y condenó a portar los huesos de su padre por toda la eternidad, 4 [ ]

5
[
diciendo:
]

Maldito eres y maldito serás para el resto de la eternidad hasta que Dios tenga piedad de tu alma
Después de ser condenado fue a donde estaba el cadáver de su padre, el cual los
animales silvestres se habían encargado de limpiar. Para luego en un saco sucio
comenzar a meter los huesos de su padre, después se echó el saco al hombro y terminó
llevándoselos con él , seguido de cerca por los perros turecos para convertirse en una
leyenda. Según los que supuestamente lo han visto pasearse por el llano venezolano o
colombiano lo describen como un hombre adulto delgado que llega a medir 6 metros de
altura, que viste ropa desgastada, lleva un sombrero enorme en su cabeza y lleva
cargado un saco lleno de huesos, que se pasea por los llanos y entre las copas de los
árboles mientras emite su escalofriante silbido.

Se pasea por el llano matando a personas mujeriegas y borrachas para beberse su sangre
alcoholizada directo de sus ombligos. Se dice que su silbido suena como la
melodía "Do, re, mi, fa, sol, la, si, do" pero de una forma espeluznante que suena en un
sombrío y fantasmal eco. Hay veces en las que se sienta frente a las casas para contar
con detenimiento los huesos de su saco uno a uno, si las personas de esa casa lo
escuchan no pasa nada si es que no hay borrachos o mujeriegos entre ellos, pero si no lo
escuchan cuando pasa eso, al otro día habrá velorio en la casa. Se dice que cuando el
silbido es grueso es porque va por un hombre pero cuando el silbido es suave es que va
por una mujer.

La mejor forma de evitarlo es llevando un látigo, un ají picante o llevando un perro


doméstico, estas tres cosas lo espanta, además de que no se debe ser mujeriego o ir
borracho por los llanos venezolanos durante la noche.

Salió a la luz gracias a un obrero de La Portuguesa llamado Rafael. Se dice que


"Cuando su silbido se escucha cerca es porque está lejos, así que no hay peligro, pero
cuando se escucha lejos, ahí si es mejor tener cuidado por parte de los viajeros que
caminen solos por los llanos en altas horas de la noche, porque significa que el Silbón
esta cerca".6 7
[ ][ ]

Y así va el Silbón por los llanos solitarios acompañado por los perros turecos, los cuales
lo perseguirán desatando muerte y desgracia por donde vayan a sus desafortunadas
víctimas hasta la consumación de los tiempos.

En Colombia, sobre los llanos orientales del país, se dice que el Silbón, también
conocido el Silbador, fue un hombre mujeriego y parrandero que murió en soledad. Por
esa razón, cuando se topa con alguien, silba para atraer gente y obtener compañía. Su
silbido es hondo y largo, que suele penetrar los oídos e infunde frío. En otras versiones,
el Silbón aparece ante los jinetes para que les permitiera subir a sus caballos. No
obstante, otros dicen que suele perseguir a las mujeres embarazadas, y tiene la
capacidad de predecir la muerte de una persona. Si alguien escucha el silbido agudo,
pronostica la muerte de una mujer. En cambio, si suena grave pronostica la muerte de
un hombre. En todo caso, esa persona, sea hombre o mujer, generalmente es alguien
conocido por parte de quien ha escuchado el silbido, si escuchas su silbato puede morir
o volverse Loco.

El Silbón es un espectro del folclore de Venezuela,1originario de la región de


[ ]

los Llanos, particularmente del estado Portuguesa, municipio Guanarito, siendo también
difundido en los Llanos Orientales de Colombia.2 Se describe como una figura de hasta
[ ]

seis metros de altura, que se mueve sigilosamente entre los árboles, portando un
sombrero de cogollo y emite un silbido característico y escalofriante (que sube y baja en
las notas musicales do-re-mi-fa-sol-la-si). Una creencia popular indica que si el silbido
suena muy cerca, el Silbón está lejos y no hay peligro; pero si suena lejano, está muy
próximo y representa una amenaza mortal, especialmente para borrachos, mujeriegos o
personas de mala conducta, a quienes puede provocar fiebre, tullidez o la muerte.

Se trata del alma en pena de un joven que, según la tradición más extendida, asesinó a
su padre —ya sea por un arrebato de ira, por negarse a cazar o en medio de un conflicto
familiar— y fue maldecido por su abuelo (o en algunas versiones por su madre) a vagar
eternamente cargando un saco con los huesos de su víctima.

La leyenda, surgida a mediados del siglo XIX, forma parte del imaginario llanero
venezolano y se comparte también en regiones colombo-venezolanas, funcionando
como advertencia moral y elemento de control social en las zonas rurales. 3[ ]
Leyenda
Según la leyenda, en vida era un joven terco, caprichoso, maleducado y consentido al
extremo, desde pequeño lo tenían acostumbrado a ser complacido con todo. Él se la
pasaba de cantina en cantina desperdiciando su vida con el alcohol. Le apodaban
el Silbón porque eso era lo que mejor sabía hacer: "Silbar", pero una noche, se enojo por
lo que vio que le habían servido en la mesa, ya que le dijo a su madre que quería
asaduras de ciervo para cenar. Luego él se levantó se fue de su casa furioso hacia la
cantina para calmar su ira, por lo que la mujer le pidió a su esposo que fuera al bosque
para cazar un ciervo para su hijo. Acto seguido, sin embargo, el pobre hombre no pudo
lograr cazar nada con éxito.

Después de beber alcohol, el Silbón de regreso a casa se encontró con su frustrado padre
quien trató de explicarle porque no había podido cazar el ciervo que él quería, sin oír
razones y en medio de su borrachera golpeó brutalmente a su padre y cuando cayó al
suelo con el rifle de cacería le disparó constantemente hasta matarlo ahí mismo y luego
con el cuchillo de caza de su padre le sacó las tripas sin remordimiento alguno, y
finalmente las empacó en la tela de la camisa y se las llevó a casa.

Tras este hecho, le llevó las tripas a su madre, la cual al ver las últimas, sospechó un
poco, así que le preguntó varias cosas y hasta que la madre se dio cuenta de que estaba
cocinando las tripas de su marido. La Mujer entró en pánico y comenzó a gritar
pidiendo auxilio y de castigo su abuelo lo mandó a que lo ataran a un poste en el medio
del campo, a destruir la espalda a violentos latigazos, para que luego sus heridas fueran
lavadas con agua ardiente y sábila, y al liberarlo lo pusieran junto a dos perros
hambrientos y rabiosos. Después de haberlo torturado, su abuelo lo condenó a vagar
siendo perseguido por los perros llamados "Perros Tureco" o "Perros del Diablo" y
según la leyenda los perros lo perseguirán hasta el fin de los tiempos. Antes de liberarlo
su abuelo lo maldijo y condenó a portar los huesos de su padre por toda la eternidad, 4 [ ]

5
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diciendo:
]

Maldito eres y maldito serás para el resto de la eternidad hasta que Dios tenga piedad de tu alma
Después de ser condenado fue a donde estaba el cadáver de su padre, el cual los
animales silvestres se habían encargado de limpiar. Para luego en un saco sucio
comenzar a meter los huesos de su padre, después se echó el saco al hombro y terminó
llevándoselos con él , seguido de cerca por los perros turecos para convertirse en una
leyenda. Según los que supuestamente lo han visto pasearse por el llano venezolano o
colombiano lo describen como un hombre adulto delgado que llega a medir 6 metros de
altura, que viste ropa desgastada, lleva un sombrero enorme en su cabeza y lleva
cargado un saco lleno de huesos, que se pasea por los llanos y entre las copas de los
árboles mientras emite su escalofriante silbido.

Se pasea por el llano matando a personas mujeriegas y borrachas para beberse su sangre
alcoholizada directo de sus ombligos. Se dice que su silbido suena como la
melodía "Do, re, mi, fa, sol, la, si, do" pero de una forma espeluznante que suena en un
sombrío y fantasmal eco. Hay veces en las que se sienta frente a las casas para contar
con detenimiento los huesos de su saco uno a uno, si las personas de esa casa lo
escuchan no pasa nada si es que no hay borrachos o mujeriegos entre ellos, pero si no lo
escuchan cuando pasa eso, al otro día habrá velorio en la casa. Se dice que cuando el
silbido es grueso es porque va por un hombre pero cuando el silbido es suave es que va
por una mujer.

La mejor forma de evitarlo es llevando un látigo, un ají picante o llevando un perro


doméstico, estas tres cosas lo espanta, además de que no se debe ser mujeriego o ir
borracho por los llanos venezolanos durante la noche.

Salió a la luz gracias a un obrero de La Portuguesa llamado Rafael. Se dice que


"Cuando su silbido se escucha cerca es porque está lejos, así que no hay peligro, pero
cuando se escucha lejos, ahí si es mejor tener cuidado por parte de los viajeros que
caminen solos por los llanos en altas horas de la noche, porque significa que el Silbón
esta cerca".6 7
[ ][ ]

Y así va el Silbón por los llanos solitarios acompañado por los perros turecos, los cuales
lo perseguirán desatando muerte y desgracia por donde vayan a sus desafortunadas
víctimas hasta la consumación de los tiempos.

En Colombia, sobre los llanos orientales del país, se dice que el Silbón, también
conocido el Silbador, fue un hombre mujeriego y parrandero que murió en soledad. Por
esa razón, cuando se topa con alguien, silba para atraer gente y obtener compañía. Su
silbido es hondo y largo, que suele penetrar los oídos e infunde frío. En otras versiones,
el Silbón aparece ante los jinetes para que les permitiera subir a sus caballos. No
obstante, otros dicen que suele perseguir a las mujeres embarazadas, y tiene la
capacidad de predecir la muerte de una persona. Si alguien escucha el silbido agudo,
pronostica la muerte de una mujer. En cambio, si suena grave pronostica la muerte de
un hombre. En todo caso, esa persona, sea hombre o mujer, generalmente es alguien
conocido por parte de quien ha escuchado el silbido, si escuchas su silbato puede morir
o volverse Loco.

El Silbón es un espectro del folclore de Venezuela,1originario de la región de


[ ]

los Llanos, particularmente del estado Portuguesa, municipio Guanarito, siendo también
difundido en los Llanos Orientales de Colombia.2 Se describe como una figura de hasta
[ ]

seis metros de altura, que se mueve sigilosamente entre los árboles, portando un
sombrero de cogollo y emite un silbido característico y escalofriante (que sube y baja en
las notas musicales do-re-mi-fa-sol-la-si). Una creencia popular indica que si el silbido
suena muy cerca, el Silbón está lejos y no hay peligro; pero si suena lejano, está muy
próximo y representa una amenaza mortal, especialmente para borrachos, mujeriegos o
personas de mala conducta, a quienes puede provocar fiebre, tullidez o la muerte.

Se trata del alma en pena de un joven que, según la tradición más extendida, asesinó a
su padre —ya sea por un arrebato de ira, por negarse a cazar o en medio de un conflicto
familiar— y fue maldecido por su abuelo (o en algunas versiones por su madre) a vagar
eternamente cargando un saco con los huesos de su víctima.

La leyenda, surgida a mediados del siglo XIX, forma parte del imaginario llanero
venezolano y se comparte también en regiones colombo-venezolanas, funcionando
como advertencia moral y elemento de control social en las zonas rurales. 3[ ]

Leyenda
Según la leyenda, en vida era un joven terco, caprichoso, maleducado y consentido al
extremo, desde pequeño lo tenían acostumbrado a ser complacido con todo. Él se la
pasaba de cantina en cantina desperdiciando su vida con el alcohol. Le apodaban
el Silbón porque eso era lo que mejor sabía hacer: "Silbar", pero una noche, se enojo por
lo que vio que le habían servido en la mesa, ya que le dijo a su madre que quería
asaduras de ciervo para cenar. Luego él se levantó se fue de su casa furioso hacia la
cantina para calmar su ira, por lo que la mujer le pidió a su esposo que fuera al bosque
para cazar un ciervo para su hijo. Acto seguido, sin embargo, el pobre hombre no pudo
lograr cazar nada con éxito.

Después de beber alcohol, el Silbón de regreso a casa se encontró con su frustrado padre
quien trató de explicarle porque no había podido cazar el ciervo que él quería, sin oír
razones y en medio de su borrachera golpeó brutalmente a su padre y cuando cayó al
suelo con el rifle de cacería le disparó constantemente hasta matarlo ahí mismo y luego
con el cuchillo de caza de su padre le sacó las tripas sin remordimiento alguno, y
finalmente las empacó en la tela de la camisa y se las llevó a casa.

Tras este hecho, le llevó las tripas a su madre, la cual al ver las últimas, sospechó un
poco, así que le preguntó varias cosas y hasta que la madre se dio cuenta de que estaba
cocinando las tripas de su marido. La Mujer entró en pánico y comenzó a gritar
pidiendo auxilio y de castigo su abuelo lo mandó a que lo ataran a un poste en el medio
del campo, a destruir la espalda a violentos latigazos, para que luego sus heridas fueran
lavadas con agua ardiente y sábila, y al liberarlo lo pusieran junto a dos perros
hambrientos y rabiosos. Después de haberlo torturado, su abuelo lo condenó a vagar
siendo perseguido por los perros llamados "Perros Tureco" o "Perros del Diablo" y
según la leyenda los perros lo perseguirán hasta el fin de los tiempos. Antes de liberarlo
su abuelo lo maldijo y condenó a portar los huesos de su padre por toda la eternidad, 4 [ ]

5
[
diciendo:
]

Maldito eres y maldito serás para el resto de la eternidad hasta que Dios tenga piedad de tu alma
Después de ser condenado fue a donde estaba el cadáver de su padre, el cual los
animales silvestres se habían encargado de limpiar. Para luego en un saco sucio
comenzar a meter los huesos de su padre, después se echó el saco al hombro y terminó
llevándoselos con él , seguido de cerca por los perros turecos para convertirse en una
leyenda. Según los que supuestamente lo han visto pasearse por el llano venezolano o
colombiano lo describen como un hombre adulto delgado que llega a medir 6 metros de
altura, que viste ropa desgastada, lleva un sombrero enorme en su cabeza y lEl
Silbón es un espectro del folclore de Venezuela,1originario de la región de los Llanos,
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particularmente del estado Portuguesa, municipio Guanarito, siendo también difundido


en los Llanos Orientales de Colombia.2 Se describe como una figura de hasta seis
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metros de altura, que se mueve sigilosamente entre los árboles, portando un sombrero
de cogollo y emite un silbido característico y escalofriante (que sube y baja en las notas
musicales do-re-mi-fa-sol-la-si). Una creencia popular indica que si el silbido suena
muy cerca, el Silbón está lejos y no hay peligro; pero si suena lejano, está muy próximo
y representa una amenaza mortal, especialmente para borrachos, mujeriegos o personas
de mala conducta, a quienes puede provocar fiebre, tullidez o la muerte.

Se trata del alma en pena de un joven que, según la tradición más extendida, asesinó a
su padre —ya sea por un arrebato de ira, por negarse a cazar o en medio de un conflicto
familiar— y fue maldecido por su abuelo (o en algunas versiones por su madre) a vagar
eternamente cargando un saco con los huesos de su víctima.

La leyenda, surgida a mediados del siglo XIX, forma parte del imaginario llanero
venezolano y se comparte también en regiones colombo-venezolanas, funcionando
como advertencia moral y elemento de control social en las zonas rurales. 3 [ ]

Leyenda
Según la leyenda, en vida era un joven terco, caprichoso, maleducado y consentido al
extremo, desde pequeño lo tenían acostumbrado a ser complacido con todo. Él se la
pasaba de cantina en cantina desperdiciando su vida con el alcohol. Le apodaban
el Silbón porque eso era lo que mejor sabía hacer: "Silbar", pero una noche, se enojo por
lo que vio que le habían servido en la mesa, ya que le dijo a su madre que quería
asaduras de ciervo para cenar. Luego él se levantó se fue de su casa furioso hacia la
cantina para calmar su ira, por lo que la mujer le pidió a su esposo que fuera al bosque
para cazar un ciervo para su hijo. Acto seguido, sin embargo, el pobre hombre no pudo
lograr cazar nada con éxito.

Después de beber alcohol, el Silbón de regreso a casa se encontró con su frustrado padre
quien trató de explicarle porque no había podido cazar el ciervo que él quería, sin oír
razones y en medio de su borrachera golpeó brutalmente a su padre y cuando cayó al
suelo con el rifle de cacería le disparó constantemente hasta matarlo ahí mismo y luego
con el cuchillo de caza de su padre le sacó las tripas sin remordimiento alguno, y
finalmente las empacó en la tela de la camisa y se las llevó a casa.

Tras este hecho, le llevó las tripas a su madre, la cual al ver las últimas, sospechó un
poco, así que le preguntó varias cosas y hasta que la madre se dio cuenta de que estaba
cocinando las tripas de su marido. La Mujer entró en pánico y comenzó a gritar
pidiendo auxilio y de castigo su abuelo lo mandó a que lo ataran a un poste en el medio
del campo, a destruir la espalda a violentos latigazos, para que luego sus heridas fueran
lavadas con agua ardiente y sábila, y al liberarlo lo pusieran junto a dos perros
hambrientos y rabiosos. Después de haberlo torturado, su abuelo lo condenó a vagar
siendo perseguido por los perros llamados "Perros Tureco" o "Perros del Diablo" y
según la leyenda los perros lo perseguirán hasta el fin de los tiempos. Antes de liberarlo
su abuelo lo maldijo y condenó a portar los huesos de su padre por toda la eternidad, 4 [ ]

5
[
diciendo:
]

Maldito eres y maldito serás para el resto de la eternidad hasta que Dios tenga piedad de tu alma
Después de ser condenado fue a donde estaba el cadáver de su padre, el cual los
animales silvestres se habían encargado de limpiar. Para luego en un saco sucio
comenzar a meter los huesos de su padre, después se echó el saco al hombro y terminó
llevándoselos con él , seguido de cerca por los perros turecos para convertirse en una
leyenda. Según los que supuestamente lo han visto pasearse por el llano venezolano o
colombiano lo describen como un hombre adulto delgado que llega a medir 6 metros de
altura, que viste ropa desgastada, lleva un sombrero enorme en su cabeza y lleva
cargado un saco lleno de huesos, que se pasea por los llanos y entre las copas de los
árboles mientras emite su escalofriante silbido.

Se pasea por el llano matando a personas mujeriegas y borrachas para beberse su sangre
alcoholizada directo de sus ombligos. Se dice que su silbido suena como la
melodía "Do, re, mi, fa, sol, la, si, do" pero de una forma espeluznante que suena en un
sombrío y fantasmal eco. Hay veces en las que se sienta frente a las casas para contar
con detenimiento los huesos de su saco uno a uno, si las personas de esa casa lo
escuchan no pasa nada si es que no hay borrachos o mujeriegos entre ellos, pero si no lo
escuchan cuando pasa eso, al otro día habrá velorio en la casa. Se dice que cuando el
silbido es grueso es porque va por un hombre pero cuando el silbido es suave es que va
por una mujer.

La mejor forma de evitarlo es llevando un látigo, un ají picante o llevando un perro


doméstico, estas tres cosas lo espanta, además de que no se debe ser mujeriego o ir
borracho por los llanos venezolanos durante la noche.

Salió a la luz gracias a un obrero de La Portuguesa llamado Rafael. Se dice que


"Cuando su silbido se escucha cerca es porque está lejos, así que no hay peligro, pero
cuando se escucha lejos, ahí si es mejor tener cuidado por parte de los viajeros que
caminen solos por los llanos en altas horas de la noche, porque significa que el Silbón
esta cerca".6 7
[ ][ ]

Y así va el Silbón por los llanos solitarios acompañado por los perros turecos, los cuales
lo perseguirán desatando muerte y desgracia por donde vayan a sus desafortunadas
víctimas hasta la consumación de los tiempos.

En Colombia, sobre los llanos orientales del país, se dice que el Silbón, también
conocido el Silbador, fue un hombre mujeriego y parrandero que murió en soledad. Por
esa razón, cuando se topa con alguien, silba para atraer gente y obtener compañía. Su
silbido es hondo y largo, que suele penetrar los oídos e infunde frío. En otras versiones,
el Silbón aparece ante los jinetes para que les permitiera subir a sus caballos. No
obstante, otros dicen que suele perseguir a las mujeres embarazadas, y tiene la
capacidad de predecir la muerte de una persona. Si alguien escucha el silbido agudo,
pronostica la muerte de una mujer. En cambio, si suena grave pronostica la muerte de
un hombre. En todo caso, esa persona, sea hombre o mujer, generalmente es alguien
conocido por parte de quien ha escuchado el silbido, si escuchas su silbato puede morir
o volverse Loco.

El Silbón es un espectro del folclore de Venezuela,1originario de la región de


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los Llanos, particularmente del estado Portuguesa, municipio Guanarito, siendo también
difundido en los Llanos Orientales de Colombia.2 Se describe como una figura de hasta
[ ]

seis metros de altura, que se mueve sigilosamente entre los árboles, portando un
sombrero de cogollo y emite un silbido característico y escalofriante (que sube y baja en
las notas musicales do-re-mi-fa-sol-la-si). Una creencia popular indica que si el silbido
suena muy cerca, el Silbón está lejos y no hay peligro; pero si suena lejano, está muy
próximo y representa una amenaza mortal, especialmente para borrachos, mujeriegos o
personas de mala conducta, a quienes puede provocar fiebre, tullidez o la muerte.

Se trata del alma en pena de un joven que, según la tradición más extendida, asesinó a
su padre —ya sea por un arrebato de ira, por negarse a cazar o en medio de un conflicto
familiar— y fue maldecido por su abuelo (o en algunas versiones por su madre) a vagar
eternamente cargando un saco con los huesos de su víctima.
La leyenda, surgida a mediados del siglo XIX, forma parte del imaginario llanero
venezolano y se comparte también en regiones colombo-venezolanas, funcionando
como advertencia moral y elemento de control social en las zonas rurales. 3 [ ]

Leyenda
Según la leyenda, en vida era un joven terco, caprichoso, maleducado y consentido al
extremo, desde pequeño lo tenían acostumbrado a ser complacido con todo. Él se la
pasaba de cantina en cantina desperdiciando su vida con el alcohol. Le apodaban
el Silbón porque eso era lo que mejor sabía hacer: "Silbar", pero una noche, se enojo por
lo que vio que le habían servido en la mesa, ya que le dijo a su madre que quería
asaduras de ciervo para cenar. Luego él se levantó se fue de su casa furioso hacia la
cantina para calmar su ira, por lo que la mujer le pidió a su esposo que fuera al bosque
para cazar un ciervo para su hijo. Acto seguido, sin embargo, el pobre hombre no pudo
lograr cazar nada con éxito.

Después de beber alcohol, el Silbón de regreso a casa se encontró con su frustrado padre
quien trató de explicarle porque no había podido cazar el ciervo que él quería, sin oír
razones y en medio de su borrachera golpeó brutalmente a su padre y cuando cayó al
suelo con el rifle de cacería le disparó constantemente hasta matarlo ahí mismo y luego
con el cuchillo de caza de su padre le sacó las tripas sin remordimiento alguno, y
finalmente las empacó en la tela de la camisa y se las llevó a casa.

Tras este hecho, le llevó las tripas a su madre, la cual al ver las últimas, sospechó un
poco, así que le preguntó varias cosas y hasta que la madre se dio cuenta de que estaba
cocinando las tripas de su marido. La Mujer entró en pánico y comenzó a gritar
pidiendo auxilio y de castigo su abuelo lo mandó a que lo ataran a un poste en el medio
del campo, a destruir la espalda a violentos latigazos, para que luego sus heridas fueran
lavadas con agua ardiente y sábila, y al liberarlo lo pusieran junto a dos perros
hambrientos y rabiosos. Después de haberlo torturado, su abuelo lo condenó a vagar
siendo perseguido por los perros llamados "Perros Tureco" o "Perros del Diablo" y
según la leyenda los perros lo perseguirán hasta el fin de los tiempos. Antes de liberarlo
su abuelo lo maldijo y condenó a portar los huesos de su padre por toda la eternidad, 4 [ ]

5
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diciendo:
]

Maldito eres y maldito serás para el resto de la eternidad hasta que Dios tenga piedad de tu alma
Después de ser condenado fue a donde estaba el cadáver de su padre, el cual los
animales silvestres se habían encargado de limpiar. Para luego en un saco sucio
comenzar a meter los huesos de su padre, después se echó el saco al hombro y terminó
llevándoselos con él , seguido de cerca por los perros turecos para convertirse en una
leyenda. Según los que supuestamente lo han visto pasearse por el llano venezolano o
colombiano lo describen como un hombre adulto delgado que llega a medir 6 metros de
altura, que viste ropa desgastada, lleva un sombrero enorme en su cabeza y lleva
cargado un saco lleno de huesos, que se pasea por los llanos y entre las copas de los
árboles mientras emite su escalofriante silbido.

Se pasea por el llano matando a personas mujeriegas y borrachas para beberse su sangre
alcoholizada directo de sus ombligos. Se dice que su silbido suena como la
melodía "Do, re, mi, fa, sol, la, si, do" pero de una forma espeluznante que suena en un
sombrío y fantasmal eco. Hay veces en las que se sienta frente a las casas para contar
con detenimiento los huesos de su saco uno a uno, si las personas de esa casa lo
escuchan no pasa nada si es que no hay borrachos o mujeriegos entre ellos, pero si no lo
escuchan cuando pasa eso, al otro día habrá velorio en la casa. Se dice que cuando el
silbido es grueso es porque va por un hombre pero cuando el silbido es suave es que va
por una mujer.

La mejor forma de evitarlo es llevando un látigo, un ají picante o llevando un perro


doméstico, estas tres cosas lo espanta, además de que no se debe ser mujeriego o ir
borracho por los llanos venezolanos durante la noche.

Salió a la luz gracias a un obrero de La Portuguesa llamado Rafael. Se dice que


"Cuando su silbido se escucha cerca es porque está lejos, así que no hay peligro, pero
cuando se escucha lejos, ahí si es mejor tener cuidado por parte de los viajeros que
caminen solos por los llanos en altas horas de la noche, porque significa que el Silbón
esta cerca".6 7
[ ][ ]

Y así va el Silbón por los llanos solitarios acompañado por los perros turecos, los cuales
lo perseguirán desatando muerte y desgracia por donde vayan a sus desafortunadas
víctimas hasta la consumación de los tiempos.

En Colombia, sobre los llanos orientales del país, se dice que el Silbón, también
conocido el Silbador, fue un hombre mujeriego y parrandero que murió en soledad. Por
esa razón, cuando se topa con alguien, silba para atraer gente y obtener compañía. Su
silbido es hondo y largo, que suele penetrar los oídos e infunde frío. En otras versiones,
el Silbón aparece ante los jinetes para que les permitiera subir a sus caballos. No
obstante, otros dicen que suele perseguir a las mujeres embarazadas, y tiene la
capacidad de predecir la muerte de una persona. Si alguien escucha el silbido agudo,
pronostica la muerte de una mujer. En cambio, si suena grave pronostica la muerte de
un hombre. En todo caso, esa persona, sea hombre o mujer, generalmente es alguien
conocido por parte de quien ha escuchado el silbido, si escuchas su silbato puede morir
o volverse Loco.

El Silbón es un espectro del folclore de Venezuela,1originario de la región de


[ ]

los Llanos, particularmente del estado Portuguesa, municipio Guanarito, siendo también
difundido en los Llanos Orientales de Colombia.2 Se describe como una figura de hasta
[ ]

seis metros de altura, que se mueve sigilosamente entre los árboles, portando un
sombrero de cogollo y emite un silbido característico y escalofriante (que sube y baja en
las notas musicales do-re-mi-fa-sol-la-si). Una creencia popular indica que si el silbido
suena muy cerca, el Silbón está lejos y no hay peligro; pero si suena lejano, está muy
próximo y representa una amenaza mortal, especialmente para borrachos, mujeriegos o
personas de mala conducta, a quienes puede provocar fiebre, tullidez o la muerte.

Se trata del alma en pena de un joven que, según la tradición más extendida, asesinó a
su padre —ya sea por un arrebato de ira, por negarse a cazar o en medio de un conflicto
familiar— y fue maldecido por su abuelo (o en algunas versiones por su madre) a vagar
eternamente cargando un saco con los huesos de su víctima.

La leyenda, surgida a mediados del siglo XIX, forma parte del imaginario llanero
venezolano y se comparte también en regiones colombo-venezolanas, funcionando
como advertencia moral y elemento de control social en las zonas rurales. 3[ ]
Leyenda
Según la leyenda, en vida era un joven terco, caprichoso, maleducado y consentido al
extremo, desde pequeño lo tenían acostumbrado a ser complacido con todo. Él se la
pasaba de cantina en cantina desperdiciando su vida con el alcohol. Le apodaban
el Silbón porque eso era lo que mejor sabía hacer: "Silbar", pero una noche, se enojo por
lo que vio que le habían servido en la mesa, ya que le dijo a su madre que quería
asaduras de ciervo para cenar. Luego él se levantó se fue de su casa furioso hacia la
cantina para calmar su ira, por lo que la mujer le pidió a su esposo que fuera al bosque
para cazar un ciervo para su hijo. Acto seguido, sin embargo, el pobre hombre no pudo
lograr cazar nada con éxito.

Después de beber alcohol, el Silbón de regreso a casa se encontró con su frustrado padre
quien trató de explicarle porque no había podido cazar el ciervo que él quería, sin oír
razones y en medio de su borrachera golpeó brutalmente a su padre y cuando cayó al
suelo con el rifle de cacería le disparó constantemente hasta matarlo ahí mismo y luego
con el cuchillo de caza de su padre le sacó las tripas sin remordimiento alguno, y
finalmente las empacó en la tela de la camisa y se las llevó a casa.

Tras este hecho, le llevó las tripas a su madre, la cual al ver las últimas, sospechó un
poco, así que le preguntó varias cosas y hasta que la madre se dio cuenta de que estaba
cocinando las tripas de su marido. La Mujer entró en pánico y comenzó a gritar
pidiendo auxilio y de castigo su abuelo lo mandó a que lo ataran a un poste en el medio
del campo, a destruir la espalda a violentos latigazos, para que luego sus heridas fueran
lavadas con agua ardiente y sábila, y al liberarlo lo pusieran junto a dos perros
hambrientos y rabiosos. Después de haberlo torturado, su abuelo lo condenó a vagar
siendo perseguido por los perros llamados "Perros Tureco" o "Perros del Diablo" y
según la leyenda los perros lo perseguirán hasta el fin de los tiempos. Antes de liberarlo
su abuelo lo maldijo y condenó a portar los huesos de su padre por toda la eternidad, 4 [ ]

5
[
diciendo:
]

Maldito eres y maldito serás para el resto de la eternidad hasta que Dios tenga piedad de tu alma
Después de ser condenado fue a donde estaba el cadáver de su padre, el cual los
animales silvestres se habían encargado de limpiar. Para luego en un saco sucio
comenzar a meter los huesos de su padre, después se echó el saco al hombro y terminó
llevándoselos con él , seguido de cerca por los perros turecos para convertirse en una
leyenda. Según los que supuestamente lo han visto pasearse por el llano venezolano o
colombiano lo describen como un hombre adulto delgado que llega a medir 6 metros de
altura, que viste ropa desgastada, lleva un sombrero enorme en su cabeza y lleva
cargado un saco lleno de huesos, que se pasea por los llanos y entre las copas de los
árboles mientras emite su escalofriante silbido.

Se pasea por el llano matando a personas mujeriegas y borrachas para beberse su sangre
alcoholizada directo de sus ombligos. Se dice que su silbido suena como la
melodía "Do, re, mi, fa, sol, la, si, do" pero de una forma espeluznante que suena en un
sombrío y fantasmal eco. Hay veces en las que se sienta frente a las casas para contar
con detenimiento los huesos de su saco uno a uno, si las personas de esa casa lo
escuchan no pasa nada si es que no hay borrachos o mujeriegos entre ellos, pero si no lo
escuchan cuando pasa eso, al otro día habrá velorio en la casa. Se dice que cuando el
silbido es grueso es porque va por un hombre pero cuando el silbido es suave es que va
por una mujer.

La mejor forma de evitarlo es llevando un látigo, un ají picante o llevando un perro


doméstico, estas tres cosas lo espanta, además de que no se debe ser mujeriego o ir
borracho por los llanos venezolanos durante la noche.

Salió a la luz gracias a un obrero de La Portuguesa llamado Rafael. Se dice que


"Cuando su silbido se escucha cerca es porque está lejos, así que no hay peligro, pero
cuando se escucha lejos, ahí si es mejor tener cuidado por parte de los viajeros que
caminen solos por los llanos en altas horas de la noche, porque significa que el Silbón
esta cerca".6 7
[ ][ ]

Y así va el Silbón por los llanos solitarios acompañado por los perros turecos, los cuales
lo perseguirán desatando muerte y desgracia por donde vayan a sus desafortunadas
víctimas hasta la consumación de los tiempos.

En Colombia, sobre los llanos orientales del país, se dice que el Silbón, también
conocido el Silbador, fue un hombre mujeriego y parrandero que murió en soledad. Por
esa razón, cuando se topa con alguien, silba para atraer gente y obtener compañía. Su
silbido es hondo y largo, que suele penetrar los oídos e infunde frío. En otras versiones,
el Silbón aparece ante los jinetes para que les permitiera subir a sus caballos. No
obstante, otros dicen que suele perseguir a las mujeres embarazadas, y tiene la
capacidad de predecir la muerte de una persona. Si alguien escucha el silbido agudo,
pronostica la muerte de una mujer. En cambio, si suena grave pronostica la muerte de
un hombre. En todo caso, esa persona, sea hombre o mujer, generalmente es alguien
conocido por parte de quien ha escuchado el silbido, si escuchas su silbato puede morir
o volverse Loco.

El Silbón es un espectro del folclore de Venezuela,1originario de la región de


[ ]

los Llanos, particularmente del estado Portuguesa, municipio Guanarito, siendo también
difundido en los Llanos Orientales de Colombia.2 Se describe como una figura de hasta
[ ]

seis metros de altura, que se mueve sigilosamente entre los árboles, portando un
sombrero de cogollo y emite un silbido característico y escalofriante (que sube y baja en
las notas musicales do-re-mi-fa-sol-la-si). Una creencia popular indica que si el silbido
suena muy cerca, el Silbón está lejos y no hay peligro; pero si suena lejano, está muy
próximo y representa una amenaza mortal, especialmente para borrachos, mujeriegos o
personas de mala conducta, a quienes puede provocar fiebre, tullidez o la muerte.

Se trata del alma en pena de un joven que, según la tradición más extendida, asesinó a
su padre —ya sea por un arrebato de ira, por negarse a cazar o en medio de un conflicto
familiar— y fue maldecido por su abuelo (o en algunas versiones por su madre) a vagar
eternamente cargando un saco con los huesos de su víctima.

La leyenda, surgida a mediados del siglo XIX, forma parte del imaginario llanero
venezolano y se comparte también en regiones colombo-venezolanas, funcionando
como advertencia moral y elemento de control social en las zonas rurales. 3[ ]

Leyenda
Según la leyenda, en vida era un joven terco, caprichoso, maleducado y consentido al
extremo, desde pequeño lo tenían acostumbrado a ser complacido con todo. Él se la
pasaba de cantina en cantina desperdiciando su vida con el alcohol. Le apodaban
el Silbón porque eso era lo que mejor sabía hacer: "Silbar", pero una noche, se enojo por
lo que vio que le habían servido en la mesa, ya que le dijo a su madre que quería
asaduras de ciervo para cenar. Luego él se levantó se fue de su casa furioso hacia la
cantina para calmar su ira, por lo que la mujer le pidió a su esposo que fuera al bosque
para cazar un ciervo para su hijo. Acto seguido, sin embargo, el pobre hombre no pudo
lograr cazar nada con éxito.

Después de beber alcohol, el Silbón de regreso a casa se encontró con su frustrado padre
quien trató de explicarle porque no había podido cazar el ciervo que él quería, sin oír
razones y en medio de su borrachera golpeó brutalmente a su padre y cuando cayó al
suelo con el rifle de cacería le disparó constantemente hasta matarlo ahí mismo y luego
con el cuchillo de caza de su padre le sacó las tripas sin remordimiento alguno, y
finalmente las empacó en la tela de la camisa y se las llevó a casa.

Tras este hecho, le llevó las tripas a su madre, la cual al ver las últimas, sospechó un
poco, así que le preguntó varias cosas y hasta que la madre se dio cuenta de que estaba
cocinando las tripas de su marido. La Mujer entró en pánico y comenzó a gritar
pidiendo auxilio y de castigo su abuelo lo mandó a que lo ataran a un poste en el medio
del campo, a destruir la espalda a violentos latigazos, para que luego sus heridas fueran
lavadas con agua ardiente y sábila, y al liberarlo lo pusieran junto a dos perros
hambrientos y rabiosos. Después de haberlo torturado, su abuelo lo condenó a vagar
siendo perseguido por los perros llamados "Perros Tureco" o "Perros del Diablo" y
según la leyenda los perros lo perseguirán hasta el fin de los tiempos. Antes de liberarlo
su abuelo lo maldijo y condenó a portar los huesos de su padre por toda la eternidad, 4 [ ]

5
[
diciendo:
]

Maldito eres y maldito serás para el resto de la eternidad hasta que Dios tenga piedad de tu alma
Después de ser condenado fue a donde estaba el cadáver de su padre, el cual los
animales silvestres se habían encargado de limpiar. Para luego en un saco sucio
comenzar a meter los huesos de su padre, después se echó el saco al hombro y terminó
llevándoselos con él , seguido de cerca por los perros turecos para convertirse en una
leyenda. Según los que supuestamente lo han visto pasearse por el llano venezolano o
colombiano lo describen como un hombre adulto delgado que llega a medir 6 metros de
altura, que viste ropa desgastada, lleva un sombrero enorme en su cabeza y lEl
Silbón es un espectro del folclore de Venezuela,1originario de la región de los Llanos,
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particularmente del estado Portuguesa, municipio Guanarito, siendo también difundido


en los Llanos Orientales de Colombia.2 Se describe como una figura de hasta seis
[ ]

metros de altura, que se mueve sigilosamente entre los árboles, portando un sombrero
de cogollo y emite un silbido característico y escalofriante (que sube y baja en las notas
musicales do-re-mi-fa-sol-la-si). Una creencia popular indica que si el silbido suena
muy cerca, el Silbón está lejos y no hay peligro; pero si suena lejano, está muy próximo
y representa una amenaza mortal, especialmente para borrachos, mujeriegos o personas
de mala conducta, a quienes puede provocar fiebre, tullidez o la muerte.

Se trata del alma en pena de un joven que, según la tradición más extendida, asesinó a
su padre —ya sea por un arrebato de ira, por negarse a cazar o en medio de un conflicto
familiar— y fue maldecido por su abuelo (o en algunas versiones por su madre) a vagar
eternamente cargando un saco con los huesos de su víctima.

La leyenda, surgida a mediados del siglo XIX, forma parte del imaginario llanero
venezolano y se comparte también en regiones colombo-venezolanas, funcionando
como advertencia moral y elemento de control social en las zonas rurales. 3 [ ]

Leyenda
Según la leyenda, en vida era un joven terco, caprichoso, maleducado y consentido al
extremo, desde pequeño lo tenían acostumbrado a ser complacido con todo. Él se la
pasaba de cantina en cantina desperdiciando su vida con el alcohol. Le apodaban
el Silbón porque eso era lo que mejor sabía hacer: "Silbar", pero una noche, se enojo por
lo que vio que le habían servido en la mesa, ya que le dijo a su madre que quería
asaduras de ciervo para cenar. Luego él se levantó se fue de su casa furioso hacia la
cantina para calmar su ira, por lo que la mujer le pidió a su esposo que fuera al bosque
para cazar un ciervo para su hijo. Acto seguido, sin embargo, el pobre hombre no pudo
lograr cazar nada con éxito.

Después de beber alcohol, el Silbón de regreso a casa se encontró con su frustrado padre
quien trató de explicarle porque no había podido cazar el ciervo que él quería, sin oír
razones y en medio de su borrachera golpeó brutalmente a su padre y cuando cayó al
suelo con el rifle de cacería le disparó constantemente hasta matarlo ahí mismo y luego
con el cuchillo de caza de su padre le sacó las tripas sin remordimiento alguno, y
finalmente las empacó en la tela de la camisa y se las llevó a casa.

Tras este hecho, le llevó las tripas a su madre, la cual al ver las últimas, sospechó un
poco, así que le preguntó varias cosas y hasta que la madre se dio cuenta de que estaba
cocinando las tripas de su marido. La Mujer entró en pánico y comenzó a gritar
pidiendo auxilio y de castigo su abuelo lo mandó a que lo ataran a un poste en el medio
del campo, a destruir la espalda a violentos latigazos, para que luego sus heridas fueran
lavadas con agua ardiente y sábila, y al liberarlo lo pusieran junto a dos perros
hambrientos y rabiosos. Después de haberlo torturado, su abuelo lo condenó a vagar
siendo perseguido por los perros llamados "Perros Tureco" o "Perros del Diablo" y
según la leyenda los perros lo perseguirán hasta el fin de los tiempos. Antes de liberarlo
su abuelo lo maldijo y condenó a portar los huesos de su padre por toda la eternidad, 4 [ ]

5
[
diciendo:
]

Maldito eres y maldito serás para el resto de la eternidad hasta que Dios tenga piedad de tu alma
Después de ser condenado fue a donde estaba el cadáver de su padre, el cual los
animales silvestres se habían encargado de limpiar. Para luego en un saco sucio
comenzar a meter los huesos de su padre, después se echó el saco al hombro y terminó
llevándoselos con él , seguido de cerca por los perros turecos para convertirse en una
leyenda. Según los que supuestamente lo han visto pasearse por el llano venezolano o
colombiano lo describen como un hombre adulto delgado que llega a medir 6 metros de
altura, que viste ropa desgastada, lleva un sombrero enorme en su cabeza y lleva
cargado un saco lleno de huesos, que se pasea por los llanos y entre las copas de los
árboles mientras emite su escalofriante silbido.

Se pasea por el llano matando a personas mujeriegas y borrachas para beberse su sangre
alcoholizada directo de sus ombligos. Se dice que su silbido suena como la
melodía "Do, re, mi, fa, sol, la, si, do" pero de una forma espeluznante que suena en un
sombrío y fantasmal eco. Hay veces en las que se sienta frente a las casas para contar
con detenimiento los huesos de su saco uno a uno, si las personas de esa casa lo
escuchan no pasa nada si es que no hay borrachos o mujeriegos entre ellos, pero si no lo
escuchan cuando pasa eso, al otro día habrá velorio en la casa. Se dice que cuando el
silbido es grueso es porque va por un hombre pero cuando el silbido es suave es que va
por una mujer.

La mejor forma de evitarlo es llevando un látigo, un ají picante o llevando un perro


doméstico, estas tres cosas lo espanta, además de que no se debe ser mujeriego o ir
borracho por los llanos venezolanos durante la noche.

Salió a la luz gracias a un obrero de La Portuguesa llamado Rafael. Se dice que


"Cuando su silbido se escucha cerca es porque está lejos, así que no hay peligro, pero
cuando se escucha lejos, ahí si es mejor tener cuidado por parte de los viajeros que
caminen solos por los llanos en altas horas de la noche, porque significa que el Silbón
esta cerca".6 7
[ ][ ]

Y así va el Silbón por los llanos solitarios acompañado por los perros turecos, los cuales
lo perseguirán desatando muerte y desgracia por donde vayan a sus desafortunadas
víctimas hasta la consumación de los tiempos.

En Colombia, sobre los llanos orientales del país, se dice que el Silbón, también
conocido el Silbador, fue un hombre mujeriego y parrandero que murió en soledad. Por
esa razón, cuando se topa con alguien, silba para atraer gente y obtener compañía. Su
silbido es hondo y largo, que suele penetrar los oídos e infunde frío. En otras versiones,
el Silbón aparece ante los jinetes para que les permitiera subir a sus caballos. No
obstante, otros dicen que suele perseguir a las mujeres embarazadas, y tiene la
capacidad de predecir la muerte de una persona. Si alguien escucha el silbido agudo,
pronostica la muerte de una mujer. En cambio, si suena grave pronostica la muerte de
un hombre. En todo caso, esa persona, sea hombre o mujer, generalmente es alguien
conocido por parte de quien ha escuchado el silbido, si escuchas su silbato puede morir
o volverse Loco.

El Silbón es un espectro del folclore de Venezuela,1originario de la región de


[ ]

los Llanos, particularmente del estado Portuguesa, municipio Guanarito, siendo también
difundido en los Llanos Orientales de Colombia.2 Se describe como una figura de hasta
[ ]

seis metros de altura, que se mueve sigilosamente entre los árboles, portando un
sombrero de cogollo y emite un silbido característico y escalofriante (que sube y baja en
las notas musicales do-re-mi-fa-sol-la-si). Una creencia popular indica que si el silbido
suena muy cerca, el Silbón está lejos y no hay peligro; pero si suena lejano, está muy
próximo y representa una amenaza mortal, especialmente para borrachos, mujeriegos o
personas de mala conducta, a quienes puede provocar fiebre, tullidez o la muerte.

Se trata del alma en pena de un joven que, según la tradición más extendida, asesinó a
su padre —ya sea por un arrebato de ira, por negarse a cazar o en medio de un conflicto
familiar— y fue maldecido por su abuelo (o en algunas versiones por su madre) a vagar
eternamente cargando un saco con los huesos de su víctima.
La leyenda, surgida a mediados del siglo XIX, forma parte del imaginario llanero
venezolano y se comparte también en regiones colombo-venezolanas, funcionando
como advertencia moral y elemento de control social en las zonas rurales. 3 [ ]

Leyenda
Según la leyenda, en vida era un joven terco, caprichoso, maleducado y consentido al
extremo, desde pequeño lo tenían acostumbrado a ser complacido con todo. Él se la
pasaba de cantina en cantina desperdiciando su vida con el alcohol. Le apodaban
el Silbón porque eso era lo que mejor sabía hacer: "Silbar", pero una noche, se enojo por
lo que vio que le habían servido en la mesa, ya que le dijo a su madre que quería
asaduras de ciervo para cenar. Luego él se levantó se fue de su casa furioso hacia la
cantina para calmar su ira, por lo que la mujer le pidió a su esposo que fuera al bosque
para cazar un ciervo para su hijo. Acto seguido, sin embargo, el pobre hombre no pudo
lograr cazar nada con éxito.

Después de beber alcohol, el Silbón de regreso a casa se encontró con su frustrado padre
quien trató de explicarle porque no había podido cazar el ciervo que él quería, sin oír
razones y en medio de su borrachera golpeó brutalmente a su padre y cuando cayó al
suelo con el rifle de cacería le disparó constantemente hasta matarlo ahí mismo y luego
con el cuchillo de caza de su padre le sacó las tripas sin remordimiento alguno, y
finalmente las empacó en la tela de la camisa y se las llevó a casa.

Tras este hecho, le llevó las tripas a su madre, la cual al ver las últimas, sospechó un
poco, así que le preguntó varias cosas y hasta que la madre se dio cuenta de que estaba
cocinando las tripas de su marido. La Mujer entró en pánico y comenzó a gritar
pidiendo auxilio y de castigo su abuelo lo mandó a que lo ataran a un poste en el medio
del campo, a destruir la espalda a violentos latigazos, para que luego sus heridas fueran
lavadas con agua ardiente y sábila, y al liberarlo lo pusieran junto a dos perros
hambrientos y rabiosos. Después de haberlo torturado, su abuelo lo condenó a vagar
siendo perseguido por los perros llamados "Perros Tureco" o "Perros del Diablo" y
según la leyenda los perros lo perseguirán hasta el fin de los tiempos. Antes de liberarlo
su abuelo lo maldijo y condenó a portar los huesos de su padre por toda la eternidad, 4 [ ]

5
[
diciendo:
]

Maldito eres y maldito serás para el resto de la eternidad hasta que Dios tenga piedad de tu alma
Después de ser condenado fue a donde estaba el cadáver de su padre, el cual los
animales silvestres se habían encargado de limpiar. Para luego en un saco sucio
comenzar a meter los huesos de su padre, después se echó el saco al hombro y terminó
llevándoselos con él , seguido de cerca por los perros turecos para convertirse en una
leyenda. Según los que supuestamente lo han visto pasearse por el llano venezolano o
colombiano lo describen como un hombre adulto delgado que llega a medir 6 metros de
altura, que viste ropa desgastada, lleva un sombrero enorme en su cabeza y lleva
cargado un saco lleno de huesos, que se pasea por los llanos y entre las copas de los
árboles mientras emite su escalofriante silbido.

Se pasea por el llano matando a personas mujeriegas y borrachas para beberse su sangre
alcoholizada directo de sus ombligos. Se dice que su silbido suena como la
melodía "Do, re, mi, fa, sol, la, si, do" pero de una forma espeluznante que suena en un
sombrío y fantasmal eco. Hay veces en las que se sienta frente a las casas para contar
con detenimiento los huesos de su saco uno a uno, si las personas de esa casa lo
escuchan no pasa nada si es que no hay borrachos o mujeriegos entre ellos, pero si no lo
escuchan cuando pasa eso, al otro día habrá velorio en la casa. Se dice que cuando el
silbido es grueso es porque va por un hombre pero cuando el silbido es suave es que va
por una mujer.

La mejor forma de evitarlo es llevando un látigo, un ají picante o llevando un perro


doméstico, estas tres cosas lo espanta, además de que no se debe ser mujeriego o ir
borracho por los llanos venezolanos durante la noche.

Salió a la luz gracias a un obrero de La Portuguesa llamado Rafael. Se dice que


"Cuando su silbido se escucha cerca es porque está lejos, así que no hay peligro, pero
cuando se escucha lejos, ahí si es mejor tener cuidado por parte de los viajeros que
caminen solos por los llanos en altas horas de la noche, porque significa que el Silbón
esta cerca".6 7
[ ][ ]

Y así va el Silbón por los llanos solitarios acompañado por los perros turecos, los cuales
lo perseguirán desatando muerte y desgracia por donde vayan a sus desafortunadas
víctimas hasta la consumación de los tiempos.

En Colombia, sobre los llanos orientales del país, se dice que el Silbón, también
conocido el Silbador, fue un hombre mujeriego y parrandero que murió en soledad. Por
esa razón, cuando se topa con alguien, silba para atraer gente y obtener compañía. Su
silbido es hondo y largo, que suele penetrar los oídos e infunde frío. En otras versiones,
el Silbón aparece ante los jinetes para que les permitiera subir a sus caballos. No
obstante, otros dicen que suele perseguir a las mujeres embarazadas, y tiene la
capacidad de predecir la muerte de una persona. Si alguien escucha el silbido agudo,
pronostica la muerte de una mujer. En cambio, si suena grave pronostica la muerte de
un hombre. En todo caso, esa persona, sea hombre o mujer, generalmente es alguien
conocido por parte de quien ha escuchado el silbido, si escuchas su silbato puede morir
o volverse Loco.

El Silbón es un espectro del folclore de Venezuela,1originario de la región de


[ ]

los Llanos, particularmente del estado Portuguesa, municipio Guanarito, siendo también
difundido en los Llanos Orientales de Colombia.2 Se describe como una figura de hasta
[ ]

seis metros de altura, que se mueve sigilosamente entre los árboles, portando un
sombrero de cogollo y emite un silbido característico y escalofriante (que sube y baja en
las notas musicales do-re-mi-fa-sol-la-si). Una creencia popular indica que si el silbido
suena muy cerca, el Silbón está lejos y no hay peligro; pero si suena lejano, está muy
próximo y representa una amenaza mortal, especialmente para borrachos, mujeriegos o
personas de mala conducta, a quienes puede provocar fiebre, tullidez o la muerte.

Se trata del alma en pena de un joven que, según la tradición más extendida, asesinó a
su padre —ya sea por un arrebato de ira, por negarse a cazar o en medio de un conflicto
familiar— y fue maldecido por su abuelo (o en algunas versiones por su madre) a vagar
eternamente cargando un saco con los huesos de su víctima.

La leyenda, surgida a mediados del siglo XIX, forma parte del imaginario llanero
venezolano y se comparte también en regiones colombo-venezolanas, funcionando
como advertencia moral y elemento de control social en las zonas rurales. 3[ ]
Leyenda
Según la leyenda, en vida era un joven terco, caprichoso, maleducado y consentido al
extremo, desde pequeño lo tenían acostumbrado a ser complacido con todo. Él se la
pasaba de cantina en cantina desperdiciando su vida con el alcohol. Le apodaban
el Silbón porque eso era lo que mejor sabía hacer: "Silbar", pero una noche, se enojo por
lo que vio que le habían servido en la mesa, ya que le dijo a su madre que quería
asaduras de ciervo para cenar. Luego él se levantó se fue de su casa furioso hacia la
cantina para calmar su ira, por lo que la mujer le pidió a su esposo que fuera al bosque
para cazar un ciervo para su hijo. Acto seguido, sin embargo, el pobre hombre no pudo
lograr cazar nada con éxito.

Después de beber alcohol, el Silbón de regreso a casa se encontró con su frustrado padre
quien trató de explicarle porque no había podido cazar el ciervo que él quería, sin oír
razones y en medio de su borrachera golpeó brutalmente a su padre y cuando cayó al
suelo con el rifle de cacería le disparó constantemente hasta matarlo ahí mismo y luego
con el cuchillo de caza de su padre le sacó las tripas sin remordimiento alguno, y
finalmente las empacó en la tela de la camisa y se las llevó a casa.

Tras este hecho, le llevó las tripas a su madre, la cual al ver las últimas, sospechó un
poco, así que le preguntó varias cosas y hasta que la madre se dio cuenta de que estaba
cocinando las tripas de su marido. La Mujer entró en pánico y comenzó a gritar
pidiendo auxilio y de castigo su abuelo lo mandó a que lo ataran a un poste en el medio
del campo, a destruir la espalda a violentos latigazos, para que luego sus heridas fueran
lavadas con agua ardiente y sábila, y al liberarlo lo pusieran junto a dos perros
hambrientos y rabiosos. Después de haberlo torturado, su abuelo lo condenó a vagar
siendo perseguido por los perros llamados "Perros Tureco" o "Perros del Diablo" y
según la leyenda los perros lo perseguirán hasta el fin de los tiempos. Antes de liberarlo
su abuelo lo maldijo y condenó a portar los huesos de su padre por toda la eternidad, 4 [ ]

5
[
diciendo:
]

Maldito eres y maldito serás para el resto de la eternidad hasta que Dios tenga piedad de tu alma
Después de ser condenado fue a donde estaba el cadáver de su padre, el cual los
animales silvestres se habían encargado de limpiar. Para luego en un saco sucio
comenzar a meter los huesos de su padre, después se echó el saco al hombro y terminó
llevándoselos con él , seguido de cerca por los perros turecos para convertirse en una
leyenda. Según los que supuestamente lo han visto pasearse por el llano venezolano o
colombiano lo describen como un hombre adulto delgado que llega a medir 6 metros de
altura, que viste ropa desgastada, lleva un sombrero enorme en su cabeza y lleva
cargado un saco lleno de huesos, que se pasea por los llanos y entre las copas de los
árboles mientras emite su escalofriante silbido.

Se pasea por el llano matando a personas mujeriegas y borrachas para beberse su sangre
alcoholizada directo de sus ombligos. Se dice que su silbido suena como la
melodía "Do, re, mi, fa, sol, la, si, do" pero de una forma espeluznante que suena en un
sombrío y fantasmal eco. Hay veces en las que se sienta frente a las casas para contar
con detenimiento los huesos de su saco uno a uno, si las personas de esa casa lo
escuchan no pasa nada si es que no hay borrachos o mujeriegos entre ellos, pero si no lo
escuchan cuando pasa eso, al otro día habrá velorio en la casa. Se dice que cuando el
silbido es grueso es porque va por un hombre pero cuando el silbido es suave es que va
por una mujer.

La mejor forma de evitarlo es llevando un látigo, un ají picante o llevando un perro


doméstico, estas tres cosas lo espanta, además de que no se debe ser mujeriego o ir
borracho por los llanos venezolanos durante la noche.

Salió a la luz gracias a un obrero de La Portuguesa llamado Rafael. Se dice que


"Cuando su silbido se escucha cerca es porque está lejos, así que no hay peligro, pero
cuando se escucha lejos, ahí si es mejor tener cuidado por parte de los viajeros que
caminen solos por los llanos en altas horas de la noche, porque significa que el Silbón
esta cerca".6 7
[ ][ ]

Y así va el Silbón por los llanos solitarios acompañado por los perros turecos, los cuales
lo perseguirán desatando muerte y desgracia por donde vayan a sus desafortunadas
víctimas hasta la consumación de los tiempos.

En Colombia, sobre los llanos orientales del país, se dice que el Silbón, también
conocido el Silbador, fue un hombre mujeriego y parrandero que murió en soledad. Por
esa razón, cuando se topa con alguien, silba para atraer gente y obtener compañía. Su
silbido es hondo y largo, que suele penetrar los oídos e infunde frío. En otras versiones,
el Silbón aparece ante los jinetes para que les permitiera subir a sus caballos. No
obstante, otros dicen que suele perseguir a las mujeres embarazadas, y tiene la
capacidad de predecir la muerte de una persona. Si alguien escucha el silbido agudo,
pronostica la muerte de una mujer. En cambio, si suena grave pronostica la muerte de
un hombre. En todo caso, esa persona, sea hombre o mujer, generalmente es alguien
conocido por parte de quien ha escuchado el silbido, si escuchas su silbato puede morir
o volverse Loco.

El Silbón es un espectro del folclore de Venezuela,1originario de la región de


[ ]

los Llanos, particularmente del estado Portuguesa, municipio Guanarito, siendo también
difundido en los Llanos Orientales de Colombia.2 Se describe como una figura de hasta
[ ]

seis metros de altura, que se mueve sigilosamente entre los árboles, portando un
sombrero de cogollo y emite un silbido característico y escalofriante (que sube y baja en
las notas musicales do-re-mi-fa-sol-la-si). Una creencia popular indica que si el silbido
suena muy cerca, el Silbón está lejos y no hay peligro; pero si suena lejano, está muy
próximo y representa una amenaza mortal, especialmente para borrachos, mujeriegos o
personas de mala conducta, a quienes puede provocar fiebre, tullidez o la muerte.

Se trata del alma en pena de un joven que, según la tradición más extendida, asesinó a
su padre —ya sea por un arrebato de ira, por negarse a cazar o en medio de un conflicto
familiar— y fue maldecido por su abuelo (o en algunas versiones por su madre) a vagar
eternamente cargando un saco con los huesos de su víctima.

La leyenda, surgida a mediados del siglo XIX, forma parte del imaginario llanero
venezolano y se comparte también en regiones colombo-venezolanas, funcionando
como advertencia moral y elemento de control social en las zonas rurales. 3[ ]

Leyenda
Según la leyenda, en vida era un joven terco, caprichoso, maleducado y consentido al
extremo, desde pequeño lo tenían acostumbrado a ser complacido con todo. Él se la
pasaba de cantina en cantina desperdiciando su vida con el alcohol. Le apodaban
el Silbón porque eso era lo que mejor sabía hacer: "Silbar", pero una noche, se enojo por
lo que vio que le habían servido en la mesa, ya que le dijo a su madre que quería
asaduras de ciervo para cenar. Luego él se levantó se fue de su casa furioso hacia la
cantina para calmar su ira, por lo que la mujer le pidió a su esposo que fuera al bosque
para cazar un ciervo para su hijo. Acto seguido, sin embargo, el pobre hombre no pudo
lograr cazar nada con éxito.

Después de beber alcohol, el Silbón de regreso a casa se encontró con su frustrado padre
quien trató de explicarle porque no había podido cazar el ciervo que él quería, sin oír
razones y en medio de su borrachera golpeó brutalmente a su padre y cuando cayó al
suelo con el rifle de cacería le disparó constantemente hasta matarlo ahí mismo y luego
con el cuchillo de caza de su padre le sacó las tripas sin remordimiento alguno, y
finalmente las empacó en la tela de la camisa y se las llevó a casa.

Tras este hecho, le llevó las tripas a su madre, la cual al ver las últimas, sospechó un
poco, así que le preguntó varias cosas y hasta que la madre se dio cuenta de que estaba
cocinando las tripas de su marido. La Mujer entró en pánico y comenzó a gritar
pidiendo auxilio y de castigo su abuelo lo mandó a que lo ataran a un poste en el medio
del campo, a destruir la espalda a violentos latigazos, para que luego sus heridas fueran
lavadas con agua ardiente y sábila, y al liberarlo lo pusieran junto a dos perros
hambrientos y rabiosos. Después de haberlo torturado, su abuelo lo condenó a vagar
siendo perseguido por los perros llamados "Perros Tureco" o "Perros del Diablo" y
según la leyenda los perros lo perseguirán hasta el fin de los tiempos. Antes de liberarlo
su abuelo lo maldijo y condenó a portar los huesos de su padre por toda la eternidad, 4 [ ]

5
[
diciendo:
]

Maldito eres y maldito serás para el resto de la eternidad hasta que Dios tenga piedad de tu alma
Después de ser condenado fue a donde estaba el cadáver de su padre, el cual los
animales silvestres se habían encargado de limpiar. Para luego en un saco sucio
comenzar a meter los huesos de su padre, después se echó el saco al hombro y terminó
llevándoselos con él , seguido de cerca por los perros turecos para convertirse en una
leyenda. Según los que supuestamente lo han visto pasearse por el llano venezolano o
colombiano lo describen como un hombre adulto delgado que llega a medir 6 metros de
altura, que viste ropa desgastada, lleva un sombrero enorme en su cabeza y lEl
Silbón es un espectro del folclore de Venezuela,1originario de la región de los Llanos,
[ ]

particularmente del estado Portuguesa, municipio Guanarito, siendo también difundido


en los Llanos Orientales de Colombia.2 Se describe como una figura de hasta seis
[ ]

metros de altura, que se mueve sigilosamente entre los árboles, portando un sombrero
de cogollo y emite un silbido característico y escalofriante (que sube y baja en las notas
musicales do-re-mi-fa-sol-la-si). Una creencia popular indica que si el silbido suena
muy cerca, el Silbón está lejos y no hay peligro; pero si suena lejano, está muy próximo
y representa una amenaza mortal, especialmente para borrachos, mujeriegos o personas
de mala conducta, a quienes puede provocar fiebre, tullidez o la muerte.

Se trata del alma en pena de un joven que, según la tradición más extendida, asesinó a
su padre —ya sea por un arrebato de ira, por negarse a cazar o en medio de un conflicto
familiar— y fue maldecido por su abuelo (o en algunas versiones por su madre) a vagar
eternamente cargando un saco con los huesos de su víctima.

La leyenda, surgida a mediados del siglo XIX, forma parte del imaginario llanero
venezolano y se comparte también en regiones colombo-venezolanas, funcionando
como advertencia moral y elemento de control social en las zonas rurales. 3 [ ]

Leyenda
Según la leyenda, en vida era un joven terco, caprichoso, maleducado y consentido al
extremo, desde pequeño lo tenían acostumbrado a ser complacido con todo. Él se la
pasaba de cantina en cantina desperdiciando su vida con el alcohol. Le apodaban
el Silbón porque eso era lo que mejor sabía hacer: "Silbar", pero una noche, se enojo por
lo que vio que le habían servido en la mesa, ya que le dijo a su madre que quería
asaduras de ciervo para cenar. Luego él se levantó se fue de su casa furioso hacia la
cantina para calmar su ira, por lo que la mujer le pidió a su esposo que fuera al bosque
para cazar un ciervo para su hijo. Acto seguido, sin embargo, el pobre hombre no pudo
lograr cazar nada con éxito.

Después de beber alcohol, el Silbón de regreso a casa se encontró con su frustrado padre
quien trató de explicarle porque no había podido cazar el ciervo que él quería, sin oír
razones y en medio de su borrachera golpeó brutalmente a su padre y cuando cayó al
suelo con el rifle de cacería le disparó constantemente hasta matarlo ahí mismo y luego
con el cuchillo de caza de su padre le sacó las tripas sin remordimiento alguno, y
finalmente las empacó en la tela de la camisa y se las llevó a casa.

Tras este hecho, le llevó las tripas a su madre, la cual al ver las últimas, sospechó un
poco, así que le preguntó varias cosas y hasta que la madre se dio cuenta de que estaba
cocinando las tripas de su marido. La Mujer entró en pánico y comenzó a gritar
pidiendo auxilio y de castigo su abuelo lo mandó a que lo ataran a un poste en el medio
del campo, a destruir la espalda a violentos latigazos, para que luego sus heridas fueran
lavadas con agua ardiente y sábila, y al liberarlo lo pusieran junto a dos perros
hambrientos y rabiosos. Después de haberlo torturado, su abuelo lo condenó a vagar
siendo perseguido por los perros llamados "Perros Tureco" o "Perros del Diablo" y
según la leyenda los perros lo perseguirán hasta el fin de los tiempos. Antes de liberarlo
su abuelo lo maldijo y condenó a portar los huesos de su padre por toda la eternidad, 4 [ ]

5
[
diciendo:
]

Maldito eres y maldito serás para el resto de la eternidad hasta que Dios tenga piedad de tu alma
Después de ser condenado fue a donde estaba el cadáver de su padre, el cual los
animales silvestres se habían encargado de limpiar. Para luego en un saco sucio
comenzar a meter los huesos de su padre, después se echó el saco al hombro y terminó
llevándoselos con él , seguido de cerca por los perros turecos para convertirse en una
leyenda. Según los que supuestamente lo han visto pasearse por el llano venezolano o
colombiano lo describen como un hombre adulto delgado que llega a medir 6 metros de
altura, que viste ropa desgastada, lleva un sombrero enorme en su cabeza y lleva
cargado un saco lleno de huesos, que se pasea por los llanos y entre las copas de los
árboles mientras emite su escalofriante silbido.

Se pasea por el llano matando a personas mujeriegas y borrachas para beberse su sangre
alcoholizada directo de sus ombligos. Se dice que su silbido suena como la
melodía "Do, re, mi, fa, sol, la, si, do" pero de una forma espeluznante que suena en un
sombrío y fantasmal eco. Hay veces en las que se sienta frente a las casas para contar
con detenimiento los huesos de su saco uno a uno, si las personas de esa casa lo
escuchan no pasa nada si es que no hay borrachos o mujeriegos entre ellos, pero si no lo
escuchan cuando pasa eso, al otro día habrá velorio en la casa. Se dice que cuando el
silbido es grueso es porque va por un hombre pero cuando el silbido es suave es que va
por una mujer.

La mejor forma de evitarlo es llevando un látigo, un ají picante o llevando un perro


doméstico, estas tres cosas lo espanta, además de que no se debe ser mujeriego o ir
borracho por los llanos venezolanos durante la noche.

Salió a la luz gracias a un obrero de La Portuguesa llamado Rafael. Se dice que


"Cuando su silbido se escucha cerca es porque está lejos, así que no hay peligro, pero
cuando se escucha lejos, ahí si es mejor tener cuidado por parte de los viajeros que
caminen solos por los llanos en altas horas de la noche, porque significa que el Silbón
esta cerca".6 7
[ ][ ]

Y así va el Silbón por los llanos solitarios acompañado por los perros turecos, los cuales
lo perseguirán desatando muerte y desgracia por donde vayan a sus desafortunadas
víctimas hasta la consumación de los tiempos.

En Colombia, sobre los llanos orientales del país, se dice que el Silbón, también
conocido el Silbador, fue un hombre mujeriego y parrandero que murió en soledad. Por
esa razón, cuando se topa con alguien, silba para atraer gente y obtener compañía. Su
silbido es hondo y largo, que suele penetrar los oídos e infunde frío. En otras versiones,
el Silbón aparece ante los jinetes para que les permitiera subir a sus caballos. No
obstante, otros dicen que suele perseguir a las mujeres embarazadas, y tiene la
capacidad de predecir la muerte de una persona. Si alguien escucha el silbido agudo,
pronostica la muerte de una mujer. En cambio, si suena grave pronostica la muerte de
un hombre. En todo caso, esa persona, sea hombre o mujer, generalmente es alguien
conocido por parte de quien ha escuchado el silbido, si escuchas su silbato puede morir
o volverse Loco.

El Silbón es un espectro del folclore de Venezuela,1originario de la región de


[ ]

los Llanos, particularmente del estado Portuguesa, municipio Guanarito, siendo también
difundido en los Llanos Orientales de Colombia.2 Se describe como una figura de hasta
[ ]

seis metros de altura, que se mueve sigilosamente entre los árboles, portando un
sombrero de cogollo y emite un silbido característico y escalofriante (que sube y baja en
las notas musicales do-re-mi-fa-sol-la-si). Una creencia popular indica que si el silbido
suena muy cerca, el Silbón está lejos y no hay peligro; pero si suena lejano, está muy
próximo y representa una amenaza mortal, especialmente para borrachos, mujeriegos o
personas de mala conducta, a quienes puede provocar fiebre, tullidez o la muerte.

Se trata del alma en pena de un joven que, según la tradición más extendida, asesinó a
su padre —ya sea por un arrebato de ira, por negarse a cazar o en medio de un conflicto
familiar— y fue maldecido por su abuelo (o en algunas versiones por su madre) a vagar
eternamente cargando un saco con los huesos de su víctima.
La leyenda, surgida a mediados del siglo XIX, forma parte del imaginario llanero
venezolano y se comparte también en regiones colombo-venezolanas, funcionando
como advertencia moral y elemento de control social en las zonas rurales. 3 [ ]

Leyenda
Según la leyenda, en vida era un joven terco, caprichoso, maleducado y consentido al
extremo, desde pequeño lo tenían acostumbrado a ser complacido con todo. Él se la
pasaba de cantina en cantina desperdiciando su vida con el alcohol. Le apodaban
el Silbón porque eso era lo que mejor sabía hacer: "Silbar", pero una noche, se enojo por
lo que vio que le habían servido en la mesa, ya que le dijo a su madre que quería
asaduras de ciervo para cenar. Luego él se levantó se fue de su casa furioso hacia la
cantina para calmar su ira, por lo que la mujer le pidió a su esposo que fuera al bosque
para cazar un ciervo para su hijo. Acto seguido, sin embargo, el pobre hombre no pudo
lograr cazar nada con éxito.

Después de beber alcohol, el Silbón de regreso a casa se encontró con su frustrado padre
quien trató de explicarle porque no había podido cazar el ciervo que él quería, sin oír
razones y en medio de su borrachera golpeó brutalmente a su padre y cuando cayó al
suelo con el rifle de cacería le disparó constantemente hasta matarlo ahí mismo y luego
con el cuchillo de caza de su padre le sacó las tripas sin remordimiento alguno, y
finalmente las empacó en la tela de la camisa y se las llevó a casa.

Tras este hecho, le llevó las tripas a su madre, la cual al ver las últimas, sospechó un
poco, así que le preguntó varias cosas y hasta que la madre se dio cuenta de que estaba
cocinando las tripas de su marido. La Mujer entró en pánico y comenzó a gritar
pidiendo auxilio y de castigo su abuelo lo mandó a que lo ataran a un poste en el medio
del campo, a destruir la espalda a violentos latigazos, para que luego sus heridas fueran
lavadas con agua ardiente y sábila, y al liberarlo lo pusieran junto a dos perros
hambrientos y rabiosos. Después de haberlo torturado, su abuelo lo condenó a vagar
siendo perseguido por los perros llamados "Perros Tureco" o "Perros del Diablo" y
según la leyenda los perros lo perseguirán hasta el fin de los tiempos. Antes de liberarlo
su abuelo lo maldijo y condenó a portar los huesos de su padre por toda la eternidad, 4 [ ]

5
[
diciendo:
]

Maldito eres y maldito serás para el resto de la eternidad hasta que Dios tenga piedad de tu alma
Después de ser condenado fue a donde estaba el cadáver de su padre, el cual los
animales silvestres se habían encargado de limpiar. Para luego en un saco sucio
comenzar a meter los huesos de su padre, después se echó el saco al hombro y terminó
llevándoselos con él , seguido de cerca por los perros turecos para convertirse en una
leyenda. Según los que supuestamente lo han visto pasearse por el llano venezolano o
colombiano lo describen como un hombre adulto delgado que llega a medir 6 metros de
altura, que viste ropa desgastada, lleva un sombrero enorme en su cabeza y lleva
cargado un saco lleno de huesos, que se pasea por los llanos y entre las copas de los
árboles mientras emite su escalofriante silbido.

Se pasea por el llano matando a personas mujeriegas y borrachas para beberse su sangre
alcoholizada directo de sus ombligos. Se dice que su silbido suena como la
melodía "Do, re, mi, fa, sol, la, si, do" pero de una forma espeluznante que suena en un
sombrío y fantasmal eco. Hay veces en las que se sienta frente a las casas para contar
con detenimiento los huesos de su saco uno a uno, si las personas de esa casa lo
escuchan no pasa nada si es que no hay borrachos o mujeriegos entre ellos, pero si no lo
escuchan cuando pasa eso, al otro día habrá velorio en la casa. Se dice que cuando el
silbido es grueso es porque va por un hombre pero cuando el silbido es suave es que va
por una mujer.

La mejor forma de evitarlo es llevando un látigo, un ají picante o llevando un perro


doméstico, estas tres cosas lo espanta, además de que no se debe ser mujeriego o ir
borracho por los llanos venezolanos durante la noche.

Salió a la luz gracias a un obrero de La Portuguesa llamado Rafael. Se dice que


"Cuando su silbido se escucha cerca es porque está lejos, así que no hay peligro, pero
cuando se escucha lejos, ahí si es mejor tener cuidado por parte de los viajeros que
caminen solos por los llanos en altas horas de la noche, porque significa que el Silbón
esta cerca".6 7
[ ][ ]

Y así va el Silbón por los llanos solitarios acompañado por los perros turecos, los cuales
lo perseguirán desatando muerte y desgracia por donde vayan a sus desafortunadas
víctimas hasta la consumación de los tiempos.

En Colombia, sobre los llanos orientales del país, se dice que el Silbón, también
conocido el Silbador, fue un hombre mujeriego y parrandero que murió en soledad. Por
esa razón, cuando se topa con alguien, silba para atraer gente y obtener compañía. Su
silbido es hondo y largo, que suele penetrar los oídos e infunde frío. En otras versiones,
el Silbón aparece ante los jinetes para que les permitiera subir a sus caballos. No
obstante, otros dicen que suele perseguir a las mujeres embarazadas, y tiene la
capacidad de predecir la muerte de una persona. Si alguien escucha el silbido agudo,
pronostica la muerte de una mujer. En cambio, si suena grave pronostica la muerte de
un hombre. En todo caso, esa persona, sea hombre o mujer, generalmente es alguien
conocido por parte de quien ha escuchado el silbido, si escuchas su silbato puede morir
o volverse Loco.

El Silbón es un espectro del folclore de Venezuela,1originario de la región de


[ ]

los Llanos, particularmente del estado Portuguesa, municipio Guanarito, siendo también
difundido en los Llanos Orientales de Colombia.2 Se describe como una figura de hasta
[ ]

seis metros de altura, que se mueve sigilosamente entre los árboles, portando un
sombrero de cogollo y emite un silbido característico y escalofriante (que sube y baja en
las notas musicales do-re-mi-fa-sol-la-si). Una creencia popular indica que si el silbido
suena muy cerca, el Silbón está lejos y no hay peligro; pero si suena lejano, está muy
próximo y representa una amenaza mortal, especialmente para borrachos, mujeriegos o
personas de mala conducta, a quienes puede provocar fiebre, tullidez o la muerte.

Se trata del alma en pena de un joven que, según la tradición más extendida, asesinó a
su padre —ya sea por un arrebato de ira, por negarse a cazar o en medio de un conflicto
familiar— y fue maldecido por su abuelo (o en algunas versiones por su madre) a vagar
eternamente cargando un saco con los huesos de su víctima.

La leyenda, surgida a mediados del siglo XIX, forma parte del imaginario llanero
venezolano y se comparte también en regiones colombo-venezolanas, funcionando
como advertencia moral y elemento de control social en las zonas rurales. 3[ ]
Leyenda
Según la leyenda, en vida era un joven terco, caprichoso, maleducado y consentido al
extremo, desde pequeño lo tenían acostumbrado a ser complacido con todo. Él se la
pasaba de cantina en cantina desperdiciando su vida con el alcohol. Le apodaban
el Silbón porque eso era lo que mejor sabía hacer: "Silbar", pero una noche, se enojo por
lo que vio que le habían servido en la mesa, ya que le dijo a su madre que quería
asaduras de ciervo para cenar. Luego él se levantó se fue de su casa furioso hacia la
cantina para calmar su ira, por lo que la mujer le pidió a su esposo que fuera al bosque
para cazar un ciervo para su hijo. Acto seguido, sin embargo, el pobre hombre no pudo
lograr cazar nada con éxito.

Después de beber alcohol, el Silbón de regreso a casa se encontró con su frustrado padre
quien trató de explicarle porque no había podido cazar el ciervo que él quería, sin oír
razones y en medio de su borrachera golpeó brutalmente a su padre y cuando cayó al
suelo con el rifle de cacería le disparó constantemente hasta matarlo ahí mismo y luego
con el cuchillo de caza de su padre le sacó las tripas sin remordimiento alguno, y
finalmente las empacó en la tela de la camisa y se las llevó a casa.

Tras este hecho, le llevó las tripas a su madre, la cual al ver las últimas, sospechó un
poco, así que le preguntó varias cosas y hasta que la madre se dio cuenta de que estaba
cocinando las tripas de su marido. La Mujer entró en pánico y comenzó a gritar
pidiendo auxilio y de castigo su abuelo lo mandó a que lo ataran a un poste en el medio
del campo, a destruir la espalda a violentos latigazos, para que luego sus heridas fueran
lavadas con agua ardiente y sábila, y al liberarlo lo pusieran junto a dos perros
hambrientos y rabiosos. Después de haberlo torturado, su abuelo lo condenó a vagar
siendo perseguido por los perros llamados "Perros Tureco" o "Perros del Diablo" y
según la leyenda los perros lo perseguirán hasta el fin de los tiempos. Antes de liberarlo
su abuelo lo maldijo y condenó a portar los huesos de su padre por toda la eternidad, 4 [ ]

5
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diciendo:
]

Maldito eres y maldito serás para el resto de la eternidad hasta que Dios tenga piedad de tu alma
Después de ser condenado fue a donde estaba el cadáver de su padre, el cual los
animales silvestres se habían encargado de limpiar. Para luego en un saco sucio
comenzar a meter los huesos de su padre, después se echó el saco al hombro y terminó
llevándoselos con él , seguido de cerca por los perros turecos para convertirse en una
leyenda. Según los que supuestamente lo han visto pasearse por el llano venezolano o
colombiano lo describen como un hombre adulto delgado que llega a medir 6 metros de
altura, que viste ropa desgastada, lleva un sombrero enorme en su cabeza y lleva
cargado un saco lleno de huesos, que se pasea por los llanos y entre las copas de los
árboles mientras emite su escalofriante silbido.

Se pasea por el llano matando a personas mujeriegas y borrachas para beberse su sangre
alcoholizada directo de sus ombligos. Se dice que su silbido suena como la
melodía "Do, re, mi, fa, sol, la, si, do" pero de una forma espeluznante que suena en un
sombrío y fantasmal eco. Hay veces en las que se sienta frente a las casas para contar
con detenimiento los huesos de su saco uno a uno, si las personas de esa casa lo
escuchan no pasa nada si es que no hay borrachos o mujeriegos entre ellos, pero si no lo
escuchan cuando pasa eso, al otro día habrá velorio en la casa. Se dice que cuando el
silbido es grueso es porque va por un hombre pero cuando el silbido es suave es que va
por una mujer.

La mejor forma de evitarlo es llevando un látigo, un ají picante o llevando un perro


doméstico, estas tres cosas lo espanta, además de que no se debe ser mujeriego o ir
borracho por los llanos venezolanos durante la noche.

Salió a la luz gracias a un obrero de La Portuguesa llamado Rafael. Se dice que


"Cuando su silbido se escucha cerca es porque está lejos, así que no hay peligro, pero
cuando se escucha lejos, ahí si es mejor tener cuidado por parte de los viajeros que
caminen solos por los llanos en altas horas de la noche, porque significa que el Silbón
esta cerca".6 7
[ ][ ]

Y así va el Silbón por los llanos solitarios acompañado por los perros turecos, los cuales
lo perseguirán desatando muerte y desgracia por donde vayan a sus desafortunadas
víctimas hasta la consumación de los tiempos.

En Colombia, sobre los llanos orientales del país, se dice que el Silbón, también
conocido el Silbador, fue un hombre mujeriego y parrandero que murió en soledad. Por
esa razón, cuando se topa con alguien, silba para atraer gente y obtener compañía. Su
silbido es hondo y largo, que suele penetrar los oídos e infunde frío. En otras versiones,
el Silbón aparece ante los jinetes para que les permitiera subir a sus caballos. No
obstante, otros dicen que suele perseguir a las mujeres embarazadas, y tiene la
capacidad de predecir la muerte de una persona. Si alguien escucha el silbido agudo,
pronostica la muerte de una mujer. En cambio, si suena grave pronostica la muerte de
un hombre. En todo caso, esa persona, sea hombre o mujer, generalmente es alguien
conocido por parte de quien ha escuchado el silbido, si escuchas su silbato puede morir
o volverse Loco.

El Silbón es un espectro del folclore de Venezuela,1originario de la región de


[ ]

los Llanos, particularmente del estado Portuguesa, municipio Guanarito, siendo también
difundido en los Llanos Orientales de Colombia.2 Se describe como una figura de hasta
[ ]

seis metros de altura, que se mueve sigilosamente entre los árboles, portando un
sombrero de cogollo y emite un silbido característico y escalofriante (que sube y baja en
las notas musicales do-re-mi-fa-sol-la-si). Una creencia popular indica que si el silbido
suena muy cerca, el Silbón está lejos y no hay peligro; pero si suena lejano, está muy
próximo y representa una amenaza mortal, especialmente para borrachos, mujeriegos o
personas de mala conducta, a quienes puede provocar fiebre, tullidez o la muerte.

Se trata del alma en pena de un joven que, según la tradición más extendida, asesinó a
su padre —ya sea por un arrebato de ira, por negarse a cazar o en medio de un conflicto
familiar— y fue maldecido por su abuelo (o en algunas versiones por su madre) a vagar
eternamente cargando un saco con los huesos de su víctima.

La leyenda, surgida a mediados del siglo XIX, forma parte del imaginario llanero
venezolano y se comparte también en regiones colombo-venezolanas, funcionando
como advertencia moral y elemento de control social en las zonas rurales. 3[ ]

Leyenda
Según la leyenda, en vida era un joven terco, caprichoso, maleducado y consentido al
extremo, desde pequeño lo tenían acostumbrado a ser complacido con todo. Él se la
pasaba de cantina en cantina desperdiciando su vida con el alcohol. Le apodaban
el Silbón porque eso era lo que mejor sabía hacer: "Silbar", pero una noche, se enojo por
lo que vio que le habían servido en la mesa, ya que le dijo a su madre que quería
asaduras de ciervo para cenar. Luego él se levantó se fue de su casa furioso hacia la
cantina para calmar su ira, por lo que la mujer le pidió a su esposo que fuera al bosque
para cazar un ciervo para su hijo. Acto seguido, sin embargo, el pobre hombre no pudo
lograr cazar nada con éxito.

Después de beber alcohol, el Silbón de regreso a casa se encontró con su frustrado padre
quien trató de explicarle porque no había podido cazar el ciervo que él quería, sin oír
razones y en medio de su borrachera golpeó brutalmente a su padre y cuando cayó al
suelo con el rifle de cacería le disparó constantemente hasta matarlo ahí mismo y luego
con el cuchillo de caza de su padre le sacó las tripas sin remordimiento alguno, y
finalmente las empacó en la tela de la camisa y se las llevó a casa.

Tras este hecho, le llevó las tripas a su madre, la cual al ver las últimas, sospechó un
poco, así que le preguntó varias cosas y hasta que la madre se dio cuenta de que estaba
cocinando las tripas de su marido. La Mujer entró en pánico y comenzó a gritar
pidiendo auxilio y de castigo su abuelo lo mandó a que lo ataran a un poste en el medio
del campo, a destruir la espalda a violentos latigazos, para que luego sus heridas fueran
lavadas con agua ardiente y sábila, y al liberarlo lo pusieran junto a dos perros
hambrientos y rabiosos. Después de haberlo torturado, su abuelo lo condenó a vagar
siendo perseguido por los perros llamados "Perros Tureco" o "Perros del Diablo" y
según la leyenda los perros lo perseguirán hasta el fin de los tiempos. Antes de liberarlo
su abuelo lo maldijo y condenó a portar los huesos de su padre por toda la eternidad, 4 [ ]

5
[
diciendo:
]

Maldito eres y maldito serás para el resto de la eternidad hasta que Dios tenga piedad de tu alma
Después de ser condenado fue a donde estaba el cadáver de su padre, el cual los
animales silvestres se habían encargado de limpiar. Para luego en un saco sucio
comenzar a meter los huesos de su padre, después se echó el saco al hombro y terminó
llevándoselos con él , seguido de cerca por los perros turecos para convertirse en una
leyenda. Según los que supuestamente lo han visto pasearse por el llano venezolano o
colombiano lo describen como un hombre adulto delgado que llega a medir 6 metros de
altura, que viste ropa desgastada, lleva un sombrero enorme en su cabeza y lEl
Silbón es un espectro del folclore de Venezuela,1originario de la región de los Llanos,
[ ]

particularmente del estado Portuguesa, municipio Guanarito, siendo también difundido


en los Llanos Orientales de Colombia.2 Se describe como una figura de hasta seis
[ ]

metros de altura, que se mueve sigilosamente entre los árboles, portando un sombrero
de cogollo y emite un silbido característico y escalofriante (que sube y baja en las notas
musicales do-re-mi-fa-sol-la-si). Una creencia popular indica que si el silbido suena
muy cerca, el Silbón está lejos y no hay peligro; pero si suena lejano, está muy próximo
y representa una amenaza mortal, especialmente para borrachos, mujeriegos o personas
de mala conducta, a quienes puede provocar fiebre, tullidez o la muerte.

Se trata del alma en pena de un joven que, según la tradición más extendida, asesinó a
su padre —ya sea por un arrebato de ira, por negarse a cazar o en medio de un conflicto
familiar— y fue maldecido por su abuelo (o en algunas versiones por su madre) a vagar
eternamente cargando un saco con los huesos de su víctima.

La leyenda, surgida a mediados del siglo XIX, forma parte del imaginario llanero
venezolano y se comparte también en regiones colombo-venezolanas, funcionando
como advertencia moral y elemento de control social en las zonas rurales. 3 [ ]

Leyenda
Según la leyenda, en vida era un joven terco, caprichoso, maleducado y consentido al
extremo, desde pequeño lo tenían acostumbrado a ser complacido con todo. Él se la
pasaba de cantina en cantina desperdiciando su vida con el alcohol. Le apodaban
el Silbón porque eso era lo que mejor sabía hacer: "Silbar", pero una noche, se enojo por
lo que vio que le habían servido en la mesa, ya que le dijo a su madre que quería
asaduras de ciervo para cenar. Luego él se levantó se fue de su casa furioso hacia la
cantina para calmar su ira, por lo que la mujer le pidió a su esposo que fuera al bosque
para cazar un ciervo para su hijo. Acto seguido, sin embargo, el pobre hombre no pudo
lograr cazar nada con éxito.

Después de beber alcohol, el Silbón de regreso a casa se encontró con su frustrado padre
quien trató de explicarle porque no había podido cazar el ciervo que él quería, sin oír
razones y en medio de su borrachera golpeó brutalmente a su padre y cuando cayó al
suelo con el rifle de cacería le disparó constantemente hasta matarlo ahí mismo y luego
con el cuchillo de caza de su padre le sacó las tripas sin remordimiento alguno, y
finalmente las empacó en la tela de la camisa y se las llevó a casa.

Tras este hecho, le llevó las tripas a su madre, la cual al ver las últimas, sospechó un
poco, así que le preguntó varias cosas y hasta que la madre se dio cuenta de que estaba
cocinando las tripas de su marido. La Mujer entró en pánico y comenzó a gritar
pidiendo auxilio y de castigo su abuelo lo mandó a que lo ataran a un poste en el medio
del campo, a destruir la espalda a violentos latigazos, para que luego sus heridas fueran
lavadas con agua ardiente y sábila, y al liberarlo lo pusieran junto a dos perros
hambrientos y rabiosos. Después de haberlo torturado, su abuelo lo condenó a vagar
siendo perseguido por los perros llamados "Perros Tureco" o "Perros del Diablo" y
según la leyenda los perros lo perseguirán hasta el fin de los tiempos. Antes de liberarlo
su abuelo lo maldijo y condenó a portar los huesos de su padre por toda la eternidad, 4 [ ]

5
[
diciendo:
]

Maldito eres y maldito serás para el resto de la eternidad hasta que Dios tenga piedad de tu alma
Después de ser condenado fue a donde estaba el cadáver de su padre, el cual los
animales silvestres se habían encargado de limpiar. Para luego en un saco sucio
comenzar a meter los huesos de su padre, después se echó el saco al hombro y terminó
llevándoselos con él , seguido de cerca por los perros turecos para convertirse en una
leyenda. Según los que supuestamente lo han visto pasearse por el llano venezolano o
colombiano lo describen como un hombre adulto delgado que llega a medir 6 metros de
altura, que viste ropa desgastada, lleva un sombrero enorme en su cabeza y lleva
cargado un saco lleno de huesos, que se pasea por los llanos y entre las copas de los
árboles mientras emite su escalofriante silbido.

Se pasea por el llano matando a personas mujeriegas y borrachas para beberse su sangre
alcoholizada directo de sus ombligos. Se dice que su silbido suena como la
melodía "Do, re, mi, fa, sol, la, si, do" pero de una forma espeluznante que suena en un
sombrío y fantasmal eco. Hay veces en las que se sienta frente a las casas para contar
con detenimiento los huesos de su saco uno a uno, si las personas de esa casa lo
escuchan no pasa nada si es que no hay borrachos o mujeriegos entre ellos, pero si no lo
escuchan cuando pasa eso, al otro día habrá velorio en la casa. Se dice que cuando el
silbido es grueso es porque va por un hombre pero cuando el silbido es suave es que va
por una mujer.

La mejor forma de evitarlo es llevando un látigo, un ají picante o llevando un perro


doméstico, estas tres cosas lo espanta, además de que no se debe ser mujeriego o ir
borracho por los llanos venezolanos durante la noche.

Salió a la luz gracias a un obrero de La Portuguesa llamado Rafael. Se dice que


"Cuando su silbido se escucha cerca es porque está lejos, así que no hay peligro, pero
cuando se escucha lejos, ahí si es mejor tener cuidado por parte de los viajeros que
caminen solos por los llanos en altas horas de la noche, porque significa que el Silbón
esta cerca".6 7
[ ][ ]

Y así va el Silbón por los llanos solitarios acompañado por los perros turecos, los cuales
lo perseguirán desatando muerte y desgracia por donde vayan a sus desafortunadas
víctimas hasta la consumación de los tiempos.

En Colombia, sobre los llanos orientales del país, se dice que el Silbón, también
conocido el Silbador, fue un hombre mujeriego y parrandero que murió en soledad. Por
esa razón, cuando se topa con alguien, silba para atraer gente y obtener compañía. Su
silbido es hondo y largo, que suele penetrar los oídos e infunde frío. En otras versiones,
el Silbón aparece ante los jinetes para que les permitiera subir a sus caballos. No
obstante, otros dicen que suele perseguir a las mujeres embarazadas, y tiene la
capacidad de predecir la muerte de una persona. Si alguien escucha el silbido agudo,
pronostica la muerte de una mujer. En cambio, si suena grave pronostica la muerte de
un hombre. En todo caso, esa persona, sea hombre o mujer, generalmente es alguien
conocido por parte de quien ha escuchado el silbido, si escuchas su silbato puede morir
o volverse Loco.

El Silbón es un espectro del folclore de Venezuela,1originario de la región de


[ ]

los Llanos, particularmente del estado Portuguesa, municipio Guanarito, siendo también
difundido en los Llanos Orientales de Colombia.2 Se describe como una figura de hasta
[ ]

seis metros de altura, que se mueve sigilosamente entre los árboles, portando un
sombrero de cogollo y emite un silbido característico y escalofriante (que sube y baja en
las notas musicales do-re-mi-fa-sol-la-si). Una creencia popular indica que si el silbido
suena muy cerca, el Silbón está lejos y no hay peligro; pero si suena lejano, está muy
próximo y representa una amenaza mortal, especialmente para borrachos, mujeriegos o
personas de mala conducta, a quienes puede provocar fiebre, tullidez o la muerte.

Se trata del alma en pena de un joven que, según la tradición más extendida, asesinó a
su padre —ya sea por un arrebato de ira, por negarse a cazar o en medio de un conflicto
familiar— y fue maldecido por su abuelo (o en algunas versiones por su madre) a vagar
eternamente cargando un saco con los huesos de su víctima.
La leyenda, surgida a mediados del siglo XIX, forma parte del imaginario llanero
venezolano y se comparte también en regiones colombo-venezolanas, funcionando
como advertencia moral y elemento de control social en las zonas rurales. 3 [ ]

Leyenda
Según la leyenda, en vida era un joven terco, caprichoso, maleducado y consentido al
extremo, desde pequeño lo tenían acostumbrado a ser complacido con todo. Él se la
pasaba de cantina en cantina desperdiciando su vida con el alcohol. Le apodaban
el Silbón porque eso era lo que mejor sabía hacer: "Silbar", pero una noche, se enojo por
lo que vio que le habían servido en la mesa, ya que le dijo a su madre que quería
asaduras de ciervo para cenar. Luego él se levantó se fue de su casa furioso hacia la
cantina para calmar su ira, por lo que la mujer le pidió a su esposo que fuera al bosque
para cazar un ciervo para su hijo. Acto seguido, sin embargo, el pobre hombre no pudo
lograr cazar nada con éxito.

Después de beber alcohol, el Silbón de regreso a casa se encontró con su frustrado padre
quien trató de explicarle porque no había podido cazar el ciervo que él quería, sin oír
razones y en medio de su borrachera golpeó brutalmente a su padre y cuando cayó al
suelo con el rifle de cacería le disparó constantemente hasta matarlo ahí mismo y luego
con el cuchillo de caza de su padre le sacó las tripas sin remordimiento alguno, y
finalmente las empacó en la tela de la camisa y se las llevó a casa.

Tras este hecho, le llevó las tripas a su madre, la cual al ver las últimas, sospechó un
poco, así que le preguntó varias cosas y hasta que la madre se dio cuenta de que estaba
cocinando las tripas de su marido. La Mujer entró en pánico y comenzó a gritar
pidiendo auxilio y de castigo su abuelo lo mandó a que lo ataran a un poste en el medio
del campo, a destruir la espalda a violentos latigazos, para que luego sus heridas fueran
lavadas con agua ardiente y sábila, y al liberarlo lo pusieran junto a dos perros
hambrientos y rabiosos. Después de haberlo torturado, su abuelo lo condenó a vagar
siendo perseguido por los perros llamados "Perros Tureco" o "Perros del Diablo" y
según la leyenda los perros lo perseguirán hasta el fin de los tiempos. Antes de liberarlo
su abuelo lo maldijo y condenó a portar los huesos de su padre por toda la eternidad, 4 [ ]

5
[
diciendo:
]

Maldito eres y maldito serás para el resto de la eternidad hasta que Dios tenga piedad de tu alma
Después de ser condenado fue a donde estaba el cadáver de su padre, el cual los
animales silvestres se habían encargado de limpiar. Para luego en un saco sucio
comenzar a meter los huesos de su padre, después se echó el saco al hombro y terminó
llevándoselos con él , seguido de cerca por los perros turecos para convertirse en una
leyenda. Según los que supuestamente lo han visto pasearse por el llano venezolano o
colombiano lo describen como un hombre adulto delgado que llega a medir 6 metros de
altura, que viste ropa desgastada, lleva un sombrero enorme en su cabeza y lleva
cargado un saco lleno de huesos, que se pasea por los llanos y entre las copas de los
árboles mientras emite su escalofriante silbido.

Se pasea por el llano matando a personas mujeriegas y borrachas para beberse su sangre
alcoholizada directo de sus ombligos. Se dice que su silbido suena como la
melodía "Do, re, mi, fa, sol, la, si, do" pero de una forma espeluznante que suena en un
sombrío y fantasmal eco. Hay veces en las que se sienta frente a las casas para contar
con detenimiento los huesos de su saco uno a uno, si las personas de esa casa lo
escuchan no pasa nada si es que no hay borrachos o mujeriegos entre ellos, pero si no lo
escuchan cuando pasa eso, al otro día habrá velorio en la casa. Se dice que cuando el
silbido es grueso es porque va por un hombre pero cuando el silbido es suave es que va
por una mujer.

La mejor forma de evitarlo es llevando un látigo, un ají picante o llevando un perro


doméstico, estas tres cosas lo espanta, además de que no se debe ser mujeriego o ir
borracho por los llanos venezolanos durante la noche.

Salió a la luz gracias a un obrero de La Portuguesa llamado Rafael. Se dice que


"Cuando su silbido se escucha cerca es porque está lejos, así que no hay peligro, pero
cuando se escucha lejos, ahí si es mejor tener cuidado por parte de los viajeros que
caminen solos por los llanos en altas horas de la noche, porque significa que el Silbón
esta cerca".6 7
[ ][ ]

Y así va el Silbón por los llanos solitarios acompañado por los perros turecos, los cuales
lo perseguirán desatando muerte y desgracia por donde vayan a sus desafortunadas
víctimas hasta la consumación de los tiempos.

En Colombia, sobre los llanos orientales del país, se dice que el Silbón, también
conocido el Silbador, fue un hombre mujeriego y parrandero que murió en soledad. Por
esa razón, cuando se topa con alguien, silba para atraer gente y obtener compañía. Su
silbido es hondo y largo, que suele penetrar los oídos e infunde frío. En otras versiones,
el Silbón aparece ante los jinetes para que les permitiera subir a sus caballos. No
obstante, otros dicen que suele perseguir a las mujeres embarazadas, y tiene la
capacidad de predecir la muerte de una persona. Si alguien escucha el silbido agudo,
pronostica la muerte de una mujer. En cambio, si suena grave pronostica la muerte de
un hombre. En todo caso, esa persona, sea hombre o mujer, generalmente es alguien
conocido por parte de quien ha escuchado el silbido, si escuchas su silbato puede morir
o volverse Loco.

El Silbón es un espectro del folclore de Venezuela,1originario de la región de


[ ]

los Llanos, particularmente del estado Portuguesa, municipio Guanarito, siendo también
difundido en los Llanos Orientales de Colombia.2 Se describe como una figura de hasta
[ ]

seis metros de altura, que se mueve sigilosamente entre los árboles, portando un
sombrero de cogollo y emite un silbido característico y escalofriante (que sube y baja en
las notas musicales do-re-mi-fa-sol-la-si). Una creencia popular indica que si el silbido
suena muy cerca, el Silbón está lejos y no hay peligro; pero si suena lejano, está muy
próximo y representa una amenaza mortal, especialmente para borrachos, mujeriegos o
personas de mala conducta, a quienes puede provocar fiebre, tullidez o la muerte.

Se trata del alma en pena de un joven que, según la tradición más extendida, asesinó a
su padre —ya sea por un arrebato de ira, por negarse a cazar o en medio de un conflicto
familiar— y fue maldecido por su abuelo (o en algunas versiones por su madre) a vagar
eternamente cargando un saco con los huesos de su víctima.

La leyenda, surgida a mediados del siglo XIX, forma parte del imaginario llanero
venezolano y se comparte también en regiones colombo-venezolanas, funcionando
como advertencia moral y elemento de control social en las zonas rurales. 3[ ]
Leyenda
Según la leyenda, en vida era un joven terco, caprichoso, maleducado y consentido al
extremo, desde pequeño lo tenían acostumbrado a ser complacido con todo. Él se la
pasaba de cantina en cantina desperdiciando su vida con el alcohol. Le apodaban
el Silbón porque eso era lo que mejor sabía hacer: "Silbar", pero una noche, se enojo por
lo que vio que le habían servido en la mesa, ya que le dijo a su madre que quería
asaduras de ciervo para cenar. Luego él se levantó se fue de su casa furioso hacia la
cantina para calmar su ira, por lo que la mujer le pidió a su esposo que fuera al bosque
para cazar un ciervo para su hijo. Acto seguido, sin embargo, el pobre hombre no pudo
lograr cazar nada con éxito.

Después de beber alcohol, el Silbón de regreso a casa se encontró con su frustrado padre
quien trató de explicarle porque no había podido cazar el ciervo que él quería, sin oír
razones y en medio de su borrachera golpeó brutalmente a su padre y cuando cayó al
suelo con el rifle de cacería le disparó constantemente hasta matarlo ahí mismo y luego
con el cuchillo de caza de su padre le sacó las tripas sin remordimiento alguno, y
finalmente las empacó en la tela de la camisa y se las llevó a casa.

Tras este hecho, le llevó las tripas a su madre, la cual al ver las últimas, sospechó un
poco, así que le preguntó varias cosas y hasta que la madre se dio cuenta de que estaba
cocinando las tripas de su marido. La Mujer entró en pánico y comenzó a gritar
pidiendo auxilio y de castigo su abuelo lo mandó a que lo ataran a un poste en el medio
del campo, a destruir la espalda a violentos latigazos, para que luego sus heridas fueran
lavadas con agua ardiente y sábila, y al liberarlo lo pusieran junto a dos perros
hambrientos y rabiosos. Después de haberlo torturado, su abuelo lo condenó a vagar
siendo perseguido por los perros llamados "Perros Tureco" o "Perros del Diablo" y
según la leyenda los perros lo perseguirán hasta el fin de los tiempos. Antes de liberarlo
su abuelo lo maldijo y condenó a portar los huesos de su padre por toda la eternidad, 4 [ ]

5
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diciendo:
]

Maldito eres y maldito serás para el resto de la eternidad hasta que Dios tenga piedad de tu alma
Después de ser condenado fue a donde estaba el cadáver de su padre, el cual los
animales silvestres se habían encargado de limpiar. Para luego en un saco sucio
comenzar a meter los huesos de su padre, después se echó el saco al hombro y terminó
llevándoselos con él , seguido de cerca por los perros turecos para convertirse en una
leyenda. Según los que supuestamente lo han visto pasearse por el llano venezolano o
colombiano lo describen como un hombre adulto delgado que llega a medir 6 metros de
altura, que viste ropa desgastada, lleva un sombrero enorme en su cabeza y lleva
cargado un saco lleno de huesos, que se pasea por los llanos y entre las copas de los
árboles mientras emite su escalofriante silbido.

Se pasea por el llano matando a personas mujeriegas y borrachas para beberse su sangre
alcoholizada directo de sus ombligos. Se dice que su silbido suena como la
melodía "Do, re, mi, fa, sol, la, si, do" pero de una forma espeluznante que suena en un
sombrío y fantasmal eco. Hay veces en las que se sienta frente a las casas para contar
con detenimiento los huesos de su saco uno a uno, si las personas de esa casa lo
escuchan no pasa nada si es que no hay borrachos o mujeriegos entre ellos, pero si no lo
escuchan cuando pasa eso, al otro día habrá velorio en la casa. Se dice que cuando el
silbido es grueso es porque va por un hombre pero cuando el silbido es suave es que va
por una mujer.

La mejor forma de evitarlo es llevando un látigo, un ají picante o llevando un perro


doméstico, estas tres cosas lo espanta, además de que no se debe ser mujeriego o ir
borracho por los llanos venezolanos durante la noche.

Salió a la luz gracias a un obrero de La Portuguesa llamado Rafael. Se dice que


"Cuando su silbido se escucha cerca es porque está lejos, así que no hay peligro, pero
cuando se escucha lejos, ahí si es mejor tener cuidado por parte de los viajeros que
caminen solos por los llanos en altas horas de la noche, porque significa que el Silbón
esta cerca".6 7
[ ][ ]

Y así va el Silbón por los llanos solitarios acompañado por los perros turecos, los cuales
lo perseguirán desatando muerte y desgracia por donde vayan a sus desafortunadas
víctimas hasta la consumación de los tiempos.

En Colombia, sobre los llanos orientales del país, se dice que el Silbón, también
conocido el Silbador, fue un hombre mujeriego y parrandero que murió en soledad. Por
esa razón, cuando se topa con alguien, silba para atraer gente y obtener compañía. Su
silbido es hondo y largo, que suele penetrar los oídos e infunde frío. En otras versiones,
el Silbón aparece ante los jinetes para que les permitiera subir a sus caballos. No
obstante, otros dicen que suele perseguir a las mujeres embarazadas, y tiene la
capacidad de predecir la muerte de una persona. Si alguien escucha el silbido agudo,
pronostica la muerte de una mujer. En cambio, si suena grave pronostica la muerte de
un hombre. En todo caso, esa persona, sea hombre o mujer, generalmente es alguien
conocido por parte de quien ha escuchado el silbido, si escuchas su silbato puede morir
o volverse Loco.

El Silbón es un espectro del folclore de Venezuela,1originario de la región de


[ ]

los Llanos, particularmente del estado Portuguesa, municipio Guanarito, siendo también
difundido en los Llanos Orientales de Colombia.2 Se describe como una figura de hasta
[ ]

seis metros de altura, que se mueve sigilosamente entre los árboles, portando un
sombrero de cogollo y emite un silbido característico y escalofriante (que sube y baja en
las notas musicales do-re-mi-fa-sol-la-si). Una creencia popular indica que si el silbido
suena muy cerca, el Silbón está lejos y no hay peligro; pero si suena lejano, está muy
próximo y representa una amenaza mortal, especialmente para borrachos, mujeriegos o
personas de mala conducta, a quienes puede provocar fiebre, tullidez o la muerte.

Se trata del alma en pena de un joven que, según la tradición más extendida, asesinó a
su padre —ya sea por un arrebato de ira, por negarse a cazar o en medio de un conflicto
familiar— y fue maldecido por su abuelo (o en algunas versiones por su madre) a vagar
eternamente cargando un saco con los huesos de su víctima.

La leyenda, surgida a mediados del siglo XIX, forma parte del imaginario llanero
venezolano y se comparte también en regiones colombo-venezolanas, funcionando
como advertencia moral y elemento de control social en las zonas rurales. 3[ ]

Leyenda
Según la leyenda, en vida era un joven terco, caprichoso, maleducado y consentido al
extremo, desde pequeño lo tenían acostumbrado a ser complacido con todo. Él se la
pasaba de cantina en cantina desperdiciando su vida con el alcohol. Le apodaban
el Silbón porque eso era lo que mejor sabía hacer: "Silbar", pero una noche, se enojo por
lo que vio que le habían servido en la mesa, ya que le dijo a su madre que quería
asaduras de ciervo para cenar. Luego él se levantó se fue de su casa furioso hacia la
cantina para calmar su ira, por lo que la mujer le pidió a su esposo que fuera al bosque
para cazar un ciervo para su hijo. Acto seguido, sin embargo, el pobre hombre no pudo
lograr cazar nada con éxito.

Después de beber alcohol, el Silbón de regreso a casa se encontró con su frustrado padre
quien trató de explicarle porque no había podido cazar el ciervo que él quería, sin oír
razones y en medio de su borrachera golpeó brutalmente a su padre y cuando cayó al
suelo con el rifle de cacería le disparó constantemente hasta matarlo ahí mismo y luego
con el cuchillo de caza de su padre le sacó las tripas sin remordimiento alguno, y
finalmente las empacó en la tela de la camisa y se las llevó a casa.

Tras este hecho, le llevó las tripas a su madre, la cual al ver las últimas, sospechó un
poco, así que le preguntó varias cosas y hasta que la madre se dio cuenta de que estaba
cocinando las tripas de su marido. La Mujer entró en pánico y comenzó a gritar
pidiendo auxilio y de castigo su abuelo lo mandó a que lo ataran a un poste en el medio
del campo, a destruir la espalda a violentos latigazos, para que luego sus heridas fueran
lavadas con agua ardiente y sábila, y al liberarlo lo pusieran junto a dos perros
hambrientos y rabiosos. Después de haberlo torturado, su abuelo lo condenó a vagar
siendo perseguido por los perros llamados "Perros Tureco" o "Perros del Diablo" y
según la leyenda los perros lo perseguirán hasta el fin de los tiempos. Antes de liberarlo
su abuelo lo maldijo y condenó a portar los huesos de su padre por toda la eternidad, 4 [ ]

5
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diciendo:
]

Maldito eres y maldito serás para el resto de la eternidad hasta que Dios tenga piedad de tu alma
Después de ser condenado fue a donde estaba el cadáver de su padre, el cual los
animales silvestres se habían encargado de limpiar. Para luego en un saco sucio
comenzar a meter los huesos de su padre, después se echó el saco al hombro y terminó
llevándoselos con él , seguido de cerca por los perros turecos para convertirse en una
leyenda. Según los que supuestamente lo han visto pasearse por el llano venezolano o
colombiano lo describen como un hombre adulto delgado que llega a medir 6 metros de
altura, que viste ropa desgastada, lleva un sombrero enorme en su cabeza y lEl
Silbón es un espectro del folclore de Venezuela,1originario de la región de los Llanos,
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particularmente del estado Portuguesa, municipio Guanarito, siendo también difundido


en los Llanos Orientales de Colombia.2 Se describe como una figura de hasta seis
[ ]

metros de altura, que se mueve sigilosamente entre los árboles, portando un sombrero
de cogollo y emite un silbido característico y escalofriante (que sube y baja en las notas
musicales do-re-mi-fa-sol-la-si). Una creencia popular indica que si el silbido suena
muy cerca, el Silbón está lejos y no hay peligro; pero si suena lejano, está muy próximo
y representa una amenaza mortal, especialmente para borrachos, mujeriegos o personas
de mala conducta, a quienes puede provocar fiebre, tullidez o la muerte.

Se trata del alma en pena de un joven que, según la tradición más extendida, asesinó a
su padre —ya sea por un arrebato de ira, por negarse a cazar o en medio de un conflicto
familiar— y fue maldecido por su abuelo (o en algunas versiones por su madre) a vagar
eternamente cargando un saco con los huesos de su víctima.

La leyenda, surgida a mediados del siglo XIX, forma parte del imaginario llanero
venezolano y se comparte también en regiones colombo-venezolanas, funcionando
como advertencia moral y elemento de control social en las zonas rurales. 3 [ ]

Leyenda
Según la leyenda, en vida era un joven terco, caprichoso, maleducado y consentido al
extremo, desde pequeño lo tenían acostumbrado a ser complacido con todo. Él se la
pasaba de cantina en cantina desperdiciando su vida con el alcohol. Le apodaban
el Silbón porque eso era lo que mejor sabía hacer: "Silbar", pero una noche, se enojo por
lo que vio que le habían servido en la mesa, ya que le dijo a su madre que quería
asaduras de ciervo para cenar. Luego él se levantó se fue de su casa furioso hacia la
cantina para calmar su ira, por lo que la mujer le pidió a su esposo que fuera al bosque
para cazar un ciervo para su hijo. Acto seguido, sin embargo, el pobre hombre no pudo
lograr cazar nada con éxito.

Después de beber alcohol, el Silbón de regreso a casa se encontró con su frustrado padre
quien trató de explicarle porque no había podido cazar el ciervo que él quería, sin oír
razones y en medio de su borrachera golpeó brutalmente a su padre y cuando cayó al
suelo con el rifle de cacería le disparó constantemente hasta matarlo ahí mismo y luego
con el cuchillo de caza de su padre le sacó las tripas sin remordimiento alguno, y
finalmente las empacó en la tela de la camisa y se las llevó a casa.

Tras este hecho, le llevó las tripas a su madre, la cual al ver las últimas, sospechó un
poco, así que le preguntó varias cosas y hasta que la madre se dio cuenta de que estaba
cocinando las tripas de su marido. La Mujer entró en pánico y comenzó a gritar
pidiendo auxilio y de castigo su abuelo lo mandó a que lo ataran a un poste en el medio
del campo, a destruir la espalda a violentos latigazos, para que luego sus heridas fueran
lavadas con agua ardiente y sábila, y al liberarlo lo pusieran junto a dos perros
hambrientos y rabiosos. Después de haberlo torturado, su abuelo lo condenó a vagar
siendo perseguido por los perros llamados "Perros Tureco" o "Perros del Diablo" y
según la leyenda los perros lo perseguirán hasta el fin de los tiempos. Antes de liberarlo
su abuelo lo maldijo y condenó a portar los huesos de su padre por toda la eternidad, 4 [ ]

5
[
diciendo:
]

Maldito eres y maldito serás para el resto de la eternidad hasta que Dios tenga piedad de tu alma
Después de ser condenado fue a donde estaba el cadáver de su padre, el cual los
animales silvestres se habían encargado de limpiar. Para luego en un saco sucio
comenzar a meter los huesos de su padre, después se echó el saco al hombro y terminó
llevándoselos con él , seguido de cerca por los perros turecos para convertirse en una
leyenda. Según los que supuestamente lo han visto pasearse por el llano venezolano o
colombiano lo describen como un hombre adulto delgado que llega a medir 6 metros de
altura, que viste ropa desgastada, lleva un sombrero enorme en su cabeza y lleva
cargado un saco lleno de huesos, que se pasea por los llanos y entre las copas de los
árboles mientras emite su escalofriante silbido.

Se pasea por el llano matando a personas mujeriegas y borrachas para beberse su sangre
alcoholizada directo de sus ombligos. Se dice que su silbido suena como la
melodía "Do, re, mi, fa, sol, la, si, do" pero de una forma espeluznante que suena en un
sombrío y fantasmal eco. Hay veces en las que se sienta frente a las casas para contar
con detenimiento los huesos de su saco uno a uno, si las personas de esa casa lo
escuchan no pasa nada si es que no hay borrachos o mujeriegos entre ellos, pero si no lo
escuchan cuando pasa eso, al otro día habrá velorio en la casa. Se dice que cuando el
silbido es grueso es porque va por un hombre pero cuando el silbido es suave es que va
por una mujer.

La mejor forma de evitarlo es llevando un látigo, un ají picante o llevando un perro


doméstico, estas tres cosas lo espanta, además de que no se debe ser mujeriego o ir
borracho por los llanos venezolanos durante la noche.

Salió a la luz gracias a un obrero de La Portuguesa llamado Rafael. Se dice que


"Cuando su silbido se escucha cerca es porque está lejos, así que no hay peligro, pero
cuando se escucha lejos, ahí si es mejor tener cuidado por parte de los viajeros que
caminen solos por los llanos en altas horas de la noche, porque significa que el Silbón
esta cerca".6 7
[ ][ ]

Y así va el Silbón por los llanos solitarios acompañado por los perros turecos, los cuales
lo perseguirán desatando muerte y desgracia por donde vayan a sus desafortunadas
víctimas hasta la consumación de los tiempos.

En Colombia, sobre los llanos orientales del país, se dice que el Silbón, también
conocido el Silbador, fue un hombre mujeriego y parrandero que murió en soledad. Por
esa razón, cuando se topa con alguien, silba para atraer gente y obtener compañía. Su
silbido es hondo y largo, que suele penetrar los oídos e infunde frío. En otras versiones,
el Silbón aparece ante los jinetes para que les permitiera subir a sus caballos. No
obstante, otros dicen que suele perseguir a las mujeres embarazadas, y tiene la
capacidad de predecir la muerte de una persona. Si alguien escucha el silbido agudo,
pronostica la muerte de una mujer. En cambio, si suena grave pronostica la muerte de
un hombre. En todo caso, esa persona, sea hombre o mujer, generalmente es alguien
conocido por parte de quien ha escuchado el silbido, si escuchas su silbato puede morir
o volverse Loco.

El Silbón es un espectro del folclore de Venezuela,1originario de la región de


[ ]

los Llanos, particularmente del estado Portuguesa, municipio Guanarito, siendo también
difundido en los Llanos Orientales de Colombia.2 Se describe como una figura de hasta
[ ]

seis metros de altura, que se mueve sigilosamente entre los árboles, portando un
sombrero de cogollo y emite un silbido característico y escalofriante (que sube y baja en
las notas musicales do-re-mi-fa-sol-la-si). Una creencia popular indica que si el silbido
suena muy cerca, el Silbón está lejos y no hay peligro; pero si suena lejano, está muy
próximo y representa una amenaza mortal, especialmente para borrachos, mujeriegos o
personas de mala conducta, a quienes puede provocar fiebre, tullidez o la muerte.

Se trata del alma en pena de un joven que, según la tradición más extendida, asesinó a
su padre —ya sea por un arrebato de ira, por negarse a cazar o en medio de un conflicto
familiar— y fue maldecido por su abuelo (o en algunas versiones por su madre) a vagar
eternamente cargando un saco con los huesos de su víctima.
La leyenda, surgida a mediados del siglo XIX, forma parte del imaginario llanero
venezolano y se comparte también en regiones colombo-venezolanas, funcionando
como advertencia moral y elemento de control social en las zonas rurales. 3 [ ]

Leyenda
Según la leyenda, en vida era un joven terco, caprichoso, maleducado y consentido al
extremo, desde pequeño lo tenían acostumbrado a ser complacido con todo. Él se la
pasaba de cantina en cantina desperdiciando su vida con el alcohol. Le apodaban
el Silbón porque eso era lo que mejor sabía hacer: "Silbar", pero una noche, se enojo por
lo que vio que le habían servido en la mesa, ya que le dijo a su madre que quería
asaduras de ciervo para cenar. Luego él se levantó se fue de su casa furioso hacia la
cantina para calmar su ira, por lo que la mujer le pidió a su esposo que fuera al bosque
para cazar un ciervo para su hijo. Acto seguido, sin embargo, el pobre hombre no pudo
lograr cazar nada con éxito.

Después de beber alcohol, el Silbón de regreso a casa se encontró con su frustrado padre
quien trató de explicarle porque no había podido cazar el ciervo que él quería, sin oír
razones y en medio de su borrachera golpeó brutalmente a su padre y cuando cayó al
suelo con el rifle de cacería le disparó constantemente hasta matarlo ahí mismo y luego
con el cuchillo de caza de su padre le sacó las tripas sin remordimiento alguno, y
finalmente las empacó en la tela de la camisa y se las llevó a casa.

Tras este hecho, le llevó las tripas a su madre, la cual al ver las últimas, sospechó un
poco, así que le preguntó varias cosas y hasta que la madre se dio cuenta de que estaba
cocinando las tripas de su marido. La Mujer entró en pánico y comenzó a gritar
pidiendo auxilio y de castigo su abuelo lo mandó a que lo ataran a un poste en el medio
del campo, a destruir la espalda a violentos latigazos, para que luego sus heridas fueran
lavadas con agua ardiente y sábila, y al liberarlo lo pusieran junto a dos perros
hambrientos y rabiosos. Después de haberlo torturado, su abuelo lo condenó a vagar
siendo perseguido por los perros llamados "Perros Tureco" o "Perros del Diablo" y
según la leyenda los perros lo perseguirán hasta el fin de los tiempos. Antes de liberarlo
su abuelo lo maldijo y condenó a portar los huesos de su padre por toda la eternidad, 4 [ ]

5
[
diciendo:
]

Maldito eres y maldito serás para el resto de la eternidad hasta que Dios tenga piedad de tu alma
Después de ser condenado fue a donde estaba el cadáver de su padre, el cual los
animales silvestres se habían encargado de limpiar. Para luego en un saco sucio
comenzar a meter los huesos de su padre, después se echó el saco al hombro y terminó
llevándoselos con él , seguido de cerca por los perros turecos para convertirse en una
leyenda. Según los que supuestamente lo han visto pasearse por el llano venezolano o
colombiano lo describen como un hombre adulto delgado que llega a medir 6 metros de
altura, que viste ropa desgastada, lleva un sombrero enorme en su cabeza y lleva
cargado un saco lleno de huesos, que se pasea por los llanos y entre las copas de los
árboles mientras emite su escalofriante silbido.

Se pasea por el llano matando a personas mujeriegas y borrachas para beberse su sangre
alcoholizada directo de sus ombligos. Se dice que su silbido suena como la
melodía "Do, re, mi, fa, sol, la, si, do" pero de una forma espeluznante que suena en un
sombrío y fantasmal eco. Hay veces en las que se sienta frente a las casas para contar
con detenimiento los huesos de su saco uno a uno, si las personas de esa casa lo
escuchan no pasa nada si es que no hay borrachos o mujeriegos entre ellos, pero si no lo
escuchan cuando pasa eso, al otro día habrá velorio en la casa. Se dice que cuando el
silbido es grueso es porque va por un hombre pero cuando el silbido es suave es que va
por una mujer.

La mejor forma de evitarlo es llevando un látigo, un ají picante o llevando un perro


doméstico, estas tres cosas lo espanta, además de que no se debe ser mujeriego o ir
borracho por los llanos venezolanos durante la noche.

Salió a la luz gracias a un obrero de La Portuguesa llamado Rafael. Se dice que


"Cuando su silbido se escucha cerca es porque está lejos, así que no hay peligro, pero
cuando se escucha lejos, ahí si es mejor tener cuidado por parte de los viajeros que
caminen solos por los llanos en altas horas de la noche, porque significa que el Silbón
esta cerca".6 7
[ ][ ]

Y así va el Silbón por los llanos solitarios acompañado por los perros turecos, los cuales
lo perseguirán desatando muerte y desgracia por donde vayan a sus desafortunadas
víctimas hasta la consumación de los tiempos.

En Colombia, sobre los llanos orientales del país, se dice que el Silbón, también
conocido el Silbador, fue un hombre mujeriego y parrandero que murió en soledad. Por
esa razón, cuando se topa con alguien, silba para atraer gente y obtener compañía. Su
silbido es hondo y largo, que suele penetrar los oídos e infunde frío. En otras versiones,
el Silbón aparece ante los jinetes para que les permitiera subir a sus caballos. No
obstante, otros dicen que suele perseguir a las mujeres embarazadas, y tiene la
capacidad de predecir la muerte de una persona. Si alguien escucha el silbido agudo,
pronostica la muerte de una mujer. En cambio, si suena grave pronostica la muerte de
un hombre. En todo caso, esa persona, sea hombre o mujer, generalmente es alguien
conocido por parte de quien ha escuchado el silbido, si escuchas su silbato puede morir
o volverse Loco.

El Silbón es un espectro del folclore de Venezuela,1originario de la región de


[ ]

los Llanos, particularmente del estado Portuguesa, municipio Guanarito, siendo también
difundido en los Llanos Orientales de Colombia.2 Se describe como una figura de hasta
[ ]

seis metros de altura, que se mueve sigilosamente entre los árboles, portando un
sombrero de cogollo y emite un silbido característico y escalofriante (que sube y baja en
las notas musicales do-re-mi-fa-sol-la-si). Una creencia popular indica que si el silbido
suena muy cerca, el Silbón está lejos y no hay peligro; pero si suena lejano, está muy
próximo y representa una amenaza mortal, especialmente para borrachos, mujeriegos o
personas de mala conducta, a quienes puede provocar fiebre, tullidez o la muerte.

Se trata del alma en pena de un joven que, según la tradición más extendida, asesinó a
su padre —ya sea por un arrebato de ira, por negarse a cazar o en medio de un conflicto
familiar— y fue maldecido por su abuelo (o en algunas versiones por su madre) a vagar
eternamente cargando un saco con los huesos de su víctima.

La leyenda, surgida a mediados del siglo XIX, forma parte del imaginario llanero
venezolano y se comparte también en regiones colombo-venezolanas, funcionando
como advertencia moral y elemento de control social en las zonas rurales. 3[ ]
Leyenda
Según la leyenda, en vida era un joven terco, caprichoso, maleducado y consentido al
extremo, desde pequeño lo tenían acostumbrado a ser complacido con todo. Él se la
pasaba de cantina en cantina desperdiciando su vida con el alcohol. Le apodaban
el Silbón porque eso era lo que mejor sabía hacer: "Silbar", pero una noche, se enojo por
lo que vio que le habían servido en la mesa, ya que le dijo a su madre que quería
asaduras de ciervo para cenar. Luego él se levantó se fue de su casa furioso hacia la
cantina para calmar su ira, por lo que la mujer le pidió a su esposo que fuera al bosque
para cazar un ciervo para su hijo. Acto seguido, sin embargo, el pobre hombre no pudo
lograr cazar nada con éxito.

Después de beber alcohol, el Silbón de regreso a casa se encontró con su frustrado padre
quien trató de explicarle porque no había podido cazar el ciervo que él quería, sin oír
razones y en medio de su borrachera golpeó brutalmente a su padre y cuando cayó al
suelo con el rifle de cacería le disparó constantemente hasta matarlo ahí mismo y luego
con el cuchillo de caza de su padre le sacó las tripas sin remordimiento alguno, y
finalmente las empacó en la tela de la camisa y se las llevó a casa.

Tras este hecho, le llevó las tripas a su madre, la cual al ver las últimas, sospechó un
poco, así que le preguntó varias cosas y hasta que la madre se dio cuenta de que estaba
cocinando las tripas de su marido. La Mujer entró en pánico y comenzó a gritar
pidiendo auxilio y de castigo su abuelo lo mandó a que lo ataran a un poste en el medio
del campo, a destruir la espalda a violentos latigazos, para que luego sus heridas fueran
lavadas con agua ardiente y sábila, y al liberarlo lo pusieran junto a dos perros
hambrientos y rabiosos. Después de haberlo torturado, su abuelo lo condenó a vagar
siendo perseguido por los perros llamados "Perros Tureco" o "Perros del Diablo" y
según la leyenda los perros lo perseguirán hasta el fin de los tiempos. Antes de liberarlo
su abuelo lo maldijo y condenó a portar los huesos de su padre por toda la eternidad, 4 [ ]

5
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diciendo:
]

Maldito eres y maldito serás para el resto de la eternidad hasta que Dios tenga piedad de tu alma
Después de ser condenado fue a donde estaba el cadáver de su padre, el cual los
animales silvestres se habían encargado de limpiar. Para luego en un saco sucio
comenzar a meter los huesos de su padre, después se echó el saco al hombro y terminó
llevándoselos con él , seguido de cerca por los perros turecos para convertirse en una
leyenda. Según los que supuestamente lo han visto pasearse por el llano venezolano o
colombiano lo describen como un hombre adulto delgado que llega a medir 6 metros de
altura, que viste ropa desgastada, lleva un sombrero enorme en su cabeza y lleva
cargado un saco lleno de huesos, que se pasea por los llanos y entre las copas de los
árboles mientras emite su escalofriante silbido.

Se pasea por el llano matando a personas mujeriegas y borrachas para beberse su sangre
alcoholizada directo de sus ombligos. Se dice que su silbido suena como la
melodía "Do, re, mi, fa, sol, la, si, do" pero de una forma espeluznante que suena en un
sombrío y fantasmal eco. Hay veces en las que se sienta frente a las casas para contar
con detenimiento los huesos de su saco uno a uno, si las personas de esa casa lo
escuchan no pasa nada si es que no hay borrachos o mujeriegos entre ellos, pero si no lo
escuchan cuando pasa eso, al otro día habrá velorio en la casa. Se dice que cuando el
silbido es grueso es porque va por un hombre pero cuando el silbido es suave es que va
por una mujer.

La mejor forma de evitarlo es llevando un látigo, un ají picante o llevando un perro


doméstico, estas tres cosas lo espanta, además de que no se debe ser mujeriego o ir
borracho por los llanos venezolanos durante la noche.

Salió a la luz gracias a un obrero de La Portuguesa llamado Rafael. Se dice que


"Cuando su silbido se escucha cerca es porque está lejos, así que no hay peligro, pero
cuando se escucha lejos, ahí si es mejor tener cuidado por parte de los viajeros que
caminen solos por los llanos en altas horas de la noche, porque significa que el Silbón
esta cerca".6 7
[ ][ ]

Y así va el Silbón por los llanos solitarios acompañado por los perros turecos, los cuales
lo perseguirán desatando muerte y desgracia por donde vayan a sus desafortunadas
víctimas hasta la consumación de los tiempos.

En Colombia, sobre los llanos orientales del país, se dice que el Silbón, también
conocido el Silbador, fue un hombre mujeriego y parrandero que murió en soledad. Por
esa razón, cuando se topa con alguien, silba para atraer gente y obtener compañía. Su
silbido es hondo y largo, que suele penetrar los oídos e infunde frío. En otras versiones,
el Silbón aparece ante los jinetes para que les permitiera subir a sus caballos. No
obstante, otros dicen que suele perseguir a las mujeres embarazadas, y tiene la
capacidad de predecir la muerte de una persona. Si alguien escucha el silbido agudo,
pronostica la muerte de una mujer. En cambio, si suena grave pronostica la muerte de
un hombre. En todo caso, esa persona, sea hombre o mujer, generalmente es alguien
conocido por parte de quien ha escuchado el silbido, si escuchas su silbato puede morir
o volverse Loco.

El Silbón es un espectro del folclore de Venezuela,1originario de la región de


[ ]

los Llanos, particularmente del estado Portuguesa, municipio Guanarito, siendo también
difundido en los Llanos Orientales de Colombia.2 Se describe como una figura de hasta
[ ]

seis metros de altura, que se mueve sigilosamente entre los árboles, portando un
sombrero de cogollo y emite un silbido característico y escalofriante (que sube y baja en
las notas musicales do-re-mi-fa-sol-la-si). Una creencia popular indica que si el silbido
suena muy cerca, el Silbón está lejos y no hay peligro; pero si suena lejano, está muy
próximo y representa una amenaza mortal, especialmente para borrachos, mujeriegos o
personas de mala conducta, a quienes puede provocar fiebre, tullidez o la muerte.

Se trata del alma en pena de un joven que, según la tradición más extendida, asesinó a
su padre —ya sea por un arrebato de ira, por negarse a cazar o en medio de un conflicto
familiar— y fue maldecido por su abuelo (o en algunas versiones por su madre) a vagar
eternamente cargando un saco con los huesos de su víctima.

La leyenda, surgida a mediados del siglo XIX, forma parte del imaginario llanero
venezolano y se comparte también en regiones colombo-venezolanas, funcionando
como advertencia moral y elemento de control social en las zonas rurales. 3[ ]

Leyenda
Según la leyenda, en vida era un joven terco, caprichoso, maleducado y consentido al
extremo, desde pequeño lo tenían acostumbrado a ser complacido con todo. Él se la
pasaba de cantina en cantina desperdiciando su vida con el alcohol. Le apodaban
el Silbón porque eso era lo que mejor sabía hacer: "Silbar", pero una noche, se enojo por
lo que vio que le habían servido en la mesa, ya que le dijo a su madre que quería
asaduras de ciervo para cenar. Luego él se levantó se fue de su casa furioso hacia la
cantina para calmar su ira, por lo que la mujer le pidió a su esposo que fuera al bosque
para cazar un ciervo para su hijo. Acto seguido, sin embargo, el pobre hombre no pudo
lograr cazar nada con éxito.

Después de beber alcohol, el Silbón de regreso a casa se encontró con su frustrado padre
quien trató de explicarle porque no había podido cazar el ciervo que él quería, sin oír
razones y en medio de su borrachera golpeó brutalmente a su padre y cuando cayó al
suelo con el rifle de cacería le disparó constantemente hasta matarlo ahí mismo y luego
con el cuchillo de caza de su padre le sacó las tripas sin remordimiento alguno, y
finalmente las empacó en la tela de la camisa y se las llevó a casa.

Tras este hecho, le llevó las tripas a su madre, la cual al ver las últimas, sospechó un
poco, así que le preguntó varias cosas y hasta que la madre se dio cuenta de que estaba
cocinando las tripas de su marido. La Mujer entró en pánico y comenzó a gritar
pidiendo auxilio y de castigo su abuelo lo mandó a que lo ataran a un poste en el medio
del campo, a destruir la espalda a violentos latigazos, para que luego sus heridas fueran
lavadas con agua ardiente y sábila, y al liberarlo lo pusieran junto a dos perros
hambrientos y rabiosos. Después de haberlo torturado, su abuelo lo condenó a vagar
siendo perseguido por los perros llamados "Perros Tureco" o "Perros del Diablo" y
según la leyenda los perros lo perseguirán hasta el fin de los tiempos. Antes de liberarlo
su abuelo lo maldijo y condenó a portar los huesos de su padre por toda la eternidad, 4 [ ]

5
[
diciendo:
]

Maldito eres y maldito serás para el resto de la eternidad hasta que Dios tenga piedad de tu alma
Después de ser condenado fue a donde estaba el cadáver de su padre, el cual los
animales silvestres se habían encargado de limpiar. Para luego en un saco sucio
comenzar a meter los huesos de su padre, después se echó el saco al hombro y terminó
llevándoselos con él , seguido de cerca por los perros turecos para convertirse en una
leyenda. Según los que supuestamente lo han visto pasearse por el llano venezolano o
colombiano lo describen como un hombre adulto delgado que llega a medir 6 metros de
altura, que viste ropa desgastada, lleva un sombrero enorme en su cabeza y lEl
Silbón es un espectro del folclore de Venezuela,1originario de la región de los Llanos,
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particularmente del estado Portuguesa, municipio Guanarito, siendo también difundido


en los Llanos Orientales de Colombia.2 Se describe como una figura de hasta seis
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metros de altura, que se mueve sigilosamente entre los árboles, portando un sombrero
de cogollo y emite un silbido característico y escalofriante (que sube y baja en las notas
musicales do-re-mi-fa-sol-la-si). Una creencia popular indica que si el silbido suena
muy cerca, el Silbón está lejos y no hay peligro; pero si suena lejano, está muy próximo
y representa una amenaza mortal, especialmente para borrachos, mujeriegos o personas
de mala conducta, a quienes puede provocar fiebre, tullidez o la muerte.

Se trata del alma en pena de un joven que, según la tradición más extendida, asesinó a
su padre —ya sea por un arrebato de ira, por negarse a cazar o en medio de un conflicto
familiar— y fue maldecido por su abuelo (o en algunas versiones por su madre) a vagar
eternamente cargando un saco con los huesos de su víctima.

La leyenda, surgida a mediados del siglo XIX, forma parte del imaginario llanero
venezolano y se comparte también en regiones colombo-venezolanas, funcionando
como advertencia moral y elemento de control social en las zonas rurales. 3 [ ]

Leyenda
Según la leyenda, en vida era un joven terco, caprichoso, maleducado y consentido al
extremo, desde pequeño lo tenían acostumbrado a ser complacido con todo. Él se la
pasaba de cantina en cantina desperdiciando su vida con el alcohol. Le apodaban
el Silbón porque eso era lo que mejor sabía hacer: "Silbar", pero una noche, se enojo por
lo que vio que le habían servido en la mesa, ya que le dijo a su madre que quería
asaduras de ciervo para cenar. Luego él se levantó se fue de su casa furioso hacia la
cantina para calmar su ira, por lo que la mujer le pidió a su esposo que fuera al bosque
para cazar un ciervo para su hijo. Acto seguido, sin embargo, el pobre hombre no pudo
lograr cazar nada con éxito.

Después de beber alcohol, el Silbón de regreso a casa se encontró con su frustrado padre
quien trató de explicarle porque no había podido cazar el ciervo que él quería, sin oír
razones y en medio de su borrachera golpeó brutalmente a su padre y cuando cayó al
suelo con el rifle de cacería le disparó constantemente hasta matarlo ahí mismo y luego
con el cuchillo de caza de su padre le sacó las tripas sin remordimiento alguno, y
finalmente las empacó en la tela de la camisa y se las llevó a casa.

Tras este hecho, le llevó las tripas a su madre, la cual al ver las últimas, sospechó un
poco, así que le preguntó varias cosas y hasta que la madre se dio cuenta de que estaba
cocinando las tripas de su marido. La Mujer entró en pánico y comenzó a gritar
pidiendo auxilio y de castigo su abuelo lo mandó a que lo ataran a un poste en el medio
del campo, a destruir la espalda a violentos latigazos, para que luego sus heridas fueran
lavadas con agua ardiente y sábila, y al liberarlo lo pusieran junto a dos perros
hambrientos y rabiosos. Después de haberlo torturado, su abuelo lo condenó a vagar
siendo perseguido por los perros llamados "Perros Tureco" o "Perros del Diablo" y
según la leyenda los perros lo perseguirán hasta el fin de los tiempos. Antes de liberarlo
su abuelo lo maldijo y condenó a portar los huesos de su padre por toda la eternidad, 4 [ ]

5
[
diciendo:
]

Maldito eres y maldito serás para el resto de la eternidad hasta que Dios tenga piedad de tu alma
Después de ser condenado fue a donde estaba el cadáver de su padre, el cual los
animales silvestres se habían encargado de limpiar. Para luego en un saco sucio
comenzar a meter los huesos de su padre, después se echó el saco al hombro y terminó
llevándoselos con él , seguido de cerca por los perros turecos para convertirse en una
leyenda. Según los que supuestamente lo han visto pasearse por el llano venezolano o
colombiano lo describen como un hombre adulto delgado que llega a medir 6 metros de
altura, que viste ropa desgastada, lleva un sombrero enorme en su cabeza y lleva
cargado un saco lleno de huesos, que se pasea por los llanos y entre las copas de los
árboles mientras emite su escalofriante silbido.

Se pasea por el llano matando a personas mujeriegas y borrachas para beberse su sangre
alcoholizada directo de sus ombligos. Se dice que su silbido suena como la
melodía "Do, re, mi, fa, sol, la, si, do" pero de una forma espeluznante que suena en un
sombrío y fantasmal eco. Hay veces en las que se sienta frente a las casas para contar
con detenimiento los huesos de su saco uno a uno, si las personas de esa casa lo
escuchan no pasa nada si es que no hay borrachos o mujeriegos entre ellos, pero si no lo
escuchan cuando pasa eso, al otro día habrá velorio en la casa. Se dice que cuando el
silbido es grueso es porque va por un hombre pero cuando el silbido es suave es que va
por una mujer.

La mejor forma de evitarlo es llevando un látigo, un ají picante o llevando un perro


doméstico, estas tres cosas lo espanta, además de que no se debe ser mujeriego o ir
borracho por los llanos venezolanos durante la noche.

Salió a la luz gracias a un obrero de La Portuguesa llamado Rafael. Se dice que


"Cuando su silbido se escucha cerca es porque está lejos, así que no hay peligro, pero
cuando se escucha lejos, ahí si es mejor tener cuidado por parte de los viajeros que
caminen solos por los llanos en altas horas de la noche, porque significa que el Silbón
esta cerca".6 7
[ ][ ]

Y así va el Silbón por los llanos solitarios acompañado por los perros turecos, los cuales
lo perseguirán desatando muerte y desgracia por donde vayan a sus desafortunadas
víctimas hasta la consumación de los tiempos.

En Colombia, sobre los llanos orientales del país, se dice que el Silbón, también
conocido el Silbador, fue un hombre mujeriego y parrandero que murió en soledad. Por
esa razón, cuando se topa con alguien, silba para atraer gente y obtener compañía. Su
silbido es hondo y largo, que suele penetrar los oídos e infunde frío. En otras versiones,
el Silbón aparece ante los jinetes para que les permitiera subir a sus caballos. No
obstante, otros dicen que suele perseguir a las mujeres embarazadas, y tiene la
capacidad de predecir la muerte de una persona. Si alguien escucha el silbido agudo,
pronostica la muerte de una mujer. En cambio, si suena grave pronostica la muerte de
un hombre. En todo caso, esa persona, sea hombre o mujer, generalmente es alguien
conocido por parte de quien ha escuchado el silbido, si escuchas su silbato puede morir
o volverse Loco.

El Silbón es un espectro del folclore de Venezuela,1originario de la región de


[ ]

los Llanos, particularmente del estado Portuguesa, municipio Guanarito, siendo también
difundido en los Llanos Orientales de Colombia.2 Se describe como una figura de hasta
[ ]

seis metros de altura, que se mueve sigilosamente entre los árboles, portando un
sombrero de cogollo y emite un silbido característico y escalofriante (que sube y baja en
las notas musicales do-re-mi-fa-sol-la-si). Una creencia popular indica que si el silbido
suena muy cerca, el Silbón está lejos y no hay peligro; pero si suena lejano, está muy
próximo y representa una amenaza mortal, especialmente para borrachos, mujeriegos o
personas de mala conducta, a quienes puede provocar fiebre, tullidez o la muerte.

Se trata del alma en pena de un joven que, según la tradición más extendida, asesinó a
su padre —ya sea por un arrebato de ira, por negarse a cazar o en medio de un conflicto
familiar— y fue maldecido por su abuelo (o en algunas versiones por su madre) a vagar
eternamente cargando un saco con los huesos de su víctima.
La leyenda, surgida a mediados del siglo XIX, forma parte del imaginario llanero
venezolano y se comparte también en regiones colombo-venezolanas, funcionando
como advertencia moral y elemento de control social en las zonas rurales. 3 [ ]

Leyenda
Según la leyenda, en vida era un joven terco, caprichoso, maleducado y consentido al
extremo, desde pequeño lo tenían acostumbrado a ser complacido con todo. Él se la
pasaba de cantina en cantina desperdiciando su vida con el alcohol. Le apodaban
el Silbón porque eso era lo que mejor sabía hacer: "Silbar", pero una noche, se enojo por
lo que vio que le habían servido en la mesa, ya que le dijo a su madre que quería
asaduras de ciervo para cenar. Luego él se levantó se fue de su casa furioso hacia la
cantina para calmar su ira, por lo que la mujer le pidió a su esposo que fuera al bosque
para cazar un ciervo para su hijo. Acto seguido, sin embargo, el pobre hombre no pudo
lograr cazar nada con éxito.

Después de beber alcohol, el Silbón de regreso a casa se encontró con su frustrado padre
quien trató de explicarle porque no había podido cazar el ciervo que él quería, sin oír
razones y en medio de su borrachera golpeó brutalmente a su padre y cuando cayó al
suelo con el rifle de cacería le disparó constantemente hasta matarlo ahí mismo y luego
con el cuchillo de caza de su padre le sacó las tripas sin remordimiento alguno, y
finalmente las empacó en la tela de la camisa y se las llevó a casa.

Tras este hecho, le llevó las tripas a su madre, la cual al ver las últimas, sospechó un
poco, así que le preguntó varias cosas y hasta que la madre se dio cuenta de que estaba
cocinando las tripas de su marido. La Mujer entró en pánico y comenzó a gritar
pidiendo auxilio y de castigo su abuelo lo mandó a que lo ataran a un poste en el medio
del campo, a destruir la espalda a violentos latigazos, para que luego sus heridas fueran
lavadas con agua ardiente y sábila, y al liberarlo lo pusieran junto a dos perros
hambrientos y rabiosos. Después de haberlo torturado, su abuelo lo condenó a vagar
siendo perseguido por los perros llamados "Perros Tureco" o "Perros del Diablo" y
según la leyenda los perros lo perseguirán hasta el fin de los tiempos. Antes de liberarlo
su abuelo lo maldijo y condenó a portar los huesos de su padre por toda la eternidad, 4 [ ]

5
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diciendo:
]

Maldito eres y maldito serás para el resto de la eternidad hasta que Dios tenga piedad de tu alma
Después de ser condenado fue a donde estaba el cadáver de su padre, el cual los
animales silvestres se habían encargado de limpiar. Para luego en un saco sucio
comenzar a meter los huesos de su padre, después se echó el saco al hombro y terminó
llevándoselos con él , seguido de cerca por los perros turecos para convertirse en una
leyenda. Según los que supuestamente lo han visto pasearse por el llano venezolano o
colombiano lo describen como un hombre adulto delgado que llega a medir 6 metros de
altura, que viste ropa desgastada, lleva un sombrero enorme en su cabeza y lleva
cargado un saco lleno de huesos, que se pasea por los llanos y entre las copas de los
árboles mientras emite su escalofriante silbido.

Se pasea por el llano matando a personas mujeriegas y borrachas para beberse su sangre
alcoholizada directo de sus ombligos. Se dice que su silbido suena como la
melodía "Do, re, mi, fa, sol, la, si, do" pero de una forma espeluznante que suena en un
sombrío y fantasmal eco. Hay veces en las que se sienta frente a las casas para contar
con detenimiento los huesos de su saco uno a uno, si las personas de esa casa lo
escuchan no pasa nada si es que no hay borrachos o mujeriegos entre ellos, pero si no lo
escuchan cuando pasa eso, al otro día habrá velorio en la casa. Se dice que cuando el
silbido es grueso es porque va por un hombre pero cuando el silbido es suave es que va
por una mujer.

La mejor forma de evitarlo es llevando un látigo, un ají picante o llevando un perro


doméstico, estas tres cosas lo espanta, además de que no se debe ser mujeriego o ir
borracho por los llanos venezolanos durante la noche.

Salió a la luz gracias a un obrero de La Portuguesa llamado Rafael. Se dice que


"Cuando su silbido se escucha cerca es porque está lejos, así que no hay peligro, pero
cuando se escucha lejos, ahí si es mejor tener cuidado por parte de los viajeros que
caminen solos por los llanos en altas horas de la noche, porque significa que el Silbón
esta cerca".6 7
[ ][ ]

Y así va el Silbón por los llanos solitarios acompañado por los perros turecos, los cuales
lo perseguirán desatando muerte y desgracia por donde vayan a sus desafortunadas
víctimas hasta la consumación de los tiempos.

En Colombia, sobre los llanos orientales del país, se dice que el Silbón, también
conocido el Silbador, fue un hombre mujeriego y parrandero que murió en soledad. Por
esa razón, cuando se topa con alguien, silba para atraer gente y obtener compañía. Su
silbido es hondo y largo, que suele penetrar los oídos e infunde frío. En otras versiones,
el Silbón aparece ante los jinetes para que les permitiera subir a sus caballos. No
obstante, otros dicen que suele perseguir a las mujeres embarazadas, y tiene la
capacidad de predecir la muerte de una persona. Si alguien escucha el silbido agudo,
pronostica la muerte de una mujer. En cambio, si suena grave pronostica la muerte de
un hombre. En todo caso, esa persona, sea hombre o mujer, generalmente es alguien
conocido por parte de quien ha escuchado el silbido, si escuchas su silbato puede morir
o volverse Loco.

El Silbón es un espectro del folclore de Venezuela,1originario de la región de


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los Llanos, particularmente del estado Portuguesa, municipio Guanarito, siendo también
difundido en los Llanos Orientales de Colombia.2 Se describe como una figura de hasta
[ ]

seis metros de altura, que se mueve sigilosamente entre los árboles, portando un
sombrero de cogollo y emite un silbido característico y escalofriante (que sube y baja en
las notas musicales do-re-mi-fa-sol-la-si). Una creencia popular indica que si el silbido
suena muy cerca, el Silbón está lejos y no hay peligro; pero si suena lejano, está muy
próximo y representa una amenaza mortal, especialmente para borrachos, mujeriegos o
personas de mala conducta, a quienes puede provocar fiebre, tullidez o la muerte.

Se trata del alma en pena de un joven que, según la tradición más extendida, asesinó a
su padre —ya sea por un arrebato de ira, por negarse a cazar o en medio de un conflicto
familiar— y fue maldecido por su abuelo (o en algunas versiones por su madre) a vagar
eternamente cargando un saco con los huesos de su víctima.

La leyenda, surgida a mediados del siglo XIX, forma parte del imaginario llanero
venezolano y se comparte también en regiones colombo-venezolanas, funcionando
como advertencia moral y elemento de control social en las zonas rurales. 3[ ]
Leyenda
Según la leyenda, en vida era un joven terco, caprichoso, maleducado y consentido al
extremo, desde pequeño lo tenían acostumbrado a ser complacido con todo. Él se la
pasaba de cantina en cantina desperdiciando su vida con el alcohol. Le apodaban
el Silbón porque eso era lo que mejor sabía hacer: "Silbar", pero una noche, se enojo por
lo que vio que le habían servido en la mesa, ya que le dijo a su madre que quería
asaduras de ciervo para cenar. Luego él se levantó se fue de su casa furioso hacia la
cantina para calmar su ira, por lo que la mujer le pidió a su esposo que fuera al bosque
para cazar un ciervo para su hijo. Acto seguido, sin embargo, el pobre hombre no pudo
lograr cazar nada con éxito.

Después de beber alcohol, el Silbón de regreso a casa se encontró con su frustrado padre
quien trató de explicarle porque no había podido cazar el ciervo que él quería, sin oír
razones y en medio de su borrachera golpeó brutalmente a su padre y cuando cayó al
suelo con el rifle de cacería le disparó constantemente hasta matarlo ahí mismo y luego
con el cuchillo de caza de su padre le sacó las tripas sin remordimiento alguno, y
finalmente las empacó en la tela de la camisa y se las llevó a casa.

Tras este hecho, le llevó las tripas a su madre, la cual al ver las últimas, sospechó un
poco, así que le preguntó varias cosas y hasta que la madre se dio cuenta de que estaba
cocinando las tripas de su marido. La Mujer entró en pánico y comenzó a gritar
pidiendo auxilio y de castigo su abuelo lo mandó a que lo ataran a un poste en el medio
del campo, a destruir la espalda a violentos latigazos, para que luego sus heridas fueran
lavadas con agua ardiente y sábila, y al liberarlo lo pusieran junto a dos perros
hambrientos y rabiosos. Después de haberlo torturado, su abuelo lo condenó a vagar
siendo perseguido por los perros llamados "Perros Tureco" o "Perros del Diablo" y
según la leyenda los perros lo perseguirán hasta el fin de los tiempos. Antes de liberarlo
su abuelo lo maldijo y condenó a portar los huesos de su padre por toda la eternidad, 4 [ ]

5
[
diciendo:
]

Maldito eres y maldito serás para el resto de la eternidad hasta que Dios tenga piedad de tu alma
Después de ser condenado fue a donde estaba el cadáver de su padre, el cual los
animales silvestres se habían encargado de limpiar. Para luego en un saco sucio
comenzar a meter los huesos de su padre, después se echó el saco al hombro y terminó
llevándoselos con él , seguido de cerca por los perros turecos para convertirse en una
leyenda. Según los que supuestamente lo han visto pasearse por el llano venezolano o
colombiano lo describen como un hombre adulto delgado que llega a medir 6 metros de
altura, que viste ropa desgastada, lleva un sombrero enorme en su cabeza y lleva
cargado un saco lleno de huesos, que se pasea por los llanos y entre las copas de los
árboles mientras emite su escalofriante silbido.

Se pasea por el llano matando a personas mujeriegas y borrachas para beberse su sangre
alcoholizada directo de sus ombligos. Se dice que su silbido suena como la
melodía "Do, re, mi, fa, sol, la, si, do" pero de una forma espeluznante que suena en un
sombrío y fantasmal eco. Hay veces en las que se sienta frente a las casas para contar
con detenimiento los huesos de su saco uno a uno, si las personas de esa casa lo
escuchan no pasa nada si es que no hay borrachos o mujeriegos entre ellos, pero si no lo
escuchan cuando pasa eso, al otro día habrá velorio en la casa. Se dice que cuando el
silbido es grueso es porque va por un hombre pero cuando el silbido es suave es que va
por una mujer.

La mejor forma de evitarlo es llevando un látigo, un ají picante o llevando un perro


doméstico, estas tres cosas lo espanta, además de que no se debe ser mujeriego o ir
borracho por los llanos venezolanos durante la noche.

Salió a la luz gracias a un obrero de La Portuguesa llamado Rafael. Se dice que


"Cuando su silbido se escucha cerca es porque está lejos, así que no hay peligro, pero
cuando se escucha lejos, ahí si es mejor tener cuidado por parte de los viajeros que
caminen solos por los llanos en altas horas de la noche, porque significa que el Silbón
esta cerca".6 7
[ ][ ]

Y así va el Silbón por los llanos solitarios acompañado por los perros turecos, los cuales
lo perseguirán desatando muerte y desgracia por donde vayan a sus desafortunadas
víctimas hasta la consumación de los tiempos.

En Colombia, sobre los llanos orientales del país, se dice que el Silbón, también
conocido el Silbador, fue un hombre mujeriego y parrandero que murió en soledad. Por
esa razón, cuando se topa con alguien, silba para atraer gente y obtener compañía. Su
silbido es hondo y largo, que suele penetrar los oídos e infunde frío. En otras versiones,
el Silbón aparece ante los jinetes para que les permitiera subir a sus caballos. No
obstante, otros dicen que suele perseguir a las mujeres embarazadas, y tiene la
capacidad de predecir la muerte de una persona. Si alguien escucha el silbido agudo,
pronostica la muerte de una mujer. En cambio, si suena grave pronostica la muerte de
un hombre. En todo caso, esa persona, sea hombre o mujer, generalmente es alguien
conocido por parte de quien ha escuchado el silbido, si escuchas su silbato puede morir
o volverse Loco.

El Silbón es un espectro del folclore de Venezuela,1originario de la región de


[ ]

los Llanos, particularmente del estado Portuguesa, municipio Guanarito, siendo también
difundido en los Llanos Orientales de Colombia.2 Se describe como una figura de hasta
[ ]

seis metros de altura, que se mueve sigilosamente entre los árboles, portando un
sombrero de cogollo y emite un silbido característico y escalofriante (que sube y baja en
las notas musicales do-re-mi-fa-sol-la-si). Una creencia popular indica que si el silbido
suena muy cerca, el Silbón está lejos y no hay peligro; pero si suena lejano, está muy
próximo y representa una amenaza mortal, especialmente para borrachos, mujeriegos o
personas de mala conducta, a quienes puede provocar fiebre, tullidez o la muerte.

Se trata del alma en pena de un joven que, según la tradición más extendida, asesinó a
su padre —ya sea por un arrebato de ira, por negarse a cazar o en medio de un conflicto
familiar— y fue maldecido por su abuelo (o en algunas versiones por su madre) a vagar
eternamente cargando un saco con los huesos de su víctima.

La leyenda, surgida a mediados del siglo XIX, forma parte del imaginario llanero
venezolano y se comparte también en regiones colombo-venezolanas, funcionando
como advertencia moral y elemento de control social en las zonas rurales. 3[ ]

Leyenda
Según la leyenda, en vida era un joven terco, caprichoso, maleducado y consentido al
extremo, desde pequeño lo tenían acostumbrado a ser complacido con todo. Él se la
pasaba de cantina en cantina desperdiciando su vida con el alcohol. Le apodaban
el Silbón porque eso era lo que mejor sabía hacer: "Silbar", pero una noche, se enojo por
lo que vio que le habían servido en la mesa, ya que le dijo a su madre que quería
asaduras de ciervo para cenar. Luego él se levantó se fue de su casa furioso hacia la
cantina para calmar su ira, por lo que la mujer le pidió a su esposo que fuera al bosque
para cazar un ciervo para su hijo. Acto seguido, sin embargo, el pobre hombre no pudo
lograr cazar nada con éxito.

Después de beber alcohol, el Silbón de regreso a casa se encontró con su frustrado padre
quien trató de explicarle porque no había podido cazar el ciervo que él quería, sin oír
razones y en medio de su borrachera golpeó brutalmente a su padre y cuando cayó al
suelo con el rifle de cacería le disparó constantemente hasta matarlo ahí mismo y luego
con el cuchillo de caza de su padre le sacó las tripas sin remordimiento alguno, y
finalmente las empacó en la tela de la camisa y se las llevó a casa.

Tras este hecho, le llevó las tripas a su madre, la cual al ver las últimas, sospechó un
poco, así que le preguntó varias cosas y hasta que la madre se dio cuenta de que estaba
cocinando las tripas de su marido. La Mujer entró en pánico y comenzó a gritar
pidiendo auxilio y de castigo su abuelo lo mandó a que lo ataran a un poste en el medio
del campo, a destruir la espalda a violentos latigazos, para que luego sus heridas fueran
lavadas con agua ardiente y sábila, y al liberarlo lo pusieran junto a dos perros
hambrientos y rabiosos. Después de haberlo torturado, su abuelo lo condenó a vagar
siendo perseguido por los perros llamados "Perros Tureco" o "Perros del Diablo" y
según la leyenda los perros lo perseguirán hasta el fin de los tiempos. Antes de liberarlo
su abuelo lo maldijo y condenó a portar los huesos de su padre por toda la eternidad, 4 [ ]

5
[
diciendo:
]

Maldito eres y maldito serás para el resto de la eternidad hasta que Dios tenga piedad de tu alma
Después de ser condenado fue a donde estaba el cadáver de su padre, el cual los
animales silvestres se habían encargado de limpiar. Para luego en un saco sucio
comenzar a meter los huesos de su padre, después se echó el saco al hombro y terminó
llevándoselos con él , seguido de cerca por los perros turecos para convertirse en una
leyenda. Según los que supuestamente lo han visto pasearse por el llano venezolano o
colombiano lo describen como un hombre adulto delgado que llega a medir 6 metros de
altura, que viste ropa desgastada, lleva un sombrero enorme en su cabeza y l

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