3.
EL ANTECESOR ADECUADO
Los cultivos de invierno como trigo, avena o centeno son los más indicados
como antecesores de alfalfa porque permiten realizar una correcta
preparación del lote. Otros buenos antecesores son los cultivos estivales
como mijo o moha destinados a pastoreo o heno, y los maíces de silo.
La soja ha pasado a ser un antecesor de las alfalfas, aunque no es el más
recomendable, ya que es común que se retrase la fecha de siembra y los
resultados de la implantación sean variables.
4. LA MEJOR FECHA DE SIEMBRA
Sembrar en fecha adecuada es uno de los factores principales para lograr
una buena implantación y posterior producción de forraje, teniendo en
cuenta la temperatura, humedad del suelo y cantidad de horas sol.
Las mejores condiciones para nuestra región se dan durante los meses
de marzo y abril. Un retraso en la fecha de siembra haría que la alfalfa
ingrese
al invierno con escaso desarrollo radicular y menor capacidad para
defenderse de condiciones climáticas adversas.
5. CONOCER LA CALIDAD DEL SUELO
A pesar de la plasticidad de esta leguminosa existen a nivel suelo algunas
limitantes:
pH: valores menores a 6,2 afectan la producción. Se corrige con la
técnica de encalado.
Densificaciones: más de 2 Mpa en los primero 15-40 cm impide el
normal desarrollo radicular.
Fósforo: el nivel es adecuado a partir de 25 ppm de Fósforo. Es uno
de los principales nutrientes que limitan la producción, y por su escasa
movilidad en el suelo hay que realizar fertilizaciones fosforadas
antes o durante la siembra.
Deficiencias de otros nutrientes: macro (calcio, potasio, magnesio,
azufre, etc.) y microelementos (zinc, boro, etc.) también pueden limitar
la producción.
Hacer análisis de suelo permitirá tomar decisiones a tiempo. En éste no
deberían faltar: materia orgánica; fósforo y azufre (macronutrientes que
normalmente limitan la producción) y pH. La determinación de cationes
(Calcio, Magnesio, Potasio, Sodio) y la capacidad de intercambio catiónico
permitirán calcular las dosis de encalado en caso de ser necesario.
Considerar la heterogeneidad del lote es indispensable para prever
riesgos,
como pérdida por inundación en bajos (en estado de plántula un
anegamiento de 36 horas resulta letal) o zonas con distinto potencial de
producción que requieren un manejo diferencial de fertilización.
6. CURAR LA SEMILLA
Es habitual que la semilla de alfalfa se compre curada: pelleteada,
inoculada
y con insecticida. Es muy imporante realizar estos tratamientos porque
contribuyen a una buena implantación
El nitrógeno es un nutriente que condiciona la producción de forraje, y es
mayormente provisto por los rizobium, que aportan los inoculantes. Es
fundamental usar productos de buena calidad, con un elevado número
de bacterias viables.
Con el peleteado se mejora la implantación protegiendo al cultivo del
ataque de hongos y microorganismos patógenos, adecuando al medio
ambiente del suelo para una mejor germinación y protegiendo a la semilla
si falta de humedad.
El curado con insecticidas permite proteger durante la emergencia de
ataques de trips, plaga que puede provocar graves pérdidas en esta etapa.
INPLANTACION DE LA ALFALFA
Como se hace en agricultura, es conveniente definir la densidad de siembra
según el número de plantas/m2 a lograr, y ajustar ese objetivo a cada
situación particular (antecesor, humedad, lote, etc.).
Con una misma densidad de siembra se obtienen porcentajes de logros
variables (entre 25 y 90%), lo cual depende de la calidad de semilla y otros
factores relacionados con el manejo. Conocer los valores de Pureza, Poder
Germinativo y Peso de 1000 semillas permite calcular las semillas
viables que estamos depositando en el suelo y los porcentajes de logros:
Semillas Viables = (100/Peso 1000) * Densidad Siembra (Kg/Ha)
* VC
Valor Cultural (VC) = Pureza * Poder Germinativo (% PG)
Logro (%) = Plantas Logradas m2/Semillas Viables
Las densidades de siembra de alfalfa utilizadas son muy variables, desde
7 hasta 20 kg/ha, y no en todos los casos se relaciona con un buen stand
de plantas. Un buen objetivo es lograr entre 150-250 plantas/m2 el primer
año.
8. ELEGIR EL SISTEMA DE SIEMBRA
Generalmente con la siembra convencional se logra menor cobertura,
hay mayor temperatura de suelo y disponibilidad de nutrientes, condiciones
que favorecen el desarrollo inicial, y requiere mayor cuidado en
profundidad de siembra y control de malezas.
La siembra directa tiene ventajas en cuanto al manejo del agua y las malezas
y el control de profundidad, pero habitualmente los suelos tienen
mayor cobertura, se logra menor crecimiento inicial y la incidencia de insectos
de suelo es mayor.
La siembra en hileras es una práctica generalizada, y se recomienda usar
el menor distanciamiento posible para lograr una mejor distribución de
las plantas.
9. Controlar plagas
Los pulgones y trips están entre las plagas más relevantes en implantación.
Estos últimos están provocando pérdidas de plántulas importantes.
Es necesario monitorear frecuentemente para realizar aplicaciones con
insecticida cuando se detecte la presencia de la plaga, aún cuando se haya
sembrado semilla tratada, ya que pueden ocurrir reinfecciones.
Alternativas para el control de trips en alfalfa en implantaciòn*
* Se recomienda agregar un buen tensioactivo al caldo insecticida
10. Controlar malezas
Hay que evitar hacer alfalfa en lotes con infestación de malezas perennes
de difícil control (gramón, pasto puna, cebollín), pero si es inevitable
sembrar en estas condiciones hay que programar la limpieza del lote con
anticipación.
Para controlar malezas se realizan tres formas básicas de aplicacion de
herbicidas:
Presiembra: realizando controles con glifosato, flumetsulam o 2.4
DB
Preemergencia: para controlar malezas de hoja ancha con herbicidas
como flumetsulam solo, o en mezclas con 2.4DB.
Postemergencia: cuando la alfalfa tiene 3 o 4 hojas verdaderas se
pueden hacer controles con flumetsulam solo o en mezclas con 2.4
DB, o remplazarlo por bromoxinil o bentazón. El espectro de control
se amplía utilizando clorimurón o imazetapir, si la alfalfa no está asociada
con gramíneas. Para el control de gramíneas se pueden mencionar
productos como cletodim, quizalofop-p-etil, propaquizafop.
Los pastoreos fugaces e intensivos pueden ser eficaces para el mantenimiento
de la pastura libre de malezas.