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El Antecesor Adecuado

Los cultivos de invierno como trigo y avena son los mejores antecesores para la alfalfa, y la siembra debe realizarse en marzo y abril para asegurar un buen desarrollo. Es crucial conocer la calidad del suelo, realizar análisis y curar la semilla para optimizar la implantación y producción de forraje. Además, se deben controlar plagas y malezas mediante diversas estrategias de aplicación de herbicidas y monitoreo constante.

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El Antecesor Adecuado

Los cultivos de invierno como trigo y avena son los mejores antecesores para la alfalfa, y la siembra debe realizarse en marzo y abril para asegurar un buen desarrollo. Es crucial conocer la calidad del suelo, realizar análisis y curar la semilla para optimizar la implantación y producción de forraje. Además, se deben controlar plagas y malezas mediante diversas estrategias de aplicación de herbicidas y monitoreo constante.

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3.

EL ANTECESOR ADECUADO

Los cultivos de invierno como trigo, avena o centeno son los más indicados

como antecesores de alfalfa porque permiten realizar una correcta

preparación del lote. Otros buenos antecesores son los cultivos estivales

como mijo o moha destinados a pastoreo o heno, y los maíces de silo.

La soja ha pasado a ser un antecesor de las alfalfas, aunque no es el más

recomendable, ya que es común que se retrase la fecha de siembra y los

resultados de la implantación sean variables.

4. LA MEJOR FECHA DE SIEMBRA

Sembrar en fecha adecuada es uno de los factores principales para lograr

una buena implantación y posterior producción de forraje, teniendo en

cuenta la temperatura, humedad del suelo y cantidad de horas sol.

Las mejores condiciones para nuestra región se dan durante los meses

de marzo y abril. Un retraso en la fecha de siembra haría que la alfalfa


ingrese

al invierno con escaso desarrollo radicular y menor capacidad para

defenderse de condiciones climáticas adversas.

5. CONOCER LA CALIDAD DEL SUELO

A pesar de la plasticidad de esta leguminosa existen a nivel suelo algunas

limitantes:

pH: valores menores a 6,2 afectan la producción. Se corrige con la

técnica de encalado.
Densificaciones: más de 2 Mpa en los primero 15-40 cm impide el

normal desarrollo radicular.

Fósforo: el nivel es adecuado a partir de 25 ppm de Fósforo. Es uno

de los principales nutrientes que limitan la producción, y por su escasa

movilidad en el suelo hay que realizar fertilizaciones fosforadas

antes o durante la siembra.

Deficiencias de otros nutrientes: macro (calcio, potasio, magnesio,

azufre, etc.) y microelementos (zinc, boro, etc.) también pueden limitar

la producción.

Hacer análisis de suelo permitirá tomar decisiones a tiempo. En éste no

deberían faltar: materia orgánica; fósforo y azufre (macronutrientes que

normalmente limitan la producción) y pH. La determinación de cationes

(Calcio, Magnesio, Potasio, Sodio) y la capacidad de intercambio catiónico

permitirán calcular las dosis de encalado en caso de ser necesario.

Considerar la heterogeneidad del lote es indispensable para prever


riesgos,

como pérdida por inundación en bajos (en estado de plántula un

anegamiento de 36 horas resulta letal) o zonas con distinto potencial de

producción que requieren un manejo diferencial de fertilización.

6. CURAR LA SEMILLA

Es habitual que la semilla de alfalfa se compre curada: pelleteada,


inoculada

y con insecticida. Es muy imporante realizar estos tratamientos porque


contribuyen a una buena implantación

El nitrógeno es un nutriente que condiciona la producción de forraje, y es

mayormente provisto por los rizobium, que aportan los inoculantes. Es

fundamental usar productos de buena calidad, con un elevado número

de bacterias viables.

Con el peleteado se mejora la implantación protegiendo al cultivo del

ataque de hongos y microorganismos patógenos, adecuando al medio

ambiente del suelo para una mejor germinación y protegiendo a la semilla

si falta de humedad.

El curado con insecticidas permite proteger durante la emergencia de

ataques de trips, plaga que puede provocar graves pérdidas en esta etapa.

INPLANTACION DE LA ALFALFA
Como se hace en agricultura, es conveniente definir la densidad de siembra

según el número de plantas/m2 a lograr, y ajustar ese objetivo a cada

situación particular (antecesor, humedad, lote, etc.).

Con una misma densidad de siembra se obtienen porcentajes de logros

variables (entre 25 y 90%), lo cual depende de la calidad de semilla y otros

factores relacionados con el manejo. Conocer los valores de Pureza, Poder

Germinativo y Peso de 1000 semillas permite calcular las semillas

viables que estamos depositando en el suelo y los porcentajes de logros:

􀀗 Semillas Viables = (100/Peso 1000) * Densidad Siembra (Kg/Ha)

* VC

􀀗 Valor Cultural (VC) = Pureza * Poder Germinativo (% PG)

􀀗 Logro (%) = Plantas Logradas m2/Semillas Viables

Las densidades de siembra de alfalfa utilizadas son muy variables, desde

7 hasta 20 kg/ha, y no en todos los casos se relaciona con un buen stand


de plantas. Un buen objetivo es lograr entre 150-250 plantas/m2 el primer

año.

8. ELEGIR EL SISTEMA DE SIEMBRA


Generalmente con la siembra convencional se logra menor cobertura,

hay mayor temperatura de suelo y disponibilidad de nutrientes, condiciones

que favorecen el desarrollo inicial, y requiere mayor cuidado en

profundidad de siembra y control de malezas.

La siembra directa tiene ventajas en cuanto al manejo del agua y las malezas

y el control de profundidad, pero habitualmente los suelos tienen

mayor cobertura, se logra menor crecimiento inicial y la incidencia de insectos

de suelo es mayor.

La siembra en hileras es una práctica generalizada, y se recomienda usar

el menor distanciamiento posible para lograr una mejor distribución de

las plantas.

9. Controlar plagas

Los pulgones y trips están entre las plagas más relevantes en implantación.

Estos últimos están provocando pérdidas de plántulas importantes.

Es necesario monitorear frecuentemente para realizar aplicaciones con

insecticida cuando se detecte la presencia de la plaga, aún cuando se haya

sembrado semilla tratada, ya que pueden ocurrir reinfecciones.

Alternativas para el control de trips en alfalfa en implantaciòn*

* Se recomienda agregar un buen tensioactivo al caldo insecticida

10. Controlar malezas

Hay que evitar hacer alfalfa en lotes con infestación de malezas perennes

de difícil control (gramón, pasto puna, cebollín), pero si es inevitable

sembrar en estas condiciones hay que programar la limpieza del lote con
anticipación.

Para controlar malezas se realizan tres formas básicas de aplicacion de

herbicidas:

􀀗 Presiembra: realizando controles con glifosato, flumetsulam o 2.4

DB

􀀗 Preemergencia: para controlar malezas de hoja ancha con herbicidas

como flumetsulam solo, o en mezclas con 2.4DB.

􀀗 Postemergencia: cuando la alfalfa tiene 3 o 4 hojas verdaderas se

pueden hacer controles con flumetsulam solo o en mezclas con 2.4

DB, o remplazarlo por bromoxinil o bentazón. El espectro de control

se amplía utilizando clorimurón o imazetapir, si la alfalfa no está asociada

con gramíneas. Para el control de gramíneas se pueden mencionar

productos como cletodim, quizalofop-p-etil, propaquizafop.

Los pastoreos fugaces e intensivos pueden ser eficaces para el mantenimiento

de la pastura libre de malezas.

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