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Perinatal R3

El documento describe el proceso y etapas del trabajo de parto, que incluye las fases de pródromos, dilatación, expulsión y alumbramiento, así como la dinámica uterina y los movimientos cardinales del feto. También se abordan la inducción y conducción del trabajo de parto, junto con las complicaciones que pueden surgir, como la distocia y el sufrimiento fetal. Se enfatiza la importancia de la intervención médica en caso de complicaciones para garantizar la seguridad de la madre y el bebé.

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Perinatal R3

El documento describe el proceso y etapas del trabajo de parto, que incluye las fases de pródromos, dilatación, expulsión y alumbramiento, así como la dinámica uterina y los movimientos cardinales del feto. También se abordan la inducción y conducción del trabajo de parto, junto con las complicaciones que pueden surgir, como la distocia y el sufrimiento fetal. Se enfatiza la importancia de la intervención médica en caso de complicaciones para garantizar la seguridad de la madre y el bebé.

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ESPECIALIDAD EN NEONATOLOGÍA

ASIGNATURA:

ENFERMERÍA PERINATAL

DOCENTE:

LIC EEP. IVONE DEL CARMEN NUÑEZ NAVARRETE

ALUMNA:

CRISTINA T. ESTRELLA AGUILAR

MATRICULA: CEN2262001

10 MARZO 2026
PROCESO Y ESTAPAS DEL TRABAJO DE PARTO
El trabajo de parto es cuando el útero se contrae varias veces para ayudar a que
el cuello uterino se abra (se dilate) y se estire (borramiento). A medida que pasa el
tiempo, estas contracciones se vuelven más intensas. Esto hace que el feto pase
a través del canal de parto. Por lo general, el trabajo de parto comienza 2
semanas antes o después de la fecha estimada de parto. Se desconocen los
factores desencadenantes exactos del trabajo de parto.

Los indicios del trabajo de parto son distintos en todas las mujeres porque cada
una atraviesa un trabajo de parto distinto. Pero algunos de los indicios más
comunes son:

Expulsión del tapón mucoso: Una pequeña cantidad de mucosidad ligeramente


mezclada con sangre que sale de la vagina.

Contracciones: Las contracciones (espasmos musculares uterinos) que ocurren


cada menos de 10 minutos suelen ser un indicio de que el trabajo de parto ya
comenzó. A medida que el trabajo de parto avanza, las contracciones pueden
ocurrir con más frecuencia y ser más fuertes.

Rotura del saco amniótico (bolsa de aguas): A veces, el trabajo de parto


comienza cuando el líquido amniótico sale de la vagina. Si se rompe el saco
amniótico, la madre debe acudir al hospital de inmediato. La mayoría de las
mujeres entran en trabajo de parto en tan solo horas después de romperse el saco
amniótico. Si el trabajo de parto no inicia, la madre deberá quedarse en el hospital
para que se lo induzcan. Esto se realiza para evitar infecciones y complicaciones
durante el parto.

El proceso se divide tradicionalmente en tres fases principales que marcan el


progreso hacia el nacimiento.
Pródromos de trabajo de parto: los preparativos del cuerpo

Antes de que comience el proceso activo, existen los pródromos de trabajo de


parto. Esta es una fase premonitoria donde el cuerpo empieza a ensayar. Es
común sentir las famosas contracciones de Braxton Hicks, que, a diferencia de las
contracciones de parto reales, suelen ser irregulares y ceden con el descanso.
Durante este tiempo, el cuello uterino comienza a suavizarse y puede ocurrir la
expulsión del tapón mucoso, una señal de que el cuerpo se está preparando para
los movimientos cardinales del trabajo de parto.

Primera etapa: dilatación y borramiento.

Se divide en fase latente y fase activa. Durante la fase latente, las contracciones
pueden ser muy fuertes y dolorosas. El cuello uterino se abre (se dilata) cerca de 3
o 4 centímetros y se estira (borramiento). Puede que algunas mujeres no se den
cuenta de que entraron en trabajo de parto si sus contracciones son leves e
irregulares.

Durante la fase latente, las contracciones son


más frecuentes (por lo general, cada
5 a 20 minutos) y ligeramente más fuertes.
Esta suele ser la fase más larga y menos
intensa del trabajo de parto. Puede que la
ingresen en el hospital durante esta fase. El
proveedor de atención médica hará
exploraciones ginecológicas para controlar la
dilatación del cuello uterino.

La fase activa se caracteriza por una dilatación


más rápida del cuello uterino. Puede empezar con 3 a 5 centímetros o con
6 centímetros, y continuar hasta los 10 centímetros. Durante esta etapa, las
contracciones se vuelven más regulares y fuertes, y suceden con mayor
frecuencia (en general, cada 3 a 4 minutos). Puede que a esta altura ya
sienta la necesidad de pujar. En la mayoría de los casos, la fase activa
es más corta que la latente.

Segunda etapa: dilatación.

La segunda etapa del trabajo de parto inicia cuando el cuello uterino está
completamente abierto y culmina con el nacimiento del bebé. Esta se conoce
como la etapa en la que se puja. Durante la segunda etapa, la mujer asume un rol
activo porque debe comenzar a pujar para que el bebé atraviese el canal de parto
y salga al mundo exterior. Se llama “coronamiento” cuando la cabeza del bebé se
ve a través del orificio vaginal. La segunda etapa es más corta que la primera
etapa. Puede durar de 30 minutos a 3 horas o más si se trata de un primer
embarazo.

Tercera etapa: alumbramiento.

Luego del nacimiento del bebé, tiene lugar la tercera y última etapa. Esta consiste
en expulsar la placenta, que es el órgano que alimenta al bebé dentro del útero.
Esta etapa suele durar entre unos minutos y media hora. La placenta pasa por el
útero y sale por la vagina.

Cada experiencia durante el trabajo de parto es diferente. La duración de cada


etapa también varía, aunque la mayoría de las mujeres paren en un plazo de
10 horas después de haber ingresado en el hospital si el trabajo de parto no es
inducido. Generalmente, el trabajo de parto es más corto después del primer
embarazo.
Contractibilidad uterina normal

La contractibilidad uterina normal durante el trabajo de parto activo se caracteriza


por una frecuencia de 3 a 5 contracciones cada 10 minutos. Estas
contracciones son rítmicas, dolorosas, no ceden con el reposo, duran entre 30 y
70 segundos y presentan una intensidad creciente.

Características de la Dinámica Uterina Normal (Trabajo de Parto):

 Frecuencia: 3-5 contracciones en 10 minutos (polisistolia: >5; bradisistolia:


<2).

 Intensidad: 50-70 mmHg (fuerza de la contracción).

 Tono Basal: 8-12 mmHg (presión del útero en reposo).

 Duración: 30-70 segundos.

 Unidades Montevideo (UM): Generalmente entre 120 y 250 UM


(frecuencia × intensidad).

Evolución según Fase:

 Preparto: Contracciones irregulares, 1-2 ocasionales.

 Inicio de parto: Frecuencia de 3 contracciones en 10 minutos.

 Fase expulsiva: Frecuencia máxima, llegando a 5 contracciones en 10


minutos.

Movimientos Cardinales del Feto

Durante el descenso por el canal de parto, el feto realiza estos movimientos para
superar los obstáculos pélvicos:

 Encajamiento: El diámetro mayor de la cabeza fetal entra en el estrecho


superior de la pelvis.
 Descenso: Movimiento continuo a través de la pelvis, esencial para la
progresión.

 Flexión: La cabeza se flexiona para que el mentón toque el tórax,


presentando el diámetro más pequeño (suboccipitobregmático).

 Rotación interna: La cabeza rota (generalmente 45°) para alinear el


occipucio con la sínfisis púbica.

 Extensión: La cabeza pasa por debajo de la sínfisis púbica y se deflexiona


(nace la cabeza).

 Rotación externa (Restitución): La cabeza rota 90° para alinearse con los
hombros, que se acomodan en el diámetro anteroposterior.

 Expulsión: Salida del hombro anterior, seguido del posterior y el resto del
cuerpo.

INDUCCIÓN DE TRABAJO DE PARTO

Es la estimulación artificial de las contracciones uterinas antes del inicio


espontáneo, utilizando métodos farmacológicos (como oxitocina o
prostaglandinas) o mecánicos (sonda Foley, amniotomía) para lograr el parto
vaginal. Se realiza cuando los riesgos de continuar el embarazo superan los
beneficios, generalmente a partir de las 39 semanas.

Indicaciones Principales (Cuándo se realiza):

 Embarazo postérmino: Cuando el embarazo supera las 41-42 semanas.

 Ruptura de membranas: La "fuente" se rompe, pero no inician las


contracciones.

 Problemas de salud materna: Hipertensión gestacional, preeclampsia, o


diabetes descontrolada
 Infección uterina (corioamnionitis: infección/inflamación de la placenta, el
amnios y el corión, causada comúnmente por el ascenso de bacterias
vaginales (como E. coli o estreptococos) tras la rotura prolongada de
membranas.).

 Problemas fetales: Restricción del crecimiento intrauterino o bajo nivel de


líquido amniótico.

Métodos de Inducción:

1. Maduración Cervical (preparar el cuello uterino): Se usan


prostaglandinas (misoprostol) por vía vaginal/oral para ablandar el cuello, o
métodos mecánicos como sondas con balón (Foley) o dilatadores
(laminarias).

2. Oxitocina: Hormona sintética administrada por vía intravenosa para iniciar


o fortalecer las contracciones.

3. Amniotomía: Rotura artificial de las membranas por el proveedor de


atención médica.

Riesgos y Consideraciones:
Aunque es segura, la inducción puede aumentar el riesgo de cesárea si el cuello
uterino no está preparado. Las contraindicaciones incluyen cesáreas previas con
incisión alta, placenta previa o infecciones activas.

CONDUCCIÓN DEL TRABAJO DE PARTO.

busca intensificar y optimizar contracciones uterinas ya iniciadas (entre 3-5 en 10


min) mediante métodos farmacológicos como la oxitocina intravenosa o mecánicos
como la amniotomía (rotura de membranas). Su objetivo es asegurar un progreso
normal del parto, evitando la inercia uterina y asegurando la seguridad materna y
fetal.

Métodos Principales de Conducción:


 Aceleración Oxitócica: Uso de oxitocina sintética en infusión continua
para lograr una dinámica uterina adecuada, generalmente comenzando con
dosis bajas y aumentando según la respuesta.

 Amniotomía (RAM): Rotura artificial de membranas para estimular la


actividad uterina y el descenso fetal.

 Monitoreo: Es indispensable el control continuo de la frecuencia cardíaca


fetal y la actividad uterina (frecuencia, intensidad) para evitar taquisistolia o
sufrimiento fetal.

Consideraciones Clave:

 No rutinaria: La conducción debe tener indicaciones precisas y no


aplicarse de forma rutinaria.

 Riesgos: La hiperestimulación uterina es el riesgo principal, lo que exige


vigilancia para ajustar o suspender la medicación.

 Indicaciones: Se aplica en partos estacionarios o cuando el proceso se


desvía de la evolución normal.
Complicaciones en el trabajo de parto

Las complicaciones en el trabajo de parto incluyen distocias (parto estancado),


sufrimiento fetal (frecuencia cardíaca anormal), prolapso o problemas del cordón
umbilical, hemorragias graves, desgarros perineales, distocia de hombros y
ruptura prematura de membranas. Estas situaciones requieren intervención
médica inmediata para garantizar la seguridad de la madre y el bebé.

Aquí se detallan las principales complicaciones:

 Trabajo de parto que no progresa (Distocia): Las contracciones pueden


ser débiles o ineficaces, lo que provoca que el cuello uterino no se dilate o
el feto no descienda.

 Sufrimiento fetal: El bebé no recibe suficiente oxígeno, evidenciado por


una frecuencia cardíaca anormal.

 Problemas con el cordón umbilical: Puede enredarse en el bebé o salir


antes que él (prolapso), lo que corta el suministro de oxígeno.

 Hemorragia posparto: Sangrado excesivo, frecuentemente causado


porque el útero no se contrae adecuadamente para desprender la placenta.

 Distocia de hombros: La cabeza sale, pero los hombros del bebé se


atascan.

 Posiciones fetales anómalas: Situaciones donde el bebé viene de nalgas


o transversal, complicando el parto vaginal.

 Ruptura prematura de membranas (RPM): La fuente se rompe antes del


inicio del trabajo de parto, lo que aumenta el riesgo de infecciones.
 Desgarros perineales: Rotura de tejidos vaginales y circundantes.

 Infección intraamniótica: Inflamación de los tejidos que rodean al feto.

Intervenciones y Riesgos Asociados

 Cesárea: Puede conllevar riesgos como infección, pérdida de sangre (hasta


500 ml más que un parto vaginal), coágulos y lesiones en órganos.

 Parto asistido (fórceps/ventosa): Utilizado en partos complicados, con


riesgos de desgarros perineales, hematomas y lesiones nerviosas o faciales
en el bebé.

 Fatiga materna: El trabajo de parto prolongado (más de 20 horas) puede


agotar a la madre, aumentando el riesgo de infecciones y sufrimiento fetal.

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