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Entre El Trópico de Cáncer y El Trópico de Capricornio Zona Intertropica

El documento analiza cómo el clima y las zonas bioclimáticas influyen en las actividades humanas, clasificando los climas en cálidos, templados y fríos. Se describen las características de cada zona, incluyendo la vegetación, la fauna y las prácticas humanas asociadas, así como los impactos ambientales resultantes de la actividad humana. Se concluye que el clima es un factor determinante en la organización social y económica de las poblaciones en diferentes regiones del mundo.

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Entre El Trópico de Cáncer y El Trópico de Capricornio Zona Intertropica

El documento analiza cómo el clima y las zonas bioclimáticas influyen en las actividades humanas, clasificando los climas en cálidos, templados y fríos. Se describen las características de cada zona, incluyendo la vegetación, la fauna y las prácticas humanas asociadas, así como los impactos ambientales resultantes de la actividad humana. Se concluye que el clima es un factor determinante en la organización social y económica de las poblaciones en diferentes regiones del mundo.

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4.- CLIMAS Y ZONAS BIOCLIMÁTICAS.

EL TIEMPO Y EL CLIMA COMO


CONDICIONANTES DE LAS ACTIVIDADES HUMANAS.

 Introducción.

 Climas cálidos, zona bioclimática y condicionamiento de las actividades humanas.

 Climas templados, zona bioclimática y condicionamiento de las actividades humanas.

 Climas fríos, zona bioclimática y condicionamiento de las actividades humanas.

 Conclusión.

 Bibliografía.

INTRODUCCIÓN.

Tras conocer en el tema anterior como interactúan Litosfera, Hidrosfera, Atmósfera y


Biosfera, vamos a concretarlo en la combinación de los elementos del clima (temperatura,
humedad, presión, vientos y precipitaciones) y los factores climáticos (latitud, altitud y
distancia respecto al mar), que dan como resultado diferentes tipos de climas en la Tierra. Si
escogemos la temperatura como elemento principal del clima, la Tierra se divide en distintas
zonas climáticas. El tiempo y el clima a su vez, conforman distintos paisajes donde se
desarrolla la actividad humana, condicionando la vida del mismo.

Muchas son las clasificaciones que abordado este asunto. Por ejemplo, Flöhn o Alissov se
fundamentan en la circulación atmosférica de las masas de aire y de los principales frentes,
considerando sus desplazamientos estacionales. Engloban todas las regiones que sufren las
mismas influencias, distinguiendo los factores zonales cósmicos y los factores geográficos.
Más exitosas han sido las clasificaciones de Martonne y Köppen, que tienen en cuenta
simultáneamente las características de precipitación y temperatura, pero fijando también
límites ajustados a la distribución de la vegetación. Más llamativa es la de Papadakis,
vinculada al aprovechamiento agrario propicio para cada clima.

CLIMAS CÁLIDOS, ZONA BIOCLIMÁTICA Y CONDICIONAMIENTO DE LAS


ACTIVIDADES HUMANAS.
Situada aproximadamente entre el Trópico de Cáncer y el trópico de Capricornio. Esta zona
de la Tierra, también llamada, zona intertropical, es la que recibe la máxima insolación y eso
explica sus elevadas temperaturas. En la zona intertropical no existe propiamente el invierno
ya que la temperatura media del mes más frío es superior a los 18ºC. Teniendo en cuenta,
además, las precipitaciones y la latitud, en la zona intertropical se diferencian tres climas:
ecuatorial, tropical y desértico.

El clima ecuatorial comprende las áreas del planeta situadas en torno al Ecuador: cuenca del
Amazonas (América del Sur), parte de América Central, cuenca del Congo y costa del golfo
de Guinea (África) y el Sudeste de Asia. Presenta temperaturas muy altas (alrededor de los
25ºC) y con poca oscilación térmica. Las precipitaciones, muy abundantes (aproximadamente
2000 mm) y repartidas a lo largo del año. En las zonas ecuatoriales la evaporación es tan
intensa y la humedad tan elevada que basta que las temperaturas desciendan ligeramente al
atardecer para que, casi a diario, caiga una lluvia torrencial que a veces dura sólo unos
minutos. Los ríos son caudalosos y regulares de la Tierra, debido a la intensa pluviosidad. El
agua de lluvia arrastra los suelos hasta los ríos, los cuáles presentan un color terroso. Este
clima se corresponde con el clima Af de Köppen.

Las temperaturas elevadas y las lluvias constantes favorecen la existencia de una vegetación
exuberante, con abundancia de especies vegetales: la selva, en Asia denominada jungla. La
selva es el medio natural de mayor riqueza biológica del planeta, a ello contribuyen la
diversidad de especies vegetales de este bosque semicaducifolio (mesófilo y semiombrófilo),
extendido por América Central, cuenca del Amazonas, África occidental, cubeta del Congo,
India, Ceilán, Indochina, Indonesia y norte de Australia. Aunque también observamos
formaciones perennifolias (higrófilo, ombrófilo y lluvioso), características de las cuencas del
Amazonas y Congo. Otra zona se caracteriza por el bosque de galería, extendiéndose por
África central y oriental y América del Sur. La cuarta y última será la del manglar, cuya
localización geográfica será principalmente Malasia y las costas de África ecuatorial. En
general, la vegetación se escalona en altura, abundando los árboles altos que crecen buscando
la luz (algunos pueden alcanzar los 80 m de altura o más), así como numerosos arbustos,
hierbas y flores. A ras de suelo, en el sotobosque, el ambiente es oscuro y húmedo. Algunos
árboles son muy apreciados por su belleza o por la calidad de su madera, como el ébano o la
caoba. En la selva existen muchísimas especies diferentes de pájaros (papagayo, tucán o
cotorra), reptiles (boa, pitón, anaconda) e insectos (tarántula, mariposas, hormigas, termitas),
además de mamíferos (jaguar, tití). Los animales que habitan en aquellas latitudes
acostumbran a ser de pequeño tamaño, lo que les permite moverse con facilidad por la tupida
vegetación que forman árboles, arbustos, troncos y lianas.

La población del medio ecuatorial es escasa, por los condicionantes climáticos y la incidencia
de enfermedades como paludismo y mosca del sueño. Así se concentra en costas y zonas de
altitud media. Los pueblos indígenas (yanomami americanos o pigmeos africanos) que
habitan en las grandes zonas de selva de América y de África, viven de la recolección e
frutos, de la caza o practican una agricultura muy rudimentaria. La baja densidad de población
de las selvas ha hecho posible que estas personas sobrevivan sin poner en peligro la
naturaleza. Las maderas preciosas aparecen dispersas en la selva, lo que dificulta su
explotación, pero ello no ha impedido que las pistas forestales construidas para dar paso a las
máquinas taladoras y a los vehículos de transporte causen un fuerte impacto ambiental, la
deforestación. En contraste con la escasa población de las selvas africanas y americanas, las
zonas ecuatoriales asiáticas están muy pobladas. La selva ha retrocedido, y crecen
plantaciones de arroz, caña de azúcar, te y heveas de las que se obtiene el caucho.

Los climas tropicales son muy variados y se encuentran a Norte y Sur del clima ecuatorial. Se
extienden por centro y sur de África, América central y del sur, sur y sudeste de Asia y norte
de Australia. En muchas de estas zonas, con protagonismo de vientos monzónicos o similares.

El clima tropical presenta temperaturas elevadas durante todo el año (nunca baja de 18º),
como en la zona ecuatorial, aunque presenta más amplitud térmica. Las precipitaciones son
abundantes, pero debido a la diferencia de dos estaciones de lluvias muy diferenciadas, el cau-
dal de los ríos varía notablemente. Durante la estación seca los ríos casi no llevan agua, pero
en la época de lluvia experimentan grandes crecidas que en ocasiones provocan inundaciones.
Son reseñables el Nilo, Níger, Orinoco o Ganges. Si la estación seca dura más de tres meses,
sería un clima tropical seco o de sabana, y si dura menos, húmedo. Este clima se corresponde
con los climas Am, As y Aw de Köppen.

El bosque tropical tropófilo es propio de las zonas más próximas al Ecuador (Sudán y sudeste
africano, cerradaos brasileños y penínsulas del sur asiático. La vegetación es parecida a la
selva, aunque menos variada y los árboles están más espaciados. A lo largo de los ríos
tropicales, el bosque se hace más denso, las copas de los árboles se entremezclan formando el
bosque de galería. Una segunda zona está formada por sabanas, que pueden ser simples
(campos limpos amazónicos) y arbóreas (campos sujos del Brasil). Los árboles son escasos y
parecen en pequeños grupos o dispersos en medio de la llanura. Durante la estación húmeda la
vegetación permanece, pero al llegar a la estación seca las plantas ofrecen un aspecto mustio y
reseco, es por ello que los incendios son frecuentes. A medida que nos alejamos del Ecuador,
como la estación de las lluvias es cada vez más corta, crece una vegetación más pobre, de hoja
dura y matorrales espinosos entre los que aparecen zonas de suelos desnudos. En estos casos
la sabana ha dado paso a la estepa. En el bosque tropical hay una gran variedad de aves, así
como mariposas, avispas y murciélagos. En la sabana, dada la abundancia de hierbas altas y
arbustos, viven muchos animales herbívoros: elefantes, rinocerontes, gacelas, cebras,
antílopes… y sus depredadores: leones, hienas, guepardos…

La población de este medio se concentra en costas, valles, deltas y zonas de altitud media. En
el clima tropical húmedo prevalece la primitiva e itinerante agricultura de rozas. En el sureste
asiático, las elevadísimas precipitaciones del monzón ayudan al cultivo del arroz en parcelas
inundadas y terrazas. Mientras que, en la sabana, pueblos indígenas como los kikuyos, Masai
y los Mara (Kenya) son pastores y practican una ganadería extensiva, aunque la aridez de la
estación seca y el retraso de las lluvias puede originar dificultades a sus rebaños y provocar
hambrunas. Otros pueblos son agricultores sedentarios, que rotan mijo y cacahuete con
barbecho. Las actividades modernas se aprecian en las plantaciones, dedicadas a cultivos de
cacao, café, caña de azúcar, té, tabaco, piña, etc. Pertenecen generalmente a compañías
extranjeras, las cuales emplean mano de obra del país y venden sus productos a los países
ricos. También apreciamos ganadería comercial y turismo (safaris).

El medio desértico se sitúa en zonas cálida y templada, ocupando el 30% de las tierras
emergidas. Generalmente lo encontramos junto a corrientes marinas frías, en los trópicos
(desiertos cálidos) y en el interior de los continentes (desiertos fríos), alejados de la influencia
del mar. De los primeros podemos mencionar Sáhara, Kalahari, Arabia, el australiano, el de
Sonora, el de Chihuahua y el de Atacama (así como zonas de Murcia y Alicante, según la
AEMET). De los segundos es célebre el Gobi o el Taklamakan. El clima se caracteriza por el
déficit hídrico (máximo de 150 a 250 mm en las estepas limítrofes) e irregulares. Además, se
dan grandes oscilaciones térmicas entre el día (muy caluroso, de 30º a 60º) y la noche (fría). Y
en los desiertos interiores entre veranos muy cálidos e inviernos extremadamente fríos.
Asimismo, en los desiertos la sequedad del aire es extrema (la humedad máxima del aire suele
ser del 50% y, a veces, sólo alcanza el 20%). El aire seco tiene gran capacidad de
evaporación, reseca la tierra y absorbe rápidamente el agua de la lluvia. Debido a esto no hay
cursos de agua permanentes. En algunos desiertos se pueden encontrar uadis, que son rios o
valles que solo llevan agua cuando llueve. El clima desértico se corresponde con los climas
áridos (BWh y BWk) de Köppen.

En estos ecosistemas, apenas viven algunas plantas (cactus) que han conseguido adaptarse a
las duras condiciones climáticas. Las zonas áridas son desiertos de arena (erg) o de piedras
(reg), con vegetación muy esparcida. Los tipos de suelo corresponden a dunas, pedregales o
cubetas salinas sobre suelos halomorfos e, incluso, sobre llanuras arcilloso-limosas. Las zonas
tropicales semiáridas son caracterizadas por las estepas armadas, es decir, con vegetación
espinosa, que se extienden por la franja tropical de los desiertos. Los suelos son poco
desarrollados, delgados, pobres en humus (suelos pardos). A menudo están endurecidos en la
superficie (costra calcárea). Existe una segunda zona con matorrales espinosos que se
extiende por la caatinga de Brasil, thornbrush de Australia, India y sur de África. La fauna
desértica debe adaptarse al calor con pelaje claro (ratones), abrigo bajo las piedras (escorpión
y serpientes) o la arena (arácnidos) o la actividad nocturna (coyote y chacal). Así mismo debe
adaptarse a las pérdidas de agua (joroba del camello).

Los desiertos son zonas poco pobladas. Caza y recolección eran las actividades de aborígenes
australianos y bosquimanos del Kalahari. Grupos de pastores nómadas (tuaregs, beduinos o
mongoles) viven en los límites del desierto, donde sus rebaños de cabras y camellos pastan en
estepas pobres. Éstos se desplazan en busca de lugares donde haya llovido y donde se
encuentran pozos de agua. La población sedentaria de los desiertos vive junto a costas, valles
y los oasis, escasas zonas donde hay agua procedente de corrientes subterráneas, que salen a
la superficie a través de manantiales y de pozos: el agua también puede proceder del deshielo
de las nieves de las montañas cercanas.

CLIMAS TEMPLADOS, ZONAS BIOCLIMÁTICAS Y CONDICIONAMIENTO DE LAS


ACTIVIDADES HUMANAS.
Se extienden por los dos hemisferios, donde la zona de climas cálidos hasta las zonas de
climas fríos. Las zonas templadas presentan otra diversidad climática según la latitud, la
altitud y la proximidad al mar. En general, se distinguen tres climas: oceánico, mediterráneo y
continental. Tienen en común la existencia de cuatro estaciones; una estación invernal (fría) y
otra estival (calurosa) y, entre ellos, dos estaciones intermedias (primavera y otoño).

El clima mediterráneo se localiza en las zonas costeras de la cuenca del mar Mediterráneo, en
la costa de California (Estados Unidos), en la costa central de Chile, en Sudáfrica y al Sur y
Sudeste de Australia. Se caracteriza por el calor y la sequedad de los veranos (supera los 22º),
muy afectados por las masas de aire caliente tropical. Los inviernos son suaves, por lo que se
debe fundamentalmente, a la acción moderadora del mar. Las precipitaciones irregulares y
escasas, entre 300 y 800 mm. Los mínimos de lluvia se dan durante el verano, las
precipitaciones en primavera y otoño son abundantes e incluso torrenciales. Los ríos del
medio mediterráneo tienen un caudal escaso e irregular, a causa de las diferencias estacionales
que experimentan las lluvias. En verano los ríos sufren estiaje, y tras un verano árido, es
habitual que una tormenta provoque riadas e inundaciones. Este clima se corresponde con los
climas Csa, Csb y Csc de Köppen.

La zona templada-cálida de tipo mediterráneo se caracteriza por el bosque esclerófilo perenni-


folio (pinos, encinas, alcornoques...). Son árboles bajos, de tronco leñoso, con hojas pequeñas,
duras o cubiertas de vello que las protege del calor y evita la evaporación excesiva. Cuando la
tala, el pastoreo o los incendios hacen desaparecer el bosque abundan formaciones arbustivas
densas unas veces y otras más o menos abiertas, espinosas, de hoja pequeña (maquis, ga-
rriga...). A las que sumar plantas aromáticas como jara, romero o lavanda. El suelo es del tipo
pardo mediterráneo, a menudo desarrollado sobre terra rossa. En el paisaje mediterráneo no
viven grandes mamíferos. Abundan ratones de campo, conejos, liebres, algunos tipos de ser-
piente y otros reptiles, así como numerosos insectos.

Con respecto a la actividad humana, el predominio de valles y llanuras favorece la extensión


de un territorio apto para la agricultura. Predomina el cultivo de secano: cereales, vid y olivo.
Sin embargo, el regadío ha favorecido el desarrollo de una agricultura intensiva de tipo
industrial (remolacha, tabaco), y la construcción de canales y embalses ha facilitado los
cultivos de huertas (verduras y frutas) y la inventiva humana los invernaderos. Los inviernos
suaves han permitido introducir plantas como el arroz, el algodón y los cítricos. La ganadería
dominante es la ovina, tradicionalmente trashumante y hoy día, industrial. Tampoco hemos de
olvidar el turismo, que ha transformado notablemente el paisaje.

El clima oceánico se localiza en las franjas costeras entre los paralelos 40º y 60º al Norte y al
Sur del Ecuador. En el hemisferio Norte comprende la costa occidental de Europa y de
América del Norte, y en el hemisferio Sur, la costa del Sur de Chile y Argentina, y la costa
Sudeste de Australia, Tasmania y Nueva Zelanda. Se ve afectado por los vientos del Oeste,
que al pasar sobre los océanos evaporan mucha agua. Al entrar en contacto con la tierra se
forman lluvias suaves y persistentes. Suelen ser cercanas o superiores a 800mm. La acción del
océano suaviza las temperaturas, de manera que éstas no son muy rigurosas (ni muy bajas, ni
muy altas) y presenta pocas diferencias entre las estaciones. De hecho, ningún mes se sitúa
por debajo de -3ºC y los veranos no superan los 22ºC de media. Los ríos oceánicos tienen un
caudal abundante y regular durante todo el año debido a las continuas lluvias (Rihn, Támesis
o Sena). Se corresponde con los climas Cfc y Cfb de Köppen.

Las temperaturas suaves y las lluvias constantes y abundantes permiten que en los paisajes
oceánicos se desarrollen bosques de hoja caduca y tronco recto, formados por robles,
castaños, hayas… Estos árboles pierden sus hojas, cuando empieza el frío. Cuando en una
zona hay niebla persistente la humedad es muy alta o los vientos son muy violentos, en vez de
los bosques crece una vegetación de arbustos (brezos y helechos), hierbas y matorral espinoso
denominada landa. La formación más característica es el prado, que surge tras la tala de los
bosques. Los prados encuentran en el clima oceánico unas condiciones óptimas para su
crecimiento (mucha humedad y temperaturas suaves) y proporcionan una alimentación natural
al ganado. En los bosques viven mamíferos carnivoros (osos, zorros, jabalíes…), herbívoros
(ciervos, corzos, jabalíes...), roedores (ardillas) y diversas aves (cernícalos, búhos, lechuzas).
En las landas habitan pequeños roedores como ratones y topos, y un gran número de aves. A
los que sumar anfibios, reptiles e insectos, aunque en menor medida que en climas más
cálidos.

En cuanto a la ocupación humana podemos establecer grados. Europa occidental es el área


más poblada desde antiguo, con grandes ciudades e importantes zonas industriales, que han
transformado mucho el paisaje, talando bosques para obtener madera y ser sustituidos por
cultivos, pastos, vías de comunicación, etc. En Europa occidental se practicaba la agricultura
en campos cercados (bocage), dedicados a pastos, bosques, cereales y huertas. En Europa
central predomina la agricultura de campos abiertos (openfield), en los que rotaban dos
cereales (trigo y avena) con barbecho. La costa occidental de América del Norte y el Sur de
Chile y Argentina, son áreas relativamente poco pobladas y recientes, en las que abundan los
bosques, aún poco explotados. Por último, en Australia, Tasmania y Nueva Zelanda, la hierba
es muy abundante y permite la cría extensiva de ganadería bovina y ovina. Las actividades
modernas son la agricultura y la ganadería mecanizadas y especializadas para la venta en el
mercado y, sobre todo, la industria y los servicios.

El clima continental solo aparece en el hemisferio norte. Se da en las regiones interiores de los
continentes, ocupando amplias extensiones en Europa central y oriental, Asia central y
Norteamérica. Estas zonas, al no recibir la influencia reguladora del mar, presentan
temperaturas extremas. En verano, el recalentamiento del suelo y del aire provoca
temperaturas muy elevadas. Y en invierno, se enfrían mucho, por debajo de -3ºC) y
precipitaciones moderadas o escasas (entre 300 y 800mm), que se concentran principalmente
en verano. Los inviernos suelen ser muy secos, con algo de nieve, si bien en las zonas más
próximas al mar pueden caer algunas precipitaciones, aunque poco importantes. Los ríos
permanecen helados durante los meses más fríos del invierno, con crecidas en primavera
debido al deshielo, y caudal abundante en verano. Entre ellos destacan Mackenzie y Yukón en
América del Norte, Obi, Lena y Amur en la Rusia asiática y el Volga en Europa. Algunos,
entre los más largos del mundo, recogiendo agua de sus extensas cuencas fluviales.

En cuanto a la vegetación, se originan dos tipos de paisaje. En las zonas situadas más al
Norte, donde los veranos son menos calurosos, se extiende el bosque boreal de coníferas o
taiga, integrada por pinos, abetos, alerces o abedules. Las raíces de esos árboles son largas y
poco profundas, para aprovechar los nutrientes del suelo. Y sus hojas, perennes, estrechas y
aciculadas. Las temperaturas bajas o medianas, así como la humedad, favorecen la formación
de suelos podzólicos. Más al Sur, en lugares donde las temperaturas durante el verano son
altas y las precipitaciones, escasas, la taiga de paso a extensas zonas de hierba: las estepas de
hierbas bajas o praderas de hierbas altas. La fauna comprende pocas especies autóctonas, pero
disfruta de un cierto aporte de especies de la tundra y de las estepas. Se localiza en lugares
como Rusia y Canadá. La fauna más característica que habita en los bosques de coníferas
debe adaptarse al frío invierno y son, entre otros animales: carnívoros como zorro, lobo,
visón, comadreja, castor, nutria, herbívoros como ciervos, alces, renos, ardillas o liebres de
montaña, aves migratorias...

En cuanto a la relación de los grupos humanos con el medio, los paisajes de la estepa o
pradera son zonas de población escasa, siendo más alta en Europa central y oriental. Las
actividades tradicionales de la taiga eran caza, pesca y ganadería de grandes animales como
renos. En la pradera cultivo de cereales con barbecho, extensivo, debido a la disposición de
campos fértiles y llanos, lo que permite la utilización de maquinaria para trabajar la tierra. En
la estepa, la ganadería extensiva de bovino en América, y nómada de carneros y camellos en
Asia. Las actividades modernas de la taiga están relacionadas con la explotación maderera. En
la pradera se ha extendido la agricultura mecanizada, basada en la selección genética de las
especies. Y en las estepas, gracias a la extensión del regadío, se ha introducido el cultivo de
algodón y arroz. En el medio continental se han desarrollado también la extracción de
minerales y productos energéticos, industria y servicios, que han generado un incremento de
la vida urbana.

CLIMAS FRÍOS, ZONA BIOCLIMÁTICA Y CONDICIONAMIENTO DE LAS


ACTIVIDADES HUMANAS.
Comprenden las zonas polares y las tierras de alta montaña situadas a más de 2500 metros de
altitud. El clima polar y el clima de alta montaña se caracterizan por la duración y crudeza de
los inviernos. Las precipitaciones son escasas y a menudo en forma de nieve.

El clima polar encuentra su espacio geográfico entre los círculos polares Ártico y Antártico y
sus correspondientes polos. Son dos de las zonas más frías del planeta debido a que los rayos
solares llegan muy inclinados y la insolación es mínima. Posee temperaturas muy bajas todo
el año, siempre inferiores a los 0 ºC en el casquete polar, y pueden llegar hasta los - 40 ºC.
Únicamente en “verano” las temperaturas se acercan a los 10ºC, siendo más moderadas en el
mar y en los bordes con la zona de tundra. Así que los inviernos, de distinto rigor, siempre
tienen larga duración, fuertes vientos y escasas precipitaciones. La lluvia es prácticamente
inexistente y las escasas precipitaciones caen en forma de nieve (250 a 300 mm al año). Las
aguas solo se presentan como cauces esporádicos en la zona de tundra, cuando la temperatura
supera los cero grados. Estaríamos hablando del Clima Polar de Martonne o los ET (Tundra)
o EF (Hielo Perpetuo) de Köppen.

El paisaje de los casquetes polares aparece siempre cubierto con un espeso manto de hielo,
por lo que se habla de desiertos de hielo (barren grounds). Más alejada del polo, durante el
verano, la tierra libre de hielo se cubre de musgos, líquenes y pequeñas flores, que contrastan
con el blanco invernal. Esta vegetación es la tundra, y crece únicamente en el Norte de
América, Europa y Asia. Se localiza en el Ártico y la Antártida (entre los 80º y los 55º de
latitud) y son plantas de crecimiento muy lento, que aprovechan para crecer el corto verano.
Sin embargo, el subsuelo se mantiene permanentemente helado (permafrost) e impide que se
desarrolle ningún árbol (solamente arbustos como sauces o abedules enanos). Con ella se
alimentan algunos animales. Esta fauna se protege del frío con abundante pelaje y gruesas
capas subcutáneas de tejido adiposo. En los casquetes polares solo habitan focas, pinguinos y
osos polares. En la tundra, la fauna es más variada, renos, liebres árticas, lobos y zorros,
pequeños roedores, grullas, perdiz nival o búho de las nieves.

La población es muy escasa. Inuit o esquimales en América del norte y Groenlandia se


destacaban como cazadores y pescadores. lapones o sami en Escandinavia pastores nómadas
de rebaños de renos O yakuti en Siberia, son los ejemplos más significativos del Polo Norte,
mientras que el Sur nunca tuvo población autóctona. Otras actividades tradicionales del Ártico
han sido la pesca de ballenas, focas y morsas, que daban alimentos, pieles y aceite para
iluminación. Actualmente la vida de estos pueblos ha cambiado mucho con la introducción de
tecnología moderna y la facilidad de las comunicaciones. Ganadería estabulada y comercial
de renos, cría de animales para la peletería, agricultura en invernaderos... son solo algunos
ejemplos. Además en las zonas polares se establecen expediciones científicas y se explotan
recursos minerales, entre ellos, el petróleo. Ante el riesgo que esto supone, se ha firmado el
tratado internacional de la Antártida, por lo que se declara el territorio solamente apto para la
investigación y no para la explotación, al menos, hasta el 2041.

El clima de alta montaña, se da en altitudes superiores a los 2000-2500 metros en la zona


templada, y los 3000-3500 metros en la cálida. De hecho, se reparte por todo el mundo:
Himalaya, Andes, Alpes o Pirineos. De hecho, los climas de montaña tienen peculiaridades
tan diferentes que, por ejemplo, la escuela norteamericana los dejó fuera de su clasificación
fundamentada en la latitud y las masas de aire. Podemos dividirlos al menos en dos grandes
grupos, los de dominios templados y los tropicales de altitud. Presentan temperaturas bajas
durante todo el año (de hecho, la alta montaña nunca supera los 10ºC y no presenta árboles, y
su línea de nieves, lógicamente, no sobrepasa los 0ºC), y las precipitaciones son abundantes y
aumentan con la altitud, quedando una vertiente, la de sotavento, más seca que la de
barlovento, donde las nubes descargan su humedad. Los ríos llevan poca agua en invierno y
crece su caudal con el deshielo primaveral. Se corresponde con el clima H de Köppen.

La vegetación varía según tres factores: la latitud (zona bioclimática), la altitud (la
temperatura disminuye 6ºC cada 1000 metros) y la orientación (solana o umbría). La
vegetación siempre se escalona en pisos altitudinales: bosques, matorrales, prados, musgos y
líquenes. A partir de cierta altitud, desaparece, sustituida por rocas y nieves perpetuas. La
fauna incluye animales como la cabra montés y aves rapaces (quebrantahuesos).

La población de la alta montaña es escasa, debido a la falta de oxígeno y el frío. Estando la


montaña media más poblada en latitudes cálidas que en las templadas. Las actividades
tradicionales se escalonan en altura. Entre los 1500 y 3500 metros de la zona cálida,
predominan cultivos como maíz, patata, café y hortalizas. Por encima, ganadería de corderos,
llamas o vacas. En zonas templadas, únicamente ganadería y explotación forestal, dejando la
agricultura para el fondo de los valles. Otro atractivo es la producción de energía
hidroeléctrica, porque la abundancia de ríos y lagos y la estrechez de los valles favorece la
construcción de pantanos. Actualmente, en estas zonas se desarrollan actividades turísticas
como los deportes de invierno, que le llevan a mejorar las comunicaciones, a aumentar las
construcciones y a multiplicar su escasa población, aunque sea estacionalmente.

CONCLUSIÓN.

Es preciso reconocer que el clima es un condicionante fundamental de las actividades


humanas. Es obvio que las condiciones de cada punto de nuestro planeta, plantean una serie
de retos a sus habitantes para crear distintos ecotipos, adaptaciones a ese determinado medio.
Sin embargo, el hombre, gracias a sus avances tecnológicos, ha sabido cómo sacar partido a
lugares con situaciones climáticas extremas. Ahí encontramos las poblaciones, poco
numerosas y dispersas, que son capaces de vivir en las inmediaciones de los círculos polares,
o junto a desiertos, fríos como en Siberia o cálidos como el Sáhara. Sin duda, un buen
conocimiento de ese entorno, a través del estudio y de la tradición, ha sido la principal
herramienta para estos logros. Solo por esta razón, se justificaría totalmente la inclusión de
estos aspectos en nuestro temario.

BIBLIOGRAFÍA.

ANDRADES, M. y MÚÑEZ, C.: Fundamentos de Climatología, Universidad de La Rioja,


Logroño, 2004.

CUADRAT, J. M. y PITA, M. F.: Climatología, Cátedra, Madrid, 2004.

MARTÍN VIDE, J.: El tiempo y el clima, Rubes, Barcelona, 2003.

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