Para realizar esta transformación de inputs en outputs la empresa acudirá a los distintos
mercados de factores para lograr el suministro necesario para su proceso de producción.
Como contraprestación, la empresa remunera a los factores de la producción
individualmente por agentes o elementos que hayan intervenido
(salarios, intereses, alquileres, etc.), generando de esta manera las rentas monetarias
individuales (salarios, intereses, alquileres, dividendos, etc.) y, por tanto, anticipando a
aquellos su participación en el producto nacional porque estos factores realizan su actividad
y perciben su remuneración con anterioridad a la obtención del producto.
La empresa da salida a la producción creada a través de sus mercados de venta. A cambio
obtendrá unos medios financieros con los que recupera los valores anticipados más un
excedente que constituirá la compensación por la organización y dirección del proceso
productivo y por el riesgo técnico económico asumido; en otras palabras, este excedente
representa su beneficio.
La herramienta fundamental para la determinación del beneficio es la contabilidad. Su
determinación contable (beneficio o quebranto de ejercicio) se puede realizar por dos
procedimientos distintos; el primero consiste en hallar la diferencia entre el valor del
patrimonio de la empresa al terminar el período al que referimos la observación y el
patrimonio al inicio de dicho período (restando, en su caso, las aportaciones efectuadas
durante el período y sumando las retiradas de fondos que hubieran tenido lugar) bajo el
supuesto, naturalmente, de permanencia de las condiciones macroeconómicas y el
mantenimiento, en todo caso, de la eficacia del capital de empresa, esto es, bajo las
condiciones de mantenimiento del valor del dinero, conservación de la capacidad de
producción o eficiencia del capital y mantenimiento asimismo de su valor de liquidación.
El segundo procedimiento de determinación del resultado consiste en la consideración y
medida directa de las dos corrientes que con distinto signo concurren en la formación del
resultado de la empresa, valorando también las mismas con un idéntico patrón monetario de
medida.
La valoración de ambas corrientes se realiza por procedimientos contables, mediante la
periodificación e imputación de ingresos, costes y rendimientos habidos.
No obstante, el resultado de la empresa en términos absolutos, sólo puede ser conocido al
final de su vida, en el momento en que ha desaparecido la eventualidad de pérdidas futuras,
en que se han cumplido los compromisos contraídos y en que cesa la necesidad de
mantener una capacidad productiva, el resultado nos vendrá dado por la diferencia entre el
valor de lo invertido en el momento inicial de la vida de la empresa y el valor de
liquidación de la misma, habida cuenta del diferente valor de la moneda en ambos
momentos.
Pero la necesidad de determinar todos los años un beneficio repartible tiene un carácter tan
ineludible que la misma legislación lo regula y ampara, pues en efecto, el ahorro privado se
retraería de acudir a los procesos de producción largos si tuviese que estar sujeto a tal
espera en la percepción de beneficios. Surge entonces la necesidad de periodificar de algún
modo la vida de la empresa para que, con la condición de que el proceso productivo prosiga
normalmente, puedan repartirse unos beneficios. Así surge la noción del beneficio
periódico relativo y repartible, que es incentivo de la inversión privada y que constituye
objeto fundamental de la atención contable.
Sin embargo, el resultado periódico o de ejercicio no puede ser en ningún caso la
consecuencia automática de una mecánica operatoria contable. El resultado del ejercicio es,
al contrario, la consecuencia del establecimiento de una serie de premisas referentes al
propio acontecer económico de la empresa y de la aplicación de unos criterios de
valoración relativos, que informarán al proceso de captación contable de aquel acontecer.
El máximo beneficio como objetivo
empresarial
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La teoría económica clásica ha venido considerando como el objetivo principal de las
empresas la consecución del máximo beneficio, pero actualmente la consideración hacia el
máximo beneficio ha entrado en cuestión, por cuanto han nacido nuevos objetivos dentro de
las empresas que han mermado una parte de terreno al beneficio, como son objetivos de
crecimiento y de poder de mercado, objetivos de estabilidad y adaptabilidad al medio y
objetivos de naturaleza social o de servicio a la colectividad. Pero el concepto de máximo
beneficio también ha entrado en cuestión al profundizar en el concepto de beneficio y
comprobar que para medir exactamente el beneficio de una empresa solo puede ser
conocido al final de la vida de ésta, en el momento en que la empresa deja de existir. Sin
embargo por múltiples razones las empresas están obligadas a periodificar los beneficios
generalmente con carácter anual. Esta periodificación resulta ser una de las principales
causas de la crítica del beneficio como medida del comportamiento de una empresa. 4 [ ]
Ganancia negativa