ACCIÓN DEL HEREDERO FORZOSO POR
REDUCCIÓN DE DONACIONES INOFICIOSAS
DE INMUEBLES. LA PRESCRIPCIÓN
ADQUISITIVA DEL ARTÍCULO 2459
DEL CÓDIGO CIVIL Y COMERCIAL
DE LA NACIÓN
por Marina Mariani de Vidal
Sumario: I. Introducción. II. Igualdad de los herederos forzosos. La colación. III. Pro-
tección de la legítima. Acción de reducción. Su diferencia con la colación. IV. Efec-
tos de la reducción de las donaciones. Donación a herederos forzosos. Donación
a terceros extraños. V. La prescripción adquisitiva del artículo 2459. 1. Estudio
de la norma.
I. Introducción
Volcaremos en este acápite –de manera elemental– brevísimas no-
ciones generales, que juzgamos útiles para adentrarnos en el meollo
de los temas puntuales a considerar –y sólo con esa finalidad–.
Salvo los sistemas que admiten la absoluta libertad de testar1, ge-
neralmente los ordenamientos sucesorios también descartan el otro ex-
tremo –la división forzosa de toda la herencia– y se adscriben a so-
luciones que imponen el llamamiento obligatorio de ciertos sucesores
(llamados comúnmente por eso “herederos forzosos”), a quienes se
les concede por la ley el derecho a determinada porción del patrimonio
relicto (“porción legítima”), de la que no pueden ser privados por el
1 Prevaleciente en la cultura anglosajona.
199
Doctrina
causante (ni por testamento, ni por actos entre vivos a título gratuito).
Aunque el causante conserva su poder de disposición sobre el resto
(“porción disponible”).
Este criterio se lo justifica en principios de solidaridad familiar y
protección de sus integrantes, en la medida y con la amplitud que se
considere conveniente, sobre la base de razones de política legislativa
propias de cada sociedad.
A los herederos con derecho a “la legítima” se los denomina “le-
gitimarios” (o, también, “forzosos”).
El CCC contempla en el Libro Quinto la “transmisión de derechos
por causa de muerte”, regulando en su Título X lo relativo a la “porción
legítima” de ciertos herederos. Y establece que tienen una porción
legítima los descendientes, los ascendientes y el cónyuge y que de
ella no pueden ser privados por testamento, ni por actos de disposición
entre vivos a título gratuito (art. 2444).
Nuestro régimen sucesorio reconoce, entre sus pilares fundamen-
tales, el principio de la igualdad de los herederos denominados forzosos
y el régimen de la legítima.
Y a apuntalarlos se enderezan respectivamente los institutos de la
colación, por un lado, y las acciones de complemento y de reducción,
por el otro.
II. Igualdad de los herederos forzosos. La colación
El derecho hereditario aspira a mantener la igualdad entre los le-
gitimarios, sin perjuicio de que el causante pueda romperla “mejorando”
en forma expresa a cualquiera de ellos –pero siempre dentro de los
límites de la porción disponible–.
Descartando la “mejora”, la igualdad de los legitimarios se res-
guarda a través del instituto de la colación2. Recalco aquí –y se deberá
tener bien presente– que la colación tiene por finalidad satisfacer esa
igualdad y no constituye una defensa de la legítima.
La colación consiste en computar3, en primer lugar, el llamado
2 Conf. nota al art. 3478, Cód. de Vélez.
3 Según los distintos regímenes, sea en especie o sea su valor.
200
Acción del heredero forzoso por reducción de donaciones inoficiosas
valor colacionable al caudal relicto, acreciendo la masa hereditaria
como si el bien existiera realmente en el patrimonio del causante al
momento de su muerte y, finalmente, adjudicando ese mismo valor al
heredero afectado, a quien se le da menos, figurando en su lote o
hijuela como ya recibido, en carácter de anticipo de herencia. “Cola-
cionar es, por tanto, agrupar ciertas donaciones al relictum a fin de
formar la masa a dividir”4.
En nuestro ordenamiento la colación es del valor de lo donado;
no se trata, por tanto, de traer realmente y en especie a la masa he-
reditaria la liberalidad recibida. El bien donado queda en el patrimonio
del donatario o sus eventuales subadquirentes.
Dice el artículo 2385 que “Los descendientes del causante y el
cónyuge supérstite que concurren a la sucesión intestada deben cola-
cionar a la masa hereditaria el valor de los bienes que les fueron
donados por el causante, excepto dispensa o cláusula de mejora expresa
en el acto de la donación o en el testamento. Dicho valor se determina
a la época de la partición, según el estado del bien a la época de la
donación. También hay obligación de colacionar en las sucesiones
testamentarias si el testador llama a recibir las mismas porciones que
corresponderían al cónyuge o a los descendientes en la sucesión in-
testada”.
El artículo 2396 establece el modo de hacer la colación: “La colación
se efectúa sumando el valor de la donación al de la masa hereditaria
después de pagadas las deudas, y atribuyendo ese valor en el lote del
donatario”. “No se debe colación por el bien que ha perecido sin culpa
del donatario. Pero si éste ha percibido una indemnización, la debe
por su importe” (art. 2393). “El heredero obligado a colacionar no
debe los frutos de los bienes sujetos a colación, pero debe los intereses
del valor colacionable desde la notificación de la demanda” (art. 2394).
Tienen el deber de colacionar los descendientes del causante y el
cónyuge supérstite que concurren a la sucesión intestada (art. 2385;
ver también arts. 2387 a 2392). Los ascendientes no están obligados
4 Conf. ZANNONI, E., Derecho de las Sucesiones, Astrea, Buenos Aires, 1982,
t. I, Nº 727; PÉREZ LASALA, J. L., Tratado de las sucesiones. Código Civil y
Comercial de la Nación. Ley 26.994, Rubinzal-Culzoni, Santa Fe, 2014, t. I, Nº 579,
ps. 781/782.
201
Doctrina
a colacionar, pero si la donación que a ellos les hubiera sido hecha afec-
ta la legítima de los herederos forzosos, ella estará sujeta a reducción5.
El deber de colacionar, pues, sólo juega frente a los demás herederos
y entre herederos. El donante puede dispensar de colación a la donación,
pero sólo en la medida en que no exceda la porción disponible (art.
1565).
Cabe aquí rescatar lo dispuesto en el artículo 2461: “Si por actos
entre vivos a título oneroso el causante trasmite a alguno de los legi-
timarios la propiedad de bienes con reserva de usufructo, uso o habi-
tación, o con la prestación de una renta vitalicia, se presume sin admitir
prueba en contrario la gratuidad del acto y la intención de mejorar al
beneficiario. Sin embargo, se deberá deducir del valor de lo donado
las sumas que el adquirente demuestre haber efectivamente pagado.
”El valor de los bienes debe ser imputado a la porción disponible
y el excedente es objeto de colación.
”Esta imputación y esta colación no pueden ser demandadas por
los legitimarios que consintieron la enajenación, sea onerosa o gratuita,
con alguna de las modalidades indicadas”6.
La colación no opera de pleno derecho sino que debe ser demandada
por el coheredero a cuyo favor existe. La acción para demandar la
colación es una acción de naturaleza personal. Su prescripción no tiene
término específico, por lo que resulta aplicable el genérico de cinco
años (art. 2560), contados a partir de la muerte del causante7.
Con arreglo al artículo 2395 sólo tienen derecho a pedir la colación
quienes eran coherederos presuntivos a la fecha de la donación. El
5 Conf. ZANNONI, E., Algunos aspectos sobre la igualdad entre herederos for-
zosos y la protección de la legítima hereditaria en el Proyecto de Código Civil (Ac-
ciones de colación y reducción), en Revista de Derecho Privado y Comunitario, Nº
2012-3, Proyecto de Código Civil y Comercial – II, Rubinzal-Culzoni, Santa Fe.
6 Sobre la discordancia entre el párrafo primero de la norma –que menta los actos
entre vivos a título oneroso– y el último –referido al consentimiento de los legitimarios
respecto de la enajenación, sea onerosa o gratuita–, ver FERRER, F., en ALTERINI,
J. H. (dir.) y ALTERINI, I. E. (coord.), Código Civil y Comercial comentado. Tratado
exegético, Thomson Reuters-La Ley, Buenos Aires, 2015, t. XI, ps. 628/629, comen-
tario al art. 2461. No nos detenemos sobre el punto porque escapa al específico tema
de este trabajo.
7 Conf. PÉREZ LASALA, ob. cit., t. I, Nº 604, p. 825.
202
Acción del heredero forzoso por reducción de donaciones inoficiosas
cónyuge supérstite no puede pedir la colación de las donaciones hechas
por el causante antes de contraer matrimonio.
Para el supuesto de que el causante no dejara bien hereditario al-
guno, la obligación de colacionar se traduce en una obligación de dar
sumas de dinero en la medida en que el valor de lo donado haya
excedido la porción hereditaria (arg. art. 2377), generándose un crédito
por ese importe a favor de los herederos reclamantes en contra del
heredero donatario. Si éste resulta insolvente, los herederos en tanto
aparezcan perjudicados en su legítima podrán promover –contra el
donatario y sus subadquirentes– la acción de reducción8, de la que nos
ocuparemos de seguido.
III. Protección de la legítima. Acción de reducción.
Su diferencia con la colación
Dimos antes el concepto de legítima o porción legítima que co-
rresponde a ciertos herederos, enumerados en el artículo 2444: des-
cendientes, ascendientes y cónyuge. La porción legítima de los des-
cendientes es de dos tercios, la de los ascendientes de un medio y la
del cónyuge de un medio (art. 2445). La misma norma indica cómo
se forma la masa para el cálculo de dichas porciones (art. 2445, párrafos
segundo y tercero): sobre el valor líquido de la herencia al tiempo de
la muerte del causante más el de los bienes donados computables para
cada legitimario a la época de la partición según el estado del bien a
la época de la donación (art. 2445).
El artículo 2448 consagra un caso especial, cual es la “mejora a
favor del heredero con discapacidad”, destinada a paliar la vulnerabi-
lidad que provoca la discapacidad9.
Los legitimarios no pueden ser privados de aquella porción, ni por
testamento, ni por actos entre vivos a título gratuito (art. 2444), siendo
irrenunciable la porción legítima de una sucesión no abierta (art. 2449;
ver art. 2277).
8 Conf. FERRER, en ALTERINI (dir.) y ALTERINI (coord.), Código Civil y
Comercial comentado. Tratado exegético cit., t. XI, p. 453, comentario al art. 2396.
9 Conf. DÍAZ SOLIMINE, Ignacio, en Cuaderno Jurídico Familia, abril/junio de
2017, Nº 82, El Derecho, Buenos Aires, ps. 77 y ss.
203
Doctrina
Respecto de las disposiciones testamentarias, el artículo 2447 lle-
va el acápite Protección y dispone que el testador no puede imponer
gravamen ni condición alguna a las porciones legítimas y, si lo hace,
se tienen por no escritas.
Respecto de los actos entre vivos a título gratuito, dice el artículo
1565: “Donaciones inoficiosas. Se considera inoficiosa la donación
cuyo valor exceda la parte disponible del patrimonio del donante. A
este respecto, se aplican los preceptos de este Código sobre la porción
legítima”.
Debemos reparar desde ya en que la norma no hace distinción
alguna en punto a si la donación ha sido hecha a herederos forzosos
o a extraños.
Relativamente a las disposiciones testamentarias, el CCC establece
que el legitimario a quien el testador, por cualquier título, le ha dejado
menos de su porción legítima, sólo puede pedir su complemento (art.
2451), a cuyo fin le otorga la facultad de pedir la reducción de las
instituciones de herederos de cuota y de legados, en ese orden (art.
2452). Es decir que la acción de reducción, en este caso, es el medio
o la vía de lograr el complemento al que tiene derecho el legitimario10.
En cuanto a los actos de disposición entre vivos a título gratuito
(donaciones), en caso de que la reducción de las disposiciones testa-
mentarias no alcance para que quede cubierta la porción legítima, el
legitimario perjudicado puede avanzar sobre las donaciones hechas
por el causante, solicitando su reducción; primero la última y luego
las demás en orden inverso a sus fechas, hasta que quede salvado el
derecho del reclamante. Las de igual fecha se reducen a prorrata (art.
2453). Esas donaciones cuyo valor excede la porción disponible del
patrimonio del donante se denominan “donaciones inoficiosas”, según
vimos (art. 1565).
Con lo que va dicho que, en defensa de su legítima, la acción de
reducción es el instrumento a través del cual el legitimario puede pedir
el complemento de su porción legítima para el supuesto de disposi-
ciones testamentarias. Y, asimismo, la acción de reducción es la que
10 Conf. ZANNONI, Derecho de las Sucesiones cit., 1983, t. II, ps. 219 y 979;
PÉREZ LASALA, ob. cit., t. II, p. 242, Nº 842.
204
Acción del heredero forzoso por reducción de donaciones inoficiosas
viabiliza el derecho del legitimario de defender su porción legítima
frente a las donaciones inoficiosas que haya efectuado el causante (a
fin de dejarlas eventualmente sin efecto), tanto si se trata de donaciones
a otros herederos forzosos como a extraños, como se verá luego.
Y, ya circunscribiéndonos al tema de las donaciones –que es el
motivo de este estudio–, arribamos aquí a un punto importante por su
proyección práctica: según se deriva de lo expuesto, no cabe identificar
la acción de colación con la acción de reducción.
Porque la acción de colación se endereza a mantener la igualdad
entre los herederos forzosos y la de reducción tiene por finalidad pro-
teger la legítima; en otras palabras, que tienen esferas distintas de
actuación11.
Es lo que, a mi entender, resulta claramente del artículo 2386 del
CCC: “Donaciones inoficiosas. La donación hecha a un descendiente o
al cónyuge cuyo valor excede la suma de la porción disponible más la
porción legítima del donatario, aunque haya dispensa de colación o me-
jora, está sujeta a reducción por el valor del exceso” (el resaltado es mío)12.
11 Conf. PÉREZ LASALA, ob. cit., t. I, ps. 802 y ss., Nº 590 y t. II, ps. 248/249,
Nº 847. Bajo el régimen del Código de Vélez cierta doctrina sostenía que, respecto
de los herederos forzosos, siempre jugaba la colación (y nunca la reducción), aun
cuando se lesionara la legítima de algún heredero forzoso. Así, FORNIELES, S.,
Tratado de las sucesiones, TEA, Buenos Aires, 1958, t. II, Nº 125; LAFAILLE,
Curso de Derecho Civil. Sucesiones, Biblioteca Jurídica Argentina, Buenos Aires,
1933, t. II, p. 178. En el famoso plenario de la CNCiv., causa “Escary, J. y P. de
Escary, M. c/Pietranera, T.”, sentencia del 11-6-1912 (J. A. 5-1), algunos jueces (De
la Torre, Basualdo) formulan claramente la distinción entre la colación –que rige
según esos magistrados las relaciones entre coherederos y se concreta en valores (art.
3477, Cód. de Vélez)– y la acción reivindicatoria del artículo 3955 del Código de
Vélez, que reposa sobre una base distinta, cual es el perjuicio a la legítima y se
extiende a los terceros adquirentes (el bien es traído en especie a la masa hereditaria),
haya sido la donación hecha a herederos forzosos o a extraños. Otros jueces (Zapiola,
Giménez, Williams) no hacen tal distinción y parecen sostener que respecto de las
donaciones inoficiosas a herederos forzosos procede la colación y respecto de las
donaciones a extraños, procede la acción reivindicatoria del entonces vigente art. 3955
del Código de Vélez (Helguera, Pico y Arana), así como que la acción de reducción
se refiere al valor que excede la parte disponible, sobre la cual procedería una acción
personal y no acción reivindicatoria alguna.
12 Conf. PÉREZ LASALA, ob. cit., t. I, ps. 806 y ss., Nº 591 y 592; ZANNONI,
Algunos aspectos sobre la igualdad... cit.; AZPIRI, J., en BUERES, A. (dir.), Código
205
Doctrina
Y aunque respecto de los descendientes y el cónyuge la acción de
reducción tendrá limitado su campo de acción al supuesto del artículo
2386 –donación que excede la suma de la porción disponible más la
porción legítima del donatario (arg. arts. 1565 y 2386)–, es cierto que
resultará procedente en el caso de la última de estas normas. Produ-
ciendo sus efectos en orden a la observabilidad del título del donatario
(ya que hasta el fallecimiento del causante no se podrá saber si la
situación encuadra o no en el art. 2386), tema que desarrollaremos
después, al considerar los efectos de la reducción de las donaciones
(arts. 2454 y ss.).
Podemos concluir, entonces, que el artículo 2386 diluye cualquier
duda que pudiera haberse planteado bajo el anterior Código13 y que
la acción de reducción procede respecto de las donaciones inoficiosas
hechas por el causante, sea a herederos forzosos, sea a extraños14,
porque la ley no formula distinción alguna sobre los sujetos pasivos
de la reducción. Sin perjuicio de que pueda jugar la colación respecto
de ciertos herederos forzosos –descendientes y cónyuge supérstite–,
más aún procederá la reducción en la hipótesis del artículo 2386.
En tal sentido parece orientarse la jurisprudencia posterior a la
entrada en vigor del CCC15.
Resaltamos: la acción de reducción –con el efecto reipersecutorio
que le es propio y que enseguida examinaremos– jugará tanto si la
donación originaria ha sido efectuada a herederos forzosos como a
Civil y Comercial de la Nación y normas complementarias. Análisis doctrinal y ju-
risprudencial, Hammurabi, Buenos Aires, 2017, t. 5, p. 364.
13 Sobre las interpretaciones generadas con relación al Código de Vélez y su art.
3955, ver PÉREZ LASALA, ob. cit., t. I, Nº 590, ps. 802 y ss.; PERALTA MARISCAL,
L., Incidencia de las donaciones en los antecedentes dominiales inmobiliarios, en L.
L. 1999-E-1193.
14 Tal era también la solución según muchas opiniones, que compartíamos. Así,
ZANNONI, Derecho de las Sucesiones cit., t. I, p. 407; BORDA, Guillermo A.,
Tratado de Derecho Civil. Sucesiones, t. II, pto. 996; DI LELLA, Pedro, Reducción
de la donación a heredero forzoso, en J. A. 1995-IV-687/19; LAJE, Eduardo, Los
actos gratuitos del causante y la protección de la legítima, en J. A. 1948-I, Sec.
Doct., ps. 63/71.
15 Conf. CNCiv., sala G, 30-12-2016, AR/JUR/108104/2016; CCCom. de Junín,
25-8-2016, E. D. 269-158.
206
Acción del heredero forzoso por reducción de donaciones inoficiosas
extraños. Pese al esfuerzo interpretativo realizado para descartar la
reducción en caso de donaciones a herederos forzosos, creo que el
artículo 2386 es concluyente y que tal corolario surge con nitidez de
la lectura meditada de los dispositivos16.
Esto tiene suma importancia, porque en la colación lo que se compu-
ta son valores (art. 2385); mientras que la acción de reducción permite
traer al patrimonio relicto el bien donado en especie, como veremos
(arts. 2454 y ss.), es decir que tiene efectos reipersecutorios.
La acción de reducción es personal (sin perjuicio del efecto rei-
persecutorio que le confieren los arts. 2454 al 2458 –en términos ex-
presos este último–) y prescribe a los cinco años contados desde la
muerte del causante, pues a su respecto no existe plazo específico,
con lo que cae en la regla general del artículo 256017.
IV. Efectos de la reducción de las donaciones. Donación
a herederos forzosos. Donación a terceros extraños
Según el artículo 2454, si la reducción es total, la donación quedará
resuelta18. Y se dispone que el donatario es deudor de los frutos desde
la notificación de la demanda de reducción.
Mas, a fin de evitar la resolución de la donación, se autoriza al
donatario demandado a entregar al legitimario la suma de dinero ne-
cesaria para completar el valor de su porción legítima, con intereses
desde la notificación de la demanda. De no hacerlo, procederá la re-
solución.
16 El Proyecto de Unificación de los Códigos Civil y de Comercio de 1998 decía
en su art. 2340: “Donaciones inoficiosas. La donación hecha a un descendiente o al
cónyuge cuyo valor exceda la suma de la porción disponible más la porción legítima
del donatario, aunque haya dispensa de colación o mejora, está sujeta a colación,
debiendo compensar la diferencia en dinero”. Estas donaciones, pues, están sujetas
en el Proyecto a colación –no a reducción–, como en cambio sí lo están según el art.
2386, CCC.
17 PÉREZ LASALA, ob. cit., t. II, Nº 855, ps. 262. Ver nota al art. 4023, Código
de Vélez.
18 El mismo artículo regula el supuesto de la reducción parcial, que se da cuando
la donación afecta sólo en parte la legítima. No nos detendremos en el detalle de esta
hipótesis porque no hace al meollo de nuestra cuestión.
207
Doctrina
O sea que el dominio del donatario está sujeto a una condición
resolutoria, o a una resolución legal19: si la donación afecta la legítima
de los herederos forzosos su dominio se resolverá. Por lo que dicho
dominio es imperfecto (arts. 1964 y ss., CCC).
Cabiendo advertir que la reducción extingue, con relación al legi-
timario a cuyo favor ha prosperado, los derechos reales constituidos
por el donatario o por sus sucesores (art. 2457), con lo que va dicho
que la resolución operará con efecto retroactivo.
El Código otorga sin duda alguna efectos reipersecutorios a la ac-
ción de reducción procedente20, estableciendo que “El legitimario puede
perseguir contra terceros adquirentes los bienes registrables” (art. 2458)21.
No obstante, el donatario y el subadquirente demandado, en su
caso, podrán frenar la reipersecución, desinteresando al legitimario me-
diante el arbitrio de satisfacer en dinero el perjuicio a la cuota legítima
(art. 2458). Si no hacen uso de esa facultad –que por cierto implicará
un desembolso que tal vez no estén en condiciones de hacer–, el efecto
reipersecutorio no se detendrá y, como consecuencia, el bien será traído
en especie a la masa relicta.
Bien se ve que las normas hasta aquí estudiadas están dirigidas a
la protección de la legítima.
Bajo el Código de Vélez, los autores sostenían que en toda donación debía
entenderse implícita la condición resolutoria para el caso de resultar inoficiosa al
tiempo de la muerte del donante. Así, MAFFÍA, J., Tratado de las sucesiones, Depalma,
Buenos Aires, 1982, t. II, p. 548.
19 PÉREZ LASALA, ob. cit., t. II, Nº 856, ps. 262 y ss.; MAFFÍA, ob. y lug.
cits.
20 En el plenario “Escary”, antes citado, quedó establecido como doctrina que “co-
rresponde rechazar la demanda (se había reclamado por el vendedor contra el com-
prador la escrituración de un inmueble) si de autos resulta que el título de propiedad de
los vendedores no es intachable o perfecto, toda vez que proviene de una donación y
se desprende de él que el donante tiene una hija que –en caso que hubiese ido per-
judicada en su legítima– podría ejercer la acción reivindicatoria contra los terceros ad-
quirentes del inmueble vendido”. Debe advertirse que, en el supuesto contemplado, entre
los antecedentes dominiales figuraba una donación a un tercero extraño a la relación
familiar. Recordar la polémica planteada en torno al art. 3955 del Código de Vélez.
21 Repárese en que la norma no habla de “acción de reivindicación” –como lo
hacía el art. 3955 del Código de Vélez–, sino de “acción reipersecutoria” (art. 2458)
generada por la reducción, pero sin calificarla de reivindicación.
208
Acción del heredero forzoso por reducción de donaciones inoficiosas
Ahora bien, el alcance de esta protección repercute hondamente en
la seguridad jurídica de las transacciones y el comercio jurídico, dando
lugar a que un título entre cuyos antecedentes figure una donación sea
calificado de “observable” (o “imperfecto”) y a que quede el inmueble
prácticamente fuera del comercio22. Siendo del caso advertir que los
subadquirentes no podrán alegar ignorancia de aquella circunstancia,
en tanto las donaciones de inmuebles deben ser instrumentadas en
escritura pública y registradas, extremo que las torna ostensibles.
En efecto, ¿quién querrá adquirir del donatario, o aceptar como
objeto de un derecho real de garantía –pongamos por caso–, un in-
mueble sobre el cual aquél no goza de un dominio perfecto y que
puede ser pasible de resolución y de reipersecución del bien? Idéntico
predicado cabe respecto de sus subadquirentes (arts. 399 y 2458).
Piénsese que el interrogante acerca de si la donación ha perjudicado
o no la legítima sólo podrá despejarse a la muerte del causante y sólo
en ese momento los legitimarios podrán decidir si requerir o no la
reducción23. La inseguridad del derecho del donatario y subadquirentes
resulta palmaria: la acción de reducción y sus efectos resolutivos y
reipersecutorios son un fantasma, la espada de Damocles que pende
sobe sus cabezas, convirtiéndolos en propietarios imperfectos24.
A lo que cabe añadir que el artículo 392 del CCC (similar al art.
1051, Cód. de Vélez)25 no resultaría jugar en estos casos para favorecer
a los subadquirentes de buena fe y a título oneroso, ya que se vincula
con actos nulos (y los efectos de la nulidad respecto de terceros en cosas
22 Existiría una especie de “vinculación” del bien al patrimonio familiar.
23 Empero, si la transmisión a un subadquirente (el primero o sucesivos) hubiera
tenido lugar con posterioridad a la muerte del donante, dicho subadquirente se en-
contrará en condiciones de conocer si ha existido o no lesión a la legítima. Ver lo
que más adelante decimos respecto de la buena fe del subadquirente.
24 Conf. CÓRDOBA, M., en LORENZETTI, R. L. (dir.), Código Civil y Comercial
de la Nación. Comentado, Rubinzal-Culzoni, Santa Fe, 2014, t. XI, p. 37.
25 Art. 392: “Efectos respecto de terceros en cosas registrables. Todos los derechos
reales o personales trasmitidos a terceros sobre un inmueble o mueble registrable, por
una persona que ha resultado adquirente en virtud de un acto nulo, quedan sin ningún
valor, y pueden ser reclamados directamente del tercero, excepto contra el subadqui-
rente de derechos reales o personales de buena fe y a título oneroso. Los subadquirentes
no pueden ampararse en su buena fe y título oneroso si el acto se ha realizado sin
intervención del titular del derecho”.
209
Doctrina
registrables). Y en la especie la donación –por más inoficiosa que sea–
no constituye un acto nulo sino perfectamente válido. Aunque en otra
orientación –inclinada a favor de la apariencia y el tráfico jurídico y la
protección a los terceros adquirentes–, se consideró que la esfera tutelar
del artículo 1051 del Código de Vélez (hoy art. 392, CCC) comprende
no sólo los supuestos de invalidez sino también otras hipótesis de
ineficacia, como los de inoficiosidad, resolución y revocación26.
V. La prescripción adquisitiva del artículo 2459
El grave problema descripto ha preocupado a la doctrina y a la
jurisprudencia ya bajo el imperio del Código de Vélez, cuyo artículo
395527 despertó arduas polémicas, como antes consignamos. Y es la
que las donaciones –especialmente las efectuadas a herederos forzosos–
se hallan muy difundidas en nuestra sociedad.
El CCC ha pretendido paliarlo a través del artículo 2459, que lleva
el acápite Prescripción adquisitiva y que persigue perfeccionar el título
de donatarios y sus subadquirentes.
Voces se han alzado criticando la solución, sobre la base de entender
que es antijurídica y lesiva del derecho a la legítima hereditaria, que
quedaría así notablemente debilitada28.
Pues tal prescripción adquisitiva podría comenzar a correr –y hasta
consumarse– antes de la muerte del donante, sin posibilidades de de-
fensa por parte del legitimario, que sólo se hallaría habilitado para
promover la acción de reducción y eventualmente interrumpir la pres-
cripción adquisitiva a partir del fallecimiento del donante, que es cuan-
do va a saberse si se ha violado o no la legítima. Entre tanto, los
legitimarios tendrían que tolerar impasibles la situación mientras no
26CNCiv., sala E, 9-12-88, J. A. 1989-II-175.
27Decía el art. 3955 que “la acción de reivindicación que compete al heredero
legítimo, contra los terceros adquirentes de inmuebles comprendidos en una donación,
sujeta a reducción por comprender parte de la legítima del heredero, no es prescriptible
sino desde la muerte del donante” (el resaltado es mío).
28 Conf. FERRER, en ALTERINI (dir.) y ALTERINI (coord.), Código Civil y
Comercial comentado... cit., t. XI, p. 610; AZPIRI, en BUERES, Código Civil y
Comercial de la Nación y normas complementarias. Análisis doctrinal y jurispruden-
cial cit., t. 5, coment. al art. 2459, ps. 504 y ss.
210
Acción del heredero forzoso por reducción de donaciones inoficiosas
pudiera determinarse en el sucesorio si concurre la lesión; y si en el
ínterin se hubiera cumplido el plazo del artículo 2459, ya nada podrían
hacer, aun cuando apareciera afectada su legítima29.
Y, en ese sentido, hasta se ha propiciado la derogación del artículo
2459. Tal fue el voto de la abrumadora mayoría (sólo hubo un voto
en contra) en las XXVI Jornadas de Derecho Civil, celebradas en la
ciudad de La Plata, Provincia de Buenos Aires, República Argentina,
año 2017 –Conclusiones de la Comisión Nº 930–.
Sintetizando: frente al dilema de hierro que se plantea entre la
protección a ultranza de la legítima y la protección del tráfico jurídico
y la seguridad dinámica, el legislador ha optado por estas últimas, con
el propósito de encaminarse al perfeccionamiento e inatacabilidad de
los títulos entre cuyos antecedentes existe una donación.
1. Estudio de la norma
Dice el artículo 2459: “Prescripción adquisitiva. La acción de re-
ducción no procede contra el donatario ni contra el subadquirente que
han poseído la cosa donada durante diez años computados desde la
adquisición de la posesión Se aplica el artículo 1901”.
Advertir que no se hace distinción entre los subadquirentes; podrán
por consiguiente serlo a título oneroso o gratuito31.
El estudio de la norma reclama algunas precisiones.
29 Dice ZANNONI, Algunos aspectos sobre la igualdad... cit., que “Si bien es
razonable coadyuvar a la seguridad del tráfico, en este caso se echa mano a una
solución que nos merece serios reparos. No existe fundamento, en la medida que se
conserven las porciones legítimas, para admitir la caducidad del derecho a obtener la
reducción de una donación inoficiosa por el transcurso de un plazo que se agotó antes
de que el heredero forzoso pudiese ejercer la acción de defensa de su legítima. Amén
de ello podría darse, por hipótesis, el caso de que el causante hubiese donado la
totalidad de los bienes a uno cualquiera de los legitimarios –verbigracia, a uno de
sus hijos, o a su cónyuge– e incluso a un tercero –su conviviente de hecho (concubino
o concubina)– tornando ilusorio el derecho hereditario de sus herederos forzosos”.
30 Se propuso derogar el art. 2459 y remitir directamente al art. 2560. Asimismo,
se concluyó que la prescripción del art. 2459 puede ser dispensada por el juez (art.
2550), teniendo en cuenta lo establecido en el Título Preliminar, arts. 2º y 3º.
31 Aun cuando, en el caso de subadquirentes a título gratuito, parecería diluirse
la necesidad de protección de la seguridad jurídica justificativa de la norma y el
triunfo de este principio frente al de la protección de la legítima...
211
Doctrina
– Primera precisión: ¿Se trata de una verdadera prescripción ad-
quisitiva?
Se ha sostenido que, toda vez que nadie puede prescribir contra sí
mismo, no se configuraría una prescripción adquisitiva sino un plazo
resolutorio, que trae como consecuencia, al acaecer, la imposibilidad
de estar sujeto a acción de ninguna naturaleza por parte de los legi-
timarios32. O que se trata de un supuesto de caducidad de la acción
de reducción33. O que no es posible hablar de prescripción adquisitiva
breve, desde que el donatario adquirió del donante (propietario del
inmueble), quien tenía derecho a trasmitirlo, por lo que el título del
donatario no es justo título sino título suficiente34.
Empero, frente a la claridad con que está concebido el dispositivo,
pareciera que no cabe sino aceptar el encuadre legal como “prescripción
adquisitiva”, si bien de características particulares; se trataría de una
prescripción adquisitiva especial35, de contornos particulares, modu-
lada por lo que establece el artículo 2459. La donación, entonces, sería
considerada una especie de justo título por el nuevo Código (art. 1902).
No obstante, debe observarse que no se exige específicamente la
buena fe... Tal vez por haberse considerado que al donatario –como
poseedor legítimo (art. 1916)– no puede caberle una calificación que
es propia de la posesión ilegítima. Al respecto, ver lo que decimos
más adelante al ocuparnos de la unión de posesiones.
Una vez consumada dicha prescripción breve, podrá ser esgrimida
como defensa frente a la acción de reducción del legitimario y también
hecha valer por vía de acción (art. 2551). En este último caso, la
sentencia que se dicte tendrá efecto retroactivo al tiempo en que co-
menzó la posesión respaldada por ese “justo título especial” (art. 1903).
32 Conf. CASABE, E., Incidencias del Código Civil y Comercial. Derecho Notarial,
Registral e Inmobiliario, Hammurabi, Buenos Aires, 2015, p. 195.
33 Mas... antes de la muerte del donante no habrá posibilidad de intentar la acción
de reducción que, por tanto, no podrá caducar, porque no habrá nacido.
34 PÉREZ LASALA, Tratado de las sucesiones... cit., t. II, p. 221. Mas no hay
que olvidar que la finalidad del art. 2459 es perfeccionar el título del donatario y sus
subadquirentes, que resulta observable como consecuencia de la donación.
35 “Suerte de prescripción corta” la llaman ALTERINI (dir.) y ALTERINI (coord.),
Código Civil y Comercial comentado... cit., t. XI, p. 611.
212
Acción del heredero forzoso por reducción de donaciones inoficiosas
– Segunda precisión: la posesión requerida es la definida en el
artículo 1909.
El donatario y sus subadquirentes deberán haber poseído el inmueble
donado durante diez años computados desde la adquisición de la po-
sesión (sin perjuicio de la aplicación del art. 1901, al que luego nos
referiremos).
Cabe resaltar que los diez años no se cuentan –en mi parecer–
desde la fecha de la donación si no hay adquisición de la posesión,
ni desde que comenzó la posesión, si no existiera donación (sin per-
juicio, a los efectos probatorios, de la presunción de los arts. 1914 y
1903): los dos extremos deben estar reunidos. De modo que si ha
existido una donación pero se ha adquirido la posesión posteriormente,
la fecha en que esta última ha tenido lugar es la que deberá computarse
para el arranque del curso de los diez años. Y a la inversa, si se ha
poseído el inmueble y luego éste le es donado al poseedor, el plazo
se contará a partir de que ambos requisitos concurran36.
En otras palabras, la referencia al “donatario y al subadquirente”,
así como a la “posesión de la cosa donada”, refuerzan la interpretación
de que la posesión deberá ser respaldada por la existencia de una
donación (pues de lo contrario no habrá “donatario” ni “cosa donada”).
Porque de lo que se trata es de perfeccionar el título resultante de la
36 Contra ZANNONI, Algunos aspectos sobre la igualdad... cit., para quien, a
los fines del ejercicio de la acción de la reducción, podría ocurrir que el causante hu-
biese hecho tradición animus donandi de la cosa al donatario, supongamos un inmueble,
sin perfeccionarse la donación. Si más tarde se celebra el contrato con los requisitos
de forma establecidos (art. 1552, citado), el cómputo de los diez años se hará desde
que el donatario recibió la posesión del bien por el causante. Y agrega que “bien
podría suceder –hipótesis académica (o no tanto)– que la donación se hubiera celebrado,
imaginemos, el día anterior a la muerte del donante. Si el donatario prueba que la
tradición animus donandi (bastaría una declaración en tal sentido hecha por las partes
aunque lo fuere en un instrumento privado, seguida de la prueba de la posesión por
parte del donatario) se realizó diez años, o más, antes del fallecimiento del donante,
podría oponer la perfección de su título a quien pretendiese la reducción de la donación.
Desde luego, si el donatario transmitiese el dominio perfecto de la cosa donada le
bastaría con que la fecha de la tradición animus donandi constara en el título –a
través de una manifestación realizada por donante y donatario, verbigracia– para que
el subadquirente fuera reputado de buena fe y, además, para que su posesión se uniera
a la de su antecesor”.
213
Doctrina
donación por el camino de la prescripción adquisitiva del artículo 2459,
de donde no podría ser tenida en cuenta una posesión anterior a aquélla,
es decir, no respaldada por una donación debidamente instrumentada37.
El instrumento exigible es la escritura pública, bajo pena de nulidad
(art. 1552; art. 1810, Cód. de Vélez).
Relativamente a la prueba de la existencia de la posesión –que
correrá a cargo de quien la esgrime–, corresponde recordar que se
presume iuris tantum, que es poseedor quien ejerce un poder de hecho
sobre la cosa (art. 1911) y que si media título se presume –también
iuris tantum– que la relación de poder ha comenzado desde la fecha
del título y tiene la extensión que en él se indica (art. 1914; en el
mismo sentido, presunción del art. 1908).
Unión de posesiones. Los sucesivos subadquirentes, a los efectos
del cómputo del tiempo exigido, gozan de la facultad de unir su propia
posesión a la de sus antecesores. Se trata de la accesión o unión de
posesiones que regla el artículo 190138.
Y aquí debemos detenernos sobre un punto.
Con arreglo al artículo 1901, “En la prescripción breve las pose-
siones unidas deben ser de buena fe y estar unidas por un vínculo
jurídico”. El vínculo jurídico en la hipótesis se configuraría con las
sucesivas transmisiones.
¿Y qué decir del requisito de la “buena fe”? Porque la donación
ha sido un acto perfectamente válido, o sea, generador de una posesión
legítima (art. 1916), con lo que no puede hablarse a su respecto de
buena o mala fe, ya que estas últimas son subclasificaciones de la
posesión ilegítima39.
Por otra parte, la buena o mala fe debería vincularse con el cono-
37 Conf. FERRER, en ALTERINI (dir.) y ALTERINI (coord.), Código Civil y
Comercial comentado... cit., t. XI, ps. 608/609.
38 Art. 1901: “Unión de posesiones. El heredero continúa la posesión de su causante.
El sucesor particular puede unir su posesión a la de sus antecesores, siempre que
derive inmediatamente de las otras. En la prescripción breve las posesiones unidas
deben ser de buena fe y estar ligadas por un vínculo jurídico”. Con lo que cabría con-
cluir que, si se apela a la unión de las posesiones, toda ellas deberían ser de buena fe.
39 Ver MARIANI DE VIDAL, M. y ABELLA, A., Derechos Reales en el Código
Civil y Comercial, Zavalía, Buenos Aires, 2015, t. 1, ps. 73 y ss.
214
Acción del heredero forzoso por reducción de donaciones inoficiosas
cimiento –o la posibilidad de conocimiento– por parte del donatario
y subadquirentes de la inoficiosidad de la donación (no, relativamente
a los subadquirentes, de la donación misma, pues ella resultará de
manera obvia del estudio de los antecedentes dominiales, entre los
que figurará la donación). Mas esta circunstancia únicamente podrá
determinarse a la muerte del causante, toda vez que su patrimonio
puede sufrir variaciones hasta ese momento, así como también puede
variar el número de legitimarios.
Sólo en el supuesto de que la enajenación al subadquirente o a
alguno de los de la cadena hubiera tenido lugar luego del fallecimiento
del causante y éstos hubieran conocido, o podido conocer, la inoficio-
sidad de la donación antecedente –ya en condiciones de establecerse
a esa fecha–, la unión de posesiones no podría tener lugar, pues el
subadquirente no sería de buena fe (arts. 1902 y 1918).
– Tercera precisión: es la que involucra al Derecho transitorio.
En efecto, debe tenerse en cuenta que la donación y la adquisición
de la posesión pueden haber tenido lugar con anterioridad a la entrada
en vigor del CCC (1-8-2015) o con posterioridad.
También corresponde ponderar que en el Derecho Sucesorio –sin
perjuicio de que las normas de naturaleza procesal son aplicables a
los procedimientos en trámite, salvo que no resulten afectadas situa-
ciones ya agotadas40– es regla general que las sucesiones intestadas
se rigen por la ley vigente en el momento de la muerte del causante.
Respecto de las testamentarias, el contenido del testamento, su validez
o nulidad se juzgan según la ley vigente a la muerte del testador (art.
2466); la forma, por la vigente al momento de testar (art. 2472).
Se han sostenido distintos criterios.
Según algunos, si la donación es anterior al 1º de agosto de 2015 (en-
trada en vigor del CCC), el plazo de diez años sólo comenzará a
computarse a partir de esa fecha, ya que de lo contrario se estaría
otorgando a la norma un efecto retroactivo vedado por el artículo 7º
del CCC41.
40 Conf. KEMELMAJER DE CARLUCCI, A., La aplicación del Código Civil y
Comercial a las relaciones y situaciones jurídicas existentes, Rubinzal-Culzoni, Santa
Fe, 2015, Primera Parte, p. 166.
41 Conf. MEDINA, G., La aplicación de la ley en el tiempo y el Derecho Sucesorio,
215
Doctrina
Otros opinan que el curso de la prescripción debe considerarse
iniciado desde la adquisición de la posesión, como dice la norma, aun
cuando tal adquisición fuera anterior al 1º de agosto de 2015, con lo
que podría ocurrir que la prescripción adquisitiva decenal se hubiera
consumado antes de la entrada en vigencia del CCC, o que parte del
plazo se hubiera cumplido bajo el Código derogado42.
Y para otros43, todo depende del momento de la muerte del causante,
“pues la cuestión de fondo, la relación principal, es la vinculada a la
legítima, regida por la ley vigente al momento de la muerte”. Si el
causante murió antes de la entrada en vigor del nuevo Código, su
artículo 2459 no es aplicable, pues “la ley no ha dispuesto su retroac-
tividad y el plazo no comienza a computarse desde la posesión”44. Si
muere después, el CCC se aplica en forma inmediata, aunque la do-
nación se haya realizado con anterioridad al 1º de agosto de 2015; y
“en consecuencia, el plazo comenzó a correr desde la posesión”.
– Cuarta precisión: supuesto de la donación con reserva de usu-
fructo.
Para finalizar, abordaremos un problema que se plantea en la prác-
tica y es el de ubicar el punto de arranque de la posesión del donatario
cuando la donación se ha hecho con reserva de usufructo a favor del
donante45, ya que el donante continúa ocupando la cosa en virtud del
usufructo.
Pues bien, en tal caso el donante seguirá ocupando el bien a título
en Revista de Derecho Privado y Comunitario, Nº 2015-1, Prescripción. Aplicación
del Código Civil y Comercial a las situaciones preexistentes, Rubinzal-Culzoni, Santa
Fe, ps. 445 y ss.
42 Conf. ALTERINI (dir.) y ALTERINI (coord.), Código Civil y Comercial co-
mentado... cit., t. XI, p. 611.
43 Conf. KEMELMAJER DE CARLUCCI, La aplicación del Código Civil y Co-
mercial... cit., 2016, Segunda Parte, ps. 259/260.
44 Conf. textualmente KEMELMAJER DE CARLUCCI, La aplicación del Código
Civil y Comercial... cit. Cabe preguntarse, entonces, si para la autora –en tal caso–
el plazo de diez años comenzaría a computarse desde la entrada en vigor del CCC
o directamente no sería posible echar mano de la “prescripción adquisitiva” del art.
2459. El último de estos criterios comprometería muy seriamente la seguridad de las
transacciones.
45 Modalidad muy difundida en supuestos de donación de inmuebles.
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Acción del heredero forzoso por reducción de donaciones inoficiosas
de usufructuario y pasará a ser representante de la posesión del do-
natario (nudo propietario), configurándose un supuesto de concurrencia
de posesiones de distinta especie, admitida por el artículo 1913.
Con lo que en ese mismo momento el donatario habrá adquirido
la posesión, operándose una suerte de constituto posesorio, en el sentido
del artículo 1923, último párrafo. El donante será poseedor a título
de usufructuario y “además” representará la posesión del donatario
nudo propietario (art. 1910)46.
Consecuentemente, desde ese mismo momento se habrá iniciado
el curso de la prescripción adquisitiva del artículo 2459 a favor del
donatario.
46 Conf. MARIANI DE VIDAL y ABELLA, Derechos Reales en el Código Civil
y Comercial cit., t. 2, ps. 288/289.
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