Algunas revisiones sobre la acción de reducción en el CCCN a raíz de un
antecedente de la Corte de Buenos Aires[1]
Autora:
Guilisasti, Jorgelina
Cita: RC D 2971/2020
Sumario:
1. Introducción. 2. La acción de reducción. 3. La legitimación activa. 4. Algunas consideraciones sobre el fallo
"Ocampo, N. F. c/ Farella, E. y ot. Acción de reducción". 4.1 El caso. 4.2 Argumentos del tribunal. 4.3 La acción
de reducción y la reinterpretación de las normas en el código unificado. 5. Conclusión.
Algunas revisiones sobre la acción de reducción en el CCCN a raíz de un antecedente de la Corte de
Buenos Aires[1]
1. Introducción
En virtud de los cinco años de vigencia del código unificado, nos proponemos deconstruir algunos paradigmas
referidos a la legítima y su defensa a través de la acción de reducción.
A tal fin, revisamos un antecedente de la Corte de la Provincia de Buenos Aires que, por sus características,
presenta un especial interés en relación con este tema, si se lo analiza bajo la perspectiva de la nueva
legislación.
2. La acción de reducción
La acción de reducción procede en defensa de la legítima, que es un derecho de sucesión sobre determinada
porción del patrimonio del difunto, protegido imperativamente por la ley frente a la libertad de disponer del
causante por donación o por testamento[2].
Las porciones legítimas, en el Código Civil y Comercial son las siguientes: dos tercios para los descendientes y
un medio para ascendientes y cónyuge supérstite (art. 2445). Estas porciones se calculan sobre la suma del
valor líquido de la herencia al tiempo de la muerte del causante más el de los bienes donados computables para
cada legitimario, a la época de la partición según el estado del bien a la época de la donación[3].
La lesión de la legítima por actos de disposición a título gratuito que exceden la porción disponible, ya sea por
actos entre vivos como por disposiciones testamentarias, habilita a los herederos legitimarios para interponer la
acción de reducción como una sanción frente a las liberalidades excesivas[4].
La acción de reducción[5] es la que persigue dejar sin efecto total o parcialmente los legados o donaciones
realizados por el causante que exceden la porción disponible. Esta acción procede hasta la medida necesaria
para que queden cubiertas las porciones legítimas de los herederos legitimarios[6].
A esta acción se le han asignado los siguientes caracteres[7]:
a) Patrimonial: tiene carácter pecuniario.
b) Transmisible: tanto a los sucesores mortis causa como por actos inter vivos.
c) No es inherente a la persona.
d) Renunciable: luego de la muerte del causante, se puede renunciar a la herencia o la legítima.
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e) Divisible: entre los legitimarios, que son titulares de sus cuotas de legítima.
f) Tiene efectos reales: es una acción personal con efectos reipersecutorios, ya que persigue la restitución del
bien.
g) Prescriptible: a los cinco años (art. 2560, CCC).
3. La legitimación activa
La acción de reducción nace en cabeza de los herederos legitimarios por disposición legal a partir de la muerte
del causante, por lo que éstos la ejercen como acción originaria y no por transmisión del causante[8].
Por lo tanto, los legitimarios que suceden al causante se encuentran legitimados para promover la acción en
primer término[9]. Estos pueden sucederlo por derecho propio o por derecho de representación del ascendiente.
Para reducir los legados, la ley incluye a todos los legitimarios que suceden al causante, pero para las
donaciones, sólo pueden promover la acción los descendientes y el cónyuge que se encuentren habilitados para
computarlas de acuerdo a las pautas del art. 2445[10].
Además de los herederos mencionados, se encuentran legitimados para promover esta acción:
- Los herederos del legitimario (legítimos o testamentarios).
- Los cesionarios (de derechos hereditarios o del derecho sobre esta acción)[11].
- Los acreedores del legitimario[12].
- Los acreedores del causante si ha perdido la limitación de su responsabilidad.
- Los legatarios del testador si encuentran el objeto legado dentro de esta acción[13].
4. Algunas consideraciones sobre el fallo "Ocampo, N. F. c/ Farella, E. y ot. Acción de reducción"
4.1 El caso
El heredero instituido de la causante promueve acción de reducción contra la donataria y los adquirentes
posteriores de un bien donado por el esposo de la testadora, en la medida que tal acto de disposición transgredía
la porción legítima de la cónyuge a quien sucede. En consecuencia, reclamó "que se condene a los actuales
titulares de dominio a restituirle el bien en la porción que le corresponde, bajo apercibimiento de lanzamiento".
En primera instancia se rechazó la pretensión por estimar que la testadora -cónyuge del donante-, "cuando
prestó el asentimiento en los términos del art. 1277 del Código Civil consintió la donación, y que ello determinaba
que careciera del derecho a reclamar la reducción", Asimismo, se sostuvo que al tiempo de la donación, el actual
heredero testamentario, "no revestía la calidad de heredero, por lo que no podía articular la referida acción".
El actor apeló dicho pronunciamiento y la Sala I de la Cámara Segunda de Apelación en lo Civil y Comercial del
Departamento Judicial de La Plata, por mayoría, lo confirmó.
La Corte de la Provincia de Buenos Aires en un fallo con disidencia del Dr. Soria, rechazó el recurso de
inaplicabilidad de ley interpuesto por el actor.
4.2 Argumentos del tribunal
El voto del Dr. Soria, contiene una fundamentación exhaustiva en la que describe el derecho que corresponde
aplicar al caso y propone casar la sentencia recurrida, dando favorable acogida al recurso de inaplicabilidad de
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ley. Se resume en los siguientes tópicos: a) El art. 1832 del Código Civil confiere legitimación para demandar la
reducción a los herederos forzosos que existían en época de la donación; b) La testadora estaba
específicamente encuadrada en esa hipótesis, siendo legitimaria del donante dada su condición de cónyuge; c)
El actor, heredero testamentario, puede ejercer los derechos que a la testadora le confería la ley en protección de
su legítima (arts. 3279, 3413, 3347 y afines del CC); d) La renuncia de la acción de reducción no puede tener
lugar antes de la muerte del donante (arts. 3311 y 3599 del CC), de donde el asentimiento que brindara la
cónyuge al tiempo de la donación carece de valor[14].
Sin embargo, el resto de los vocales que integran la prestigiosa Corte bonaerense, adhirieron al voto del Dr. de
Lazzari, en contra de la admisión del recurso casatorio. En síntesis, los argumentos del mencionado Vocal,
fueron los siguientes:
- El actor no resulta un heredero forzoso existente al momento de la donación.
- La entrada en vigencia del CCC y la aplicación inmediata de las normas de interpretación de la ley consagradas
en el Título Preliminar, (arts. 1, 2, 9, 10 y concordantes).
- La manifestación de la voluntad de la testadora al prestar un asentimiento innecesario en el acto de donación,
dado que se trataba un bien propio de su esposo y no se encontraba comprendido dentro de la disposición del
art. 1277, CC.
- La aplicación de la doctrina de los actos propios, derivada del principio de buena fe.
- La verdadera intención de la testadora.
- La analogía del art. 3604, CC, que veda promover la acción protectoria de la legítima al heredero que consintió
el acto.
Por nuestra parte, entendemos que la conclusión del magistrado es lo que da mayor sustento a la sentencia:
"Como señala la doctrina, la aplicación de argumentos lógicamente válidos en contextos jurídicos no garantiza de
por sí la veracidad de su conclusión. Un argumento que es válido en términos lógicos puede ser ilógico en
sentido amplio, si parece carecer de sentido o fija estándares de conducta poco razonables. La premisa mayor
del razonamiento no coincidiría, en este caso, con los principios generales del derecho...".
4.3 La acción de reducción y la reinterpretación de las normas en el código unificado
Como menciona el fallo, el art. 2, CCC dispone: La ley debe ser interpretada teniendo en cuenta sus palabras,
sus finalidades, las leyes análogas, las disposiciones que surgen de los tratados sobre derechos humanos, los
principios y los valores jurídicos, de modo coherente con todo el ordenamiento[15].
Consideramos que, en el caso que dio lugar al fallo referenciado, la legitimación activa del heredero instituido por
la legitimaria es indiscutible desde la perspectiva estrictamente legal. Como se anticipó, la acción de reducción es
transmisible y no es inherente a la persona. Por otra parte, como señaló el Dr. Soria, el asentimiento prestado a
la donación no le impide a la legitimaria promover con posterioridad la acción protectoria de su legítima, como
tampoco puede encuadrarse en una renuncia anticipada en virtud del art. 3604, CC (por analogía).
Sin embargo, con el art. 2 del Código unificado como punto de partida, la acción promovida por el legitimado
activo (heredero instituido de la cónyuge supérstite del donante), se ve frustrada por ser contraria a la finalidad de
la norma y por el principio de buena fe, entre otros principios generales. La reinterpretación de las normas
protectorias de la legítima en el marco del art. 2 CCCN, permite arribar a la misma conclusión que llevó al
rechazo de la acción, en base a una deconstrucción[16].
En esta línea argumental, se ha sostenido que la finalidad de la legítima es la protección de la familia[17], tutela
que alcanza a los miembros con vínculo más próximos al causante. Se puede afirmar también que es la
concreción del principio de solidaridad familiar[18]. En este caso particular, la cónyuge del donante fue
beneficiada con el usufructo del bien donado a su sobrina, por lo que, como única integrante de la familia próxima
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del causante, se cumple con el fin protectorio perseguido por el legislador.
Es decir, la justificación de la legítima y de su protección, se sustenta en su finalidad, de la que no se puede
separar. Si el fin de la legítima es resguardar una porción del patrimonio del causante a la cónyuge, este se había
cumplido al beneficiarla con el usufructo del bien donado.
Por otra parte, los principios y los valores jurídicos, interpretados de modo coherente con el ordenamiento
jurídico, conducen a una idéntica resolución.
Cabe destacar que los principios generales del derecho son ideas rectoras que rigen el ordenamiento jurídico[19],
constituyen una fuente de derecho y un criterio de interpretación de las normas. Al tener estas dos funciones, en
concreto, le aportan al juez directivas abiertas para resolver casos no previstos o dar soluciones al conflicto entre
derechos igualmente reconocidos. El art. 2, CCC, entonces, permite deducir que, como elementos de
interpretación[20]:
- las posibles contradicciones entre las disposiciones positivas concretas se resolverán en base a los principios
generales.
- el principio general inspirador de una disposición que ofrece dudas nos dará la clave para su interpretación.
Esta función de los principios jurídicos habilita modificar, en el caso concreto, la aplicación de normas
consideradas de orden público, como las referidas a la protección de la legítima que, de aplicarse, contradicen la
finalidad que persiguen, en un caso como el resuelto por la CSBA.
Al respecto, entendemos que el principio general de buena fe sustenta el rechazo de la acción de reducción
promovida por el heredero instituido, dado que es un principio relativo al ejercicio de los derechos y constituye un
mandato de optimización, "en cuanto ordena reglas de comportamiento cooperativo"[21]. Por lo tanto, desde el
aspecto normativo es una cláusula general "porque es un jurídico indeterminado, una adaptación flexible a las
circunstancias de tiempo y lugar"[22].
En este caso, se trata de la buena fe probidad u objetiva, que es el comportamiento leal, honesto en la
celebración, interpretación, cumplimiento y/o ejecución del acto. Sin lugar a dudas, para la testadora, la conducta
esperada de su sucesor testamentario era que respete su voluntad, manifestada a través de diversos actos,
como el asentimiento prestado a la donación de un bien propio del causante sin que lo exigiera una disposición
legal. En virtud del principio de buena fe, entonces, el heredero debe obrar de acuerdo a la conducta esperada
por la testadora[23].
A través de la deconstrucción, las decisiones judiciales "afianzan la justicia"[24], en virtud de las funciones que se
asignan a los valores jurídicos, entre los cuales se contempla el límite axiológico, en el campo de la validez
material[25].
5. Conclusión
El código unificado abre las puertas para la reinterpretación de las leyes de derecho privado, aún aquellas que se
consideran de orden público. Esta nueva lectura de las normas exige una sólida justificación basada en las
pautas del artículo 2, que habilita recurrir a la finalidad de la norma, los principios y los valores jurídicos.
[1] JUBA, Base de jurisprudencia: "Ocampo, Néstor Fabián contra Farella, Elisa Guillermina y otros.
Acción de reducción" C. 116.714, 16 de abril de 2016.
[2] Fornieles, S., Tratado de las Sucesiones, T II, 4ª. ed., TEA, 1958, p. 98; Borda, G. A. "Tratado de
derecho civil. Sucesiones", T. II, 5ª. ed. Abeledo Perrot, 1980, p. 102; Zannoni, E.A., Derecho de las
sucesiones, t. 2, 4ª. ed., Astrea, 1997, p.153; Pérez Lasala, J. L., Tratado de Sucesiones, T II, 2ª.
ed., Rubinzal-Culzoni, 2014, p. 212 y sigs. ; Natale, R. M., "La acción de reducción", Editorial
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Advocatus, 2008, p. 50; Ferrer, F. A. M., La acción de reducción en "Sucesiones", Rubinzal-Culzoni,
1991, p. 194. Se adopta una definición amplia, desarrollada durante la vigencia del Código
derogado, que consideramos aplicable al CCC.
[3] Art. 2445, CCC: Porciones legítimas. La porción legítima de los descendientes es de dos tercios, la
de los ascendientes de un medio y la del cónyuge de un medio. Dichas porciones se calculan sobre
la suma del valor líquido de la herencia al tiempo de la muerte del causante más el de los bienes
donados computables para cada legitimario, a la época de la partición según el estado del bien a la
época de la donación. Para el cómputo de la porción de cada descendiente sólo se toman en
cuenta las donaciones colacionables o reducibles, efectuadas a partir de los trescientos días
anteriores a su nacimiento o, en su caso, al nacimiento del ascendiente a quien representa, y para
el del cónyuge, las hechas después del matrimonio.
[4] Ferrer, F. A. M., La acción de reducción, p. 195; Natale, R. M., op. cit. p. 191.
[5] Sobre la acción de complemento, ver: Natale, R. M., op. cit. p. 187 y sigs., Ferrer, "Los acreedores
del heredero y la sucesión", Abeledo-Perrot, 1992, p. 135.
[6] Ferrer, F. A. M. "Los acreedores del heredero y la sucesión", p. 133 y sig.
[7] Ferrer, F. A. M., La acción de reducción, p. 197 y sigs.; Natale, R. M., op. cit. p. 191 y sigs.
[8] Natale, R. M., op. cit. p. 236.
[9] En cuanto al requisito referido a la aceptación de la herencia por parte de los legitimarios,
dependerá de la naturaleza jurídica asignada a la legítima (pars hereditatis o pars bonorum),
discusión que excede el marco de este trabajo (Natale, R. M., op. cit. p. 221; Zannoni, E. A., op. cit.,
p. 136 y sigs.; Pérez Lasala, op. cit. p. 212; Alterni, J. H. - Ferrer, F. A. M. en Código Civil y
Comercial comentado, T XI, L.L., p. 566 y sigs.)
[10] Sobre la crítica de la doctrina a la solución legal ver Medina, G. y Rolleri, G "Derecho de las
sucesiones", Abeledo Perrot, 2017, p. 589 y sgs.. En la comisión N° 9 (Sucesiones) de las XXVI
JNDC se aprobó de lege ferenda: a. La colación puede ser pedida por quien era descendiente con
llamamiento hereditario presuntivo a la fecha de la donación y también por los descendientes
llamados a la sucesión nacidos con posterioridad a ésta. b. Por el principio de congruencia igual
criterio se aplicará en materia de reducción debiéndose modificar en este sentido el tercer párrafo
del artículo 2445.
[11] Ferrer, F. A. M., La acción..., p. 207.
[12] No hay unanimidad de opiniones en relación con esta legitimación activa (ver Natale, R.M., op. cit.,
p. 226; Ferrer, F. A. M., La acción..., p. 207).
[13] Natale, R.M., op. cit., p. 226.
[14] Esta síntesis corresponde al voto del Dr. de Lazzari del fallo comentado.
[15] El art. 2 se debe complementar con los arts. 1 y 3 del Título Preliminar del CCC.
[16] Se parte de Derrida para quien "todo texto es deconstruible ya que el lenguaje no es absoluto"
(Sztajnszraijber, D., "Filosofía en 11 frases", Paidós, 2018, p. 263).
[17] Fornieles, op. cit., p. 98.
[18] Medina, G. y Roveda, E. G., "Derecho de Familia", Abeledo Perrot, 2016, p. 82 y sigs. Estos
autores no incluyen a la protección de la legítima dentro de los ejemplos de solidaridad familiar en
el derecho sucesorio pero consideramos que encuadra dentro de este principio, desde una
perspectiva amplia.
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[19] Se los ha definido como "estándar que ha de ser observado, no porque favorezca o asegure una
situación económica, política o social que se considera deseable, sino porque es una exigencia de
la justicia, la equidad o alguna otra dimensión de la moralidad" (Dworkin, R., "Los derechos en
serio", Ed. Ariel, 1989, p. 77).
[20] Medina, G. y ot., op. cit., p. 64.
[21] Lorenzetti, R. L. (director) "Código Civil y Comercial de la Nación", T I, Rubinzal-Culzoni, 2014, p.
53.
[22] Idem.
[23] La conducta del actor también puede considerarse abusiva en los términos del art. 10 CCC, por lo
que podría recurrirse al principio expuesto en esta norma: "La ley no ampara el ejercicio abusivo de
los derechos".
[24] Para Derrida, la deconstrucción es "un acto de justicia, porque rompe monopolios y prioriza
siempre al otro" (Sztajnszraijber, D., op. cit., p. 263).
[25] Lorenzetti, R. L. op. cit., p. 39.
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