Módulo 2: Contratos: Introducción
Módulo 2: Contratos: Introducción
INTRODUCCIÓN AL MÓDULO
Introducción
UNIDAD 4: CONTRATOS
Introducción a la unidad
Tema 1: Contratos
Cierre de la unidad
Introducción a la unidad
Cierre de la unidad
Introducción a la unidad
Cierre de la unidad
Introducción
En este módulo veremos los distintos contratos que redactara el corredor, especialmente el
boleto de compraventa y su posibilidad de cesión a terceras personas.
Figura 1. Elaboración propia (2019)
Unidad 4— Contratos
4.1 Contratos
Introducción a la unidad
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Lección 3 de 20
Tema 1: Contratos
Los contratos inmobiliarios tienen su razón de ser, en que son el negocio jurídico que precedió a
la constitución de un derecho real.
Es menester que las partes que conforman un contrato sean capaces, para que este sea válido.
Incapacidad no es lo mismo que imposibilidad de consentir.
Es la base de todo contrato, es el acuerdo de dos o varias personas para producir un efecto jurídico
determinado. Para ello es menester que el consentimiento sea libre y no esté viciado (Los Vicios del
Consentimiento son: el error, el dolo, la violencia).
Que debe tener un contrato para ser válido debe contar con cuatro (4) características:
La toma de recaudos
Es de buen profesional eficiente y responsable, recordar la obligación legal y ética que tenemos
y hacer de esto una costumbre en la toma de recaudos y evitar malos momentos y perjuicios
por nuestro desempeño como profesionales.
Una vez que tenemos a nuestro cliente delante de nosotros y habiendo manifestado este cuál
es la intención de por qué ha solicitado nuestra intervención como profesional (si quiere vender,
alquilar la propiedad, etc.), primeramente y antes de redactar la autorización, debemos
cerciorarnos que la persona esté en condiciones legales de contratar, porque de lo contrario,
habremos hecho un contrato nulo con la consabida consecuencia jurídica por no haber sido
diligentes y responsables, y no cumplir con una obligación que la ley nos impone; no nos
olvidemos que estamos intermediando entre las partes para lograr un negocio exitoso, donde
las partes plasmarán su voluntad y acuerdo en un contrato redactado por nosotros, y que a
partir de allí habrá derechos y obligaciones recíprocas, y efectos jurídicos; además de habernos
confiado su patrimonio.
Entonces debemos:
Capacidad legal para contratar: se puede dar que podemos tener delante
de nosotros una persona que nos muestra un poder del titular (que
puede haber fallecido, y consecuentemente caduca el poder), que tiene
alcance para administrar, pero no para disponer, o que el poder se
encuentra vencido, o una persona que parece ser normal y una vez
hechas las averiguaciones resulta ser un incapaz que está bajo cuidados
de otra persona; o puede ser una persona que se encuentra en estado
falencial— quiebra— y para contratar hay que pedir autorización judicial,
etc.), etc., para citar alguno de los casos.
desapoderado por algún juzgado (en una quiebra), y por más autorización que nos firme, a
nosotros no nos sirve para nada, y habremos gastado dinero, tiempo y esfuerzo tomando una
propiedad que el que nos encomendó la venta no está en condiciones de contratar. O sea que
también debemos cerciorarnos de quien es la persona que nos debe firmar esa autorización, y
como se compone la “parte vendedora”, cuantas personas deben firmar, para asegurarnos el
consentimiento de todos y no tengamos problemas (por ejemplo, puede haber una sucesión
terminada y uno de los herederos me trae la propiedad para venderla, y resulta que los otros
herederos no quieren vender).
La autorización de venta
La autorización de intermediación (ya sea para venta o alquiler) es un contrato entre el Corredor
Público y su comitente, y tiene que tener ciertos elementos:
Estado de ocupación.
Si quedan accesorios (aire acondicionado, salamandra, etc.)
Establecer que la venta se realiza libre de toda deuda y/o gravamen, con
todos sus impuestos, tasas y contribuciones y servicios pagos hasta el
día de la escritura.
Este principio está sujeto a variaciones de acuerdo con las circunstancias del caso, porque lo
fundamental es que no haya violación de los deberes de buena fe, por los contratantes, en
perjuicio del corredor. En tal sentido, puede anotarse la decisión que reconoce al corredor el
derecho a la comisión, pese a hallarse vencido el plazo, si la operación fue concretada por las
partes, 5 días después del vencimiento de aquel, en términos idénticos a los de la oferta llevada
por el corredor.
Anexo: Modelo de autorizaciones
2) AUTORIZACIÓN DE VENTA
Por la presente se otorga autorización en forma exclusiva e irrevocable a la firma ..." ,
representada por su titular Martillero y Corredor Público Don …, Colegiado …, con domicilio en
… de la ciudad y partido de..., Provincia de … por el término de … días, para que proceda a
Vender el Inmueble sito en la calle …, de la localidad de …, partido de …, Provincia de …, bajo las
siguientes condiciones generales básicas:
1º) El Precio total de venta será de: …
2º) La forma de pago será la siguiente:
a) En el acto de la firma del boleto de compraventa se deberá abonar la suma de ... en
concepto de "a cuenta de precio”.
b) En el acto de la firma de la escritura traslativa de dominio, se deberá abonar el saldo de
precio totalmente al contado, es decir, la suma de: …
c) La escritura traslativa de dominio se firmara dentro de los … días, de la fecha en que se
suscriba el Boleto de Compraventa, siendo los gastos que la misma origine abonados en el
orden causado y de acuerdo a la Práctica Notarial, conforme a Ley. Debiendo otorgarse
simultáneamente La Posesión del inmueble, libre de ocupantes y totalmente desocupado.
3º) El AUTORIZANTE declara: ser único y exclusivo titular de dominio, que los títulos son
perfectos y que, no se encuentra Inhibido para disponer del mismo, asumiendo la obligación
de entregar el inmueble libre de hipotecas, embargos, y demás gravámenes, con todos los
impuestos, contribuciones, tasas, servicios, y demás obligaciones y afectaciones
correspondientes al inmueble totalmente pagos hasta el día de la firma de la escritura
traslativa de dominio.
4º) En el inmueble se halla instalada la línea telefónica Número: ... cuya
facturación será abonada hasta el día de la escrituración por el Autorizante, quien transferirá
la misma a favor de quien resulte comprador.
5º) En caso de venta o revocación de la presente, el Autorizante deberá abonar a ..... en
concepto de honorarios el ... % sobre el precio total obtenido o establecido en la presente, en
el acto de la firma del Boleto de Compraventa a la fecha de aceptación de la oferta o de la
revocación de la presente.
En prueba de conformidad y para su fiel cumplimiento se firman dos ejemplares de un mismo
tenor y a un solo efecto en la Ciudad de ... Partido de ... , Pcia. de ..... , a los ..... días del mes de
..... de .....
Locación de inmuebles
Definición
Artículo 1187
Hay contrato de locación si una parte se obliga a otorgar a otra el uso y goce temporario de una cosa,
a cambio del pago de un precio en dinero. Se aplica en subsidio lo dispuesto con respecto al
consentimiento, precio y objeto del contrato de compraventas.
Comentarios: Al igual que la legislación anterior, se resalta la temporalidad en la duración del contrato
y la aplicación en subsidio de lo dispuesto sobre la compraventa.
Forma. Oponobilidad
Artículo 1188
El contrato de locación de cosa inmueble o mueble registrable, de una universalidad que incluya a
alguna de ellas, o de parte material de un inmueble, debe ser hecho por escrito. Esta regla se aplica
también a prórrogas y modificaciones.
Comentarios:
Anteriormente, el código no prescribía una forma determinada, pero la ley 23091 impuso la
instrumentación por escrito, interpretada mayoritariamente como una solemnidad ad probationem,
esto significa que la forma no hace a la eficacia del negocio, sino a la posibilidad de su acreditación.
Artículo 1189
Continuador de la locación
Artículo 1190
Comentarios:
La locación subsiste siempre que la cosa objeto de la locación, haya sido enajenada por
cualquier acto jurídico, sea por venta, donación, permuta, dación en pago, etc. El fundamento de
la norma estriba en la buena fe. Al igual que el supuesto anterior, la norma es derogable por
voluntad de las partes, pero no podrá restringir el plazo mínimo de dos años.
Se consagra el derecho a hacer subsistir la locación en cabeza de los continuadores, sujetos que no
se identifican con los herederos del locatario, esta opción beneficia a quien habitaba el inmueble y
además logre acreditar haber recibido ostensible trato familiar por un año previo al abandono o
fallecimiento del locatario, aun cuando no se verifique grado alguno de parentesco.
Cuando se abandonase la cosa locada surge el derecho de resolución por causa imputable al
locatario, sin embargo, en la medida que el locatario tuviere grupo conviviente habitando en el
inmueble, estos tendrán la facultad de convertirse en continuadores de la locación, siempre que sea
un inmueble con destino a la habitación.
Fuentes: Art. 1496 y 1498; Ley 23091
Artículo 1191
Para celebrar contrato de locación por más de tres años, o cobrar alquileres anticipados por el mismo
período, se requiere facultad expresa.
Comentarios:
La celebración del contrato de locación es considerada un acto de administración, por lo cual, locador
y locatario, solo requieren contar con dicha actitud para que el contrato sea válido. Por excepción,
podrá ser considerado un acto de disposición cuando se exceda de un determinado plazo, esto es,
cuando se exceda los tres años, para lo cual se requiere facultad expresa.
Comprende tanto la facultad de celebrar el contrato de locación como de percibir pagos anticipados,
entendiéndose tal, el que se efectúa antes de ser exigible.
Objeto y destino
Artículo 1192
Toda cosa presente o futura, cuya tenencia esté en el comercio, puede ser objeto de contrato de
locación, si es determinable, aunque sea solo en su especie.
suspensiva de que la cosa llegue a existir; el riesgo pesa, a falta de pacto en contrario, en cabeza del
locador. En relación a la locación de cosa ajena, la doctrina considera posible y lícito en aquellos casos
en los que existe legitimación para disponer del uso y goce.
Artículo 1193
Si el locador es una persona jurídica de derecho público, el contrato se rige en lo pertinente por las
normas administrativas, y en subsidio por las del Código Civil en materia de locación.
Comentarios:
Ya no se realiza la distinción compleja entre bienes estatales, corporaciones o establecimientos de
utilidad pública, como en la antigua redacción del Código.
Son personas jurídicas públicas: el Estado Nacional, Provincial, Municipal, CABA, Iglesia Católica,
entidades autárquicas y demás organizaciones a las que se atribuya ese carácter, se entiende que
abarca también a los Colegios Profesionales, si el Estado les confiriese la facultad de administrar
bienes de su patrimonio.
Cuando el Estado actúa como sujeto de derecho privado celebrando contratos de locación con
particulares, y asumiendo el rol de locatario, queda sujeto a las disposiciones del Código Civil.
Artículo 1194
A falta de convención, puede darle el destino que tenía al momento de locarse, el que se da a cosas
análogas en el lugar donde la cosa se encuentra o el que corresponde a su naturaleza. Si el destino es
mixto, se aplican las normas correspondientes al destino habitacional.
Comentarios:
Se otorga preeminencia a la autonomía de las partes. A falta de un convenio expreso se disponen
distintas alternativas: aquel que tenía la cosa al momento de celebrarse el contrato, el que se suele dar
a las cosas de naturaleza similar o el que mejor corresponda con la naturaleza de la cosa. La
determinación del destino es importante, ya que hace nacer la facultad del locador de extinguir el
contrato cuando se da un uso distinto al pactado.
La norma establece que, existiendo destino mixto, por ej.: inmueble para colocar un comercio y
vivienda, debe dispensarse el tratamiento normativo de tutela habitacional.
Artículo 1195
Es nula la cláusula que impide el ingreso, o excluye del inmueble alquilado, cualquiera sea su destino, a
una persona incapaz o con capacidad restringida que se encuentre bajo la guarda, asistencia o
representación del locatario o sublocatario, aunque este no habite el inmueble.
Comentarios:
La norma confiere una tutela más amplia, abarca a los incapaces de hecho, no solo a los mejores, y se
hace extensiva la protección a aquellos que reciben mera “asistencia” aun cuando no habiten el
inmueble. La nulidad será parcial y solo recaerá sobre la cláusula de exclusión.
Locación habitacional
Artículo 1196
Depósitos de garantía o exigencias asimilables, por cantidad mayor del importe equivalente a un
mes de alquiler por cada año de locación contratado.
Plazo máximo
Artículo 1197
El tiempo de locación, cualquiera sea su objeto, no puede exceder de veinte años para el destino
habitacional y cincuenta años para los otros destinos.
El contrato es renovable expresamente por un lapso que no exceda los máximos previstos contados
desde su inicio.
Comentarios:
El código anterior a la reforma previa un plazo máximo de 10 años, que se consideró como exiguo en
ciertas circunstancias. La reforma distingue los plazos según los distintos destinos del inmueble.
Respecto de la renovación, se permite cualquiera sea su destino, siempre y cuando no se excedan los
plazos máximos establecidos. El cómputo del plazo es el inicio del contrato, de lo contrario las partes
podrían pactar un contrato de 20 o 50 años, con renovaciones por iguales plazos, contraviniendo la
limitación legal. Tanto la renovación como la prórroga deben instrumentarse por escrito, por lo general
con una cláusula que establezca esa opción.
Artículo 1198
Artículo 1199
No se aplica el plazo mínimo legal a los contratos de locación de inmuebles o parte de ellos
destinados a:
Sede de embajada, consulado u organismo internacional, y el destinado a habitación de su
personal extranjero, diplomático o consular.
Habitación con muebles que se arrienden con fines de turismo, descanso o similares. Si el plazo
del contrato supera los tres meses, se presume que no fue hecho con esos fines.
Guarda de cosas.
Tampoco se aplica el plazo mínimo legal a los contratos que tengan por objeto el cumplimiento de una
finalidad determinada expresada en el contrato y que debe normalmente cumplirse en el plazo menor
pactado.
Efectos de la locación
Entregar la cosa
Artículo 1200
Comentarios
Si nada se ha acordado, el destino y/o uso que se dará a la cosa determinará el estado en que deba
ser entregada, excepto cuando el locatario conocía o debía conocer el estado de la cosa. El estado
apropiado de la cosa debe ser verificado al momento de la entrega, debiendo repararse la misma en el
intervalo que va desde que el contrato se perfecciona a la entrega de la cosa locada, salvo en los
casos en los que excepcionalmente esto se descarte por la autonomía de la voluntad.
Fuentes: Art. 1514.
Artículo 1201
El locador debe conservar la cosa locada en estado de servir al uso y goce convenido y efectuar a su
cargo la reparación que exija el deterioro originado en su calidad o defecto, en su propia culpa, o en la
de sus dependientes o en hechos de terceros o caso fortuito. Si al efectuar la reparación o innovación
se interrumpe o turba el uso y goce convenido, el locatario tiene derecho a que se reduzca el canon
temporariamente en proporción a la gravedad de la turbación o, según las circunstancias, a resolver el
contrato.
Pagar mejoras
Artículo 1202
El locador debe pagar las mejoras necesarias hechas por el locatario a la cosa locada, aunque no lo
haya convenido, si el contrato se resuelve sin culpa del locatario. Excepto que sea por destrucción de
la cosa.
Comentarios
Se suprimen varios preceptos del Código de Vélez, consideradas sobreabundantes.
Se entiende por mejora necesaria: aquella cuya realización es indispensable para la conservación de la
cosa y que son a cargo del locador; con ello se resguarda al locatario cuando se resuelve el contrato
por cualquier causa que no sea su culpa y aunque no se haya previsto en el contrato. Este precepto
podría ser derogado por voluntad de las partes, excepto cuando se trate de un contrato de consumo,
que como ya se ha mencionado, es de orden público. En ningún caso deberá el locador las mejoras
útiles.
Artículo 1203
Si por caso fortuito o fuerza mayor, el locatario se ve impedido de usar o gozar de la cosa, o esta no
puede servir para el objeto de la convención, puede pedir la rescisión del contrato, o la cesación del
pago del precio por el tiempo que no pueda usar o gozar de la cosa. Si el caso fortuito no afecta a la
cosa misma, sus obligaciones continúan como antes.
Artículo 1204
La pérdida de luminosidad del inmueble urbano por construcciones en las fincas vecinas no autoriza al
locatario a solicitar la reducción del precio ni a resolver el contrato, excepto que medie dolo del locador.
Prohibición de variar el destino
Artículo 1205
El locatario puede usar y gozar de la cosa conforme a derecho y exclusivamente para el destino
correspondiente. No puede variarlo, aunque ello no cause perjuicio al locador.
Comentarios
Se respeta ante todo al acuerdo que las partes libremente expresaron en el contrato; sin embargo, la
voluntad de las partes puede modificarse y facultar el cambio de destino de la cosa por un acto
posterior. Todo lo referente al uso pactado es una cuestión de hecho que en definitiva dependerá del
criterio judicial.
La inexistencia de daños y perjuicios resulta irrelevante al efecto de facultar al locador a pedir la
extinción del contrato y los daños y perjuicios derivados de la extinción de la locación.
Fuentes: Arts. 1503, 1504, 1554
Artículo 1207
Si es urgente realizar reparaciones necesarias, puede efectuarlas a costa del locador dándole previo
aviso.
Comentarios
Se consagra la obligación de aviso previo al locador antes de proceder a la erogación de urgencia. En
caso de inmuebles se refiere a las reparaciones que impone el uso normal y adecuado de la cosa, pero
no está obligado por ej.: a abonar el impuesto inmobiliario o la pintura del lugar. Solo serán a cargo del
locatario en la medida que sean menores, si implican una erogación mayor, por ej.: un calefón
inutilizable por tener ya veinte años de uso, serán a cargo del locador. Otros ejemplos: reparar una
cerradura, es una mejora de mantenimiento a cargo del locador, pero no el cambio de cableado
eléctrico del inmueble.
En relación al aviso necesario al locador, basta con que se curse algún tipo de notificación, ya que
muchas veces la urgencia no admite dilación alguna, por ello en casos de suma urgencia, como por ej.,
la rotura de una cañería, con un mensaje de texto por telefonía celular, revestiría gran utilidad y sería
plenamente válido.
Artículo 1208
La prestación dineraria a cargo del locatario se integra con el precio de la locación y toda otra
prestación de pago periódico asumida convencionalmente por el locatario. Para su cobro se concede
vía ejecutiva. A falta de convención, el pago debe ser hecho por anticipado: si la cosa es mueble, de
contado; y si es inmueble, por período mensual.
Comentarios
Los impuestos y contribuciones de mejoras que gravan el inmueble pueden ser objeto de convenio de
partes, disponiendo que el pago integre el precio a cargo del locatario o permanezca adeudado por el
locador. También en el caso de las expensas comunes, ordinarias, extraordinarias, y el pago de
servicios, el alquiler, su pago suele imponerse al locatario y su incumplimiento autoriza el desalojo.
Como alguna jurisprudencia negó la acción ejecutiva, se incluyó, además del precio del alquiler, todas
las prestaciones de pago periódico asumidas por el locatario, para zanjar cualquier duda o cuestión
interpretativa al respecto.
CCyC.
b) lo determina un tercero
c) se fija en relación a una cosa determinada
Precio en moneda extranjera:
Diversas formas que puede ser útiles a la hora de contratar pueden ser:
A) Contrato pactando alquiler progresivo o escalonado, ascendente o descendente.
B) Alquiler en moneda extranjera con precauciones.
C) Alquiler fijado en bonos de la deuda argentina.
D) Alquiler fijado por un tercero (sin limitación durante el plazo mínimo)
E) Alquiler cuotativo.
F) Alquiler constituido por suma predeterminada y porcentaje de ventas.
H) Alquiler con indexación en suspenso.
Artículo 1209
El locatario tiene a su cargo el pago de las cargas y contribuciones que se originen en el destino que dé
a la cosa locada. No tiene a su cargo el pago de las que graven la cosa, excepto pacto en contrario.
Restituir la cosa
Artículo 1210
El locatario, al concluir el contrato, debe restituir al locador la cosa en el estado en que la recibió,
excepto los deterioros provenientes del mero transcurso del tiempo y el uso regular.
También debe entregarle constancias de los pagos que efectuó en razón de la relación locativa y que
resulten atinentes a la cosa o los servicios que tenga.
Comentarios
Una vez extinguido el contrato, nace la obligación restitutoria, la que incumplida da lugar al desalojo.
Ha sido suprimida la presunción de que “la cosa, al ser entregada al comienzo de la locación, se
encontraba en buen estado y era apta para su destino”.
También se hace por primera vez expresa mención la obligación de entregar los recibos de pago, de
modo que se acredite el cumplimiento el contrato y sirvan para demostrar frente a proveedores e
interesados el estado de pago.
Régimen de mejoras
Regla
Artículo 1211
El locatario puede realizar mejoras en la cosa locada, excepto que esté prohibido en el contrato,
alteren la substancia o forma de la cosa, o haya sido interpelado a restituirla.
No tiene derecho a reclamar el pago de mejoras útiles y de mero lujo o suntuarias, pero, si son mejora
necesaria, puede reclamar su valor al locador.
Artículo 1212
Comentarios
En principio, el locatario puede realizar mejoras en la cosa locada, pudiendo ser necesarias, útiles o
suntuarias, esta regla tiene excepciones, si las partes pactaron en contrario, o esas mejoras impliquen
mudar o alterar el destino de la misma. En este sentido, en virtud de la autonomía privada, pueden
establecer la prohibición de introducir mejoras, ya sea en forma general o especial, y posteriormente
pueden introducir una autorización similar.
El fundamento de no alterar el destino de la cosa radica en que la modificación es una facultad del
propietario y no del locador. Y por último, el fundamento de la prohibición de las mejoras luego de
requerida la devolución radica en que el locatario ya no tiene un pleno disfrute de la misma.
Cesión y sublocación
Cesión
Artículo 1213
El locatario solo puede ceder su posición contractual en los términos previstos en los art. 1636 y
siguientes. La cesión que no reúna tales requisitos viola la prohibición de variar el destino de la cosa
locada.
La prohibición contractual de ceder, implica la de sublocar y viceversa. Se considera cesión a la
sublocación de toda cosa.
Comentarios
Si nos referimos a la transmisión de la posición contractual locativa, la norma se remite a las reglas
sobre cesión de posición contractual, la violación de dichas reglas se considera alterar el destino de la
cosa locada, circunstancia que facultara al locador a finalizar el contrato y reclamar las
indemnizaciones que pudieran corresponder.
La sublocación de la cosa es considerada como un nuevo contrato de locación, pero una sublocación
que tenga por objeto una cosa idéntica en toda su extensión, que comprendía la relación locativa
original, es considerada por el nuevo ordenamiento como cesión.
Fuentes: Arts. 1583, 1584, 1585, 1597
Sublocación
Artículo 1214
El locatario puede dar en sublocación parte de una cosa locada, si no hay pacto en contrario. Para ello
debe comunicar al locador, por medio fehaciente, su intención de sublocar e indicarle el nombre y
domicilio de la persona con quien se propone contratar, y el destino que el sublocatario asignará a la
cosa. El locador solo puede oponerse por medio fehaciente, dentro del plazo de diez días de
La sublocación contratada pese a la oposición del locador, o con apartamiento de los términos que se
le comunicaron, viola la prohibición de variar el destino de la cosa locada.
Comentarios
La sublocación autorizada es solo parcial, y siempre que no exista pacto en contrario, ya se mencionó
en el artículo anterior que la sublocación de toda la cosa se considera cesión.
Sin embargo, al ser una norma supletoria, el acuerdo entre partes puede dispensar al locatario del
procedimiento de notificación o la prohibición de iniciarlo, y en este último caso, aunque se cursare
notificación al locador y hubiera transcurridos los días que impone la norma, no se habilitara la
autorización para subarrendar.
Artículo 1215
Entre sublocador y sublocatario rigen las normas previstas en el contrato respectivo y las de este
Capítulo. Está implícita la cláusula de usar y gozar de la cosa sin transgredir el contrato principal.
Comentarios
Para el supuesto de que el locatario perfeccione un contrato de sublocación, se regirá por el contrato
base y las normas legales, aunque sean supletorias. Por ende, se entiende implícito que el uso y goce
del inmueble debe darse dentro del marco del contrato originario, con sus mismos alcances y
restricciones.
Acciones directas
Artículo 1216
Sin perjuicio de sus derechos respecto del locatario, el locador tiene acción directa contra el
sublocador para cobrar el alquiler adeudado por el locatario, en la medida de la deuda del sublocatario.
También puede exigir de este el cumplimiento de las obligaciones que la sublocación le impone,
inclusive el resarcimiento de los daños causados por el uso indebido de la cosa.
Recíprocamente, el sublocatario tiene acción directa contra el locador para obtener a su favor el
cumplimiento de las obligaciones asumidas en el contrato de locación. La conclusión de la locación
determina la cesación del subarriendo, excepto que se haya producido por confusión.
Comentarios
Por expresa habilitación legal, el locador puede exigir al sublocatario el pago de los alquileres
adeudados, pero hasta el monto que le debiera al locatario-sublocador. La acción se extiende para el
cumplimiento de las obligaciones que la sublocación impone.
Por su parte, el sublocatario mediante acción directa podría también exigir al locador el cumplimiento
de las obligaciones originariamente asumidas por el contrato de locación celebrado con el locatario
sublocador, por ej. La de mantener la cosa en buen estado de conservación.
Extinción de la locación
Artículo 1217
Comentarios
Si el plazo fuera indeterminado, se deberá acudir ante el juez para la fijación del mismo, si el plazo es
tácito, la locación concluye en el tiempo en que acorde a los usos y costumbres debía restituirse la
cosa, pero no se incurrirá en mora hasta que el locatario sea debidamente interpelado.
Artículo 1218
Si vence el plazo convenido o el plazo mínimo legal en ausencia de convención, y el locatario continúa
en la tenencia de la cosa, no hay tácita reconducción, sino la continuación de la locación en los
mismos términos contratados, hasta que cualquiera de las partes de por concluido el contrato
mediante comunicación fehaciente. La recepción de pagos durante la continuación de la locación no
altera lo dispuesto en el primer párrafo.
Comentarios
Tres son las condiciones que se han tenido en cuenta para aplicar la continuidad de la locación:
3. que el locatario permanezca en el uso y goce de la cosa sin que el locatario se oponga.
Artículo 1220
Comentarios
Las causales no operan de pleno derecho. Para el supuesto de locación de consumo se aplica el
régimen del consumidor.
Resolución anticipada
Artículo 1221
Si la cosa locada es un inmueble y han transcurrido seis meses de contrato, debiendo notificar en
forma fehaciente su decisión al locador. Si hace uso de la opción resolutoria en el primer año de
vigencia de la relación locativa, debe abonar al locador, en concepto de indemnización, la suma
equivalente a un mes y medio de alquiler al momento de desocupar el inmueble y la de un mes si
la opción se ejercita transcurrido dicho lapso.
En los casos del artículo 1199, debiendo abonar al locador el equivalente a dos meses de
alquiler.
Renovación de contrato
En los contratos de inmuebles destinados a vivienda, dentro de los tres (3) últimos meses de la
relación locativa, cualquiera de las partes podrá convocar a la otra, notificándola en forma fehaciente,
a efectos de acordar la renovación del contrato, en un plazo no mayor a quince (15) días corridos. En
caso de silencio del locador o frente a su negativa de llegar a un acuerdo, estando debidamente
notificado, el locatario puede resolver el contrato de manera anticipada sin pagar la indemnización
correspondiente.
Efectos de la extinción
Artículo 1222
Artículo 1224
El locatario puede retirar la mejora útil o suntuaria al concluir la locación; pero no puede hacerlo si
acordó que quede en beneficio de la cosa, si de la separación se sigue daño para ella, o separarla no le
ocasiona provecho alguno.
El locador puede adquirir la mejora hecha en violación a una prohibición contractual, pagando el mayor
valor que adquirió la cosa.
Comentarios
Las mejoras útiles son aquellas que aprovecha a cualquier poseedor, y suntuarias, son de exclusiva
utilidad para quien las introduce. No debe inferirse de la norma la obligación del locador de abonar una
mejora no autorizada, se le acuerda la facultad de pedir el retiro de la mejora en cuestión si esta
pudiera ser retirada por el locatario, abonando el mayor valor que adquirió la cosa. En caso de mejoras
necesarias siempre podrá el locatario exigir su valor. Las mejoras voluntarias o suntuarias son
excepcionalmente a cargo del locador, si este tuvo culpa en la resolución del contrato.
Caducidad de la fianza
Artículo 1225
Renovación: Las obligaciones del fiador cesan automáticamente al vencimiento del plazo de la
locación, excepto la que derive de la no restitución en tiempo del inmueble locado.
Se exige el consentimiento expreso del fiador para obligarse en la renovación o prórroga expresa o
tácita, una vez vencido el plazo del contrato de locación.
Es nula toda disposición anticipada que extienda la fianza, sea simple, solidaria como codeudor o
principal pagador, del contrato de locación original.
Comentarios
Siendo nulas las cláusulas que prorroguen automáticamente las fianzas, el fiador se desvincula de la
relación contractual, aunque se haya pactado la prórroga tacita, y si no se pactó la misma, solo
responde por la obligación de restituir la cosa. Esta disposición es de orden público e inderogable por
voluntad de las partes. Si las partes desean renovar el contrato, aún tácitamente, deberán requerir la
expresa conformidad del fiador.
La obligación se limita al pago de los alquileres devengados y costas judiciales derivadas de la
efectiva restitución, no se extiende a la falta de pago de gastos de conservación a cargo del locatario
devengados con posterioridad a la fecha de cese del contrato, ni tampoco a los perjuicios derivados
de una sublocación celebrada con posterioridad.
Fuentes: No se encontraba en el Código de Vélez, es una reproducción del art. 1582 del Código Civil,
Facultad de retención
Artículo 1226
El ejercicio del derecho de retención por el locatario lo faculta a percibir los frutos naturales que la
cosa produzca. Si lo hace, al momento de la percepción debe compensar ese valor con la suma que le
es debida.
Comentarios
El texto circunscribe el derecho de retención a la percepción de los frutos, pero debe estarse a los
principios generales, advirtiéndose que el legislador no ha especificado un régimen de excepción que
autorice el uso de la cosa.
Corredor inmobiliario
Artículo 1351
Si solo interviene un corredor, todas las partes le deben comisión, excepto pacto en contrario o
protesta de una de las partes según el artículo 1346. No existe solidaridad entre las partes respecto del
corredor. Si interviene un corredor por cada parte, cada uno de ellos solo tiene derecho a cobrar
comisión de su respectivo comitente.
Garantías de alquiler
patrimonio en caso de incumplimiento del pago de los alquileres. Resulta interesante aclarar
esto, pues equivocadamente se cree que estos fiadores han garantizado con una propiedad
determinada y si luego de firmar, por ejemplo, la transfieren, ya no son más garantes. Se trata
de una fianza personal; por ello, aunque se las conozca como garantías propietarias, no son
tales, sino que son personas que acreditan su solvencia con la propiedad de determinados
inmuebles.
Los fiadores no podrán acreditar solvencia presentando inmuebles afectados al bien de familia,
pues esta medida como hemos explicado en la entrada: “bien de familia como protección de la
vivienda”; tiene como efecto impedir la ejecución del inmueble por los acreedores. Y ese mismo
ítem se ha diferenciado qué ocurre con las deudas anteriores y deudas posteriores a la
constitución del bien de familia.
En las locaciones habitacionales, en el caso de requerirse una garantía, el locatario debe proponer al
locador al menos dos (2) de las siguientes garantías:
b) Aval bancario;
c) Seguro de caución;
e) Garantía personal del locatario, que se documenta con recibo de sueldo, certificado de ingresos o
cualquier otro medio fehaciente. En caso de ser más de un locatario, deben sumarse los ingresos de
cada uno de ellos a los efectos de este artículo.
El locador no puede requerir una garantía que supere el equivalente a cinco (5) veces el valor mensual
de la locación, salvo que se trate del supuesto previsto en el inciso e), en el cual puede elevarse dicho
valor hasta un máximo de diez (10) veces. Bajo tales condiciones, el locador debe aceptar una de las
garantías propuestas por el locatario.
En los supuestos de los incisos b), c) y d), la reglamentación debe establecer los requisitos que deben
cumplir las personas que otorguen estas garantías, así como las características y condiciones de las
mismas.
Los garantes están obligados en todos los términos asumidos por
el inquilino, aun después de vencido el contrato, si este continúa
en la ocupación del inmueble.
Art. 14 LEY 27551.— Ajustes. Los contratos de locación, cualquiera sea su destino, están
exceptuados de lo dispuesto en los artículos 7° y 10 de la ley 23.928 y sus modificatorias.
En los contratos de locación de inmuebles destinados a uso habitacional, el precio del alquiler
debe fijarse como valor único y por períodos mensuales, sobre el cual solo pueden realizarse
A los fines dispuestos en el párrafo anterior, los ajustes deben efectuarse utilizando un índice
conformado por partes iguales por las variaciones mensuales del índice de precios al
consumidor (IPC) y la remuneración imponible promedio de los trabajadores estables (RIPTE),
que debe ser elaborado y publicado mensualmente por el Banco Central de la República
Argentina (BCRA).
Consignación
El texto del artículo siguiente es una solución para el caso que el locador se niegue a recibir los
alquileres, evitando de esta manera la mora del locatario, que desea cumplir con la deuda
contrada.
Es obligatorio que el locador realice la declaración del contrato de locación dentro de los 15
días de firmado el mismo ante AFIP, su incumplimiento genera multas o sanciones establecidas
por el organismo.
Artículo 16
Los contratos de locación de inmueble deben ser declarados por el locador ante la Administración
Federal de Ingresos Públicos de la Nación (AFIP), dentro del plazo, en la forma y con los alcances que
dicho organismo disponga. La Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) debe disponer un
Públicos de la Nación (AFIP) sobre la existencia del contrato, a los fines de que tome la
intervención que corresponda.
Sin perjuicio de la obligación del locador, cualquiera de las partes puede informar la existencia
del contrato a la Administración Federal de Ingresos Públicos de la Nación (AFIP) a los fines
dispuestos en el presente artículo, en los términos que esta autoridad disponga.
En este artículo podemos observar como la criptomoneda comienza a tener relación con la
compraventa de inmuebles.
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Lección 4 de 20
Cierre de la unidad
Un contrato se realiza entre dos o más personas con el objeto de crear entre ellas vínculos de
derechos y obligaciones.
Bibliografía
de referencia
Schiavino, R. (2012). La figura del corretaje en la reforma. Compendio Jurídico. Tomo 67 PP. 69.
Erreius.
Lección 5 de 20
Introducción a la unidad
Comenzar la unidad
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Lección 6 de 20
Artículo 957
Definición. Contrato es el acto jurídico mediante el cual dos o más partes manifiestan su
consentimiento para crear, regular, modificar, transferir o extinguir relaciones jurídicas patrimoniales.
Fuentes
El Código Civil definía el contrato en el art. 1137. Si bien el nuevo texto es más preciso que el del
código sustituido, la noción de contrato no varía, por lo que la doctrina y jurisprudencia nacida al
amparo del texto anterior siguen siendo de utilidad. La definición legal reproduce el inc. 1° del art. 899
del Proyecto de 1998.
Comentario
2. Contrato y acto jurídico. El contrato es un acto jurídico; es más, es el modelo prototípico del acto
jurídico patrimonial. Por lo tanto, le son aplicables las disposiciones de los títulos IV y V del Libro
I (arts. 257 a 400) y las reglas establecidas en este Título deben ser interpretadas y aplicadas en
armonía con las previsiones sobre acto jurídico.
2.1. El contrato como instrumento de la vida económica. La institución jurídica del contrato, el
contrato, acto jurídico, es un reflejo de la institución jurídica de la propiedad privada. Es entonces
el vehículo de la circulación de la riqueza (Messineo), y como tal instrumento capital para el
funcionamiento de la economía de mercado (Cueto Rúa). Por ello, las interpretaciones del
contrato deberán tener en cuenta la finalidad económica perseguida por las partes al celebrarlo,
como lo resolvía el Código de Comercio y lo consagra ahora el art. 1065, inc. c) del Cód. Civ. y
Com.
contrato típico.
5. El consentimiento. La definición del art. 957 pone el acento en el consentimiento, que ha de estar
dirigido a crear, modificar, reglar, transmitir o extinguir derechos. La doctrina señala que cuando
se habla del consentimiento de los contratantes se está aludiendo de manera relativamente
promiscua de tres cosas:
6. Otros requisitos del contrato. Sin embargo, la noción de contrato no estaría plenamente
descripta, si no se atiende a aspectos atinentes al consentimiento en sí mismo y a otros
elementos. Por empezar, el consentimiento requiere la capacidad de las partes; en este sentido,
la capacidad es un presupuesto de la validez de contrato. El Código regula la capacidad en
general en el Libro I (a partir del art. 22) y las inhabilidades para contratar a partir del art. 1009. Y
el consentimiento ha de exteriorizarse a través de una manifestación de voluntad, que por regla
general puede tener lugar oralmente, por escrito, por signos inequívocos o por la ejecución de un
hecho material (art. 262), excepcionalmente por el silencio (art. 263) y que en determinados
casos estará sujeta a alguna forma establecida por la ley o por las partes (arts. 284 y ss. y 1015
y ss.). Pero la doctrina argentina en general no considera a la forma como un elemento del
contrato. Amén de ello se consideran elementos del contrato al objeto (art. 1003) y la causa (art.
1012), los que deben a su vez reunir ciertos requisitos; el objeto debe ser lícito, posible,
determinado o determinable, susceptible de valoración económica y corresponder a un interés
de las partes aunque este no sea patrimonial. Mientras que la causa debe existir y ser lícita (v.
art. 1014). Al objeto y la causa del contrato se aplican las disposiciones más generales sobre el
objeto y la causa de los actos jurídicos (arts. 279 a 282). Con la mención de la causa se supera la
disputa doctrinaria sobre si ella constituye o no un elemento de los actos jurídicos en general y
Jurisprudencia
Por contrato se entiende el acto jurídico bilateral y patrimonial en el cual están en presencia dos
partes, que formulan una declaración de voluntad común en directa atinencia a relaciones
patrimoniales y que se traduce en crear, conservar, modificar, transmitir o extinguir obligaciones (CSN,
31/7/1973, ED, 49-486).
Nuevo Código
Artículo 1123
Hay compraventa si una de las partes se obliga a transferir la propiedad de una cosa y la otra a pagar
un precio en dinero.
La disposición que se comenta se corresponde con el art. 1323, CCiv., y con el art. 450, CCom., que
definían este vínculo contractual, aunque presenta variantes de contenido respecto de ellos, como
indicaré en el apartado siguiente. Su fuente inmediata es el art. 1064 del Proyecto de 1998, que ha
sido calcado, con la sola sustitución de la expresión “el dominio” por “la propiedad” que indica el nuevo
texto.
Comentario
A tono con la unificación civil y comercial aprobada, el Código presenta una definición global de la
compraventa y la despoja de aquellas notas que caracterizaban la compraventa mercantil (adquisición
para revender, alquilar su uso, etc., doct. arts. 8, incs. 1° y 2°, 450, 451, CCom). La definición legal que
se comenta presenta algunas diferencias con los conceptos de compraventa que proponían los
regímenes sustituidos, que conviene destacar:
obligaciones de las partes, el Código expresamente prevé que el adquirente está obligado a recibir la
cosa (art.1141, inc. b]);
d) También la nueva definición silencia la necesidad de que el precio en dinero que abone el
comprador sea cierto, como exigían el viejo Código Civil (arts. 1323 y 1349 y ss.), que se aplicaba a la
compraventa mercantil (Zavala Rodríguez, Malagarriga). Sin embargo, esto tampoco tiene
consecuencias jurídicas de relevancia, puesto que al regular el elemento “precio”, el Código exige que
esté determinado o sea determinable (art. 1133), en fórmula similar al texto civil sustituido;
e) El nuevo Código ha variado el régimen que el Código Civil establecía para las obligaciones en
moneda extranjera (art. 765): ya no se consideran más como obligaciones de dar sumas de dinero,
como fijaba el art. 617, CCiv., sino que se reputan como obligaciones de dar cantidades de cosas
clasificación que, en verdad, el nuevo Código no recoge sino que engloba bajo la denominación
“obligaciones de género” (arts. 762 y 763). Se retorna, así, al sistema originario del Código de Vélez
(art. 617, texto originario de ese Código). Esta modificación impactará en el requisito tradicional del
“precio en dinero” exigido para la compraventa y resucitará las viejas discusiones respecto de si el acto
por el cual se transmite la propiedad de una cosa y se paga con moneda extranjera es una
compraventa o constituye una permuta (Salvat no se pronuncia, Borda, Garo: compraventa,
Malagarriga: parece también aceptar que es compraventa; Spota, Instituciones…, t. IV: permuta).
Considero que si el precio se fijó en moneda extranjera continúa siendo una compraventa (ver también
mi comentario al art. 1172).
f) Los Fundamentos del Código (apartado VI, cit.) explican que se ha preferido retomar la palabra
“propiedad” y no “dominio”, que utilizaban los anteriores Proyectos de Reforma de la legislación civil y
comercial, puesto que, por una parte, tanto la Constitución Nacional como los Tratados firmados por
nuestro país aluden a propiedad y no a dominio, y, por la otra, puesto que se trata de un vocablo
conocido y aceptado por el lenguaje común. Sin embargo, en disposiciones posteriores (art. 1132, por
ejemplo), se insiste con la palabra dominio;
g) Finalmente, y aquí reside la modificación de mayor trascendencia que presenta el nuevo régimen, se
deroga toda alusión a la intención de lucro que pueda tener el adquirente al tiempo de comprar la
cosa, exigida por el Código mercantil para que la venta fuera comercial (arts. 450, 451, y doct. art. 8,
incs.1° y 2°, CCom.).
Esta supresión se comprende desde que la compraventa no posee más ya su doble carácter civil y
mercantil que regía anteriormente, que justificaba los requisitos legales para diferenciar uno y otro tipo
de venta. La unificación aprobada elimina la necesidad de esa diferenciación, y así se refleja entonces
en la definición analizada.
Jurisprudencia
Se mantiene vigente la copiosa doctrina judicial vinculada con la definición clásica del contrato de
compraventa y con la caracterización de sus elementos esenciales (cosa y precio en dinero). Quedan
sin vigor las decisiones judiciales relacionadas con la diferenciación entre compraventa civil y
comercial. Renacerá la controversia que supo existir respecto de si la fijación del precio en moneda
extranjera califica el acto como compraventa o como permuta.
1. Si en el contrato falta alguno de los elementos que tipifican la compraventa, esta no existirá
como tal, pero ello no determina su nulidad, sino que, según el caso, se configurará otro contrato
o será innominado (SC Santa Fe, 12/5/1971, Juris, Rosario, 38 -131).
Naturaleza del contrato. El contrato no debe ser juzgado como de compraventa, aunque las partes así
lo estipulen, si para ser tal le falta algún requisito esencial.
El nuevo texto replica con términos casi idénticos el antiguo art. 1326, CCiv.
Jurisprudencia
La regla del art. 1326, CCiv., ha sido aplicada inveterada y masivamente por la doctrina judicial, al
examinar todo tipo de contratos y no solo la compraventa; sus enseñanzas entonces se mantienen sin
cambios.
1. El contrato debe calificarse en atención a la finalidad perseguida por las partes en el momento en
que lo celebraron, a cuyo efecto deberá tenerse en cuenta si concurren los elementos que
caracterizan a los legislados, con prescindencia de la denominación que las partes le dieran
(CCom., 6/7/1951, LA LEY, 63 728, CNCiv., sala C, 19/4/1961, LA LEY, 102 -603, CNCiv., sala D,
17/2/1967, JA, 196 7-1 V- 313).
2. La índole de un contrato no depende del nombre que le asignen las partes. No por la nominación
que le hayan atribuido se determina la naturaleza jurídica de los contratos; esta nace de la
relación jurídica que han pretendido establecer los contratantes, siendo necesario para ello
indagar el motivo impulsor o fin perseguido y fijar lo que verosímilmente entendieron o pudieron
entender al vincularse (CNCiv., sala M, 13/10/1997, LA LEY, 1 9 98— E, 566).
Obligación de vender
Artículo 1128
Obligación de vender. Nadie está obligado a vender, excepto que se encuentre sometido a la necesidad
jurídica de hacerlo.
La norma se corresponde con el art. 1324, CCiv., cuyos cinco incisos han sido eliminados y se han
sintetizado en la regla transcripta. La fuente inmediata de la disposición es el art. 1067 del Proyecto de
1998, de texto casi idéntico al actual.
Comentario
El artículo trata las denominadas ventas forzosas o necesarias , que se encontraban reguladas en las
cinco hipótesis que preveía el viejo art. 1324, CCiv. La nominación de ventas forzosas o necesarias
(Salvat, Wayar) aludía a los distintos supuestos legales respecto de los que se discutía si existía un
consentimiento contractual real. Las hipótesis previstas por el art. 1324, CCiv., como casos de ventas
forzosas, eran sintéticamente las siguientes:
5. venta impuesta por la ley al administrador de bienes ajenos, de las cosas que administra.
Como se advierte, el listado abarcaba hipótesis bien disímiles y de dudosa calificación como
compraventas. La doctrina nacional discutió la naturaleza de cada una de estas hipótesis, asignando
diverso sentido a unas y otras (cfr. Salvat, Borda). El artículo que se comenta pretende agotar esas
interminables discrepancias doctrinarias respecto de la naturaleza y alcances de cada uno de los
supuestos que preveía el Código Civil y provee un texto depurado de hipótesis concretas de ventas
forzosas, al tiempo que brinda una premisa general: nadie se encuentra obligado a vender una cosa de
su propiedad, excepto que jurídicamente se encuentre constreñido a ello. Esta regla puede abarcar las
hipótesis que estatuía el discutido art. 1324, CCiv., e incluso, otras que este no preveía, pero que a
partir de ahora se puedan considerar comprendidas dentro de la amplia expresión del art. 1128.
Jurisprudencia
Las normas que rigen las compraventas se aplican tanto a las enajenaciones libremente consentidas
como a las que se realizan en virtud de una ejecución judicial, sin que la circunstancia de que una de
las partes en el juicio sea el Estado o una institución oficial autorice distinción alguna al respecto (C2a
La Plata, 4/4/1944, LA LEY, 34 - 222).
Cosa vendida
Artículo 1129
Cosa vendida. Pueden venderse todas las cosas que pueden ser objeto de los contratos.
Fuentes del nuevo texto: El artículo que se anota corresponde al art. 1327, CCiv., que poseía un texto
algo más extenso que el actual, ya que incluía la locución “aunque sean cosas futuras, siempre que su
enajenación no sea prohibida”. Esta supresión no altera la esencia de la regla establecida, que se
mantiene vigente. El Código de Comercio no traía una disposición semejante. El Proyecto de 1998 no
contenía una norma como la transcripta.
Comentario
1. Método adoptado por el nuevo Código Luego de fijar en los arts. 1123 a 1128 las disposiciones
generales aplicables a la compraventa, el Código presenta una sección compuesta por cuatro artículos
destinada a regular uno de los elementos esenciales de toda compraventa: la cosa objeto del contrato.
El Código de Vélez también trataba la cosa vendida en un capítulo general destinado a ello (arts. 1327
a 1348), que incluían disposiciones variadas que el nuevo Código simplificó, unificó o adecuó
metodológicamente, al ubicarlas en otros sectores de este capítulo. Los Fundamentos del Código
(apartado VI, cit.) explican que no se consideró sobreabundante incluir una norma como la presente,
por cuanto ello implica remitirse a los requisitos del objeto de los actos jurídicos, con las
especificaciones contenidas en la parte general de los contratos, y puesto que “su regulación evitará
toda especulación interpretativa, cuando la venta sea de bienes que no son cosas”. Más allá de esta
decisión opinable y método consecuente, lo cierto que es la norma incorporada, forma parte del
Derecho positivo y, cabe, entonces, su análisis.
2. La cosa objeto de la compraventa El contrato es una especie fundamental de los actos jurídicos
(doct. art. 957) y, por lo tanto, se nutre de la disciplina jurídica de estos, en todo lo que no sea
especialmente modificado al regularse la materia contractual. A su vez, la compraventa es una especie
del género contrato y, por ello, se abastece de las disposiciones que regulan los aspectos generales de
los contratos. Por lo tanto, al analizar la cosa objeto de una compraventa, deben valorarse tanto las
disposiciones generales sobre el objeto de los actos jurídicos (arts. 279- 280), como las normas que
tratan el objeto de los contratos (arts. 1003- 1011). El art. 279 define negativamente qué puede ser
objeto de los actos jurídicos. En lugar de establecer que ese objeto debe reunir determinadas
características o condiciones, estipula que “no debe ser” un hecho imposible, prohibido por la ley,
contrario a la moral, a las buenas costumbres, al orden público, lesivo de los derechos ajenos o de la
dignidad humana. Tampoco puede ser objeto de los actos jurídicos un bien que por un motivo especial
se haya prohibido que lo sea. El Código establece que los bienes materiales se llaman cosas (art. 16).
Con algunas variantes, el art. 279 reitera la esencia del antiguo art. 953, CCiv., que determinaba qué
podía ser objeto de los actos jurídicos. A su vez, al regularse la materia contractual, el Código declara
aplicables al objeto de los contratos las normas sobre el objeto de los actos jurídicos, lo que
constituye una remisión innecesaria y prescribe algunas directrices específicas que debe reunir el
objeto de los contratos, a saber: debe ser lícito, posible, determinado o determinable, susceptible de
valoración económica y corresponder a un interés de las partes, aun cuando este no sea patrimonial
(art. 1003). Son, en definitiva, los requisitos que la doctrina moderna explicaba que debía reunir el
objeto de los contratos (cf. Mosset Iturraspe, Contratos, [Link].; Alterini, Contratos…, ob. cit). Por otra
parte, en las disposiciones subsiguientes, el Código autoriza que el objeto de los contratos sean:
bienes existentes y futuros (art. 1007); bienes ajenos (arts. 1008); bienes litigiosos, gravados o sujetos
a medidas cautelares (art. 1009); la herencia futura, en excepcionalísimos casos (arts. 1010); o
derechos sobre el cuerpo humano, aplicándose los arts. 17 y 56 (art. 1004). Teniendo presente las
reglas expuestas, se concluye que la cosa objeto de la compraventa debe cumplir con los siguientes
requisitos: Debe tratarse de una cosa, es decir, de un bien material susceptible de valor económico
(arts. 16 y 1003); Debe estar precisada en su especie o género, y su cantidad debe ser determinable
(art. 1005); Debe existir al celebrarse el contrato o ser susceptible de existir, es decir, puede tratarse de
una cosa presente o futura (arts. 1007 y 1131); Puede ser de propiedad del vendedor o no, ya que se
admite expresamente la venta de cosas ajenas (arts. 1008 y 1132); Puede tratarse de cosas
sometidas a litigios, gravadas o afectadas por medidas cautelares (arts. 1009); La enajenación no
debe encontrarse prohibida (doct. arts. 234, 279, 1003 y 1004). En esencia, se mantiene el régimen
derogado del Código Civil y del Código de Comercio, con las diferencias introducidas en materia de
cosas ajenas cuyo régimen se aclara, como se explicará al examinar el art. 1132, herencias futuras,
dado que ahora se permite expresamente pactar sobre ellas cuando se reúnen determinados
requisitos (art. 1010), y actos de disposición sobre el cuerpo humano o sus partes, en la medida que
se cumplan con las disposiciones que el propio Código prevé en los arts. 17 y 56. Sobre esto último,
habrá que analizar adecuadamente si una compraventa sobre partes del cuerpo humano, sangre,
genes, pelo, células madre, etc. puede ser considerada lícita y no atenta contra la moral, buenas
costumbres, orden público o dignidad de la persona humana, que tornen nulo el acto en sí mismo.
Jurisprudencia
La venta de una cosa embargada no afecta a la medida cautelar, por lo que el embargo se mantiene
aun cuando aquella haya pasado a manos del adquirente (CCom., sala C, 8/4/1960, LA LEY, 99 - 777,
sum. 4869; C. 1a, La Plata, 6/12/1960, JA, 1961 -V-226).
Cosa futura
Artículo 1131
Cosa futura. Si se vende cosa futura, se entiende sujeta a la condición suspensiva de que la cosa
llegue a existir. El vendedor debe realizar las tareas y esfuerzos que resulten del contrato, o de las
circunstancias, para que esta llegue a existir en las condiciones y tiempo convenidos. El comprador
puede asumir, por cláusula expresa, el riesgo de que la cosa no llegue a existir sin culpa del vendedor.
Jurisprudencia
Aunque sea elevada la ganancia obtenida por el comprador de una cosecha futura, el contrato es
válido, ya que se trata de una venta aleatoria, siempre que el vendedor no haya actuado apremiado por
necesidades urgentes que pudieran haber sido explotadas por el comprador para obtener un beneficio
desmesurado (CFed. Bahía Blanca, 6/3/1958, JA, 195 9- II I-216).
Cosa ajena
Artículo 1132
Cosa ajena. La venta de la cosa total o parcialmente ajena es válida, en los términos del artículo 1008.
El vendedor se obliga a transmitir o hacer transmitir su dominio al comprador.
Fuentes del nuevo texto: El Código Civil trataba la materia en dos ámbitos diferentes: dentro de la
parte general de contratos, en el famoso art. 1177, y en su correlato, el art. 1178, y al disciplinar el
contrato de compraventa, en los arts. 1329 a 1331, donde regulaba sucesivamente la venta de cosa
totalmente ajena y la venta de cosa parcialmente ajena. El Código de Comercio también analizaba la
materia, aunque únicamente lo hacía en el art. 453, ubicado en las normas relativas a la compraventa.
El art. 1132 del nuevo ordenamiento reitera con similar redacción el art. 1070 del Proyecto de 1998
Comentario
El Código Civil, como regla general, autorizaba la contratación sobre cosas ajenas en el art. 1177. Sin
embargo, al regular el contrato de compraventa, prohibía el contrato sobre cosas ajenas (arts. 1329 a
1331, CCiv.), estableciendo un régimen complicado respecto de las acciones posibles entre las partes
del contrato según su buena o mala fe, a las que se agregaban las facultades del verdadero titular de
dominio que no había participado en la venta de la cosa de su propiedad. La doctrina nacional (Borda,
Rezzónico, Wayar) se encargó de aclarar, desde siempre, que la enajenación verdaderamente prohibida
por el Código era la venta de cosa ajena como propia (doct. art. 1178, CCiv.), es decir, como si fuera de
titularidad del enajenante, cuando en verdad no lo era; y examinaba los diferentes efectos y acciones
emergentes de ese acto, según la buena o la mala fe de los contratantes. La venta de cosa ajena,
como ajena, es decir, con conocimiento de ambas partes respecto de la ajenidad de la cosa, y buena
fe, era un acto admitido por el ordenamiento jurídico que obligaba al vendedor a adquirir la propiedad
de la cosa para transmitírsela al comprador. La venta era inoponible al dueño de la cosa (Spota,
“Venta…” , cit.).
1. El Código de Comercio, por su parte, partía de la hipótesis opuesta al art. 1329, CCiv.: su art. 453
declaraba expresamente la validez de la venta de cosa ajena y establecía los efectos y consecuencias
de esa enajenación, que también variaban según la buena o mala fe de las partes. No obstante, la
doctrina comercialista más renombrada no coincidía respecto del ámbito de aplicación de las
situaciones reguladas en el primero y segundo párrafos de la norma (Castillo, Malagarriga).
2. El nuevo régimen de venta de cosa ajena El nuevo Código unifica, aclara y simplifica los
contradictorios textos legales derogados. Así, en un solo artículo, declara expresamente que la venta
de cosa total o parcialmente ajena es válida, y determina que sus efectos se regularán por el art. 1008.
Con ello, se agotan las discusiones doctrinarias y jurisprudenciales respecto del alcance de los textos
civiles y mercantil extinguidos. Ahora bien: es claro que, aunque no lo diga expresamente, el art. 1132
se refiere a la venta de cosa ajena que se vende como ajena, esto es, que ambas partes conocen esa
circunstancia, ya que la venta de cosa ajena como propia, constituye un supuesto vedado por el art.
1008, in fine, si el vendedor no hace entrega de la cosa, y aún podría considerarse una hipótesis de
dolo que nulifica el acto (doct. arts. 271 y 272). En los supuestos de venta de cosa ajena, el Código
establece en el art. 1132, in fine, en consonancia con la doctrina y jurisprudencia tradicionales, que el
vendedor se encuentra obligado a transmitir el dominio al comprador; con lo cual, el enajenante debe
adquirir la cosa del verdadero propietario para, luego, transmitirla al adquirente. Esta es la exigencia
que clásicamente se impone vendedor en este tipo de ventas. Sin embargo, la última parte del art.
1132 no se corresponde con lo previsto en el art. 1008, a cuyo régimen remite el propio art. 1132. Es
decir, advierto cierta discordancia entre uno y otro artículo, pese a que ambos declaran válida la
hipótesis de venta de cosa ajena. Me explicaré. El art. 1008, que constituye casi una réplica del antiguo
art. 1177, CCiv., establece que en la contratación sobre bienes ajenos la obligación del enajenante
puede asumir dos modalidades: no garantizar el éxito de la promesa de transmitir el bien ajeno o
garantizar esa promesa. Según el tipo de obligación asumida por el transmitente, varía en la venta de
cosa ajena la actuación y la consecuente responsabilidad del vendedor: si este no garantizó el éxito de
su promesa de transmitir la cosa ajena, contrae una obligación de medios que solo lo obliga a ejecutar
los actos necesarios para que la prestación se realice, y si por su culpa el bien no se transmite, debe
reparar los daños; si, por el contrario, el vendedor garantiza su promesa, asume una obligación de
resultado que lo obliga a resarcir los daños cuando esa promesa no se cumple (cfr. Alterini,
Contratos…, ob. cit.). Como señalé, los textos de los arts. 1008 y 1132, última parte, no se conjugan
adecuadamente (cfr. Borda, Alejandro), ya que si el vendedor no garantizó el éxito de su promesa de
entregar la cosa ajena, como lo permite el art. 1008, segunda parte, no se comprende cómo puede
estar obligado a transmitir o hacer transmitir el dominio al comprador, como lo exige el art. 1132, in
fine; salvo que, para armonizar los textos, se entienda que esa obligación de “transmitir o hacer
transmitir” el dominio de la cosa a cargo del vendedor que impone el art. 1132 consiste en hacer los
actos necesarios para ello, sin obligarse al resultado concreto de la transmisión. La discordancia será
resuelta, analizando adecuadamente la voluntad de las partes al contratar y cuál fue el verdadero
alcance de la obligación asumida por el vendedor de una cosa que no le pertenecía, para determinar la
procedencia o no del régimen de indemnización previsto por el art. 1008. Finalmente, el nuevo sistema
también afirma la validez de la venta de cosa parcialmente ajena, a la que se le aplican las reglas
examinadas (arts. 1008 y 1131), dejándose sin efecto la disposición del Código Civil que declaraba
nulo todo el acto, aun respecto de la parte que el vendedor tenía sobre la cosa enajenada (art. 1331,
CCiv.).
Jurisprudencia
1. La promesa de venta de un inmueble ajeno es válida (CNCiv., sala A, 30/08/1971, LA LEY, 146 -
674, sum. 28.755; CNCiv., sala F, 13/2/1969, LA LEY, 136-50).
2. Para determinar la responsabilidad del vendedor de una cosa ajena deben aplicarse las reglas de
la evicción, pues la acción otorgada al comprador por el art. 1329 constituye la ejecución
anticipada de esta garantía (C1a La Plata, 30/3/1948, JA, 1948 -1 - 583).
Del precio
Artículo 1133
Determinación del precio. El precio es determinado cuando las partes lo fijan en una suma que el
comprador debe pagar, cuando se deja su indicación al arbitrio de un tercero designado o cuando lo
sea con referencia a otra cosa cierta. En cualquier otro caso, se entiende que hay precio válido si las
partes previeron el procedimiento para determinarlo.
Artículo 1134
Precio determinado por un tercero. El precio puede ser determinado por un tercero designado en el
contrato o después de su celebración. Si las partes no llegan a un acuerdo sobre su designación o
sustitución, o si el tercero no quiere o no puede realizar la determinación, el precio lo fija el juez por el
procedimiento más breve que prevea la ley local.
El régimen que propone el nuevo Código parte de similares premisas que los textos derogados: admite
la validez del precio que pueda fijar un tercero ajeno a los contratantes. Aclara que el tercero puede
Jurisprudencia
1. Aunque la ley no lo establezca expresamente, el precio debe ser serio (CNCiv., sala B,
14/11/1967, LA LEY,131 -293).
2. Existe precio cierto determinado con referencia a otra cosa, si se lo fijó en el 75% del convenido
en otro contrato celebrado entre las mismas partes (CNCiv., sala F, 26/10/1971, JA, 1 5-197 2-
168).
3. El tercero, a cuyo arbitrio se ha dejado librada la determinación del precio, actúa como
mandatario de las partes (C. 2a La Plata, 17/9/1957, DJBA, 52 563; SC Mendoza.
La unificación de los Códigos extintos implicó ensamblar el régimen de los contratos y, por lo tanto,
los requisitos y modalidades del precio en la compraventa.
Así, la normativa en la temática es inicialmente única. Sin embargo, la fuerte incidencia que la
compraventa mercantil tiene en el tráfico y en los negocios impactó en el nuevo texto, a punto tal que
la venta de cosas muebles se legisla de forma separada (arts. 1142 y ss.) al régimen general de la
compraventa.
Resumiendo, el nuevo Código regula el precio en la compraventa con la siguiente metodología: a)
primero, lo trata de forma genérica en los arts. 1133 y 1134, que, en principio, se aplican para todo tipo
Comentario
El nuevo texto legal solamente exige, como su anterior, que el precio sea en dinero y que esté
determinado o sea determinable. El primer requisito surge de la propia definición de compraventa que
provee el Código en el art. 1123; el segundo, emana de los arts. 1133 y 1134 que se comentan.
El precio de la venta tiene que estar determinado por alguna de las modalidades que señala la norma,
es decir, que basta para la validez del precio que las partes prevean el procedimiento para
determinarlo. Siguiendo la pauta que el art. 1005, in fine, establece para la determinación de la
cantidad del bien objeto de los contratos, se puede indicar que el precio es determinable cuando se
establecen los criterios suficientes para su determinación. Es decir, que el propio contrato debe
señalar el modo o sistema de cálculo para arribar al precio de la venta y, así, considerarse una
hipótesis de precio válido.
Entonces, de acuerdo a todo lo expuesto en la compraventa, hay
elementos a saber:
Artículo 1137
Artículo 1138
Gastos de entrega. Excepto pacto en contrario, están a cargo del vendedor los gastos de la entrega de
la cosa vendida y los que se originen en la obtención de los instrumentos referidos en el artículo 1137.
En la compraventa de inmuebles también están a su cargo los del estudio del título y sus antecedentes
y, en su caso, los de mensura y los tributos que graven la venta.
Artículo 1139
Artículo 1140
Entrega de la cosa. La cosa debe entregarse con sus accesorios, libre de toda relación de poder y de
oposición de tercero.
Como en esencia las obligaciones del vendedor son las mismas, cualquiera sea el tipo de cosa objeto
del contrato, con algunas variantes que en cada caso se señalarán, aquellas disposiciones del Código
mercantil también sirven como antecedentes pertinentes de la nueva regulación.
Fuentes
La fuente inmediata de los arts. 1137 a 1140 son los arts. 1074 a 1077 del Proyecto de 1998, de
contenido semejante a las disposiciones transcriptas.
Comentario
famoso art. 577, CCiv., y lo reitera el art. 750, del nuevo Código. La tradición de la cosa debe cumplirse
de acuerdo con la forma legal que exigen los arts. 1924 y 1925, similares a los arts. 2377 y ss., CCiv.,
salvo que se presenten algunas de las excepciones que se establecen en los arts. 1892, 1923 o en
otras disposiciones que admitan un modo suficiente diverso para tener por cumplida la entrega de la
cosa (doct. art. 1149, por ejemplo). Por otra parte, el art. 1139 del nuevo Código dispone que el
vendedor debe entregar el inmueble “inmediatamente de la escrituración” (sic). Es evidente que se
trata de un defecto de redacción y que debe leerse como “inmediatamente después de la
escrituración”. El vendedor queda exceptuado de entregar el bien en ese momento si se hubiere
acordado lo contrario (art. 1139, in fine)
b) El otro aspecto que involucra la obligación del vendedor de transferir al adquirente la propiedad de
la cosa reside en la existencia y legitimidad del derecho que transmite. En efecto, no basta con que el
vendedor entregue materialmente la cosa al comprador, cumpliendo las formalidades legales que
exigen los arts. 1924 y concs., si él no transmite un derecho completo, legítimo y válido sobre esa
cosa, sea porque no es el titular del derecho de propiedad que transmite, porque este se encuentra
restringido o gravado, porque el propio vendedor no puede disponer de sus bienes o por cualquier otro
motivo que afecte el derecho del comprador a recibir un derecho pleno y disponer, usar y gozar de la
cosa adquirida sin pretensión de terceros. Se debe tratar de una tradición válidamente realizada y,
además, que permita al comprador adquirir un derecho de propiedad perfecto. El incumplimiento de
esta obligación activa la responsabilidad del vendedor por saneamiento (arts. 1033 y ss.), que en el
Pagar los gastos de entrega y los originados en la obtención de los instrumentos de la venta. La ley
pone a cargo del vendedor el pago de algunos costos vinculados con la venta celebrada, salvo que lo
contrario se haya pactado en el contrato, dado que en esta materia, como lo vengo indicando
insistentemente, rige con plenitud el principio de autonomía de la voluntad (doct. arts. 12, 944, 958 y
962).
1. En primer término, el enajenante debe abonar los gastos que origine la entrega de la cosa. Así lo
dispone el art. 1138, tal como lo establecían el art. 1415, CCiv., y el art. 460, CCom.
2. En segundo lugar, el nuevo Código también pone a cargo del vendedor los gastos que se generen
para obtener “los instrumentos requeridos por los usos o las particularidades de la venta” (art.
1137), como podrían ser certificados, visados, constancias documentales, etcétera. Además de
esos costos a cargo del enajenante, la ley agrega que, en la venta inmobiliaria, también se
encuentran a cargo del vendedor los gastos derivados del estudio de títulos, los costos de la
mensura del inmueble y el pago de los tributos que graven la venta. Respecto del “estudio del
título y sus antecedentes”, la expresión más difundida sería estudio de títulos, como se
encuentra afianzada en la doctrina, jurisprudencia y en el ámbito notarial (cf. Alterini, “Estudio…” ,
[Link].). La decisión legal de poner a cargo del enajenante el pago del estudio de títulos recoge
los usos y costumbres notariales según los cuales, usualmente, es el vendedor quien sufraga ese
análisis jurídico documental, en aquellas jurisdicciones donde se suele confeccionar.
3. En tercer lugar, el art. 1138 también establece como obligación a cargo del vendedor el pago de
los gastos de la mensura del inmueble.
Responder por saneamiento. El nuevo Código adapta la terminología de las clásicas garantías de
evicción y vicios redhibitorios, que Vélez reguló de manera metodológicamente inapropiada (cfr.
Mosset Iturraspe, Contratos, ob. cit.) en la parte del Código que trataba los contratos en particular (en
los arts. 2089 y ss., y 2164 y ss., respectivamente). El nuevo ordenamiento las disciplina bajo la
denominación global de obligación de saneamiento en las disposiciones de la parte general de los
contratos, donde metodológicamente resulta más adecuado (arts. 1033 y ss.)
ser calificados como tales, la situación del vendedor se modifica, ya que se encontrará obligado a
entregarlos junto con la cosa, como accesorios de ella precisamente (doct. art. 746). Por otra parte, en
la compraventa de cosas muebles, este deber colateral puede asumir la entidad de una verdadera
obligación, como la reputa el art. 1146, que luego examinaré;
La oferta de compra, o también llamada “reserva ad-referendum” es un contrato “no formal”; “La
oferta es una promesa que se hace de dar o cumplir una cosa. Propuesta para contratar “(Dic.
Salvat y Dic. De C.J.S. de M. Osorio). Es una proposición unilateral que una de las partes dirige
a otra para celebrar un contrato. Es una declaración contractual, no un acto preparatorio del
contrato. Así pues, solo hay oferta cuando el contrato puede quedar cerrado con la sola
aceptación de la otra parte (Manual de contratos de G. Borda). Tiene que tener estos
elementos:
Plazo por el cual se efectúa dicha oferta (dentro del cual el propietario
debe contestarla por SI o por NO).
posteriormente citar a las partes para firmar el boleto de compraventa. Hasta allí habremos
acercado a las partes.
NOTA: a) el corredor debe estar presente, b) firmar el boleto con los informes de inhibición y
dominio a la vista de las partes, c) y que se encuentren todas las partes presentes para la firma;
d) firmar tantas copias como partes corresponda a la operación e) y recoger un ejemplar para
su registro en los libros.
Lección 10 de 20
Artículo 1170
Boleto de compraventa de inmuebles. El derecho del comprador de buena fe tiene prioridad sobre el de
terceros que hayan trabado cautelares sobre el inmueble vendido si:
el comprador contrató con el titular registral, o puede subrogarse en la posición jurídica de quien
lo hizo mediante un perfecto eslabonamiento con los adquirentes sucesivos;
el comprador pagó como mínimo el veinticinco por ciento del precio con anterioridad a la traba
de la cautelar;
1. La legislación civil. El Código Civil extinguido no contenía una disposición como la que se anota.
Regulaba todo lo atinente al boleto de compraventa únicamente en dos normas que
disciplinaban unos pocos aspectos relativos a este extendido instrumento contractual: el art.
1185 bis, incorporado en 1968 por la ley 17.711, luego modificado por la ley 17.940,que regulaba
la oponibilidad del boleto al concurso o quiebra del vendedor, tema legislado en el siguiente
artículo de este Código, y el art. 2355, cuyo último párrafo, también incorporado por la ley 17.711,
reputaba legítima la adquisición de la posesión de inmuebles de buena fe, mediando boleto de
3. La fuente directa del art. 1170 Finalmente, señalo que el Proyecto de 1998 no contenía una
disposición semejante a la transcripta. Tampoco la tenían el Proyecto de Unificación de la
Legislación Civil y Comercial de la Nación de 1987, ni el Proyecto de Reformas al Código Civil,
elaborado por la Comisión designada por dec. 468/1992.
Comentario
alguna medida cautelar sobre el inmueble objeto de la venta. La línea legislativa adoptada por el
Código toma partido en esta debatida cuestión y consolida la corriente jurisprudencial que
predicaba la aplicación analógica del régimen de oponibilidad del viejo art. 1185 bis, CCiv., a las
ejecuciones individuales. El sistema del art. 1185 bis, CCiv., se mantiene casi sin variantes en el
nuevo Código, como se verá al examinar el siguiente art. 1171. La norma comprende las medidas
cautelares trabadas sobre el inmueble, lo que incluye el embargo, la anotación de litis, la
prohibición de contratar u otras que puedan decretarse sobre el bien raíz de acuerdo con la
legislación procesal que corresponda aplicar. El art. 1170 que se comenta estandariza el sistema
para su preferencia ante medidas cautelares sobre el inmueble, la legislación vigente aclara un
tema muy discutido en la doctrina (cfr. Gatti- Alterini).
e) Publicidad suficiente de la adquisición: el Código admite las variantes de publicidad registral o
posesoria para tener por satisfecho este requisito. La publicidad puede verificarse si el titular del
Jurisprudencia
2. Solo configura una promesa de contratar de la cual no surgen los efectos de la compraventa
(CNCiv., sala F,11/6/1970, JA, 8 - 1970 - 357; CNCiv., sala C, 26/10/1955, LA LEY, 81 - 319).
Artículo 1171
Oponibilidad del boleto en el concurso o quiebra. Los boletos de compraventa de inmuebles de fecha
cierta, otorgados a favor de adquirentes de buena fe, son oponibles al concurso o quiebra del
vendedor si se hubiera abonado como mínimo el veinticinco por ciento del precio. El juez debe
disponer que se otorgue la respectiva escritura pública. El comprador puede cumplir sus obligaciones
en el plazo convenido. En caso de que la prestación a cargo del comprador sea a plazo, debe
constituirse hipoteca en primer grado sobre el bien, en garantía del saldo de precio.
Pacto comisorio
Es una cláusula que se pone en los contratos de locación y de compraventa; puede ser tácito o
expreso.
PA C T O C O M I S O R I O TÁ C I T O PA C T O C O M I S O R I O E X P R E S O
Es aquel que no está escrito pero implícito en la ley, y no es necesario ponerlo; en los contratos bilaterales,
cuando una de las partes no cumple, la otra puede intimarla para que el otro dentro de los 15 días cumpla
la obligación; y si pasan los 15 días se lo notifica de que el contrato ha quedado resuelto, con derecho para
el acreedor de poder pedir el resarcimiento por daños y perjuicios.
PA C T O C O M I S O R I O TÁ C I T O PA C T O C O M I S O R I O E X P R E S O
Se pacta expresamente entre las partes que ante el incumplimiento de una de las partes, la otra puede
intimar al cumplimiento del contrato, y pedir daños y perjuicios; pero si pidió la resolución, no podrá luego
exigir el cumplimiento.— Va por escrito en el boleto de compraventa.
Lección 11 de 20
Artículo 1083
Una parte tiene la facultad de resolver total o parcialmente el contrato si la otra parte lo incumple. Pero
los derechos de declarar la resolución total o la resolución parcial son excluyentes, por lo cual,
habiendo optado por uno de ellos, no puede ejercer luego el otro. Si el deudor ha ejecutado una
prestación parcial, el acreedor solo puede resolver íntegramente el contrato si no tiene ningún interés
en la prestación parcial.
Comentario
1. Método del Código en este instituto. Los arts. 1083 a 1085 contienen previsiones aplicables al
pacto comisorio, expreso y tácito. El art. 1086 regula el pacto expreso y los arts. 1087 a 1089 lo
referido al pacto comisorio tácito. El instituto solo se aplica a los contratos bilaterales con
prestaciones recíprocas.
2. Legitimación activa para resolver por incumplimiento. Como se expuso ut supra, el Código
vigente modificó la redacción del Proyecto de 1998 que hacía expresa referencia a que el
legitimado era la “parte que no ha incurrido en incumplimiento”. La ley vigente solo se refiere a
“una parte” sin hacer mención expresa de que tal parte no debe ser incumplidor de su obligación.
En el Código de Vélez regía la regla del art. 510 que expresaba “En las obligaciones recíprocas, el
uno de los obligados no incurre en mora si el otro no cumple o no se allana a cumplir la
obligación que le es respectiva”. No queda, sin embargo, duda que el legitimado para resolver por
incumplimiento es quien no está en mora en el cumplimiento de su propia prestación. En
palabras de A. Alterini, “acreedor insatisfecho de la obligación” y “parte cumplidora de las
obligaciones a su cargo, pues de otro modo no podría reclamar ni la ejecución” (art. 1201 del
Cód. de Vélez) “ni la resolución” (art. 1204, 4° párrafo del Cód. de Vélez). Es la conclusión
unánime de la doctrina ([Link]. Albaladejo; Díez Picazo, López de Zavalía; Lorenzetti; Puig Brutau,
Díez Picazo y Gullón; Alterini A. en Llambías; Spota - Leiva Fernández; Vélez Torres, Puig Peña).
Dicha regla que el moroso no puede constituir en mora surge hoy del art. 1031 y más
especialmente del art. 1078 inc. c) aunque la diferencia con el derogado art. 510 sigue siendo
que este estaba previsto como un presupuesto para la constitución en mora mientras que el
derogado 1201 y los vigentes 1078 inc. c) y 1031 apuntan más a una excepción que debe
oponerse por la contraparte. Si ambas partes están en mora, no puede resolverse por
incumplimiento. (V. comentario al art. 1088).
República Argentina. Aunque el deudor haya efectuado una prestación parcial, el acreedor del
resto insoluto de lo prometido, puede resolver parcialmente el contrato si lo cumplido le resulta
suficientemente satisfactorio. Sin embargo, no podrá resolver íntegramente el contrato porque ya
hay una parte cumplida, salvo que la prestación percibida carezca en forma aislada de un fin en
Artículo 1084
A los fines de la resolución, el incumplimiento debe ser esencial en atención a la finalidad del contrato.
Se considera que es esencial cuando:
a) el cumplimiento estricto de la prestación es fundamental dentro del contexto del contrato;
b) el cumplimiento tempestivo de la prestación es condición del mantenimiento del interés del
acreedor;
c) el incumplimiento priva a la parte perjudicada de lo que sustancialmente tiene derecho a esperar;
d) el incumplimiento es intencional;
e) el incumplimiento ha sido anunciado por una manifestación seria y definitiva del deudor al
acreedor.
La resolución puede ser total o parcial, pues conforme al Código una parte tiene la facultad de resolver
total o parcialmente el contrato si la otra parte lo incumple.
Comentario
1. Ámbito de aplicación. El art. 1084 prevé cuál es la magnitud del incumplimiento que habilita la
resolución por parte comisorio, pero, a diferencia del texto derogado (tercer párrafo del art. 1204)
el nuevo Código no restringe sus previsiones al supuesto de pacto expreso, sino que es aplicable
a ambos supuestos, pacto comisorio expreso y tácito.
2. Carácter significativo de la prestación incumplida. No cualquier incumplimiento habilita la
resolución por pacto comisorio. La resolución solo procede ante un incumplimiento significativo,
es decir, un cumplimiento relevante. No insignificante (Albaladejo, Díez Picazo). Solo un
inc. a) del art. 1088. El incumplimiento significativo debe ser de una obligación principal en el
contrato (también en tal sentido el Cód. Civil holandés de 1992, art. 265.1 L.6), es decir, de una
cuya obtención haya sido la causa en la celebración del contrato por parte del acreedor
(Albaladejo; Alterini; Díez Picazo; Lavalle Cobo; Vélez Torres). Un principio análogo también ha
sido recibido por la regla 7.3.1. De los Principios de UNIDROIT que utiliza la caracterización de
“esencial” como lo hace el Código. También los arts. 49.1 y 73.1 y 2 de la Convención de Viena
de 1980 sobre Compraventa Internacional de Mercaderías utiliza la misma voz. Por su parte, el
art. 1054 inc. a) del Proyecto de Código Civil de 1998 para la República Argentina califica el
incumplimiento requerible como “significativo”. Si el incumplimiento es parcial, solo será
significativo si el acreedor no hubiese celebrado el contrato sin esa prestación (Cifuentes-
Sagarna). Sin embargo, en este tema, como en el análogo de la exceptio non adimpleti
contractus , no es posible establecer pautas rígidas, sino que el grado de incumplimiento, en
definitiva, deberá apreciarse conforme a las circunstancias y a la luz de la buena fe (López de
Zavalía) y el principio de conservación del contrato (Lavalle Cobo).
en virtud del contrato’, o si ‘el cumplimiento estricto de la obligación insatisfecha era esencial
dentro del contrato’” (Lorenzetti). La fórmula del inc. b) coincide con el art. 2014 del Cód. de
Lousiana de 1984 y la Convención de Viena sobre compraventa internacional de mercaderías (ley
22.765).
4. Inciso b). El inc. b) recoge la misma idea que el inciso anterior, pero destacando la oportunidad
del cumplimiento. La referencia a que el cumplimiento tempestivo de la prestación es condición
resulta equívoca por utilizar en un contexto normativo una voz “condición” que en el mismo
Código tiene un significado preciso. Condición no es, porque si fuese condición sería resolutoria
y al cumplirse se extinguiría la condición como si no hubiese existido, mientras en el pacto
comisorio se pena el incumplimiento de una obligación existente e insatisfecha. En síntesis, el
Código considera que el cumplimiento extemporáneo es incumplimiento significativo si el
cumplimiento tempestivo de la prestación es requisito del mantenimiento del interés del
acreedor. Pero el mantenimiento de interés del acreedor remite al instituto de frustración del fin
del contrato, frustración de la causa del contrato o frustración de la finalidad, como llama a la
institución el art. 1090, porque si el interés del acreedor se pierde insatisfecho, aunque el
contrato pueda cumplirse, no satisfacerá la finalidad que la parte tuvo en mira al celebrar el
contrato. A su vez, la caída de dicha finalidad acarreará la caída del contrato en virtud de la
necesidad de concurrencia de la causa no solo en la concertación del contrato, sino en sus
subsistencias, conforme a la previsión del art. 1013 que expresa “Art. 1013. Necesidad. La causa
debe existir en la formación del contrato y durante su celebración y subsistir durante su
ejecución. La falta de causa da lugar, según los casos, a la nulidad, adecuación o extinción del
contrato”.
5. Inciso d). El inc. d) autoriza la resolución por pacto comisorio si el incumplimiento es intencional,
es decir, si concurre en el deudor, concurre dolo como incumplimiento voluntario de las
obligaciones; pudiendo cumplir decide no hacerlo cualquiera sea su motivación.
6. Anuncio de incumplimiento. Finalmente, puede ocurrir que el deudor anuncie en forma seria y
definitiva que no cumplirá. Frente a la seriedad del anuncio efectuado por el deudor, con las
notas de seriedad y definitividad (es decir, no mera postergación), carece de exigibilidad tanto la
el requerimiento a cumplir como el otorgamiento de plazo alguno para el cumplimiento (Lavalle
Cobo) como lo resolvió la SCBA en 1979 (comp. Mayo— Tobías). Es la situación que se conoce
como automora (Padilla) en la que el deudor manifiesta expresamente su voluntad de incumplir
definitivamente la prestación a su cargo, lo que configura dolo como incumplimiento voluntario
de las obligaciones a su cargo. El concepto también está recibido en el art. 1088 inc. c) que
establece que bajo esa circunstancia el requerimiento es innecesario.
7. Incumplimiento parcial de ambas partes. Puede ocurrir que ambas partes estén incursas en
incumplimientos parciales y recíprocos, mora recíproca, en cuyo caso no procede la aplicación
de pacto comisorio alguno, sea expreso, sea tácito (Lavalle Cobo) definitiva del deudor al
acreedor.
Artículo 1085
Jurisprudencia
Pese a haberse optado por el cumplimiento, el acreedor puede luego resolver el contrato (CNCom.
Sala D, 17/3/1977, LA LEY, 1977 - B, 370), aún luego de dictarse sentencia de cumplimiento y en el
procedimiento de ejecución (SCBA, 30/5/1972, LA LEY, 149 - 595, 30.012 - S).
Artículo 1086
Las partes pueden pactar expresamente que la resolución se produzca en caso de incumplimientos
genéricos o específicos debidamente identificados. En este supuesto, la resolución surte efectos a
partir que la parte interesada comunica a la incumplidora en forma fehaciente su voluntad de resolver.
Comentario
2. Aplicación a los contratos predispuestos. La voz “libremente” que utilizaba el Proyecto de 1998 y
el Código suprimió, podía ser esgrimida para retacear la aplicación de esta cláusula en los
contratos predispuestos (arts. 984 a 989 del Código), donde hoy no están prohibidas sino que
deben pasar por el tamiz de los arts. 988 y 989 del Código. Un caso particular subsiste en el art.
14 la ley 19.724 de prehorizontalidad que expresa” 14. Los contratos serán redactados en forma
clara y fácilmente legible. Las cláusulas que establezcan limitaciones de responsabilidad,
facultades de rescindir o resolver el contrato sin previa comunicación, o intimación o suspender
su ejecución o la de la obra, o sanciones a cargo del otro contratante, caducidades, limitaciones
a las facultades de oponer excepciones, cláusulas compromisorias o de prórroga de la
jurisdicción judicial, así como los supuestos previstos en los incs. f) y h) del art. 13, solo tendrán
efecto si son expresamente aceptadas por el adquirente en cláusula especial, firmada por este”.
3. Aplicación a los contratos unilaterales. A diferencia de lo previsto en el art. 1087, como el art.
1086 nada expresa, no habría inconveniente en que en un contrato unilateral y oneroso se pacte
expresamente el pacto comisorio (Alterini A. en Llambías, Mosset Iturraspe), [Link]. una donación
que se espera para tal día en el que no llega. También en ese sentido Planiol y Ripert.
4. Pacto comisorio expreso que no prevé sus consecuencias. En la aplicación del Código de Vélez
podría ocurrir que se pactase expresamente un pacto comisorio y que por inadvertencia se
omitiese establecer a qué tipo de incumplimiento se refiere y cuáles son sus efectos, [Link]. sus
consecuencias respecto de los actos ya cumplidos. En tal caso, cabía aplicar las normas
escuetas de la cláusula comisoria tácita en virtud de la interpretación analógica prevista en el
art. 16 de aquel Código (Alterini A., en Llambías). En el Código vigente también puede concurrir
tal omisión, máxime tras la supresión de la expresión “regular los requisitos para su operatividad
y sus efectos” que utilizaba el Proyecto de 1998, antecedente de la actual norma; pero, a
diferencia del Código de Vélez, ya no cabe duda que corresponde aplicar las reglas de los arts.
1083 y 1084 en orden a la magnitud del incumplimiento y los arts. 1081 y 1082 respecto de sus
efectos resarcitorios y restitutorios.
5. El pacto debe ser claro y el incumplimiento previsto debe ser correctamente identificado. Lo
dispone el art. 1086. La claridad es necesaria porque se trata de un instituto que vulnera el
principio de conservación del contrato procediendo a extinguirlo, de suerte que su interpretación
siempre debe ser restringida (Lavalle Cobo). Sin embargo, acordar dicha cláusula ni requiere de
fórmula sacramental alguna (Alterini A., en Llambías).
6. Para ejercer el pacto comisorio expreso se requiere intimación previa. El Código es claro, en
este punto, se debe comunicar al deudor la voluntad de resolver, pues no basta con que esa parte
esté incursa en mora automática, porque aun siendo morosa su contraparte, el acreedor podría
desear en el cumplimiento. Se decide así un punto controvertido durante la vigencia del Código
de Vélez, pues mientras una corriente sostenía la necesidad de la comunicación resolutoria
(Alterini A. en Llambías; Lavalle Cobo) algún pronunciamiento sobre el pacto expreso sostuvo lo
contrario ( CNCom., sala D, 19/12/2007, DJ, 2008 - II 502).
7. La comunicación debe ser fehaciente. Tal exigencia ya estaba en el 3.º párrafo del art. 1204 del
Código de Vélez y se repite ahora en el art. 1086. Debe ser fehaciente, es decir, que hace debe
hacer fe de la voluntad en él expresada, [Link]. mediante una carta documento o un telegrama
regido por la ley 750 y 1/2, o una comunicación notarial en los términos del art. 12 de la ley
12.990.
8. Innecesariedad de una instancia judicial. Tanto el pacto comisorio expreso, como el tácito como
el expreso, no requieren de demanda ni pronunciamiento judicial alguno (Alterini A. en Llambías,
Lorenzetti) pues operan ipso jure, o, como dispone el art. 1088, inc. c) y disponía el art. 1204 inc.
3° del Código de Vélez “de pleno derecho”, y la sentencia judicial de la contienda que podría
generarse producirá efecto no al momento de la demanda efecto declarativo de la sentencia,
sino al momento de la recepción de la comunicación fehaciente librada por el acreedor
conteniendo su voluntad de resolver el contrato.
9. Instante en que se produce la resolución del contrato. El Código se refiere al momento como
aquel el que se “comunica” la voluntad de resolver. Esta expresión, tanto como la del Proyecto de
1998 que reza “hace saber” debe ser entendidas como el momento en que la parte incumplidora
toma conocimiento o puede tomar conocimiento de la voluntad de resolver de su contraparte. Es
una comunicación “recepticia” (Lavalle Cobo, Lorenzetti) que entre ausentes se rige por lo
dispuesto por el art. 980 inc. b) del Código; en esto absolutamente opuesto a lo que preveía el
art. 1154 del Código Civil de Vélez que recibía el sistema de la remisión. El mismo principio la
recepción surge del art. 1088 inc. c) in fine para el supuesto de pacto comisorio tácito.
10. Quid de admitir un instante de resolución posterior al previsto en el artículo. El Código suprimió
en su redacción la frase “Salvo estipulación expresa en contrario” que utilizaba su antecedente
de 1998. Ese cambio parece ser anodino, pero, en definitiva, es lo que autorizaba a que las partes
pudiesen pactar una suerte de plazo de gracia para el cumplimiento, pues, en virtud de un pacto
que previese la resolución, [Link]. a las 48 hs. de recibida la comunicación, se podía otorgar otro
plus para viabilizar el cumplimiento (v. Lorenzetti), en un todo de acuerdo con el principio de
conservación del contrato. La supresión de ese texto hoy pone en duda la posibilidad de resolver
en otro momento que no sea la recepción de la comunicación.
Jurisprudencia
2. El pacto debe ser expreso, aunque no requiere formalidad alguna (CNCiv., sala C, 9/12/1969, LA
LEY, 140 - 753, 24.604 - S; íd, sala D, 19/4/1968, LA LEY, 134-396; CNCom., sala B, 29/12/1977,
ED, 77 -381).
Artículo 1087
En los contratos bilaterales la cláusula resolutoria es implícita y queda sujeta a lo dispuesto en los
artículos 1088 y 1089.
Comentario
1. Remisión al art. 1089. Este artículo remite a lo dispuesto en los dos artículos siguientes, el 1088
y el 1089, cuyo epígrafe es “Resolución por ministerio de la ley”; sin embargo, su fuente, el art.
1053 de 1998, no remitía al art. 1056 “Resolución por ministerio de la ley” sino únicamente a los
arts. 1054 “presupuestos de la resolución” y 1055 “requerimiento”.
2. Aplicación a los contratos bilaterales. Igual que en el art. 1204 del Código Civil de Vélez y en el
art. 216 del también sustituido Código de Comercio, el pacto comisorio tácito solo es aplicable a
los contratos bilaterales, es decir, sinalagmáticos perfectos. Para los unilaterales y plurilaterales
cabe la previsión del pacto comisorio expreso.
Jurisprudencia
Deben tratarse de prestaciones recíprocas (CNCom., sala D, 13/4/1982, LA LEY, 1982 - C, 381); es
improcedente el ejercicio abusivo del apto comisorio tácito (CNCiv., sala M, 17/12/2009, LA LEY, 2010
- B, 168, CCiv. y Com. de Morón, sala II, 6/12/2012, LLBA, 2013 [febrero], 105). La facultad resolutoria,
consignada en el art. 216 del Cód. de Comercio y en el art. 1204 del Cód. Civil, no se aplica a los
contratos plurilaterales, como ser el contrato de sociedad, desde que, en ellos, las prestaciones no
están vinculadas por un nexo de reciprocidad (CApel. del Noreste del Chubut, sala B, 4/4/2006,
LLPatagonia, 2007 [abril], 946).
Artículo 1088
Comentario
1. Naturaleza jurídica y ámbito de aplicación. El instituto se conoce como pacto comisorio tácito,
cláusula resolutoria tácita, o impropiamente como condición resolutoria implícita. No es
condición resolutoria porque no opera ipso jure. Se aplica a los contratos bilaterales
sinalagmáticos perfectos o sinalagmáticos genéticos, y en razón de la existencia de obligaciones
recíprocas (comp. Planiol y Ripert) en todas las situaciones que no tengan otra previsión expresa
(v. art. 1089).
2. Requiere un incumplimiento esencial, sea total o parcial. La resolución sólo procede ante un
incumplimiento esencial, es decir un cumplimiento relevante. No insignificante (Albaladejo, Díez
Picazo). También con el mismo alcance se expide el art. 7.3.1. de los Principios de UNIDROIT.
Pero el incumplimiento no es esencial o significativo si no recae sobre una obligación principal
del contrato, es decir una prestación cuya obtención haya sido la causa en la celebración del
contrato por parte del acreedor (Albaladejo, Alterini A., Díez Picazo, Vélez Torres). Con el mismo
alcance se expiden el art. 7.3.1. de los Principios de UNIDROIT; el art. 49.1 de la Convención de
Viena de 1980 sobre Compraventa Internacional de Mercaderías y el art. 1054 inc. a) del
Proyecto de Código Civil de 1998 para la República Argentina. Sin embargo si aún recayendo
sobre una prestación principal el incumplimiento no es total sino defectuoso o meramente
parcial si no es esencial no alcanza para habilitar la resolución por el pacto comisorio tácito. El
requisito es de un incumpliendo esencial y lo que obsta a que la parte acreedora reciba lo que
sustancialmente tenía derecho a esperar en razón del contrato o como expresa el inc. c) del art.
1084, si "el incumplimiento priva a la parte perjudicada de lo que sustancialmente tiene derecho
a esperar".
3. El deudor debe estar en mora. A ese requisito se refiere expresamente el inc. b) del art. 1088. El
ejercicio de la cláusula resolutoria implícita, o pacto comisorio tácito, requiere que el incumplidor
esté en mora (Planiol y Ripert, López de Zavalía) Este recaudo era también requisito inexcusable
para la aplicación del instituto en el art. 1054 inc. b) del Proyecto de Código Civil de 1998 para la
República Argentina.
4. El acreedor no debe estar en mora. Como quedó expresado en relación al art. 1083 sólo puede
resolver por incumplimiento quien no está en mora en el cumplimiento de su prestación, es decir
el " acreedor insatisfecho de la obligación" y "parte cumplidora de las obligaciones a su cargo
pues de otro modo no podría reclamar ni la ejecución" (Alterini, A., arts. 1201 y 510 del Cód. de
Vélez) "ni la resolución" (art. 1204, 4° párrafo del Cód. de Vélez). En eso está acorde la doctrina
(Albaladejo; Díez Picazo, López de Zavalía; Lorenzetti; Puig Brutau, Puig Peña, Díez Picazo y
Gullón; Alterini A. en Llambías; Spota - Leiva Fernández; Vélez Torres). Dicha regla que el moroso
no puede constituir en mora surge hoy del art. 1031 y más especialmente del art. 1078 inc. c)
aunque la diferencia con el derogado art. 510 sigue siendo que éste estaba previsto como un
presupuesto para la constitución en mora mientras que el derogado 1201 y los vigentes 1078 inc.
c) y 1031 apuntan más a una excepción que debe oponerse por la contraparte.
llanamente se resuelve, rescinde o revoca, y por ende, tampoco hay plazo alguno para cumplir.
Aunque no se requiera expresamente, la prudencia aconseja hacerlo por escrito y con prueba de
la recepción por el deudor.
6. El requerimiento debe ser expreso. El apercibimiento debe ser expreso dispone el inc. c) del art.
1088 pero el requerimiento también debe serlo. No basta una mera exhortación a cumplir, pues si
bien no es requerible ninguna fórmula sacramental (Alterini A., en Llambías) la vaguedad de sus
términos tornan ineficaz al requerimiento (Lavalle Cobo, Ramella). El requerimiento debe ser
fehaciente como lo exige el art. 1086 para la cláusula resolutoria expresa o pacto comisorio
expreso. Esa exigencia ya estaba en el 3er párrafo del art. 1204 del Código de Vélez y se repite
ahora en el art. 1086 de donde se extiende al art. 1088. Fehaciente, significa que hace, debe
hacer fe de la voluntad en él expresada, lo que se logra [Link]. mediante una carta documento o un
telegrama regido por la ley 750 y 1/2, o una comunicación notarial en los términos del art. 12 de
la ley 12.990. El carácter recepticio conduce a que el requerimiento deba dirigirse al domicilio del
deudor, al especial contractual si lo hay o, en su defecto, al general real.
7. La resolución puede ser total o parcial. Surge de la regla del art. 1083 que también prescribe que
la opción entre la resolución total o parcial es excluyente de modo que optando por una luego el
acreedor no podrá volver sobre los propios pasos y pretender optar por la otra. En algún caso la
resolución parcial parece muy adecuada, [Link]. en un contrato de suministro.
9. Plazo para evitar la resolución. El plazo es el mismo previsto en el art. 1204 del Código de Vélez:
uno no inferior a quince días. Sin embargo como la propia norma vigente lo establece ese plazo
puede reducirse si de los usos o de la índole de la prestación resulta procedente uno menor. Es
tradicional considerar que la obligación de restituir cosa mueble (no voluminosa) no requiere
tanto tiempo, aunque sí podría necesitarse si se trata de una cosa mueble de gran dificultad de
traslado. Si se invocan los usos comerciales deberán demostrarse si su existencia es
controvertida. El acuerdo previo entre las parte no autoriza a soslayar el plazo legal. Es discutido
si una vez establecido el plazo en el requerimiento, el acreedor puede modificarlo (Lavalle Cobo).
La solución razonable es que no podría acortarlo aun si con ello no transgrede el plazo mínimo
de quince días si ya operó el carácter recepticio de la comunicación recibida; en cambio no
parece haber ningún inconveniente en prolongar el plazo otorgado para el cumplimiento aun
habiéndose establecido uno menor en el requerimiento (Borda) pues proceder así satisface el
principio de conservación del contrato. El tema adquiere relevancia si el acreedor intimó por un
plazo menor al de quince días y luego decide ampliarlo a quince días o más. Todo dependerá de
la validez del primer plazo, es decir si realmente estaba habilitado un plazo menor a quince días
por los usos o la índole de la prestación. Si no lo estaba sólo servirá el segundo requerimiento,
que, en tal caso no sería una ampliación sino el único requerimiento válido. Por el contrario si
estaba justificado un plazo inferior a quince días y luego el acreedor lo amplía no parece haber
inconveniente alguno porque como ya se expresó eso encuentra sustento en el principio de
conservación de contrato. Otro enfoque (Borda, Lavalle Cobo) hace valer directamente el plazo
mínimo legal de quince días en caso de que el acreedor otorgue un plazo menor indebidamente
por no concurrir ninguna de las circunstancias que lo autorizan (uso o índole de la prestación).
10. La resolución es extrajudicial y produce efectos ipso jure. El instituto no requiere actuación
judicial alguna. La resolución es extrajudicial (Díez Picazo y Gullón; Puig Brutau; Planiol y Ripert;
Vélez Torres). La norma establece que al vencimiento del plazo y en caso de subsistir el
incumplimiento el contrato se resuelve de pleno derecho sin necesidad de actividad ni
declaración judicial alguna (Lavalle Cobo). Eso significa que se extingue por mera autoridad del
acreedor (Mayo- Tobías). El efecto es ipso jure porque no requiere de acto complementario
alguno, pero la resolución se produce retroactivamente al momento de la mora que es anterior al
del requerimiento (Albaladejo; Díez Picazo; Puig Peña; Vélez Torres). Esto surge del inc. b) del art.
1079. Debe recordarse que durante el plazo de gracia el deudor ya está en mora, por eso si
cumple luego de recibido el requerimiento deberá resarcir el perjuicio moratorio. El Código
mejora en este aspecto al art. 1204 de Vélez que al referirse al efecto que se produce en caso de
mantenerse el incumplimiento por el deudor luego de vencido el plazo de gracia utilizaba la
expresión "sin más" lo que daba pie a que pudiese considerarse erradamente que la resolución
era automática sin que el acreedor mantuviese la posibilidad de exigir el cumplimiento (Borda).
11. Supuestos en los que el requerimiento no es necesario. La norma prescribe que el requerimiento
es innecesario si a) ha vencido un plazo esencial para el cumplimiento, b) la parte incumplidora
ha manifestado su decisión de no cumplir, o c) el cumplimiento resulta imposible. La primera
situación debe concordarse con el inc. b) del art. 1084. Se trata del supuesto en que el
cumplimiento temporáneo es esencial, por lo que habiéndose incumplido, resulta claro que
otorgar un plazo de gracia para el cumplimiento es inconducente pues en caso de producirse
sería irrelevante por insatisfactorio. Exigir el requerimiento en tal caso sería lo que Alterini A. y
Llambías calificaron como "homenaje a un ritualismo perimido". En tal supuesto lo prescindible
no es el requerimiento sino el plazo de gracia. El segundo caso es aquel en el que el deudor
manifiesta expresamente su voluntad de incumplir definitivamente su prestación lo que
configura dolo como incumplimiento voluntario de las obligaciones a su cargo, y lo constituye en
automora (Padilla), tal como se explica en el comentario al art. 1084. Por fin, el tercer supuesto
es aquel en el que el cumplimiento se ha tornado imposible. Como se advierte, este supuesto en
realidad también comprende al anterior. Si por su aplicación se resuelve directamente, el deudor
tiene, desde luego, la posibilidad de invocar y demostrar la concurrencia de una casual
exculpatoria tal el caso fortuito o la fuerza mayor.
12. Resolución judicial. No cabe duda que la resolución también puede hacerse en sede judicial
(Bueres; Lavalle Cobo; López de Zavalía, Mayo- Tobías, Mosset Iturraspe; comp. Llambías). Pese
a que la norma autoriza la resolución extrajudicial, si el acreedor decide soslayar el requerimiento
extrajudicial también puede resolver en sede judicial sin necesidad de otorgar plazo alguno
(Lavalle Cobo). Igualmente si el requerido cuestiona la resolución, el acreedor insatisfecho no
13. Purga de la mora. El deudor requerido de cumplimiento puede cumplir dentro del plazo de
gracia.
Jurisprudencia
1. El acreedor que pretende la resolución no debe estar incurso en mora (CNCiv., sala G,
30/10/2009, LLAR/JUR/45362/2009).
2. Sin interpelación que otorgue un plazo de gracia, la resolución por pacto comisorio tácito es
improcedente (CNCom., sala D, 23/4/2008, LLAR/JUR/7956/2008).
3. Si en el requerimiento se omite establece un plazo de gracia rige el de quince días (C3a Civ. y
Com. Minas, Paz y Trib. Mendoza, 28/12/1073, JA, 22, 1974 - 814), los usos comerciales que
habilitan a reducir el plazo de gracia deben demostrarse (CCiv. y Com. Mercedes, 3/4/1979, ED,
82 - 516); el requerimiento debe contener el apercibimiento de resolver si se mantiene el
incumplimiento luego del plazo de gracia ( CNCom., sala C, 29/5/1981, ED, 94 - 776). El
requerimiento debe efectuarse por medio fehaciente (CNCiv., sala A, 15/10/2010, LA LEY del
7/2/2011, 11, LA LEY, 2011 - A, 224). También debe demostrarse que el requerimiento fue
recibido por el destinatario (CCiv. y Com. Formosa, 6/2/2006, LLLitoral, 2006 [setiembre], 1076;
CNCiv. Sala A, 15/10/2010, LA LEY, 2011 - A, 224).
5. No produce efecto el requerimiento que no respetó el plazo mínimo legal quince días y carecía
del apercibimiento de considerar resuelto el contrato (CNCom., sala E, 24/3/2003, LA LEY, 2003 -
F, 569) de dinero.
La regla de los arts. 1087 y 1088 se aplica a todas las situaciones que no tengan otra disposición
expresa. Subsiste del anterior sistema la limitación contenida en el art. 8° de la ley 14.005 de
compraventa de lotes en mensualidades y la proveniente del art. 1185 bis del Código de Vélez, hoy
prevista en el art. 1171 del Código (v. Borda, Spota - Leiva Fernández). Este precepto excluye del
ámbito de aplicación del requerimiento referido en el art. 1088 a los supuestos en los que la ley
autoriza a una de las partes a resolver unilateralmente. Es el caso del desistimiento unilateral de la
obra por parte del locatario de obra (art. 1261), el contrato de cuenta corriente bancaria (art. 1404) y
en el contrato de comodato (arts. 1539 y 1541), la revocación del mandato (art. 1331) y todos los
supuestos de desalojo en la locación de cosas excepto el desalojo por falta de pago que se referirá
seguidamente. La norma también hace referencia a supuestos especiales. En tal ítem cabe incorporar
el supuesto de desalojo por falta de pago de dos períodos consecutivos de alquiler, en el caso de
tratarse de un inmueble destinado a vivienda, al art. 1222 del Código, como modo de extinción del
contrato de locación de cosas. Para tal situación, el Código prescribe una intimación al pago previo a
la interposición de la demanda judicial para recuperar la tenencia en la que el plazo de gracia es de
diez días. Cabe destacar que en la propuesta originaria a la Comisión del dec. 191/2011, no se
contempló ex profeso la intimación previa a la demanda de desalojo por falta de pago del art. 5° de la
ley 23.091, porque en la práctica, si es omitida, los jueces la consideran suplida por el traslado de la
demanda, en vez de retrotraer el proceso (Leiva Fernández). En alguna oportunidad se consideró
erróneamente que el contrato título del derecho real de usufructo no era susceptible de resolución por
vía del pacto comisorio tácito.
Jurisprudencia
1. No se aplica el pacto comisorio al contrato título del derecho real de usufructo porque no
configura una de las causales taxativas de extinción del usufructo previstas en los arts. 2934 y
2937 del Cód. Civil (CNCiv., sala E, 2/2/2004, DJ, 2004 - 2 - 326, LA LEY, 2004 - D, 203, con nota de
Ethel Humphreys, ED, 207 400, JA, 2004 - II -427).
2. El requerimiento debe contener un plazo de gracia al menos de quince días (CNCom., sala E,
24/3/2003, LA LEY, 2003 - F, 569, LLAR/JUR/1734/2003).
3. No procede el pacto comisorio en los supuestos reglados por la ley 14.005 en su art. 8° (CCiv. y
Com. de Formosa, 20/5/2009, LL Litoral, 2009 [octubre], 1025, LL AR/JUR/18796/2009).
Una vez que las partes celebraron el boleto de compraventa inmobiliaria, surge la obligación de
escriturar. Esta obligación corresponde a las dos partes, algunas veces estas, establecen un
plazo para escriturar y en otras ocasiones no lo establecen.
Para el caso de que el tiempo transcurra sin escriturar; la jurisprudencia ha deducido de ello dos
consecuencias:
la escrituración es exigible.
Para el caso de que las partes no se pusieran de acuerdo sobre el vencimiento del plazo,
pueden pedir la fijación judicial de este. Una vez cumplido el plazo o las condiciones que se
hubieran estipulado para entenderlo como cumplido; si una de las partes se niega a escriturar,
entrará en mora (art. 886 del código CyCN) y podrá ser intimado para su cumplimiento.
Por último, frente a la mora por escriturar, la parte cumplidora podrá dilatar el cumplimiento de
su obligación y no pagar los impuestos o las expensas a las que se hubiera obligado desde la
posesión; haciendo uso de una excepción prevista en el código y conocida como “excepción de
incumplimiento contractual”, que puede traducirse en que: una parte deja de cumplir hasta que
la otra cumpla.
Lección 13 de 20
Esta es una medida cautelar que se puede solicitar en un juicio cuando no se conocen bienes
del deudor o los que se conozcan no alcancen a cubrir la deuda.
Asimismo, la inhibición puede inscribirse en el registro automotor, por lo que el deudor tampoco
podrá transferir bienes automotores. La situación en esta compraventa:
Al disponerse las partes a escriturar, el escribano solicita los informes respectivos al registro
de la propiedad, tanto respecto de los títulos del inmueble como de la persona del vendedor, por
lo que si de los informes resultara que el vendedor se encuentra inhibido, este no podrá
transferir el inmueble en ese estado.
Nos vamos a referir al Inhabilitado judicial. Los inhabilitados quedan privados de la disposición
de sus bienes por actos entre vivos. En consecuencia, no pueden vender bienes inmuebles de
su propiedad, “sin la conformidad del curador”.
Por último, cabe destacar las recomendaciones enunciadas en el Cuarto Congreso de Derecho
Civil que declaró:
Compraventa en México
En el video podemos ver, con el objeto de realizar una comparación, cómo se realiza una
compra-venta en México.
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[Link]. (2016). ¿Cómo hacer un contrato de compraventa de casas o vivienda en México? [Video].
YouTube.
Lección 15 de 20
Cierre de la unidad
Los contratos están sujetos a la voluntad de las partes, por lo tanto, se puede entregar la
posesión en el momento que las mismas lo decidan.
Bibliografía
de referencia
Esper, M. (2010) Jurisprudencia Anotada. Aspectos centrales del corretaje inmobiliario: autorización
de venta, reserva y cobro de la retribución —Corretaje: Efectos respecto del corredor - Derecho a
comisión - Supuestos en que no le corresponde - Compraventa inmobiliaria - Falta de concreción de
la operación principal - Revocación de autorización de venta - Reserva ad referendum - Efectos (C.
Nac. Com., sala C, 30/12/2009) Abeledo Perrot
Introducción a la unidad
Comenzar la unidad
Te invitamos a recorrer el contenido de la unidad.
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Lección 17 de 20
El boleto de compraventa puede ser cedido con el resultado de que por medio de la cesión se
transmite la situación jurídica del contratante cedente a favor del cesionario, quien asume la
posición contractual y no meramente la del sujeto activo o pasivo de un derecho en particular.
La cesión del boleto debe ser formal y por escrito, pero no requiere de procedimientos ni
fórmulas sacramentales; puede ser agregado al documento principal o puede hacerse por
separado (conf. Art. 1618, CC y CN).
Con relación a la cesión, esto está tratado en los arts.1614 al 1640 y sobre la parte pertinente
se reproduce en estos más abajo citados, a saber:
Artículo 1614
Definición
Hay contrato de cesión cuando una de las partes transfiere a la otra un derecho. Se aplican a la cesión
de derechos las reglas de la compraventa, de la permuta o de la donación, según que se haya realizado
con la contraprestación de un precio en dinero, de la transmisión de la propiedad de un bien, o sin
contraprestación, respectivamente, en tanto no estén modificadas por las de este Capítulo.
Comentario
Introducción. El tratamiento del contrato de cesión de derechos, en líneas generales, sigue los
lineamientos establecidos por doctrina y jurisprudencia general del presente contrato, tal cual lo
conocemos. Sin embargo, es prudente adelantar que se introducen ciertas innovaciones interesantes
—cesión de deudas, cesión de posición contractual—, que ya estaban reconocidas y relativamente
tratadas por la doctrina civilista y notarialista argentina, pero que no encontraban reposo directo en
algún artículo específico del Código Civil —más aún, se deducían de artículos propios de otras
instituciones.
Concepto. El artículo define al contrato de cesión de derechos con criterio amplio: cualquier derecho
puede ser cedido, con excepción de aquellos que resulten contrarios a la ley, las convenciones que lo
originan, la naturaleza propia del derecho sometido a cesión.
Si el derecho es cedido por un precio en dinero, a cambio de propiedad de un bien o sin obtención de
contraprestación alguna, misma se regirá por las normas relativas a la compraventa, la permuta o la
donación, respectivamente, lo que la doctrina mayoritaria ha venido tratando bajo el título de subtipos
o clases comunes de cesión.
La doctrina en general ha brindado a la cesión de derechos los siguientes caracteres: consensual,
formal, bilateral o unilateral, onerosa o gratuita —algunos autores también consideran acepción de
neutro—, conmutativo, típico, nominado, causado. Sin embargo, algunos consideran que la misma
puede revestir la calidad unilateral, mientras que la moderna doctrina intenta afirmar que está en
presencia de un contrato de tipo transmisivo en lugar de unas opiniones que advierten el carácter
meramente declarativo a la cesión de derechos.
Jurisprudencia
1. La cesión de un derecho no puede identificarse con la novación que extingue la relación anterior
y da nacimiento a otra, con un distinto acreedor, sino que es el mismo crédito que pasa del
cedente al cesionario (art. 1434 Cód. Civil), en virtud de un contrato en el que no es parte el fisco
nacional (CSJN, 9/12/1993, IMP, 1994-A-1254).
2. La cesión de créditos legislada en el arts. 1434 y ss. del Cod. Civil, determina que el mismo
derecho existente pasa del cedente al cesionario con todos sus accesorios y garantías (art.
1458, Cód. Civil) convirtiéndose el cesionario en dueño exclusivo del derecho cedido, pudiendo
ejercer en tal carácter contra el deudor los derechos que nacen del crédito (SCBA,5/10/1993,
DJBA, 1456807).
Artículo 1616
Todo derecho puede ser cedido, excepto que lo contrario resulte de la ley, de la convención que lo
origina, o de la naturaleza del derecho.
Comentario
En definitiva, no se ceden los derechos limitados o restringidos por la ley, o por la voluntad de las
partes, y finalmente aquellos que, independientemente de su legalidad o voluntariedad, no pueden
transmitirse porque su propia naturaleza no lo permite.
Jurisprudencia
Es válida la cesión del derecho a la percepción del crédito proveniente de un muro medianero que
separa un fundo del vecino (CNCiv., sala E, 16/11/2009, LA Ley Online AR/JUR/58328/2009).
Artículo 1618
Forma
La cesión debe hacerse por escrito, sin perjuicio de los casos en que se admite la transmisión del
título por endoso o por entrega manual. Deben otorgarse por escritura pública:
a) la cesión de derechos hereditarios;
b) la cesión de derechos litigiosos. Si no involucran derechos reales sobre inmuebles, también puede
hacerse por acta judicial, siempre que el sistema informático asegure la inalterabilidad del
instrumento;
c) la cesión de derechos derivados de un acto instrumentado por escritura pública.
Fuentes
La regla de la exigencia de la forma escrita con los supuestos que prevén escritura pública encuentra
asidero tanto en los fundamentos del presente código como en los que oportunamente se brindaron
en atención al proyecto de unificación del año 1998.
Sobre esto, el artículo reconoce como fuente directa al propio 1532 del proyecto del año 1998, con
algunas salvedades interesantes: en el apartado b) el anterior proyecto brindaba también la opción de
la presentación de un escrito ratificado ante el secretario del tribunal. Finalmente, en el apartado e) el
anterior proyecto consideraba que debían otorgarse por escritura pública los derechos derivados de un
acto hecho por escritura, y no así la cesión de derechos derivados, como lo establece el artículo en
estudio.
Comentario
La regla general sigue siendo la misma adoptada por el codificador. La cesión, entonces, debe hacerse
por escrito, y ese es el principio general conforme a la doctrina clásica en pleno. Es por ello que en
nuestro país la cesión es un contrato de tipo formal, muy a pesar de que la doctrina sí difiere en los
alcances de la formalidad, considerada por algunos como ad solemnitatem —Acuña Anzorena y por
otros como ad probationem —Borda, Spota, Garrido, Zaga entre otros—. Cabe destacar que en este
punto se estudian diferentes análisis de relevancia en relación a la interpretación del art. 1184 del Cód.
Civil antes y después de la reforma de la ley 17.711 /1968. El presente artículo prevé además el caso
especial también contemplado en la legislación civil aún vigente: en efecto, opera como modalidad
especial la transmisión de títulos por endoso o por entrega manual del instrumento. El endoso opera
como declaración del portador de un título, que mediante la misma pone en su posición a otra
persona.
Artículo 1619
El cedente debe entregar al cesionario los documentos probatorios del derecho cedido que se
encuentren en su poder. Si la cesión es parcial, el cedente debe entregar al cesionario una copia
certificada de dichos documentos.
Fuentes
Comentario
El artículo se refiere a un deber esencial que tiene el cedente, que no puede ser otro que el de entrega.
Esto está relacionado directamente con el deber primario que debe cumplir de transferir el derecho
cedido, y de ahí que surja la necesidad de hacer entrega de los documentos que este, lógicamente,
tenga en su poder. Esta entrega comprende, según la doctrina unánime, no solo el valor de la cesión,
sino también la fuerza ejecutiva del título y todos los accesorios que esto comprenda. Finalmente, se
adopta una regla general del derecho privado, que cuenta en la actualidad con un amplio tratamiento
de la doctrina notarialista, que explica que cuando las cesiones, transmisiones o daciones de derechos
son del tipo parcial, se concretan dando copia certificada a quien resulte ser el destinatario de las
mismas.
Jurisprudencia
Para que el contrato de cesión se cumpla, es necesario poner al cesionario en la efectiva posesión del
derecho cedido que permita su efectivo ejercicio, solo así se realiza la transferencia de la propiedad
sobre el crédito o el plexo contractual que se transmite (CCiv. y Como San Martín, sala II, 5/5/1994,
LLBA, 1994-1004).
Artículo 1620
La cesión tiene efectos respecto de terceros desde su notificación al cedido por instrumento público o
privado de fecha cierta, sin perjuicio de las reglas especiales relativas a los bienes registrables.
Fuentes
Del nuevo texto: supone la concreción de los efectos previstos en los arts. 1457 y 1458 relativos a la
propiedad del derecho que pasa al cesionario por solo efecto de la cesión y a la ya mencionada fuerza
ejecutiva del título que se cede. Además, guarda relación directa con los arts. 1459, 1467 y 1470
respectivamente. Fuentes: art. 1534 del Proyecto de Unificación del año 1998.
Comentario
Se mantiene la doctrina específica que resulta del art. 1459, que establece, como enseña Borda, que
respecto de los terceros que tengan algún interés legítimo en contestar la cesión, el derecho no se
transmite al cesionario, a no ser que opere la notificación del traspaso al deudor cedido. Desde la
notificación al cedido entonces, la cesión surtirá los efectos normales previstos en el contrato en
análisis.
Finalmente, el artículo deja a salvo toda regla relativa al mundo de los bienes registrables que
encuentran, por propia naturaleza en la registración, ciertos principios que agregan requisitos
esenciales para que los mismos produzcan los efectos previstos por las partes (necesidad de
escritura pública y sus efectos: inscripción, formalidades específicas, publicidad formal o material,
etcétera).
Jurisprudencia
El deudor cedido hasta la notificación de la cesión está comprendido en el concepto de tercero a que
se refiere el art. 1459 del Cód. Civil (CNCom., en pleno, 18/4/1975, LA LEY, 1975-B, 675).
Artículo 1636
Transmisión
En los contratos con prestaciones pendientes, cualquiera de las partes puede transmitir a un tercero
su posición contractual, si las demás partes lo consienten antes, simultáneamente o después de la
cesión. Si la conformidad es previa a la cesión, esta solo tiene efectos una vez notificada a las otras
partes, en la forma establecida para la notificación al deudor cedido.
Comentario
La teoría de los contratos permite un alto vuelo a la autonomía de la voluntad, muy a pesar de los
avatares cotidianos que dirigen a considerar que la misma se viene debilitando frente a la proliferación
de los contratos en masa, predispuestos, por adhesión, o similares de la misma naturaleza.
Este imperio de la autonomía de la voluntad permite que las partes de los contratos en ejecución o con
prestaciones pendientes —cualquiera sea la posición que detenten—, puedan transmitirla a cualquier
título, y bajo las circunstancias que, dentro de la ley, encuentren justas y adecuadas a sus
pretensiones. Sin embargo, para que se consolide el supuesto previsto y también en protección al
principio de la autonomía de voluntad —esta vez, la tenida en cuenta originariamente al momento de
celebrar el contrato, resultará necesario que las demás partes presten la conformidad o consientan
antes, durante o después de realizada la cesión.
Fallo judicial
La información contemplada en el recurso reseña el fallo que podrá tomar como ejemplo de
casos que se pueden presentar dentro del corretaje.
El juez del concurso del propietario de un inmueble es incompetente para tramitar la pretensión
resarcitoria del cesionario del boleto de compraventa que no pudo obtener la escrituración, al
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Lección 18 de 20
de campo es un todo y una unidad con límites precisos en el que los bienes comunes y los
servicios son accesorios de los lotes de propiedad individual y que, por lo tanto, aquellos no
pueden subdividirse ni tampoco enajenarse separadamente de los lotes de propiedad
individual” (CNCiv., Sala A, 2/6/89)
En una de las notas que acompañaban aquel proyecto de reforma del Cod. Civ. Y Comercial se
decía así:
“Se ha buscado dar respaldo normativo a aplicaciones muy
difundidas, pero no imaginadas cuando se sancionara la
legislación vigente, y la posibilidad de que se sometan
expresiones modernas de la propiedad como los clubes de
campo, (…) y organizaciones semejantes”.
En el caso de un parque industrial, (otras de las figuras novedosas que, como los clubes de
campo, no se encuentran sometidas al régimen de propiedad horizontal); y que, sin embargo, tal
como lo propuso la modificación; hay bastantes similitudes.
Problema de legislación
Volviendo al Club de Campo: Ante el vacío legal de otorgarle al country una naturaleza jurídica
determinada, distintos sectores de la sociedad, promocionan su existencia conjuntamente con
los barrios privados y se encuentran en esta figura verdaderos emprendimientos inmobiliarios
con el plus de gestionar “una empresa de servicios dedicada a la administración del club de
campo”; otra parte de la sociedad parece vincularlo solamente a un “proyecto de urbanización”
y, por tanto, le hacen aplicable las leyes de urbanización dentro del ámbito provincial o
municipal, dictándose decretos al respecto (en la provincia de Buenos Aires, por ej. el decreto
9404/86); también le resultan aplicables las normas sobre el dominio fiduciario y hasta la figura
de “asociación civil” se utiliza para organizar e imponer ciertas normas de convivencia entre los
propietarios; o quizá solo la forma de asociación se la apliquen al “club entendido como el lugar
de recreación” y no a las viviendas y a otros bienes comunes. Y todas estas cosas a la vez para
encuadrar una sola figura jurídica … En similar situación se encuentran los parques industriales,
en dónde cada municipio ha dictado alguna ordenanza para intentar regular la situación.
En definitiva: demasiadas leyes para una sola figura jurídica que
no resuelve el derecho de propiedad.
Y si bien se puede encontrar en el club de campo algunas de las figuras que se intenta,
aplicarles, no es en sí misma ninguna. Pues si bien “la empresa dedicada a la administración”;
podrá ser muy eficaz, prestando servicios al club de campo y al barrio privado; le faltarán
facultades, derechos y obligaciones que sí, en cambio, tiene un administrador de consorcio,
tenga figura de empresa o no. Para los dueños de las parcelas, en caso de tener que demandar
a un tercero como “el club de campo” o “barrio privado”, no tendrá a mano la figura de la
administración del consorcio. Para la misma empresa prestataria de servicios, le será difícil
reclamarle “al club” una contraprestación por faltarle al club personería (claro que para dar
Pero aun encontrando el remedio para llenar el vacío legal en las normas de derecho común, y
aun encontrando figuras análogas para suplir; sin lugar a dudas, la atipicidad de la figura del
club de campo y su problemática, requieren una legislación específica propia; así sea la
inclusión de su figura en la ley de propiedad horizontal con las ampliaciones particulares; esta
solución daría seguridad jurídica y evitaría el desgaste doctrinario y judicial propiciando una
necesaria economía en las relaciones jurídicas.
Hoy ya implementado el nuevo ordenamiento de Código Civil y Comercial Nacional, los clubes
de campo y los barrios cerrados se encuentran dentro del grupo de los “Conjuntos
inmobiliarios” regulados en los arts. 2073 a 2113.
Artículo 2073
Concepto
Son conjuntos inmobiliarios, los clubes de campo, barrios cerrados o privados, parques industriales,
empresariales o náuticos, o cualquier otro emprendimiento urbanístico, independientemente del
destino de vivienda permanente o temporaria, laboral, comercial o empresarial que tenga,
comprendidos asimismo aquellos que contemplan usos mixtos, con arreglo a lo dispuesto en las
normas administrativas locales.
Artículo 2074
Características
Son elementos característicos de estas urbanizaciones, los siguientes: cerramiento, partes comunes y
privativas, estado de indivisión forzosa y perpetua de las partes, lugares y bienes comunes,
reglamento por el que se establecen órganos de funcionamiento, limitaciones y restricciones a los
derechos particulares y régimen disciplinario, obligación de contribuir con los gastos y cargas
comunes y entidad con personería jurídica que agrupe a los propietarios de las unidades privativas.
Las diversas partes, cosas y sectores comunes y privativos, así como las facultades que sobre ellas se
tienen, son interdependientes y conforman un todo no escindible.
Artículo 2075
Marco legal
Todos los aspectos relativos a las zonas autorizadas, dimensiones, usos, cargas y demás elementos
urbanísticos correspondientes a los conjuntos inmobiliarios, se rigen por las normas administrativas
aplicables en cada jurisdicción. Todos los conjuntos inmobiliarios deben someterse a la normativa del
derecho real de propiedad horizontal establecida en el Título V de este Libro, con las modificaciones
que establece el presente Título, a los fines de conformar un derecho real de propiedad horizontal
especial.
Los conjuntos inmobiliarios preexistentes que se hubiesen establecido como derechos personales o
donde coexistan derechos reales y derechos personales se deben adecuar a las previsiones
normativas que regulan este derecho real.
Artículo 2080
Artículo 2081
Gastos y contribuciones
Los propietarios están obligados a pagar las expensas, gastos y erogaciones comunes para el
correcto mantenimiento y funcionamiento del conjunto inmobiliario en la proporción que a tal efecto
establece el reglamento de propiedad horizontal. Dicho reglamento puede determinar otras
Artículo 2084
Con arreglo a lo que dispongan las normas administrativas aplicables, pueden establecerse
servidumbres u otros derechos reales de los conjuntos inmobiliarios entre sí o con terceros conjuntos,
a fin de permitir un mejor aprovechamiento de los espacios e instalaciones comunes. Estas decisiones
conforman modificación del reglamento y deben decidirse con la mayoría propia de tal reforma, según
la prevea el reglamento.
Artículo 2085
Transmisión de unidades
El reglamento de propiedad horizontal puede prever limitaciones pero no impedir la libre transmisión y
consiguiente adquisición de unidades funcionales dentro del conjunto inmobiliario, pudiendo
establecer un derecho de preferencia en la adquisición a favor del consorcio de propietarios o del resto
de propietarios de las unidades privativas.
Artículo 2086
Sanciones
Ante conductas graves o reiteradas de los titulares de las unidades funcionales violatorias del
reglamento de propiedad horizontal, el consorcio de propietarios puede aplicar las sanciones previstas
en ese instrumento.
Material de lectura
Cierre de la unidad
De acuerdo con Romero (2018), la cesión del boleto de compraventa se define como el negocio
jurídico mediante el cual una de las partes, comprador o vendedor, se obliga a transmitir a un
tercero el conjunto de derechos y obligaciones que surgen del boleto de compraventa. La
autonomía de la voluntad, principio que rige los contratos, permite que las partes puedan
transmitir su posición jurídica bajo cualquier título.
Bibliografía
de referencia